Cualquiera que desee sentarse y pintar es bienvenido, los materiales están a disposición. Manifestémonos con arte y sin violencia.
Se proponÃa en un afiche, a los pies de una terracita de Plaza Miserere, en el barrio de Once. La gente se acercaba, tomaba los pinceles y hacÃa un dibujo o escribÃa los nombres de los familiares que ya no están o ponÃa una dedicatoria, un te extraño o simplemente la palabra justicia. Después los familiares se fueron parando uno al lado del otro con las pancartas hechas a mano y las fotos con las caras recortadas de las vÃctimas. Siguió un largo aplauso, un minuto de silencio y un fuerte reclamo. A un mes del accidente ferroviario que provocó 51 muertos y más de 700 heridos, los familiares dijeron que no descansarán hasta que no se halle a los culpables y pasaron factura: primero al Gobierno por la postura que adoptó el dÃa después de la tragedia y luego a la clase polÃtica en general.
CaÃa la noche en Buenos Aires cuando los familiares de las vÃctimas abandonaban la plaza. Se los veÃa impotentes, cargados de bronca.
En Once seguÃan saliendo los trenes del Sarmiento, los mismos servicios que los familiares insisten con que “funcionan cada vez peor†después de la tragedia porque desde la intervención que el Gobierno dispuso en TBA hay menos trenes, por lo tanto se ven disminuidas las frecuencias. Eso implica más demoras y locomotoras colmadas de pasajeros.
El dÃa también habÃa amanecido con protestas. A las 8.32, la hora trágica un mes atrás, familiares y porteños que se sumaron en forma espontánea hicieron sonar cacerolas, llaves y bocinas en distintos puntos de la Ciudad. La convocatoria la habÃan realizado los padres de Lucas Menghini Rey, el joven cuyo cuerpo fue encontrado dos dÃas después del accidente y que se convirtió en la vÃctima 51. Las concentraciones principales fueron en Coronel DÃaz y Santa Fe, en Palermo, y en la estación de Once.
El dolor de los familiares y el rebote que tuvo en los medios y en las redes sociales pareció pasar por alto en la Casa Rosada.
No hubo alusiones de la Presidenta ni de sus principales funcionarios.
Un dato: a la misma hora en que los familiares reclamaban justicia en la plaza de Once, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, participaba de un acto de su agrupación polÃtica en el microestadio de Ferro. Ni una referencia.
“Cada funcionario es responsable esté en su cargo o no, pese a los incomprensibles aplausos al final de su gestiónâ€, señalaron, en una crÃtica directa a la despedida que le hicieron a Juan Pablo Schiavi luego de su renuncia como secretario de Transporte. Hubo otras crÃticas implÃcitas a la Rosada: “Entre nuestros familiares sólo hay vÃctimas, ni un solo culpableâ€.
Fue una respuesta al discurso de Schiavi horas después del accidente.
Pese a que en el comienzo del acto un hombre se presentó como “usuario del tren†y quiso bajar lÃnea contra la Presidenta, a la que culpó por la tragedia, los familiares lo hicieron callar y pidieron no politizar el recuerdo de las vÃctimas. Se ocuparon de aclararlo en el documento: “ No somos ni oficialistas ni opositores, somos personas que estamos destrozadas â€.
Pero, aunque sin dar nombres, cuestionaron a la clase polÃtica. En un comienzo por “algunos silencios†del Gobierno de la Ciudad y de la Provincia y en otros por “palabras fuera de lugar†pero también por la escena en el Congreso que enfrentó al ministro Julio De Vido con el radical Gerardo Morales. “Señores diputados y senadores, nos quedamos perplejos con sus discusiones y nos preguntamos, hundidos en el dolor: ¿hasta cuándo?â€. Unas 200 personas aplaudÃan, gritaban “justicia, justiciaâ€, pero otras se quedaban calladas y dejaban caer alguna lágrima.
Se proponÃa en un afiche, a los pies de una terracita de Plaza Miserere, en el barrio de Once. La gente se acercaba, tomaba los pinceles y hacÃa un dibujo o escribÃa los nombres de los familiares que ya no están o ponÃa una dedicatoria, un te extraño o simplemente la palabra justicia. Después los familiares se fueron parando uno al lado del otro con las pancartas hechas a mano y las fotos con las caras recortadas de las vÃctimas. Siguió un largo aplauso, un minuto de silencio y un fuerte reclamo. A un mes del accidente ferroviario que provocó 51 muertos y más de 700 heridos, los familiares dijeron que no descansarán hasta que no se halle a los culpables y pasaron factura: primero al Gobierno por la postura que adoptó el dÃa después de la tragedia y luego a la clase polÃtica en general.
CaÃa la noche en Buenos Aires cuando los familiares de las vÃctimas abandonaban la plaza. Se los veÃa impotentes, cargados de bronca.
En Once seguÃan saliendo los trenes del Sarmiento, los mismos servicios que los familiares insisten con que “funcionan cada vez peor†después de la tragedia porque desde la intervención que el Gobierno dispuso en TBA hay menos trenes, por lo tanto se ven disminuidas las frecuencias. Eso implica más demoras y locomotoras colmadas de pasajeros.
El dÃa también habÃa amanecido con protestas. A las 8.32, la hora trágica un mes atrás, familiares y porteños que se sumaron en forma espontánea hicieron sonar cacerolas, llaves y bocinas en distintos puntos de la Ciudad. La convocatoria la habÃan realizado los padres de Lucas Menghini Rey, el joven cuyo cuerpo fue encontrado dos dÃas después del accidente y que se convirtió en la vÃctima 51. Las concentraciones principales fueron en Coronel DÃaz y Santa Fe, en Palermo, y en la estación de Once.
El dolor de los familiares y el rebote que tuvo en los medios y en las redes sociales pareció pasar por alto en la Casa Rosada.
No hubo alusiones de la Presidenta ni de sus principales funcionarios.
Un dato: a la misma hora en que los familiares reclamaban justicia en la plaza de Once, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, participaba de un acto de su agrupación polÃtica en el microestadio de Ferro. Ni una referencia.
“Cada funcionario es responsable esté en su cargo o no, pese a los incomprensibles aplausos al final de su gestiónâ€, señalaron, en una crÃtica directa a la despedida que le hicieron a Juan Pablo Schiavi luego de su renuncia como secretario de Transporte. Hubo otras crÃticas implÃcitas a la Rosada: “Entre nuestros familiares sólo hay vÃctimas, ni un solo culpableâ€.
Fue una respuesta al discurso de Schiavi horas después del accidente.
Pese a que en el comienzo del acto un hombre se presentó como “usuario del tren†y quiso bajar lÃnea contra la Presidenta, a la que culpó por la tragedia, los familiares lo hicieron callar y pidieron no politizar el recuerdo de las vÃctimas. Se ocuparon de aclararlo en el documento: “ No somos ni oficialistas ni opositores, somos personas que estamos destrozadas â€.
Pero, aunque sin dar nombres, cuestionaron a la clase polÃtica. En un comienzo por “algunos silencios†del Gobierno de la Ciudad y de la Provincia y en otros por “palabras fuera de lugar†pero también por la escena en el Congreso que enfrentó al ministro Julio De Vido con el radical Gerardo Morales. “Señores diputados y senadores, nos quedamos perplejos con sus discusiones y nos preguntamos, hundidos en el dolor: ¿hasta cuándo?â€. Unas 200 personas aplaudÃan, gritaban “justicia, justiciaâ€, pero otras se quedaban calladas y dejaban caer alguna lágrima.