Julio De Vido ganó finalmente la pulseada. Su propuesta de avanzar sobre YPF moderadamente, avalada por gran parte del gabinete y la mayorÃa de los legisladores consultados por el Gobierno, fue la que finalmente Cristina de Kirchner aceptó y hoy anunciarÃa ante los gobernadores de provincias petroleras. El ministro de Planificación, que siempre tuvo buena relación con el Gobierno español y los directivos europeos de Repsol, defendió la idea de abrir un frente negociador en lugar de una ruptura directa. En otras palabras, por recomendación de De Vido, el avance sobre la petrolera será para adquirir la mayorÃa societaria de la empresa, que pasará a ser controlada por el Estado. La compañÃa futura será de capitales mixtos, con lo cual no necesariamente implicarÃa una retirada total de Repsol o la prohibición de la llegada de nuevos accionistas privados que se sumen al paquete. Lo que sà quedará asegurado en la estrategia oficial es que una vez terminado el proceso de avance sobre las acciones de la compañÃa, la mayorÃa del directorio será ocupado por la Nación y las provincias.
La jefa de Estado eligió durante el fin de semana en su estadÃa patagónica la opción del ministro de Planificación, por sobre la del frente joven oficial, encabezado por el secretario de Programación Económica, Axel Kicillof, que proponÃa directamente una nacionalización lisa y llana, aunque esta decisión traiga luego consecuencias negativas (o más negativas que la de De Vido), en el frente internacional. Acompañaron a De Vido en su posición negociadora con Repsol la mayorÃa de los funcionarios, como el ministro de EconomÃa, Hernán Lorenzino; el vicepresidente, Amado Boudou; el titular de la ANSES, Diego Bossio; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
Según esta posición, a partir de ahora se iniciará un proceso negociador con Repsol para discutir la compra de un porcentaje accionario lo suficientemente importante como para terminar de controlar la mayorÃa del paquete de la petrolera. Antes habrá una operación de oferta al Grupo Petersen (familia Eskenazi), que deberÃa terminar en la compra por parte del sector público del 25,46% que el grupo posee de la compañÃa. De concretarse esta compra, terminarÃa (al menos como segundo accionista) con la presencia del grupo argentino que ingresó en diciembre de 2007 con la compra de un 14,9% del paquete y se completó el 4 de mayo de 2011 con la compra de acciones hasta llegar al 25,46%.
El Estado sumarÃa a este porcentaje algún nivel de acciones que ya tendrÃa de la compañÃa por recientes operaciones de compra (no más del 4%, hechas en el más absoluto secreto desde hace aproximadamente un mes). Oficialmente, el Gobierno tendrÃa unas 1.000 acciones sobre un total de 393,3 millones. Finalmente, comenzarÃa un proceso negociador con los españoles de Repsol. Para esto, De Vido recomendó no avanzar con violencia, ni verbal ni ejecutiva, sobre las acciones, para iniciar un proceso prolijo de negociaciones con España.
El precio que será tenido en cuenta para la operación de compra de las acciones serÃa discutido. Pero según los últimos precios de valor de la compañÃa en sus cotizaciones en la Bolsa de Comercio, legarÃa a los $ 45.032 millones (unos u$s 10.200 millones). Para avanzar en la operación de toma de la mayorÃa accionaria, el Gobierno necesitarÃa a precios de ayer unos u$s 5.100 millones. Esto explica además el porqué del embate oficial sobre la empresa de los tres meses, proceso en el cual el precio final de la petrolera perdió unos u$s 6.000 millones de su valor. Todo esto serÃa plasmado en un proyecto de ley.
El último capÃtulo discutido dentro del Gobierno fue quizás el más importante: de dónde saldrá el dinero para realizar la operación. Tal como habÃa adelantado este diario, la opción principal será utilizar el Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad (FGS) que administra la ANSES de Bossio, y que a marzo de 2012 sumaba aproximadamente unos $ 203.000 millones (u$s 46.100 millones). De este dinero, unos $ 24.000 millones están colocados en plazos fijos (u$s 5.455 millones), éste es teóricamente de libre disponibilidad para la operación, y unos $ 116.000 millones (u$s 26.363 millones) en tÃtulos públicos de deuda argentina. En otras palabras, el FGS alcanzarÃa para realizar la operación, sólo con los fondos de los plazos fijos, que incluso podrÃan ampliarse con la venta de al menos una pequeña parte de las tenencias en bonos de la deuda.
Un último capÃtulo que resta definir será la forma en que las provincias petroleras pueden llegar a participar en la operación para que completen la presencia pública en el futuro paquete accionario de la empresa. La decisión oficial es que ninguna de las gobernaciones pueda tener una importancia suficiente como para poder influir decisivamente en la estrategia de la empresa. Para esto el criterio que se utilizarÃa es invitar a las empresas a que en conjunto pasen una parte del paquete. El dinero para esta operación también serÃa un préstamo oficial, que luego las provincias deberÃan ir liquidando ya cuando estén sentados en los sillones del directorio.
Altas fuentes del oficialismo definieron la compleja operación que encararÃa desde hoy el Gobierno, la más importante desde la llegada de los Kirchner al poder luego de la salida del default en 2005, como una estrategia basada en cuestiones fiscales más que polÃticas. La decisión se toma «porque en el primer semestre del año tenemos que gastar un piso de u$s 7.000 millones en importación de combustible, teniendo nuestros recursos como para poder autoabastecernos». Según la fuente, «se terminará el tiempo donde las ganancias de YPF se invertÃan en Libia, Marruecos, Angola o Guinea Ecuatorial».
La jefa de Estado eligió durante el fin de semana en su estadÃa patagónica la opción del ministro de Planificación, por sobre la del frente joven oficial, encabezado por el secretario de Programación Económica, Axel Kicillof, que proponÃa directamente una nacionalización lisa y llana, aunque esta decisión traiga luego consecuencias negativas (o más negativas que la de De Vido), en el frente internacional. Acompañaron a De Vido en su posición negociadora con Repsol la mayorÃa de los funcionarios, como el ministro de EconomÃa, Hernán Lorenzino; el vicepresidente, Amado Boudou; el titular de la ANSES, Diego Bossio; el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.
Según esta posición, a partir de ahora se iniciará un proceso negociador con Repsol para discutir la compra de un porcentaje accionario lo suficientemente importante como para terminar de controlar la mayorÃa del paquete de la petrolera. Antes habrá una operación de oferta al Grupo Petersen (familia Eskenazi), que deberÃa terminar en la compra por parte del sector público del 25,46% que el grupo posee de la compañÃa. De concretarse esta compra, terminarÃa (al menos como segundo accionista) con la presencia del grupo argentino que ingresó en diciembre de 2007 con la compra de un 14,9% del paquete y se completó el 4 de mayo de 2011 con la compra de acciones hasta llegar al 25,46%.
El Estado sumarÃa a este porcentaje algún nivel de acciones que ya tendrÃa de la compañÃa por recientes operaciones de compra (no más del 4%, hechas en el más absoluto secreto desde hace aproximadamente un mes). Oficialmente, el Gobierno tendrÃa unas 1.000 acciones sobre un total de 393,3 millones. Finalmente, comenzarÃa un proceso negociador con los españoles de Repsol. Para esto, De Vido recomendó no avanzar con violencia, ni verbal ni ejecutiva, sobre las acciones, para iniciar un proceso prolijo de negociaciones con España.
El precio que será tenido en cuenta para la operación de compra de las acciones serÃa discutido. Pero según los últimos precios de valor de la compañÃa en sus cotizaciones en la Bolsa de Comercio, legarÃa a los $ 45.032 millones (unos u$s 10.200 millones). Para avanzar en la operación de toma de la mayorÃa accionaria, el Gobierno necesitarÃa a precios de ayer unos u$s 5.100 millones. Esto explica además el porqué del embate oficial sobre la empresa de los tres meses, proceso en el cual el precio final de la petrolera perdió unos u$s 6.000 millones de su valor. Todo esto serÃa plasmado en un proyecto de ley.
El último capÃtulo discutido dentro del Gobierno fue quizás el más importante: de dónde saldrá el dinero para realizar la operación. Tal como habÃa adelantado este diario, la opción principal será utilizar el Fondo de GarantÃa de Sustentabilidad (FGS) que administra la ANSES de Bossio, y que a marzo de 2012 sumaba aproximadamente unos $ 203.000 millones (u$s 46.100 millones). De este dinero, unos $ 24.000 millones están colocados en plazos fijos (u$s 5.455 millones), éste es teóricamente de libre disponibilidad para la operación, y unos $ 116.000 millones (u$s 26.363 millones) en tÃtulos públicos de deuda argentina. En otras palabras, el FGS alcanzarÃa para realizar la operación, sólo con los fondos de los plazos fijos, que incluso podrÃan ampliarse con la venta de al menos una pequeña parte de las tenencias en bonos de la deuda.
Un último capÃtulo que resta definir será la forma en que las provincias petroleras pueden llegar a participar en la operación para que completen la presencia pública en el futuro paquete accionario de la empresa. La decisión oficial es que ninguna de las gobernaciones pueda tener una importancia suficiente como para poder influir decisivamente en la estrategia de la empresa. Para esto el criterio que se utilizarÃa es invitar a las empresas a que en conjunto pasen una parte del paquete. El dinero para esta operación también serÃa un préstamo oficial, que luego las provincias deberÃan ir liquidando ya cuando estén sentados en los sillones del directorio.
Altas fuentes del oficialismo definieron la compleja operación que encararÃa desde hoy el Gobierno, la más importante desde la llegada de los Kirchner al poder luego de la salida del default en 2005, como una estrategia basada en cuestiones fiscales más que polÃticas. La decisión se toma «porque en el primer semestre del año tenemos que gastar un piso de u$s 7.000 millones en importación de combustible, teniendo nuestros recursos como para poder autoabastecernos». Según la fuente, «se terminará el tiempo donde las ganancias de YPF se invertÃan en Libia, Marruecos, Angola o Guinea Ecuatorial».