–La prima de riesgo, las referencias continuas de Sarkozy a nuestra situación y a la herencia de Zapatero y ahora el «ataque» argentino. ¿Hay una conjura contra España o nos hemos vuelto una nación débil?
–En absoluto. Lo que ocurre es que la imagen de España en el exterior se ha deteriorado. No se ha dado en los últimos ocho años la importancia debida a una polÃtica exterior activa, sobre todo en los lugares que más interesan a España como son Europa y Latinoamérica, pero también cultivando la alianza con Estados Unidos. Hemos tenido una polÃtica exterior profundamente desacertada. Pero seguimos siendo un paÃs con una enorme fortaleza, con una enorme capacidad de salir fuera, de vender, tenemos empresas importantÃsimas y tenemos que poner eso en valor.
–Horas antes de que se anunciara la nacionalización de YPF usted aseguró que todo estaba «encauzado»…
–La última entrevista que tuve con Hernán Lorenzino (ministro de EconomÃa) y Julio de Vido (ministro de Planificación) fue el 28 de febrero en Buenos Aires. Ése fue el último contacto. Fue una reunión bilateral en la que llegamos al acuerdo de que cualquier diferencia sobre Repsol en Argentina se resolviera sobre la base de dos grupos de trabajo España-Argentina. Quedamos además en que, a mi vuelta, les darÃa la relación de personas que integrarÃan ese grupo de trabajo. Lo hice nada más llegar. Si la reunión fue el martes, les envié los nombres el miércoles a la tarde. No la contestaron. Y les reiteré la carta. Hasta hoy. Ya no es sólo una cuestión condenable por arbitraria, ilegal y discriminatoria, sino que no se han guardado las formas. Las propias de dos naciones con relaciones muy profundas y buenas. Han fallado las formas.
–¿Se siente engañado?
–No, esto no es una cuestión personal.
–Pero no se puede negar que el Gobierno de Cristina Fernández ha mentido.
–Digamos que hemos llegado a un acuerdo que no han cumplido. El mero hecho de llevar a cabo una acción de esa ilegalidad ya define lo que es ese Gobierno. Dicho eso, es Repsol quien tiene que defender su postura ante la expropiación y el Gobierno de España seguirá apoyando a las empresas españolas en cualquier paÃs del mundo, también en Argentina, y tomará las medidas que considere oportunas.
–¿Recuerda la pelÃcula «Nueve Reinas», sobre un timo en la convulsa Argentina del «corralito»?
–La verdad es que no.
–Pues viendo la situación parece que a Repsol le han timado. Fue en rescate de YPF, la saneó, encontró el filón de Vaca Muerta y se lo quitaron todo…
–A Repsol le han arrebatado una propiedad privada, algo que se respetaba en Argentina hasta ayer. Sin entrar en calificativos, recibà mucha información en Buenos Aires de argentinos y españoles. Lo que me dice toda esa información es que el Gobierno argentino está adoptando la estrategia del enemigo externo para crear una gran cortina de humo que tape la crisis y los problemas económicos que ya empiezan a ser acuciantes. Tuvieron el pasado año un déficit comercial y energético importante. Tienen la mayor parte de los servicios básicos, como electricidad, agua o gas, subsidiados a tal nivel que es imposible sostenerlos. Asà que, para justificar una polÃtica económica profundamente errónea, lo mejor es buscar un culpable externo–Contra el primer inversor extranjero y la primera empresa del paÃs. ¿Considera una advertencia al resto de firmas españolas que la presidenta afirme que todas las empresas radicadas allá son «argentinas», es decir, susceptibles de nacionalizar?
–YPF es argentina, pero el dueño del 56% es una empresa española con miles de pequeños accionistas.
–¿Se harán los chinos con YPF?
–No tengo noticias en ese sentido, pero les va a resultar muy difÃcil, conociendo la situación de YPF y con el músculo de esa economÃa, el poder llevar a cabo la gestión y las inversiones necesarias. Repsol ha invertido desde 1999, cuando compró YPF por 15.000 millones de dólares, unos 20.000 millones. No es cierto el argumento de que no se invertÃa. ¿Cómo se habrÃan descubierto los yacimientos de Vaca Muerta, los mayores de la historia argentina, sin inversión? Un yacimiento como ése no aparece de la noche a la mañana.
–¿Hasta dónde estaban dispuestos a llegar Repsol y el Gobierno y qué ha fallado?
–Reitero que el 28 de febrero me desplacé a Buenos Aires porque querÃamos solventar las diferencias dialogando. Y me manifestaron esa voluntad, pero nunca más se pusieron en contacto. Es un caso insólito en la historia de las relaciones bilaterales. Pero ya no con Argentina, esto no ocurre con ningún otro paÃs.
–¿Tan mala relación hay con Cristina Fernández de Kirchner?
–Hasta noviembre pasado, las relaciones con Repsol eran extraordinarias. Iba a la sede de YPF a alabar la buena trayectoria, la buena fe y la obra de Repsol en Argentina. Esto hasta noviembre.
–Conociendo esta bipolaridad, ¿no hubiera sido conveniente una gestión en Buenos Aires a más alto nivel?
–Lo desconozco.
–¿Están satisfechos con la gestión de Zarzuela en este asunto?
–El Rey es el más importante de los embajadores de España y, más allá de este caso concreto, siempre se muestra al servicio de España y del Gobierno.
–¿Por qué se queda al margen de la nacionalización la familia Eskenazi?
–En la medida en que YPF tenÃa accionistas españoles, argentinos y estadounidenses, y la nacionalización sólo afecta al accionariado español, hay una discriminación. El grupo Petersen (los Eskenazi) entra en YPF por indicación de los Kirchner, se hacen con un 25% y pagan una mÃnima parte con la condición de que el resto de las acciones se fueran pagando con el reparto de dividendos. Por eso, se apremiaba a YPF a que distribuyera hasta el 90% de los dividendos. Y, por eso, tampoco se puede argumentar que YPF repartÃa muchos dividendos porque era a lo que se la obligaba para que el socio argentino pudiera financiar la parte que los Kirchner les forzaron a comprar.
–¿Esperan represalias a las medidas adoptadas en el Consejo de Ministros?
–Los paÃses y los pueblos están por encima de sus gobiernos. Esta acción no define al pueblo argentino. Es más, me consta que muchos argentinos sienten rubor por esta decisión de su Gobierno. Pero es un muy mal precedente, no sólo para España sino para el resto de empresas extranjeras, que se quedan sin garantÃas. Ante una hostilidad de tal calibre no vamos a quedarnos de brazos cruzados. Por tanto, con el respaldo de la UE, de EE UU y de nuestros aliados en Iberoamérica, lo que no vamos a hacer es dar un trato de preferencia a Argentina, algo que ocurrÃa hasta ahora.
–¿Se convierte Argentina en un paÃs de riesgo al nivel de Venezuela?
–No soy amigo de las comparaciones, pero desde luego hoy es un paÃs mucho menos seguro para invertir.
–¿Están satisfechos con el respaldo?
–Ha habido un despliegue importante. España es un paÃs serio que no actúa en caliente. Sabiendo que hay muchos intereses españoles en Argentina, pero haciendo sentir que hay un Gobierno que defiende nuestras inversiones .
–¿Por qué defender a una multinacional?
–Porque es una persona jurÃdica española y al igual que el Gobierno y nuestras embajadas defienden a los españoles allá donde estén, también lo hacemos con las personas jurÃdicas. Por cierto, sean grandes, pequeñas o medianas. Ha tocado que es la empresa industrial más grande sobre la inversión más importante que nunca se haya hecho fuera. Es verdad que hasta hace algún tiempo, cuando se plantearon casos similares, otros gobiernos dijeron «no, eso es una cuestión del ámbito privado». Y no lo es: los intereses de una empresa española son los de España. El Gobierno está para defender a todos.
–¿Pueden estar tranquilos los argentinos que residen en España?
–El argentino es un pueblo amigo. Una gran nación que está muy por encima de sus gobiernos. Esos van y vienen.
–¿Habrá medidas futuras de mayor control en los pasaportes?
–No tengo ningún dato que apunte en esa dirección. España seguirá siendo un paÃs acogedor, seguro, fiable y serio para cualquiera, incluyendo a los argentinos.
–¿Es necesaria una respuesta como esta para evitar tentaciones en otras partes?
–No se trata de eso. Hay un rechazo general en toda Iberoamérica.
–Incluso Chávez no ha sido del todo enérgico en su respaldo a Cristina Fernández.
–Bueno, tampoco hay que tentarlo mucho. Porque no serÃa la primera vez que nacionaliza una empresa española.
–Ahora el viceministro Kicillof, cerebro del expolio, habla de negociar el precio de la nacionalización. ¿Se han puesto en contacto con usted?
–La defensa jurÃdica corresponde a Repsol, pero conmigo no se ha puesto en contacto nadie. No hablan con el Gobierno español desde el 28 de febrero. Es un caso insólito.
–Casi tan insólito como que el FMI advierta de que no alcanzaremos el 3% de déficit hasta 2018. ¿Para qué tanto esfuerzo?
–El FMI no está descontando el cambio radical que ha habido en España. Está pensando que este Gobierno va a hacer lo mismo que el anterior. Pero no tenemos dudas de que vamos a cumplir. Va a ser duro. Va a ser difÃcil explicarlo. Nos va a tener que ayudar la UE en cuanto a polÃticas de crecimiento porque no todo puede ser austeridad. Pero cumpliremos.
–Mucha gente se queda por el camino.
–También tengo familiares que están en la misma situación que más de cinco millones de españoles. Hay que hacer reformas difÃciles, que a corto plazo tienen un coste, pero éste es el camino del éxito. Ahora quedan ajustes difÃciles por venir por culpa de las equivocadas polÃticas económicas que se han aplicado. En otras palabras, si en vez de un déficit del 8,5% en 2011 nos hubiésemos encontrado con el 6% pactado, con el ajuste de 15.000 millones aprobado el 30 de diciembre ya hubiéramos llegado al 4,4%. Hoy estamos haciendo el ajuste que otros se comprometieron a hacer. Nos encontramos el paÃs en una situación muy delicada. Pero tenemos un problema al margen del déficit y es que la balanza de mercancÃas, la de bienes, tiene un déficit muy abultado. Esto nos obliga a salir más fuera.
–¿Es la única salida, que salgamos todos?
–Hay muchas oportunidades en el exterior. Hay economÃas que van a toda máquina. Yo no digo que la solución sea decir «márchate», pero hay un mundo fuera de esta atonÃa. Y tenemos capacidad. La gente no sabe que hay empresas españolas fabricando «smartphones» que venden en Delhi, en Singapur y en Nueva York.
–¿Cree que la gente entiende por qué, como en el caso del copago farmacéutico, finalmente aprueban reformas que antes descartaban?
–Estamos haciendo un gran esfuerzo de comunicación, pero no resulta fácil de explicar, por ejemplo, por qué hemos tenido que subir los impuestos. Ya tenÃamos copago farmacéutico. Si este Gobierno no hubiera tenido que hacer una parte que correspondÃa al anterior, no hubiéramos tenido que tomar las mismas medidas. Pero la situación es la que es, y hay que hacer los deberes sà o sÃ. Otros nos piden que demoremos el ajuste un par de años, pero no podemos. No hay alternativas porque no hay dinero, hay que pedirlo. Nos dicen que gobernamos para los mercados. No nos equivoquemos: los mercados son los que nos prestan el dinero, alimentados por el dinero de todos los ahorradores.
–Pero existe la sensación de que se toman decisiones en función de cómo esté la prima de riesgo y de si se subasta deuda.
–Todo lo contrario. Si gobernáramos a corto plazo, seguirÃamos la senda del anterior Gobierno. Nos eligieron para esto. Para hacer reformas dentro de este año y, principalmente, en este primer semestre.
–¿Llegamos al nuevo objetivo de déficit con las medidas adoptadas hasta ahora?
–Habrá más a lo largo de los próximos meses porque no hay otra vÃa que la de la austeridad, pero no sólo en polÃtica. Hace falta una cultura de la austeridad. Tenemos que cambiar el «chip».
–¿Nos hemos creÃdo ricos?
–El endeudamiento público está en 70.000 millones de euros; el privado, cerca de dos billones. Claro que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.
–A eso han colaborado los bancos, que ofrecÃan más crédito del necesario.
–Esa polÃtica… Lo entrecomillo, pero lo digo. Esa polÃtica de «agresividad financiera» nos ha pasado una gran factura . Por eso la banca tiene su reforma.
–¿Hay que variar el modelo autonómico?
–Al margen del color polÃtico, algunas cosas no se han hecho bien. En las comunidades autónomas se ve más claro que se ha vivido por encima de las posibilidades. No soy partidario de cuestionar el modelo, pero sà de hacer una profunda reflexión.
–¿Comparte la postura de la presidenta Aguirre de devolver competencias?
–Si un presidente autonómico asà lo considera, no me parece mal.
–¿Tiene capacidad el Estado para volver a absorberlas?
–Eso es otra cosa. Igual debemos reflexionar también, como planteó el presidente Artur Mas, si «el café para todos» ha funcionado o no. Lo que quiere el ciudadano es que las cosas funcionen y no le vuelvan loco. Los modelos son de los polÃticos y de los periodistas. Todo lo demás son distorsiones, no las comunidades autónomas, sino la burocracia.
–¿Estaremos creando empleo para final de Legislatura?
–Todo lo que estamos haciendo es sentar las bases para la recuperación y la creación de empleo. Ahora bien, esto no se hace de la noche a la mañana. La maquinaria de destrucción de empleo, la que nos ha llevado a 5,2 millones de parados, lleva una inercia colosal. Estamos frenándola ahora. No tengo ninguna duda de que a final de la legislatura se creará empleo. Y no sólo estaremos creando empleo y creciendo, sino que habremos sido capaces de revertir el aumento de presión impositiva que hemos tenido que hacer de forma inexorable para afrontar al ajuste que otros no hicieron.
Reforma energética «para todos»
–¿Volverá a subir la luz en el segundo semestre?
–No se puede saber porque depende de las subastas, del precio del crudo, de la evolución del déficit de tarifa… Desconozco si volverá a subir este año.
–¿Por dónde irá la reforma energética que está a punto de anunciar? ¿Eliminará el pre-registro de las termosolares?
–Estamos hablando con el sector de las renovables porque todos tienen que aportar. Habrá reformas en todas las tecnologÃas, también en las convencionales, hidroeléctricas, nucleares y en el funcionamiento del mercado.
–¿Suprimirán las ayudas al transporte de electricidad, que suponen 1.682 millones para este año?
–También se van a tomar medidas en esa materia y habrá una liberalización.
Imagen del Gobierno, junto a los ministros «económicos», De Guindos y Montoro, en el arranque de la legislatura más complicada del siglo, siempre tiene abierta la puerta del despacho. Trabaja a un ritmo de crucero del que procura evadirse los fines de semana, cuando regresa –siempre que puede– a su tierra canaria al término del Consejo de Ministros. Asegura que el encargo de Rajoy es apasionante y rÃe cuando se le menciona su buena percha de ministro de Exteriores. Canarión y madridista (apuesta por el empate merengue en el Nou Camp), está dispuesto a agotar sus cuatro años en Industria y EnergÃa «a no ser que me nacionalicen». Está casado y con dos hijos.
Dificil que se comuniquen
¡Esta sà que es prensa militante! Miren algunas de las «preguntas» que le hacen:
Es increÃble lo que está pasando. A juzgar por la entrevista, son los propios medios en España los que quieren echar nafta al fuego en la disputa con nuestro gobierno.