Son propuestas de la oposición, que insiste en un cambio de la metodologÃa electoral. El oficialismo adelantó su postura en contra, pero que estaban dispuestos “a ser seducidos”. Consultarán a jueces electorales y a las provincias.
El debate quedó abierto. La Comisión de Asuntos Constitucionales comenzó ayer a discutir los proyectos sobre la implementación de la boleta única y el voto electrónico con dos posturas encontradas. Por un lado, la mayorÃa de la oposición parlamentaria que insiste en el cambio de metodologÃa para garantizar la “transparencia en los comicios”. Por el otro, el oficialismo defiende la continuidad de la boleta de papel como “instrumento de participación ciudadana” y de la militancia partidaria en la puja electoral. Habrá consultas a la Justicia Electoral, constitucionalistas, ONG y las provincias –como Córdoba, Santa Fe y Salta– que ya instrumentaron distintas experiencias en las elecciones provinciales.
“Estamos dispuestos a ser seducidos”, dijo la kirchnerista Diana Conti dirigiéndose a los diputados opositores para dejar en claro que la apertura de la discusión no significa que aceptarán dócilmente la modificación del Código Electoral para instrumentar la boleta única, aunque afirmó que el oficialismo “está dispuesto a dar un debate serio”.
De todas maneras, el kirchnerismo impuso la conformación de una subcomisión que analizará una docena de proyectos y que estará a cargo del diputado oficialista Jorge Landau, quien convocará dentro de quince dÃas a la primera de una serie de encuentros con especialistas. “Es indispensable dar el debate no sólo porque se trata de la custodia de la voluntad popular, sino porque toda modificación que se haga tiene implicancias en el sistema polÃtico”, sostuvo el diputado, que además es apoderado del PJ.
La oposición, en tanto, evaluó de distintas maneras la apertura de un debate que reclaman hace tiempo. El jefe de la bancada radical, Ricardo Gil Lavedra, afirmó que la utilización de la boleta única “es un paso decisivo para la democracia”, además de señalar que el actual sistema de boletas por partido “vulnera el derecho a elegir y ser elegido” y deja abierta “la posibilidad de fraude”.
“Vale la pena disponer de un tiempo adecuado, que no se eternice, para debatir el mejor sistema posible para garantizar los derechos polÃticos de los ciudadanos y de los proyectos colectivos que integran la oferta electoral”, sostuvo Liliana Parada en representación del FAP, que cargó contra los oficialismos nacional y porteño: “Puede advertirse claramente un acuerdo entre el PRO y el Frente para la Victoria, ya que ninguno de los dos gobiernos tiene interés en hacer más transparente el sistema”. El macrismo tiene su propia iniciativa para implementar la boleta única en las elecciones nacionales, aunque no impulsa ningún cambio similar en la Ciudad.
Elisa Carrió se mostró descreÃda: “Cuando el oficialismo no quiere sancionar un tema convoca a los expertos para terminar en nada”, sostuvo. Luego, Lilita hizo suyo un proyecto del ex diputado de la CC Adrián Pérez en 2010 –con el acompañamiento del ya disuelto Grupo A– y le estampó su firma antes de retirarse de la reunión. Su ex socia polÃtica Patricia Bullrich, del monobloque Unión por Todos, acusó al oficialismo de “hacer un simulacro de que se va a discutir la boleta única”.
“Estamos dispuestos a ser seducidosâ€, dijo la diputada Conti, dirigiéndose a los diputados opositores y en relación a la boleta única.
SerÃa una gran noticia que el oficialismo acepte la boleta única: primero, porque es en sà una reforma positiva (aunque obviamente no perfecta). Segundo, porque “devuelve†el apoyo de la oposición con YPF, demostrando asà que va en serio lo de que se va a trabajar en equipo con radicales y socialistas para enfrentar a los verdaderos adversarios del estado-nación.
Suscribo, ojalá asà sea.
Yo no. Este es el sueño dorado de la antipolitica: Obtener gobiernos castrados, aún cuando ganen con el 100%.
El ejemplo más claro de la aplicación de este sistema fueron las elecciones 2011 en Santa Fé, donde el ejecutivo lo ganó el socialismo, y la legislatura el FpV.
No hace falta ser Julio Verne para adivinar porqué aparece Bonfatti en todas los discursos de Cristina: Porque sinó no puede aprobar una ley para cambiar el foquito de la esquina.
Yendo cada cuál en su boleta, no hay proyecto polÃtico posible. Gana el más ganchero, aún cuando sus proyectos polÃticos se den de cabeza entre sÃ.
¿Alguien se imagina qué podrÃa haber hecho Cristina sin tener un apoyo legislativo equivalente? Bueno, el perÃodo 2009-2011, con el Grupo Ahhh es un ejemplo más que ilustrativo. Nada.
El otro ejemplo práctico en la aplicación de la boleta única es Italia, que produce regularmente esos bonitos enchastres polÃticos que ni son chicha ni son limonada, con gobiernos dedicando el 90% de su energÃa tratando de formar tropa propia en vez de gobernar.
¿Quién se hace el picnic mientras la polÃtica va de sainete en sainete? El poder real, los «Mercados».
Ni en pedo apoyo éso.