Conferencia de prensa del gabinete de Seguridad. (archivo, junio de 2012)Foto: Nicolás Celaya
Gobierno envió al Parlamento proyecto de regulación de la comercialización de la marihuana.
Ayer de tarde los integrantes del Consejo de Ministros aprobaron el proyecto que habilita al Estado a la producción y comercialización de marihuana. Por la noche el texto fue enviado al Parlamento, por lo que el proyecto podrá comenzar a ser tratado en la Comisión Especial de Drogas y Adicciones de la Cámara de Representantes. Allà se intentará anexarlo a la iniciativa que busca habilitar el autocultivo de hasta ocho plantas de marihuana por hogar.
El proyecto cuenta con un solo artÃculo de tres incisos, en el que establece que “el Estado asumirá el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier tÃtulo, almacenamiento, comercialización, y distribución de marihuana o sus derivados, en los términos y condiciones que al respecto fije la reglamentaciónâ€. Agrega que el Estado “ejercerá toda otra actividad material que resulte necesaria, previa, concomitante o posterior, para la ejecución de las actividades referidas en el inciso anterior, en los términos y condiciones que al respecto fije la reglamentaciónâ€. Por último, se explicita que estas actividades deberán realizarse “exclusivamente en el marco de una polÃtica de reducción de daños que, asimismo, alerte a la población acerca de las consecuencias y efectos perjudiciales del consumo de marihuana†y a los “únicos efectos de una minimización de riesgos y daños de la población potencialmente consumidoraâ€.
La exposición de motivos, de 12 carillas, plantea la necesidad de revisar, modificar y mejorar la Convención Única de Estupefacientes, de 1961. Afirma que los mercados de drogas ilegales, dominados por el crimen organizado, han crecido “de modo espectacular†y, sin embargo, “la mayorÃa de los organismos polÃticos a nivel nacional e internacional han tendido a evitar un examen o debate abierto en cuanto a alternativasâ€, sabiendo que “las actuales polÃticas no están alcanzando sus objetivosâ€. Si bien se afirma que Uruguay “se ha destacado internacionalmente en su lucha contra el consumo de drogas legales e ilegalesâ€, se resalta también “el fracaso estrepitoso de la estrategia internacionalâ€.
En ese marco, se describe que el consumo de drogas y sus “pésimas consecuencias†se han expandido, que las incautaciones logradas son “irrisorias†al compararlas con el “tamaño†de los diversos mercados, que se ha puesto la “punterÃa†sobre la oferta de drogas y “casi se ha abandonado la acción sobre la demanda†y que el negocio prohibido ha dado lugar a una “reserva de mercado†que es “monopolio para las actividades criminalesâ€, al punto de que se llega a establecer conexiones del narcotráfico con el sistema financiero, la venta ilegal de armas, polÃticos, periodistas, jueces, militares “y hasta lograr imponer presidentes en campañas electoralesâ€.
Se sostiene en cambio que la estrategia que se plantea “no comparte los enfoques prohibicionistas y la concepción de ‘guerra a las drogas’†que han sido cuestionados por su “ineficacia†e “ineficienciaâ€. En cambio, se fundamenta en “separar el mercado de la marihuana del de otras drogas†para reducir “el número de nuevos ingresos de personas al mercado de sustancias toxicológicamente más riesgosasâ€. Entre los objetivos se menciona “profundizar†el desarrollo y la diversificación del sistema nacional de atención a las personas con problemas de drogas, arrebatarle al narcotráfico un negocio que, según “estimaciones primarias, se encuentra entre los 30 y 40 millones de dólares anuales†y “la normalización e inclusión social plena del uso de marihuana, de forma que los usuarios no sean estigmatizados ni tratados a partir de la aplicación de la ley penalâ€. En la exposición de motivos se enumeran los distintos caminos tomados por Holanda, Australia, provincias de España y 17 estados de Estados Unidos.
“Es cierto que quedan cosas para que la reglamentación ordene, pero esto es una cosa muy relevante, el meollo del tema va a estar en este artÃculoâ€, consideró el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker.
En la mañana de ayer, el prosecretario de Presidencia, Diego Cánepa, admitió que “el proyecto tendrÃa que haber estado el lunesâ€, pero no pudo enviarse por un problema de “falta de firmasâ€, ya que algunos ministros se habÃan tomado licencia.
Por su parte, el lunes, en la comisión de Constitución y Códigos de la Cámara de Senadores, el representante de UNICEF Uruguay, Egidio Crotti, dijo tener “algunos reparos†con el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que establece penas mÃnimas de un año de detención para los adolescentes de entre 15 y 18 años que cometan delitos calificados como “gravÃsimosâ€, y habilita al juez a convocar a los responsables legales para determinar “su responsabilidad en los hechosâ€. Según dijo, la propuesta que modifica el Código de la Niñez y la Adolescencia “no respeta el principio de proporcionalidad, porque en la baterÃa de delitos gravÃsimos [a los cuales se les aplica la pena mÃnima de un año de privación de libertad] no aparece el homicidio simple y sà la tentativa de rapiñaâ€. “Espero que no se envÃe a la sociedad el mensaje de que el bien jurÃdico más importante es la propiedad y no la vida humanaâ€, agregó. También cuestionó que se equiparen hechos consumados con tentativos, como lo hace el proyecto con la rapiña y la tentativa de rapiña. Crotti manifestó además su preocupación por que la abreviación de los procesos no se transforme en una “ausencia de garantÃasâ€.
Por otra parte, dijo que es “bastante confusa†la propuesta respecto de la “responsabilidad que se quiere atribuir a los padresâ€, ya que “si ellos son cómplices no hay necesidad de hacer ningún agregadoâ€. Además, dijo creer que el Código Penal “prevé el caso de padres que tienen una omisión de sus deberes familiares o son negligentesâ€. Por último, se manifestó de acuerdo en que exista un mÃnimo de tiempo en el caso de que se aplique la privación de libertad, pero dijo que es necesario que en algunos casos “pueda no aplicarseâ€, si el juez analiza “no solamente la gravedad del delito, sino también las atenuantes de la circunstanciaâ€.