La tasa de interés internacional se mantiene cerca del cero por ciento anual con perspectivas de continuar en ese nivel por un tiempo más. El precio de la soja en el Mercado de Chicago sigue firme arriba del record de los 600 dólares y el barril de petróleo se ubicó por debajo de los 100 dólares. Estas variables externas son favorables para la evolución de la economÃa doméstica. A la vez, la crisis internacional cumple ya cinco años con Estados Unidos y Europa en un atolladero sin un horizonte de rápida recuperación. En tanto, la economÃa brasileña se encuentra estancada con una importante desaceleración industrial. Estas variables externas son negativas para la evolución de la economÃa doméstica.
Las abruptas restricciones a las importaciones por diferentes vÃas provocaron una caÃda de la inversión productiva, limitaciones que se habrÃan empezado a flexibilizar según afirman cámaras empresarias. Además, el control y administración de moneda extranjera generó complicaciones en varios sectores productivos, en especial en la construcción y comercialización de viviendas y terrenos. Otro dato importante fue la merma del 20 por ciento en la cosecha de soja por la sequÃa. Estos factores impactaron negativamente en la evolución de la economÃa doméstica. Por otro lado, la expansión fiscal y monetaria busca sostener la demanda agregada como parte de una polÃtica contracÃclica. El incremento de los ingresos por paritarias y actualización de haberes jubilatorios también contribuye a mantener el dinamismo del consumo interno. Estas variables internas son positivas para la evolución de la economÃa doméstica.
En la definición del rumbo de la actividad económica intervienen varios factores. La fuerte desaceleración del crecimiento en el primer semestre del año, que se venÃa insinuando en los últimos tres meses del pasado, reconoce distintas fuentes, como también existen diversos amortiguadores que están evitando una caÃda mayor. Es habitual construir diagnósticos equivocados cuando se ignoran tendencias de algunas variables, como les sucede a los hombres de negocios dedicados a comercializar información económica cuando afirman que la economÃa argentina ya está en recesión. La convención básica dice que hay recesión cuando el Producto Bruto Interno desciende dos trimestres consecutivos, instancia que por ahora no se cumplió.
De todos esos factores relevantes, uno de ellos no está mereciendo suficiente atención: la polÃtica económica de Brasil. La grey de la ortodoxia y parte de la heterodoxia han elogiado y aún lo siguen haciendo el que consideran prudente manejo monetario, fiscal y cambiario de las autoridades económicas brasileñas. Se enfrentan entonces a una evidente incomodidad cuando tienen que explicar por qué Brasil se ha estancado, con datos negativos en la industria, si ha cumplido con el dictado de seguir “racionales” medidas de la economÃa convencional. Las proyecciones de crecimiento 2011 arrancaron en un rango de 4,0-4,5 por ciento, para luego reducirse al 2,0 por ciento en caso que comience un sendero de recuperación porque en la primera mitad del año el avance no llegó ni al uno por ciento, con una caÃda del 1,8 por ciento en el producto industrial.
El economista Miguel Bein se pregunta en su último reporte “por qué una economÃa como la de Brasil, que viene haciendo ‘todo bienÂ’ en términos de contener la tasa de inflación a partir de polÃticas prudentes monetarias y fiscales y que dejó deslizar el tipo de cambio 25 por ciento frente a la reversión de los capitales, evidencia un freno similar al de la economÃa argentina”. La respuesta se encuentra, precisamente, en las caracterÃsticas de la elogiada polÃtica económica brasileña. Esta es una mezcla de ortodoxia, con Metas de Inflación orientadas desde el Banco Central, con heterodoxia conservadora, con medidas para evitar el supuesto recalentamiento por miedo a la inflación desde el Ministerio de Hacienda. Es un combo especial que provoca la aceptación del establishment de economistas, ortodoxos y parte de heterodoxos.
El último informe “Coyuntura y Desarrollo” de FIDE lo advierte y menciona el impacto adverso que viene teniendo para la economÃa argentina la desaceleración industrial de Brasil. Afirma, a la vez, que “no es menos grave la incidencia de las asimetrÃas evidentes que existen entre las polÃticas económicas” de ambos paÃses. “No es una tarea sencilla, más allá de la evidente empatÃa que existe entre ambas presidentas, compatibilizar una gestión que prioriza el cumplimiento de las metas de inflación, al cual queda su-bordinado el crecimiento del PBI, con otra cuyo objetivo principal es el desarrollo productivo con equidad”, afirma el documento de FIDE, conducido por Héctor Valle.
Esa mezcla de ortodoxia y heterodoxia conservadora provocó que la economÃa brasileña comenzara a desacelerarse antes que el impacto pleno en el comercio internacional provocado por la profundización de la crisis europea. Eso sucedió porque cuando Brasil crecÃa a un ritmo del 7,5 por ciento anual en 2010 no fue la ortodoxia del Banco Central que propuso el freno, sino la heterodoxia de Hacienda. El argentino Eduardo Crespo, profesor universitario en RÃo de Janeiro, lo explicó en un reciente seminario del Cefid-Ar. “Brasil venÃa creciendo con tasas de interés muy altas, entonces recomendaron bajarla y devaluar el real. Pero hicieron la advertencia de que esa modificación de variables podÃa provocar un impacto en los precios, un golpe inflacionario. ¿Qué propusieron? Cambiar el ancla cambiaria por el ancla fiscal; frenar el gasto”, señaló. Para Crespo los efectos empezaron a verse reflejados antes de que aparecieran las primeras sombras de la crisis mundial en la región. “La causa del retroceso de los indicadores no fue la crisis, sino que la crisis fue la excusa para justificar el ahorro fiscal que impusieron. Son los responsables del estancamiento por sus propuestas de enfriamiento de la economÃa”, apunta. Para sugerir que “hay que tener cuidado con los amigos heterodoxos”.
El economista MatÃas Vernengo, profesor de la Universidad de Utah, también es crÃtico por el tipo de liderazgo económico que tiene Brasil en la región. Señala que en el contexto de la crisis internacional Brasil no ayuda mucho sino que, al contrario, tiene superávit comercial con la región. Lo mismo que sucede con Alemania, que es superavitaria con Grecia, y por ello es en gran medida responsable de los problemas de Europa. “Es contradictorio que una potencia hegemónica tenga superávit comercial con sus socios, además tampoco ofrece el financiamiento del Bndes para una polÃtica fuerte de inversiones en los paÃses vecinos, ni está dispuesto a ceder mucho en las negociaciones comerciales”, concluye Vernengo.
En varios discursos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló para justificar el menor crecimiento de la economÃa que “el mundo se nos cayó encima” sin detallar el origen, dejando abierta la interpretación a que apuntaba a paÃses europeos por sus insistentes comentarios a las medidas de ajuste recesivas aplicadas por esos gobiernos. Puede ser que sea por prudencia eludir mencionar la polÃtica económica del socio estratégico en la región, pero serÃa más preciso indicar que “Brasil se nos cayó encima” para encontrar una de las fuentes principales, no única, de la desaceleración del crecimiento de la economÃa local.
azaiat@pagina12.com.ar
Las abruptas restricciones a las importaciones por diferentes vÃas provocaron una caÃda de la inversión productiva, limitaciones que se habrÃan empezado a flexibilizar según afirman cámaras empresarias. Además, el control y administración de moneda extranjera generó complicaciones en varios sectores productivos, en especial en la construcción y comercialización de viviendas y terrenos. Otro dato importante fue la merma del 20 por ciento en la cosecha de soja por la sequÃa. Estos factores impactaron negativamente en la evolución de la economÃa doméstica. Por otro lado, la expansión fiscal y monetaria busca sostener la demanda agregada como parte de una polÃtica contracÃclica. El incremento de los ingresos por paritarias y actualización de haberes jubilatorios también contribuye a mantener el dinamismo del consumo interno. Estas variables internas son positivas para la evolución de la economÃa doméstica.
En la definición del rumbo de la actividad económica intervienen varios factores. La fuerte desaceleración del crecimiento en el primer semestre del año, que se venÃa insinuando en los últimos tres meses del pasado, reconoce distintas fuentes, como también existen diversos amortiguadores que están evitando una caÃda mayor. Es habitual construir diagnósticos equivocados cuando se ignoran tendencias de algunas variables, como les sucede a los hombres de negocios dedicados a comercializar información económica cuando afirman que la economÃa argentina ya está en recesión. La convención básica dice que hay recesión cuando el Producto Bruto Interno desciende dos trimestres consecutivos, instancia que por ahora no se cumplió.
De todos esos factores relevantes, uno de ellos no está mereciendo suficiente atención: la polÃtica económica de Brasil. La grey de la ortodoxia y parte de la heterodoxia han elogiado y aún lo siguen haciendo el que consideran prudente manejo monetario, fiscal y cambiario de las autoridades económicas brasileñas. Se enfrentan entonces a una evidente incomodidad cuando tienen que explicar por qué Brasil se ha estancado, con datos negativos en la industria, si ha cumplido con el dictado de seguir “racionales” medidas de la economÃa convencional. Las proyecciones de crecimiento 2011 arrancaron en un rango de 4,0-4,5 por ciento, para luego reducirse al 2,0 por ciento en caso que comience un sendero de recuperación porque en la primera mitad del año el avance no llegó ni al uno por ciento, con una caÃda del 1,8 por ciento en el producto industrial.
El economista Miguel Bein se pregunta en su último reporte “por qué una economÃa como la de Brasil, que viene haciendo ‘todo bienÂ’ en términos de contener la tasa de inflación a partir de polÃticas prudentes monetarias y fiscales y que dejó deslizar el tipo de cambio 25 por ciento frente a la reversión de los capitales, evidencia un freno similar al de la economÃa argentina”. La respuesta se encuentra, precisamente, en las caracterÃsticas de la elogiada polÃtica económica brasileña. Esta es una mezcla de ortodoxia, con Metas de Inflación orientadas desde el Banco Central, con heterodoxia conservadora, con medidas para evitar el supuesto recalentamiento por miedo a la inflación desde el Ministerio de Hacienda. Es un combo especial que provoca la aceptación del establishment de economistas, ortodoxos y parte de heterodoxos.
El último informe “Coyuntura y Desarrollo” de FIDE lo advierte y menciona el impacto adverso que viene teniendo para la economÃa argentina la desaceleración industrial de Brasil. Afirma, a la vez, que “no es menos grave la incidencia de las asimetrÃas evidentes que existen entre las polÃticas económicas” de ambos paÃses. “No es una tarea sencilla, más allá de la evidente empatÃa que existe entre ambas presidentas, compatibilizar una gestión que prioriza el cumplimiento de las metas de inflación, al cual queda su-bordinado el crecimiento del PBI, con otra cuyo objetivo principal es el desarrollo productivo con equidad”, afirma el documento de FIDE, conducido por Héctor Valle.
Esa mezcla de ortodoxia y heterodoxia conservadora provocó que la economÃa brasileña comenzara a desacelerarse antes que el impacto pleno en el comercio internacional provocado por la profundización de la crisis europea. Eso sucedió porque cuando Brasil crecÃa a un ritmo del 7,5 por ciento anual en 2010 no fue la ortodoxia del Banco Central que propuso el freno, sino la heterodoxia de Hacienda. El argentino Eduardo Crespo, profesor universitario en RÃo de Janeiro, lo explicó en un reciente seminario del Cefid-Ar. “Brasil venÃa creciendo con tasas de interés muy altas, entonces recomendaron bajarla y devaluar el real. Pero hicieron la advertencia de que esa modificación de variables podÃa provocar un impacto en los precios, un golpe inflacionario. ¿Qué propusieron? Cambiar el ancla cambiaria por el ancla fiscal; frenar el gasto”, señaló. Para Crespo los efectos empezaron a verse reflejados antes de que aparecieran las primeras sombras de la crisis mundial en la región. “La causa del retroceso de los indicadores no fue la crisis, sino que la crisis fue la excusa para justificar el ahorro fiscal que impusieron. Son los responsables del estancamiento por sus propuestas de enfriamiento de la economÃa”, apunta. Para sugerir que “hay que tener cuidado con los amigos heterodoxos”.
El economista MatÃas Vernengo, profesor de la Universidad de Utah, también es crÃtico por el tipo de liderazgo económico que tiene Brasil en la región. Señala que en el contexto de la crisis internacional Brasil no ayuda mucho sino que, al contrario, tiene superávit comercial con la región. Lo mismo que sucede con Alemania, que es superavitaria con Grecia, y por ello es en gran medida responsable de los problemas de Europa. “Es contradictorio que una potencia hegemónica tenga superávit comercial con sus socios, además tampoco ofrece el financiamiento del Bndes para una polÃtica fuerte de inversiones en los paÃses vecinos, ni está dispuesto a ceder mucho en las negociaciones comerciales”, concluye Vernengo.
En varios discursos, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner señaló para justificar el menor crecimiento de la economÃa que “el mundo se nos cayó encima” sin detallar el origen, dejando abierta la interpretación a que apuntaba a paÃses europeos por sus insistentes comentarios a las medidas de ajuste recesivas aplicadas por esos gobiernos. Puede ser que sea por prudencia eludir mencionar la polÃtica económica del socio estratégico en la región, pero serÃa más preciso indicar que “Brasil se nos cayó encima” para encontrar una de las fuentes principales, no única, de la desaceleración del crecimiento de la economÃa local.
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