29/12/12
Berni y Abal Medina se apuraron a acusar al moyanismo y sus aliados de fomentar los saqueos de Navidad. Moyano y sus amigos no se quedaron atrás y doblaron la apuesta, primero con bronca y después con ironÃas y risas que sobraban, por cierto, en el marco de la preocupación de esas horas. A los duelistas les faltó seriedad y les sobró irresponsabilidad, sólo que en el caso de los que desenfudaron primero la cuestión es más grave: eran quienes debÃan preservar a la población y brindar información exacta. ¿O no eran el Gobierno?
La palabra de la Presidenta hizo algo más grave: machacó en el prejuicio antiperonista sobre los intendentes del conurbano que supuestamente habrÃan sido los autores.
Al unir los intentos de estos dÃas con los saqueos masivos del 19 de diciembre de 2001, el Gobierno da por sentada una historia nunca comprobada. Mi testimonio de vicegobernador en ese entonces es que no sólo no fueron los intendentes sino que además estos sintieron que podÃan perderlo todo en esas horas dramáticas. Durante todo aquel dÃa cientos de saqueos se sucedieron en los barrios pobres del Gran Buenos Aires. La Argentina de los noventa comenzaba a explotar con violencia social. Algo terrible y diferente estaba en el aire. La angustia era general.
Eso sentimos cuando nos reunimos a las 6 de la tarde en un hotel el autor de esta nota, Alberto Balestrini y Juan José Alvarez con Enrique Nosiglia y Carlos Becerra, los hombres que De la Rúa habÃa designado para coordinar acciones en el conurbano con el gobierno provincial.
Les transmitimos el temor a que los saqueos se convirtieran en una orgÃa de tiros al llegar la noche. Los propietarios de comercios habÃan decidido defenderse. Aceptamos una oferta de Nosiglia de enviar la mayor cantidad posible de gendarmes y prefectos a esas zonas en forma inmediata y partimos al Banco Provincia a una reunión de intendentes con el gobernador.
Todos nos unimos ante la adversidad. Hubo apoyo a lo decidido y unas horas después se corroboró que las fuerzas de seguridad comenzaban la prevención. Fue una noche de vigilia. Versiones de ataques de un barrio a otro recorrÃan los distritos. El temor se generalizó y el resultado fue notable: no hubo violencia esa noche. No sé dónde estaban entonces quienes después alardearon de saberlo todo. Yo lo vi y asà lo cuento como aporte para dejar de buscar culpables sin información. Ningún indigente de acá a 2015; menos pobres; más diálogo; menos bronca; más soluciones.
Berni y Abal Medina se apuraron a acusar al moyanismo y sus aliados de fomentar los saqueos de Navidad. Moyano y sus amigos no se quedaron atrás y doblaron la apuesta, primero con bronca y después con ironÃas y risas que sobraban, por cierto, en el marco de la preocupación de esas horas. A los duelistas les faltó seriedad y les sobró irresponsabilidad, sólo que en el caso de los que desenfudaron primero la cuestión es más grave: eran quienes debÃan preservar a la población y brindar información exacta. ¿O no eran el Gobierno?
La palabra de la Presidenta hizo algo más grave: machacó en el prejuicio antiperonista sobre los intendentes del conurbano que supuestamente habrÃan sido los autores.
Al unir los intentos de estos dÃas con los saqueos masivos del 19 de diciembre de 2001, el Gobierno da por sentada una historia nunca comprobada. Mi testimonio de vicegobernador en ese entonces es que no sólo no fueron los intendentes sino que además estos sintieron que podÃan perderlo todo en esas horas dramáticas. Durante todo aquel dÃa cientos de saqueos se sucedieron en los barrios pobres del Gran Buenos Aires. La Argentina de los noventa comenzaba a explotar con violencia social. Algo terrible y diferente estaba en el aire. La angustia era general.
Eso sentimos cuando nos reunimos a las 6 de la tarde en un hotel el autor de esta nota, Alberto Balestrini y Juan José Alvarez con Enrique Nosiglia y Carlos Becerra, los hombres que De la Rúa habÃa designado para coordinar acciones en el conurbano con el gobierno provincial.
Les transmitimos el temor a que los saqueos se convirtieran en una orgÃa de tiros al llegar la noche. Los propietarios de comercios habÃan decidido defenderse. Aceptamos una oferta de Nosiglia de enviar la mayor cantidad posible de gendarmes y prefectos a esas zonas en forma inmediata y partimos al Banco Provincia a una reunión de intendentes con el gobernador.
Todos nos unimos ante la adversidad. Hubo apoyo a lo decidido y unas horas después se corroboró que las fuerzas de seguridad comenzaban la prevención. Fue una noche de vigilia. Versiones de ataques de un barrio a otro recorrÃan los distritos. El temor se generalizó y el resultado fue notable: no hubo violencia esa noche. No sé dónde estaban entonces quienes después alardearon de saberlo todo. Yo lo vi y asà lo cuento como aporte para dejar de buscar culpables sin información. Ningún indigente de acá a 2015; menos pobres; más diálogo; menos bronca; más soluciones.
O sea que para la presidenta, el peronismo habrÃa sido el precursor de los modernos golpes de Estado, que no utilizan la fuerza militar para destituir a un gobierno.