El valor de la divisa en el marginal trepó a 7,50 pesos. Pronósticos catastróficos y reclamos de menos controles oficiales de ex funcionarios. Los intereses polÃticos detrás del blue, un mercado muy chico y fuertemente especulativo.
La divisa estadounidense se negoció ayer en el mercado marginal por arriba de los 7,50 pesos, desatando un aluvión de pronósticos más o menos agoreros acerca de los problemas que causará a la economÃa en su conjunto. En cambio, escasearon las explicaciones sobre las razones que movieron a una suba de 70 centavos en dos semanas sin que hubiera acontecimientos económicos o polÃticos que lo ameriten. El dólar del mercado legal, el que supervisa y administra el Banco Central, se mantuvo impertérrito en 4,97 pesos.
Los pronósticos catastróficos corrieron por cuenta, fundamentalmente, de quienes precedieron a Marcó del Pont en el manejo del Banco Central:
n “Una brecha entre el marginal y el oficial de esta magnitud muestra falta de pulso en el manejo del mercado cambiario y sus implicancias económicas. Si se toman medidas a tiempo, se puede evitar la devaluación. Pero el gobierno va a seguir con esta polÃtica de ignorar el dólar marginal” (MartÃn Redrado).
n “Desde que el Gobierno decidió entrar en problemas con el control de cambios, todo fue para mal. No solamente aumentó la desconfianza y se amplió la brecha cambiaria, sino que el propio cepo cambiario le puso un frÃo enorme a una parte de la economÃa” (Alfonso Prat Gay).
n “En el mediano plazo los precios internos confluyen con el dólar alto, no con el dólar bajo, y es un problema” (Aldo Pignanelli).
Quien más, quien menos, las opiniones de ayer de tres ex autoridades monetarias coinciden en darles la razón a los grupos financieros y especulativos, repudiando los mecanismos de intervención del Estado. En el mercado paralelo o blue se negocia una porción Ãnfima de dinero, y no siempre de origen genuino. Sólo en una mÃnima proporción se trata de viajeros que recurren a “las cuevas” como último recurso para conseguir los dólares que la AFIP les niega. Que los hay, los hay, pero mueven un volumen muy reducido de dinero. En cambio, predominan en esta plaza las operaciones especulativas que buscan fijar un valor de referencia del dólar con otros objetivos.
Hay razones estacionales que podrÃan pesar en estas fechas para pensar en una mayor demanda de turistas, pero los valores que mueven no definen en realidad la cotización. La explicación de la “corrida del blue” hay que buscarla en otro lado, atendiendo a los movimientos de los fondos especulativos que controlan el marginal.
La polÃtica del Banco Central, bajo la batuta de Marcó del Pont, se diferencia claramente del gradualismo que sugieren Redrado y Prat Gay, que supondrÃa ceder a la presión especulativa flexibilizando las normas cambiarias o liquidando reservas para agregar oferta de dólares al mercado. Tal cual se manejó en los intentos de corridas que enfrentó anteriormente, la presidenta del Central mantiene inflexibles las medidas cambiarias para intervenir con polÃticas de shock en algún momento, evitando asà ceder el control de la situación. Entre un momento y otro, puede suceder que los desequilibrios se vayan ampliando, como ocurre actualmente.
La pulseada es entre grupos de poder financiero y la autoridad monetaria. Con un factor polÃtico adicional: algunos de estos grupos estarÃan apostando a la derrota de Argentina en la batalla contra los fondos buitre en Nueva York. Con el deterioro de la posición financiera argentina afuera, más la sensación de descontrol cambiario adentro, estarÃa dado el clima para hacer diferencias.
La divisa estadounidense se negoció ayer en el mercado marginal por arriba de los 7,50 pesos, desatando un aluvión de pronósticos más o menos agoreros acerca de los problemas que causará a la economÃa en su conjunto. En cambio, escasearon las explicaciones sobre las razones que movieron a una suba de 70 centavos en dos semanas sin que hubiera acontecimientos económicos o polÃticos que lo ameriten. El dólar del mercado legal, el que supervisa y administra el Banco Central, se mantuvo impertérrito en 4,97 pesos.
Los pronósticos catastróficos corrieron por cuenta, fundamentalmente, de quienes precedieron a Marcó del Pont en el manejo del Banco Central:
n “Una brecha entre el marginal y el oficial de esta magnitud muestra falta de pulso en el manejo del mercado cambiario y sus implicancias económicas. Si se toman medidas a tiempo, se puede evitar la devaluación. Pero el gobierno va a seguir con esta polÃtica de ignorar el dólar marginal” (MartÃn Redrado).
n “Desde que el Gobierno decidió entrar en problemas con el control de cambios, todo fue para mal. No solamente aumentó la desconfianza y se amplió la brecha cambiaria, sino que el propio cepo cambiario le puso un frÃo enorme a una parte de la economÃa” (Alfonso Prat Gay).
n “En el mediano plazo los precios internos confluyen con el dólar alto, no con el dólar bajo, y es un problema” (Aldo Pignanelli).
Quien más, quien menos, las opiniones de ayer de tres ex autoridades monetarias coinciden en darles la razón a los grupos financieros y especulativos, repudiando los mecanismos de intervención del Estado. En el mercado paralelo o blue se negocia una porción Ãnfima de dinero, y no siempre de origen genuino. Sólo en una mÃnima proporción se trata de viajeros que recurren a “las cuevas” como último recurso para conseguir los dólares que la AFIP les niega. Que los hay, los hay, pero mueven un volumen muy reducido de dinero. En cambio, predominan en esta plaza las operaciones especulativas que buscan fijar un valor de referencia del dólar con otros objetivos.
Hay razones estacionales que podrÃan pesar en estas fechas para pensar en una mayor demanda de turistas, pero los valores que mueven no definen en realidad la cotización. La explicación de la “corrida del blue” hay que buscarla en otro lado, atendiendo a los movimientos de los fondos especulativos que controlan el marginal.
La polÃtica del Banco Central, bajo la batuta de Marcó del Pont, se diferencia claramente del gradualismo que sugieren Redrado y Prat Gay, que supondrÃa ceder a la presión especulativa flexibilizando las normas cambiarias o liquidando reservas para agregar oferta de dólares al mercado. Tal cual se manejó en los intentos de corridas que enfrentó anteriormente, la presidenta del Central mantiene inflexibles las medidas cambiarias para intervenir con polÃticas de shock en algún momento, evitando asà ceder el control de la situación. Entre un momento y otro, puede suceder que los desequilibrios se vayan ampliando, como ocurre actualmente.
La pulseada es entre grupos de poder financiero y la autoridad monetaria. Con un factor polÃtico adicional: algunos de estos grupos estarÃan apostando a la derrota de Argentina en la batalla contra los fondos buitre en Nueva York. Con el deterioro de la posición financiera argentina afuera, más la sensación de descontrol cambiario adentro, estarÃa dado el clima para hacer diferencias.