Luis Majul Periodista
Fue la peor semana del gobierno y de la Presidenta desde que ganó, en octubre de 2011, con el 54 por ciento de los votos. Sin embargo, si los principales referentes de la oposición no encuentran la manera de evitar la fragmentación, es posible que la organización que lidera Cristina Fernández vuelva a ganar las próximas elecciones de octubre y esgrima el derecho polÃtico de ir por la re-reelección.
El cambio de clima que empezó con las consecuencias de las inundaciones, continuó con la imposición prepotente del proyecto de ley de reforma judicial y se acentuó con la revelación de cómo lavarÃa el dinero Lázaro Báez, ex socio de Néstor Kirchner, lo que todavÃa no pudo ser capitalizado, de manera ostensible, por ningún referente de la oposición.
Porqué no se unen los dirigentes que tienen más coincidencias que diferencias, fue uno de los reclamos explÃcitos e implÃcitos de la última marcha del 18 de abril. Lo mismo me pregunté, desde este mismo espacio, el lunes pasado. Por lo menos cuatro operadores que participan de negociaciones para establecer coincidencias se contactaron para explicarme cuál es el verdadero estado de situación. Lo que no terminaba de entender es porqué, por ejemplo, Mauricio Macri y Francisco De Narváez, no hacen un acuerdo ya para presentarse dentro de un mismo espacio. Gente cercana al jefe de gobierno me explicó que, ahora mismo, Macri estarÃa dispuesto. Quienes trabajan para De Narváez también, pero preferirÃan, antes de la foto, un acuerdo polÃtico más amplio y algunas condiciones que no saben si Mauricio estarÃa en situación de cumplir. Para ellos, el acuerdo deberÃa involucrar no solo a Macri sino también al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y al ex ministro de EconomÃa, Roberto Lavagna. Pero además, deberÃa incluir el compromiso del jefe de gobierno de la Ciudad de no pretender que De Narváez lo apoye para su candidatura presidencial de 2015. “No se puede hablar de 2015 sin resolver el 2013”, repiten una y otra vez. “Si Mauricio dice que está dispuesto a servir el café en negociaciones que impliquen unirse para ir contra el gobierno deberÃa dejar de pintar todo el conurbano de amarillo con la leyenda Macri 2015” me explicó un hombre cercano a De la Sota. Parece que el gobernador está enojado con Macri porque éste impulsa a un candidato, el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi, que le restarÃa votos a los suyos. Y lo mismo pasarÃa con el ex gobernador de Entre RÃos, Jorge Busti, a quien la candidatura a senador nacional de Alfredo de Angeli también le afecta, porque le quitarÃa fuerza a su espacio peronista. La mirada de Jaime Durán Barba y Marcos Peña, entre otros, es sustancialmente diferente. Ellos opinan que Mauricio debe seguir construyendo en Santa Fe, Córdoba, Entre RÃos y los principales distritos electorales del paÃs y no aliarse con dirigentes peronistas, quienes, al final, van a ir corriendo detrás de la candidatura presidencial del gobernador Daniel Scioli. “Daniel no están en nuestro espacio. No piensa como nosotros. Sus diputados votan a favor de los más delirantes proyectos de Cristina. ¿Por qué vamos a poner energÃa en una idea que no tiene nada que ver con lo que pensamos y lo que sentimos?” me explicó una fuente cercana a ese cÃrculo. Lo mismo opina la gente de De Narváez, pero no sobre Scioli sino sobre Sergio Massa. El intendente de Tigre, según todas las encuestas, serÃa el único, en la provincia de Buenos Aires, que superarÃa a ‘El ColoradoÂ’ en intención de voto. De Narváez lo presiona, en público, para que se defina. Se pregunta: ¿Está Massa contra Cristina o, por el contrario, es la carta que la Presidenta tiene escondida para ganar las próximas elecciones y lanzarse a la reelección? ¿Por qué diputados cercanos al ex jefe de gabinete de la presidenta dieron quórum para empezar a discutir la reforma judicial que solo sirve para domesticar a fiscales y jueces crÃticos y dar mayor poder a los adictos? Massa calla y espera. Si fuera solo por las encuestas, ya habrÃa presentado su candidatura a diputado nacional por fuera del Frente para la Victoria y habrÃa empezado a soñar con ser el próximo gobernador o también el futuro presidente. Pero su estómago le dice que el problema no serÃa tanto ganar sino aguantar la embestida cruzada de la jefa de Estado, Scioli y los intendentes que le responden a ambos durante el tiempo que falta para las próximas elecciones presidenciales.
A la centroizquierda le pasa algo parecido. El principio de entendimiento entre Elisa Carrió y Fernando ‘PinoÂ’ Solanas está fracturando el espacio en la ciudad de Buenos Aires. Victoria Donda, Alfonso Prat Gay y Claudio Lozano temen que la dispersión de votos los termine perjudicando, y mucho. Margarita Stolbizer se pregunta para qué necesita un entendimiento con Ricardo AlfonsÃn en la provincia de Buenos Aires si sus encuestas afirmar que no le sumarÃa ni un voto a los propios. Mientras los incondicionales de Hermes Binner se están tomando muy en serio la idea de desacartonar al ex gobernador de Santa Fe, la Unión CÃvica Radical trabaja para que Macri no se lleve a sus ‘intendentes exitososÂ’.
El gobierno está muy preocupado por las esquirlas del presente, pero sus cerebros electorales permanecen tranquilos, porque detrás del 18A y de las denuncias contra Baéz no hay, todavÃa, ninguna figura que aglutine tantos votos como para hacerle perder los próximos comicios. “El que rÃe último rÃe mejor”, me explicó un ministro de este gabinete nacional con un lápiz electoral en la mano.
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Fue la peor semana del gobierno y de la Presidenta desde que ganó, en octubre de 2011, con el 54 por ciento de los votos. Sin embargo, si los principales referentes de la oposición no encuentran la manera de evitar la fragmentación, es posible que la organización que lidera Cristina Fernández vuelva a ganar las próximas elecciones de octubre y esgrima el derecho polÃtico de ir por la re-reelección.
El cambio de clima que empezó con las consecuencias de las inundaciones, continuó con la imposición prepotente del proyecto de ley de reforma judicial y se acentuó con la revelación de cómo lavarÃa el dinero Lázaro Báez, ex socio de Néstor Kirchner, lo que todavÃa no pudo ser capitalizado, de manera ostensible, por ningún referente de la oposición.
Porqué no se unen los dirigentes que tienen más coincidencias que diferencias, fue uno de los reclamos explÃcitos e implÃcitos de la última marcha del 18 de abril. Lo mismo me pregunté, desde este mismo espacio, el lunes pasado. Por lo menos cuatro operadores que participan de negociaciones para establecer coincidencias se contactaron para explicarme cuál es el verdadero estado de situación. Lo que no terminaba de entender es porqué, por ejemplo, Mauricio Macri y Francisco De Narváez, no hacen un acuerdo ya para presentarse dentro de un mismo espacio. Gente cercana al jefe de gobierno me explicó que, ahora mismo, Macri estarÃa dispuesto. Quienes trabajan para De Narváez también, pero preferirÃan, antes de la foto, un acuerdo polÃtico más amplio y algunas condiciones que no saben si Mauricio estarÃa en situación de cumplir. Para ellos, el acuerdo deberÃa involucrar no solo a Macri sino también al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, y al ex ministro de EconomÃa, Roberto Lavagna. Pero además, deberÃa incluir el compromiso del jefe de gobierno de la Ciudad de no pretender que De Narváez lo apoye para su candidatura presidencial de 2015. “No se puede hablar de 2015 sin resolver el 2013”, repiten una y otra vez. “Si Mauricio dice que está dispuesto a servir el café en negociaciones que impliquen unirse para ir contra el gobierno deberÃa dejar de pintar todo el conurbano de amarillo con la leyenda Macri 2015” me explicó un hombre cercano a De la Sota. Parece que el gobernador está enojado con Macri porque éste impulsa a un candidato, el ex árbitro de fútbol Héctor Baldassi, que le restarÃa votos a los suyos. Y lo mismo pasarÃa con el ex gobernador de Entre RÃos, Jorge Busti, a quien la candidatura a senador nacional de Alfredo de Angeli también le afecta, porque le quitarÃa fuerza a su espacio peronista. La mirada de Jaime Durán Barba y Marcos Peña, entre otros, es sustancialmente diferente. Ellos opinan que Mauricio debe seguir construyendo en Santa Fe, Córdoba, Entre RÃos y los principales distritos electorales del paÃs y no aliarse con dirigentes peronistas, quienes, al final, van a ir corriendo detrás de la candidatura presidencial del gobernador Daniel Scioli. “Daniel no están en nuestro espacio. No piensa como nosotros. Sus diputados votan a favor de los más delirantes proyectos de Cristina. ¿Por qué vamos a poner energÃa en una idea que no tiene nada que ver con lo que pensamos y lo que sentimos?” me explicó una fuente cercana a ese cÃrculo. Lo mismo opina la gente de De Narváez, pero no sobre Scioli sino sobre Sergio Massa. El intendente de Tigre, según todas las encuestas, serÃa el único, en la provincia de Buenos Aires, que superarÃa a ‘El ColoradoÂ’ en intención de voto. De Narváez lo presiona, en público, para que se defina. Se pregunta: ¿Está Massa contra Cristina o, por el contrario, es la carta que la Presidenta tiene escondida para ganar las próximas elecciones y lanzarse a la reelección? ¿Por qué diputados cercanos al ex jefe de gabinete de la presidenta dieron quórum para empezar a discutir la reforma judicial que solo sirve para domesticar a fiscales y jueces crÃticos y dar mayor poder a los adictos? Massa calla y espera. Si fuera solo por las encuestas, ya habrÃa presentado su candidatura a diputado nacional por fuera del Frente para la Victoria y habrÃa empezado a soñar con ser el próximo gobernador o también el futuro presidente. Pero su estómago le dice que el problema no serÃa tanto ganar sino aguantar la embestida cruzada de la jefa de Estado, Scioli y los intendentes que le responden a ambos durante el tiempo que falta para las próximas elecciones presidenciales.
A la centroizquierda le pasa algo parecido. El principio de entendimiento entre Elisa Carrió y Fernando ‘PinoÂ’ Solanas está fracturando el espacio en la ciudad de Buenos Aires. Victoria Donda, Alfonso Prat Gay y Claudio Lozano temen que la dispersión de votos los termine perjudicando, y mucho. Margarita Stolbizer se pregunta para qué necesita un entendimiento con Ricardo AlfonsÃn en la provincia de Buenos Aires si sus encuestas afirmar que no le sumarÃa ni un voto a los propios. Mientras los incondicionales de Hermes Binner se están tomando muy en serio la idea de desacartonar al ex gobernador de Santa Fe, la Unión CÃvica Radical trabaja para que Macri no se lleve a sus ‘intendentes exitososÂ’.
El gobierno está muy preocupado por las esquirlas del presente, pero sus cerebros electorales permanecen tranquilos, porque detrás del 18A y de las denuncias contra Baéz no hay, todavÃa, ninguna figura que aglutine tantos votos como para hacerle perder los próximos comicios. “El que rÃe último rÃe mejor”, me explicó un ministro de este gabinete nacional con un lápiz electoral en la mano.
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La derecha esta desesperada se llama la canción.
algunos periodistas claman por la union pero en la realidad solo los une a los posibles candidatos en espanto de su desubique.
Cristina no es candidata, Luis.
luis nos viene diciendo hace tiempo que este gobierno esta acabado, como asi tambien el año pasado decian que la justicia era K y estaban todos comprados, y ahora nos dicen que con el poder judicial NO.
ya estoy confundido, luis
son versiones que responden a deseoa opositores infantiles.