Los pobres, el dinero, el poder eclesiástico: he aquà buena parte de los debates entre eclesiásticos desde que el jesuita Francisco está al frente de la Iglesia romana. En medio, el fantasma de la TeologÃa de la Liberación, un movimiento execrado con severidad durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, éste en primera lÃnea de combate cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es como se llama ahora el Santo Oficio de la Inquisición. TodavÃa en 2009, advirtió Ratzinger sobre los “desastrosos efectos†de esa corriente teológica. “Sus consecuencias, hechas de rebelión, división, ofensa y anarquÃa aún ahora se hacen sentir, creando gran sufrimiento y grave pérdida de fuerzas vivasâ€, dijo. Anteayer remachó la execración el cardenal arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, del Opus Dei.
La teorÃa sobre la proverbial hostilidad entre la CompañÃa de Jesús y el Opus colmó de maledicencias la Red cuando fue elegido papa el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, que tomó el nombre de Francisco, el santo de los pobres. ¿Se resignarÃa el Opus a perder más poder en el Vaticano, y, para colmo, a manos de sus competidores de antaño ante las altas burguesÃas católicas? Los pasos aperturistas de Francisco, sobre todo su revolucionaria sencillez y austeridad, además del tono cuasi revolucionario de algunos de sus discursos, empiezan a chirriar en sectores ultras de la Iglesia. No es casualidad que la primera reacción pública proceda del más alto eclesiástico del Opus, el cardenal de Lima. La chispa tampoco es baladÃ: la audiencia que Francisco concedió el miércoles al teólogo Gustavo Gutiérrez, el fundador de la TeologÃa de la Liberación.
El cardenal Cipriani calificó de “ingenuo†al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el alemán Gerhard Müller, por haber promovido ese encuentro y por acoger en Roma a Gutiérrez como si fuese un gran pensador ortodoxo. Añadió el prelado en declaraciones a Radio Programas del Perú (RPP): “Müller es buen alemán y buen teólogo, un tanto ingenuo. Mi lectura es que ha querido acercarse a su amigo Gutiérrez, a quien le tiene cariño, a quien quiere de alguna manera ayudar a rectificar e insertarse en la Iglesia católica. La reunión está siendo utilizada para describir un acercamiento con una corriente teológica que hizo mucho daño a la Iglesiaâ€.
Sostuvo Max Weber que los evangelios tienen la mala costumbre de hablar bien de los pobres y mal de los ricos. Resume esa impresión la parábola del camello y la aguja, que está con ligeras variaciones en los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas. “Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entre un rico en el reino de Diosâ€. La frase debió hacerse famosa nada más pronunciarla Jesús, el fundador cristiano. Muy pronto iba a ser detenido cerca de Jerusalén, torturado y crucificado por el sistema de poder de su tiempo, también por el sistema religioso.
En sus comienzos, el mensaje cristiano puso el acento en el abismo que media entre los ricos y los pobres, entre los humildes y los poderosos. No siempre ha sido asÃ, y menos cuando el imperio romano es relevado en Roma por el imperio católico. Pero siempre ha habido voces de teólogos y jerarquÃas en favor de los desheredados de la tierra. TeologÃa para los pobres, no sobre los pobres.
La primera vez que se acuña el programa eclesiástico de “la opción por los pobres†es por boca de Juan XXIII, en 1962. Fue el pontÃfice que convocó el Concilio Vaticano II. TenÃa dos preocupaciones, el diálogo con el mundo moderno y la unidad de las iglesias, pero dÃas antes de la inauguración introdujo una tercera lÃnea de debate: los pobres. “Opción por los pobresâ€, pidió. Seis años más tarde, en mayo de 1968, el entonces prepósito general de los jesuitas, Pedro Arrupe, pidió a los miembros de la CompañÃa de Jesús en América Latina que tal opción fuese “preferencialâ€. Asà nació la TeologÃa de la Liberación.
¿Tiene vigencia esta teologÃa tras 40 años de condenas y castigos? La pregunta está en el ambiente, con gran preocupación entre los sectores que empiezan a recelar del discurso y las formas, claras y sencillas, del nuevo papa, jesuita y argentino. La pasada semana, el periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano , dedicó gran espacio al libro en italiano De parte de los pobres, teologÃa de la liberación, teologÃa de la Iglesia , escrito por Gustavo Gutiérrez junto con el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, exprelado de Ratisbona (Alemania) y actual prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Gutiérrez, ahora ingresado en un convento de dominicos en Francia, fue quien dio nombre al movimiento con la publicación en Lima, en 1971, del libro TeologÃa de la Liberación.
Una fotografÃa del teólogo con el arzobispo Müller presentando ese libro en alemán, de hace algunos años, ha dado ahora la vuelta al mundo y ha alarmado a los detractores de esa teologÃa. Müller fue alumno y es amigo del pensador peruano desde que, siendo joven el prelado alemán, acudió a Lima a foguearse entre los pobres. “Ese nombramiento como prefecto de la Congregación que se ocupa de la ortodoxia de la doctrina católica, sumado a la elección de un jesuita y arzobispo de Buenos Aires como obispo de Roma, fueron calificados en algunos ambientes como una revancha de la TeologÃa de la Liberación, criticada por Juan Pablo II y por el cardenal Ratzingerâ€, escribió en mayo la agencia de noticias Zenit, propiedad de los Legionarios de Cristo.
Ha sido una impresión muy extendida. En aquel momento, esto es lo que declaró Müller, según la misma agencia: “Es necesario distinguir entre una teologÃa de la liberación equivocada y una correcta. Un cristiano tiene que encontrarse en su casa en cualquier parteâ€. Antes, en 2004, habÃa dicho en Ratisbona que “la teologÃa de Gustavo Gutiérrez, al margen de cómo se la considere, es ortodoxa porque es ortopráctica y nos enseña el correcto modo de actuar cristiano, ya que deriva de la fe auténticaâ€.
Pero la agitación de partidarios y detractores trasciende la famosa fotografÃa. Esto opina el obispo Pedro Casaldáliga: “Con la llegada del papa Francisco se ha agitado el tema y nos hemos confirmado en la convicción de que la teologÃa es TeologÃa de la Liberación o no es teologÃa, ciertamente no lo serÃa del Dios de Jesúsâ€. ¿Quién le tiene miedo a la TeologÃa de la Liberación?, se pregunta este prelado catalán, obispo desde 1971 de la diócesis de São Felix do Araguaia, la más extensa del Brasil. Amenazado de muerte por defender a los pobres y a sus combativos teólogos y sacerdotes, salvó la vida cuando Pablo VI advirtió bien alto, para que oyera la dictadura de aquel tiempo: “Quien toca a Pedro, toca a Pabloâ€. No tuvieron tanta suerte otros mártires de esa teologÃa, como el también obispo Oscar Romero, de El Salvador, ya en tiempos de Juan Pablo II.
Que la primera encÃclica escrita en solitario por Francisco vaya a titularse Beati pauperes (Bienaventurados los pobres), no avala a quienes le suponen veleidades con la teologÃa de la liberación. Al contrario, ya expresó su criterio contrario durante el pasado viaje a Brasil, el mes pasado. Nada de experiencias que tengan algo que ver con el marxismo, ha proclamado. ¿Acaso es marxista la TeologÃa de la Liberación? “Si doy limosna a un pobre, me llaman santo; si pregunto por qué hay tantos pobres e intento ayudarles, me llaman comunistaâ€, se lamentaba Hélder Pessoa Cámara, el famoso obispo de Recife (Brasil).
Cuando murió Juan XXIII en pleno concilio, se escuchó a un monseñor de la Curia romana rezar por él. “Que Dios le perdone el daño que ha hecho a la Iglesia con este concilioâ€. Años más tarde, fue Pablo VI el execrado por la Iglesia tradicional a causa, sobre todo, de su apoyo a los padres de la Iglesia latinoamericana reunidos en MedellÃn (Colombia), en 1968, para ver cómo podÃan aplicar el Vaticano II en las realidades de América Latina. De aquel acontecimiento dice ahora Gustavo Gutiérrez: “El problema al que nos enfrentábamos no es cómo hablar de Dios en un mundo adulto, sino cómo anunciar a Dios como padre amoroso y justo en un mundo inhumano e injustoâ€.
Raúl Vera, obispo de Santillo (México), se suma a esa protesta y devuelve la pelota a quienes creen que Juan Pablo II y Ratzinger hicieron bien persiguiendo a prelados y sacerdotes comprometidos con MedellÃn y con Pablo VI. “No se corrigió en Puebla la TeologÃa de la Liberación, se corrigió el Evangelioâ€, dice. Puebla, en México, fue donde el papa polaco tronó más alto contra los teólogos de la liberación. Raúl Vera, que fue prelado auxiliar del mÃtico Samuel Ruiz en la diócesis de Chiapas, ha estado este fin de semana en Madrid para hablar al congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIIII.
“¡Cómo me gustarÃa tener una Iglesia pobre y para los pobres!â€, dijo Francisco la pasada primavera, nada más ser elegido papa. ¿Suena acaso a teologÃa de liberación? Rodeado de potentados de todo el mundo, habÃa afeado antes, en su primer discurso oficial, las Ãnfulas de poder de las jerarquÃas católicas. Raúl Vera, el obispo mexicano, susurró en aquel momento a su compañero de escaño en la basÃlica de San Pedro: “Oye, qué bien, este Papa viene a por nosotrosâ€. Lo cuenta a EL PAÃS antes de subrayar que Francisco también ha exhortado a los jóvenes a ser revoltosos (“tengan el valor de ir contra corrienteâ€), y a los obispos a oler menos a pastor y más a oveja.
Hay un debate abierto sobre la vigencia de esta teologÃa, o sobre su futuro, al que los obispos españoles no son ajenos. Sus medios de comunicación asà lo reflejan, casi siempre con hostilidad. Sin embargo, callan al ser preguntados. Varios prelados se han negado a entrar en el tema, a consultas de EL PAÃS. Es como si estuvieran esperando una señal del Vaticano, aparte la ya enviada por L’Osservatore Romano acogiendo a Gustavo Gutiérrez en sus páginas.
“Con un papa latinoamericano y, además, jesuita, la TeologÃa de la Liberación no podÃa quedarse mucho tiempo en la sombra, donde ha estado relegada desde hace añosâ€, dice Ugo Sartorio, teólogo italiano y director del Messaggero di Sant’Antonio , comentando ese hecho. “Se trata de una teologÃa que fue dejada fuera de juego por un doble prejuicio: uno, que todavÃa no ha metabolizado la fase conflictiva de mediados de los años ochenta, y otro, el rechazo de una teologÃa considerada demasiado de izquierdas y, por tanto, tendenciosaâ€, añade.
Esto opina Juan Rubio, director de Vida Nueva , la gran revista católica española (de la congregación marianista) con ediciones en Hispanoamérica: “La TeologÃa de la Liberación ha ido creciendo en ramas distintas, coincidiendo con los cambios sociopolÃticos de América Latina y del Caribe. Los planteamientos son distintos porque las situaciones son distintas. El análisis marxista ya quedó relegado en muchos de los posicionamientos de esta teologÃa, pese a que hay quienes para atacarla aún siguen esgrimiendo injustamente esas razones de método. La pregunta es si esa teologÃa es ya parte de la historia y cumplió su papel, o por el contrario, ha evolucionado y ofrece claves que puedan ayudar a entender la realidad de pobreza, injusticia y opresión, de nuevo cuño, en las que viven inmersos aun hoy aquellos paÃses. Esa es la pregunta que se hacen muchos cristianos que ven en esta teologÃa un compromiso afectivo y efectivo con el Evangelio y con la necesaria conversión de estructuras injustas. Nuevas perspectivas se abren, no hay que estar cerrados a ellasâ€.
Juan Rubio, que conoce bien a los obispos españoles y ha conversado durante horas en el reciente pasado con el papa Francisco (la edición argentina de Vida Nueva fue apadrinada por el actual pontÃfice, entonces arzobispo de Buenos Aires), sostiene que “la TeologÃa de la Liberación, como una más, no la única y exclusiva, ayudará a aquellas iglesias a entender mejor aquellas realidades. Pueden ser más o menos discutibles algunos de sus puntos, pero lo que nunca puede hacer la Iglesia es amordazar e impedir el sano y libre ejercicio de la teologÃa, asà como la propia misión magisterial de la Iglesia. Un diálogo parece abrirse ahora de la mano de los seguidores de Gustavo Gutiérrez con un papa que, si bien no es considerado seguidor de esa teologÃa, si está en condiciones de entenderla mejor. Se abre una etapa de dialogo en la que primará, sin duda, el reconocimiento a tantos hombres y mujeres que siguiendo estas lÃneas teológicas han dado su vida testimonialmente en defensa de los más pobresâ€.
En cambio, Juan José Tamayo, reelegido el sábado pasado secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, duda que la Iglesia institucional pueda asumir la TeologÃa de la Liberación, pese a que a la vista de no pocos de los gestos, palabras, actitudes y opciones de Francisco, la respuesta pueda parecer afirmativa. Añade: “Asà lo creen importantes sectores religiosos y laicos, incluidos los progresistas y hasta algunos teólogos —no asà las teólogas— de la liberación. Yo creo, sin embargo, que una teologÃa de la liberación que hace de la opción por los pobres su imperativo categórico es difÃcilmente asumible por la institución eclesiástica por el lugar social en el que se ubica —los pobres, los movimientos sociales—, la radicalidad de sus opciones —interculturalidad, pluralismo y diálogo interreligioso, diversidad sexual—, la revolución metodológica que implica y la crÃtica del poder eclesiástico y de sus institucionesâ€.
La teorÃa sobre la proverbial hostilidad entre la CompañÃa de Jesús y el Opus colmó de maledicencias la Red cuando fue elegido papa el jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio, que tomó el nombre de Francisco, el santo de los pobres. ¿Se resignarÃa el Opus a perder más poder en el Vaticano, y, para colmo, a manos de sus competidores de antaño ante las altas burguesÃas católicas? Los pasos aperturistas de Francisco, sobre todo su revolucionaria sencillez y austeridad, además del tono cuasi revolucionario de algunos de sus discursos, empiezan a chirriar en sectores ultras de la Iglesia. No es casualidad que la primera reacción pública proceda del más alto eclesiástico del Opus, el cardenal de Lima. La chispa tampoco es baladÃ: la audiencia que Francisco concedió el miércoles al teólogo Gustavo Gutiérrez, el fundador de la TeologÃa de la Liberación.
El cardenal Cipriani calificó de “ingenuo†al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el alemán Gerhard Müller, por haber promovido ese encuentro y por acoger en Roma a Gutiérrez como si fuese un gran pensador ortodoxo. Añadió el prelado en declaraciones a Radio Programas del Perú (RPP): “Müller es buen alemán y buen teólogo, un tanto ingenuo. Mi lectura es que ha querido acercarse a su amigo Gutiérrez, a quien le tiene cariño, a quien quiere de alguna manera ayudar a rectificar e insertarse en la Iglesia católica. La reunión está siendo utilizada para describir un acercamiento con una corriente teológica que hizo mucho daño a la Iglesiaâ€.
Sostuvo Max Weber que los evangelios tienen la mala costumbre de hablar bien de los pobres y mal de los ricos. Resume esa impresión la parábola del camello y la aguja, que está con ligeras variaciones en los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas. “Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entre un rico en el reino de Diosâ€. La frase debió hacerse famosa nada más pronunciarla Jesús, el fundador cristiano. Muy pronto iba a ser detenido cerca de Jerusalén, torturado y crucificado por el sistema de poder de su tiempo, también por el sistema religioso.
En sus comienzos, el mensaje cristiano puso el acento en el abismo que media entre los ricos y los pobres, entre los humildes y los poderosos. No siempre ha sido asÃ, y menos cuando el imperio romano es relevado en Roma por el imperio católico. Pero siempre ha habido voces de teólogos y jerarquÃas en favor de los desheredados de la tierra. TeologÃa para los pobres, no sobre los pobres.
La primera vez que se acuña el programa eclesiástico de “la opción por los pobres†es por boca de Juan XXIII, en 1962. Fue el pontÃfice que convocó el Concilio Vaticano II. TenÃa dos preocupaciones, el diálogo con el mundo moderno y la unidad de las iglesias, pero dÃas antes de la inauguración introdujo una tercera lÃnea de debate: los pobres. “Opción por los pobresâ€, pidió. Seis años más tarde, en mayo de 1968, el entonces prepósito general de los jesuitas, Pedro Arrupe, pidió a los miembros de la CompañÃa de Jesús en América Latina que tal opción fuese “preferencialâ€. Asà nació la TeologÃa de la Liberación.
¿Tiene vigencia esta teologÃa tras 40 años de condenas y castigos? La pregunta está en el ambiente, con gran preocupación entre los sectores que empiezan a recelar del discurso y las formas, claras y sencillas, del nuevo papa, jesuita y argentino. La pasada semana, el periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano , dedicó gran espacio al libro en italiano De parte de los pobres, teologÃa de la liberación, teologÃa de la Iglesia , escrito por Gustavo Gutiérrez junto con el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, exprelado de Ratisbona (Alemania) y actual prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe. Gutiérrez, ahora ingresado en un convento de dominicos en Francia, fue quien dio nombre al movimiento con la publicación en Lima, en 1971, del libro TeologÃa de la Liberación.
Una fotografÃa del teólogo con el arzobispo Müller presentando ese libro en alemán, de hace algunos años, ha dado ahora la vuelta al mundo y ha alarmado a los detractores de esa teologÃa. Müller fue alumno y es amigo del pensador peruano desde que, siendo joven el prelado alemán, acudió a Lima a foguearse entre los pobres. “Ese nombramiento como prefecto de la Congregación que se ocupa de la ortodoxia de la doctrina católica, sumado a la elección de un jesuita y arzobispo de Buenos Aires como obispo de Roma, fueron calificados en algunos ambientes como una revancha de la TeologÃa de la Liberación, criticada por Juan Pablo II y por el cardenal Ratzingerâ€, escribió en mayo la agencia de noticias Zenit, propiedad de los Legionarios de Cristo.
Ha sido una impresión muy extendida. En aquel momento, esto es lo que declaró Müller, según la misma agencia: “Es necesario distinguir entre una teologÃa de la liberación equivocada y una correcta. Un cristiano tiene que encontrarse en su casa en cualquier parteâ€. Antes, en 2004, habÃa dicho en Ratisbona que “la teologÃa de Gustavo Gutiérrez, al margen de cómo se la considere, es ortodoxa porque es ortopráctica y nos enseña el correcto modo de actuar cristiano, ya que deriva de la fe auténticaâ€.
Pero la agitación de partidarios y detractores trasciende la famosa fotografÃa. Esto opina el obispo Pedro Casaldáliga: “Con la llegada del papa Francisco se ha agitado el tema y nos hemos confirmado en la convicción de que la teologÃa es TeologÃa de la Liberación o no es teologÃa, ciertamente no lo serÃa del Dios de Jesúsâ€. ¿Quién le tiene miedo a la TeologÃa de la Liberación?, se pregunta este prelado catalán, obispo desde 1971 de la diócesis de São Felix do Araguaia, la más extensa del Brasil. Amenazado de muerte por defender a los pobres y a sus combativos teólogos y sacerdotes, salvó la vida cuando Pablo VI advirtió bien alto, para que oyera la dictadura de aquel tiempo: “Quien toca a Pedro, toca a Pabloâ€. No tuvieron tanta suerte otros mártires de esa teologÃa, como el también obispo Oscar Romero, de El Salvador, ya en tiempos de Juan Pablo II.
Que la primera encÃclica escrita en solitario por Francisco vaya a titularse Beati pauperes (Bienaventurados los pobres), no avala a quienes le suponen veleidades con la teologÃa de la liberación. Al contrario, ya expresó su criterio contrario durante el pasado viaje a Brasil, el mes pasado. Nada de experiencias que tengan algo que ver con el marxismo, ha proclamado. ¿Acaso es marxista la TeologÃa de la Liberación? “Si doy limosna a un pobre, me llaman santo; si pregunto por qué hay tantos pobres e intento ayudarles, me llaman comunistaâ€, se lamentaba Hélder Pessoa Cámara, el famoso obispo de Recife (Brasil).
Cuando murió Juan XXIII en pleno concilio, se escuchó a un monseñor de la Curia romana rezar por él. “Que Dios le perdone el daño que ha hecho a la Iglesia con este concilioâ€. Años más tarde, fue Pablo VI el execrado por la Iglesia tradicional a causa, sobre todo, de su apoyo a los padres de la Iglesia latinoamericana reunidos en MedellÃn (Colombia), en 1968, para ver cómo podÃan aplicar el Vaticano II en las realidades de América Latina. De aquel acontecimiento dice ahora Gustavo Gutiérrez: “El problema al que nos enfrentábamos no es cómo hablar de Dios en un mundo adulto, sino cómo anunciar a Dios como padre amoroso y justo en un mundo inhumano e injustoâ€.
Raúl Vera, obispo de Santillo (México), se suma a esa protesta y devuelve la pelota a quienes creen que Juan Pablo II y Ratzinger hicieron bien persiguiendo a prelados y sacerdotes comprometidos con MedellÃn y con Pablo VI. “No se corrigió en Puebla la TeologÃa de la Liberación, se corrigió el Evangelioâ€, dice. Puebla, en México, fue donde el papa polaco tronó más alto contra los teólogos de la liberación. Raúl Vera, que fue prelado auxiliar del mÃtico Samuel Ruiz en la diócesis de Chiapas, ha estado este fin de semana en Madrid para hablar al congreso de la Asociación de Teólogos Juan XXIIII.
“¡Cómo me gustarÃa tener una Iglesia pobre y para los pobres!â€, dijo Francisco la pasada primavera, nada más ser elegido papa. ¿Suena acaso a teologÃa de liberación? Rodeado de potentados de todo el mundo, habÃa afeado antes, en su primer discurso oficial, las Ãnfulas de poder de las jerarquÃas católicas. Raúl Vera, el obispo mexicano, susurró en aquel momento a su compañero de escaño en la basÃlica de San Pedro: “Oye, qué bien, este Papa viene a por nosotrosâ€. Lo cuenta a EL PAÃS antes de subrayar que Francisco también ha exhortado a los jóvenes a ser revoltosos (“tengan el valor de ir contra corrienteâ€), y a los obispos a oler menos a pastor y más a oveja.
Hay un debate abierto sobre la vigencia de esta teologÃa, o sobre su futuro, al que los obispos españoles no son ajenos. Sus medios de comunicación asà lo reflejan, casi siempre con hostilidad. Sin embargo, callan al ser preguntados. Varios prelados se han negado a entrar en el tema, a consultas de EL PAÃS. Es como si estuvieran esperando una señal del Vaticano, aparte la ya enviada por L’Osservatore Romano acogiendo a Gustavo Gutiérrez en sus páginas.
“Con un papa latinoamericano y, además, jesuita, la TeologÃa de la Liberación no podÃa quedarse mucho tiempo en la sombra, donde ha estado relegada desde hace añosâ€, dice Ugo Sartorio, teólogo italiano y director del Messaggero di Sant’Antonio , comentando ese hecho. “Se trata de una teologÃa que fue dejada fuera de juego por un doble prejuicio: uno, que todavÃa no ha metabolizado la fase conflictiva de mediados de los años ochenta, y otro, el rechazo de una teologÃa considerada demasiado de izquierdas y, por tanto, tendenciosaâ€, añade.
Esto opina Juan Rubio, director de Vida Nueva , la gran revista católica española (de la congregación marianista) con ediciones en Hispanoamérica: “La TeologÃa de la Liberación ha ido creciendo en ramas distintas, coincidiendo con los cambios sociopolÃticos de América Latina y del Caribe. Los planteamientos son distintos porque las situaciones son distintas. El análisis marxista ya quedó relegado en muchos de los posicionamientos de esta teologÃa, pese a que hay quienes para atacarla aún siguen esgrimiendo injustamente esas razones de método. La pregunta es si esa teologÃa es ya parte de la historia y cumplió su papel, o por el contrario, ha evolucionado y ofrece claves que puedan ayudar a entender la realidad de pobreza, injusticia y opresión, de nuevo cuño, en las que viven inmersos aun hoy aquellos paÃses. Esa es la pregunta que se hacen muchos cristianos que ven en esta teologÃa un compromiso afectivo y efectivo con el Evangelio y con la necesaria conversión de estructuras injustas. Nuevas perspectivas se abren, no hay que estar cerrados a ellasâ€.
Juan Rubio, que conoce bien a los obispos españoles y ha conversado durante horas en el reciente pasado con el papa Francisco (la edición argentina de Vida Nueva fue apadrinada por el actual pontÃfice, entonces arzobispo de Buenos Aires), sostiene que “la TeologÃa de la Liberación, como una más, no la única y exclusiva, ayudará a aquellas iglesias a entender mejor aquellas realidades. Pueden ser más o menos discutibles algunos de sus puntos, pero lo que nunca puede hacer la Iglesia es amordazar e impedir el sano y libre ejercicio de la teologÃa, asà como la propia misión magisterial de la Iglesia. Un diálogo parece abrirse ahora de la mano de los seguidores de Gustavo Gutiérrez con un papa que, si bien no es considerado seguidor de esa teologÃa, si está en condiciones de entenderla mejor. Se abre una etapa de dialogo en la que primará, sin duda, el reconocimiento a tantos hombres y mujeres que siguiendo estas lÃneas teológicas han dado su vida testimonialmente en defensa de los más pobresâ€.
En cambio, Juan José Tamayo, reelegido el sábado pasado secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, duda que la Iglesia institucional pueda asumir la TeologÃa de la Liberación, pese a que a la vista de no pocos de los gestos, palabras, actitudes y opciones de Francisco, la respuesta pueda parecer afirmativa. Añade: “Asà lo creen importantes sectores religiosos y laicos, incluidos los progresistas y hasta algunos teólogos —no asà las teólogas— de la liberación. Yo creo, sin embargo, que una teologÃa de la liberación que hace de la opción por los pobres su imperativo categórico es difÃcilmente asumible por la institución eclesiástica por el lugar social en el que se ubica —los pobres, los movimientos sociales—, la radicalidad de sus opciones —interculturalidad, pluralismo y diálogo interreligioso, diversidad sexual—, la revolución metodológica que implica y la crÃtica del poder eclesiástico y de sus institucionesâ€.