EL PAIS › OPINION
Por Carlos Tomada *
Tres años. Y aquà estamos. Presentes. Como vos, que siempre estás. Presente. En cada paso que damos para seguir construyendo aquel sueño que nos viniste a proponer hace más de diez años. Presente. Por tu vocación. Por tu ideologÃa a flor de piel. Y por tu militancia inclaudicable. Presente junto con Cristina. Que con igual firmeza e iguales valores, encabeza este proyecto que tiene a Perón, Evita y ahora vos, Néstor, su ADN polÃtico.
Aquà estamos. Tenaces. Como vos, que nunca bajaste los brazos. Tozudamente. Frente a los que se oponen a un paÃs de todos y para todos. Frente a los que no se convencen de que hoy tenemos una Argentina distinta, mejor. Y tenaces en el rumbo de mayo de 2003. El que nos señalaste. Y con el que nos pediste que todos los dÃas hiciéramos algo –grande o pequeño– para los que más necesitan. Para aquellos que siempre habÃan sido ignorados.
Aquà estamos. Trabajando. Como vos, que lo hacÃas todos los dÃas. Puntualmente. Sin descanso. Trabajando. Para defender lo que comenzaste. Para que nadie se tiente e intente borrar de un plumazo todo lo conseguido. Hablo de los millones de puestos que produjeron y producen crecimiento e inclusión. O de todo lo que hoy protege al empleo frente a un contexto internacional dificultoso. Hablo de las paritarias ininterrumpidas que son el mejor instrumento de la democracia para cuidar las remuneraciones. Hablo del Consejo del Salario MÃnimo que nos habÃa sido negado durante décadas. O de los aumentos jubilatorios cada seis meses. Y del retroceso del trabajo no registrado, por el que seguimos luchando. Y contra el cual estamos intentando avanzar más, a través del diálogo con los diferentes actores sociales. Hablo de defender la estructura de la ocupación que hoy tenemos y que seguiremos mejorando. Y que vos soñaste. Hablo de trabajar codo a codo con todos para que no la puedan quebrar. Porque volverÃa la desintegración social. Y asà –una vez más– intentarÃan construir con escombros un lugar para enterrar nuestra dignidad.
Aquà estamos. Junto a Cristina. Unidos. Como vos, que te desvivÃas por un paÃs integrado. Con una democracia intensa. Unidos. Para ampliar derechos. En cada rincón. En cada ámbito de la vida de todos y cada uno. En la educación. En la salud. En la cultura. En la producción. En la ciencia. En la tecnologÃa. Y en tantos otros espacios de la sociedad. Unidos –perdón por la sensibilidad– en cada gesto cotidiano en el que identifico tu sonrisa. En cada chico que recibe la AUH. O en los que ya tienen su netbook. En cada joven que puede terminar el secundario con el Plan Fines. O los que son capacitados con el Plan Más y Mejor trabajo. La veo en los abuelos que fueron incluidos en la moratoria durante tu presidencia. Y que con Cristina tienen su jubilación actualizada y su tarjeta Argenta. En los que tienen su TV digital y gozan de Conectar Igualdad. La veo en las miles de familias que acceden a su casa con el plan Pro.Cre.Ar. La veo en el presente y en el futuro.
Aquà estamos. Aquà estoy yo, como uno más. Luchando. Como vos, que me enseñaste que esa es la esencia de la polÃtica. Y que es lo que nutrió tu convicción. Todos, con las banderas de Memoria, Verdad y Justicia que vos enarbolaste junto a las Madres y a las Abuelas. Y que nunca deben dejar de flamear. Con el matrimonio igualitario y la identidad de género. Con la construcción de igualdad. Para que la distribución del ingreso, de la palabra, de la información y la Justicia llegue a todos. Y que nadie se quede afuera.
Aquà estamos. Orgullosos. Con vos. Y con Cristina. Como vos también lo estarÃas. Y lo debés estar. Orgullosos. Porque cada cosa que hicimos, que hacemos y que haremos tiene tu sello. Porque es importante que sepas que hoy seguÃs abriendo caminos. SeguÃs marcando rumbos. Emocionando nuestras almas. Junto a la risa de los felices o el sufrimiento de los humildes. Porque seguÃs pleno y vigente. En muchÃsimos jóvenes, adultos y viejos. ¿Y sabés por qué? Porque supiste cumplir con tu deber como hombre. Y con creces.
* Ministro de Trabajo de la Nación.
Por Carlos Tomada *
Tres años. Y aquà estamos. Presentes. Como vos, que siempre estás. Presente. En cada paso que damos para seguir construyendo aquel sueño que nos viniste a proponer hace más de diez años. Presente. Por tu vocación. Por tu ideologÃa a flor de piel. Y por tu militancia inclaudicable. Presente junto con Cristina. Que con igual firmeza e iguales valores, encabeza este proyecto que tiene a Perón, Evita y ahora vos, Néstor, su ADN polÃtico.
Aquà estamos. Tenaces. Como vos, que nunca bajaste los brazos. Tozudamente. Frente a los que se oponen a un paÃs de todos y para todos. Frente a los que no se convencen de que hoy tenemos una Argentina distinta, mejor. Y tenaces en el rumbo de mayo de 2003. El que nos señalaste. Y con el que nos pediste que todos los dÃas hiciéramos algo –grande o pequeño– para los que más necesitan. Para aquellos que siempre habÃan sido ignorados.
Aquà estamos. Trabajando. Como vos, que lo hacÃas todos los dÃas. Puntualmente. Sin descanso. Trabajando. Para defender lo que comenzaste. Para que nadie se tiente e intente borrar de un plumazo todo lo conseguido. Hablo de los millones de puestos que produjeron y producen crecimiento e inclusión. O de todo lo que hoy protege al empleo frente a un contexto internacional dificultoso. Hablo de las paritarias ininterrumpidas que son el mejor instrumento de la democracia para cuidar las remuneraciones. Hablo del Consejo del Salario MÃnimo que nos habÃa sido negado durante décadas. O de los aumentos jubilatorios cada seis meses. Y del retroceso del trabajo no registrado, por el que seguimos luchando. Y contra el cual estamos intentando avanzar más, a través del diálogo con los diferentes actores sociales. Hablo de defender la estructura de la ocupación que hoy tenemos y que seguiremos mejorando. Y que vos soñaste. Hablo de trabajar codo a codo con todos para que no la puedan quebrar. Porque volverÃa la desintegración social. Y asà –una vez más– intentarÃan construir con escombros un lugar para enterrar nuestra dignidad.
Aquà estamos. Junto a Cristina. Unidos. Como vos, que te desvivÃas por un paÃs integrado. Con una democracia intensa. Unidos. Para ampliar derechos. En cada rincón. En cada ámbito de la vida de todos y cada uno. En la educación. En la salud. En la cultura. En la producción. En la ciencia. En la tecnologÃa. Y en tantos otros espacios de la sociedad. Unidos –perdón por la sensibilidad– en cada gesto cotidiano en el que identifico tu sonrisa. En cada chico que recibe la AUH. O en los que ya tienen su netbook. En cada joven que puede terminar el secundario con el Plan Fines. O los que son capacitados con el Plan Más y Mejor trabajo. La veo en los abuelos que fueron incluidos en la moratoria durante tu presidencia. Y que con Cristina tienen su jubilación actualizada y su tarjeta Argenta. En los que tienen su TV digital y gozan de Conectar Igualdad. La veo en las miles de familias que acceden a su casa con el plan Pro.Cre.Ar. La veo en el presente y en el futuro.
Aquà estamos. Aquà estoy yo, como uno más. Luchando. Como vos, que me enseñaste que esa es la esencia de la polÃtica. Y que es lo que nutrió tu convicción. Todos, con las banderas de Memoria, Verdad y Justicia que vos enarbolaste junto a las Madres y a las Abuelas. Y que nunca deben dejar de flamear. Con el matrimonio igualitario y la identidad de género. Con la construcción de igualdad. Para que la distribución del ingreso, de la palabra, de la información y la Justicia llegue a todos. Y que nadie se quede afuera.
Aquà estamos. Orgullosos. Con vos. Y con Cristina. Como vos también lo estarÃas. Y lo debés estar. Orgullosos. Porque cada cosa que hicimos, que hacemos y que haremos tiene tu sello. Porque es importante que sepas que hoy seguÃs abriendo caminos. SeguÃs marcando rumbos. Emocionando nuestras almas. Junto a la risa de los felices o el sufrimiento de los humildes. Porque seguÃs pleno y vigente. En muchÃsimos jóvenes, adultos y viejos. ¿Y sabés por qué? Porque supiste cumplir con tu deber como hombre. Y con creces.
* Ministro de Trabajo de la Nación.