
“Buenos Aires es la capital de un imperio que nunca existió.â€
/ André Malraux
Finalmente parecerÃa que la postmodernidad definitivamente hubiera irrumpido en la escena polÃtica de este paÃs. A partir de los resultados que arrojó esta elección de medio término es fácil reconocer que la categorÃa de lo “nacional†parecerÃa, al menos en esta elección, derrotada. La ausencia básicamente de partidos nacionales, primero, el afianzamiento de los territorios (locales y provinciales ) como ubicación preponderante donde se juega la lucha por el poder, y finalmente una lectura, si se quiere caprichosa, que hago de los resultados de las elecciones en donde la principal derrotada de esta elección serÃa la centralidad desde donde se enuncia el relato del gobierno; parecerÃa que juntos estos datos configurarÃan nuevos espacios de donde la polÃtica tradicional aparece como en fuga de las categorÃas nacionales donde ha sido soberana hasta ahora.
Me dirán que esto sucede con cada elección de medio término, pero el dato novedoso que hoy tenemos es que el peronismo, aún estando en el gobierno (“nacionalâ€), a partir de ahora aparece dividido. Este dato sustancial también nos habla de que no solo ese gran imaginario popular que hasta ahora aparecÃa como una gran fuerza nacional única e inapelable que ha venido siendo el peronismo, parecerÃa que hoy se está desmoronando como primero sucedió con la UCR. Este dato, que puertas adentro del peronismo es nuevo, desde hace un tiempo no lo es para el arco opositor lo que posibilitó ahora que ésta se aggiorne a las nuevas circunstancias. Los modelos que resultaron exitosos obtuvieron su triunfo principalmente en base a estrategias de alianzas que se tejieron en o entre los territorios provinciales y municipales. Lo dijeron claramente Carió y Pino Solanas en sus discursos. En definitiva blanquearon un dato de la realidad que se viene dando de hecho dentro en el universo polÃtico: el no reconocimiento del compromiso que se asume por parte de los candidato con respecto a sus votantes al momento de la votación, la borocotización parecerÃa ser moneda corriente hoy y ya no necesitarÃa llevar más nombre propio.
Si fue necesario inventar una idea de “lo nacional†para constituir una identidad de paÃs, con el nuevo milenio parecerÃa que esa categorÃa ha entrado en crisis en base a un cambio de enfoque que se le da al mismo problema y parecerÃa que ahora juega en contra. Si lo nacional presumÃa de una igualdad (inexistente), la realidad se ha encargado en blanquear las desigualdades y en base a que se pueden reconocer estas diferencias es que ahora se puede pensar en construir un nuevo tipo de sociedad basada en la convivencia sin represión, como la que vivimos. Si la nación nacÃa a fines del siglo XIX con la creación de un ejército nacional profesional, una única moneda dentro del territorio y un sistema jurÃdico que terminaba de unificar los territorios provinciales salvando las discontinuidades; parecerÃa que el siglo XXI nos depara una vuelta a lo territorial y a lo totémico, donde ya no serÃan aquellas grandes categorÃas nacionales de antaño las que están en juego sino que lo que ahora parecerÃa ser una visión mas individualizada y local sobre los problemas que tienen los ciudadanos en sus distritos lo que se juega. Esto de alguna manera podrÃa leerse como un estado de disolución de lo nacional y en cierta medida lo es: desarticulado el ejército con qué fuerza se podrÃa defender una soberanÃa nacional, por ejemplo.
Pero hay otra cosa, la obstinación de este gobierno, heredero de una práctica muy común dentro del viejo peronismo donde se tiende a confundir Estado con Gobierno, ha hecho que el ciudadano común, para poder defenderse del avasallamiento que sufre todos los dÃas por parte del estado, votó en contra del gobierno como en un acto reflejo de autoprotección y de esta manera sin saberlo estaba votando en contra lo “nacional†que este gobierno representa. Si en el 2011 la categorÃa “presidencialâ€, categorÃa nacional por excelencia, disciplinó y unificó al peronismo territorial, hoy actuó en sentido opuesto, espantó a sus adherentes haciendo que el gobierno perdiera en distritos tales como La matanza, un bastión tradicionalmente peronista.
Finalmente y como consecuencia de esa disputa que se dio por el territorio básicamente en el conourbano bonaerense, el relato del gobierno, que deberÃa ser nacional, se centró en cuestiones domésticas de la provincia de Buenos Aires, restándole visibilidad a la poca que ya tenÃa el interior. En consecuencia el peronismo como fuerza polÃtica verdaderamente significativo pasó a ser un fenómeno meramente conourbano en desmedro del resto del paÃs; centró su pelea allà resignando una pretensión hegemónica tradicional del peronismo que es pretender gobernar este paÃs desde una óptica ejecutiva, la nación Argentina.
De esta manera el peronismo perdió su categorÃa de partido polÃtico nacional, otrora señera y emblemática, otras siglas lo reemplazan. Pierde su pretensión de ejercer un gobierno nacional al centrar su fuerza y su disputa solamente en la provincia de Buenos Aires. Perdió frente a los territorios, porque para dar esa pelea echó mano del aparato del estado, que es nacional, en detrimento de las provincias y de los territorios. Pero sobre todo pierde su capacidad de regenerarse, de redefinirse a partir de centrar en lo particular una fuerza que históricamente fue popular. La resiliencia que tan hábilmente ejerció por más de medio siglo hoy se ve seriamente dañada. Parece que las demás fuerzas tras varias derrotas ya lo han aprendido, veremos si el peronismo es capaz de adaptarse a los nuevos tiempos
Imagen que me hizo recordar a una vieja tapa de Crisis.
a mi la costeleta me hace acordar a la propaganda de la dictadura videlista.Pero tenes que revisar algunas ideas,con todo respeto.Estas equivocado sobre La Matanza:fue uno de los pocos distritos donde gano Insaurralde.La resiliencia del gobierno todavia esta por verse.La decadencia de las naciones como unidades politicas tipicamente modernas es un fenomeno apreciable en el posmodernismo y la globalizacion.De ahi la necesidad de constituir bloques de defensa poitica y economica(como el Mercosur).Como observa M.Wainfield y otros despues del acto eleccionario lo que se ve es un oficialismo y una oposicion disgregada,que varia segun las provincias,lo que mantendria una hegemonia politica aunque reducida del kirchnerismo.En cuanto a centralismo la realidad llamativa de la CABA impide asignarselo al gobierno nacional.
por que voto la gente como voto lo sigo estudiando y es muy complejo.En tal caso el peronismo SIEMPRE fue un fenomeno conurbano basandose en el ascenso de esos habitantes laburantes.L afalta de sucesion es un problema originario en un fenomeno politico verticalista,personalista,presidencialista como el peronismo.Con respecto a la «union nacional»del proyecto de la generacion del 80 del siglo XIX te olvidas de la importancia mentalizadora de la escuela laica y obligatoria…y de la Iglesia catolica.