Aunque la voz cantante de la protesta policial la lleven dirigentes de Apropol (el pretendido sindicato de la fuerza), ayer frente a la Jefatura, en Ovidio Lagos al 5200, se escucharon muchas otras con idénticos reclamos. «Poné que no somos de ningún gremio, que es la familia policial la que está acá peleando por sus derechos», le pidió un efectivo a La Capital cuando, al caer la tarde, todavÃa se mantenÃan no menos de 200 personas alimentando una quema de neumáticos ante el portón, con la avenida cortada en sus dos manos. Agentes de civil o con algún pertrecho policial identificable, con sus mujeres y chicos, acamparon literalmente en la calle bloqueando de hecho el ingreso a la sede de la Unidad Regional II y prometieron mantenerse en el lugar hasta que el gobierno atienda su pedido de un sueldo inicial de 13 mil pesos y mejora en las condiciones laborales.
«Va a quedar la ciudad desprotegida, que es adonde no querÃamos llegar», advirtió uno de los manifestantes. «No nos dieron otra opción», dijo otro agente a su lado que ya llevaba, aseguró, «40 horas sin moverse» de la puerta de Jefatura.
Los directivos de la Asociación Profesional Policial (Apropol) Santa Fe fueron los que más fogonearon la protesta y quienes no se cansaron de advertir que la medida se irá profundizando con el correr de los dÃas si no mejora la respuesta del gobierno ante sus reclamos.
De hecho, el secretario adjunto de la entidad (no reconocida legalmente), Miguel Portillo, aseguró que ayer no hubo presencia policial en la calle, que apenas si se prestaron servicios «mÃnimos» en la provincia, Rosario incluida, y adelantó que hoy serán todavÃa más exiguos.
Por ejemplo, dijo, «prácticamente no habrá adicionales», una prestación indispensable para el funcionamiento de cantidad de instituciones, tanto públicas como privadas. El alcance de esas afirmaciones recién se conocerá a lo largo del dÃa.
Pero lo cierto es que esas medidas acompañaron la vigilia policial de los últimos dÃas y se endurecieron cuando el petitorio con 11 puntos entregado a las autoridades sólo obtuvo por respuesta los anuncios realizados anteayer por el propio gobernador Antonio Bonfatti.
La oferta incluye un monto remunerativo de 1.500 pesos por única vez para Navidad, un aumento del 20 por ciento en la hora de adicionales, el adelanto de mil pesos para la compra de uniformes en enero y la convocatoria a paritarias en febrero.
«Es una burla, a los compañeros les dijeron que eran unos inútiles sin ningún derecho. Quieren apagar un incendio con un balde de nafta», advirtió Portillo, un comisario inspector retirado hace tres meses y abogado.
El dirigente de Apropol admitió que aunque las autoridades no dialogaron directamente con el «gremio», paradójicamente no tuvieron más alternativa que recibir de sus manos el petitorio que ellos mismos elaboraron junto a los «autoconvocados» frente a la Jefatura.
«En esto participamos todos, aunque algunos con más responsabilidad administrativa (oficiales de mayor jerarquÃa) sean menos visibles por razones obvias», dijo.
«Esto es estrictamente una cuestión salarial, palabra de honor», aseguró también el titular de la entidad, Alberto MartÃnez (cuya casa fue allanada anteanoche por orden judicial en busca de un teléfono con el que habrÃan amenazado a Bonfatti).
«Hacen otras especulaciones, pero lo único cierto es que a un policÃa lo negrean con 5 mil pesos y eso no da para más», sentenció.
Por eso, la temeraria «sugerencia» de Apropol, sostuvo MartÃnez, es que «se mantengan guardias mÃnimas» y que «vaya Bonfatti con los gendarmes a custodiar la ciudad».
De hecho, algunas camionetas de GendarmerÃa ayer circularon cerca de la Jefatura y un grupo de efectivos de esa fuerza nacional hasta intentaron un diálogo. «Les dijimos: «Muchachos, hagan su trabajo, pero no se metan con nosotros»», contó ayer un policÃa de civil.
Y que «quede claro», pidieron varios: esta movida no es de Apropol, sino de los autoconvocados». O de la «familia policial», como también les gusta identificarse.
«Va a quedar la ciudad desprotegida, que es adonde no querÃamos llegar», advirtió uno de los manifestantes. «No nos dieron otra opción», dijo otro agente a su lado que ya llevaba, aseguró, «40 horas sin moverse» de la puerta de Jefatura.
Los directivos de la Asociación Profesional Policial (Apropol) Santa Fe fueron los que más fogonearon la protesta y quienes no se cansaron de advertir que la medida se irá profundizando con el correr de los dÃas si no mejora la respuesta del gobierno ante sus reclamos.
De hecho, el secretario adjunto de la entidad (no reconocida legalmente), Miguel Portillo, aseguró que ayer no hubo presencia policial en la calle, que apenas si se prestaron servicios «mÃnimos» en la provincia, Rosario incluida, y adelantó que hoy serán todavÃa más exiguos.
Por ejemplo, dijo, «prácticamente no habrá adicionales», una prestación indispensable para el funcionamiento de cantidad de instituciones, tanto públicas como privadas. El alcance de esas afirmaciones recién se conocerá a lo largo del dÃa.
Pero lo cierto es que esas medidas acompañaron la vigilia policial de los últimos dÃas y se endurecieron cuando el petitorio con 11 puntos entregado a las autoridades sólo obtuvo por respuesta los anuncios realizados anteayer por el propio gobernador Antonio Bonfatti.
La oferta incluye un monto remunerativo de 1.500 pesos por única vez para Navidad, un aumento del 20 por ciento en la hora de adicionales, el adelanto de mil pesos para la compra de uniformes en enero y la convocatoria a paritarias en febrero.
«Es una burla, a los compañeros les dijeron que eran unos inútiles sin ningún derecho. Quieren apagar un incendio con un balde de nafta», advirtió Portillo, un comisario inspector retirado hace tres meses y abogado.
El dirigente de Apropol admitió que aunque las autoridades no dialogaron directamente con el «gremio», paradójicamente no tuvieron más alternativa que recibir de sus manos el petitorio que ellos mismos elaboraron junto a los «autoconvocados» frente a la Jefatura.
«En esto participamos todos, aunque algunos con más responsabilidad administrativa (oficiales de mayor jerarquÃa) sean menos visibles por razones obvias», dijo.
«Esto es estrictamente una cuestión salarial, palabra de honor», aseguró también el titular de la entidad, Alberto MartÃnez (cuya casa fue allanada anteanoche por orden judicial en busca de un teléfono con el que habrÃan amenazado a Bonfatti).
«Hacen otras especulaciones, pero lo único cierto es que a un policÃa lo negrean con 5 mil pesos y eso no da para más», sentenció.
Por eso, la temeraria «sugerencia» de Apropol, sostuvo MartÃnez, es que «se mantengan guardias mÃnimas» y que «vaya Bonfatti con los gendarmes a custodiar la ciudad».
De hecho, algunas camionetas de GendarmerÃa ayer circularon cerca de la Jefatura y un grupo de efectivos de esa fuerza nacional hasta intentaron un diálogo. «Les dijimos: «Muchachos, hagan su trabajo, pero no se metan con nosotros»», contó ayer un policÃa de civil.
Y que «quede claro», pidieron varios: esta movida no es de Apropol, sino de los autoconvocados». O de la «familia policial», como también les gusta identificarse.