28/12/13
En el último viernes del año, la Ciudad se convirtió en un tetris gigante e imperfecto. Todo se cruzó con todo: vecinos que siguen protestando en las calles, algunos de ellos luego de 13 dÃas sin luz ni agua, empleados que salÃan de sus trabajos y querÃan volver a sus casas y aquellos que se iban a la Costa para pasar las fiestas lejos de una Buenos Aires que se vuelve cada vez más imposible. La consecuencia, entonces, fue obvia: desde la tarde, la ciudad estuvo sitiada, taponada, con más de 40 cortes de calles en diferentes puntos.
Fue como un espejo. Calor arriba y calor abajo. Arriba: el sistema de alta presión del Atlántico sigue instalado sobre el continente y ese hecho, que genera altas temperaturas en el centro y norte del paÃs, al mismo tiempo causa un “bloqueo atmosférico†que impide que entren masas de aire frÃo. Y abajo: miles de vecinos siguen sin luz y sin agua, la mayorÃa sin respuesta para sus reclamos y con palabras poco sensatas de los –pocos– funcionarios que intervienen en el conflicto.
En Puente Alsina se produjo uno de los cortes más importantes. Desde las tres de la tarde, un grupo de vecinos del barrio Eva Perón, en Lanús, quemó llantas y cortó el puente para reclamar que no tenÃan luz desde el 23 de diciembre. Se vieron escenas de paso fronterizo, de éxodo bÃblico. La mayorÃa eligió cruzar a pie y el puente se convirtió en peatonal. Quedaron colectivos abandonados, sin pasajeros ni choferes, y por Amancio Alcorta, unos diez camiones seguÃan anoche a la espera de que se levantara el corte.
La situación, por momentos, fue un conflicto entre damnificados, y casi sin respuestas oficiales, lo que acrecentó todavÃa más la bronca. Los mismos policÃas que estaban del lado de provincia contaron a ClarÃn que estuvieron todo el dÃa haciendo llamados a sus superiores para ver qué tenÃan que hacer, si tenÃan que desalojar el puente o no: “Nadie se hizo cargoâ€, dijeron, aunque finalmente el corte se liberó cerca de las 10 de la noche.
Paula Tierno venÃa desde su trabajo, en Lanús, en una combi: “Cuando vio que estaba cortado, el chofer empezó a dar vueltas, pero se encontraba con que habÃa más cortes y llantas quemadas en cada esquina. Cuando llegamos a Avellaneda, el chofer nos dijo que nos bajáramos. Terminamos volviendo en tren, desde la estación de Avellaneda, y todos nos quedamos con la sensación de que era la única alternativaâ€, dijo Paula, que terminó pidiendo asilo a su hermana, en Once, porque en su casa tampoco habÃa luz.
Del otro lado del corte, Graciela Mossesian habÃa ido a ayudar a su mamá, de 90 años, que tiene luz en su edificio de Villa Devoto, pero por la baja tensión no puede usar el ascensor. Cuando Graciela quiso volver para su casa en Lomas de Zamora, se encontró con el corte en el Puente Alsina. Pero como su auto estaba entre los primeros, quedó varada, con dos de sus hijos, de 10 años, a bordo. “Entiendo la situación de esta gente, pero no pueden cortar la calle. Que vayan a protestar a la Casa Rosadaâ€, dijo Graciela, que entre las vueltas que dio y el uso del aire acondicionado, se quedó sin nafta.
Fabián Marassi tiene una carnicerÃa en Colombres y Constitución y fue para rescatar algo de la mercaderÃa. “Estuve sin luz medio dÃa. Estuve a pocas horas de perder 20 mil pesos de mercaderÃaâ€, dijo. “Entiendo la protesta, es una situación de pobres contra pobres, pero nadie se hace cargo, nadie da una respuestaâ€.
Anoche, al cierre de esta edición, la policÃa esperaba la llegada de una cuadrilla de Edesur para custodiarla en el ingreso al barrio Eva Perón y tratar de resolver el problema de la falta de luz que padecen allà la mayorÃa de los vecinos.
En Capital, los cortes más importantes –de luz, de calles– fueron en Corrientes y Angel Gallardo, Coronel DÃaz y Paraguay, Thames y Córdoba, y en Rivadavia y Senillosa. En la zona del Hospital de Niños, en Palermo, Mariana ya sabÃa que estaba sin luz, pero su portero le avisó que ni siquiera fuera para su casa: “Me dijo que se habÃan gastado las baterÃas de las luces de emergencia, y que en el edificio estaba todo oscuro. Ni con una antorcha se puede entrarâ€.
En muchos cortes de calle, los contenedores sirvieron para armar barricadas. En Carlos Calvo y Perú, vecinos sin luz decoraron los contenedores con mensajes para todos: “Macri y Cristina son cómplices de Edesurâ€. Y asà pasaron otra noche sin luz.
En el último viernes del año, la Ciudad se convirtió en un tetris gigante e imperfecto. Todo se cruzó con todo: vecinos que siguen protestando en las calles, algunos de ellos luego de 13 dÃas sin luz ni agua, empleados que salÃan de sus trabajos y querÃan volver a sus casas y aquellos que se iban a la Costa para pasar las fiestas lejos de una Buenos Aires que se vuelve cada vez más imposible. La consecuencia, entonces, fue obvia: desde la tarde, la ciudad estuvo sitiada, taponada, con más de 40 cortes de calles en diferentes puntos.
Fue como un espejo. Calor arriba y calor abajo. Arriba: el sistema de alta presión del Atlántico sigue instalado sobre el continente y ese hecho, que genera altas temperaturas en el centro y norte del paÃs, al mismo tiempo causa un “bloqueo atmosférico†que impide que entren masas de aire frÃo. Y abajo: miles de vecinos siguen sin luz y sin agua, la mayorÃa sin respuesta para sus reclamos y con palabras poco sensatas de los –pocos– funcionarios que intervienen en el conflicto.
En Puente Alsina se produjo uno de los cortes más importantes. Desde las tres de la tarde, un grupo de vecinos del barrio Eva Perón, en Lanús, quemó llantas y cortó el puente para reclamar que no tenÃan luz desde el 23 de diciembre. Se vieron escenas de paso fronterizo, de éxodo bÃblico. La mayorÃa eligió cruzar a pie y el puente se convirtió en peatonal. Quedaron colectivos abandonados, sin pasajeros ni choferes, y por Amancio Alcorta, unos diez camiones seguÃan anoche a la espera de que se levantara el corte.
La situación, por momentos, fue un conflicto entre damnificados, y casi sin respuestas oficiales, lo que acrecentó todavÃa más la bronca. Los mismos policÃas que estaban del lado de provincia contaron a ClarÃn que estuvieron todo el dÃa haciendo llamados a sus superiores para ver qué tenÃan que hacer, si tenÃan que desalojar el puente o no: “Nadie se hizo cargoâ€, dijeron, aunque finalmente el corte se liberó cerca de las 10 de la noche.
Paula Tierno venÃa desde su trabajo, en Lanús, en una combi: “Cuando vio que estaba cortado, el chofer empezó a dar vueltas, pero se encontraba con que habÃa más cortes y llantas quemadas en cada esquina. Cuando llegamos a Avellaneda, el chofer nos dijo que nos bajáramos. Terminamos volviendo en tren, desde la estación de Avellaneda, y todos nos quedamos con la sensación de que era la única alternativaâ€, dijo Paula, que terminó pidiendo asilo a su hermana, en Once, porque en su casa tampoco habÃa luz.
Del otro lado del corte, Graciela Mossesian habÃa ido a ayudar a su mamá, de 90 años, que tiene luz en su edificio de Villa Devoto, pero por la baja tensión no puede usar el ascensor. Cuando Graciela quiso volver para su casa en Lomas de Zamora, se encontró con el corte en el Puente Alsina. Pero como su auto estaba entre los primeros, quedó varada, con dos de sus hijos, de 10 años, a bordo. “Entiendo la situación de esta gente, pero no pueden cortar la calle. Que vayan a protestar a la Casa Rosadaâ€, dijo Graciela, que entre las vueltas que dio y el uso del aire acondicionado, se quedó sin nafta.
Fabián Marassi tiene una carnicerÃa en Colombres y Constitución y fue para rescatar algo de la mercaderÃa. “Estuve sin luz medio dÃa. Estuve a pocas horas de perder 20 mil pesos de mercaderÃaâ€, dijo. “Entiendo la protesta, es una situación de pobres contra pobres, pero nadie se hace cargo, nadie da una respuestaâ€.
Anoche, al cierre de esta edición, la policÃa esperaba la llegada de una cuadrilla de Edesur para custodiarla en el ingreso al barrio Eva Perón y tratar de resolver el problema de la falta de luz que padecen allà la mayorÃa de los vecinos.
En Capital, los cortes más importantes –de luz, de calles– fueron en Corrientes y Angel Gallardo, Coronel DÃaz y Paraguay, Thames y Córdoba, y en Rivadavia y Senillosa. En la zona del Hospital de Niños, en Palermo, Mariana ya sabÃa que estaba sin luz, pero su portero le avisó que ni siquiera fuera para su casa: “Me dijo que se habÃan gastado las baterÃas de las luces de emergencia, y que en el edificio estaba todo oscuro. Ni con una antorcha se puede entrarâ€.
En muchos cortes de calle, los contenedores sirvieron para armar barricadas. En Carlos Calvo y Perú, vecinos sin luz decoraron los contenedores con mensajes para todos: “Macri y Cristina son cómplices de Edesurâ€. Y asà pasaron otra noche sin luz.