Parece una locura pero, merecidamente o no, estamos hablando de la tercera reserva mundial de shale gas mundial, que duerme en un paÃs que bajo parámetros demográficos mundiales, está casi desierto.
El gas natural, además del GNC para autos, sirve para producir energÃa, una cuestión al menos complicada en los últimos tiempos. Pero el gas también se usa básicamente para calentar, derretir, contraer, condensar, secar. Hablamos de un abanico enorme que va desde el tratamiento de aceros para una automotriz, pasando por el secado extremo que necesita el cableado de alta tensión, hasta para condensar en la fabricación de cerveza. Y el consumo humano. Claro.
Fuera de su uso cuasi ilimitado, tenemos que entender todos que no solo serÃa una revolución productiva (que son dos lindÃsimas palabras cuando van juntas) en el sentido de transformar la matriz productiva argentina para siempre y sin marcha atrás, sino que ante el mundo estarÃamos ofreciendo algo en lo que nunca Argentina fue muy interesante: bajos costos productivos. Resulta ser que el gas es baratÃsimo y si abunda, es fiesta.
Vamos al lado estratégico, Argentina hoy produce 33.000.000.000 metros cúbicos y consume 45.000.000.000, el resto se importa de nuestros hermanos nuestroamericanos de Bolivia al precio escandaloso de 10 dólares el metro cúbico, mientras que en Estados Unidos vale 2 dólares. Argentina, si sigue recibiendo ofertas de inversiones a partir del acuerdo con Repsol, puede posicionarse como un gigante en la región, vendiendo gas barato a cambio de mercados enteros de otros paÃses. Esto significa: no me pagues el gas, comprá mis tractores. Sin siquiera nombrar la producción petrolera, el gas genera menos cantidades de dinero pero más geopolÃtica, decisión, poder, largo plazo, en definitiva expansión.
Cuando he hablado del tema y de las posibilidades impensadas de Argentina, en contraposición se me presenta el calentamiento global. Es impresionante esta terrible cultura de desconfiar ante el desarrollo. Trataré de ser breve:
– Cuando el gas se quema (sea para un hornalla o para el horno de una refinerÃa) ¿aporta al «calentamiento global»? La respuesta es: Si.
¿DeberÃa importar, dada la trascendencia industrial de Argentina a nivel mundial? La respuesta es: No. Claro que no.
¿Cual serÃa la prioridad de Argentina? ¿No desarrollarse para no contribuir al calentamiento global? ¿O crecer de una vez como nunca hemos soñado?
Mi respuesta es crecer, desarrollarse y si hay que equilibrar por las emisiones industriales argentinas – algo que lamentablemente nunca fue un problema para nosotros – plantemos arbolitos por todos lados, como hizo San Luis. Y a brindar.
Estimado, su festejante nota contiene al menos inconvenientes que al mejor estilo kirchnerista pretende resolver dando un portazo.
1) El gas no convencional, asà como el que es convencional, también el petróleo y todas las demás formas de energÃa conforman un sector productivo en sà mismo. Ahà están los nietos de Rockefeller con sus botas en Neuquén justamente porque la Argentina no tiene la capacidad ni técnica ni financiera para explotar el recurso natural que yace bajo su suelo patrio. Con esto a lo que voy es que el «power sector» debe ser tratado una industria en la que hay que invertir y en la que hay que desarrollar mejoras técnicas todo el tiempo a modo de mejorar su productividad. Y con este segundo aviso voy a que eso de regalar gas a aquellos que nos compren tractores no es una polÃtica comercial válida, ni en términos legales (OMC) ni en términos productivos.
2) Las cuestiones medioambientales no pueden ser tomadas como una frivolidad de chicas ricas que no tienen nada mejor que hacer para llenar sus almas vaciadas por una vida amasada en los shoppings. El Cambio Climático es un tema serio con un montón de aristas, al que la producción de energÃa en cualquiera de sus variantes debe tener en cuenta, no como restricción directa, sino como un elemento más a tener en cuenta. Porque ya lo estamos viendo, calores extremos que van de la mano del consumo de energÃa que necesita ser abastecido por el servicio público. No está tan lejano el problema.
De dónde sacás que el tipo es kirchnerista. Vos que dudás de todo, ¿no te tomaste quince minutos para leer cualquiera de las otras notas que el tipo escribió?
Tus prejuicios te dejaron en orsai.
Está bien, disculpame, ando medio apurado hoy.
Si no es kirchnerista comparte el tono «morenista» que caracterizaba al anterior equipo económico del gobierno de Cristina. Esa mezcla de soberbia con ingenuidad.
Saludos
Claro, soberbia la inventó el kirchnerismo.
Posta, no sigas por ese camino, no traigas a Moreno para hacerte entender, que se va a poner berreta la charla. Intentá mirar el asunto desde otro ángulo, para eso es necesario que leas sus notas, no hay otra manera.
Precisamente porque yo sà las leà es que te contesté: es un salvaje en todo sentido y un desagradable.
Escribe con tanta mala leche a veces que su posición polÃtica pasa a un segundo plano.
Imperdible una nota del año pasado en contra de la piba de Greenpeace que estuvo presa en Rusia:
http://opinion.infobae.com/nicolas-de-la-plaza/2013/11/19/la-b-de-greenpeace/
¡Bueno, estamos de acuerdo, Pablito! !Aleluya!
¿Me lo decÃs en serio?