Publicado en edición impresa de simbolos
Por actitud y por ética, el vicepresidente procesado y el futbolista representan dos modelos de paÃs. La gente ya votó.
Nuevo prócer nativo, Javier Mascherano. | Foto: Dibujo: Pablo Temes.
Javier Mascherano entrega todo. Amado Boudou se lleva todo. Uno tiene coraje para enfrentar las adversidades y el otro se esconde hasta del periodismo. Uno deja la vida por la camiseta argentina con lealtad y el otro se descontrola por la voracidad que tiene con el dinero fácil. A uno le dicen “el Jefeâ€, es humilde pero conduce a sus compañeros, es un lÃder positivo al que todos respetan. Al otro le dicen “Aiméâ€, es soberbio y sus compañeros del Senado lo gambetean porque no quieren ni compartir una foto con esa mochila de piedras en la que se convirtió. Uno acaba de ser consagrado héroe futbolÃstico de la Nación, un prócer, y el otro acaba de ser procesado por cobrar una megacoima como vicepresidente de la Nación, un garca.
Por Javier Mascherano sentimos orgullo legÃtimo los 40 millones de argentinos, y por Amado Boudou sentimos rechazo la inmensa mayorÃa de los compatriotas que lo ubican como el funcionario con peor imagen en todas las encuestas. Uno está a punto de salir campeón del mundo y el otro, a centÃmetros de irse al descenso. Representan dos paÃses, dos formas distintas de entender la vida y la ética.
“Amado, decime qué se siente/ no poder estar en la sesión/ Te juro que aunque pasen los años/nunca lo vamos a olvidar/… Que Lijo te procesó/ que Ciccone te vacunó/ Que estás llorando desde Mar del Plata/ hasta hoyâ€. Con creatividad chicanera dos miembros del radicalismo en la Cámara alta corearon esta canción cuando Miguel Angel Pichetto, el presidente del bloque del oficialismo, les comunicó que aceptaban la derrota polÃtica y que habÃan designado a Gerardo Zamora para ocupar el lugar de Boudou. Cambio, referÃ. Los senadores opositores se abrazaron casi como en el triunfo contra Holanda. Hace años que vienen siendo sometidos por las mayorÃas parlamentarias del cristinismo. Esta vez lograron que Pichetto y compañÃa se rindieran y agradecieran en el recinto la ayuda de los restantes bloques para darle media sanción a una ley urgente.
¿Que pasó? ¿Cual es la lectura de semejante retroceso para el gobierno? Los propios kirchneristas, que en su mayorÃa ya no se bancan e incluso ni saludan al vice, presionaron para que la Presidenta le pida a “su†vice que se tome licencia lo antes posible. El razonamiento es puro sentido común: si Boudou ya no puede hacer su principal trabajo, que es tocar la campanita y dirigir la sesión en el Senado, ¿ en qué va a ocupar su tiempo libre? La bromas estaban a la orden del dÃa. SugerÃan laborterapia para el vice. Un curso de ikebana. O directamente que se entrene para los dÃas oscuros que se le vienen.
El saldo para Cristina es altamente deficitario. Porque no pudo imponer su voluntad de respaldar a Boudou cueste lo que cueste. El dÃa anterior, en Tucumán, la Presidenta habÃa logrado una victoria a lo Pirro. Obligó al gabinete a acompañar a Boudou, que hizo un discurso fuera de registro, gritado, inconexo y escondiéndose, cada dos párrafos, detrás de las figuras de Perón, Néstor y Cristina. Para colmo, con un teatro de 1.500 localidades semivacÃo, fue aplaudido sólo por los ministros más obsecuentes. Florencio Randazzo se le plantó. Nunca sacó sus manos cruzadas de sus rodillas. Puso cara de traste y se negó a saludarlo. Fue un instante de una pulseada polÃtica clave. Esa foto es una decisión que tiene que tomar Cristina: ¿Boudou o Randazzo? ¿Boudou o el resto de los dirigentes que quieren ser candidatos a algo en 2015? Aimé sobreactuó antiimperialismo y crÃticas hacia el colonialismo, tal como reclamaba Carlos Kunkel. Nadie quiso recordar los WikiLeaks del 5 de noviembre de 2009.
Amado Boudou se congratuló de mostrarse como el más pronorteamericano del Gobierno. La embajadora Vilma MartÃnez estuvo a punto de pedir socorro para entender la forma chupamedias y cipaya con la que Amado se comportó. Amado, que hoy se disfraza de guevarista y emancipador, ese dÃa confesó que disfruta surfeando en las costas de San Diego, esquiando en las montañas nevadas de Aspen, hablando inglés, y, como si esto fuera poco (ta tan ta tan…) confesó que es fanático del fútbol americano. ¿Era necesario? ¿Le piden tanto? Ninguna sobreactuación es buena. Preguntas incisivas para el ministro Boudou: ¿de quién es hincha? ¿De las Panteras de Carolina o de los Piratas de Tampa? Tal vez de los Malandras de Mar del Plata.
El silencio cómplice de Cristina, que jamás pronunció el apellido Ciccone, se transformó en una dolencia fÃsica real. Su error de cálculo fue monumental al designar a Boudou para representar a los argentinos en el dÃa de la independencia. Fue una humillación gratuita hacia la mayorÃa de los ciudadanos. Una mojada de oreja sin sentido, de puro capricho nomás. Y las dos señales polÃticas fueron demoledoras. Primero: en este gobierno no se castiga a los corruptos, se los premia. Y segundo: nos resbala lo que decida la Justicia. Ninguno de esos desvalores republicanos es una novedad. La matriz corrupta del Estado tiene dimensiones inéditas desde el retorno democrático de 1983. Y no acatar los fallos de la Justicia fue una constante del matrimonio Kirchner desde sus orÃgenes en RÃo Gallegos. Fue una provocación excesiva incluso para alguien leal a Cristina como es Randazzo.
A la Presidenta cada vez le cuesta más sostener a un cancherito de Estado que hoy es un muerto polÃtico. Jorge AsÃs fue bizarro, lindante con el mal gusto, pero demoledor en su metáfora: “Se defecaron en la patriaâ€. Y Julio Bárbaro, lúcido, planteó: “Amado no es una excepción a la regla, no es un demonio en un gobierno de ángeles, es apenas una muestra gratisâ€. Norma Morandini dijo que “Boudou, según la Constitución, está acusado de cometer un delito contra el orden democráticoâ€. El mismÃsimo José Pampuro, en su condición de ex presidente provisional del Senado, expresó que está “convencido†de que “por el bien del correcto funcionamiento institucional, Boudou debe liberar ese sillón y al menos pedir licencia hasta esclarecer su situaciónâ€. Dicen que dijo eso sin que Daniel Scioli ni Cristina lo desautorizaran. Y que fue a pedido de sus antiguos compañeros de la Cámara alta.
Por eso la rebelión de los senadores no fue la única grieta que se abrió puertas adentro del kirchnerismo. Leonardo Grosso es diputado y jefe de la JP Evita, que tal vez tenga mayor despliegue territorial y capacidad de movilización que La Cámpora. Sin embargo, furioso, salió a cruzar a Sergio Berni por su actitud represiva contra quienes cortaron la ruta para reclamar por sus fuentes de trabajo. Gases, balas de goma, policÃas con armas reglamentarias y perros sin bozal fueron una imagen que cuestionó hasta Horacio Verbitsky, un militante del cristinismo en el periodismo. La Presidenta, por boca del Coqui Capitanich, respaldó a Berni, que es poco menos que su niño mimado después de Axel Kicillof.
Ojalá mañana salgamos campeones del mundo y demos la vuelta en el Maracaná. Ojalá Messi sea el goleador del torneo. Nuestro inmenso y sufrido pueblo futbolero se merece la gran alegrÃa que la economÃa le viene ninguneando. Qué bien que nos vendrÃa una caricia multitudinaria después del cachetazo que nos pegó el vicepresidente. Ojalá podamos abrazarnos sin odios para construir un paÃs más libre e igualitario.
Para que unos pocos bou-doues no puedan más que millones de Mascheranos.
Por actitud y por ética, el vicepresidente procesado y el futbolista representan dos modelos de paÃs. La gente ya votó.
Nuevo prócer nativo, Javier Mascherano. | Foto: Dibujo: Pablo Temes.
Javier Mascherano entrega todo. Amado Boudou se lleva todo. Uno tiene coraje para enfrentar las adversidades y el otro se esconde hasta del periodismo. Uno deja la vida por la camiseta argentina con lealtad y el otro se descontrola por la voracidad que tiene con el dinero fácil. A uno le dicen “el Jefeâ€, es humilde pero conduce a sus compañeros, es un lÃder positivo al que todos respetan. Al otro le dicen “Aiméâ€, es soberbio y sus compañeros del Senado lo gambetean porque no quieren ni compartir una foto con esa mochila de piedras en la que se convirtió. Uno acaba de ser consagrado héroe futbolÃstico de la Nación, un prócer, y el otro acaba de ser procesado por cobrar una megacoima como vicepresidente de la Nación, un garca.
Por Javier Mascherano sentimos orgullo legÃtimo los 40 millones de argentinos, y por Amado Boudou sentimos rechazo la inmensa mayorÃa de los compatriotas que lo ubican como el funcionario con peor imagen en todas las encuestas. Uno está a punto de salir campeón del mundo y el otro, a centÃmetros de irse al descenso. Representan dos paÃses, dos formas distintas de entender la vida y la ética.
“Amado, decime qué se siente/ no poder estar en la sesión/ Te juro que aunque pasen los años/nunca lo vamos a olvidar/… Que Lijo te procesó/ que Ciccone te vacunó/ Que estás llorando desde Mar del Plata/ hasta hoyâ€. Con creatividad chicanera dos miembros del radicalismo en la Cámara alta corearon esta canción cuando Miguel Angel Pichetto, el presidente del bloque del oficialismo, les comunicó que aceptaban la derrota polÃtica y que habÃan designado a Gerardo Zamora para ocupar el lugar de Boudou. Cambio, referÃ. Los senadores opositores se abrazaron casi como en el triunfo contra Holanda. Hace años que vienen siendo sometidos por las mayorÃas parlamentarias del cristinismo. Esta vez lograron que Pichetto y compañÃa se rindieran y agradecieran en el recinto la ayuda de los restantes bloques para darle media sanción a una ley urgente.
¿Que pasó? ¿Cual es la lectura de semejante retroceso para el gobierno? Los propios kirchneristas, que en su mayorÃa ya no se bancan e incluso ni saludan al vice, presionaron para que la Presidenta le pida a “su†vice que se tome licencia lo antes posible. El razonamiento es puro sentido común: si Boudou ya no puede hacer su principal trabajo, que es tocar la campanita y dirigir la sesión en el Senado, ¿ en qué va a ocupar su tiempo libre? La bromas estaban a la orden del dÃa. SugerÃan laborterapia para el vice. Un curso de ikebana. O directamente que se entrene para los dÃas oscuros que se le vienen.
El saldo para Cristina es altamente deficitario. Porque no pudo imponer su voluntad de respaldar a Boudou cueste lo que cueste. El dÃa anterior, en Tucumán, la Presidenta habÃa logrado una victoria a lo Pirro. Obligó al gabinete a acompañar a Boudou, que hizo un discurso fuera de registro, gritado, inconexo y escondiéndose, cada dos párrafos, detrás de las figuras de Perón, Néstor y Cristina. Para colmo, con un teatro de 1.500 localidades semivacÃo, fue aplaudido sólo por los ministros más obsecuentes. Florencio Randazzo se le plantó. Nunca sacó sus manos cruzadas de sus rodillas. Puso cara de traste y se negó a saludarlo. Fue un instante de una pulseada polÃtica clave. Esa foto es una decisión que tiene que tomar Cristina: ¿Boudou o Randazzo? ¿Boudou o el resto de los dirigentes que quieren ser candidatos a algo en 2015? Aimé sobreactuó antiimperialismo y crÃticas hacia el colonialismo, tal como reclamaba Carlos Kunkel. Nadie quiso recordar los WikiLeaks del 5 de noviembre de 2009.
Amado Boudou se congratuló de mostrarse como el más pronorteamericano del Gobierno. La embajadora Vilma MartÃnez estuvo a punto de pedir socorro para entender la forma chupamedias y cipaya con la que Amado se comportó. Amado, que hoy se disfraza de guevarista y emancipador, ese dÃa confesó que disfruta surfeando en las costas de San Diego, esquiando en las montañas nevadas de Aspen, hablando inglés, y, como si esto fuera poco (ta tan ta tan…) confesó que es fanático del fútbol americano. ¿Era necesario? ¿Le piden tanto? Ninguna sobreactuación es buena. Preguntas incisivas para el ministro Boudou: ¿de quién es hincha? ¿De las Panteras de Carolina o de los Piratas de Tampa? Tal vez de los Malandras de Mar del Plata.
El silencio cómplice de Cristina, que jamás pronunció el apellido Ciccone, se transformó en una dolencia fÃsica real. Su error de cálculo fue monumental al designar a Boudou para representar a los argentinos en el dÃa de la independencia. Fue una humillación gratuita hacia la mayorÃa de los ciudadanos. Una mojada de oreja sin sentido, de puro capricho nomás. Y las dos señales polÃticas fueron demoledoras. Primero: en este gobierno no se castiga a los corruptos, se los premia. Y segundo: nos resbala lo que decida la Justicia. Ninguno de esos desvalores republicanos es una novedad. La matriz corrupta del Estado tiene dimensiones inéditas desde el retorno democrático de 1983. Y no acatar los fallos de la Justicia fue una constante del matrimonio Kirchner desde sus orÃgenes en RÃo Gallegos. Fue una provocación excesiva incluso para alguien leal a Cristina como es Randazzo.
A la Presidenta cada vez le cuesta más sostener a un cancherito de Estado que hoy es un muerto polÃtico. Jorge AsÃs fue bizarro, lindante con el mal gusto, pero demoledor en su metáfora: “Se defecaron en la patriaâ€. Y Julio Bárbaro, lúcido, planteó: “Amado no es una excepción a la regla, no es un demonio en un gobierno de ángeles, es apenas una muestra gratisâ€. Norma Morandini dijo que “Boudou, según la Constitución, está acusado de cometer un delito contra el orden democráticoâ€. El mismÃsimo José Pampuro, en su condición de ex presidente provisional del Senado, expresó que está “convencido†de que “por el bien del correcto funcionamiento institucional, Boudou debe liberar ese sillón y al menos pedir licencia hasta esclarecer su situaciónâ€. Dicen que dijo eso sin que Daniel Scioli ni Cristina lo desautorizaran. Y que fue a pedido de sus antiguos compañeros de la Cámara alta.
Por eso la rebelión de los senadores no fue la única grieta que se abrió puertas adentro del kirchnerismo. Leonardo Grosso es diputado y jefe de la JP Evita, que tal vez tenga mayor despliegue territorial y capacidad de movilización que La Cámpora. Sin embargo, furioso, salió a cruzar a Sergio Berni por su actitud represiva contra quienes cortaron la ruta para reclamar por sus fuentes de trabajo. Gases, balas de goma, policÃas con armas reglamentarias y perros sin bozal fueron una imagen que cuestionó hasta Horacio Verbitsky, un militante del cristinismo en el periodismo. La Presidenta, por boca del Coqui Capitanich, respaldó a Berni, que es poco menos que su niño mimado después de Axel Kicillof.
Ojalá mañana salgamos campeones del mundo y demos la vuelta en el Maracaná. Ojalá Messi sea el goleador del torneo. Nuestro inmenso y sufrido pueblo futbolero se merece la gran alegrÃa que la economÃa le viene ninguneando. Qué bien que nos vendrÃa una caricia multitudinaria después del cachetazo que nos pegó el vicepresidente. Ojalá podamos abrazarnos sin odios para construir un paÃs más libre e igualitario.
Para que unos pocos bou-doues no puedan más que millones de Mascheranos.
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