18/07/2014 | EFEMÉRIDES
EL 18 DE JULIO DE 1883
Por Bernardo Veksler
Este dÃa, en momentos en que los tehuelches del cacique Orkeke estaban realizando una celebración ritual, se ven rodeados y sorprendidos por las tropas encabezadas por el teniente coronel Lino O. De Roa, que logran capturarlos para expulsarlos de su tierra.
La ceremonia habÃa comenzado en las primeras horas de la noche. La ingesta alcohólica estaba a punto de manifestar su influencia. En torno a las llamas del fogón los bailarines seguÃan los ritmos monocordes de la percusión. Estaban rodeados de un cÃrculo más amplio de participantes pasivos. “El baile cesa de pronto. El miedo, punto final de la sorpresa, paraliza los cuerpos y enmudece las gargantas. Ha bastado un ¡Alto!, enérgico y estentóreo, para cortar en seco la alegrÃa de la tribu (…) El cacique y su tribu entréganse sumisos. Ya nada es de ellos. Caballos, vacas, terneros, quillangos, plumas de avestruz, todo es de la tropa que requisa en los toldos cuanto encuentra (…) El éxodo de los humillados indÃgenas, que torna dolorosa la culpa de otros, se inicia a la clara luz del sol. Allá va, cañadón adelante la doliente caravana, salmodiando su pena entre un marco de fusiles que simulan reposar (…) Cincuenta y cinco indios pacÃficos era el único tributo humano que la Patagonia austral pagaba al Gobierno por una equivocada operación militar†(Leoncio Deodat. Descubridor de Historias).
A pesar de que estos nativos habÃan sido siempre pacÃficos y que ostentaban con orgullo la amistad que habÃan sabido mantener con Luis Piedra Buena, los militares decidieron apresarlos porque habÃan dado con ellos fácilmente y la operación se podÃa ejecutar sin riesgos de resistencia.
Luego, los detenidos fueron conducidos hacia Puerto Deseado, para ser llevados a bordo del transporte Villarino, para no regresar nunca más a su tierra y a sus bienes.
El operativo encabezado por de Roa fue parte de un dispositivo militar desplegado por la región para capturar a la tribu comandada por Sayhueke e Inacayal, que se encontraban en estado de rebeldÃa y que, ante la avanzada de las tropas, habÃan buscado otros territorios más seguros, estableciéndose en las inmediaciones del arroyo Appeleg, al norte del rÃo Senguerr, en el oeste chubutense.
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