24 de Agosto de 2014
A MÃS DE UN MES NO SE SABE QUIÉN TIRÓ EL MISIL
La caÃda de la nave, con 298 personas a bordo, calentó la pugna de Washington y Kiev contra los rebeldes y Moscú. ¿Quién fue?
Pericias – Holanda encabeza la investigación sobre los cuerpos porque la mayorÃa de las vÃctimas eran de esa nacionalidad.
El 17 de julio pasado, el mundo entero se conmovió con la noticia de un avión comercial de Malaysian Airlines derribado cuando transportaba 298 personas desde Amsterdam hasta Kuala Lumpur, la capital malaya, sin dejar sobrevivientes. La nave habrÃa sido impactada por un misil cuando sobrevolaba Donetsk, en el este de Ucrania y escenario de combates entre las fuerzas gubernamentales de Ucrania y los militantes separatistas pro-rusos.
En un primer momento todos los medios de comunicación del mundo se hicieron eco de la noticia: expertos en aviación visitaron los estudios de televisión y radio, los diarios publicaron infografÃas sobre la zona del siniestro y los editoriales se orientaron a descular el trágico suceso.
Pero a 39 dÃas de ese episodio, la noticia pareciera haberse apagado como la llama de un fósforo. Ya es difÃcil encontrar siquiera una lÃnea en algún medio sobre lo que pueda haber ocurrido con el MH17, el segundo siniestro de la empresa Malaysia Airlines en un año, luego de la desaparición misteriosa del vuelo MH-370 en marzo, cuando transportaba a 227 pasajeros desde Kuala Lumpur a Beijing.
Las primeras teorÃas sobre el Boeing-777 derribado en el este ucraniano surgieron de autoridades estadounidenses, que aseguraron, sin presentar pruebas, que el avión habÃa sido derribado por un misil SA-11 tierra-aire disparado desde territorio separatista.
Los medios de comunicación occidentales inmediatamente culparon al presidente ruso, Vladimir Putin, por la responsabilidad polÃtica del hecho. La revista alemana Der Spiegel mostró imágenes de las vÃctimas del avión rodeando un tÃtulo que en rojo decÃa «Stoppt Putin Jetzt!» (Detener a Putin Ahora!). Lo propio hizo la revista inglesa The Economist, que responsabilizó al mandatario ruso por la caÃda del MH17.
Detrás de esta idea se montaron paÃses occidentales y el propio gobierno ucraniano. A Putin lo acusan de brindar armamento a los rebeldes. Según el ministro de Asuntos Internos ucraniano, Anton Geratchenko, el avión malayo fue derribado por un misil disparado desde un sistema de defensa antiaéreo desarrollado por militares soviéticos en la década del ’80 para alcanzar objetivos hasta a 25.000 metros de altura.
Desde la otra vereda, los separatistas pro-rusos aseguraron en todo momento no contar con los equipos necesarios para derribar a un avión que viaja a semejante altura y contraatacaron acusando a la fuerza aérea leal a Kiev de haber impactado a la nave de la aerolÃnea malaya. Esta teorÃa fue respaldada por Rusia, que aseguró que sus radares detectaron un avión caza ucraniano, probablemente un SU-25, volando muy cerca del avión derribado en Donetsk.
El teniente general Andrei Kartopolov, del Estado Mayor ruso, aseguró que «la distancia entre el Su-25 y el Boeing era de entre tres y cinco kilómetros», remitiéndose a los registros del control del tráfico aéreo ruso. Según Kartopolov, esos aviones están equipados con misiles aire-aire, que permiten destruir un objetivo a una distancia semejante.
Además, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), responsabilizó al Gobierno de Ucrania del siniestro del vuelo MH17 por no haber cerrado el espacio aéreo a pesar del conflicto existente con los separatistas pro-rusos en el este del paÃs.
«Las compañÃas aéreas dependen de los gobiernos y de las autoridades de control aéreo para avisarles qué espacio aéreo está disponible para volar, y ellas se organizan en función de esos lÃmites», señaló en un comunicado el director general y director ejecutivo de la IATA, Tony Tyler.
Otra de las teorÃas sobre el derribo del avión cuadra dentro de las «conspirativas». La hipótesis habla de un boicot a un grupo de cientÃficos expertos en la lucha contra el SIDA que viajaban en el avión malayo rumbo a la ciudad australiana de Melbourne, para un congreso internacional de la ONU sobre el SIDA. Desde hace dos semanas, los medios occidentales parecieran haber olvidado este tema, que habÃa sido furor pocos dÃas atrás. Mientras tanto, los familiares de los 298 muertos siguen reclamando justicia y exigiendo que se ponga luz sobre este caso que acabó con la vida de sus seres queridos.
Hoy la investigación es encabezada por la Junta de Seguridad de Holanda, que ya pudo identificar los restos de 127 de los 298 pasajeros del avión. Del total de personas a bordo en el momento de la catástrofe, 196 eran holandesas y las otras procedÃan de Malasia, Australia, Indonesia, el Reino Unido, Sudáfrica, Alemania, Bélgica, Filipinas, Canadá y Nueva Zelanda. La tarea no es nada fácil, ya que el equipo internacional de especialistas del cuartel «Korporaal van Oudheusden», en Hilversum, cerca de Ãmsterdam, aseguró que recibió 176 cadáveres y 527 partes de cuerpos.
Las cajas negras del Boeing 777 son analizadas en un laboratorio británico y según informes preliminares, la nave sufrió una «descompresión explosiva masiva». Según los expertos de la comisión investigadora, la causa más probable de la caÃda del aparato podrÃa corresponderse con el impacto de múltiples fragmentos de metralla de un misil, según el portavoz del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional (CDSN) de Ucrania, el coronel Andréi Lisenko.
Detrás del derribo del avión, que para la ONU podrÃa constituir un crimen de guerra, hay una fuerte disputa entre representantes de Lugansk y Donetsk, que autoproclamaron su independencia y son acechados por fuerzas ucranianas. Por estos enfrentamientos, que llevan poco más de cuatro meses, la ONU tiene registradas más de 2100 muertes. «