POR DARIO GANNIO
Las automotrices interrumpieron por completo la venta de autos a sus propios empleados, las cuales se daban con importantes descuentos y beneficios. Las primeras en hacerlo fueron Ford y Peugeot, y son varias las que planean replicarlas durante este mes. Esto se suma al recorte de horas extras y a las suspensiones de tareas que empezaron a tener este año los trabajadores del sector industrial más importante del paÃs.
En medio de la crisis de la actividad, las compañÃas dejaron de venderles por completo vehÃculos a los empleados, bajo el pretexto de que “no hay unidadesâ€, como les contestaron desde las direcciones de Ford y Peugeot a los trabajadores. De esta forma, los operarios ya no podrán hacerse de los autos que ellos mismos producen, los cuales podÃan adquirir con un 14% de descuento y con plazos favorables.
Directivos de otras firmas coincidieron en que eso pasará en toda la rama, ya que “es un momento de mucha incertidumbre“.
Es que la estrategia de los empresarios del sector más importante de la industria es la de esperar (como demostraron con el plan ProCreAuto) a una próxima devaluación y la de presionar al Gobierno para que les autorice importaciones y el giro dólares a sus casas matrices. Las compañÃas calculan que, en total, el Banco Central tiene pedidos de automotrices por más de u$s 2.000 millones para enviar divisas a sus paÃses de origen, ya sea por distribución de utilidades o por devolución de préstamos.
El argumento de las terminales es que a los lÃmites a las importaciones se sumó la inaccesibilidad al financiamiento externo, y que solo dos empresas (Volkswagen y Toyota) tienen superávit comercial con el exterior, mientras el resto solo tiene balanzas positivas en del mercado interno.
Según el sindicato del sector (SMATA), el que más trabajadores agrupa en la Industria, más del 75% de los operarios tienen autos, y la mayorÃa se los compraron a sus compañÃas.
Este recorte de beneficios (que se aplica a quienes pudieran cambiar su auto) se suma al cese de tareas y al recorte de horas extras, el cual en varios casos les sumaba un 40% del sueldo a los empleados de las compañÃas. Además, desde el gremio aseguraron que está totalmente interrumpida la contratación de personal.
El lÃder de SMATA Ricardo Pignanelli, calculó que actualmente hay entre 14 y 15 mil trabajadores suspendidos en el sector automotriz, que deben dejar sus tareas en un promedio de cinco dÃas por mes.
Con esta novedad, se aleja la premisa de Henry Ford, que deseaba: “Quiero producir coches que mis trabajadores puedan comprarâ€.
Las automotrices interrumpieron por completo la venta de autos a sus propios empleados, las cuales se daban con importantes descuentos y beneficios. Las primeras en hacerlo fueron Ford y Peugeot, y son varias las que planean replicarlas durante este mes. Esto se suma al recorte de horas extras y a las suspensiones de tareas que empezaron a tener este año los trabajadores del sector industrial más importante del paÃs.
En medio de la crisis de la actividad, las compañÃas dejaron de venderles por completo vehÃculos a los empleados, bajo el pretexto de que “no hay unidadesâ€, como les contestaron desde las direcciones de Ford y Peugeot a los trabajadores. De esta forma, los operarios ya no podrán hacerse de los autos que ellos mismos producen, los cuales podÃan adquirir con un 14% de descuento y con plazos favorables.
Directivos de otras firmas coincidieron en que eso pasará en toda la rama, ya que “es un momento de mucha incertidumbre“.
Es que la estrategia de los empresarios del sector más importante de la industria es la de esperar (como demostraron con el plan ProCreAuto) a una próxima devaluación y la de presionar al Gobierno para que les autorice importaciones y el giro dólares a sus casas matrices. Las compañÃas calculan que, en total, el Banco Central tiene pedidos de automotrices por más de u$s 2.000 millones para enviar divisas a sus paÃses de origen, ya sea por distribución de utilidades o por devolución de préstamos.
El argumento de las terminales es que a los lÃmites a las importaciones se sumó la inaccesibilidad al financiamiento externo, y que solo dos empresas (Volkswagen y Toyota) tienen superávit comercial con el exterior, mientras el resto solo tiene balanzas positivas en del mercado interno.
Según el sindicato del sector (SMATA), el que más trabajadores agrupa en la Industria, más del 75% de los operarios tienen autos, y la mayorÃa se los compraron a sus compañÃas.
Este recorte de beneficios (que se aplica a quienes pudieran cambiar su auto) se suma al cese de tareas y al recorte de horas extras, el cual en varios casos les sumaba un 40% del sueldo a los empleados de las compañÃas. Además, desde el gremio aseguraron que está totalmente interrumpida la contratación de personal.
El lÃder de SMATA Ricardo Pignanelli, calculó que actualmente hay entre 14 y 15 mil trabajadores suspendidos en el sector automotriz, que deben dejar sus tareas en un promedio de cinco dÃas por mes.
Con esta novedad, se aleja la premisa de Henry Ford, que deseaba: “Quiero producir coches que mis trabajadores puedan comprarâ€.