noviembre 1, 2014
Olivos, pasadas las 10 de la noche. Llueve y no puedo evitar los recuerdos que durante todo el dÃa me persiguieron después de haber leÃdo: “La edad de la militanciaâ€.
LA EDAD DE LA MILITANCIA. LA EDAD DE LA GENERACIÓN DIEZMADA. LA EDAD DE MI HIJA. LA EDAD DE CASEY WANDER.
Olivos, pasadas las 10 de la noche. Llueve y no puedo evitar los recuerdos que durante todo el dÃa me persiguieron después de haber leÃdo: “La edad de la militanciaâ€, una nota de opinión de Claudia Fernández Chaparro publicada en Página/12 (Pág. 15).
No conozco a su autora, pero sà los hechos relatados, con tanta nitidez como si pudiera verlos y sentirlos en lugar de leerlos.
Octubre de 1974. Néstor viaja a RÃo Gallegos. Llevaba el cuerpo de su entrañable amigo el â€negrito†Ãguila, militante peronista que habÃa muerto luego de una enfermedad, en La Plata, ciudad donde ambos habÃan ido a estudiar.
Como señala Claudia, a quién me gustarÃa conocer, eran tiempos de fuerte agitación y de pasiones polÃticas. Pero el clima se fue enrareciendo. En todo el paÃs. En Santa Cruz también.
El 7 de octubre de 1974, Isabel Perón interviene el Poder Ejecutivo provincial, destituyendo al Gobernador Constitucional Jorge Cepernic. SÃ, el mismo que Claudia recuerda, con cierta amargura, ganando las elecciones del 11 de marzo 1973 con un contundente 47,9% de los votos.
Entendible la amargura de Claudia a sus 8 años. Hija de militantes radicales junto a los que participaba en actos, caravanas y volanteadas del partido. SÃ, Claudia tenÃa 8 años y se sentÃa militante del Partido Radical.
Con Néstor y el cuerpo de su compañero, llega a Santa Cruz la Intervención Federal y fuerzas especiales al mando del Comisario Margaride.
Margaride, nombre que tal vez muy pocos recuerdan, pero que se hizo famoso en los años 60’ durante la dictadura de OnganÃa por prohibir y perseguir a los que se besaban en las plazas.
Que cosa no? Parece que estuviéramos hablando del Medioevo. Pero no, hablamos de la Argentina del Siglo XX.
Después se hizo más famoso aún, pero por cosas peores. A partir de la intervención y de la llegada de Margaride, comienzan las órdenes de detención para los miembros de la Juventud Peronista que apoyaban al Gobernador Constitucional. Néstor era uno de ellos.
Llega a su casa y sus padres le dicen que allanaron y que lo andan buscando. Néstor rápidamente se dirige a la casa de distintos compañeros para avisarles que se vayan, que los van a ir a buscar.
La última en ser avisada es Lili Manteca Acosta, que junto a su compañero vivÃa en un departamento de la GalerÃa Roca, allà donde estaba la confiterÃa Le Mans, propiedad del padre de Claudia.
Cumplida la tarea y sabiendo que indefectiblemente lo iban a encontrar, decide ir a esperarlos a la confiterÃa, a escasos metros del portero eléctrico por el que habÃa dado el alerta a Lili.
No se equivocaba y no pasó mucho tiempo. Al grito de “quien es Kirchner, quien es Kirchnerâ€, la patota irrumpe armada hasta los dientes en Le Mans.
Néstor se para y dice: “Yo soy Kirchnerâ€. Fernández Nicolaides, dirigente radical y militante balbinista, intenta defenderlo. Dardo Biele, otro radical que se encontraba en el local junto a Néstor, también protesta. Se los llevaron a todos.
Fernández Nicolaides y Biele gritaban: “somos radicales!â€. Fue inútil. Si estabas junto a uno de la JP y además lo habÃas defendido, no habÃa salvoconducto posible.
Siempre me acuerdo de Néstor ni bien regresó a La Plata, contándonos el episodio y riéndose. Nunca pudieron borrarle la alegrÃa y el optimismo. Será por eso que habrá llegado a Presidente?
El tenÃa 24 años, la edad de nuestra hija Florencia. Bastante más que los 8 años de aquella Claudia, militante radical. También más que los 11 de Casey Wander, el nene entrevistado por tv en el homenaje a Néstor, que hablaba con pasión y convicción de sus ideas.
Que paradoja. Algunos maltrataron a Casey cual Margarides contemporáneos. Por suerte ya no encuentran policÃas para detenerlo y llevarlo preso por hablar de polÃtica.
En realidad no se trata de suerte. Se trata de otra Argentina. De cambio y nuevos tiempos. De Democracia en serio y a fondo. Irreversible, como le gusta decir a algunos.
PD: También me gustarÃa conocer a Casey. Después de todo es más grande que Claudia cuando militaba en los 70’ en el Partido Radical.