Por la AUH, los chicos ganaron un año de escolaridad y mejoraron su alimentación

12 de Noviembre de 2014
El estudio fue realizado por investigadores de la Universidad de Tres de Febrero y de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social
La ANSES presentó la primera evaluación de impacto de la Asignación Universal por Hijo, a cinco años de que se implementara la medida. También bajó la deserción, el abandono y la repitencia escolar. Los desafíos hacia el futuro.
Presentación – Diego Bossio, titular de la ANSES, al mostrar la evaluación para la cual se entrevistó a 3000 hogares.
A cinco años de la implementación de la Asignación Universal por Hijo que beneficia a 3.524.924 niños y adolescentes, la ANSES presentó ayer los resultados de la primera evaluación de impacto de la medida que cambió el mapa de la pobreza, achicó la brecha de desigualdad y que multiplica los desafíos de cara al futuro. Los números cuantifican las historias mínimas de 3000 hogares encuestados y arrojan conclusiones contundentes: los niños que reciben la AUH ganaron un año más de escolaridad en el nivel inicial y su alimentación es mejor y más variada, disminuyó el embarazo adolescente, se empoderó a las mujeres en el manejo de la economía hogareña. Además, ayudó a detener la dinámica de reproducción intergeneracional de la pobreza y los beneficiarios parecen aceptar las corresponsabilidades en salud y educación que implica la Asignación, a la que ya reconocen como un derecho adquirido.
El estudio fue realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Tres de Febrero y de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) a pedido de la ANSES, para lo cual se entrevistaron más de 3 mil hogares entre noviembre de 2013 y febrero de 2014. Bajo la dirección del economista Bernardo Kliksberg, combinó un diseño cuasi experimental con un grupo de control, que permitió establecer diferencias de impacto entre beneficiarios y potenciales beneficiarios de la Asignación.
«Por este país, durante muchos años, pasó una topadora que dejó heridas muy profundas que llevará años subsanar. La AUH viene a dar con la tecla para llegar con el Estado a aquéllos que por distintas razones no están incluidos en la seguridad social», aseguró ayer el director Ejecutivo de la ANSES, Diego Bossio, durante la presentación del informe.
El impacto en salud y educación, las dos áreas afectadas por los controles que exige el Estado, ya había sido relevado por la ANSES y los ministerios de esas áreas. El informe confirma que los niños acceden masivamente a los cuidados adecuados y regulares y advierte que la AUH representa en promedio un cuarto del conjunto de ingresos familiares, cifra que llega al 40% en los hogares más pobres. Ese ingreso permitió incrementar la cantidad y calidad de alimentos que reciben sus receptores, y además cada vez son más las familias que pueden compartir la mesa familiar, una costumbre que se había perdido durante los peores años de la crisis económica y social que vio crecer los comedores comunitarios y las «escuelas comedor».
Otro dato revelador del trabajo es que los niños de cuatro años pertenecientes a hogares pobres ganaron un año de escolaridad. Es positivo por el desarrollo temprano, pero también porque les permite a las madres acceder con mayor facilidad al mercado laboral. «También bajó la deserción, la repitencia, el abandono escolar y se modificó toda la relación de la familia pobre con la escuela», afirmó Kliksberg sobre el resto de los niveles y destacó que en el nivel medio la tasa de asistencia de quienes reciben la AUH supera a la media nacional. Precisamente ese dato desencadena otras consecuencias positivas: un freno al trabajo infanto-juvenil y una reducción llamativa del 11,5% del embarazo adolescente.
Si bien los relevamientos anuales de la ANSES ya habían dado cuenta de que la AUH eleva más en términos relativos y absolutos los ingresos de los más pobres, igualando «hacia arriba», ayer el dato cobró dimensión: de no existir la AUH a los hogares más vulnerables, les incrementaría la pobreza en un 36 por ciento.
Lejos del prejuicio que el senador radical Ernesto Sanz inmortalizó con una poco feliz expresión al sostener que la AUH «se va por la canaleta de la droga y el juego», el estudio demostró que potencia en varones como mujeres el acceso al empleo. «Se evidencia un mayor poder de selectividad en las búsquedas de empleo en un contexto de incremento de la actividad. Tampoco la AUH contribuyó a consolidar la informalidad.» Se acepta, sin embargo, que aun hay cierta confusión entre las titulares que desempeñan tareas en el servicio doméstico, quienes muchas veces rehúyen a trabajar en blanco por miedo a tener que resignar el ingreso porque desconocen que existe una excepción normativa que las ampara. A pesar de esta cuestión, el trabajo registró datos positivos al evaluar cuestiones de género: empoderó a las mujeres titulares al brindarles un mayor control de los recursos económicos del hogar. Además, contradice la hipótesis de algunos trabajos en la materia y asegura que «no hay pruebas empíricas» de que la medida cristalice el rol de la mujer como ama de casa y cuidadora de los niños.
También se registró un auspicioso proceso de desaceleración de la dinámica de reproducción intergeneracional de la pobreza. «La AUH logró hacer cuña en el círculo vicioso donde la escolaridad de la madre determinaba el control de salud y la asistencia y rendimiento escolar de sus hijos. Los hijos receptores de AUH superan el nivel educativo de sus padres», sostiene y advierte otro dato positivo de cara al futuro empoderamiento de las nuevas generaciones: los niños y adolescentes vivencian la Asignación como un derecho propio que implica responsabilidades.
Bajo la óptica implícita de que la AUH «llegó para quedarse y profundizarse», los especialistas cerraron el informe con una serie de recomendaciones para redoblar el impacto. Observaron que a pesar del aumento notable de los controles de salud de embarazadas, niños y adolescentes hay cierto desacople de la oferta pública, en especial en el área de la salud reproductiva. Para el nivel educativo inicial se resalta la necesidad de incrementar la oferta y en el primario recalcan que la asistencia a jornada completa es minoritaria por déficit de la oferta. En el nivel secundario, en cambio, el desafío es acompañar a los adolescentes que vuelven a las aulas con una trayectoria educativa complicada. El estudio también acepta que aún está en vigencia el paradigma del «plan social»: «Todavía hay una doble percepción sobre la naturaleza de la Asignación, como derecho y como ayuda. Se espera que el paso del tiempo ayude a que se perciba como un derecho inexpugnable.» «

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