Párrafos azarosos del discurso de Lula en la noche previa a la Conferencia de Unasur e inauguración de su Sede Oficial.
«Antes de entrar al tema de esta conferencia, quiero rendir homenaje a dos compañeros que ya no están con nosotros, pero sin quienes no habrÃamos llegado tan lejos: Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Cada uno a su manera, fueron figuras clave en este proceso, prestando su energÃa, generosidad y visión sobre el fortalecimiento del Mercosur, la creación de la UNASUR y la creación de la CELAC. LÃderes de orÃgenes y paÃses diferentes, Kirchner y Chávez mostraron, sobre todo, un espÃritu de fraternidad y de compromiso con el desarrollo y la emancipación de los pueblos de América Latina y el Caribe, con especial atención en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.»
«A pesar de las consecuencias de una crisis mundial que no fue creada por nosotros, sino por la especulación desenfrenada en los principales centros económicos, a pesar de la dureza de la disputa con la radicalización de la derecha cada vez más estridente, a pesar de todas las dificultades, las personas renuevan la confianza en los gobiernos de la transformación social. Pero no debemos engañarnos a nosotros mismos: el conservadurismo de los ataques no se dirige a cada paÃs aisladamente. Son ataques contra la soberanÃa de toda una región del planeta, que está construyendo un proyecto alternativo al neoliberalismo fuerte, respaldado en la democracia, el diálogo y la búsqueda de formas más justas de desarrollo.»
«En tan sólo 10 años, el comercio entre los paÃses del Mercosur pasó de 15 mil millones a 66 mil millones de dólares. Con la entrada de Venezuela, el bloque se fortaleció y las posibilidades comerciales aumentaron aún más. Una expansión comercial similar ocurrió en todos los bloques regionales del continente. En diez años, el comercio entre los paÃses de América Latina y el Caribe aumentó de 50 mil millones a 189 mil millones. Más de la mitad de estos intercambios implican productos manufacturados, una lista diversificada de casi 10.000 artÃculos.»
«Hasta 2004, el intercambio de inversiones entre los paÃses de la región representaba sólo el 4% de la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe. Hoy en dÃa, superó el 14% del total, y puede expandirse más, si hacemos lo que hay que hacer.
En diciembre de 2004, en la reunión de presidentes sudamericanos en Cuzco, hemos dado un paso polÃtico importante, con la creación de UNASUR. Constituir un órgano democrático multilateral, sin ningún tipo de supervisión externa. Es muy significativo desde el punto de vista de nuestro desarrollo histórico que una de las primeras iniciativas de UNASUR ha sido la instalación del Consejo de Defensa Sudamericano.
Pronto estará trabajando en Quito, la Escuela de Defensa Sudamericana. Con tales medidas audaces – impensables para muchos de mi generación – definimos el territorio de soberanÃa, el diálogo y la paz en nuestro continente.»
«Mis amigos, mis amigos, todos los avances mencionados son importantes para la evolución histórica del proceso de integración. Pero no son suficientes. PodrÃamos y deberÃamos haber hecho más. La verdad es que el avance de la integración no está a la altura de nuestro potencial y sobre todo de nuestras necesidades.
La crisis económica mundial ha tenido un efecto negativo en las iniciativas de integración. Como si tuviéramos que esperar el fin de la crisis para volver en dirección de la integración. Estoy convencido de que es precisamente lo contrario: cuanto más nos integramos, mejores serán nuestras condiciones para enfrentar y superar la crisis.
La integración no es el problema, es parte de la solución. Lejos de mantenerla congelada, a la espera de tiempos mejores, lo que debemos hacer es acelerarla.»
«Llama la atención, por ejemplo, el tiempo que Brasil vivió de espaldas a los vecinos en el continente – y creo que lo mismo es cierto para la mayorÃa de los paÃses de la región.
Durante cinco siglos, (Brasil) tenÃa más conexiones con las viejas metrópolis y con Estados Unidos que entre nosotros – en la economÃa, el transporte, la polÃtica e incluso en el campo de la cultura y el pensamiento.
Estábamos apartados unos de otros, incluso fÃsicamente. ImagÃnense que tuvo que llegar mi gobierno, ya en el siglo XXI para que se construyeran los primeros puentes de los rÃos que unen Brasil a Perú y Bolivia.
Esto hizo posible la conclusión del Eje Interoceánico Sur, que une la costa peruana a la amazonia brasileña. Y también la conclusión del Corredor Bioceánico, desde el puerto de Arica, en Chile al puerto de Santos, en Brasil, a través de Bolivia.»
«Mis amigos, mis amigos, nuestra región representa aproximadamente el 30% del potencial hidroeléctrico del planeta. Esta fuente renovable corresponde al 52% de nuestra capacidad instalada de generación de electricidad, que está en el orden de 325 Gigawats. Pero aún no aprovechamos el 40% de ese potencial, con la construcción de centrales eléctricas y lÃneas de transmisión para el aprovechamiento integral y compartido de este recurso.»
«Del mismo modo, necesitamos integrar la red de gasoductos y oleoductos, para aprovechar el potencial de los combustibles fósiles, y también estimular y coordinar la generación de otras fuentes de energÃa renovables: eólica, solar, biomasa, geotérmica y marina.
También, para avanzar al ritmo necesario de la expansión económica, debemos ampliar y conectar a la banda ancha a la red de comunicación entre nuestros paÃses.»
«Es muy importante definir nuevas fuentes de financiación para proyectos estratégicos, incluso los que están confinados al territorio de un solo paÃs y que son importantes para la región. En este sentido, se requiere el pleno funcionamiento del Banco del Sur. Pero también hay que hacer más con las fuentes existentes, nacionales y multilaterales, y aprovechar las oportunidades que ofrece el Nuevo Banco de Desarrollo establecido por los BRICS.
Le cabe a los paÃses más desarrollados, con las mayores economÃas de la región, adoptar polÃticas para facilitar el acceso de los paÃses más pobres a los mercados de consumo.»
«Mis amigos, mis amigos, estos primeros años del siglo XXI marcaron el inicio de una nueva era para los pueblos de América Latina y el Caribe. En la mayorÃa de los paÃses que han adoptado la polÃtica de distribución de la renta activa, el empleo y la inclusión social, la economÃa creció por encima del promedio mundial.
El desempleo urbano en la región, que alcanzó el 11,1% en 2003, se redujo a 6% en el tercer trimestre de 2014. En el mismo perÃodo, el salario mÃnimo tuvo un aumento real del 20% en el promedio de los paÃses latinoamericanos.
Estamos eliminando el hambre de nuestros paÃses del mapa mundial. Reducimos fuertemente la pobreza y la desigualdad.»
«A diferencia de lo que ocurrió en el pasado, los paÃses latinoamericanos están mejor preparados para enfrentar la crisis financiera mundial que comenzó en 2008.
La mayorÃa de nuestros paÃses rechazaron la receta de la recesión y el recorte de la inversión pública, que se cobró millones de puestos de trabajo y arruinó a millones de familias en todo el mundo.
Un estudio de la CEPAL en algunos paÃses de América Latina y el Caribe muestra que entre 2009 y 2013, hubo un crecimiento promedio de 7,8% en la generación de empleo. Considerando sólo los empleos formales, el crecimiento fue del 12,5% en el perÃodo.
Esto demuestra el acierto de las polÃticas adoptadas para hacer frente a los impactos de la crisis global: polÃtica soberana, decidida sin la interferencia del FMI, cuyas imposiciones hicieron infeliz a toda una generación de latinoamericanos.»