EL MUNDO › MASIVA PARTICIPACION EN LA HUELGA GENERAL DE ITALIA CONTRA LA REFORMA LABORAL
Fue convocado por dos de los tres principales sindicatos. El descontento se hizo sentir en varias ciudades del paÃs donde las manifestaciones y los choques con la policÃa marcaron la jornada.
Miles de personas participaron ayer en Italia de la primera huelga general contra la reforma laboral y la polÃtica económica del primer ministro Matteo Renzi. Convocada por dos de los tres principales sindicatos, el descontento se hizo sentir en varias ciudades del paÃs donde las manifestaciones y choques con la policÃa marcaron la jornada. Desde TurquÃa, donde se encontraba para un foro económico, Renzi advirtió de que no cederá a la presión de los sindicatos. “Respeto a los sindicatos, pero no pienso como ellos. Italia tiene que cambiar, incluso para ellosâ€, declaró.
De acuerdo con los datos de los gremios convocantes –la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL)–, cerca de 50 mil personas desfilaron por las calles de Milán, 70 mil en TurÃn, 50 mil en Nápoles, 40 mil en Roma y 15 mil en Palermo para pedir al gobierno de centroizquierda que cambie su polÃtica económica.
En la convocatoria, con respaldo de los sectores público y privado, según la CGIL y la UIL, contribuyó la adhesión de los trabajadores del transporte, que en la capital cerraron las tres lÃneas de metro, mientras en otras grandes ciudades los medios de transporte no operaron o lo hicieron de manera restringida. La democristiana Confederación Italia de Sindicatos de Trabajadores (CISL), la segunda por número de afiliados, no quiso adherirse al paro y dijo defender un “pacto socialâ€.
“La emergencia que atraviesa este paÃs se llama trabajo. Hacen falta polÃticas para crear empleos, pero no un empleo cualquiera, sin derechos y sin profesionalidadâ€, afirmó en tanto Renzi desde TurquÃa. Según el propio premier, la reforma laboral fomentará la contratación y bajará los Ãndices de desempleo, pero desató una ola de crÃticas entre los trabajadores e incluso en el seno de su propio partido. Por su parte, el presidente de la república, Giorgio Napolitano, señaló en TurÃn que la amplia convocatoria de la movilización es una muestra de la “destacada tensión†entre el gobierno y los sindicatos.
El paro provocó también problemas en los aeropuertos, donde las principales compañÃas se vieron obligadas a retrasar o cancelar varios de sus vuelos y ofrecer a sus pasajeros la alternativa de cambiar el pasaje en forma gratuita o, en algunos caso, reembolsar su costo. En TurÃn se produjeron algunos altercados violentos cuando manifestantes intentaron derribar una barrera policial para continuar con sus protestas, lo que desencadenó una respuesta policial con gases lacrimógenos y bastonazos de goma sin que se reportaran heridos.
También en Milán la protesta alcanzó niveles de tensión cuando algunos participantes comenzaron a lanzar huevos, piedras y petardos contra la policÃa, un encontronazo que se saldó con once heridos. Hubo también represión policial en Roma, donde la marcha partió de la plaza del Esquilino para llegar al centro de la capital, hasta la plaza Santi Apostoli, en la que los manifestantes expresaron sus reivindicaciones.
Renzi y su ministro de EconomÃa, Pier Carlo Padoan, habÃan anunciado su determinación a continuar con las reformas económicas y laborales –para las que recibieron todo el apoyo del Parlamento– con independencia del respaldo a la movilización. El ministro consideró que la huelga no es más que la constatación ante los socios europeos de que Italia está ejecutando las reformas encomendadas.
Quizá previendo el duro golpe de ayer, Renzi buscó impedir por decreto la huelga en el transporte ferroviario, lo que suscitó el enojo de Susanna Camusso, secretaria general de la CGIL, sindicato ligado al Partido Democrático (PD), del que Renzi es secretario general. “Se trata de un hecho gravÃsimo, porque es una explÃcita violación de la leyâ€, afirmó Camusso. Al final, el gobierno dio marcha atrás. Tras la movilización, Camusso redobló la apuesta y declaró que Renzi debÃa entender que no se cambia un paÃs sin los trabajadores. “Renzi ha dicho que nos respeta: obviamente debe respetar a millones de trabajadoresâ€, añadió, al afirmar que el gobierno puede elegir entre dos opciones: “O dispara el conflicto o prueba a dialogar con nosotrosâ€.
La movilización de ayer configura tan sólo un ejemplo de las enormes dificultades que Renzi encuentra para sacar al paÃs de la crisis. La situación económica empeora sin tregua, con el paÃs hundido en una larga recesión: la renta real de los ciudadanos es hoy más baja que hace quince años y la deuda externa sigue en aumento, llegando a superar los dos billones de euros, casi el 130 por ciento del PBI.
Junto a delegaciones de trabajadores y desempleados, desfilaron los estudiantes en Bari (sur), Trieste (nordeste), Pisa (centro) y TurÃn (noroeste). El desempleo afecta al 44 por ciento de los jóvenes en Italia y la mayorÃa de los primeros trabajos que consiguen son precarios. Renzi anunció también la modificación del artÃculo 18 del Estatuto de los Trabajadores, un sÃmbolo de la lucha social en Italia, que protege de los despidos abusivos. Las organizaciones sindicales critican además la ley de presupuestos para 2015, cuyas medidas son consideradas insuficientes para reactivar la economÃa.
A la desazón de Renzi por el panorama anterior se suma la incertidumbre respecto de la ley electoral, que el primer ministro habÃa definido como prioritaria en el marco de su reforma institucional. El premier la querÃa aprobar antes de que acabara diciembre, algo prácticamente imposible a la vista de la dura oposición que encontró en el Parlamento, donde enfrenta la rebeldÃa del ala izquierda de su partido.
El proyecto del gobierno sobre la ley electoral perdió una votación en una comisión parlamentaria quedándose en minorÃa y el premier se vio obligado a amenazar con elecciones anticipadas. Renzi viene en baja en el apoyo ciudadano y aunque éste aún es alto –llegó a superar el 60 por ciento según las encuestas– hoy no llega al 50 por ciento.
Miles de manifestantes desfilaron por las calles de Roma.
Imagen: EFE
Fue convocado por dos de los tres principales sindicatos. El descontento se hizo sentir en varias ciudades del paÃs donde las manifestaciones y los choques con la policÃa marcaron la jornada.
Miles de personas participaron ayer en Italia de la primera huelga general contra la reforma laboral y la polÃtica económica del primer ministro Matteo Renzi. Convocada por dos de los tres principales sindicatos, el descontento se hizo sentir en varias ciudades del paÃs donde las manifestaciones y choques con la policÃa marcaron la jornada. Desde TurquÃa, donde se encontraba para un foro económico, Renzi advirtió de que no cederá a la presión de los sindicatos. “Respeto a los sindicatos, pero no pienso como ellos. Italia tiene que cambiar, incluso para ellosâ€, declaró.
De acuerdo con los datos de los gremios convocantes –la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL)–, cerca de 50 mil personas desfilaron por las calles de Milán, 70 mil en TurÃn, 50 mil en Nápoles, 40 mil en Roma y 15 mil en Palermo para pedir al gobierno de centroizquierda que cambie su polÃtica económica.
En la convocatoria, con respaldo de los sectores público y privado, según la CGIL y la UIL, contribuyó la adhesión de los trabajadores del transporte, que en la capital cerraron las tres lÃneas de metro, mientras en otras grandes ciudades los medios de transporte no operaron o lo hicieron de manera restringida. La democristiana Confederación Italia de Sindicatos de Trabajadores (CISL), la segunda por número de afiliados, no quiso adherirse al paro y dijo defender un “pacto socialâ€.
“La emergencia que atraviesa este paÃs se llama trabajo. Hacen falta polÃticas para crear empleos, pero no un empleo cualquiera, sin derechos y sin profesionalidadâ€, afirmó en tanto Renzi desde TurquÃa. Según el propio premier, la reforma laboral fomentará la contratación y bajará los Ãndices de desempleo, pero desató una ola de crÃticas entre los trabajadores e incluso en el seno de su propio partido. Por su parte, el presidente de la república, Giorgio Napolitano, señaló en TurÃn que la amplia convocatoria de la movilización es una muestra de la “destacada tensión†entre el gobierno y los sindicatos.
El paro provocó también problemas en los aeropuertos, donde las principales compañÃas se vieron obligadas a retrasar o cancelar varios de sus vuelos y ofrecer a sus pasajeros la alternativa de cambiar el pasaje en forma gratuita o, en algunos caso, reembolsar su costo. En TurÃn se produjeron algunos altercados violentos cuando manifestantes intentaron derribar una barrera policial para continuar con sus protestas, lo que desencadenó una respuesta policial con gases lacrimógenos y bastonazos de goma sin que se reportaran heridos.
También en Milán la protesta alcanzó niveles de tensión cuando algunos participantes comenzaron a lanzar huevos, piedras y petardos contra la policÃa, un encontronazo que se saldó con once heridos. Hubo también represión policial en Roma, donde la marcha partió de la plaza del Esquilino para llegar al centro de la capital, hasta la plaza Santi Apostoli, en la que los manifestantes expresaron sus reivindicaciones.
Renzi y su ministro de EconomÃa, Pier Carlo Padoan, habÃan anunciado su determinación a continuar con las reformas económicas y laborales –para las que recibieron todo el apoyo del Parlamento– con independencia del respaldo a la movilización. El ministro consideró que la huelga no es más que la constatación ante los socios europeos de que Italia está ejecutando las reformas encomendadas.
Quizá previendo el duro golpe de ayer, Renzi buscó impedir por decreto la huelga en el transporte ferroviario, lo que suscitó el enojo de Susanna Camusso, secretaria general de la CGIL, sindicato ligado al Partido Democrático (PD), del que Renzi es secretario general. “Se trata de un hecho gravÃsimo, porque es una explÃcita violación de la leyâ€, afirmó Camusso. Al final, el gobierno dio marcha atrás. Tras la movilización, Camusso redobló la apuesta y declaró que Renzi debÃa entender que no se cambia un paÃs sin los trabajadores. “Renzi ha dicho que nos respeta: obviamente debe respetar a millones de trabajadoresâ€, añadió, al afirmar que el gobierno puede elegir entre dos opciones: “O dispara el conflicto o prueba a dialogar con nosotrosâ€.
La movilización de ayer configura tan sólo un ejemplo de las enormes dificultades que Renzi encuentra para sacar al paÃs de la crisis. La situación económica empeora sin tregua, con el paÃs hundido en una larga recesión: la renta real de los ciudadanos es hoy más baja que hace quince años y la deuda externa sigue en aumento, llegando a superar los dos billones de euros, casi el 130 por ciento del PBI.
Junto a delegaciones de trabajadores y desempleados, desfilaron los estudiantes en Bari (sur), Trieste (nordeste), Pisa (centro) y TurÃn (noroeste). El desempleo afecta al 44 por ciento de los jóvenes en Italia y la mayorÃa de los primeros trabajos que consiguen son precarios. Renzi anunció también la modificación del artÃculo 18 del Estatuto de los Trabajadores, un sÃmbolo de la lucha social en Italia, que protege de los despidos abusivos. Las organizaciones sindicales critican además la ley de presupuestos para 2015, cuyas medidas son consideradas insuficientes para reactivar la economÃa.
A la desazón de Renzi por el panorama anterior se suma la incertidumbre respecto de la ley electoral, que el primer ministro habÃa definido como prioritaria en el marco de su reforma institucional. El premier la querÃa aprobar antes de que acabara diciembre, algo prácticamente imposible a la vista de la dura oposición que encontró en el Parlamento, donde enfrenta la rebeldÃa del ala izquierda de su partido.
El proyecto del gobierno sobre la ley electoral perdió una votación en una comisión parlamentaria quedándose en minorÃa y el premier se vio obligado a amenazar con elecciones anticipadas. Renzi viene en baja en el apoyo ciudadano y aunque éste aún es alto –llegó a superar el 60 por ciento según las encuestas– hoy no llega al 50 por ciento.
Miles de manifestantes desfilaron por las calles de Roma.
Imagen: EFE