SOCIEDAD › CUATRO PROVINCIAS CONCENTRAN EL 80 POR CIENTO DE BOSQUES ARRASADOS
Salta, Santiago del Estero, Formosa y Chaco concentran el 80 por ciento de las hectáreas arrasadas. En Salta, comunidades wichÃs reclamaron al gobernador Urtubey un freno al desmonte, pero no obtuvieron respuesta. CrÃticas de la Universidad de Salta.
Por DarÃo Aranda
En Argentina se produce el 4,3 por ciento del desmonte mundial y se arrasa una hectárea cada dos minutos. Salta es una de las principales provincias en las que el modelo agropecuario avanza sobre el monte nativo. “El bosque es nuestra vida. Sin él no somos nadieâ€, reclamaron comunidades wichà mediante una carta abierta al gobernador, Juan Manuel Urtubey. La Escuela de AntropologÃa de la Universidad Nacional de Salta (UNSA) alertó sobre la “extinción†de los pueblos originarios y definió la grave situación diciendo que “bien podrÃa calificarse como genocidioâ€.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés), donde participan más de 300 cientÃficos de todo el mundo, alertó en marzo pasado que el 4,3 por ciento de la deforestación global ocurre en la Argentina. En el ámbito local, la SecretarÃa de Ambiente de la Nación publicó en noviembre el informe “Monitoreo de la superficie de bosque nativo de Argentinaâ€. Precisa que entre noviembre de 2007 (cuando se sancionó la Ley de Bosques) hasta fines de 2013 se arrasaron 1,9 millón de hectáreas. Un promedio de una hectáreas cada dos minutos. En cuatro provincias se concentra el 80 por ciento de los desmontes: Santiago del Estero, Salta, Formosa y Chaco.
La primera semana de agosto, las comunidades wichà San José de Cuchuy, Laguna de Cuchuy, Chaguaral y El Duraznillo acamparon y frenaron topadoras en el municipio de Ballivián (departamento salteño de San MartÃn), para defender el único monte que les quedaba. En septiembre, las mismas comunidades escribieron una carta pública al gobernador, Juan Manuel Urtubey. “El monte nos da comida, es nuestra farmacia a cielo abierto, también es nuestra fuente de trabajo, nos provee el chaguar para nuestras artesanÃas. Le solicitamos retire los permisos de desmonte que otorgóâ€, reclamaron y le recordaron la vigencia de la Ley de Bosques (que protege el monte) y la ley 26.160 (que prohÃbe los desalojos indÃgenas y ordena relevar los territorios). No tuvieron respuesta.
La Escuela de AntropologÃa de la Universidad Nacional de Salta reúne a docentes, egresados y estudiantes. Emitió una inusual y dura declaración pública (respaldada por el Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades): “Expresamos nuestra más profunda preocupación por los desmontes autorizados, que constituyen una violación a la Ley de Bosques y a los derechos de los pueblos originarios y familias criollas que habitan esos sectores, poniendo a los mismos en grave riesgo para su supervivencia en un corto plazoâ€, alerta.
Resalta que para indÃgenas y campesinos no es sólo bosque, sino que el monte hace a su vida. Los antropólogos de la UNSA precisan las consecuencias en la salud, el hambre, la desnutrición y la contaminación. Y cuestionan a los funcionarios: “Sus acciones no respetan los derechos indÃgenas reconocidos por la Constitución nacional y demuestra su funcionalidad y lealtad a los intereses de lucro a corto plazo de un puñado de empresarios, cuya codicia no repara en los costos ambientales y humanosâ€.
La Escuela de AntropologÃa de la Universidad de Salta denuncia la violación de derechos humanos de los pueblos indÃgenas y destaca que “este accionar (desmontes y desalojos) bien podrÃa calificarse como genocidio, delito de lesa humanidad que no prescribeâ€.
En Salta se desmontaron, desde 2006, 654.000 hectáreas. El principal motivo es el avance del modelo transgénico. En el 2000, en la provincia existÃan 210 mil hectáreas con soja. La última campaña aumentó a 600 mil hectáreas. El maÃz transgénico pasó de 61 mil hectáreas (en el 2000) a 162 mil (en 2013). Otro factor es el corrimiento de la frontera ganadera, expulsada (también por la soja) de las tierras que ocupaba, avanza sobre tierras campesinas, indÃgenas, de monte nativo. En el 2000 habÃa en Salta 420 mil cabezas de ganado bovino. En 2010 (última estadÃstica disponible) llegaba a un millón de cabezas. El gobierno de Salta anunció en 2013 que planea cuadruplicar el stock ganadero para 2030. “Este avance sobre los derechos de los pueblos indÃgenas implica su extinciónâ€, alerta el documento de la Escuela de AntropologÃa.
Catalina Buliubasich, de la Escuela de AntropologÃa y codirectora de la MaestrÃa de Derechos Humanos de la UNSA, destacó la necesidad de puntualizar en el “aspecto humano†del desmonte, evaluó la situación como “muy preocupante†e insistió en que “está en riesgo la supervivencia†de los pueblos originarios. “Soja, desmontes, desalojos, desnutrición, pérdida de cultura e identidad, enfermedades. Es una transformación compulsiva que pone en grave riesgo la vida indÃgena. No puede haber silencio ante esta situación que urge revertirâ€, instó Buliubasich.
En noviembre pasado, más de 100 organizaciones sociales y cientÃficos enviaron un documento a la SecretarÃa de Ambiente de la Nación y al Consejo Federal de Medio Ambiente para que intervengan frente a los desmontes en Salta. El 18 de diciembre, el gobierno salteño derogó dos decretos (de 2010 y 2011) que permitÃan esquivar la Ley de Bosques y pasar topadoras en territorios protegidos. Según Greenpeace, con esa metodologÃa se habÃan arrasado 130.000 hectáreas de monte nativo.
La derogación de los decretos fue bien recibida por las organizaciones sociales, académicos y comunidades campesinas e indÃgenas. Pero el 29 de diciembre volvieron a desmontar. El wichà Jhonatan Félix, de la comunidad Pastor Senillosa, denunció que diez topadoras arrasaron el monte de la finca Cuchuy, uno de los epicentros de conflicto entre empresarios y pueblos originarios.