Tras el cambio de Gobierno, los productores agropecuarios esperan las medidas prometidas para el campo, y el mercado mundial tiene puesta su mirada sobre la Argentina.
“Es un contexto dinámico y los productores argentinos son muy flexibles … se adaptan muy rápido a las distintas situacionesâ€, reflexionó, en tono diplomático, Seth Meyer, máximo responsable de los estratégicos informes de granos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), quien estuvo la semana pasada en el paÃs, palpando lo que pasa, y dialogó en exclusiva con ClarÃn Rural.
Meyer visitó campos en Rosario, Casilda, Rojas y Carmen de Areco, entre otros eslabones de la cadena agroindustrial, y en su parada final en Buenos Aires habló con este diario sobre la naturaleza de los empresarios locales y la situación del mercado mundial de granos. Además, explicó por qué los informes que él coordina son una referencia clave para los mercados mundiales.
“Cuando uno piensa en paÃses lejanos, como la Argentina, se imagina campos muy diferentes a los que está acostumbrado a ver, por ejemplo en Illinois, pero al visitar los campos argentinos sentà que es muy parecido a mi hogar, en el este de Iowaâ€, afirmó.
Un par de dÃas antes de la asunción de Mauricio Macri, Meyer contó que encontró “productores entusiastas, dinámicos, siempre intentando hallar la manera de mejorar su situación. Me impresionó el profesionalismo, cómo piensan las siembras y las decisiones que toman. En ese sentido, hay grandes similitudes con los productores estadounidenses. A medida que los precios caen, todos están pensando en cómo obtener la mayor información del campo y usarla para maximizar la productividad. Mapeos, aplicaciones variables, densidad de siembra…â€.
Entre las principales diferencias de la Argentina con EE.UU., Meyer remarcó la infraestructura de transporte y el estado de algunos caminos en el paÃs y la falta de sistemas de drenaje en algunas zonas planas, como la pampa húmeda.
El especialistas estadounidense es la cabeza de una amplia red de expertos y analistas que recaban información en todo el mundo para elaborar informes que son muy influyentes en el mercado (Ver El USDA, una referencia …).
En maÃz hay coincidencia en que será beneficiado por la baja de retenciones.
Su visita a la Argentina en este momento no es casual, como tampoco es casual que durante la charla con ClarÃn Rural haya estado acompañado por el economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ramiro Costa, quien en febrero será uno de los oradores principales en el próximo Outlook, el principal evento del USDA, que se realiza todos los años en Washington.
“Lo que pase en la Argentina próximamente, sea lo que sea, será muy importante para el mercado mundial. Estamos en un momento de cambio, dinámico, y será interesante escuchar el análisis de Ramiro en EE.UU.â€, afirmó Meyer.
Costa le comentó que durante las últimas semanas, a raÃz del resultado electoral, no solo se notó una recuperación en la intención de siembra de maÃz en gran parte del centro y sur de la región agrÃcola nacional, sino que también se registró una recuperación de hectáreas inicialmente abandonadas en zonas marginales.
“Esto último es aún más notorio en regiones alejadas de los puertos, en donde el costo de flete tiene gran incidencia en la rentabilidad del cultivo; en estas regiones la soja está comenzando a recobrar fuerzas y ello podrÃa implicar no solo una recuperación del área destinada a soja, sino que también podrÃa atenuar la caÃda interanual del área agrÃcola en generalâ€, dijo el referente económico de la Bolsa de Cereales porteña.
Seth Meyer, experto del USDA, de visita en
Argentina.
Y Meyer sumó su propia visión: “Los productores argentinos son muy flexibles y dinámicos, se adaptan rápidamente a los cambios. Ahora, si las señales polÃticas indican que se podrá exportar libremente y, por ende, aumentar los ingresos, los productores sin duda sembrarán másâ€.
Luego, Costa remarcó que de acuerdo a los resultados de distintos escenarios evaluados que involucran medidas como la eliminación de derechos y restricciones a la exportación, la producción de granos del paÃs podrÃa crecer hasta un 31 por ciento entre la actual campaña y la 2024/25. “Argentina se convertirÃa asà en el paÃs con el mayor crecimiento esperado para la próxima décadaâ€, dijo.
Entre otras variables que determinarán los vaivenes del mercado global de granos en los próximos años, Meyer obviamente mencionó a China. Pero también destacó que para los productores de Estados Unidos las tasas de interés fueron un tema importante últimamente, algo que les suena familiar a los chacareros pampeanos.
“El fortalecimiento del dólar, por ejemplo, redujo nuestra posibilidad de exportar trigo e impulsó a los brasileros a producir más. Nosotros tenemos la menor exportación de trigo desde 1971 porque no estamos competitivos y nuestra competencia tiene gran capacidad de ampliar su oferta de productosâ€, explicó Meyer.
Ramiro Costa, ecoomista jefe de la Bolsa de
Cereales porteña.
Para el final de la conversación quedó su previsión para los próximos años. “Tenemos stocks en crecimiento para los principales granos, pero no son tan altos como los de fines de los 90, cuando los precios eran demasiado bajos. Si no hay eventos climáticos demasiado drásticos, los precios deberÃan mantenerse estables para los principales granos en el mediano plazoâ€, pronosticó.
Está claro que el escenario está cambiando para el campo y, también, que los productores argentinos están en el foco de todas las miradas, de aquà y del exterior. FIN
Los secretos de los informes del USDA, una referencia mundial
Los informes mundiales del USDA se elaboran con la colaboración de unas 200 personas distribuidas en las 100 oficinas que ese organismo tiene en las embajadas estadounidenses alrededor del mundo. Ellos envÃan información a Washington, donde Seth Meyer tiene su base de operaciones y donde cuenta con otros 100 analistas de diferentes agencias del Gobierno que cruzan toda esa información con datos satelitales y otras variables.
“En mi equipo hay unas veinticinco personas, entre ellas cinco meteorólogos expertos en desarrollo de plantasâ€, comenta Meyer, y luego explica que hay conversaciones constantemente pero que nada se pone por escrito hasta el dÃa en que los responsables se reúnen para elaborar el informe. Ese dÃa, la oficina se aÃsla completamente desde muy temprano, no se puede ingresar con teléfonos ni computadoras, y se analiza y discute la información estadÃstica que los organismos informativos acercaron en la misma madrugada.
“De esta manera, nadie puede influenciar las estimaciones ni ser influenciado; se busca la mayor independencia de análisis. Al mediodÃa, cuando el informe final se imprime y ya está firmado por nosotros, se lo presentamos al secretario de Agricultura y al mismo tiempo ya está siendo enviado a los mercados. Es decir que los números son los que son, nadie influye sobre ellos polÃticamente.
El USDA tiene una sola voz y los mercados responden a esa informaciónâ€, remarca Meyer. Y agrega: “Constantemente monitoreamos nuestra performance. Por eso estamos haciendo mejores estimaciones que la mayorÃa de nuestros colegas, todos se siguen fijando en lo que hacemosâ€.
“Es un contexto dinámico y los productores argentinos son muy flexibles … se adaptan muy rápido a las distintas situacionesâ€, reflexionó, en tono diplomático, Seth Meyer, máximo responsable de los estratégicos informes de granos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), quien estuvo la semana pasada en el paÃs, palpando lo que pasa, y dialogó en exclusiva con ClarÃn Rural.
Meyer visitó campos en Rosario, Casilda, Rojas y Carmen de Areco, entre otros eslabones de la cadena agroindustrial, y en su parada final en Buenos Aires habló con este diario sobre la naturaleza de los empresarios locales y la situación del mercado mundial de granos. Además, explicó por qué los informes que él coordina son una referencia clave para los mercados mundiales.
“Cuando uno piensa en paÃses lejanos, como la Argentina, se imagina campos muy diferentes a los que está acostumbrado a ver, por ejemplo en Illinois, pero al visitar los campos argentinos sentà que es muy parecido a mi hogar, en el este de Iowaâ€, afirmó.
Un par de dÃas antes de la asunción de Mauricio Macri, Meyer contó que encontró “productores entusiastas, dinámicos, siempre intentando hallar la manera de mejorar su situación. Me impresionó el profesionalismo, cómo piensan las siembras y las decisiones que toman. En ese sentido, hay grandes similitudes con los productores estadounidenses. A medida que los precios caen, todos están pensando en cómo obtener la mayor información del campo y usarla para maximizar la productividad. Mapeos, aplicaciones variables, densidad de siembra…â€.
Entre las principales diferencias de la Argentina con EE.UU., Meyer remarcó la infraestructura de transporte y el estado de algunos caminos en el paÃs y la falta de sistemas de drenaje en algunas zonas planas, como la pampa húmeda.
El especialistas estadounidense es la cabeza de una amplia red de expertos y analistas que recaban información en todo el mundo para elaborar informes que son muy influyentes en el mercado (Ver El USDA, una referencia …).
En maÃz hay coincidencia en que será beneficiado por la baja de retenciones.
Su visita a la Argentina en este momento no es casual, como tampoco es casual que durante la charla con ClarÃn Rural haya estado acompañado por el economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ramiro Costa, quien en febrero será uno de los oradores principales en el próximo Outlook, el principal evento del USDA, que se realiza todos los años en Washington.
“Lo que pase en la Argentina próximamente, sea lo que sea, será muy importante para el mercado mundial. Estamos en un momento de cambio, dinámico, y será interesante escuchar el análisis de Ramiro en EE.UU.â€, afirmó Meyer.
Costa le comentó que durante las últimas semanas, a raÃz del resultado electoral, no solo se notó una recuperación en la intención de siembra de maÃz en gran parte del centro y sur de la región agrÃcola nacional, sino que también se registró una recuperación de hectáreas inicialmente abandonadas en zonas marginales.
“Esto último es aún más notorio en regiones alejadas de los puertos, en donde el costo de flete tiene gran incidencia en la rentabilidad del cultivo; en estas regiones la soja está comenzando a recobrar fuerzas y ello podrÃa implicar no solo una recuperación del área destinada a soja, sino que también podrÃa atenuar la caÃda interanual del área agrÃcola en generalâ€, dijo el referente económico de la Bolsa de Cereales porteña.
Seth Meyer, experto del USDA, de visita en
Argentina.
Y Meyer sumó su propia visión: “Los productores argentinos son muy flexibles y dinámicos, se adaptan rápidamente a los cambios. Ahora, si las señales polÃticas indican que se podrá exportar libremente y, por ende, aumentar los ingresos, los productores sin duda sembrarán másâ€.
Luego, Costa remarcó que de acuerdo a los resultados de distintos escenarios evaluados que involucran medidas como la eliminación de derechos y restricciones a la exportación, la producción de granos del paÃs podrÃa crecer hasta un 31 por ciento entre la actual campaña y la 2024/25. “Argentina se convertirÃa asà en el paÃs con el mayor crecimiento esperado para la próxima décadaâ€, dijo.
Entre otras variables que determinarán los vaivenes del mercado global de granos en los próximos años, Meyer obviamente mencionó a China. Pero también destacó que para los productores de Estados Unidos las tasas de interés fueron un tema importante últimamente, algo que les suena familiar a los chacareros pampeanos.
“El fortalecimiento del dólar, por ejemplo, redujo nuestra posibilidad de exportar trigo e impulsó a los brasileros a producir más. Nosotros tenemos la menor exportación de trigo desde 1971 porque no estamos competitivos y nuestra competencia tiene gran capacidad de ampliar su oferta de productosâ€, explicó Meyer.
Ramiro Costa, ecoomista jefe de la Bolsa de
Cereales porteña.
Para el final de la conversación quedó su previsión para los próximos años. “Tenemos stocks en crecimiento para los principales granos, pero no son tan altos como los de fines de los 90, cuando los precios eran demasiado bajos. Si no hay eventos climáticos demasiado drásticos, los precios deberÃan mantenerse estables para los principales granos en el mediano plazoâ€, pronosticó.
Está claro que el escenario está cambiando para el campo y, también, que los productores argentinos están en el foco de todas las miradas, de aquà y del exterior. FIN
Los secretos de los informes del USDA, una referencia mundial
Los informes mundiales del USDA se elaboran con la colaboración de unas 200 personas distribuidas en las 100 oficinas que ese organismo tiene en las embajadas estadounidenses alrededor del mundo. Ellos envÃan información a Washington, donde Seth Meyer tiene su base de operaciones y donde cuenta con otros 100 analistas de diferentes agencias del Gobierno que cruzan toda esa información con datos satelitales y otras variables.
“En mi equipo hay unas veinticinco personas, entre ellas cinco meteorólogos expertos en desarrollo de plantasâ€, comenta Meyer, y luego explica que hay conversaciones constantemente pero que nada se pone por escrito hasta el dÃa en que los responsables se reúnen para elaborar el informe. Ese dÃa, la oficina se aÃsla completamente desde muy temprano, no se puede ingresar con teléfonos ni computadoras, y se analiza y discute la información estadÃstica que los organismos informativos acercaron en la misma madrugada.
“De esta manera, nadie puede influenciar las estimaciones ni ser influenciado; se busca la mayor independencia de análisis. Al mediodÃa, cuando el informe final se imprime y ya está firmado por nosotros, se lo presentamos al secretario de Agricultura y al mismo tiempo ya está siendo enviado a los mercados. Es decir que los números son los que son, nadie influye sobre ellos polÃticamente.
El USDA tiene una sola voz y los mercados responden a esa informaciónâ€, remarca Meyer. Y agrega: “Constantemente monitoreamos nuestra performance. Por eso estamos haciendo mejores estimaciones que la mayorÃa de nuestros colegas, todos se siguen fijando en lo que hacemosâ€.