Por Pedro Biscay *
El proyecto de ley de blanqueo favorece a quienes tienen por costumbre esconder fortunas en guaridas fiscales. Podrán decirnos que “en sÆno es delito y habrá que decirles sencillamente que el mundo delictivo sólo reconoce el “para sÃâ€. En las oficinas donde el crimen de las altas esferas del poder económico tiene lugar, ningún “en sÆes posible. No estemos dispuestos a que nos escondan la entrega del patrimonio de la Anses bajo la bandera de reparaciones.
Esta ley es un blanqueo legitimador del stock de divisas ocultos en el exterior y, a su vez, es un blindaje del flujo de capitales que generan los ricos –locales y extranjeros– gracias a las polÃticas de especulación financiera salvaje, instrumentadas a través de la tasa de interés más alta del mundo y la desregulación de la cuenta capital, cuya consecuencia en el mediano o largo plazo será la inestabilidad de los mercados y el desbalance cambiario. Perder el patrimonio del FGS contribuye en este mismo sentido.
Pero el proyecto esconde más cosas. Por ejemplo el cierre de sumarios cambiarios en el Banco Central de la República Argentina, puesto que asà lo establece uno de sus artÃculos al dispensar al ente regulatorio en materia monetaria del inicio de los mismos. Existen conversaciones entre altos funcionarios y jueces del fuero penal económico en las que se discute cerrar actuaciones en curso. El mensajes es clarito y lo leen los grupos económicos que tiene una historia enorme de sumarios por violaciones cambiarias a través de mecanismos como la subfacturación, sobrefacturación, liquidaciones no realizadas o tardÃamente introducidas al paÃs. ¿El paso siguiente será decirnos qué aquà no hay fuga, qué aquà hay ingreso y salida de capitales libres? Una idea muy noventista.
Pero además apareció en el recinto una sutileza más escandalosa, introducida a las 4 A.M. entre gallos y medianoche, basada en la falacia de sostener que “asà lo recomiendan las prácticas internacionalesâ€. Esta sutileza que no es de menor envergadura, consiste en establecer legalmente que la Unidad de Información Financiera deja de pertenecer al Ministerio de Justicia y pasa a formar parte del Ministerio de Hacienda.
Vale aclarar que ningún estándar ni práctica internacional se definen por un modelo determinado de UIF. Todos establecen como principio la necesidad de garantizar independencia operativa, prohibición de influencias indebidas y adopción de medidas apropiadas para prevenir y neutralizar el lavado de activos, como por ejemplo congelar fondos, solicitar decomisos y formular denuncias a tiempo. Asà lo dice el GAFI, asà también lo dice el Grupo Egmont y el FMI.
Traspasar la UIF a EconomÃa es una vieja pretensión del lobby de algunos sectores del poder financiero, que durante muchos años se logró desactivar porque se mantuvo una decisión firme acerca de que la investigación del lavado forma parte de la polÃtica criminal y las polÃticas de seguridad. En nuestro paÃs, se trata de una materia propia de Justicia, no de EconomÃa, puesto que sólo mediante la persecución penal se investiga y castiga apropiadamente el lavado de dinero. ¿Este cambio en el proyecto de ley significará entonces que el ministro de Hacienda defina la polÃtica criminal contra el lavado de dinero y sus delitos precedentes? ¿Significará que controlará la información financiera sobre operaciones sospechosas?
Veamos más de cerca. El manejo de información es el ABC para la formulación de cualquier polÃtica, de modo que la polÃtica criminal requiere de datos que definan con precisión tácticas y estrategias de intervención, al igual que requiere de datos el manejo y formulación de la polÃtica económica y financiera del paÃs. Si estos datos se mezclan o entran en conflicto, ni una polÃtica ni la otra llegaran nunca a buen puerto. Una de ellas o las dos van a fracasar. Quien define el lineamiento económico no puede definir los mecanismos e instrumentos de persecución del delito económico. Entonces, o se pulveriza la polÃtica económica o se deja de perseguir el lavado de dinero.
El Ministerio de Hacienda no puede manejar la información sobre reportes sospechosos y a la vez promover inversiones en el paÃs, a menos que la UIF sea un instrumento para atraer inversiones como afirmó en su momento su actual titular. Si se pretende combatir el narcotráfico y su financiamiento, estas son dimensiones contradictorias y conflictivas. Por eso, ésta opción se definirá en favor de clausurar la persecución penal del delito económico y el lavado de dinero.
Este es un asunto delicado para el paÃs porque no podemos renunciar a la gestión de la polÃtica criminal –menos que menos en materia de lavado, narcocriminalidad, trata de personas y corrupción– cuando la actividad económico se desregula por completo. Si esto sucede, veremos cómo, gradualmente, el crimen invade la economÃa y la vuelve cada dÃa más clandestina.
Mantener esta modificación tal cual está es un sin sentido o una definición polÃtica muy aguda que consiste en seguir debilitando la UIF que hoy por hoy está controlada por asesores de lavadores y bancos internacionales, que ha despedidos a sus mejores técnicos y que ha renunciado a continuar la pretensión penal en investigaciones por lavado de dinero muy importantes en materia bancaria y financiera. Vamos hacia un modelo de UIF que no está dispuesta a investigar el crimen financiero, ni sus vÃnculos con la corrupción y el crimen organizado.
Si de blindar flujos se trata, ésta es la pieza que faltaba.
* Director del Banco Central de la República Argentina.
El proyecto de ley de blanqueo favorece a quienes tienen por costumbre esconder fortunas en guaridas fiscales. Podrán decirnos que “en sÆno es delito y habrá que decirles sencillamente que el mundo delictivo sólo reconoce el “para sÃâ€. En las oficinas donde el crimen de las altas esferas del poder económico tiene lugar, ningún “en sÆes posible. No estemos dispuestos a que nos escondan la entrega del patrimonio de la Anses bajo la bandera de reparaciones.
Esta ley es un blanqueo legitimador del stock de divisas ocultos en el exterior y, a su vez, es un blindaje del flujo de capitales que generan los ricos –locales y extranjeros– gracias a las polÃticas de especulación financiera salvaje, instrumentadas a través de la tasa de interés más alta del mundo y la desregulación de la cuenta capital, cuya consecuencia en el mediano o largo plazo será la inestabilidad de los mercados y el desbalance cambiario. Perder el patrimonio del FGS contribuye en este mismo sentido.
Pero el proyecto esconde más cosas. Por ejemplo el cierre de sumarios cambiarios en el Banco Central de la República Argentina, puesto que asà lo establece uno de sus artÃculos al dispensar al ente regulatorio en materia monetaria del inicio de los mismos. Existen conversaciones entre altos funcionarios y jueces del fuero penal económico en las que se discute cerrar actuaciones en curso. El mensajes es clarito y lo leen los grupos económicos que tiene una historia enorme de sumarios por violaciones cambiarias a través de mecanismos como la subfacturación, sobrefacturación, liquidaciones no realizadas o tardÃamente introducidas al paÃs. ¿El paso siguiente será decirnos qué aquà no hay fuga, qué aquà hay ingreso y salida de capitales libres? Una idea muy noventista.
Pero además apareció en el recinto una sutileza más escandalosa, introducida a las 4 A.M. entre gallos y medianoche, basada en la falacia de sostener que “asà lo recomiendan las prácticas internacionalesâ€. Esta sutileza que no es de menor envergadura, consiste en establecer legalmente que la Unidad de Información Financiera deja de pertenecer al Ministerio de Justicia y pasa a formar parte del Ministerio de Hacienda.
Vale aclarar que ningún estándar ni práctica internacional se definen por un modelo determinado de UIF. Todos establecen como principio la necesidad de garantizar independencia operativa, prohibición de influencias indebidas y adopción de medidas apropiadas para prevenir y neutralizar el lavado de activos, como por ejemplo congelar fondos, solicitar decomisos y formular denuncias a tiempo. Asà lo dice el GAFI, asà también lo dice el Grupo Egmont y el FMI.
Traspasar la UIF a EconomÃa es una vieja pretensión del lobby de algunos sectores del poder financiero, que durante muchos años se logró desactivar porque se mantuvo una decisión firme acerca de que la investigación del lavado forma parte de la polÃtica criminal y las polÃticas de seguridad. En nuestro paÃs, se trata de una materia propia de Justicia, no de EconomÃa, puesto que sólo mediante la persecución penal se investiga y castiga apropiadamente el lavado de dinero. ¿Este cambio en el proyecto de ley significará entonces que el ministro de Hacienda defina la polÃtica criminal contra el lavado de dinero y sus delitos precedentes? ¿Significará que controlará la información financiera sobre operaciones sospechosas?
Veamos más de cerca. El manejo de información es el ABC para la formulación de cualquier polÃtica, de modo que la polÃtica criminal requiere de datos que definan con precisión tácticas y estrategias de intervención, al igual que requiere de datos el manejo y formulación de la polÃtica económica y financiera del paÃs. Si estos datos se mezclan o entran en conflicto, ni una polÃtica ni la otra llegaran nunca a buen puerto. Una de ellas o las dos van a fracasar. Quien define el lineamiento económico no puede definir los mecanismos e instrumentos de persecución del delito económico. Entonces, o se pulveriza la polÃtica económica o se deja de perseguir el lavado de dinero.
El Ministerio de Hacienda no puede manejar la información sobre reportes sospechosos y a la vez promover inversiones en el paÃs, a menos que la UIF sea un instrumento para atraer inversiones como afirmó en su momento su actual titular. Si se pretende combatir el narcotráfico y su financiamiento, estas son dimensiones contradictorias y conflictivas. Por eso, ésta opción se definirá en favor de clausurar la persecución penal del delito económico y el lavado de dinero.
Este es un asunto delicado para el paÃs porque no podemos renunciar a la gestión de la polÃtica criminal –menos que menos en materia de lavado, narcocriminalidad, trata de personas y corrupción– cuando la actividad económico se desregula por completo. Si esto sucede, veremos cómo, gradualmente, el crimen invade la economÃa y la vuelve cada dÃa más clandestina.
Mantener esta modificación tal cual está es un sin sentido o una definición polÃtica muy aguda que consiste en seguir debilitando la UIF que hoy por hoy está controlada por asesores de lavadores y bancos internacionales, que ha despedidos a sus mejores técnicos y que ha renunciado a continuar la pretensión penal en investigaciones por lavado de dinero muy importantes en materia bancaria y financiera. Vamos hacia un modelo de UIF que no está dispuesta a investigar el crimen financiero, ni sus vÃnculos con la corrupción y el crimen organizado.
Si de blindar flujos se trata, ésta es la pieza que faltaba.
* Director del Banco Central de la República Argentina.