FotografÃa: Sebastián Linero // Enfoque Rojo
La inmensa mayorÃa de artÃculos que reseñaron los libros de MartÃn Sivak sobre la historia de ClarÃn no pudieron independizarse de la “grietaâ€. En una orilla destacaban que la investigación desenmascaró a Héctor Magnetto y mostró su verdadero rostro, que coincidÃa exactamente con la construcción oficial del enemigo perfecto. En la vereda de enfrente, resaltaban que quedó develada la operación kirchnerista y caÃan como castillo de naipes todas las mentiras en torno a una empresa que fue una simple vÃctima inocente de la persecución polÃtica (Osvaldo Pepe, Revista Ñ, 15/09/15). Lo que los libros juntaban, la “grieta†lo volvÃa a separar.
La declaración de Julio Blanck a La Izquierda Diario, reconociendo que en los últimos años habÃan ejercido un supuesto “periodismo de guerraâ€, sacudió el avispero y reinstaló el uso maniqueo para las disputas de pequeña polÃtica.
Esta entrevista (y la investigación de Sivak), entre muchas otras cosas, derriba algunos mitos: a lo largo de su itinerario, ClarÃn practicó mucho más un “periodismo del orden†que un periodismo de guerra, y el “periodismo independiente†fue absolutamente dependiente de todos los gobiernos y de su interés empresarial, más allá de la narrativa del Grupo.
En sus orÃgenes, ClarÃn recibe beneficios estatales, créditos, ayuda y papel de parte de Perón y el primer peronismo; el enorme predio que ocupa la redacción se lo concede Arturo Frondizi; Papel Prensa lo obtiene gracias a la dictadura; la posibilidad de entrar en la radio (adquiriendo Radio Mitre) la consigue gracias a la interesada “vista gorda†de Raúl AlfonsÃn; el ingreso a la TV y a Canal 13: Menem lo hizo; con la Alianza tiene una relación obscena y especialmente con su niño mimado: Carlos “Chacho†Ãlvarez; la Ley de Quiebras que salvó a ClarÃn es un regalo de Eduardo Duhalde (y de todos los partidos tradicionales que la votaron, incluida la por aquel entonces representante del pueblo de Santa Cruz en el Senado), la Ley de Bienes Culturales (una segunda salvación) es un obsequio de Néstor Kirchner, complementado con el “7D†más preciado, cuando el expresidente habilita la fusión de Cablevisión y Multicanal, horas antes de dejar el sillón de Rivadavia. En el presente, en los inicios de la era Macri, ya logró habilitación para avanzar en su expansión irrefrenable.
El Grupo es un fiel representante de la fantasmal “burguesÃa nacionalâ€, dependiente y prebendaria del Estado al que esquilma en función de sus intereses privados y nada “nacionalesâ€, con la especificidad de que ClarÃn siempre logró presentarlos, en palabras de Sivak, como el “interés generalâ€. Cómo Techint, con la diferencia de que los tubos sin costura no hacen agenda.
Si la democracia es la mejor envoltura de la dictadura del capital, el “periodismo independiente†es el mejor revestimiento para el mezquino interés patronal.
IntrÃnsecamente relacionado con esto, también queda develada una realidad: a lo largo de toda su trayectoria y especialmente con el poder alcanzado en las últimas décadas, ClarÃn practicó mucho más un periodismo de orden que un periodismo de guerra. Sólo como ejemplos están el ocultamiento de la verdad en torno a la profunda crisis de la convertibilidad y la real situación de los bancos hacia el fin del Gobierno de la Alianza o el camuflaje de la protesta social bajo el Gobierno de Duhalde y… de Kirchner. La excepción, ya en proceso de “guerra-divorcioâ€, fueron los piquetes de los dueños de la tierra durante la llamada “crisis del campoâ€. Periodismo con conciencia de clase.
En un extenso diálogo, repasamos a ClarÃn antes, durante y después del primer peronismo; su rol bajo la Revolución Fusiladora y hasta en el famoso caso Satanowsky magistralmente narrado por Rodolfo Walsh; la función del desarrollismo todo terreno en la orientación del medio, la historia completa de Papel Prensa y su ubicación frente a la dictadura, incluida la intrincada cuestión de los hijos irregularmente adoptados por Ernestina Herrera de Noble, difÃcilmente enmarcable en un asunto de Ãndole privado; los mitos y realidades de la relación con AlfonsÃn y las llamativas semejanzas con la “batalla†perdida del kirchnerismo; el despliegue bajo el reinado neoliberal; el apoyo a la Alianza y al progresismo que votó “con la gorrita de ClarÃnâ€; la empatÃa con el kirchnerismo de los orÃgenes y el “acompañamiento†a Macri en el presente. La entrevista se condimenta con la historia de “los malditos†(entre ellos Carlos Salvador Bilardo y el misterioso caso del “suicidado†Mario Krasnov), la industria y el negocio de lo “no publicable†y una opinión sobre La Izquierda Diario.
MartÃn Sivak es sociólogo, periodista, docente y autor de libros de no ficción. Realizó la más profunda investigación sobre la historia de ClarÃn publicada en dos libros: ClarÃn, el gran diario argentino: Una historia (Tomo 1, 2013) y ClarÃn, la era Magnetto (Tomo 2, 2015). Es autor además, de otros libros como El asesinato de Juan José Torres; El dictador elegido: BiografÃa no autorizada de Hugo Bánzer Suárez; El doctor: BiografÃa no autorizada de Mariano Grondona; Santa Cruz: una tesis; y Jefazo: Retrato Ãntimo de Evo Morales que fue traducido al inglés, francés, italiano y recientemente al chino.
Para brindar a nuestros lectores una historia crÃtica, más allá de los slogans, de un medio que es a la vez una empresa y un “partidoâ€, La Izquierda Diario entrevistó a MartÃn Sivak.
La entrevista completa de más de una hora puede leerse en el texto y ponemos a disposición una sÃntesis en video.
Vamos a empezar por el final y después seguramente nos vamos a remontar a la historia pero, vos que sos el autor original del concepto ¿qué fue para ClarÃn o qué es el “periodismo de guerraâ€?
No sé si cabe esa idea del “periodismo de guerraâ€, no sé si se puede ver como un concepto. Me parece que es un derivado de una serie de exageraciones que dominaron el conflicto entre ClarÃn y el Gobierno del matrimonio Kirchner. De ahà que el “periodismo de guerra†o la idea de la “guerra de mediosâ€, obviamente, parte de un equÃvoco general. Esta idea de que la gran disputa en Argentina o en muchos paÃses de la región era entre el partido de gobierno y los principales medios de comunicación. Porque es algo singular en la historia de ClarÃn, que haya recurrido a este periodismo si se quiere poco matizado y entendido como lugar de disputa contra un Gobierno que (Héctor) Magnetto en algunas entrevistas conmigo dijo que “aspiraba a convertirse en una tiranÃaâ€.
Vos decÃs al final de tu segundo libro que no habÃa ninguna autocrÃtica de ClarÃn. Ni autocrÃtica de su posición empresarial ni autocrÃtica de su posición periodÃstica. ¿Cómo leÃste lo que dijo Julio Blanck a La Izquierda Diario en términos de esa “confesiónâ€?
En realidad, como subgénero la autocrÃtica empresarial es bastante poco frecuente. En términos generales me parece que el diario parte de entender que lo que estaba en juego era la “libertad de expresión†y la propia existencia del medio, a partir de algunas variables que eran y son creÃbles. O sea, el Gobierno de los Kirchner quiso meter preso a Magnetto y en algún momento intentó entrar a ClarÃn, a través de kirchneristas transitorios o de empresarios. Esos dos objetivos de máxima no se cumplieron. Ahora, hubo una serie de decisiones que afectaron los intereses y la credibilidad del medio. La respuesta de Magnetto fue esta manera virulenta de responder periodÃsticamente al ataque del Gobierno.
Yo tampoco veo a ClarÃn como un grupo tan homogéneo, me parece que hay lÃneas, hay halcones y palomas en todo sentido y en muchos
¿Lo de Blanck lo viste como parte de un correr la frontera, el lÃmite de lo que se podÃa decir o un intento de cambio de paradigma de ClarÃn?
No me gustarÃa ponerme en el lugar de intérprete de lo que dijo Blanck. Lo que sÃ, Blanck que era algo bastante novedoso en el diario, cuando fue la tapa “La crisis causó dos nuevas muertesâ€, también en una entrevista, se prestó a un ejercicio de reflexión y autocrÃtica que es bastante infrecuente; en ClarÃn y en casi todos jefes conductores de redacciones de los grandes medios. Yo tampoco veo a ClarÃn como un grupo tan homogéneo, me parece que hay lÃneas, hay halcones y palomas en todo sentido y en muchos. Hay sectores, incluso desde la empresa. Es una empresa obviamente muy personalista, muy centrada en Magnetto, con las dificultades que eso tiene hacia adelante, pero en la redacción ha habido muchos matices que yo en el libro de hecho trato de contar. Entonces me parece que lo de Blanck se inscribe en un sector de la redacción que puede pensar más autocrÃticamente. No sé si autocrÃticamente, pero describir por ahà más descarnadamente el periodismo que intentaron, que hicieron durante un perÃodo especÃfico.
Remontándose a la historia, detrás de la definición de “periodismo independienteâ€, desde su nacimiento, ClarÃn y en general los medios tuvieron mucha ayuda estatal. Siempre crecieron o se salvaron al amparo del Estado. En el peronismo en principio ¿cómo fue esa relación?
Si, si, (Roberto) Noble desde el inicio intentó instalar la idea, imprimió un mito fundacional. En el primer trabajo sobre ClarÃn insisto mucho sobre ese mito fundacional porque ayuda a entender los siguientes 70 años. El mito fundacional es Noble presentándose como un editor periodÃstico desligado de la polÃtica, que vende su estancia para lanzar un diario. A partir de documentos del propio archivo personal de Noble y otros desclasificados en los Estados Unidos, lo que muestro es cómo todos los grandes medios de comunicación, como muchos otros medios, desde CrÃtica de (Natalio) Botana hasta Página/12, nacen con dinero de fondos no declarados o desconocidos. El caso de Noble, eran bobinas de un diario financiado por la embajada alemana y por un grupo de empresarios. Entonces a partir de esa… si querés, debilidad inicial de ClarÃn, empieza a establecer relaciones de toma y daca con todos los Gobiernos, primero para subsistir y luego para crecer. En el medio encuentra este slogan de “periodismo independienteâ€, que aparece especialmente en los momentos de mayor dependencia: el primer peronismo o durante la dictadura militar. Digamos, la directora (Ernestina Herrera de Noble), en una editorial muy importante en el año 1979, después de haber organizado el partido celebratorio de la copa del mundo, reinstala la idea del periodismo independiente y a partir del año ‘79 es que se vuelve tan presente en la retórica. En el momento que es más dependiente recurre a la idea del periodismo independiente. Es curioso, que por ahà muchos en la empresa se hayan creÃdo que existe esa idea, pero evidentemente funciona como estrategia comercial de la empresa.
En el momento que es más dependiente recurre a la idea del periodismo independiente
¿Cómo se expresó en el peronismo, cómo fue la relación de ClarÃn con el peronismo?
Noble era un polÃtico pragmático, habÃa sido comunista en la década del ‘10, socialista en la del ‘20, socialista independiente en la segunda mitad, ministro de (Manuel) Fresco con simpatÃas por (Benito) Mussolini, tuvo un momento nacionalista y se retira de la polÃtica. La metáfora que a Noble le resultó conveniente durante muchos años es la idea de la “catapultaâ€. ClarÃn era la catapulta para volver a la polÃtica. Le dijeron: “no te sumes a una nueva experiencia polÃtica, sino crea tu diario para aumentar tu visibilidadâ€. Es una novedad de la época, Noble está todo el tiempo, las páginas del diario son una extensión del propio Noble.
Entonces ClarÃn, y esto es interesante, nace en agosto del `45, antes del 17 de octubre e inicialmente asume una posición muy crÃtica con el peronismo. Y ahà también es un momento interesante para ver la prensa que se ve a sà misma como profesional o balanceada. Félix Luna, que precisamente no era peronista, en su libro El 45 -creo que es uno de sus mejores libros-, ahà toma las medidas de cuánto La Nación y La Prensa le asignó a Perón en la cobertura electoral: 10 % y 90 % fue para la otra fórmula. O sea, cualquiera de estas ideas, digamos, de balance ahà no aparecÃa. ClarÃn se suma a esa idea de atacar o desconocer la candidatura de Perón, pero es el primero de los diarios que reconoce la victoria electoral en marzo. Eso es interesante, porque si uno ve los documentos de la embajada de Estados Unidos, eso le llama mucho la atención a Washington, preguntan: ¿Por qué ClarÃn? ¿Quién está detrás de ClarÃn?
Entonces, ClarÃn lo que hace es, desde más o menos septiembre u octubre del 46, hasta septiembre del ‘55 acompaña al Gobierno peronista. A cambio recibe enormes beneficios estatales, créditos, ayuda, papel; en un momento en que el gobierno peronista manejaba discrecionalmente el papel y a cambio le entrega la lÃnea editorial.
Lo que es interesante son los documento de Raúl Apold, el jefe de propaganda. Hay un documento donde para el año ’52, cuando es la reelección de Perón, Apold hace una suerte de mapa de los medios de comunicación: dice que hay opositores, hay oficialistas y hay independientes. Y hace una mención muy concreta a ClarÃn: “Aunque aparece como independiente en los temas centrales nos apoyaâ€. Eso lleva a situaciones ridÃculas, por ejemplo, Noble desplaza a un crÃtico teatral porque hizo una reseña negativa de una de las obras organizadas por Apold. Es decir, Noble le suma ese estilo.
Perón se enoja tanto con ClarÃn al ver que sin transiciones pasa al antiperonismo que le pide a este secretario de prensa: cierre ClarÃn
Cuando empieza a tambalear el Gobierno peronista, sin ninguna transición, ClarÃn se vuelve violentamente antiperonista y lo que cuento en el libro es que Perón ordena el cierre de ClarÃn, hubiese sido el único cierre de ClarÃn. Esto es a partir de un testimonio que dio el secretario de prensa de Perón y que está en uno de los expedientes, Perón se enoja tanto con ClarÃn al ver que sin transiciones pasa al antiperonismo que le pide a este secretario de prensa: cierre ClarÃn. En el contexto del golpe de Estado, obviamente de un poder que se licúa, no tiene la suficiente fuerza para cerrar el diario.
Lo más curioso de estos cambios tan abruptos es que ClarÃn no pierde lectores. Uno podrÃa suponer que para el año ’55, el lector de La Vanguardia, el diario del Partido Socialista o de La Nación, si esos medios cambian tan radicalmente iba a afectar su lectorado, el caso de ClarÃn no, porque precisamente, y esto es una hipótesis porque no tenemos estudios sobre el lectorado de ClarÃn, no es tan exigente, no le demandan coherencia ideológica como si los medios clasistas le demandan a sus publicaciones. Entonces, ahà Noble encuentra un método: asociarse con un Gobierno, recibir beneficios, flexibilizar su lÃnea editorial y después cambiar abruptamente sin perder lectores. Y en lo que es una suerte de caricatura de sà mismo, después Noble le pide a la Revolución Libertadora una indemnización por haber sido afectado económicamente durante el Gobierno peronista. Entonces, desarrolla una suerte de método, primero para sobrevivir como empresario y después para expandirse.
De esa etapa me resultó muy interesante un hallazgo: el tema de la participación de ClarÃn en el caso de Marcos Satanowsky, que después fue narrado magistralmente por (Rodolfo) Walsh. Es el intento de recuperación del diario La Razón por parte de la familia Peralta Ramos y el asesinato de Satanowsky ¿cómo es esa participación?
Si, lo que se produce después de la Revolución Libertadora es que muchas de las familias que habÃan o entregado o perdido el control de sus diarios, intentan recuperar esas acciones o ser indemnizados. Rodolfo Walsh, menciona en su libro (El caso Satanowsky) a un miembro de la SIDE que participa en ese intento de tomar el control y responderÃa a Noble. Yo sobre eso no pude avanzar, lo que existe y lo que cito en el libro es lo que dice Walsh, pero a partir de eso no pude avanzar porque no encontré mayor evidencia.
Si, Héctor SalÃs que trabajaba para Noble y que tuvo una reunión no sé si con los Peralta Ramos y Walsh lo describe como “cada palabra una extorsión y cada párrafo una amenazaâ€.
La hegemonÃa desarrollista o el desarrollismo en general como ideologÃa, en un sentido veo que le sirvió a ClarÃn para hacer de todo: desde (Arturo) Frondizi hasta las privatizaciones de Menem. Pero ¿qué rol cumplió esa visión polÃtica y económica dentro de la dirección de ClarÃn en esos años?
ClarÃn tenÃa un método, un lectorado que lo sigue y es parte de su éxito. ClarÃn es lo que es no solamente por sacarle cosas a los gobiernos, sino por tener una audiencia y poder fidelizar y ampliar esa audiencia. Lo que le faltaba a ClarÃn era una ideologÃa que le permitiera transitar los años siguientes porque era percibido por las elites polÃticas y económicas como un diario zigzagueante, incoherente polÃtica y económicamente. Entonces, el desarrollismo le prestó ese paraguas que ClarÃn mantiene hasta hoy, y como decÃs vos es un paraguas tan flexible que le permite acompañar a Frondizi cuando llegó a la presidencia y también las privatizaciones del Gobierno de Menem.
Frigerio desde sus mÃticas oficinas de la calle Córdoba orientaba al diario aunque obviamente, formalmente el control y la dirección del diario estaba en la viuda de Noble
También lo que le dio inicialmente es una serie de beneficios gubernamentales durante la presidencia de Frondizi, entre otras cosas el enorme predio en el que ClarÃn ocupa la redacción y donde Magnetto tiene su redacción es parte de esa serie de beneficios que recibió. Y fue mucho más que eso, porque cuando Noble se enferma le cede el control a Rogelio Frigerio, que es el ideólogo o uno de los ideólogos del desarrollismo. Tiene una presencia importante, ClarÃn nunca lo pudo reconocer, por eso no lo pudo integrar al panteón de sus figuras. Pero Rogelio Frigerio es una figura decisiva desde el año ‘65 hasta el ‘82.
La idea del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo) fue usar a ClarÃn para instalar la agenda desarrollista, pero se propuso también que no sea visto como un órgano del MID. Entonces, ubicó al secretario de redacción, en la sección economÃa y la sección editoriales ubicó una serie de cuadros polÃticos para controlar eso pero sin lucir como partisanos. Creo que eso funcionó, hasta el ‘82 que fue despedido, funcionó. Frigerio desde sus mÃticas oficinas de la calle Córdoba orientaba al diario aunque obviamente, formalmente el control y la dirección del diario estaba en la viuda de Noble.
Las dos banderas tomadas exclusivamente por el kirchnerismo de estos años fueron: la discusión sobre los hijos de Ernestina de Noble y Papel Prensa. Me pareció interesante esa aparte de tu libro donde decÃs que fue “robarle el papel a un ladrónâ€. Porque es como que se contaban dos partes de la historia. ¿Cómo serÃa la historia completa de Papel Prensa?
Si, por supuesto. Por ahà las debilidades en la argumentación del kirchnerismo es tratar de entender a ClarÃn a partir del año ´76, es decir, que ClarÃn es producto de esa asociación con la dictadura y metieron el tema de los hijos y Papel Prensa. El tema de los hijos ha sido usado extorsivamente desde principios de la década del ‘80, un abogado, Rogelio GarcÃa Lupo, contaba que la primera persona que él escuchó hablar es a un abogado de la Fuerza Aérea que empezó a buscar a alguien para llevar adelante una extorsión. Es un tema usado por Guillermo Patricio Kelly y obviamente que la empresa, aunque hay una irregularidad manifiesta en el proceso, nunca se pudo probar eso. Lo que hizo el Gobierno fue no aplicar los filtros del Estado para un tema que en algún punto es de Ãndole privado.
El caso de Papel Prensa es distinto, porque hay una historia, hay una investigación judicial, hay un expediente y ahà también las explicaciones de ClarÃn han sido pobrÃsimas, tanto los dueños de ClarÃn como los de La Nación le deben, al menos a sus lectores una explicación sobre algo que es muy pero muy difÃcil de sostener.
Es decir hay una historia previa, esta historia previa es la vulnerabilidad de la industria gráfica en Argentina: uno de los diarios con mayor cantidad de lectores en América Latina, no producÃa papel. El primer intento se da en la oficina de Noble, es el primero que convoca a todos los editores en el año ‘68 para buscar algún tipo de asistencia estatal para desarrollar una empresa de papel. Pero después, esa experiencia va pasando de un grupo polÃtico a otro: primero (AgustÃn) Lanusse le da el control a Civita (familia propietaria de Editorial Abril NdR), en una licitación que es dudosa; después (José Ber) Gelbard-(David) Graiver*; y después la parte más conocida donde la dictadura militar presiona a los dueños para vender y le da el visto bueno a los compradores para comprar. Ahà la debilidad de Magnetto es presentar eso como una suerte de acuerdo entre privados, porque si algo no hubo ahà es un acuerdo entre privados. Más allá de cierta enorme insensibilidad frente al dolor de los otros, que es uno de los temas que ClarÃn ha tenido durante muchos años es una notable insensibilidad frente al dolor de los otros.
*Aunque no a través del método que incluya torturas, el banquero David Graiver se apropia de Papel Prensa, con métodos mafiosos y extorsivos sobre sus anteriores propietarios, en una alianza con el Estado y especialmente con la ayuda polÃtica y financiera del ministro de EconomÃa, José Ber Gelbard. La otra cara de la historia.
La relación con la dictadura: ¿criticaba la polÃtica económica y apoyaba al régimen polÃtico, incluso más que otros medios, no?
Si, hacÃa una defensa enfática y permanente desde el primer dÃa y tenÃa esa idea que (Jorge Rafael) Videla se iba a convertir finalmente en un gran desarrollista o sea, cada vez que usaba la palabra desarrollo habÃa un editorial diciendo: “Finalmente vemos que Videla va a ser desarrollistaâ€. Pero esa idea de que podÃa disociarse el terrorismo de Estado de la polÃtica económica, con esta idea de que (José Alfredo) MartÃnez de Hoz era un rara avis, fue parte de la idea de ClarÃn, un error de lectura polÃtica. En ClarÃn si uno va a la publicaciones, la impresión es que MartÃnez de Hoz siempre está a punto de terminar, evidentemente habÃa una decisión de las Fuerzas Armadas de sostener a MartÃnez de Hoz.
Ahora, las crÃticas fueron más bien livianas, no pensemos en ClarÃn criticando a la polÃtica económica de (Raúl) AlfonsÃn, eran crÃticas a ciertos aspectos de la polÃtica económica y siempre buscando el general desarrollista. En un momento, cuando (Emilio) Massera se suma a las voces crÃticas de las polÃticas económicas recibe en el diario un tratamiento… (positivo NdR). Aparte de los encuentros que tenÃa Massera con Frigerio y con muchos de la conducción del diario, porque aparecÃa como el oficial que podÃa llevar adelante la agenda desarrollista.
Hay una cosa que es importante y es una de las debilidades del argumento de ClarÃn: decir que lo de Papel Prensa no afectó a la lÃnea editorial. Lo que yo cuento en el libro con mucho detalle a partir del testimonio de los principales conductores de la redacción, de los empresarios, etc., es que la asociación con el régimen militar influyó en la lÃnea editorial, no fue menor, tuvo un notable impacto y eso si bien la decisión de ClarÃn como la mayorÃa de los diarios fue apoyar el Golpe y continuar en el apoyo al régimen, obviamente que Papel Prensa, en algún sentido contribuyó a que esa afinidad y simpatÃa se prolongase en el tiempo.
Quizá lo más novedoso de ClarÃn, que lo distingue entre los otros diarios, es que si uno ve todas las listas de venta, el promedio de cómo eso funcionaba, hay una retracción de la lectura de los diarios, de los libros y de las revistas y el único diario que crece exponencialmente durante la dictadura militar es ClarÃn. No por su oficialismo y acá es un mérito si se quiere de la parte profesional del diario y es que su conductor, especialmente Marcos Cytrynblum, descubre en la hiperdeportivización de ClarÃn una forma de mantener vivo un diario, que era un diario de una grisura insoportable: boxeo en la tapa, tenis en la tapa; encontró más lectores en un momento en que los diarios no podÃa encontrar lectores. Por eso es que salió tan fortalecido de la dictadura militar, ClarÃn sale con Papel Prensa y como el diario más leÃdo, por eso es imposible desligar la relación de ClarÃn con esos años.
El kirchnerismo recuperó el famoso discurso de (Raúl) AlfonsÃn en la Rural criticando a Clarin, ¿no? Pero al principio le permitió dar un salto importante al permitir que viole el artÃculo 45 de la Ley de medios vigente, que prohibÃa a los diarios comprar empresas de otras ramas de la comunicación.
Si, ese discurso de AlfonsÃn está en el video que preparó el Gobierno para el “7Dâ€â€¦ AlfonsÃn se refirió en público a ClarÃn dos o tres veces, bastante poco. A pesar de la virulencia y el nivel de agresividad de ClarÃn con el Gobierno de AlfonsÃn en el momento de debilidad. No es que ClarÃn se vuelve muy crÃtico de AlfonsÃn en el ‘87, en el año ‘84 hace una crÃtica permanente y muy hostil. Ahora, la polÃtica de AlfonsÃn fue, digamos, permitir ese ingreso ilegal a radio Mitre en el año ‘85 pero no cambiar el artÃculo 45 que fue el gran tema de la agenda empresarial de ClarÃn durante toda la década del ’80: conseguir el cambio del artÃculo que se lo da Menem. Pero en realidad serÃa injusto pensar que fue una decisión de Menem. Para el año ’89, los principales candidatos, (Eduardo) Angeloz, (Ãlvaro) Alsogaray y Menem, prometieron la privatización de los canales, o sea que habÃa un consenso entre los partidos mayoritarios.
Nunca hace evidente o público su interés privado, o sea siempre habla en nombre de un interés general.
Como dirÃa Margarita (Stolbizer), antes de la elección ClarÃn podÃa decir “yo ya ganéâ€, pero en ese caso, era verdad.
Ahà actuó como lÃder de industria, que es uno de los méritos empresariales de ClarÃn. Para el caso de Papel Prensa, la asociación de ClarÃn con La Nación y con La Razón, hubiese sido impensado 5 años antes y es parte de esa actitud agresiva empresarialmente de Magnetto. Lo mismo, conseguir que varias cámaras del sector apoyen el pedido de ClarÃn es parte de ese estilo de que actúa como lÃder de industria. Lo que no hace ClarÃn nunca, también es parte del estilo de Magnetto, nunca hace evidente o público su interés privado, o sea siempre habla en nombre de un interés general. En ese momento, luego de 6 años de haber dedicado más de 100 editoriales al pedido de renovar ese artÃculo, jamás ni siquiera mencionó que ClarÃn tenÃa un interés, que en todo caso un interés legÃtimo, no es ilegal como lo de Radio Mitre. Muchas veces ClarÃn esconde ese interés privado y evoca a un interés general: la Argentina o a un modelo de desarrollo.
Hubo un diario que se llamó Tiempo Argentino, impulsado por el Gobierno a través de empresarios, por lo menos cercanos, que puso a su agrupación juvenil en la conducción polÃtica o editorial, que cerró al poco tiempo y que tuvo a sus trabajadores exigiendo seguir “Por más Tiempoâ€. Parece una historia muy actual, pero esa polÃtica de tener un diario propio y la polÃtica de enfrentamiento de AlfonsÃn con ClarÃn ¿cómo la ves?
Me parece que hay una idea que parte de una lectura de AlfonsÃn como esa suerte de gran dialoguista que no va al conflicto o no le interesaba el conflicto, es una idea bastante errada. AlfonsÃn aunque no se refirió más de 3 veces a ClarÃn, obviamente sobre todo La Coordinadora (agrupación de jóvenes radicales NdR) buscaba contrapesar el peso de ClarÃn. Yo cuento en el libro que cuando La Coordinadora se entera que ClarÃn querÃa entrar a Radio Mitre, Enrique Nosiglia y Leopoldo Moreau quisieron que empresarios radicales la compren. Esos son los recursos de los partidos tradicionales de siempre.
Es decir, pensar que AlfonsÃn solo se valió de la Constitución me parece que es errado. Lo mismo Tiempo Argentino, en la discusión con el Gobierno radical, AlfonsÃn creÃa que con el apoyo más o menos estable del diario La Nación, el Gobierno no necesitaba de un diario. Ahora, prevaleció la idea de los jóvenes de La Coordinadora de un órgano propio, además de tener, por supuesto, la radio y la televisión estatal. Me parece que en términos generales, Tiempo Argentino fue un intento fallido de tener un diario propio. No fue el único: Dante Caputo con dinero de Jacobo Filkenstein, un banquero, también tuvo su semanario, tampoco es algo nuevo de la democracia.
En el esquema del Gobierno de AlfonsÃn lo que primaba era la idea de medios estatales y en algún sentido después del ‘87 lo que está en la discusión con la Renovación peronista es un modelo a la italiana, es decir donde los partidos polÃticos controlen o tengan una suerte de tutela o influencias sobre los medios estatales, con (Antonio) Cafiero eso era posible, con Menem eso no.
A mà me da la impresión, tomando esto, que lo que hizo el kirchnerismo y lo que hizo el menemismo en un sentido, fue querer dar “batalla†con la propia ley de ClarÃn ¿no? Murieron en la ley ajena, lo “combatieronâ€, tratando de armar grupos empresarios: también pasó ahora en los años kirchneristas, lógicamente, no tuvieron resultados.
El caso de Menem, antes del kirchnerismo es el intento más audaz…
Claro, el CEI
El CEI (Citicorp Equity Investment NdR), un conglomerado de empresarios y financistas aventureros que empiezan a comprar medios y no duran un año. Pero ese fue el intento más audaz y en ese caso Menem era una suerte de padrino pero no tenÃa participación accionaria. Claramente fue un intento de contrapesar la influencia de ClarÃn en el momento de mayor prestigio, que fue en la década del ’90, gracias a la modernización, la mejora del diario; en un momento de gran prestigio. Era un momento donde ClarÃn en algún sentido podÃa mostrarse como una suerte de representante local de los grandes diarios del mundo y aspiraba a estar en esas ligas, la liga del New York Times o de Le Monde, Ricardo Piglia daba talleres; habÃa una suerte de importante prestigio con la modernización. De hecho, en esos años, ClarÃn tuvo mayores lectores que nunca.
Los años menemistas son de gran despliegue: primero empresarial y después hegemónico entre los medios de comunicación, ahà es donde obtiene licencia para desarrollarse.
Si uno ve todos los diarios en el año ‘82 y después la foto en el año ‘91, el crecimiento de ClarÃn es exponencial. La pregunta es ¿por qué los otros diarios no hicieron lo que hizo ClarÃn? Me parece que se explica porqué Magnetto tenÃa ese proyecto de expansión, es el primer dueño de medios o de diarios que a principios de la década del ‘80 ve que necesita expandirse y tiene enfrente competidores que son La Nación, que tenÃan muchas pujas internas, porque es una familia de muchos accionistas, un estilo mucho más conservador y ClarÃn, primero que no encuentra competencia y encuentra estados y gobiernos muy abiertos a establecer estas cordialidades o estas mutuas conveniencias. Entonces ahà se expande, gracias a la privatización, la desregulación y la capacidad de endeudamiento. Crece exponencialmente y al mismo tiempo lo que gana en esos años, digamos, es mayor prestigio.
Un paréntesis por el capÃtulo de “los malditosâ€. No sé cuánto conocerán las nuevas generaciones: Jorge AsÃs es más o menos conocido, Guillermo Patricio Kelly, quedó borrado, pero a algunos nos queda en la memoria su enfrentamiento con ClarÃn. Ahora, el caso de (Mario) Krasnov me llamó la atención, es una historia desconocida ¿cómo es la novela de Krasnov, en los dos sentidos?
Mario Krasnov se propuso repetir el éxito de Jorge AsÃs (Diario de la Argentina, novela de AsÃs NdR) a partir de su propia frustración en el diario. Krasnov trabaja muchos años en el diario, sale y empieza a escribir una novela que está aún inédita. Yo la conseguÃ. El Gobierno de Menem financió la novela con la idea de lastimar la credibilidad de ClarÃn. El agregado de Krasnov o el final terrible es que aparece muerto en el año ’95. Pero él cuando le entrega a un amigo el manuscrito de la novela le dice: “Si me matan es por estoâ€, y aparece ahorcado. Entonces, durante muchos años hubo una fantasÃa de que Krasnov en realidad no se suicidó, sino que fue asesinado. Yo no tengo ninguna evidencia de eso, en el libro lo cuento más que nada como rumor.
Pero la novela y el modo que se negoció ese libro, también habla de que el Gobierno de Menem, aunque fue generoso con ClarÃn y procuró un buen vÃnculo, al mismo tiempo (Eduardo) Bauzá, que era de los más dialoguistas con ClarÃn, de la oficina de Bauzá se financió esta novela aún inédita.
Un “maldito†también, como una nota de color, o no tanto, fue (Carlos Salvador) Bilardo
Claro, Bilardo, tiene desde hace muchÃsimos años una fijación con ClarÃn. Es evidente, viendo la colección, las abiertas simpatÃas de ClarÃn por (César Luis) Menotti.
Menotti en el mundial ‘78 era columnista del diario. Hay una tapa del año ‘79: “ClarÃn pasó la navidad con Menottiâ€. O sea, Menotti tenÃa una muy buena relación con ClarÃn, con el jefe de Deporte, el jefe de Redacción. Bilardo siempre entendió que fue muy áspero su tratamiento, como trataban a su selección. Entonces, cuenta su supuesta alianza con los quiosqueros para los dÃas que habÃa notas crÃticas de ClarÃn: supuestamente daban vuelta la tapa de ClarÃn. La imagen es: Bilardo yendo por los quioscos de Buenos Aires, pidiendo que no se lea ClarÃn. Fue un modo anticipatorio al que muchos funcionarios del Gobierno anterior también pensaban que no se vea la tapa como si esa tuviera tanto impacto.
En los años de la Alianza ves un giro. Yo lo tomé para preguntarle a Blanck: ClarÃn se asume como “pilar de la gobernabilidadâ€. Y por otro lado, hay una afinidad fuertÃsima con Chacho Ãlvarez ¿no? Que después estuvo cercano al kirchnerismo, pero la frase que me quedó es: “nosotros votamos con la gorrita de ClarÃnâ€.
Si, Chacho Ãlvarez cuando decÃa votar con la gorrita de ClarÃn no significa un pacto espurio ni recibir nada a cambio. Pero es esta idea de que para hacer polÃtica en Argentina -que estaba muy instalado-, hay que tener un muy buen vÃnculo con ClarÃn. Era como un mandato en la clase dirigente argentina. Uno puede ver, en la propaganda de El Gran DT ¿te acordás?, estaban Graciela Fernández Meijide, Carlos Ruckauf, Chacho Ãlvarez, esa escena creo que refleja bastante esta idea de buscar ese buen vÃnculo con ClarÃn.
En el caso de Chacho Ãlvarez, con la agenda era la corrupción. ClarÃn llega tarde a la agenda de la corrupción de otros diarios como Página/12, pero cuando se suma, lo hace sin el estilo y los tonos del modo que cubrió el kirchnerismo, pero empieza a instalar el tema de la corrupción. Chacho Ãlvarez era el polÃtico que tenÃa mayores simpatÃas en la redacción de ClarÃn, de La Nación y de Página/12. En el caso del Gobierno de la Alianza me parece que parte del conflicto instalado con el Gobierno de Menem hace que ClarÃn, en algún sentido apoye esa fórmula, a (Fernando) De la Rúa y Ãlvarez hasta los últimos minutos. Ahà también, casi sin transiciones, empiezan estas crÃticas y me parece muy relevante esta idea de pilar de la gobernabilidad. En la racionalidad de los conductores periodÃsticos: si ClarÃn contaba todo lo que sabÃa sobre el estado de los bancos el 1° de diciembre, el Gobierno de De la Rúa caÃa antesâ€.
Fue el momento de mayor desesperación de toda la era Magnetto, el momento donde se encontró frente a la posibilidad de perder el control del diario
Vos marcás que no nombraron la palabra “corralito†hasta cuando ya estaba instalado.
Eso en general, todos los diarios, pero ClarÃn llega muy tarde a la crÃtica de la Alianza. De hecho, la edición el 20/21 (de diciembre de 2001 NdR), columnistas y editores que habÃan escrito de manera muy contenida de repente se sueltan, pero me parece que tiene que ver con esa idea. ClarÃn tenÃa que sostener de alguna manera eso.
No era solamente una cuestión de deber cÃvico, ClarÃn estaba endeudado en dólares y querÃa sostener la convertibilidad por razones obvias, tenÃa miedo de perder el control de la empresa por la Ley de quiebras. Por eso la idea del deber cÃvico la relativizarÃa bastante. O sea, fue el momento de mayor desesperación de toda la era Magnetto, el momento donde se encontró frente a la posibilidad de perder el control del diario. Cómo fue la reacción: conseguir la Ley de Quiebras que fue votada por el peronismo, el radicalismo y los restos del Frepaso. Otra manera exitosa, donde ClarÃn actúa como lÃder de industria e invoca un interés general y consigue salvarse (la modificación de la Ley de Quiebras, sus idas y venidas, salva a ClarÃn de su eventual entrega a los acreedores externos con los que estaba endeudado el Grupo, NdR)
En todo este perÃodo, como en la transición duhaldista, esa supuesta “ética de la responsabilidad†los lleva a ocultar hechos. Por ejemplo, ocultar la verdad sobre la situación de los bancos. O en el caso de (Eduardo) Duhalde, no reflejar la protesta social en términos de lo extendida que estaba ¿no?
Exactamente, la protesta social en enero febrero del 2002 es muy limitada en el caso de ClarÃn y se ve claramente en el caso de (Maximiliano) Kosteki y (DarÃo) Santillán. Quizá, la tapa más célebre de ese tiempo. Esa tapa refleja lo que habÃa hecho ClarÃn en enero, febrero y marzo. La misma idea: hay que sostener a Duhalde de alguna manera.
Hubo una presión, un “vandorismo†por la Ley de Quiebras ¿no? Contás una cosa interesante: a la ley la envÃa el jefe de Gabinete de Duhalde, que era Jorge Capitanich, el mismo que años después rompe en público, una edición del diario ¿no?
Es el momento donde más desesperadamente ClarÃn despliega su capacidad de lobby, que no empieza en el 2003, o sea, una de las partes del poder de ClarÃn es una gran capacidad de lobby sobre el Congreso, sobre la Justicia. Cuando el kirchnerismo habla de eso, es real y hay evidencia. Lo singular de ese momento, es que Magnetto cree que pierde el control y arma una suerte de grupo de “tormenta de ideas†con (Alberto) Pierri y (José Luis) Manzano, que son finalmente sus aliados, dos hombres que vienen del peronismo y buscan convencer a los parlamentarios peronistas, radicales y frepasistas. Las privatizaciones tuvieron consenso del peronismo y radicalismo, los candidatos del ‘89. Salvo Elisa Carrió, que en el parlamento dice que esta ley tiene nombre y apellido: ClarÃn y La Nación. Después, obviamente hubo un acompañamiento y muchos dirigentes aún creen que esa era la manera de defender a las empresas nacionales frente al riesgo de control de sus acreedores externos. También es cierto que lo que a Magnetto más le molesta es que no se le reconozca que actúa como lÃder de industrias y que salvó a muchas empresas. Quiere verse como una especie de Schindler de las empresas periodÃsticas. En parte es cierto, para muchos que son crÃticos de ClarÃn esa ley fue muy beneficiosa, como la editorial Perfil.
Es como un buen representante de la “burguesÃa nacional†lo que después queda en cuestión es cuán nacionales son sus intereses.
Si, yo creo que ClarÃn es una empresa que ha tenido siempre accionistas nacionales, es una empresa nacional, es un representante de la “burguesÃa nacional†y su momento transnacional, que fue la asociación con Goldman Sachs, está ligado a ese endeudamiento durante la década del ’90. No fue la primera opción de Magnetto esa asociación, pero después eso cambia. Magnetto es muy crÃtico con todos los empresarios argentinos, en particular con los que vendieron sus empresas durante la década del ‘90. Él se ve como un empresario argentino, que apuesta a la Argentina.
Julio Blanck dijo en la entrevista, que nunca vio una alianza más empática como la de ClarÃn y el kirchnerismo de los orÃgenes. ¿Fue asÃ?
Sin lugar a dudas fue, desde la recuperación de la democracia, la alianza más sostenida y permanente de ClarÃn. La presidencia de Frondizi y la de Kirchner fueron los momentos de mayor coincidencia. No solamente es una cuestión de beneficios gubernamentales o ayudas estatales. También de compartir ciertas ideas sobre el paÃs. Esto tiene que ver con el desendeudamiento. Básicamente con el desendeudamiento y la idea de un presidente más fuerte. Esas eran las coincidencias de Kirchner y Magnetto.
También tuvo beneficios, ¿no? La Ley de Bienes Culturales, tiene un nombre que lo ponés en tu libro que es larguÃsimo, para incluir todo lo que tenÃa ClarÃn…
Exactamente. Eso fue finalmente promulgado durante la presidencia de Kirchner. Sin lugar a dudas. Y Kirchner llega como la mayorÃa de los dirigentes polÃticos, con esa idea: estar con buenos términos con ClarÃn. Entonces arma esa suerte de apoyo en (Hugo) Moyano, las organizaciones de derechos humanos, ClarÃn y el peronismo, como una mesa en la que apoyarse. ClarÃn era definitivamente muy importante. Por eso también el acceso periodÃstico, el buen trato y la cosa de «amigotes». Creo que es aparte, el estilo de Kirchner y que Magnetto fue muy receptivo y muchos empleados de su empresa también.
Sin lugar a dudas fue, desde la recuperación de la democracia, la alianza más sostenida y permanente de ClarÃn
¿Y para vos cuál fue el punto de la ruptura?
Kirchner creÃa que por todos los beneficios que le habÃa dado a ClarÃn y todas las ayudas, le debÃa una suerte de tratamiento cordial, amigable y permanente a Cristina Fernández de Kirchner. ¿Por qué firma la fusión del “7D†tres dÃas antes? (la fusión de Multicanal y Cablevisión NdR) Porque esperaba que eso le iba a garantizar un buen vÃnculo con la presidencia de Fernández de Kirchner. Me parece que esa es la racionalidad de (Néstor) Kirchner. Al punto tal que el único encuentro entre Magnetto y Cristina se produce en esos dÃas, que es una reunión a solas en Olivos donde iba a ser el comienzo de un buen vÃnculo. Después la relación se rompe no solamente por eso. Acá hay diferencias polÃticas y también hay diferencias de tipo personal, que no son las que explican pero si hay una idea… Magnetto se enferma, en el año 2005 se le declara cáncer. Y en ese momento se produce una situación muy incómoda. Es enviado por Kirchner, (Jorge) Brito el banquero, les pregunta a los socios si están dispuestos a vender. Porque la idea de Kirchner era entrar a ClarÃn. Que empresarios afines compren ClarÃn como sucedió en otras ramas de la economÃa. El tema Telecom era un tema de tensión. Porque inicialmente Kirchner aceptó la idea de que ClarÃn entrara a Telecom. Después le propuso entrar junto a otros empresarios afines. Y finalmente, cuando empieza el conflicto, hace lo imposible para que ClarÃn no pueda entrar a Telecom.
Pero el punto de conflicto, el inicio, es la llamada crisis del campo. Ahà es cuando Kirchner ve que es un tratamiento ingrato sobre la presidenta Kirchner. Sobretodo esta idea de los piquetes. Una parte de las coincidencias entre Kirchner y Magnetto en 2003 es que TN tenÃa que mostrar poca conflictividad social en las pantallas. Y Magnetto es muy receptivo a eso. Basta ver TN en 2003. El cambio en el 2007 es esta idea que TN desde la pantalla estaba agitando la idea del desgobierno y la protesta callejera. Kirchner se enoja mucho. Pero yo creo que hasta la muerte de Kirchner, a pesar del «qué te pasa ClarÃn», habÃa una conversación. Kirchner se seguÃa viendo con los directivos. El punto de quiebre, es decir cuando ya no hay posibilidad de acuerdo, es con la muerte de Kirchner. Porque Cristina asume la idea de la guerra y la lleva hasta el última dÃa. TodavÃa continua en algún sentido.
Ahora, el “7Dâ€, el 7 de diciembre de 2007 que firma la fusión entre Cablevisión y Multicanal, que vos escribÃs que es una gran parte de los ingresos del diario…
El 80 % de los ingresos de ClarÃn vienen del cable…
ClarÃn se convierte claramente en un despedidor serial y con una tendencia a no reconocer la agremiación de los trabajadores
Claro, fue el 7D más real que el otro. Porque el otro (2012) no cambió mucho lo que sucedÃa dentro de ClarÃn…
Se esperaba un fallo de la Corte que en realidad llegó más tarde. Y en términos generales, me parece, la concentración nunca se produjo porque ClarÃn no estaba dispuesto a cumplir con la Ley. Pero el gobierno tampoco estuvo dispuesto a cumplir con muchas partes de la Ley.
En términos generales, estoy de acuerdo con vos: el 7D que tenemos que mirar es el 7D de la birome Bic, que formaliza la fusión entre Cablevisión y Multicanal.
Ahà hay otra coincidencia con lo que dijo Blanck. Vos lo comparás con la polÃtica que tuvo el peronismo en términos de “viveza†polÃtica, en relación a tratar de darle concesiones, como la polÃtica del peronismo en general, a los trabajadores de prensa y atacar a la élite o a la dirección del diario, y que en el caso de Kirchner fue un ataque en regla que incluÃa a todo el mundo.
Si, yo creo que una de las grandes habilidades de Noble en el primer perÃodo de ClarÃn, es entender que tenÃa que tener una relación con el llamado mundo del trabajo: canillitas, obreros gráficos, incluso los trabajadores de ClarÃn, eran aliados de Noble o Noble querÃa que fuesen sus aliados. Por ejemplo, los clasificados que son centrales en esa época, Noble pensó en dárselo a los canillitas. Y asà varios ejemplos. No es que Noble tenÃa un interés por las conquistas de los trabajadores, sino que veÃa que el tiempo polÃtico lo obligaba a él a tener estas vinculaciones. Después ClarÃn se convierte claramente en un despedidor serial y con una tendencia a no reconocer la agremiación de los trabajadores. Despedidor serial de comisiones internas en condiciones muy complicadas. Como yo cuento en el libro, en febrero del ’76 cuando se despide es una suerte de preludio del Golpe. Y Magnetto va a hablar con Ruckauf, que era el ministro de Trabajo, para plantear que lo que habÃa no era un conflicto laboral, sino una suerte de infiltración de las organizaciones armadas en la comisión interna. Entonces me parece que hay una polÃtica muy consecuente de Roberto Noble. Los primeros despidos de Noble son a militantes comunistas cuando se crea la primera comisión interna en el ’62 o ’63, y de ahà en adelante eso permanece hasta el conflicto con los Kirchner. En algún sentido, hablar también de que ClarÃn por primera vez ve que tiene que aceptar la comisión interna por la pérdida de credibilidad. Y la idea de ClarÃn como el malo perfecto de la época obliga a Magnetto a revisar su polÃtica con los trabajadores. Ahora ClarÃn no actualiza los sueldos de acuerdo a inflación pero ofrece buenos beneficios de retiro voluntario. En otro momento, como en el año ’99, como cuento en el libro, despide a toda la comisión interna. El «periodismo de infanterÃa» que es quizá el mayor hito antisindical de la historia, junto al ’76. Que tiene una grave consecuencia, no solamente para la defensa de los trabajadores de sus condiciones de vida, sino también tiene un notable impacto en el diario. Ahà termina la idea del ClarÃn moderno, prestigioso, que tiene una suerte de gran consenso. Finalmente es una empresa, que empieza a tener problemas y actúa como actúa una empresa como ClarÃn: despide a la comisión interna y no permite la agremiación… Creo que la comisión interna vuelve a formarse en 2011 o 2012, pero pasan más de 10 años. Y ahora hay una comisión interna que es una gran conquista de los trabajadores.
Te decÃa en relación a la polÃtica del Gobierno. Blanck dijo que Kirchner puso a los periodistas “espalda con espaldaâ€, por la famosa conferencia en la que Kirchner ataca a un movilero, y eso lo copiaron muchos funcionarios kirchneristas. Inclusive (Héctor) Timerman le reclamó que no tenÃan comisión interna.
Yo no lo verÃa tan homogéneamente. En la sección PolÃtica y en la sección EconomÃa, en el propio trabajo cotidiano, las posibilidades eran más limitadas, porque los funcionarios del Gobierno no contestaban los llamados o tenÃan esa actitud hostil y agresiva que era permanente. Como decÃs vos, Timerman le dice a un periodista de ClarÃn «armá la comisión interna». Yo no sé cuál es la contribución de Héctor Timerman al movimiento obrero, pero evidentemente él se ve en esa condición para plantear eso. Entonces, lo que sucede es que produjo ese nivel de agresión del Gobierno que muchos periodistas, que no es que tenÃan la camiseta de ClarÃn o defendÃan a ClarÃn, pero se vieron en esa situación de abroquelarse y tratar de pasar el tiempo. Y también muchos periodistas que se fueron a medios estatales. El caso más relevante es el de MarÃa Seoane. Es un diario también donde, hasta el momento, las mujeres no han tenido lugares importantes en la conducción periodÃstica. Basta ver la nueva mesa de redacción que hay. Son seis hombres y no hay ninguna mujer.
MarÃa Seoane hace una reseña muy elogiosa en la biografÃa oficial de Magnetto. Asà que MarÃa Seoane no era alguien ajena a ClarÃn o a la conducción periodÃstica de ClarÃn, pasa a Radio Nacional.
Es decir, que no fue solamente un abroquelamiento. Hubo muchas personas que se fueron incómodas por el tratamiento hostil, incómodas por otras situaciones. Pero también es cierto que lo novedoso en esos años es que en ClarÃn han convivido en las redacciones comunistas, fascistas, trotskistas, peronistas, antiperonistas, y nunca hubo ese nivel de tensión interno como el que provocó la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo.
¿Cómo estás viendo en esta primera etapa del Gobierno de Mauricio Macri, la ubicación del diario?
Me parece que ClarÃn está claramente en un momento de posguerra, para usar otra metáfora bélica. Insisto, no porque crea que es una posguerra, pero en el sentido de la posguerra que se está reacomodando después de muchÃsimos años donde la prioridad era la subsistencia y sobretodo el conflicto con el Gobierno anterior. Entonces, lo que está pasando es que ClarÃn está pensando en una nueva fase de expansión. Entonces, para esa fase de expansión lo que hace es: divide las empresas. En algún sentido, ejecuta una de las indicaciones de la Ley Audiovisual, para iniciar una nueva fase de expansión. Que empieza en la telefonÃa celular y se va a extender, porque es la propia lógica de Magnetto. No es un momento, que ahora ClarÃn se va a retirar de su aspiración de expansión. ClarÃn es una empresa que siempre va por la expansión. Y ahora va por la expansión en un contexto muchÃsimo más amigable, donde el Gobierno es muchÃsimo más receptivo a esa agenda de expansión. Basta ver el decreto de Macri dÃas después de haber asumido y la nueva ley que se está presentando. Pero no veo una suerte de gran acuerdo sobre la agenda del Gobierno. No veo a ClarÃn totalmente convencido de la presidencia de Macri. Es una polÃtica de “acompañamientoâ€.
Una cosa sobre el periodismo en general. Leà algo interesante que se ejercitó en ClarÃn, que es la información restringida. Después se generalizó en Ãmbito Financiero. Todo el universo de lo no publicable. Hoy es una práctica común. Después al público le llega información de segunda. ¿Cómo es ese mundo?
Ese mundo, en el caso de ClarÃn empezó en la década del ’80 con newsletters, que después se generalizaron. Salió el newsletter de Marcelo Bonelli y un grupo de periodistas más, que obviamente circulaba mucha información que no podÃa ser publicada en el diario por distintas razones, y lo que ven estos periodistas es la oportunidad de vender esa información. Establecen una cartera de clientes del mundo empresarial al que le venden el newsletter, reciben dinero de esas empresas y al mismo tiempo tienen que escribir para el diario sobre estas empresas privadas. Entonces, para estas empresas es un gran negocio porque por un poco de dinero tiene a su sueldo periodistas de grandes medios. Es una cosa totalmente extendida, no es una particularidad de ClarÃn y ha sido normalizada en el gremio periodÃstico. Me parece que tiene que ver también con que se pagan peores sueldos, hay peores condiciones de trabajo y no hay una suerte de consenso en torno a qué hacer con eso. Ni un debate público, no en una plaza pública, pero entre los propios periodistas de si uno puede ser periodista de un diario y al mismo tiempo vender información a empresas sobre las que va a escribir. Me parece que es algo que ha sido muy común en las décadas del ’80, ’90, 2000. Ahora creo que un poco menos pero sigue habiendo ese esquema o esa forma de ejercer el periodismo.
La pregunta iba en el sentido de una reflexión: dependencia del Estado y durante mucho tiempo tener que congraciarse con quien me ha hecho favores, una suerte de periodismo de comercio o tráfico de comercio. Entonces, ¿cuánto queda para la verdad?
Una aclaración. Este comercio de noticias o de información es más bien excepcional. Es un grupo de periodistas en cada redacción. No es una cosa totalmente extendida. Pero si obviamente, eso también pone un poco en crisis cómo se hace periodismo, la relación con la empresa en la que uno trabaja, la relación con las fuentes. Me parece que refleja una crisis severa. Esto no es por justificar a los que deciden hacer eso, pero en términos generales (y no es el caso de Bonelli), pero hay un gran deterioro no solamente de los salarios, sino de las posibilidades de ejercer el buen periodismo. Se pagan los peores sueldos en peores condiciones y están salidas aparecen como una salidas compensatorias a malas condiciones laborales. Pero insisto, los que tienen newsletter son las personas que tienen mejores situaciones personales en las empresas, porque son los que influyen.
Lo último, si la tenés ¿qué opinión te parece un proyecto como La Izquierda Diario, prensa partidaria de izquierda que se ponga un diario aprovechando las posibilidades actuales?
Yo entré a la carrera de SociologÃa en la UBA en el año ’94. TenÃa una convivencia con las distintas agrupaciones trotskistas. Lo que más celebro es una amplitud que yo no conocà en esos años en la facultad cuando las discusiones con los compañeros del PTS eran conversaciones… “difÃciles†por cierta intransigencia, por lo menos como yo lo entendÃa. Me parece que es muy interesante que haya un diario nÃtidamente de izquierda. Soy un lector diario, cotidiano. Me gusta mucho y soy de los decepcionados de toda esta suerte de… socialdemocracia progresista que no va hacia ningún lado. Los he votado muchas veces y soy de los que cree que ese tipo de intervención en la polÃtica argentina está agotada.
La inmensa mayorÃa de artÃculos que reseñaron los libros de MartÃn Sivak sobre la historia de ClarÃn no pudieron independizarse de la “grietaâ€. En una orilla destacaban que la investigación desenmascaró a Héctor Magnetto y mostró su verdadero rostro, que coincidÃa exactamente con la construcción oficial del enemigo perfecto. En la vereda de enfrente, resaltaban que quedó develada la operación kirchnerista y caÃan como castillo de naipes todas las mentiras en torno a una empresa que fue una simple vÃctima inocente de la persecución polÃtica (Osvaldo Pepe, Revista Ñ, 15/09/15). Lo que los libros juntaban, la “grieta†lo volvÃa a separar.
La declaración de Julio Blanck a La Izquierda Diario, reconociendo que en los últimos años habÃan ejercido un supuesto “periodismo de guerraâ€, sacudió el avispero y reinstaló el uso maniqueo para las disputas de pequeña polÃtica.
Esta entrevista (y la investigación de Sivak), entre muchas otras cosas, derriba algunos mitos: a lo largo de su itinerario, ClarÃn practicó mucho más un “periodismo del orden†que un periodismo de guerra, y el “periodismo independiente†fue absolutamente dependiente de todos los gobiernos y de su interés empresarial, más allá de la narrativa del Grupo.
En sus orÃgenes, ClarÃn recibe beneficios estatales, créditos, ayuda y papel de parte de Perón y el primer peronismo; el enorme predio que ocupa la redacción se lo concede Arturo Frondizi; Papel Prensa lo obtiene gracias a la dictadura; la posibilidad de entrar en la radio (adquiriendo Radio Mitre) la consigue gracias a la interesada “vista gorda†de Raúl AlfonsÃn; el ingreso a la TV y a Canal 13: Menem lo hizo; con la Alianza tiene una relación obscena y especialmente con su niño mimado: Carlos “Chacho†Ãlvarez; la Ley de Quiebras que salvó a ClarÃn es un regalo de Eduardo Duhalde (y de todos los partidos tradicionales que la votaron, incluida la por aquel entonces representante del pueblo de Santa Cruz en el Senado), la Ley de Bienes Culturales (una segunda salvación) es un obsequio de Néstor Kirchner, complementado con el “7D†más preciado, cuando el expresidente habilita la fusión de Cablevisión y Multicanal, horas antes de dejar el sillón de Rivadavia. En el presente, en los inicios de la era Macri, ya logró habilitación para avanzar en su expansión irrefrenable.
El Grupo es un fiel representante de la fantasmal “burguesÃa nacionalâ€, dependiente y prebendaria del Estado al que esquilma en función de sus intereses privados y nada “nacionalesâ€, con la especificidad de que ClarÃn siempre logró presentarlos, en palabras de Sivak, como el “interés generalâ€. Cómo Techint, con la diferencia de que los tubos sin costura no hacen agenda.
Si la democracia es la mejor envoltura de la dictadura del capital, el “periodismo independiente†es el mejor revestimiento para el mezquino interés patronal.
IntrÃnsecamente relacionado con esto, también queda develada una realidad: a lo largo de toda su trayectoria y especialmente con el poder alcanzado en las últimas décadas, ClarÃn practicó mucho más un periodismo de orden que un periodismo de guerra. Sólo como ejemplos están el ocultamiento de la verdad en torno a la profunda crisis de la convertibilidad y la real situación de los bancos hacia el fin del Gobierno de la Alianza o el camuflaje de la protesta social bajo el Gobierno de Duhalde y… de Kirchner. La excepción, ya en proceso de “guerra-divorcioâ€, fueron los piquetes de los dueños de la tierra durante la llamada “crisis del campoâ€. Periodismo con conciencia de clase.
En un extenso diálogo, repasamos a ClarÃn antes, durante y después del primer peronismo; su rol bajo la Revolución Fusiladora y hasta en el famoso caso Satanowsky magistralmente narrado por Rodolfo Walsh; la función del desarrollismo todo terreno en la orientación del medio, la historia completa de Papel Prensa y su ubicación frente a la dictadura, incluida la intrincada cuestión de los hijos irregularmente adoptados por Ernestina Herrera de Noble, difÃcilmente enmarcable en un asunto de Ãndole privado; los mitos y realidades de la relación con AlfonsÃn y las llamativas semejanzas con la “batalla†perdida del kirchnerismo; el despliegue bajo el reinado neoliberal; el apoyo a la Alianza y al progresismo que votó “con la gorrita de ClarÃnâ€; la empatÃa con el kirchnerismo de los orÃgenes y el “acompañamiento†a Macri en el presente. La entrevista se condimenta con la historia de “los malditos†(entre ellos Carlos Salvador Bilardo y el misterioso caso del “suicidado†Mario Krasnov), la industria y el negocio de lo “no publicable†y una opinión sobre La Izquierda Diario.
MartÃn Sivak es sociólogo, periodista, docente y autor de libros de no ficción. Realizó la más profunda investigación sobre la historia de ClarÃn publicada en dos libros: ClarÃn, el gran diario argentino: Una historia (Tomo 1, 2013) y ClarÃn, la era Magnetto (Tomo 2, 2015). Es autor además, de otros libros como El asesinato de Juan José Torres; El dictador elegido: BiografÃa no autorizada de Hugo Bánzer Suárez; El doctor: BiografÃa no autorizada de Mariano Grondona; Santa Cruz: una tesis; y Jefazo: Retrato Ãntimo de Evo Morales que fue traducido al inglés, francés, italiano y recientemente al chino.
Para brindar a nuestros lectores una historia crÃtica, más allá de los slogans, de un medio que es a la vez una empresa y un “partidoâ€, La Izquierda Diario entrevistó a MartÃn Sivak.
La entrevista completa de más de una hora puede leerse en el texto y ponemos a disposición una sÃntesis en video.
Vamos a empezar por el final y después seguramente nos vamos a remontar a la historia pero, vos que sos el autor original del concepto ¿qué fue para ClarÃn o qué es el “periodismo de guerraâ€?
No sé si cabe esa idea del “periodismo de guerraâ€, no sé si se puede ver como un concepto. Me parece que es un derivado de una serie de exageraciones que dominaron el conflicto entre ClarÃn y el Gobierno del matrimonio Kirchner. De ahà que el “periodismo de guerra†o la idea de la “guerra de mediosâ€, obviamente, parte de un equÃvoco general. Esta idea de que la gran disputa en Argentina o en muchos paÃses de la región era entre el partido de gobierno y los principales medios de comunicación. Porque es algo singular en la historia de ClarÃn, que haya recurrido a este periodismo si se quiere poco matizado y entendido como lugar de disputa contra un Gobierno que (Héctor) Magnetto en algunas entrevistas conmigo dijo que “aspiraba a convertirse en una tiranÃaâ€.
Vos decÃs al final de tu segundo libro que no habÃa ninguna autocrÃtica de ClarÃn. Ni autocrÃtica de su posición empresarial ni autocrÃtica de su posición periodÃstica. ¿Cómo leÃste lo que dijo Julio Blanck a La Izquierda Diario en términos de esa “confesiónâ€?
En realidad, como subgénero la autocrÃtica empresarial es bastante poco frecuente. En términos generales me parece que el diario parte de entender que lo que estaba en juego era la “libertad de expresión†y la propia existencia del medio, a partir de algunas variables que eran y son creÃbles. O sea, el Gobierno de los Kirchner quiso meter preso a Magnetto y en algún momento intentó entrar a ClarÃn, a través de kirchneristas transitorios o de empresarios. Esos dos objetivos de máxima no se cumplieron. Ahora, hubo una serie de decisiones que afectaron los intereses y la credibilidad del medio. La respuesta de Magnetto fue esta manera virulenta de responder periodÃsticamente al ataque del Gobierno.
Yo tampoco veo a ClarÃn como un grupo tan homogéneo, me parece que hay lÃneas, hay halcones y palomas en todo sentido y en muchos
¿Lo de Blanck lo viste como parte de un correr la frontera, el lÃmite de lo que se podÃa decir o un intento de cambio de paradigma de ClarÃn?
No me gustarÃa ponerme en el lugar de intérprete de lo que dijo Blanck. Lo que sÃ, Blanck que era algo bastante novedoso en el diario, cuando fue la tapa “La crisis causó dos nuevas muertesâ€, también en una entrevista, se prestó a un ejercicio de reflexión y autocrÃtica que es bastante infrecuente; en ClarÃn y en casi todos jefes conductores de redacciones de los grandes medios. Yo tampoco veo a ClarÃn como un grupo tan homogéneo, me parece que hay lÃneas, hay halcones y palomas en todo sentido y en muchos. Hay sectores, incluso desde la empresa. Es una empresa obviamente muy personalista, muy centrada en Magnetto, con las dificultades que eso tiene hacia adelante, pero en la redacción ha habido muchos matices que yo en el libro de hecho trato de contar. Entonces me parece que lo de Blanck se inscribe en un sector de la redacción que puede pensar más autocrÃticamente. No sé si autocrÃticamente, pero describir por ahà más descarnadamente el periodismo que intentaron, que hicieron durante un perÃodo especÃfico.
Remontándose a la historia, detrás de la definición de “periodismo independienteâ€, desde su nacimiento, ClarÃn y en general los medios tuvieron mucha ayuda estatal. Siempre crecieron o se salvaron al amparo del Estado. En el peronismo en principio ¿cómo fue esa relación?
Si, si, (Roberto) Noble desde el inicio intentó instalar la idea, imprimió un mito fundacional. En el primer trabajo sobre ClarÃn insisto mucho sobre ese mito fundacional porque ayuda a entender los siguientes 70 años. El mito fundacional es Noble presentándose como un editor periodÃstico desligado de la polÃtica, que vende su estancia para lanzar un diario. A partir de documentos del propio archivo personal de Noble y otros desclasificados en los Estados Unidos, lo que muestro es cómo todos los grandes medios de comunicación, como muchos otros medios, desde CrÃtica de (Natalio) Botana hasta Página/12, nacen con dinero de fondos no declarados o desconocidos. El caso de Noble, eran bobinas de un diario financiado por la embajada alemana y por un grupo de empresarios. Entonces a partir de esa… si querés, debilidad inicial de ClarÃn, empieza a establecer relaciones de toma y daca con todos los Gobiernos, primero para subsistir y luego para crecer. En el medio encuentra este slogan de “periodismo independienteâ€, que aparece especialmente en los momentos de mayor dependencia: el primer peronismo o durante la dictadura militar. Digamos, la directora (Ernestina Herrera de Noble), en una editorial muy importante en el año 1979, después de haber organizado el partido celebratorio de la copa del mundo, reinstala la idea del periodismo independiente y a partir del año ‘79 es que se vuelve tan presente en la retórica. En el momento que es más dependiente recurre a la idea del periodismo independiente. Es curioso, que por ahà muchos en la empresa se hayan creÃdo que existe esa idea, pero evidentemente funciona como estrategia comercial de la empresa.
En el momento que es más dependiente recurre a la idea del periodismo independiente
¿Cómo se expresó en el peronismo, cómo fue la relación de ClarÃn con el peronismo?
Noble era un polÃtico pragmático, habÃa sido comunista en la década del ‘10, socialista en la del ‘20, socialista independiente en la segunda mitad, ministro de (Manuel) Fresco con simpatÃas por (Benito) Mussolini, tuvo un momento nacionalista y se retira de la polÃtica. La metáfora que a Noble le resultó conveniente durante muchos años es la idea de la “catapultaâ€. ClarÃn era la catapulta para volver a la polÃtica. Le dijeron: “no te sumes a una nueva experiencia polÃtica, sino crea tu diario para aumentar tu visibilidadâ€. Es una novedad de la época, Noble está todo el tiempo, las páginas del diario son una extensión del propio Noble.
Entonces ClarÃn, y esto es interesante, nace en agosto del `45, antes del 17 de octubre e inicialmente asume una posición muy crÃtica con el peronismo. Y ahà también es un momento interesante para ver la prensa que se ve a sà misma como profesional o balanceada. Félix Luna, que precisamente no era peronista, en su libro El 45 -creo que es uno de sus mejores libros-, ahà toma las medidas de cuánto La Nación y La Prensa le asignó a Perón en la cobertura electoral: 10 % y 90 % fue para la otra fórmula. O sea, cualquiera de estas ideas, digamos, de balance ahà no aparecÃa. ClarÃn se suma a esa idea de atacar o desconocer la candidatura de Perón, pero es el primero de los diarios que reconoce la victoria electoral en marzo. Eso es interesante, porque si uno ve los documentos de la embajada de Estados Unidos, eso le llama mucho la atención a Washington, preguntan: ¿Por qué ClarÃn? ¿Quién está detrás de ClarÃn?
Entonces, ClarÃn lo que hace es, desde más o menos septiembre u octubre del 46, hasta septiembre del ‘55 acompaña al Gobierno peronista. A cambio recibe enormes beneficios estatales, créditos, ayuda, papel; en un momento en que el gobierno peronista manejaba discrecionalmente el papel y a cambio le entrega la lÃnea editorial.
Lo que es interesante son los documento de Raúl Apold, el jefe de propaganda. Hay un documento donde para el año ’52, cuando es la reelección de Perón, Apold hace una suerte de mapa de los medios de comunicación: dice que hay opositores, hay oficialistas y hay independientes. Y hace una mención muy concreta a ClarÃn: “Aunque aparece como independiente en los temas centrales nos apoyaâ€. Eso lleva a situaciones ridÃculas, por ejemplo, Noble desplaza a un crÃtico teatral porque hizo una reseña negativa de una de las obras organizadas por Apold. Es decir, Noble le suma ese estilo.
Perón se enoja tanto con ClarÃn al ver que sin transiciones pasa al antiperonismo que le pide a este secretario de prensa: cierre ClarÃn
Cuando empieza a tambalear el Gobierno peronista, sin ninguna transición, ClarÃn se vuelve violentamente antiperonista y lo que cuento en el libro es que Perón ordena el cierre de ClarÃn, hubiese sido el único cierre de ClarÃn. Esto es a partir de un testimonio que dio el secretario de prensa de Perón y que está en uno de los expedientes, Perón se enoja tanto con ClarÃn al ver que sin transiciones pasa al antiperonismo que le pide a este secretario de prensa: cierre ClarÃn. En el contexto del golpe de Estado, obviamente de un poder que se licúa, no tiene la suficiente fuerza para cerrar el diario.
Lo más curioso de estos cambios tan abruptos es que ClarÃn no pierde lectores. Uno podrÃa suponer que para el año ’55, el lector de La Vanguardia, el diario del Partido Socialista o de La Nación, si esos medios cambian tan radicalmente iba a afectar su lectorado, el caso de ClarÃn no, porque precisamente, y esto es una hipótesis porque no tenemos estudios sobre el lectorado de ClarÃn, no es tan exigente, no le demandan coherencia ideológica como si los medios clasistas le demandan a sus publicaciones. Entonces, ahà Noble encuentra un método: asociarse con un Gobierno, recibir beneficios, flexibilizar su lÃnea editorial y después cambiar abruptamente sin perder lectores. Y en lo que es una suerte de caricatura de sà mismo, después Noble le pide a la Revolución Libertadora una indemnización por haber sido afectado económicamente durante el Gobierno peronista. Entonces, desarrolla una suerte de método, primero para sobrevivir como empresario y después para expandirse.
De esa etapa me resultó muy interesante un hallazgo: el tema de la participación de ClarÃn en el caso de Marcos Satanowsky, que después fue narrado magistralmente por (Rodolfo) Walsh. Es el intento de recuperación del diario La Razón por parte de la familia Peralta Ramos y el asesinato de Satanowsky ¿cómo es esa participación?
Si, lo que se produce después de la Revolución Libertadora es que muchas de las familias que habÃan o entregado o perdido el control de sus diarios, intentan recuperar esas acciones o ser indemnizados. Rodolfo Walsh, menciona en su libro (El caso Satanowsky) a un miembro de la SIDE que participa en ese intento de tomar el control y responderÃa a Noble. Yo sobre eso no pude avanzar, lo que existe y lo que cito en el libro es lo que dice Walsh, pero a partir de eso no pude avanzar porque no encontré mayor evidencia.
Si, Héctor SalÃs que trabajaba para Noble y que tuvo una reunión no sé si con los Peralta Ramos y Walsh lo describe como “cada palabra una extorsión y cada párrafo una amenazaâ€.
La hegemonÃa desarrollista o el desarrollismo en general como ideologÃa, en un sentido veo que le sirvió a ClarÃn para hacer de todo: desde (Arturo) Frondizi hasta las privatizaciones de Menem. Pero ¿qué rol cumplió esa visión polÃtica y económica dentro de la dirección de ClarÃn en esos años?
ClarÃn tenÃa un método, un lectorado que lo sigue y es parte de su éxito. ClarÃn es lo que es no solamente por sacarle cosas a los gobiernos, sino por tener una audiencia y poder fidelizar y ampliar esa audiencia. Lo que le faltaba a ClarÃn era una ideologÃa que le permitiera transitar los años siguientes porque era percibido por las elites polÃticas y económicas como un diario zigzagueante, incoherente polÃtica y económicamente. Entonces, el desarrollismo le prestó ese paraguas que ClarÃn mantiene hasta hoy, y como decÃs vos es un paraguas tan flexible que le permite acompañar a Frondizi cuando llegó a la presidencia y también las privatizaciones del Gobierno de Menem.
Frigerio desde sus mÃticas oficinas de la calle Córdoba orientaba al diario aunque obviamente, formalmente el control y la dirección del diario estaba en la viuda de Noble
También lo que le dio inicialmente es una serie de beneficios gubernamentales durante la presidencia de Frondizi, entre otras cosas el enorme predio en el que ClarÃn ocupa la redacción y donde Magnetto tiene su redacción es parte de esa serie de beneficios que recibió. Y fue mucho más que eso, porque cuando Noble se enferma le cede el control a Rogelio Frigerio, que es el ideólogo o uno de los ideólogos del desarrollismo. Tiene una presencia importante, ClarÃn nunca lo pudo reconocer, por eso no lo pudo integrar al panteón de sus figuras. Pero Rogelio Frigerio es una figura decisiva desde el año ‘65 hasta el ‘82.
La idea del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo) fue usar a ClarÃn para instalar la agenda desarrollista, pero se propuso también que no sea visto como un órgano del MID. Entonces, ubicó al secretario de redacción, en la sección economÃa y la sección editoriales ubicó una serie de cuadros polÃticos para controlar eso pero sin lucir como partisanos. Creo que eso funcionó, hasta el ‘82 que fue despedido, funcionó. Frigerio desde sus mÃticas oficinas de la calle Córdoba orientaba al diario aunque obviamente, formalmente el control y la dirección del diario estaba en la viuda de Noble.
Las dos banderas tomadas exclusivamente por el kirchnerismo de estos años fueron: la discusión sobre los hijos de Ernestina de Noble y Papel Prensa. Me pareció interesante esa aparte de tu libro donde decÃs que fue “robarle el papel a un ladrónâ€. Porque es como que se contaban dos partes de la historia. ¿Cómo serÃa la historia completa de Papel Prensa?
Si, por supuesto. Por ahà las debilidades en la argumentación del kirchnerismo es tratar de entender a ClarÃn a partir del año ´76, es decir, que ClarÃn es producto de esa asociación con la dictadura y metieron el tema de los hijos y Papel Prensa. El tema de los hijos ha sido usado extorsivamente desde principios de la década del ‘80, un abogado, Rogelio GarcÃa Lupo, contaba que la primera persona que él escuchó hablar es a un abogado de la Fuerza Aérea que empezó a buscar a alguien para llevar adelante una extorsión. Es un tema usado por Guillermo Patricio Kelly y obviamente que la empresa, aunque hay una irregularidad manifiesta en el proceso, nunca se pudo probar eso. Lo que hizo el Gobierno fue no aplicar los filtros del Estado para un tema que en algún punto es de Ãndole privado.
El caso de Papel Prensa es distinto, porque hay una historia, hay una investigación judicial, hay un expediente y ahà también las explicaciones de ClarÃn han sido pobrÃsimas, tanto los dueños de ClarÃn como los de La Nación le deben, al menos a sus lectores una explicación sobre algo que es muy pero muy difÃcil de sostener.
Es decir hay una historia previa, esta historia previa es la vulnerabilidad de la industria gráfica en Argentina: uno de los diarios con mayor cantidad de lectores en América Latina, no producÃa papel. El primer intento se da en la oficina de Noble, es el primero que convoca a todos los editores en el año ‘68 para buscar algún tipo de asistencia estatal para desarrollar una empresa de papel. Pero después, esa experiencia va pasando de un grupo polÃtico a otro: primero (AgustÃn) Lanusse le da el control a Civita (familia propietaria de Editorial Abril NdR), en una licitación que es dudosa; después (José Ber) Gelbard-(David) Graiver*; y después la parte más conocida donde la dictadura militar presiona a los dueños para vender y le da el visto bueno a los compradores para comprar. Ahà la debilidad de Magnetto es presentar eso como una suerte de acuerdo entre privados, porque si algo no hubo ahà es un acuerdo entre privados. Más allá de cierta enorme insensibilidad frente al dolor de los otros, que es uno de los temas que ClarÃn ha tenido durante muchos años es una notable insensibilidad frente al dolor de los otros.
*Aunque no a través del método que incluya torturas, el banquero David Graiver se apropia de Papel Prensa, con métodos mafiosos y extorsivos sobre sus anteriores propietarios, en una alianza con el Estado y especialmente con la ayuda polÃtica y financiera del ministro de EconomÃa, José Ber Gelbard. La otra cara de la historia.
La relación con la dictadura: ¿criticaba la polÃtica económica y apoyaba al régimen polÃtico, incluso más que otros medios, no?
Si, hacÃa una defensa enfática y permanente desde el primer dÃa y tenÃa esa idea que (Jorge Rafael) Videla se iba a convertir finalmente en un gran desarrollista o sea, cada vez que usaba la palabra desarrollo habÃa un editorial diciendo: “Finalmente vemos que Videla va a ser desarrollistaâ€. Pero esa idea de que podÃa disociarse el terrorismo de Estado de la polÃtica económica, con esta idea de que (José Alfredo) MartÃnez de Hoz era un rara avis, fue parte de la idea de ClarÃn, un error de lectura polÃtica. En ClarÃn si uno va a la publicaciones, la impresión es que MartÃnez de Hoz siempre está a punto de terminar, evidentemente habÃa una decisión de las Fuerzas Armadas de sostener a MartÃnez de Hoz.
Ahora, las crÃticas fueron más bien livianas, no pensemos en ClarÃn criticando a la polÃtica económica de (Raúl) AlfonsÃn, eran crÃticas a ciertos aspectos de la polÃtica económica y siempre buscando el general desarrollista. En un momento, cuando (Emilio) Massera se suma a las voces crÃticas de las polÃticas económicas recibe en el diario un tratamiento… (positivo NdR). Aparte de los encuentros que tenÃa Massera con Frigerio y con muchos de la conducción del diario, porque aparecÃa como el oficial que podÃa llevar adelante la agenda desarrollista.
Hay una cosa que es importante y es una de las debilidades del argumento de ClarÃn: decir que lo de Papel Prensa no afectó a la lÃnea editorial. Lo que yo cuento en el libro con mucho detalle a partir del testimonio de los principales conductores de la redacción, de los empresarios, etc., es que la asociación con el régimen militar influyó en la lÃnea editorial, no fue menor, tuvo un notable impacto y eso si bien la decisión de ClarÃn como la mayorÃa de los diarios fue apoyar el Golpe y continuar en el apoyo al régimen, obviamente que Papel Prensa, en algún sentido contribuyó a que esa afinidad y simpatÃa se prolongase en el tiempo.
Quizá lo más novedoso de ClarÃn, que lo distingue entre los otros diarios, es que si uno ve todas las listas de venta, el promedio de cómo eso funcionaba, hay una retracción de la lectura de los diarios, de los libros y de las revistas y el único diario que crece exponencialmente durante la dictadura militar es ClarÃn. No por su oficialismo y acá es un mérito si se quiere de la parte profesional del diario y es que su conductor, especialmente Marcos Cytrynblum, descubre en la hiperdeportivización de ClarÃn una forma de mantener vivo un diario, que era un diario de una grisura insoportable: boxeo en la tapa, tenis en la tapa; encontró más lectores en un momento en que los diarios no podÃa encontrar lectores. Por eso es que salió tan fortalecido de la dictadura militar, ClarÃn sale con Papel Prensa y como el diario más leÃdo, por eso es imposible desligar la relación de ClarÃn con esos años.
El kirchnerismo recuperó el famoso discurso de (Raúl) AlfonsÃn en la Rural criticando a Clarin, ¿no? Pero al principio le permitió dar un salto importante al permitir que viole el artÃculo 45 de la Ley de medios vigente, que prohibÃa a los diarios comprar empresas de otras ramas de la comunicación.
Si, ese discurso de AlfonsÃn está en el video que preparó el Gobierno para el “7Dâ€â€¦ AlfonsÃn se refirió en público a ClarÃn dos o tres veces, bastante poco. A pesar de la virulencia y el nivel de agresividad de ClarÃn con el Gobierno de AlfonsÃn en el momento de debilidad. No es que ClarÃn se vuelve muy crÃtico de AlfonsÃn en el ‘87, en el año ‘84 hace una crÃtica permanente y muy hostil. Ahora, la polÃtica de AlfonsÃn fue, digamos, permitir ese ingreso ilegal a radio Mitre en el año ‘85 pero no cambiar el artÃculo 45 que fue el gran tema de la agenda empresarial de ClarÃn durante toda la década del ’80: conseguir el cambio del artÃculo que se lo da Menem. Pero en realidad serÃa injusto pensar que fue una decisión de Menem. Para el año ’89, los principales candidatos, (Eduardo) Angeloz, (Ãlvaro) Alsogaray y Menem, prometieron la privatización de los canales, o sea que habÃa un consenso entre los partidos mayoritarios.
Nunca hace evidente o público su interés privado, o sea siempre habla en nombre de un interés general.
Como dirÃa Margarita (Stolbizer), antes de la elección ClarÃn podÃa decir “yo ya ganéâ€, pero en ese caso, era verdad.
Ahà actuó como lÃder de industria, que es uno de los méritos empresariales de ClarÃn. Para el caso de Papel Prensa, la asociación de ClarÃn con La Nación y con La Razón, hubiese sido impensado 5 años antes y es parte de esa actitud agresiva empresarialmente de Magnetto. Lo mismo, conseguir que varias cámaras del sector apoyen el pedido de ClarÃn es parte de ese estilo de que actúa como lÃder de industria. Lo que no hace ClarÃn nunca, también es parte del estilo de Magnetto, nunca hace evidente o público su interés privado, o sea siempre habla en nombre de un interés general. En ese momento, luego de 6 años de haber dedicado más de 100 editoriales al pedido de renovar ese artÃculo, jamás ni siquiera mencionó que ClarÃn tenÃa un interés, que en todo caso un interés legÃtimo, no es ilegal como lo de Radio Mitre. Muchas veces ClarÃn esconde ese interés privado y evoca a un interés general: la Argentina o a un modelo de desarrollo.
Hubo un diario que se llamó Tiempo Argentino, impulsado por el Gobierno a través de empresarios, por lo menos cercanos, que puso a su agrupación juvenil en la conducción polÃtica o editorial, que cerró al poco tiempo y que tuvo a sus trabajadores exigiendo seguir “Por más Tiempoâ€. Parece una historia muy actual, pero esa polÃtica de tener un diario propio y la polÃtica de enfrentamiento de AlfonsÃn con ClarÃn ¿cómo la ves?
Me parece que hay una idea que parte de una lectura de AlfonsÃn como esa suerte de gran dialoguista que no va al conflicto o no le interesaba el conflicto, es una idea bastante errada. AlfonsÃn aunque no se refirió más de 3 veces a ClarÃn, obviamente sobre todo La Coordinadora (agrupación de jóvenes radicales NdR) buscaba contrapesar el peso de ClarÃn. Yo cuento en el libro que cuando La Coordinadora se entera que ClarÃn querÃa entrar a Radio Mitre, Enrique Nosiglia y Leopoldo Moreau quisieron que empresarios radicales la compren. Esos son los recursos de los partidos tradicionales de siempre.
Es decir, pensar que AlfonsÃn solo se valió de la Constitución me parece que es errado. Lo mismo Tiempo Argentino, en la discusión con el Gobierno radical, AlfonsÃn creÃa que con el apoyo más o menos estable del diario La Nación, el Gobierno no necesitaba de un diario. Ahora, prevaleció la idea de los jóvenes de La Coordinadora de un órgano propio, además de tener, por supuesto, la radio y la televisión estatal. Me parece que en términos generales, Tiempo Argentino fue un intento fallido de tener un diario propio. No fue el único: Dante Caputo con dinero de Jacobo Filkenstein, un banquero, también tuvo su semanario, tampoco es algo nuevo de la democracia.
En el esquema del Gobierno de AlfonsÃn lo que primaba era la idea de medios estatales y en algún sentido después del ‘87 lo que está en la discusión con la Renovación peronista es un modelo a la italiana, es decir donde los partidos polÃticos controlen o tengan una suerte de tutela o influencias sobre los medios estatales, con (Antonio) Cafiero eso era posible, con Menem eso no.
A mà me da la impresión, tomando esto, que lo que hizo el kirchnerismo y lo que hizo el menemismo en un sentido, fue querer dar “batalla†con la propia ley de ClarÃn ¿no? Murieron en la ley ajena, lo “combatieronâ€, tratando de armar grupos empresarios: también pasó ahora en los años kirchneristas, lógicamente, no tuvieron resultados.
El caso de Menem, antes del kirchnerismo es el intento más audaz…
Claro, el CEI
El CEI (Citicorp Equity Investment NdR), un conglomerado de empresarios y financistas aventureros que empiezan a comprar medios y no duran un año. Pero ese fue el intento más audaz y en ese caso Menem era una suerte de padrino pero no tenÃa participación accionaria. Claramente fue un intento de contrapesar la influencia de ClarÃn en el momento de mayor prestigio, que fue en la década del ’90, gracias a la modernización, la mejora del diario; en un momento de gran prestigio. Era un momento donde ClarÃn en algún sentido podÃa mostrarse como una suerte de representante local de los grandes diarios del mundo y aspiraba a estar en esas ligas, la liga del New York Times o de Le Monde, Ricardo Piglia daba talleres; habÃa una suerte de importante prestigio con la modernización. De hecho, en esos años, ClarÃn tuvo mayores lectores que nunca.
Los años menemistas son de gran despliegue: primero empresarial y después hegemónico entre los medios de comunicación, ahà es donde obtiene licencia para desarrollarse.
Si uno ve todos los diarios en el año ‘82 y después la foto en el año ‘91, el crecimiento de ClarÃn es exponencial. La pregunta es ¿por qué los otros diarios no hicieron lo que hizo ClarÃn? Me parece que se explica porqué Magnetto tenÃa ese proyecto de expansión, es el primer dueño de medios o de diarios que a principios de la década del ‘80 ve que necesita expandirse y tiene enfrente competidores que son La Nación, que tenÃan muchas pujas internas, porque es una familia de muchos accionistas, un estilo mucho más conservador y ClarÃn, primero que no encuentra competencia y encuentra estados y gobiernos muy abiertos a establecer estas cordialidades o estas mutuas conveniencias. Entonces ahà se expande, gracias a la privatización, la desregulación y la capacidad de endeudamiento. Crece exponencialmente y al mismo tiempo lo que gana en esos años, digamos, es mayor prestigio.
Un paréntesis por el capÃtulo de “los malditosâ€. No sé cuánto conocerán las nuevas generaciones: Jorge AsÃs es más o menos conocido, Guillermo Patricio Kelly, quedó borrado, pero a algunos nos queda en la memoria su enfrentamiento con ClarÃn. Ahora, el caso de (Mario) Krasnov me llamó la atención, es una historia desconocida ¿cómo es la novela de Krasnov, en los dos sentidos?
Mario Krasnov se propuso repetir el éxito de Jorge AsÃs (Diario de la Argentina, novela de AsÃs NdR) a partir de su propia frustración en el diario. Krasnov trabaja muchos años en el diario, sale y empieza a escribir una novela que está aún inédita. Yo la conseguÃ. El Gobierno de Menem financió la novela con la idea de lastimar la credibilidad de ClarÃn. El agregado de Krasnov o el final terrible es que aparece muerto en el año ’95. Pero él cuando le entrega a un amigo el manuscrito de la novela le dice: “Si me matan es por estoâ€, y aparece ahorcado. Entonces, durante muchos años hubo una fantasÃa de que Krasnov en realidad no se suicidó, sino que fue asesinado. Yo no tengo ninguna evidencia de eso, en el libro lo cuento más que nada como rumor.
Pero la novela y el modo que se negoció ese libro, también habla de que el Gobierno de Menem, aunque fue generoso con ClarÃn y procuró un buen vÃnculo, al mismo tiempo (Eduardo) Bauzá, que era de los más dialoguistas con ClarÃn, de la oficina de Bauzá se financió esta novela aún inédita.
Un “maldito†también, como una nota de color, o no tanto, fue (Carlos Salvador) Bilardo
Claro, Bilardo, tiene desde hace muchÃsimos años una fijación con ClarÃn. Es evidente, viendo la colección, las abiertas simpatÃas de ClarÃn por (César Luis) Menotti.
Menotti en el mundial ‘78 era columnista del diario. Hay una tapa del año ‘79: “ClarÃn pasó la navidad con Menottiâ€. O sea, Menotti tenÃa una muy buena relación con ClarÃn, con el jefe de Deporte, el jefe de Redacción. Bilardo siempre entendió que fue muy áspero su tratamiento, como trataban a su selección. Entonces, cuenta su supuesta alianza con los quiosqueros para los dÃas que habÃa notas crÃticas de ClarÃn: supuestamente daban vuelta la tapa de ClarÃn. La imagen es: Bilardo yendo por los quioscos de Buenos Aires, pidiendo que no se lea ClarÃn. Fue un modo anticipatorio al que muchos funcionarios del Gobierno anterior también pensaban que no se vea la tapa como si esa tuviera tanto impacto.
En los años de la Alianza ves un giro. Yo lo tomé para preguntarle a Blanck: ClarÃn se asume como “pilar de la gobernabilidadâ€. Y por otro lado, hay una afinidad fuertÃsima con Chacho Ãlvarez ¿no? Que después estuvo cercano al kirchnerismo, pero la frase que me quedó es: “nosotros votamos con la gorrita de ClarÃnâ€.
Si, Chacho Ãlvarez cuando decÃa votar con la gorrita de ClarÃn no significa un pacto espurio ni recibir nada a cambio. Pero es esta idea de que para hacer polÃtica en Argentina -que estaba muy instalado-, hay que tener un muy buen vÃnculo con ClarÃn. Era como un mandato en la clase dirigente argentina. Uno puede ver, en la propaganda de El Gran DT ¿te acordás?, estaban Graciela Fernández Meijide, Carlos Ruckauf, Chacho Ãlvarez, esa escena creo que refleja bastante esta idea de buscar ese buen vÃnculo con ClarÃn.
En el caso de Chacho Ãlvarez, con la agenda era la corrupción. ClarÃn llega tarde a la agenda de la corrupción de otros diarios como Página/12, pero cuando se suma, lo hace sin el estilo y los tonos del modo que cubrió el kirchnerismo, pero empieza a instalar el tema de la corrupción. Chacho Ãlvarez era el polÃtico que tenÃa mayores simpatÃas en la redacción de ClarÃn, de La Nación y de Página/12. En el caso del Gobierno de la Alianza me parece que parte del conflicto instalado con el Gobierno de Menem hace que ClarÃn, en algún sentido apoye esa fórmula, a (Fernando) De la Rúa y Ãlvarez hasta los últimos minutos. Ahà también, casi sin transiciones, empiezan estas crÃticas y me parece muy relevante esta idea de pilar de la gobernabilidad. En la racionalidad de los conductores periodÃsticos: si ClarÃn contaba todo lo que sabÃa sobre el estado de los bancos el 1° de diciembre, el Gobierno de De la Rúa caÃa antesâ€.
Fue el momento de mayor desesperación de toda la era Magnetto, el momento donde se encontró frente a la posibilidad de perder el control del diario
Vos marcás que no nombraron la palabra “corralito†hasta cuando ya estaba instalado.
Eso en general, todos los diarios, pero ClarÃn llega muy tarde a la crÃtica de la Alianza. De hecho, la edición el 20/21 (de diciembre de 2001 NdR), columnistas y editores que habÃan escrito de manera muy contenida de repente se sueltan, pero me parece que tiene que ver con esa idea. ClarÃn tenÃa que sostener de alguna manera eso.
No era solamente una cuestión de deber cÃvico, ClarÃn estaba endeudado en dólares y querÃa sostener la convertibilidad por razones obvias, tenÃa miedo de perder el control de la empresa por la Ley de quiebras. Por eso la idea del deber cÃvico la relativizarÃa bastante. O sea, fue el momento de mayor desesperación de toda la era Magnetto, el momento donde se encontró frente a la posibilidad de perder el control del diario. Cómo fue la reacción: conseguir la Ley de Quiebras que fue votada por el peronismo, el radicalismo y los restos del Frepaso. Otra manera exitosa, donde ClarÃn actúa como lÃder de industria e invoca un interés general y consigue salvarse (la modificación de la Ley de Quiebras, sus idas y venidas, salva a ClarÃn de su eventual entrega a los acreedores externos con los que estaba endeudado el Grupo, NdR)
En todo este perÃodo, como en la transición duhaldista, esa supuesta “ética de la responsabilidad†los lleva a ocultar hechos. Por ejemplo, ocultar la verdad sobre la situación de los bancos. O en el caso de (Eduardo) Duhalde, no reflejar la protesta social en términos de lo extendida que estaba ¿no?
Exactamente, la protesta social en enero febrero del 2002 es muy limitada en el caso de ClarÃn y se ve claramente en el caso de (Maximiliano) Kosteki y (DarÃo) Santillán. Quizá, la tapa más célebre de ese tiempo. Esa tapa refleja lo que habÃa hecho ClarÃn en enero, febrero y marzo. La misma idea: hay que sostener a Duhalde de alguna manera.
Hubo una presión, un “vandorismo†por la Ley de Quiebras ¿no? Contás una cosa interesante: a la ley la envÃa el jefe de Gabinete de Duhalde, que era Jorge Capitanich, el mismo que años después rompe en público, una edición del diario ¿no?
Es el momento donde más desesperadamente ClarÃn despliega su capacidad de lobby, que no empieza en el 2003, o sea, una de las partes del poder de ClarÃn es una gran capacidad de lobby sobre el Congreso, sobre la Justicia. Cuando el kirchnerismo habla de eso, es real y hay evidencia. Lo singular de ese momento, es que Magnetto cree que pierde el control y arma una suerte de grupo de “tormenta de ideas†con (Alberto) Pierri y (José Luis) Manzano, que son finalmente sus aliados, dos hombres que vienen del peronismo y buscan convencer a los parlamentarios peronistas, radicales y frepasistas. Las privatizaciones tuvieron consenso del peronismo y radicalismo, los candidatos del ‘89. Salvo Elisa Carrió, que en el parlamento dice que esta ley tiene nombre y apellido: ClarÃn y La Nación. Después, obviamente hubo un acompañamiento y muchos dirigentes aún creen que esa era la manera de defender a las empresas nacionales frente al riesgo de control de sus acreedores externos. También es cierto que lo que a Magnetto más le molesta es que no se le reconozca que actúa como lÃder de industrias y que salvó a muchas empresas. Quiere verse como una especie de Schindler de las empresas periodÃsticas. En parte es cierto, para muchos que son crÃticos de ClarÃn esa ley fue muy beneficiosa, como la editorial Perfil.
Es como un buen representante de la “burguesÃa nacional†lo que después queda en cuestión es cuán nacionales son sus intereses.
Si, yo creo que ClarÃn es una empresa que ha tenido siempre accionistas nacionales, es una empresa nacional, es un representante de la “burguesÃa nacional†y su momento transnacional, que fue la asociación con Goldman Sachs, está ligado a ese endeudamiento durante la década del ’90. No fue la primera opción de Magnetto esa asociación, pero después eso cambia. Magnetto es muy crÃtico con todos los empresarios argentinos, en particular con los que vendieron sus empresas durante la década del ‘90. Él se ve como un empresario argentino, que apuesta a la Argentina.
Julio Blanck dijo en la entrevista, que nunca vio una alianza más empática como la de ClarÃn y el kirchnerismo de los orÃgenes. ¿Fue asÃ?
Sin lugar a dudas fue, desde la recuperación de la democracia, la alianza más sostenida y permanente de ClarÃn. La presidencia de Frondizi y la de Kirchner fueron los momentos de mayor coincidencia. No solamente es una cuestión de beneficios gubernamentales o ayudas estatales. También de compartir ciertas ideas sobre el paÃs. Esto tiene que ver con el desendeudamiento. Básicamente con el desendeudamiento y la idea de un presidente más fuerte. Esas eran las coincidencias de Kirchner y Magnetto.
También tuvo beneficios, ¿no? La Ley de Bienes Culturales, tiene un nombre que lo ponés en tu libro que es larguÃsimo, para incluir todo lo que tenÃa ClarÃn…
Exactamente. Eso fue finalmente promulgado durante la presidencia de Kirchner. Sin lugar a dudas. Y Kirchner llega como la mayorÃa de los dirigentes polÃticos, con esa idea: estar con buenos términos con ClarÃn. Entonces arma esa suerte de apoyo en (Hugo) Moyano, las organizaciones de derechos humanos, ClarÃn y el peronismo, como una mesa en la que apoyarse. ClarÃn era definitivamente muy importante. Por eso también el acceso periodÃstico, el buen trato y la cosa de «amigotes». Creo que es aparte, el estilo de Kirchner y que Magnetto fue muy receptivo y muchos empleados de su empresa también.
Sin lugar a dudas fue, desde la recuperación de la democracia, la alianza más sostenida y permanente de ClarÃn
¿Y para vos cuál fue el punto de la ruptura?
Kirchner creÃa que por todos los beneficios que le habÃa dado a ClarÃn y todas las ayudas, le debÃa una suerte de tratamiento cordial, amigable y permanente a Cristina Fernández de Kirchner. ¿Por qué firma la fusión del “7D†tres dÃas antes? (la fusión de Multicanal y Cablevisión NdR) Porque esperaba que eso le iba a garantizar un buen vÃnculo con la presidencia de Fernández de Kirchner. Me parece que esa es la racionalidad de (Néstor) Kirchner. Al punto tal que el único encuentro entre Magnetto y Cristina se produce en esos dÃas, que es una reunión a solas en Olivos donde iba a ser el comienzo de un buen vÃnculo. Después la relación se rompe no solamente por eso. Acá hay diferencias polÃticas y también hay diferencias de tipo personal, que no son las que explican pero si hay una idea… Magnetto se enferma, en el año 2005 se le declara cáncer. Y en ese momento se produce una situación muy incómoda. Es enviado por Kirchner, (Jorge) Brito el banquero, les pregunta a los socios si están dispuestos a vender. Porque la idea de Kirchner era entrar a ClarÃn. Que empresarios afines compren ClarÃn como sucedió en otras ramas de la economÃa. El tema Telecom era un tema de tensión. Porque inicialmente Kirchner aceptó la idea de que ClarÃn entrara a Telecom. Después le propuso entrar junto a otros empresarios afines. Y finalmente, cuando empieza el conflicto, hace lo imposible para que ClarÃn no pueda entrar a Telecom.
Pero el punto de conflicto, el inicio, es la llamada crisis del campo. Ahà es cuando Kirchner ve que es un tratamiento ingrato sobre la presidenta Kirchner. Sobretodo esta idea de los piquetes. Una parte de las coincidencias entre Kirchner y Magnetto en 2003 es que TN tenÃa que mostrar poca conflictividad social en las pantallas. Y Magnetto es muy receptivo a eso. Basta ver TN en 2003. El cambio en el 2007 es esta idea que TN desde la pantalla estaba agitando la idea del desgobierno y la protesta callejera. Kirchner se enoja mucho. Pero yo creo que hasta la muerte de Kirchner, a pesar del «qué te pasa ClarÃn», habÃa una conversación. Kirchner se seguÃa viendo con los directivos. El punto de quiebre, es decir cuando ya no hay posibilidad de acuerdo, es con la muerte de Kirchner. Porque Cristina asume la idea de la guerra y la lleva hasta el última dÃa. TodavÃa continua en algún sentido.
Ahora, el “7Dâ€, el 7 de diciembre de 2007 que firma la fusión entre Cablevisión y Multicanal, que vos escribÃs que es una gran parte de los ingresos del diario…
El 80 % de los ingresos de ClarÃn vienen del cable…
ClarÃn se convierte claramente en un despedidor serial y con una tendencia a no reconocer la agremiación de los trabajadores
Claro, fue el 7D más real que el otro. Porque el otro (2012) no cambió mucho lo que sucedÃa dentro de ClarÃn…
Se esperaba un fallo de la Corte que en realidad llegó más tarde. Y en términos generales, me parece, la concentración nunca se produjo porque ClarÃn no estaba dispuesto a cumplir con la Ley. Pero el gobierno tampoco estuvo dispuesto a cumplir con muchas partes de la Ley.
En términos generales, estoy de acuerdo con vos: el 7D que tenemos que mirar es el 7D de la birome Bic, que formaliza la fusión entre Cablevisión y Multicanal.
Ahà hay otra coincidencia con lo que dijo Blanck. Vos lo comparás con la polÃtica que tuvo el peronismo en términos de “viveza†polÃtica, en relación a tratar de darle concesiones, como la polÃtica del peronismo en general, a los trabajadores de prensa y atacar a la élite o a la dirección del diario, y que en el caso de Kirchner fue un ataque en regla que incluÃa a todo el mundo.
Si, yo creo que una de las grandes habilidades de Noble en el primer perÃodo de ClarÃn, es entender que tenÃa que tener una relación con el llamado mundo del trabajo: canillitas, obreros gráficos, incluso los trabajadores de ClarÃn, eran aliados de Noble o Noble querÃa que fuesen sus aliados. Por ejemplo, los clasificados que son centrales en esa época, Noble pensó en dárselo a los canillitas. Y asà varios ejemplos. No es que Noble tenÃa un interés por las conquistas de los trabajadores, sino que veÃa que el tiempo polÃtico lo obligaba a él a tener estas vinculaciones. Después ClarÃn se convierte claramente en un despedidor serial y con una tendencia a no reconocer la agremiación de los trabajadores. Despedidor serial de comisiones internas en condiciones muy complicadas. Como yo cuento en el libro, en febrero del ’76 cuando se despide es una suerte de preludio del Golpe. Y Magnetto va a hablar con Ruckauf, que era el ministro de Trabajo, para plantear que lo que habÃa no era un conflicto laboral, sino una suerte de infiltración de las organizaciones armadas en la comisión interna. Entonces me parece que hay una polÃtica muy consecuente de Roberto Noble. Los primeros despidos de Noble son a militantes comunistas cuando se crea la primera comisión interna en el ’62 o ’63, y de ahà en adelante eso permanece hasta el conflicto con los Kirchner. En algún sentido, hablar también de que ClarÃn por primera vez ve que tiene que aceptar la comisión interna por la pérdida de credibilidad. Y la idea de ClarÃn como el malo perfecto de la época obliga a Magnetto a revisar su polÃtica con los trabajadores. Ahora ClarÃn no actualiza los sueldos de acuerdo a inflación pero ofrece buenos beneficios de retiro voluntario. En otro momento, como en el año ’99, como cuento en el libro, despide a toda la comisión interna. El «periodismo de infanterÃa» que es quizá el mayor hito antisindical de la historia, junto al ’76. Que tiene una grave consecuencia, no solamente para la defensa de los trabajadores de sus condiciones de vida, sino también tiene un notable impacto en el diario. Ahà termina la idea del ClarÃn moderno, prestigioso, que tiene una suerte de gran consenso. Finalmente es una empresa, que empieza a tener problemas y actúa como actúa una empresa como ClarÃn: despide a la comisión interna y no permite la agremiación… Creo que la comisión interna vuelve a formarse en 2011 o 2012, pero pasan más de 10 años. Y ahora hay una comisión interna que es una gran conquista de los trabajadores.
Te decÃa en relación a la polÃtica del Gobierno. Blanck dijo que Kirchner puso a los periodistas “espalda con espaldaâ€, por la famosa conferencia en la que Kirchner ataca a un movilero, y eso lo copiaron muchos funcionarios kirchneristas. Inclusive (Héctor) Timerman le reclamó que no tenÃan comisión interna.
Yo no lo verÃa tan homogéneamente. En la sección PolÃtica y en la sección EconomÃa, en el propio trabajo cotidiano, las posibilidades eran más limitadas, porque los funcionarios del Gobierno no contestaban los llamados o tenÃan esa actitud hostil y agresiva que era permanente. Como decÃs vos, Timerman le dice a un periodista de ClarÃn «armá la comisión interna». Yo no sé cuál es la contribución de Héctor Timerman al movimiento obrero, pero evidentemente él se ve en esa condición para plantear eso. Entonces, lo que sucede es que produjo ese nivel de agresión del Gobierno que muchos periodistas, que no es que tenÃan la camiseta de ClarÃn o defendÃan a ClarÃn, pero se vieron en esa situación de abroquelarse y tratar de pasar el tiempo. Y también muchos periodistas que se fueron a medios estatales. El caso más relevante es el de MarÃa Seoane. Es un diario también donde, hasta el momento, las mujeres no han tenido lugares importantes en la conducción periodÃstica. Basta ver la nueva mesa de redacción que hay. Son seis hombres y no hay ninguna mujer.
MarÃa Seoane hace una reseña muy elogiosa en la biografÃa oficial de Magnetto. Asà que MarÃa Seoane no era alguien ajena a ClarÃn o a la conducción periodÃstica de ClarÃn, pasa a Radio Nacional.
Es decir, que no fue solamente un abroquelamiento. Hubo muchas personas que se fueron incómodas por el tratamiento hostil, incómodas por otras situaciones. Pero también es cierto que lo novedoso en esos años es que en ClarÃn han convivido en las redacciones comunistas, fascistas, trotskistas, peronistas, antiperonistas, y nunca hubo ese nivel de tensión interno como el que provocó la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo.
¿Cómo estás viendo en esta primera etapa del Gobierno de Mauricio Macri, la ubicación del diario?
Me parece que ClarÃn está claramente en un momento de posguerra, para usar otra metáfora bélica. Insisto, no porque crea que es una posguerra, pero en el sentido de la posguerra que se está reacomodando después de muchÃsimos años donde la prioridad era la subsistencia y sobretodo el conflicto con el Gobierno anterior. Entonces, lo que está pasando es que ClarÃn está pensando en una nueva fase de expansión. Entonces, para esa fase de expansión lo que hace es: divide las empresas. En algún sentido, ejecuta una de las indicaciones de la Ley Audiovisual, para iniciar una nueva fase de expansión. Que empieza en la telefonÃa celular y se va a extender, porque es la propia lógica de Magnetto. No es un momento, que ahora ClarÃn se va a retirar de su aspiración de expansión. ClarÃn es una empresa que siempre va por la expansión. Y ahora va por la expansión en un contexto muchÃsimo más amigable, donde el Gobierno es muchÃsimo más receptivo a esa agenda de expansión. Basta ver el decreto de Macri dÃas después de haber asumido y la nueva ley que se está presentando. Pero no veo una suerte de gran acuerdo sobre la agenda del Gobierno. No veo a ClarÃn totalmente convencido de la presidencia de Macri. Es una polÃtica de “acompañamientoâ€.
Una cosa sobre el periodismo en general. Leà algo interesante que se ejercitó en ClarÃn, que es la información restringida. Después se generalizó en Ãmbito Financiero. Todo el universo de lo no publicable. Hoy es una práctica común. Después al público le llega información de segunda. ¿Cómo es ese mundo?
Ese mundo, en el caso de ClarÃn empezó en la década del ’80 con newsletters, que después se generalizaron. Salió el newsletter de Marcelo Bonelli y un grupo de periodistas más, que obviamente circulaba mucha información que no podÃa ser publicada en el diario por distintas razones, y lo que ven estos periodistas es la oportunidad de vender esa información. Establecen una cartera de clientes del mundo empresarial al que le venden el newsletter, reciben dinero de esas empresas y al mismo tiempo tienen que escribir para el diario sobre estas empresas privadas. Entonces, para estas empresas es un gran negocio porque por un poco de dinero tiene a su sueldo periodistas de grandes medios. Es una cosa totalmente extendida, no es una particularidad de ClarÃn y ha sido normalizada en el gremio periodÃstico. Me parece que tiene que ver también con que se pagan peores sueldos, hay peores condiciones de trabajo y no hay una suerte de consenso en torno a qué hacer con eso. Ni un debate público, no en una plaza pública, pero entre los propios periodistas de si uno puede ser periodista de un diario y al mismo tiempo vender información a empresas sobre las que va a escribir. Me parece que es algo que ha sido muy común en las décadas del ’80, ’90, 2000. Ahora creo que un poco menos pero sigue habiendo ese esquema o esa forma de ejercer el periodismo.
La pregunta iba en el sentido de una reflexión: dependencia del Estado y durante mucho tiempo tener que congraciarse con quien me ha hecho favores, una suerte de periodismo de comercio o tráfico de comercio. Entonces, ¿cuánto queda para la verdad?
Una aclaración. Este comercio de noticias o de información es más bien excepcional. Es un grupo de periodistas en cada redacción. No es una cosa totalmente extendida. Pero si obviamente, eso también pone un poco en crisis cómo se hace periodismo, la relación con la empresa en la que uno trabaja, la relación con las fuentes. Me parece que refleja una crisis severa. Esto no es por justificar a los que deciden hacer eso, pero en términos generales (y no es el caso de Bonelli), pero hay un gran deterioro no solamente de los salarios, sino de las posibilidades de ejercer el buen periodismo. Se pagan los peores sueldos en peores condiciones y están salidas aparecen como una salidas compensatorias a malas condiciones laborales. Pero insisto, los que tienen newsletter son las personas que tienen mejores situaciones personales en las empresas, porque son los que influyen.
Lo último, si la tenés ¿qué opinión te parece un proyecto como La Izquierda Diario, prensa partidaria de izquierda que se ponga un diario aprovechando las posibilidades actuales?
Yo entré a la carrera de SociologÃa en la UBA en el año ’94. TenÃa una convivencia con las distintas agrupaciones trotskistas. Lo que más celebro es una amplitud que yo no conocà en esos años en la facultad cuando las discusiones con los compañeros del PTS eran conversaciones… “difÃciles†por cierta intransigencia, por lo menos como yo lo entendÃa. Me parece que es muy interesante que haya un diario nÃtidamente de izquierda. Soy un lector diario, cotidiano. Me gusta mucho y soy de los decepcionados de toda esta suerte de… socialdemocracia progresista que no va hacia ningún lado. Los he votado muchas veces y soy de los que cree que ese tipo de intervención en la polÃtica argentina está agotada.