“De La Sota, el dirigente mas lucido que tiene la Argentina, dice que debemos construir un peronismo reformista, democrático, republicano y moderno, y convocar al progresismoâ€.
—¿Qué pasó con tu última campaña polÃtica, que a comienzos del año pasado aventajabas claramente a Macri, y pocos meses después dejaste de ser el opositor al kirchnerismo más votado?
—Cometà algunos errores. No leer con la debida gravedad, en términos de simbologÃa y de impacto en la sociedad, la muerte de Nisman. Y en lo personal, confiar en gente a la que le interesaba rasguñar poder alrededor mÃo. La suma me hizo cometer errores que terminaron impactando en la confianza de la gente.
—El año pasado, cuando te hice esta misma pregunta, vos no marcaste el tema Nisman. Hoy ves que ése fue el punto de inflexión.
—Es una herida abierta que la Argentina tiene que cerrar, y significó un antes y un después.
—Hablamos también de la famosa U de Porter, de que estar en el medio puede significar un problema para encontrar una identidad clara. ¿Temés que, asà como no viste que la sociedad se polarizaba a partir de lo de Nisman, si la economÃa de Macri fuera bien, termine ganando Cambiemos, y si fuera mal, en el otro extremo, termine ganando Cristina?
—Me niego a creer que la Argentina tenga que seguir sometida a los extremos. Lo que nos tiene que dominar es el sentido común, si no, nunca vamos a tener destino como paÃs. Un dÃa somos liberales y ajustadores, otro dÃa somos populistas y expropiadores, y la verdad es que eso nos va quitando perspectiva a largo plazo frente al mundo.
—Construir ese medio, ¿no creés que genera desconfianza, que no tenés un mensaje claro porque tu objetivo es quedar bien con todo el mundo?
—No. En los momentos en los que el Gobierno sintió que lo respaldábamos, para ellos éramos próceres; y en los momentos en los que sintió que le marcábamos diferencias, planteaba que éramos sus enemigos de una manera casi agresiva. Ni una cosa ni la otra. Tratamos de ponerle sentido común, de colaborar para que la Argentina tenga gobernabilidad, de hacer una oposición seria, responsable. Con Ganancias planteamos que es un compromiso que asumimos, pero que también asumió el presidente Macri. Le dijimos al Gobierno: “Hay que animarse a cobrarle a los que ganan muy fácil mucha plataâ€. El juego, la minerÃa, la renta financiera. A los que ganaron mucha plata con el dólar futuro: once mil millones de pesos que tendrÃan que pagar 600 que ganaron, pero que beneficiarÃan a seis millones.
—Ver que podrÃas haber sido el Presidente y no lo fuiste, ¿qué te cambió?
—No sé si es ver que habrÃa podido ser el Presidente y no lo fui, porque la gente es sabia, y a lo mejor espera de mà un tiempo de maduración mayor.
—¿Qué es distinto del Sergio de hoy al de hace un año?
—Traté de aprender de los errores. No se aprende sólo de los éxitos, se aprende mucho de los errores y de los fracasos.
—¿No tenÃas una personalidad con un grado de ansiedad muy grande, con enorme deseo de satisfacer a los demás, lo que era también una señal de cierto grado de inconsistencia polÃtica porque a todos no se puede satisfacer al mismo tiempo?
—Soy un poco ansioso, pero tiene que ver con la idea de que la Argentina necesita construir mayorÃas con legitimidad, y uno lo busca todo el tiempo.
—Ayer me vino a visitar un alto diplomático de Brasil, que fue vicecanciller. Y me decÃa que el gran problema de Brasil es que es una sociedad en la que siempre primó la concordia, y la polÃtica se hacÃa sin considerar al otro un enemigo o un adversario, sino un competidor que merecÃa respeto, y siempre se llegaba al acuerdo. Incluso se hablaba de la herencia de la diplomacia de Itamaraty: el jefe de la primera cancillerÃa es el prócer mayor de Brasil, los billetes tenÃan su foto y no de un militar, no hay militares importantes en la historia de Brasil pues no tuvo que hacer guerra de independencia. Y que el problema que tienen hoy es que se enfrentan, como en Francia históricamente, como nosotros, como pareciera ser en Estados Unidos, a una situación en la que en lugar de primar la concordia y el acuerdo, prima la división y el odio. ¿No ves que haya una tendencia en la Argentina a que se radicalicen las polarizaciones?
—Puede ser, pero me niego, porque sea una tendencia, a prestarme a seguirla. Nada bueno se puede construir desde el odio. Si la Argentina pretende tener futuro como paÃs, con el concepto que significa en términos culturales y de hermanamiento ser una Nación, no puede su dirigencia someterse a ese juego, que lo único que hace es dividir.
—Ese diplomático me decÃa también que los paÃses que se dividÃan no crecÃan, y que por eso Brasil fue el paÃs que más creció durante todo el siglo XX, porque su naturaleza nunca fue beligerante, sino de concordia. Y diagnosticaba que el problema de Francia, que habÃa perdido durante el siglo XX toda trascendencia mundial, era el resultado de una sociedad dividida.
—De la idea de la fractura y de la división, ganan los que ganan con la fractura, pero pierde el conjunto.
—Durante los cuatro años y medio de Néstor Kirchner presidente, condujiste Anses; durante el segundo año de la primera presidencia de Cristina Kirchner, fuiste su jefe de Gabinete, y dado que los casos más resonantes de corrupción, Lázaro Báez o Julio López, vienen desde el comienzo del kirchnerismo, la pregunta es ¿cómo pudo existir una matriz de corrupción sin que vos la percibieras?
—Porque Anses funciona con mucha independencia del Poder Ejecutivo, y en el caso de los once meses que fui jefe de Gabinete, cuando no sos parte, no te hacen parte, y eso melló mi relación con muchos dirigentes.
—En su última declaración, y la primera por estar imputada en casos de corrupción, Cristina Kirchner dijo que eran los jefes de Gabinete los encargados de asignar la obra pública. ¿Era asÃ, o decidÃa De Vido?
—La Ley de Presupuesto la establece el Congreso, y la redistribución de partidas se hace por Decreto de Necesidad y Urgencia. El jefe de Gabinete tiene la responsabilidad, según la Constitución del 94, de la administración del Presupuesto en términos del cumplimiento de metas, pero en la ejecución del Presupuesto, está en cada ministerio. Quienes contratan y pagan son los ministerios.
—O sea, asignar la obra pública a Báez o López.
—Era responsabilidad de cada ministro.
—¿Y cómo quedó tu relación con De Vido?
—Nunca tuve relación. Yo no era un personaje que integraban o les simpatizaba. Mi actitud desafiante contra el poder, renovadora en términos territoriales, peleas como la de San MartÃn o la de San Fernando, no eran bien vistas.
—¿DecÃs que te habÃan buscado como una figura que enviaba un mensaje de cambio?
—SÃ. Pasaba lo mismo con Graciela Ocaña, que fue los cuatro años y medio de Kirchner titular del PAMI y después dos años ministra de Salud. Pasó con Alfonso Prat-Gay, o con el mismo MartÃn Lousteau, que tuvo un vuelo corto porque era un personaje con mucha personalidad.
—Cristina declaró hace poco que el verdadero jefe de Gabinete es el Presidente.
—Totalmente.
—Y que el jefe de Gabinete es una especie de secretario del Presidente.
—La Constitución del 94 dejó a mitad de camino el tema del jefe de Gabinete. A Marcos Peña le dije: “Es el peor cargo porque sos portador de malas noticias y nunca ejecutor de buenas accionesâ€. Es como el número cinco en un equipo de fútbol. El que raspa, recupera la pelota, pero jamás va a aparecer haciendo goles.
—Alberto Fernández fue tu predecesor como jefe de Gabinete, y estuvo casi seis años, cuatro años y medio de Néstor Kirchner y el primer año de Cristina. Al tomarlo en el Frente Renovador, ¿no le preguntaste si no se habÃa dado cuenta de lo que estaba pasando?
—No charlamos mucho del pasado porque con Alberto, durante toda la etapa kirchnerista, estuve muy enfrentado. El estuvo en contra de la moratoria jubilatoria, y me costó mucho esfuerzo lograr que dos millones y medio de jubilados tuvieran su jubilación. Alberto y algunos otros ministros decÃan que estábamos regalando jubilaciones, a pesar de que ahora se llenan la boca hablando de la inclusión jubilatoria.
—¿Nunca un empresario en esos años te advirtió que le pedÃan coimas?
—No. Lo habrÃa denunciado. En la Argentina habrá Justicia de verdad cuando, además de polÃticos presos, haya empresarios presos, porque en el cohecho hay uno que cobra y otro que paga.
—¿No te llamaba la atención que se repitieran los nombres de quienes ganaban las licitaciones?
—En Anses eso no pasaba, y uno mira, en general, su lugar del Estado.
—Cuando leÃas la revista “Noticias†en 2003, o PERFIL en 2005, denunciando infinidad de casos de corrupción, negocios de Lázaro Báez, de Cristóbal López, de De Vido, el crecimiento patrimonial del matrimonio Kirchner, ¿qué pensabas?
—La prensa lo que hace es investigar, reflejar a veces de manera errónea, a veces de manera cierta, pero, en definitiva, lo que define conductas es la Justicia. La prensa lo que hace es mostrar hechos que generan dudas…
—¿Y no te generaban dudas?
—SÃ, claramente. Pero la certeza la da la Justicia.
—Sos abogado. Sabés que hay una corriente jurÃdica en la cual una Ãntima convicción lo puede llevar a un juez a fallar, aunque no tenga todas las pruebas. ¿No te parece que esas investigaciones cruzaban el lÃmite de la mera sospecha por acumulación y cantidad de evidencia?
—No. Cuando sentà que nada tenÃa que ver lo que yo esperaba de la polÃtica con lo que representaba el Gobierno, me fui.
—Pero no por el tema de corrupción.
—Cuando uno se separa, no lo hace por una cosa, se separa por una suma.
—A vos te siguió como jefe de Gabinete AnÃbal Fernández. ¿CompartÃs esa idea de que si él no hubiera sido el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, el Presidente y el gobernador serÃan otros?
—La sociedad creÃa que era tiempo de cambiar. Ya lo habÃa mostrado en el 2013, cuando el kirchnerismo perdió por 15 puntos en la provincia de Buenos Aires contra el Frente Renovador, asà que no era una novedad que en la provincia de Buenos Aires habÃa sólo un núcleo de 30 puntos.
—Creés que es un chivo expiatorio, que no fue el artÃfice de la derrota.
—En todo caso, incrementó las posibilidades de derrota.
—El tema de la corrupción en el kirchnerismo hoy emerge todavÃa con más fuerza. ¿Alguna autocrÃtica en ese sentido?
—No. Tengo la tranquilidad de que empecé y terminé toda la función pública viviendo en la misma casa, tengo un auto, no tengo ningún bien ni ninguna empresa, ni ningún dinero.
—No me refiero a lo personal, sobre lo que no existe ninguna sospecha, sino a lo que serÃa la responsabilidad según santo Tomás de Aquino: actuar para que no sea, no sólo no hacer lo mismo.
—Frente a la imposibilidad de impedir, está la posibilidad de curar. Y estoy orgulloso de que hoy la Argentina tenga una Ley del Arrepentido y que esté a horas de tener una Ley de Extinción de Dominio que son de mi autorÃa. No sólo porque van a permitir romper la cadena de corrupción, sino porque los que robaron van a tener que devolver la plata que robaron.
—¿Cómo pudo un paÃs llegar a ese nivel de corrupción si no fue con algún grado de responsabilidad no solamente de los corruptos? Los Kirchner no eran unos marcianos, como los militares en otra época, que tomaron la Argentina. ¿No nos cabe una autocrÃtica?
—Es probable. La Argentina tiene que romper la cultura del roban pero hacen. Si roban, aunque hagan, son ladrones.
—Con Stolbizer, con Adrián Pérez, cuando era un referente de Carrió, ¿se podrÃa sospechar que hay una búsqueda de borrar cualquier vestigio relacionado con el kirchnerismo?
—No, porque reivindico la Asignación Universal, la inclusión jubilatoria, me reivindico como peronista en términos de pertenencia cultural al viejo sistema de movimientos de la Argentina. Lo que hay es la valoración de alguien con quien compartimos hasta una forma de vida. Margarita y nosotros, Malena y yo, somos, en términos de representación polÃtica, lo más parecido a la clase media argentina, porque somos parte de la clase media argentina.
—¿Alguna vez Margarita te hizo alguna crÃtica respecto a tu paso por el kirchnerismo?
—No. Me dijo: “Tengo la tranquilidad de que, después de haber estado seis años al frente de Anses, un año como jefe de Gabinete y seis años como intendente, no tengas una sola denuncia de corrupciónâ€.
—¿Por qué Carrió te tiene entre ceja y ceja?
—Supongo que porque nos va bien en las encuestas.
—¿Será candidata a senadora en la Provincia o en la Ciudad?
—No lo tengo claro.
—¿Pero qué imaginás?
—El problema es que el margen de error es muy grande.
—Hay tantas posibilidades de que vaya a un lado como al otro.
—SÃ.
—¿HabÃa un acuerdo con Cambiemos para que la que ocupara la ProcuradurÃa en el relevo de Gils Carbó fuera Graciela Camaño?
—No. Graciela tiene tres años más de mandato, ama lo que hace, es la mejor diputada que tiene la Argentina.
—¿No es cierto entonces que fue que Camaño era la reemplazante lo que terminó de convencer a Carrió de boicotear la ley que ponÃa un término al mandato de la ProcuradurÃa?
—No. Además, si le decimos a Camaño que tiene que dejar su banca para irse de procuradora, se suicida.
—La economÃa de Macri, de seguir asÃ, ¿termina en el desastre que pronostica Lavagna?
—A la gente la plata no le alcanza y el Gobierno no termina de entender que es la pyme y el mercado interno, que es el 80% de su producto, lo que mueve la economÃa argentina. Es muy atractivo subirse a los aviones para ir a charlar con empresarios de afuera a buscar posibles inversiones, pero lo primero que tenemos que lograr es que invierta el que está acá, el que genera empleo mañana. No termina de ver, más allá de lo lindo y lo sofisticado que puede ser ir a Qatar, que necesitamos que se reactiven las pyme del calzado de La Matanza.
—¿Qué habrÃas hecho distinto este primer año si hubieras sido Presidente?
—La salida del cepo habrÃa sido con un esquema mixto de tipo de cambio, precisamente para recuperar competitividad en la balanza comercial, pero manteniendo precios en la Argentina.
—Desdoblamiento cambiario.
—En segundo lugar, la cantidad de pesos que tiene la economÃa argentina nos permiten trabajar con un seguro de tasa que le dé crédito a la pyme, que hoy tiene un problema de financiamiento para poder aumentar capacidad instalada. Hay impuestos que no hubiese bajado e impuestos que hay que bajar, y esto que no nos tocó hacer desde el Gobierno, pretendemos hacerlo desde el Congreso. Era más importante bajar Ganancias que regalarles las retenciones a las mineras, que regalar la millonaria diferencia que hicieron con las operaciones de dólar futuro muchos empresarios. Once mil millones de pesos recaudará el Estado si les gravamos con un 15% la ganancia que tuvieron. ImagÃnense de la ganancia que estamos hablando: más de 70 mil millones de pesos. El Gobierno tiene que entender que cuando la gente tiene plata en el bolsillo, la Argentina funciona mejor.
—¿Qué habrÃas hecho para bajar la inflación?
—Hay dos cuestiones. La primera tiene que ver con la expectativa inflacionaria, y la tasa de interés juega un papel.
—¿La inflación es el resultado de un déficit fiscal excesivo?
—Es el resultado de muchas cosas, el de una economÃa que tiene poca oferta. Hoy, incluso, tiene poca oferta con capacidad instalada ociosa. IncreÃble.
—¿Cuál considerás que es el orden de importancia de las causales de la inflación?
—Es una suma. El precio de la energÃa 20% más caro que el promedio de la región, el precio de la logÃstica en un paÃs que hace 40 años que no tiene inversión en infraestructura logÃstica, el precio de la moneda, el tipo de cambio que es tan fluctuante. La salida del cepo generó también impacto inflacionario.
—¿PodrÃamos decir que la casua de fondo de la inflación es el déficit fiscal que hace que Estado precise el impuesto inflacionario para cubrirlo?
—Pero el problema es el tamaño de la economÃa. Cuánto producimos y cuánto vendemos al mundo. Una economÃa funciona por consumo, inversión y exportaciones. La Argentina tiene el consumo frenado, la inversión estancada y las exportaciones planchadas, entonces, cuando uno mira la composición del PBI de la Argentina en términos de impo/expo, tenemos los indicadores más bajos de la región, y eso da un resultado en la balanza.
—¿El problema central no tiene que ver con financiar el déficit fiscal con impresión de dinero?
—Financiado con impresión de dinero o con deuda transformada en dinero, el impacto es igual si hay tracción sobre la demanda en un mercado que tiene poca oferta. La Argentina tiene que pasar de una economÃa de demanda a una economÃa de oferta de bienes, y eso no es una tarea de un dÃa, es una tarea de cinco años. El dÃa que tengamos pyme con capacidad de producir para satisfacer todo el mercado local, pero, además, para exportar a Uruguay, a Brasil, a Paraguay, a Bolivia…
—Tu receta para salir del déficit fiscal viene por el crecimiento. En la medida que se mantenga la misma presión tributaria, si crece el paÃs, se va a poder reducir ese déficit fiscal.
—Hay que recorrer los dos senderos: crecimiento del producto y disminución de la presión tributaria.
—Crecer más aún para también bajar impuestos, pero la solución es crer.
—La solución de la economÃa argentina es el crecimiento. La energÃa es un precio, la logÃstica es otro precio, el dinero, la tasa de interés es otro precio, la moneda, el trabajo y el Estado son otros de los precios. El problema es que la suma de todos esos precios nos hace poco competitivos. A veces es injusto cuando se mira sólo la cuestión laboral en la Argentina, porque no se está mirando el resto de las incompetitividades que tiene nuestra economÃa.
—Partiendo de la base de que la salida de la inflación y del déficit es a través del crecimiento, en tu primer año de Gobierno no habrÃas podido solucionar el problema, habrÃas aceptado una inflación alta que se fuese corrigiendo a lo largo de los años.
—Agravó la inflación la salida del cepo.
—Con tu salida del cepo desdoblado, ¿habrÃas tenido una inflación del 25%.
—No, porque si uno tiene una rÃgida polÃtica fiscal, si uno crece y controla el gasto, puede ir bajando la inflación.
—¿TenÃas un plan antiinflacionario?
—SÃ, y además tenÃamos un programa bastante completo en materia de inversión, de exportaciones, de mercado interno que lo lideraba Roberto (Lavagna).
—¿Cómo hubieras llegado a fin de año?
—Me parece hasta irritante responder a un año de un nuevo Gobierno.
—Dame las cuatro o cinco grandes señales de la economÃa: la inflación serÃa cuánto, el dólar costarÃa cuánto, el producto bruto…
—Es teórico eso.
—¿El plan de ustedes a dónde llegaba?
—TenÃamos una meta de tres años con una inflación de un dÃgito.
—¿Y el primer año?
—Es jugar a la loterÃa y serÃa irrespetuoso e irresponsable de mi parte.
—¿Y qué decÃa el plan de Lavagna respecto de eso? ¿Esperaba una inflación el primer año de cuánto?
—Esperábamos el sendero en 30 meses para llegar a la inflación de un dÃgito porque lo acompañábamos con medidas para el crecimiento, seguro de tasa…
—Lo pongo de otra manera. La inflación de 2016, ¿habrÃa crecido respecto de la de 2015?
—Probablemente, se habrÃa mantenido igual.
—¿El producto bruto?
—HabrÃa crecido.
—¿La cotización del dólar serÃa parecida a la actual?
—SÃ, con la diferencia de que el primer semestre habrÃamos trabajado con dos tipos de cambio.
—Pero hoy habrÃan convergido.
—Pero habrÃan convergido con un enorme resultado económico para el Estado.
—Igual habrÃas acordado con los holdouts y salido del cepo.
—Sin duda.
—¿HabrÃas tenido una polÃtica más orientada al consumo interno?
—Y a la producción local.
—¿Qué les respondés a quienes dicen que tus propuestas de bajar el impuesto a las Ganancias y la Emergencia Social tienen un sesgo electoralista porque ya comenzó la campaña de 2017?
—Que la propuesta de Ganancias que hoy estamos discutiendo es proyecto de ley desde hace un año, y que mi planteo viene desde el 2013. El salario no es ganancia, es remuneración. La Argentina tiene que dejar de cobrarle impuestos a un trabajador por trabajar, porque si no, no hay incentivo al trabajo.
—Todos están de acuerdo en el qué. El Gobierno también se comprometió en su campaña. La discusión es el cómo y el cuándo.
—El cuándo lo quisimos discutir todo el año; el Gobierno no quiso. Hace cuatro meses que estamos esperando y pidiendo dictámenes en comisión. Llegamos a fin de año, viene el aguinaldo y volvemos a la discusión.
—¿Hoy hay una CGT massista?
—DirÃa que tuvimos en 2013 y 2015 la capacidad de elegir a dirigentes sindicales emergentes para el Frente Renovador. No fuimos a buscar a la dirigencia del pasado, sino a la dirigencia que en ese momento era la del futuro, que hoy es el presente.
—¿Creés, como Trump, que los tratados de libre comercio siempre son de suma cero?
—SÃ.
—¿Estabas de acuerdo en el 2005, en aquella reunión de Mar del Plata, que se le haya dicho no al ALCA, o creés que habrÃa sido conveniente, como le es conveniente a México?
—A México le conviene por la cercanÃa. Los tratados de libre comercio que no tienen una logÃstica regional terminan siendo de suma cero. Una cosa son los tratados bilaterales y otra los multilaterales. Mercosur, cuando era una construcción de pocos paÃses, se encaminaba a construir un camino de sinergias comerciales, de complementariedad. Cuando se abrió, terminó desvaneciéndose, y empezaron a pesar los tratados bilaterales. Hoy sufrimos los resfrÃos de Brasil porque el bilateral nuestro es el más importante, pero por una cuestión de tamaños de mercado, del precio de la logÃstica por vecindad.
—En el caso del ALCA, en el 2005, era toda América Latina. Después, cada uno de los paÃses que estaban a favor de hacerlo, como Chile, Perú, Colombia, como no se pudo hacer en conjunto, fueron cerrando tratados individuales, pero con menores ventajas ya sin la fuerza de negociación de toda América Latina.
—Eso es relativo.
—Te parecÃa que no era conveniente.
—Hoy todos dicen: “Trump está denunciando el TPP (Trans-Pacific Partnership: Acuerdo TranspacÃfico de Cooperación Económica)â€. Hillary también anunció en la convención demócrata que lo iba a revisar porque el problema es que tenemos a la gente sin trabajo, y el desafÃo es ver cómo las aldeas locales son parte de la aldea global. Estuve diez dÃas en la Ecole de Francia debatiendo con funcionarios y lÃderes polÃticos de 19 paÃses el tema del trabajo de los próximos 30 años.
—El problema no es la globalización sino la robotización de la producción.
—SÃ, pero también la reconversión de las economÃas. El caso del Correo francés, que se transformó en una empresa de logÃstica que funciona como backoffice de todo lo que es el comercio de internet.
—El gran desafÃo es que cuatro de cada cinco trabajos de los próximos 20 años todavÃa no se inventaron, pero concretamente sobre los tratados del libre comercio, ¿tu actitud es menor predisposición a la globalización?
—Es de conveniencia para la Argentina. Tenemos que firmar lo que le conviene a los argentinos, porque nuestra responsabilidad la tenemos con el trabajo de los argentinos.
—¿Te sorprendió el triunfo de Trump?
—No. Gané varias apuestas. A Sergio Bendixen (N. de la R.: consultor peruano que asesora a Massa) le gané una muy importante: tendrá que colaborar de manera gratuita conmigo.
—¿El triunfo de Trump tendrá consecuencias negativas para la Argentina?
—Nuestros problemas no los resuelve ni Trump, ni Hillary ni el primer ministro de China. Los resolvemos nosotros. Lo que va a generar es mayor tasa de interés para los paÃses emergentes.
—El comercio mundial de bienes se redujo 16% en los últimos dos años. ¿Temés que se esté gestando, a nivel global, una recaÃda de la crisis de las hipotecas de 2008/2009?
—No sé, pero el nivel de concentración de riqueza empieza a generar no solamente problemas de desigualdad muy serios, sino también grandes problemas de funcionamiento en el comercio. Y el otro problema son los estados que no tienen capacidad de imponer, de gravar a empresas globales. Un ejemplo claro. Hace diez años, para mirar una pelÃcula en nuestra casa, Ãbamos al videoclub. Hoy la bajamos por Netflix, y no hay la misma imposición que tenÃa Blockbuster de generar empleo, sino de impuestos. La aldea global también desfinancia a los estados porque consolida la acumulación de renta sobre las compañÃas globales.
—¿Ves en la coyuntura un enfriamiento mundial de la economÃa que puede producir una crisis como en el 2008 o 2009?
—Distinta porque en la del 2008, 2009 hubo una crisis de confianza en el sistema financiero que hoy no aparece como un riesgo en el corto plazo.
—El anterior fue alopático, y éste es como homeopático.
—Exactamente.
—Pero si no se soluciona el deterioro continúa.
—Es como si estuviera envejeciendo.
—¿Cuánto determinará la marcha de la economÃa el resultado de las elecciones legislativas?
—Siempre es importante, pero en 2009 y en 2013 la economÃa no estaba mal, y el Gobierno perdió.
—¿El rechazo al regreso del kirchnerismo hará que mucha gente le perdone a Macri los defectos de su economÃa?
—Hay una mayor tolerancia porque la gente sintió alivio con el ciclo que terminó. Pero esa tolerancia está empezando a convivir con algún grado de desilusión de gente que creyó que la Argentina iba a tener un momento económico mejor. Siempre el primer año los gobiernos cuentan con mucho crédito.
—ParecerÃa que el segundo también porque la primera elección legislativa de todos los gobiernos democráticos posteriores al 83, salvo De la Rúa, ganaron la primera elección.
—SÃ, pero el 25 de octubre hubo una fuerza de 35 puntos, una de 30 y una de 23. La sociedad argentina ya no da más cheques en blanco.
—Parece repetirse el escenario de las presidenciales del año pasado cuando primero vos superabas a Cambiemos hasta que comenzaste a perder aliados, y ahora parece operarse también una sangrÃa en tus filas similar a la del año pasado, comenzando por quien fue tu candidato a gobernador, Felipe Solá.
—Eso no es cierto. Felipe no sólo desmintió esa versión, sino que anunció la conformación del Frente Renovador Peronista como una de las patas del Frente para el año que viene.
—¿No es curioso que Solá, Alberto Fernández y algunos sindicalistas, como Rodolfo Daer, hablen de una unidad del peronismo cuando vos te postulás como un espacio disruptor desde esa fuerza?
—Están llamando a los peronistas que quieren soñar con construir la Argentina de la movilidad social ascendente y no tener que cargar en la espalda a aquellos que tienen que explicar causas judiciales. Es la unidad de los peronistas, no del PJ.
—¿No es que ellos se estén yendo?
—No. No es una estrategia individual, es una decisión charlada. Es bueno que a los peronistas que no tengan causas y que tengan sueños los queramos abrazar.
—¿Seguro que no se está repitiendo lo del año pasado con De Narváez, Mónica López, DarÃo Giustozzi?
—No. Incluso estamos sumando dirigentes y lo hacemos de una manera mucho menos rimbombante que antes. Ni para la suma ni para la resta.
—Aprendiste a retenerlos.
—Aprendà que la confianza de la gente es más importante que la suma o la resta de un dirigente.
—Una debilidad que compartÃs con Cambiemos es la falta de una referencia fuerte en la tercera sección electoral, el sur del Conurbano, donde el peronismo ganó tres elecciones el año pasado.
—En 2013, nosotros empatamos con el kirchnerismo sin tener intendentes en el sur del Conurbano. Le ganamos en la primera sección por 600 mil votos, una diferencia muy grande en la zona donde más nos conocen y más valoran la gestión de Tigre.
—¿Pero tenés alguna estrategia para el sur?
—Caminar, escuchar a la gente. La gente necesita que la abracen. Estoy caminando en silencio, sin prensa, yendo a barrios, a clubes, a centros de jubilados. La diferencia es que yo creo que la gente quiere que vayamos a escucharla, no a sacarnos la foto.
—¿Randazzo será el candidato en la Provincia?
—No sé cómo va a resolver el kirchnerismo la interna. No tienen Congreso, todavÃa no tuvieron apoderados definidos, no tienen mecánica de interna.
—Lo ponés en la interna del kirchnerismo.
—Del FpV, digamos.
—No imaginás que pueda ser un competidor para esos peronistas que salen a buscar la unión del peronismo.
—Ojalá tome la decisión de abandonar el Frente para la Victoria y de construir algo nuevo. Bienvenida la competencia.
—¿Cristina Kirchner será candidata?
—Si viene a la provincia de Buenos Aires y compite, tendremos que enfrentarla.
—¿Qué chance le asignás a que eso suceda?
—Repito: no sé cómo resolverá el kirchnerismo su interna, si con Cristina, con Scioli o con Randazzo.
—¿Es más posible que Cristina sea candidata en la provincia de Buenos Aires, en Santa Cruz o en ningún lado? No quiere decir que vaya a suceder, estamos hablando de prospección.
—Lo que pasa es que después la construcción no es sobre la prospección, sino sobre la afirmación.
—Prometo no hacerlo tÃtulo (Risas).
—No lo sé. Tampoco me preocupa. Nosotros tenemos que construir una fuerza fuerte que represente a los peronistas y a los progresistas y que sea alternativa al Gobierno. Tenemos que mostrar que hay un peronismo democrático, que puede ganar elecciones y que eso no significa destruir al Gobierno que está gobernando.
—Si estuvieras en su lugar, ¿serÃas candidato en la provincia de Buenos Aires o en Santa Cruz?
—Es muy difÃcil ponerse en su lugar. No sé qué evaluación hace.
—¿Creés que sigue teniendo 30% de intención de voto en la provincia de Buenos Aires?
—En teorÃa, sÃ. En la práctica hay que demostrarlo en las urnas.
—¿Tus encuestas indican 30%?
—Un poquito menos.
—¿Te sorprende?
—No. Tiene que ver con la valoración de cosas en términos de resultado en la vida de la gente. Para un jubilado, la tarjeta Argenta es poder ir a comprar en cuotas; para una mamá que tiene varios hijos, la Asignación Universal fue un logro. Menem se fue en el 99 y en el 2003 sacó 25 puntos.
—Si la economÃa no mejora, o si empeora, ¿esa presencia positiva en parte de la provincia de Buenos Aires de Cristina Kirchner puede potenciar aún más ese recuerdo?
—Las sociedades nunca votan para atrás, siempre votan para adelante, y creo que Cristina es el pasado.
—Fuiste crÃtico de la gestión de Ritondo en el Ministerio de Seguridad y de la falta de reformas estructurales en la PolicÃa Bonaerense. Aunque ningún intendente lo dice de modo público, va ganando consenso la idea de que esa fuerza atraviesa un estado terminal en simultáneo con el reclamo de los jefes comunales para que se les transfiera policÃas locales. ¿Sos partidario de esa medida, creés que resuelve el problema de fondo?
—Nada individualmente resuelve el problema de fondo, sino un conjunto de polÃticas. Vidal se comprometió conmigo a convocar el año que viene una mesa para construir una polÃtica de Estado sobre la seguridad de la Provincia. Es importante que la Provincia tenga un FBI propio, un área de investigaciones que trabaje con los fiscales, con la Justicia, separado de la PolicÃa Bonaerense. Es importante trabajar la PolicÃa Bonaerense por regiones y tener policÃas de prevención local para que haya en todos los casos control por oposición. Prevención en un lugar, seguridad en otro e investigación en otro lugar, y los tres controlándose; es la mejor forma de romper con la connivencia. Es muy difÃcil que un fiscal pueda conseguir buenos resultados en una investigación cuando el jefe de calle que utiliza para investigar a un desarmadero, es el mismo que protege al desarmadero.
—La división del partido de La Matanza ha despertado polémica. Es resistido por la intendente Verónica Magario y uno de los pocos temas que hace coincidir a la diáspora del peronismo bonaerense por el temor a que, de concretarse, serÃa indetenible la división, por ejemplo, de Lomas de Zamora y Almirante Brown. ¿Lo percibÃs como una solución real al problema de la pobreza y a la falta de servicios esenciales de muchos vecinos de esas regiones?
—En 2001, planteé que habÃa que dividir Tigre, y hoy sigo sosteniendo que cuando Tigre tenga 600 mil, 650 mil habitantes, hay que dividirlo. Las unidades chicas y con control de gasto son más eficientes para hacerle el pavimento a los vecinos, controlar la luz de la cuadra, brindarle seguridad, tener un sistema de monitoreo de cámaras importante.
—Un papel clave en tus diálogos con Vidal y con Macri le cabe a Emilio Monzó, quien a la vez es una polea de transmisión con los intendentes peronistas que se sienten perjudicados por su liderazgo. ¿Cuál es la relación que mantenés con él?
—He tenido momentos de mucho conflicto, momentos de mucho diálogo, pero tenemos una muy buena relación personal. Hay ministros que no pueden mostrarle ningún resultado al Presidente, y sà lo puede hacer la Cámara de Diputados por la vocación nuestra de que haya gobierno y gobernabilidad, pero también por la vocación de diálogo del Gobierno, que tiene setenta leyes que mandó al Congreso. Eso es un mérito para reconocerle a Monzó.
—¿Te lo imaginás volviendo al peronismo?
—El problema es que primero tenemos que definir qué es el peronismo.
—¿Qué es el peronismo?
—El Perón del abrazo con BalbÃn, el que reemplazó la idea del enemigo por la del adversario, planteando que para un argentino no habÃa nada mejor que otro argentino, el Perón de la Argentina fuerte en el marco del continentalismo, el Perón del medio ambiente como valor, el Perón sabio, el Perón de su vuelta del exilio es el Perón de este tiempo.
—¿Cómo imaginás el futuro del peronismo?
—Como un movimiento que vuelva a abrazar los sueños de los más pobres y que deje de una vez y para siempre en el pasado la idea de los bolsos.
—Ese peronismo…
—Lo podrÃa tener a Emilio, sin duda.
—¿Te gustarÃa que ese peronismo también te tuviese a vos?
—Ese peronismo puede tener a muchos. Lo que hay que aprender es que construir el peronismo del futuro es animándonos a dejar en el pasado a los que mancharon la historia del peronismo.
—¿Te gustarÃa ser el conductor de ese nuevo peronismo?
—Me gustarÃa ser parte de ese nuevo peronismo, el conductor lo elige la gente.
—Te gustarÃa que el Frente Renovador sea parte de ese nuevo peronismo.
—Me gustarÃa que el Frente Renovador sea parte de un nuevo peronismo con los sectores progresistas de la Argentina.
—¿Tu legado polÃtico más importante para el futuro serÃa reconstruir el peronismo?
—No. Mi legado es darle a la democracia argentina la idea de alternancia, y en eso estamos con Margarita. La derecha hoy en el Gobierno y el peronismo progresista como oposición. La clase media argentina necesita representación polÃtica, y nosotros tenemos la obligación de representarla.
—Más allá de los nombres, ¿pensás que para que haya alternancia tiene que haber dos partidos con una identidad y posibilidad de gobernar?
—Pensá en Trump, que se lleva puesto a todo el partido Republicano y a todo el partido Demócrata, o sea, se lleva puesto al sistema polÃtico más consolidado. Porque hoy estamos en la era de la democracia Facebook, donde todos los dÃas se construye legitimidad para arriba o para abajo. La velocidad de la información genera una legitimidad de origen y una legitimidad cotidiana.
—¿Tenés ahora 40 y…?
—Cuatro. No soy más ese joven que promete.
—¿Ese paÃs futuro que necesita bipartidismo y alternancia, es el norte que guiará tu construcción polÃtica?
—Absolutamente. La Argentina necesita dos cosas. La primera, un sistema bipartidista donde esté expresada la clase media, los sectores populares del progresismo y lo que hoy representa Cambiemos. Y un acuerdo económico y social, donde definamos cuáles son nuestras estrategias a diez y a veinte años de algunas polÃticas públicas.
—¿SerÃa como recrear lo que fue el radicalismo y el peronismo en su momento?
—SerÃa como darle a la Argentina un pacto de la Moncloa.
—¿Cambiemos ocupa el lugar del radicalismo?
—Cambiemos es el radicalismo subsistiendo en un sistema más amplio. Nosotros tenemos la responsabilidad de construir el Cambiemos del futuro, donde el peronismo tiene que tener un lugar importante, pero el progresismo también.
—En esa lógica, ¿se podrÃa decir que el Frente Renovador pretende transformar ese peronismo…?
—No somos el PRO del … (peronismo).
—¿Deskirchnerizar al peronismo es sólo curar la corrupción?
—No, a que la dirigencia polÃtica argentina tiene una responsabilidad a futuro. Es mucho más: es republicanismo.
—Un peronismo social demócrata, digamos.
—José Manuel de la Sota, para mà el dirigente más lúcido que tiene la Argentina, siempre dice que tenemos que construir un peronismo reformista, democrático, republicano y moderno, y que convocar y abrazar a los sectores progresistas es una tarea del peronismo moderno.
—Si tuvieras que hacer vos el tÃtulo de eso, ¿cómo serÃa?
—Qué complicado.
—¿Cómo sintetizarÃas un objetivo de largo plazo estratégico: lograr que el peronismo se reconstruya y desde el peronismo se reconstruya un nuevo sistema de partidos polÃticos?
—No lo planteo en términos de reconstrucción del PJ. Lo planteo en términos de reconstrucción del sueño de los peronistas, del conjunto de sus valores.
—¿Otro partido polÃtico?
—Cambiemos no es un partido, es un movimiento. Hay que construir un movimiento polÃtico que le dé continuidad a las ideas de justicia social del peronismo, y allà va a estar los peronistas. Y que incorpore a los sectores progresistas. Estoy planteando un tema de valores, del sueño de la casa propia, del sueño de la educación pública, del trabajo como motor de la movilidad social ascendente en la Argentina, no de cooptación de dirigentes. Hay una diferencia central.
—Pero al PJ, al partido institucional, ¿lo ves reconvirtiéndose y que el Frente Renovador lo integre y lo conduzca, o creés que el PJ como institución tendrÃa que desaparecer?
—El PJ hoy, tal como está, es una institución vacÃa de valores. Sueño con que los peronistas sientan que encuentran en nosotros su representación y su liderazgo.
—En ese caso, el PJ se extinguirÃa, o serÃa una fuerza que irÃa perdiendo significado.
—Los sellos siempre van perdiendo significado. Hoy los radicales, como simbologÃa, son más que la Unión CÃvica Radical. Hay muchos radicales que se habÃan ido antes al PRO y hay muchos radicales en el Frente Renovador. La Argentina tiene a su sistema de partidos tradicionales en crisis, tenemos que construir un nuevo sistema para darle al paÃs previsibilidad a futuro.
—En la Provincia, Vidal logró lo que no pudo Macri a nivel nacional: la renuncia de la Procuradora General, MarÃa del Carmen Falbo. De hecho, la sesión en la que se trataba la reforma del Ministerio Público para avanzar sobre un recorte de funciones a la nacional se cayó porque Elisa Carrió cuestionó el acuerdo alcanzado entre vos y Miguel Angel Pichetto con Cambiemos. Sin embargo, no se te escuchó decir nada sobre Falbo. ¿Cómo evaluás la salida de Falbo de la ProcuradurÃa de la Provincia?
—Tal vez no se me escuchó a mÃ, pero los 31 legisladores del Frente Renovador sà manifestaron su opinión. Jorge Sarghini tiene un incuestionable tamaño polÃtico, y a veces pareciera que de todos los temas tengo que opinar yo. Nosotros creemos que es sano que haya recambio institucional y es lógico que el gobernador proponga quién lidera la polÃtica criminal.
—Se dice que tus reparos al nombramiento de Julio Conte Grand, secretario Legal y Técnico de Vidal, para que la reemplace a Falbo en el cargo son porque, según estas versiones, lo nombraron por cumplir con el requisito de la antigüedad en el domicilio. ¿Es asà o es sólo un rumor?
—Están tratando de usarme para frenar las designaciones. Esa es tarea de la Legislatura, que hará ahora el control de las oposiciones planteadas. A Julio lo vi una sola vez en mi vida, pero tengo muy buenas referencias académicas de él.
—Lavagna salió a criticar el endeudamiento del gobierno nacional, pero se dice poco de la deuda que tomará la provincia de Buenos Aires, que es importante. ¿Por qué? ¿Hay una relación entre esta omisión y la evaluación que hacen de las gestiones de Macri y Vidal?
—No le preguntaron a Lavagna por las deudas provinciales, le preguntaron por la deuda nacional. Las provincias no tienen la posibilidad de crecer en sus recursos de la misma manera que la Nación, entonces el desafÃo en la provincia de Buenos Aires es más complejo. Uno tiene que tener una mirada más responsable cuando habla de la provincia de Buenos Aires porque Scioli la dejó hundida, quebrada.
—¿Es ingobernable la provincia de Buenos Aires y ser gobernador es más difÃcil que ser Presidente?
—Al gobernador de Córdoba le cuesta gobernar Córdoba; al de Santa Fe le cuesta gobernar Santa Fe. Imaginen gobernar seis veces Córdoba o seis veces Santa Fe, con tantas diferencias y asimetrÃas. La realidad de La Matanza es una, la realidad de Patagones es otra. Nos tenemos que dar el gusto de evaluar la regionalización, la división, algún instrumento que ponga al Estado más cerca.
—¿Le prometiste a Margarita que podÃa ser candidata a gobernadora, y vos presidente en el 2019?
—No. En su momento, hablamos de la Corte. Bromeaba siempre con que si yo soy presidente, ella querÃa irse a la Corte Internacional de La Haya. Ahora, como uno de los hijos está jugando en…
—La NBA.
—Me dice que le gustarÃa irse a Estados Unidos. Pero son bromas, no estamos mirando las candidaturas.
—¿Por qué en la Ciudad de Buenos Aires, a tan pocos kilómetros de Tigre, con una composición de clase media no tan distinta, tu partido tiene tan poco peso electoral?
—Si miro la elección de jefe de Gobierno, es cierto, si miro la elección de diputados nacionales, ya deja de ser asÃ. La Ciudad de Buenos Aires tiene su propia dinámica, y al votante no le gusta que le impongan un nombre, una marca, un partido. MartÃn Lousteau no tenÃa partido y casi le gana a Horacio.
—¿Y en tu caso?
—La primera vez, éramos una fuerza que estaba apareciendo. En la elección legislativa, Marco Lavagna hizo una gran elección como diputado: metimos dos diputados nacionales en la elección de la Ciudad de Buenos Aires.
—¿Te pasa lo que le pasaba a Macri hace ocho años, que no tenÃa candidatos fuera de su zona de influencia?
—Vamos a tener un muy buen candidato en Capital el año que viene. Uno tiene que asumir que es una tarea de largo plazo, en la que a veces pierde.
—Al PRO le llevó diez años. El Frente Renovador debutó en 2013, ¿tu turno presidencial es el del 2023?
—No se puede hacer ese paralelismo. Son contextos, realidades, orÃgenes distintos.
—¿Te lo imaginás a Macri presentándose a la reelección de 2019?
—Lo va a evaluar. Hoy lo plantea para ponerle norte y enfriar la interna.
—¿Y asumiendo que él vea que tiene posibilidades?
—La segunda vuelta es un lÃmite muy complejo que hay que mirar cómo funciona.
—Me refiero a otra situación, aún teniendo la mayorÃa de las posibilidades de ganar, ¿podrÃa Macri sentirse satisfecho con haber cumplido un mandato presidencial?
—Hay que ver qué manda, si la historia o el deseo de poder.
—¿El Macri que se fue transformando estos últimos años es alguién que no podrÃa desprenderse la polÃtica?
—Eso no tiene que ver con la adrenalina que genera la polÃtica, sino con qué otra vida tiene uno. Yo siento que mi vida familiar y mi vida con mis amigos me completa, más allá de la polÃtica. Hace diez años esto no me pasaba tanto.
—¿Cómo es la relación con tus viejos?
—Muy buena, los amo. Vinieron a este paÃs sin nada, escapándose de la guerra y les fue bien.
—Tuvo una empresa constructora.
—Empresita, digamos. Se cayó y se levantó como la Argentina tantas veces, y la verdad es que lo más importante que nos dio a mi hermana y a mà fue la educación.
—El PRO tenÃa en el 2005 un problema de construcción de bases nacionales. Ganaba en la Ciudad de Buenos Aires, pero no podÃa hacer pie afuera. Hay un tiempo necesario que no se puede saltar…
—De aprendizaje.
—Un proverbio chino decÃa: “No se puede tirar de la flor para que crezca más rápidoâ€. Entonces, asà como el PRO logró su expansión nacional con la Unión CÃvica Radial, ¿se podrÃa decir que podrÃa el Frente Renovador lograr una fuerza nacional sin incorporar a parte del peronismo?
—No. Pero hay partidos provinciales muy importantes. El Movimiento Popular Fueguino es un ejemplo en nuestra fuerza, Chubut Somos Todos, que la lidera Mario Das Neves, Primero Jujuy, que hoy tiene el vicegobernador, seis diputados y varias intendencias.
—Pero te es imprescindible el peronismo.
—Es una construcción en paralelo. En San Juan estamos marchando rumbo a un Frente, el Frente Renovador, un sector de lo que era Trabajo y Producción de San Juan, más un emergente nuevo de Primero San Juan, más el bloquismo.
—Mencionaste el caso de Jujuy, donde Morales gana siendo candidato no solamente por el radicalismo de Cambiemos, sino también con tu apoyo.
—SÃ. Gané a Presidente en Jujuy con mi candidato.
—Pero todo el mundo asocia al gobernador de Jujuy con Cambiemos.
—Porque el Frente no era Cambiemos, era el Frente Cambia Jujuy. El vicegobernador es del Frente Renovador y es uno de los miembros de la conducción, Carlos Haquim. El gobernador es radical, el vicegobernador es del Frente Renovador.
—Pero el gobernador está con Cambiemos.
—Pero el vicegobernador no. Jujuy tiene una particularidad, nos juntamos todos los que le querÃamos ganar a Milagro Sala.
—¿Qué opinás del pedido de liberación de Milagro Sala de parte de las Naciones Unidas?
—La Comisión y el Observatorio tienen que venir y revisar las condiciones de detención y el proceso judicial. Es muy importante que respetemos a la Justicia de Jujuy, que es uno de los poderes judiciales del Estado en el sistema federal que tenemos, y la opinión que podemos tener en Buenos Aires no necesariamente es la de los jujeños.
—Otro ejemplo al de Morales en Jujuy es el del gobernador Cornejo en Mendoza.
—No, ahà fuimos una expresión minoritaria del acuerdo. Al dÃa siguiente, nuestro legislador, Guillermo Pereyra, armó su propio bloque.
—O sea que en el interior colaboraste para que ganaran gobernadores que hoy son parte del oficialismo.
—En los lugares donde creÃa que tenÃa que haber cambio. Y también de la oposición, como Das Neves.
—Pero los gobernadores peronistas resultan más afines a vos mientras que los radicales aunque los hayas apoyado son todos de Cambiemos.
—También hay una situación de responsabilidad a la hora de gobernar, más allá de la confianza y el afecto personal que yo puedo tener por Gerardo Morales.
—Pero vos mismo estás poniendo el ejemplo de Das Neves que gobierna Chubut.
—Mi relación con Gerardo Morales no cambió porque él hoy sea más identificado con el Gobierno. El tiene la responsabilidad de gobernar, y yo lo respeto y lo cuido.
—Y en Córdoba por De la Sota, tu principal aliado, ¿podemos considerar al gobernador Schiaretti parte del Frente Renovador?
—Ahà tienen muy bien divididos los roles. Schiaretti se dedica a la construcción en Córdoba, y la polÃtica nacional, las determinaciones y la discusión nacional es de De la Sota. Pero, además, lo tienen definido públicamente asÃ, es como que aprendieron a construir alternancia, liderazgo y a ocupar cada uno su lugar. Nunca vas a escucharlo a De la Sota opinar sobre un funcionario.
—Estoy hablando nuevamente de futuro. En esa construcción estratégica de largo plazo donde el radicalismo luce más orgnánico. Y si es el peronismo y lo que fue del Partido Justicialista y de los gobernadores provinciales la base en la cual el Frente Renovador se va a nacionalizar, o, como dice Urtubey, Massa será el lÃder de la provincia de Buenos Aires y se acabó.
—Eso lo va a marcar el tiempo.
—Pero hoy se pueden plantear los escenarios posibles, Hay dos proyectos antagónicos dentro del peronismo: o el Frente Renovador logra ser actor de esa modernización del peronismo, o un grupo de gobernadores del interior logra hacerlo autónomamente.
—No estoy de acuerdo en que eso sea antagónico porque hay gobernadores que tienen una excelente relación de trabajo con nosotros y la vocación de que construyamos cosas juntos.
—¿Tu escenario asume que el peronismo es tan grande que se puede dividir en dos, y entonces en la Argentina del futuro habrá tres partidos para alternarse en el poder?
—Es una probabilidad.Lo ideal para el sistema argentino es que haya un sistema de pesas y contrapesas, pero puede darse de otra manera.
—¿Quién va a ganar las elecciones en el 2017 desde el punto de vista mediático, del discurso? ¿El que saque más votos a nivel nacional, el que aumente la cantidad de legisladores nacionales, el que gane la provincia de Buenos Aires?
—Las tres cosas pueden ser leÃdas como triunfo, y ojalá que entendamos que en el 2017 no se termina el mundo. Simplemente, elegimos representantes para un Congreso que seguirá parecido al de ahora, en términos de mayorÃas, con lo cual la elección del 2017 no es dramática.
—No es tan crucial como dice el Gobierno.
—El Gobierno tiene la obligación de decirlo para plantearlo como pulseada, pero la gente también tiene claro que este Gobierno, con una minorÃa parlamentaria, pudo sacar todas las leyes que necesitó.
—PodrÃamos decir que si es tan opinable que ganó el que aumentó la cantidad de legisladores nacionales, el que ganó la provincia de Buenos Aires o el que sacó más votos a nivel nacional, el oficialismo tiene garantizado el triunfo.
—Depende de cómo se construya el resto de los escenarios.
—¿Vas a ser candidato?
—Hoy no lo tengo decidido.
—¿De qué depende?
—De la charla con Roberto (Lavagna), con José Manuel (De la Sota), con Margarita (Stolbizer), de qué estamos imaginando para adelante. Y también de qué imaginan nuestros intendentes, nuestros legisladores. Aprendà que tengo que ser respetuoso de la voluntad colectiva. Las candidaturas quedamos en discutirlas en marzo, en un congreso.
—Independientemente de que no lo hayas discutido, ¿hoy qué imaginás?
—No tengo muy claro si voy a ser candidato.
—¿Y ellos?
—Algunos me dicen: “No necesitás ser senador para ser Presidenteâ€. Y otros: “Ganar te pone en el lugar de lÃderâ€. Es opinable.
—Está inclinado a la idea de que lo que tenemos que construir es una fuerza polÃtica nacional, más allá de si soy o no candidato. Le parece que eso es secundario.
—Sergio, hablar para no decir nada logra el efecto contrario. ¿Qué piensa Bendixen?
—Es que no hablamos del tema candidatura puntualmente.
—Hay dos teorÃas que yo comparto. Una dice: “No es necesario ser senador, ni ganar las elecciones de medio turno para ser candidato a Presidenteâ€. Y la de otros que dicen que lo refuerza. Concretamente Bendixen, de estas dos, ¿con cuál está?
—Es que él dice que eso es táctico, que la estrategia tiene que ser construir una fuerza nacional.
—¿Y dentro de lo táctico?
—El dice que las decisiones tácticas se toman en la coyuntura, no mirando la estrategia.
—¿Hay algo que no te haya preguntado que quieras agregar?
—No, como siempre me sentà muy cómodo.�
—¿Qué pasó con tu última campaña polÃtica, que a comienzos del año pasado aventajabas claramente a Macri, y pocos meses después dejaste de ser el opositor al kirchnerismo más votado?
—Cometà algunos errores. No leer con la debida gravedad, en términos de simbologÃa y de impacto en la sociedad, la muerte de Nisman. Y en lo personal, confiar en gente a la que le interesaba rasguñar poder alrededor mÃo. La suma me hizo cometer errores que terminaron impactando en la confianza de la gente.
—El año pasado, cuando te hice esta misma pregunta, vos no marcaste el tema Nisman. Hoy ves que ése fue el punto de inflexión.
—Es una herida abierta que la Argentina tiene que cerrar, y significó un antes y un después.
—Hablamos también de la famosa U de Porter, de que estar en el medio puede significar un problema para encontrar una identidad clara. ¿Temés que, asà como no viste que la sociedad se polarizaba a partir de lo de Nisman, si la economÃa de Macri fuera bien, termine ganando Cambiemos, y si fuera mal, en el otro extremo, termine ganando Cristina?
—Me niego a creer que la Argentina tenga que seguir sometida a los extremos. Lo que nos tiene que dominar es el sentido común, si no, nunca vamos a tener destino como paÃs. Un dÃa somos liberales y ajustadores, otro dÃa somos populistas y expropiadores, y la verdad es que eso nos va quitando perspectiva a largo plazo frente al mundo.
—Construir ese medio, ¿no creés que genera desconfianza, que no tenés un mensaje claro porque tu objetivo es quedar bien con todo el mundo?
—No. En los momentos en los que el Gobierno sintió que lo respaldábamos, para ellos éramos próceres; y en los momentos en los que sintió que le marcábamos diferencias, planteaba que éramos sus enemigos de una manera casi agresiva. Ni una cosa ni la otra. Tratamos de ponerle sentido común, de colaborar para que la Argentina tenga gobernabilidad, de hacer una oposición seria, responsable. Con Ganancias planteamos que es un compromiso que asumimos, pero que también asumió el presidente Macri. Le dijimos al Gobierno: “Hay que animarse a cobrarle a los que ganan muy fácil mucha plataâ€. El juego, la minerÃa, la renta financiera. A los que ganaron mucha plata con el dólar futuro: once mil millones de pesos que tendrÃan que pagar 600 que ganaron, pero que beneficiarÃan a seis millones.
—Ver que podrÃas haber sido el Presidente y no lo fuiste, ¿qué te cambió?
—No sé si es ver que habrÃa podido ser el Presidente y no lo fui, porque la gente es sabia, y a lo mejor espera de mà un tiempo de maduración mayor.
—¿Qué es distinto del Sergio de hoy al de hace un año?
—Traté de aprender de los errores. No se aprende sólo de los éxitos, se aprende mucho de los errores y de los fracasos.
—¿No tenÃas una personalidad con un grado de ansiedad muy grande, con enorme deseo de satisfacer a los demás, lo que era también una señal de cierto grado de inconsistencia polÃtica porque a todos no se puede satisfacer al mismo tiempo?
—Soy un poco ansioso, pero tiene que ver con la idea de que la Argentina necesita construir mayorÃas con legitimidad, y uno lo busca todo el tiempo.
—Ayer me vino a visitar un alto diplomático de Brasil, que fue vicecanciller. Y me decÃa que el gran problema de Brasil es que es una sociedad en la que siempre primó la concordia, y la polÃtica se hacÃa sin considerar al otro un enemigo o un adversario, sino un competidor que merecÃa respeto, y siempre se llegaba al acuerdo. Incluso se hablaba de la herencia de la diplomacia de Itamaraty: el jefe de la primera cancillerÃa es el prócer mayor de Brasil, los billetes tenÃan su foto y no de un militar, no hay militares importantes en la historia de Brasil pues no tuvo que hacer guerra de independencia. Y que el problema que tienen hoy es que se enfrentan, como en Francia históricamente, como nosotros, como pareciera ser en Estados Unidos, a una situación en la que en lugar de primar la concordia y el acuerdo, prima la división y el odio. ¿No ves que haya una tendencia en la Argentina a que se radicalicen las polarizaciones?
—Puede ser, pero me niego, porque sea una tendencia, a prestarme a seguirla. Nada bueno se puede construir desde el odio. Si la Argentina pretende tener futuro como paÃs, con el concepto que significa en términos culturales y de hermanamiento ser una Nación, no puede su dirigencia someterse a ese juego, que lo único que hace es dividir.
—Ese diplomático me decÃa también que los paÃses que se dividÃan no crecÃan, y que por eso Brasil fue el paÃs que más creció durante todo el siglo XX, porque su naturaleza nunca fue beligerante, sino de concordia. Y diagnosticaba que el problema de Francia, que habÃa perdido durante el siglo XX toda trascendencia mundial, era el resultado de una sociedad dividida.
—De la idea de la fractura y de la división, ganan los que ganan con la fractura, pero pierde el conjunto.
—Durante los cuatro años y medio de Néstor Kirchner presidente, condujiste Anses; durante el segundo año de la primera presidencia de Cristina Kirchner, fuiste su jefe de Gabinete, y dado que los casos más resonantes de corrupción, Lázaro Báez o Julio López, vienen desde el comienzo del kirchnerismo, la pregunta es ¿cómo pudo existir una matriz de corrupción sin que vos la percibieras?
—Porque Anses funciona con mucha independencia del Poder Ejecutivo, y en el caso de los once meses que fui jefe de Gabinete, cuando no sos parte, no te hacen parte, y eso melló mi relación con muchos dirigentes.
—En su última declaración, y la primera por estar imputada en casos de corrupción, Cristina Kirchner dijo que eran los jefes de Gabinete los encargados de asignar la obra pública. ¿Era asÃ, o decidÃa De Vido?
—La Ley de Presupuesto la establece el Congreso, y la redistribución de partidas se hace por Decreto de Necesidad y Urgencia. El jefe de Gabinete tiene la responsabilidad, según la Constitución del 94, de la administración del Presupuesto en términos del cumplimiento de metas, pero en la ejecución del Presupuesto, está en cada ministerio. Quienes contratan y pagan son los ministerios.
—O sea, asignar la obra pública a Báez o López.
—Era responsabilidad de cada ministro.
—¿Y cómo quedó tu relación con De Vido?
—Nunca tuve relación. Yo no era un personaje que integraban o les simpatizaba. Mi actitud desafiante contra el poder, renovadora en términos territoriales, peleas como la de San MartÃn o la de San Fernando, no eran bien vistas.
—¿DecÃs que te habÃan buscado como una figura que enviaba un mensaje de cambio?
—SÃ. Pasaba lo mismo con Graciela Ocaña, que fue los cuatro años y medio de Kirchner titular del PAMI y después dos años ministra de Salud. Pasó con Alfonso Prat-Gay, o con el mismo MartÃn Lousteau, que tuvo un vuelo corto porque era un personaje con mucha personalidad.
—Cristina declaró hace poco que el verdadero jefe de Gabinete es el Presidente.
—Totalmente.
—Y que el jefe de Gabinete es una especie de secretario del Presidente.
—La Constitución del 94 dejó a mitad de camino el tema del jefe de Gabinete. A Marcos Peña le dije: “Es el peor cargo porque sos portador de malas noticias y nunca ejecutor de buenas accionesâ€. Es como el número cinco en un equipo de fútbol. El que raspa, recupera la pelota, pero jamás va a aparecer haciendo goles.
—Alberto Fernández fue tu predecesor como jefe de Gabinete, y estuvo casi seis años, cuatro años y medio de Néstor Kirchner y el primer año de Cristina. Al tomarlo en el Frente Renovador, ¿no le preguntaste si no se habÃa dado cuenta de lo que estaba pasando?
—No charlamos mucho del pasado porque con Alberto, durante toda la etapa kirchnerista, estuve muy enfrentado. El estuvo en contra de la moratoria jubilatoria, y me costó mucho esfuerzo lograr que dos millones y medio de jubilados tuvieran su jubilación. Alberto y algunos otros ministros decÃan que estábamos regalando jubilaciones, a pesar de que ahora se llenan la boca hablando de la inclusión jubilatoria.
—¿Nunca un empresario en esos años te advirtió que le pedÃan coimas?
—No. Lo habrÃa denunciado. En la Argentina habrá Justicia de verdad cuando, además de polÃticos presos, haya empresarios presos, porque en el cohecho hay uno que cobra y otro que paga.
—¿No te llamaba la atención que se repitieran los nombres de quienes ganaban las licitaciones?
—En Anses eso no pasaba, y uno mira, en general, su lugar del Estado.
—Cuando leÃas la revista “Noticias†en 2003, o PERFIL en 2005, denunciando infinidad de casos de corrupción, negocios de Lázaro Báez, de Cristóbal López, de De Vido, el crecimiento patrimonial del matrimonio Kirchner, ¿qué pensabas?
—La prensa lo que hace es investigar, reflejar a veces de manera errónea, a veces de manera cierta, pero, en definitiva, lo que define conductas es la Justicia. La prensa lo que hace es mostrar hechos que generan dudas…
—¿Y no te generaban dudas?
—SÃ, claramente. Pero la certeza la da la Justicia.
—Sos abogado. Sabés que hay una corriente jurÃdica en la cual una Ãntima convicción lo puede llevar a un juez a fallar, aunque no tenga todas las pruebas. ¿No te parece que esas investigaciones cruzaban el lÃmite de la mera sospecha por acumulación y cantidad de evidencia?
—No. Cuando sentà que nada tenÃa que ver lo que yo esperaba de la polÃtica con lo que representaba el Gobierno, me fui.
—Pero no por el tema de corrupción.
—Cuando uno se separa, no lo hace por una cosa, se separa por una suma.
—A vos te siguió como jefe de Gabinete AnÃbal Fernández. ¿CompartÃs esa idea de que si él no hubiera sido el candidato a gobernador en la provincia de Buenos Aires, el Presidente y el gobernador serÃan otros?
—La sociedad creÃa que era tiempo de cambiar. Ya lo habÃa mostrado en el 2013, cuando el kirchnerismo perdió por 15 puntos en la provincia de Buenos Aires contra el Frente Renovador, asà que no era una novedad que en la provincia de Buenos Aires habÃa sólo un núcleo de 30 puntos.
—Creés que es un chivo expiatorio, que no fue el artÃfice de la derrota.
—En todo caso, incrementó las posibilidades de derrota.
—El tema de la corrupción en el kirchnerismo hoy emerge todavÃa con más fuerza. ¿Alguna autocrÃtica en ese sentido?
—No. Tengo la tranquilidad de que empecé y terminé toda la función pública viviendo en la misma casa, tengo un auto, no tengo ningún bien ni ninguna empresa, ni ningún dinero.
—No me refiero a lo personal, sobre lo que no existe ninguna sospecha, sino a lo que serÃa la responsabilidad según santo Tomás de Aquino: actuar para que no sea, no sólo no hacer lo mismo.
—Frente a la imposibilidad de impedir, está la posibilidad de curar. Y estoy orgulloso de que hoy la Argentina tenga una Ley del Arrepentido y que esté a horas de tener una Ley de Extinción de Dominio que son de mi autorÃa. No sólo porque van a permitir romper la cadena de corrupción, sino porque los que robaron van a tener que devolver la plata que robaron.
—¿Cómo pudo un paÃs llegar a ese nivel de corrupción si no fue con algún grado de responsabilidad no solamente de los corruptos? Los Kirchner no eran unos marcianos, como los militares en otra época, que tomaron la Argentina. ¿No nos cabe una autocrÃtica?
—Es probable. La Argentina tiene que romper la cultura del roban pero hacen. Si roban, aunque hagan, son ladrones.
—Con Stolbizer, con Adrián Pérez, cuando era un referente de Carrió, ¿se podrÃa sospechar que hay una búsqueda de borrar cualquier vestigio relacionado con el kirchnerismo?
—No, porque reivindico la Asignación Universal, la inclusión jubilatoria, me reivindico como peronista en términos de pertenencia cultural al viejo sistema de movimientos de la Argentina. Lo que hay es la valoración de alguien con quien compartimos hasta una forma de vida. Margarita y nosotros, Malena y yo, somos, en términos de representación polÃtica, lo más parecido a la clase media argentina, porque somos parte de la clase media argentina.
—¿Alguna vez Margarita te hizo alguna crÃtica respecto a tu paso por el kirchnerismo?
—No. Me dijo: “Tengo la tranquilidad de que, después de haber estado seis años al frente de Anses, un año como jefe de Gabinete y seis años como intendente, no tengas una sola denuncia de corrupciónâ€.
—¿Por qué Carrió te tiene entre ceja y ceja?
—Supongo que porque nos va bien en las encuestas.
—¿Será candidata a senadora en la Provincia o en la Ciudad?
—No lo tengo claro.
—¿Pero qué imaginás?
—El problema es que el margen de error es muy grande.
—Hay tantas posibilidades de que vaya a un lado como al otro.
—SÃ.
—¿HabÃa un acuerdo con Cambiemos para que la que ocupara la ProcuradurÃa en el relevo de Gils Carbó fuera Graciela Camaño?
—No. Graciela tiene tres años más de mandato, ama lo que hace, es la mejor diputada que tiene la Argentina.
—¿No es cierto entonces que fue que Camaño era la reemplazante lo que terminó de convencer a Carrió de boicotear la ley que ponÃa un término al mandato de la ProcuradurÃa?
—No. Además, si le decimos a Camaño que tiene que dejar su banca para irse de procuradora, se suicida.
—La economÃa de Macri, de seguir asÃ, ¿termina en el desastre que pronostica Lavagna?
—A la gente la plata no le alcanza y el Gobierno no termina de entender que es la pyme y el mercado interno, que es el 80% de su producto, lo que mueve la economÃa argentina. Es muy atractivo subirse a los aviones para ir a charlar con empresarios de afuera a buscar posibles inversiones, pero lo primero que tenemos que lograr es que invierta el que está acá, el que genera empleo mañana. No termina de ver, más allá de lo lindo y lo sofisticado que puede ser ir a Qatar, que necesitamos que se reactiven las pyme del calzado de La Matanza.
—¿Qué habrÃas hecho distinto este primer año si hubieras sido Presidente?
—La salida del cepo habrÃa sido con un esquema mixto de tipo de cambio, precisamente para recuperar competitividad en la balanza comercial, pero manteniendo precios en la Argentina.
—Desdoblamiento cambiario.
—En segundo lugar, la cantidad de pesos que tiene la economÃa argentina nos permiten trabajar con un seguro de tasa que le dé crédito a la pyme, que hoy tiene un problema de financiamiento para poder aumentar capacidad instalada. Hay impuestos que no hubiese bajado e impuestos que hay que bajar, y esto que no nos tocó hacer desde el Gobierno, pretendemos hacerlo desde el Congreso. Era más importante bajar Ganancias que regalarles las retenciones a las mineras, que regalar la millonaria diferencia que hicieron con las operaciones de dólar futuro muchos empresarios. Once mil millones de pesos recaudará el Estado si les gravamos con un 15% la ganancia que tuvieron. ImagÃnense de la ganancia que estamos hablando: más de 70 mil millones de pesos. El Gobierno tiene que entender que cuando la gente tiene plata en el bolsillo, la Argentina funciona mejor.
—¿Qué habrÃas hecho para bajar la inflación?
—Hay dos cuestiones. La primera tiene que ver con la expectativa inflacionaria, y la tasa de interés juega un papel.
—¿La inflación es el resultado de un déficit fiscal excesivo?
—Es el resultado de muchas cosas, el de una economÃa que tiene poca oferta. Hoy, incluso, tiene poca oferta con capacidad instalada ociosa. IncreÃble.
—¿Cuál considerás que es el orden de importancia de las causales de la inflación?
—Es una suma. El precio de la energÃa 20% más caro que el promedio de la región, el precio de la logÃstica en un paÃs que hace 40 años que no tiene inversión en infraestructura logÃstica, el precio de la moneda, el tipo de cambio que es tan fluctuante. La salida del cepo generó también impacto inflacionario.
—¿PodrÃamos decir que la casua de fondo de la inflación es el déficit fiscal que hace que Estado precise el impuesto inflacionario para cubrirlo?
—Pero el problema es el tamaño de la economÃa. Cuánto producimos y cuánto vendemos al mundo. Una economÃa funciona por consumo, inversión y exportaciones. La Argentina tiene el consumo frenado, la inversión estancada y las exportaciones planchadas, entonces, cuando uno mira la composición del PBI de la Argentina en términos de impo/expo, tenemos los indicadores más bajos de la región, y eso da un resultado en la balanza.
—¿El problema central no tiene que ver con financiar el déficit fiscal con impresión de dinero?
—Financiado con impresión de dinero o con deuda transformada en dinero, el impacto es igual si hay tracción sobre la demanda en un mercado que tiene poca oferta. La Argentina tiene que pasar de una economÃa de demanda a una economÃa de oferta de bienes, y eso no es una tarea de un dÃa, es una tarea de cinco años. El dÃa que tengamos pyme con capacidad de producir para satisfacer todo el mercado local, pero, además, para exportar a Uruguay, a Brasil, a Paraguay, a Bolivia…
—Tu receta para salir del déficit fiscal viene por el crecimiento. En la medida que se mantenga la misma presión tributaria, si crece el paÃs, se va a poder reducir ese déficit fiscal.
—Hay que recorrer los dos senderos: crecimiento del producto y disminución de la presión tributaria.
—Crecer más aún para también bajar impuestos, pero la solución es crer.
—La solución de la economÃa argentina es el crecimiento. La energÃa es un precio, la logÃstica es otro precio, el dinero, la tasa de interés es otro precio, la moneda, el trabajo y el Estado son otros de los precios. El problema es que la suma de todos esos precios nos hace poco competitivos. A veces es injusto cuando se mira sólo la cuestión laboral en la Argentina, porque no se está mirando el resto de las incompetitividades que tiene nuestra economÃa.
—Partiendo de la base de que la salida de la inflación y del déficit es a través del crecimiento, en tu primer año de Gobierno no habrÃas podido solucionar el problema, habrÃas aceptado una inflación alta que se fuese corrigiendo a lo largo de los años.
—Agravó la inflación la salida del cepo.
—Con tu salida del cepo desdoblado, ¿habrÃas tenido una inflación del 25%.
—No, porque si uno tiene una rÃgida polÃtica fiscal, si uno crece y controla el gasto, puede ir bajando la inflación.
—¿TenÃas un plan antiinflacionario?
—SÃ, y además tenÃamos un programa bastante completo en materia de inversión, de exportaciones, de mercado interno que lo lideraba Roberto (Lavagna).
—¿Cómo hubieras llegado a fin de año?
—Me parece hasta irritante responder a un año de un nuevo Gobierno.
—Dame las cuatro o cinco grandes señales de la economÃa: la inflación serÃa cuánto, el dólar costarÃa cuánto, el producto bruto…
—Es teórico eso.
—¿El plan de ustedes a dónde llegaba?
—TenÃamos una meta de tres años con una inflación de un dÃgito.
—¿Y el primer año?
—Es jugar a la loterÃa y serÃa irrespetuoso e irresponsable de mi parte.
—¿Y qué decÃa el plan de Lavagna respecto de eso? ¿Esperaba una inflación el primer año de cuánto?
—Esperábamos el sendero en 30 meses para llegar a la inflación de un dÃgito porque lo acompañábamos con medidas para el crecimiento, seguro de tasa…
—Lo pongo de otra manera. La inflación de 2016, ¿habrÃa crecido respecto de la de 2015?
—Probablemente, se habrÃa mantenido igual.
—¿El producto bruto?
—HabrÃa crecido.
—¿La cotización del dólar serÃa parecida a la actual?
—SÃ, con la diferencia de que el primer semestre habrÃamos trabajado con dos tipos de cambio.
—Pero hoy habrÃan convergido.
—Pero habrÃan convergido con un enorme resultado económico para el Estado.
—Igual habrÃas acordado con los holdouts y salido del cepo.
—Sin duda.
—¿HabrÃas tenido una polÃtica más orientada al consumo interno?
—Y a la producción local.
—¿Qué les respondés a quienes dicen que tus propuestas de bajar el impuesto a las Ganancias y la Emergencia Social tienen un sesgo electoralista porque ya comenzó la campaña de 2017?
—Que la propuesta de Ganancias que hoy estamos discutiendo es proyecto de ley desde hace un año, y que mi planteo viene desde el 2013. El salario no es ganancia, es remuneración. La Argentina tiene que dejar de cobrarle impuestos a un trabajador por trabajar, porque si no, no hay incentivo al trabajo.
—Todos están de acuerdo en el qué. El Gobierno también se comprometió en su campaña. La discusión es el cómo y el cuándo.
—El cuándo lo quisimos discutir todo el año; el Gobierno no quiso. Hace cuatro meses que estamos esperando y pidiendo dictámenes en comisión. Llegamos a fin de año, viene el aguinaldo y volvemos a la discusión.
—¿Hoy hay una CGT massista?
—DirÃa que tuvimos en 2013 y 2015 la capacidad de elegir a dirigentes sindicales emergentes para el Frente Renovador. No fuimos a buscar a la dirigencia del pasado, sino a la dirigencia que en ese momento era la del futuro, que hoy es el presente.
—¿Creés, como Trump, que los tratados de libre comercio siempre son de suma cero?
—SÃ.
—¿Estabas de acuerdo en el 2005, en aquella reunión de Mar del Plata, que se le haya dicho no al ALCA, o creés que habrÃa sido conveniente, como le es conveniente a México?
—A México le conviene por la cercanÃa. Los tratados de libre comercio que no tienen una logÃstica regional terminan siendo de suma cero. Una cosa son los tratados bilaterales y otra los multilaterales. Mercosur, cuando era una construcción de pocos paÃses, se encaminaba a construir un camino de sinergias comerciales, de complementariedad. Cuando se abrió, terminó desvaneciéndose, y empezaron a pesar los tratados bilaterales. Hoy sufrimos los resfrÃos de Brasil porque el bilateral nuestro es el más importante, pero por una cuestión de tamaños de mercado, del precio de la logÃstica por vecindad.
—En el caso del ALCA, en el 2005, era toda América Latina. Después, cada uno de los paÃses que estaban a favor de hacerlo, como Chile, Perú, Colombia, como no se pudo hacer en conjunto, fueron cerrando tratados individuales, pero con menores ventajas ya sin la fuerza de negociación de toda América Latina.
—Eso es relativo.
—Te parecÃa que no era conveniente.
—Hoy todos dicen: “Trump está denunciando el TPP (Trans-Pacific Partnership: Acuerdo TranspacÃfico de Cooperación Económica)â€. Hillary también anunció en la convención demócrata que lo iba a revisar porque el problema es que tenemos a la gente sin trabajo, y el desafÃo es ver cómo las aldeas locales son parte de la aldea global. Estuve diez dÃas en la Ecole de Francia debatiendo con funcionarios y lÃderes polÃticos de 19 paÃses el tema del trabajo de los próximos 30 años.
—El problema no es la globalización sino la robotización de la producción.
—SÃ, pero también la reconversión de las economÃas. El caso del Correo francés, que se transformó en una empresa de logÃstica que funciona como backoffice de todo lo que es el comercio de internet.
—El gran desafÃo es que cuatro de cada cinco trabajos de los próximos 20 años todavÃa no se inventaron, pero concretamente sobre los tratados del libre comercio, ¿tu actitud es menor predisposición a la globalización?
—Es de conveniencia para la Argentina. Tenemos que firmar lo que le conviene a los argentinos, porque nuestra responsabilidad la tenemos con el trabajo de los argentinos.
—¿Te sorprendió el triunfo de Trump?
—No. Gané varias apuestas. A Sergio Bendixen (N. de la R.: consultor peruano que asesora a Massa) le gané una muy importante: tendrá que colaborar de manera gratuita conmigo.
—¿El triunfo de Trump tendrá consecuencias negativas para la Argentina?
—Nuestros problemas no los resuelve ni Trump, ni Hillary ni el primer ministro de China. Los resolvemos nosotros. Lo que va a generar es mayor tasa de interés para los paÃses emergentes.
—El comercio mundial de bienes se redujo 16% en los últimos dos años. ¿Temés que se esté gestando, a nivel global, una recaÃda de la crisis de las hipotecas de 2008/2009?
—No sé, pero el nivel de concentración de riqueza empieza a generar no solamente problemas de desigualdad muy serios, sino también grandes problemas de funcionamiento en el comercio. Y el otro problema son los estados que no tienen capacidad de imponer, de gravar a empresas globales. Un ejemplo claro. Hace diez años, para mirar una pelÃcula en nuestra casa, Ãbamos al videoclub. Hoy la bajamos por Netflix, y no hay la misma imposición que tenÃa Blockbuster de generar empleo, sino de impuestos. La aldea global también desfinancia a los estados porque consolida la acumulación de renta sobre las compañÃas globales.
—¿Ves en la coyuntura un enfriamiento mundial de la economÃa que puede producir una crisis como en el 2008 o 2009?
—Distinta porque en la del 2008, 2009 hubo una crisis de confianza en el sistema financiero que hoy no aparece como un riesgo en el corto plazo.
—El anterior fue alopático, y éste es como homeopático.
—Exactamente.
—Pero si no se soluciona el deterioro continúa.
—Es como si estuviera envejeciendo.
—¿Cuánto determinará la marcha de la economÃa el resultado de las elecciones legislativas?
—Siempre es importante, pero en 2009 y en 2013 la economÃa no estaba mal, y el Gobierno perdió.
—¿El rechazo al regreso del kirchnerismo hará que mucha gente le perdone a Macri los defectos de su economÃa?
—Hay una mayor tolerancia porque la gente sintió alivio con el ciclo que terminó. Pero esa tolerancia está empezando a convivir con algún grado de desilusión de gente que creyó que la Argentina iba a tener un momento económico mejor. Siempre el primer año los gobiernos cuentan con mucho crédito.
—ParecerÃa que el segundo también porque la primera elección legislativa de todos los gobiernos democráticos posteriores al 83, salvo De la Rúa, ganaron la primera elección.
—SÃ, pero el 25 de octubre hubo una fuerza de 35 puntos, una de 30 y una de 23. La sociedad argentina ya no da más cheques en blanco.
—Parece repetirse el escenario de las presidenciales del año pasado cuando primero vos superabas a Cambiemos hasta que comenzaste a perder aliados, y ahora parece operarse también una sangrÃa en tus filas similar a la del año pasado, comenzando por quien fue tu candidato a gobernador, Felipe Solá.
—Eso no es cierto. Felipe no sólo desmintió esa versión, sino que anunció la conformación del Frente Renovador Peronista como una de las patas del Frente para el año que viene.
—¿No es curioso que Solá, Alberto Fernández y algunos sindicalistas, como Rodolfo Daer, hablen de una unidad del peronismo cuando vos te postulás como un espacio disruptor desde esa fuerza?
—Están llamando a los peronistas que quieren soñar con construir la Argentina de la movilidad social ascendente y no tener que cargar en la espalda a aquellos que tienen que explicar causas judiciales. Es la unidad de los peronistas, no del PJ.
—¿No es que ellos se estén yendo?
—No. No es una estrategia individual, es una decisión charlada. Es bueno que a los peronistas que no tengan causas y que tengan sueños los queramos abrazar.
—¿Seguro que no se está repitiendo lo del año pasado con De Narváez, Mónica López, DarÃo Giustozzi?
—No. Incluso estamos sumando dirigentes y lo hacemos de una manera mucho menos rimbombante que antes. Ni para la suma ni para la resta.
—Aprendiste a retenerlos.
—Aprendà que la confianza de la gente es más importante que la suma o la resta de un dirigente.
—Una debilidad que compartÃs con Cambiemos es la falta de una referencia fuerte en la tercera sección electoral, el sur del Conurbano, donde el peronismo ganó tres elecciones el año pasado.
—En 2013, nosotros empatamos con el kirchnerismo sin tener intendentes en el sur del Conurbano. Le ganamos en la primera sección por 600 mil votos, una diferencia muy grande en la zona donde más nos conocen y más valoran la gestión de Tigre.
—¿Pero tenés alguna estrategia para el sur?
—Caminar, escuchar a la gente. La gente necesita que la abracen. Estoy caminando en silencio, sin prensa, yendo a barrios, a clubes, a centros de jubilados. La diferencia es que yo creo que la gente quiere que vayamos a escucharla, no a sacarnos la foto.
—¿Randazzo será el candidato en la Provincia?
—No sé cómo va a resolver el kirchnerismo la interna. No tienen Congreso, todavÃa no tuvieron apoderados definidos, no tienen mecánica de interna.
—Lo ponés en la interna del kirchnerismo.
—Del FpV, digamos.
—No imaginás que pueda ser un competidor para esos peronistas que salen a buscar la unión del peronismo.
—Ojalá tome la decisión de abandonar el Frente para la Victoria y de construir algo nuevo. Bienvenida la competencia.
—¿Cristina Kirchner será candidata?
—Si viene a la provincia de Buenos Aires y compite, tendremos que enfrentarla.
—¿Qué chance le asignás a que eso suceda?
—Repito: no sé cómo resolverá el kirchnerismo su interna, si con Cristina, con Scioli o con Randazzo.
—¿Es más posible que Cristina sea candidata en la provincia de Buenos Aires, en Santa Cruz o en ningún lado? No quiere decir que vaya a suceder, estamos hablando de prospección.
—Lo que pasa es que después la construcción no es sobre la prospección, sino sobre la afirmación.
—Prometo no hacerlo tÃtulo (Risas).
—No lo sé. Tampoco me preocupa. Nosotros tenemos que construir una fuerza fuerte que represente a los peronistas y a los progresistas y que sea alternativa al Gobierno. Tenemos que mostrar que hay un peronismo democrático, que puede ganar elecciones y que eso no significa destruir al Gobierno que está gobernando.
—Si estuvieras en su lugar, ¿serÃas candidato en la provincia de Buenos Aires o en Santa Cruz?
—Es muy difÃcil ponerse en su lugar. No sé qué evaluación hace.
—¿Creés que sigue teniendo 30% de intención de voto en la provincia de Buenos Aires?
—En teorÃa, sÃ. En la práctica hay que demostrarlo en las urnas.
—¿Tus encuestas indican 30%?
—Un poquito menos.
—¿Te sorprende?
—No. Tiene que ver con la valoración de cosas en términos de resultado en la vida de la gente. Para un jubilado, la tarjeta Argenta es poder ir a comprar en cuotas; para una mamá que tiene varios hijos, la Asignación Universal fue un logro. Menem se fue en el 99 y en el 2003 sacó 25 puntos.
—Si la economÃa no mejora, o si empeora, ¿esa presencia positiva en parte de la provincia de Buenos Aires de Cristina Kirchner puede potenciar aún más ese recuerdo?
—Las sociedades nunca votan para atrás, siempre votan para adelante, y creo que Cristina es el pasado.
—Fuiste crÃtico de la gestión de Ritondo en el Ministerio de Seguridad y de la falta de reformas estructurales en la PolicÃa Bonaerense. Aunque ningún intendente lo dice de modo público, va ganando consenso la idea de que esa fuerza atraviesa un estado terminal en simultáneo con el reclamo de los jefes comunales para que se les transfiera policÃas locales. ¿Sos partidario de esa medida, creés que resuelve el problema de fondo?
—Nada individualmente resuelve el problema de fondo, sino un conjunto de polÃticas. Vidal se comprometió conmigo a convocar el año que viene una mesa para construir una polÃtica de Estado sobre la seguridad de la Provincia. Es importante que la Provincia tenga un FBI propio, un área de investigaciones que trabaje con los fiscales, con la Justicia, separado de la PolicÃa Bonaerense. Es importante trabajar la PolicÃa Bonaerense por regiones y tener policÃas de prevención local para que haya en todos los casos control por oposición. Prevención en un lugar, seguridad en otro e investigación en otro lugar, y los tres controlándose; es la mejor forma de romper con la connivencia. Es muy difÃcil que un fiscal pueda conseguir buenos resultados en una investigación cuando el jefe de calle que utiliza para investigar a un desarmadero, es el mismo que protege al desarmadero.
—La división del partido de La Matanza ha despertado polémica. Es resistido por la intendente Verónica Magario y uno de los pocos temas que hace coincidir a la diáspora del peronismo bonaerense por el temor a que, de concretarse, serÃa indetenible la división, por ejemplo, de Lomas de Zamora y Almirante Brown. ¿Lo percibÃs como una solución real al problema de la pobreza y a la falta de servicios esenciales de muchos vecinos de esas regiones?
—En 2001, planteé que habÃa que dividir Tigre, y hoy sigo sosteniendo que cuando Tigre tenga 600 mil, 650 mil habitantes, hay que dividirlo. Las unidades chicas y con control de gasto son más eficientes para hacerle el pavimento a los vecinos, controlar la luz de la cuadra, brindarle seguridad, tener un sistema de monitoreo de cámaras importante.
—Un papel clave en tus diálogos con Vidal y con Macri le cabe a Emilio Monzó, quien a la vez es una polea de transmisión con los intendentes peronistas que se sienten perjudicados por su liderazgo. ¿Cuál es la relación que mantenés con él?
—He tenido momentos de mucho conflicto, momentos de mucho diálogo, pero tenemos una muy buena relación personal. Hay ministros que no pueden mostrarle ningún resultado al Presidente, y sà lo puede hacer la Cámara de Diputados por la vocación nuestra de que haya gobierno y gobernabilidad, pero también por la vocación de diálogo del Gobierno, que tiene setenta leyes que mandó al Congreso. Eso es un mérito para reconocerle a Monzó.
—¿Te lo imaginás volviendo al peronismo?
—El problema es que primero tenemos que definir qué es el peronismo.
—¿Qué es el peronismo?
—El Perón del abrazo con BalbÃn, el que reemplazó la idea del enemigo por la del adversario, planteando que para un argentino no habÃa nada mejor que otro argentino, el Perón de la Argentina fuerte en el marco del continentalismo, el Perón del medio ambiente como valor, el Perón sabio, el Perón de su vuelta del exilio es el Perón de este tiempo.
—¿Cómo imaginás el futuro del peronismo?
—Como un movimiento que vuelva a abrazar los sueños de los más pobres y que deje de una vez y para siempre en el pasado la idea de los bolsos.
—Ese peronismo…
—Lo podrÃa tener a Emilio, sin duda.
—¿Te gustarÃa que ese peronismo también te tuviese a vos?
—Ese peronismo puede tener a muchos. Lo que hay que aprender es que construir el peronismo del futuro es animándonos a dejar en el pasado a los que mancharon la historia del peronismo.
—¿Te gustarÃa ser el conductor de ese nuevo peronismo?
—Me gustarÃa ser parte de ese nuevo peronismo, el conductor lo elige la gente.
—Te gustarÃa que el Frente Renovador sea parte de ese nuevo peronismo.
—Me gustarÃa que el Frente Renovador sea parte de un nuevo peronismo con los sectores progresistas de la Argentina.
—¿Tu legado polÃtico más importante para el futuro serÃa reconstruir el peronismo?
—No. Mi legado es darle a la democracia argentina la idea de alternancia, y en eso estamos con Margarita. La derecha hoy en el Gobierno y el peronismo progresista como oposición. La clase media argentina necesita representación polÃtica, y nosotros tenemos la obligación de representarla.
—Más allá de los nombres, ¿pensás que para que haya alternancia tiene que haber dos partidos con una identidad y posibilidad de gobernar?
—Pensá en Trump, que se lleva puesto a todo el partido Republicano y a todo el partido Demócrata, o sea, se lleva puesto al sistema polÃtico más consolidado. Porque hoy estamos en la era de la democracia Facebook, donde todos los dÃas se construye legitimidad para arriba o para abajo. La velocidad de la información genera una legitimidad de origen y una legitimidad cotidiana.
—¿Tenés ahora 40 y…?
—Cuatro. No soy más ese joven que promete.
—¿Ese paÃs futuro que necesita bipartidismo y alternancia, es el norte que guiará tu construcción polÃtica?
—Absolutamente. La Argentina necesita dos cosas. La primera, un sistema bipartidista donde esté expresada la clase media, los sectores populares del progresismo y lo que hoy representa Cambiemos. Y un acuerdo económico y social, donde definamos cuáles son nuestras estrategias a diez y a veinte años de algunas polÃticas públicas.
—¿SerÃa como recrear lo que fue el radicalismo y el peronismo en su momento?
—SerÃa como darle a la Argentina un pacto de la Moncloa.
—¿Cambiemos ocupa el lugar del radicalismo?
—Cambiemos es el radicalismo subsistiendo en un sistema más amplio. Nosotros tenemos la responsabilidad de construir el Cambiemos del futuro, donde el peronismo tiene que tener un lugar importante, pero el progresismo también.
—En esa lógica, ¿se podrÃa decir que el Frente Renovador pretende transformar ese peronismo…?
—No somos el PRO del … (peronismo).
—¿Deskirchnerizar al peronismo es sólo curar la corrupción?
—No, a que la dirigencia polÃtica argentina tiene una responsabilidad a futuro. Es mucho más: es republicanismo.
—Un peronismo social demócrata, digamos.
—José Manuel de la Sota, para mà el dirigente más lúcido que tiene la Argentina, siempre dice que tenemos que construir un peronismo reformista, democrático, republicano y moderno, y que convocar y abrazar a los sectores progresistas es una tarea del peronismo moderno.
—Si tuvieras que hacer vos el tÃtulo de eso, ¿cómo serÃa?
—Qué complicado.
—¿Cómo sintetizarÃas un objetivo de largo plazo estratégico: lograr que el peronismo se reconstruya y desde el peronismo se reconstruya un nuevo sistema de partidos polÃticos?
—No lo planteo en términos de reconstrucción del PJ. Lo planteo en términos de reconstrucción del sueño de los peronistas, del conjunto de sus valores.
—¿Otro partido polÃtico?
—Cambiemos no es un partido, es un movimiento. Hay que construir un movimiento polÃtico que le dé continuidad a las ideas de justicia social del peronismo, y allà va a estar los peronistas. Y que incorpore a los sectores progresistas. Estoy planteando un tema de valores, del sueño de la casa propia, del sueño de la educación pública, del trabajo como motor de la movilidad social ascendente en la Argentina, no de cooptación de dirigentes. Hay una diferencia central.
—Pero al PJ, al partido institucional, ¿lo ves reconvirtiéndose y que el Frente Renovador lo integre y lo conduzca, o creés que el PJ como institución tendrÃa que desaparecer?
—El PJ hoy, tal como está, es una institución vacÃa de valores. Sueño con que los peronistas sientan que encuentran en nosotros su representación y su liderazgo.
—En ese caso, el PJ se extinguirÃa, o serÃa una fuerza que irÃa perdiendo significado.
—Los sellos siempre van perdiendo significado. Hoy los radicales, como simbologÃa, son más que la Unión CÃvica Radical. Hay muchos radicales que se habÃan ido antes al PRO y hay muchos radicales en el Frente Renovador. La Argentina tiene a su sistema de partidos tradicionales en crisis, tenemos que construir un nuevo sistema para darle al paÃs previsibilidad a futuro.
—En la Provincia, Vidal logró lo que no pudo Macri a nivel nacional: la renuncia de la Procuradora General, MarÃa del Carmen Falbo. De hecho, la sesión en la que se trataba la reforma del Ministerio Público para avanzar sobre un recorte de funciones a la nacional se cayó porque Elisa Carrió cuestionó el acuerdo alcanzado entre vos y Miguel Angel Pichetto con Cambiemos. Sin embargo, no se te escuchó decir nada sobre Falbo. ¿Cómo evaluás la salida de Falbo de la ProcuradurÃa de la Provincia?
—Tal vez no se me escuchó a mÃ, pero los 31 legisladores del Frente Renovador sà manifestaron su opinión. Jorge Sarghini tiene un incuestionable tamaño polÃtico, y a veces pareciera que de todos los temas tengo que opinar yo. Nosotros creemos que es sano que haya recambio institucional y es lógico que el gobernador proponga quién lidera la polÃtica criminal.
—Se dice que tus reparos al nombramiento de Julio Conte Grand, secretario Legal y Técnico de Vidal, para que la reemplace a Falbo en el cargo son porque, según estas versiones, lo nombraron por cumplir con el requisito de la antigüedad en el domicilio. ¿Es asà o es sólo un rumor?
—Están tratando de usarme para frenar las designaciones. Esa es tarea de la Legislatura, que hará ahora el control de las oposiciones planteadas. A Julio lo vi una sola vez en mi vida, pero tengo muy buenas referencias académicas de él.
—Lavagna salió a criticar el endeudamiento del gobierno nacional, pero se dice poco de la deuda que tomará la provincia de Buenos Aires, que es importante. ¿Por qué? ¿Hay una relación entre esta omisión y la evaluación que hacen de las gestiones de Macri y Vidal?
—No le preguntaron a Lavagna por las deudas provinciales, le preguntaron por la deuda nacional. Las provincias no tienen la posibilidad de crecer en sus recursos de la misma manera que la Nación, entonces el desafÃo en la provincia de Buenos Aires es más complejo. Uno tiene que tener una mirada más responsable cuando habla de la provincia de Buenos Aires porque Scioli la dejó hundida, quebrada.
—¿Es ingobernable la provincia de Buenos Aires y ser gobernador es más difÃcil que ser Presidente?
—Al gobernador de Córdoba le cuesta gobernar Córdoba; al de Santa Fe le cuesta gobernar Santa Fe. Imaginen gobernar seis veces Córdoba o seis veces Santa Fe, con tantas diferencias y asimetrÃas. La realidad de La Matanza es una, la realidad de Patagones es otra. Nos tenemos que dar el gusto de evaluar la regionalización, la división, algún instrumento que ponga al Estado más cerca.
—¿Le prometiste a Margarita que podÃa ser candidata a gobernadora, y vos presidente en el 2019?
—No. En su momento, hablamos de la Corte. Bromeaba siempre con que si yo soy presidente, ella querÃa irse a la Corte Internacional de La Haya. Ahora, como uno de los hijos está jugando en…
—La NBA.
—Me dice que le gustarÃa irse a Estados Unidos. Pero son bromas, no estamos mirando las candidaturas.
—¿Por qué en la Ciudad de Buenos Aires, a tan pocos kilómetros de Tigre, con una composición de clase media no tan distinta, tu partido tiene tan poco peso electoral?
—Si miro la elección de jefe de Gobierno, es cierto, si miro la elección de diputados nacionales, ya deja de ser asÃ. La Ciudad de Buenos Aires tiene su propia dinámica, y al votante no le gusta que le impongan un nombre, una marca, un partido. MartÃn Lousteau no tenÃa partido y casi le gana a Horacio.
—¿Y en tu caso?
—La primera vez, éramos una fuerza que estaba apareciendo. En la elección legislativa, Marco Lavagna hizo una gran elección como diputado: metimos dos diputados nacionales en la elección de la Ciudad de Buenos Aires.
—¿Te pasa lo que le pasaba a Macri hace ocho años, que no tenÃa candidatos fuera de su zona de influencia?
—Vamos a tener un muy buen candidato en Capital el año que viene. Uno tiene que asumir que es una tarea de largo plazo, en la que a veces pierde.
—Al PRO le llevó diez años. El Frente Renovador debutó en 2013, ¿tu turno presidencial es el del 2023?
—No se puede hacer ese paralelismo. Son contextos, realidades, orÃgenes distintos.
—¿Te lo imaginás a Macri presentándose a la reelección de 2019?
—Lo va a evaluar. Hoy lo plantea para ponerle norte y enfriar la interna.
—¿Y asumiendo que él vea que tiene posibilidades?
—La segunda vuelta es un lÃmite muy complejo que hay que mirar cómo funciona.
—Me refiero a otra situación, aún teniendo la mayorÃa de las posibilidades de ganar, ¿podrÃa Macri sentirse satisfecho con haber cumplido un mandato presidencial?
—Hay que ver qué manda, si la historia o el deseo de poder.
—¿El Macri que se fue transformando estos últimos años es alguién que no podrÃa desprenderse la polÃtica?
—Eso no tiene que ver con la adrenalina que genera la polÃtica, sino con qué otra vida tiene uno. Yo siento que mi vida familiar y mi vida con mis amigos me completa, más allá de la polÃtica. Hace diez años esto no me pasaba tanto.
—¿Cómo es la relación con tus viejos?
—Muy buena, los amo. Vinieron a este paÃs sin nada, escapándose de la guerra y les fue bien.
—Tuvo una empresa constructora.
—Empresita, digamos. Se cayó y se levantó como la Argentina tantas veces, y la verdad es que lo más importante que nos dio a mi hermana y a mà fue la educación.
—El PRO tenÃa en el 2005 un problema de construcción de bases nacionales. Ganaba en la Ciudad de Buenos Aires, pero no podÃa hacer pie afuera. Hay un tiempo necesario que no se puede saltar…
—De aprendizaje.
—Un proverbio chino decÃa: “No se puede tirar de la flor para que crezca más rápidoâ€. Entonces, asà como el PRO logró su expansión nacional con la Unión CÃvica Radial, ¿se podrÃa decir que podrÃa el Frente Renovador lograr una fuerza nacional sin incorporar a parte del peronismo?
—No. Pero hay partidos provinciales muy importantes. El Movimiento Popular Fueguino es un ejemplo en nuestra fuerza, Chubut Somos Todos, que la lidera Mario Das Neves, Primero Jujuy, que hoy tiene el vicegobernador, seis diputados y varias intendencias.
—Pero te es imprescindible el peronismo.
—Es una construcción en paralelo. En San Juan estamos marchando rumbo a un Frente, el Frente Renovador, un sector de lo que era Trabajo y Producción de San Juan, más un emergente nuevo de Primero San Juan, más el bloquismo.
—Mencionaste el caso de Jujuy, donde Morales gana siendo candidato no solamente por el radicalismo de Cambiemos, sino también con tu apoyo.
—SÃ. Gané a Presidente en Jujuy con mi candidato.
—Pero todo el mundo asocia al gobernador de Jujuy con Cambiemos.
—Porque el Frente no era Cambiemos, era el Frente Cambia Jujuy. El vicegobernador es del Frente Renovador y es uno de los miembros de la conducción, Carlos Haquim. El gobernador es radical, el vicegobernador es del Frente Renovador.
—Pero el gobernador está con Cambiemos.
—Pero el vicegobernador no. Jujuy tiene una particularidad, nos juntamos todos los que le querÃamos ganar a Milagro Sala.
—¿Qué opinás del pedido de liberación de Milagro Sala de parte de las Naciones Unidas?
—La Comisión y el Observatorio tienen que venir y revisar las condiciones de detención y el proceso judicial. Es muy importante que respetemos a la Justicia de Jujuy, que es uno de los poderes judiciales del Estado en el sistema federal que tenemos, y la opinión que podemos tener en Buenos Aires no necesariamente es la de los jujeños.
—Otro ejemplo al de Morales en Jujuy es el del gobernador Cornejo en Mendoza.
—No, ahà fuimos una expresión minoritaria del acuerdo. Al dÃa siguiente, nuestro legislador, Guillermo Pereyra, armó su propio bloque.
—O sea que en el interior colaboraste para que ganaran gobernadores que hoy son parte del oficialismo.
—En los lugares donde creÃa que tenÃa que haber cambio. Y también de la oposición, como Das Neves.
—Pero los gobernadores peronistas resultan más afines a vos mientras que los radicales aunque los hayas apoyado son todos de Cambiemos.
—También hay una situación de responsabilidad a la hora de gobernar, más allá de la confianza y el afecto personal que yo puedo tener por Gerardo Morales.
—Pero vos mismo estás poniendo el ejemplo de Das Neves que gobierna Chubut.
—Mi relación con Gerardo Morales no cambió porque él hoy sea más identificado con el Gobierno. El tiene la responsabilidad de gobernar, y yo lo respeto y lo cuido.
—Y en Córdoba por De la Sota, tu principal aliado, ¿podemos considerar al gobernador Schiaretti parte del Frente Renovador?
—Ahà tienen muy bien divididos los roles. Schiaretti se dedica a la construcción en Córdoba, y la polÃtica nacional, las determinaciones y la discusión nacional es de De la Sota. Pero, además, lo tienen definido públicamente asÃ, es como que aprendieron a construir alternancia, liderazgo y a ocupar cada uno su lugar. Nunca vas a escucharlo a De la Sota opinar sobre un funcionario.
—Estoy hablando nuevamente de futuro. En esa construcción estratégica de largo plazo donde el radicalismo luce más orgnánico. Y si es el peronismo y lo que fue del Partido Justicialista y de los gobernadores provinciales la base en la cual el Frente Renovador se va a nacionalizar, o, como dice Urtubey, Massa será el lÃder de la provincia de Buenos Aires y se acabó.
—Eso lo va a marcar el tiempo.
—Pero hoy se pueden plantear los escenarios posibles, Hay dos proyectos antagónicos dentro del peronismo: o el Frente Renovador logra ser actor de esa modernización del peronismo, o un grupo de gobernadores del interior logra hacerlo autónomamente.
—No estoy de acuerdo en que eso sea antagónico porque hay gobernadores que tienen una excelente relación de trabajo con nosotros y la vocación de que construyamos cosas juntos.
—¿Tu escenario asume que el peronismo es tan grande que se puede dividir en dos, y entonces en la Argentina del futuro habrá tres partidos para alternarse en el poder?
—Es una probabilidad.Lo ideal para el sistema argentino es que haya un sistema de pesas y contrapesas, pero puede darse de otra manera.
—¿Quién va a ganar las elecciones en el 2017 desde el punto de vista mediático, del discurso? ¿El que saque más votos a nivel nacional, el que aumente la cantidad de legisladores nacionales, el que gane la provincia de Buenos Aires?
—Las tres cosas pueden ser leÃdas como triunfo, y ojalá que entendamos que en el 2017 no se termina el mundo. Simplemente, elegimos representantes para un Congreso que seguirá parecido al de ahora, en términos de mayorÃas, con lo cual la elección del 2017 no es dramática.
—No es tan crucial como dice el Gobierno.
—El Gobierno tiene la obligación de decirlo para plantearlo como pulseada, pero la gente también tiene claro que este Gobierno, con una minorÃa parlamentaria, pudo sacar todas las leyes que necesitó.
—PodrÃamos decir que si es tan opinable que ganó el que aumentó la cantidad de legisladores nacionales, el que ganó la provincia de Buenos Aires o el que sacó más votos a nivel nacional, el oficialismo tiene garantizado el triunfo.
—Depende de cómo se construya el resto de los escenarios.
—¿Vas a ser candidato?
—Hoy no lo tengo decidido.
—¿De qué depende?
—De la charla con Roberto (Lavagna), con José Manuel (De la Sota), con Margarita (Stolbizer), de qué estamos imaginando para adelante. Y también de qué imaginan nuestros intendentes, nuestros legisladores. Aprendà que tengo que ser respetuoso de la voluntad colectiva. Las candidaturas quedamos en discutirlas en marzo, en un congreso.
—Independientemente de que no lo hayas discutido, ¿hoy qué imaginás?
—No tengo muy claro si voy a ser candidato.
—¿Y ellos?
—Algunos me dicen: “No necesitás ser senador para ser Presidenteâ€. Y otros: “Ganar te pone en el lugar de lÃderâ€. Es opinable.
—Está inclinado a la idea de que lo que tenemos que construir es una fuerza polÃtica nacional, más allá de si soy o no candidato. Le parece que eso es secundario.
—Sergio, hablar para no decir nada logra el efecto contrario. ¿Qué piensa Bendixen?
—Es que no hablamos del tema candidatura puntualmente.
—Hay dos teorÃas que yo comparto. Una dice: “No es necesario ser senador, ni ganar las elecciones de medio turno para ser candidato a Presidenteâ€. Y la de otros que dicen que lo refuerza. Concretamente Bendixen, de estas dos, ¿con cuál está?
—Es que él dice que eso es táctico, que la estrategia tiene que ser construir una fuerza nacional.
—¿Y dentro de lo táctico?
—El dice que las decisiones tácticas se toman en la coyuntura, no mirando la estrategia.
—¿Hay algo que no te haya preguntado que quieras agregar?
—No, como siempre me sentà muy cómodo.�