Algunos dicen que por fin Mauricio Macri va a comprender que es necesario hacer polÃtica. Hasta aquÃ, cuando ganó todas las elecciones a las que se presentó desde el 2005, no hizo polÃtica, sino que jugó ajedrez.
Cuando De Narváez le ganó a Kirchner en la provincia de Buenos Aires, lo hizo con el apoyo del PRO. Después aprendió a hace polÃtica y le fue como le fue.
Veamos datos concretos: si alguien tiene información obtenida con herramientas técnicas, serÃa bueno discutirla. Macri gobernó en un año en que no fue posible dar buenas noticias. La casa estaba destruida y para evitar que se desplome habÃa que tomar medidas que no eran agradables. Ningún gobierno toma medidas de ese tipo porque quiere fastidiar a la gente.
Las toma con disgusto porque sabe que significan pérdida de popularidad.
Cuando otros gobiernos enfrentaron circunstancias semejantes se derrumbaron cuando se dedicaron a hacer polÃtica conversando con otros partidos, organizaciones laborales, empresariales con la élite. Se olvidaron de la gente. La última que cayó con ese modelo fue Dilma Rousseff.
La gestión de Macri empezó el 15 de diciembre con una aceptación del 62%, bajó con las medidas hasta 53% en el mes de marzo y termina este año con 60%. En el Gran Buenos Aires empezó con 50% de aprobación, bajó hasta 42% y termina con 50%. La imagen de Mauricio partió en diciembre con 63% de positivas, termina con 65%.
MarÃa Eugenia Vidal partió en diciembre con 76% de aceptación en la Provincia, termina el año con 79%. En el Gran Buenos Aires Mauricio partió con 50% de imagen positiva, termina el año con 58%, MarÃa Eugenia Vidal empezó con 47% de positivas, termina en año con 74%. Podemos decir enfáticamente que en los últimos 40 años no hubo ningún gobierno latinoamericano que tomando este tipo de medidas haya mantenido su popularidad.
En todo el continente la democracia representativa vive una crisis profunda, las evaluaciones de los gobiernos de Enrique Peña Nieto, Michelle Bachelet, Rafael Correa, Horacio Cartes, Juan Manuel Santos y los demás presidentes son pésimas. Mejor ni hablar de lo que pasa con Michel Temer y Nicolás Maduro. Por lejos, el presidente mejor evaluado de todo el continente es Mauricio Macri, que al mismo tiempo es el que ha tenido que tomar las medidas más duras.
Los números se consiguen con algo de experiencia en la red. En el tiempo contemporáneo las tesis no se declaman, se miden objetivamente, se estudian. Si se mide el número de centÃmetros cuadrados que ocupan en los veinte periódicos y revistas más importantes del mundo, se constata que Mauricio es el lÃder latinoamericano que ocupa el mejor lugar en la prensa mundial. ¿Están todos locos? ¿Lo logra porque no sabe hacer polÃtica?
Desde que subió al Gobierno Macri ha conversado con todos los sectores, directa o indirectamente. Muchos dirigentes que fueron candidatos del FpV durante la última década conocieron Olivos y la Casa Rosada cuando los invitó Mauricio. La lÃnea del PRO fue siempre conversar con todos los sectores, hay gente muy valiosa en el peronismo, en el kirchnerismo, en la izquierda. No se puede decir que el Gobierno está encerrado sobre sà mismo. De allà a entregar el gabinete a los ex funcionarios del gobierno de la década pasada, hay un abismo.
Cualquier persona que entienda un poquito la campaña de Mauricio se dará cuenta de que el PRO siempre se cuidó de no mezclarse con el gobierno K. Mauricio Macri, MarÃa Eugenia Vidal, Horacio RodrÃguez Larreta, Marcos Peña y una larga lista de dirigentes de la nueva polÃtica, nunca fueron funcionarios de ese gobierno. La mayorÃa de la gente les respalda justamente porque son distintos, se ven distintos.
La diferenciación respecto del adversario es una de las primeras cosas que se discuten en la estrategia. Si en algún momento se designara secretario general de este gobierno a un ex funcionario K, seguramente empezarÃa por asumir el cargo en cadena nacional, el Gobierno perderÃa su identidad y se desmoronarÃa. La gente no entenderÃa qué pasó con esos dirigentes a los que eligió porque no sabÃan hacer la polÃtica que les repugna.
*Profesor de la GWU.
Cuando De Narváez le ganó a Kirchner en la provincia de Buenos Aires, lo hizo con el apoyo del PRO. Después aprendió a hace polÃtica y le fue como le fue.
Veamos datos concretos: si alguien tiene información obtenida con herramientas técnicas, serÃa bueno discutirla. Macri gobernó en un año en que no fue posible dar buenas noticias. La casa estaba destruida y para evitar que se desplome habÃa que tomar medidas que no eran agradables. Ningún gobierno toma medidas de ese tipo porque quiere fastidiar a la gente.
Las toma con disgusto porque sabe que significan pérdida de popularidad.
Cuando otros gobiernos enfrentaron circunstancias semejantes se derrumbaron cuando se dedicaron a hacer polÃtica conversando con otros partidos, organizaciones laborales, empresariales con la élite. Se olvidaron de la gente. La última que cayó con ese modelo fue Dilma Rousseff.
La gestión de Macri empezó el 15 de diciembre con una aceptación del 62%, bajó con las medidas hasta 53% en el mes de marzo y termina este año con 60%. En el Gran Buenos Aires empezó con 50% de aprobación, bajó hasta 42% y termina con 50%. La imagen de Mauricio partió en diciembre con 63% de positivas, termina con 65%.
MarÃa Eugenia Vidal partió en diciembre con 76% de aceptación en la Provincia, termina el año con 79%. En el Gran Buenos Aires Mauricio partió con 50% de imagen positiva, termina el año con 58%, MarÃa Eugenia Vidal empezó con 47% de positivas, termina en año con 74%. Podemos decir enfáticamente que en los últimos 40 años no hubo ningún gobierno latinoamericano que tomando este tipo de medidas haya mantenido su popularidad.
En todo el continente la democracia representativa vive una crisis profunda, las evaluaciones de los gobiernos de Enrique Peña Nieto, Michelle Bachelet, Rafael Correa, Horacio Cartes, Juan Manuel Santos y los demás presidentes son pésimas. Mejor ni hablar de lo que pasa con Michel Temer y Nicolás Maduro. Por lejos, el presidente mejor evaluado de todo el continente es Mauricio Macri, que al mismo tiempo es el que ha tenido que tomar las medidas más duras.
Los números se consiguen con algo de experiencia en la red. En el tiempo contemporáneo las tesis no se declaman, se miden objetivamente, se estudian. Si se mide el número de centÃmetros cuadrados que ocupan en los veinte periódicos y revistas más importantes del mundo, se constata que Mauricio es el lÃder latinoamericano que ocupa el mejor lugar en la prensa mundial. ¿Están todos locos? ¿Lo logra porque no sabe hacer polÃtica?
Desde que subió al Gobierno Macri ha conversado con todos los sectores, directa o indirectamente. Muchos dirigentes que fueron candidatos del FpV durante la última década conocieron Olivos y la Casa Rosada cuando los invitó Mauricio. La lÃnea del PRO fue siempre conversar con todos los sectores, hay gente muy valiosa en el peronismo, en el kirchnerismo, en la izquierda. No se puede decir que el Gobierno está encerrado sobre sà mismo. De allà a entregar el gabinete a los ex funcionarios del gobierno de la década pasada, hay un abismo.
Cualquier persona que entienda un poquito la campaña de Mauricio se dará cuenta de que el PRO siempre se cuidó de no mezclarse con el gobierno K. Mauricio Macri, MarÃa Eugenia Vidal, Horacio RodrÃguez Larreta, Marcos Peña y una larga lista de dirigentes de la nueva polÃtica, nunca fueron funcionarios de ese gobierno. La mayorÃa de la gente les respalda justamente porque son distintos, se ven distintos.
La diferenciación respecto del adversario es una de las primeras cosas que se discuten en la estrategia. Si en algún momento se designara secretario general de este gobierno a un ex funcionario K, seguramente empezarÃa por asumir el cargo en cadena nacional, el Gobierno perderÃa su identidad y se desmoronarÃa. La gente no entenderÃa qué pasó con esos dirigentes a los que eligió porque no sabÃan hacer la polÃtica que les repugna.
*Profesor de la GWU.