La canciller alemana, Angela Merkel, de la CDU, explica el preacuerdo de gobierno junto a los lÃderes de la CSU, Horst Seehofer (i), y de los socialdemócratas, Martin Schulz, el 12 de enero de 2018 en BerlÃn© AFP Tobias Schwarz
Angela Merkel logró el viernes alcanzar un acuerdo de principio para dirigir un nuevo gobierno en Alemania con el apoyo de los socialdemócratas y prometiendo “un nuevo comienzo†para Europa.
Al término de cinco dÃas de difÃciles negociaciones, y una última sesión maratoniana de 24 horas en BerlÃn, la canciller conservadora se felicitó del compromiso alcanzado que le permitirá seguir en el poder cuatro años más, y a Alemania salir del bloqueo polÃtico sin precedentes en el que se encuentra sumida.
Las elecciones legislativas de septiembre, marcadas por un retroceso de los partidos tradicionales y la entrada de la extrema derecha, no dieron lugar a una clara mayorÃa.
Tras el fracaso en noviembre para formar una coalición mayoritaria con los ecologistas y los liberales, la canciller se habÃa quedado sin margen de error si querÃa conservar las riendas del paÃs. Y se habÃa declarado dispuesta a “encontrar un compromiso constructivo†con el SPD pero sin traspasar algunas lÃneas rojas.
El acuerdo de principio de 28 páginas al que llegaron los democristianos de la CDU y la CSU y los socialdemócratas fue validado por los partidos. Al final, nuestra “base decidiráâ€, advirtió sin embargo la dirección del SPD en un comunicado, recordando que un posible acuerdo tiene que ser obligatoriamente aprobado por los militantes.
Mirando a Europa
El texto establece las grandes lÃneas de los objetivos del futuro gobierno de coalición y abre el camino a negociaciones detalladas sobre la polÃtica. Un proceso que puede durar semanas
De momento, las dos familias polÃticas, que ya gobernaron juntas en la coalición saliente (2013-17), pusieron de relieve la cuestión europea.
Angela Merkel prometió ante la prensa “un nuevo comienzo para Europa†junto a Francia, en un contexto en el que el proyecto europeo está debilitado por el Brexit y el auge de las tendencias nacionalistas.
El jefe de Estado francés, Emmanuel Macron, se congratuló de estos progresos y que Merkel “pueda avanzar hacia un gobierno de coalición que será útil y que es esperado en Europa y Franciaâ€.
Pero pese al compromiso del viernes, nada es aún definitivo. Por parte de los socialdemócratas, la decisión de entrar en un nuevo gobierno de coalición con los conservadores deberÃa recibir también la luz verde de los delegados del partido durante un congreso extraordinario previsto el 21 de enero y cuyo desenlace es incierto.
Las bases del SPD son muy escépticas ante la idea de volver a servir de apoyo a los conservadores.
En el mejor de los casos, el nuevo ejecutivo será investido a finales de marzo, mientras los socios europeos de Alemania se impacientan.
Arcas públicas llenas
Para intentar convencer a los militantes, Martin Schulz, lÃder del SPD, habló de un resultado “formidableâ€.
Aunque no obtuvo todo lo que querÃa, ni mucho menos. Y eso a pesar de la buena situación en la que se encuentra la primera economÃa europea, cuyas arcas públicas no han estado tan llenas desde la reunificación, con más de 38.000 millones de euros de excedente.
Los conservadores se negaron a crear un “seguro médico ciudadanoâ€, reclamado por el SPD, una especie de Seguridad Social en la que todo el mundo tendrÃa que cotizar para reducir las desigualdades entre seguros privados y públicos.
El SPD tampoco consiguió, como habÃa pedido, aumentar los impuestos sobre las rentas más elevadas.
Respecto a la polÃtica migratoria, tema de discordia durante mucho tiempo, los dos bandos acordaron limitar el número de solicitantes de asilo en el paÃs a entre 180.000 y 220.000, como exigÃan los conservadores.
Alemania acogió a más de un millón de refugiados entre 2015 y 2016, lo que supuso para Angela Merkel un aluvión de crÃticas y el avance de la extrema derecha en la opinión pública.
Incluso con este acuerdo, el contexto polÃtico es desfavorable, tanto para los democristianos como para los socialdemócratas. Algunos medios ya calificaron su posible alianza de “coalición de perdedores†puesto que cada uno ya fue sancionado por sus electores en las legislativas.
Angela Merkel logró el viernes alcanzar un acuerdo de principio para dirigir un nuevo gobierno en Alemania con el apoyo de los socialdemócratas y prometiendo “un nuevo comienzo†para Europa.
Al término de cinco dÃas de difÃciles negociaciones, y una última sesión maratoniana de 24 horas en BerlÃn, la canciller conservadora se felicitó del compromiso alcanzado que le permitirá seguir en el poder cuatro años más, y a Alemania salir del bloqueo polÃtico sin precedentes en el que se encuentra sumida.
Las elecciones legislativas de septiembre, marcadas por un retroceso de los partidos tradicionales y la entrada de la extrema derecha, no dieron lugar a una clara mayorÃa.
Tras el fracaso en noviembre para formar una coalición mayoritaria con los ecologistas y los liberales, la canciller se habÃa quedado sin margen de error si querÃa conservar las riendas del paÃs. Y se habÃa declarado dispuesta a “encontrar un compromiso constructivo†con el SPD pero sin traspasar algunas lÃneas rojas.
El acuerdo de principio de 28 páginas al que llegaron los democristianos de la CDU y la CSU y los socialdemócratas fue validado por los partidos. Al final, nuestra “base decidiráâ€, advirtió sin embargo la dirección del SPD en un comunicado, recordando que un posible acuerdo tiene que ser obligatoriamente aprobado por los militantes.
Mirando a Europa
El texto establece las grandes lÃneas de los objetivos del futuro gobierno de coalición y abre el camino a negociaciones detalladas sobre la polÃtica. Un proceso que puede durar semanas
De momento, las dos familias polÃticas, que ya gobernaron juntas en la coalición saliente (2013-17), pusieron de relieve la cuestión europea.
Angela Merkel prometió ante la prensa “un nuevo comienzo para Europa†junto a Francia, en un contexto en el que el proyecto europeo está debilitado por el Brexit y el auge de las tendencias nacionalistas.
El jefe de Estado francés, Emmanuel Macron, se congratuló de estos progresos y que Merkel “pueda avanzar hacia un gobierno de coalición que será útil y que es esperado en Europa y Franciaâ€.
Pero pese al compromiso del viernes, nada es aún definitivo. Por parte de los socialdemócratas, la decisión de entrar en un nuevo gobierno de coalición con los conservadores deberÃa recibir también la luz verde de los delegados del partido durante un congreso extraordinario previsto el 21 de enero y cuyo desenlace es incierto.
Las bases del SPD son muy escépticas ante la idea de volver a servir de apoyo a los conservadores.
En el mejor de los casos, el nuevo ejecutivo será investido a finales de marzo, mientras los socios europeos de Alemania se impacientan.
Arcas públicas llenas
Para intentar convencer a los militantes, Martin Schulz, lÃder del SPD, habló de un resultado “formidableâ€.
Aunque no obtuvo todo lo que querÃa, ni mucho menos. Y eso a pesar de la buena situación en la que se encuentra la primera economÃa europea, cuyas arcas públicas no han estado tan llenas desde la reunificación, con más de 38.000 millones de euros de excedente.
Los conservadores se negaron a crear un “seguro médico ciudadanoâ€, reclamado por el SPD, una especie de Seguridad Social en la que todo el mundo tendrÃa que cotizar para reducir las desigualdades entre seguros privados y públicos.
El SPD tampoco consiguió, como habÃa pedido, aumentar los impuestos sobre las rentas más elevadas.
Respecto a la polÃtica migratoria, tema de discordia durante mucho tiempo, los dos bandos acordaron limitar el número de solicitantes de asilo en el paÃs a entre 180.000 y 220.000, como exigÃan los conservadores.
Alemania acogió a más de un millón de refugiados entre 2015 y 2016, lo que supuso para Angela Merkel un aluvión de crÃticas y el avance de la extrema derecha en la opinión pública.
Incluso con este acuerdo, el contexto polÃtico es desfavorable, tanto para los democristianos como para los socialdemócratas. Algunos medios ya calificaron su posible alianza de “coalición de perdedores†puesto que cada uno ya fue sancionado por sus electores en las legislativas.