El fracaso es del sistema político
Durante mucho tiempo, Macri envió mensajes de que estaba dispuesto a dar la gran batalla. Viajó por distintas provincias para fortalecer a Pro, armó un think tank para elaborar un programa de gobierno; alentó candidaturas para resolver su sucesión y para hacer pie en distritos claves. No le había ido mal: la opinión pública lo veía como el principal líder opositor, junto con Ricardo Alfonsín.
Asumiendo que en efecto contaría con los recursos económicos para financiar una campaña presidencial, Macri estaba en condiciones de dar un paso fundamental para construir algo inédito en la historia argentina: una fuerza moderna y democrática de centro moderado, competitiva y con presencia nacional.
Este repliegue de Macri le otorga, imprevistamente, una nueva oportunidad de reinventarse a la UCR, en particular, y al bipartidismo, en general. Por eso, esta decisión de buscar la reelección porteña puede leerse en clave histórico-institucional como expresión de las dificultades que experimenta el sistema político argentino para establecer nuevos partidos e impulsar liderazgos modernos.