“Cuanto peor, mejorâ€, decÃa un economista vernáculo de ojos azules y saltones con un leve dejo psicopático, y lo decÃa porque estaba convencido de los efectos destructivos de una crisis capaz de atemorizar de tal modo a la población como para ponerla a disposición de las alternativas pergeñadas por los mismos causantes y aceleradores de la crisis. El miedo social lejos de habilitar experiencias libertarias, populares y emancipatorias acaba por abrirle el paso a las peores “solucionesâ€. La convertibilidad nació de las brutales consecuencias dejadas por la hiperinflación. El daño que dejó en el paÃs ha sido inconmensurable: destrucción del aparato productivo, crecimiento exponencial de la desigualdad, concentración inédita de la riqueza en cada vez menos manos, aumento brutal de la pobreza y de la indigencia, desguace del Estado, eliminación de derechos sociales, fragmentación social, apropiación especulativa de los fondos jubilatorios, exclusión, desempleo y muchas otras plagas que dejaron a la Argentina en bancarrota económica, polÃtica, moral e institucional. Remontar esa caÃda en abismo costó un enorme esfuerzo combinado con una voluntad polÃtica decidida a enfrentar las estructuras del poder real, el mismo que se benefició con la hiperinflación y con el nefasto invento del menemismo. No olvidar nuestra propia experiencia es un modo de aprender a leer con espÃritu crÃtico y alerta la estrategia de shock que busca imprimirle el establish-ment financiero y la derecha a una crisis que, más allá de su profundidad, tiene como correlato deseado por ese mismo poder la ampliación de sus ganancias y la manipulación, vÃa el aparato mediático, de la opinión pública.
Crisis económica y terror social Leer más