Cables secretos de EE.UU. durante el golpe de estado de 1976.

Ante un nuevo aniversario de una de las fechas más funestas de nuestra historia, Basurero Nacional declina realizar cualquier comentario sobre el golpe y se limita a reproducir la palabra de algunos de los principales protagonistas de la última dictadura argentina. Es por eso que reproducimos a continuación los cables secretos de la embajada de los EE.UU. despachados antes, durante y después de aquél fatídico 24 de marzo de 1976, para que, en tiempos de WikiLeaks y WikiPis (los cables secretos de Basurero Nacional), reflexionemos una vez más sobre ese período de nuestra historia, y, a su vez, analicemos los acontecimientos actuales, tanto en la región como en nuestro país, y la conducta de la mayor potencia militar del mundo en aquellos tiempos y en los que corren.
Empecemos con la explicación del mismo Videla sobre las causas de aquel golpe de estado.
¿Cuál fue el verdadero objetivo del golpe de estado?
El verdadero objetivo del golpe fue (contrariamente a lo que por décadas afirmaron sus partidarios y exégetas) político y económico, no militar, según lo aclara el mismo Videla:
“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada; volverla a sus principios, a sus cauces naturales. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica, que impregnaba a vastos sectores; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Un nuevo modelo, un cambio bastante radical; a la sociedad había que disciplinarla para que fuera más eficiente. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”.
Cables secretos de EE.UU. sobre el golpe del 24/03/1976 en Argentina, tomados de WIKIPIS.
Antes del golpe.
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Fecha: 16 de febrero de 1976, 17:00 horas
Titulo: Los Militares toman conocimiento del tema de los Derechos Humanos.
Tipo: Cable [clasificación desconocida], Departamento de Estado
De: Robert C. Hill, Embajador de Estados Unidos en Argentina
Para: Secretario de Estado.
«1. Diego Medus (proteger), Jefe de la Oficina para Norteamérica en el Ministerio de Relaciones Exteriores, me confió en un almuerzo el 13 de febrero que ´El Grupo Militar de Planificación le ha pedido preparar un estudio y hará recomendaciones de cómo el futuro gobierno militar puede evitar o minimizar el tipo de problemas que han tenido los gobiernos chileno y uruguayo con los EEUU sobre el tema de los derechos humanos. Medus dijo que les ha dicho que ellos tendrán problemas si comienzan a ejecutar gente. Los oficiales respondieron que ellos tienen la intención de llevar a cabo una guerra total contra los terroristas y que por lo tanto algunas ejecuciones probablemente serán necesarias. Quisieran minimizar cualquier problema resultante con los EEUU, sin embargo, y por lo tanto le pedían a Medus preparar el estudio».
«2. Además, Heriberto Kahn de La Opinión dijo a nuestra sección política el 13 de febrero que en una reciente conversación con el General Viola, él [Kahn] trajo a colación el tema de los derechos humanos y le señaló que cualquier gobierno militar futuro debe evitar pasos que puedan llevar a problemas con el Congreso de EEUU tales como los que esta teniendo el gobierno de Pinochet… [Viola] remarcó, sin embargo que mientras él, Videla y varios otros altos oficiales entienden el problema completamente, hay muchos oficiales debajo de ellos que no y que desean tomar medidas contundentes aún cuando tales medidas ofenden al Congreso de EEUU. Él enfatizó que se necesitará paciencia y comprensión de ambas partes».
«3. Comentario: Es alentador notar que los militares argentinos están conscientes del problema y ya están concentrándose en vías para evitar que los derechos humanos se conviertan en un irritante en las relaciones EEUU-Argentina.
Hill»
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16-03-1976 Conversación del Embajador con el almirante Massera.
Emisión: Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires
Destino: Departamento de Estado Washington
Ref: Conversación del Embajador con el Almirante Massera
Para el Subsecretario de Asuntos Interamericanos Rogers del Embajador Hill.
1. Acompañado por el consejero político, hoy fui a tomar café con Alejandro Shaw, presidente del Banco Shaw. El almirante Massera, Comandante en Jefe de la Marina, también estaba presente. Massera buscó la oportunidad para hablar en privado conmigo y con el consejero político. Dijo que no es un secreto que los militares van a tener que entrar pronto en el vacío político. No querían hacerlo, pero a esta altura las alternativas parecen ser la intervención militar o un caos total que llevaría a la destrucción del Estado argentino. Massera dijo que no quería debatir sobre la posible intervención porque estaba seguro de que yo lo consideraría como diplomáticamente incorrecto. Sin embargo, dijo que quería dirigirse a mí como a un amigo para decirme que los militares están terriblemente preocupados sobre sus relaciones públicas en Estados Unidos en caso de que tengan que intervenir. Admitió que los militares eran inexpertos en términos de los problemas de relaciones públicas en Argentina, más aún en Estados Unidos, y me pidió si podía indicarle una o dos agencias respetables de relaciones públicas de Estados Unidos que puedan encargarse del problema para un futuro gobierno militar.
2. Enfaticé que el gobierno de Estados Unidos no puede de ninguna forma involucrarse en las cuestiones internas de la Argentina. Dije que mientras no podía darle un consejo tal como el que me había pedido, podía poner a su disposición la lista de empresas de relaciones públicas que está disponible en la biblioteca comercial de la Embajada. Massera indicó que estaba bien, y que apreciaría recibir dicha lista “dentro de los próximos días”.
3. Massera dijo que los militares eran totalmente conscientes de la necesidad de evitar problemas de derechos humanos en caso de que tengan que tomar el poder. Dijo que la intervención militar argentina, si se lleva a cabo, no va seguir la línea de la toma del poder de Pinochet en Chile. Por el contrario, dijo que tratarían de proceder dentro de la ley y con pleno respeto por los derechos humanos. […] su intención es intensificar la guerra contra el terrorismo y la subversión, pero dentro de la ley. No tienen intención de tomar represalias extra-legales o medidas contra civiles no involucrados. Los comandantes en jefe tienen que movilizarse, dijo, su intención es hacerlo de la manera más “democrática” y moderada posible.
Mencionó que están teniendo dificultades en restringir a los que quieren actuar impulsivamente, pero expresó que confían en que serán capaces de hacerlo.
4. Massera dijo que dudaba en plantearme el tema a mí, pero que al mismo tiempo quería asegurarme a mí y a los representantes de otros gobiernos que si los militares se sienten llamados a actuar no van a lastimar a la señora Perón. Dijo que es un problema complicado pero que, hasta el momento, el pensamiento de los tres comandantes en jefe es que probablemente la mejor opción sería que la señora Perón simplemente abandone el país. Por otra parte, entre los militares había muchos que querían tomar medidas más duras contra ella. Una posible solución de compromiso sería detenerla en Argentina en la isla Martín García o en algún centro turístico militar como Ascochinga hasta que se pueda tomar una determinación final sobre su futuro.
5. Comentario: el almirante Massera fue muy correcto a lo largo de la conversación. Formuló escrupulosamente todos sus comentarios en el tiempo condicional, y varias veces enfatizó que sólo estaba hablando de posibilidades hipotéticas. No obstante, el consejero político y yo tuvimos la clara impresión de que Massera estaba hablando de un golpe que probablemente se llevará a cabo en los próximos días, inclusive antes del fin de semana.
6. Mis planes: tengo planificado y tengo reservas para partir de Argentina la noche del 17 de marzo. Si cancelo estos planes ahora y el golpe se lleva a cabo, por ejemplo el 18 de marzo, esto será interpretado por muchos como prueba de que teníamos previo conocimiento del accionar militar. Además, es posible que se argumente que cancelé mis planes y me quedé acá para ayudar a dirigir el golpe. Por lo tanto, creo que, según los intereses del gobierno de Estados Unidos, lo mejor es que proceda con mis planes como si no hubiéramos sido advertidos. Seguramente, todos los diarios y revistas están especulando que el golpe tendrá lugar pronto, pero eso es sólo un rumor. El hecho de que esté fuera del país cuando el golpe ocurra, creo que será un hecho a nuestro favor que indicará el no involucramiento de la Embajada y el gobierno de Estados Unidos. Por consiguiente, mi intención es partir a la hora prevista. Sin embargo, estoy cambiando mis planes y volaré desde Miami a Washington. Estaré llegando allí la tarde del 19 de marzo, y estaré disponible para consultas esa tarde y la mañana del 20 o más de ser necesario.
Hill.
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Durante los días del golpe.
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26-03-1976 Secretario de Estado Kissinger-Jefe de Gabinete
ROGERS: […] En Argentina, aunque la junta ha tenido bastante éxito, estamos tratando de hacer todas las estimaciones que podamos sobre lo que va a pasar. Le pedimos tanto a la misión como a Washington que hagan sus propios diagnósticos, para poder compararlos. Pero creo que la estimación preliminar debería ser que está yendo cuesta abajo. La junta está testeando la hipótesis de que Argentina no es gobernable, y que entonces van a triunfar donde todos los demás han fallado. Creo que es una elección exitosa.
Creo que vamos a esperar un esfuerzo considerable por involucrar a Estados Unidos, particularmente en el campo financiero. Creo que vamos a ver bastante…
SECRETARIO KISSINGER: Sí, pero eso está en nuestro interés.
ROGERS: Si hay posibilidad de que triunfe y si no nos piden que pongamos demasiado en juego. Lo que intentaremos hacer, cuando y si es que proponen ese plan, es lo que estábamos preparados para hacer hace seis meses. Habíamos elaborado como intermediarios un programa razonable de asistencia internacional, usando a los bancos privados y a las instituciones monetarias.
No sé si podremos lograrlo, pero creo que pronto tendremos noticias de ellos sobre programas financieros.
Creo que también debemos esperar un nivel considerable de represión, probablemente mucha sangre, en Argentina en el corto plazo. Creo que tendrán que reprimir no sólo a los terroristas sino a los disidentes de los sindicatos y sus partidarios.
SECRETARIO KISSINGER: Pero…
ROGERS: El punto que quiero hacer es que aunque ahora tienen buena prensa, la línea básica de toda la intervención fue que tenían que hacerlo porque ella no podía gobernar el país. Entonces creo que el punto es que en este momento no debemos apresurarnos y apoyar al nuevo régimen, que tres-seis meses después será considerablemente menos popular con la prensa.
SECRETARIO KISSINGER: Pero tampoco deberíamos hacer lo opuesto.
McCLOSKEY: ¿Qué dijimos sobre el reconocimiento?
ROGERS: Bueno, esta mañana vamos a enviar una nota formal en respuesta a su pedido de reconocimiento, como han hecho casi todos los países de América Latina. Pero más allá de eso, Hill mantendrá la boca cerrada.
SECRETARIO KISSINGER: Sí, pero ¿qué significa eso concretamente? Tengan la posibilidad que tengan, van a necesitar un poco de estímulo de nuestra parte. ¿Qué les está diciendo?[Hill]
ROGERS: ¿Qué? Ah, nada. No ha hablado con ellos todavía. Todavía no ha sido invitado a hablar con ellos. Está listo para ir y a hablar con ellos cuando y si es que piden una reunión. Pero los generales que están ocupando los cargos ministeriales están temporariamente, probablemente por esta semana, hasta que la junta tome su decisión final sobre a quién van a designar. En una semana lo definirán. Creemos saber quién es el Ministro de Relaciones Exteriores, que es el nombramiento crucial.
SECRETARIO KISSINGER: ¿Quién?
ROGERS: Probablemente un hombre llamado Vanck???, con quien hemos trabajado en el pasado. Si es nombrado, creo que nuestra posición es trabajar con él.
SECRETARIO KISSINGER: ¿Pero puedo ver algunas de las instrucciones que le vas a dar a Hill si alguien se acerca…
ROGERS: Sí.
SECRETARIO KISSINGER: … porque quiero animarlos. No quiero darles la idea de que son hostigados por Estados Unidos.
ROGERS: No. Por lo que estaba preocupado en un principio era por la postura pública.
SECRETARIO KISSINGER: Estoy de acuerdo.
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Marzo 30, 1976 – La Línea Moderada de Videla Prevalece.
Fuente: Proyecto de Desclasificación del Departamento de Estado sobre Argentina de 2002. Originalmente desclasificado por petición FOIA del Suplemento Zona del Diario Clarín en 1998.
Publicado previamente en 2001 en la gacetilla electrónica «El Estado terrorista desenmascarado»; una colaboración entre el National Security Archive y el Centro de Estudios Legales y Sociales CELS
Casi una semana después de la asonada militar, en un tono extremadamente optimista, el Embajador envía un balance global de siete páginas sobre la nueva Junta Militar que revela contradicciones entre valoraciones reales y sus ilusiones respecto del régimen:
«Videla está al menos por el momento en una posición suficientemente poderosa para controlar a los duros e imponer una orientación moderada (…) El golpe puede ser ahora definitivamente considerado como moderado (…) no han atacado al peronismo ni a ningún otro partido. Han arrestado a algunos altos funcionarios como Raúl Lastiri, Julio González y Carlos Menem a los que se cree culpables de malversación y abuso de poder (…) pero es claro que no han hecho arrestos masivos. Nadie ha sido puesto contra un paredón (….) La mayoría de los diputados, gobernadores y funcionarios depuestos han sido simplemente enviados a sus casas (…) La actividad política ha sido suspendida temporalmente y los partidos tienen que quitar sus carteles en los locales. Sus organizaciones están intactas y varias de las fuentes de la embajada en los partidos han expresado su esperanza de que se permita volver a cierta actividad política en no más de seis meses (…) Antes del golpe se temía que los militares duros se excedieran en sus órdenes y arbitrariamente asesinaran o arrestaran a sindicalistas, peronistas o izquierdistas que les disgustaran, pero no ha sucedido (…) Muchos líderes sindicales han hecho las paces con los militares y desean colaborar»
El Embajador concluye que «este es probablemente el mejor ejecutado y el más civilizado de los golpes en la historia de Argentina. Ha sido único en otros aspectos también. Los Estados Unidos no han sido acusados de estar detrás de el, excepto por Nuestra Palabra, el órgano del PCA (…) Los Estados Unidos por supuesto no deben ser identificados muy estrechamente con la Junta, pero en tanto que el nuevo gobierno pueda mantener la línea moderada el gobierno de Estados Unidos debe alentarlo examinando con ojos positivos cualquier petición de asistencia.»
[Nota: A principios de Abril de 1976, el Congreso de Estados Unidos aprobó la petición de la Administración Ford, redactada y justificada por el Secretario de Estado Henry Kissinger, de entregar 50 millones de dólares en asistencia militar a los generales argentinos.]
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Una vez consolidado el golpe.
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02-04-1976 ARGENTINA: EL GOLPE EN PERSPECTIVA. CIA.
Todo lo que la junta militar argentina ha dicho y hecho indica clara preparación y un ojo para las relaciones públicas. Los oficiales manejaron la toma del poder hábilmente, y desde ese entonces han trabajado para maximizar la aceptación pública, y a la vez llevar a cabo los cambios radicales que consideran necesarios. Los nuevos líderes militares están utilizando la tranquilidad política temporaria entre la partida de Perón y el inicio de sus propias iniciativas políticas para proyectar una imagen de moderación y construir un apoyo popular. El alivio público con la expulsión del caótico gobierno de Perón, combinado con la campaña de la junta para atraer comprensión, ha creado un período de luna de miel durante el cual los problemas están siendo pasados por alto.
Énfasis en conciliación.
Las declaraciones públicas de los oficiales enfatizan la necesidad de conciliación mientras evitan la venganza y diseños totalitarios. La junta rápidamente levantó la censura de prensa que había impuesto, eliminó el control de rutas, y redujo la prominencia de las tropas armadas, todo en un esfuerzo de mostrar normalidad. Además, la junta ha reemplazado el gabinete interino completamente militar por uno permanente que incluye dos ministros civiles. El gobierno también ha impuesto una reducción de precios simbólica en ciertos bienes de consumo. El golpe en sí mismo fue una culminación de un proceso que había empezado hace mucho tiempo y se benefició de la casi unanimidad de la opinión entre la aquiescencia de los militares y del público en general. A la vista de todo el mundo, las fuerzas armadas planificaron por muchos meses los detalles sobre cómo derrocar a María Estela Perón. El gobierno anterior no tenía poder para controlar a los oficiales, que veían cada paso en falso de la inepta Perón como uno más en una larga lista de razones que justificaban su expulsión. Al demorar tanto, las fuerzas armadas esperaban darle a la administración todas las posibilidades de reformarse o desacreditarse completamente. Juzgando por la falta de resistencia y algún comentario de prensa elogioso después del golpe, los militares triunfaron en el último objetivo. La toma del poder fue acompañada por declaraciones articuladas pero relativamente breves sobre su justificación y objetivos. La proclamación del golpe se concentró en el “agotamiento” de todas las medidas constitucionales, una clara referencia a las repetidas fallas de los civiles – en particular el Congreso – para remover a Perón o al menos restringir su autoridad. La proclamación apeló al cansancio de los argentinos respecto de la violencia, haciendo notar que la inhabilidad de los civiles para resolver problemas básicos sólo “aumentaba el extremismo de todos los tipos”.
Revitalizando las instituciones constitucionales.
En su lista de “objetivos básicos”, la junta intentó minimizar sus obvios objetivos de seguridad nacional. Dio alta prioridad a “revitalizar” las instituciones constitucionales ubicando al interés nacional por sobre todos intereses particulares. El nuevo gobierno puso a la implementación de una “moralidad cristiana” en segundo lugar, y sólo después incluyó la erradicación de la subversión. El propósito aquí era claramente demostrar que la junta tiene metas abarcadoras y que los terroristas no tienen el poder para monopolizar la atención del gobierno. Los líderes del golpe pueden dirigir este mensaje tanto a sus colegas y subordinados de línea dura como a la población en general.
En un esfuerzo relacionado de relaciones públicas, la junta distribuyó paquetes de información a los agregados militares que contenían una declaración sobre la “filosofía” de la rebelión militar y una biografía del Presidente Videla. Ambas son declaraciones largas y detalladas destinadas a dar la mejor imagen de la toma del poder. Videla es descripto como un oficial del ejército con una carrera sobresaliente, pero más importante, es presentado como el único hombre capaz de superar intereses individuales y tener una perspectiva global de los problemas importantes.
La institucionalización del gobierno de la junta. Los oficiales ya han comenzado a institucionalizar su gobierno. Aunque colectivamente tienen amplios poderes, han establecido un sistema que busca minimizar la influencia de algún hombre en particular, mientras se esfuerzan por alcanzar el consenso. La junta de tres hombres, compuesta por Videla, el jefe de la Armada Almirante Emilio Massera y el jefe de la Fuerza Aérea General Agosti, designa al presidente pero retiene la autoridad suprema. El Presidente debe trabajar estrechamente con un consejo legislativo de nueve hombres compuesto por oficiales de alto rango de las tres fuerzas. El Consejo servirá para comunicar las opiniones de las Fuerzas Armadas a la junta y el Presidente, y tendrá una fuerte voz en la promulgación de las leyes. Al menos inicialmente, el efecto neto parece ser una difusión de la autoridad y la representación de diversos puntos de vista. Sin embargo, el hecho es que un régimen militar no electo controla la Argentina una vez más y pronto será juzgado por su historial. Para asegurarse el control, la junta ha reemplazado a prácticamente todos los funcionarios de los niveles nacional y regional por militares. El Congreso ha sido disuelto, toda la actividad política ha sido suspendida, y las principales organizaciones sindicales han sido puestas bajo el control del gobierno. Algunos partidos disidentes han sido prohibidos. Está en vigencia un estado de sitio y se puede disparar abiertamente a quienes cometan actos de violencia. Las cortes militares impondrán duras condenas o la pena de muerte a aquéllos que intenten paralizar los servicios públicos.
Los oficiales están enfatizando su intención de conservar una postura imparcial evitando la represión extrema, pero los problemas en varias áreas podrían rápidamente poner a prueba su ecuanimidad. Además, de ninguna manera hay unanimidad completa entre los militares respecto de la idea de moderación. El virulento movimiento terrorista ya ha intentando provocar a la junta al reanudar su violenta campaña. La violencia terrorista, la posible oposición civil de los peronistas derrocados, o reveses económicos tempranos podrían reforzar los argumentos de aquellos oficiales que abogan por medidas más rigurosas. De hecho, la misma facilidad con la que los militares tomaron el poder haría que incluso pequeños reveses en cualquier área fueran extremadamente difíciles de explicar.
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Fecha: 25 de mayo de 1976, 11:56 horas
Titulo: Conversación con el Subsecretario de la Presidencia
Tipo: Cable secreto, Departamento de Estado
De: Robert C. Hill, Embajador de Estados Unidos en Argentina
Para: Secretario de Estado.
El propio Embajador Hill reporta una conversación mantenida por él con Ricardo Yofre, Subsecretario General de la Oficina de la Presidencia, y otros oficiales de la Embajada deEstados Unidos. Luego de que Hill comienza la reunión con frases de preocupación por la situación de las violaciones a los derechos humanos, Yofre informa a Hill que los militares argentinos lanzarán una ofensiva que traerá mas violaciones. Sin embargo Hill no expresa sorpresa ni oposición, continúa confiando en la inocencia de Videla y debatiéndose sobre su capacidad para imponerse sobre los duros para detener las violaciones a los derechos humanos.
«2. El Embajador Hill abrió la conversación diciendo que los EEUU estaban muy preocupados por el tema de los derechos humanos, especialmente luego del secuestro de Michelini y Gutiérrez Ruiz. Según Yofre, Videla y sus oficiales se encontraban consternados por los secuestros…»
«6. Dr. Yofre remarcó que había dos complicaciones especificas para controlar a los duros y las violaciones sobre los derechos humanos: a) La primera es que el país se encuentra en una guerra total contra la subversión. Al calor del combate, seguramente habrá violaciones a los derechos humanos. Y Yofre advirtió que el gobierno tiene planes para intensificar drásticamente su lucha contra los terroristas en breve. b) Segundo, mencionó que existen grupos que operan solos…»
«8. El Embajador Hill indicó que las relaciones entre nuestros dos gobiernos son excelentes, pero que estamos teniendo algunos problemas de comunicación…»
«10… Bien puede ser que sus enemigos de línea dura asesinaran a Michelini con el objetivo principal de abochornar al Presidente Videla. Pero esto es mayor razón para que Videla desee ponerlos bajo control. De hecho, debe ponerlos bajo control sino ellos se encargarán de deshacer su gobierno. Hill»28 de mayo de 1978- Más de 700 académicos han sido expulsados de sus trabajos, y se han hecho redadas en varios institutos de investigación con el pretexto de localizar ‘extremistas’. De hecho, está claro por los discursos de Videla y los demás generales, que su definición de la ‘subversión’ es tan amplia que incluye casi todas las formas de actividad intelectual. (760528LANL)
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Octubre 1, 1976 – IR 6 804 0334 76: Operaciones Especiales
Fuente: Colección de documentos desclasificados sobre Chile por el Departamento de Defensa de los EEUU en Junio 30 de 1999. Identificado y recabado por varios investigadores del National Security Archive
Este informe de inteligencia (IR – Intelligence Report) de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de los EEUU, (Defense Intelligence Agency – DIA) da cuenta de una operación de contrainsurgencia conjunta de los países del Cono Sur conocida como Operación Cóndor. En particular, el documento informa sobre una razzia conjunta entre agencias de inteligencia de Argentina y Uruguay en Buenos Aires en la que fueron capturados los Zaffaroni. El documento trae a colación la misión militar de alto nivel a Montevideo mencionada días atrás en otro cable de la DIA (citado más arriba), probablemente en preparación de esta operación.
«Operación Cóndor es el nombre clave dado a la recolección de inteligencia sobre izquierdistas, comunistas y marxistas en el área del Cono Sur. Fue establecida recientemente para la cooperación de servicios de inteligencia de América del Sur a fin de eliminar actividades terroristas marxistas en los países miembros con Chile, se dice, siendo el centro de operaciones. Otros miembros que participan son Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia… Los miembros que muestran el mayor entusiasmo hasta la fecha han sido Argentina, Uruguay y Chile. Estos tres países están embarcados en operaciones conjuntas , principalmente en Argentina, contra blancos terroristas. Durante la semana del 20 de septiembre de 1976, el director del Servicio de Inteligencia del Ejercito argentino viajó a Santiago a consultar con sus contrapartes chilenas sobre Operación Cóndor (Este viaje es similar al viaje reportado en el IR 6 804 0309 76.)»
«Durante el período entre el 24 y 27 de septiembre de 1976, miembros de la Secretaria de Inteligencia del Estado de Argentina (SIDE), operando con oficiales del Servicio de Inteligencia militar de Uruguay llevaron a cabo operaciones contra la organización terrorista uruguaya OPR-33 en Buenos Aires. Como resultado de esta operación conjunta, oficiales de la SIDE dicen que toda la infraestructura del OPR-33 en Argentina ha sido eliminada…»
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ARGENTINA PROJECT (S200000044)
U.S. DEPT. OF STATE, A/RPS/IPS
Margaret P. Grafeld, Director
4/10/76
DECLARACIÓN DE (censurado)
Los siguientes comentarios fueron hechos por [censurado] el 4 de octubre, 1976, durante una entrevista privada en [censurado] traté de tomar notas textuales.
A. Detención y tortura: El 30 de abril, tomé un micro para ir a casa. Había dejado panfletos anti gubernamentales sobre un banco en una plaza para evitar tenerlos conmigo. No tomé en cuenta que el día siguiente era 1º de mayo (Día del Trabajador). Fui arrestada por individuos vestidos de civil y otros de uniforme. El micro fue detenido y me tomaron del pelo y literalmente me bajaron del micro arrastrándome y también a un muchacho que estaba conmigo. Una docena de huevos que cargaba fueron destrozados. Empecé a decir que no era una terrorista. Fui revisada y llevada a un auto de policía. Dije que el joven no tenía nada que ver conmigo. Encontraron un papel que estaba llevando que tenía los nombres de personas con las que estudiaba. Arrebaté el papel para intentar proteger los nombres. Fui golpeada violentamente. El micro fue detenido por bastante tiempo; fui llevada a la estación de policía.
Tuve una conversación con un individuo y traté de salir de mi problema conversando. Entonces me pegó una cachetada. Un soldado o policía me dijo que hablara o que sería torturada. Fui llevada a una habitación en la comisaría –decía Servicio de Informaciones (Esto probablemente era SIDE – Servicio de Informaciones del Estado).
Hablé con un hombre. Dijo que me dieron un ojo morado durante el arresto.
De ahí en adelante no recuerdo claramente. Mis ojos fueron tapados, mis manos atadas y fui puesta contra una pared. Un artefacto eléctrico tocó mis manos. Después estaba en el piso. Parecía que estaba siendo golpeada. No se. Mi ropa estaba siendo arrancada. Entonces creo que estaba sobre una mesa con 4 o 5 hombres inmovilizándome. Empezaron a usar la picana (un dispositivo eléctrico). Después me ataron y me echaron agua encima. Podía sentir un ventilador. Me interrogaron, pero más que nada era dale. Ahí. Ahí. Ahí. En el área genital. Fui amordazada. Ahí fue cuando quizá me mordí. Debo haber estado amordazada después porque al principio hablé. Dijeron que me arreglarían para que no pudiera tener hijos.
En un punto parece que me relajé y se asustaron. Fui revisada por un doctor. Entonces comentaron que ella debe estar entrenada. Se fueron.
(Una chica, la noche anterior, había sido colgada cabeza abajo y aguijoneada. Sus vellos púbicos habían sido arrancados y tenía quemaduras de cigarrillo. Pudo haber tenido amigos terroristas, pero ella no era una. Estaba en una casa que había sido allanada).
Fui dejada en el piso. Me desataron, me vistieron y me dejaron en el piso. Mi boca estaba seca, pero no me dieron agua. Temían que afectara mi sistema nervioso.
Fui llevada a otra habitación. Cada tanto era visitada, mis ojos eran destapados, se me daba cigarrillos o comida. Otras veces era golpeada o un arma era disparada cerca de mí para asustarme.
Todo el tiempo temía que me llevaran otra vez a la sala de torturas. Tenía que dormir con mis manos atadas detrás de mi espalda.
El 5 o 6 (mayo) fui llevada a la cárcel. No sé cuanto tiempo había pasado. Finalmente me permitieron tomar una ducha.
Entonces supe que mi esposo estaba en la cárcel. Tuve una pequeña oportunidad para hablar con él. Más o menos nos encontramos en la cárcel. No creía que hubiera alguna acusación. Creo que había ido a buscarme y fue detenido. Dijo que no le habían tocado un pelo de la cabeza.
La tarde siguiente fui nuevamente a la oficina de la SIDE. Esta vez fui acompañada por una guarda femenina que se quedó conmigo o cerca mío. Esto parecía protegerme; sólo fui amenazada. Destrozarían a mi esposo frente a mí. Fui golpeada sobre las orejas muy fuerte. Tres me pegaron al mismo tiempo. Después empezaron a tomar declaración. Empezaron a escribir Dijeron te vamos a tener esta noche. Después empezaron a hablar sobre encontrar a otros – mis amigos.
Se me preguntó si salía con alguien más. Estoy separada. Había pertenencias de otra persona en mi departamento. Di su nombre y él esta en prisión.
Dijeron que lo iban a matar. Hicieron una exposición de sus armas y munición. Salieron a ubicar donde trabaja mi esposo. Volvieron con alguien que simplemente tenía el mismo nombre que mi esposo. Él ya tenía un hermano en prisión. Le arrancaron el pelo a este individuo.
Esa noche, o ese mismo día mi novio fue traído. Aparentemente no estaba lastimado. Es muy arbitrario a quien se lastima. Me llevaron de nuevo a la cárcel, y vi al Cónsul Sherman al día siguiente.
B. Acceso Consular: Las autoridades nunca me dijeron que podía ver al Cónsul. Simplemente me llevaron a verlo. Creo que pedí ver a un oficial de la Embajada; no estoy segura. Simplemente me informaron.
Mi esposo probablemente le dijo al empleado de USIS que estaba en la cárcel.
C. Acusaciones: Admití que había repartido literatura, pero eso en realidad no era así. La dejé en el banco de una plaza. Ellos aseguraban que estaba tirando panfletos desde el micro.
Los panfletos eran material del PCR (Partido Comunista de Rosario). Eran panfletos anti Videla, del 1º de mayo pidiendo la libertad de los presos políticos.
(En respuesta a mi pregunta dijo) Santucho no estaba en la portada. La policía tenía volantes del ERP pero no eran míos. Fui acusada de ser miembro del PRT. Eso es completamente falso. Tenía contacto con una chica que me dio los panfletos del PCR el 30 de abril. Los panfletos del 1º de mayo eran panfletos del PCR. No sé si la chica era miembro del PCR o simplemente en contacto con ellos. El PCR se oponía al terrorismo. Esto no estaba en los panfletos pero el PCR se oponía a los Montoneros y al ERP. Sentían que el terrorismo sólo podía provocar un golpe.
Mi esposo no es un miembro del PCR. Tenía algunos libros políticos, incluyendo literatura marxista.
Mi novio es aún menos un miembro.
Yo era cercana al PCR. Había muy poca gente dejada afuera de los círculos izquierdistas en la universidad. Yo era una estudiante en la Universidad de Rosario.
D. Trato subsiguiente: Recuerdo decir el 6 de mayo que no quería ser torturada más.
El 6, vi a Sherman en la presencia de argentinos. Se nos requirió que hablemos español y tuvimos una visita muy corta
El Cónsul Español había visitado a un prisionero y había ordenado a los argentinos que salgan de la habitación.
La segunda vez (26 de mayo), la entrevista fue en inglés.
No recibí exámenes médicos el 8 de mayo ni el 13. Sí hable con un médico y le dije al segundo que había sido torturada.
El número de chicas en la prisión de Rosario aumentaba constantemente, en un rango de 32 a 38. Al final estábamos en un área de detención subterránea que pudo haber sido una enfermería en algún momento. De noche éramos encerradas en una habitación adentro que tenía 12 camas y 7 colchones, eso es 19 espacios para dormir. Excepto por las muy enfermas, dormíamos dos en una cama. No podíamos salir de la habitación de noche para ir al baño. Usábamos un balde.
No se nos permitían libros, tejer ni cualquier tipo de actividad. Ni siquiera lapiceras. Jugar a las cartas se nos quitó. Hacíamos cosas de los huesos de puchero. Se me permitió conservar mis cartas.
E. Mal trato en Buenos Aires: Fui llevada a Buenos Aires para deportación y después fui informada que no me iría. Al final de mi estadía en Buenos Aires, fui puesta en una celda sin luz ni comida. Estaba frío y lluvioso. Fui dejada ahí durante 40 horas. No había una frazada ni aire fresco. No había un inodoro. Había un banco de concreto. Tenía que orinar en el piso. Lloré y me puse histérica durante este periodo.
Comentario: [censurado] me habló muy cándidamente. Prometí cuidar sus confidencias.
Mencionó al Cónsul [censurado] en varias oportunidades, quien creía que realmente se preocupaba por ella. La familia [censurado] pretende agradecer a [censurado] quien escoltó a [censurado] a su vuelo de partida y vio que partiera segura. Esta obviamente muy agradecida a [censurado] y sabe que él habló varias veces a la policía acerca de su trato y confina-miento.
En general, [censurado] esta extremadamente agradecida por lo que el Departamento y la Embajada hicieron por ella. No puede creer que este en casa y se la ve muy bien.
CC: ARA – Sr. Bray
ARA – Sr. Shlaudeman
ARA – Sr.-Lister
ARA/PAF – Sr. Yohn
L – Sra. Chester
L – Sr. Runyon
SCS – Sra. Pelletreau
Amembassy B.A. – Sr. Chaplin
Amembassy B.A – Sr. Whitman
Borrador: ARA/ECA:FE Rondon:jc
—————————————————————–«La sangre vertida ayer en Avellaneda, y sin quitarle un gramo a la tragedia humana irremediable que supone, puede mirarse como parte de una ecuación política en la que hay ganadores y perdedores.
Está claro que los que pierden son quienes, en la sociedad y en la política, apuestan a una resolución incruenta del conflicto social y pretenden dar la ineludible pelea por el crecimiento y la equidad bajo normas de convivencia democrática.»
Hace ya muchas décadas nos cantaba el Zorzal Criollo en «Volver»:
Sentir, que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada…
(…)
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
(«Volver», tango de Gardel y Lepera de 1935.)
Ante esta posibilidad cierta de que el pasado (cierto pasado oprobioso) vuelva a enfrentarse con nuestra vida, este humilde servidor público acude presuroso para refrescar hechos vividos en nuestro terruño durante estos últimos veinte años, y vacunar así a nuestro «sentido común» para que no vuelva a tropezarse con la misma piedra.
En este caso, repasemos unas interesantes notas del 27 de junio de 2002 relacionadas con los cruentos sucesos del Puente Pueyrredón y de Avellaneda de aquel año. Este breve recuerdo constituye una refrescada de memoria útil para todos nosotros, para afirmar nuestra memoria y nuestro conocimiento sobre los hechos y sus causas, porque las causas no suelen recordarse debidamente, más aún si las crónicas periodísticas del día siguiente difieren como veremos enseguida…
Veamos, entonces, los recuerdos del Basurero Nacional en el «Que veinte años no es nada…» de hoy:
«La crisis causó 2 nuevas muertes» (Trailer)
OTRA VEZ LA VIOLENCIA / ESCENARIO: ESTALLIDO A MEDIODIA
Escenas de violencia y muerte en Avellaneda, al borde del Riachuelo.
Policías y piqueteros se enfrentaron en el límite con la Capital, una zona que supo estar llena de fábricas. Qué es la agrupación Aníbal Verón, a la que pertenecían los muertos. Y la reacción legislativa. La Aníbal Verón, el sector de los piqueteros duros .
La muerte a balazos de Darío Santillán y Maximiliano Costequi fue una pérdida directa para la Coordinadora Aníbal Verón: formaban parte de sus filas de activistas, trabajadores y desocupados, que tiene base en Lanús, dos estaciones más allá de Avellaneda. El movimiento —que toma el nombre del piquetero muerto en Tartagal, Salta, en noviembre de 2000— inició sus protestas hace un año y medio; y se enrola en el sector piquetero más radicalizado.
Junto al Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) que conduce Raúl Castells, la Coordinadora ha realizado movilizaciones y cortes de ruta, pero «tenemos diferencias», aclara Nicolás Lista, representante principal de la Aníbal Verón, «radical de toda la vida» y últimamente alineado con Quebracho.
Ayer, esas diferencias quedaron expuestas: una conferencia de prensa para anunciar la protesta de hoy reunió a todos los grupos que habían participado en los incidentes violentos, menos uno: la Coordinadora Aníbal Verón estaba a la misma hora hablando para la prensa en la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, cuya presidenta es Hebe de Bonafini.
La Coordinadora es dura para calificar a los integrantes más conciliadores de las filas de piqueteros: sostienen que «D»Elía es alcahuete del Gobierno»; son más condescendientes con la CTA, pero lamentan que sea «de decisión blanda».
Hay otros militantes de Quebracho, pero sostienen que «la Verón es una mezcla de cristianos y marxistas». Plantean la idea «de una lucha larga». Aunque Lista asegura que no piensan por ahora en organizar un partido: «El pueblo está podrido de políticos».
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OTRA VEZ LA VIOLENCIA / ANALISIS: EL ESCENARIO QUE SE ABRE CON LAS MUERTES DE AVELLANEDA
Una escalada de violencia que vuelve más frágil a la democracia.
El Gobierno enfrenta su momento más difícil, acechado por la economía, la crisis social y, ahora, también por la violencia que había logrado controlar.
La democracia argentina está hoy aún más débil que ayer.
No se trata de la fortaleza o debilidad de un gobierno, como el de Eduardo Duhalde, que nació frágil y transitorio; y cuyo mérito mayor, si llega a lograrlo, será crear las condiciones para que otro gobierno, legal y más legítimo, se haga cargo de la brasa ardiente que es el país y su crisis.
Es mucho más que eso: la amenaza que vuelve a ensombrecer a los argentinos, como en diciembre pasado, es la de una espiral de violencia sin control, un horizonte de sangre que sólo puede alumbrar una democracia más restringida o, todavía peor, una etapa de autoritarismo —tradicional o maquillado— que no recuperará la justicia perdida y que, además, recortará dramáticamente la libertad.
La sangre vertida ayer en Avellaneda, y sin quitarle un gramo a la tragedia humana irremediable que supone, puede mirarse como parte de una ecuación política en la que hay ganadores y perdedores.
Está claro que los que pierden son quienes, en la sociedad y en la política, apuestan a una resolución incruenta del conflicto social y pretenden dar la ineludible pelea por el crecimiento y la equidad bajo normas de convivencia democrática.
Pero, ¿quiénes ganan con las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Costequi?
Los que, desde adentro y sobre todo desde afuera del Gobierno, reclaman mano dura como única receta frente al reclamo social.
Los que apuestan al caos para imponer recetas económicas y aspiraciones políticas personales a una sociedad aterrada y demandante de orden a cualquier precio.
Las organizaciones que necesitan esta represión y estas muertes para legitimar un discurso y una acción política donde los valores aún deteriorados de la democracia funcionan como obstáculos hacia un objetivo supuestamente revolucionario.
Conviene aquí hacer una salvedad: las responsabilidades de unos y otros, en los episodios de ayer y en el desarrollo general de la crisis económica, social y política, son sin dudas diferentes.
Pero es cierto, también, que colocado bajo sospecha política por los EE.UU.; sometido a las presiones del FMI para las que no encuentra respuestas; impotente para reordenar la economía, frenar el agravamiento de la pobreza, dar solución a los ahorristas confiscados y hacer funcionar al sistema financiero; con dificultades para organizar una salida electoral razonable y ahora acechado por la violencia, el Gobierno afronta su momento más difícil.
El problema, en todo caso, no es el Gobierno sino lo que representa: un intento, quizá el último, de conservar una democracia que, algún día, quizá sea capaz de mejorarse a sí misma.
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EL PAIS › LOS ASESINATOS SE COMETIERON LEJOS DEL PUENTE DONDE COMENZO LA PROTESTA
La cacería policial terminó con dos muertos a balazos.
Las fuerzas de seguridad tomaron una parte de Avellaneda para cazar a los piqueteros que antes habían sido dispersados en el puente Pueyrredón, acceso clave a la Capital Federal. Y la cacería fue sangrienta: dos muertos, 90 heridos, varios de ellos con balas de plomo, más de 150 detenidos.
Los dos muertos llegaron al Hospital Fiorito sin documentos, con inocultables heridas de bala. Uno con un disparo en la espalda, a la altura del glúteo. “Un chico muy joven, de menos de 25 años”, describió la médica que lo recibió en la guardia. El otro con un balazo en el pecho. No hubo nada que hacer, los dos llegaron fríos. Los familiares reconocieron los cuerpos varias horas más tarde: Darío Santillán, de 21 años, y Maximiliano Costeki, de 25. Ambos pertenecían a la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón. Por lo que se sabe hasta ahora, cayeron escapando de la policía, uno de ellos porque decidió auxiliar a otro herido, los dos bastante después de iniciado el operativo de represión que la bonaerense desató en la bajada del Puente Pueyrredón como inicio de una cacería que prolongó durante varias horas por las calles de Avellaneda.
La represión empezó sin previo anuncio, con un incidente cuyo origen se pareció a un error o a un acto de estupidez. Tal como estaba previsto, piqueteros de cuatro organizaciones (la Coordinadora Aníbal Verón, el Movimiento de Jubilados y Desocupados de Raúl Castells, el Bloque Nacional y Barrios de Pie) se concentraron desde las once de la mañana en el acceso que comunica Avellaneda con la Capital. La jornada de protesta de ayer incluía el corte de cinco puentes, pero la interrupción del de Avellaneda había quedado a cargo de los de la Verón. Por eso se vio allí a mayoría de desocupados de ese sector, fuertes en el sur del conurbano.
Sus integrantes se reunieron para marchar frente a la estación de trenes de Avellaneda. A las once y media de la mañana habían formado una columna de doscientos metros de largo a lo largo de la avenida Hipólito Yrigoyen, tres cuadras antes del puente.
Un segundo grupo de manifestantes, encabezados por la mujer de Raúl Castells, Nina Peloso, los esperó frente al Bingo Avellaneda. Había sol, y las mujeres se dedicaron a sacar pequeñas viandas de sus bolsos para almorzar. En la calle no se veían chicos. La gente los dejó en casa porque existía temor por una eventual represión, aunque nadie pensaba que podría ocurrir de la manera brutal y sin preámbulos en que después sucedió.
Norma dice que vio francotiradores sobre el puente peatonal pegado a la entrada del Pueyrredón. “Ibamos corriendo por la avenida, gritando que no nos tiren y vimos caer a otro chico en una esquina”, relató a Página/12 en el Hospital Fiorito.
Otros corrieron por Hipólito Yrigoyen buscando llegar a la estación de Avellaneda. La intención era que los piqueteros de más edad pudieran subirse a un tren para salir de la zona. La policía tiró gases lacrimógenos dentro de la estación. Allí murió por lo menos uno de los manifestantes, posiblemente Darío Santillán.
La diputada porteña Vilma Ripoll habló más tarde con un testigo que, al parecer, auxilió en el lugar. “Encontró a un pibe tirado en el piso, sangrando, al que la policía quiso levantar para llevárselo preso. Este hombre vio que el chico se estaba muriendo y les pidió que pararan, porque lo estaban arrastrando como si fuera un saco de papas”, contó ayer. “El pibe tenía un tiro en la zona lumbar y sangraba. Cuando el hombre insistió en que el chico estaba muy mal, lo metieron en un vehículo y lo llevaron al hospital.”
Los dirigentes piqueteros dijeron ayer que a la medianoche aún faltaba que unos treinta volvieran a sus casas.
La tarde terminó con 160 detenidos, 90 heridos y los dos muertos. La policía no tuvo heridos de bala. Sólo el jefe del operativo, comisario Alfredo Franchiotti, dijo que lo había lastimado un proyectil. Tenía un raspón en el cuello, y un ojo morado producto de la furia de los familiares que le pegaron en el Hospital Finochietto, cuando el oficialintentó acercarse a los medios para ostentar el rasguño. El comisario, golpeado y todo, se dio el gusto de difundir su versión de lo sucedido: “Actuamos porque esa gente iba dispuesta a combatir”, dijo a las cámaras. “Nos dimos cuenta por sus cánticos”.
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Miren” o “tiren”.
Por Mario Wainfeld
A la Policía hay que darle consignas netas. Blanco o negro. Hay que decirle ‘miren’ o ‘tiren’. Si la orden es más ambigua será difícil que la cumplan… incluso que la entiendan.”
La frase, palabra más palabra menos, fue repetida varias veces ante sus allegados por el secretario de Seguridad Juan José Alvarez y expresa una vieja sabiduría. La atesoran quienes comandan fuerzas de seguridad y también quienes militan o hacen política en la calle. Hay ocasiones en las que los uniformados tratan de limitar la violencia y hay otras en que salen de cacería.
“Miren”, redunda decirlo, quiere imponer calma, no represión, templanza, hasta pasividad. “Miren” ordenó –y se precia de haberlo ordenado– el propio Alvarez a las fuerzas bonaerenses de cara a los saqueos del 19 de diciembre de 2001. Y en buena medida, en el actual gobierno, la Policía “mira” en las manifestaciones de ahorristas, en las de los asambleístas que van a Plaza de Mayo. Puede ocurrir que los policías pierdan los estribos, se descontrolen pero, en una fuerza verticalizada, habrá otros que morigeren, controlen.
“Tiren” quiere decir “tiren” en sentido estricto o “peguen”, “metan miedo” y, en la Argentina al menos, la Policía suele asumir con entusiasmo tamaña consigna.
“Miren” o “tiren” puede decirse con esas palabras o con sinónimos. O puede sugerirse o inducirse con conductas, desde la jerarquía de los organismos de seguridad o desde el poder político.
Habrá que investigar quién tiró en Avellaneda y, si cabe, quién dio la orden. Entre tanto, es sensato observar que el gobierno nacional, por vía de varias de sus principales autoridades, venía sugiriendo “tiren” desde hace varios días. Desde hace un par de semanas se viene instalando, cual si fuera una política de Estado impedir, como fuera, el cierre de los accesos a la Capital Federal. Desde hace un par de semanas se viene insistiendo en que eso no sería permitido de ninguna manera. Desde hace varias semanas, y en esta en especial, el jefe de Gabinete Alfredo Atanasof fue asociando la movilización piquetera de ayer al “caos”, pirueta lingüística que viene desde tiempos de la dictadura militar y que convoca, como la miel a las moscas, a que “las fuerzas del orden” hagan lo suyo. Tirar, se entiende.
Esto es, que la responsabilidad de latragedia recae en los que recibieron las balas, los palos, los gases, las puertas arrancadas a patadas. Un razonamiento difícil de compartir y hasta de seguir, alambicado, tortuoso. Es mucho más sensato razonar que los policías –como todos los argentinos– entendieron lo que vino diciendo el poder político desde hace días. Una consigna grata para quienes venían con bronca y “junando”. Quienes, en su sempiterna lucha contra el “caos”, sencillamente, tiraron.
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La masacre anunciada.
Por Miguel Bonasso
Un juez de la Nación le anticipó a este cronista, hace 72 horas, que se preparaba “una violenta represión contra los piqueteros en el Puente Pueyrredón”. “Ojo –dijo el magistrado–, van a meter bala.” El magistrado lo sabía por personal de seguridad con el que está en contacto debido a sus funciones .
Este cronista intentó por varias vías hacer llegar la versión a las organizaciones piqueteras que hoy fueron sangrientamente reprimidas, pero no sabe si los mensajes llegaron a destino. Si no lo advirtió en estas páginas (como suele hacerlo) fue porque no pudo confirmar la especie de modo fehaciente y temió actuar como repetidor de un rumor originado en las activas usinas de inteligencia de este Gobierno. Ahora, desgraciadamente para muertos, heridos y familiares, la realidad ha confirmado trágicamente el anticipo. El interinato de Duhalde ya tiene sus muertos, nuevos sacrificados en la pira del darwinismo económico.
La forma en que actuaron las fuerzas provinciales, coordinadas con las nacionales de Gendarmería, Prefectura y Policía Federal, demuestra que la emboscada estaba preparada y que no hubo aquí ningún exceso, sino la recalcitrante adhesión de nuestras fuerzas de seguridad a repetir los procedimientos de la dictadura militar. Y un mensaje inequívoco del poder central. Si no fuera como queda escrito, ¿cómo podrían haber ingresado efectivos de la Federal cuatrocientos metros en terreno bonaerense?, ¿cómo podría haberse llevado a cabo el asalto sin orden judicial al local de Izquierda Unida donde hirieron y secuestraron militantes de un partido del arco parlamentario? ¿Cómo podría la Bonaerense haber ocupado el Fiorito para secuestrar gente?
A veces el periodista debe ceder paso al ciudadano y animarse a enarbolar un sueño: esto no va a parar hasta que cientos de miles de compatriotas salgamos pacíficamente a llenar y ocupar la Nueve de Julio para gritar “¡basta! La democracia no es un juego de tahúres, ni una película de gangsters. Háganse a un lado para siempre, y dejen que hablen las urnas”. O la Nación se hundirá, sin remedio, en una nueva tragedia.
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Tras los enfrentamientos entre piqueteros y policías.
Duhalde pidió investigar los hechos de violencia.
El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, dijo que el Presidente quiere conocer «quién está detrás» de los disturbios ocurridos ayer; dijo que la Argentina «no soporta más violencia» y acusó a sectores a los que no identificó de querer «desestabilizar al Gobierno»
El presidente Eduardo Duhalde pidió investigar «hasta las últimas consecuencias» los sucesos violentos ocurridos en la protesta piquetera de ayer para determinar «quién está detrás» de esa situación, informó hoy el jefe de gabinete, Alfredo Atanasof.
«Sabemos que hay una historia que indica que estos hechos nunca se esclarecen, pero el Presidente quiere que esta historia no se repita esta vez y que esto se esclarezca definitivamente», añadió el funcionario.
El jefe de ministros dijo, además, que «el Gobierno lamenta con mucho dolor tantos heridos y también los hechos vandálicos», que se produjeron en las adyacencias del Puente Pueyrredón.
En una conferencia de prensa ofrecida en la Casa de Gobierno, Atanasof denunció que en los incidentes de ayer «hubo encapuchados con armas, con palos, atacando a policías, viviendas y negocios de la zona».
Asimismo, el jefe de Gabinete dijo que «la Argentina no soporta más violencia, la pacificación es una condición necesaria para superar la crisis» que atraviesa el país.
Al respecto, manifestó que hay que «evitar el caos, porque el caos solo favorece a los violentos y a los conspiradores, mientras que la paz es el ámbito en el que podemos construir entre todos».
Grupos desestabilizadores.
Luego de que el gabinete analizara los hechos ocurridos ayer, Atanasof acusó a sectores a los que no identificó de querer «desestabilizar al Gobierno», y buscan generar violencia «amparándose en los derechos legítimos» de los que reclaman por la falta de trabajo.
Además, pidió a los líderes políticos que «tomen conciencia» y no «privilegien el oportunismo irresponsable» utilizando este tipo de situaciones en su propio beneficio.
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En Mar del Plata: crecen los casos de deceso perinatal.
El 13% de los bebes nace desnutrido.
Los datos revelan que la situación de esa ciudad balnearia se acerca a la de Jamaica, el país con mayor mortalidad infantil
La crisis que afecta al país muestra una de sus peores facetas en las maternidades públicas y los hospitales para niños. En varios distritos, las autoridades sanitarias relacionaron directamente con la pobreza el aumento de casos de muerte infantil y de bajo peso al nacer.
En Misiones, ya son 13 los bebes que murieron por deficiencias alimentarias y falta de controles médicos en lo que va del año (ver aparte). Las autoridades sanitarias de Bariloche, por su parte, advirtieron sobre el alarmante aumento de casos de muerte súbita en hogares de bajos recursos. Y en Mar del Plata el 13 por ciento de los bebes que nacen en instituciones públicas pesa menos de 2,5 kilos, según se informó oficialmente.
Pero no es todo: el 2 por ciento de los bebes marplatenses que nacen con bajo peso ni siquiera llega a 1,5 kilo. En ambos casos, es consecuencia, esencialmente, de las penurias que sufren sus madres desde el comienzo del embarazo, especialmente en lo que respecta a la atención de su salud y la desnutrición, estigmas que se transmiten a los niños prácticamente desde la concepción.
Las estadísticas que se registran a sólo 400 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires igualan a las de las provincias más pobres del país y distan mucho de las de los países desarrollados.
Escenario.
*En Mar del Plata, la ciudad que comparte con Rosario el primer puesto del ranking de desocupación del país, nacen entre 10.000 y 12.000 niños por año.
*El 60% de ellos llega al mundo en las salas de parto del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (Hiemi).
*El 50% de las madres que pasan por allí padece anemia severa, déficit proteico y está pobremente alimentado.
*El 21% del total es menor de 18 años
*El índice de mortalidad infantil de esta ciudad es del 20,3 por mil
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Acerca de Napule

es Antonio Cicioni, politólogo y agnotólogo, hincha de Platense y adicto en recuperación a la pizza porteña.

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