Sorprende Bachelet con propuesta de color izquierdista

Lunes 1 de Julio de 2013
Por María Emilia Rebollo.- Por: María Emilia Rebollo
La expresidenta chilena y candidata a los comicios de noviembre, Michelle Bachelet, cortó con el suspenso que mantenía sobre sus propuestas de campaña con un conglomerado de medidas destinadas a saciar los reclamos sociales, nunca antes tratadas durante los sucesivos gobiernos de la Concertación (1990-2006), y que a juicio de varios sectores políticos evidencian un vuelco a la izquierda.
«Lo que buscamos es incorporar a una enorme cantidad de personas al desarrollo y reducir las desigualdades. Esto no afecta sólo a los más pobres. No es un tema de izquierda o de derecha. No es, como se caricaturiza, un giro a la izquierda, sino un giro ciudadano y un giro hacia las necesidades de lo que estamos viviendo hoy y lo que sus ciudadanos quieren», explicó Bachelet a la revista Capital ante la «alerta» emitida desde los sectores conservadores sobre sus orientaciones «populistas».
Cualquiera sea el mote que se quiera adoptar para sus proyectos -de los que se destacan una reforma tributaria profunda, la instalación de un sistema gratuito de educación y una nueva Constitución-, es evidente el punto de inflexión frente a los viejos compañeros de equipo. Esta nueva postura abrió coincidencias con los grupos más progresistas de la oposición y otrora detractores, como el movimiento estudiantil, para converger en lo que se ha dado por llamar Nueva Mayoría (ex Concertación), que incorpora al Partido Comunista (PC) en sus filas.
«La estrategia fue ampliar la base de propuesta con un sentido pragmático al intentar capturar la atención de los nuevos votantes que anhelan una propuesta de cambio estructural , y de esa manera cumplir además con el pacto electoral suscripto con el Partido Comunista», explicó el politólogo de la Universidad de Chile, Guillermo Holzmann, a este diario.
Con todo, Bachelet es la candidata de un nuevo abanico partidario que a simple vista se manifiesta dispuesto a alterar el sistema que coloca a Chile entre los países con mayor nivel de desigualdad. «Todos hemos cambiado, incluso Bachelet. Ella se ha mostrado más abierta y hoy habla de Asamblea Constituyente y de cambio al sistema binominal», justificó Juan Andrés Lagos, encargado electoral del PC, al anunciar su respaldo a la médica socialista.
Dar de baja ese sistema heredado de la dictadura les permitiría a los comunistas participar de un Gobierno por primera vez en 40 años, la última como socios del Gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973).
El golpe de efecto de la campaña de Bachelet sirvió a la par para despegarse de su anterior Gobierno (aunque ahora cuente con índices elevadísimos de aprobación que rozan el 60%, a mitad de su mandato tocó mínimos del 35%) y de lo que le fue inviable realizar durante los cuatro años que estuvo en el Palacio de la Moneda. Aun cuando como mandataria desatendió en su momento varios reclamos vigentes, hoy Bachelet se transforma en algo nuevo y esperanzador ante el electorado.
Sobre la promesa de una reforma tributaria, Bachelet explicó que el proyecto incluye un aumento del impuesto a las empresas, que discrimina a las pymes, de un 20% a un 25% de forma escalonada. Además buscará eliminar gradualmente el Fondo de Utilidades Tributables (FUT), por el que las compañías rinden ganancias, pero no tributan por la reinversión. Con este mecanismo, el Estado recaudaría unos u$s 8.200 millones al año, igual a 3 puntos del PBI, un monto que sería destinado a instalar un sistema educativo gratuito.
«Es cierto que se trata de un proyecto reformista, pero no izquierdista. Chile viene muy atrasado en materia de igualdad y oportunidades, por lo que cualquier propuesta que intente cortar con el modelo actual sonará exagerada», sostuvo Juan Carlos Guzmán, doctor en Ciencias Sociales. «Aquí hablan de bonanza económica, y se congratulan por los números, pero la riqueza sigue en manos de un 1% de la población. A mi criterio, incluso las medidas ideadas por la campaña son tímidas y no radicales, aunque significarían un gran avance», sostuvo el especialista.
¿Tendrá Bachelet la suficiente influencia como para llevar adelante estas medidas? El acercamiento al PC no sólo tiene que ver con fusionar agendas, sino con un respaldo parlamentario seguro ante un eventual segundo mandato, y que le permitiría escapar a la pesadilla de un Congreso díscolo como el que afrontó el presidente Sebastián Piñera.
«Sus propuestas en esta etapa de primarias deben ser consideradas como prepropuestas en estricto sentido» ya que «una vez declarada vencedora tendrá que dar forma a las distintas ideas de su propia coalición. Así, por ejemplo, su propuesta tributaria no es compartida íntegramente» por todos sus socios, desarrolló Holzmann. Ella instaló expectativas sobre «la posibilidad de un cambio, pero no existe una sola propuesta que esté siendo debatida. Lo que se rescata es su voluntad», concluyó.

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