En el frondoso mundo del antikirchnerismo hay ciertas personas que me acusan de cristinista. El asunto parece una exquisita ironÃa de Carlos Reymundo Roberts, pero no lo es. La recriminación se vincula con la exigua osadÃa de reconocerle a la señora algunos aciertos postelectorales y también con el imperdonable hecho de atreverme a ser contracÃclico, ahora que la clase media que la votó comenzará progresivamente a defenestrarla, tocada en su vÃscera más sensible. Es decir, cuando sienta en el bolsillo el peso de las nuevas facturas de luz, agua y gas, y el aumento del transporte, los combustibles, los alimentos, la canasta navideña y las cuotas de los colegios privados. Cuando arriben, en definitiva, los idus de marzo.
El odio ciega al antikirchnerismo Leer más