Igual que Perú, que recién ahora tiene una oportunidad con Ollanta Humala, Chile no tuvo un movimiento democrático profundo en el siglo XX. Ni yrigoyenismo, ni peronismo, ni revolución boliviana de 1952, ni triunfo de un sindicalista aymara como Evo Morales, ni Lula y su Partido de los Trabajadores llegando al gobierno en un ciclo que durará, como mÃnimo, doce años. Tampoco tuvo, como Uruguay, un José Batlle a principios del siglo XX y el Frente Amplio a comienzos del XXI. El gran intento chileno fue el que encabezó Salvador Allende desde 1970. Pero se planteaba a la vez la democracia y el socialismo en un momento de la Guerra FrÃa en que Henry Kissinger decidió que para evitar lo segundo habÃa que destruir también lo primero. En las legislativas del 11 de marzo de 1973, los analfabetos votaron por primera vez. La Unidad Popular obtuvo el 44,6 por ciento, más que el 36,6 con que habÃa llegado a la presidencia. Seis meses después fue el golpe del 11 de septiembre de 1973. O sea, adiós a toda forma de ciudadanÃa (para los sobrevivientes del golpe, claro) por los siguientes 17 años.
Piñera y De la Rúa Leer más