El progresismo de rapiña contaminó también al INADI
Ñoquis nombrados para que el funcionario haga caja personal. Gastos familiares solventados con dinero público. Autobombo de polÃticos en afán de figuración. Disputas por espacios de poder. Denuncias de robo de expedientes. Amenazas. Peleas a gritos que derivan en intervención policial primero y en investigación judicial después. Intento de nombrar más y más empleados, la forma más barata (porque la pagamos todos) de aceitar los mecanismos de la militancia.
Todos esos deshechos de la polÃtica sucedieron en el INADI, el instituto contra la discriminación que entró en zona de escándalo al trenzarse su titular Claudio Morgado y su segunda, MarÃa Rachid. Cuando el bochorno ya no se pudo esconder los echaron a los dos y Cristina nombró interventor a Pedro Mouratian, un tipo reconocido y respetado que habÃa sido vicepresidente del INADI y al que habÃan limpiado limpiamente seis meses atrás, cuando el kirchnerismo decidió sumar al Instituto a su caravana proselitista, con generosa inyección de fondos mediante.