En la puerta de la calle Lima 1261
A TODOS LOS COMPAÑEROS DE PRENSA
El lunes 21 de diciembre, a las 14 hs., nos vamos a encontrar en la puerta de la calle Lima 1261 para reclamar la reinstalación en sus puestos de trabajo de los delegados de los trabajadores de prensa Canal 13 y TN, Ricardo “Padrecito” Junghanns y Marcelo”Toba” Moreira.
La justicia por cuarta vez ratifica la reinstalación de los compañeros, a través de resoluciones en las que además sanciona a la empresa Artear SA por “MANIOBRAS DILATORIAS TENDIENTES A POSTERGAR LA EJECUCIÓN DE LAS MEDIDAS CAUTELARES QUE SE ENCUENTRAN FIRMES E INCUMPLIDAS POR LA DEMANDADA” (…) “HACIENDO LUGAR A LA SANCIÓN DE TEMERIDAD Y MALICIA POR VERIFICARSE EN AUTOS LOS PRESUPUESTOS DE LA MISMA”
Hace un año 104 compañeros de prensa de CANAL 13/TN elegíamos a nuestros representantes como acto de reafirmación de la necesidad de organizarnos, para mejorar nuestras condiciones laborales y/o profesionales. El despido de Ricardo y Marcelo junto con 22 compañeros nos compromete a seguir luchando por:
- La reincorporación de los compañeros despedidos.
- El respeto irrestricto al Convenio Colectivo de Trabajo y el Estatuto del Periodista.
- Libertad sindical.
- Recomposición salarial con paritarias con los trabajadores y no como resolución en un escritorio gerencial.
Todas condiciones necesarias para el mejor ejercicio del periodismo y la libertad de expresión.
COMISIÓN INTERNA CANAL 13/TN UTPBA
Intervención de Sabbatella – Cámara de Diputados
Intervención del diputado electo por la provincia de Buenos Aires Martín Sabbatella en la sesión preparatoria del 3 de Diciembre de 2009 en la Cámara de Diputados de la Nación.
“Señora presidenta: quiero aclarar que este bloque no ha participado de ninguna de las negociaciones. Recién en el día de hoy hemos tomado conocimiento de este acuerdo que es producto del proceso de discusión que se viene llevando a cabo desde hace unos días.
Hemos dicho públicamente que no coincidimos con quienes piensan que esta Cámara tiene solo dos partes. Por eso no hemos participado de un “nosotros” del que no nos sentimos parte y con el cual no estamos identificados. Para constituir un “nosotros” hay que discutir una cantidad de cuestiones que tienen que ver con el marco político e ideológico, y así saber para qué se constituye una mayoría, en función de qué ideas, de qué proyectos, de qué ideología, en defensa de qué intereses y para qué.
En ese marco hemos planteado que no nos sentíamos parte de ninguna de esas dos opciones. Por supuesto que creemos que existe un tercer lugar que hay que ensanchar y agrandar, porque tiene la posibilidad de cumplir la misión para la cual fue elegido.
Más allá de estas cosas que, como dije, las hicimos públicas, quiero decir que no nos sentimos representados por ninguno de esos dos sectores que han llegado a un acuerdo esta noche.
Hay un sector que tomó la decisión política de constituir un grupo “A” y, por lo que acabamos de enterarnos, nosotros perteneceríamos al grupo “B”. La verdad es que la decisión de pertenecer a un grupo o a otro la tomamos nosotros y no otros. (Aplausos.)
En ese sentido, ya hemos dicho con absoluta claridad que no pertenecemos ni queremos pertenecer al grupo “A”. (Aplausos.) Ahora, tampoco decidimos ser parte del grupo “B”.
Esta es la forma en la que han planteado esta cuestión. Pero teniendo en cuenta lo que se ha propuesto y a fin de colaborar con la idea de que esta sesión cumpla sus objetivos –es evidente que existe un acuerdo claramente mayoritario-, adelanto que no nos vamos a oponer. Lo hacemos dejando en claro cuál es nuestra posición: no hemos sido parte de esta negociación; no hemos sido parte de ninguna de esas discusiones y claramente no pertenecemos a un “nosotros” que nos imponga alguien. Pertenecemos a un espacio que hemos decidido constituir entre nosotros. Gracias a él la gente nos votó para que hoy estemos aquí sentados.
Por estas razones, reitero que no nos vamos a oponer a la propuesta que se ha formulado”. (Aplausos.)
Aclarando los tantos
Estos días hemos tenido una desagradable situación en la Comunidad con respecto al tema de la “moderación”. En los últimos tiempos varios fueron los posteos y los comentarios que han sido publicados y que no cumplían con las “Condiciones de Uso”, las cuales son bastante claras con respecto a las ofensas y los insultos.
Veamos: este sitio, creado por un colectivo de blogueros hace ya dos años, decidió implementar el posteo para cualquiera creando la Comunidad. Para cualquiera que cumpliera con su disclaimer, por supuesto.
Sin embargo, por varios motivos muchas veces esas mismas condiciones no se cumplen ni las hacemos cumplir. Principalmente porque moderar un sitio como Artepolítica -que tiene muchas visitas y muchos comentarios cada día- implica un trabajo de muchas horas que no tenemos. Ninguno vive de esto y así y todo nos demanda horas de trabajo y esfuerzo. Pero también hemos dejado pasar cosas porque –precisamente- no tenemos un espíritu censurador y sabemos que la pasión que se encarna en la discusión política y social muchas veces nos lleva a extremar posiciones, argumentos y hasta proferir algún insulto.
Más allá de todo esto, queremos dejar en claro una cosa que, para quienes hacemos este sitio, es fundamental:
Los que formamos Artepolítica nos reconocemos, con sus matices e individualidades, militantes o simpatizantes del campo nacional y popular. Y es por eso que pretendemos ser más exigentes con nosotros mismos y con los propios compañeros que con aquellos que forman parte del conservadurismo, el neoliberalismo o la derecha. Por eso mismo, preferimos que los insultos y las agresiones –si vienen- vengan de nuestros adversarios ideológicos y no que surjan de nuestro espacio.
Porque concebimos Artepolítica con muchos fines: aprender, intercambiar, debatir. Pero sobre todo como un humildísimo grano de arena en la tarea militante de convencer a otros. Y es nuestro derecho defender ese espíritu fundacional.
Por último: nadie está obligado a permanecer en un lugar en el que no se siente a gusto. Y en Artepolítica la puerta siempre está abierta. Tanto para entrar como para salir.
Cadaver exquisito
El siguiente texto surge de un debate interno entre los editores de Artepolítica. El intercambio fue editado para su conveniencia. La autoría de cada frase se mantiene en el anónimato para evitar represalias contra nuestro staff (?)

Miraba el programa de los Presidentes que dan en Encuentro. Estaba Evo. Filmus pregunta “¿Cuándo pensaste que podías ganar?”. Y Evo le dice “en 2002″, pero que en 2002 menos mal que el Congreso no lo nombró. Y dice: “Teníamos 23 diputados sobre 65 y 8 senadores sobre 24. Nos hubieran bloqueado el gobierno, nos hubiéramos caído y chau, no estábamos preparados para gobernar”. Podría haber dicho “el pueblo Aymara sarasara, los miles de compañeros y compañeras del alto, de la puna, de esto, de lo otro, los siglos de opresión de la sarasa de los movimientos sociales, el socialismo del siglo XXI como una marea de la pacha mama de no-sé-qué”. Pero no: El chabón se acuerda cuántos diputados y senadores tenía su partido en 2002. Y cuándo estuvo “preparado para gobernar”. Porotos.
Entonces mientras lo veía a Evo y me acordaba de la de Lula, pensaba “Puta (porque cuando pienso soy un maleducado), ¿por qué acá no? ¿Por qué acá la construcción a largo plazo es bandera de De Gennaro?”. Acá nos cayó un tipo de una ruleta y resultó la mejor experiencia política que, más o menos, vivimos todos.
Y yo no veo otra, de verdad. No veo que la estemos haciendo ni que nos calentemos por hacerla. Y no creo que la coyuntura sea peor acá que en otros lugares de Latinoamérica, ni que nuestra institucionalidad sea mucho más endeble que en otros países vecinos. Tampoco me gusta la variable “eh lo’ argentino’ somo’ así, repopulista’ papá”. Me parece una garcha de explicación, por decirlo académicamente.
¿Alguien ve un cuadro dando vueltas, sostenido en un movimiento, en un sindicato, en un partido, que vos digas: “Ta, no me inmolo por este ahora, pero en diez años voy a estar con vos”? Capaz es el Orden también es eso: que, aunque tengamos que esperar un turno, dos turnos, ya sepamos cuál es la nuestra, para donde hay que ir. Yo no quiero ir a tirarle piedras a Cobos en el 2012, no porque no tenga ganas, sino porque no sé, sinceramente, a quién quiero poner en lugar de Cobos. Hasta que De Gennaro o alguien diga “sí, yo quiero ser presidente, y me voy presentar todas las veces que haga falta”, no va a pasar.
El Frepaso iba a ser eso, pero le agarró eyaculación precoz y pegó el atajo de la UCR. Y lo peor de todo es que el frepasismo más radicalizado aún hubiera sido menos transformador que el kirchnerismo.
Ok. Tenemos el diagnóstico: No hay liderazgos a largo plazo. Tal vez estamos condenados a la ruleta. Qué jodida la cosa. Yo pensaba que la política era estabilidad.
Otra cosa. Lula, Evo: ellos son la base. Los sociólogos ayudan, pero los líderes son de la base. Es como si el candidato a presidente de la CTA no fuera Lozano ni De Gennaro, sino Milagros Sala o un dirigente territorial. Pero acá, no veo a la clase media siguiendo y votando a un cabeza. No veo. En un momento, algunos pensaban que D’Elia podía cubrir ese lugar, pero no le dio la nasta porque sobreactuó su carácter de base y no chocó contra nada antes que contra los Otros.
Vuelvo a traer la frase de Lula: “Menos mal que no ganamos en 2002 porque yo estaba muy radicalizado”. Yo diría: no ganaste en 2002 porque estabas muy radicalizado. O sea: nadie vota por la variable cabeza/no cabeza. Menem en ‘89 era una especie de cabeza (creo que nuestro cabeza, si sale, va a salir de la clase política: tal vez Menem era eso). Ahí va la importancia del sociólogo al lado del de base. Catch all era, ¿no politólogos?
¿Tiene sentido que nuestro “líder” se parezca a Evo o Lula siendo nuestra estructura socioeconómica tan disímil? Argentina está mal, se hundió groso en las últimas décadas, pero sigue lejos de Bolivia e incluso muy lejos de Brasil. ¿Evo no es tan representantivo de Bolivia como un tipo de clase media de Argentina? Quizás podría ser un clase media venido a menos, no creo que este país se pueda bancar a Milagros Sala o a un D’Elía. Aunque estaría bueno que de repente salga de la CTA-CGT algún cuadro con un perfil mucho más laburante.
Nuestro presidente para 2019 sería uno de los empleados de Don Carlos. Pierde todo en el 2001, consigue laburo en 2003, se afilia a la CTA o CGT… Digo, estamos haciendo guión, ¿no? Un laburante. Correcto.
Representativo no es nadie. La representatividad se construye. En el Brasil de hace treinta años pensar en un presidente obrero metalúrgico, no-graduado universitario y retirante nordestino era casi imposible. Ni hablar en Bolivia, en donde Evo no podía ir a la escuela.
Por otra parte: Argentina no es un país de clase media. Ese es, en sí, un mito progresista y porteño. Argentina es un país con 30% de la población pobre, y el 50% de la población infantil pobre. Seguro, no es Bolivia, pero está lejos de ser Europa, o Palermo. No digo que me guste D’Elía, al contrario. Pero digo que es indicativo que el tipo que parecía mejor formateado para llegar (un tipo de extracción pobre pero con formación y discurso) se autoquemó a lo bonzo y se sumergió en la lógica mediática de su personaje. En 1998, mucha gente pensaba que D’Elia iba a llegar.
Sobre la clase media, si hay 25-30% de pobres y a lo sumo un 5% de clase alta, te queda la gran mayoría del país en el medio, otro 60-70% de clase media eso no lo tiene ni brasil ni bolivia, quizás sólo uruguay en la región igual dentro de esa clase media hay mundos muy distintos también.
Argentina no es, ni puede ser, como Bolivia, Brasil, Ecuador o Venezuela. Acá pasó el peronismo y modificó de raíz la estructura social. Por eso postulan al proceso chavista como el peronismo del 45. Eso es. Y es cierto que, crisis y crisis mediante, la “clase media”, medida en términos duros económicos (por decil y esas cosas que les gustan a lso economistas y los encuestólogos) se ha ido reduciendo. Pero eso no es mecánicamente trasladable al “imaginario”. En términos políticos, me gusta más pensar las “clases” en cuanto a sus consumos culturales y su autopercepción: y acá hay mayoría de esa clase media.
¿Yasky podría ser presidente en 10 años?
Tiene muñeca Yasky, ojo, eh. En ese sentido ningún candidato es perfecto (Néstor, Binner, todos tienen problemas). O sea, hay que llevarlos, no andan solos.
A mí Yasky me gusta. Ahora, ¿no lo están acostando? Los últimos eventos, ¿no son una demostración de fuerza de De Gennaro y Lozano? Me parece que se queda sin espacio Yasky, ¿o me equivoco? Tendría que pactar con Moyano, eso sería un golazo.
El problema de Yasky es el problema de la CTA: las líneas internas. Un lider sindical no puede ponerse contento cuando logra unanimidad. Como mucho, puede llorar cuando se le rompe algo. La CTA no puede tener líneas internas si quiere algo serio. O las tiene que disimular mejor, explotar en las elecciones y reunificar el lunes siguiente. Cada ego no puede ser una corriente. Eso le quita, tanto a Yasky como a la CTA, mucho, muchísimo margen de maniobra.
Las conclusiones las ponen ustedes, en los comentarios.
Raúl Alfonsín
RA, Un emo peronista.
La noticia tardará en volverse tolerable… , Martín.
RA, Mendieta el Renegau.
Oración laica, El buen salvaje.
El final de una era, La Barbarie.
¿Y en qué nos mintió Alfonsín?, Mide/No Mide.
Un recuerdo, Ramble Tamble.
Propuesta de Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual
Texto completo de la propuesta de proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El pdf se puede bajar de acá: http://www.comfer.gov.ar/web/blog/wp-content/uploads/2009/03/ley-final-sin-marcas.pdf.
Si pudiera darle una recomendación al gobierno de la presidenta Kirchner, ¿cuál sería?. Entrevista a Pierre Ostiguy (6).
6. Si pudiera darle una recomendación al gobierno de la presidenta Kirchner, ¿cuál sería?
1) No olvidarse del peronismo… El peronismo es mas que “el espacio en el cual milité”.
2) No dejar el liderazgo del peronismo todo en manos de su marido, cuan afectuosos y leales sean el uno con el otro. Es cuestión de imagen.
3) Mostrar más flexibilidad en los hechos. Pues Cristina tiene un discurso de flexibilidad y apertura, pero una práctica contraria a este discurso. En este sentido, le aconsejo tomarse como ejemplo al viejo Perón. Admito que a veces Perón se paso un poco en la flexibilidad de las alianzas concretas, pero siempre pagó a corto y mediano plazo. El peronismo, menos quizá la militancia setentista, siempre fue para sumar -y confundir al otro. Creo que hay en Perón un cinismo y una confianza en sí que no tiene Cristina, quien por eso es muy “defensiva” y “self-righteous”. El sentido del humor de Peron era algo muy temible y también muy querible…
Consejos para Elisa Carrió. Entrevista a Pierre Ostiguy (5).
5.- Si pudiera darle un consejo a Elisa Carrió, ¿cuál sería?
De no irse demasiado a la derecha. Ya que a la derecha no peronista, si tiene que eligir entre un progresista no peronista y un peronista setentista (ambos demonios, para ella), eligirá el primero, como mal menor. Carrió tendría que combinar un discurso creíblemente igualitario (en parte, ya lo perdió) y un discurso cívico. Fue en buena parte la formula ganadora del Alfonsinismo.
Pero si sigue este consejo, tiene que cuidarse mucho por otra parte que alguien de centro-derecha como Macri no le robe la bandera opositora.
(Otro consejo, la gente del Ari tiene que empezar a viajar en el Noroeste o Noreste argentino, por lo menos para empezar a conocerlo.)
Para mí es más interesante la experiencia del SI (Solidaridad e Igualdad), que trata de mantener un difícil equilibrio frente a los K entre principios de izquierda y posiciones que los peronistas llamarían (quizá erróneamente) gorilas. Para mi, el SI tiene una posicion que me genera simpatía, pero no tienen figuras políticas de peso que puedan modificar forzosamente la configuración del sistema de partido actual y el posicionamiento de los grandes actores. Con la ruptura entre Carrió y el SI, realmente vamos totalmente en círculo, ya que Carrió está por refundar la posición que siempre ocupó en el espacio político el Radicalismo, que también se llamó como bien se sabe la Unión Cívica. Viejos vinos en nuevas botellas.
¿Existe espacio para un sector no-peronista de centroizquierda? Entrevista a Ostiguy (4)
4.- El kirchnerismo suele buscar discursivamente que no exista ningún sector más hacia su izquierda. En ese contexto ¿existe espacio para un sector no-peronista de centroizquierda?
Sí, pero la cuestión es “de qué tamaño”. Eso nos devuelve al transversalismo del periodo 2003-05, no cierto? Para mí, la respuesta es afirmativa; pero siempre será socio menor. Y si por alguna razón de fantasía los K decidieran hacerlo “socio mayor”, la realidad electoral concreta, en el terreno, tendría que volverlos rápidamente a la realidad.
De un cierto modo, la situación no es tan distinta de la que prevalece en Venezuela. Existen intelectuales de izquierda y sectores de izquierda no particularmente populistas y nacionalistas que trabajan con Chávez, en su proyecto. Por ejemplo en los ministerios. Pero todos saben quién manda y quién es el socio mayor. Pero quizá eso no sea el fin del mundo tampoco. Por otra parte, existe sin duda en Venezuela un sector anti chavista de centro izquierda. Pero está siempre en la disyuntiva de con quién aliarse (además del problema de base electoral, como con Causa R o el MAS), ya que buena parte del anti-chavismo de clase media no es precisamente de izquierda, aun si por cierto se ve a si mismo como democrático liberal.
En fin, no quiero que se descarte la importancia y pertinencia del voluntarismo. Es decir, hay espacios que se ganan. Pero tampoco se trata de fomentar ilusiones desproporcionadas con la realidad actual. Lo importante para los sectores de centroizquierda no peronista sería, para mí y en la caso de hacer ruta comun con los K, de no desprenderse de su identidad de centro izquierda no peronista. Es decir, de formar un sector. Y a los K, mientras no les cuesta demasiado, les gustan sumar. (Es interesante ver lo que paso con el Radical K Cobos, en ese sentido.)
O uno puede tratar de fomentar una izquierda no peronista, mas bien en oposición a los K. Pero después surge el problema de las alianzas, si uno quiere salir de un estatuto minoritario. Eso no lleva ahora por ejemplo a lo que pasó primero con el Frepaso y ahora con el ARI/ Coalición Cívica.
Entrevista a Ostiguy. 3. Intelectuales y política en la Argentina
3.- ¿Cuál es el vínculo entre intelectuales y política en la Argentina? ¿Puede modificarse ese vínculo?
Los intelectuales en todas partes del mundo están metidos en la política. Esas preguntas tendrían que ser más bien: 1) la muy clásica pregunta de la relación entre intelectuales y Peronismo y 2) la relación entre intelectuales y lo que me gustaría llamar el “sistema de partidos” argentinos pero que en realidad es el espacio político argentino tal como es estructurado (¡y lo es!).
Sobre lo primero, se ha escrito mucho y no creo que tenga mucho que añadir –en todo caso para un público argentino-. Pero volviendo a la pregunta anterior, lo llamativo en la Argentina es el corte entre los intelectuales establecidos y la orientación política general de los sectores obreros. En los países que conozco, esta convergencia se da a travís de lo que se llama diversamente “izquierda”, “progresismo”, “socialdemocracia”, “democracia participativa”, etc.
De un cierto modo, el viejo Laborismo inglés de izquierda no era peronista precisamente por la presencia “masiva” de los intelectuales de izquierda dentro del partido, así que no había mucha ocasión para la gente en política de bailar sobre las mesas de los pubs o de meter metáforas futbolísticas.
Hay que decir que en la Argentina se intentaron prácticamente todas las alternativas lógicas para cambiar esta situación –y sin resultados-. Se intentó, incluso desde el centro-izquierda, “desperonizar” las masas a fines de los 1950; los intelectuales de izquierda intentaron meterse a fondo en el peronismo para cambiarle la naturaleza a principios de los 1970; se intentó “desperonizar” al peronismo con la Renovacion a mediados de los años 1980; pero seguimos siempre en lo mismo (que obviamente para un peronista, ¡no esta mal!). Y no todo fue extremismos al estilo de Borges. La revista Unidos era sin duda una revista de intelectuales; estallaban con su estilo informal la rígida división alto y bajo; pero pasó con “los 8″ lo que pasó con ellos, como ahora es bien sabido.
Para mí, el fenómeno más extraño del todo es en realidad el fenómeno Ernesto Laclau. No hay a mi entender una persona más intelectual que Laclau y comprende perfectamente —y de un cierto modo con simpatía y positivamente, aun sin el “sentimiento”— al populismo peronista, en contraste con muchos intelectuales. Pero por cierto, vive en Inglaterra, no muy cerca del Consejo Nacional del P.J.
En breve, con un espacio bidimensional y lo que he llamado en muchos escritos el “doble espectro político argentino”, es muy factible tener una izquierda no peronista, como ya se sabe, y un peronismo (a nivel de movimiento) no muy definido en el espectro izquierda-derecha, como tambiéen se sabe. Supongo que la pregunta es si se puede cambiar eso.
Entrevista a Ostiguy. 2. El comportamiento político de las clases medias
2.- ¿Cómo explicaría el comportamiento político de las clases medias en la Argentina? ¿Existe una comparación a nivel internacional que sirva para comprenderlo mejor?
La pregunta es buena en el sentido que se ha escrito mucho sobre la “irracionalidad” de los sectores populares con el peronismo o sobre el hecho de que el voto popular peronista sería un producto esencialmente material de prácticas clientelares. Ambas propuestas no son correctas. Esa perspectiva implica por otra parte que las clases medias votan, inversamente, con criterios racionales, sobre “issues” y posiciones ideológicas. Ahí se pierde el aspecto estructural del panorama argentino. De cierto modo, ambos sectores votan con valores, con ciertas pautas. Pero es muy posible que esas pautas, además de los referentes identidarios y de “imagen de si mismo”, sean muy distintos entre niveles educativos y socioeconómicos muy dispares.
Las clases medias para nada votan de modo homogéneo en la Argentina, particularmente en la dimensión izquierda-derecha. Encontramos discursos muy “clase media” que van desde el socialismo culto hasta posiciones de “libre mercado”. Pero creo que existe una cierta aversión dentro de gran parte de la clase media para votar al peronismo. Y es una aversión que combina valores, imagen de uno mismo, un sentido de lo “proper”, además de un sentimiento de sentirse cómodo o incómodo con “cierto tipo de gente”.
Ahora, esas diferencias culturales de clase existen en muchos países. Uno puede pensar en la diferencia muy grande en Inglaterra entre la clase media y los sectores populares de las hinchadas de fútbol y de los pubs (y ahora de vacación en Grecia, según se quejan los locales). Para pedir prestado al lenguaje “gorila”, es un contraste entre el self-restraint inglés y las hordas alcoholizadas (sin comillas). Ahora, lo que es muy interesante es que en Inglaterra, esas diferencias muy reales no se traducen en identidades partidarias distintas; no se traducen en “éticas de comportamiento” distintos entre los dos principales partidos. De un cierto modo, para mí, el comportamiento político argentino es más “natural” que el inglés. Creo que en parte eso se debe a la posiciones de los intelectuales establecidos, quien en Inglaterra están del mismo lado del clivaje político que los obreros.
Para decir la verdad, no conozco en el mundo una sociedad en donde las diferencias socioculturales (vinculada a clase y educación) se aparejen tan “maravillosamente” con el clivaje político central que en la Argentina –y además tan ortogonalmente al muy convencional espectro político izquierda-derecha-. Creo que es en gran parte un producto de lo muy extraño que ocurrió entre 1943 y 1946 –el momento fundador del espacio político moderno argentino. Y este fenómeno “extraño”, en vez de desaparecer (como lo quiso la Libertadora por ejemplo), más bien se consolidó con el tiempo.
Es cierto que en el Quebec mío de mi juventud, los sectores populares antes de 1960 eran “Unión Nacional”, es decir nacionalistas y conservadores, mientras los sectores medios urbanos eran liberales; y que a partir de 1970, esos mismos sectores populares pasaron a ser nacionalistas, sindicalistas y socialdemócratas (es decir, a la izquierda del centro), mientras mucha gente en los sectores medios seguían siendo liberales. Supongo que mi patria de origen es lo más cercano que yo conozca a la Argentina, ya que no existe situaciones similares en EEUU, Francia, Inglaterra o otros países que conozco bien. Sin duda, en Venezuela, las clases medias son totalmente hostiles al Chavismo, pero el espacio político ahí no es totalmente bidimensional, ya que el Chavismo es de izquierda y gran parte del anti-Chavismo no lo es.
Entrevista a Pierre Ostiguy. 1. ¿Primará el clivaje entre un estilo “alto” y uno “bajo” de hacer política o jugará más el eje izquierda-derecha?
1.- En el actual contexto, ¿cree usted que la consolidación del kirchnerismo como expresión de poder significa más “peronismo” o más “centroizquierda”? Utilizando sus categorías, ¿primará en la política el clivaje entre un estilo “alto” y uno “bajo” de hacer política o jugará más el eje izquierda – derecha?
La pregunta sobre el kirchnerismo es muy buena. La respuesta correcta es ninguna de las dos cosas y ambas cosas. Y a la pregunta hay que hacerle otra: ¿en los ojos de quien? ¿Del electorado que puso a Cristina de presidenta o de los Kirchner mismos? La respuesta podría no ser la misma.
Me explico. Para mí, no queda la menor duda que A) el grueso del electorado del kirchnerismo es “más peronismo”, y no “más centroizquierda”. B) Para muchos comentaristas e intelectuales, tanto a favor como en contra del kirchnerismo, el kirchnerismo es “más centroizquierda”—y sin duda, el contraste es obvio con el peronismo de Menem en los años 1990. C) Pero para los políticos Néstor y Cristina, no lo sé; probablemente para ellos las dos cosas van juntas o más bien las quieren equiparar. Creo que “en su corazón”, Néstor es más izquierda, pero con el realismo y el pragmatismo de un buen político, sabe que eso debe -y únicamente puede- pasar por el gran movimiento nacional y popular que es el peronismo. En eso, los K son típicos de la juventud clase media de los años 1970.
Creo que hay un choque muy importante en la Argentina entre el deseo de varios políticos de enfatizar la diferenciación izquierda-derecha (que es muy real), y la realidad electoral y sociopolítica a nivel “masa” (para usar categorías comunes en electoral behavior en las ciencias políticas), que está solidamente diferenciada en la otra dimensión, es decir culturalmente, peronismo y no peronismo, y más genéricamente (y para mí más exactamente) alto y bajo. ¡Ese choque es el drama de la política argentina desde hace ya más de seis décadas! Este deseo siempre se topa con esa realidad. Y a eso hay que añadirle los numerosos políticos que no tienen ningún deseo de transcender esa dicotomía, sea por pragmatismo de poder o sea por aversión, estilo, “valores”, o imagen de sí mismo.
Para contestar la pregunta de frente, creo que el kirchnerismo se quiso convertir, en los primeros años, en una tentativa de consolidación de poder de lo que ustedes llamarían centro-izquierda, con el transversalismo, el antagonismo hacia la derecha (y no al anti-peronismo), la mítica de los años 1970 (que como lo escribí en otras partes, consistió en una polarización izquierda-derecha del espacio bi-dimensional argentino). Y este deseo fue para mí muy genuino. Pero la realidad electoral y sociopolítica argentina es distinta; y a este nivel científico, no hay por qué privilegiar el 73 mas que, digamos, el 1999 (entre De la Rua y Duhalde), el 1987 (entre Alfonsín y Cafiero), o ya que estamos, el 45-46.
Para mí -y eso lo escribi a mi modo en Pagina/12 el dia despues del evento (salio el 31/10/07)— el punto de inflexión fueron los resultados electorales de octubre. Cristina se quiso hacer la Concertacion chilena, frente a la Alianza, y terminó al frente del peronismo tradicional, en contra de la Union Democratica. Sorpresa, Cristina. Y Nestor hizo lo unico inteligente que se podia hacer: 1) liderar el peronismo antes de que, posiblemente, se le volviera en contra. 2) Dejarse de embromar con una fantasía (de ambos) que no había dado fruto y sincerarse en liderar la identidad política que de hecho había llevado su esposa a la presidencia. (Mario Wainfeld me tomó el pelo en marzo, escribiéndome que Kirchner me había hecho caso.) 3) Y liderar el peronismo con mano firme, ya que es un fantástico instrumento de poder, como lo saben muchos políticos oportunistas.
Pero también, siguiendo contestando de frente su pregunta, es “consolidación de nada” en el espacio político. Pues el peronismo no necesita de los Kirchners para consolidarse como expr esión de poder, ya que lo es de todas manera a nivel electoral, local e identidario. No es concentración de poder de la centro-izquierda, ya que como bien saben, dicha posición está muy dividida entre los pro-K y los anti-K, en linea con el espacio político bidimensional. Y al mismo tiempo, es concentración de poder, vía el estado, los recursos, y los esfuerzos (ahora mas endebles) de hegemonía.
Para decirlo del modo mas claro que sea, el kirchnerismo es “otra vez” en práctica el peronismo en el poder (con un no-peronismo por definición en la oposición), con un signo de centro izquierda esta vez. Y si Kirchner quiso darle al peronismo el signo a la izquierda del centro (que según él y varios le corresponde “de verdad” al peronismo), queda claro desde el famoso voto de julio en el Congreso que hay varios elementos del peronismo, como siempre, que no concuerdan con ese signo. Lo que vemos, como siempre desde 1945, es una pelea dentro del peronismo para apropiárselo. Vemos ahí una faccion de derecha, con Puerta, Menem, y posiblemente Rodriguez Saa, Reuteman y varios mas; el eterno “centro” con Duhalde, quien nunca logra que el equilibrio se centre en él, ya que sus socios de derecha (Menem) o de izquierda (Kirchner) siempre terminan canibalizándole totalmente en el movimiento del péndulo. Así que estamos de cierto modo en la misma.
Sobre su otra pregunta, más fácil, los dos clivajes políticos existen fuertemente en la Argentina. Siempre insisto que el espacio político argentino es bi -dimensional. Y lo es absolutamente, con las dos dimensiones perpendiculares una con la otra. (Eso no es el caso, por ejemplo, entre el eje económico y el eje cultural en EEUU, donde se observa un “ángulo agudo” entre ambos ejes, es decir, en donde un liberalismo cultural y lo que ellos llaman erróneamente un liberalismo económico se enfrentan a un conservadurismo económico y a un conservadurismo cultural.) Esa perpendicularidad da más opciones de alianzas posibles en la Argentina.
Creo que dentro del no peronismo, los políticos e intelectuales se ven a sí mismos enteramente diferenciados por el eje izquierda-derecha, pero que a nivel sociocultural la diferencia entre lo alto y lo bajo en la Argentina es mucho más fuerte. Esto se nota sociológicamente, por ejemplo, en las redes sociales y familiares. La diferenciación entre alto y bajo es una clave fundamental de la realidad argentina, que va mucho mas allá del estilo -simple expresión de algo mas sociológico-. De hecho, la Argentina se caracteriza por una clase media comparativamente culta y leída (en contraste, por ejemplo, con la de EEUU), o que lo aparenta, y por sectores populares que muchas veces no tuvieron acceso a eso y que tienen otra imagen de sí mismos.
Y así salimos
Artepolitica hizo su primera actividad pública y “real”, saliendo de la virtualidad con la presentación de la conferencia América Latina: Medios de Comunicación y Política.
La evaluación que hacemos es más que positiva y se logró gracias a todos los que vinieron y a todos los que ayudaron:
- A Caras y Caretas (María Seoane, Lucía Capozzo).
- A Mario Wainfeld y Raúl Piccone.
- A Juan Barreto, alcalde de Caracas, que aunque no pudo venir por razones de salud, no nos dejó en banda y envió a Angel Berroterán (Secretario Político de la Alcaldia).
- A Héctor Sánchez, Director de Cooperación Internacional de la Alcaldía de Caracas, que fue quién organizó todo en Venezuela.
- A Javier, nuestro compañero y amigo que nos conectó con Caras y Caretas y con el alcalde Barreto.
- A todos los bloggers que ayudaron con la difusión poniendo el banner (Aryentina, Desde Gambier, Horizonte Libertario, Martín, El Buen Salvaje, Lucas Carrasco, No quedó otra, La máscara de bits, Mundo Perverso, Burbujas con detergente y todos los que nos olvidamos). Lo mismo que a todos los amigos que, por fuera de la blogosfera, nos dieron una mano.
- Al grupo Senda Documental (Juan, Milena, Maxi) que ayudaron con los diseños y filmaron la actividad que se verá en pocos días en AP.
- A las más de 100 personas que vienieron a la charla.
Otro “aviso parroquial”: en breve publicaremos una entrevista a Luis D’Elía, en línea con la producción de contenidos “audiovisuales” con la que ya arrancamos.
Gracias a todos.
Saliendo de la virtualidad
Cuando lanzamos Artepolítica.com, hace un par de meses, decíamos en nuestro Manifiesto: “Creemos que la política no es el arte de lo posible, sino el arte de descubrir, inventar, juntos, lo posible. Creemos que la política debe ser reivindicada, estudiada, pensada y practicada, porque la alternativa a la organización política es la dominación, ya sea violenta o tecnocrática”.
Bueno: en eso estamos. Pasamos de una primera etapa de posteos a intentar algunas entrevistas y generación de contenidos. Luego lanzamos la Comunidad, abriendo el espacio a todos aquellos “interesados en la política, la economía, el periodismo y toda aquella disciplina que opere, constituya y modifique la esfera pública”.
Hoy nos jugamos con un nuevo desafío: comenzar a organizar actividades públicas por fuera de la blogosfera.
En este caso, y en conjunto con el Centro Cultural Caras y Caretas, proponemos una Conferencia sobre un tema que nos desvela: la conflictiva, estrecha y cambiante relación entre la política y los medios de comunicación en América Latina.
Contaremos con expositores de lujo: el periodista Mario Wainfeld, que no necesita presentación para ninguno de nosotros pero al cual reconocemos y agradecemos por ser el principal impulsor en los medios tradicionales de lo que se está produciendo y debatiendo en la blogosfera. Sergio Fernández Novoa, quien viene de ser el Coordinador General del Comfer y acaba de ser designado como Vicepresidente de Telam, profundo conocedor del actual debate sobre la necesidad de una nueva Ley de Medios. Y la frutilla del postre: el Alcalde Mayor de la ciudad de Caracas, el profesor Juan Barreto. Que además de alcalde bolivariano es periodista, licenciado en Comunicación y Sociología y doctorado en Ciencias Sociales. Un compañero de la política y de los medios, en síntesis.
Sabemos que el debate y las reflexiones van a ser interesantes y motivadoras. Y también sabemos que ustedes son parte de Artepolitica. Así que, todo esto, además de una invitación especial, es un nuevo espacio creado por y para todos los miembros de la Comunidad, los blogueros amigos, los comentaristas y los lectores.
Jueves 26, 19 horas. Venezuela 330. Los esperamos.
Manifiesto
Artepolítica es un blog colectivo. Como todo lo colectivo, es mucho más que la suma de sus partes.
Los que hacemos Artepolítica venimos de diferentes lados, hacemos diferentes cosas y tenemos ideas diferentes. Sin embargo, compartimos un mismo entusiasmo, un mismo campo de preocupaciones, algunas creencias fundamentales y varios sueños en común.
Creemos que la política no es el arte de lo posible, sino el arte de descubrir, inventar, juntos, lo posible.

Creemos que la política debe ser reivindicada, estudiada, pensada y practicada, porque la alternativa a la organización política es la dominación, ya sea violenta o tecnocrática.
Creemos que la política no sólo tiene sino que debe tener como orientación fundamental la de transformar la realidad, y para transformar la realidad debe construir poder.
Creemos en la democracia. También creemos que la democracia es el nombre que tiene una cierta manera, la mejor manera, de crear poder. Sostenemos que la democracia no es la antítesis del poder, sino su sinónimo: poder democráticamente creado y democráticamente utilizado.
Creemos que la política democrática hoy tiene la responsabilidad de reconstruir un país que fue asediado, no por una, sino por varias catástrofes sucesivas. Y que en esta reconstrucción la pelea principal no es técnica ni moral, sino ideológica. Y que ésta pelea puede ser ganada.
Creemos que el proceso democrático iniciado en 1983 en la Argentina quedó trunco debido, fundamentalmente, a la incapacidad del sistema político de poner fin a la entrega de resortes de poder y de soberanía a actores económicos nacionales y extranjeros. Este proceso, iniciado por la genocida dictadura cívico-militar de 1976, derivó en condiciones de vida intolerables para amplios sectores de la población. Sostenemos entonces que el actual descrédito que sufre la actividad política es, ni más ni menos que un reclamo de la sociedad argentina por ampliar y profundizar la democracia entendida en términos políticos, económicos y sociales. Ese proceso está aún incompleto y las generaciones que hemos llegado a la vida política luego de 1983 tenemos una responsabilidad fundamental en impulsar su avance.
Creemos que, en política, quien calla, otorga. Por eso, los que hoy lanzamos Artepolítica, no somos neutrales. Con aciertos y errores, marchas y contramarchas, vamos a elegir, siempre, caminar por los caminos polvorientos del campo popular. Ahí, acá, nos encontramos.
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