Artepolítica

¿Qué es esto?

Columna de opinión de Artepolítica publicada el pasado viernes 29 de abril en Página/12.

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En su columna del pasado domingo, José Natanson realizó una serie de estimulantes reflexiones sobre el momento político actual. Dos ideas allí vertidas, creemos, ameritan algunas profundizaciones: a) si el macrismo es una “nueva derecha” y b) si existe una continuidad del actual gobierno con el anterior en relación a la política social.

Más que debatir “el futuro del kirchnerismo”, creemos que aún falta reflexionar en torno a la caracterización de lo que ha sido hasta aquí la breve gestión de Cambiemos. Sólo un diagnóstico adecuado permitirá ofrecer una alternativa política y social que se le oponga con efectividad. Se trata de discutir el futuro de una sociedad muy vital, activa y siempre cambiante en sus expectativas y demandas. Digámoslo, de discutir el futuro del pueblo.

Desde nuestro punto de vista, ponemos entre signos de interrogación la idea de que esta derecha traiga demasiadas novedades. Por un lado llama realmente la atención que no pasa un solo día en el que no se hagan patentes sus fuertes vínculos con la tradición histórica de la derecha argentina. Por el otro, manifiesta una importante falta de pragmatismo, entendido como la apertura para adoptar cursos de acción que no estén en el ADN de la fuerza política que ocupa hoy la Casa Rosada.

El macrismo tiene tanto de minoría (si el resultado del ballottage permitiera inferir que ese 51 por ciento “es macrista” debería permitir lo contrario con el 49 por ciento restante: lo más probable es que no permita ninguno de los dos) como de intensidad ideológica. Es cierto que este gobierno ha mantenido en estos cuatro meses continuidades con el gobierno anterior, como siempre sucede en una democracia constitucional: mover al Estado lleva tiempo. Pero las rupturas no han sido pocas, ni poco significativas.

Si en la campaña puso énfasis en mostrarse desapegado de ataduras ideológicas, a poco de andar abrazó preconceptos clásicos de la derecha. Por mencionar algunos: que al Estado le “sobran” empleados, que el futuro es un sueño individual, que hay que recortar el gasto público, que lo que “no tiene que ser del Estado como los subsidios” deberá ser eliminado o que para garantizar la certidumbre empresaria es necesario construir una Línea Maginot contra un proyecto de ley que protege los puestos de trabajo. Basta ver la traducción material de esas expresiones en transferencias al capital, como en el caso de aumentos de tarifas o quita de retenciones.

Son así las rupturas con respecto al gobierno anterior las que aparecen muy en primer plano más que las continuidades. Invirtamos el ejemplo: verificar que el kirchnerismo mantuvo la propiedad privada de los servicios de electricidad y gas o que no cambió la Ley de Entidades Financieras, por ejemplo, no llevó a la Asociación Empresaria Argentina a pensar que los gobiernos del período 2003-15 eran un neoliberalismo a la nueva usanza. Aún más, analizar las continuidades con independencia de las rupturas puede ocultar dimensiones necesarias para el análisis: que algunas de esas rupturas afectan directamente la efectividad de las continuidades.

El reciente anuncio de “medidas sociales” entendidas como “compensación” frente a los males del mercado es menos una continuidad con el kirchnerismo que una continuidad con el neoliberalismo noventista y más aún, con los sucesivos gobiernos conservadores argentinos, inclusive, preperonistas. Fue el gobierno de la llamada Revolución Argentina el que creó el PAMI, en 1971, por ejemplo. ¿Convierte eso a aquel gobierno en un campeón de la protección social?

El “Desarrollo Social” verdaderamente existente del kirchnerismo estuvo mucho menos en el ministerio homónimo, que tuvo un rol casi marginal luego de 2007, que en los Ministerios de Economía y Trabajo, elemento que ahora parece ausente. Quienes lo entienden con claridad son las cinco centrales sindicales que a sólo cuatro meses de gobierno realizan una movilización con fuertes niveles de cuestionamiento a la situación social. En el gobierno anterior, el primer paro general –de un sector del sindicalismo– llegó recién pasados los nueve años de gestión.

Hasta aquí resaltan las líneas que como vías férreas unen a las derechas clásicas argentinas de otras épocas con esta que ahora gobierna. Decía Guillermo O’Donnell en su obra clásica el Estado Burocrático Autoritario que hacía foco sobre la “nueva” derecha de entonces, representada por Adalbert Krieger Vasena a fines de los 60, que aquel liberalismo “no era antiestatista ni proponía un retorno al laissez-faire” ni era “hostil per se a una expansión del aparato estatal, ni siquiera de sus actividades económicas”. Pero aclaraba: “siempre que sirva a la expansión de la estructura productiva oligopólica de la que surgen sus principales portavoces”.

Como en aquel caso, creemos que no hay que encantarse con algunos movimientos coreográficos del gobierno macrista al frente del aparato del Estado, sino analizar en qué medida está avalando, muy al contrario de las gestiones anteriores, una “normalización” de la economía –y de la distribución del poder, de la palabra y de las escalas sociales– que se basan en darle más primacía a lo que el politólogo citado llamaba “gran burguesía” y que en nuestros días se expresa, sobre todo, en los intereses de la banca y las empresas transnacionales.

Para finalizar: ¿que la actual derecha en el gobierno no sea novedosa quiere decir que las respuestas políticas ante ella no deban serlo? Para nada. Cristina Kirchner, cuyos miles de seguidores ahora “producen” con sus movilizaciones la cuota de poder que le toca en el panorama nacional, ensaya algunas innovaciones. Otros sectores políticos de raigambre popular juegan también las suyas. También lo hacen los referentes de buena parte del arco político opositor que “emparejan” sus discursos acortando distancias ideológicas: repentinamente, los sindicatos, el Frente de Izquierda y aún el Frente Renovador, el Bloque Justicialista y el FpV suenan similares en los temas que hacen a la situación de los asalariados, los estudiantes o l
os pequeños comerciantes. No parece que se acerquen todos ellos a una extrema izquierda sino que suman coincidencias ante una derecha en la que encuentran poco de “nuevo”.

¿Podremos entre todos generar más? ¿Cómo se ordenarán esas innovaciones? Preguntas que encierran una posición: no se llega al futuro caminando para atrás ni encandilándonos con el presente.

¿Nueva derecha?

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Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk, publicada originalmente aquí.

“El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que un comité de administración de los negocios de la burguesía” -Karl Marx

 

A medida que iban ingresando a la reunión de Gabinete, los ministros charlaban en un tono ameno y tranquilo. La mayoría se conoce, comparte valores, un lenguaje similar y una serie de códigos y complicidades que les permite entender sus propias bromas. Mientras el Presidente sonreía, entraron el ex CEO de Shell, el ex JP Morgan, la ex CEO de General Motors y el ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Entre abrazos y palmadas, el Primer Mandatario les gritaba a los rezagados. A paso veloz, y aplaudidos por el resto, hacían su ingreso el ex CEO de LAN y el creador de Farmacity. La última en golpear la puerta cuando la reunión estaba por comenzar fue la ex gerenta de IBM y Telecom.

El epígrafe que abre esta nota pareciera calzarle justo a la escena imaginada en las líneas precedentes. Se sabe -bibliotecas enteras de debates marxistas y posmarxistas lo atestiguan-, que las cosas parecen ser muchísimo más complejas. En ese contexto, los datos aportados recientemente por el centro de estudios CIFRA, de la CTA, acerca de que el 70% de los altos funcionarios (ministros, secretarios y subsecretarios) de la gestión macrista provienen del sector privado no dejan de tener su impacto en la mirada de cualquier observador.

¿Y entonces? ¿Es el Gobierno que asumió el 10 de diciembre representante de una “nueva derecha”, portadora de “algo más” que la imagen que nos trae la frase decimonónica de Marx? ¿O es, sin más, una gestión que ya desde el elenco marca que de “nuevo” tiene poco? ¿Hay que entenderlo como un Estado “atendido por sus propios dueños”, como parte de una derecha clásica? ¿O corresponde complejizar la mirada?

RETOMANDO A O’DONNELL

Hay un concepto y una lectura clásica de Guillermo O’Donnell que nos impacta y que, más allá de que fue utilizada para un contexto muy específico, nos ayuda a buscar una posible clave de lectura al Gobierno de Macri. Se trata de la etiqueta de “normalización”, que el gran politólogo argentino aplicó en su momento para describir una de las dinámicas que ponía en marcha en su momento la llamada Revolución Argentina, sobre todo en el período 1966-1969, bajo la jefatura económica de Adalbert Krieger Vasena.

Desde este presente en el que la sociedad argentina protagoniza una vigorosa democracia puede servir repasar cómo entendía O’Donnell las políticas de un gobierno densamente “penetrado por roles tecnocráticos”.

En su obra clásica “El Estado Burocrático Autoritario”, O’Donnell destacaba: “La normalidad en estas economías consiste fundamentalmente en que la acumulación de capital se realice en principal y sistemático beneficio de sus unidades oligopólicas y más transnacionalizadas, en condiciones que les aseguran una tasa alta de acumulación”.  En el terreno económico, O Donnell nos indica que “normalizar” una economía en este tipo de países periféricos, con economías heterogéneas (¿hoy se llamarían “economías emergentes”?) no tiene tanto que ver con políticas o variables específicas, sino con asegurar la primacía de ciertos sectores. Así, “la normalización no entraña llegar a inflación cero ni a tasas consideradas normales en las economías centrales. Se trata, es cierto, de reducirla a tasas no explosivas, pero dentro de ellas basta con que sea estable y visible, y que los factores que la impulsan autónomamente desde estos mercados sean controlados por la gran burguesía y por un aparato estatal que ésta ha penetrado profundamente”.

“Ni económica ni políticamente es lo mismo la misma tasa de si es impulsada por diferentes actores sociales”. Las citas parecen lo suficientemente claras como para pensar si también podrían ser aplicadas al contexto actual.

Avancemos un poco más: “La normalización no se logra sin recuperar la confianza del capital financiero transnacional; los criterios que rigen su aprobación y, en definitiva, su confianza, marcan el desfiladero por el que tienen que pasar las políticas de normalización (…) No hay normalización posible sin aplicación, respetuosa y reconocida como tal de lo que los principales actores económicos consideran racional y causalmente eficiente para ello”.

De allí que los “técnicos” que deben llevar adelante este proyecto económico, político y social no sólo deben ganar el control del aparato estatal y tener “antecedentes irreprochables para sus interlocutores internos y externos” sino que, además, para que éstos puedan cambiar las expectativas de los agentes económicos deben hacer “verosímil las políticas de normalización que se irán decidiendo e implementando, y (asegurar que) se mantendrán, por todo el tiempo necesario para que rindan fruto”.

En síntesis, esto equivale a decir que “tiene que haberse producido, efectiva y reconocidamente un cambio en el tipo de Estado (…) una radical modificación en las bases sociales de un Estado que ahora parece capaz de extender una garantía de recuperación de las condiciones generales de funcionamiento ‘normal’ de estos capitalismos y de garantía de su sistema de dominación”

Para culminar estas largas citas del politólogo argentino, en este texto escrito a mediados del ‘70, según O’Donnell este tipo de forma de entender el Estado “sólo puede extender a la gran burguesía esas garantías con su propia gente; es decir, si y cuando abre sus instituciones a los ‘técnicos’ que encarnan ante el gran capital una visión de racionalidad económica suficientemente cercana a la de éste. Esta es la base de una aceptación que se sustenta en la pertenencia a un mundo común de relaciones, de experiencias y de intercambios personales en los que cierta visión del mundo y de lo que es en él ‘racional se expresa en común. Esos ‘técnicos’ son, por eso, el punto de imbricación del BA con la gran burguesía y el capital transnacional”.

¿UN NUEVO TIPO?

Si por momentos confunde la noción de si la gestión de Macri busca agrandar o achicar el Estado, si es privatista o estatista, vale la pena repasar este otro pasaje, en el marco de la noción de “normalización” económica propuesta: “Este liberalismo (…) no era antiestatista ni proponía un retorno al laissez-faire. (…) Además, no es hostil per se a una expansión del aparato estatal, ni siquiera de sus actividades económicas –lo que lo aleja del laissez–faire de algunos de sus aliados más tradicionales–, siempre que sirva a la expansión de la estructura productiva oligopólica de la que surgen sus principales portavoces (lo cual a su vez lo aleja tanto del Estado “equilibrador” de los paternalistas como del estatismo empresarial al que apuntan los nacionalistas)”.

La idea de “normalización” puede entenderse desde otro punto de vista como abarcando un espectro más amplio de aspectos. En una reciente nota brindada al periódico español El País, el propio jefe de Estado dice que “ofrecer una entrevista es la normalidad, ir a Davos es la normalidad. Espero generar cambios en cosas más profundas como el modelo educativo, energético, de seguridad. El resto son normalizaciones…en muchos de esos países (Nota de los Redactores: se refiere a los latinoamericanos) no veo un alejamiento de la normalidad tan grande como Argentina (…) Yo he cumplido con lo que prometí, hemos empezado a normalizar el país transmitiendo capacidad de dialogar”.

En nuestro concepto esta idea de “normalización” es una –no la única, desde ya– de las claves que pueden servir para entender tanto la dinámica económica y política propuesta por el actual Gobierno, como  entender los primeros dos meses de gobierno macrista. La “deskirchnerización” propuesta por el Gobierno, con acciones en el terreno simbólico como bajar los cuadros de Hugo Chávez y del ex presidente argentino Néstor Kirchner, va en esta misma dirección.

La “normalización” propuesta por el Gobierno, entonces, no representa ninguna novedad. Ni todo es nuevo, ni todo es viejo. Hablar de “nueva” o “vieja” derecha –el propio O’Donnell en un libro previo al que citamos daba cuenta de que en aquella temprana década del ‘70 ya había quien hablaba de “derecha moderna” o “tecnocrática”–  a veces confunde más de lo que aporta y quizás sea mejor rastrear líneas de continuidad siempre en contextos que cambian –en no pocas oportunidades de manera vertiginosa–.

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Morales no se salva del Odio ni de Milagro

Nota de Martín Díaz (UNRN)

La detención y encarcelamiento de la dirigente barrial y Diputada del Parlasur Milagro Sala ha generado  por estas horas un gran estupor social, un llamado de atención en las organizaciones sociales y barriales y sobre todo ha demostrado la determinación y la capacidad de daño que poseen los grupos gobernantes de derecha en nuestro país.

El Juez Jujeño Raúl Gutiérrez dispuso el arresto de Sala y el allanamiento de su vivienda, al mismo tiempo que el Gobernador Radical, miembro de la Alianza Cambiemos, Gerardo Morales ordenó al ejecutivo provincial la suspensión temporaria de la personería jurídica de las 16 organizaciones que realizan el acampe, con el argumento de que “cambiaron su objeto social”. Al suspenderles la personería, las organizaciones y cooperativas perdieron la chance de participar de los programas de viviendas y beneficios sociales, ya que hasta cerraron sus cuentas bancarias (medidas muy democráticas y populares del mandatario provincial). O sea, en resumidas cuentas, un atropello planificado y orquestado desde los tres poderes de aquella norteña provincia. Atropello que empuja al abismo de la marginalidad a cientos de militantes y trabajadores cooperativistas organizados.

La detención de Milagro es un hecho que trasciende las fronteras y los límites provinciales jujeños, los trasciende para convertirse en un foco de debate político federal, dado que es una demostración fáctica del pensamiento integral de una Alianza que no respeta siquiera el derecho a la protesta social.

Jujuy no es un caso aislado, “para muestras sobra un botón” decía mi finada abuela. Los casos de brutal represión a los trabajadores de Cresta Roja por miembros de Gendarmería Nacional y a los trabajadores despedidos de la Municipalidad de La Plata de mano de la Infantería de La Bonaerense, fijan el Norte de una Política Nacional que avasalla los derechos individuales y margina aún más a los vulnerables.

Por caso, ese Norte en las “Políticas de Seguridad” de la flamante y dionisíaca Ministra Patricia Bulrich, tuvo como puntapié inicial la eliminación por completo de los “Protocolos de Actuación del Consejo Federal de Seguridad Interior”, más precisamente de los “Criterios Mínimos de Actuación de los Cuerpos Policiales y Fuerzas de Seguridad en Manifestaciones Públicas”. En resumidas cuentas, léase: Vía libre para criminalizar la protesta social.

De mano de la ex ministra Nilda Garré, con el diseño del rionegrino Miguel Bermejo, se promovieron los protocolos para la unificación de criterios mínimos en cuestiones estratégicas de la seguridad democrática, pero al parecer el modelo de Seguridad de la Alianza Cambiemos no tomó estas consideraciones y no resultó ser del todo “democrático”. Bulrich ha demostrado que su único paradigma de seguridad es el de establecer el “orden a cualquier precio”. Léase “A Cualquier Precio” como costos económicos, políticos, sociales, etc.

Milagro Sala hoy es considerada un Presa Política, no solo por los compañeros de lucha de la Tupac Amaru, sino también por cientos de dirigentes barriales, sociales y políticos que se han manifestado por estas horas, como también lo hizo la totalidad de la Comisión Directiva del CELS; hasta Amnistía Internacional se ha manifestado al respecto. Todos ellos coinciden que la detención de Milagro es “un claro intento de criminalizar las prácticas relacionadas con el ejercicio del derecho a la protesta y a la libertad de expresión”.

También se manifestó el Presidente del PARLASUR, Jorge Taiana, quien solicitó a la Ministra de Relaciones Exteriores y Culto, Susana Malcorra, que le informe acerca de “las medidas adoptadas a fin de asegurar su integridad personal, su libertad, el debido ejercicio de sus garantías judiciales y su derecho a manifestarse libremente”, a lo cual la ministra suelta de prendas le respondió que: “este ministerio no tiene injerencia en las cuestiones vinculadas a los delitos que se le imputan a la mencionada legisladora”. En mi barrio usaríamos la expresión: ¿Qué Tul?

Mi barrio es una usina para refranero popular, también escuché en éste que: “Si el mudo habla, es porque Dios le dio permiso”, ergo: si Morales mete presa a Milagro Sala es porque Mauricio lo habilita para hacerlo. Evidentemente ambos están invadidos por un odio visceral que no les permite ver más allá de sus narices y los arrastra a la destrucción y aniquilación del adversario político, como si se tratara de un enemigo. Claro ejemplo del accionar de la antipolítica argentina.

Y hablando de presos políticos, quien mejor que el gran Nelson Mandela para dejarnos enseñanzas sobre la libertado y los ataques furtivos del odio. Mandela sostenía que: “Un hombre que le arrebata la libertad a otro es un prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes del prejuicio y de la estrechez mental” Nuevamente apelando al refranero barrial: “Teléfono para Morales y Macri”. Y yo les diría que estén atentos los dos! Porque Madiba también decía que: “La acción de las masas tiene la capacidad de derrocar gobiernos”.

La grasa

– Terrible lo que está pasando.

– Sí, mandan cualquiera.

– ¿Para vos cómo es la cosa? ¿Para qué rajan a la gente? O sea: siempre hay estos cimbronazos con un cambio de gestión. Pasa cuando cambia un ministro, no va a pasar cuando pasa un gobierno… Pero eso es otra cosa, eh. Y no es sólo por un tema de envergadura. El tema es que para ahorrar guita no es. Los sueldos son ponele 10 % de los gastos del Presupuesto. Está clavado en eso desde hace diez años. En los 90 era el 15. Lo sabe cualquiera a eso.
Pero obvio. Y la mitad de eso son fuerzas de seguridad y fuerzas armadas.

– Olvidate. Y cacarean que revienta el Estado de gente, escuchame: Sistema Previsional, YPF, más fuerzas federales de Seguridad, Transporte, Ciencia y Tecnología, todos los servicios adicionales que incorporó ANSES. Tenés que sumar gente para más o menos hacer andar todo eso ¿o no?

– Y aparte otra cosa, como diría Chilavert: van a revisar los concursos de los últimos dos años. Maestro, los concursos se habilitaron a partir de 2012. Es como decir, vamos a revisar lo que hizo YPF desde 2012. Amigo, se estatizó en 2012, ¿qué querés?

– Acá el tema es que es “popular” esto. Acordate los grupos focales de Massa donde la gente se enfervorizaba cuando le hablaban de “vagos” que cobran planes ponele y el tipo lo incorporó en el discurso para sacudir un poco. Esto debe entrar bien hasta en el electorado del FPV…

– Ese es el problema, mandan “los ñoquis”, en el revoleo la gente se queda con eso y ya fue.

– Sí. Para mí también hay un tema de “estilo”. Escuchame: yo estuve en un lugar donde pasaron los “cinco presidentes” y asumió Duhalde y llegaron los funcionarios con un “hola, chicos, ¿todo bien?”. Se fueron dos funcionarios políticos y el resto siguió como si tal cosa.

– Ojo que ahora está penetrando más el tema y a nivel más informado va quedando claro que rajan a cualquiera.
Lo loco es cómo fue todo. Primero llegaron a todos lados y decían que venían en son de paz, tipo V invasión extraterrestre. Altos funcionarios que llegaban y les pedían a los funcionarios políticos que estaban “¿se pueden quedar un poco más…?” y gente que llegaba más abajo que decía “todo sigue igual”.

– Yo sé que en UPCN, que ya medio negoció, dicen a quien quiera oírlo que esto viene del máximo nivel, que Macri mismo planteó lo de los rajes

– Es que fue así: venía todo medio normal hasta que un fin de semana de fin de año se descerrajó la cosa y después vino lo del decreto, que en los hechos es un vía libre para rajar a cualquiera. La prueba es lo que pasó con Lombardi.

– ¿Qué pasó?

– Y, el tipo en general siempre muy dialoguista, vinculado al ámbito de la Cultura, onda progre, etc. Se planta en que 678 se tiene que ir porque fue un planteo de campaña de Macri. OK. Pero va al programa de Víctor Hugo en Telesur a explicárselo, ponele. Sobre el resto, bueno, que vamos a ver, que pin que pun. Sacan el comunicado que de ninguna manera se va a cerrar el Centro Kirchner y que todo bien. Después del fin de semana ese que te digo, dejan a todo el mundo del Centro Kirchner afuera, revientan la programación de transición de Nacional Rock para enero -radio donde el tipo salía a hablar asiduamente y todo bien- y sale este nuevo Lombardi onda reventamos todo hardcore.

– Lo mismo Michetti, que viene del mismo lado de la interna PRO perdidosa y la hacen hacerse la dura de las duras.
Eso parece así, pero fijate también: ahí también está el tema de la “limpieza étnica”. Lo que está pasando en muchos lugares es que hay un criterio de “retrotraer al 2010”, digamos. O sea: volar a todo lo que sea La Cámpora -que en muchos lugares se manejó con la prepotencia de estos, prácticamente- y reponer a todos los que estaban “de antes”. Así, tenés los lugares donde te dicen “volvieron todos” (como funcionarios políticos, los que estaban con el menemismo) o también “volvieron todos” (como “mandos medios”, digamos, los que estaban pre-Cámpora.

– Eso de la limpieza étnica va a ser usado también a muchos niveles en los múltiples recovecos de las internas del PJ, en la línea que va de gobernadores al despacho del Ministerio del Interior… etc…

– Pero claro. Para varios es win-win.

– Además está el tema “estilo management”. Desmantelan algo, después ponele le hacen entrevistas a la gente. “No nos sirve tu perfil”. Gente grande con contrataciones más o menos firmes desde hace años eh, cero “Resistiendo con aguante”…

– Otra cuestión acá es el de la idea de “autoridad” de estos fulanos. Están muy pendientes del tema “construcción de autoridad” y ahí tienen muchos accionistas, digamos. Por un lado están las famosas señales al sector privado, en el sentido de “bueno, rajen si necesitan”. En 2005, con superávits gemelos e híper popularidad de Kirchner y la mar en coche había 5 puntos más de desocupación. Entre el 91 y el 94, con la popularidad de Menem en picos absolutos, el desempleo se duplicó, de 6 a 12. Después siguió subiendo y se le pincharon varias cosas más y bueno. Yo creo que calculan que la cosa banca, que hay demasiado pocos desocupados. El otro tema es el de las señales que dan para afuera. Vos salís a pedir guita afuera y tenés que dar señales. No importa si sos amigo de los tipos, son negocios. Tenés que demostrar que podés “hacer sufrir” y a la vez conservando gobernabilidad. Los tipos te van mirando las dos cosas: cuánta “firmeza” tenés y cuánta capacidad de seguir teniendo la firmeza, que es la clave.

– Lo otro increíble es la afinidad entre tiros y radicales. Lo de La Plata no se puede creer. ¡Cómo les gusta tirar balazos de goma a los radicales, una cosa de locos !! ¡Suben y tiran balazos de goma! ¡Dejate de-jo-der!

– Mammamia los radicales… Qué país…

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Primeras instantáneas no deseadas del gobierno macrista

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Por Hugo Ce y Sergio De Piero

Hay un elemento, una dimensión que el macrismo gobernante comprendió inmediatamente: no alcanza con sentarse en el sillón de Rivadavia. Se está allí para construir poder y eso se hará con los mecanismos que se tengan a mano, aun cuando tensionen la institucionalidad republicana proclamada, valiéndose de la legitimidad que otorgó el voto popular hace apenas un mes. Si en los primeros días del nuevo gobierno se dudaba (los ciudadanos, la oposición, ¿también el mismo Macri?) respecto de si la apuesta era por una política gradualista o una de shock, bastaron solo un par de horas, para saber que el decisionismo se impondría por sobre cualquier expectativa de aplicación paulatina de las medidas que la Alianza Cambiemos representa en términos económicos y políticos. El debate populismo – republicanismo, al menos en los términos de procedimientos, carece de sentido.

Estamos pues, en medio de la salida del barco. Y no de cualquiera. Nos encontramos en un momento histórico novedoso: por primera vez una coalición conservadora llega al poder de la mano del voto popular y universal. No lo imaginamos. Incluso no nos preparamos para pensar cómo serían (serán)  cuatro años bajo su gobierno. Con ese primer y rápido diagnóstico debemos prevenirnos de no repetir frases que tenían un sentido en un contexto, pero no en el actual.  (Pues “eso” hoy ya no es una posibilidad, sino un gobierno; no tuvo el rechazo masivo de la población, sino el apoyo del 51%).

En primer lugar: la “grieta” y sus profundidades también estarán presentes en el debate próximo, pues qué sería de la política si no atendiese al conflicto. Los discursos de Macri ya como presidente electo, apuntaron a eliminar esas diferencias generadas principalmente desde nuestra vereda y avanzaron discursivamente en una visión no conflictiva de la política. La negación de los intereses en pugna profundiza la grieta, no la suspende. Su licuación se produce no ya en el concepto de Patria versión conservadora (amputado por el mismo Macri en la jura presidencial) sino en términos con muchísima menos densidad como “la normalidad” y uno que sin duda será clave, como el de “modernización”. Para marcar esa línea divisoria, entre el futuro y el pasado; entre la agresión y la felicidad, el macrismo no precisa de la existencia de un “678” (aunque sí menores dosis de periodismo no alineado, como inmediatamente ya estamos observando). Le basta el apoyo generalizado que obtiene hoy de las empresas periodísticas, cuya cercanía no se remite meramente a una cuestión de pauta publicitaria, sino a intereses mucho más amplios y específicos (caso Clarín, uno de los claros ganadores de este comienzo), o a una convergencia ideológica (caso La Nación). Pero más aún: el macrismo cuenta con un bien invaluable en política: puede apelar a la construcción de nuevos contenidos del sentido común para sustentar algunas de sus decisiones, aún, a fuerza de decretos. “El campo estaba ahogado”, “el dólar recuperó su valor real”,”se terminó la guerra contra el periodismo en la Argentina”. Que los medios hayan dejado de informar el valor del dólar en operaciones paralelas, ilegales, forma parte de ese triunfo conseguido.

Del mismo modo, la desmesura que en algunos momentos se le aplicó desde la prensa, pero también desde ambientes académicos al peronismo kirchnerista, al punto de compararlo con el nazismo o el stalinismo (o bien las celebraciones en ciertos barrios, cuando se produjo la muerte de Néstor Kirchner), nos presenta la duda acerca de si el gobierno de Cambiemos tendrá la misma tolerancia cuando reciba críticas de tenores semejantes desde algunos sectores sociales y políticos. La baja de toda la programación en los medios públicos y el fin de ciclo periodísticos incluso en medios privados, críticos ya al gobierno de Macri, nos abre el inmenso interrogante, respecto a su capacidad de convivir con la crítica y la diversidad por parte de Cambiemos.

En segundo lugar ¿hacia dónde va esta nave que zarpó el 10 de diciembre? Recordemos una vez más: se trata de un gobierno conservador, de centro derecha si se quiere, validado en las urnas. A pesar de la legitimidad democrática indiscutible, es sumamente tentador identificarlo con procesos políticos semejantes si tomamos como referencia la coalición económica representada, el discurso hacia el peronismo y los actores claves. Así, la Revolución Libertadora y la Revolución Argentina emergen como momentos históricos con puntos de contacto, con “parecidos de familia” (como la figura de Américo Ghioldi y sus actuales salieris). Se trata, una vez más, de dictaduras militares y aquí nos importa un gobierno democráticamente electo, sin dudas sobre su legitimidad. Sin embargo, en todo proceso histórico político, los actores y los modelos a seguir no son interminables. El sector agrícola – ganadero, ha sido el que primero atendió el presidente Macri con un decreto que anuló la mayor parte de las retenciones y unificó el mercado cambiario que produjo una devaluación. Entre una y otra medida, el precio del trigo o del maíz, treparon más de un 40%, como consecuencia del anuncio de estas dos medidas. La eliminación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), la eliminación de la mayor parte de las restricciones a las importaciones (de 19.000 a solo 1.000) y la repetida consigna que el campo es el motor de la Argentina, parecen congraciarse con la tensión histórica entre el modelo agropecuario hacia afuera y el de industrialización hacia adentro. Una puja que nació tibiamente en la década del ´30, pero que el peronismo de los ´40, puso en el medio del debate político, no solo en términos económicos, sino principalmente, por el rol político otorgado a la clase trabajadora.

El otro aspecto central es el nombramiento de CEOs de distintas empresas, en el gabinete nacional, marcando un hecho casi inédito, pero que lo emparenta en ese aspecto, con la lógica empresarial – modernizadora, de la presidencia de facto del gral. Onganía. Como bien documentaron en Página/12 Alfredo Zaiat (La CEOcracia) y Fernando Krakowiak (El país atendido por sus propios dueños), los gerentes pueblan las oficinas de los ministerios, poniendo en jaque el principio aquel que coloca al Estado como mediador (dentro de un sistema capitalista, desde luego) entre los distintos intereses presentes en la sociedad, para fortalecer aquella “autonomía relativa”. Es muy difícil creer que el hasta hace poco gerente de una firma de determinado ramo, ocupe ahora la cartera ministerial, olvidando su pertenencia y relaciones en el ámbito privado. Como siempre, para muestra basta un botón. Miguel Angel Punte, ex jefe de Recursos Humanos de Techint, a cargo de la Secretaría de Empleo del Ministerio de Trabajo, tuvo que “mediar” en la UOM y la empresa Siderca Tenaris (del holding Techint), por el proceso de despidos y suspensiones de trabajadores (la necesidad del gobierno que no aparezca beligerante un aliado empresarial estratégico y la rápida movilización sindical impidieron que se mantengan firmes dichas acciones). Entonces, Macri tampoco debería olvidar que la disputa por los modos de intervención del Estado, la tendrá puertas adentro de cada ministerio, y eso no estará exento de ciertas conflictividades que también impactarán en la gobernabilidad. Cuando emerjan intereses contradictorios entre sectores empresarios, todos presentes en su propio elenco ministerial: ¿qué sucederá la primera vez que Macri diga no a algunos y si a otros?

Al mismo tiempo, el atisbo de dos conflictos sindicales sucedidos en los pocos días que lleva a Presidencia Macri (Cresta Roja y los empleados despedidos de la Municipalidad de La Plata), merecieron ambos sendas respuestas represivas. ¿Es la represión como primera respuesta a los conflicto el camino de conducción del país que propone la Alianza Cambiemos? ¿Le es imposible pensar otras formas de articulación de conflictos, en este caso además, de baja intensidad? ¿Qué escenario les espera a los trabajadores frente a las paritarias?

No convocar a sesiones extraordinarias al Congreso de la Nación, como hicieron todos los presidentes en su primer año de gobierno, y propalar la firma de decretos algunos de altísimo impacto, como la modificación de la ley de Servicios Audiovisuales o la designación en comisión de dos miembros de la Corte Suprema de Justicia (o el reciente decreto bonaerense de suspensión de paritarias por 180 días), corrió muy rápido el escenario de un “ni vencedores ni vencidos”, del Gral. Lonardi, hacia el decisionismo de Aramburu (los recientes despidos en áreas estatales o municipales por filiación política, no pareciera estar lejos del viejo espíritu del decreto-ley 3855/55, quedará por ver si irán esta vez por su lucha contra un nuevo “Tirano Prófugo”).

Hay nuevos aires de época. La Patria ya no es más el Otro. Nos enseñarán que La Patria será de aquí en más Uno y que este principio rector se manifestará en forma capilar en cada uno de nuestros registros cotidianos. Pronto las palabras de la “desconocida” filósofa ruso americana Ayn Rand, una de las lecturas referidas de Macri, inundarán nuestros debates (“toda interferencia gubernamental en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza, a algunos hombres a expensas de otros”; “Es el mercado libre el que hace imposibles los monopolios. Si los trabajadores luchan por mayores sueldos, si claman como beneficios sociales, si los empresarios luchan por mayores beneficios, esto es condenado como “avaricia egoísta”).

Seguramente nos sentiremos en un comienzo como aquellos meteorólogos anunciando la alerta de tsunami, y la gente yendo hacia la playa. ¿Deberemos esperar los primeros efectos de la gran ola amarilla para poder empezar a debatir sobre la nueva etapa? La historia es más larga que nuestras existencias y una derrota electoral, solo un evento de un conflictivo camino. Sin embargo, la paciencia (que es parte de nuestro espíritu constructivo), parece que fue rápidamente desbordada.

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Soon after his introduction to an essay on Whittaker Chambers, an essential person in the beginning of the Freezing Battle, Bradley Nash incorporated various sentences summarizing the foreword to his important reference, Chambers’s autobiography. Nash characterizes the style of music and firm up of a foreword on the initial two sentences previous to rapidly detailing, over the following two, the movement of that creative ideas:

The foreword to Chambers’s autobiography is penned by using “A Note to My Youngsters.” On this benefits, Compartments establishes the divine tone that dominates our bodies of his reserve. He actually characterizes the Frigid Combat at a basically usual designer, invoking the words of nation-wide politics and describing the trouble as you concerning “Communism and Liberation.” But as being the foreword moves along, Chambers offers a faith based part that provides to cast the challenge regarding communism and capitalism as the method of holy battle.

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Interpretive Brief summary

Many times your essays will necessitate interpretive summing up-overview or overview that together informs your reader from the content material from your provider and produces a point about it. Interpretive summary is different from authentic brief summary by putting a “twist” over the substances, getting your reader clues about your evaluation of a resource. It can be and so ideal to specifications of number one sources that you just want to analyze. (In case you set up an interpretive rewrite using a necessary supply at the time you actually tackle it, you danger distorting it on the little blue eyes within your reader: a form of scholastic dishonesty.)

The interpretive brief summary in this article is derived from an essay reviewing a Civil Battle image in light of Lincoln’s Gettysburg Street address. The essayist, Dara Horn, realized she found it necessary to express the photograph but which simply “jogging because of” its information would bewilder and bore her people. So she uncovered the point of her detailed description in a set of matter sentences (substantial underline), summarized details of a picture (increase underline), and gifted the brief description some interpretive “” spin “” (all the way through).

As distrustful moderns, we often have difficulties accepting sketches or artwork as cultural data, but we usually tend to rely on pics the way that we believe in decorative mirrors; we merely embrace them to be the honest truth. Alexander Gardner’s photo Trossel’s Residential home, War-Industry of Gettysburg, July, 1863 would possibly that is why be observed as information other than commentary. Compared to a number of Gardner’s other “sketches,” this imagine involves no beautifully placed rifles, no artistically angled stream, no well-posed adult males in standard-truly, no individuals after all. The photograph’s composition could scarcely become more prosaic; the horizon slashes the photo by 50 %, additionally, the subject matter, a white colonial-fashion household, is found smack through the centre. To date this simple, approximately naive standpoint collections the viewer up in the photograph’s stealthy scary. Initially, the photo seems to be a portrait connected with a house, possibly even an inadequate portrait to a apartment; from a Osketch bookO of conflict, a particular might turn appropriate by it in to the gory pictures pre and post. Although the terror in that photo is based on its overdue shock, the gut-wrenching astonishment whenever the lumination on the apartment leads the attention in to the soft on the fence as well as viewer notices how the lawn fencing is shattered, and next thatthe garden is usually a chaos, littered with-what exactly many?-horses, departed horses, twelve deceased horses. What must have came about custom writing co uk to topple a dozen nine-hundreds-lb horses, and whereby are the people who rode them? Crushed under? The viewer doesn’t know, given that Gardner’s picture doesn’t tell us. All we notice is really a dwelling, a harmed fence, 12 gone horses, in addition to an vacant skies.

Some Cautions

Remember the fact that an essay that argues (instead of just quite simply clarifies) purposes bottom line only sparingly, to remind people regularly of fundamental tips. Summing up must always improve your discussion. When lecturers generate “an excessive amount of brief summary-far more assessment needed” with the margin, ordinarily they signify the essay stories what you’ve studied rather than argues a product to fix it. Two related dilemmas produce this case. The first is a thesis that isn’t a real thesis instead a statement of a little something very clear relating to your content-a outline. (The obvious can not be stated.) An announcement in the visible is likely to energy more deeply detailed description, which results in the actual 2nd dilemma, a format that sometimes follows the chronology within the provider sms from beginning to end or maybe just databases instances coming from the foundation. Not procedure builds an argument.

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En todo estás vos

globo

Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk

En el primer balotaje de la historia argentina el candidato de la Alianza Cambiemos Mauricio Macri derrotó por escaso 2,8% de los sufragios  al oficialista Daniel Scioli. La diferencia de 700.000 votos a favor de candidato amarillo muestra lo reñida de la elección y la paridad que tuvo esta compulsa evidencia que la legitimidad de origen del nuevo presidente es más acotada que lo que preanunciaban las encuestas y los boca de urna difundidos en  las horas posteriores al comicio. A las 19.30 se dieron los primeros datos, como se había prometido, y con una tendencia irreversible, el candidato oficialista reconoció su derrota dos horas después. Por primera vez en la historia, una agrupación política con los colores y la ideología de centro derecha llega al gobierno con mayoría de votos. Estos es un dato en sí mismo. A continuación, observamos estos otros:

Comienza una nueva etapa política en el país. Un nuevo ciclo.  Y nos siguen quedando preguntas de cara al pasado reciente y el futuro. Sobre todo en un país en el que, entre otras cosas, lo que se vota es “capacidad de gobierno”. ¿Estaba el Frente para la Victoria en condiciones de gobernar cuatro años más? ¿No estábamos ya algo cansados de la dinámica de “bancar” (que es lo que hace un oficialismo) ¿No estábamos un poco desgastados de administrar y gobernar conflictos? ¿No sería bueno poder recuperar un poco más la dinámica de militar las calles, los barrios, las charlas, las plazas y los conflictos vistos del otro lado del mostrador? Si la respuesta es “no”, el país y la Historia nos ponen igual nuevamente en ese lugar. La hoja de ruta será esa. No hay que romperse mucho la cabeza. No hay mucho más para dudar. Como dijo alguien alguna vez “mi empresa es alta y clara mi divisa; mi causa es la causa del pueblo”.
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El domingo, Daniel Scioli

Daniel_Scioli_2015

 

Porque están los trabajadores.

Porque están los sindicatos.

Porque están los estudiantes.

Porque están las universidades nacionales.

Porque están los científicos.

Porque están las pymes.

Porque están los artistas.

Porque están los “sueltos”.

Porque están los organismos de derechos humanos.

Porque está el apoyo de los presidentes de nuestra región.

Porque están los peronistas que advierten que es “muy difícil” votar al otro candidato.

Porque está la izquierda y los defensores de “nuevos derechos” que no creen que cuanto peor mejor.

Porque está el mercado interno y una presencia del Estado que no conocimos cuando éramos jóvenes.

Porque no tenemos miedo de los 90s, pero tenemos memoria y ahora tenemos hijos.

Porque estamos juntos ahora y vamos a seguir juntos.

Porque esta es nuestra casa, nuestra identidad, nuestro único hogar.

Por todo eso, el domingo, Daniel Scioli.

La mitad más uno

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(Mariano Fraschini, Nicolás Tereschuk y Abelardo Vitale, decimos)

Las elecciones nacionales dejaron un gusto amargo a quienes considerábamos mejor para el país un triunfo del Frente para la Victoria en primera vuelta. A los intrépidos que intentan cada tanto avizorar el futuro en comportamientos humanos, en general también les/nos ha tocado el momento de los sinsabores.

Ahora viene, por primera vez desde que se instauró en 1994, la segunda vuelta. Sí, esta vez será real, habrá finalmente competencia.

Se puede decir, sin martillarse los dedos, como dijo alguna vez Néstor Kirchner, que:

 
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Hasta el último día

Cristina_Kirchner_votando_en_las_PASO_2015_en_Río_Gallegos_01

 

Decimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk.

Cuando dijimos “tenemos que escribir algo sobre Cristina antes del domingo” la pregunta que nos rondaba la cabeza era: ¿Cómo hizo CFK para evitar el escenario del llamado “pato rengo” y gobernar “hasta el último día”? Y nos dimos cuenta de que en realidad la pregunta misma (ni siquiera la respuesta) invita a detenerse y pensar un poco.

El afecto es parte esencial de todo aquello que involucra a la actividad política. “La política es la administración del amor”, dijo alguna vez un doctor en Ciencia Política amigo nuestro. Y nos es imposible eliminar el afecto de estas líneas. Aunque quizás haya más que eso.

El próximo domingo serán las elecciones nacionales y, sea cual fuera el resultado, la Presidenta comenzará a iniciar el descenso de este Jumbo sobre el aeropuerto del 10 de Diciembre. No fue un vuelo tranquilo. Pasamos turbulencias, rayos y centellas. Pero aquí estamos.

Un triunfo en primera vuelta de Daniel Scioli sería la coronación ahora mismo de una estrategia, de una de las estrategias posibles. Impensadas para muchos hace unos meses. Si hay segunda vuelta, podría concretarse un poco más adelante. Con alguno de esos dos resultados, Cristina lograría algo inédito: que un presidente peronista le entregue la banda y el bastón a otro peronista (esta frase debe leerse con un énfasis especial en la palabra otro entendido también como “diferente”). Esto nunca ocurrió en la historia. Primero porque el Partido militar nunca lo hubiera bancado; y segundo, porque a pocos peronistas les gusta mucho dar los símbolos de poder y la autoridad a otro compañero.

Si alguna vez bajara la espuma de las pasiones que ha despertado CFK, la forma en la que la jefa de Estado se las ha arreglado para llegar a este punto en el que estamos hoy debería ser digna de análisis. Pero insistimos, no desde un análisis maniqueo que no pueda observar las virtudes y los defectos que todo proceso político contiene en su extensión.

Pensar cómo en contextos políticos e institucionales similares algunos presidentes se mantienen en sus puestos y logran desplegar buena parte de su agenda, mientras a otros ese logro les es esquivo, nos parece un ejercicio fundamental para entender a la política. En particular en países como el nuestro (y otros de Sudamérica) en el que las instituciones y las reglas escritas aparecen siempre cambiantes y poco respetadas -por todos los actores-, y por lo tanto no permiten explicar a partir de su “lectura” todas las situaciones sociales, políticas y económicas que nos rodean. Así, un análisis que pose su lente sólo en las instituciones se perdería la mitad del panorama, y con ello la posibilidad real de entender cómo se dan algunas dinámicas políticas en nuestras latitudes. Los presidentes ostentan recursos de poder de tipo institucionales, financieros, partidarios, y pueden crear nuevos recursos a partir de la acción concreta de gobierno. Y estos nuevos liderazgos vaya si crearon nuevos recursos e hicieron jugar los que tenían a mano para modificar el status quo. Y , además (por si esto fuera poco) lograron lo más importante: dotar de estabilidad política e institucional a sus países en un contexto en que no es fácil para los presidentes terminar sus mandatos. Convertirse en Alfonsín, De la Rúa, Collor de Mello, Carlos Andrés Pérez, Bucaram, Cubas Grau, Sánchez de Losada o Lugo puede ocurrir. Y ocurre. Si no, miremos a Brasil.

Los liderazgos presidenciales en el siglo XXI en Sudamérica han sido un tema de escaso interés para la ciencia política y la opinión pública en general. La etiqueta inmediata de “populismo” “autoritarismo competitivo”, “autoritarismo” a secas o hablar de gobiernos que se valen del “clientelismo” abundó en la categorización de los líderes que inauguraron en la región sus gobiernos a partir del 2000. Este tipo de enfoques nos privan de la posibilidad de tratar este nuevo fenómeno sin anteojeras ideológicas (o bajo el manto de la verdad revelada). La inmediata (des) calificación de estos nuevos liderazgos regionales invita a reflexionar sobre la naturaleza y la acción que estos presidentes le imprimieron a sus gobiernos, para ver si hay algo de novedoso, de original, de interesante, en estos protagonistas del cambio en América del Sur. Nunca en la historia política de la región se dio una perdurabilidad tal en gobiernos democráticos de un mismo signo político. Repasemos: vamos hacia 20 años de chavismo, 16 de petismo, 13 de evismo, 10 de correismo y 15 de frenteamplismo.

 

Para decirlo de otro modo: si vale la pena contar o dar conferencias sobre como Pep Guardiola o José Mourinho, Gregg Popovich o Julio Velasco, sacan campeones a sus equipos… ¿carecen de interés estos otros “liderazgos” de los que hablamos? Dar estabilidad a sistemas políticos problemáticos y plagados de nubarrones institucionales, ¿no tiene ningún valor para la politología sudamericana? ¿O sólo alcanza con decir, que todo fue posible porque se trató de liderazgos autoritarios que gozaron de un muy buen pasar económico?

Nos viene a la memoria el caso de Richard Neustadt, politólogo norteamericano (fundador de la Kennedy School of Government de Harvard) que escribió uno de los libros más influyentes (y pioneros) sobre el liderazgo presidencial. Lo hizo en 1960, profundamente impactado por el presidente de su país que había gobernado entre 1933 y 1945 y que cambió el mapa político y social del país, Franklin Delano Roosevelt. Ese era el  ideal de presidente que Neustadt tenía en mente, bastante alejado del estilo que desplegaba el militar Dwight Eisenhower al momento en que lo escribió.

En ese marco, analizar cómo una presidenta enfrentó, a ver hagamos cuenta: la crisis del agro de 2008, la crisis internacional de 2009, la derrota de su partido en las elecciones de mitad de mandato de aquel año en la provincia de Buenos Aires, la muerte de su esposo y socio político en 2010, conflictos por aplicar restricciones cambiarias y a las importaciones, una tragedia tremenda como la de Once en 2012, cacerolazos multitudinarios en las principales avenidas de uno de los distritos clave del país entre ese año y el 2013, una nueva derrota en las elecciones de mitad de su segundo mandato en la provincia de Buenos Aires en octubre de 2013 (¡y por más de 10 por ciento!), una traba financiera internacional por parte de la acción de fondos buitre y tribunales norteamericanos en 2014, el enfrentamiento de un sector de los gremios y una crisis política como la que se derivó de la muerte del fiscal Alberto Nisman en enero de este año, llegó hasta donde llegó, nos parece que requiere, al menos, algún nivel de indagación, de explicación. Salvo que creamos que, insistimos, unos buenos precios de algunos productos que exporta la Argentina permitan dar cuenta de todas las respuestas que buscamos….

¿Cómo fue que Cristina resultó reelecta por un porcentaje récord de votos, impulsó la aprobación de la Ley de Medios, de Matrimonio Igualitario, de la nacionalización de los fondos de las AFJP, del manejo de acciones de las principales empresas del país por parte del Estado, hizo que la Argentina llegara a una cobertura casi total del sistema previsional, cambió el funcionamiento de los trenes urbanos de pasajeros, estatizó Aerolíneas, reformó la carta orgánica del Banco Central y descabezó la SIDE? ¿De qué manera logró que la mayoría de su partido no se saliera de cauce luego de dos derrotas electorales en el principal distrito del país? ¿Cómo fue que Cristina pudo mantener bajo relativo control el Congreso, con mayorías más -como en los períodos 2007-2009 y 2011-2015 o menos holgadas -como entre 2009 y 2011? ¿Cómo logró hacer que los sindicatos no fueran un desafío serio a su hegemonía? ¿Cómo fue que sostuvo tanto tiempo en su puesto a funcionarios atacados día tras día por la Justicia y los grandes medios? ¿Cómo se las arregló para hacer de la debilidad que significaba la designación como Papa de Jorge Bergoglio, la fortaleza de tener como “amigo” al Santo Padre?

¿No hay nada para estudiar ahí? ¿No hay nada para pensar sobre la “yegua”, como la llaman en los barrios más ricos de nuestras ciudades? ¿No hay nada para pensar en la única presidenta del período democrático que subió en la consideración pública en el último tramo del mandato? ¿Qué decir de la “impotencia” de un “círculo rojo” que siempre le desconfió, que nunca la quiso y que trató por todos los medios de esmerilar su poder? ¿Qué nos dice eso, no sobre ella, que en todo caso es un elemento que queda para la Historia? ¿Qué nos dice sobre nosotros mismos, sobre nuestra sociedad, sobre cómo es la relación entre política, sociedad y economía en nuestro país?¿Es casual que sus pares de Brasil y Chile estén casi con la lengua afuera y atajando penales en el cotidiano y CFK logra retirarse de su gobierno con niveles altos de apoyo popular? Insistimos ¿no es relevante todo esto?

Empieza a terminar el mandato de Cristina. Aunque puede ser que pensar un poco sobre cómo fue que lo hizo sea una tarea que siempre esté empezando.

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La moneda en el aire

(Abelardo Vitale, Mariano Fraschini, Nicolás Tereschuk, decimos)

Faltan diez días para que termine la primera campaña del resto de nuestras vidas y la moneda está en el aire. ¿O no? Sí. En democracia siempre hay incertidumbre, siempre la moneda está en el aire. Y eso es lo lindo que tiene.

Con nuestros amigos de Consultora Dicen, Hilario Moreno del Campo y Fernanda Cancela, pensamos que qué bueno sería una encuesta que nos diga un cachito más, no tanto sobre quién va a ganar y cuándo, sino sobre la moneda. A qué velocidad se mueve la moneda. Si todavía está subiendo o ya está cayendo. Si la vamos a poder atajar con la mano o mejor sería dejarla caer al piso. Qué está pasando por detrás de un voto que siempre se está moviendo para algún lado. Y para tener claro cómo es ese movimiento, mejor que leer el dato frío de cuanto se lleva cada uno, es tratar de entender un poco más sobre cómo están, que sienten y piensan los argentinos y argentinas que se detienen unos minutos a contestar unas preguntas político- electorales.

Encuesta Nacional 7 a 10 de octubre:

Los que leen Artepolítica saben que no nos gustan demasiado los análisis sobre encuestas. Que nos parece más sólido ver cómo se mueven los actores (algunos de los cuales sí leen encuestas, claro). Si sólo hiciéramos eso, podríamos decir que:

Decíamos, la encuesta de Consultora Dicen es interesante porque nos permite verificar algunos climas:

Así estamos a 10 días. La moneda está en el aire. Pero ya está por caer. Una vez más, hay que aguantarla. Juntos.
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Coyuntura III

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Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk

Nos encontramos a un mes de la elección presidencial y la campaña ingresa en su recta final. El candidato del oficialismo, Daniel Scioli; el del frente Cambiemos, Mauricio Macri, y el de UNA, Sergio Massa, afilan sus estrategias de cara a esta última etapa, que promete ser emocionante. En esta nueva coyuntura electoral vemos lo siguiente:

 

Se hizo largo. En síntesis, el partido depende del Frente para la Victoria. Falta poco.

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Provisorio escrutinio

Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk

Daniel Scioli obtenía 38,4% de los sufragios cuando todavía faltan escrutar casi el 5 por ciento de las mesas de la provincia de Buenos Aires y se consolidó como el candidato más votado en esta PASO. En segundo lugar, el Frente Cambiemos, integrado por el PRO, la UCR y la Coalición Cívica alcanzó el 30%. Más lejos, la coalición UNA se llevó el 20,6% de los votos. La diferencia entre las dos primeras fuerzas fue del 8%. Entre los dos candidatos más votados fue del 14%. El candidato del FPV triunfó en todas las provincias menos en Ciudad de Buenos Aires y Mendoza (primó en ambas Cambiemos), y en Córdoba y San Luis (dos terruños ganados por sus gobernadores respectivos). La primaria del FPV en la Provincia de Buenos Aires la ganó Aníbal Fernández, en una elección reñida. Las encuestas, esta vez,  estuvieron más cercanas al resultado final

A continuación unas viñetas explicativas de la elección de ayer

Hay campaña, que haya política.

Foto.
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Coyuntura II

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Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk

 

Cerraron las listas y:

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Documento #niunamenos

Reproducimos el documento #niunamenos

 

I
En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014, cada 30. En esos 7 años, los medios publicaron noticias sobre 1.808 femicidios. ¿Cuántas mujeres murieron asesinadas sólo por ser mujeres en 2015? No lo sabemos. Pero sí sabemos que tenemos que decir basta. En estos años, los femicidios dejaron cerca de 1500 niñas y niños huérfanos y algunos de ellos están obligados a convivir con los asesinos. El problema es de todos y de todas. La solución hay que construirla en conjunto. Necesitamos sumar compromisos para cambiar una cultura que tiende a pensar a la mujer como objeto de consumo y descarte y no como una persona autónoma.
El femicidio es la forma más extrema de esa violencia y atraviesa todas las clases sociales, credos e ideologías: Pero la palabra “femicidio” es, además, una categoría política, es la palabra que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista. Y la violencia machista es un tema de Derechos Humanos.

Hablamos entonces de una cultura de la violencia contra las mujeres. Hablamos de hombres que piensan que una mujer es suya y que tienen derecho sobre ella, que pueden hacer lo que quieran, y que cuando esa mujer dice NO, la amenazan, le pegan, la matan para impedir que diga NO.

El femicidio es eso: marcar los cuerpos de las mujeres violentamente, y como amenaza para otras: para que las mujeres no puedan decir que no, para que renuncien a su independencia. Aunque la gran mayoría de las mujeres que recordamos aquí fueron asesinadas por hombres de su círculo íntimo, el femicidio no es un asunto privado, es producto de una violencia social y cultural que los discursos públicos y de los medios vuelven legítima, cada vez que alguien le dice puta a una mujer porque ejerce su sexualidad libremente, cada vez que alguien la juzga por las medidas de su cuerpo, cada vez que alguien la mira con sospecha porque no quiere tener hijos, cada vez que alguien pretende reducirla simplemente al lugar de la buena esposa o la buena madre, destinada a un varón.

El femicidio es un tipo de violencia particular: no es un tema íntimo o doméstico o sólo de las mujeres. En muchos femicidios también fueron asesinados los hijos como parte del castigo proyectado sobre ellas y su propia capacidad de dar vida.

Lo privado es político. Cada mujer que se atreve a decir basta, que quiere dejar de ser víctima para convertirse en sobreviviente, desafía a toda la estructura de la violencia machista. Pero ese es su momento más vulnerable, ahí es cuando con saña se pretende ajusticiarla y es entonces cuando más necesita de otros y de otras que ayuden a sostener
su decisión: redes de afecto, sociales, asistencia del Estado y un activismo político fuerte que insista en decirle que no está sola y que no es su culpa. Para que ese BASTA, que por fin pudo enunciar, se sostenga en el tiempo. Eso es, también, lo que estamos haciendo hoy, acá, en esta plaza pública.

La violencia ejercida en el ámbito doméstico se vincula con cuestiones sociales que deben ser discutidas en la esfera de la política. A diferencia de otros crímenes, el femicidio se puede leer en una cadena: encontramos crímenes casi calcados por todo el país.

Por eso, afirmamos el derecho a decir NO frente a aquello que no se desea: una pareja, un embarazo, un acto sexual, un modo de vida preestablecido. Afirmamos el derecho a decir NO a los mandatos sociales de sumisión y obediencia.

Y porque decimos NO, podemos decir sí a nuestras decisiones sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas afectivas, nuestra sexualidad, nuestra participación en la sociedad, en el trabajo, en la política y en todas partes.

II
Los femicidios no deben tratarse como problemas de seguridad. Y la lucha contra ellos exige una respuesta múltiple, de todos los poderes del Estado y todas sus instancias -nacional, provincial, municipal- pero también precisa una respuesta de toda la sociedad civil. Y en especial una respuesta por parte de los y las periodistas, comunicadores
y comunicadoras, que son quienes construyen interpelaciones públicas.

En 2009 y por amplia mayoría (con 174 votos afirmativos y 3 abstenciones), el Congreso nacional aprobó la Ley de Protección Integral de las Mujeres, Ley Nº 26.485, un paso importante en la lucha contra la violencia machista. Sin embargo, todavía está pendiente la reglamentación de algunos artículos, incluido el Plan Nacional de Acción
para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.

Sin la reglamentación completa de la Ley, el diseño de políticas integrales y la asignación del presupuesto necesario para su instrumentación, esta herramienta lograda en 2009 resulta insuficiente para revertir el aumento de la violencia.
En el país existen líneas telefónicas y oficinas especializadas para orientar y asistir a las víctimas que sufren violencia machista. No alcanzan si no son acompañadas de políticas integrales.

No existe en la Argentina un registro oficial de femicidios. Los datos que mencionamos aquí son los que releva año tras año la Organización No Gubernamental Casa del encuentro.

Es fundamental contar con estadísticas oficiales. El Poder Judicial desempeña un papel en general ineficiente a la hora de dar respuesta a las víctimas. En muchas jurisdicciones, son ellas las que tienen que denunciar y luego ratificar la denuncia que hicieron en comisarías. Este sistema de doble denuncia está apoyado en la falta de confianza de la Justicia hacia las mujeres y contribuye a la impunidad del agresor. El aporte de pruebas y testigos depende enteramente de las víctimas y, si no lo hacen, las causas quedan paralizadas y luego se archivan. Se trata de un modelo de gestión judicial de la violencia contra las mujeres que suma desprotección y que no garantiza medidas efectivas. Con la impunidad para el agresor, el Poder Judicial agrega otro tipo de violencia para la denunciante: la violencia institucional. Muchas de las víctimas de femicidios habían denunciado antes y en reiteradas ocasiones al asesino.

A tantas otras mujeres no quisieron tomarles las denuncias. Esta inercia no puede continuar. Hay mujeres golpeadas y asesinadas por afirmar sus propias decisiones. Otras están desaparecidas, víctimas del delito de trata con fines de explotación sexual o laboral, y sus destinos siguen sin conocerse. En torno a algunas de esas mujeres desaparecidas se sospechan tramas mafiosas que incluyen la participación de la justicia y de las fuerzas de seguridad. Por ellas también pedimos justicia.

El modo en que los medios, mayoritariamente, tratan el problema, debe transformarse por completo: en muchos casos culpabilizan a las víctimas de su destino: hablan de su vestimenta, sus amistades, sus modos de divertirse. En el fondo, agitan allí el “algo habrán hecho”. Necesitamos medios comprometidos en la elaboración de protocolos,
además del imprescindible cumplimiento de los protocolos existentes y de los códigos de ética para las coberturas periodísticas de estos casos.

La televisión repite imágenes y palabras que ubican a las mujeres en situaciones de desigualdad, dominación y discriminación. Repite estereotipos. El tratamiento noticioso de los casos de niñas y mujeres asesinadas o desaparecidas, con la invasión de la intimidad de las víctimas y la insistencia en revelar el modus operandi del asesino, contribuyen a que el femicidio se naturalice o se lo convierta en insumo para que el show continúe. Y esto ayuda a su reproducción.

Decimos Ni una menos, con el dolor de la suma de víctimas que crece y crece. Esta convocatoria masiva, esta enorme y comprometida participación social, son un grito unánime.

Es la manera que encontramos, en todas las plazas del país, con la movilización, con el dolor común, con la preocupación y la necesidad urgente, de poner en marcha acciones coordinadas que ataquen el problema; desde el origen -la cultura machista-, y hasta el fin de la cadena: la mujer golpeada, la mujer asesinada.

El Estado y los poderes reales, junto con la ciudadanía, debemos comprometernos a perfeccionar los instrumentos para combatir la violencia contra las mujeres, nuevos esfuerzos deben sumarse, codo a codo con el esfuerzo realizado por las organizaciones de mujeres, feministas, ONGs y personas comprometidas que trabajan en esto desde
hace tiempo.

Es que los derechos de unas son los derechos de todos. La preservación de la vida y las decisiones de las mujeres son ampliación de libertad para todos y para todas. Forjemos nuevos modos de convivencia, estrategias para hilar cada vez mejor la trama de la vida en común. No queremos más lágrimas de duelo y sí más avances que festejar.
No queremos más mujeres muertas por femicidio. Nos queremos vivas. A todas.

#NiUnaMenos.

III
Pedimos, entonces, una serie de puntos ineludibles para recorrer el camino hacia Ni una menos:

1. Instrumentación en su totalidad y con la asignación de presupuesto acorde de la LEY N º 26.485 “Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia  contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”. Puesta en marcha del Plan Nacional que allí se establece.
2. Recopilación y publicación de estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres incluyendo los índices de femicidios.

3. Apertura y funcionamiento pleno de Oficinas de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias, con el objeto de agilizar las medidas cautelares de protección. Federalización de la línea 137.

4. Garantías para la protección de las víctimas de violencia. Implementación del monitoreo electrónico de los victimarios para asegurar que no violen las restricciones de acercamiento que impone la Justicia.

5. Garantías para el acceso de las víctimas a la Justicia. Atención de personal capacitado para recibir las denuncias en cada fiscalía y cada comisaría. Vinculación de las causas de los fueros civil y penal. Patrocinio jurídico gratuito para las víctimas durante todo el proceso judicial.

6. Garantías para el cumplimiento del derecho de la niñez con un patrocinio jurídico especializado y capacitado en la temática.

7. Creación de más Hogares/Refugio en la emergencia, Hogares de Día para víctimas, y subsidio habitacional, con una asistencia interdisciplinaria desde una perspectiva de género.

8. Incorporación y profundización en todas las currículas educativas de los diferentes niveles de la educación sexual integral con perspectiva de género, la temática de la violencia machista y dictado de talleres para prevenir noviazgos violentos.

9. Capacitaciones obligatorias en la temática de violencia machista al personal del Estado, a los agentes de seguridad y a los operadores judiciales, así como a profesionales que trabajan con la temática de violencia en diferentes dependencias oficiales de todo el país.

Todas las medidas requieren creación de instancias de monitoreo y seguimiento para su puesta en práctica y funcionamiento efectivo.

Erradicar la violencia contra las mujeres puede ser difícil pero no es imposible. Ni una menos es un grito colectivo, es meterse donde antes se miraba para otro lado, es revisar las propias prácticas, es empezar a mirarnos de otro modo unos a otras, es un compromiso social para construir un nuevo nunca más. Repetimos. No queremos más mujeres muertas por femicidio. Queremos a cada una de las mujeres vivas. A todas.

#NiUnaMenos.

Coyuntura

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Escribimos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk.

 

De un tiempo a esa parte, la oposición partidaria, mediática, económica  y política advirtió que existen grandes posibilidades que el oficialismo gane la elección de octubre de 2015. Las declaraciones de algunos de sus candidatos apuntan a que a pesar de todo lo malo que es y representa el Frente para la Victoria, tiene un piso (un electorado fiel, diríamos los politólogos) que alcanzaría el 30%. Una economía que se mantiene estable, sumada a un peronismo que se presenta bastante unido para la recta final electoral -están las deserciones de gobernadores, como los muy especiales de Córdoba y San Luis y un grupo de intendentes que se ha reducido-, serían dos de los puntos salientes que le permite a la oposición pensar en que una nueva derrota los espera en el horizonte. Desde allí que ya salieron los coros mediáticos a lanzar la idea de la unidad a toda costa del arco opositor, que incluye bajadas de candidaturas y alianzas lo más amplias posibles.

Cuando íbamos armando este breve texto de coyuntura recordamos lo difíciles que fueron para el oficialismo algunos meses de 2013 y 2014, así como aquel tramo desde enero hasta marzo de 2015. Lo contrastamos con la relativa estabilidad política y económica actual que se expresa en múltiples aspectos. La coyuntura, es cierto, entusiasma a quien considera que el actual oficialismo tiene capacidad desplegar, en general, políticas públicas más efectivas, más adecuadas, que la oposición.

Conviene siempre entonces parar la pelota y aprovechar para poner en este párrafo todos los “peros” para que queden bien claros. La democracia argentina es una en la que la oposición puede ganar en ciertas coyunturas y si hace las cosas bien.  El escenario de “ya ganamos” no es bueno para ningún partido político. Menos aún para el oficialismo, que suele tener mejor desempeño con poco margen que con amplias posibilidades de despliegue. ¿Algún sector de la oposición juega también a administrar ese bálsamo anestesiante al oficialismo? La campaña todavía no ha comenzado formalmente. Es esperable que la oposición político-corporativa se juegue alguna ficha. ¿Vendrán los oscuros carpetazos y tendrán tus ojos?  ¿Qué pasa si cambian para mal -queda poco tiempo pero siempre es bueno estar prevenidos- las condiciones socioeconómicas en los meses que quedan?

Y aún así… y aún así…

Vayamos por partes para entender algunas encerronas en que se encuentra el antikirchnerismo en la actualidad:

 

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La compleja democracia mexicana

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Publicamos este texto enviado por Fabiola Navarro (@fabbiolanavarro) y Arturo Espinosa Silis (@aesupd)

 

Desde el año 2008, dos cosas caracterizan las elecciones en México: la hiperregulación y la sobre interpretación de las leyes. Una especie de circo con varias pistas, cuya regulación hace que -casi- cualquier movimiento se encuentre en el límite entre lo legal e ilegal. Las contiendas electorales son permanentes acusaciones entre candidatos y partidos políticos en sustitución de las propuestas de gobierno. Las autoridades electorales protagonizan las campañas, sus decisiones se vuelven las noticias que predominan sobre cualquier tema que los candidatos o partidos hubieren expuesto. El sistema electoral mexicano probablemente sea de los más complejos del mundo. En México hay una obsesión por regular las reglas del juego.

  1. El Partido Verde Ecologista. Cada elección federal, es decir, cada tres años, los actos ilegales en que incurren alguno o algunos de los actores políticos se vuelve el tema central del proceso electoral (después se traducen en reformas constitucionales y legales), en ocasiones se relacionan con la obtención de recursos de manera ilegal (PEMEXGATE y AMIGOS DE FOX en el año 2000) o un gasto desmedido en publicidad televisada (2006 y 2012). En el actual proceso electoral (2015) el escándalo se lo ha ganado el Partido Verde Ecologista de México, quien acumula múltiples sanciones por parte de las autoridades electorales debido a su omnipresente estrategia publicitaria que comprende: apariciones de sus legisladores en radio y televisión empleando el logotipo del partido (haciendo franca publicidad en favor de éste, cuando la ley lo prohíbe), miles de anuncios en las salas cines, regalo de tarjetas de descuento en establecimientos comerciales, uso de papel para envolver tortillas, anuncios espectaculares, publicidad en camiones, taxis, y en todo lo que se pueda, promociones que regalan anteojos, vales de medicinas en hospitales públicos y artículos escolares, por mencionar los más significativos.

Frente a esto hay que decir que el modelo de comunicación política-electoral en México es cerrado. La difusión de publicidad electoral en radio y televisión se restringe a que los partidos políticos transmiten dentro de los tiempos que la autoridad electoral específicamente les asigna. Esto es parte de la excesiva regulación que tenemos en materia electoral. En estas elecciones, las autoridades electorales han dicho en múltiples oportunidades que el Partido Verde ha violado este modelo de comunicación política, lo que implica que ha puesto en riesgo la equidad de la contienda. Este actuar del partido ha llevado a que la autoridad electoral le imponga diversas sanciones, las cuales superan los 400 millones de pesos mexicanos (poco más de 25 millones de dólares) y que algunas organizaciones, académicos y otros partidos políticos pidan que se le sancione con la cancelación del registro de partido político. El tema ha sido centro de atención del proceso electoral.

  1. Judicialización de las elecciones. El sistema electoral mexicano busca que la contienda sea equitativa, es decir, que los competidores tengan condiciones que les permitan participar con posibilidades de ganar. En México, los procedimientos sancionadores son los mecanismos a través de los cuales, previa denuncia -en menor medida los procedimientos son iniciados oficiosamente por la autoridad-, se busca detener y sancionar cualquier irregularidad que se presente. Además se cuenta con un extenso sistema de medios de impugnación a cargo de una instancia judicial llamada Tribunal Electoral. Lo que propicia que las elecciones se judicialicen en un volumen poco común respecto a cualquier democracia del mundo. Las elecciones del año 2015 no han sido la excepción, inclusive probablemente serán las que mayor número de controversias judiciales tengan en la historia de nuestro país.

III. Las campañas. La spotización en la radio y televisión (mensajes de apenas unos segundos) y los escándalos (acusaciones fundadas o sin pruebas) que sobre los candidatos van apareciendo en los medios de comunicación son el principal elemento de la contienda y a partir de lo cual la ciudadanía debe fijar su preferencia. En cuanto a los candidatos, los partidos políticos no hacen mucho esfuerzo en postular perfiles destacados o de renombre a los cargos de elección popular, saben que el pastel regularmente se divide de la misma manera, por lo que si bien existen muchos cargos de elección popular en juego, salvo situaciones novedosas o excepcionales, como en este caso ha sido la división de la izquierda mexicana que ha impactado en la intención de voto de los partidos que tradicionalmente integran la coalición de izquierda, por lo general todos aspiran a refrendar sus promedios históricos de votación, lo que de confirmarse implicaría que ninguno tendrá mayoría en la Cámara de Diputados, en cuanto a los gobiernos locales, si bien la batalla es mucho más cerrada en dichas contiendan, al parecer el partido que gobierna el país triunfará en la mayoría de ellos, pudiendo haber alternancia en algunas entidades.

Los temas de campaña tampoco han cambiado, el desempleo, la inseguridad y la corrupción son tres de los que más preocupan a los ciudadanos, mientras que aspectos básicos y cuyo atraso es significativo como la calidad de la educación y de la salud únicamente son piezas que sirven para la retórica de los candidatos sin que ninguno tenga un planteamiento importante para su mejora sustancial.

No es exagerado decir que las campañas electorales en México carecen de propuestas. Las pocas propuestas que se arrojan adolecen de información que dé cuenta de su ejecución y viabilidad. Por lo general candidatos y partidos políticos centran la mayor parte del tiempo a señalar y acusar al resto de los candidatos y al gobierno por todas sus carencias y en la menor de las ocasiones buscan proponer acciones serias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos o del país, cuando llegan a hacerlo, las propuestas son casi siempre populistas, consisten en ofrecer programas sociales que implican la entrega de bienes o dinero a la gente.

México busca mostrarse al mundo como una democracia en consolidación, así lo demuestra el discurso oficial, el robusto sistema electoral que cuenta con dos de las autoridades electorales más profesionales, capaces y caras del mundo. Aunque la calidad de sus procesos electorales parece decir lo contrario, cada vez son más desalentadores, existe un gran descontento ciudadano respecto a la democracia y en específico hacia los partidos políticos y sus integrantes. El lado positivo es que ante el descontento con el sistema de partidos, la ciudadanía ha comenzado a organizarse y actuar, a partir de estas elecciones vemos candidatos independientes que compiten con los de partido, e iniciativas ciudadanas que buscan exigir a los partidos y candidatos transparencia, veracidad y propuestas concretas y reales.

 

1. Se aprobó un nuevo código federal electoral que se aplicó por primera vez durante el proceso electoral 2008-2009.

2. La legislación electoral se compone por la Constitución, la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, la Ley General de Partidos Políticos, la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, la Ley General en Materia de Delitos Electorales, los reglamentos que emita la autoridad administrativa electoral y las correlativas de las entidades federativas.

3. Ver Códova, Lorenzo y Murayama, Ciro, Elecciones, dinero y corrupción. Pemexgate y Amigos de Fox, Ediciones Cal y Arena.

4 Para abundar sobre el caso del Partido Verde Ecologista de México recomiendo “El Caso del Partido Verde” publicado el 31 de marzo de 2015 en www.strategiaelectoral.mx

 

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PASO porteña: impresiones

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Dice Mendieta:

Hinchas de su hinchada

Hablemos de fútbol. El título que encabeza esta columna es utilizado despectivamente por aquellos que gastan a otro hincha carente de resultados deportivos pero que salvaguarda su orgullo alentando, especialmente si se pierde. Lo entiendo profundamente: soy hincha de Racing y, por demasiado tiempo, lo único de lo cual vanagloriarse estaba en las tribunas y no en la cancha.

Tal actitud, la de ser “hincha de tu hinchada”, se emparenta no tan lejanamente con un sesgo cultural nacido al calor del rock barrial en los tristísimos noventas: el aguante. Impronta que rápidamente fue adoptada por las tribunas futboleras y cuya expresión política de aquellos tiempos fue “la resistencia”. Resistencia a un estado de cosas que te deja afuera, que te excluye, que te segrega. Resistencia al neoliberalismo. Resistencia a perder.

Y no está de más detenerse aquí: porque si bien la resistencia como modo político encarna ciertas dosis de orgullo, de compromiso, de pasión y de terquedad (lo contrario de la resistencia es la entrega, claro), negar que solo resiste aquel que va perdiendo sería al menos una inocencia.

La resistencia, entonces, solo puede ser entendida y adoptada militantemente como táctica. Nunca como estrategia, nunca como un fin en sí mismo. Bancamos, ahora bancamos, pero bancamos para cambiar, para armar un equipo mejor, que juegue a algo, que mañana gane. Aquí la diferencia crucial y cualitativa entre “el aguante”, carente de futuro, y “la resistencia”, oda a la esperanza transformadora.

Sigamos hablando de fútbol. Es muy complejo jugar dos campeonatos al mismo tiempo. Si apostás a la Libertadores el campeonato local, como mucho, “se va viendo”. Ya les dije: soy de Racing. Entonces, con la relevante influencia de si tenés un equipo corto o uno largo, de si tenés buen banco de suplentes o buenas inferiores para ir mechando, hay que priorizar algo. Todo no se puede. Sobre todo no se puede si el local lo jugás de visitante desde hace 8 años. Y mucho menos si vas a jugar el torneo chico hablando del grande. Hay que saber adaptarse.

Los buenos técnicos y los buenos planteles, antes este tipo de disyuntiva, tienen claro desde el primer momento cuál es el objetivo. Y a partir de ese objetivo es que trazan sus estrategias, sus planteos tácticos, sus formaciones a la hora de salir a la cancha.

La mayoría de las veces, sobre todo cuando los resultados no se dan, la hinchada no tolera que se priorice un torneo por sobre otro. La hinchada quiere ganar siempre. Por eso, los buenos técnicos y los buenos planteles no juegan para la hinchada. Juegan para cumplir sus objetivos. Que no es lo mismo. También, los buenos técnicos y los buenos planteles se dedican mucho tiempo a “explicar” esos objetivos. Y nunca dejan que los voceros de una campaña sean los miembros de la hinchada, poco afectos a leer el Manual de Conducción Política.

Dicho todo esto para mantener la calma, abjurar de la cómoda cultura del aguante, saber que en algunos torneos debemos ser resistentes y en otros salir a ganar. Y que se puede ser hincha, técnico y jugador al mismo tiempo si uno se propone usar la cabeza además del corazón.

Hablamos de fútbol, ya dije.

–.–

Dice Nicolás Tereschuk:

Me preguntaron recién en una radio de La Plata de la elección de ayer. Algunas cosas que se ven:

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Florencio Randazzo (jueves 9 de abril de 2015, al mediodía) – Transcripción completa

Entrevista a Florencio Randazzo, transcripción completa.

 

Artpolítica: ¿Qué activo pensás que tenes vos ahora que vas por el máximo cargo?

Florencio Randazzo: El principal activo es que soy un militante político, que me formé en una casa que se hablaba de política, que frente al golpe del 24 de marzo del 76 yo teniendo 12 años recuerdo a mi padre estando a los pies de la cama me dijo: “No sabés Flore lo que se viene con estos hijos de puta”. Había pocos tipos esclarecidos, por eso me llama la atención cuando escucho a algunos comunicadores tan importantes, que lo eran también en aquel momento, que dicen que desconocían lo que pasaba. Recuerdo la etapa Malvinas, ya teniendo una posición propia con relación a lo que significó la guerra de Malvinas para aquellos que en realidad habían, digamos, devastado la Argentina, habían llevado las peores atrocidades, iban a ser los que iban a llevar adelante una lucha por la soberanía de Malvinas, era absolutamente, digamos, una enormidad teniendo en cuenta por otra parte que los hijos de los soldados eran los hijos de los más humildes. Había una clase media muy hipócrita que se ponía la escarapela, cantaba el Himno Nacional pero hacían gestiones para que se salven los hijos, más allá de lo que significa las Malvinas y o que ha significado la “Malvinización” de estos últimos años. Soy un militante, me inicié en esa época en el año 82′, creía y creo en la recuperación de lo que significó la democracia como expresión de nuestras libertades y la posibilidad de votar y también de lo que en aquel momento planteaba Alfonsín con lo de “La educación se come, se educa y se cura”. Si bien yo militaba en el Peronismo, me doy cuenta ahí, pasado el tiempo, que en realidad Alfonsín era un hombre que tenia una visión mas lejos que el común, que en realidad Alfonsín fue el primer presidente que enfrenta al poder constituído en la Argentina y encuentra del otro lado una resistencia incluso de un partido nacional y popular como el Peronismo expresado sobre una dirigencia, digamos, demasiado anacrónica, demasiado conservadora, mantenedora del statu quo. De hecho Alfonsín ni siquiera termina su período democrático, siendo el padre de la democracia, de hecho hace pocos días hablando con Leopoldo Moreau, me esclareció este tema, de que en realidad Alfonsín, su preocupación era sostener el período del inicio de la democracia, el valor a proteger de Alfonsín fue sostener la democracia cueste lo que cueste y tal vez eso significó que no profundizase esa discusión con esos actores de poder  que en realidad condicionaron digo yo a todos los gobiernos de la democracia. Así que yo era un militante del Peronismo, ganamos la municipalidad en aquel momento éramos muy jóvenes nosotros, fue una de las 27 municipalidades que gana el Peronismo en el año 83, perdemos el gobierno nacional, perdemos la provincia, así que el valor más importante es que soy un militante, mi vida esta referenciada sobre la militancia. En el año 85 jugamos con lo que era el Frente Renovador, en ese momento lo encabezaba Antonio Cafiero, yo ya estudiaba en Buenos Aires y militabámos en Provincia pero de cualquier manera estábamos también acá en Suipacha 414 donde se conformó el Frente Renovador, enfrentando lo que era el Peronismo, digamos, ese Peronismo anacrónico que expresaba Herminio Iglesias, el Beto Imbelloni, Ponce, bueno, cerramos la lista esa en S.M.A.T.A. un sábado a la noche, tuvimos un triunfo importante que fue el inicio del proceso de recuperación del Peronismo en el año ’87 donde se recuperan 17 provincias. En el año 89 jugamos la primaria sosteniendo a Antonio, perdimos con Carlos Menem, digo, con Carlos Menem en aquel momento recuerdo el acto de cierre de Antonio Cafiero frente a la municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, el palco de espaldas a la Casa Rosada y de frente a Avenida de Mayo, 17 gobernadores, una fórmula, diríamos, que expresaba la posibilidad de ganar a quien en realidad parecía tener poco, pocos dirigentes, pero no hay duda que Menem había calado hondo en la gente y sobre todo era en realidad la encarnación de un caudillo que venía a hacer una Argentina más igualitaria, con mayores oportunidades, venía a reivindicar a los que menos tenían y, digo, nos terminó llevando al infierno, nos prometió el paraíso y nos llevó al infierno, porque en realidad fue seducido por un discurso neoliberal que estaba instalado en ese contexto internacional, que el agudizó, profundizó, y negociando con los factores de poder, entonces digo, y lo hizo en nombre del Peronismo, por eso el Peronismo necesita hacerse una autocrítica, no puede mirar para el costado ahora, porque ya sabemos lo que pasa, y lo hizo en nombre del Peronismo. Después la etapa de lo que fue el proceso de De la Rúa, todo el proceso de la Alianza, que también pone en evidencia y hoy más claro que nunca cuando el poder económico y mediático impone un candidato, conforma la Alianza, y la Argentina termina casi en un proceso de desintegración como República, así que yo en el valor que tengo soy un militante. He ocupado muchísimos lugares importantes, de ser concejal hasta ser director de Promoción del Interior, ser legislador de la provincia, haber renunciado en la crisis del 2001, cada cargo que desempeñé, me parecía que ética y moralmente debía renunciar al que estaba, sin ningún tipo de especulación. Me acuerdo en aquel momento (Felipe) Solá me dijo, “mirá no creo, no sé cuanto vamos a durar” y asumí como Ministro de la Reforma del Estado, asumí después como Jefe de Gabinete, fui Ministro de Gobierno de la Provincia, en una época donde decidimos dar una pelea que muy pocos se animaban. Yo era el ministro político y en aquel momento le planteo a Solá la necesidad de que el Peronismo de la Provincia de Buenos Aires se aggiornara y se pusiera en sintonía con el proceso que llevaba adelante Néstor Kirchner, en realidad todos me decían que estaba loco y sin embargo eso es lo que posibilitó que gane Cristina en el año 2005. Ahí conozco a Néstor en esa etapa, en el año 2003 siendo pre-candidato. Nosotros ganamos en Chivilcoy con la lista de Néstor y después empecé a tener mucha relación ya como Ministro político de la Provincia de Buenos Aires y en ese proceso que iniciamos nosotros de enfrentar al duhaldismo, donde acordate que Duhalde en aquel momento, era un hombre muy importante, que había tenido mucho que ver con la elección de Néstor como candidato y con el resultado que le había dado el Peronismo en la Provincia de Buenos Aires a Kirchner. En aquel momento fui muy criticado porque bueno, era como la corporación política digo yo estaba demasiada preocupada por mantener su lugar y el oportunismo que hay en la política y sin embargo pudimos imponerla a Cristina en una competencia electoral que fue interesante, porque en realidad empezamos a ver que había una nueva forma de referenciación de la política que no estaba dado en el ámbito del aparato ni en los ámbitos tradicionales de participación, sino que estaba dado en el común de la gente que veía que había un proceso de transformación que la contemplaba y que la incluía. Y así llegamos al 2005, ganamos en el 2005, recuerdo la noche del 2005 en Olivos, Kirchner me ofrece irme al Gabinete Nacional, estaba Máximo Kirchner, lo vengo a ver a los pocos días y le explico que no, lo charlamos en realidad, que no era conveniente, que era más conveniente que yo sea candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires que tenía que ayudarme y me dice “te voy a ayudar flaco, lamento que vos no me acompañes pero me parece que sos muy útil” también porque yo era el vínculo de Nestor con la Provincia, porque con Solá tenía algunas dificultades y después bueno, termino siendo Ministro político de Cristina ni bien asume y siento que he acompañado ese proceso sin especulaciones y siempre digo, yo no he desteñido nunca, digamos, pertenezco al Peronismo, asumo los errores del Peronismo y aporto desde la gestión.

 

AP: Quería volver un segundo a esa primera etapa que vos contás de tus inicios con la militancia, primero una muy pequeña: ¿Alguna vez quisiste ser o hacer otra cosa aparte de la política?

Randazzo: No, nunca. Estudié ciencias económicas porque mi viejo me decía “pero tenés que estudiar, algo tenés que hacer” y mi viejo había estudiado, era una familia típica argentina, digamos, mi abuelo era un inmigrante que vino con una mano atrás y la otra adelante, termina teniendo una empresa constructora y así que eso le posibilitó a mi padre y al hermano de mi padre poder estudiar, entonces mi viejo me llevaba de chico a las obras y me decía “che mirá, si no estudiás vas a tenes que laburar mucho más de lo que laburo yo, de lo que laburan los muchachos, ¿me entendés?” Digamos, la idea de o estudiás que te va a aportar la posibilidad de con mucho menos, vivir mejor, pero siempre hice política. No, nunca, nunca, nunca, nunca. Y aparte tuve responsabilidades muy rápidamente, en el 87. Si querés te cuento, en el 87 nos vamos a la Cámara de Diputados, con un diputado joven que era el que conducía el Peronismo en aquella oportunidad, en el 91 vamos al Ministerio de Gobierno…

 

AP: ¿Quién era?

Randazzo: Dellepiane. Carlos Dellepiane. En el 91 Carlos Dellepiane era el Primer Ministro Político de Duhalde así que yo era el jefe del Gabinete de Gobierno, después vamos a la Secretaría General en el 92. En el 93 gano la elección y soy Presidente del Concejo Deliberante, en el 94 soy Director de Promoción del Interior de la Provincia en relación con todos los municipios, en el 95 soy Diputado Provincial, soy reelecto en el 99, renuncio en el 2001, soy Ministro de Reforma del Estado, soy Jefe de Gabinete, soy Ministro de Gobierno, soy Ministro del Interior.

 

AP: Vos hablabas precisamente de que vos sos Peronista y siempre lo fuiste, hoy por hoy a muchos jóvenes después de 12 años de este proyecto político, sobre todo a la juventud y las nuevas camadas que se acercaron a la política, entienden al Peronismo de manera muy homogénea a lo que es este proyecto político, pero hubo etapas que no nos pasaba eso, sobre todo por recuperación democrática.  Si vos tenés que, de algún modo, referenciar en ese momento políticamente ya lo contaste, jugabas con Antonio.

Randazzo: Sí

 

AP: Pero, ¿Cuál sería en ese momento lo que vos entendías que debía hacer el Peronismo ideológicamente? ¿Quién te formaba en ese sentido?

Randazzo: Está claro que, a ver… El Peronismo siempre se caracterizó por ser una fuerza transformadora, digamos, ¿Qué es el Peronismo? Es una fuerza transformadora, el Peronismo irrumpe en una época histórica donde grandes sectores estaban postergados y los integra a la vida social, económica cultural que es el Peronismo, es la irrupción del Peronismo, con grandes tensiones, con grandes dificultades porque Perón era un transformador y era un hombre que vino precisamente a enfrentar el orden establecido. Menem termina siendo la contracara de eso, Menem se enamora de los factores de poder, se enamora de un discurso de época, neoliberal, de la ausencia del Estado que era la ausencia de la política, era la ausencia de la centralidad de la política, es cooptado el Estado por gerentes sin comprender lo que era la política, con política absolutamente expulsiva, con una política económica llevada adelante por un hombre como Cavallo que lleva adelante el famoso 1 a 1, como un medio para contener la inflación y se transforma en un fin en sí mismo, no dándole competitividad a la Argentina, llegando a tasa de desocupación altísimo, es decir que no tiene nada que ver con el Peronismo, si uno analiza en perspectiva histórica no tiene nada que ver con el Peronismo, ahora.. El Kirchnerismo, yo soy Peronista, pero el Kirchnerismo es más amplio que el Peronismo, el Kirchnerismo está conformado por otra fuerza política, por otras organizaciones sociales, por mucha gente que no se referencia en los partidos políticos y se siente identificado con este proceso de transformación, es decir, ¿qué digo yo? Se puede ser kirchnerista sin ser peronista, pero no se puede ser peronista sin ser kirchnerista porque este es el gobierno mas peronista de los ultimos 50 años, por donde se lo busque, así que eso me parece que es una definición que muchas veces tiene que estar presente para aquellos que dicen ser peronistas y en realidad a las primeras dificultades que hemos tenido como tiene todos los gobiernos y sobre todo uno como éste, que ha decidido defender al interés de las mayorías, terminaron huyendo.

 

AP: Nosotros venimos haciéndole entrevistas a dirigentes que la mayoría de ellos tiene una militancia histórica dentro de sus agrupaciones políticas, vos te reivindicás, inclusive, como militante. Y la pregunta que solemos hacer siempre ante esas situaciones, como lo hicimos a Radicales y a Peronistas.. ¿Qué diferencia a la militancia dentro del Radicalismo y dentro del Peronismo? ¿Hay algo que caracteriza a una o a otra?

Randazzo: Si, enorme. El Radicalismo es una fuerza mucho más, y sobretodo el Radicalismo contemporáneo de la militancia nuestra, es mucho más conservador, es mucho más formal, es mucho más ‘republicano’, es más defensor de instituciones, digamos, funcionales al poder constituído. El Peronismo es más avasallador, es más audaz, tiene como fin en sí mismo al sujeto que es la persona independientemente de todo ese bagaje de discurso que tiene el Radicalismo retórico, que termina siendo funcional (en este caso la dirigencia) a un proyecto neoconservador llevado adelante por Macri. Es enorme la diferencia que tenemos como militantes, el sentido social que tiene la pertenencia o la fuerza política como el Peronismo, como militante político, el militante del Peronismo es un militante sensible, que le duele el dolor del otro, que entiende que el desafío es transformar la realidad. El Radicalismo no es una fuerza de esas características y mucho menos este Radicalismo, tal vez el Radicalismo encarnado por Yrigoyen en aquella etapa histórica donde en realidad incluye a los sectores de la clase media, pudo haber sido, Alfonsín intentó hacer eso con la idea del tercer movimiento, con la idea de una fuerza política, de llevar adelante un proceso de confrontación con el poder constituido, que por supuesto los medios de aquel momento ocultaron cual era la verdadera discusión de fondo que se ha profundizado con Cristina no hay ninguna duda.

 

AP: Vos hablás de gestión, te referenciás en la gestión. Para vos ¿Qué es “gestión”? ¿Qué significa eso que es “gestión? Y ¿Cómo consideras que es tu forma de tomar decisiones? Digamos, desde llegar de una idea que por ahi vos tenes o no sé si un equipo tuyo también la tiene, no se si discutís las ideas, no sé si bajás la idea, no sé si queres que las cosas se hagan así o así, si consultás, ¿Cómo es ese proceso en el que se desarrolla la gestión? Está clarísimo que tu imagen está muy asociada a una gestión de gobierno, es tu fortaleza, eso está claro y lo remarcás, lo mostrás, eso impacta, pero más allá de los ejemplos concretos, vos fuiste muy exitoso implementando el DNI, ¿Qué entendes por gestión? Porque también Macri habla de “gestión”…

Randazzo: No, pero a ver.. Y disculpen el término. Algunos giles creen que yo soy un gerente. Yo soy un militante político, soy un militante político que entiende que no hay mejor política que la buena gestión y la buena gestión es aquella que le mejora la vida a la gente ni más ni menos que eso, ahora ¿Desde qué lugar gestiona cada uno? ¿De donde se para cada uno? Y ahí está la posibilidad de demostrar que no se trata de un discurso vacío sino que se trata de acciones concretas que mejoran la calidad de vida. Para llevar adelante un proceso de puesta en valor de una cuestión central como es el derecho a la identidad, es un tema de gestión. Primero hay una decisión política, la decisión política era haber rescindido un contrato con la corporación económica Siemens por 1.260 millones de dólares, que nos permitió desde el Estado, capacitando el recurso humano, incorporando tecnología, llegando a un acuerdo con el gremio después de enormes tensiones, hoy reivindicar al Registro Nacional de las Personas como un espacio de trabajo que ha prestigiado a sus empleados, cosa que estaba absolutamente degradado y permitir que 40.000.000 de argentinos hagan un trámite rápido y sencillo a un derecho tan elemental como es el derecho a la identidad, que es el acceso a el goce de otros derechos como es la educación, como es la salud, como es una pensión, como es la AUH (Asignación Universal por Hijo). Gestionar el sistema de transporte público ha significado una confrontación con la corporación sindical y empresarial. Así que la definición política es previa al éxito de una gestión. Es una ingenuidad creer que en realidad se trata de un tarado que gestiona sin entender que en el fondo hay una decisión política. Como sería vacío en aquellos que sólo hablan de política y en realidad no llevan adelante ninguna acción que le modifique la calidad de vida a la gente, que ha sido precisamente una de las debilidades de la política. Los charlatanes de plaza, que hacen grandes discursos, la retórica, pero la gente vive de la misma manera, que es una materia pendiente que tuvo la democracia hasta la irrupción de Néstor Kirchner. Esta idea de Alfonsín con la democracia se come, se cura, se educa, era una democracia inclusiva, en otros términos. Entonces digo: llevar adelante un proceso de transporte significó pelearnos con el gremio de La Fraternidad, porque el gremio de La Fraternidad, los muchachos son empresarios no son defensores de los intereses de los trabajadores, si no estarían acá. Significó una pelea con quien hoy sigue teniendo la concesión del subte de Buenos Aires: Roggio. Macri lo sigue teniendo a Roggio y nosotros lo echamos. Y gestionamos mejor que Macri y que Roggio sin ninguna duda. Llevar adelante la posibilidad de que un tipo saque un pasaporte en 30 minutos significó llevar una lucha contra la corporación policial, sentarlos acá y decirles “los hacemos nosotros, cueste lo que cueste y sino vamos a ir a la cancha y lo vamos ver”. Instalar la SUBE  fue una pelea con la corporación de la UTA porque permitía tener el índice de pasajeros transportados que permitió ahorrar 280 millones de pesos por mes.  Acá la idea de que están frente a un tarado que se especializó en XXX, están absolutamente equivocados. Sí, yo tengo un capital político. Si todos los tipos de la política aportaran todo lo que nosotros aportamos a la gestión estaríamos en la mejor de las políticas.

 

AP: Más allá de lo que vos sos responsable, qué lugares ves en estos 12 años de gobierno que hay por mejorar, imagino que si querés ser presidente es porque creés que hay cosas para mejorar.

Randazzo: Por supuesto, yo soy parte de un equipo. Los gobiernos tienen montones de asignaturas pendientes. Uno tiene que evaluar por lo más importante. Me parece que el proceso iniciado por Néstor y profundizado por Cristina…para que se entienda yo el mayor valor que le doy a Cristina es haber decidido que la política sea autónoma del poder económico y mediático y esta es una cuestión de fondo que tienen que entender los muchachos que quieren hacer oportunismo político, que creen que la elección es una competencia a ver quién gana y qué puesto tengo. Que está vinculado precisamente a la interna del Frente para la Victoria. El poder económico y mediático hace tiempo yo lo vengo diciendo, lo dije en una nota hace 2 años, a una periodista de Perfil le dije “lo que tienen que hacer es constituir un partido político, si ya tienen candidato: lo tienen a Massa, lo tienen a Macri y lo tienen a Scioli”. Acá lo primero que hay que definir es si el Frente para la Victoria va a definir a un candidato que sea autónomo, independiente, capaz de tomar decisiones más allá de lo que considere el establishment constituido en la Argentina. Eso es central. Ese es el principal capital político que tiene Cristina y explica el grado de tensiones que vive la Argentina. Cristina no es una loca que todos los días se levanta con ganas de pelearse con alguien, no. Se levanta todos los días con ganas de tomar una decisión que incluya a la mayoría. Incluir a la mayoría implica perjudicar a las minorías. Me parece a mí que es importante entender eso. Siempre los gobiernos tienen cosas pendientes, inclusive nosotros seguramente hemos hecho cosas bien como el documento, el pasaporte, la tarjeta SUBE, los trenes. Poné los trenes de larga distancia: ha implicado una pelea con los empresarios de larga distancia, ¿o vos por qué creés que el paro nacional es convocado por los gremios del transporte? Porque han tenido dificultades con nosotros, porque por ejemplo nosotros a los motorman, para tratar de garantizar que los que viajan en el transporte ferroviario que son los más humildes viajen en condiciones de seguridad porque – hemos demostrado en los dos episodios nuestros y se va a demostrar también en la cabina de Once- fueron producto de la irresponsabilidad de los motorman. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Sacar los exámenes de clínicas que tenían relación con los dirigentes sindicales, para pasar a hacerlos en el Instituto Nacional de Medicina Aeroespacial, ponerle cámaras arriba de los motorman, llevar adelante un sistema de control de monitoreo online para saber si vencen o no las velocidades permitidas, pero no controladas por ellos, controlado por nosotros. Ese es el sentido más profundo de la política, esa es la política. Ahora, la política llevada adelante para que con gestión se modifique la calidad de vida de la gente. ¿Qué falta? Muchísimo camino.

 

AP: ¿Qué falta?, ¿cuáles serían los principales desafíos?

Randazzo: Mucho. Hay gente que todavía no tiene trabajo en la Argentina. Hay varios desafíos. Este gobierno ha puesto sobre la mesa un tema muy importante de cara al futuro, que tenía que ver con los derechos humanos. No hay futuro sin memoria, verdad y justicia, esto no es un slogan, es la realidad. Hay una enorme hipocresía en aquellos que decían hagamos borrón y miremos para adelante. Yo digo ¿cómo le decís a un tipo que le mataron al hijo, que ni siquiera sabe dónde está, o que en realidad sabe que su nuera o su hija tuvo un hijo, cómo le decís que mire al futuro? Me parece que es un tema que hay que seguir sosteniendo, que es un tema que nos ha distinguido en el mundo. La alianza estratégica que la Argentina tiene con los países de la región, en la cual tenemos un diálogo mucho más sincero, más cercano y en el cual tenemos una pertenencia porque somos muy parecidos, entendiendo que el mundo ha cambiado. La Presidenta ha avanzado en diálogos con países como China, que es la principal economía del mundo, que se complementa con la economía argentina, tiene un mercado de 1.340 millones de habitantes. Eso nos ha permitido el proceso de transformación ferroviaria, ha sido posible gracias al acuerdo del país con China, que está materializado. La posibilidad de poner el proceso de reconstrucción del Belgrano Cargas, 2.470 millones de dólares a una tasa muy conveniente a un plazo de 15 años que se está ejecutando para que el tren de cargas esté finalmente en función de los pequeños y medianos productores, y no como estaba hasta el día de ayer y está hasta que se sancione la ley, en función de tres empresas que son las que tomaron las concesiones en la década del 90 y lo terminaron usando para usufructo propio, trasladando su mercadería: NSA Cereales, Ferro Expreso Pampeano que era de Fortabat, ¿está claro? ¿Qué falta? Falta mucho camino. Falta seguir avanzando en el trabajo registrado, hay 34, 36 por ciento de argentinos que tienen trabajo no registrado con lo que significa desde el punto de vista de la vulnerabilidad de las condiciones de trabajo, sin aportes, sin obra social. Seguir en políticas de inclusión, desarrollar un proceso de infraestructura más importante, porque es necesario que el proceso de infraestructura acompañe el desarrollo económico de la Argentina. Hay un montón de cuestiones: lo que siempre tenés que tener en claro es cuál es el norte. De discursos está lleno. Ahora, cada decisión que se toma hay que tener en cuenta las mayorías y ahí no te vas a equivocar nunca.

 

AP: A pocos meses de las elecciones, las PASO y las generales, como siempre que estamos frente a un nuevo período se habla de continuidad y cambio, algunos ofrecen sólo continuidad, otros solo cambio ¿cómo te movés en ese eje?

Randazzo: Es más continuidad. Pero es tramposo, porque eso no quiere decir que no haya cosas que cambiar, porque vos en tu vida hay cosas que tenés que cambiar naturalmente porque te equivocás, yo soy el primero que me incluyo. Cuando asumí el desafío de conducir el área de Transporte yo dije que el principal problema era el material rodante. Y a poco de andar lo resolvimos. ¿Cómo lo resolvimos? Comprando material nuevo en un precio muy conveniente para el Estado, de enorme calidad y doce meses de tiempo de entrega. Y era un problema porque reparar el material rodante con la famosa excusa de la industria nacional era más caro que el material rodante nuevo. El objetivo era mejorar el ferrocarril para los millones de tipos que usan el ferrocarril. No para los trabajadores únicamente y mucho menos para los empresarios. Posteriormente creí que el segundo problema era el tema de las vías. Rompimos la patria contratista. Eso es hacer política, muchachos. Está lleno de gansos acá que hablan gansadas y no hacen nada. ¿Sabés lo que hicimos? Llamamos a los cuatro empresarios y les dijimos: señores, ¿por qué solamente ustedes hacen vías? No, bueno, porque acá, los antecedentes ferroviarios. No, bueno, volteemos los antecedentes ferroviarios, no hay más antecedentes ferroviarios, permitimos que cincuenta empresas se presenten. Bajamos 400 mil dólares el km de vía. De eso se trata. Y el tercer componente, que era el que yo había subestimado, era el material humano. Que era el principal problema que nosotros tuvimos, el recurso humano. Que había sufrido un proceso de deterioro similar al de la infraestructura y el material rodante, con la diferencia que eso no se recompone a los 12 meses con una compra. Es un ejemplo de cómo uno en la gestión finalmente se termina equivocando. Así que digo, ¿continuidad o cambio? Es más continuidad y seguramente con algunos cambios.

 

AP: Repregunto: cuando hablás de cambio, ¿qué tres decisiones tomarías siendo Presidente que impliquen cambios?

Randazzo: Mirá, te voy a ser sincero. No lo tengo claro, nunca lo he pensado y además yo soy muy respetuoso. Hay un gobierno, hay una presidenta y tenemos seis, ocho meses más de gestión así que sería una falta de respeto, a mis compañeros y a la presidenta.

 

AP: Te vuelvo a preguntar por la gestión y la vinculación con la política…

Randazzo: Es que es así. La idea de subestimar a Randazzo porque es un gestor es no entender la política.

 

AP: Ahí hay algo, vos nos contaste cómo sos gestionando, yo te voy a preguntar por la política, cómo sos vos en la política. Vos sabés que también incluso dentro del oficialismo se dicen cosas como “no, Florencio trabaja muy solo” o “solamente con los trenes no llega”.

Randazzo: ¿Y con qué llegaría Scioli o Massa?

 

AP: La pregunta va a esto, ¿cómo te considerás vos en la política?, ¿cómo sos vos con los otros dirigentes, gobernadores? Dicho de otro modo ¿te gusta comer asados?

Randazzo: A mí me parece que cuando uno tiene una responsabilidad desvincular la gestión de la política es un grave error. Porque uno como en cualquier orden de la vida tiene que tener prioridades. Perón siempre decía: el que conduce no tiene el 100% de razón, tiene el 50% de lo más importante. Y lo más importante cuando uno tiene una responsabilidad pública, y es político, es la gestión, muchachos. Terminemos de gansadas. Si Randazzo en el lugar que está no ha sido capaz de demostrar que ha sido capaz de transformar las cosas que tuvo que transformar para mejorar la vida de millones de tipos, el resto es discurso vacío. A mi me da risa cuando nos dicen “no va a alcanzar con los trenes, con los documentos, con los pasaportes”. Pregúntenle qué tienen para demostrar cada uno de ellos, real, no lo que cuentan los medios monopólicos, el establishment económico, que les da impunidad, los protege y a nosotros nos invisibiliza, trata de transformar lo que es positivo de lo que es negativo. Yo soy un militante político y cuando vos tenés semejante responsabilidad tenés que asignarles prioridad a esas responsabilidades. Entonces por ahí tenés poco tiempo para comer asado y hablar del sexo de los ángeles. ¿Sabés por qué? Porque al otro día hay millones de tipos que van a tomar el tren y quieren tomarlo en buenas condiciones, que esté limpio, que llegue a horario. Entonces me parece de en qué lugar cada uno y qué responsabilidades asume cada uno para ver cuál es ese rol vinculado a la política tradicional. Yo lo que digo con mucho respeto, y me gustaría que ustedes me digan, cuáles son las críticas, que a mi me gustaría a veces escuchar, bueno cuáles son: ¿no es peronista?, ¿no ha defendido en momentos críticos las políticas de este gobierno? En la confrontación con el campo a mi me tenido como un principal actor cuando había muy pocos en ese momento dispuestos a dar esa pelea. En el 2005, quien les habla hoy como militante político empezó la pelea con el duhaldismo cuando nadie estaba de acuerdo con eso. Entonces yo digo cuáles son los elementos de la crítica, me gustaría saberlos.

 

AP: No sé si una crítica pero sí es cierto que en muchos aspectos se conoce poco de vos, de cómo pensás, de qué pensás.

Randazzo: Preguntame.

 

AP: Por ejemplo, ¿qué pensás sobre el aborto? Sabemos la definición clara de la Presidenta.

Randazzo: Yo pertenezco a un gobierno y respeto la decisión de la Presidenta que eso no es un tema de agenda. Yo no puedo hablar siendo ministro de gobierno como una persona común, donde tengo una opinión que posiblemente sea muy cercana a la que tenés vos.

 

AP: Ligado con esa, ¿cuál es el orden de prioridad que vos le das a la integración regional y fundamentalmente al vínculo con Venezuela?

Randazzo: Es fundamental. Han tratado de demonizar las relaciones internacionales que ha establecido la Argentina, con dinámica, con sociedades y realidades políticas distintas. La irrupción de Chávez en Venezuela acuérdense que fue un contexto similar a lo que fue la irrupción del peronismo. Yo lo acompañé a Néstor en el 2005 a visitarlo a Chávez y me llamó la atención el proceso de movilización política de clases que se encontraban postergadas. En ese contexto hay que ver el proceso de Venezuela. Respetando cuestiones que son centrales como por ejemplo el respeto irrestricto a la democracia, pero digo es una relación que por otra parte le ha sido muy útil a la Argentina. En momentos muy difíciles hemos obtenido préstamos a tasas muy convenientes en la gestión de Néstor, entonces me parece que hay que profundizar los lazos con todos los países que integran esta gran región que es Latinoamérica y no dejarnos condicionar por lo que nos quieren hacer establecer como política internacional desde otros lugares con otros intereses. Me parece bárbaro la profundización de la relación con China, con Rusia me parece también importante. Por eso tenemos que ver que el mundo que nos toca afrontar es otro y tenemos que ver qué es lo más conveniente para la Argentina.

 

AP: Hay distintas estrategias dentro de los candidatos del FPV, algunos que muestran equipos, dicen “este sería mi ministro de Economía”, que tienen un par de economistas que serían su equipo, eso vos no lo hacés, no lo mostrás…

Randazzo: Es que no corresponde mostrar eso. Primero, como te digo yo soy sincero, no tengo pensado eso. Avalo todo lo que está haciendo Axel Kicillof, estoy de acuerdo con la política económica que lleva este gobierno, la política que tenemos en relación a los fondos buitres, que creo que son unos delincuentes, que pretenden lucrar sobre el esfuerzo que ha hecho el pueblo argentino y le hacen aparecer como que en realidad pagar a los fondos buitres sería normalizar las relaciones internacionales y que va a ser inocuo para el conjunto de los argentinos, que van a estar endeudados por años cuando hemos tenido una política de desendeudamiento permanente desde la etapa de Néstor hasta la de Cristina. (Sectores que apoyan la) Apertura del canje, reapertura, el pago al FMI, el pago a los organismos multilaterales. Yo no tengo pensado hoy quiénes van a conformar mi gabinete y mucho menos economistas que lo único que hacen es hablar en los medios y cuando tuvieron algún tipo de responsabilidad han hecho un desastre.

 

AP: ¿Qué te parece que pasó desde las elecciones 2013, ese diciembre de 2013 que fue muy bravo, el 2014 que fue muy bravo hasta octubre…¿cómo te parece que fueron los movimientos del resto de los candidatos y cómo le ves ahora que ayer nomás un partido de la oposición (el PRO) votó un proyecto que vos impulsás?

Randazzo: Sí, ayer votamos un proyecto de creación de Ferrocarriles Argentinos, de la recuperación de la administración de los ferrocarriles, la recuperación definitiva de toda la red de vías para que finalmente la decisión sea del estado nacional para que en definitiva la decisión estratégica sea del estado nacional en materia de desarrollo estratégico de transporte de pasajeros y cargas.

 

AP: Eso fue algo parecido de tu lanzamiento, cuando vos dijiste “yo quiero ser precandidato”…

Randazzo: No, pero mirá yo te cuento cuál fue el contexto. Te aclaro una cosa importante: yo creo que los procesos políticos tienen la obligación de generar sus propios relevos, sino habrán fracasado. Cosa que en realidad cuesta mucho, porque en realidad se hace muchas veces un seguidismo bobo, sin entender que hay plazos que naturalmente se cumplen. Y eso no implica no aceptar la conducción de Cristina. Cristina constitucionalmente termina. Esa finitud se empezó a percibir desde el año 2013, a partir del triunfo que el establishment económico y mediático logra armar a través de la figura de un impresentable como es Massa. Que nosotros lo trajimos al gobierno y nos tenemos que hacer cargo, ¿está claro? Porque Massa nunca fue peronista, no tiene nada que ver con nosotros. A partir de ahí, con una Cristina que estaba convaleciente, ustedes recordarán que había tenido un problema de salud grave, a mi me pareció que era oportuno ofrecer mi candidatura, lo he hablado con Cristina esto, porque s ino naturalmente el peronismo que es un partido de poder iba a terminar catalizando solamente en la figura de Scioli. Y yo creía que mi obligación era darle una alternativa al Frente Para la Victoria. Esa fue la decisión por la que yo en noviembre de 2013 dije yo quiero ser candidato a presidente del FPV. No quiero que este proceso político de cambio quede en manos de un hombre como Scioli. Porque expresa absolutamente lo contrario a lo que creo yo de la política. Así de claro fue, esta fue mi decisión, yo no hago ningún tipo de especulación, yo juego a todo o nada. Y de lo único que te arrepentís es de lo que no te animás a hacer. Y cuando yo asumo Transporte, que ahora dicen “bueno, le dieron los trenes”, había que asumir acá, eh. Con 52 muertos, con dos accidentes que tuvieron nuevos muertos y sin embargo una cosa que era absolutamente negativa, y ahí está la esencia de la política, lo transformamos en absolutamente positiva. Y eso no depende de la cantidad de recursos, no nos confundamos. No es un problema de recursos, es un problema de decisión política, es un problema de cómo se instrumenta la política, cómo se va a llevar adelante una confrontación con empresarios, con dirigentes sindicales, cómo en realidad se hace pública la pelea para que el conjunto de la sociedad termine condicionando sus actitudes, como lo ha sido con Sobrero, con Maturano, como lo hemos venido haciendo con los empresarios. Yo dije el primer día: no tengo compromisos ni con los empresarios ni con los dirigentes sindicales. Cuando tuve que enfrentarme con Sobrero, con Maturano, me enfrenté y cuando tuve que echar a los empresarios los eché.

 

AP: Ahí vos te presentaste, ¿y qué pasó en el 2014, cómo sigue?

Randazzo: Me parece que hubo una intención de invisibilizarnos permanentemente. Veníamos diciendo “bueno, la idea es que dice que va a ser candidato a presidente pero va a terminar siendo gobernador”: Nosotros no especulamos con ese tipo de cosas, yo no acostumbro a borrar con el codo lo que escribo con la mano, eso ha sido muy dañino para la política, dirigentes políticos que permanentemente especulan y están esperando qué cargo van a cumplir. Dije explícitamente: o soy presidente o me voy a mi casa. Fui criticado por eso. Cuando digo me voy a mi casa digo que sigo siendo un militante, no aspiro a ningún cargo más, yo creo que la política me ha dado demasiado, yo le asigno una enorme responsabilidad a lo que hago. He visto crecer a mis hijos en la cama y no estoy para calentar asientos. Siento que todos los días estoy para transformar algo y lo hemos podido demostrar. Y eso es la política. Eso que ustedes dicen “la gestión”, eso es la política. Así fue evolucionando el año hasta que se dieron cuenta que no íbamos a ser candidatos a gobernador, que íbamos a ser uno de los candidatos a presidente del Frente y que hoy en realidad tenemos una polarización importante con Daniel Scioli, y yo estoy convencido de que le vamos a ganar, no tengo ninguna duda, independientemente de las encuestas que encargan, independientemente de lo que dicen los editorialistas más prestigiosos de la Argentina como Kirschbaum, como Morales Solá, Van Der Kooy, Nelson Castro, que todos los días nos quieren decir a los muchachos del Frente que ya ganó Scioli. No podemos ser tan boludos, no podemos mirar para otro lado. En realidad la idea esta de un concepto que no es político, que es la idea de una “ola naranja”. ¿Qué es la “ola naranja”? Es la idea del oportunismo, es subite que vamos a ganar, no importa de qué forma, no importa qué vamos a hacer. Yo no creo en eso. Yo estoy convencido de que el conjunto de la sociedad nos va a acompañar, pero no tengo ninguna duda. Porque entiende que hay una persona que tiene voluntad política, que es independiente, que ha demostrado que con gestión se puede y que del otro lado hay una propuesta que es la antítesis de lo que nosotros defendimos hasta ahora.

 

AP: Dos preguntas sobre la interna con Scioli. Para el imaginario social más llano daría la impresión de que vos sos el candidato de Cristina que más va a defender los resortes del modelo y Scioli es el candidato que lo va a hacer también pero en una versión más moderada…

Randazzo: Te hago una pregunta, Scioli en el 2013, ¿estuvo o no a punto de cerrar con Massa la noche anterior al cierre de listas? Te cuento para que vos lo sepas. ¿Daniel Scioli en el 2005 jugó con Chiche Duhalde o jugó con Cristina Kirchner siendo vicepresidente? La única verdad es la realidad decía Perón. No es moderado, expresa otra cosa. Expresa el discurso único de un establishment que no quiere que la Argentina siga cambiando, expresa un retroceso de la autonomía de la política, la política tiene que ser autónoma, independiente, tenemos que tener tipos que tengan huevos y que estén dispuestos a enfrentarse con ese poder que es tan dañino y que te produce tanto daño y es lo que le han hecho a Cristina durante todo este tiempo. Scioli no expresa eso porque es un hombre que tiene un origen diferente a la militancia, por eso yo insisto en el origen de cada uno. Porque en realidad yo nunca lo he sentido jugarse, quiero saber qué piensa de Papel Prensa. De la complicidad militar-civil de lo que ha pasado en la Argentina. Qué piensa sobre la ley de medios. Que cuente la gestión real, ¿dónde hizo los 4 mil kilómetros de ruta que hizo? Creen en el marketing, en la impunidad que le dan los medios, expresa otra cosa. Lo que pasa es que hay una dirigencia oportunista que lo único que se trata es de ganar. Y no se trata de ganar. Se trata de que gane finalmente la gente, con un gobierno que siga profundizando este proceso.

 

AP: En una elección presidencial, con posibilidad de ballotage, ¿no te exige eso que se modere la propuesta para ganar ese voto independiente?

Randazzo: No. Yo creo que eso es parte de ese discurso único que intenta que nosotros no expresemos la diferencia. No compremos el discurso que nos perjudica. Que es la idea:”che Randazzo es un intolerante, un loquito, que lo que hace es criticar a Scioli”. Yo no critico a Scioli, yo siento la obligación moral y de conciencia de expresar mis diferencias, si no es una guerra de veleidades. Tengo diferencias con Scioli, ¿qué tengo que ver yo con Scioli? No tengo nada que ver. En la modalidad de la política, en las formas, yo no creo por ejemplo que la política deba dirimirse en un programa como el de Tinelli. No creo en eso. No creo que yo tenga que mostrar a mi mujer, a mis hijos, no creo en eso. Es absolutamente diferente a la visión que tengo de la política, porque yo creo que tenemos que re prestigiar la política. Que cuando uno va a un programa como Tinelli se termina desvalorizando la política. Cuando Tinelli por teléfono convoca a los candidatos, como si fuera vaya a saber quién, diciendo voy a hablar con cada uno de los presidentes y se prestan para eso, eso es malo para la política, es malo para el país. Entonces yo estoy en las antípodas en la forma de concebir la política. Yo quiero que me conozcan por los trenes, por los documentos, por los pasaportes, por aquellos desafíos que hemos tenido y hemos podido resolver los problemas de la gente. La idea de no poder expresar las diferencias es una trampa mortal, pero como tienen impunidad te terminan ganando. Entonces nosotros tenemos que jugarnos. Y por ahí podemos perder: de lo único que te vas a arrepentir es de lo que no te animás a hacer. Nosotros vamos a expresar todas las diferencias que tengamos.

 

AP: ¿Hasta dónde te parece que podés tensar en una interna en la que dos meses después, gane quien gane, ese va a ser el candidato del FPV?

Randazzo: Para mí es un concepto equivocado eso de que hay un espacio que si escucha diferencias después son irreconciliables, para nada. La sociedad hoy ha evolucionado muchísimo a partir de que se ha politizado mucho más, a partir de que se ha explicitado un modelo de país diferente al que se había concebido, a partir de que se ha puesto a la política en otro lugar, que tenemos ámbitos de referenciación diferentes a los tradicionales. Entonces me parece que lo peor que podemos hacer es no plantear la diferencia. Y vamos a tener la adhesión de radicales que no comparten la idea de ser furgón de cola de la centro derecha de Macri, que no cree en la centralidad de la política, del rol del Estado, que no cree en los derechos humanos, en las políticas de inclusión y así lo ha demostrado. Vamos a tener el acompañamiento de muchos socialistas que tampoco ven en Stolbizer la posibilidad de ser expresados, más allá de que Margarita es una militante política. Pero a mi me parece que el peor error es no expresar las diferencias, hay ahí una tensión fuerte que se genera a partir de la corporación política, de los muchachos de la cooperativa, de los muchachos de la agrupación Vengo por la mía, que tienen miedo de perder. Muchas veces hay que asumir los riesgos porque sino los resultados son muy malos.

 

AP: ¿Le ves algo bueno a Scioli?

Randazzo: Creo que ha sido una persona que ha acompañado el proceso. No creo que pueda conducir un proceso como el que se avecina en la Argentina. Y de ninguna manera es una descalificación de tipo personal, en lo personal no tengo nada que decir. Pero tengo diferencias políticas. Ha acompañado este proceso, pero no tengo demasiadas cosas que decir.

 

AP: Estás haciendo mucho hincapié o últimamente estás más enfático en lo referido a la cuestión del poder mediático.

Randazzo: Siempre lo he dicho. Lo que pasa es que la diferencia son los tiempos en la política.

 

AP: Pero la pregunta iba más por aquello del latiguillo del país dividido, y si te parece a vos que hay en el medio de lo que se llama “la grieta”, de gente que adhiere y no adhiere, una gran masa de gente que no está ni de un lado ni del otro a la que tenés que llegar y cómo lo harías.

Randazzo: Comparto ese análisis. Primero, hay una grieta que es con los factores de poder. Hay una disputa a ver quién gobierna. Gobierna un poder constituido hace tiempo que condicionó la historia argentina y muchísimos gobiernos. Y hay una Presidenta que expresa la representación popular, para no decir la política. Esos grupos de poder que manejan el 80% de los medios de comunicación, por eso de ahí la discusión de la Ley de Medios, que tiene que ver con tener medios que puedan expresar la pluralidad de voces, la diversidad que tiene la Argentina y no que expresen los intereses económicos de esos medios, han generado tensiones naturalmente. Y que se dan a partir de una Presidenta que es absolutamente independiente. A mi qué es lo que me parece que hay que hacer ahí y si volviera atrás el reportaje: trataría de cambiarle el tono. Hay que modificar la forma. Nosotros nos equivocamos en la forma. Nosotros deberíamos tratar de no ponerle tanta pasión, tanta vehemencia. Me parece que en la Argentina debería haber dirigentes más autónomos, independientes, que no sean empleados de los grupos económicos, de Techint, de Clarín. Nosotros creo que tenemos que cambiar las formas, hablando en serio, creo que nosotros ahí debemos ser inteligentes, poder explicarle al hombre que está en el medio, que tiene dudas, porque muchas cosas de nosotros le gustan y otras no, pero en lo esencial vas a estar de acuerdo conmigo. Porque si vos recuperaste el trabajo fue porque este gobierno tuvo una política activa para que tengas trabajo, si tu abuela se pudo jubilar fue porque este gobierno decidió sacarle la administración de jubilación y pensiones a los bancos que ganaron fortunas, y eso es lo que te está permitiendo a vos que tu abuela que no tenía aportes se pueda jubilar. Hay que buscar la forma de codificarlo para llevarlo a la práctica y que se entienda ese proceso.

 

AP: Ahora, ¿qué pasa con esos sectores que empiezan a ganar nuevos derechos, que ya los tienen incorporados y que hacen aparecer nuevas demandas? ¿cuál es la continuidad que pretendés vos en términos de mejorar esa vida cotidiana?

Randazzo: Va todo en el mismo sentido. Primero hay un sector, que oscila entre el 25/30% que defiende las políticas llevadas a cabo estos 12 años y hay un sector que es opositor, refractario a todo, que es un 20%. En el medio hay un montón de gente, un montón de argentinos que se han sentido favorecidos por estas políticas que ha llevado adelante el gobierno. Lo primero que tenemos que hacer es tratar de explicarles por qué se da esa grieta, por qué se da esa tensión, que naturalmente a veces le cuesta comprender. Entonces ahí aparecen los dirigentes oportunistas que construyen un discurso sobre la idea de diálogo, de consenso…diálogo y consenso es de los poderosos que quieren que no cambie nada. Entonces hay que explicar que un proceso en un país que es tan injusto todavía, requiere de tomar decisiones y esas decisiones llevan naturalmente a tensiones. Me parece que hay que explicar lo más profundo de la cuestión, más allá de promesas de campaña que muchas veces se hacen y pocas veces se cumplen. Entonces lo que tenemos que explicar en realidad es que necesitamos un gobierno que sea autónomo e independiente para seguir llevando adelante políticas que incluyan cada vez a más argentinos, que den mayor igualdad de oportunidades para todos, que eso va a traer soluciones a problemas que por supuesto preocupan pero que están ligados directamente con las características de la sociedad, como son los problemas de inseguridad. Los países más seguros del mundo son los países más igualitarios del mundo, no se resuelve con represión eso. Se resuelve con políticas de inclusión. Me parece que se trata de hacer entender el sentido profundo de lo que está en discusión y de lo que muchas veces los pone en una situación incómoda de tomar una decisión política. Y ahí me parece que sí nosotros tenemos que hacer un gran esfuerzo para modificar las formas. Para que en realidad hagamos un esfuerzo para que se logre comprender qué es lo que se está definiendo de cara al futuro.

 

AP: Hay una idea de que lo que hay que moderar son las políticas, que todos los que lleguen van a ser más moderados que Cristina, que cualquiera que llegue va a tener que devaluar, cualquiera va a tener que hacer recorte de subsidios, moderar los aumentos de salario, volver a una especie de normalidad, cualquiera va a tener que “volver al mundo”.

Randazzo: Yo no lo comparto, es parte del discurso único. Es parte del discurso que instala que hay solamente tres candidatos, que va a ser Macri, que va a ser Scioli que ya ganó la primaria. Son los que vienen sosteniendo este tipo de políticas que según ellos iban a llevar a un gobierno que ni siquiera iba a terminar su período y sin embargo no ocurrió nada de eso. Yo no creo en eso. Creo que en realidad seguramente hay que ajustar algunas cosas, no creo que la palabra sea ajustar, creo que hay que resolver temas pendientes. Cuando hay tensión de precios, ¿los precios los genera el gobierno?, ¿o el gobierno genera una política económica donde por el contrario genera una potenciación de su demanda interna y los empresarios en vez de incrementar la oferta incrementan los precios? Producto de que en realidad en la década del 90 han tenido un proceso de concentración monopólica y oligopólica que le permite fijar precio cueste lo que cueste. Hay que seguir trabajando para que eso que llaman moderación…no entiendo a qué le llaman moderación, moderación para no seguir avanzando en ese proceso, yo no estoy de acuerdo con eso.

 

AP: ¿Cuál sería tu obsesión como Presidente, tu objetivo, algo que te gustaría dejarle al país?

Randazzo: Lo primero que te planteás es si vas a estar o no a la altura de las circunstancias, de los desafíos que vas a afrontar. Pero la obsesión es un país más justo. Un país que genere empleo, que genera igualdad de oportunidades, que la gente viva mejor, que el país sea mucho más igualitario. Ahí hay un gran desafío, que tiene muchos interrogantes, sencillo no es. Pero mi obsesión es ser un gran presidente, pero no un presidente para aquellos que escriben las tapas de los diarios, sino para los que recuerden la buena historia.

 

AP: Para el final, contá alguna de Néstor.

Randazzo: Por encima de todo, ¿qué era Néstor para mi? Un militante. Un gran militante y con un sentido de administración del poder, entendiendo el poder como la representación de las mayorías populares que él encarnaba. Un día lo voy a ver, él era presidente, y pasamos a discutir un tema. Le planteo mi posición y se la planteo con vehemencia, entonces se levanta y me dice: “Flaco, el día que vos estés acá lo decidís vos, hoy no”. Otra: un día, tres menos cuarto de la mañana, teléfono. Como yo soy ansioso como él me llamaba siempre porque yo atendía siempre directamente el teléfono. “Hola, sí, ¿Flaco estás durmiendo?” Y sí, ¿qué querés que estuviera haciendo?. Era un obsesivo, te llamaba 25, 30 veces por día, así que tengo los mejores recuerdos con Néstor, de hecho el 22 de octubre (de 2010 )vamos a Chivilcoy con él y Cristina que fue su último acto público. En Chivilcoy era un compañero muy querido por todos, nos volvíamos a tomar el helicóptero de vuelta y él me había pedido un favor, que no lo voy a contar acá. Entonces yo cuando llego y me voy a tomar el helicóptero le digo a Cristina: “che mirá que yo me quedo”. Y entonces Néstor me dice pero cómo te vas a quedar, Flaco, tenés que acompañar a la Presidenta de vuelta. Él me había pedido que me quede y que hable en aquel momento…con Scioli era. Era un tipo que hacía de la política algo muy descontracturado, muchos chistes. La campaña 2009 la hicimos mañana, tarde y noche juntos. Todo el día. Era incansable, yo tengo los mejores recuerdos de Néstor, un obsesivo.

 

AP: ¿Y de Cristina?

Randazzo: Cristina tiene otra modalidad, es más tranquila. No es tan vehemente como Néstor, tal vez sea más dura que Néstor. La relación termina siendo más distante que con Néstor, tal vez por ser mujer, más allá de que es una persona que muchas veces contrario a lo que se cree es muy reflexiva, escucha mucho. Ahora, toma una decisión y no vuelve atrás. Cuando me ofrece ser ministro de Transporte me dice “anduviste bárbaro con los documentos, con los pasaportes, me encantaría que te hagas cargo de los transportes”, pero es conversado todo, es un placer trabajar así, confía mucho en lo que nosotros hacemos, charlás una idea y la instrumentás y la llevás adelante con total libertad, tenés libertad para salir a visitar intendentes, gobernadores, llevar la gestión a otros lugares. Es una facilitadora. En este proceso por ejemplo donde decidí ser candidato siento absoluto acompañamiento de ella. Más allá de que estoy sosteniendo la campaña en función de la gestión, porque yo aparte creo en eso. Cuando me preguntan: ¿están en campaña? Y sí, estamos en campaña. Ojalá todos los que están en campaña pudieran estar haciendo cosas como las que estamos haciendo nosotros. De hecho fuimos a Neuquén el otro día, se está reiniciando el servicio Neuquén-Cipoletti, en un área metropolitana que abarca 400 mil habitantes. Materializando eso que decimos que no hay mejor política que una buena gestión y creo que ahí nosotros contamos con el total aval de Cristina. El momento que afrontamos el conflicto con el campo íbamos a Tres Arroyos y el piloto le dice que no podemos bajar porque había gomas quemadas en la pista. Entonces charlando le digo “che, Cristina, ¿qué sentis que te pasa”? Imaginate ese momento, lo que estábamos pasando. Y ella me dijo “mirá, Flaco, no me importa qué es lo que digan los diarios mañana, sí me importa cómo me recuerde la historia y yo se que la historia me va a reconocer muy bien”. Toda una definición, ¿no? De tomar decisiones que por ahí en ese momento son incomprendidas entendiendo que el paso del tiempo es el que te va a dar un reconocimiento y eso te habla de las bondades de una estadista, de una mujer que ve más allá de la cortita, cosa que muchos dirigentes a veces están influidos por eso, por lo que van a contar tal o cual medio mañana.
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