Artepolítica

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Un 31 de marzo del 2008 nacía Artepolítica. En aquel momento publicamos un manifiesto, el cual seis años más tarde seguimos reivindicando como propio.

Eran tiempos muy movidos en la política argentina y la esfera pública estaba atravesada por un clima de debate que hacía lustros (incluso con crisis sociales, políticas y económicas mucho más profundas) no se visualizaba en nuestro país.

En ese marco, quizás incluso desde un tanto antes, la emergencia de los blogs políticos vinieron a sumar una, dos, muchas voces, a este debate. Es en ese contexto que distintos blogueros impulsamos la creación de este sitio colectivo.

Desde aquel momento hasta nuestros días se fueron sumando integrantes al staff fundacional, invitamos a otros a escribir y buscamos diversos modos de hacer cada vez más participativo el sitio. La creación de la “Comunidad” (donde cualquier persona con solo registrarse puede subir su post) o las “Lecturas recomendadas” (con un funcionamiento similar) fueron herramientas que visualizamos como complementarias a una que nos acompañó desde el primer día: la posibilidad de que cualquiera pueda escribir un comentario con absoluta libertad.

Con el paso del tiempo, y especialmente desde hace un año, la calidad del intercambio en los comentarios de los distintos posteos ha ido decayendo, abandonando progresivamente la fundamentación y la postulación de razonamientos y reemplazando ese espíritu democrático por una cada vez mayor agresividad y argumentos ad-hominem. Lamentablemente, los hilos de comentarios en este blog son cada vez más parecidos a los foros de los grandes medios masivos: muchos ataques y chicanas desagradables y unos cuantos insultos.

Y no nos gusta. A quienes hacemos Artepolítica no nos gusta esto. Y creemos que tampoco les gusta a muchísimos de nuestros lectores, especialmente a aquellos que conocieron este sitio en sus inicios y mucho aportaron para profundos y prolíficos intercambios.

Hasta aquí hemos confiado en la autoregulación de los usuarios. Porque al blog lo hacemos en nuestros tiempos libres y carecemos de tiempo y estructura para realizar una moderación permanente. Pero a partir de este momento, y quién sabe hasta cuándo, no se permitirán más comentarios. Veremos si esta decisión drástica aleja a los salames. Aquellos que realmente estén interesados en compartir algún pensamiento, seguirá contando con la Comunidad para subirlos.

Nosotros no vamos a ser cómplices, más no sea por omisión, de berretizar la política y el debate de ideas. Para eso están los diarios y sus foristas.
Nosotros vamos a cuidar este lugar. Porque es nuestro. Y porque lo queremos.

Los nuevos estudios sobre el peronismo, campo académico y campo político

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(Publicamos esta nota de Facundo Alvarez y Juan Pablo Kryskowski, docentes del seminario ” La primera década peronista”, carrera de Ciencia Política, Universidad de Buenos Aires).

En nuestro país la historia de los estudios sobre el peronismo está marcada y es expresión de los cruces entre el campo académico y el campo político. Cruces que distan de ser lineales pero que son observables. Desde lo noventa hasta hoy se viene incrementado la producción académica que tiene como objeto de estudio al peronismo y en particular la referida al primer peronismo o peronismo clásico. Con mayor volumen en la producción sobre el tema en esta última etapa, tanto el menemismo como el kirchnerismo despertaron un gran interés sobre el peronismo como objeto de estudio y la revisión histórica de su momento originario. Y si bien las implicaciones prácticas que esta masa creciente de estudios tiene para el campo político es evidente, no deja de ser interesante que su público principal, su mercado, esté constituido principalmente por el propio campo académico. Es notable que la recepción de las nuevas imágenes del peronismo que surgen de estos estudios encuentra serias dificultades para circular más alla de ciertos asesores, analistas y blogueros. Pareciera que dirigentes, militantes y periodistas peronistas y antiperonistas se empecinaran en consumir y reproducir imágenes del primer peronismo simplistas y caducas. Esta inercia respecto de las contribuciones de la renovada historia política se extiende incluso a los recientes estudios sobre la UCR, que también alteran las imágenes tradicionales sobre el partido radical.

La continuidad en la constante aparición de bibliografía sobre el primer peronismo y sus tan diversas aristas tiene en dos publicaciones aparecidas desde un año a esta parte un nuevo ejemplo. La Segunda Línea. Liderazgo peronista 1945-1955, compilación a cargo de Claudio Panella y Raanán Rein (Editorial Pueblo Heredero / UNTREF) y La invención del peronismo en el interior del país 2a edición a cargo de César Tcach y Darío Macor (Universidad Nacional del Litoral). Cabe señalar lo valioso de estos dos libros en cuanto a que profundizan certeramente en dos cuestiones muy relevantes para poder analizar con más elementos la etapa fundacional del movimiento: la línea de dirigentes que acompañaron cercanamente los liderazgos de Perón y Evita (entre las particularidades del peronismo anotar este doble liderazgo carismático) y los diversos escenarios territoriales en que se gestó y desarrolló el primer decenio peronista.

En el primero de los casos, se recorre la trayectoria de alrededor de una quincena de dirigentes, técnicos y funcionarios que ocuparon puestos relevantes o tuvieron una posición influyente, en un arco que por cierto no se agota en ellos pero que permite conocer y reconocer la variedad de miradas que convergían en su pertenencia al entonces naciente peronismo. En el segundo una buena cantidad de artículos recorre procesos y particularidades de aquel primer peronismo en distintos escenarios de la Argentina de la segunda mitad de la década del 40 y los primeros años de la siguiente, en una segunda parte que da continuidad a una edición de los mismos autores de hace una década, una de las pioneras en la exploración de el/los peronismo/s en nuestras diversas geografías.

Además de la riqueza de las investigaciones, hay algunas cuestiones que pueden desprenderse del carácter de estos y otros estudios y que lo que hacen, en buena medida, es poner en cuestión, por llamarlos de alguna manera, los mitos fundantes, las imágenes cristalizadas sobre el primer peronismo. Una, ya difundida de algún modo como idea, es la ruptura con determinadas visiones sobre el peronismo como movimiento político que lo definían como una estructura que se movía pura y exclusivamente al compás de lo que los mencionados liderazgos definían para la coyuntura o la etapa. De acuerdo a esta mirada, no habría dirigentes con peso propio ni capacidad de influencia ni gestores de políticas ni discusiones y miradas divergentes. Que el liderazgo de Perón y el de Evita en los años en que desarrolló su carrera política era marcado y determinante no está en duda. Pero esa consideración no implica desconocer las complejidades que el peronismo ha tenido como toda estructura política, y en esa complejidad la constantemente renovada bibliografía fundada en investigaciones serias permite dejar atrás caracterizaciones fundadas en una visión estática, en algunos casos funcional para su definición del régimen político peronista, en otros justamente como fruto de no haber buscado otras fuentes para la investigación que permitieran, más allá de una posible toma de posición favorable o no respecto al peronismo, fundamentar con algo más que suposiciones y repetición de frases las respectivos proposiciones y conclusiones de los estudios.

La visión de una estructura peronista definida como por su verticalismo y falta de discusión interna se aparece entonces no solo como anacrónica en el plano historiográfico sino que empobrece la discusión sobre temas centrales respecto al desarrollo primero de un movimiento político esencial en nuestra escena, a casi 70 años de la jornada entendida por propios y ajenos como momento fundacional (el 17 de octubre, otra imagen cristalizada).

La conformación de su estructuración política, las divergencias internas, la resolución de las pujas respecto a la orientación de políticas con impacto para el conjunto de la sociedad, el papel político de Evita, la relación con las estructuras sindicales, los devenires de su política exterior, su impacto sobre la cotidianeidad; son, entre otras cuestiones, temas sobre los que los textos mencionados y otros anteriores han trabajado y de este modo enriquecido el conocimiento sobre un período clave de la historia nacional, a la vez que abren el camino para nuevas líneas de investigación, de lo macro a lo micro, tanto el análisis de un gran escenario como el funcionamiento de una unidad básica pueden ser parte de un abanico de estudios que poco a poco vaya armando el amplio rompecabezas de una etapa clave.

Chile en la ruta K

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(Nos envió esta columna especialmente Richard Sandoval, editor de noesenlaferia.cl)

 

“Hay un giro a la izquierda clarísimo en este gobierno”, señaló la ultraconservadora senadora Ena von Baer este domingo en el diario La Tercera. La afirmación, ya internalizada como sistema de ataque y defensa entre el empresariado más reaccionario y los parlamentarios duros de la derecha chilena, ha llevado a personeros de la oposición a  comparar las reformas estructurales -de corte progresista- que está llevando a cabo la Presidenta Michelle Bachelet, con las impulsada en la última década por los gobiernos kirchneristas en Argentina, administraciones a las que desde esa vereda se acusa de populistas, estatistas y opresores de la libertad.

Pero, ¿qué tan cierto es el supuesto inicio de Chile hacia una ruta K, camino perteneciente a los llamados gobiernos del socialismo del siglo XXI -para unos-, o a una socialdemocracia proteccionista -para otros-? Más allá de las caricaturas que dibujan los portavoces de los grandes capitales, que muchas veces han pasado el límite de lo absurdo, pero que también han tenido efectos en la disminución del respaldo ciudadano a las reformas; es necesario constatar puntualmente cuáles son las analogías que se pueden realizar entre un proceso transformador, popular y nacional, cuya misión fue echar a andar a un país destruido (Argentina en 2003), con otro que aparece como consecuencia de fracturas sociales y democráticas, evidenciadas con los movimientos sociales de 2011, que instalaron el problema de la desigualdad como la primera urgencia del país (Chile en 2014). No la pobreza, controlada en torno al 15%, lejos del 53% que mostraba Argentina antes de la asunción de Néstor. No la inflación, atajada ad eternum bajo el 3%, en contraste con el 40% del país de Eduardo Duhalde. Ni menos la cesantía. Sin embargo, esto no quiere decir que el enemigo al que ambos gobiernos se tuvieron que enfrentar, Néstor en 2003 y Bachelet en 2014, sea distinto. Es el neoliberalismo, cuyos daños se manifiestan de distinta forma: el causante de la miseria material en el caso albiceleste, y el motor de la desigualdad, en la versión chilena.

Otro aspecto relevante a la hora de intentar un parangón, es partir considerando la diferencia entre los sistemas partidistas de ambos países. Mientras los gobiernos K no responden a una política de alianzas pluriclasistas que obstaculicen la ejecución de cambios profundos, el modelo chileno requiere necesariamente del “centro” (representado por la Democracia Cristiana, el partido más grande la coalición) para gobernar con mayoría social. Es esa mayoría la que se impuso a la derecha en la última elección, con la novedad de la incorporación del Partido Comunista, cuya “mano se ha notado en la izquierdización del gobierno”, como aseguró el Presidente del derechista partido Renovación Nacional.

En consecuencia, el carácter gradual de las transformaciones progresistas que está ejecutando Bachelet, en comparación con los veloces y decididos cambios de la “Década ganada”, obedecen primero a la naturaleza de una coalición con la DC, tienda que en todo el mundo tiene alianzas con la derecha en lugar de la izquierda; además de contar con influyentes militantes que tienen intereses creados en el negocio de la educación, y en otras áreas que se verán afectadas por las reformas.

El gobierno de Michelle Bachelet, que el miércoles 21 de mayo rindió su primera cuenta pública tras dos meses al mando, se ha presentado al país como el ejecutor de “tres ejes transformadores”, esenciales en el cambio de paradigma del modelo de desarrollo: desde el vigente neoliberal a uno socialdemócrata. Todo en el marco de la batalla contra la desigualdad, ethos del gobierno, cuyo símil kirchnerista fue la recuperación de la dignidad nacional tras años de extrema miseria. Esos ejes son la reforma tributaria, que sube de 20% a 25% los impuestos a la grandes empresas; la reforma educacional, que garantiza gratuidad universal desde la cuna a la universidad, además de devolver las escuelas públicas al Estado (actualmente están en manos de los municipios) y poner fin al lucro, selección y copago con fondos públicos. El último eje es la nueva constitución, para cuya redacción se está buscando un método lo más similar posible a una asamblea constituyente.

Pero eso no es todo. Existen otras áreas centrales del modelo económico al que el programa de gobierno toca, con elementos como la creación de una Administradora de Fondos de Pensiones estatal; vista por los conservadores como el primer paso para terminar con el sistema privado de previsión social. Así ya lo advirtió en un editorial el diario El Mercurio –la vitrina más influyente de la derecha chilena-, que además acusó la presencia comunista en el gobierno como una plataforma de esta colectividad para impulsar el socialismo.

La batalla por la destrucción progresiva del modelo neoliberal, que Argentina se tomó varios años en concretar (por ejemplo, el fin de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, para volver a un sistema de reparto, se dio recién en 2008), en Chile también tiene su brazo semántico. En marzo, el presidente del Partido Por la Democracia, senador Jaime Quintana, respondió a los reclamos de la derecha que acusaban al gobierno de pasar la “aplanadora” para aprobar en el Congreso las reformas. Quintana dijo que en lugar de ello se iba a usar “una retroexcavadora que eliminara los cimientos del modelo” instaurado en dictadura. La ofensiva  discursiva, clave en el modelo K, encontró su segunda parte en la publicación de un video gubernamental que explicaba el alza de tributos, apuntando que quienes se oponen son “los poderosos de siempre”. Por primera vez en décadas, un gobierno chileno proponía la dicotomía de intereses pueblo/empresarios; el lenguaje de la lucha de clases propio de la izquierda latinoamericana post 2000, que en Chile antes no pudo entrar.  Es la lucha de clases adaptada a un gobierno en el que el objetivo no es la dictadura del proletariado, sino el amparo de la clase trabajadora en un estado protector, garante de derechos básicos, y suministrador permanente de bonificación en pos de la igualdad.

La mejor muestra de la instalación de esta dicotomía es la reacción furiosa de la derecha y los grandes capitales. En un grado menor, ese espanto es el mismo que se expresó en Ecuador a fines de 2010, o en las marchas de la clase media argentina de 2012, con Clarín como tribuna oficial.

El proyecto de la Nueva Mayoría se arroga responsabilidad ética y moral en la causa por combatir la desigualdad, en la causa por pasar de ser una sociedad en función del mercado a un mercado en función de la sociedad; corazón del socialismo del siglo XXI según Rafael Correa, quien también destaca que “sin revolución educacional, no hay revolución ciudadana”. Es ese espíritu el que subyace en el sentido común que está instalando el gobierno de la Nueva Mayoría, más allá de la profundidad de los cambios. Así lo entiende la izquierda que participa del gobierno, que proyecta las reformas como avances hacia una socialdemocracia suramericana, a conciencia de que en tanto se sacan adelante tan relevantes políticas, aún falta fortalecer la educación pública –principal reclamo del actual movimiento estudiantil-, cerrar definitivamente las AFP, crear una nueva Ley de Medios, potenciar las reformas laborales en curso, y asegurar la asamblea constituyente.

En ese sentido, la noción de un Chile K en construcción, encuentra justificación en las similitudes que tiene el desafío épico de combatir la desigualdad, con la tarea que asumió Néstor Kirchner en 2003. Aunque las realidades materiales son diametralmente distintas entre un caso y otro; pues mientras en Argentina hubo que derrotar el hambre, en Chile la batalla es contra el hambre encubierto, contra la mala alimentación que generan las deudas con instituciones educacionales y con el retail, donde la clase media-baja se endeuda hasta para comer; el hambre encubierto que genera la alimentación precaria de quienes deben pagar miles de dólares mensuales en medicamentos; el hambre encubierto de ancianos que deben bailar con los 400 dólares de jubilación que otorga en promedio el sistema privado de previsión.

Es la lucha de clases a la chilena, en el marco de una tradición republicana, evidenciada y asumida por el pueblo y la clase dirigente luego de treinta años de letargo neoliberal.

Foto.

Correo de lectores

El blog recibió este mail. Borramos el nombre por pura bondad.

 

———- Mensaje reenviado ———-
De:
Fecha: 24 de mayo de 2014, 9:28
Asunto: WORDPRES
Para: contacto@artepolitica.com

En vuestra página dicen que funcionan “gracias” al “sponsor” de referencia.- ¿ Quién es o quienes lo componen a WORD PRES??
Se puede saber o es SECRETO DE ESTADO KK???
Aguardo vuestra amable respuesta.-
XXXX XXXXX XXXXXXX
DNI X.XXX.XXX
NOTA: Soy uno de los “comentaristas” bloqueados en INFOBAE por el “politólogo” Tereschuk, a quien parece que no le gustan mis comentarios a sus artículos.-

Agustín Rossi (miércoles 21 de mayo de 2014 por la mañana)

Esta es la primera de una serie de entrevistas que vamos a realizar en Artepolítica, en principio a precandidatos presidenciales. Se trata de conversaciones donde tratamos de alejarnos un poco de los temas de coyuntura y dar algo que parece que falta en los medios de comunicación tradicionales: tiempo para expresar algunas ideas. Los editores del sitio vamos a tener en este módico proyecto la colaboración del periodista Ari Lijalad.

En esta oportunidad, nos recibió el ministro de Defensa, Agustín Rossi. Estuvimos charlando con él Nicolás Tereschuk y Ari Lijalad. Publicamos la conversación casi sin editar.  

Resaltamos algunas frases de la charla:

Publicamos la conversación casi sin editar. En el texto nos dirigimos al entrevistado con un respetuoso “usted”, que no es exactamente lo que se escucha en la grabación.

Ahí va:

 

Artepolítica: ¿Cómo le parece que está llegando el Gobierno Nacional a este momento, a la discusión sobre las precandidaturas?

Agustín Rossi: A mi me parece que llegamos muy bien. Tuvimos un claro intento desestabilizador, destituyente, entre diciembre y enero de este año, disfrazado de corrida cambiaria. Creo que ahí hubo una apuesta a que Cristina no finalizaba su mandato. Y me parece que a partir de la fijación de un nuevo tipo de cambio el Gobierno mostró el control político sobre la economía y sobre las principales variables macroeconómicas, condición que era indispensable y necesaria como para profundizar un ciclo de crecimiento económico. Nosotros desde el 2011 que venimos sosteniendo un proceso de restricción externa y fuimos buscando distintas herramientas como para ir transitándolo. Me parece que estamos en ese camino, podemos decir que estamos llevando adelante un proceso de resolver un momento de restricción externa sin apelar a las medidas clásicas, los ajustes económicos en la Argentina. Un gobierno con otra ideología lo que hubiera hecho es fijación de un nuevo tipo de cambio, congelamiento de paritarias, de salarios, disminución de la inversión pública, achicamiento del gasto. Todo eso es lo que no hizo nuestro gobierno. Así que llegamos en un buen escenario.

AP: Usted recién mencionaba el 2011, hay dos años del 54% del 2011 a diciembre/enero cuando fue la corrida cambiaria. Siempre está la discusión, incluso Kirchner la planteó, sobre quién conduce, si la economía o la política, o cuánto te condiciona la economía. En estos dos años, pasar del 54% de los votos a esta corrida donde parece que la economía quiere condicionar a la política, ¿qué pasó?

AR: Bueno, la corrida cambiaria también estuvo apenas al otro día del 54%. Tuvimos también una fuga importante de capitales que nos terminó llevando a tomar las decisiones de volver más rígido todo lo que significaba el control de capitales y el control de cambios en la Argentina. En esas situaciones no tiene que ver el 54% con la situación de la economía en la Argentina. Vuelvo a decir: una gran parte de la fuga de capitales nosotros la tuvimos entre que Cristina gana con el 54% y que asume su segundo mandato el 10 de diciembre, así que yo no haría una asociación de esas características entre economía y política. Nosotros hemos venido llevando adelante un proceso de crecimiento económico, durante todo este tiempo, claramente heterodoxo, basado fundamentalmente en reconstruir ese círculo virtuoso de la economía argentina a partir de la creación de una demanda agregada en forma permanente. ¿Cómo fuimos creando esa demanda agregada? Bueno, seis millones de puestos de trabajo, paritarias con la posibilidad de recomponer el poder adquisitivo del salario, asignación universal por hijo en un extremo, inclusión jubilatoria en el otro, pasar del 50 al 96% de los adultos mayores incluidos dentro del sistema jubilatorio, creo que el 48% de los hogares donde conviven dos adultos mayores tienen dos ingresos jubilatorios. Eso dio una demanda agregada que fue lo que traccionó en gran parte la economía argentina durante todos estos años. Del crecimiento al 7, al 8 por ciento, el 60% pongamosle para redondear, se explica por el crecimiento del mercado interno y el otro porcentaje por la performance del sector exportador.

 

AP: La pregunta iba apuntada a la correlación de fuerzas entre la política y los sectores más concentrados de la economía. Con un 54% tenés una correlación de fuerzas, en términos de legitimidad popular. Y por otro lado siempre está esa puja entre los sectores concentrados y los gobiernos votados. ¿Cómo analiza esa tensión en esos dos años?

AR: Esa tensión ha estado permanentemente. Lo que también estuvo en el 2009. Lo que no tuvimos en el 2009 era el nivel de restricción externa que tuvimos a partir del año 2011. Pero la tensión entre política y poder corporativo, donde está incluida la cuestión económica, estuvo permanentemente durante todos los años de gestión de nuestro gobierno. Es más, yo creo que si hay algo que distingue claramente a nuestro gobierno ha sido que por primera vez en muchos años la política logró disciplinar al poder corporativo en la Argentina, y poner el interés general del conjunto de la sociedad por sobre los intereses corporativos que existen en el país. En un país profundamente corporativo, el logro nuestro desde el punto de vista político ha sido fundamentalmente ese. Creo que lo nuevo, la diferencia entre 2011 y 2009 es que en 2011 aparece la restricción externa. Eso es lo novedoso. La tensión de política versus poder corporativo estuvo presente en todo este tiempo. Cuando uno toma, por ejemplo, después de las elecciones de 2009, ese documento de AEA donde intentan condicionar a la Presidenta, donde le dicen “baje las retenciones”, “no modifique la ley de medios”, “el diálogo”, todo el decálogo de la derecha, es el mismo que ahora, que se juntan algunos empresarios. Ese objetivo del 2009 era fundamentalmente condicionar a Cristina y el objetivo de ahora son los potenciales candidatos a presidente. ¿En qué idea? En la idea de recrear un escenario como fue el escenario del ´99 o del ´89, en donde uno en el ´89 podría haber concluido, al poco tiempo de haberlo visto andar a Menem, que cualquiera que hubiese sido el candidato a presidente que ganaba el plan económico era exactamente el mismo. Acordémonos del ´99, en donde los tres candidatos a presidente, tanto De la Rúa, como Duhalde, como Cavallo firmaron el sostenimiento de la convertibilidad. Te digo más: el que más se resistió a esa foto fue Eduardo Duhalde en ese momento. Entonces, la idea que persigue el poder corporativo hoy en la Argentina es decir: cualquiera sea hoy el candidato a presidente o cualquiera sea hoy quien gobierne la Argentina los próximos cuatro años el plan es este. Tienen que reducir impuestos, tienen que ajustar el gasto público, tienen que retomar este eufemismo con que engloban el tema del endeudamiento, “abrir la Argentina al mercado internacional”. Me parece que es la lógica con la cual se intenta frenar la puja distributiva. Esta es la lógica que se expresa en esa documentación. De vuelta: la idea es generar una priorización de los intereses corporativos sobre el poder político.

 

AP: Volviendo un poco a 2011-2013. En 2012, 2013, hubo muchos planteos del gobierno frente a esos poderes corporativos, nacionalización de YPF, reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, etc. Usted dice que la situación económica no es lo que derivó después en el 2013…

AR: No, yo lo que digo es lo siguiente. Nosotros asumimos en el 2003 y tuvimos presión del poder corporativo siempre. Creo que lo distinto a partir del 2011 es que aparece la restricción externa. Entonces eso le pone a toda esa presión un condimento distinto.

 

AP: Y que no hay posibilidad de reelección.

AR: Obviamente.

 

AP: Volviendo a lo político, como te parece que está el gobierno políticamente en esta etapa para enfrentar esas dos cosas: el poder corporativo y la restricción externa. ¿Eso le achica el margen, lo aprieta contra una pared?

AR: No me parece que sea una situación en la que te achiquen los márgenes de acción. Me parece que el gobierno, como tal, la Presidenta, sigue gobernando con la misma lógica que se vino gobernando a partir del 25 de mayo de 2003. No se ha modificado la lógica. Por eso yo reafirmaba esto que decía al principio: nosotros fijamos un nuevo tipo de cambio pero lanzamos el Plan Progresar. Fijamos un nuevo tipo de cambio pero las paritarias fueron libres en la Argentina cuando todos decían que iban a tener un techo. Fijamos un nuevo tipo de cambio y aumentamos las asignaciones en un 40%. La movilidad jubilatoria se siguió manteniendo y fijó un nuevo índice para los jubilados y pensionados. El Plan Procrear es un plan que sigue avanzando y que genera una dinamización del mercado interno de manera notable, además de generar todo lo que significa una política de reparación de derechos hacia un determinado sector de la sociedad. Las políticas del gobierno son las mismas que se han venido llevando adelante durante todo este tiempo, lo cual significa que el gobierno sigue trabajando con la misma hipótesis con la cual ha venido trabajando durante todos estos años, con la singularidad a la cual hacíamos referencia anteriormente.

 

AP: En el 2011-2013 el gobierno tuvo que aplicar el tema de los controles. ¿Puede ser que algunos sectores hayan sentido “bueno, está gente va contra los poderes corporativos, pero hay algunas medidas que las siento que son contra mi”, algunos sectores medios que vieron el tema de los controles como “ah, bueno, ahora se están metiendo un poco en mi casa”? ¿Qué piensa de la relación con esos sectores?

AR: A mi me parece que entra a jugar un gran rol que es el papel de los medios de comunicación en la Argentina. Nosotros hace tres meses flexibilizamos los controles y no se produjo ninguna de las cosas que se presagiaban que iban a suceder cuando se liberara el dólar. Ni hubo argentinos haciendo cola frente a los bancos para comprar el dólar, no sucedió nada de eso. Me parece que se construyó claramente un discurso alrededor de esa situación. Fijate que hoy nadie hace eje en una discusión o un discurso político alrededor del cepo al dólar, cuando en realidad lo que hizo el gobierno es mantener la misma cantidad de restricciones solamente las flexibilizó lo suficiente como para permitir el acceso. Me parece que lo que se fue construyendo como discurso opositor en la Argentina desde el mismo momento en que Cristina asume su segundo mandato es el eje clásico que tiene la derecha en Argentina desde Yrigoyen en adelante y que la tiene en distintos lugares de Latinoamérica y que son corrupción, inseguridad e inflación. Corrupción no detrás de transparentar el accionar de la política sino detrás de generar un escenario donde se debilite la política, se desprestigie la dirigencia política y junto con ese desprestigio la política tenga menos fuerza como herramienta transformadora de la sociedad argentina. Inflación en un intento de analizar la economía a partir de una sola variable, cosa que es un grave error. Imaginémonos que si analizamos la economía de los ´90 a través de la variable inflación hubiésemos concluido que la economía estaba muy bien, y la economía estaba absolutamente deteriorada, de tal manera que terminó implosionando después el país. Pero la inflación planteada fundamentalmente como que la única salida para bajar la inflación es el ajuste. El discurso es que para bajar la inflación hay que bajar los niveles de emisión, bajar los niveles de inversión del Estado, en salarios, en jubilaciones, en pensiones. Es decir, cuando ajustemos eso bajamos la inflación. Ese es el discurso. Y seguridad, incentivando las viejas recetas de la mano dura, la demagogia punitiva, y no tratando de dar un debate sobre una cosa que reconoce una complejidad de múltiples aspectos y que merece una mirada muchísimo más precisa. Y sobre todo una mirada más precisa de cómo funcionan las agencias de seguridad, sobre todo las provinciales, que son las agencias que tienen la responsabilidad primaria de garantizar la seguridad de los ciudadanos a partir de que las constituciones provinciales le otorgan a los gobiernos provinciales el mantenimiento de la seguridad, la salud y la educación. Esos son los ejes sobre los cuales ha trabajado la derecha durante todo este tiempo. Bueno, hay momentos donde el tema es “se disparó el dólar”, en momentos era el dólar blue, en otros el cepo cambiario, pero fundamentalmente lo que se mantiene durante todo este tiempo es ese eje. Son ejes que estuvieron presentes cuando lo derrocaron a Yrigoyen, en el ´55 cuando derrocaron a Perón, con Illia, con Frondizi, con el gobierno que termina el 24 de marzo del ´76 y también en el desprestigio que recibió Raúl Alfonsín en el ´88 y ´89, recordemos sino a Ricardo Mazzorin. Me parece que el desafío en términos políticos de nosotros como espacio político, como gobierno, es tratar de transmitirle a los argentinos que la problemática del país es mucho más extensa que estos tres ítems. No evitar la discusión. Pero dar una mirada de por qué sucede la inflación. Y decir que toda esta demanda agregada que decíamos al principio, exige toda una oferta. Muchas veces esa oferta, en vez de expresarse en un aumento de bienes y servicios se expresó con un aumento en los precios de esos bienes y eso generó una tensión en la situación inflacionaria sobre la que hay que trabajar. Pero no hay que hacer un plan de ajuste, no hay que reducir las jubilaciones, no hay que reducirle el sueldo a los trabajadores estatales, no hay que suprimir o suspender la movilidad jubilatoria. Me parece que hay que poner eso. Ayer salió el índice de desocupación: 7% de desocupación. Nosotros generamos 6 millones de puestos de trabajo durante estos años. Para que en la próxima década ese índice siga estando en ese orden, entre 6 y medio y 7 y medio, en la próxima década hay que generar 6 millones más de puestos de trabajo. Sería bueno que los candidatos presidenciales también digan cómo van a hacer para generarlos. Porque no he escuchado a nadie hablar sobre cómo se hace para generar puestos de trabajo en Argentina. No digo seis millones: un puesto de trabajo.

 

AP: ¿Cómo se hace?

AR: Como hemos hecho nosotros durante todo este tiempo. Nosotros apostamos, Néstor Kirchner apostó, fundamentalmente al desarrollo del mercado interno, a la sustitución de importaciones, como para tener el país que tenemos hoy. En el 2003 cuando Néstor asume podía haber elegido otro camino. Porque teníamos todavía una alta ventaja por el tipo de cambio de la devaluación asimétrica, y apostar al desarrollo del país exclusivamente con la performance del sector exportador y con bajos salarios en la Argentina. Hizo exactamente al revés y cambió un paradigma. En los ´90 te decían que no te aumentaban el sueldo porque era causante de inflación. Y Néstor dijo: “no, no es que la riqueza genera trabajo sino que el trabajo genera riqueza”. Como Cristina dijo en uno de sus últimos discursos, “siempre metimos por abajo para que la economía crezca”. Ningún país en el mundo se sostiene solamente con producción de materias primas. Porque la producción de materias primas no alcanza para contener al conjunto de los argentinos. Entonces lo que uno tiene que generar es fortalecimiento del mercado interno que te permita el desarrollo de una industria que sustituya importaciones y que al mismo tiempo te permita el crecimiento de una industria de servicios para abastecer ese mercado interno. Y con eso llegás al 6 y medio, 7 y medio de desocupación. No fue producto del espíritu santo o del viento de cola. Esto es lo que hay que decir y lo que hay que debatir. Cuando a mi me dicen: “en realidad vamos a tener un plan con metas de inflación para controlar la inflación”, yo asocio inmediatamente que lo van a hacer llevando la desocupación del 6 al 20%. Ese es el eje que tenemos que debatir en la Argentina. U otro eje como es el eje del Estado, qué Estado queremos. Nosotros encontramos un Estado bobo, ineficiente y vaciado, sin jerarquización. Bueno hoy tenemos un Estado que está presente con políticas sociales contundentes, la AUH, la inclusión jubilatoria, el Procrear, tenemos un Estado capaz de gestionar. Nosotros nos hicimos cargo del Correo porque Macri nos lo tiró por encima. Nos hicimos cargo de Aguas porque los franceses se fueron. Nos hicimos cargo de Aerolíneas porque se fueron los españoles. Todo lo que se había privatizado en los ´90 se tuvo que hacer cargo el Estado como para que las empresas fuesen eficientes. Y hemos demostrado niveles de eficiencia en la administración. Y también hemos cambiado un concepto. Porque dijimos que el agua es un derecho, cosa que no estaba en los ´90, concebida en términos de derechos. Tenemos un Estado capaz de orientar el crédito e incidir en el mercado financiero con la reforma de la Carta Orgánica del Central que permitió orientar el 5% de lo equivalente a los depósitos, orientándolo al sector productivo. Tenemos un Estado que administra un flujo de fondos que antes los administraban las AFJP que le permite funcionar como contracíclico en el momento en que sea necesario, y ponerse en el centro del dispositivo económico del país para actuar en un sentido contrario a lo que indican las leyes del mercado en determinado momento y circunstancias. Entonces, ¿ese es el Estado que van a mantener o ese no es el Estado que van a mantener?, ¿qué quieren decir cuando dicen “fin de ciclo”?, ¿que van a eliminar la AUH, que van a suspender la movilidad jubilatoria, que van a reprivatizar Aerolíneas o YPF, que van a volver las AFJP? Yo tengo derecho a preguntarme si un partido político que votó en contra de la movilidad jubilatoria la va a mantener, si votó en contra es porque está en contra. Alguien que votó en contra de recuperar la plata de las AFJP, ¿va a mantener este sistema previsional único, solidario? Me parece que el debate político en la Argentina tiene que ser un debate de ideas. Primero, porque las experiencias de debates consignistas han sido feas. Tuvimos un presidente que después de haber sido elegido presidente dijo “si decía lo que iba a hacer no me votaba nadie”. En segundo lugar, porque nuestra principal candidata no va a estar en el proceso electoral, que es la Presidenta de la Nación. Entonces lo que nosotros tenemos que proponer es un debate en donde el sistema de ideas esté presente y que cada uno de los candidatos diga qué es lo que piensa hacer con el gobierno a partir del 10 de diciembre de 2015. Y en tercer lugar porque la derecha nunca quiere discutir ideas, porque tiene ideas horribles. Entonces siempre lo que hace es esconderse en lugares comunes, en frases hechas. Esa es la lógica de la derecha. Yo me acuerdo la primera vez que Macri ganó la Ciudad de Buenos Aires la campaña que hizo saltando baches. ¿Quién no quiere tapar los baches? Todos. El problema es de dónde sacamos la plata. Ahí es donde nosotros tenemos que llevar el debate político.

 

AP: ¿Qué piensa de la idea de que asuma quien asuma las políticas van a ser dos cosas: “más o menos las mismas” y “más o menos moderadas”? En el sentido de lo que quieren mostrar candidatos como Massa, como Macri, con un discurso más bien moderado, donde dicen que la asignación va a continuar, hablan de lo social, “mantener lo bueno y corregir lo malo”…

AR: Nunca escuché una frase tan imbécil como mantener lo bueno y corregir lo malo. ¿Quién quiere lo contrario? Es una frase tan vacía de contenido… Es como si alguien dijera “yo apoyo lo que está bien y critico lo que está mal”. ¿Y quién no? Lo que está mal lo vamos a criticar todos y lo que está bien lo vamos a apoyar todos. Me parece que la política no puede reducirse a eso. Yo lo vi a (Sergio) Massa en alguna intervención previa a la campaña electoral de 2013 y dijo en una reunión con banqueros que podía existir la posibilidad de flexibilizar de nuevo el sistema previsional, abriendo una rendija para modificar el sistema de jubilaciones y pensiones. A mi me parece que lo que hay que hacer es decir lo que quiere hacer cada uno. O Macri que dijo que iba a ir para atrás con el Fútbol Para Todos. Hay que generar un escenario de interpelación donde cada uno de los candidatos diga qué es lo que va a hacer. ¿La Asignación la van a mantener? Bueno, ¿cómo, dónde? ¿Qué van a hacer con el sistema de jubilaciones y pensiones? Porque el discurso vacío, sin compromiso, me hace recordar a los niños pobres que tienen hambre y ricos que tienen tristeza. ¿Cómo no vamos a estar de acuerdo con esa frase o con esa consigna? Ahora lo que hay que definir es cuáles son las políticas concretas que se van a llevar adelante. ¿Por qué yo tengo que creerle a Macri que votó en contra de la nacionalización de YPF que va a mantener YPF estatizada? Estas son las cosas que cada uno tiene que expresar con claridad. Yo veo a los candidatos opositores muy cercanos a las demandas de los sectores corporativos. Esas demandas las conocemos todos. Y en la medida en que se acerque el proceso electoral ya van a hablar de baja de retenciones y después cuando bajás las retenciones, ¿cuál es el impacto fiscal? O modificación del impuesto al cheque. Todo eso tiene un impacto a la hora de gobernar y de gestionar.

 

AP: Sin entrar en “mantener lo que está bien y criticar lo que está mal”, de todo lo que se hizo, ¿qué se podría haber hecho mejor, qué no se pudo hacer todavía y qué faltó por tiempo o por correlación de fuerzas?

AR: Uno siempre tiene que tener la expectativa de ser mejor. La verdad es que me cuesta seriamente mirar hacia atrás y ver cuáles son las cosas que nos faltan hacer. Te diría que al contrario. En muchos momentos del proceso político de estos años, Néstor y Cristina estuvieron a la vanguardia de la toma de decisiones y a la vanguardia de lo que la media del espacio político pedía. Me parece que se hicieron las cosas que había que hacer en los momentos en los que había que hacerlas. Inclusive en momentos en donde el análisis previo de la correlación de fuerzas no era favorable. Nosotros avanzamos con la nacionalización de las AFJP después de haber perdido la 125. Avanzamos sobre la reforma de la Ley de Medios después de las elecciones de 2009. Poniéndome en el lugar de quien conduce tengo poco, nada diría, para criticar cómo se fue conduciendo el espacio político durante todos estos años. Si no lo demás es casi contrafáctico, ¿por qué no lo hicieron antes? Como nos decían con YPF. Y bueno, las situaciones son distintas. Yrigoyen creó YPF en el último tramo de su gobierno. De hecho el que lo designa a Mosconi no es Yrigoyen sino Alvear. Y Lázaro Cárdenas cuando nacionaliza la totalidad del sistema de producción de hidrocarburos en México lo hace también en el último tramo de su gobierno, después de hacer la reforma agraria. Nosotros teníamos el país que teníamos en 2003, con un presidente que había ganado con el 22% de los votos, el 26% de desocupación y el 60% de los argentinos debajo de la línea de la pobreza. Tuvimos un año como el 2008 donde el gobierno tensiona un debate que tiene claramente que ver con la distribución del ingreso, con la asignación de los recursos en la Argentina, absolutamente en soledad. Ese debate con el sector agropecuario, donde el gobierno invirtió una cantidad de energía enorme, energía política en ese debate. La energía política es como la batería, la usas y se va gastando. A veces generás hechos que te la permiten recargar. Y en todo momento depende de la gran voluntad política de quien conduce. Si algo yo aprendí de Néstor y Cristina ha sido del 2008 y 2009 cuando nos dieron un gran ejemplo de cómo se conduce un espacio político en situaciones “de adversidad”, en cuanto a lo que significa la relación de fuerzas.

 

AP: Todas esas conquistas en los ´90 eran parte de una utopía, incluso eran casi una reivindicación de panfleto. En ese sentido, ¿qué utopías faltan? Esta tal vez la reforma a la ley de entidades financieras heredada de la dictadura….¿Hay otras en discusión que el espacio kirchnerista estaría dispuesto a hacer en un nuevo período? O, en su caso, si fuera presidente, ¿cuáles son esas utopías que todavía tiene?

AR: La gran parte de la “deuda” que teníamos con la ley de entidades financieras fueron saldadas con la modificación de la Carta Orgánica del BCRA. Eso le dio un involucramiento al BCRA en lo que significa el sistema financiero, y un grado de autoridad que anteriormente no tenía. Teníamos un BCRA que era casi un espectador de lo que significaba el sistema financiero en la Argentina. A mi las cosas que me parece que faltan sobre las cuales tenemos que seguir avanzando son: sin duda profundizar el proceso de sustitución de importaciones. Todavía tenemos una industria que en la mayoría de sus rubros es deficitaria desde el punto de vista comercial. Una de las causantes de lo que significa la restricción externa. Resolver esa restricción desde el punto de vista industrial significa profundizar el proceso de sustitución de importaciones, tratando de tener una mirada que abarque la totalidad del proceso industrial. En donde además del producto final vengamos acompañando toda la cadena que nos permita claramente integrar desde el punto de vista nacional. Ese es un camino sobre el cual tenemos que ir. El otro desafío de los próximos años es la cuestión energética. Creo que ahí dimos un gran paso con la nacionalización de YPF. El desarrollo de Vaca Muerta nos puede llegar a dar en los próximos años autoabastecimiento energético o reducir lo que significa el déficit energético desde el punto de vista de la importación. Y en la medida en que eso se vaya desarrollando la posibilidad de tener energía barata en las próximas décadas. Nosotros tenemos el tercer reservorio de shale gas y el cuarto de petróleo no convencional del mundo, de las reservas conocidas. Esto nos puede dar una posibilidad de desarrollo y de crecimiento de la Argentina con muchísima mayor claridad. Los otros desafíos son desafíos de mantenimiento, como te dije anteriormente. Bueno, para seguir con el mantenimiento del 7% de desocupación necesitamos crear 8 millones de puestos de trabajo, para bajar al 6% necesitamos 10. ¿Cómo se hace para generar esos puestos de trabajo? Nosotros aprobamos por ejemplo la ley de educación técnica en el año 2005. Recién se puso en práctica en 2006, 2007, recién están saliendo los primeros alumnos que han hecho la escuela técnica en su integralidad, los seis años con la nueva ley, orientada claramente a los sectores industriales, productivos. Me parece que hay que mejorar todo lo que significa la transferencia de conocimiento de la ciencia y tecnología, del desarrollo científico y tecnológico, al sector productivo. Recuperamos más de 1.000 científicos. Bueno, el desafío que tenemos es que ese mundo de la ciencia esté involucrado y comunicado con el sector productivo y que esa transferencia de conocimiento se produzca para tener un sector productivo que genere mucho mayor valor agregado y que al mismo tiempo se reinvierta en ciencia y tecnología. El Estado tiene una capacidad, un límite, de inversión en ciencia y tecnología. No nos alcanza solamente con que el mundo de la ciencia tenga una mirada endógena: necesitamos que tenga una vinculación con el sector productivo. Somos un país de 40 millones de habitantes, con una gran superficie y poca cantidad de habitantes, o sea que hacia lo que hay que orientar a toda nuestra industria, a mi criterio, es a producir bienes de alto valor agregado y que compitan en una alta gama, porque no tenemos un mercado interno fuerte como para sostener determinado tipo de industria. Y para esa industria lo que necesitamos es un involucramiento del mundo de la ciencia y una mayor receptividad de parte de la industria. El desafío que planteó la presidenta, y que está en el Plan Estratégico Agroalimentario, acerca de industrializar la ruralidad, tiene que ver con la Argentina que pensamos hacia los próximos años, una Argentina en la que aparezcan una cantidad de localidades de entre 20, 50 y 70 mil habitantes que sean capaces de tener alguna industria pensada, fundamentalmente en el interior, vinculada a ese sector agropecuario, que retengan población en esos lugares, que el pibe que nace en ese lugar tenga la posibilidad de desarrollarse en esa localidad. Las tres provincias, según el censo de los ´90, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe, que son provincias que tienen producción diversificada pero que tienen un alto componente de producción primaria, de soja, crecieron entre el 2001 y 2010 por debajo de lo que creció la media nacional. Este es un dato que hay que tener en cuenta. Ahí hay un fuerte desafío para encarar y para llevar adelante.

 

AP: ¿Hay sectores del peronismo que se tientan con esa agenda corporativa, eso de “llego, cierro con el financiamiento internacional que se le negó a Cristina, con eso tiro para adelante y vuelvo a un peronismo con menos tensiones con el sector corporativo”?

AR: Yo no comparto eso. Creo que tenemos que seguir por el camino que empezamos en el 2003. En todo caso si hay un modelo a defender y continuar significa mantener lo que hemos conseguido durante todo este tiempo y profundizar e ir por nuevos logros. No comparto otra mirada, nacimos para interpelar al poder corporativo. Pudimos hacer todo lo que hicimos porque disciplinamos al poder corporativo. Si hubiésemos tratado de contener al poder corporativo nunca hubiésemos hecho lo que hicimos, ni hubiésemos nacionalizado YPF, ni las AFJP. Porque tomamos esas decisiones es porque pudimos avanzar durante todos estos años en la Argentina, para hacer un país más equilibrado, más justo.

 

AP: ¿Eso es el kirchnerismo o el peronismo?

AR: En mi caso, yo no tengo contradicción por mi identidad de peronista, de kirchnerista o de cristinista. Si hay alguno que tiene esa contradicción será problema de ese, yo no la tengo. Pero entiendo que el kirchnerismo se reencontró con las mejores políticas del primer gobierno del peronismo.

 

AP: Hay un planteo de la Presidenta acerca de que el kirchnerismo excede al peronismo, en el sentido de la convocatoria a otros sectores.

AR: Nosotros siempre hemos construido en esos términos. Hemos planteado que somos un proyecto político en donde la mayoría de sus integrantes tenemos como matriz partidaria al Partido Justicialista, pero que admite la presencia de dirigentes políticos de otra matriz partidaria. Pero tampoco es un hecho novedoso, Perón mismo construyó siempre con lo que él llamaba un frente, que permitió que dirigentes políticos de otra matriz partidaria pudiesen participar y compartir el desafío de construir este país desde esta lógica y desde esta perspectiva. Por eso yo digo que si voy a ser candidato, voy a ser “kandidato, con k”. Pero respecto a esta pregunta, que no me corresponde responder pero sí decir lo que pienso, me parece que va a estar bueno que el Frente Para la Victoria tenga sus primarias abiertas en agosto del año que viene. Eso va a permitir poner en valor un debate político, ideológico que se tiene que dar, que se tiene que llevar adelante, fundamentalmente con esto que dije al principio: la Argentina tiene que ir hacia un debate de ideas y cada candidato tiene que expresar qué es lo que quiere hacer, cuáles son las cosas que va a defender y de qué manera va a gobernar en los próximos años. Eso es claramente valioso, poder conocer dónde es que cada uno de nosotros se encuentra parado. Porque en términos históricos no pasó mucho tiempo desde los años ´90 hasta acá. Teníamos una política exterior donde le mandábamos peluches a los kelpers, una política económica donde el valor del trabajo era un valor secundario, donde el ministro de Economía decía “hemos reducido el plantel de Ferrocarriles Argentinos” y había sectores de la sociedad que aplaudían y nadie pensaba que esos despedidos eran argentinos que se quedaban sin trabajo y que llevaban el hambre a más argentinos. Creo que ese debate es un debate que está latente. Ojalá logremos un piso de coincidencias. Mientras el sector corporativo condicione a la política opositora, creo que es difícil de pensar. Yo veo en cada uno de los sectores opositores las demandas de las corporaciones, entonces es difícil de sostener.

 

AP: ¿Y piensa que las PASO son la mejor forma de definir al candidato?, ¿qué piensa de la discusión sobre modificar la ley para que el vice pueda ser electo después de las primarias?

AR: Creo que las PASO son un buen sistema, hoy está todo el mundo contento con las PASO. Todavía me acuerdo cuando lo defendimos nosotros, lo que nos costó conseguir los votos para aprobar esa ley. Son de las cosas que pasan en la Argentina, muchos dirigentes o diputados opositores me decían “che, no sabíamos que estabas tan ajustado con los votos”, porque todos querían que salga pero nadie quería votarla, era una cosa de locos. Le hicimos como cien modificaciones a la ley de las PASO y después no la votó ninguno, y modificaciones propuestas por la oposición. Me parece que es un sistema que fortalece a los partidos, que fortalece a los candidatos, porque llegan con un nivel de legitimidad. Sobre todo cuando hay primarias en los espacios políticos. Cuando no hay primarias, cuando son candidatos únicos en cada espacio político funciona casi como si fuera una primera vuelta por decirlo de alguna manera.

 

AP: ¿Pero le parece interesante la modificación para elegir el vice presidente, que sea el que sale segundo en las PASO?

AR: No, la verdad que no. No me puse a estudiarlo, pero ni siquiera se si es constitucional, porque vos tenés la boleta de presidente y vice en un solo cuerpo. No sé cómo sería. Pero la verdad que no, no me entusiasma esa reforma. No sé qué hará el Congreso, pero creo que la construcción de la fórmula también le va a permitira a cada candidato definir su perfil, es un elemento más como para que se tenga en cuenta. En todo caso lo que se tiene que hacer es lo que sucede en otros lugares del mundo, que los que son candidatos a presidente también son candidatos a diputado o a senador y terminan participando de la vida parlamentaria.

 

AP: ¿Le parece que hay una militancia a la altura de los desafíos que usted plantea o tiene una dinámica que tiene más que ver con defender lo hecho?

AR: Me parece que defender lo que se ha hecho no es poca cosa. Hay una parte que tiene que ver con el debate que es invisibilizado. Hay una trampa en esa idea de “discutamos el futuro”. Discutamos el futuro: pero también hablemos del pasado. Porque nosotros tenemos doce años de realizaciones, ¿por qué tengo que negar ese pasado? Si yo puedo explicar lo que voy a hacer en el futuro en gran parte recostándome en lo que hice en estos años.

 

AP: Algunos consultores políticos dicen “la gente quiere cambios”, “tenés que hablar de cambios…”

AR: Los consultores políticos dirán lo que quieran. Está claro que siempre ese clivaje continuidad-cambio aparece en cualquier proceso electoral, no solo nacional, sino en las provincias, en los municipios. Lo que yo creo es que el candidato del oficialismo en el 2015 tiene que ser oficialista. No puede no ser oficialista, para eso están los opositores. Nosotros tenemos que plantear muy claramente que somos parte de un proceso político que empezó en el 2003 y que quiere seguir gobernando la Argentina a partir del 2015. Pero en esa continuidad. Y asumiendo los nuevos desafíos, si nosotros asumimos todos los desafíos. En el 2003 había que resolver el problema del hambre en la Argentina. Teníamos las movilizaciones, los piquetes, las organizaciones sociales que te pedían bolsones de comida, pululaban, al menos en Rosario yo me acuerdo, cuatro mujeres armaban una copa de leche en el garage, en la cocina de su casa y le daban de comer a familia del barrio. Eso era una fotografía clásica del 2003. Por eso vimos esa demanda. Es esquemático lo que voy a decir, no quiere decir que haya sido linealmente así. Después de resolver la problemática del hambre había que resolver la problemática del trabajo y creamos seis millones de puestos de trabajo. Y después del trabajo nos planteamos los desafíos de bajar el trabajo en negro y lo bajamos del 49 al 33% y queremos seguir bajándolo. Ahora, mientras resolvíamos el hambre, el trabajo, el trabajo informal, también avanzamos sobre la demanda básica de cualquiera que es la demanda de la vivienda. Uno recorre el país y puede ver los distintos planes federales de vivienda que se hicieron en todas las provincias argentinas y en la mayor cantidad de municipios de nuestro país. Y nos quedaba afuera un sector de la sociedad y por eso en el 2011 lanzamos el Procrear. Nosotros visualizamos que con las políticas sociales, con la generación de empleo, todavía quedaba un sector que nos quedaba afuera, que teníamos que meterlo, y sacamos la AUH. Cubrimos hasta los pibes de 18 y nos dijeron “bueno con los pibes de 18 años también tenemos que mejorar las políticas” y las estamos mejorando con el Progresar. Es la historia del peronismo, que ha sido la historia de resolver las demandas sociales crecientes. Cuando vos resolvés una demanda social ponés a la sociedad en un escalón más alto y te plantean una nueva demanda. Esto es así, entonces esta es la continuidad. ¿Qué tenemos que decir nosotros del futuro? No lanzamos el plan Procrear en 2003, ¿qué hubiesen dicho si lo hubiésemos lanzado en 2003? Invertir recursos del Tesoro, de cualquier otro lado, para financiar una tasa de crédito hipotecario cuando teníamos el 60% de los argentinos bajo la línea de la pobreza. Había que priorizar cuáles eran las políticas públicas para ese momento. Por eso digo, esto que parece esquemático: hay una demanda social, la resolvemos. Subimos a la sociedad un escalón más: a partir de ahí surge otra demanda social más que también tenés que resolver. Y es infinita, es como la utopía de Galeano. ¿Qué es la utopía? Caminar, caminar, caminar, pero no llegás nunca, pero sirve para eso, para caminar. Entonces a mi me parece que es un trampa que nos quieran llevar a discutir solamente el futuro. Vamos a decir lo que pensamos hacer, pero asentados en lo que hicimos durante todos estos años.

 

AP: ¿Cómo piensa que lo van a tratar los medios como precandidato, después de haber sido uno de los que encabezó la pelea parlamentaria por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

AR: A mi me van a tratar como tratan generalmente al kirchnerismo. Algunos me tratarán mejor y otros peor. Los medios opositores a nuestro espacio político seguramente me tratarán de la misma manera que al conjunto del kirchnerismo, a la Presidenta, al resto. Esto también es un valor que nosotros tenemos que dignificar. ¿Alguien pensaba que la presidenta o Néstor cuando tomaron la decisión de mandar la Ley de Medios al Congreso no sabían que nos ganábamos la antipatía de los medios de comunicación más importante de la Argentina durante estos años?, ¿y que teníamos que sobrevivir a la descalificación permanente, la mentira, los agravios, los insultos de cada uno de estos medios de comunicación hegemónicos? Bueno, pero cuando uno gobierna desde el lugar que nosotros pensamos que hay que gobernar no hay que buscar la comodidad, sino que lo que uno busca es fundamentalmente hacer las cosas que le parece que tiene que hacer. Yo lo dije en el discurso de YPF, usé una frase de Scalabrini Ortiz, un párrafo que dice que no es tarea sencilla para los que gobiernan de esta manera, y habla del agua en el estanque, que uno no tiene que ser cuando gobierna como el agua del estanque, porque cuando se estanca, se pudre. Uno tiene que profundizar permanentemente y a partir de 2015 lo que tenemos que hacer es profundizar el camino. E ir resolviendo cada una de las demandas que vayan apareciendo como hemos sido capaces de resolver todas estas.

 

AP: Cristina después de 2015, incluso lo ha dicho ella, no va a ser candidata, va a estar fuera de roles institucionales. ¿Qué lugar va a tener?

AR: Va a tener el rol de líder. Los liderazgos políticos no tienen fecha de vencimiento, ni una fecha de finalización de mandato. Son construcciones sociales, sociológicas para decirlo más precisamente, que están más cerca de las páginas de la historia que de las páginas de las editoriales de los domingos. Creo que Cristina tiene un liderazgo político sobre amplios sectores del pueblo argentino que otros líderes políticos contemporáneos no lo tienen. Para mi sin dudas ha sido el liderazgo político que mayor cantidad de adversidades ha tenido que soportar y sobreponerse para constituirse como un liderazgo, en el 2008, en el 2009, la pérdida de Néstor en el 2010. O la última operación de Cristina en diciembre, seguramente en muchas hogares de nuestro país ha habido una foto, una vela prendida al lado. Y eso lo generan los liderazgos, no lo genera un dirigente político o un presidente. A mi me parece que quien hace política sin contemplar la existencia de ese liderazgo, más desde el Frente Para la Victoria, se equivoca. Creo que ella va a seguir siendo quien lidera el espacio político del Frente Para la Victoria, independientemente de quién sea presidente. Cuando un dirigente pasa la categoría de dirigente político, de ser diputado, gobernador, presidente, para ser líder, también los parámetros con que se los juzga son distintos a los parámetros con los que se juzga al resto de los dirigentes. A los líderes se los juzga, como dije anteriormente, desde la historia. A los dirigentes políticos nos juzgan desde la coyuntura, si hiciste esto bien, mal. Pero la valoración de la sociedad es distinta. Creo que la valoración que tiene la sociedad de Cristina es la de un liderazgo. La gente va a sentir, cuando Cristina deje de ser presidenta, una pérdida. Va a tener una sensación de vacío, cualquiera sea el siguiente presidente. Sobre todo los sectores humildes, los más postergados, van a sentir que quien ha sido su gran defensora durante todos estos años no está en el lugar donde ellos creen que tiene que estar. Porque hay cosas que no se entienden en la Argentina, si está todo tan mal, si está todo hecho un desastre, si no hemos hecho nada durante estos diez años, ¿por qué no la dejan a Cristina competir? Dénle la posibilidad de reelección, si total ganarían fácil. Así como a los europeos la política económica la define el Banco Central Europeo, acá te ajustan por el lado de la política. Viste que los europeos no tienen problema con la reelección indefinida. Total la economía se resuelve en otro lado. Independientemente de esto, creo que Cristina está en ese lugar, en una categoría de líder y querer generar opinión sobre ese liderazgo con las coordenadas lógicas del análisis político me parece que es un error. El nivel de empatía que tiene Cristina con sectores del pueblo argentino es infernal. Esa es otra de las cosas que se quieren invisibilizar, el liderazgo de Cristina. Creo que es un valor que tiene el Frente Para la Victoria.

Reforma y contrarreforma: quién ataca a Dilma y por qué

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Traducimos a los ponchazos y reproducimos esta nota del politólogo Marcus Iannoni publicada originalmente en el diario Jornal do Brasil.

Desde el año 2003 , con Lula, Brasil ingresó en la fase más importante de su historia. Por primera vez , los cambios modernizadores se producen no sólo en un contexto democrático , ya que esto también ocurrió en el período entre 1946 y 1964 , pero sobre todo en un ambiente político en el que las organizaciones efectivamente propias de los trabajadores, empezando por el PT y la CUT son parte de la dirección del proceso de cambio social. Dilma continuó los cambios iniciados por Lula, pero ha sido objeto de diversos ataques . ¿Quién ataca a la presidente y por qué lo hace? La respuesta requiere la identificación de los intereses en disputa y los actores involucrados.

Todo proceso de desarrollo se apoya en coaliciones. Fue así que desde el mercantilismo, la política económica implementada durante las revoluciones de las Revoluciones Inglesas del Siglo XVII (Puritana y Gloriosa), que condujeron a Inglaterra a la revolución industrial pionera y condición de la principal potencia mundial en el siglo XIX, pasando por la coalición bismarckiana, que industrializó a la entonces atrasada Alemania. En Inglaterra mercantilista la coalición involucró a los grandes propietarios de tierra y a la clase media urbana-comercial, incluyendo a los intereses financieros . En Alemania , la alianza fue entre las élites civiles y militares de la burocracia del gobierno, los grandes terratenientes y la burguesía industrial naciente. Los ejemplos continúan en el siglo XX: las experiencias de los estados desarrollistas del este de Asia , en los cuales a grosso modo en un primer momento, las coaliciones unieron a la burocracia gubernamental y a los los empresarios. Los regímenes políticos (democracia , autoritarismo , fascismo) tienen mucho que ver con las alianzas y las relaciones de fuerza en el transcurso de esos procesos. En tres casos principales mencionados  un claro perdedor fueron las relaciones agrarias precapitalistas, feudales, señoriales en el campo, los intereses de uso de suelo no capitalistas. Por otro lado, un ganador fue el interés industrialista de la burguesía. Cada transformación social , como es el caso de la revolución burguesa implica luchas entre clases y fracciones , resistencias de cambio social contrarrevolucionaria , progresiva y regresiva, de reforma y contra- reforma, finalmente, contradicciones.

En el Brasil de hoy , después de dos décadas perdidas (1980 y 1990) , la crisis de las políticas neoliberales – implementadas como alternativa al desarrollismo nacional en bancarrota – y la existencia de PT, de la CUT y de otras organizaciones populares y partidos como MST, UNE, PCdoB etc, presentes en la escena política desde el retorno a la democracia , ensayaron la victoria de Lula y el cambio en la relación de fuerzas. Las políticas del gobierno , no sin dificultades y contradicciones , comenzaron a perseguir a la inversión en capital productivo, la generación de empleo e ingresos, y la lucha contra las desigualdades y la exclusión social, este último a través de una amplia gama de políticas , tales como el aumento del salario mínimo , Bolsa Familia , RALLY , PROUNI , Mi Casa Mi vida, Luz para Todos, Territorios de la Ciudadanía, más médicos, Pronatec y así sucesivamente. De hecho, Lula y Dilma implementaron políticas de reforma, con base en una coalición entre el capital productivo y el trabajo asalariado. Pero a la reforma se oponen a las fuerzas de la contra-reforma.

En la campaña electoral de 2002 y el comienzo de su mandato, Lula fue víctima de una serie de prejuicios por su origen social pobre y nordestino, por no tener un título universitario, por no hablar inglés, por su posición ideológica (PT ), etc. Los logros de su gobierno , su gran popularidad y la reelección, hasta el punto de ser considerado un mito de la política, hicieron que la cara más visible de este prejuicio todavía existente, dé marcha atrás. Pero ahora, en 2014 , cuando habrá nuevas elecciones y pueda existir un cuarto mandato gubernamental – social para el desarrollo, la artillería se dirige contra Rousseff, quien en la campaña de 2010 , ya había sido bombardeada con la imagen sesgada que sería un “poste” de Lula. El mayor perjuicio es contra el PT.

¿Cuál es el ejército de la contra-reforma que atacó a Lula y ahora ataca a Dilma? En primer lugar, son los rentistas que invierten en activos financieros, incluyendo (pero no sólo) los bonos del gobierno, que están indexados a la tasa de interés preferencial, la Selic. Si en los años de Cardoso la tasa Selic promedio fue superior al 20% , se redujo al 15 % en los años de Lula y el 10% con Dilma. Es decir, en el balance de situación, la especulación con el Tesoro Nacional perdió terreno, aunque todavía es muy fuerte, ya que, a pesar de la crisis que el neoliberalismo ha provocado , en 2008 en la economía internacional, los intereses de la financiarización todavía tienen bases estructurales en el capitalismo nacional y mundial, debido principalmente a la globalización financiera , que mantiene el libre flujo de capitales y se opone a los mecanismos de control y regulación. Brasil también se inserta en el circuito de la valorización del capital financiarizado y especulativo. Las acciones de Dilma buscando implementar gradualmente una política macroeconómica más favorable al social-desarrollismo, empezando por un mayor alineamiento del Banco Central con los objetivos de generación de empleo y salarios, aunque sin dejar de lado el control de la inflación, movilizan la ira de los rentistas y sus aliados en los medios de comunicación y en los estratos de la clase media ideológicamente aferrados a las ideas neoliberales e individualistas.

Además de los rentistas , los medios y estratos neoliberales de las clases medias, ¿quién más compone la coalición de la Contrarreforma? Los grupos financieros que intermedian la riqueza de los rentistas, es decir, las instituciones financieras que siguen apostando por el camino del dinero fácil, con recursos del erario público, empezando por los grandes bancos. Lula y Dilma no pudieron poner fin a la financiarización, porque es un fenómeno estructural del capitalismo y su superación depende no sólo de actos aislados y de la voluntad política de los gobiernos nacionales, incluso teniendo en cuenta que hay un cierto margen de maniobra para que los países actúen. Pero avanzaron, entre otros, induciendo las instituciones financieras a una mayor oferta de crédito para el consumo familiar y la producción, los individuos y las empresas, proponiendo al frente de esa tarea a los bancos federales (BNDES, BB y CEF). La oferta de crédito entre junio de 2003 y junio de 2013 se incrementó en 564 % , habiendo pasado la relación crédito / PIB en el mismo período, de 24,7 % a 55,2 %, mientras que la morosidad se redujo 5,2 %.

No por razones contra- reformistas , sino por las aspiraciones socialistas de corto plazo y no sostenible , los izquierdistas critican Dilma. Ellos quieren más y más (¿y quién no? ) y desprecian lo que se ha hecho. Por ejemplo , en la educación superior están en contra el REUNI, el cual expandió en gran medida la educación superior federal en Brasil. Terminan haciendo coro con la oposición institucional , con el PSDB , DEM , PPS, y ahora con la coalición PSB- Network. Como nunca antes en la historia de Brasil lo óptimo es tan enemigo de lo bueno. Incluso en un contexto de crisis internacional en 2013, Brasil alcanzó el tercer lugar en crecimiento económico, en un ránking que involucra a 13 países desarrollados y emergentes. Creció 2,3 % , sólo por debajo de China (7,7 %) y Corea del Sur (2,6 %).

En el fondo, hay una disputa sobre el presupuesto, los recursos humanos y de organización del Estado: ¿ellos deben servir a qué intereses y a qué modelo económico? Dilma es atacada principalmente para que la reforma social ya hecha y que los manifestantes de Junio quieren profundizar se interrumpa y algunas minorías millonarias puedan apostar las ganancias proporcionadas por la contrarreforma neoliberal.

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Cronología sobre el fracaso de la mano dura

El Centro de Estudios Legales y Sociales publicó una Cronología sobre el fracaso de la mano dura. Lo hizo junto con la publicación de un documento que se titula “Un Estado presente no es un Estado violento“. Acá abajo está para debatirlo.

La publicación coincide con el anuncio de un nuevo plan de seguridad en la provincia de Buenos Aires, pero si ampliamos el foco sabemos que por todos lados tenemos temas para mirar con lupa. Estuvieron las rebeliones de las policías provinciales en diciembre -que sacudieron a gobernadores y a la Casa Rosada-, el “corrimiento” de casi todos los partidos políticos del debate del Código Penal apurados por los grito del Frente Renovador y todo el debate que tuvo que ver con “linchamientos”.

En este blog habíamos publicado posts como este o este donde últimamente abordamos el tema. Creemos que el debate (y que nos rompamos un poco el mate al respecto) es necesario porque tanto el extremo de la “mano dura” como el que implicaría que una gran porción de la población sienta que al Estado “no le importa” la preocupación social y demanda sobre seguridad son igual de peligrosos.

Presidentes vs Resto del mundo

Esta nota escrita por Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk  fue publicada originalmente en el Estadista 

A través de una metodología novedosa y original basada en el uso de la red social Twitter, Ernesto Calvo y Andrés Malamud trazaron un mapa de coordenadas políticas que permite visualizar cómo se agrupan o distancian los principales dirigentes del país. En su texto, publicada en la edición número 94 de el estadista, los politólogos destacan que a partir de la visualización producida, “el eje ordenador de la política argentina o, más modestamente, de los políticos que tuitean, no es peronismo-antiperonismo ni izquierda- derecha sino Gobierno-oposición”.

Una primera línea de análisis (y de polémica) está referida al hecho de si se verifica o no el doble espectro conformado, por un lado, por izquierda y derecha y, por el otro, peronismo y antiperonismo (abajo/arriba), enunciado por Pierre Ostiguy. El propio politólogo canadiense respondió en otra nota que su hipótesis no parece haber quedado del todo invalidada. La presencia en el vértice inferior izquierdo de la presidenta Cristina Kirchner no deja de ser notoria en el gráfico. Más allá de esto, aquí vale la pena volver unos casilleros hacia atrás para preguntarnos por qué tendría lugar la nueva dinámica de la que hablan Calvo y Malamud.

Consideramos que resulta fructífero incorporar al análisis y darle relevancia al concepto de liderazgo presidencial, a partir de su centralidad no sólo en nuestro país sino también en Sudamérica.

LOS LIDERAZGOS

Una mirada más abarcativa nos permite comprender la importancia que fueron adoptando los liderazgos presidenciales en nuestra región en la última década. En los años ’80 y ’90, mientras que el régimen democrático mostraba estabilidad, aparecían como un fenómeno recurrente las salidas anticipadas de presidentes sudamericanos (Fernando Collor de Mello en Brasil, Carlos Andrés Pérez en Venezuela, Abdalá Bucaram en Ecuador y Cubas Grau en Paraguay, por sólo nombrar algunos).

Las caídas de estos mandatarios ocurrieron en el marco de distintos tipos de presidencialismo, caracterizados por disímiles sistemas de partidos y con desiguales poderes presidenciales y constitucionales del Poder Ejecutivo. Así, en la gran mayoría de los países de la región ocurrieron episodios de inestabilidad que presentaban rasgos novedosos: salidas anticipadas de presidentes y perdurabilidad del régimen democrático.

Desde allí que algunos autores comenzaron a denominar a este fenómeno como de “inestabilidad presidencial” (Ollier, 2008: 75) [1]. En el marco de un bajo nivel de institucionalización en la mayoría de los países de la región –lo que implica, salvo en los casos de Chile y Uruguay, la primacía de mecanismos informales, una baja rutinización de las reglas y constantes modificación de los parámetros legales– la variable explicativa de estas interrupciones anticipadas del poder debía buscarse entonces en la propia figura del presidente y no en las instituciones que lo condicionan en el ejercicio del poder.

En contraste con este proceso descripto, los recientes liderazgos presidenciales surgidos en el nuevo siglo en Sudamérica resaltan por su estabilidad. Y esto en el marco de una nueva lógica de funcionamiento en el interior del sistema político y que debe ser subrayada: como también lo señala Ollier, la tradicional tensión oficialismo-oposición se desplaza ahora, por la centralidad del liderazgo del jefe de Estado, a una dinámica presidente-oposición.

Es con estos conceptos en mente que el gráfico producido por Malamud y Calvo cobra un nuevo sentido. Esta nueva lógica se enmarca dentro de un nuevo proceso político institucional que tiene su centro en el liderazgo presidencial y que irradia a todo el sistema político. De esa manera, es probable que de usar la misma metodología de Calvo y Malamud en Bolivia o Ecuador, los datos diesen un resultado similar con el clivaje proMorales/Correa y antiMorales/Correa.

Desde allí que creemos indispensable para dar cuenta de las relaciones que se establecen en el sistema político en nuestros países sudamericanos y comprender su lógica de funcionamiento, interrogarse acerca de cómo gobiernan los presidentes, cuáles son sus estilos de liderazgo, qué recursos de poder detentan y cuáles nuevos generan los primeros mandatarios en su acción de gobierno. A su vez, se debe incorporar al análisis la capacidad de algunos de estos líderes de construir una nueva institucionalidad en el interior de regímenes políticos en los cuales los procedimientos formales explican sólo de manera parcial la dinámica política.

Debe recordarse además que estos procesos políticos comenzaron a desarrollarse a principios del nuevo siglo en un escenario de pronunciadas crisis de representación, lo que aumentó, de este modo, la atención y la esperanza depositada sobre los primeros mandatarios. Este marco explicativo permite comenzar a entender que esa división primordial Gobierno-oposición –más precisamente, presidente-oposición– no se da por generación espontánea, sino que obedece a una dinámica política particular en la que la estabilidad –en contraste con la pretérita inestabilidad– aparece como un rasgo clave.

[1] María Matilde Ollier: “La institucionalización democrática en el callejón: la inestabilidad presidencial en Argentina (1999-2003)”, América Latina Hoy, núm. 49, agosto, 2008, pp. 73-103, Universidad de Salamanca, España.

El estado sos vos

damiensUn chico de 18 años, David Moreyra, anda en moto con otro muchacho en un barrio de Rosario. Según dicen testigos, le arrebatan el bolso a una joven mamá. Se cae de la moto. Los que miran la escena lo agarran, lo derriban, lo patean en el piso. Le siguen pegando más de una hora y, según cuentn algunos, discuten cómo hacer para turnarse. Cuando llega la policía y la ambulancia, lo llevan al hospital, en donde muere por la pérdida de masa encefálica. Su mamá, madre de otros tres hermanos, dona sus órganos.

En los días siguientes, un efecto imitación hace aparecer turbamultas que casi matan a golpes a supuestos delincuentes en la Ciudad de Buenos Aires, en General Roca, en La Rioja. En Rosario, un grupo de personas golpea hasta mandar al hospital y prende fuego a la moto de dos adolescentes, confundiéndolos con ladrones. En una entrevista, uno de los golpeadores de estos episodios dice “sí, le pegamos, pero nos cuidamos para no matarlo.”

Todas las principales figuras opositoras rápidamente engloban en el “no, pero…”. Sergio Massa y Mauricio Macri dijeron: ante la falta de estado “los vecinos” hacen justicia por mano propia. Hermes Binner dijo “esto sucede por la impunidad.” Mauricio Macri dijo “no avalo los linchamientos.” “No avalo”, no “condeno.” Macri además dijo que Macri “La Argentina se está yendo de madre en términos de inseguridad.” Yendo de qué manos, hacia quién. El diario Clarín habla en tapa de “palizas a delicuentes” por parte de “vecinos.” como si pudiera ser nombrado como delincuente alguien que no ha sido juzgado. Cómo si un vecino fuese alguien que se baja de un auto para pegarle a otro en el piso.

¿El estado está ausente? Seguramente, y aquí lo hemos dicho varias veces, hace falta más y mejor estado en la Argentina. El tema es qué estado hace falta: ¿hace falta más policías que administren y manejen la frontera del delito? ¿Más trabajadoras sociales? ¿Más maestros? ¿Más obreros de obra pública? ¿Más empleados de Anses? ¿Más agencias impositivas? ¿Qué estado? ¿Financiado con qué dinero? ¿Orientado con qué leyes?

Mauricio Macri, Sergio Massa y Hermes Binner lamentan la ausencia del estado. Pero ellos son “el estado.” El jefe de gobierno de la ciudad en donde un grupo de vecinos casi matan a un supuesto asaltante en una de las esquinas más emblemáticas de la ciudad es el estado. El ex jefe de gabinete, ex intentedente de Tigre y hoy diputado nacional es el estado. El candidato a presidencial de la fuerza que gobierna hace años Santa Fe y Rosario es el estado. Ustedes son el estado. Además, recordemos, la seguridad pública es potestad primaria de las provincias. ¿Que van a hacer? Sean específicos, por favor. El estado está en los detalles.

También debe ser específico en este punto el gobierno nacional. ¿Cuál es la agenda de políticas públicas del ministerio de seguridad nacional, por ejemplo? ¿No sería hora de convocar a un consejo amplio, con representación de todas las provincias y organizaciones sociales para discutir un tema del que no se sabe cuál es la solución?

El estado también era la comisión multpartidaria que, durante dos años, discutió la reforma del Código Penal, tijereteado por las reformas pedidas por Blumberg (dicho sea de paso, cuánto mucho mejor estábamos en ese momento, cuando las demandas sociales se dirigían al código penal y no al vigilantismo civil clasista.) Segio Massa no tardó ni un minuto en desechar ese estado, en nombre de “la gente.” Pero el estado que reclaman a veces, tiene que ir en contra de “la gente.”

Es cierto: la inseguridad y el delito es una preocupación muy grande de los habitantes de la Argentina. Es cierto, falta mucho en materia de política pública. Es cierto, en un año y medio se juega una elección presidencial de enorme importancia y todo es justo en política. Pero no nos engañemos: estamos en un momento crucial de nuestra comunidad política.

Por primera vez en treinta años hay un grupo de dirigentes políticos relevantes (no todos, pero algunos muy importantes) que desafían abiertamente el marco discursivo que la sociedad argentina se dio a si misma a la salida del Proceso: mantenimiento del estado de derecho, reivindicación del juicio y castigo con todas las de la ley, antiautoritarismo. (Vaya un homenaje a las organizaciones de derechos humanos, que nunca reivindicaron el linchamiento como forma de retribución, ni siquiera cuando los torturadores de sus hijos caminaban entre ellos.) Sí, siempre hubo crímenes y sí, siempre hubieron autoritarios entre nosotros. Pero, por lo menos, hasta ahora ciertas cosas no podían decirse abiertamente. Ahora se han dicho. ya sea por convicción o por cálculo, pero se ha normalizado y legitimado la violencia abierta.

Es posible que los políticos que así justifican un orden aún más violento y aún más injusto ganen una o varias elecciones Sin embargo, es poco probable que lleguen a ser líderes.

Fuente de la imagen.

¿Qué hiciste por la dictadura últimamente?

El golpe de Estado de 1976 no es (sólo) un hecho que ocurrió en el pasado. Aunque haya a quien le suene demodé seguir diciéndolo cuando las nuevas olas son poskirchneristas, se nos ocurre que ese hecho sigue moldeando varios de los contornos que tiene nuestro Estado, nuestro mercado y nuestra sociedad y la forma en que ellos se cruzan, atraen, repelen o combinan.

Este que colgamos acá es el documento que la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) le alcanzó a la dictadura en 1978 y que el Ministerio de Defensa dio a conocer hace unos días. Es un documento que habla de lograr “una sociedad sana en lo físico y moral”, propende a “apoyar una política mundial (sic) de despolitización de las manifestaciones culturales”, educar “a los argentinos en la trascendencia y el valor de la personalidad” en un mundo en el que “la masificación es segregada por todos los poros de la vida social”. Se propone implantar una “auténtica economía de mercado” y la “interconexión con los grandes centros financieros mundiales”. El documento está condimentado con algunas generalidades, pero tiene un profundo ánimo de refundación política, económica y social profundamente excluyente.

Nos preguntamos cuántos hoy siguen impulsando algún que otro de los principios volcados en estas páginas y buscando quien los aplique.

Descarga: Adeba – Presentación atinente a los antecedentes, fundamentos y alcances para un esquema de proyecto nacional

#docentes

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Los editores de este blog gustamos de mandarnos mails o bien porque sí o bien para ver por dónde está saltando la vizcacha, sobre todo cuando no llegamos a ver bien por dónde viene. En este caso, departimos acerca del conflicto docente que, tras una muy importante marcha en La Plata ahora escaló con el anuncio de una movilización nacional. Ayer se dispuso por decreto un aumento del 30,9%.

Los fragmentos provisorios, contradictorios, discutibles, apresurados:

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El fantasma de la B

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El presidente del Comité Nacional de la UCR, Ernesto Sanz, tiene una teoría que dice así: en el actual período, que se extiende hasta la transición electoral de 2015, el peronismo “no le puede echar la culpa de nada de lo que pasa a nadie“.

La teoría se completa, de forma bastante atolondrada, con una idea de que entonces el no-peronismo gana “momentum”, conforma una coalición “republicana y democrática” y, a no olvidarlo, él es el candidato presidencial de la hora.

Más allá del apuro en teorizar y en la dificultad de conectar la teoría con la práctica, algo hay. Y, hablando del kirchnerismo, en estos días de cortes de luz en el marco de la ola de calor más grande en cien años, al decir del diario El País, la falencia se volvió notoria.

Para apenas opinar,  porque pontificando ya está lleno:

A los que hacemos este blog, cuando vemos al Gobierno sin respuestas adecuadas (los piquetes, amén de las quejas y puteadas, piden por alguien que les de alguna respuesta)  nos preocupa y nos duele. No nos desvela, como vemos que les preocupa a algunos compañeros, el tema de “cómo nos verá el futuro”. Eso es totalmente secundario (o terciario).

Nos preocupa cómo nos ve el presente. Porque, a diferencia de cierto sentido común que propugna que los buenos gobiernos son aquellos capaces de “pensar el largo plazo”, la historia nos demuestra que los gobernantes que de verdad quedan en la historia son los que se ocuparon muy fuertemente del presente de sus pueblos.

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Artepolítica para Android

Javyer Der Derian se copó y armó la aplicación de Artepolítica para Android.

Se puede bajar en celulares, tabletas y etcéteras acá.

Muchas gracias por la iniciativa y Feliz Navidad.

30 años: llegamos, seguimos.

Toda democracia es siempre un proyecto inconcluso. Pero acá seguimos. No es poco.

IN MEMORIAM

El lector ZXC envía este texto:
De pronto el diario me abruma con una noticia triste, tristísima, ha fallecido el sabado un querido amigo y colega músico, Jorge “Negro” Gonzalez, contrabajista.

Conocí al Negro mucho antes de que fuera alguien mínimamente conocido en el ambiente artístico y por pura casualidad.

Solía encontrarme (a mis doce años) con otros pibes aspirantes a músicos en Plaza Francia, donde tenazmente y sin otros medios que el oído ni mas atributos que la voluntad, intentabamos desentrañar los secretos de como tocar blues, sería el año 1968 o 69, no recuerdo con exactitud.

Uno de los chicos, que era del barrio, nos invito un sabado a una reunión de músicos que se realizaba en una casa de la calle Posadas, ahí cerca.

En la reunión, que se realizaba en una casa lujosa, cuyos detalles hoy escapan de mi memoria, estaban casi todos los que eran en esos años los mejores músicos de jazz argentinos.

Era la primera vez que presenciaba una jam session.

Los tipos tocaban como poseídos cosas intrincadísimas que en mi imaginación rivalizaban con todo lo que yo había escuchado hasta entonces y que a mi corta edad, hay que reconocer, no eran demasiadas.

Los solistas iban desfilando uno a uno, Jorge Anders, el Gato Barbieri, Baby Lopez Fürst, Jorge Navarro, Lalo Schiffrin, el Chivo Borraro, Oscar Cardozo Ocampo, Hugo Pierre, y algún que otro “principiante” mas…..

Suena a locura y a fantasía,….pero no.

En la casa de un tal Tarsia se reunían los fines de semana  los músicos de jazz de Buenos Aires a zapar libremente.

Como dije, los solistas iban pasando de a uno en fondo y tema tras tema, pero el contrabajista era siempre el mismo, que con total parsimonia y solvencia acompañaba cada tema sin preocuparse por buscar la parte, como si toda la Biblioteca de Babel del jazz estuviera depositada en su cabeza.

Tras un intervalo, cuando los demas se habían ido a tomar algo, se me acerca el Negro y me pregunta si quiero tocar…..

Una verguenza púrpura se apoderó de mí , ¿que cuernos iba a tocar yo, que apenas podía improvisar tres notas en un blues cuadrado teniendo enfrente al seleccionado musical de la Argentina de ese tiempo?

Tomó el contrabajo con paciencia oriental  y me desafió: Seguime que vas a poder, además nadie nos mira….

Descendió a mi ínfimo nivel para tocar un blues rudimentario de tres tonos y tuvo al final el gesto afectuoso de decirme: “No te preocupes ya vas a mejorar”

Años después promediando la secundaría lo volví a encontrar.

Un compañero de clase amante fanático del jazz había creado con “Bocha” el dueño de la disquería Zival´s y con Cesar Parisi “El club de Jazz”, una incipiente asociación que tenía por objeto organizar conciertos de jazz en la casa de “alguién” que prestaba una casona por San Cristobal lo suficientemente grande como para meter cien personas apiñadas mas los músicos.

Como en el encuentro relatado anteriormente, los solistas pasaban pero el contrabajista era casi siempre Jorge “Negro” Gonzalez, que a esa altura podía confirmar con mas objetividad que efectivamente tenía la Biblioteca de Babel en su cabeza.

En 1972 Jorge se une a Litto Nebbia y en conjunto con Nestor Astarita graban el que a mi entender es el mejor disco de la carrera de Litto: “Muerte en la Catedral”.

No hay peor mal en Argentina que el que no te puedan encasillar con facilidad.

Tanto la “intelligentzia” del rock como del jazz afilaron los colmillos….”esto no es tango”, “esto no es jazz”, “esto no es rock”, “esto no es….”

Llegaron la Triple A, las bombas los exilios, y la oscuridad agazapada se irguió de golpe.

El Golpe.

Todo hombre tiene en su vida casi siempre la oportunidad de encontrar “su momento”….. no es algo que se busca, sencillamente acontece, a veces sin que el protagonista sea conciente de lo trascendental o simplemente sin proponerselo.

La ferocidad de la dictadura se habia ensañado mas con los escritores y los actores que con los músicos, vaya uno a saber porque, pero el hecho es que la actividad musical en Buenos Aires no se había paralizado totalmente.

En el año del mundial Jorge decide abrir un pequeño establecimiento gastronómico nocturno por San Telmo, que como aditamento tenía un pequeñísimo escenario para shows en vivo.

Supongo que la idea inicial era hacer una especie de whisqueria que en lugar de putas tuviera músicos y de ese modo ganarse el mango que en la profesión ya escaseaba.

Lo llamó Jazz & Pop.

El número vivo estaría constituído por todos los que nos encontrabamos a zapar en las jam session pero de un modo mas organizado.

Los días de semana actuarían grupos establecidos y los domingos habría zapada libre.

Como ocurre con todo plan….., la realidad se ocupa pertinazmente de deformarlo y nada podía haber comenzado peor…..

El día de la inauguración ocurre una pelea entre dos concurrentes y en un episodio confuso uno mata a otro.

Policia, documentos, todos detenidos……

El Negro no se amilanó y al día siguiente abrió de nuevo el boliche.

No se cuantas veces cayó la cana en esos años pero fueron innumerables, tantas como para desanimar a al mas valiente, a tal punto que un día uno de los canas me dijo: “No se porque uds. siguen viniendo si saben que vamos a caer en cualquier momento para llevarnoslos”

El Negro no arrugó y el boliche se mantuvo abierto.

……y lo que estaba pensado como un rebusque para ganarse el mango terminó siendo un refugio de libertad para los músicos de jazz …y de folklore…y de rock.

El jazz que se tocaba en Jazz & Pop era la antítesis de la ortodoxia y el estilismo que se cultiva con tanto afán actualmente en Buenos Aires.

Los domingos que era el día en que se preveía que actuarían los aficionados en jam session terminó siendo el día mas atractivo de la programación.

Absolutamente todos los músicos de jazz internacionales que visitaron la Argentina por esos años terminaron yendo los domingos a zapar en trasnoche a Jazz & Pop.

Hay que recordar que para quienes estudiabamos música la ausencia de material educativo impreso era absoluta, no solo porque no se importaba sino porque existía muy poco por entonces.

Poder ver en vivo a maestros de la talla Chick Corea, Hermeto Pascoal o Egberto Gismonti y además poder tocar con ellos aunque fuera diez minutos no es algo que sucede habitualmente en cualquier boliche ni en cualquier ciudad del mundo.

No recuerdo cuando cerró, pero con la llegada de la democracia aparecieron infinidad de nuevos escenarios y ya no tuvo mas sentido la idea de refugio.

Jorge volvió a abrir nuevos boliches con escenario durante la época democrática con otras propuestas pero siempre con la misma generosidad hacia los músicos.

Luego del incendio de Cromañon, la Ciudad de Buenos Aires sufrió una clausura masiva de sus escenarios y entonces Jorge, tal como hizo durante la dictadura decidió reabrir Jazz & Pop como símbolo de resistencia y goce.

Hoy Jazz & Pop es el lugar por exelencia que tienen los músicos jovens para empezar a probarse en el escenario.

Jorge no fué un virtuoso del contrabajo ni tampoco un compositor, director o arreglador, fue sencillamente una persona generosa que derramo su generosidad sin retacearla sobre todos los que lo conocimos.

Que descanses en paz.”

“Hay que seguir profundizando el modelo para que cada vez haya más argentinos incluidos”

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ, LUEGO DEL ACTO DE JURAMENTO DE NUEVOS INTEGRANTES DEL GABINETE, DESDE EL PATIO DE LAS PALMERAS, EN CASA ROSADA.

¿Me escuchan bien? ¿Están seguros? ¡Cuántos los extrañé, por Dios! (APLAUSOS). Quiero agradecer, en esta tarde y en este día tan especial, del 20 de noviembre, Día de la Soberanía Nacional, la presencia de jóvenes, de trabajadores, de sindicatos, de movimientos sociales, de movimientos juveniles, de todo lo que conforma este espacio político plural, diverso que viene trabajando, desde hace mucho tiempo, en la República Argentina.
Yo también los amo a todos y mucho, yo venía pensando, hoy, después de tantas cosas que pasaron en estos días y justo este Día de la Soberanía Nacional, el otro día cuando a través de las redes tomé contacto no sólo con los argentinos, sino con muchísimos hombres y mujeres de distintas latitudes, que se habían preocupado por nuestro país, porque preocuparse por la Presidenta no es que se están preocupando por la Presidenta, se están preocupando por el país, porque a mí me toca presidir el país y pensaba en todas estas cartas que enumeraba y ayer estaba recibiendo una carta, que parece que hubiera sido escrita para el día de hoy. Es de una abogada, de Rosario, 46 años, no la conozco, se llama María de las Mercedes Beltrán, que me escribe una carta muy hermosa, donde me cuenta todo lo que ha significado para ella esto que se ha vivido y esto que se vive y vivimos en el país.

Pero lo que más rescaté de esa carta, que además la acompañó por una muestra de cariño inconmensurable, me tejió una carpeta, a crochet, inmensa, como un mantel con los colores de la bandera argentina, una anécdota de esa carta me decía que hacía unos días había ido a comprar una heladera, a un comercio. A ella y a su marido, les está yendo bien, tiene una fábrica de PVC su compañero y entonces cuando pidió la heladera el vendedor le preguntó qué requisitos, qué heladera quiere. Bueno, primer requisito sine qua non, que sea industria nacional. ¿Y saben qué le dijo él? ¿Y saben qué le contestó, inmediatamente, el vendedor?, me dijo ella en la carta. “Usted es de la Presidenta”. Y yo dije: “listo, con esto ya tengo ganado lo que toda la vida luché, luchar por una soberanía nacional”, que se manifiesta en este resurgimiento del aparato productivo nacional, que tenemos que seguir profundizando, avanzando, mejorando y que nos permite, hoy, a los argentinos anunciar, en este tercer trimestre, de este año 2013, que la desocupación – merced de la actividad económica – ha vuelto a descender y se ubica en el 6,8 por ciento, la más baja de toda la serie histórica, de los terceros trimestres, porque sabemos que por cuestiones de estacionalidad, siempre la más baja se da en el cuarto trimestre y teníamos la marca más baja del 2011, que era el 6,7. (APLAUSOS).

Pero además, también, antes de que me pasara lo que me pasó estuve en los últimos actos, recién veía a Silvina, nuestra senadora, y a Miguel Pichetto, el senador por Río Negro, uno de los últimos actos en que estuve fue allá en el INVAP, con “Cacho” Otegui, presidente del INVAP, donde estábamos inaugurando nuevas instalaciones y él me dijo: “usted va a ser recordada como la Presidenta de la ciencia y la tecnología”, otra manifestación de soberanía nacional: industria nacional a la que debemos darle mayor competitividad; innovación tecnológica; más educación.

Cuando veo a mi querida amiga, Michelle Bachelet, que va a pelear la segunda vuelta, y uno de los puntos de su programa de Gobierno es educación gratuita, como no sentirme orgullosa de lo que hemos hecho por la educación, en la República Argentina: 9 universidades nuevas; 6,47 del PBI, en fin y todo lo que todavía falta hacer porque hay que seguir profundizando el modelo para que cada vez haya más argentinos incluidos y para que nunca más nadie pueda volver a arrebatarnos lo que nos corresponde por derecho a todos los argentinos. (APLAUSOS).

Cuando a uno le pasan ciertas cosas, a mí la verdad que me ha pasado de todo, y toco madera, no tengo nada, no toco madera con patas porque yo tengo patas, es como que comenzás a mirar las cosas de otra manera. Y yo quiero, en este momento tan especial de nuestra Patria, de un mundo tan complejo, tan diverso, tan conflictivo que los argentinos unamos esfuerzos, que los trabajadores, que los empresarios que han logrado mejores rentabilidades, que también aprendamos el ejemplo de esta YPF recuperada para recuperar la soberanía energética también, que es soberanía nacional. (APLAUSOS).

Y fíjense, ¿saben cuál es la empresa que más ganancias dio? YPF, pero no solamente porque es una petrolera. ¿Saben por qué dio más ganancias? Porque YPF está reinvirtiendo todo lo que gana en mayor inversión, que es la única manera de profundizar el proceso de industrialización. (APLAUSOS). Y vamos a recuperar, la meta es recuperar la soberanía energética, porque para eso recuperamos YPF, nuestra petrolera de bandera y nos vamos a asociar porque no tenemos prejuicios, nos vamos a asociar en las condiciones más favorables para nuestro país donde tengamos que asociarnos.
Yo no tengo anteojeras y sabemos que esto demanda capitales intensivos que o no están en la Argentina o los que los tienen los tienen en algún otro lugar y no los quieren poner acá.

Así que…no, no, no, yo tengo mucha confianza en que muchos van a entender la necesidad que tenemos de tener esta soberanía energética, esta soberanía alimentaria, esta soberanía industrial que tenemos que mejorar para que no nos pase, como ha pasado en otros momentos históricos de reindustrialización o de industrialización del país que luego teníamos estrangulamientos en el sector externo porque no teníamos un desarrollo industrial de suficiente entramado que nos obligaba a seguir importando y nos acogotaba por el sector externo.

Hemos terminado con aquello que fue el peso histórico de la deuda. Ahora tenemos que superar esa barrera que muchas veces tenemos de que no podemos desarrollar una industria nacional competitiva en calidad y en precios como lo han hecho otros países. Para ello tenemos recursos humanos, educación, capacidad, voluntad y, sobre todo, decisión política. Estamos poniendo mucha inversión a la educación, a la innovación tecnológica, a la ciencia, a la educación y amor.

Porque también la política no es ajena a la vida y la economía menos aún. No pueden llevarse a cabo como empresa, como objetivo si, además, no tenemos también utopías, ilusiones y esperanzas.

Quiero rescatar que hemos vuelto a enamorar a muchísimos jóvenes que se han acercado a la política.

Yo digo que este mundo, este mundo globalizado, del que se han apoderado flagelos que asolan todos los países sin distinción de fronteras, tiene que ver con la pérdida de las utopías.

Cuando las sociedades creen en los estratos por allí de menores recursos que es imposible crecer o tener algo o progresar, terminan siendo capturados por las peores cosas. Y también, fíjense qué paradoja, los que más recursos tienen también, terminan siendo atrapados por los peores flagelos porque creen que ya tienen todo y nada vale la pena.

Por eso creo que rescatar las ilusiones, las utopías, las esperanzas, las posibilidades de un mundo mejor, es el mejor instrumento para pelearle a la desesperanza, para pelearle a los que quieren llevarnos al fracaso, para los que quieren arrastrar a los jóvenes a otros lugares.

Alegrémonos cuando un joven ingresa a un movimiento político, a un movimiento social porque está ingresando a dar vida, a ayudar a los demás y se está alejando de los peores vicios.

Por eso, tenemos que contribuir y la contribución que tenemos que hacer todos los argentinos para esta Argentina mejor, que tiene grandes posibilidades, porque tenemos una Argentina que salió del infierno y hoy está sólida económicamente, las mejores posibilidades que tenemos, precisamente, es la de convocar a todos los argentinos.

Tenemos que dejar de lado las frases que solo sirven para los titulares de un diario; tenemos que dejar de lado los agravios o las descalificaciones por la descalificación; tenemos que empezar a discutir ideas, programas y allí, si hay diferencias, que nos traigan las mejores que estamos dispuestos a escucharlas porque no somos cerrados.

La verdad que somos en la Cámara de Diputados, aquí, dispuestos a escuchar porque, ¿saben qué? Somos los más interesados en que las mejores ideas puedan llevarse a cabo.

Y miren ustedes el caso de la Asignación Universal por Hijo, que no fue un proyecto nuestro, pero nosotros tomamos las medidas que lo permitieron llevar a cabo. Porque, ¿saben qué? Para hacer determinadas cosas, no basta con un proyecto, no basta con una idea, no basta con un eslogan o con una consigna, sobre todo en la economía y en la sociedad. Cuando uno tiene que llevar proyectos que mejoren la calidad de vida de la gente, lo que necesita son los recursos para implementar esos proyectos, como el PROCREAR también. No habría PROCREAR, no habría Asignación Universal por Hijo, no habría movilidad jubilatoria.

Entonces, estamos dispuestos a escuchar todas las ideas, pero, sobre todo, cómo se instrumentan las ideas, si no, son apenas esbozos, proyectos y nosotros queremos realmente encontrarnos todos los argentinos para mejorar esta que es nuestra patria.

Nuestros hijos van a vivir aquí, mis hijos, mi nieto, ustedes, que son muy jóvenes y me acuerdo de este lugar cuando con Néstor vinimos…Debe haber alguna imagen por ahí, creo que cuando fue la familia de Cámpora que nos dio el bastón presidencial de mando, yo creo que lo exhibí acá en uno de los balcones.

Y yo quiero finalmente, para… ¿Qué me dijeron por ahí? A los 30.000, ¡cómo olvidar lo que es una bandera hoy, no ya de un grupo político, sino de todos los argentinos!

Yo creo que, miren, uno de los mayores orgullos, uno de los pilares de esta nueva Argentina, de esta nueva Argentina como ejemplo en el mundo, nos miran como ejemplo en el mundo por nuestra política de derechos humanos. Y la verdad es una conquista de las organizaciones de derechos humanos que inclaudicablemente durante más de 30 años, pelearon sin bajar los brazos, sin violencia.

Porque, ¿saben qué, saben qué es lo más importante de todos ustedes? Es que lo que reclaman, lo que militan, lo hacen sin violencia.

El otro día…No, lo tienen que hacer por ustedes.

Para terminar, porque fue una cosa que me impresionó el otro día, como ahora tengo más tiempo para leer los diarios, leí un diario extranjero, un diario español, ¿se acuerdan de Camila Vallejos, no? La joven chilena dirigente estudiantil que hoy es candidata por el Partido Comunista en su país acompañando…sí, es muy linda, la verdad que es muy linda, es muy linda, una geógrafa muy linda, acompañando a Michelle Bachelet. Y el diario, no leí lo que decía abajo la nota, pero con el título me bastaba: el diario decía, una foto de ella muy bonita, decía: “De rebelde a diputada”. ¿Les suena la crítica? ¿Y qué la querían, tirando tiros para después tener el justificativo de matar jóvenes que luchan por el cambio y la transformación? No, nunca más, nunca más. Nunca más en serio esto, nunca más en serio.

Porque además, estos jóvenes que hoy se incorporan a la política en los sindicatos, que se incorporan en las organizaciones juveniles, en los frentes estudiantiles, en los movimiento sociales, lo hacen en democracia y pidiendo en democracia y viviendo en democracia. Este es un activo político que ustedes no se imaginan.

Por eso, quería terminar con esto: agradeciéndoles, agradeciéndoles todas las muestras de afecto, de cariño, aquellos que rezaron por mí, aquellos que por ahí no creen y hoy recibí –no voy a decir de quién- un CD de un cantante popular muy conocido, que me dice que una canción vale por dos rezos y que él rezó por mi salud. Es muy popular, no lo voy a decir, pero me debe estar escuchando y debe saber quién es.

Agradecerles a todos, a los artistas, a los militantes de derechos humanos, a los jóvenes, a los dirigentes sindicales, a los empresarios, a los comerciantes, a los científicos, a los argentinos y a todos aquellos que se preocuparon por la Argentina.

No lo pierdan de vista, no era una preocupación por una persona más allá del afecto y del cariño. Era, en definitiva, la preocupación por quien circunstancialmente le toca conducir los destinos de nuestro país.
Y yo quiero… ¿saben qué necesitamos? ¿Hay alguien me dice qué necesitamos? Necesitamos que toda la dirigencia argentina, cualquiera sea el partido, se comprometa a sostener el trabajo, la industria nacional, la ocupación de los trabajadores, la educación, la ciencia y la tecnología, la inversión en materia de infraestructura. Este es el gran compromiso democrático que necesitamos para que todo este esfuerzo, todo este esfuerzo siga valiendo la pena.
Así que, con mucha fuerza y a seguir trabajando como todos los días.
Gracias, los quiero mucho a todos, muchas gracias. (APLAUSOS)

SEGUNDA PARTE DE LAS PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ, EN OTRO DE LOS PATIOS DE LA CASA ROSADA.

Esto ya es una sobredosis de discurso, porque ya vengo con el segundo discurso: primero, antes que me olvide, porque cuando recién enumeraba las cuestiones de soberanía nacional y de desempeño del Estado me olvidé de algo muy importante y emblemático: de Aerolíneas Argentinas. (APLAUSOS). Y cuando lo vi a Marianito Recalde me dije cómo me olvidé de Aerolíneas Argentinas, que la recibimos despedazada, sin aviones, endeudada y hoy nuestra propia competencia nos felicita por el funcionamiento.

La verdad que te quiero felicitar Mariano porque es un logro muy importante y porque lo han hecho contra viento y marea. Y cuando digo contra viento y marea digo contra críticas feroces pero hemos demostrado que podíamos levantar nuestra línea de bandera para darle conectividad al país, como también estamos haciendo con los ferrocarriles argentinos y que también vamos a tener la inversión más grande, desde hace más de 50 años, en ferrocarriles, en la República Argentina, cuando dispuse destinar cientos de millones de dólares a renovar todos nuestros trenes urbanos. Y vamos a ir por más, porque vamos a ir por los trenes de carga para darle más competitividad a la economía. (APLAUSOS). Y vamos a ir por las vías navegables, porque tenemos que revitalizar el transporte marítimo.

Y vamos, en definitiva, por una Argentina mejor para todos y para todos. ¿Por qué saben qué? Los argentinos… claro que sí: ¡Viva la Patria! ¿Saben qué? Yo creo chicos que hemos estado un tiempo separado, que nos hemos extrañado mucho y que necesitamos – como decía ese inmenso pingüino, que me regaló, un joven, Federico García Caffi, del Frente Estudiantil, de Pilar, que no sé si estará acá, o en el otro patio, o en algún lado – que trajo una frase la pata del pingüino, que decía: “organizarse para transformar”. Y eso es lo que hay que hacer: organizarse en cada barrio, organizarse en cada frente. ¿Pero saben para qué? Para ayudar al otro, para integrarlo a un proyecto común de país, que no reconozca banderías ni divisiones, que en todo caso las únicas divisiones, cuando se decide una tarea para el barrio, para el colegio sea la del partido de fútbol, pero nunca más nos dividan por cuestiones falsas o inexistentes.

Finalmente quiero decirles a todos ustedes y a todos los argentinos que no nos dejemos robar la vida, las ilusiones y las esperanzas de una Argentina mejor. Porque la estamos construyendo y lo vamos a seguir haciendo. Gracias a todos, los quiero mucho. (APLAUSOS).

El triunfo amargo de Bachelet y la dura negociación que tendrá en el Congreso para cumplir con el programa

 

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(Nota de Richard Sandoval, publicada originalmente en The Clinic)

Como un parto. Así calificó Michelle Bachelet , en la intimidad de la celebración, los ocho meses de campaña que realizó para obtener el primer lugar en las elecciones presidenciales de ayer. Al contrario de la alegría mostrada por los voceros de la Nueva Mayoría, la ex Mandataria resintió no haber cerrado su regreso a La Moneda de una sola vez. Estos son los detalles de la victoria de la doctora socialista, quien ahora apuesta a arrasar en segunda vuelta frente a Evelyn Matthei y comenzar a ordenar el nuevo parlamento para cumplir con las promesas de campaña.

Segundos antes de que Michelle Bachelet bajara del escenario instalado en plena Alameda y caminara hacia el Hotel Plaza San Francisco, tras dar su discurso de victoria, un hombre subió corriendo a la estructura para entregarle un ramo de flores con una sobria tarjeta con la frase “Presidenta”. El obsequio, concebido originalmente para un triunfo en primera vuelta, pasó sin pena ni gloria, de la misma forma que el apagado cóctel que la esperaba en el salón del Plaza San Francisco, donde aguardaban rostros tan variados como la actriz Aline Kuppenhein, la alcaldesa de Providencia Josefa Errázuriz, Dj Méndez, el constitucionalista Fernando Atria y el ex ministro Nicolás Eyzaguirre.

La instancia, ideada para el encuentro íntimo de Bachelet con sus familiares y colaboradores más cercanos, sirvió para que la vencedora de los comicios hiciera sus declaraciones más sinceras respecto al inesperado resultado. Sin aires de rockstar y lejos de la prensa, la doctora apareció a las 22 horas en el salón, flanqueada por el presidente de la DC, Ignacio Walker, y otros dirigentes de la Nueva Mayoría.

Tranquila y con el humor de siempre, “la rucia” -como le llaman en la interna del PS- partió agradeciendo a las comitivas internacionales que viajaron para festejarla, y medio en broma medio en serio se refirió como “un parto” a la campaña que encabezó desde marzo. “¿Pero qué es un mes más? Trabajemos con la misma fuerza y ojalá que este sí sea un parto exitoso”, dijo a la audiencia, que amagó risas. Era el desahogo de Bachelet, quien obtuvo casi el doble de votos que Evelyn Matthei -más de tres millones de sufragios- pero que paradójicamente tuvo que encabezar una celebración en la que nadie destapó una champaña: no estaba en las expectativas el balotaje.

Cumbia triste

Justo en el horario de los noticieros centrales, Bachelet había salido al escenario, antecedida por sus hijos, Sebastián Dávalos y Sofía Henríquez, y su madre Ángela Jeria. Las caras largas de los retoños anunciaban un discurso austero y breve. La candidata, quien no pudo mostrar la victoria que tanto se esmeró en conseguir, reafirmó su compromiso con las reformas planteadas en su programa -educación gratuita y fin al lucro; nueva constitución y reforma tributaria-: “Sabíamos que el desafío de ganar en primera vuelta era muy difícil por la cantidad de candidatos y por el voto voluntario”, reconoció, pero aseguró que “trabajaremos para ganar ampliamente en diciembre”.

Lejos de repetir el gracioso paso de cumbia con que celebró tantas veces en los ochos meses de campaña, esta vez en Bachelet no había ánimos de jolgorio. Agotada, la militante socialista movió tibiamente su cuerpo al son de “Chile de Todos”, su jingle. No más de mil adherentes aplaudieron.

Un problema de aritmética

En el comando, instalado desde temprano en el Hotel Plaza San Francisco, los iniciales ánimos de fiesta se redujeron rápidamente a justificaciones a medida que se entregaban los cómputos y proyecciones. Los voceros Álvaro Elizalde y Javiera Blanco, ofrecían fotos a los reporteros gráficos, sonriendo y respondiendo casi a coro las preguntas sobre por qué habrá segunda vuelta. “Tenemos puras buenas noticias. Tenemos que llenarnos de orgullo porque los chilenos efectivamente han leído que el programa de Michelle Bachelet es el que se necesita para hacer los cambios el próximo año. Por otro lado, los doblajes son fundamentales, porque en medida del resultado parlamentario vamos a poder hacer las transformaciones, como del sistema binominal. Cómo no estar felices ante un triunfo tan contundente a nivel presidencial y de equipo”, dijo la ex subsecretaria de Carabineros.

A medida que pasaban los minutos, y que asimilaban la idea de balotaje, los dirigentes de la Nueva Mayoría comenzaron a esbozar las razones del 46,6% obtenido con el 98% de los votos escrutados.

Primero, se esbozó la dispersión de votos generada por la cifra histórica de nueve candidatos a La Moneda -los siete menores sumaron 28%- ; y segundo, la baja votación de Bachelet en la Región Metropolitana, donde sufragó más un tercio de los 6 millones 648 mil chilenos que fueron a las urnas. El presidente del PPD, Jaime Quintana, reconoció la falencia y destacó “que nos faltó un trabajo más coordinado en la Región Metropolitana, donde erramos”.

En la RM, la ex directora de ONU Mujer obtuvo el 41,5%, frente a un 27,5% de Evelyn Matthei, y un 14,2% de Marco Enríquez-Ominami. “La Región Metropolitana ya había mostrado esos resultados en las Municipales; hay una composición de clase distinta al del resto de las regiones. Hay un peso de la votación de derecha que es históricamente fuerte aquí. Es necesario profundizar la extensión del discurso. Creo que no ha habido una mala campaña ni un mal discurso, sino una cantidad de candidatos inédita que produce una dispersión inevitable de los votos. Es un problema aritmético, no de conducción de campaña”, comentó el diputado PPD Patricio Hales en el hotel.

La senadora Ximena Rincón (DC), por su parte, precisó el concepto que la Nueva Mayoría salió a defender para justificar su éxito: “Michelle Bachelet sacó más de 20 puntos sobre quien le sigue y eso es un tremendo triunfo. No hay dudas de que va a ser Presidenta de Chile. Necesitamos un parlamento que acompañe las transformaciones propuestas por Michelle Bachelet”.

Lo que puede cumplir

Doblaje es un concepto que Michelle Bachelet usó desde el día en que aterrizó en Chile. Esto, porque parte fundamental de su programa son proyectos de Ley que necesitan altos cuórum para aprobarse.

Tras la concreción de 10 doblajes en la elección de diputados, sumados a los 4 independientes electos que son afines al progresismo (Giorgio Jackson, Vlado Mirosevic, Gabriel Boric y Alejandra Sepúlveda), el eventual primer gobierno de la Nueva Mayoría comenzaría con 71 votos a favor en la cámara baja. En el Senado, en tanto, se alcanzaron dos triunfos dobles -Antofagasta y Coquimbo-, lo que entregaría a la ex Presidenta un piso de 21 votos a favor de sus iniciativas (a la espera de la resolución de Los Lagos, donde Rabindranath Quinteros podría arrastrar a Gabriel Ascencio). Con esto, Bachelet podría cumplir parte sustancial de su programa de gobierno. “Cerca del 80%”, según Pedro Araya, recién electo senador por la Segunda Región.

La reforma tributaria, el bono marzo permanente; además de los temas “valóricos” como el matrimonio igualitario -si se decide a impulsarlo- y la despenalización del aborto, son materias de Ley que requieren mayoría simple, lo que está más que garantizado. Asimismo, la creación de una AFP estatal.

En cuanto al cambio del sistema electoral binominal; las modificaciones para establecer la gratuidad universal; la desmunicipalización de la educación escolar y el fin del lucro, se trata de leyes orgánicas constitucionales; que para aprobarse requieren cuatro séptimos de los parlamentarios presentes al momento de la votación (69 diputados y 22 senadores). En la cámara baja, esos votos estarían asegurados. En tanto, en el Senado faltaría un escaño. Sin embargo, el senador independiente Carlos Bianchi -quien se ha cuadrado con la Nueva Mayoría en temas educacionales-, está a favor de terminar con el binominal.

Otro aspecto que requiere de 69 diputados y 22 senadores es el laboral: El avance en la negociación colectiva, el fin del multirut en las empresas y el rol del sindicato como único negociador. El mismo caso corre para avanzar en descentralización, con la aprobación de la idea -contemplada en el programa- de elección popular de intendentes.

Más difícil será la implementación de la idea de la Nueva Constitución. Aunque Bachelet no ha especificado el método por el que introduciría el cambio, en la Nueva Mayoría advierten que será fundamental apuntar hacia un acuerdo amplio para cumplir con la premisa de que la nueva carta llegue por la vía institucional. Esto, debido a que necesita de la aprobación de los dos tercios del Congreso. Es decir, 80 diputados y 25 senadores; los que sólo son alcanzables atrayendo a sectores de la oposición.

Fernando Atria, integrante de la comisión constitucional de la candidata, señala al respecto que las elecciones presidencial y parlamentaria dejaron “un mandato claro que tiene que ser realizado, y esa es la regla básica de la democracia. Si ese mandato resulta neutralizado, eso va a ser un problema que debe ser solucionado. ¿Cuál es esa manera exacta? No es este el momento para decirlo”. Osvaldo Andrade, presidente del PS, cree que para alcanzar el cuórum de reforma constitucional será necesario “reunir correlación de fuerza; tener una presidenta respaldada, un parlamento que respalde y un activo movimiento social”.

El senador Ricardo Lagos Weber expresó a The Clinic Online que “va a haber sectores de la derecha que van a estar por los cambios constitucionales. Para eso va ser muy importante la presión de los movimientos sociales”.

Foto.

Power to the People

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(Estuvimos dándole vueltas a estas ideas Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk)

El 25 de mayo pasado, la presidenta Cristina Kirchner afirmó en un discurso ante una multitud frente a la Casa Rosada:

 Quiero también convocar a todos los argentinos a esta gesta, a que esta década ganada, le siga otra década más en que los argentinos sigan ganando también. Porque yo me pregunto, yo no soy eterna, lo he dicho muchas veces, y lo que es más importante, tampoco lo quiero ser. Es necesario empoderar al pueblo, a la sociedad de estas reformas y de estas conquistas para que ya nunca nadie más pueda arrebatárselas, y sé de qué estoy hablando.

Muchas veces leo en letra de molde que hablan del kirchnerismo y del fin del ciclo y yo me pregunto y le pregunto a todos los argentinos: el cambio de un gobierno por otro, ¿es fin de ciclo o en realidad a lo que se están refiriendo es a que cuando yo me vaya se va a acabar todo lo que hemos conquistado en esta década ganada? Me parece que se refieren a eso.

(…)

Tenemos los argentinos el deber de no depender de una persona; tenemos el deber, pero sobre todo la necesidad, de empoderarnos nosotros mismos de esas conquistas y de esos derechos y de organizarnos para defenderlas. Con eso sueño.

 

Luego de eso vino la campaña y al elección. Las campañas y las elecciones.

En las próximas horas todos esperamos que Cristina retome su actividad oficial. Lo hace ante grandes desafíos pero con un juego político que permanece con final abierto.

El kirchnerismo está ahora ante varias oposiciones. Algunas de ellas tienen la “virtud” de proponer desde lo discursivo una agenda de continuidad y cambio más o menos leve, más o menos sin sobresaltos. Cambiar “lo malo” y mantener “lo bueno”.  Ante la ausencia de crisis abruptas -peligro que debe ser el primero a despejar por parte del Gobierno nacional- esas y no otras suelen ser las oposiciones mejor enfocadas y las que atinan a mostrarse más activas. Como se dijo, es lo que hizo Henrique Capriles, en Venezuela, cuando estuvo más cerca que ninguno de ganarle al chavismo, pero también Sebastián Piñera, cuando derrotó por primera vez a la Concertación chilena.

Frente a ese tipo de desafíos, al kirchnerismo se le abren tres opciones, que pueden no ser excluyentes, sino complementarias, con respecto a su agenda y su acción de gobierno.

La primera y la más “fácil” es tratar de desenmascarar ese discurso que le toma parte de la agenda -”lo bueno”-. Dicen que “lo malo” es una cosa, pero en realidad nos pegan por “lo bueno” que se hizo. Dicen que vienen a parar la inflación para que el sueldo alcance más, pero vienen a ampliar (aún más) las ganancias de los sectores concentrados de la economía o a que aumente un poco la desocupación, que es más o menos lo mismo. “Los titulares“. Parecen pocos los réditos concretos a la mano sólo por esa vía.

La segunda alternativa es tomar parte de esa agenda que se marca como “lo malo”. Digamos, lo que ocurrió con el mínimo no imponible de Ganancias, por ejemplo. Lo cual, puede ser.

La tercera opción es proponer una “nueva” agenda. Poner sobre la mesa una nueva agenda que defina qué es “lo malo” . Proponer de verdad una nueva agenda para los próximos diez años que, a diferencia de la “reforma judicial”, se toque de lleno con la vida cotidiana de amplios sectores de la población. Que se debata con menos “sorpresa” que la que suele usar el kirchnerismo. Que “baje” de los despachos y se debata “abajo” y “suba” y vuelva a bajar y a subir si es necesario.

Que no necesariamente concentre poder en el Estado sino que entregue, difunda poder, como lo entregan la Asignación Universal por Hijo, las paritarias o los spots que se le regalan a los partidos chicos en las navidades electorales. Que haga que la gestión de la política no resulte más simple sino (uf) aún más complicada. Incluso si el oficialismo siguiera en el poder en 2015. O si no.

Para esto se requiere de una cosa.

Hay una versión “light” de la política que parece decirnos “los poderosos” no existen. Sólo existimos “la gente” y cualquiera que sea la agenda que conforme una cierta mayoría electoral -donde bien pueden no entrar los pobres de la Tercera Sección Electoral ni de las provincias chicas, ni siquiera la palabra “pobres”- y donde también entra “yo”, por cierto.

El kirchnerismo ha sido en diez años la fuerza política que mejor ha leído la trama del poder y por dónde puede venir aquello que amenaza con arrebatártelo como un rayo. Lo ve más o menos como cuando el protagonista de Matrix esquiva las balas como si fueran copitos de nieve que caen lentamente. Los poderosos existen. Coto, yo te conozco.

Plantear una nueva agenda no significa olvidarse de eso ni dejarlo de lado. No significa hacer lo que plantean ciertos sectores de la política “light” que no hablan de los poderosos porque no aparecen en las encuestas, ni dan votos y además porque acaban de comer un asado con ellos.

Significa, sin embargo, que cuando cerremos los ojos bien fuerte, tan fuerte que se nos empiece a iluminar la vista, no veamos las caras de esos poderosos-que-existen sino las de los miles y miles y miles y miles que nos han votado alguna vez y que nos volverán a votar.

(Foto: Cristina en su último día de actividad oficial, el 4 de octubre).

Unitarios y federales

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(Garabateamos Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk, sin mucha pretensión de originalidad)

Las elecciones de ayer (las verdaderas, las que reparten las bancas) dejaron varios sabores. Acá van algunos de ellos:

(Actualización: en el post original metimos Jujuy donde no iba, primero oposición, segundo FPV, ahora está corregido).

Imagen.

Bring on the night

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(Juntamos un par de ideas Mariano Fraschini y Nicolás Tereschuk)

 

The future is but a question mark
Hangs above my head, there in the dark
Can’t see for the brightness is staring me blind
God bid yesterday good-bye

(The Police)

  1. Una que indica que el FPV es la fuerza de mayor alcance nacional y que conserva alrededor de un tercio del apoyo frente a una oposición que se muestra fragmentada política y territorialmente. Según esta mirada, se convertirá esta en la octava victoria consecutiva del oficialismo en diez años de gestión, todo un récord para la política electoral desde el retorno de la democracia.
  2. Otra que indica que el FPV pierde las legislativas en función de las “provincias que quedan pintadas de otro color” -quien sale primero en cada territorio- y por “los votos que perdió desde 2011″. Es decir, se jerarquiza las victorias opositoras en provincia de Buenos Aires, Ciudad, Córdoba, Santa Fe y Mendoza en detrimento del conteo nacional y se compara la fuga de votos del FPV desde la presidencial de 2011.
  3. Una tercera apuntará al peso de lo distrital: aquí se prestará atención a la distancia existente entre las listas de Sergio Massa y de Martín Insaurralde en Buenos Aires, como definitoria de “todo” el mapa electoral. Una distancia mayor a 10% (que por lo bajo susurran de un lado y del otro, a pesar de la especulación de las encuestas previas) será interpretado como una feroz derrota del oficialismo.
  4. Y una cuarta, en la que se hará hincapié en cómo finalmente quedan constituidas las nuevas cámaras de Senadores y de Diputados. Esta debiera ser la más importante teniendo en cuenta que la traducción de votos en bancas pintará el colorido definitivo que tendrá el Poder Legislativo en los próximos dos años. Las especulaciones previas aseguran que pocos cambios habrá en cuanto a las mayorías existentes. El riesgo mayor para el oficialismo estaría en el Senado, pero no sería para tanto.

Ahora, podemos ampliar un poco la mirada, más allá de los  avatares de la elección del próximo domingo. Así podríamos decir:

 Foto.