Basurero

Tras 10 años el relato sobre el “relato oficialista” está “flojo de papeles”

Vaso_de_agua

A pocos días de cumplirse los diez años de vigencia del gobierno kirchnerista, es momento propicio para realizar un balance sobre su gestión de gobierno. Pero proponemos en cambio realizar el análisis de una de las más acendradas críticas que la oposición mediática y política le hace al oficialismo (teorizada mayormente por los intelectuales Beatriz Sarlo y Santiago Kovadloff, entre otros, y repetido por decenas de periodistas y polìticos), centrada en el denostado y peyorativamente denominado “relato oficialista” o “doble discurso oficialista”, tildado de falacia discursiva o de mera impostura.

Esta crítica se basa en que el gobierno kirchnerista habría elaborado una suerte de “relato progresista” falaz sobre su acción de gobierno, y que el mismo habría imbuido a sus millones de votantes de una visión sesgada, engañosa, lo que los llevaría a ver lo que no existe, a disfrutar lo que tienen. Y este fenómeno se habría prolongado a través de los diez años de gobierno del Frente para la Victoria, lo que les impidiría ver las reales falencias, desaguisados y desmanejos políticos y económicos en los que incurre el kirchnerismo desde 2003.
El pueblo que lo vota, por lo tanto, o bien no sería capaz de ver más allá de esa nube de engaños e imposturas discursivas o estaría simplemente comprado con prebendas o espejitos de colores que no cambiarían el estado real de sus vidas.
Para corroborar o rectificar este postulado proponemos ver qué ha pasado en la vida de los argentinos, en la gente de a píe que vota y vuelve a votar al gobierno y en quienes nunca lo hicieron o nunca lo harán. Para eso lo mejor es analizar qué nos dicen los datos fríos de la economía. Pero con ese propósito obviaremos enunciar meramente las diversas reformas políticas y económicas realizadas por el gobierno, las que se encuentran expuestas en el boletín oficial y en los medios de difusión masiva. Tampoco las calificaremos, sino que nos remitiremos a analizar cuáles han sido las consecuencias de dichas medidas de gobierno en la población, para ver si podemos verificar o no su ineficacia, su fantasía, su falacia, y de esa manera corroborar esta especie de tesis opositora que denominamos aquí el Relato sobre el “relato oficialista”.
Finalmente sólo agregaremos que la base desde la que este gobierno parte para comenzar su labor de gobierno (así como la percepción objetiva de la población) es la Argentina posterior a la explosión del 2001/2002, cuando no sólo la economía nacional era caótica, la moneda nacional era casi inexistente, la pobreza y la indigencia se habían disparado, la política estaba severamente cuestionada y la democracia misma estaba a prueba, sino que incluso la misma unidad territorial estaba en discusión. En ese contexto es donde el candidato que había salido segundo en las elecciones, Néstor Kirchner, debía asumir el gobierno debido al abandono de quien había obtenido el primer puesto (con un 25% de los votos), Carlos Menem; y debía hacerlo con un respaldo de tan solo el 22% de los votos emitidos.

Como el análisis se basará no en los anuncios ni en las intenciones de las medidas gubernamentales sino en sus efectos objetivos, en los resultados y en lo que la población percibe de los mismos, utilizaremos sólo temas y cifras que demuestren en guarismos duros y concretos (y libres en lo posible de influencias partidarias) cuáles han sido esos resultados.

Pasemos, ahora sí, al primer tópico a analizar.

 

Empleo

 

Un tema en el que hace hincapié el gobierno es en la recuperación del empleo. La evolución del empleo en Argentina registra la creación de 5 millones de nuevos empleos desde 2003.

Veamos lo que dice la Organización Internacional del Trabajo al respecto:

 

La formalización del empleo en Argentina.

Desde 2003, con excepción de 2009 cuando la economía fue afectada por la crisis financiera internacional, el PBI de Argentina ha registrado tasas de crecimiento cercanas al 9%. Este dinamismo en el nivel de actividad económica ha tenido su correlato en los indicadores de empleo.

Una cantidad significativa de trabajadores ocupados en inserciones precarias (cuentapropistas y asalariados no registrados) accedió a empleos registrados, lo que mejoró sus condiciones laborales. Un seguimiento de las trayectorias laborales entre 2005 y 2010 permite advertir que cerca de dos tercios de los trabajadores que se incorporaron a un empleo asalariado registrado provenían de una inserción precaria, principalmente de un empleo asalariado no registrado.

Nota completa

 

Pero ¿qué significa esto en el contexto histórico nacional?

Si hay algo que los noventa nos enseñaron es que se puede crecer -de hecho entre 1990 y 1999 el PBI se incrementó un 5,3% al año- y bajar la inflación sin crear empleo y empeorando su calidad. Pero en la última década ocurrió justamente lo contrario: hubo una marcada reducción del desempleo, una disminución del empleo en negro y un aumento del empleo registrado (es decir, con cobertura de salud y aportes a la seguridad social, entre otros beneficios). Los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda señalan que entre 2001 y 2010 la cantidad de ocupados pasó de casi 11 millones a 18,5 millones.

 

El gráfico “Más trabajo” muestra, además, que desde 2004 se superó el mejor momento de la convertibilidad. También se observan los impactos negativos que tuvieron en el empleo privado las crisis de 2009 y 2012 -a pesar de que el PBI, según datos del INDEC, habría crecido-. Asimismo, esta misma fuente brinda información sobre monotributistas y autónomos registrados, que entre diciembre de 2002 y diciembre de 2011 pasaron de casi 700 mil a 1 millón 700 mil, y de empleadas domésticas registradas, que pasaron de 10 mil a casi 200 mil.

mastrabajo

Nota completa

 

El balance de los datos provenientes del mercado laboral durante la última década arroja un saldo netamente positivo, aun cuando quedan enormes desafíos por delante, como por ejemplo lograr una disminución en los índices de empleo informal, que alcanza niveles altos en la muestra general y abiertamente graves en determinadas actividades y regiones.
A tal punto es así que el crecimiento del empleo formal alcanzado desde 2003 es el más alto desde 1974, y dos tercios de los puestos que se crearon durante este período tuvieron lugar en empresas del sector privado formal. En esta última década, el promedio de creación de puestos de trabajo alcanza los 500 mil por año, “casi triplicando la cantidad anual de nuevos ocupados que se generaron desde el reinicio de la democracia en 1983 y con la Convertibilidad”, según se desprende de un reciente informe elaborado por la cartera laboral.
La creación de puestos de trabajo permitió un descenso inédito en la tasa de desocupación en la historia reciente. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares para el último trimestre del año pasado, el desempleo alcanza al 6,9%, una de las más bajas desde 1992. Del total de puestos de trabajo generados desde 2003 en el sector formal de la economía, cerca de 860 mil fueron ocupados por jóvenes de hasta 29 años de edad, segmento de la población que internacionalmente presenta grandes dificultades para insertarse laboralmente.
Un dato relevante de estos diez años es que la tasa de empleo (proporción de personas ocupadas respecto de la población total) evolucionó favorablemente junto con la tasa de actividad, que mide la proporción de la Población Económicamente Activa (ocupados y desocupados) respecto de la población total. Es decir, la actividad económica pudo absorber a los que estaban desempleados y a aquellos que se sumaron al mercado laboral.

Nota completa

 

 (…) los distintos indicadores de la evolución del mercado de trabajo (tasa de desocupación, cantidad de puestos de trabajo, porcentaje de trabajadores no registrados, nivel salarial promedio) muestran una dinámica claramente positiva.
En primer lugar se puede señalar que la desocupación desciende del 20% a aproximadamente un 7%, el trabajo no registrado (en negro) cae del 50% a un 36% y el salario promedio, luego de la brutal caída de 2002, vuelve a los niveles del 2001, aunque con marcadas diferencias dentro de los asalariados.

Nota completa

 

No es necesario aquí puntualizar el efecto que provoca en la vida de una persona el paso de estar desempleado a tener un empleo, o lo que significa pasar de buscar comida en las bolsas de basura o vivir de las ollas populares a discutir un aumento de salario o condiciones laborales mejores con un empleador, si es un trabajador informal, o a través de un sindicato si está en blanco. Y está claro lo que eso significa en su percepción de la política y las medidas de gobierno para los beneficiados con estas medidas. Ignorar esto anula cualquier análisis objetivo por erróneo, incompleto o sesgado políticamente.

 

 

Salarios

 

Para los trabajadores que ya tenían empleo, la variación de su sueldo marca fundamentalmente sus opciones de vida, su calidad de vida, ya sea si mejora o empeora, y así su percepción de las medidas del gobierno de turno.

Veamos cómo vararon las remuneraciones desde el 2001 hasta el 2012 según CIFRA y BAENegocios.

 evolucion remuneraciones

 

El incremento salarial en paritarias fue de 26,4 por ciento en 2008, 21 por ciento en 2009, 26 por ciento en 2010, 32 por ciento en 2011 y 24 por ciento en 2012. Las jubilaciones aumentaron 10 por ciento en 2009, 25,1 en 2010, 34,1 en 2011 y 31,05 en 2012. Según datos de la consultora Analytica (1), entre 2007 y 2012 el salario aumentó en promedio 3,7 por ciento al año en términos reales, mientras que los ingresos jubilatorios subieron 9,8 por ciento.

Esto permitió neutralizar –parcialmente– el efecto regresivo que generaba la inflación, lo que quizás constituya el principal éxito económico-social de Cristina Kirchner.

Nota completa

 

 

Poder Adquisitivo

 

El aumento en los salarios nominales percibidos por los argentinos debe relativizarse si no conlleva un aumento en su poder adquisitivo o salario real.

Veamos entonces la evolución de esa variable en esta década.

 

Se mantiene la suba de salarios reales para los empleados del sector privado.

“La tasa de aumento de los salarios –que creció 5,3%– se mantiene en un ritmo alto a pesar de los signos de desaceleración. Ésta se volvió a acelerar en 2010 después de que los salarios pasaran por una etapa de amesetamiento en 2007 y 2008”, indicó Cifra en su Informe de Coyuntura 11. Allí, los economistas remarcaron que los trabajadores registrados del sector privado “recuperaron” la pérdida sufrida por la devaluación que licuó sus salarios y provocó una caída de 20% del poder adquisitivo en dos trimestres.

Nota completa

 

No es un hecho menor la continuidad de las convenciones colectivas de trabajo desde 2004, que lentamente están registrando un salto cualitativo, porque no se están negociando solamente aumentos nominales de salarios, sino otros aspectos relevantes para los trabajadores, como nuevas categorías, condiciones laborales y beneficios directos no monetarios.
La cuestión de los precios es relevante para evaluar en perspectiva los acuerdos firmados en ese largo período y los cerrados para 2013 a mediados de la semana por varios gremios que reúnen a unos 2,2 millones de trabajadores formalizados
La puja distributiva expresada de ese modo (precios-salarios) tiene un árbitro –el Estado– para regular la velocidad de crecimiento de los ingresos de asalariados y empresarios con el fin de evitar la aceleración de la inflación.
El aspecto notable del conflicto distributivo durante este ciclo político es que los trabajadores no han sido los perdedores de esa puja, porque los salarios no retrocedieron en términos reales. Un informe del Ministerio de Trabajo a partir de las propias actas firmadas por representantes gremiales, empresariales y del Estado muestra que el promedio simple de la variación anual de los salarios de convenio de las principales paritarias fue

- 26,4 por ciento en 2008,
- 21,0 por ciento en 2009,
- 26,0 por ciento en 2010,
- 32,0 por ciento en 2011, y
- 24,0 por ciento en 2012.

Esas subas, como la prevista para este año (también en promedio del 24 por ciento), se ubicaron varios puntos por encima de cualquier índice de precios difundido. La particularidad de este dinámico proceso de negociación paritaria es que la mejora se concretó al mismo tiempo que aumentaron en términos generales las utilidades de las empresas. Esta aparente contradicción se salda cuando se analiza la fuerte alza que registró la productividad laboral, que implica la apropiación del capital de una parte proporcionalmente mayor del incremento de la riqueza global de la economía.
Nota completa

 

 

Jubilaciones

 

En materia de remuneraciones, los adultos mayores que ya no trabajan perciben la acción de gobierno y la evolución de la economía de acuerdo a la existencia o no de su jubilación o pensión y a la evolución de lo que cobra mensualmente. Desde 2003 se incluyó a 2,5 millones de jubilados que ya sea por perder su empleo durante los años noventa o porque sus patrones no les depositaban el aporte, no contaban con un haber jubilatorio. Además, los haberes, luego de permanecer congelados por años, desde 2003 recibieron 18 aumentos consecutivos y ya cuentan con dos aumentos fijos por año, consignados por ley.

Estos nuevos millones de jubilados cuentan además con cobertura social y de salud a cargo del PAMI, cosa que antes carecían.

La jubilación mínima era en 2003 de $150, mientras la actual es de $ 2165.

Además, hay que acotar que ahora el 70% de los hogares donde viven jubilados cuentan con dos jubilaciones.

Pero ¿cómo repercute esto en la realidad cotidiana de los jubilados y pensionados?:

 

Estas mejoras económicas como de asistencia en salud producen, entre otras cosas, el aumento de la esperanza de vida de la población. En Argentina la esperanza de vida aumentó de 74.3 años en 2003 a 75.11 en 2011, lo que la ubica por encima de América Latina.

Fuente: Banco Mundial

 

 

Pobreza

 

Para combatir la pobreza durante esta década se utilizaron las herramientas de una mejora de los salarios al permitir retomar los convenios colectivos, la mejora de los índices de empleo, a través de la reindustrialización, y la utilización de los subsidios y la obra pública en barrios para elevar el nivel de vida. Veamos qué trajo aparejado este accionar de gobierno en la economía:

 

La asignación universal por hijo y su ampliación a embarazadas: alcanza a 1,8 millones de familias o 3,7 millones de menores de 18 años, resultando la más importante política social desde la recuperación democrática; retrotrajo la pobreza y la indigencia a los niveles previos al año 1980.

Nota completa

 

Argentina, uno de los cinco países de la región que más redujo la pobreza.

La Argentina tiene la tasa de pobreza más baja de todo este conjunto de naciones, mientras que en términos de indigencia sólo Uruguay muestra valores menores, según detalla este organismo dependiente de las Naciones Unidas.

La continuidad de la tendencia a la disminución del desempleo desde el 2002, interrumpida sólo en el 2009, ha permitido que las cifras actuales sean las más bajas desde mediados de la década de 1990 y que casi la totalidad de los países latinoamericanos tenga tasas inferiores al 8%”, indica el trabajo difundido desde las oficinas de Chile del organismo.

Alicia Bárcena, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, sostuvo durante la presentación del trabajo que “las actuales tasas de pobreza e indigencia son las más bajas observadas en las últimas tres décadas, lo que es una buena noticia para la región, pero aún estamos frente a niveles inaceptables en muchos países”.

Nota completa

 

Argentina entre los países que más avanzó en el combate contra el flagelo del hambre.

Argentina se ubicó entre los países en desarrollo donde más se avanzó en el combate contra el hambre en los últimos 20 años, destacó el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

Argentina y otros nueve países figuran en el grupo de 41 naciones donde el Índice Global del Hambre es inferior a 5. Ellos son Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Jamaica, México, Uruguay y Venezuela.
El índice Global del Hambre se calcula para 122 países en vías de desarrollo y economías en transición, y tiene en cuenta la proporción de la población malnutrida, la prevalencia de menores de 5 años con bajo peso y la proporción de mortandad entre estos niños.

Esto se tradujo en sustanciales mejoras en los índices de mortandad infantil y de calidad de vida de los niños, sobre todo en Argentina, Brasil y Chile, donde como prestaciones se exige la escolaridad y el cumplimiento de un plan de salud.

Nota completa

 

Argentina en datos duros.

Juan Carr, responsable de Red Solidaria, observa que: “En 1980 entré a la Universidad de Buenos Aires (UBA) con el objetivo de trabajar en la producción de alimentos para los más postergados. Desde entonces vengo monitoreando el hambre y puedo decir que es el momento de nuestra historia como país en que a menos argentinos les falta la comida; es el momento en que menos hambre hay en nuestro país”.
Desde mayo de 2003 hasta hoy, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner dejaron la indigencia once millones de argentinos, equivalentes a la población de Córdoba, Santa Fe, Capital Federal y Tucumán, sumadas.

Nota completa

 

Adicionalmente, la cobertura sobre 1,8 millones de familias que brinda la AUH se incremento este año un 25,9%, la transferencia por hogar beneficiario es hoy de $680 promedio, el equivalente a 120 dólares promedio mensuales, con lo que se consigue la mayor transferencia de ingresos y el mayor poder adquisitivo del beneficio desde que la Asignación Universal existe. Con esta actualización, los niveles de indigencia -la línea del hambre- son los menores observados desde la recuperación democrática, y se ubican en torno del 2,7% de la población, cuando en mayo de 2003, tras el experimento neoliberal, la indigencia afectaba al 27,6% de los argentinos.

Nota completa

 

Veamos qué dice sobre este tema el prestigioso economista e investigador principal del Conicet. Alejandro Rofman:

Un estudio realizado por el Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento).

(…) el Observatorio Social de la UCA reconoce que la pobreza calculada por ingresos retrocedió desde el 26,9 por ciento en el año 2007 al 26,6 en 2010, y al 21,9 en el año 2011. Debemos recordar que el índice de regresión social en el año 2003 superó el 53 por ciento, por lo que la reducción total entre el inicio del período constitucional bajo la presidencia del doctor Kirchner y el cierre del último año (nueve años de extensión) supuso una disminución de la pobreza en un 60 por ciento, lo que da cuenta de un significativo avance de la equidad social.

(…) los datos del Observatorio de la UCA revelan que la tasa respectiva estaba en el 8,1 por ciento de la población en el año 2007 (3 millones de habitantes), subió en el año 2010 al 9,2 y se redujo en el año 2011 al 5,4 por ciento de toda la población (dos millones 100 mil habitantes). Ello indica que la disminución de la indigencia fue entre 2003, cuando afectaba al 27 por ciento de la población del país, y el año 2011, de 22 puntos porcentuales, lo que implica que cayó en nada menos que un 80 por ciento (UCA, página 58).

El documento de la UCA aporta un párrafo muy ilustrativo: “En términos dinámicos, cabe destacar que la caída de la indigencia y de la pobreza exhibida durante el último año (2010-2011) fue particularmente intensa en el estrato social socioeconómico más bajo (25 por ciento inferior) y, asimismo, en villas y asentamientos precarios y en los barrios de sectores populares dentro de la traza urbana formal”.

La información sobre la dinámica social que aporta el estudio del Cippec se refiere a la pobreza por región del país entre los años 2001 y 2010.

Así, para el Nordeste, la región con peor situación social, el mapa de la pobreza indica un descenso significativo: era del 57,2 en 2001 y cayó al 18,5 en 2010. En el Noroeste, el descenso fue del 48,3 por ciento de sus habitantes en el año 2001 a 11,8 en 2010. Para la región Cuyo, del 39,6 por ciento de pobres en el 2001 se pasó en el año 2010 a sólo el 9,8. En la región pampeana, los datos consignan un 37,1 de pobreza en 2001 y un 9,6 en 2010. En la poblada área del Gran Buenos Aires, los índices de pobreza caen del 37,1 al 9,6. Y en la región patagónica, donde la situación social es la mejor de todo el país, los índices de pobreza total son del 23,2 en el año 2001 y se repliegan al 5,8 en 2010 (Cippec, cap. 3, página 58).

La fuente de las estadísticas que corroboran esta información es de procedencia insospechada y no se la puede acusar de ser cercana o afín a las ideas de quienes han conducido el país en los últimos nueve años.

Nota completa

 

 

Redistribución del ingreso.

 

La mejora en la distribución del ingreso nacional invirtió su tendencia desde el  2003 a favor de las clases populares, lo que se verifica en que en 2003 el 10% más rico ganaba 38 veces más que el 10% más pobre, en cambio en 2012 esa diferencia se achicó a 14 veces. Un método utilizado por un estado que interviene en la economía fue la implementación de los subsidios, lo que llevó a que del gasto familiar total en servicios y transporte pasara del 25% en 2002 al 12% en 2012.

Si contextualizamos esta evolución con lo sucedido en el mundo, veremos la importancia que adquiere lo sucedido en Argentina: la diferencia en la distribución en EE.UU. pasó de 20 veces en 2002 a 26 veces en 2012, y que en la Unión Europea pasó de 16 veces en 2002 a 22 veces en 2012. Es decir que en nuestro país sucedió lo contrario que en esos paises desarrollados.

 

Leamos ahora las explicaciones que se dan (entre ellas la de la Organización Internacional del Trabajo) sobre este fenómeno.

 

Por otra parte, la distribución personal del ingreso, que indica cómo está distribuido el ingreso total entre los individuos (u hogares), da cuenta de una considerable reducción de la desigualdad. Entre principios de la década de 1990 y 2002 el coeficiente de Gini, computado sobre el ingreso per cápita familiar, aumentó casi 0,07 puntos (de 0,48 a 0,55). A partir de 2003, cuando comienzan a superarse los efectos de la crisis 2001-2002, el coeficiente de Gini quiebra la tendencia ascendente. Desde entonces y hasta el segundo trimestre de 2011, acumula una caída de 0,1 puntos (de 0,53 a 0,43).

Dentro de los factores que explican la dinámica observada en la distribución del ingreso a partir de 2003 se destacan: i) la expansión del empleo registrado, la reducción de la desocupación y el incremento de los salarios en un contexto de crecimiento económico; ii) el fortalecimiento de las instituciones laborales (negociación colectiva y salario mínimo); y iii) la ampliación de la cobertura de los programas de protección social.

Durante 2003, cuando la economía comenzaba a recuperarse de la crisis de 2001-2002, el Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados (PJyJHD) tuvo un importante impacto nivelador. Luego, cuando la economía ingresó en una senda de crecimiento sostenido (…) la reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso se explica fundamentalmente por lo acontecido en el mercado de trabajo. En particular, la menor concentración en los ingresos provenientes de los empleos asalariados registrados, lo cual está altamente vinculado con las políticas laborales de salario mínimo y negociación colectiva, explica en un 38,7% la caída de 0,1 puntos en el coeficiente de Gini durante 2003 y 2011.4 Por otra parte, la mayor cobertura previsional y la menor concentración de los ingresos por esta fuente explican un 28,1% de la reducción del coeficiente de Gini.

La mejora experimentada luego de la crisis mundial se asocia en gran medida a las políticas públicas, como la Asignación Universal por Hijo -AUH- y al comportamiento de los ingresos de los hogares por jubilaciones y pensiones.

Nota completa

 

 

Hay crecimiento económico pero también social.

Es por ello que Ignacio Ramírez, director de Estudios Opinión Pública de Ibarómetro, intentó develar las causas que lograron este avance en materia social.
Desde el 2003 se generó una movilidad social ascendente, hubo un mejoramiento de los indicadores sociales y una reducción de la desigualdad” aseguró Ramírez quien explicó además que “no siempre el crecimiento económico está acompañado del crecimiento de los indicadores sociales” como en el caso de la Argentina.

Este informe del Banco Mundial, “desacredita la teoría del viento de cola” y establece que “el derrame económico no funciona”, expresó el director de Estudios Opinión Pública de Ibarómetro. Contrariamente a ello aseguró que “70 por ciento de los ciudadanos argentinos adhiere en que el Estado intervenga activamente en la economía”.

Nota completa

 

 

Este fenómeno no sólo es percibido por los analistas y la población misma, sino que también lo hace un ex presidente norteamericano y el New York Times:

 

Jimmy Carter: “El achicamiento de la brecha entre ricos y pobres es digno de elogio”.

El embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, se reunió con el ex presidente de aquel país Jimmy Carter, quien elogió el “avance logrado por Argentina en los últimos diez años en material social”.

“El achicamiento de la brecha entre los más pobres y los más ricos de Argentina logrado por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, es digno de elogio”, afirmó el ex mandatario durante su conversación con el embajador argentino.

Argüello explicó que Carter se basó para realizar este análisis en “el índice Gini, que es la forma más usada de medir la distribución del ingreso”, con una escala que varía de 0 a 1, en el que la situación ideal es la más próxima al 0”.

Nota completa

 

 

En esta década ganada ha habido un incremento del 850 por ciento, en erogaciones y prestaciones por parte de ANSES. El haber mínimo de los jubilados, del año 2003 a la fecha, ha crecido 754 por ciento.

Hay políticas públicas creadoras de desigualdades como las aplicadas en la Argentinas en los ’90, que hicieron que 8 millones de personas dejaran de ser clase media y se transformaran en pobres en esa década, y políticas proigualdad, como la Asignación Universal para hijos de trabajadores informales, puesta en práctica por Cristina Kirchner que protege ya a 3.700.000 niños pobres del país

“Un artículo en la principal página de opinión del New York Times titulado “Tango de la recuperación Argentina” resalta que en los últimos 8 años, en la gestión de gobierno actual, el país creció a un 7,8% anual, el desempleo bajó un 20% en 2002 a menos del 8%, la pobreza se redujo a la mitad”.

Nota completa

 

Esa redistribución de los ingresos nacionales se ve reflejada en un aumento del consumo popular:

 

Las ventas de los comercios minoristas en esta Navidad subieron 13,3% con relación a la anterior, según informó la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). “El 2012 tuvo un muy buen saldo comercial”, agregó la entidad en un comunicado que lleva el título “Furor Navideño”, tras sostener que el alza estuvo impulsado por el excelente ánimo festivo de las familias y la capacidad adquisitiva.
Y, aunque “todos los rubros que componen la canasta de compras por Navidad tuvieron resultados muy buenos”, la venta se centró en “Regalerías, Bijouterie, Jugueterías, Calzados e Indumentaria” porque ofrecían “productos de todo tipo de precios”, especificó.
“El resultado final fue muy positivo para los comercios de todo el país, con niveles de ventas que se movieron por encima de lo esperado”, aseveró.

Nota completa

 

 

Índice o coeficiente de GINI

 

Para evaluar la situación de justicia social en los países se utiliza el conocido como índice o coeficiente Gini. Veamos qué es y cuáles son los valores en Argentina:

 

La Argentina es el país que logró la mayor mejora en la distribución del ingreso en la última década.

En los últimos diez años, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón empeoraron sus indicadores de justicia social. Latinoamérica fue la región que consiguió los mejores resultados en distribución de ingresos, liderada por la Argentina.
El relevamiento utiliza el Coeficiente Gini para medir la evolución de los ingresos. El Gini se mueve en una banda que va de cero a uno. Cuando este indicador se acerca a cero, el país es más igualitario (por ejemplo, Dinamarca tiene un Gini de 0,24). Cuando se acerca a uno, es más desigual, como Namibia, que tiene un Gini de 0,71.
En 2002, la Argentina llegó a su pico de desigualdad histórica, con un Gini de 0,55; en la actualidad, el Gini nacional llegó a 0,37. Aunque hay varios países con mejor Gini, la Argentina fue el que más lo mejoró en los últimos diez años y se va acercando al pelotón de los países más justos del mundo. El trabajo del Banco Mundial se basa en el informe de desarrollo humano realizado por la ONU, con datos de diciembre de 2011. Según el mismo, Estados Unidos subió su Gini a 0,43; Japón, a 0,41, y la Unión Europea, a 0,39. Estas tres potencias se convirtieron en sociedades más injustas que la Argentina.
“El 72 por ciento de la reducción de la desigualdad en la Argentina está explicada con lo que ocurre en los ingresos laborales de las familias. En especial, el crecimiento del empleo registrado y su remuneración explican el 45 por ciento de esa caída, mientras que más del 25 por ciento se origina en la reducción de los empleos precarios, dado que muchos de los trabajadores precarios se han insertado como trabajadores formales. En 1974, el Coeficiente Gini nacional era de 0,30. Era la época en la que el país se distinguía por su gran clase media. A finales de la última dictadura militar, en 1983, el Gini ya había subido a 0,40. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la desigualdad siguió creciendo: en 1989, el Gini llegó a 0,46. En 1999, luego de diez años de gestión menemista, el Gini llegó a 0,50. A fines de 2002, alcanzó el récord histórico: 0,55.
El informe del primer trimestre del año en curso (2012) de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que “la Argentina mejoró sus indicadores de igualdad durante los últimos diez años, incluso durante la crisis internacional 2008-2009”. Y agrega: “Al igual que la mayoría de los países latinoamericanos, la Argentina bajó sensiblemente su desempleo. Pero, además, mantuvo una política de ingresos, vía aumento del Salario Mínimo Vital y Móvil y negociaciones paritarias anuales, que mejoró aún más sus indicadores de igualdad”.

Nota completa

 

 

Clase media

 

Analicemos ahora cómo evolucionó en esta década la situación de la tan mencionada e influyente clase media argentina:

 

La clase media se duplicó en Argentina durante la última década.

Un informe del Banco Mundial dado a conocer este mediodía en Washington destaca el crecimiento que registró la clase media en Argentina durante la última década, a partir de la instrumentación de políticas de desarrollo económico y de la ampliación de oportunidades para los sectores más vulnerables.

En Argentina el número de habitantes comprendidos dentro de la clase media aumentó entre 2003 y 2009, de 9,3 millones a 18,6 millones, cifra que equivale al 25 por ciento de la población total del país.

De esta forma, Argentina lideró el porcentaje de crecimiento de la clase media en toda la región durante la última década, seguido por Brasil con una mejora de 22 por ciento y Uruguay con un avance de 20 por ciento.

Nota completa

 

Y veamos ahora cómo se refleja esta evolución en el mercado interno nacional.

 

El 54% accede a Internet en el país y hay celulares en el 85% de los hogares.

Casi el 58% de los residentes en hogares urbanos en la Argentina usan la computadora, y el 54% utiliza Internet en forma cotidiana. Este acceso a las tecnologías, llamadas TICs (por Tecnologías de la Información y la Comunicación), incrementado en el último año sin duda por el alcance de programas como el Conectar Igualdad y por la expansión del mercado informático, aún no logra desplazar a los dos dispositivos tecnológicos de mayor uso: el televisor y el teléfono celular, cuyo crecimiento exponencial en los últimos tiempos le hizo ganar terreno ampliamente sobre su antecesor, el teléfono de línea.
La encuesta complementó los datos arrojados por el Censo 2010, que ya había revelado un salto en la última década del 20% al 47% en tenencia de computadoras. Se realizó durante el tercer trimestre del año pasado, y se relevaron más de 33 mil hogares de localidades de más de 2000 habitantes. En total, casi 93 mil personas encuestadas.
“En el Censo 2010 hemos preguntado qué hogares tenían computadoras y qué nivel de conocimientos informáticos se manejaban. Esta información fue sumamente importante porque pudimos ver un desarrollo exponencial de la disponibilidad de computadoras en los hogares respecto al censo del año 2001. El programa Conectar Igualdad tuvo una incidencia muy fuerte dentro de lo que eran las tecnologías en los hogares”, señaló Ana María Edwin, directora del organismo.
El trabajo revela que “el 95,4% de los hogares acceden a algún tipo de teléfono”. En 19 provincias, “más del 90% de los hogares acceden a este tipo de tecnología”. Sin embargo, se destaca que “el principal tipo de acceso a teléfono es por línea móvil o celular, ya que casi el 85,6% de hogares urbanos cuentan con al menos una línea de teléfono móvil en funcionamiento. A telefonía fija acceden un 61,9% de los hogares.” Por lo demás, constituyen el 52% de los hogares los que disponen de computadora.

Tipo de computadora: La mayoría de los hogares (81,1%) tiene computadora de escritorio. En un 40,3% se registraron equipos portátiles.
Servicio: El 88,6% de los hogares se maneja con servicio de acceso a internet fijo.

Nota completa

 

Y analicemos también qué pasa con el turismo:

 

(…)  la movilidad social ascendente también se percibe en el turismo. La mandataria citó las cifras de la Encuesta de Viajes y Turismo de los Hogares argentinos, realizada por el Ministerio de Turismo de la Nación. Durante 2006, cada 11 viajes realizados por la población de mayores ingresos, la población de menores ingresos realizaba sólo uno. En 2012, esta relación pasó a ser 4 a 1. Es decir, durante los últimos seis años, “la inclusión social al turismo ganó terreno con una reducción de la brecha en un 60 por ciento”, sostuvo el informe. Esta encuesta se realiza de manera mensual entre 2300 hogares residentes en las capitales de todas las provincias del país y en los aglomerados urbanos que no son capitales pero cuya población es superior a los 100.000 habitantes.

Nota completa

 

 

Evolución del turismo, indicador de consumo doméstico.

La Federación de Cámaras y centros Comerciales zonales de la República Argentina (Fedecámaras) calificó de “excelente” el fin de semana largo establecido por el por el “Día de la Soberanía”, cuando las ventas crecieron un 30% respecto a igual período de 2011, lo que da un total de 900 millones de pesos

El presidente de Fedecámaras, Rubén Manusovich , destacó además un incremento en las ventas con tarjetas de crédito de un 40%.

Se han movilizado cerca de un millón y medio de turistas que gastaron, en promedio, unos $ 200 diarios, eso nos indica que en esta ocasión se movieron 900 millones de pesos, una cifra por demás elocuente del constante crecimiento del mercado interno“, señaló el dirigente.

Los rubros que más facturaron este fin de semana son: hotelería y gastronomía, almacenes y bebidas, inmobiliarias y servicios , recreación, quiscos, indumentarias y casas de regalos.

Nota completa

 

 

Y lo mismo sucede con la producción de vehículos, debido no sólo al crecimiento  sostenido del consumo de las clases medias y altas sino al ascenso de las capas populares al consumo que por años les estaba vedado. Esto se ve reflejado en que durante estos años se vendieron 5 millones de vehículos nuevos, 75% de los cuales son de bajo precio.

El mismo fenómeno se registra en el mercado de los autos usados, típico de las clases media baja y baja:

 

Las operaciones de compraventa de vehículos usados alcanzaron un nuevo récord histórico en abril, con 151.324 unidades, lo que representó una mejora de 25,84 por ciento respecto a igual mes del año pasado, según informó la Cámara del Comercio Automotor (CCA). Los números de abril también aportaron a la construcción de otra marca máxima, en este caso en el acumulado del primer cuatrimestre del año, con un total de 568.386 unidades, lo que significó un crecimiento de 2,83 por ciento en relación al mismo período de 2012.

Los datos positivos también se replican en el cotejo de abril con marzo pasado, con una mejora de 6,58 por ciento. “El mes de abril se convirtió para el mercado de autos usados en el mejor de la historia en todas sus variables, lo mismo que los primeros cuatro meses del año”, sostuvo el presidente de la Cámara, Alberto Príncipe.

Nota completa

 

 

Analicemos ahora el caso de los teléfonos celulares:

 

Los argentinos cambian de celular cada año y medio.

Empresas y consultoras coinciden en que los argentinos cambian de celular cada 18 meses en promedio y ubicaron en un rango de 700 pesos el valor final del equipo más vendido en el último año.

Nota completa

 

 

Educación

 

Gracias a distintas medidas de gobierno (entre ellas la Asignación Universal por Hijo y la construcción de cientos de escuelas primarias) catapultó la matrícula escolar a nivel nacional. Los valores de la evolución de la misma, según las estimaciones del Banco Mundial está por encima de los de América Latina.

Fuente: Banco Mundial

 

Además, la activa política nacional a favor de la creación de universidades públicas redundó en el aumento del número de estudiantes que ingresan a la universidad. Eso provocó que 500.000 nuevos estudiantes universitarios provengan de familias pobres, de las cuales sus miembros anteriores nunca habían ido a la universidad.

 

También se cambió el paradigma de la educación al facilitar el acceso universal a los medios modernos de comunicación, en parte por la distribución de más de 3 millones de netbooks entre los alumnos de las escuelas secundarias públicas, lo que acortó la llamada brecha digital entre la población joven:

 

Los hijos de Internet.

Más escuela, más Internet. Los jóvenes que asisten a establecimientos educativos usan más Internet que teléfono celular. Según el informe del Indec, 87 de cada 100 personas que asisten a un establecimiento educativo en el país usan una computadora, y 83 de cada 100 usan Internet. Mientras que apenas 67 de cada 100 usan telefonía móvil. En la misma franja etaria, aquellos que asistieron pero ya no asisten a un establecimiento educativo usan celular en un 76,4 por ciento y menos de la mitad usó alguna computadora (48,6 por ciento). O sea, los que van a la escuela usan más las computadoras que aquellos que no van a la escuela.

El contraste entre un joven que va a la escuela y un joven que no va a la escuela es impactante, y de alguna manera sostiene el acortamiento de la brecha digital en el espectro nacional.

Mientras que la “sociedad” mayor a diez años usa las computadoras principalmente para actividades de ocio (80 por ciento), seguido de actividades laborales y actividades educativas, la población entre 15 y 29 años supera el consumo de la media nacional. El sistema educativo nacional ha venido preparándose para esto desde bastante antes de lanzar el programa de Conectar Igualdad, pero las generación nativa de Internet pareciera ir más rápido

Nota completa

 

 

Votos sin “relato” versus argumentos sin fundamentos.

 

El modelo económico social de acumulación argentino, caracterizado por un fuerte y sostenido crecimiento con inclusión, ha llevado los índices de desarrollo económico a niveles sin precedentes. Lo que demuestran las cifras de la economía se ve reflejado lógicamente en la percepción y el juicio de la población, principalmente en los votantes del oficialismo. En una encuesta realizada con motivo de los diez años de kirchnerismo por el Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) se analiza la visión que tiene la sociedad sobre la década 2003/2013. Veamos algunos puntos salientes de la misma:

 

Antes de las elecciones de 2003, Néstor Kirchner recogía un 30 por ciento de opiniones positivas en las encuestas realizadas en ese momento. Al final de su mandato, el porcentaje trepó a prácticamente el 77 por ciento. Esto se verificó en términos electorales: del 22 por ciento de los votos obtenidos en 2003 se pasó al 45 por ciento en 2007 y al 54 por ciento en 2011. “Hacia finales de 2003 la imagen positiva de Néstor ya había subido geométricamente –sostiene Bacman–, los indicadores económicos eran más que positivos, las expectativas de la gente eran alentadoras, se había instalado la esperanza.”

“El kirchnerismo se basó en tres pactos realizados con la sociedad –insiste el titular del CEOP–. El primero tiene que ver con la reactivación de la economía y la recuperación del empleo; el segundo se basa en el nuevo papel del Estado, y el tercero, en la política de derechos humanos.” Mientras en casi todo el mundo la principal preocupación es el empleo, o su contracara, la desocupación, en la Argentina la preocupación por perder el trabajo bajó sistemáticamente. En marzo de 2002, la desocupación figuraba al tope, con el 62,2 por ciento. En 2006 ya había bajado al 38, pero seguía siendo alta; en el difícil 2009 –con la crisis mundial, el conflicto con el campo, la sequía y la gripe– siguió bajando, y hoy está en apenas el 12 por ciento, muy abajo en las preocupaciones del ciudadano común. “Cuando se les pregunta a los argentinos cuáles fueron los principales logros de esta década, no queda duda alguna de que la percepción de la estabilidad e independencia económica lidera las respuestas.”
Lo cierto es que hay un 71 por ciento de los consultados que están de acuerdo con la AUH, es decir que es una medida que tiene un enorme consenso. Pero otras decisiones, que incluso produjeron un enorme rechazo mediático, y lo siguen produciendo, como la estatización de YPF, Aerolíneas Argentinas y las AFJP, también tienen un respaldo ampliamente mayoritario.
Fútbol para Todos,.(…) es una de las medidas más apoyadas del kirchnerismo: nada menos que el 88 por ciento la respalda.
La evaluación de la década es lo que explica la existencia de un núcleo duro de respaldo al kirchnerismo, sobre todo en los sectores humildes. Néstor es evaluado como el mejor ex presidente, y CFK mantiene niveles altísimos de imagen positiva (51,9%) y ganó las elecciones de 2011 con un asombroso –para la oposición– 54 por ciento.
Nota completa

 

Ante todo este cúmulo de datos duros que grafican la evolución de la sociedad argentina y la manera en que millones y millones de argentinos han visto cambiar su nivel de vida y cómo eso se refleja en su visión sobre el gobierno, es fácil deducir las causas por las que el gobierno tuvo tan amplia aceptación durante sus tres mandatos consecutivos (algo inédito en la historia argentina), y no es necesario apelar a argumentos complejos, sofisticados (o de sofistas) para crear (ahora sí) un relato ficcional opositor que pretende atribuir esta adhesión electoral sólo a metodologías discursivas, ficcionales, de simulación retórica y propaganda política de laboratorio. Dicho relato opositor degrada tanto la inteligencia del pueblo como sujeto político como la capacidad de los políticos opositores para convencer a los votantes oficialistas de su “error electoral” casi infantil de creer tantos años en los supuestos cantos de sirena de un supuesto “doble discurso” kirchnerista.

Para concluir, podemos afirmar que los votantes del gobierno nacional responden con votos a su percepción de la evolución de su cotidianeidad desde el inicio de este período, de este gobierno, de este proyecto de país, como cualquier estudio científico de campo serio puede constatar. Es decir: responden a los datos duros de su propia realidad, hoy no tan dura como la que vivían hasta el 2003.

Imagen

La Ley de Medios y la diferencia entre el fútbol y el ajedrez.

En los últimos meses se han exacerbado los debates sobre la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (conocida como “Ley de Medios”), principalmente el mantenido entre el gobierno nacional y el Grupo Clarín, teóricamente dos contrincantes de igual poderío. Ante esto se han vertido muchos análisis y opiniones, en favor de uno u otro de los contendientes, pero quizás sea necesario esbozar un par de aclaraciones más, dirigidas no a los mismos protagonistas del debate sino a su audiencia.
Para empezar, debemos aclarar que los protagonistas no son (no deberían ser considerados) de igual entidad o calidad, ya que uno no es el gobierno sino el Estado argentino (poderes ejecutivo y legislativo, y tangencialmente el Judicial), quien intenta implementar una ley y el otro es una empresa privada (el Grupo Clarín S.A.), que se opone a ser alcanzada por la misma. Es decir, uno representa o defiende el interés de 40 millones de habitantes y el otro, los intereses de sus accionistas nacionales y extranjeros. Esta aclaración es de perogrullo, pero muy necesaria en este momento en que por circunstancias del mismo debate suele pasar desapercibido.
Lo segundo que es imperioso aclarar es que el tema en debate en esta instancia no es la ley en sí mismo o la libertad de expresión, sino si un par de artículos de la ley deben ser aplicados a todos los grupos mediáticos del país o a todos menos a uno (Grupo Clarín), el único que ha cuestionado la constitucionalidad de ellos ante la justicia, y que además desconoce al organismo público, plural y multipartidario encargado de hacer cumplir la ley, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA).
Este debate llegó a su climax este 6 de diciembre cuando la Cámara Civil y Comercial que tramita la disputa legal tomó la conocida y polémica resolución. Precisemos un poco (citando voces más entendidas y mejor informadas que uno) de qué estamos hablando:

La Cámara Civil y Comercial le entregó al Grupo Clarín todo lo que éste podía pedirle y, acaso, le pidió por vías no formales. Para empezar, una nueva medida cautelar por tiempo indeterminado, desafiando por primera vez decisiones de la Corte Suprema. Para seguir, otra burla a la Corte: una consideración infundada y exorbitante sobre el cómputo del plazo de adecuación (…) Las bromas de pasillo habían rebautizado al Tribunal como “Cámara Clarín y Comercial”… el problema del humor político es que los hechos suelen superarlo.
El fallo deja en off side a la Corte Suprema, a la que moja la oreja en varias oportunidades, ya que también subestima sus críticas a las demoras que imprimió Clarín al trámite de la causa principal.
Ya entusiasmados, Sus Señorías alegaron que Clarín dispondrá de un año para proponer su adecuación voluntaria, si cuadra. Es otro mentís a lo que fijó la Corte (…) La Cámara no debía expedirse sobre ese punto.
La decisión de la Cámara Civil y Comercial está firmada por los jueces María Susana Najurieta (la única que no había sido recusada la primera vez por el Poder Ejecutivo) y Francisco De las Carreras, uno de los magistrados más cuestionados del fuero, sobre quien pesa una denuncia penal y una denuncia en el Consejo de la Magistratura. De las Carreras está cuestionado por haber viajado a un Congreso en Miami organizado por Certal, una asociación que tiene entre sus miembros a dirigentes del Grupo Clarín, que además es uno de los principales sponsors de esa actividad.
“Extender la medida cautelar contradiciendo el espíritu y los plazos establecidos por la Corte es una maniobra dilatoria destinada a beneficiar a quienes se niegan a cumplir las leyes vigentes (…)
Ambos magistrados ya habían confirmado en dos ocasiones la medida cautelar a favor de Clarín, con alusiones a la preservación del “derecho de propiedad”. En mayo último, la Corte Suprema acortó el plazo para la medida que habían puesto los camaristas (y que llegaba hasta diciembre de 2013) y fijó el 7D, destacando la importancia de que haya una definición del debate de fondo.
El juez de primera instancia de entonces, Raúl Tettamanti, siguió la bajada de línea suprema y rechazó el pedido de Clarín, que no sólo pedía extender la cautelar, sino que planteaba hacerlo por doce meses. La Cámara no sólo discrepó sino que sus fundamentos transitan un aspecto que no venía planteado, ni hace a la discusión sobre la continuidad de una medida provisoria, pero que sí estuvo presente en el debate público: los jueces afirman repentinamente que aún no empezó a correr para el Grupo Clarín el plazo de un año para desinvertir fijado la ley, y que surge de uno de los artículos de la norma cuestionados, el 161.
 Por un lado, ese fallo desmiente la afirmación del documento de que los “mecanismos directos o indirectos de presión” que atribuye al gobierno, hayan afectado la independencia de los jueces. Por otro, pone en evidencia la profundidad del compromiso con los intereses particulares que no admiten someterse a las leyes.


La medida cautelar fue pésimamente otorgada y peor fundada.

La Cámara Civil y Comercial se mostraron permeables a las demandas de la empresa (…) Primero se declararon competentes en un tipo de denuncia que suele ser resuelta por el foro contencioso administrativo, y después otorgaron una medida cautelar por más de tres años, en un caso que incluyó la participación de jueces jubilados, sorteos irregulares de magistrados y denuncias por dádivas.

 

Así los hechos, esta prolongada y compleja disputa causó que una parte fundamental de la ley sancionada en 2009 no se haya podido aplicar desde entonces, y sea letra muerta porque afecta a los intereses económico-políticos del Grupo Clarín.
Ante esto, uno puede preguntarse cómo es que una empresa logra suspender una ley de la Nación durante tanto tiempo, algo impensable para cualquier ciudadano de a pié. Entonces, repasemos brevemente los hechos que nos trajeron hasta aquí:

El 1º de octubre de 2009, cuando el proyecto de ley de medios todavía se debatía en el Senado, el Grupo Clarín solicitó ante el Juzgado Nacional Civil y Comercial Nº 1 a cargo de Edmundo Carbone una cautelar con el objeto de que se “ordene la suspensión del tratamiento legislativo del proyecto”.
Ese mismo día, el juez Carbone se declaró incompetente por considerar que la denuncia debía ser resuelta por el fuero contencioso administrativo. Clarín apeló ante la Cámara Civil y Comercial, y apenas tres días después ésta revocó lo resuelto por Carbone con los votos de los jueces Francisco de las Carreras y Martín Farrell, pese a que el fiscal había recomendado ratificar el fallo.
Al día siguiente, el Senado aprobó la ley y Clarín se presentó de nuevo ante Carbone para reformular la cautelar. El juez respondió que la cuestión ya era abstracta, pero el multimedios apeló una vez más a la Cámara, la cual afirmó que Carbone había incurrido en un “innecesario rigor formal”, dejó sin efecto lo resuelto y le remitió las actuaciones. Clarín presentó entonces el pedido de suspensión formal de la aplicación del artículo 41, que regula la transferencia de acciones, y del 161, que fija el plazo de adecuación a la ley. Finalmente, el 7 de diciembre, Carbone les otorgó la cautelar. El magistrado estaba por jubilarse cuando tomó la decisión. Cristina Fernández de Kirchner le había aceptado la renuncia el 3 de noviembre y debía trabajar hasta fin de año, pero luego el juez se ofreció para cubrir su propio cargo como subrogante y la Cámara lo aceptó. (…) pero nombrar jubilados supone un riesgo porque están a salvo de sanciones por parte del Consejo de la Magistratura en caso de cometer irregularidades.
(Más tarde) De las Carreras y Najurieta argumentaron que 36 meses era un plazo adecuado. Además decidieron que debía contar desde el 17 de noviembre de 2010, cuando al gobierno le notificaron formalmente la demanda, y no desde el 7 de diciembre de 2009, pese a que la demora en la notificación fue a pedido de Clarín. La empresa primero obtuvo la cautelar por un pedido de no innovar, luego promovió la demanda y recién en una tercera instancia la amplió.
El 15 de septiembre de 2011, Carbone finalmente se jubiló y lo que hizo la Cámara fue aplicarle a ese juzgado un régimen de “subrogancias rotativo” (…) Todos los jueces de primera instancia ocupaban los juzgados acéfalos a razón de uno por semana y cuando el expediente estaba listo para que se dicte sentencia se sorteaba el magistrado que debía hacerlo. Ese procedimiento, ya de por sí irregular, se alteró aún más cuando los camaristas Ricardo Recondo y Martín Farrell firmaron un acta que designó al juez jubilado Martín Tettamanti como el encargado de dictar sentencia en el expediente Clarín. En el acta se consignó que el sorteo fue “mediante un procedimiento manual”.
(Y finalmente, este 6 de diciembre) el Grupo Clarín consiguió de los camaristas María Najurieta y Franciso de las Carreras lo que más anhelaba: tiempo adicional.

 

Ante semejante panorama empiezan los problemas de análisis para el ciudadano medio (incluso la militancia involucrada en alguno de los dos “bandos”) que observa confundido el debate desde afuera, sin comprender cómo puede ser que ocurran tantos éxitos parciales para ambas partes, contradictorios entre sí a veces, tantas idas y venidas sin que se llegue a un fallo definitivo, a un triunfo claro en los aspectos jurídico o político.

Y aquí es donde se aplica la frase del título de esta entrada: para este humilde Basurero, la razón es quizás que la mayoría de la audiencia observa esta disputa como si se tratase de un partido de fútbol, utilizando la lógica futbolística cuando, por haberse convertido desde el comienzo en una disputa circunscripta al campo político-judicial, la mejor manera de hacerlo es utilizando la lógica del ajedrez.
Así es, en el ámbito de la política -y en mayor medida cuando los tiempos son prolongados- las disputas se dirimen en un imaginario tablero de ajedrez (donde las estrategias son más complejas, más variadas y no se perciben fácilmente porque residen sólo en la mente de los jugadores) más que en una cancha de fútbol (donde las estrategias son más evidentes, no son demasiadas y están generalmente a la vista de los espectadores a poco de comenzar el partido).
Entre ambos juegos existen, además, un par de diferencias fundamentales: el partido de fútbol tiene una duración determinada y el resultado se va intuyendo de acuerdo a los goles convertidos, mientras que la partida de ajedrez no tiene una duraciòn estipulada, depende de un estratégico Jaque Mate, de un reflexionado abandono o de un acordado empate (Tablas), es decir un final negociado.
La otra diferencia radica en que en el fútbol se enfrentan once jugadores de cada lado y el resultado final depende de la habilidad y estado físico de los jugadores, más las circunstancias fortuitas del mismo juego. Es decir que el poder de fuego de ambos equipos puede ser igual o no, pero la gran cantidad de factores ajenos a los mismos puede llegar a igualar las posibilidades de triunfo de ambos. En cambio, en el ajedrez la suerte de la partida depende de la habilidad, temperamento e ingenio de los jugadores, ya que cada pieza del juego (trebejo) tiene la misma función para ambos ajedrecistas. Es decir que el poder de fuego y las reglas son iguales para ambos, el tema es cómo los utiliza cada uno de ellos a lo largo de la partida.
Por eso, la mejor manera de observar la disputa entre el Estado argentino y el Grupo Clarín es apelando a la lógica ajedrecística. Así cada movimiento, cada estrategia o estratagema políticas en el tablero político-judicial será mejor percibido y sus implicancias mejor sopesadas en el contexto de la larga partida que se está llevando a cabo en la sociedad, ya sea en los estrados judiciales o en los medios de difusión, en el Congreso o en las calles. Es así que uno podría preguntarse por la eficacia de cada una de las jugadas o maniobras de los ajedrecistas, sopesarla en el contexto del “juego” y analizarla dentro de la secreta estrategia de cada participante, la cual cada uno de nosotros puede sólo intuir o tratar de adivinar.
Pero lo que uno sí debería preguntarse es por qué un grupo económico puede sentarse a jugar esta partida de ajedrez contra el Estado argentino. Es decir ¿cómo es que una empresa tiene el poder político y económico para enfrentarse de igual a igual con el Estado?
Y es entonces cuando debemos apelar a otras fuentes para explicar esta situación:

El contrincante es mucho más grande que lo que el voluntarismo suponía, porque es un oponente que no acaba ni comienza en El Grupo.
Tras el fallo de la Cámara, fue informado que las acciones de Clarín se incrementaron en un 10 por ciento. Mentira: subieron eso horas antes del fallo. Y desde el viernes de la semana anterior, acumularon una suba cercana al 22 por ciento.
De seguir con los malos pensamientos, se diría que “el mercado” estaba sobre firme aviso acerca del fallo. Y mejor espantar la idea de que alrededor de la sentencia hubo especulación financiera. Puras conjeturas, por supuesto.
Un par de jueces se establecen como dictaminadores irrecusables de la cautelar de El Grupo. A horas del día que la Corte fijó como último plazo para acabar con el show de las cautelares, en dictamen aprobado hace meses y ratificado hace menos, esos jueces prorrogan la cautelar, ignoran olímpicamente lo que la Corte exigió y le dan la razón a Clarín.

Para Max Weber la sociedad moderna está amenazada por el fenómeno creciente de la concentración del poder dentro de las organizaciones. Su discípulo Robert Michels advirtió que en las organizaciones modernas, tanto privadas como estatales, se tiende a quedar bajo el control de reducidos, pero poderosos grupos políticos o financieros. Aunque los líderes son elegidos democráticamente, según Michels, con la mejor intención, por las dos partes, se observa una tendencia a integrarse en élites del poder que se preocupan básicamente por la defensa de sus propios intereses y posiciones a toda costa. En otras palabras podría decirse que en la actualidad corremos el peligro de que las élites del poder, nacidas en la sociedad a través de procedimientos legítimos, entren en un proceso mediante el cual el poder aumenta y se perpetua a sí mismo retroalimentándose y produciendo, por tanto, más poder.
La imposición no requiere necesariamente de la coacción (fuerza o amenaza de fuerza). Así, el “poder” en el sentido sociológico incluye tanto al poder físico como al poder político, al igual que muchos otros de los tipos de poder existentes.

Pero, frente al panorama actual, descripto aquí, donde pocos dudan de que el resultado jurídico final sea que el Grupo Clarín va a tener que adecuarse a la Ley de Medios, cabe entonces preguntarnos ¿por qué el Grupo Clarín necesita tiempo? Este humilde desconfiado crónico en esta materia, visto y considerando la historia del Grupo y su interacción con la historia política nacional, sugiere esta hipótesis:
A partir de la sanción de la Ley de Medios (que el Grupo no creyó posible a partir de sus presiones políticas, como puede verse aquí) Clarín eligió la estrategia de prolongar sine die los plazos de implementación de la misma, apelando a sus influencias políticas en los legisladores (a sus piezas propias del tablero poítico) de la oposición y los vericuetos judiciales. Después apeló a mover sus piezas judiciales para aletargar los plazos para su adecuación a la Ley, con el propósito de suspenderla hasta que el kirchnerismo sea derrotado en las elecciones de 2011, cosa a la que apostó desde el princípio alentado por el supuesto éxito de sus estratagemas políticas que todos conocemos. Y luego de la “sorpresa electoral” de octubre y el trágico 54% (para Clarín) de Cristina Fernández, que constituyó un verdadero “Jaque” en este tablero político, sólo le quedó la táctica de aletargar todo lo posible los tiempos procesales mediante medidas procesales de jueces afectos o “independientes”, y la previsible catarata de impedimentos administrativos o procesales que se intuyen en el futuro inmediato en esta partida; siempre con el horizonte esperanzador para el Grupo (aunque lejano) de la derrota definitiva del kirchnerismo de 2015, lo que cambiaría el jugador en el lado del tablero correspondiente al Estado.

Ése es el horizonte más cercano al que apunta el Grupo y sus aliados circunstanciales, salvo que haya un plan alternativo más inmediato que cuente con la alternativa de una claudicación o una salida prematura del gobierno de la presidenta… Cosa nada descabellada en Argentina, ¿no? Porque la historia del Grupo muestra que los gobiernos pasan pero Clarín queda…
Es por eso que quizás el horizonte más temido para el Grupo Clarín sea que la implementación de la ley disponga que se recurra a la reciente propuesta del socio minoritario del Grupo en Cablevisión, y la desinversión más importante que deba hacer Clarín sea vender a un precio justo sus acciones en la empresa de cable y “tenga que quedarse” con Canal 13, Radio Mitre y el canal TN (además del diario mismo, más todos los diarios provinciales que posee) que tantos periodistas y publicidades del Grupo no se cansan de alardear que iban a “desaparecer”…
Es por eso que esta partida de ajedrez político que presenciamos entre el Estado (que nos representa a todos) y el Grupo Clarín (que representa a sus accionistas) es un ejemplo de disputa de poder entre los poderes políticos institucionales (Ejecutivo y Legislativo) y el poder corporativo mediático, algo que no se ajusta al juego esperable, deseable en una sociedad democrática. La polìtica no es un juego ni un deporte, sino la manera por la cual el pueblo gobierna a través de sus representantes. Sin embargo, desde el regreso de la democracia en 1983 (para no remontarnos más en nuestra historia) éste es el tipo de partidas que venimos presenciando y donde, por lo general, el Estado es quien sufre el Jaque Mate o ve que su Rey abandona el juego… Quizás sea hora de que, además de que la partida actual finalice con un triunfo del Estado, este hecho derive en que tales disputas de poder (Estado vs corporaciones) no sean posibles nunca más.

Pero vale aclarar también que, más allá del fútbol y el ajedrez, ese horizonte democrático comienza cuando la sociedad misma deja de considerar este tipo de partidas como algo natural. Es decir, algo corriente, cotidiano en el calendario del torneo anual del ajedrez político nacional.

 

 

Para la confección de esta nota se utilizaron entre otras las siguientes fuentes:

Para EE.UU. Clarín es un medio abarca-todo + Ley de Medios “ya fue” + Lobby Embajada-Clarín.

7D: Brevísima lección teoríco-práctica sobre el concepto de “poder”.

Entre Navidad y Año Nuevo.

La cautelar que operó como blindaje.

Tiempo extra para Clarín: FAQs.

Tiempo de descuento.

Una curiosa dictadura.

Clarín. Un invento argentino – Capítulo 03

 

 

 

Piqueteros-caceroleros, no los une el amor sino la desesperanza.

Mucho se ha escrito y opinado sobre la movilización de los piqueteros-caceroleros del último 8 de noviembre. Pero quizás poco se analizó sobre el por qué del momento y el sentimiento que subyace a esas marchas a lo largo del país.

Quienes concurrieron a ellas no reclamaron medidas para que baje aún más el índice de pobreza, o el empleo en negro, o para que mejore el sistema de salud público o la situación de los más vulnerables, temas aún pendientes de mejora para la sintonía fina del kirchnerismo post triunfo electoral de octubre último. En cambio, si se repasa el archipiélago de consignas blandidas en los piquetes de los caceroleros (algunas de ellas contradictorias entre sí) se verá que pueden sintetizarse como una solicitud para desandar lo construido desde el 2003. Es decir, fue una marcha con un contenido netamente opositor de derecha o centroderecha al gobierno nacional (aunque muchos de los reclamos deberían ser hechos también a los gobiernos provinciales, el reclamo por la inseguridad, entre ellos), y bordeando por momentos un rencor por la presidenta y bastante odio de clase.

Aunque algunos editorialistas abiertamente opositores al gobierno nacional imaginaron o forzaron interpretaciones sobre algunos porcentajes de votantes de Cristina Fernández en octubre de 2011 marchando este 8N en su contra, un análisis serio y destemplado puede fácilmente desautorizar esas afirmaciones. Es cierto, si tomamos las decenas de miles de piqueteros-caceroleros que marcharon pacíficamente sólo en Capital Federal el 8N, un breve análisis de los votantes porteños desmiente esta aseveración. Del total de votantes porteños del año pasado (1.934.230 personas) el universo oficialista consta de 660.275 votantes del Frente para la Victoria. En cambio los partidos políticos que convocaron abierta o tangencialmente a la marcha (duhaldistas, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Jorge Biondini, macristas) cuentan con un universo de votantes que, sumados, da un total de 896.739 personas en la primera vuelta para Jefe de Gobierno. En cambio si se toma la segunda vuelta electoral, los votantes de Macri (netamente opositores al kirchnerismo) son 1.090.389 personas. Ahora bien, este universo porteño netamente opositor sólo cuenta a los mayores de 18 años a julio del año pasado, por lo que si se cuenta a los menores de 18 años que coinciden ideológicamente con la oposición bien podemos arriesgar que el universo opositor porteño es mucho mayor (cuya población total es de 2.891.082 de habitantes), y de allí es donde los convocantes han cosechado concurrentes para la marcha. Por supuesto, también hay que considerar que existen votantes en Capital que viven en la provincia, y que no todos los que marcharon este 8N eran porteños, ya que también hubo piqueteros-caceroleros que viven en el conurbano y que se acercaron a manifestar sus reclamos al foco privilegiado de la marcha: el centro porteño. Es por eso lógico buscar principalmente entre esa millonada de opositores porteños a las decenas de miles de concurrentes a la marcha, en lugar de ilusionarse con que votantes de Cristina de hace apenas un año se hayan transformado tan rápidamente en los fervorosos opositores movilizados contra ella de hoy. Y el mismo fenómeno se repite en las provincias.

Otra pregunta interesante para hacerse es ¿qué cambió desde octubre de 2011 hasta ahora (o hasta la marcha de setiembre) que pueda explicar la necesidad de estas marchas opositoras? Las medidas del gobierno nacional no difieren del rumbo o el espíritu del proyecto kirchnerista de estos casi 10 años. Quienes votaron a favor del gobierno el año pasado, votaron precisamente ese proyecto, la profundización del modelo, y sería ilógico pensar que cuando se concreta el mismo alguien que lo votó salga desaforadamente a oponerse. Más aún cuando “casi todos los consultores, incluso los más alejados del oficialismo, piensan  que el Frente para la Victoria tiene todas las chances de ganar las elecciones del año próximo“. (Nota completa aquí)

Lo más lógico es pensar lo contrario, que ese universo opositor porteño de más de un millón de votantes opositores más sus familiares menores de 18 años hayan salido a manifestar su frustración, su desazón, su desesperanza ante una oposición evidentemente impotente pero que los medios hegemónicos habían fantaseado hasta último momento que estaba a un paso de vencer al kirchnerismo el año pasado. La dura sorpresa opositora ante una realidad distinta a la que les había prometido la hegemonía mediática, la frustración ante la renovación del proyecto de país que ellos no quieren, ratificado plebiscitariamente por la voluntad popular mayoritaria, es lo que llevó a estos miles de opositores a manifestar en forma de catársis su frustración y desesperanza. Ayudados, por supuesto por un ambiente democrático ampliamente beneficioso para ejercer la amplia libertad de expresión que gozamos los argentinos (bien diferentes de lo que se ve en EE.UU. o Europa).

Si se analiza esa muchedumbre de consignas vagas y diversas que los piqueteros-caceroleros frontalmente opositores gritaban, pueden verse reclamos por la inseguridad, la corrupción, por más democracia y respeto a la Justicia y a la Constitución, consignas tan genéricas como imposibles de contradecir (que hasta los mismos votantes kirchneristas pueden compartir). Pero también hubo consignas insólitas como proclamar que vivimos en una dictadura o insultar a la presidenta por autoritaria frente a decenas de cámaras de distintos canales de TV, en vivo en el prime time televisivo o en las reiteradas repeticiones cada media hora en los canales de noticias, sin temor a ser reprimidos, censurados u ocultados sus testimonios (algo impensable bajo un régimen dictatorial).

Ahora bien, aunque estas manifestaciones opositoras no son un fenómeno nuevo en Argentina (son similares a las vistas durante la disputa entre el gobierno y las patronales agropecuarias exportadoras por la resolución 125), sí reflejan algo novedoso en nuestra historia político-institucional. La frustración de la derecha o centroderecha argentina ante la inevitabilidad de la continuidad de un proyecto de político popular, (producto del libre ejercicio de los votos), también puede hallarse a partir de 1928 con el renovado gobierno de Yrigoyen por seis años más tras la impotencia electoral de los conservadores; y a partir de 1952 con el segundo gobierno de Perón, también por otros seis años tras la impotencia en las urnas de los partidos de la “Unión Democrática”. Incluso en 1976, con las elecciones adelantadas para agosto de ese año, que podrían reemplazar a aquel peronismo derechoso por otro gobierno de signo distinto (acorde al clima de época de entonces) y que impediría la aplicación de un proyecto reaccionario netamente de derecha y antipopular como el que instaló la dictadura cívico-militar de entonces, tal como confesó este año el ex dictador Videla desde prisión.

Esas desilusiones por no poder sacar de la Rosada a gobiernos ratificados por el voto popular parieron la irrupción del partido militar para realizar el trabajo que no podían hacer las urnas: volver al status quo anterior. Algo similar (pero con matices) pasó con los gobiernos de Frondizi e Illia, donde ya estaba aceitada la via militar para el cambio de gobierno. Pero lo que diferencia aquellas desilusiones seguidas por la concreción de los deseos de la centroderecha vernácula, consiste en que la vía militar del siglo pasado y la vía del piquete-cacerolazo para derribar gobiernos de principios de este siglo ya no tienen chances de triunfar. Y justamente por eso es que el panorama para los piquetreros-caceroleros frontalmente opositores es de frustración, ansiedad y orfandad política. Eso los mueve en forma creciente a ganar la calle para expresar sus deseos insatisfechos y escenificar su frustración.

Este nuevo fenómeno genera que aquellos que siempre criticaron ácidamente los piquetes o cortes de calles de los desocupados, los jubilados o los trabajadores que manifestaban su protesta por sus derechos cercenados, se encuentran ahora ellos mismos utilizando los mismos métodos para protestar por los que asumen que son sus derechos cercenados o sus deseos legítimos. Los otrora legalistas de la libre circulación han perdido la virginidad en materia de movilización política, han abandonado la comodidad de sus sillones frente a la TV y descubrieron la calle como foro donde manifestar sus deseos e ideas políticas. Quienes le atribuían a los piqueteros originales marchar por “el choripán y el tetra” o por el “ilegítimo” beneficio de los “planes sociales” o la asignación por hijo, marchan ellos ahora cortando decenas de calles y avenidas alrededor del obelisco, por el microcentro y los barrios de Belgrano, Palermo, Caballito, etc. abogando por “el dólar libre”, el “no pago de impuestos” (sin pedir a su vez la eliminación de los beneficios que a ellos mismos les brinda el estado gracias a los impuestos, como los subsidios a los servicios públicos, al transporte o la nafta) o a favor de “la libre importación” o contra la nonata ” re-reelección”.

Ante este panorama es bueno preguntarnos ¿qué llevó a los desocupados de los noventa, o a los jubilados que hasta el 2003 pedían pasar de una jubilación de $150 a una de $450, y a los maestros de la carpa blanca o a los marginados del estado neoliberal a ganar la calle? Fue la desesperación, porque sus pedidos no eran escuchados, sus derechos eran violados, y también por la impotencia de sus votos minoritarios en esa época del auge neoliberal y del “1 a 1” que la clase media aprovechó bastante bien. Y ¿qué lleva a quienes hoy, aunque mejoraron su situación económica en estos diez años, llenan los micros y aviones todos los veranos o fines de semana largos, compran cotidianamente electrodomésticos, motos y autos en forma creciente cada año, es decir: a los incluidos de este nuevo proyecto político, a ganar la calle? Es también la desesperación, porque sus deseos políticos expresados en los votos a la oposición política fueron derrotados una vez más desde el 2003. Porque ante este vacío de representación opositora triunfante, ante esa oposición política deshilachada, no encuentran consuelo inmediato o mediato. Porque aún durante la época alfonsinista, para los opositores existía la esperanza del peronismo anhelando llegar al poder. Durante el menemismo los opositores dentro del sistema contaban con la esperanza de una oposición vigente que luego derivó en la Alianza. Pero luego de la debacle de la Alianza, después de De La Rúa no había nada… y así llegaron los piquetes y los cacerolazos anti-sistema que tampoco llevaron a nada, a nada más que “que se vayan todos”. Pero finalmente la sensatez de Duhalde y los gobernadores (más la tragedia de Avellaneda) llevó al gobierno provisional a convocar a elecciones para descomprimir la situación y que sea el pueblo mismo el que decida quién lo gobierne en medio de aquella crisis. De ahí surgió Kirchner, hijo de esa época turbulenta, y allí nació el proyecto exitoso (ratificado dos veces más) que seguirá gobernando hasta 2015. Pero al opositor netamente antikirchnerista que se moviliza desilusionado con el resultado de las elecciones, la falta de una herramienta que reemplace a los votos para expulsar a Cristina del gobierno convierte su ansiedad en desesperación, en desesperanza, y por eso recurre a las vieja herramienta del piquete-cacerolazo para que el gobierno obedezca sus dictados o bien caiga, asociando erróneamente el 2012 con el 2001/2002. Un error histórico-político ni advertido ni señalado por la oposición política o por los medios hegemónicos, sino que es más bien alentado y justificado para utilizarlo para sus propios propósitos.

Ahora bien, ¿qué pretenden los piqueteros-caceroleros de hoy, los editorialistas de los medios hegemónicos y algunos políticos opositores al interpretar los reclamos del 8N? ¿Postulan acaso que el gobierno escuche y obedezca esos pedidos que contrarían su proyecto (que benefició también a quienes lo critican)? Hacerlo implicaría desconocer el mandato del 30 de octubre de 2011, violar el contrato electoral entre el gobierno y sus millones de votantes, desobedecer el pedido de profundizar al modelo plebiscitado el año pasado. En definitiva, sería violentar la democracia, que es el gobierno de la mayoría, y adoptar el programa de una de las minorías, la que se manifiesta más estruendosamente en forma pública, ya que las demás y la mayoría triunfante no lo han hecho. Esto generaría una batalla de manifestaciones cada vez más numerosas y ruidosas para forzar al gobierno a adoptar el programa de cada parcialidad electoral o ideológica que se manifieste públicamente. Es decir, lo contrario a lo que reclaman los demócratas o republicanos amantes de las instituciones: abandonar las formas y las instituciones y apelar a la movilización creciente y la presión para imponer programas o medidas propias. Como vemos, sería volver a los tiempos de nuestro pasado en que la democracia era una pequeña ráfaga de viento fresco entre tormentosas dictaduras… El gobierno debe escuchar los reclamos, variados, vagos y antitéticos entre sí muchos de ellos, en efecto, pero escucharlos no significa obedecerlos, satisfacerlos al punto de contraríar el proyecto triunfante en octubre de 2011.

Pero ¿qué debemos decir quienes estamos a favor de la democracia y la libertad de expresión ante estas manifestaciones? En lugar de enojarnos y criticar ácidamente las consignas vacías y las violentas, debemos darles la bienvenida a la democracia a los viejos golpistas, a los antidemocráticos o democráticos ex críticos de las movilizaciones que hacen sus primeras armas en el universo de la política práctica. Recibir a los nuevos vecinos de la cuadra al juego democrático, acompañarlos, señalarles el camino, mostrarles las reglas del juego y sus límites. Porque sin importar el nivel social, económico o educativo de los ciudadanos, la democracia tiene sus reglas, sus derechos y sus obligaciones, tiene sus tiempos electorales y sus límites. El libre juego de las propuestas de gobierno antes de las elecciones terminan cuando el soberano se expresa, y el gobierno debe cumplir el programa que lo llevó allí, no el de la oposición que más grita o que más gente moviliza en la calle, o el que fijan los medios hegemónicos. En ese caso dejaría de ser una democracia para ser un gobierno de fuerza, el gobierno de quien tuviera más fuerza para imponer su voluntad a los demás (ya sea muchedumbre movilizada o grupo económico): la negación de la democracia que todos decimos defender…

 

 

Glasnost, Perestroika y la Caída del Muro de… Clarín.

Era un muro alto, extenso y poderoso que separaba a la gente. Su larga, paciente y laboriosa construcción llevó décadas y, como todo lo que es lento y progresivo, su erección pasó casi desapercibida para la mayoría. Cada ladrillo que se colocaba concretaba una etapa; y luego de casi tres décadas el enorme muro comenzó a derrumbarse.
El párrafo anterior se refiere al Muro de Berlín, erigido en medio de la antigua capital del Tercer Reich, pero también puede aplicarse al muro levantado por el Grupo Clarín en medio del público mediático argentino.

La caída del Muro de Berlín (como ahora parece suceder con el de Clarín) fue el corolario de un proceso que comenzó con las reformas conocidas como Glasnost y Perestroika, ya que la apertura de la población comunista hacia el resto del mundo ocasionó la llegada libre de información, algo inconcebible hasta entonces, lo que licuó su poder y finalizó con su derrumbe. Ese acontecimiento histórico, consecuencia lógica de ese proceso y de problemas internos, propios de aquella sociedad, constituyó el símbolo de una nueva era. Para quienes vivían del lado oscuro del muro comenzó el período de descubrimiento de una realidad que ignoraban, la que el poder del estalinismo que había construido el muro no les permitía conocer. Porque la información sesgada que recibían detrás de la cortina de hierro los mantenía obnubilados con el discurso oficial estalinista, el que precisamente estalló ante la avalancha de información antitética que se coló por las fisuras del muro.
La historia muestra que el control de la información brinda poder, y los constructores de ambos muros lo tuvieron muy presente al levantarlos. Como bien señala el historiador León Pomer en Poder Simbólico y Relato de la Historia: “Remotos pensadores ya habían advertido que para dar consistencia al poder y asegurar el equilibrio de la sociedad que lo sustenta era necesaria la conquista plena de las subjetividades. Había que modelarlas, limitando o anulando vuelos propios y razones autónomas. (…) Para el entero apoderamiento de las subjetividades y lograr una adhesión que no debe ser consciente el poder precisa conducir las percepciones, orientar las sensibilidades, imbuir al pensamiento de un instrumental estructurante: categorías lógicas clasificatorias, estereotipos verbales y conceptuales, “verdades” preconcebidas, significaciones y asociaciones emocionales. (…) El universo simbólico es una realidad construida mediante procedimientos que generan una visión de mundo y un sentido de la realidad: naturalizan lo existente. Bourdieu alertaba: “es necesario saber descubrirlo donde menos se deja ver, donde es más completamente ignorado y por lo tanto menos reconocido”; y si ruidoso y omnipresente, deslumbrante a veces, en esencia “es un poder invisible que sólo puede ser ejercido con la complicidad de aquellos que no quieren saber que le están subordinados o que lo ejercen” Me permito agregar: no saben que no quieren saber. (…) Lo notable del poder simbólico, su enorme contrasentido, su deslumbrante si que siniestra paradoja, reside en que su reproducción, no por cierto su gestación, está confiado a sus víctimas, encargadas de vehicularlo y consumirlo. Sometidos y dominados son quienes tienen en sus manos (en verdad en su cerebro) las armas del sometimiento contra sí mismos y contra su autonomía de pensamiento”.

La misma carencia de información completa padecen quienes estaban o están aún bajo la hegemonía del discurso oficial clarinista (de estilo estalinista), construido en estos últimos años y sustentado tras el muro del Grupo Clarín y sus socios circunstanciales, como trataremos de mostrar más adelante.
Para comenzar con las coincidencias repasemos primero qué significa cada término:

Glásnost y Perestroika
La glásnost (En ruso гласность, apertura, transparencia o franqueza) se conoce como una política que se llevó a cabo a la par de la perestroika el líder del momento Mijaíl Gorbachov, desde 1985 hasta 1991 En comparación con la perestroika que se ocupaba de la reestructuración económica de la Unión Soviética, la glásnost se concentraba en liberalizar el sistema político. En esta se estipulaban libertades para que los medios de comunicación tuvieran mayor confianza para criticar al gobierno. El objetivo mas expreso de la glásnost era crear un debate interno entre los ciudadanos soviéticos, y alentar una actitud positiva y entusiasmo hacia las reformas que se encaraban.
La meta de Gorbachov con la glásnost era en parte ejercer presión sobre los conservadores del Partido Comunista que se oponían a la perestroika.
La relajación del control gubernamental causó que el Partido Comunista perdiera influjo sobre los medios de comunicación. Pronto los medios masivos comenzaron a mostrar ante el público soviético serios problemas sociales y económicos que el Kremlin había negado o minimizado históricamente,
Este proceso tuvo lugar bajo la bandera de la perestroika (en ruso, reestructuración), que introdujo un mercado libre limitado y la descentralización de la economía nacional (…) Así, mientras que la perestroika se ocupaba de la reestructuración económica de la Unión Soviética, la glásnost pretendía atenuar las políticas restrictivas que impedían la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas. Se cuestionaron los errores del estalinismo y de la historia de la URSS, se inició la libertad de prensa, el pluralismo político y la transparencia informativa.

Muro de Berlín
El Muro de Berlín (en alemán Berliner Mauer), denominado oficialmente «Muro de Protección Antifascista» (Antifaschistischer Schutzwall) por la socialista República Democrática Alemana – RDA (Deutsche Demokratische Republik – DDR) (…) fue parte de las fronteras interalemanas desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989 y separó a la República Federal Alemana de la República Democrática Alemana hasta ese año.
El bloque oriental dominado por los Soviéticos oficialmente sostenía que el muro fue levantado para proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para evitar “la voluntad popular”.
Fue uno de los símbolos más conocidos de la Guerra Fría y de la separación de Alemania. El Muro de Berlín cayó en la noche del jueves, 9 de noviembre de 1989, al viernes, 10 de noviembre de 1989, 28 años después de su construcción. La apertura del muro, conocida en Alemania con el nombre de die Wende (El Cambio), fue consecuencia de las exigencias de libertad de circulación en la ex-RDA .
El 9 de noviembre, los propios ciudadanos berlineses empezaron la destrucción del muro con todos los medios a su disposición (picos, martillos, etc.).

Ahora bien, ¿cómo es que podemos afirmar que existe un muro clarinista similar al estalinista? Obviamente, no son iguales, tanto porque uno es un cerco físico y el otro es un cerco mediático, además de que a uno el poder político dictatorial lo construyó para encerrar a su población y el otro el poder real lo levantó en democracia para aislar informativamente a su público cautivo. Pero de la misma manera que el de Berlín (la “Cortina de Hierro”, como la bautizó Winston Churchill) incomunicaba a los alemanes del Este con lo que sucedía en el resto del mundo, el muro mediático fabricado por el Grupo Clarín y sus aliados tapa, veda o ignora ciertas noticias y sesga otras para quienes se encuentran afectados por la “Cortina de Humo” levantada por sus múltiples medios de difusión.

De esta manera, tanto los alemanes detrás del muro estalinista como los argentinos detrás del muro clarinista vieron reducida su capacidad de recepción de noticias o información sobre la realidad en la que vivían, vieron progresivamente modificado su universo simbólico y su sentido de la realidad del país, (en el caso de Clarín, ya más desembozadamente en estos últimos años). Pasemos ahora a analizar algunos casos que evidencian lo expuesto:

Para quienes se encuentran dentro de la cortina de humo clarinista, el gobierno actual se parece a “una dictadura”, “no vivimos en una democracia”, en Argentina “no se respeta la libertad de prensa”, el triunfo de Cristina Fernández en las elecciones del año pasado “fue sorpresivo” y quizás por eso mismo hasta “sospechoso”, y lo mismo pasó con “el triunfo del dictador Chavez” en Venezuela este año. Dentro de esa nube mediática está establecido que la “polémica” Ley de Medios Audiovisuales (la “Ley de Medios K” para el discurso oficial del grupo) está diseñada sólo para destruir a Clarín”, y con el fin último de “limitar la libertad de prensa” o armar un “monopolio gubernamental de medios”. Estas premisas, dadas por ciertas por los clientes, usuarios, espectadores, oyentes o abonados a las empresas de ese grupo de medios hegemónicos, pueden evidenciarse en cualquier diálogo o discusión con ellos; y las mismas se vieron reflejadas multitudinariamente en los famosos piquetes-cacerolazos “espontáneos” de este año.

Pero, ¿es tan así como lo creen los que están detrás de ese muro? ¿O sólo se trata de “otro ladrillo en la pared” (Roger Waters dixit)?
Ahora sí, pasemos a ratificar o rectificar cada una de esas premisas y veremos si el “Muro de Clarín” existe o es una mera construcción dialéctica de este humilde bloguero.

* Según los medios detrás del Muro de Clarín, el gobierno actual es una dictadura.
Sin embargo, si analizamos fríamente, desapasionadamente esta afirmación o si comparamos esta época con cualquiera de las anteriores de nuestro país veremos de inmediato su liviandad o falacia. (En caso de duda podemos repasar qué es verdaderamente una dictadura aquí o qué es una democracia aquí.)

* Según los medios detrás del Muro de Clarín, la libertad de prensa en Argentina peligra o está restringida como nunca.
Sin embargo, la organización Periodistas Sin Fronteras afirmó el año pasado lo contrario, colocando a la Argentina al tope del ranking de Latinoamérica, y en el mismo escalafón de los EE.UU., Gran Bretaña, Francia, España y Australia. Y por encima de Brasil, Chile, Colombia, México, Rusia o Italia, como consignamos aquí.
O como se puede verificar claramente repasando (sin prejuicios) todos los canales de TV, las radios o leyendo los diarios y revistas cualquier día del año. Ante cualquier duda, se puede comparar la situación actual con los años anteriores aquí.
O se puede comprobar qué hay detrás de estas falsas acusaciones del “periodismo independiente” aquí.
O se puede verificar la amplia libertad de prensa que existe en nuestro país aquí.

El respeto a la libertad de expresión en nuestro país lo confirman además las organizaciones no gubernamentales pero no empresarias que monitorean la libertad de prensa en el mundo. Las opiniones de tres de ellas se resumen así:
Freedom House, Reporteros Sin Fronteras (RSF) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), emitieron en septiembre informes sobre el estado de la libertad de expresión, que incluyeron referencias hacia la Argentina.
Freedom House es una organización estadounidense caracterizada políticamente como conservadora, que monitorea el estado de diversos derechos, entre otros el de libertad de expresión. En su informe, presentado la semana pasada, focalizó la libertad de prensa en la web. En tanto, RSF es una ONG internacional con sede en París, Francia y todos los años difunde su monitor sobre libertad de expresión. El CPJ también tiene difusión global, pero tiene sede en Estados Unidos y su reporte tuvo como único eje a lo que ocurre en nuestro país.
El informe de libertad en la web de Freedom House incluyó a seis países de América: Argentina, Brasil, Cuba, México, Venezuela y Estados Unidos.
Nuestro país está catalogado en la categoría “Libre”, la misma que la organización utilizó para Estados Unidos y Brasil.

El informe anual de Reporteros Sin Fronteras llamado “Libertad de prensa en el mundo” afirma sobre América: “La ola de protestas mundial del año 2011 también atravesó el Nuevo Mundo. Ésta, hizo descender en la clasificación a Estados Unidos (47º lugar) y a Chile (80º), que perdieron 27 y 47 posiciones, respectivamente. En estos países los periodistas pagaron su cuota por la represión –o los disturbios– de los movimientos de protesta”.
A nuestro país le dedica apenas una línea, en la que señala que “Argentina mantiene un buen sitio (47º)” y asegura que “el año 2011 será recordado por los claros retrocesos de dos países: Brasil (que descendió 41 lugares y ahora ocupa el 99º) y Paraguay (bajó 26, ocupa el 80º). Esta vez, la inseguridad es la razón de tal evolución”.
En el mapa de libertad de prensa, RSF califica a la Argentina como “situación satisfactoria”, categoría que sólo comparte –en América Latina- con Uruguay. No así Brasil y Chile, que fueron ubicados en la categoría “problemas sensibles”.

Por último, el informe del CPJ tiene un formato más cercano a la nota periodística y de hecho lleva la firma de su investigadora Sara Rafsky. Lleva como título “En la confrontación entre el gobierno argentino y la prensa, pierde el periodismo” y el eje del texto es la pulseada entre la Casa Rosada y el Grupo Clarín.
Por otro lado, muchos creen que Clarín tiene demasiado poder y que utiliza su enorme red de medios para impulsar sus intereses comerciales particulares”.
Sobre el final y luego de recorrer otros. temas polémicos como la Ley de Medios y el caso Papel Prensa, el informe destaca: “Un factor importante en la óptica de los periodistas argentinos -factor que diferencia al país de otros de Latinoamérica donde la prensa es asediada por gobiernos con poca tolerancia a la crítica- es la independencia de su poder judicial. Como lo muestra la decisión en el caso de la Editorial Perfil, los jueces no tienen miedo de fallar en contra de la Casa Rosada”.
Nota completa

* Según los medios detrás del Muro de Clarín, el triunfo de Cristina Fernández en las elecciones del año pasado fue una sorpresa.
Sin embargo, un análisis “objetivo” e “independiente” previo a las elecciones ya anticipaba el resultado final, en cambio los medios hegemónicos intentaron fijar en la sociedad la “sensación térmica” contraria, como analizamos aquí.

* Según los medios detrás del Muro de Clarín, el triunfo de Chávez en Venezuela fue una sorpresa, y ellos venían anunciando la casi segura derrota del “dictador” Chávez y su “desprestigiada” revolución bolivariana, (lo que anunciaba el giro copernicano sudamericano hacia la democracia que hería de muerte al kirchnerismo -y así lo sugerían en sus medios-).
Sin embargo, la mayoría de los medios internacionales daban por muy probable un nuevo triunfo chavista, aunque más recortado que los anteriores, basándose en que las encuestas pronosticaban mayoritariamente un nuevo mandato de Chávez, como se señala aquí.

* Según los medios detrás del Muro de Clarín el gobierno mantiene una embestida contra el Grupo Clarín para destruirlo y así limitar las voces opositoras en el país.
Sin embargo, hoy ya pocos dudan de que Clarín no es “independiente” del poder sino parte del mismo, y que la línea editorial de sus cientos de medios es netamente opositora, y desde hace unos años desembozadamente antikirchnerista a ultranza. Hasta los mismos gobiernos de los EE.UU. consideran al Grupo Clarín como lobista, desinformador y desestabilizador de gobiernos, como consignamos aquí.

* Según los medios detrás del Muro de Clarín, a famosa Ley de Medios Audiovisuales (la “Ley de Medios K” para ellos) está destinada sólo a destruir a Clarín y perjudicar la libertad de prensa en el país.
Sin embargo, si analizamos el texto de la ley 26.522 y la situación real del espectro de medios audiovisuales argentino, veremos que la misma viene a solucionar el enorme nivel de concentración existente en los medios nacionales, el que perjudica precisamente la libertad de expresión e información de la población. Porque en Argentina existen “2.500 empresas que tienen 4.500 licencias, menos de dos cada uno. Después hay 25 grupos que tienen 250 licencias, que no cumplen con la ley por otros motivos, por ejemplo se exceden del 35% del mercado. Y hay un grupo que tiene 250 licencias y un porcentaje del mercado mucho mayor la 35%. Pero hay una diferencia: los 25 que tienen 250 licencias reconocen la ley y al Afsca, en cambio el que tiene 250, el Grupo Clarín, no.
Y tampoco es el Grupo Clarín el único que debe adecuar su plantilla de medios audiovisuales a la ley, sino todos los que exceden lo permitido por la ley.
Además, al igual que “las regulaciones en Estados Unidos o Europa, la Ley 26.522 no considera la información y el acceso a bienes culturales como una simple transacción comercial. Por eso sigue vigente en EE.UU. la prohibición al periódico local de poseer el canal de televisión en la misma ciudad, y un conjunto de restricciones en la estructura horizontal y vertical de las corporaciones, además de los límites a la concentración del cable en el mismo porcentaje (35%) que en la Argentina”.
Incluso la jueza Elena Highton de Nolasco, miembro de la Suprema Corte de Justicia, ratifica lo que señalamos y que, además, la ley de Medios Audiovisuales no tiene nada que ver con la libertad de prensa:
“-¿Usted cree que está en riesgo la libertad de expresión en la Argentina en esta puja Gobierno-Clarín?
-No, no creo que esté en riesgo la libertad de expresión, y francamente la libertad de expresión no está mencionada en el expediente ni en nuestra resolución; se mencionan otros derechos, pero no la libertad de expresión.
-Independientemente de lo que dice el fallo, ¿usted cree que en Argentina está en riesgo la libertad de expresión?

-No veo como un riesgo la libertad de expresión, porque ustedes hablan de la libertad de expresión. En este expediente (Clarín) no está en juego la libertad de expresión.”

Pero no sólo en Argentina desmienten esas afirmaciones que se vierten detrás del Muro de Clarín, sino que a nivel mundial lo hacen, ya que el relator especial de Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión dijo que “acabo de poner de modelo en el consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra” y que “Argentina es un modelo para el continente y un modelo también para otras regiones del mundo”, y defiende “el combate de monopolios y eso es parte de sus leyes económicas. Y en el combate de los monopolios incluye los monopolios de los medios de comunicación. O sea, ningún monopolio debe existir y especialmente los monopolios de los medios de comunicación porque eso inhibe y rompe la libre competencia del mercado.
Incluso periodistas que ahora pertenecen al Grupo, como Chiche Gelblung y Jorge Lanata, apoyaron en su momento públicamente la ley.
(Para más datos sobre estas afirmaciones ver la entrada ¿Los miedos al 7D vienen en 3D o en HD? ¿Es la Ley de Medios o la “Ley de Miedos”?  en mi blog)
Tampoco es correcto llamar a la ley 26.522  ”Ley de Medios K”, ya que la redacción final de la misma es producto de un largo proceso y un amplio debate de la sociedad toda, y fue votada por muchos partidos políticos: el proyecto de ley “fue apoyado por partidos de centroizquierda (Nuevo Encuentro, Proyecto Sur, Partido Socialista), radios comunitarias, todas las universidades nacionales, los sindicatos, organizaciones de derechos humanos, la ONU y organizaciones nacionales e internacionales de periodistas y trabajadores de prensa.
Los votos positivos provinieron del bloque oficialista Frente para la Victoria-Partido Justicialista, y varios bloques opositores como el Partido Socialista, Encuentro Popular y Social (sabatellismo), Solidaridad e Igualdad (SI), Partido Nuevo Contra la Corrupción (juecismo), el interbloque Partido de la Concertación/FORJA, el Frente Cívico por Santiago y Proyecto Sur, entre otros”.
Y, además, “en una larga sesión que se extendió por aproximadamente veinte horas el Senado de la Nación convirtió en ley el proyecto. El texto fue aprobado en general con 44 votos a favor y 24 en contra“.
Nota completa

Como hemos visto, muchas de las repetidas noticias sobre cuestiones fundamentales emitidas por el grupo de medios hegemónicos detrás del “Muro de Clarín” no soportan la mera contrastación con la realidad. Pero estas mentiras o verdades a medias son efectivas para construir una cortina de humo que nuble la vista, sesgue el entendimiento y lleve a formar opiniones carentes de sustento: erróneas. Viene bien a cuento para caracterizar el método utilizado detrás del Muro de Clarín, la afirmación de Jean Cocteau: “Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad”.

Quizás lo más conveniente para todos en estos tiempos de Glasnost argentina es actuar como se haría al enfrentar un diagnóstico médico complicado: apelar al beneficio de la duda y realizar una interconsulta con otro médico; es decir, pedir una segunda opinión. Esto vale tanto para quienes se encuentran detrás de la cortina de humo clarinista como para cualquier ciudadano que quiera estar informado. Debemos evitar así el microclima que puede formarse en mayor o menor medida si no contrastamos lo que los medios hegemónicos divulgan con segundas versiones sobre los hechos. Porque el saludable derrumbe de estos muros depende, además de la tarea fundamental de los Gorbachovs, en gran medida de la voluntad de los mismos damnificados, y para eso casi siempre la duda es una buena consejera…

(Un análisis más extenso sobre la metodología de tergiversación de la realidad utilizada detrás del Muro de Clarín puede encontrarse en la entrada de mi blog ¿Es correcto decir que Clarín miente? No.)

 

La irreversible “chavización” del kirchnerismo (3).

Luego de que cayeran como un castillo de naipes las esperanzas de una porción de la sociedad de derrotar al kirchnerismo-cristinismo en las urnas, de despertar de ese sueño ilógico manufacturado por los medios hegemónicos (como señalàbamos en agosto de 2011 en La basura en el ojo de la “opinión pública”…), llevó varios meses a un sector minoritario de esa porción dejar la estupefacción y reaccionar movilizándose a través de los piquetes- cacerolazos. A su vez, los medios hegemònicos que llamamos la UTE desestabilizadora también tardó semanas en asumir el golpe, reagruparse y cambiar de táctica. Las frustradas operaciones destinadas a agrupar a la oposición bajo un único paraguas primero y la de fogonear la posibilidad de una segunda vuelta electoral salvadora (“libertadora”) después, mutaron luego en un trabajo de laboratorio para limar al gobierno caracterizándolo como autoritario, dictatorial, “chavista” en definitiva. Esto ya lo augurábamos ya en abril de 2011 bajo el título “La irreversible chavización del kirchnerismo“, y que actualizábamos en octubre de 2011 con la segunda nota. Este proceso de “chavización” lo explicábamos así: “no se debe, por cierto, a que el kirchnerismo-cristinismo en esta coyuntura vaya a desembocar irremediablemente (en forma voluntaria o no) en su chavización ya que, como hemos visto, se trata de un proceso imposible por lo contradictorio en sí mismo. Lo que el título postula es que el poderoso polo opositor mencionado, debido a su carencia de alternativas políticas y discursivas, “irreversiblemente” terminará construyendo un relato que sólo apele a la demonización del gobierno: a su “chavización” (en los sesenta y setenta era el cuco socialista “castrista” o “guevarista”, hoy es el cuco “populista” y “chavista”). La chavización provendrá de la coalición opositora: no es un proceso interno del kirchnerismo sino un “sambenito” colocado por sus censores político-mediáticos”.

No falta mucho para que presenciemos la acusación indiscriminada de “chavista” a Cristina Fernández, sus funcionarios y sus medidas de gobierno, lo que nos recuerda la acusación de “nazi” o “fascista” al primer peronismo. Para ejemplificar esta previsible estigmatización de autoritario al gobierno, podemos remitirnos a los cables revelados por WikiLeaks relacionados con Argentina donde políticos, empresarios, economistas, periodistas y funcionarios argentinos la utilizan para lapidar al gobierno ante la mirada “desinteresada” de los funcionarios estadounidenses, tan ávidos de encontrar autoritarismos en gobiernos que no se arrodillan ante sus pretensiones (ver las traducciones completas de algunos de esos cables en WIKIPIS (el WikiLeaks del Basurero Nacional)). Por eso, para no enredarnos en esta próxima y bizantina discusión (que ya apareció antes de las elecciones y que llegará a su clímax en un par de años) es conveniente señalar claramente que para que el próximo gobierno de Cristina Fernández no sea tildado de chavista o autoritario deberá resignarse a gobernar con las manos atadas, pidiendo permiso antes de dar cada paso a los demás partidos políticos, a los medios de difusión, a los empresarios, a los oligopolios o monopolios y a veces a los embajadores de otros países… aunque él mismo represente al 40%, 60%, 80% ó 99% de los ciudadanos argentinos.

En ese entonces, como vimos, augurábamos que el proceso comenzaría luego del cierto triunfo electoral del oficialismo y crecería a paso lento pero seguro hasta reforzarse y llegar a su plenitud a mediados de 2013, con la intención de presionar mediante un juego de pinzas desde el exterior, a través de medios de difusión afines y sus instituciones internacionales patronales de medios (SIP, etc) y desde el interior mediante sus cientos de medios propios y políticos afines y fieles, con el fin último de provocar la derrota electoral al oficialismo en las próximas elecciones legislativas y así asegurarse que el próximo gobierno (no kirchnerista) sea permeable a sus presiones e intereses. Cabe aclarar que este tipo de movimientos políticos no son forzosamente coordinados entre los actores que intervienen, sino que son los propios intereses políticos, económicos e ideológicos los que juegan en forma independiente y que en determinadas circunstancias o acciones confluyen en el mismo escenario.

Pero, los tiempos políticos se precipitaron cuando la Suprema Corte de Justicia pateó el tablero al fijar el 7 de diciembre (el famoso 7D) como fecha límite para la aplicación completa y definitiva de la Ley de Medios Audiovisuales, algo que el Grupo Clarín se resiste terca y completamente a respetar. Entonces, el eje Clarín-La Nación-Perfil más los políticos opositores afines a sus intereses (una escasa cantidad actualmente) debieron modificar urgentemente su estrategia, y acelerar el paso de su tropa, para no quedar fuera de juego ante ese “Día D” donde lanzarse a la invasión contra el territorio de la legalidad.

El creciente nerviosismo de aquel sector minoritario opositor, particular y urbano, por lo que percibe como la inoperancia de sus representantes políticos, y su impaciencia ante la falta de propuestas o acciones croncretas de los mismos, sazonado con la ausencia de un horizonte político que concrete sus aspiraciones o voluntad política (y fogoneados por la UTE Clarín-La Nación-Perfil), provocaron que viertan su comprensible desazón, su intolerancia y su autoritarismo en las calles. En los piquetes-cacerolazos se pudo ver eslóganes y consignas (mayormente derivadas de tapas y editoriales de los medios del eje mencionado), donde más allá de los insultos y deseos de la muerte de la presidenta, se caracteriza a su gobierno como “dictadura”, se protesta por la “falta de libertad”, “ausencia de libertad de prensa” y demás argumentos frágiles que, curiosamente, se verifican también en la oposición venezolana (aunque también en la ecuatoriana y boliviana), lo que abona al supuesto clima de “chavización” del gobierno.

Pero más allá de la lasitud de las acusaciones (válidas o no) de los piqueteros-caceroleros, el foco de atención debe posarse en los otros actores de esta realidad actual: los actores políticos. Porque el problema no pasa por si la oposición política partidaria es representativa o no de estos reclamos, si es eficaz o no, si equivoca su estrategia electoral o no; la dificultad del sistema democrático argentino y latinoamericano radica en la estrategia de la oposición corporativa mediática (oligopólica) que es capaz de propiciar tanto el voto a un determinado candidato como la movilización contra el gobierno argentino (ecuatoriano, boliviano, hondureño o venezolano), lanzar una campaña desestabilizadora, destituyente (o directamente golpista) contra un gobierno legítimo o incentivar a una embajada extranjera contra un gobierno que no le sea sumiso. Y no hablamos de la actualidad latinoamericana solamente, sino de los tiempos que pueden venir…

Hay algo que parece bastante claro en la actualidad nacional: el tándem Clarín/La Nación (y sus aliados circunstanciales) parecen estar dispuestos a todo con tal de mantener el poder histórico que detentaban hasta ahora, el que incluía el congelar leyes, deponer ministros y hasta presidentes, o cobijar dictaduras y cortejar embajadas. Nuestra historia está llena de este tipo de maniobras desestabilizadoras, golpistas o estigmatizantes en editoriales antidemocráticos y desinformación intencionada a cargo de periodistas y lobistas, como para abundar en ejemplos. ¿De qué otra manera debe leerse frases como: “En 1951, Juan Perón, que venía de cerrar La Prensa y de militarizar a los ferroviarios, se reeligió por el 62,5% de los votos…. Es el peligro con que amenaza el desequilibrio de poder.” “La democracia argentina anda, así, por una pendiente.” “Es difícil encontrar tanto poder eventual en una sola persona en la historia de la nueva democracia argentina.” “Puede afirmarse como una presidenta autoritaria.” “El “unicato” apunta a describir aquellas situaciones en las que una persona domina por entero el sistema político…” etc.

No olvidemos que estamos hablando de un gobierno legítimo y de origen nacional y popular, y que nuestra historia muestra claramente que lo que digan La Nación y Clarín (y además ahora consolidados en el gran eje o UTE referido más arriba) sí tiene influencia en los acontecimientos políticos. Si no, preguntémosle a otros gobiernos nacionales y populares o no (o al menos de origen democrático) como los de Alfonsín, De la Rúa, Rodriguez Sáa, Duhalde, etc.  (para no ir más atrás y analizar los inconvenientes de las presidencias de Illía, Frondizi con la “prensa” y las fuerzas de seguridad).

Después de la desilusión de dichos actores ante el triunfo electoral del kirchnerismo-cristinismo de 2011 y el probable de 2013, los mismos comenzaron con este lenguaje monocorde que pretende consolidarse en este discurso que predica la caracterización del gobierno como chavista. Como vimos, nada nuevo en el horizonte latinoamericano…

Que el gobierno actual se maneje bastante bien políticamente navegando en medio de los enormes intereses que aún pugnan por seguir gobernando el país, no quiere decir que ante la menor distracción o error suyo (por ejemplo, la resolución 125 o el reciente decreto para la regularización de los sueldos en Gendarmería y Prefectura, pero hay más) se vea el poder destructivo y antidemocrático de ellos. A eso apuntan estas reflexiones, a que estemos atentos todos, oficialismo, oposición e indefinidos (pero amantes de la democracia), a no distraernos con debates ficticios, prefabricados, tras los cuales anida la muy probable recurrencia del poder tóxico, destructivo de esos intereses, que no son los de la población, por cierto (lo que antes llamábamos “pueblo”).

En defensa de Carlos Menem… (y Cristina Fernández).

Tanto desde la perspectiva del oficialismo como desde la oposición, al opinar sobre los distintos gobiernos se hace demasiado énfasis en el titular del Ejecutivo y se deja de lado el protagonismo imprescindible del pueblo (o la gente, según se quiera), tanto en su participación en la llegada de los candidatos a la presidencia como en su permanencia o continuidad en esa función mediante su reelección. Así es, tanto en la crítica de las medidas desacertadas como en el reconocimiento de los logros se suele enfocar casi exclusivamente en los primeros mandatarios como en sus ministros, y se soslaya la importancia de los electores, del clima de época, y de la ideología hegemónica del momento histórico como causa necesaria para la elección del presidente y para el acompañamiento a través del tiempo de sus medidas de gobierno.
La manera en que el pueblo expresa su adhesión o rechazo a los gobiernos es ejerciendo la opinión ciudadana, no sólo a través de los comicios cada dos años sino también en la movilización social, o a través de lo que expresa en las encuestas de opinión pública que se realizan. Ningún gobierno democrático puede tomar medidas contrarias a la opinión mayoritaria del pueblo sin pagar un costo político en algún momento. Los presidentes De La Rúa y Duhalde dan crédito de eso. En cambio, hay muchos ejemplos que demuestran que medidas señaladas en principio como contrarias a la voluntad popular mayoritaria (por el periodismo o por opinadores públicos) no resultaron serlo al requerírsele la opinión al soberano mediante encuestas serias o en elecciones posteriores. Incluso, este mecanismo de diálogo actúa también en los gobiernos autoritarios –en forma mucho más acotada-, bajo los cuales el pueblo se expresa de una manera más restringida, solapada y de acuerdo a las reglas autoritarias vigentes en cada caso. Esta relación entre líder y liderados es compleja, como se comentó aquí mismo en Artepolítica: “ se evidencia la relación de tensión entre los proyectos partidarios y los liderazgos. Es decir, la relación que se establece entre un proyecto económico y político y el líder que lo inspiró es, en mi concepto, una correlación difícil de escindir y más cuando la profundidad de la transformación y el cambio en esa sociedad marcó a fuego los pilares del entramado económico y social. Y de establecer si ella es una relación contingente o determinante para su perdurabilidad, resulta ser un interrogante trascendental para dar cuenta de los caminos que tienen a disposición dichos líderes.”

En efecto, el liderazgo es un diálogo (no un monólogo) entre el líder y su “comunidad de seguidores”, independientemente de cuál sea su número; y su continuidad en el tiempo depende de la fluidez y persistencia de ese diálogo que el líder sea capaz de lograr. Pero dicha relación no conlleva un respeto o acatamiento cerrado o perfecto de cada protagonista de la misma sino que, como toda relación social, posee límites difusos, imperfectos, entre la aceptación o el rechazo de las acciones o propuestas tanto del líder como de sus seguidores. No de otra manera funciona la democracia: la solidez de la interacción entre gobierno (el representante) y pueblo (el soberano), con sus idas y venidas, es la que marca la “calidad” democrática de cualquier gobierno, y no la opinión subjetiva de los opinadores o “expertos” de turno que predican su verdad revelada desde el púlpito de los medios o la “Academia Republicana” (si es que algo así pueda existir). Lo contrario sería aceptar los dictados de una supuesta impoluta tecnocracia especialista en el juzgamiento de la calidad democrática de los gobiernos, o remontarnos a la visión de los antiguos griegos, avalando un gobierno de naturaleza superior, ilustrado y objetivo, similar a la aristocracia o a aquellas remotas formas degeneradas de gobierno: “timocracia u oligarquía de los ricos (timé: honor; oligos: unos pocos) por encima del resto de la población”.

La clave para descifrar la calidad democrática de un gobierno es conocer cuál es la voluntad popular mayoritaria ante cada medida de gobierno, o al menos ante las más importantes: contrastar la marcha del gobierno con dicha voluntad, aunque no sea uniforme en el tiempo y cambie, evolucione, como lo hacen las ideas. Una manera imprecisa pero útil de conocer este dato es recurrir a las encuestas específicas y lo más amplias posible, aunque la más calificada y legítima es la voluntad popular expresada cada dos años en comicios libres. El sufragio es inapelable, verosímil, palpable. Cada uno de los ciudadanos vota de la misma manera, expresa su voluntad electoral, y todos los votos (opiniones) tienen la misma importancia y la misma legitimidad. Lo que los cientistas, periodistas u opinadores públicos de turno deduzcan después es otro tema. En cambio las encuestas tienen un propósito distinto. De acuerdo a cómo hayan sido diseñadas depende lo que nos digan. Por supuesto, estamos hablando de las encuestas serias y no digitadas, que no son las que se hacen antes de los comicios y que están destinadas a influir en el electorado, sino las realizadas en  otros momentos y con fines sociológicos determinados. Más aún, las encuestas tienen la ventaja de que pueden abundar en detalles relacionados con las medidas gubernamentales, profundizando en los requerimientos de la voluntad del soberano, ya sea consultando sobre medidas específicas o rumbos que el ejecutivo haya tomado o no, e incluso sobre el que deba tomar en algún tema en particular. En este caso, pueden citarse también unas excelentes herramientas intermedias entre las encuestas y los comicios: el plesbicito o el referendum, aunque ambas no son aplicables tan cotidianamente como las encuestas de opinión pública.
Y aquí llegamos al propósito de esta entrada: cómo determinar la calidad democrática (en el sentido señalado) de un gobierno. Para no extendernos demasiado en los ejemplos, nos referiremos a sólo dos gobiernos, los que comparten una característica (más allá de sus ideologías): la conciliación o concordancia entre la voluntad popular mayoritaria y el rumbo seguido por el Ejecutivo en sendos momentos históricos. Nos referimos a los diez años del gobierno de Carlos Menem (lo que llamaremos menemismo) y los nueve años de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández (lo que llamaremos kirchnerismo).
Como se verifica en los resultados electorales señalados aquí, estos gobiernos nunca fueron derrotados en las urnas (a nivel nacional), lo que demuestra una sólida sintonía entre la propuesta general o rumbo de dichos gobiernos y la opinión popular mayoritaria del momento.
Repasemos brevemente los guarismos de ambos períodos que avalan esta afirmación:

Menemismo:
Resultados de elecciones nacionales.

1989 Elecciones a Presidente:
Menem – Duhalde (FRENTE JUSTICIALISTA DE UNIDAD POPULAR)  47,49%
Diputados Nacinales:
FRENTE JUSTICIALISTA DE UNIDAD POPULAR  44,68%

1991 Diputados Nacionales
JUSTICIALISTA  40,22%

1993 Diputados Nacionales
JUSTICIALISTA  42,46%

1994 Reforma Constitucional
JUSTICIALISTA  37,90%

1995 Presidente
Menem – Ruckauf  49,94%
Diputados Nacionales
JUSTICIALISTA  43,03%

2003 Presidente
1°) Menem – Romero (Alianza Frente por la Lealtada-UCeDe) 24,45%
2°) Kirchner – Scioli (Alianza Frente para la Victoriab) 22,24%

 

Kirchnerismo:
Resultados de elecciones nacionales.

2005 Diputados Nacionales
Triunfo del Frente para la Victoria  29.9%

2007 Presidente
Fernández de Kirchner – Cobos (ALIANZA FRENTE PARA LA VICTORIA)  45,29%

2009 Diputados Nacionales
Triunfo del Frente para la Victoria + Aliados:  30,7%

2011 Presidente
Fernández de Kirchner – Boudou (ALIANZA FRENTE PARA LA VICTORIAa) 54,11%

 

Apelemos ahora al otro instrumento de medición de la opinión popular: las encuestas. Veamos cuál es la opinión político-ideológica y grado de compromiso actuales de la sociedad argentina comparada con la década anterior:

Un trabajo de la consultora Ibarómetro muestra que a las transformaciones económicas y sociales registradas desde 2003 se suman cambios ideológicos y en el plano de los valores.
En un ejercicio fugaz de la memoria colectiva, al pensar en la Argentina de los años noventa, es probable que la mente hiciera un recorrido en clave cultural: la pizza con champagne, el neoliberalismo, el individuo por sobre lo colectivo, el escepticismo y descreimiento, el valor sublime del libre mercado, las relaciones carnales con Estados Unidos y la economía por sobre la política. En definitiva, lo que el recuerdo aflora no son detalles puntuales o pormenores específicos, por el contrario, el inconsciente colectivo conserva rasgos de una atmósfera ideológica, impregnada de un fuerte clima de época. Si el mismo ejercicio se realizara pensando en la Argentina del siglo XXI, especialmente desde el 2003 hasta la fecha, el ecosistema cultural manifestaría la ponderación de lo político por sobre lo económico; a la política como herramienta de transformación y a la militancia como bastión de las conquistas.
(Según los datos) recogidos en junio del 2012. (…) El 68,1 por ciento “siempre” o “algunas veces” habla o discute de política con otras personas. La “conversación política” se incrementó desde el 2010, en la que alcanzaba el 61,1 por ciento, y en el 2011 se acomodó el 67,2. Por otra parte, al 50,5 por ciento le interesa “mucho” o “bastante” la política, teniendo en cuenta que de ese porcentaje, el 56 por ciento se da en menores de 30 años. Otra de las consignas tiene en cuenta que el 62,6 por ciento “siempre” o “algunas veces” intenta convencer a sus amigos, familiares o compañeros de trabajo para que compartan su punto de vista. Esto es lo que Ramírez denomina “actitud militante” que también aumentó sus valores desde el 2010 –con un 56,3– y el 2011 –con un 58,2–.
“La actitud militante no tiene que ver con militar en un partido político ni estar pintando carteles en una unidad básica. Esto tiene que ver con un subsuelo de valores, de convenciones, de ideas, redes de sentidos, debates sociales –explica Ramírez–. Este dato condensa la idea de que la gente tiene un ‘punto de vista’.
“La cultura política cambia, en parte, gracias a la transformación de las elites políticas. En el buen sentido, ahora hay una elite que va contaminando e impregnando a la sociedad con valores. El eje de la identidad del kirchnerismo está basado en el compromiso, en la juventud, en la militancia, en la participación, en la política y en lo público”.
(…) el filósofo Ricardo Forster entiende que “pasamos de una época en donde primaba un lenguaje del gerenciamiento, del hiperindividualismo pragmático, a volver a pensar en el interior de experiencias colectivas, de espacios compartidos, de recreación de lo político y lo público.
Para Roberto Bacman, director ejecutivo de la consultora CEOP, “si esta encuesta la hubiesen hecho veinte años atrás hubiera dado igual o peor que los números de España. En la Argentina se construyó un relato en donde se pueden resignificar ciertas cuestiones que parecían no tener vuelta atrás, como volver a creer en la política como transformación, pensar en una independencia económica, respetar los derechos humanos y los derechos de las minorías”.
(…) Jorge Rivas, diputado nacional de la Confederación Socialista, sostiene que “la militancia comienza en el 2001 con las experiencias de las asambleas de barrio, de las fábricas recuperadas. Pero con la aparición de Néstor Kirchner ayudó a que renaciera la idea de la militancia política como instrumento de progreso y de justicia”.
Para el 76,3 por ciento el rol del Estado en la economía debe ser “activo”, contra un 11,3 por ciento que considera que “no debe ser activo”. El 68 por ciento cree que los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar “deben continuar”, mientras que un 18,8 por ciento entiende que “no deben continuar”. Un 64,6 por ciento percibe que la Argentina necesita alianzas políticas y económicas con Latinoamérica, mientras que el 17,6 por ciento considera que la Argentina necesita alianzas con Estados Unidos y Europa. Para un 59,6 por ciento, la democracia argentina tiene mayores inconvenientes con la falta de “igualdad”, y para un 26,8 por ciento la democracia argentina tiene más inconvenientes con la falta de “libertad”.

Para Analía del Franco, de la consultora Analogías, “hay más participación a nivel discursivo y a nivel de las manifestaciones. Esto es algo que benefició tanto a los kirchneristas como a los opositores. Genéricamente se abrió la idea de que se puede hacer política”.
El 58,4 por ciento cree que “últimamente los jóvenes están más involucrados en política y le parece bien”, ante un 25,2 por ciento que “no siente que los jóvenes últimamente estén más involucrados en política”. Por último, un 2,6 por ciento piensa que “últimamente los jóvenes están más involucrados en política y le parece mal”.
Pero si hay algo que nadie puede dejar de soslayar, al menos, es el cambio de paradigma cultural que generó el kirchnerismo, en una sociedad que en el 2001 había perdido cualquier tipo de esperanza.
Nota completa

Veamos ahora otra encuesta sobre temas similares:

UNA ENCUESTA DE IPSOS-MORA Y ARAUJO MUESTRA UN FUERTE RESPALDO A LA PRESIDENTA
El Estado y la gestión.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner mantiene una alta aprobación: seis de cada diez ciudadanos aprueba mucho o algo su gestión, frente al 39 por ciento que la desaprueba algo o mucho. Sigue siendo la dirigente política con mejor imagen, seguida por Daniel Scioli y Hermes Binner, y ganaría las elecciones nuevamente con casi 30 puntos de ventaja sobre el segundo, Binner. En intención de voto, Mauricio Macri recién aparece en el tercer lugar. Un punto clave es que existe un fuerte acuerdo –90 por ciento– en cuanto a que el Estado debe estar presente regulando la economía: es más, la mitad de la población dice que debe intervenir mucho.
El sondeo conducido por Costa es una de las pocas encuestas nacionales que se hicieron en forma personal y no telefónica.(…) En total se entrevistaron mil personas en Capital Federal, Gran Buenos Aires y ocho provincias: Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, San Juan, Neuquén, Chaco y Entre Ríos, respetándose las proporciones por edad, sexo, nivel económico-social y también la distribución entre ciudades chicas, medianas y grandes.
–Mire, los reclamos por la inseguridad son los mismos hace diez años. No influyen en la imagen presidencial. Si usted le pregunta al encuestado cuál es su mayor problema, el 80 por ciento dice que la inseguridad. Y la inflación aparece muy lejos, con menos del 20 por ciento y luego está el desempleo. Por supuesto que si usted pregunta si le preocupa la inflación dirá que sí nítidamente, pero también en su cabeza está que es un fenómeno que existe en la Argentina desde hace tiempo. No, lo que está en la base de la aprobación del 60 por ciento de la Presidenta es algo más global, una aprobación más global que incluye planes sociales, jubilaciones, obras, colegios, economía. Le insisto: en todos los países de Europa en los que encuestamos, los dirigentes están con muy mala imagen. Y la razón fundamental, como en todo Occidente, es la economía.
El voto.
La Presidenta aventaja muy ampliamente a cualquiera de sus competidores si las elecciones se repitieran hoy. Es más, si se realiza el cálculo real que se hace en las elecciones, es decir que se excluyen los indecisos, los votos en blanco o los que no van a ir a votar, el escenario se parece al de octubre, con más del 50 por ciento para la Presidenta. En caso de no presentarse CFK, Daniel Scioli aparece claramente a la cabeza, pero si compitieran, la Presidenta se impondría al gobernador con nitidez.
Para redondear, el consultor de Ipsos-Mora y Araujo propone una mirada que denomina más estructural. “Hay apoyos a las características individuales de CFK o existe un fenómeno más estructural de que ella encarna una postura de intervención del Estado en la economía. Creo que existe mucho de esto último. Gracias a los archivos de nuestra empresa, liderada en aquel momento por Manuel Mora y Araujo, si en los años ’90 se preguntaba a la gente en manos de quién debían estar las empresas claves, el 80 por ciento decía que en manos privadas y sólo el 20 por ciento decía que en manos del Estado. Ahora es exactamente al revés. Y tiene que ver con la tragedia que se vivió. Es más, diría que hoy al ciudadano no le parece mal que la Presidenta mantenga cierto choque con alguna empresa privada y hubo enormes apoyos a la nacionalización de YPF o de las AFJP. Esto era impensable 15 años atrás. La gente apunta a consumir, a tener empleo, pero también a tener un Estado presente. Eso se ve claramente en la encuesta. Un 90 por ciento está de acuerdo en que el Estado intervenga y la mitad en que intervenga mucho. El plan de construcción de viviendas va en el mismo sentido: el Estado interviniendo y ayudando a la gente”, concluyó Costa.
Nota completa

(Un análisis más profundo de algunos ítems de la encuesta que nos serán útiles para trasparentar las coincidencias ideológicas actuales entre el gobierno y la mayoría del pueblo puede leerse aquí)

 

Como hemos visto, las encuestas y los resultados electorales de ambos gobiernos demuestran que tanto durante el menemismo como durante el kirchnerismo (y a pesar de sus políticas contrapuestas) hubo una fuerte sintonía entre los actos de gobierno y el clima de época o la ideología hegemónica en el pueblo, lo que originó y mantuvo la aprobación mayoritaria de ambas propuestas. Incluso, en el caso del menemismo esa concordancia con las bases ideológicas se mantuvo en el gobierno que lo sucedió (la Alianza), el que para ganar las elecciones debió diferenciarse en aspectos más formales que de fondo con el clima neoliberal de entonces (con el famoso 1 a 1), algo que sí hizo en mayor medida el candidato derrotado (Duhalde). Ante este panorama no es arriesgado postular que de no haber existido la proscripción constitucional de presentarse a otro período, Carlos Menem hubiera ganado aquellas elecciones, teniendo en cuenta el apoyo popular que tenía aún el menemismo, lo que podríamos catalogar como justo, lógico y democrático, incluso para quienes rechazábamos ese modelo. Ante la existencia comprobada de una comunión tal de ideas y opiniones entre gobernante y gobernados sobre cuál debe ser el rumbo o modelo de país, expresado claramente en los comicios (independientemente de lo señalado por las encuestas), suena caprichoso y hasta antidemocrático que un requisito formal obligue a interrumpir ese diálogo democrático y que una mayoría electoral deba resignar su derecho a seguir eligiendo o no a un representante que ejerce las riendas del país, y tenga que optar entre otros candidatos. Más aún, recordemos que aún después del desastre del 2001, Menem ganó nuevamente las elecciones presidenciales en la primera vuelta de 2003, y blandiendo un programa de profundización en el neoliberalismo menemista. Sólo después de que el mismo Menem se retirase de la compulsa al prever una derrota catastrófica en la segunda vuelta, y tras observar las medidas concretas de gobierno de Néstor Kirchner la ola ideológica o clima de época fue cambiando.
Ahora sí podemos explicar el título de esta entrada: ¿qué nos proponemos defender de Carlos Menem y de Cristina Fernández? Bueno, nada más y nada menos que su legitimidad para tomar las medidas de gobierno y determinar el rumbo político-económico de sus respectivos gobiernos. No son ellos “culpables” o “supremos hacedores” (según el gusto del lector) de sus gobiernos, o al menos no lo son exclusivamente. El pueblo también lo es, en cada período, con su apoyo tanto electoral como social a las respectivas medidas y rumbos de gobierno, sin el cual esos gobiernos no hubiesen podido hacer lo que hicieron. Prueba de ello son los resultados disímiles de los demás gobiernos desde 1983 hasta hoy, los que al no mantener la concordancia entre sus gobiernos y los electores, debieron padecer un destino distinto. Puede que esta afirmación moleste o resulte polémica, pero así es como funciona la democracia, como ya dijimos más arriba.
Pero esta entrada no estaría completa si no señalamos también una de las diferencias que existen entre la conformación de los distintos climas de época o ideologías hegemónicas que convivieron con cada uno de esos gobiernos.
Una de ellas, el neoliberalismo o el rechazo a la intervención del estado en la economía, precedió al menemismo, y se fue conformando desde el golpe de estado de 1976 (en rigor desde el Rodrigazo de 1975), con la sistemática campaña contra la ideología hegemónica anterior (“intervencionismo”, “proteccionismo”) perpetrada por la propaganda oficial y el seguidismo del periodismo cómplice de entonces, más los errores e incapacidades del gobierno radical de Alfonsín para contrarrestar la misma e imponer la suya, además del debilitamiento de los argumentos propios de los defensores de aquel clima de época anterior frente a la crisis del modelo y la campaña de los medios afines a la ideología de la dictadura.
En cambio, como quedó claro, el kirchnerismo tuvo que ir construyendo su propio pensamiento hegemónico, tuvo que forjar el clima de época a medida que reconstruía el país mismo desde las ruinas, ayudado sin duda por la crisis profunda que casi demolió toda certeza ideológica, institución, partido político y puso en cuestión cualquier pensamiento político, haciendo tabla rasa en materia de ideología o forma de gobierno creíble. Es decir que, mientras el Carlos Menem al llegar al gobierno pudo tripular el barco con un rumbo neoliberal desde el primer día (y para eso adaptó su propio discurso preelectoral) poniendo proa al capitalismo salvaje que conocimos (sorteando hábilmente las contradicciones que aparecían a su paso entre el modelo y los intereses populares) y logró arribar al puerto del Consenso de Washington, Néstor Kirchner y Cristina Fernández hasta tuvieron que construir ellos mismos el barco para su modelo de país, al mismo tiempo que modelaban con razones, discurso y medidas de gobierno el pensamiento o clima de época opuesto al anterior, y que rige hasta hoy: lo que conocemos como kirchnerismo.

En un artículo de Julio Burdman donde se interroga sobre la derrota del neoliberalismo, surgen estas interesantes reflexiones que nos ayudan a explicar parte de lo afirmado:
(…) quienes ganan hoy proponen más Estado, más gasto público y políticas económicas más activas. Se pregunta Mora y Araujo, cómo pueden hacer quienes proponen otra cosa para sintonizar nuevamente con los votantes, partiendo de la premisa de que la realidad prevaleciente son las “ideas que se orientan al estatismo”. Tal vez, le convenga reformular la pregunta: ¿Qué sucedió para que alguna vez prevaleciera el neoliberalismo? ¿Y si la era del neoliberalismo, simbolizada por los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, fue sólo un período excepcional, producto de circunstancias excepcionales, tal vez irrepetibles?
En América Latina, hay un consenso académico acerca de que la ideología neoliberal fue un componente presente pero menor en los triunfos electorales de presidentes como Carlos Menem o Fernando Henrique Cardoso.
No hubo “revolución conservadora de las mentes”, sino un gobierno conservador que ganó porque tuvo mejor liderazgo, organización y mensaje.
Los cambios dependieron más de las élites dirigenciales, que sí tienen ideas consistentes y bien plantadas, y de su habilidad para implementarlos.
En el relato ideológico construido por el neoliberalismo, Estado y empresariado son polos en conflicto, con lo que simpatizar con el rol del empresariado equivaldría a resignar posiciones del Estado. Menos impuestos y regulaciones redundaban en más inversión y bienestar. Pero, cabe aclarar, este clivaje público-privado requiere de un gran esfuerzo de creatividad y mensaje ideológico, ya que no responde a las creencias del votante medio.
Artículo completo

 

Más allá de lo que se opine hoy, con el diario del día después, se puede afirmar que en esos tiempos políticos la voluntad popular acompañó esos gobiernos, y eso posibilitó el desarrollo de ese modelo neoliberal en dichos países y períodos. Más aún, concordamos con Eduardo Fidanza (aunque no en sus conclusiones) al plantear el siguiente paralelismo:

¿En qué se parece la víspera de la segunda presidencia de Cristina con la de Menem? Respondería: en primer lugar, en la certeza de poseer un programa económico insuperable (o mejor: un modelo) que ha dado amplios réditos electorales y los seguirá dando (…) en carecer de un líder en materia económica, capaz de encarar las dificultades y jerarquizar los problemas, con autoridad. Cristina empieza sin Kirchner y, que sepamos hasta ahora, sin un equivalente de Lavagna. Durante su segundo mandato, Menem prescindió de Cavallo cuya ausencia no pudo subsanarse con el piloto automático.
A estas singularidades hay que sumarle la necesidad (hoy de Cristina, ayer de Menem) de instalar en algún momento una discusión acerca de qué mecanismos constitucionales deberían modificarse para permitir un nuevo período.
Resulta aventurado decir qué ocurrirá, aunque se sabe que transcurrido un tiempo el síndrome del pato rengo termina licuando el poder presidencial(…)
Pero acaso hay una cuestión en común, más profunda y abarcadora: la reelección de ambos tuvo un fundamento económico inequívoco, que se cifró en el empleo, el consumo y el salario. (…)
En estos años se vio un fenómeno inédito: un gobierno puede desplomarse en popularidad, perder la elección de medio término y luego ganar ampliamente la presidencial siguiente.
Cuando perdió las elecciones de 2009, Néstor Kirchner lo atribuyó a no haber profundizado suficientemente el modelo. Una rápida y espectacular recuperación económica le permitió completar la obra. Jubilaciones, subsidios, planes sociales, empleo público, estímulos al consumo implicaron una formidable movilización de recursos que volvió a colocar a su mujer en el esplendor del poder.
Artículo completo

(Para no abundar en la apropiada mención del “síndrome del pato rengo” para estos casos, ver aquí una propicia explicación.)

Ahora bien, aquí mismo en Artepolítica se planteó un interesante interrogante relacionado con la sucesión presidencial que aporta otro elemento a este análisis. Tomaremos de allí una reflexión pertinente sobre nuestra región:

A lo largo de estas últimas décadas se ha producido en Sudamérica distintas reformas constitucionales con la finalidad de habilitar la reelección presidencial, sea por un nuevo periodo o de forma permanente. Este mecanismo institucional no constituye una novedad para estas latitudes. Durante estos últimos años se han producido varios intentos exitosos y fallidos de reformas que tuvieron por objetivo primordial la permanencia del líder de un partido o alianza de partidos al frente del gobierno.
Los países que muestran más similitudes a la Argentina han resuelto transitar el camino de la alternancia dentro del mismo universo partidario. Es decir, no intentaron avanzar hacia la reelección y apostaron a un delfín hacia dentro de su espacio. Los líderes presidenciales de esas sociedades ahora observan a sus sucesores (menos el caso chileno) y no han decidido volver al ruedo político (Tabaré insinúa más, Lula avisó que depende del éxito de Dilma y Bachelet y Lagos siguen de vacaciones), aun manteniendo niveles significativos de popularidad. Sus proyectos han tenido suerte dispar. Lo que se asemeja más a una continuidad tal vez lo expresa Brasil. Esto evidencia que el liderazgo no es trasladable a otra figura, ni siquiera del mismo palo político (el caso de Bachelet- Frei es antológico) y por lo tanto, un líder que se retira con un abrumador porcentaje de aprobación no necesariamente facilita la victoria de su designado sucesor.
Aquí se evidencia la relación de tensión entre los proyectos partidarios y los liderazgos. Es decir, la relación que se establece entre un proyecto económico y político y el líder que lo inspiró es, en mi concepto, una correlación difícil de escindir y más cuando la profundidad de la transformación y el cambio en esa sociedad marcó a fuego los pilares del entramado económico y social
Entonces: el interrogante capital (…) está en responder si es posible que un proceso político tan íntimamente asociado a un liderazgo personal (y de características transformadoras) sea trascendido a la figura principal de quien lo encarna. Es decir, para plantearlo en términos de pregunta: ¿hay kirchnerismo sin conducción de CFK? ¿Hay “ismo” sin la parte que la antecede?. ¿Se acabará el kirchnerismo si Cristina decide no ser candidata?. En síntesis: la continuidad de CFK en el gobierno ¿es la condición necesaria y suficiente para la continuidad del proyecto kirchnerista?
Artículo completo

 

Ante este dilema, sin embargo, sugiero humildemente  una pregunta más específica, más pertinente y quizás más democrática: ¿hay otra persona que exprese acabadamente la voluntad política mayoritaria que explica hoy este 54% de apoyo de Cristina Fernández o, más aún, este apabullante acuerdo a favor de un modelo particular de país (aunque difuso y con distintas aristas) que muestran las encuestas analizadas? Y de allí se deriva la quizás más importante de todas: ¿quién debe decidir este dilema? Es decir: ¿lo deben decidir los politólogos, los sociólogos, los abogados, los editorialistas de turno, los opinólogos o el pueblo mismo en su conjunto? ¿Y quién debe imponer las reglas para dirimir este interrogante? Y aquí es donde se pone en funcionamiento la verdadera democracia, es decir el ejercicio del poder soberano por parte del pueblo para elegir mayoritariamente no sólo a sus representantes sino también el rumbo, el estilo y el paso del gobierno que defienda el interés general e incluso la forma misma de elección de esos representantes. En definitiva, se trata nada más y nada menos que de conocer cuál es la voluntad popular, producto del debate histórico y contemporáneo que el mismo pueblo realiza a lo largo y ancho del país. Porque esa voluntad no es propiedad de nadie en particular, y su consumación no es impugnable por nadie, por más riqueza, inteligencia, ilustración, experiencia, poder o sabiduría que ostente. Y en esa premisa inexcusable se fundamenta la democracia.
Como dijo muy bien y más llanamente Alejandro Dolina:

“A mí me parece que hay una equivocación con respecto a la naturaleza de la voluntad popular. Algunos creen, al revés, que en la política hay una verdad científica y que los electorados aciertan o no aciertan. Si el electorado no acierta, no los votan, dicen: ¡Caramba se han equivocado, han dicho que 6 por 9 es 30! El acierto es la mayoría para la democracia. El acierto se constituye por la voluntad, no se trata de ver quién es más inteligente. Se trata de saber cuál es la voluntad del pueblo; no importa cuál sea su formación.”

Entonces, surge claramente la legitimación de un presidente (ya sea Carlos Menem, Raúl Alfonsín, Cristina Fernández, Hipólito Yrigoyen, Juan D. Perón, Lula da Silva, Franklin D. Roosevelt, Margaret Thatcher, François Miterrand, Silvio Berlusconi o Felipe González) para ser reelecto en forma indefinida, libre y democrática, porque el titular de la primera magistratura –y quien expresa la voluntad popular mayoritaria sobre el rumbo, estilo y paso de su gobierno- debe ser siempre el escogido (sin proscripciones y exclusivamente) por el pueblo. Y la trascendental misión (difícil, compleja y a veces enigmática) del elegido, ya sea Carlos Menem o Cristina Fernández, es interpretar fielmente o encarnar esa voluntad popular. Por eso, sólo de la fidelidad a la voluntad soberana del mandatario elegido, de su habilidad para dialogar con la mayoría del pueblo debe depender que su gobierno se extienda en el tiempo o sea derrotado por el inapelable veredicto popular de los comicios libres.

 

Hugo Moyano, su ascenso y caída y el Princípio Basurero de la Política.

En política, rara vez se habla de teoremas. Sin embargo, hay uno muy conocido en el ambiente político que fue enunciado en 1985 por el diputado nacional radical Raúl Baglini. En síntesis, sostiene que “cuanto más lejos se está del poder, más irresponsables son los enunciados políticos; cuanto más cerca, más sensatos y razonables se vuelven”.
El año pasado el senador justicialista Eric Calcagno postuló el “teorema de Néstor Kirchner“, que dice que “cuanto más cerca se está del poder -por ejemplo cuando se ejerce el gobierno- más deben afianzarse los principios por los que se luchó y profundizarse las reformas deseadas (debe recordarse que cuando el establishment domina la economía, el acceso al gobierno no significa la toma del poder, sino que sólo es un importante instrumento para lograrlo)“.
Nota completa

 

Esto viene a cuento porque hoy Hugo Moyano parece encontrarse atrapado entre ambos teoremas; a raiz de lo cual nos atrevemos a postular el que aquí llamaremos el “Princípio Basurero de la Política”, basado en el Princípio de Peter también conocido como el principio de incompetencia de Peter, nacido del «estudio de las jerarquías en las organizaciones modernas», o lo que Laurence J. Peter denomina «hierachiology» («jeraquiología»). Afirma que las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia. Este principio, formulado por el catedrático de ciencias de la educación de la Universidad del Sur de California en su libro The Peter Principle, de 1969, afirma que:

En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse.”

 

Ahora sí, vayamos a nuestro humilde pero pretencioso Princípio Basurero de la Política.

En política, todo dirigente tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia, la nata sube hasta cortarse.

 

¿Pero cuál sería ese nivel de incompetencia? Es aquel nivel  en el que el dirigente político no acierta en el uso del poder logrado, es incompetente para ejercerlo o amenazar con hacerlo. Allí comienza su ocaso, desaparecen sus apoyos, sus seguidores y sus aliados; y es entonces cuando se licúa su poder. Algunos ejemplos de este princípio fueron los recorridos de De la Rúa, Duhalde, Cobos, Carrió y De Ángelis (y siguen las firmas).

Para graficar el “caso Moyano”, es decir cómo su ascención desde el puesto de simple delegado camionero hasta convertirse en jefe de la CGT terminó en lo que aparentemente es el actual comienzo de su caída, recordemos el cenit en el que se encontraba hace un año nada más (cuando pretendía colocar el candidato a vicepresidente junto a Cristina Fernández, el candidato a vicegobernador de Buenos Aires y muchos candidatos a diputados nacionales y provinciales) y analicemos ahora algunos párrafos de los comentarios sobre los actos en Plaza de Mayo y en Ferro. Veamos:

Muchos bombos y algunas cacerolas.
José, joven licenciado en administración de empresas, se acomodaba el saco azul y saboreaba su choripán en las escalinatas de la Catedral, mientras al lado de él una señora hacía sonar su cacerola. Frente a él, y pasando el puesto con el tentador aroma del chorizo, corrían de mano en mano la cerveza y el fernet, mientras militantes de la Corriente Clasista y Combativa y el MAS propalaban consignas contra la Presidenta.
“No hay mal que por bien no venga. Le agradezco a la Presidenta que nos haya unido por primera vez a todos los que estamos acá”, dijo José a La Nacion con un leve temblor en la voz, tapada por el ruido de los bombos. Fue una postal de lo que ayer fue la Plaza de Mayo, un heterogéneo mosaico de organizaciones, dirigentes y -aunque en menor medida- gente sin identificación partidista que dejó de lado sus diferencias para acompañar a Hugo Moyano en su cruzada contra el Gobierno. Más allá de la abrumadora mayoría moyanista, la plaza exhibió casi sin incidentes el agua y el aceite en materia sindical y política.

Cacerolas y opositores.
Frente a la Catedral se ubicó un nutrido grupo de personas sin banderas ni consignas. La mayoría vestidos como para salir a cenar y varios con cacerolas en las manos. Mariela, docente de Caballito, contaba: “Soy docente jubilada y me descuentan el impuesto después de 45 años. Esto no da para más”, decía.
“No estoy de acuerdo, yo quiero que Cristina termine su mandato”, le contestó Sofía, empleada del Edificio Libertad. Con una sonrisa, aclaraba: “No comulgo mucho con Moyano, pero es el único que puede frenar a esta gente”, abundó. Esas opiniones eran compartidas delante del Cabildo, donde abundaban camperas de estilo inglés y anteojos Ray Ban. Por ese sector pasó el ex carapintada Aldo Rico y recogió saludos afectuosos, al igual que el senador Nito Artaza, que llegó con la columna de la Organización de Trabajadores Radicales.
Muchos aprovecharon el acto para ganarse unos pesitos. Fabián, por ejemplo, llegó con su carrito desde Avellaneda a vender panchos a $ 8. “Me gustaría ser camionero, ¡si ganan 12 lucas!”, se reía. Las hamburguesas se cobraban $ 10 y los choripanes, $ 15. “¿Ese precio para un trabajador? Me voy a McDonalds”, dijo un hombre.
Nota completa

 

En un acto que ocupó media Plaza de Mayo, en su mayoría manifestantes del gremio de Camioneros, Moyano arremetió contra el Gobierno y criticó a los dirigentes sindicales que se oponen a su continuidad como líder de la CGT
En el marco de un paro nacional que sólo se sintió en el gremio camionero, pero con media Plaza de Mayo llena, matizada de banderas verdes por el impresionante despliegue del aparato de los mismos camioneros, el titular de la CGT, Hugo Moyano, criticó al gobierno nacional, reclamó la eliminación del Impuesto a las Ganancias y el tope para las asignaciones familiares y sumó a estos reclamos la estatización del Banco Hipotecario. Y, por supuesto, vaticinó que será el próximo secretario general de la CGT. De esta manera, el jefe sindical opositor logró realizar una demostración de fuerza previa al congreso de la CGT del próximo 12 de julio, en el que deberá renovar autoridades, y para el que Moyano perdió el respaldo de los gremios más grandes. De hecho, tanto el paro como el acto de ayer se asentaron en forma casi exclusiva en la fuerza del gremio de Moyano, con una participación bastante menor de otras agrupaciones.
Nota completa

 

“Pocos gremios acompañan la política personalista de Moyano”
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de Edificios, Rentas y Horizontal (SUTERH), Víctor Santa María, aseguró que “son pocos los gremios que acompañan la política personalista y de poco diálogo de (Hugo) Moyano” luego de la movilización de ayer en la Plaza de Mayo.
“Está prácticamente solo con su gremio”, agregó en diálogo en Radio América y dijo que el secretario general de la central obrera cumplió con su objetivo que era movilizar “a su propio gremio”. “Ha roto la unidad sindical que reclama”, cuestionó.
En otro orden, el sindicalista criticó que “haya anunciado el paro desde un estudio de televisión” al referirse a la presencia de Moyano en el canal de noticias TN, señal que eligió para anunciar los pasos a seguir.
Consideró que “calificar de dictatorial a este gobierno democrático es jugar con nafta en medio de un incendio y afirmó que “este Gobierno ha transformado a la Argentina en los últimos años”.
Nota completa

 

Un acto con color peronista, pero con ausencias y apoyos contradictorios.
Hugo Moyano se rodeó de respaldos tan heterogéneos como la ex macrista Cynthia Hotton y “Pino” Solanas. El faltazo de Héctor Recalde.
La Plaza de Hugo Moyano, la que iba a aclamarlo como nueva síntesis del descontento, ocupó por varias horas el centro simbólico de la política argentina. La concentración se extendió, con claros en ciertos lugares y posibilidades de caminar sin problemas, desde la valla que atraviesa la mitad de la Plaza de Mayo hasta las calles Perú, por Diagonal Norte, y Piedras, por Avenida de Mayo. La convocatoria reunió en un mismo espacio físico a los gremios alineados con Moyano (la parte central de la multitud) con los sindicatos que forman parte de la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, Barrios de Pie (vinculado a Libres del Sur y el FAP) y los partidos de izquierda.
Con la presencia más visible de Gastrónomicos, Barrionuevo movilizó una columna por Avenida de Mayo: la integraban el sindicato de la carne, los conscriptos que fueron movilizados pero no combatieron en 1982 y grupos de jubilados que reclaman por el 82% móvil. Aparte de la logística de Camioneros, que está imbricada con las empresas del sector, como Covelia (se vieron chalecos, camperas y vehículos con la inscripción de la empresa), los manifestantes desplegaron el cotillón lleno de color de todo acto peronista, aunque con algunas innovaciones: uno de los camioneros se paseaba con su rostro tapado por una máscara verde de la lucha libre mexicana.
Allí convivían dirigentes gremiales del moyanismo, diputados del peronismo disidente encabezados por Enrique Thomas, ex legisladores del PRO, como Cynthia Hotton, famosa por su oposición al matrimonio igualitario, que se codeaban con Juan Carlos Alderete, de la CCC, y Fernando “Pino” Solanas y Mario Cafiero. Entre la multitud, caminando al frente de la columna del MST, se pudo ver a Vilma Ripoll y al legislador porteño Alejandro Bodart.
El palco mostraba una notoria ausencia para el espacio incondicional a Moyano. Estaban sus hijos, Pablo y Facundo, su esposa Liliana Zulet, los gremialistas Omar Plaini, Julio Piumato, Gerónimo “Momo” Venegas, Ricardo Cirielli, Amadeo Genta y Jorge Pérez Tamayo. Faltaba el abogado laboralista Héctor Recalde, quien un día antes estuvo sentado en la primera fila del acto de Cristina.
Las referencias al kirchnerismo mostraban elementos contradictorios: mientras que Moyano acusó a Néstor Kirchner de haberse exiliado en el sur para enriquecerse con la circular 1050 de José Alfredo Martínez de Hoz, una bandera gigante de la Juventud Sindical, que encabeza su hijo Facundo, mostraba los rostros sonrientes de Kirchner y Perón. Nadie pidió que la bajaran.
Nota completa

 

Recalde se quedó en su banca.
El abogado de la CGT y diputado del Frente de la Victoria, Héctor Recalde, estuvo en el centro de las miradas durante la sesión de ayer por la tarde en la Cámara baja, convocada por el oficialismo. A diferencia de Facundo Moyano y el canillita Omar Plaini, Recalde prefirió mantenerse en su banca para defender una serie de proyectos laborales de su autoría antes que sumarse a la manifestación convocada por el camionero Hugo Moyano.
El enfrentamiento del moyanismo con el Gobierno incomoda a los legisladores relacionados con el camionero. A su modo, todos se pronunciaron a favor de permanecer dentro del bloque oficialista, pero desde el entorno de Recalde fueron los más contundentes: “No se va del bloque”, aseguraron.
Nota completa

 

Un adelanto de la fractura que se viene.
La movilización del sindicato de Camioneros a la Plaza de Mayo cristalizó la fractura de la CGT antes de llegar al congreso del 12 de julio, en el que elegirán autoridades, objetado por casi una veintena de sindicatos de los 35 miembros del consejo directivo. “Se pudo ver que el apoyo de otros gremios fue muy pobre. Moyano está cada vez más aislado dentro del movimiento obrero”, aseguró a Página/12 un dirigente del espacio político que impulsa la renovación en la cúpula sindical.
“Se vio claramente que la movilización fue de los camioneros. No pudieron traccionar ni siquiera al resto de sus aliados”, sostuvo en diálogo con este diario un dirigente gremial opositor mientras observaba los títulos de los diarios en el teléfono de un asistente. “Veinticinco mil personas dice Clarín, fue una movilización bastante pobre”, agregó luego de leer las estimaciones de la asistencia a la Plaza de Mayo. La interna política electoral que atraviesa la central obrera está llegando a un punto del que no se puede volver. Los dirigentes gremiales agrupados bajo la idea de cambiar la dirección que tomó la CGT bajo el mando de Moyano ya casi no hablan de unidad, sino más bien de la formalización de la fractura de la organización de trabajadores, “Sabemos que el 12 va a quedar fracturada la CGT por culpa de los gremios que no pueden aceptar que Moyano les va a ganar”, puntualizó el moyanista acusando a la oposición de rupturista.
Nota completa

 

El paro y la marcha a Plaza de Mayo abrieron grietas en el entorno de Hugo Moyano.
La jornada de protesta de ayer evidenció las diferencias que existen en el seno de la conducción de la CGT. Pablo atacó a La Cámpora y Hugo a Néstor Kirchner, pero Facundo Moyano los defendió. Recalde no estuvo en la Plaza de Mayo, y se aleja.
La demostración de fuerzas que intentó hacer ayer no fue todo lo que esperaba Hugo Moyano. Si bien dejó en claro que mantiene el control sobre el gremio de Camioneros, uno de los más importantes en el escenario sindical argentino y con un poder de fuego paralizante, no tuvo demasiado acompañamiento de otros gremios fuertes.
Por si fuera poco, dejó en evidencia que, puertas adentro, también aparecen algunas grietas que pueden resultar amenazantes de cara al futuro. Es que las relaciones que Moyano trazó con el kirchnerismo en los últimos 8 años, y la ruptura y confrontación directa lanzada en las últimas semanas, pusieron en aprietos a algunos dirigentes que mantienen fuertes vínculos con el Gobierno y con el sindicalismo cegetista.
Facundo también contradijo las acusaciones que su padre Hugo hizo contra el ex presidente Néstor Kirchner. “Cuando muchos nos quedamos en el país después del golpe de 1976 hubo dos clases de exilio: los que se exiliaron fuera del país y los que se exiliaron en el sur argentino a lucrar con la 1050 ”, dijo el líder de la CGT.
Su hijo diputado aseguró que defiende el proyecto de la Presidente “en términos generales”, y hasta se pudo ver fotos del ex Presidente en la columna de su gremio que participó del acto en Plaza de Mayo, así como un avatar con la foto de Néstor Kirchner en su cuenta de twitter.
“Me siento atrapado entre dos lealtades”, había publicado en la red social Facundo Moyano hace algunos días, cuando estalló la confrontación entre su padre y el Gobierno nacional.
Recalde, cada vez más lejos de Moyano
Ya había despertado recelo su presencia en el acto en Casa Rosada del martes, cuando por cadena nacional, Cristina Kirchner cuestionó el paro y la movilización anunciada por Hugo Moyano. Pero la ausencia de Héctor Reclade ayer en la Plaza de Mayo no hizo más que oficializar su alejamiento de las huestes del dirigente camionero.
Abogado de la CGT desde que Moyano es secretario general, Recalde es otro de los diputados sindicales del Frente para la Victoria, y ha sido uno de los principales interlocutores con el kirchnerismo.
Ayer, mientras Moyano contaba los porotos en la plaza, Recalde ocupaba su banca en la Cámara de diputados durante el tratamiento de la ley de fertilidad asistida, y se negaba a bajar al recinto para discutir un proyecto de modificación del impuesto a las Ganancias presentado por la oposición.
Si bien ha mantenido silencio, las últimas fotos reflejan que Recalde, incómodo con la abierta confrontación entre Moyano y el Gobierno, decidió mantenerse cerca de La Rosada, y, claro, cada vez más lejos de la CGT.
Nota completa

 

Este jueves, aparecieron más alarmas en el tablero del camión del titular de la CGT por lo sucedido en el estadio de Ferro, lo que ratifica el rumbo “barranca abajo” del líder de los camioneros lanzado a la política, y que constituye una magra cosecha del cambio de alianzas ensayado con vistas a lograr un objetivo personal. Veamos lo que se dijo al respecto:

Con los puentes de diálogo cortados y decidido a enfrentar a la Casa Rosada, Hugo Moyano empujó sus reclamos gremiales directamente al terreno electoral. Después de ser elegido ayer jefe de un sector de la CGT, el camionero condicionó el respaldo al kirchnerismo en las elecciones legislativas nacionales de 2013. Insinuó que podría darle su apoyo a un postulante opositor o hasta presentar sus propios candidatos.
A diferencia de sus últimos ataques retóricos al Gobierno, Moyano se preocupó esta vez por condimentar sus exigencias gremiales con reclamos más amplios. Reiteró sus pedidos de una reforma tributaria y de mejoras salariales, pero también se refirió a la inflación, a la inseguridad y a los jubilados. Hasta protestó por la soberanía de las islas Malvinas. Fue un discurso que cruzó las fronteras de su habitual tribuna sindical y la de sus fieles camioneros.
En una elección con lista única y sin inspectores del Ministerio de Trabajo, el moyanismo se jactó de haber logrado la participación del 54,6% del total de los delegados congresales. En el padrón general se contabilizó, también, a los representantes de los gremios opositores que se ausentaron ayer del comicio por considerarlo “irregular”.
Moyano sufrió la fuga de aliados hasta el último momento. Se confirmó ayer la quita del apoyo de la Unión Ferroviaria y la ausencia de Ricardo Cirielli, del Personal Técnico Aeronáutico. Lo de Cirielli fue extraño, ya que acompañó al camionero en su reciente protesta a la Plaza de Mayo y en la del año pasado, en Huracán.
Pero el cantito que más trascendió fue en apoyo a Moyano. Prácticamente, fue un acto puramente de los camioneros.
Venegas será una de las principales espadas de la central moyanista. No solamente aporta poder de movilización, sino que también es un nexo con sectores del peronismo disidente. Es Venegas el que empuja a Moyano a vincularse con peronistas que no comulgan con el kirchnerismo. Algo de esto tuvo que ver con el desafío de ayer al Gobierno.
Nota completa

 

 

Barrionuevo: “No nos gusta el personalismo”

El gastronómico se distancia del camionero

Luis Barrionuevo sigue decidido a navegar lejos de las dos grandes facciones en que quedó dividida la CGT. Decididamente, ayer se alejó de Hugo Moyano, a quien había acompañado -lejos del palco- en la marcha contra el Gobierno de hace dos semanas.

El jefe de los gastronómicos justificó su ausencia en el congreso sindical liderado por Moyano con el argumento de que se ya se había ido de la CGT hace “seis años” por el “personalismo” del dirigente camionero.

“No nos gusta el personalismo de Moyano”, afirmó Barrionuevo. Y añadió: “Nunca hay que hablar con el que se va”.

Barrionuevo lidera la denominada CGT Azul y Blanca, en la que lo acompañan unos 50 gremios de pequeño y mediano porte. El principal es que él conduce.
Nota completa

 

Para finalizar, recordemos brevemente el mito de Ícaro y comparémoslo con lo sucedido con Hugo Moyano:

Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar. Entonces padre e hijo echaron a volar. (…) y entonces el muchacho comenzó a ascender como si quisiese llegar al paraíso. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar.

Cuenta el final de la leyenda griega que el ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. De tanto acercarse al sol buscando el paraíso (el Poder según una interpretación de la leyenda) Icaró cometió el pecado de soberbia y fue más allá de sus capacidades.

Podemos por lo tanto afirmar que Hugo Moyano fue (y tal vez siga siendo) un muy buen sindicalista, lo que lo proyectó de su cargo de simple delegado a jefe casi indiscutido de una poderosa CGT (bien distinta a la fracción actual que parece seguirlo), e incluso llegó hasta la vicepresidencia segunda del partido Justicialista, pero ese fue, al parecer, su cenit. Ese fue el punto de inflexión: su caída comenzó cuando atisbó otros horizontes, otro cielo para su estrella, y al comenzar a ejercer el poder que había acumulado hasta entonces para emprender una carrera política parece que alcanzó su “nivel de incompetencia” o, como Ícaro, voló demasiado cerca del sol, sus alas desaparecieron y comenzó su caída…

Y así es como parecen pertinentes tanto la referencia al mito de Ícaro como al “Princípio Basurero de la Política” que postulamos aquí. Para verificarlo sólo nos resta esperar, porque el tiempo, ante quien todos nos sometemos, pondrá a prueba la validez de esta afirmación. Como siempre.

 

Malvinas: Cae la careta de Cameron y de la zigzagueante diplomacia británica.

La presidenta argentina sorprendió a la opinión pública mundial y quizás a muchos argentinos al revelar que lo que Argentina pretende es “reanudar” las negociaciones con el Reino Unido sobre la soberanía por las Islas Malvinas (como lo estipuló reiteradamente la ONU) porque, dijo, las mismas ya habían comenzado en forma reservada en 1974, y a propuesta de la misma Gran Bretaña, las que a posteriori se estancaron tras la muerte del entonces Presidente Perón.

Repasemos primero algunas de las palabras de la presidenta ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas:

Desde la creación de este Comité se han resuelto 80 casos de ex colonias, 11 casos de fideicomisos y sólo restan resolver 16 cuestiones coloniales, 10 de las cuales son originadas por el dominio en territorios usurpados, por parte del Reino Unido, y yo vengo a hablar aquí precisamente de la Cuestión Malvinas. (…)
Yo quiero referirme también a la historia, a una historia que se quiere negar. No estoy acá porque hace treinta años, estoy acá porque dentro de unos meses va a ser 180 años que fuimos usurpados. El capitán Pinedo debió abandonar las Islas porque una corbeta inglesa, muy superior en poderío militar, como lo era en ese momento el imperio inglés, el gran imperio naval, del siglo XIX, (…)
Quiero también hablar de la diplomacia; decía recién una frase el señor vicecanciller de Chile: “reanudar las negociaciones entre Argentina y el Reino Unido”, nunca mejor empleado ese término, señor vicecanciller. Porque hubo negociaciones entre el Reino Unido y mi país, la República Argentina, se desarrollaron durante la tercera presidencia del Presidente Perón, hubo – con la más estricta reserva – a través de lo que se denomina un non-paper – es así canciller, ¿no? es un papel, no es un paper, sino un papel secreto, en el cual el embajador inglés, en la Argentina, por indicaciones del Foreing Office, toma contactos con Vignes para ver si podíamos arribar a un acuerdo entre ambos países. Y hace una propuesta que también figura en la cancillería argentina. (…)
Desgraciadamente, señor presidente, los análisis que hacía la cancillería inglesa – el Foreing Office – acerca de la situación en que derivaría la muerte del Presidente Perón o la inminencia de un golpe de Estado, que tardó un poco más, pero que llegó inexorablemente – porque ya estaba decidido desde mucho antes – abortó esta negociación que existió entre el Reino Unido y mi país, la República Argentina, en los términos que plantea precisamente la resolución de Naciones Unidas. Nosotros queremos por eso – tal cual lo manifestaba el vicecanciller chileno – la reanudación de esas negociaciones. (…)
La Argentina está abierta a la negociación como lo demostró esta negociación que existió en 1974 y que quedó trunca. Y que implica, además, por parte del Reino Unido al reconocimiento de que hay una cuestión litigiosa en materia de soberanía. Si no, ¿por qué razón el gobierno del Reino Unido, a través de su Embajador envía secretamente este papel al canciller Vignes para ser tratado por el general Perón y luego el general Perón lo contesta?


Sin embargo, aunque estas tratativas frustradas de 1974 ya habían sido publicadas en nuestros WikiPis en Gran Bretaña quiso negociar la soberanía en 1974 no está de más recordarlas ahora agregando la contestación que el gobierno argentino de entonces acercó al Foreign Office británico. Antes, para contextualizar ambos documentos debemos consignar que las tratativas entre Argentina y Gran Bretaña habían comenzado en 1966, durante el gobierno de Arturo Illia, en cumplimiento de la resolución de las Naciones Unidas que instaba a ambos países a resolver el conflicto de las islas por vía de negociaciones diplomáticas. En 1974 el gobierno laborista de Gran Bretaña sostenía la necesidad de desprenderse gradualmente del archipiélago por los altos costos de mantenimiento, pero antes pretendía llegar a un acuerdo con la Argentina para la explotación de los recursos petrolíferos e ictícolas que rodeaban las islas.
El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón por nota confidencial a través del entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, una administración compartida del archipiélago con el propósito de “poner fin a la disputa sobre la soberanía” y “crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses”. Como vemos, Gran Bretaña no hacía entonces mención de autodeterminación y sí en cambio de respetar los ”intereses” de los isleños. El texto de la nota secreta es el siguiente:

 

Propuesta británica de negociación de la soberanía sobre Malvinas, dirigida al Presidente Perón un mes antes de su muerte.

11 de junio de 1974.

Como secuela de la conversación mantenida con Vuestra Excelencia el 4 de junio, tengo el placer de informarle que he recibido instrucciones del Gobierno de Su Majestad para proponer que las conversaciones entre Gran Bretaña y la Argentina sobre el futuro de las Islas Malvinas sean reanudadas sobre la base de las salvaguardias y garantías a extenderse a los isleños en el hipotético evento de un condominio. Esas conversaciones se mantendrían sin perjuicio de las respectivas posiciones de los Gobiernos del Reino Unido y la Argentina con respecto a la soberanía territorial sobre la Islas Malvinas.
Se me encarga explicar que el principal objetivo del Gobierno de Su Majestad al entrar en negociaciones sobre la base de un condominio sería poner fin a la disputa sobre la soberanía al aceptar la Argentina una co-soberanía sobre las Islas, y que el resultado podría ser un tratado que resolviera la disputa anglo-argentina y creara una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo con sus intereses. Por la duración del Tratado, ambas Partes aceptarían una soberanía compartida sobre la Islas. Los condóminos serían Su -Majestad La Reina y Su Excelencia el Presidente de la Nación Argentina.
Hay diversas formas de condominio, pero los elementos básicos podrían incluir lo siguiente:

1) Las banderas británicas y argentina serían enarboladas juntas y los idiomas oficiales serían inglés y español;
2) Todos los “nativos” de las Islas poseerían doble nacionalidad;
3) Los pasaportes de la colonia existentes serían reemplazados por documentos de viaje emitidos de los condóminos;
4) La constitución, administración y el sistema legal actuales tendrían que ser adaptados a las necesidades de un condominio. El gobernador podría ser designado alternativamente por la Reina y el Presidente de la Argentina;
5) Los demás cambios constitucionales requerirían el acuerdo de los condóminos.

Debo informar también que una Sesión conjunta de los Consejos Ejecutivo y Legislativo de las Islas ha informado al Gobernador que no tiene objeción alguna a que se realicen conversaciones con el gobierno argentino sobre salvaguardias y garantías requeridas en un condominio. Sin embargo, debo declarar que el Gobierno de Su Majestad se sentiría libre de invitar representantes de las Islas a que formen parte de la delegación británica, y que antes de llegarse a un acuerdo definitivo, debería consultarse formalmente con los Isleños y buscarse su aceptación mediante alguna forma de representación popular.
Sobre estas bases, el Gobierno de Su Majestad propone que, si el Gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible.


Ocho días después, el presidente Perón contestó la misiva con una contrapropuesta que planteaba lo siguiente:

1) Las banderas de ambos países flamearán conjuntamente.
2) Las monedas argentina, británica y local, tendrán curso legal en las Islas con el tipo de cambio fijado de común acuerdo.
3) Los pasaportes y otros documentos para los “nativos” serán reemplazados por otro único que los administradores conjuntos determinen .
4) Serán administradores conjuntos el Presidente de la Argentina y Su Majestad Británica .
5) Serán idiomas oficiales el español y el inglés, en los que serán redactados todos los documentos oficiales.
6) Se adaptarán a la administración conjunta las normas legales del territorio argentino y el británico en la isla.
7) Los “nativos” de las islas gozarán de los beneficios de doble nacionalidad a todos los efectos
8) Alternativamente cada uno de los administradores conjuntos designarán por el término de tres años al gobernador de las islas: el primero será designado por la Argentina, y el secretario de la Gobernación será designado por Su Majestad Británica.
9) Será propósito fundamental de la administración conjunta, facilitar la gradual integración de las islas a la vida política, social e institucional de la Argentina.

 

Sin embargo, esta revelación de zigzagueos en la diplomacia británica tampoco debe sorprender ya que no es ésta la primera vez que desde el gobierno de Gran Bretaña o ciudadanos encumbrados de ese país se duda de sus derechos  o se piensa en negociar con Argentina la soberanía sobre las islas. Repasemos, entonces, parte de algunos textos de ese tenor (ya publicados en nuestros WikiPis) en orden cronológico.
Luego de esa negociación interrumpida, el Reino Unido planeó continuarla en 1976. Veamos cómo:

Londres ofreció negociar las Malvinas. Documentos desclasificados revelan que el Reino Unido temía una invasión argentina (…) Otros documentos, también desclasificados ayer, ponen de relieve la magnitud de la crisis económica que heredó ese año el Gobierno de James Callaghan y los temores del Foreign Office a una posible invasión de las islas Malvinas si no se entablaban negociaciones con Argentina para ceder algún tipo de soberanía sobre ellas. (…) Aquella crisis, que en marzo le había costado el cargo a Harold Wilson, acabó sellando el regreso de los tories al poder de la mano de Margaret Thatcher. Ironías del destino, Thatcher acabó afianzándose en el poder gracias a la guerra de las Malvinas tras la invasión de Argentina en 1982, que fue pronosticada en 1975 por el embajador británico en Buenos Aires, Derick Ashe, en documentos enviados al entonces jefe del Foreign Office y luego primer ministro, James Callaghan. Éste dio instrucciones a Ashe para que dejara entrever a los argentinos que el Reino Unido estaba dispuesto a negociar la soberanía de las Malvinas a espaldas de sus habitantes, aunque no iban a reconocerlo. Las conversaciones no cuajaron.
Nota completa en este WikiPis

 

Pero incluso varios años más tarde (y luego de la guerra), y apenas asumido, el premier británico Tony Blair también dudaba de la soberanía de su país sobre las islas:

El primer ministro británico, Tony Blair, encargó la redacción de un libro sobre las Islas Malvinas (Falklands, según la versión británica), que duda seriamente sobre la legitimidad de la soberanía del Reino Unido sobre ese archipiélago del Atlántico Sur. El anuncio se conoció a pocos días de un entredicho entre el canciller argentino, Rafael Bielsa, y autoridades de las Islas Malvinas, durante una reunión del Comité de Descolonización de Naciones Unidas en Nueva York. El periódico inglés Mail on Sunday anunció hoy que el libro, titulado La Historia Oficial de la Campaña por las Falklands y escrito por diplomáticos del Foreign Office (Cancillería) no sólo pone en duda la legitimidad por la soberanía de Malvinas. (…) La publicación de la obra provocó duras reacciones de las autoridades de las Islas Malvinas, según las cuales el nuevo libro oficial “servirá como excusa a Argentina para seguir con sus reclamos de soberanía sobre las islas”. (…) Poco después de asumir al poder en 1997, el premier británico pidió abrir documentos secretos sobre la guerra de Malvinas, fechados en 1982, que entregó al historiador y destacado profesor inglés Lawrence Freedman, amigo cercano de los Blair, para escribir “una historia oficial” de lo ocurrido. (…)”El profesor parece no haber tenido en cuenta que el problema de las Malvinas sigue muy vigente con Argentina, y cualquier cosa que escriba tendrá un impacto político directo al respecto”, declaró un portavoz oficial. Para esa fuente anónima, que vio parte del libro, los documentos del Foreign Office que leyó Freedman “indican que el reclamo argentino por la soberanía de las Malvinas tenía validez”. “Es muy probable que este libro sirva de excusa al gobierno de Argentina para renovar su pedido por la soberanía de las islas”, explicó preocupado el portavoz del gobierno de Londres.
Nota completa en este WikiPis

 

A su vez, en 2006 el prestigioso y aristocrático capitán británico Edmund Carlisle, descendiente del legendario Barón de Carlisle Bucklow (1929), exigía a su gobierno la devolución de las islas a la Argentina porque, afirmaba, las mismas habían sido robadas en 1833. Veamos lo que decía:

“Les robamos las Malvinas y debemos devolverlas”, dice el capitán británico Edmund Carlisle. Entrevista a Edmund Carlisle: En su mansión de Gales, el militar inglés que desató una fuerte polémica en Londres con repercusiones en Buenos Aires (…) Criticó con dureza a Tony Blair y felicitó al presidente Kirchner, a quien quiere conocer, por sostener el reclamo argentino con “dignidad”. “Gran Bretaña le robó las Islas Malvinas a Argentina en la década de 1830 y debe devolverlas”, exhortó en una entrevista exclusiva con PERFIL el capitán inglés Edmund Philip Carlisle, quien a comienzos del mes provocó un gran escándalo en Londres al publicar una misiva en el periódico conservador The Times, pidiendo por la devolución de la Gran Malvina (…) “Es hora de que el gobierno británico (del primer ministro Tony Blair) implemente este pedido de devolución de las Islas Malvinas. Londres no ha hecho nada hasta ahora y es tiempo de que comience a actuar”, destacó el capitán retirado, de 84 años. Desde su mansión del siglo XVI en Llanigon, en el condado galés de Powys, Carlisle reveló en exclusiva que publicará en los próximos días, un libro titulado The Dishonourable War: The Falklands, 1982 (La Deshonorable Guerra: Islas Malvinas, 1982), en el que reclamará abiertamente a Gran Bretaña devolver las Malvinas a Argentina. “En mi libro pido a Londres que devuelva lo que robó. Porque es la opinión del mundo en general y porque hemos llegado a un punto de la historia en que es hora de terminar con las colonizaciones de territorios que no nos pertenecen. Además, las bases de la demanda argentina son mucho mejores que las nuestras. Nosotros le robamos las Malvinas (a Argentina) en la década de 1830 y desde el gobierno británico nunca se reconoció esto”, agregó. (…) Nuestro gobierno dice que las islas son británicas, y por ende sus habitantes lo creen. Pero la ONU está pidiendo otra cosa, lo mismo que Argentina. Alguien debe escuchar este reclamo”. También le contó a este diario sus impresiones sobre el presidente Néstor Kirchner: “Me gustaría conocerlo. El declara que quiere las Malvinas de vuelta para su país y ésa es su posición. Yo lo felicito y en mi libro hablo sobre la posición argentina, que siempre ha sido muy digna” y agregó: “Los argentinos nunca han renunciado a su reclamo y están muy determinados a conseguir las islas de nuevo. Nosotros (los británicos) deberíamos apoyarlos en esa dirección”, concluyó.
Nota completa en este WikiPis

 

Para completar este análisis, agreguemos ahora el texto completo de la nueva resolución del comité de las Naciones Unidas, el que constituye un nuevo logro de la diplomacia argentina y un nuevo y sonoro mentís a los argumentos de la zigzagueante diplomacia británica:

Resolución final del Consejo de Descolonización de la ONU – 14/6/2012

Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales Bolivia (Estado Plurinacional de), Chile, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela (República Bolivariana de): proyecto de resolución
Cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands)
El Comité Especial,
Habiendo examinado la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Consciente de que el mantenimiento de situaciones coloniales es incompatible
con el ideal de paz universal de las Naciones Unidas,
Recordando las resoluciones de la Asamblea General 1514 (XV), de 14 de diciembre de 1960, 2065 (XX), de 16 de diciembre de 1965, 3160 (XXVIII), de 14 de diciembre de 1973, 31/49, de 1 de diciembre de 1976, 37/9, de 4 de noviembre de 1982, 38/12, de 16 de noviembre de 1983, 39/6, de 1 de noviembre de 1984, 40/21, de 27 de noviembre de 1985, 41/40, de 25 de noviembre de 1986, 42/19, de 17 de noviembre de 1987, y 43/25, de 17 de noviembre de 1988; las resoluciones del Comité Especial A/AC.109/756, de 1 de septiembre de 1983, A/AC.109/793, de 21 de agosto de 1984, A/AC.109/842, de 9 de agosto de 1985, A/AC.109/885, de 14 de agosto de 1986, A/AC.109/930, de 14 de agosto de 1987, A/AC.109/972, de 11 de agosto de 1988, A/AC.109/1008, de 15 de agosto de 1989, A/AC.109/1050, de 14 de agosto de 1990, A/AC.109/1087, de 14 de agosto de 1991, A/AC.109/1132, de 29 de julio de 1992, A/AC.109/1169, de 14 de julio de 1993, A/AC.109/2003, de 12 de julio de 1994, A/AC.109/2033, de 13 de julio de 1995, A/AC.109/2062, de 22 de julio de 1996, A/AC.109/2096, de 16 de junio de 1997, A/AC.109/2122, de 6 de julio de 1998, A/AC.109/1999/23, de 1 de julio de 1999, A/AC.109/2000/23, de 11 de julio de 2000, A/AC.109/2001/25, de 29 de junio de 2001, A/AC.109/2002/25, de 19 de junio de 2002, A/AC.109/2003/24, de 16 de junio de 2003, la resolución aprobada el 18 de junio de 2004, la resolución aprobada el 15 de junio de 2005, la resolución aprobada el 15 de junio de 2006, la resolución aprobada el 21 de junio de 2007, la resolución aprobada el 12 de junio de 2008, la resolución aprobada el 18 de junio de 2009, la resolución aprobada el 24 de junio de 2010 y la resolución aprobada el 21 de junio de 2011, y las resoluciones del Consejo de Seguridad 502 (1982), de 3 de abril de 1982, y 505 (1982), de 26 de mayo de 1982,
Lamentando que, no obstante el tiempo transcurrido desde la aprobación de la resolución 2065 (XX) de la Asamblea General, esa prolongada controversia aún no haya sido resuelta,
Consciente del interés de la comunidad internacional en que los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reanuden sus negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica, justa y duradera de la controversia sobre soberanía relacionada con la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Expresando su preocupación porque el buen estado de las relaciones entre la Argentina y el Reino Unido no haya conducido aún a negociaciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Considerando que esta situación debería facilitar la reanudación de las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la controversia sobre soberanía,
Reafirmando los principios de la Carta de las Naciones Unidas de no recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en las relaciones internacionales y de lograr por medios pacíficos el arreglo de las controversias internacionales, Destacando la importancia de que el Secretario General continúe sus gestiones a fin de dar cabal cumplimiento a la misión que le ha encomendado la Asamblea General en sus resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Reafirmando la necesidad de que las partes tengan debidamente en cuenta los intereses de la población de dichas islas de conformidad con lo establecido por la Asamblea General en las resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
1. Reitera que la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands) es la solución pacífica y negociada de la controversia sobre soberanía que existe entre los Gobiernos de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte;
2. Toma nota de las opiniones expresadas por la Presidenta de la República Argentina en ocasión del sexagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General;
3. Lamenta que, a pesar del amplio respaldo internacional a una negociación entre los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido que incluya todos los aspectos sobre el futuro de las Islas Malvinas (Falkland Islands), aún no hayan comenzado a aplicarse las resoluciones de la Asamblea General sobre esta cuestión;
4. Pide a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido que afiancen el actual proceso de diálogo y cooperación mediante la reanudación de las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución pacífica a la controversia sobre soberanía relacionada con la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands), de conformidad con lo establecido en las resoluciones de la Asamblea General 2065 (XX), 3160 (XXVIII), 31/49, 37/9, 38/12, 39/6, 40/21, 41/40, 42/19 y 43/25;
5. Reitera su firme apoyo a la misión de buenos oficios del Secretario General a fin de ayudar a las partes a cumplir lo solicitado por la Asamblea General en sus resoluciones sobre la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands);
6. Decide mantener en examen la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands) con sujeción a las directrices que ha dado y pueda dar la Asamblea General al respecto.

 

Pero además debemos consignar que luego de la sesión del Comité de Descolonización de la ONU, y tras alcanzar este nuevo logro diplomático argentino, el canciller Timerman expresó:

Estamos listos para sentarnos a la mesa de negociaciones y cumplir con la resolución. Esta resolución y las 39 resoluciones que la antecedieron. Porque la Argentina cree que todos los países miembros de las Naciones Unidas, tienen que aceptar la decisión de este Cuerpo. No nos cabe dudas de que las Malvinas son argentinas; sin embargo, consideramos que el llamado de las Naciones Unidas es una obligación para mí país y debería ser una obligación para el Reino Unido también. Es una vergüenza que un miembro del Comité de Seguridad como el Reino Unido, ignore las resoluciones de las Naciones Unidas. ¿Cómo hará el Reino Unido para exigirle a otros países a cumplir las resoluciones de las Naciones Unidas cuando esas naciones le pueden mirar a la cara y decirle “ustedes no cumplen con las resoluciones, por qué deberíamos cumplir nosotros? Hace unos días le envié una carta al Ministro de Relaciones Exteriores inglés y todavía no recibí respuesta. Lo invité a Buenos Aires y comenzar a dialogar sobre nuestras relaciones bilaterales.
La Argentina no pretende colonizar las Islas Malvinas; las Islas Malvinas son una colonia de Gran Bretaña, no lo dice la Argentina, lo dice las Naciones Unidas. (…)
La situación la vamos a resolver el día que Gran Bretaña acepte cumplir con las resoluciones de las Naciones Unidas y se siente a negociar con la República Argentina, como lo han dicho más de 40 resoluciones aprobadas por este Cuerpo. (…)
Estamos muy orgullosos, porque todos los países miembros del Comité votaron afirmativamente por la Resolución. Nos apena que Gran Bretaña no esté presente, como le sugirió el Secretario General de las Naciones Unidas de participar de este Comité.
Nota completa

 

A su vez, la presidenta argentina publicó una solicitada en el prestigioso diario londinense The Times titulada “Terminemos con el colonialismo cumpliendo las resoluciones de Naciones Unidas”, en la que pidió al Reino Unido que le dé “una oportunidad a la paz” y lo invitó a “dialogar” para encontrarle una solución al conflicto por las Islas Malvinas. En la misma el gobierno recordó al pueblo y al gobierno de Gran Bretaña que “hace 179 años, el 3 de enero de 1833, una fuerza naval británica expulsaba a las autoridades legítimas argentinas y a la población de las Islas Malvinas. Desde entonces, Argentina ha pedido sin descanso su restitución en foros nacionales e internacionales”.
A todo esto, en México, Cristina agradeció en sendas reuniones bilaterales al mandatario chino Hu Jintao y a su par ruso, Vladimir Putin, por el respaldo abierto a la soberanía argentina en las Malvinas.
Tras estos elocuentes logros diplomáticos y luego de otro claro apoyo a la estrategia de la diplomacia argentina (una más) de parte tanto de las Naciones Unidas como de la región, el primer ministro británico David Cameron tomó la iniciativa y encaró a la presidenta en un foro destinado a otros menesteres para presionarla a aceptar el resultado del referendum anunciado para los kelpers. Veamos cómo se desarrolló el diálogo cara a cara entre ambos mandatarios en esa reunión del G-20:

“No le estoy proponiendo una discusión completa sobre las Falklands (Malvinas) pero tengo la esperanza que usted haya notado que ellos tendrán un referéndum y que usted respetará su punto de vista. Nosotros creemos en la autodeterminación de los pueblos y en actuar como demócratas, algo común a todos los miembros del Grupo de los 20”
Cristina le respondió, según contó Timerman, extendiéndole un sobre con las 41 resoluciones de Naciones Unidas , desde 1965, sobre Malvinas.
Cameron no lo tomó en sus manos y le aclaró que no había ido a hablar de soberanía. Cristina, siempre según la versión del Canciller, le dijo: “No pretendo hablar de soberanía, sólo quiero dialogar tal cual lo ordena la resolución de Naciones Unidas, acá se las entrego, por si no las conoce ”.
En ese instante Cameron y en lo que fue su último gesto, dio la media vuelta y volvió a sentarse en su lugar.
Según un analista, que solicitó el anonimato, Cameron, en lo que habría sido una táctica deliberada para tapar las lagunas de su propia realidad política, le brindó a la Argentina la oportunidad que había venido a buscar.
 ”El que se acercó para hablar de un tema que no era de la Cumbre fue Cameron. El momento para hablar de la cuestión Malvinas fue la semana pasada cuando las Naciones Unidas convocó a Argentina y al Reino Unido a hablar sobre el tema en el Comité de Descolonización. El Reino Unido se negó a estar presente a un pedido de las Naciones Unidas”, dijo el funcionario.
Nota completa

 

Este gesto extemporáneo de Cameron demuestra que los pasos de la diplomacia argentina han acertado en la línea de flotación de la estrategia británica, y que sus argumentos o excusas son tan escasos como porfiados y no tienen viso de cesar, al menos por el momento.
Como queda claro con la zigzagueante política británica con respecto a las islas, las pretensiones de los kelpers no interesan realmente a Gran Bretaña, sino que son el argumento actual y circunstancial del gobierno de Cameron para tapar con sus arranques de patrioterismo belicista inviables la grave crisis económica que atraviesa su país y que quizás no tenga un fondo visible, además del escándalo en el que está salpicado el mismo premier por sus vínculos “demasiado cercanos” con la los medios del magnate Murdoch, involucrados en las escuchas telefónicas ilegales. La careta británica de Cameron ha caído y sus argumentos belicistas y agresivos ya ni siquiera pueden esconder las verdaderas causas de su negación al diálogo: se trata de razones de estricta coyuntura y tal vez de geopolítica británica relacionada con sus arcaicas petensiones imperiales en el Atlántico sur. La política de los gobiernos democráticos argentinos mantuvo su coherencia a través de las décadas (sólo manchada con los desquicios de las acciones bélicas de la última dictadura), en cambio la diplomacia británica no parece haber tenido una política clara a través de la historia reciente, sólo atada a sus vaivenes político-económicos y la decadencia de su imperio.

En una nota anterior identificábamos al documento de un grupo de intelectuales argentinos apoyando la estrategia británica con “la corriente de pensamiento hegemónica a mediados del siglo XIX, a partir de la batalla de Caseros. Es decir, que los argumentos y los planteos destilan la histórica dicotomía “Civilización y Barbarie” concebida por Sarmiento y que, como vemos, sigue vigente en algunos círculos nacionales en pleno siglo XXI. Esta visión (al menos paternalista y que en algunos llega a ser racista, pero siempre autoritaria) no sólo tiñe la mirada sobre nuestro pasado sino, como vemos claramente aquí, también nuestro presente” , por lo que ante estas revelaciones esperamos que los mismos se retracten y reconozcan que el celo británico por la voluntad de los isleños no es tal y se alejen de aquella dicotomía.
Luego de este nuevo triunfo diplomático argentino reafirmamos lo expuesto en esa misma nota: “por primera vez desde hace décadas es nuestra estrategia la que marca la cancha, la que ejerce la iniciativa, la que abandona la “argumentación abstracta” y el corto plazo y es “pragmática y utilitaria”, operando “con un criterio de largo plazo”, y cuyos resultados son visibles en los foros regionales e internacionales y son evidentes en los cables secretos revelados aquí”.

Para concluir podemos decir que la mesa de negociaciones bilaterales está preparada, gracias a las Naciones Unidas y sus numerosas resoluciones, y sólo la silla británica está vacía…

 

Videla demolió el muro de imposturas de los defensores de la dictadura y le da la razón a Rodolfo Walsh.

El dictador desmintió desde prisión los argumentos de los defensores y justificadores de la última dictadura.
En estos días surgió de las sombras del pasado la escalofriante voz del emblemático dictador argentino, quien siempre se había negado a hablar, y aunque en su confesión pagana se escucharon pocas cosas novedosas, varios datos adquirieron valor de verdad histórica por provenir de la boca del principal protagonista de la más sangrienta dictadura que haya sufrido nuestro pueblo, y corroboran lo que la justicia ya había probado.
Aunque sus palabras vieron la luz a través de condescendientes entrevistas en su prisión de Campo de Mayo, sirven para analizar los hechos de esos años, las verdaderas razones del golpe y da por tierra con los intentos de sus acólitos por justificar, explicar o atenuar los frutos de esa sangrienta dictadura con perspicaces teorías sobre sus causas y propósitos.
La razón de la repentina locuacidad de Videla, luego de tantos años de silencio, es su desazón ante la voluntad popular de continuar con las políticas de derechos humanos del gobierno de Cristina Fernández y la derrota de la propuesta del ex presidente Eduardo Duhalde de una nueva amnistía. Pero el dictador aclara que “no estoy arrepentido de nada y duermo muy tranquilo todas las noches, tengo sí un peso en el alma y me gustaría hacer una contribución para asumir mi responsabilidad de una manera tal que sirva para que la sociedad entienda lo que pasó y para aliviar la situación de militares que tenían menos graduación que yo”.
A continuación examinemos algunos párrafos provenientes de esa “confesión pública” de Videla.

La conducta de la dictadura obedecía a un plan detallado y consensuado entre las tres fuerzas antes del golpe, que incluso preveía el destino a darle a los detenidos-desaparecidos “irrecuperables” que se iban a generar, de cuyos cuerpos ya habían decidido su “disposición final”, Videla explica el término:
“La frase ‘Solución Final’ nunca se usó. ‘Disposición Final’ fue una frase más utilizada; son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible. Cuando, por ejemplo, se habla de una ropa que ya no se usa o no sirve porque está gastada, pasa a Disposición Final” (…) que “ya no tiene vida útil”.
“Pongamos que eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión” (…) pero “que no fuera evidente, para que la sociedad no se diera cuenta ni pueda provocar protestas dentro y fuera del país”.

Es decir, la intención de la dictadura no era utilizar la ley, la legalidad para juzgar a los sospechosos de crímenes, ni apelar a la Justicia para conocer la verdad, sino la encarcelación o eliminación de ellos (los sospechosos o los opositores políticos) mediante métodos cruentos y clandestinos. Los detenidos no tenían derechos, y el destino de los considerados culpables por los mismos que los secuestraban (pero sin juicio previo) era la muerte, y el de sus cuerpos era la desaparición: eran arrojados al mar, a un río, a un arroyo o a un dique; o enterrados en lugares secretos, o quemados en un horno o en una pira de gomas de automóviles. Se acabó ya la repetida excusa enarbolada por tantos opinadores filoprocesistas sobre los presuntos “errores” o “excesos” de las líneas inferiores de las fuerzas represoras.
El dictador desacredita finalmente los dichos de tantos justificadores profesionales del accionar de la dictadura, y clarifica las verdaderas intenciones de los dictadores. Y la justificación de Videla es la siguiente:

“Tampoco podíamos fusilarlos. ¿Cómo íbamos a fusilar a toda esa gente? La justicia española había condenado a muerte a tres etarras, una decisión que Franco avaló a pesar de las protestas de buena parte del mundo: sólo pudo ejecutar al primero, y eso que era Franco. También estaba el resquemor mundial que había provocado la represión de Pinochet en Chile”.
“No había otra solución; estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta. Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la Justicia ni tampoco fusilarlas. El dilema era cómo hacerlo para que a la sociedad le pasara desapercibido. La solución fue sutil -la desaparición de personas-, que creaba una sensación ambigua en la gente: no estaban, no se sabía qué había pasado con ellos; yo los definí alguna vez como una ‘entelequia’. Por eso, para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera; cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte.”

 

Un caso especial era el de Mario Santucho, del E.R.P., dice Videla que “era una persona que generaba expectativas. La aparición de ese cuerpo iba a dar lugar a homenajes, a celebraciones. Era una figura que había que opacar“.

El dictador ultra católico afirma que “por su preparación militar e ideológica, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era más enemigo que Montoneros; era algo ajeno, otra cosa. Montoneros guardaba algo del nacionalismo, del catolicismo, del peronismo con el que había nacido”.

Pero además, Videla reconoce que la masacre no comenzó el 24 de marzo de 1976, sino antes, en plena democracia:
“Las desapariciones se dan luego de los decretos de Luder, que nos dan licencia para matar. Desde un punto de vista estrictamente militar, no necesitábamos el golpe; fue un error porque le quitó legitimidad democrática a la guerra contra la subversión”.

Cae aquí otro mito de los golpistas y sus partidarios: el golpe no se produjo a causa del accionar de los grupos guerrilleros o para combatirlos en la llamada “guerra sucia”, justificada tantas veces como la única manera de derrotarlos. Y Videla apela al fin de esa represión para justificar el método atroz elegido:
“La libertad de acción derivó en grupos que se manejaron con demasiada autonomía. Había una finalidad, que era lograr la paz sin la que hoy no habría una república. Pero los medios fueron tremendos.”

El verdadero objetivo del golpe fue (contrariamente a lo que por décadas afirmaron sus partidarios y exégetas) político y económico, no militar, según lo aclara el mismo Videla:
“Nuestro objetivo era disciplinar a una sociedad anarquizada; volverla a sus principios, a sus cauces naturales. Con respecto al peronismo, salir de una visión populista, demagógica, que impregnaba a vastos sectores; con relación a la economía, ir a una economía de mercado, liberal. Un nuevo modelo, un cambio bastante radical; a la sociedad había que disciplinarla para que fuera más eficiente. Queríamos también disciplinar al sindicalismo y al capitalismo prebendario”.

El dictador convalida así tantos artículos, libros, tesis y afirmaciones de tantos estudiosos y políticos que dijeron lo mismo durante años y que fueron vapuleados, desmentidos y ninguneados por algunos políticos y periodistas derechosos que todos conocemos.

El dictador identifica aquí la ideología y las razones del golpe, y lo asocia al modelo socioeconómico y de país del Proceso, que resulta ser el mismo que implementó el menemismo (y que postula la derecha actual) y que es defendido por los medios hegemónicos. Esta verdad casi de perogrullo, sin embargo no era reconocida por quienes se ven ahora salpicados por las palabras del propio Videla.

¿Pero, en ese entonces qué pensaba del golpe la clase empresaria nacional? Videla reconoce que “Los empresarios se lavaron las manos. Nos dijeron: ‘Hagan lo que tengan que hacer’, y luego nos dieron con todo. ¡Cuántas veces me dijeron: ‘Se quedaron cortos, tendrían que haber matado a mil, a diez mil más!” Era barato decir eso: ¡Mire el precio que tuve y que tuvimos que pagar! Y no me refiero sólo al precio objetivo de nuestra situación actual, de nuestra prisión actual, sino al precio subjetivo, a los planteos morales. Yo soy creyente, y esta situación me molesta. Confieso que tengo una molestia en el alma, que es cómo hacer para darle una solución a este problema.”

No demanda mucho esfuerzo averiguar de quiénes está hablando Videla, con sólo leer a quienes afirmaron siempre lo mismo desde la academia o desde los medios, alcanza. Sin embargo, el dictador asegura que ninguna corporación le puso palos en la rueda ni lo presionó durante su mandato, contrariamente a lo que podrían decir algunos presidentes de la democracia:
“La verdad es que durante cinco años hice prácticamente todo lo que quise. Nadie me impidió gobernar, ni la Junta Militar ni ningún factor de poder”

Videla también reconoce (contrariamente a tantos defensores del golpe y del olvido) que el pasado está vivo en este presente:
“El tema de los desaparecidos es ‘el’ tema presente, actual, que nos pesa como resabio de la guerra contra la subversión; el tema que ha quedado como herencia de esa guerra y el tema que compromete el futuro de la Argentina. Quiero decir: no hay futuro si no hay concordia, y no hay concordia si no se “blanquean” los hechos ocurridos; asuntos que hieren y que justifican los reclamos, válidos muchos de ellos aunque también hay especulación política sobre ellos”.

Y Videla, para blanquear los procedimientos de la dictadura pero tratando de justificar un nuevo “punto final”, apela a la negación ante cualquier requerimiento de listas de víctimas y victimarios:
“Los detenidos eran alojados en lugares no comunes por razones de seguridad, que debían ser muy rigurosas, y además para tenerlos a mano para apretarlos cada vez que lo necesitáramos a cambio de nada o de algo. Son los mal llamados Centros Clandestinos de Detención, o los Lugares de Reunión de Detenidos, que era el término reglamentario.”
“Siempre se nos ha preguntado por las listas de desaparecidos; eso ya no es una novedad, porque las listas son las conocidas; habrá que depurarlas de casos que no corresponden, pero las listas, de hecho, están. El problema es que a partir de ellas se nos lleva a un final que no tiene respuesta, al menos en la mayoría de los casos: la pregunta final, definitiva, es dónde están los restos de cada uno de los desaparecidos. No hay respuestas. Habrá casos en que sí hay respuestas, pero no en todos, por lo cual es preferible nada para no sembrar desconfianza a partir de contradicciones. Y no hay respuestas en todos los casos por la misma modalidad [de la represión]. Las respuestas dependen de muchas personas, algunas de las cuales ya están muertas.”
“No hay listas con el destino final de los desaparecidos. Podría haber listas parciales, pero desprolijas”.

Estos dichos del dictador quizás no hayan sido debidamente difundidos, contextualizados y reunidos, lo que hace este humilde Basurero aquí, y esto resalta la caída del muro de olvido programado y de encubrimiento justificador de las verdaderas razones del golpe cívico-militar de 1976. Todos las construcciones ideológicas y seudo históricas, académicas, periodísticas o políticas levantadas para ocultar la verdad histórica han sido derribadas por estas revelaciones (aunque incompletas y poco novedosas) provenientes de una fuente autorizada, e irreprochable políticamente para quienes saturaron todos estos años con negaciones o justificaciones y explicaciones de los métodos atroces ejercidos por la dictadura. Ya nadie puede negar que los desaparecidos en realidad han sido asesinados, que se hizo dentro de un plan premeditado diseñado por la Junta militar con el fin político de imponer contra la voluntad popular un modelo económico y social contrario al interés del pueblo, el que fue apoyado por los empresarios nacionales (que además le reprocharon que debían haber matado más gente todavía) y que luego al llegar la democracia los abandonaron. Lo que resta saber es quienes fueron los asesinos y qué se hizo con cada cuerpo, aunque esa tarea parece recaer sólo en la Justicia.

A modo de breve análisis de la oportunidad de la “confesión” del dictador Videla, este humilde servidor público acuerda con la socióloga Valentina Salvi en Página/12, quien ostiene que Videla “Dice lo que ya no puede ser negado. ¿Es posible hablar de una confesión cuando alguien que está condenado por asesinato no puede reconocerse en el lugar del asesino? Videla habla para responder a una condena social, distinta de los ’90 y muy distinta de los ’80 cuando sólo habló de “excesos”. Y agrega que “En realidad habla de lo que ya no puede ser negado. En los ’80 tenían un discurso triunfalista y negacionista: “Los desaparecidos están en Europa, murieron en enfrentamientos o están en la clandestinidad”. Ese discurso no tiene ya sentido social, para poder decir algo verosímil, para que alguien los escuche, deben decir esto. En ese sentido, el negacionismo no continúa: Videla no niega la existencia de los desaparecidos. Lo que se puede decir es que acepta aunque no reconoce: reconocer implica una dimensión subjetiva; él habla en cambio en tercera persona, hay acciones que “sucedieron” y parecen hechas por otros”.

Y, como extraña paradoja histórica, el dictador Videla con sus declaraciones de estos últimos años corrobora, le da la razón -35 años después- a una de las víctimas más célebres de la masacre que se llevó a cabo bajo su gobierno: Rodolfo Walsh. Así es, porque eso es lo que se verifica si se compara lo que acabamos de citar y las siguientes palabras de Walsh en su póstuma carta a la junta militar fechada un día antes de que desaparezca. Leamos este breve resumen de su carta pública, escrita tan sólo al año siguiente del golpe, y comparemos:

Carta abierta de un periodista a la Junta Militar.
(…) los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.
La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.
Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
(…) aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas. Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.
Rodolfo Walsh, Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

 

La carta completa se puede leer aquí en uno de los WikiPis Basureros.

Un post similar a éste pero con videos que muestran a Videla, Massera, y otros represores confesando sus crímenes, puede verse aquí en Basurero Nacional.

Debate sobre las Islas Malvinas: ¿Civilización y Barbarie?

Posteriormente a nuestra nota ¿Son realmente nuestras las Malvinas? ¿Es realmente uruguaya Punta del Este? referida al debate actual alrededor del diferendo entre nuestro país y Gran Bretaña sobre las Islas Malvinas, se dio a conocer finalmente el documento titulado Malvinas, una visión alternativa firmado por un grupo de diecisiete intelectuales y mencionado en aquella nota. Debido a los polémicos argumentos esgrimidos allí y su inoportuna propuesta de volver a foja cero la negociación entre los países, se levantó una ola de críticas y descalificación de sus autores enfocando el análisis desde una perspectiva que divide a la sociedad en izquierda/derecha o nacionalistas/cipayos. En cambio, propongo aquí humildemente una análisis del documento no utilizando esas dicotomías, sino descifrando primero la visión desde la cual estos intelectuales de diversas ideologías, formaciones y profesiones abordan la actualidad del diferendo, para sí luego ensayar una refutación de sus argumentos a la vista de las realidades y conceptos en juego en este debate.
Lo que propongo, en definitiva, es identificar la ideología de base que impregna el documento como la corriente de pensamiento hegemónica a mediados del siglo XIX, a partir de la batalla de Caseros. Es decir, que los argumentos y los planteos destilan la histórica dicotomía “Civilización y Barbarie” concebida por Sarmiento y que, como vemos, sigue vigente en algunos círculos nacionales en pleno siglo XXI. Esta visión (al menos paternalista y que en algunos llega a ser racista, pero siempre autoritaria) no sólo tiñe la mirada sobre nuestro pasado sino, como vemos claramente aquí, también nuestro presente.
Dentro de este marco de análisis se explicarán, aunque sin justificarlos, los conceptos y argumentos polémicos esgrimidos por los autores para sugerir que abandonemos nuestra estrategia diplomática y nuestras “extravagantes” razones históricas, para finalmente resignarnos ante el hecho de haber perdido una guerra con el ex imperio británico (la Civilización) y repudiar nuestra “habitual escalada de declamaciones parioteras” (nuestra Barbarie) aviniéndonos “sin prejuicios” al “razonable” argumento de Gran Bretaña, que no es otra cosa que aceptar a los isleños como contraparte y respetar su autodeterminación.
Luego de refutar algunos de los argumentos del documento propondremos (más bien ampliaremos, ya que no es nuestra) una fórmula de negociación basada en un ejemplo histórico muy similar y que llegó a buen puerto.
Pasemos ahora a analizar algunos tramos del documento. Dice el texto:

Creemos que es hora de examinar a fondo esa política a partir de una convicción: la opinión pública argentina está madura para una estrategia que concilie los intereses nacionales legítimos con el principio de autodeterminación sobre el que ha sido fundado este país.

Si decimos que la gente está ahora madura para adoptar esa estrategia, significa que la misma es previa, ya estaba dada (¿por Gran Bretaña? ¿renunciar a la soberanía y aceptar la autodeterminación?) que es lógica e inevitable pero que la sociedad no estaba madura para aceptarla. Lo que trasunta este párrafo es que la sociedad argentina exhibía demasiada barbarie como para aceptar lo que la civilización dispone que es lo correcto: dejar que sigan siendo civilizados británicos quienes ocupen las islas y que Argentina mendigue algún tipo de participación en las utilidades de la explotación de sus recursos. En estas palabras, en pleno siglo XXI, retumban las palabras de Domingo F. Sarmiento, en el siglo XIX:

“La Inglaterra se estaciona en las Malvinas para ventilar después el derecho que para ello tenga. Seamos francos, su invasión es útil a la civilización y al progreso”. “Las Islas Malvinas le son disputadas a Buenos Aires, en nombre del derecho, cierto o no, del primer ocupante….Estos son derechos de decoro, de dignidad, que el gobierno de Buenos Aires, amigo, hermano del de Chile, debe cuidar de no atropellar….de manera que una vez ocupado un punto que no lo había sido por otra nación las demás están obligadas a respetar este derecho”.

El documento propone como condición básica la autodeterminación de los isleños, lo que quedó muy claro en nuestra nota anterior que es ajeno a lo dispuesto por la ONU y que se trata de la principal condición del gobierno británico. Al respecto dice elperiodista Lauro Noro en la revista Debate:

En la Cámara de los Comunes, el primer ministro inglés David Cameron, que había convocado al Consejo Nacional de Seguridad para abordar la situación, soltó una frase que azuzó la polémica. “Yo diría que lo que los argentinos han estado diciendo recientemente es mucho más colonialismo porque los kelpers quieren seguir siendo británicos y los argentinos quieren que ellos hagan otra cosa”. El Cuerpo que preside, es donde se reúnen los principales miembros del gabinete inglés y puede contar también con la participación de altos responsables de defensa o de inteligencia. “Estoy decidido a que nos aseguremos de que nuestras defensas y todo lo demás esté en orden”, agregó y también, “que se respete la autodeterminación de los isleños”.

El polémico documento agrega luego:
Es necesario poner fin hoy a la contradictoria exigencia del gobierno argentino de abrir una negociación bilateral que incluya el tema de la soberanía al mismo tiempo que se anuncia que la soberanía argentina es innegociable, y ofrecer instancias de diálogo real con los británicos y –en especial– con los malvinenses, con agenda abierta y ámbito regional.

Estos intelectuales proponen abiertamente violar el mandato constitucional de nuestra soberanía sobre las islas y abandonar la estrategia diplomática de años, que logró actualmente amenazar la terca estrategia del gobierno británico de eludir la negociación desde una posición de fuerza, al conseguir un apoyo sin precedentes para la posición nacional tanto a nivel regional como mundial. Proponen, en definitiva, retroceder décadas y aceptar la tesis británica sobre la materia. Esto constituye una contradictoria estrategia negociadora, ya que comienza aceptando las condidiones del oponente. Veamos qué dice sobre la negociación el prestigioso analista internacional Juan Gabriel Tokatlian:

Hay, para decirlo de modo sintético, culturas de negociación distintas. No por azar es frecuente –como sucede en tantos otros ejemplos históricos y presentes–, que cada cultura se perciba a sí misma como “superior” (y mejor) y más “normal” (y humana) que su contra-parte: los discursos respectivos aluden implícitamente a esto. Por eso mismo resulta fundamental comprender los valores, estilos, hábitos, lógicas, expectativas, argumentos y gestos de los otros desde su entramado cultural y no desde el propio.
En esencia, los principios no son negociables: la soberanía (tesis argentina) se posee o se carece; la autodeterminación (tesis británica) se obtiene o se frustra. No se trata de explicar qué principio es el correcto; el ejemplo se usa para subrayar que los intereses pueden precisarse, flexibilizarse y ser objeto de una transacción, mientras que los principios no son negociables y llevan, en muchas ocasiones, a la rigidez y a la intransigencia. (…) cabe subrayar que los factores culturales tienen una relevante gravitación en el proceso mismo de contacto, diálogo, transacción y acuerdo entre dos partes. Los estudios más detallados sobre negociación (en Latinoamérica, uno de los grandes especialistas es el colombiano Enrique Ogliastri) destacan, por ejemplo, diferencias culturales importantes entre latinoamericanos y anglosajones: entre otras, los latinos son más propensos a la argumentación abstracta y deductiva, los anglos tienden a ser más pragmáticos y utilitarios; los latinos prefieren explorar las sucesivas reacciones del otro, los anglos tienen un rango de regateo bajo; los latinos se orientan más por el presente; los anglos operan con un criterio de largo plazo. A ello se debe agregar diferencias derivadas de realidades históricas disímiles: los anglosajones (en este caso, británicos y estadounidenses) tienen, en tanto países centrales y expansionistas, más disposición a políticas de poder, mientras que los latinoamericanos (desde México hasta Chile) tienen, en tanto experiencias surgidas de su condición periférica, más inclinación hacia el legalismo.
La Argentina, con la fórmula del “paraguas” (acuerdos en pesca, petróleo y comunicación) alcanzada en los noventa reconoció, de hecho, la realidad de la gravitación alcanzada por los habitantes de las islas y su influencia sobre las políticas de Londres. Pero, más allá de gestos simbólicos, esto no alteró en absoluto el sentir de los isleños hacia los argentinos. Visto en perspectiva, el “paraguas” –que a los fines prácticos, y excepto en lo referente a la comunicación, se congeló en 2000 (tres años antes de la llegada de Néstor Kirchner al gobierno)– nunca se enraizó ni en la burocracia ni en la sociedad argentina y británica (e isleña). (…) ¿no hubo una secuencia de experiencias sucesivas y positivas que produjera suficiente confianza, credibilidad y compromiso?, ¿la actitud de los isleños hacia los argentinos está y estará inexorablemente condicionada por lo ocurrido en 1982, con o sin “paraguas”, viejo o nuevo? Si se acuerda coparticipar, en términos humanos y materiales, en el proceso de desminado de las islas –hay todavía unos 15.000 minas antipersonales colocadas durante la guerra–, ¿no se estaría dando un paso para, al menos, mejorar la calidad de vida de los isleños? Si la Argentina iniciara una política activa de exploración y explotación de hidrocarburos en el Atlántico Sur y creara un fondo especial de regalías que, en el futuro, se destine a un mayor sostenimiento económico de las Malvinas, ¿no sería esto atractivo para los isleños? De lo que se trata, en últimas, es de comprender y asimilar que negociar Malvinas será un proceso complejo, exigente y prolongado.

Llegado este punto, es bueno contextualizar esta propuesta teniendo en cuenta las palabras de Tokatlián. Veamos cuáles han sido los logros de la diplomacia argentina y qué queremos decir cuando afirmamos que la estrategia del gobierno británico está amenazada. Dice Lauro Noro:

(…) otras voces se escucharon sobre el reciente incidente entre ambos países. Una de ellas, nada menos que de la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton. No hizo más que repetir lo que la ONU resolvió una decena de veces para que las partes se sienten a discutir cómo arreglar la cuestión. La vocera del Departamento, Victoria Nuland, agregó que “nosotros reconocemos la gestión de facto del Reino Unido en las Islas, pero no tomamos posición respecto de la soberanía”. A este respaldo, se sumó el de China y las resoluciones adoptadas en la recién creada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) sobre el principio irrenunciable de soberanía argentina de las islas.

Y Horacio Verbitsky contrasta con la realidad lo propuesto por el documento en relación al debate sobre los recursos en juego:

La militarización y nuclearización de la única zona de paz del mundo es una amenaza gravísima, sobre todo si se ejerce en apoyo de las exploraciones hidrocarburíferas en el mar y de la depredación de los recursos ictícolas. Ambas cuestiones están vinculadas con algunos de los problemas principales del país, como la restricción externa que amaga por la crisis global. En 2011 la Argentina exportó pescados y mariscos por 1.365 millones de dólares, más de lo que obtiene por la venta de carne vacuna. Y la balanza del comercio energético arrojó un saldo negativo de 4.500 millones de dólares, que explica la escalada de conflicto con Repsol-YPF.¿Qué lógica tendría controlar la remisión de utilidades y exigir inversiones a las multinacionales radicadas en el continente e ignorar que Gran Bretaña explota los tan necesarios recursos propios en el Atlántico Sur? La declaración recomienda al respecto “una gestión de los recursos naturales negociada entre argentinos e isleños”, olvidando que Gran Bretaña decide sin consultar a nadie y que los pasados intentos por congraciarse con los isleños sólo sirvieron para que el Reino Unido acelerara el usufructo inconsulto de esos recursos.

El documento ignora que la estrategia empleada por los gobiernos argentinos fue sembrando obstáculos a los proyectos del gobierno británico relacionados con las islas, y que eso preocupa a la corona, lo que se refleja en varios cables secretos, según revela el periodista Santiago O’Donnell:

Más allá de los procesos de integración regional y las alianzas estratégicas, según la agencia de inteligencia global Stratfor, Brasil está dispuesto a apoyar a la Argentina en su reclamo por las islas Malvinas porque no quiere a Gran Bretaña cerca de sus yacimientos de petróleo.
Según e-mails de la agencia obtenidos por Wikileaks, el anuncio de que un grupo de empresas petroleras iniciaría perforaciones en aguas argentinas cercanas a las Malvinas en abril del 2009 disparó el siguiente intercambio entre distintos analistas y espías de Stratfor:

Allison Fedirka (desde Argentina): –Por ahora parece que YPF-Repsol, Petrobras y Pan American Energy participarán en la exploración. No estoy seguro cómo afectará las cosas la asociación entre PAE y British Petroleumm (o si no las afecta).

Reva Bhalla: –Es muy extraño que Petrobras esté involucrado (también es interesante que España apoya a Argentina). Paulo, ¿podés juntar análisis/información de lo que está pasando acá? La participación de Petrobras en este proyecto es una muestra de apoyo bastante fuerte en una disputa donde Argentina parece perdida. ¿Por qué hace esto Petrobras/Brasil?

Paulo Freire (desde Brasil): –Sí, trataré de conseguir análisis/información. Brasil ha mencionado varias veces que el Atlántico Sur es el Amazonas azul y que ningún país del norte debería estar ocupándolo. Desde que Lula llegó al poder, Brasil ha dado señales de apoyo para Argentina en el tema Malvinas. No quieren al Reino Unido cerca de sus reservas de crudo.

Freire: –Ellos creen que Argentina no es una amenaza. Le tienen más miedo al Reino Unido porque lo asocian con la OTAN. El último plan nacional de Defensa de Brasil dice que el Atlántico Sur debería ser una de las prioridades de Brasil en el área de seguridad.

Otro tema referido a las Malvinas que interesó a Stratfor tiene que ver con la fabricación del cohete argentino de mediano alcance Gradicom PXC 2009. Los sabuesos querían saber si el Gradicom tendría capacidad suficiente como para transportar un misil y alcance suficiente como para llegar a las Malvinas.

Reva Bhalla: “En diciembre del 2009 Argentina probó el Gradicom PXC, que usó tecnología de combustible sólido para lanzar poco más de cien kilómetros. El objetivo es mejorar el Cóndor II, que supuestamente tendría un alcance de mil millas y una carga de 500 kilos. El objetivo de mediano alcance es que los misiles puedan transportar 500 kilos hasta 300 kilómetros, con lo cual podrían llegar a las Malvinas.

Allison Fedirka: “Las Malvinas están a unas 300 millas (482 kilómetros) de la Argentina. No soy una gran experta en misiles, como para comentar acerca de la capacidad del arma. ¿Cuánto tiempo, tecnología y dinero requiere este tipo de mejora? Sé que llevan un año desarrollando el misil. Argentina suele hacer grandes anuncios, pero muchas veces no tiene suficiente dinero ni organización como para terminar el trabajo (por ejemplo la deuda del Club de París. Anunciaron que pagarían en el 2008…)”.

Estas preocupaciones británicas y los logros de la estrategia argentina se reflejan también en los cables secretos estadounidenses revelados por WikiLeaks, (publicados completos y traducidos por Basurero Nacional en los WikiPis). Un extracto de los mismos nos aclararan de qué estamos hablando:

TEMA: Falklands/Malvinas: Gobierno Argentino exige autorización para que barcos viajen a las Islas.

3. (SBU)En un acto público ese mismo día, CFK explicó que “todos los buques que se dirijan a Puerto Argentino (es decir, Puerto Stanley) deben solicitar autorización a Argentina, cualquiera sea la razón para ir.” Justificó esta nueva exigencia diciendo que “hay numerosas resoluciones de la ONU que piden y exigen a ambos países (es decir, Argentina y el Reino Unido) que reanuden las conversaciones para llegar a un acuerdo sobre la soberanía (de las islas), y resoluciones que dicen que ninguna de las partes puede tomar medidas unilaterales”. Agregó que “estas resoluciones han sido sistemáticamente ignoradas por el Reino Unido, que se niega a tratar el asunto”, y que “el Reino Unido se niega a sentarse a la mesa para discutirlo como ordena la ONU.” Afirmó que plantearía la cuestión en la Cumbre del Grupo de Río que se celebraría la semana siguiente en Playa del Carmen, México. El motivo: Elevar el costo de hacer negocios en las islas.

Otra fuente del MRE le dijo al diario pro-gobierno Página 12 que “el viernes pasado, el Financial Times informó que el precio de las acciones (de Desire Petroleum, la empresa británica que encabeza los esfuerzos de exploración) estaba bajando. A eso apuntan nuestras sanciones, siempre a través de medios pacíficos y legales, para que el factor riesgo que enfrente toda empresa petrolera (que opere en las islas) sea cada vez más alto.”

6. (C) A los diplomáticos británicos en la Argentina les preocupa hasta dónde llevará el Gobierno Argentino este asunto y por lo tanto intentan restarle importancia a la situación lo más posible. La Embajadora británica Shan Morgan le dijo a DCM (N. del T.: segundo de la embajada) el 16 de febrero que la estrategia británica es mantenerse en silencio y ser pacientes con la esperanza de que la situación se disipe pero agregó que Londres estaba “inquieto” por el asunto. Una fuente de la Embajada británica citada por múltiples diarios siguió esa política y declaró que “Argentina aplica sus propias leyes en su territorio”, sugiriendo que esta reglamentación era un asunto estrictamente nacional.

Comentario
Por ahora, el Gobierno Argentino es escrupuloso y presenta sus acciones como una adhesión a las resoluciones de la ONU y las leyes internacionales. En ausencia de un (improbable) acuerdo argentino-británico sobre las islas, el Gobierno Argentino muy probablemente continúe aumentando la presión económica sobre los habitantes de las Islas Falkland, para quienes el turismo es un una importante fuente de dinero.
El actual tráfico marítimo entre Argentina y las Falkland (así como a las otras islas) es limitado, y el impacto del decreto en las empresas estadounidenses y de otros países probablemente también sea limitado por ahora. Sin embargo, esto podría cambiar si el Gobierno Argentino sube la apuesta e impone sanciones significativas a empresas como los operadores de cruceros turísticos con actividades actuales en las Falkland y en la Argentina, perjudicando tanto a las empresas como a la economía argentina.

Argentina: belicosidad por exploración de petróleo en Malvinas
4. (SBU) La política del Gobierno Argentino antes mencionada concordaría con la Resolución de la Secretaría de Energía 407, emitida en 2007, que amenaza con terminar con las actividades argentinas (incluìda la cancelación de todas las concesiones de energía) de toda compañía que opere en la zona Malvinas sin el permiso expreso del Gobierno Argentino. El analista de temas de energía Daniel Gerold ve pocas chances de que haya sanciones del Gobierno Argentino contra empresas, mientras el proceso se mantenga en la etapa de exploración. Sin embargo, en el caso de que haya un descubrimiento de hidrocarburos importante (se trate de petróleo o gas natural, que él ve como más factible), Gerold anticipa que el Gobierno Argentino lo convertirá en “un tema importante” a medida que haya más empresas comprometidas en el proceso de extracción –y tal como lo percibe el Gobierno Argentino se está perdiendo una significativa brecha de dividendos-.

¿Qué pasará después? Los británicos preocupados.
Su preocupación es por la forma de las acciones futuras contra empresas así como amenazas y protestas contra compañías de energía que operen en las Malvinas por parte de ONGs, incluídos activistas ecologistas.
Como virtualmente no hay nadie que defienda un renunciamiento al reclamo de Argentina sobre las islas, algo que es enseñado como algo sagrado con los chicos argentinos que comienzan la primaria, podría haber una presión política importante sobre el Gobierno Argentino para que tome medidas en caso de un descubrimiento de petróleo. Gerold estuvo de acuerdo en que, luego de un descubrimiento de hidrocarburos, el Gobierno Argentino buscaría rápidamente comenzar operaciones en su Zona Económica de Exclusión (incontestable) lo más cerca posible de la ubicación del descubrimiento.
7. (SBU) Las empresas norteamericanas que operan actualmente en Argentina no indicaron tener ningún interés en participar de la actuales actividades de exploración cerca de Malvinas; Randy Smith, ExxonMobil’s Public y el gerente de Asuntos de Goberno dijeron el 29 de enero a EconOff que su compañía no está interesada.


No sólo en forma secreta se verifica la preocupación de muchos británicos sobre los pasos de la diplomacia argentina. Veamos ahora una nota en el diario británico The Guardian, muy crítica de la posición del Primer Ministro Cameron, donde se afirma que su país no puede sostener más la militarización de las islas, con los mil soldados más aviones, barcos, radares, hasta piscinas, y todo eso para evitar una invasión inexistente, cuando realmente se necesitan más en la misma Londres. El periodista afirma que los isleños necesitan como agua la conexión aérea con Chile, si se corta esa línea de abastecimiento desaparecerá la vida cotidiana de los habitantes de las islas, y entonces se pregunta: “¿Será obligado Chile a hacerlo?” Luego agrega que “la opinión en latinoamérica se ha vuelto contra Gran Bretaña, Barack Obama no es Ronald Reagan”, y que “si la Presidenta Fernández de Kirchner quiere ejercer presión” y “juega bien sus cartas con astucia las cosas se pondrán peor, mucho peor”. Y finaliza diciendo: “¿Queremos seguir pagando y pagando por décadas y décadas? Pagar para sostener una pequeña colonia que no puede crecer y prosperar sin temor. ¿No deberíamos estar autorizados a decir qué futuro podemos darnos el lujo de ofrecerle a las Malvinas, más allá de un status quo que no se puede sostener?

El documento que propone una visión “alternativa” dice más abajo:
En honor a los tratados de derechos humanos incorporados a la Constitución de nuestro país en 1994, los habitantes de Malvinas deben ser reconocidos como sujeto de derecho.

Ante esta afirmación, el politólogo Edgardo Mocca puntualiza:

Son “sujetos” de derecho, dicen. Es razonable: todos los seres humanos somos “sujetos de derecho” en una comprensión democrática de la cuestión. Está muy bien contemplar los derechos de los isleños, pero la soberanía política no es un derecho subjetivo: la ejercen o la reclaman los Estados nacionales. Y el territorio de Malvinas no es hoy un Estado independiente.

 

Cabe aclarar también que para Argentina los malvinenses habitan un territorio de la Provincia de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur, y por lo tanto son sujetos de derecho como cualquier habitante del país. Tienen los mismos derechos que cualquiera de nosotros, tanto políticos, sociales como económicos. Pero es esclarecedor conocer cuáles son los derechos que el Reino de Gran Bretaña les concede a los malvinenses, quienes habitan islas consideradas por la corona como “territorio de ultramar”: 

El Territorio de Ultramar de las Islas Malvinas (en inglés, Falkland Islands) es un territorio dependiente del Reino Unido que abarca la totalidad del archipiélago de las Malvinas, situado en el océano Atlántico Sur en el extremo sur de Sudamérica. La capital es denominada en inglés Stanley, pero en español se la refiere también como Puerto Argentino o Puerto Stanley..
El Gobernador es nombrado por la Reina a propuesta de su Secretario de Estado de Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad en el Reino Unido. Según la Constitución, el Gobernador tiene la autoridad de la Reina.
El Gobernador es también responsable de la defensa y la seguridad interna de las Malvinas (con la excepción de los asuntos policiales), aunque el gobernador está constitucionalmente obligado a consultar con el Comandante de las Fuerzas británicas en la materia.

(Fuente)

La Asamblea Legislativa se compone de ocho miembros elegidos, dos miembros ex officio (el Jefe del Ejecutivo y Director de Finanzas) y el Presidente. Los miembros ex officio (no elegidos por la población) no tienen el derecho de voto en la Asamblea Legislativa. El comandante de las Fuerzas británicas y de la Procuraduría General también tiene el derecho a participar en las deliberaciones de la Asamblea Legislativa, aunque, nuevamente, no pueden votar.
(Fuente)

Debemos aclarar que las leyes dictadas por la legislatura están sujetas a la aprobación de la reina, quien actúa a través de su ministro de relaciones exteriores. Además, en las islas no existen partidos políticos, ya que los cargos son ocupados por ciudadanos independientes. Los isleños ni siquiera tienen un régimen de partido único como la URSS o Cuba… Y no existe una oposición política.
(Fuente)

 

En relación a la población de las islas nos informa Horacio Verbitsky:

Como escribió un grupo de ex soldados conscriptos, los habitantes viven en una aldea controlada y no toman ninguna decisión de política exterior, forman parte de los territorios de ultramar de Gran Bretaña. “Conviven en una relación de un habitante por un miembro de las Fuerzas Armadas británicas, unos 3.000 soldados que están asentados en la fortaleza Malvinas en la base de Mount Pleasant, donde se violan tratados de la comunidad internacional como lo es el de Tlatelolco. Hoy Malvinas es un campo de entrenamiento de las últimas tecnologías militares”. No hay partidos políticos. La única radio y el único canal de televisión son militares, (…) reconoce incluso los derechos políticos “de los ciudadanos” a elegir y ser elegidos para ocupar cargos públicos, pero la Corona designa al gobernador sin consultarlos.

 

Esto nos lleva a concluir que las “Falklands” son actualmente una especie de Guantánamo del cono sur.

 

El texto analizado sigue así:
Respetar su modo de vida, como expresa su primera cláusula transitoria, implica abdicar de la intención de imponerles una soberanía, una ciudadanía y un gobierno que no desean.

Se trata ésta de una oración contradictoria, porque respetar el modo de vida de los isleños no implica imponerles una soberanía a los habitantes de las islas ya que la soberanía la ejerce un país sobre un territorio (las islas), y no sobre una población (los isleños). Tampoco se le impondría una ciudadanía porque si lo desean pueden seguir siendo británicos, adoptar la argentina o ambas ciudadanías, como miles de otros argentinos que habitan nuestro país. Sí se le sumarían algunos derechos políticos de los que carecen, como el de tener sus propios partidos políticos locales, elegir a su propio gobernador o intendente, o participar en la elecciones de la provincia argentina que incluye a las islas. 

En cuanto a la población que efectivamente vive en las islas (no los soldados de la corona), primero deberíamos conocer cuáles son sus características. Para ello veamos qué dicen los mismos malvinenses al respecto:

Durante más de un siglo la mayoría de los Isleños Falkland ha nacido allí, y ahora constituyen una comunidad única. Aunque la mayoría de las familias son de origen inglés, muchos de ellos son, en última instancia, descendientes de náufragos escandinavos. En los tiempos del British Nationality Act de 1981, cerca de un tercio de la población de las Falklands (unos 600 a 700) eran “non-patrial”, es decir que ellos no tenían ni un padre ni un abuelo nacidos en Gran Bretaña.
Hay hoy en día muchos Isleños de sexta, séptima y octava generación en las Falkland, y la novena generación apenas ha comenzado a ver la luz de día.
En el último censo llevado a cabo en las Falklands el 8 de octubre de 2006, la población civil total de las islas era de 2.955 personas excluyendo el personal militar y sus familias.Los residentes permanentes nacieron en 62 países diferentes, incluyendo las Falklands.
(Fuente)

 

Como vemos, los malvinenses no serán percibidos como extranjeros en este país acostumbrado a convivir con nacidos en otros lares, obedeciendo el mandato del preámbulo de nuestra Constitución, ya que la población malvinense es muy similar a la del resto de nuestro territorio, porque es un conjunto de inmigrantes de los siglos XIX y XX, hijos de inmigrantes o llegados en estos últimos años, como lo son, de acuerdo al último censo, los actuales argentinos que habitan el continente que no nacieron aquí sino en otros países. Por ejemplo, entre otros, en los siguientes:

En Alemania: 8.416 personas.
En España: 94.030 personas.
En Francia: 6.995 personas.
En Italia: 147.499 personas.
En el resto de Europa: 42.545 personas.
En Chile (país con el que estuvimos a un paso de entrar en guerra): 191.147 personas.

En cuanto al plano jurídico internacional, veamos lo que aporta un experto en la materia, el ex canciller Dante Caputo, sobre la propuesta de aceptar los deseos de los isleños sobre su autodeterminación:

En el año 1986, cuando se debatía en la Asamblea General la resolución sobre Malvinas, la delegación británica inteligentemente introdujo una breve enmienda al texto. En esa enmienda se sostenía que el contenido de la resolución se aplicaba respetando el principio de autodeterminación. Fue un momento extremadamente difícil para nuestra delegación.
Las enmiendas se votan antes que el texto originario y la mayoría de los países presentes habían logrado su independencia gracias a aquel principio. Era, por lo tanto, relativamente sencillo que los británicos lograran la mayoría en la votación. Un desastre para nuestra posición.
Sin embargo, ganamos la votación con el apoyo activo de muchos de los países que habían alcanzado su independencia con la aplicación del principio de autodeterminación. Votaron con nosotros e hicieron campaña a nuestro lado. Por segunda vez la Asamblea General sostenía la no aplicación del principio para el caso de las Islas Malvinas.
La defensa de la autodeterminación equivale a decir que renunciamos a las Islas. Ni más ni menos. Quienes sostienen esa idea, deberían decirlo así.

Más adelante dicen los autores del documento:
La Historia, por otra parte, no es reversible, y el intento de devolver las fronteras nacionales a una situación existente hace casi dos siglos –es decir: anterior a nuestra unidad nacional y cuando la Patagonia no estaba aún bajo dominio argentino– abre una caja de Pandora que no conduce a la paz.

Vemos aquí otra resabio de la ideología racista de finales del siglo XIX, cuando las personas que habitaban la Patagonia no eran considerados compatriotas (y tal vez ni siquiera humanos). Los descendientes de aquellos pobladores, muchos de los cuales fueron asesinados o sometidos y esclavizados, con el tiempo se asimilaron a la sociedad hegemónica y conviven hoy con los demàs argentinos. Por eso, considerar que la Patagonia no estaba aún bajo dominio argentino porque no estaba ocupado por los “blancos” denota una ideología segregacionista que atrasa más de un siglo.

 

Y finalmente los autores argumentan:
Como miembros de una sociedad plural y diversa que tiene en la inmigración su fuente principal de integración poblacional, no consideramos tener derechos preferenciales que nos permitan avasallar los de quienes viven y trabajan en Malvinas desde hace varias generaciones, mucho antes de que llegaran al país algunos de nuestros ancestros.


Sobre este tema, el filósofo argentino, residente en Londres, Ernesto Laclau nos aclara:

La actual población de las islas es una mezcla extraordinaria: algunas familias son descendientes de náufragos de origen danés, noruego o sueco; algunos descienden de colonizadores provenientes de Uruguay, Francia, Finlandia o Gibraltar, pero la mayoría son de origen inglés. Muchas familias han vivido en las islas durante cinco o seis generaciones, algunas por siete generaciones, y dos llega hasta las ocho, casi nueve generaciones.
Sólo un tercio de esas 3.000 personas descienden de los ocupantes originarios, desde 1983 tienen la nacionalidad británica, y ningún argentino puede radicarse allí aunque lo desee. Esto ridiculiza aún más la pretensión autodeterminatoria. El resto fueron traídos de otras colonias inglesas, son trabajadores migrantes de Chile y Perú y funcionarios de la administración colonial.
En segundo lugar, se habla de la cuestión de la autodeterminación, pero hay que plantearlo desde una perspectiva realista: en Malvinas hay 3000 habitantes, de los cuales 300 son chilenos: hay malvinenses de origen británico, poco más que los habitantes de una o dos manzanas de la Ciudad de Buenos Aires. No se puede decir que en Malvinas haya una etnia propia. De esos 2000 y pico de habitantes con cultura británica en Malvinas, una buena parte de ellos, cuando se jubilan se mudan a Inglaterra, a vivir en los condados del Sur de Londres, o sea que no se puede decir que haya una cultura malvinense específica. Evidentemente, en el proceso de negociación, la situación de los habitantes de Malvinas deberá ser tenida en cuenta de una u otra manera, pero no estamos en situación de que haya una población con una identidad nacional, étnica, cultural, que tenga que ser considerada con estos criterios.
el problema de los habitantes actuales de las Malvinas, sería uno de los puntos a negociarse entre los dos países, pero no se puede hacer un caso por la autodeterminación como principio abstracto.

 

Recordemos entonces quiénes son esos isleños. Si se descarta al personal militar británico asentado en las islas, sus familias y los funcionarios de la corona, se trata de menos de 3.000 personas que nacieron en 62 países diferentes (es decir inmigrantes) y algunos de los cuales pertenecen a seis o siete generaciones de isleños: algo muy similar al del resto de nuestro país.
A partir de la plena unión al resto del país, ellos serían considerados como habitantes de un pueblo más de la Argentina, aunque contarán además con derechos y servicios de los que ahora carecen, y con las facilidades de contar con una metrópolis que está a 700 kms. de distancia y no a 14.000 kms como pretende Gran Bretaña.

 

Leamos ahora un extracto de una excelente propuesta de solución al conflicto, publicada el 14 de Enero, del periodista Simón Winchester del diario The Times de Londres:

“Otra guerra sería inútil. Seguramente haría que la última haya sido casi totalmente inútil. Y si los británicos nos molestamos en pelearla con nuestras fuerzas considerablemente disminuidas, probablemente perderíamos. Esas son las crudas realidades que deben considerarse en Whitehall. Seguro lo piensa, en los polvorientos rincones del departamento de Estado, un gobierno estadounidense que ha señalado que de ninguna manera vendría esta vez en nuestra ayuda, ni abierta ni secretamente. No deberíamos ser tan necios ni miopes como para intentar resolver este problema una vez más con pistolas.
Sin embargo, es un problema que podría resolverse, y en su totalidad, con diplomacia y sentido común. Podría y debería resolverse, en particular porque es bastante absurdo que nuestra relación con un país latinoamericano importante sea tan incómoda por esquivar un problema tan mezquinamente.
El precedente Nº 2 es, sin embargo, el más interesante y posiblemente el más relevante. Se trata de un archipiélago disperso en el norte del mar Báltico, las Islas Aland. Está situado casi exactamente a mitad de camino entre los acantilados ahogados por el mar de Finlandia y de Suecia; gracias a los dramas geopolíticos excesivamente complejos del Báltico (que involucran principalmente la hegemonía rusa y las guerras con Francia) se encontró poblado, después de la Gran Guerra, casi en su totalidad por suecos y aún en la Crisis de Aland en 1921, reclamado por Suecia y Finlandia.
Lo cual es lo que la Liga finalmente votó. Se determinó que la bandera finlandesa podría ondear por la capital, pero que se aplicarían las costumbres y leyes de Suecia (incluyendo el idioma del Gobierno y de la educación ofrecida a los niños) a las personas de Aland. Al principio, los suecos se veían molestos por perder la soberanía; pero desde los años 90, todos en las islas han prosperado y la crisis hace tiempo se ha olvidado.
Sospecho que la próxima crisis de las Malvinas de 2012 se olvidaría también si pronto se pudiera llegar a un acuerdo similar entre Londres y Buenos Aires. No hay necesidad de arbitraje de la ONU ni de nadie: Gran Bretaña y Argentina podrían llegar rápidamente a un acuerdo por sí mismos, si todos se comportaran de forma madura y de buena fe.
En esencia, el acuerdo sería similar a aquél del mar Báltico, con sólo un toque del acuerdo de 1997 para Hong Kong. La soberanía de las Islas Malvinas sería entregada, fundamentalmente, a Argentina. A cambio, ellos darían una garantía firme, inequívoca y respaldada internacionalmente de que se preservaría en las islas el modo de vida británico, digamos, durante el próximo siglo. Si a alguien realmente le importara, todos los nombres locales (Puerto Stanley, Goose Green) quedarían, aunque Gran Bretaña podría y debería permitir a las islas a ser llamadas Las Malvinas
Y, por lo que respecta al petróleo y el pescado -los asuntos que realmente preocupan a las tres partes- se podría convenir una solución negociada. Tal vez cada uno (Londres, Buenos Aires y Puerto Stanley) recibiría un tercio de los ingresos, y las proporciones cambiarían a medida que van pasando los años.
Los problemas pueden comenzar en esos detalles financieros: las conversaciones podrían tardar años. Pero hablar es mucho mejor que pelear. Siempre y cuando el principio básico -el de intercambiar soberanía por garantías, permitir que una bandera argentina azul ondee sobre la casa de Gobierno de Stanley, sólo mientras un taxi de la isla pueda transitar por Tatcher Drive por la mano izquierda- se acuerde desde el principio. Entonces, algún sentido podrá volver al Atlántico Sur, y podrá evitarse el miedo a esta situación extraña e innecesaria que se dispara nuevamente fuera de control, de una vez por todas.”

Finalmente, repasemos algunos datos históricos sobre estas islas y comprobaremos las enormes coincidencias entre este caso y el de las Malvinas:

Åland, Alandia, Islas Gland o las Islas de Åland (en sueco; Ahvenanmaa en finés) es un archipiélago y provincia autónoma perteneciente a Finlandia, situada en el Mar Báltico entre Suecia y Finlandia. La población de las islas es de 27.153 habitantes (31/12/2007),1 de los cuales 10.902 (40%) viven en la capital, Mariehamn (en finés, Maarianhamina). El único idioma oficial es el sueco, y el 93,5% de la población lo habla como lengua materna (2001).
El Estatuto de Autonomía garantiza, entre otros, la posición predominante del idioma sueco en el territorio provincial.
Cuando en 1917 se proclama la independencia de Finlandia, los alandeses reclaman el derecho de autodeterminación para unirse a Suecia en el Ateneo de Aland el 20 de agosto de 1917, con el apoyo tanto del gobierno como del pueblo sueco. El 2 de febrero de 1918, los alandeses pidieron ayuda oficialmente a los suecos con vistas a la anexión, con un pliego de firmas de la mayor parte de la población adulta, ya que en Godby se producen enfrentamientos entre los Guardias Rojos y el cuerpo de los Nystad (Uusikaupunki). Así, el 23 de febrero Suecia les envía 600 soldados y ocupa militarmente las islas, pero las abandona el 3 de marzo. Este hecho lo aprovecharon los alemanes para organizar un gobierno pro alemán en Eckerö con un parlamento no elegido, con el fin de dar apoyo a los independentistas finlandeses, y de este modo ocupar también las islas.

Autogobierno con Finlandia.
Los alemanes abandonaron el 10 de junio de 1919 las Aland, que fueron ocupadas por Finlandia. Tres representantes de las islas participaron en la Conferencia de París de 1919. En 1920 el gobierno finlandés garantizó a los isleños la autonomía, pero no el derecho de secesión, de manera que la cuestión fue transferida a la nueva Sociedad de Naciones, ya que los activistas alaneses Julius Sundblom y Carl Björkman fueron acusados de alta traición y tuvieron que abandonar las islas.
En junio de 1921 la SDN declara que Finlandia tiene la soberanía sobre las islas, pero dice que ciertas condiciones pertenecientes a la identidad nacional serán incluidas en la legislación autonómica ofrecida por Finlandia, y que las islas serán declaradas zona neutral y no fortificada. De esta manera, el 9 de junio de 1922 (día nacional de las islas) el gobierno finlandés de Rafael Erich concede un fuerte grado de autonomía a los isleños a cambio de que no reconozcan las reivindicaciones suecas. Gozarán de un parlamento autónomo o Landsting y de un gobierno propio presidido por un Lantråd (primer ministro); el sueco será cooficial y será la única lengua en la enseñanza.
La mayoría de los habitantes hablan sueco (la única lengua lengua oficial) como lengua materna: 93,5% en 2001, si bien hay también una minoría de hablantes de finés.
(Fuente)

 

Como conclusión podemos arriesgar que no es concediendo frente a las pretenciones británicas que obligaremos al orgulloso ex imperio británico a sentarse a negociar. Y menos aún cuando vimos que por primera vez desde hace décadas es nuestra estrategia la que marca la cancha, la que ejerce la iniciativa, la que abandona la “argumentación abstracta” y el corto plazo y es “pragmática y utilitaria”, operando “con un criterio de largo plazo”, y cuyos resultados son visibles en los foros regionales e internacionales y son evidentes en los cables secretos revelados aquí.

 

¿Son realmente nuestras las Malvinas? ¿Es realmente uruguaya Punta del Este?

La controversia que Argentina mantiene con Gran Bretaña en relación con la soberanía sobre Malvinas ya es un tema remanido desde hace años, pero el cariz que ha tomado en los últimos días, principalmente por la posición y los argumentos esgrimidos por la UTE Clarín-La Nación (increiblemente a favor de Gran Bretaña, no de Argentina) me llevan a puntualizar, humildemente, algunos aspectos que se soslayan, se pasan por encima (por no decir que se ocultan arteramente). Para no enturbiar las cosas empecemos por tomar lo expresado por las opiniones de tres destacados columnistas de La Nación, que sintetizan las expresadas por muchos de los periodistas de dichos medios, aunque mejor expresadas… o por lo menos expresadas por personas más “prestigiosas”.
Empecemos por ver qué argumenta un historiador como Luis Alberto Romero:

¿Son realmente nuestras las Malvinas?
El Gobierno acaba de convocar a la unidad nacional por las Malvinas. Afortunadamente, en tren de paz. Pero es imposible no recordar la convocatoria, treinta años atrás, a una “unión sagrada” similar, que no apela al debate y los acuerdos sino al liderazgo autoritario y a la comunidad de sentimientos. Otra vez, los argentinos se ven en la disyuntiva de aceptarla o ser acusados de falta de patriotismo.
En este revival hay algo profundamente preocupante.
Romero inicia su texto con una artera falacia, la que tiñe de sangre desde el comienzo la lógica y pacífica reivindicación de los derechos argentinos que esgrime el gobierno nacional (a lo que está obliado por un mandato textual de la Constitución Nacional), al igualarla con la aventura suicida de una dictadura atroz, a la que La Nación apoyó en su momento.

Luego dice Romero:
En 1982 hubo quienes reprocharon a los militares el haber ido a la guerra. Pero la mayoría solo les reprochó el haberla perdido. Creo que el ánimo mayoritario no ha cambiado.

Paradójica afirmación de un historiador “científico”, quien habla de “mayoría”, sin mencionar cifras de encuestas o estimaciones serias, ni tampoco relativiza esa supuesta opinión mayoritaria bajo una dictadura caracterizada por la censura, el ocultamiento de la verdad y la desinformación (que La Nación misma contribuyó a mantener). Y descarrila finalmente al afirmar que el “ánimo mayoritario” no ha cambiado desde entonces… ¿Piensa el historiador que la mayoría de los argentinos está dispuesto a ir a la guerra por las Malvinas? ¿Cuáles son las encuestas que demuestran eso?

Y pasa luego a poner en duda los derechos soberanos argentinos sobre las islas de esta manera:
La convicción de que la Argentina tiene derechos incuestionables sobre esa tierra irredenta está sólidamente arraigada en el sentido común y en los sentimientos. No es fácil animarse a cuestionarlos públicamente.
La argentinidad de las Malvinas, menos alegada en el siglo XIX, ha sido afirmada en el siglo XX en todos los ámbitos, comenzando por la escuela. (…) Es necesario revisar las premisas, si no queremos repetir las conductas, como parece que estamos a punto de hacerlo. (…) Es cierto que la Argentina tiene sobre Malvinas derechos legítimos para esgrimirlos en una mesa de negociaciones con Gran Bretaña. Pero no son derechos absolutos e incuestionables. Se basan en premisas no compartidas por todos. Del otro lado argumentan a partir de otras premisas. Si creemos en el valor de la discusión, debemos escucharlas.

Aquí es donde Romero tuerce el camino tomado por el debate actual sobre Las Malvinas. El gobierno no está debatiendo la soberanía con Gran Bretaña, sin que está tratando de que Gran Bretaña abandone su posición autoritaria y obedezca la Resolución 2065 de la ONU y se siente a negociar con Argentina sobre el destino de las islas. Romero en cambio se pone a cuestionar los derechos soberanos argentinos y así desligitima la mesa de negociaciones propuesta por la ONU. Romero toma los argumentos británicos y aunque dice que debemos escuchar las razones británicas, asume las mismas y relativiza las argentinas:

Luego de 1810, lo que sería el Estado argentino prestó una distraída atención a esas islas, que los ingleses ocuparon por la fuerza en 1833. De esa ocupación quedó una población, un pueblo, que la habita de manera continua desde entonces: los isleños o falklanders , incluidos en la comunidad británica. En ese sentido, Malvinas no constituye un caso colonial clásico, del estilo de India, Indochina o Argelia, donde la reivindicación colonial vino de la mano de la autodeterminación de los pueblos. En Malvinas nunca hubo una población argentina, vencida y sometida. Quienes viven en ella, los falklanders, no quieren ser liberados por la Argentina.
Me resulta difícil pensar en una solución para Malvinas que no se base en la voluntad de sus habitantes, que viven allí desde hace casi dos siglos. Es imposible no tenerlos en cuenta, como lo hace el gobierno argentino.
En tiempos prehistóricos -se cuenta- los hombres elegían su pareja, le daban un garrotazo y la llevaban a su casa. En etapas posteriores los matrimonios se concertaban entre familias o Estados. Hoy lo normal es una aceptación mutua, y eventualmente el cortejo por una de las partes. Hasta ahora intentamos el matrimonio concertado, y probamos con el garrotazo. No hemos logrado nada, salvo alimentar un nacionalismo paranoico de infaustas consecuencias en nuestra propia convivencia. Queda la alternativa de cortejar a los falklanders . Demostrarles las ventajas de integrar el territorio argentino. Estimularlos a que lo conozcan. Facilitarles nuestros hospitales y universidades. Seguramente a Gran Bretaña le será cada vez más difícil competir en esos terrenos. Durante varias décadas, la diplomacia argentina avanzó por esos caminos. Había aviones, médicos y maestros argentinos al servicio de los isleños. Probablemente hubo avances, en un cortejo necesariamente largo. Pero en 1982 recurrimos al garrotazo. Destruimos lo hecho en muchos años. Creamos odio y temor, perfectamente justificados. Perdimos las Malvinas.

Romero claramente se hace cargo de los “deseos de los isleños” y propone cortejarlos. Coloca a los “kelpers” en un plano de igualdad con Argentina, como la contraparte del gobierno argentino, precisamente lo que pretende Gran Bretaña. Página aparte merece la aberración de su mención estrambótica de la supuesta manera de elegir pareja mediante un garrotazo en tiempos prehistóricos (más cercano a la leyenda urbana que a lo fáctico): algo objetable en un estudiante de ciencias sociales pero insólito en un historiador profesional…

Y Romero finaliza su artículo proponiendo:

Hoy debemos resignarnos a esperar que las heridas de los falklanders se cierren. Pero también necesitamos un trabajo de introspección, para expurgar nuestro imaginario del nacionalismo enfermizo y construir un patriotismo compatible con la democracia institucional.

Queda claro así que la solución de la controversia se reduciría a cortejar a los isleños británicos, a quienes llama “falklanders” y no malvinenses, tomando explícito partido por la posición británica,  (quizás proponga cortejarlos con ositos Winnie Pooh como intentó Menem en los 90) olvidando todo lo actuado en la ONU durante 46 años. Como vemos, una posición muy seria…
Nota completa

 

Analicemos ahora lo que opina al respecto la socióloga Sylvina Walger:

Por favor, dejemos en paz a esos isleños.
Sorprende que la actual dirigencia argentina no conozca la diferencia entre ganar o perder una guerra. Las guerras se ganan o se pierden, no hay intermedio.
Al perdedor no le caben las protestas sino someterse, rehacerse y recurrir a un diálogo inteligente y no agresivo.
En 1871 la Alemania imperial de Bismarck manoteó los territorios franceses de Alsacia y Lorena. El nacionalismo malsano que desarrollaron ambas potencias desembocó en la tragedia de la Primera Guerra Mundial con la previsible derrota de Alemania. En 1940, durante el Tercer Reich, los territorios volvieron a ser anexionados por Hitler, hasta que en 1944 los ejércitos aliados las recuperaron para Francia. A Ángela Merkel no se le ocurre reclamárselas a Francia.

Lo que sorprende aquí es que una socióloga no sepa que después de la Segunda Guerra Mundial se creó la ONU, justamente para tratar allí los diferendos entre países miembros y evitar los conflictos para mantener la paz. Para Walger nada ha cambiado en el mundo desde la Alemania de Bismarck hasta la Argentina de la Presidenta Fernández o la Gran Bretaña del Primer Ministro Cameron. Tampoco sabe esta renombrada socióloga que en la ONU no hay reclamo presentado ni controversia entre Alemania y Francia por los territorios de Alsacia y Lorena pero sí muchos reclamos de Argentina a Gran Bretaña por las Islas Malvinas.
Y agrega Walger:

Sorprende también que ningún opinador oficial o la misma Presidenta no se hayan molestado en ojear la historia inglesa y comprender cómo llegaron a ser un Imperio.

Hay que aclararle a la licenciada Walger que llegaron a ser imperio a través de la guerra, no de la negociación. Pero ella en cambio debe repasar historia británica desde 1945 hasta el presente, cuando el otrora imperio decae aceleradamente, se desgaja, pierde sus colonias, pierde poder económico y político a nivel mundial, entra en los últimos años en una crisis económica que no se sabe hasta dónde lo llevará… pero mantiene el poder simbólico-ideológico de su palabra imperial en muchas mentes colonizadas de muchos países…

Después afirma insólitamente:
El ajuste “griego” que la Argentina ha comenzado a aplicar (…) No debería sorprender entonces el renacer de la causa Malvinas aunque no me queda claro si huele a ignorancia o a desesperación.

Semejante aseveración ni merece una respuesta, por lo absurda e ignorante de nociones de economía básica al tratar de igualar las situaciones económicas actuales de Grecia y Argentina, cuando es evidente que en los hechos son opuestas.

Y finaliza Walger:
Los ingleses pueden ser piratas, colonialistas y hasta bastante racistas todo lo que se quiera, pero nunca cobardes. No sé si de otros se puede decir lo mismo
Por favor, dejemos en paz a esos isleños que tienen muchas más posibilidades que nosotros de llegar a ser un país en serio.

Confieso que no alcanzo a comprender su propuesta final: ¿somos cobardes por no atacar nuevamente las islas? ¿debemos dejar tranquilos a los isleños porque son serios y nosotros no? ¿o somos tan bárbaros y grotescos como para administrar las islas que mejor debemos dejárselas a esos serios piratas racistas gobernados por Cameron?
Quizás una poderosa animadversión o rencor hacia el gobierno o la presidenta argentinos nubla la razón de Walger y la hace confundir las nociones de “estado” con “gobierno” o “kirchnerismo” y “peronismo” con “nación”.
Nota completa

 

Sigamos ahora con la opinión de otro columnista de La Nación:

Dice Joaquín Morales Solá:

La diferencia entre la democracia y la dictadura.
En los últimos tiempos se dedicó a aislar a los habitantes de las Malvinas. Consiguió primero un compromiso de los países del Mercosur de que no recibirán en sus puertos a barcos con bandera de las islas.
Por esos mismos días, el primer ministro británico, David Cameron, señaló ante el Parlamento que su gobierno está dispuesto a emprender negociaciones con la Argentina por la explotación petrolera, por la pesca y por las comunicaciones. El propio canciller británico, William Hague, precisó en estos días que “Gran Bretaña está abierta al diálogo con la Argentina”, y volvió a establecer los temas por debatir: “La administración conjunta de las poblaciones ictícolas, la exploración de hidrocarburos y las comunicaciones”. Hay caminos, entonces, hacia una distensión.
Aun así, un acuerdo con la Argentina por el petróleo no es una cuestión menor para los británicos. La exploración y explotación de combustibles en el mar de las Malvinas es una empresa muy cara, porque siempre deberá hacerse bajo el mar profundo. Las necesarias inversiones serán más fáciles en la medida en que el contencioso entre Gran Bretaña y la Argentina por esos territorios y por esas aguas esté, al menos, moderado por la negociación o los acuerdos. Lo mismo, aunque con menor intensidad, sucede con la pesca. La Argentina podría sacar sus propios beneficios económicos y diplomáticos.

Pero esto, que puede considerarse un logro de la diplomacia argentina y que debilita la posición británica sobre el diferendo, para Morales Solá no es un avance sino que insiste en poner de relieve el remanido argumento de la diplomacia de la corona sobre los “deseos de los isleños”:

Los isleños son todo para el discurso británico y no son nada para la retórica argentina. Un punto intermedio debería encontrarse. Guste o no, esos datos del pasado, esas emociones dentro de las razones, también existen.
Nota completa

 

Y finalmente al acercarse el 30º aniversario de la guerra de Malvinas, un grupo de intelectuales sacará un documento con una propuesta alternativa a la posición nacional. Según los trascendidos en La Nación, dicho documento versará sobre lo siguiente:

Con el título “Malvinas, una visión alternativa”, el documento llevará las firmas de los intelectuales Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli, Santiago Kovadloff, Rafael Filippelli, Emilio de Ipola, Vicente Palermo, Marcos Novaro y Eduardo Antón; de los periodistas Jorge Lanata, Gustavo Noriega y Pepe Eliaschev; de los historiadores Luis Alberto Romero e Hilda Sábato; de los constitucionalistas Daniel Sabsay, Roberto Gargarella y José Miguel Onaindia, y del ex diputado nacional Fernando Iglesias.
En el mismo sentido se expresó ayer Iglesias:”Es injusto ignorar a los kelpers; no se les puede imponer una nacionalidad ni una soberanía. Además, es estúpido, porque nos conviene más negociar con los isleños que con Inglaterra “.
En línea con Romero y con Iglesias, Novaro sostuvo que el enfoque que debe primar con respecto al reclamo por soberanía “no puede desconocer los intereses ni los deseos de los isleños”.
Eliaschev, por su parte, dijo que uno de los puntos que unieron a este grupo de intelectuales fue su postura sobre los derechos de los kelpers . “No hay salida posible sin que se consideren los intereses de las personas que desarrollaron sus vidas en las Malvinas. Son seres humanos a los que hay que respetarles sus derechos”, dijo, y exigió que el Gobierno atienda esta cuestión.
Según el jurista Sabsay Para el constitucionalista, “hay que desmalvinizar la agenda pública y cambiar la estrategia dominante, que en 30 años no le dio nada a la Argentina”.

Como vemos, los argumentos no varían mucho de lo expresado en los artículos analizados: ya que Argentina ha recuperado terreno en la discución con su contraparte, perdido luego del retroceso debido al conflicto armado de hace treinta años, y ahora que la diplomacia del gobierno de Cameron está a la defensiva debido al abrumador apoyo internacional a la posición argentina, estos pensadores proponen abandonar esta estrategia exitosa y aceptar el principal argumento británico (además de la ocupación de facto de las islas) y de esta manera retroceder décadas en la negociaciones…
Ahora bien, estos artículos (y el relato esbozado en los medios hegemónicos) distorsionan realmente el debate, ensucian las razones de la controversia tratada en el marco de la ONU entre Argentina y Gran Bretaña (que es donde debe discutirse el conflicto) porque hacen foco en un tema accesorio, no pertinente de la discución y ocultan que lo que Argentina está solicitando es que Gran Bretaña acate las resoluciones de las Naciones Unidas, no que acate los deseos de nuestro país. No se trata de un capricho de un gobierno autoritario sino de resoluciones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el máximo organismo multilateral. Por eso, para no perdernos en debates inconducentes, repasemos brevemente la historia del conflicto y aclaremos de esta manera de qué estamos hablando:

Ateníendonos a las normas y princípios internacionales debemos decir que Argentina ejerció históricamente actos de jurisdicción categóricos como titular del dominio de los territorios de las islas.debido al derecho de sucesión que le corresponde como sucesor del Virreynato del Río de la Plata. En ese sentido nuestros gobiernos ejercieron ese dominio. Por ejemplo, en 1820 nuestro país notificó a los buques que se hallaran en aguas cercanas a las islas que Argentina encontraba en posesión formal y efectiva de las islas y que por lo tanto las mismas se encontraban bajo la éjida de las leyes argentinas en cuanto a temas como la pesca y la caza, lo que se vió reflejado en la prensa de Gran Bretaña y Estados Unidos, sin recibir ninguna protesta. En 1823 se designó gobernador a don Manuel Areguati y se concedieron tierras para explotación a Luis Vernet y Jorge Pacheco, quienes llevaron a varias familias, las que se radicaron definitivamente en 1826. Y en 1828 se otorgaron a Vernet más concesiones, esta vez en la isla Malvina Oriental.

En 1833 Gran Bretaña desaloja violentamente a los argentinos residentes, arriando la bandera argentina y usurpando ese territorio argentino. Esta acción elimina el argumento británico basado en el derecho de autodeterminación de los habitantes de las islas, incluído en la resolución 1514 de las Naciones Unidas, que acordó a los pueblos coloniales el derecho de independizarse de los Estados colonialistas. Esa resolución sólo se aplica a los casos de pueblos ocupados por otro país, que no es el caso de Malvinas, ya que Gran Bretaña procedió a expulsar a los habitantes originales que residían en las islas, que eran ciudadanos argentinos y los reemplazó por súbditos de la corona. Más aún cuando el principio de autodeterminación no es aplicable cuando afecta la integridad territorial de un país, en este caso Argentina.

También conviene hacer algunas precisiones históricas sobre los reclamos ante la ONU.

La primera reserva argentina en las Naciones Unidas sobre sus derechos en las Malvinas fue presentada el 23 de mayo de 1945, cuando se realizaba el debate sobre fideicomiso en la reunión de IV Comité de la Asamblea General de la Conferencia de San Francisco,
En las dos primeras sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1946 la Argentina expuso sus derechos inalienables a las Malvinas y que no reconocía la soberanía británica sobre ellas. El Reino Unido replicó no reconociendo la soberanía argentina sobre las islas.

De acuerdo a la Resolución 66/1 de la Asamblea General de la ONU del 9 de febrero de 1946, fue confeccionada una lista de territorios no autónomos, cuyo futuro depende del deseo de los habitantes de esos territorios, reconociéndoseles el derecho de autodeterminación.
El Reino Unido inscribió en 1946 a las islas en esa lista, en consecuencia, la ONU considera al Reino Unido como el “poder administrador” de las islas, obligado a someter regularmente los informes a que se refiere el artículo 73 (e) de la carta de la ONU.
La Argentina hizo reserva de sus derechos y los reitera cada vez que el Reino Unido presenta los informes. Entre 1947 y 1963 el gobierno argentino efectuó 28 reservas.

El 16 de diciembre de 1965 la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 2065 (XX). La resolución fue aprobada por 94 votos a favor, ninguno en contra y 14 abstenciones (Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Islandia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Sudáfrica, Suecia, Reino Unido, Estados Unidos y Australia).
La Argentina consiguió con la declaración que las Naciones Unidas tomaran injerencia en la Cuestión de las Islas Malvinas, reconocieran la existencia de una disputa de soberanía, supeditasen la solución del problema a negociaciones entre los dos países teniendo en cuenta los intereses de los isleños, dejando de lado el principio de libre determinación exigido por la Resolución 1514 (XV), pues no se pidió al Reino Unido que otorgase la independencia a las Malvinas o tenga en cuenta los deseos de los isleños.

El 18 de marzo de 1966 una circular informativa de la Secretaría General de las Naciones Unidas comunicó a los miembros de la ONU que a partir de esa fecha, la denominación de las islas en los documentos oficiales del organismo sería, “Falkland (Malvinas)” en los documentos en inglés y “Malvinas (Falkland)” para los documentos en castellano.
La resolución fue ratificada en 1973 por la Resolución 3160, XXVIII, con 116 votos a favor, 14 abstenciones y ninguno en contra, En 1976 La Resolución 31/49 ratificó las anteriores y agregó:
(…) insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación mientras las islas estén atravesando por un proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas (…)
Ese agregado motivó a que el Reino Unido votara en contra, siendo aprobada por 102 votos, con 32 abstenciones.

Además, en lo que respecta a las partes involucradas en la disputa de acuerdo a las Naciones Unidas debemos considerar lo siguiente:

Para la Argentina, los nativos de las islas son ciudadanos argentinos de pleno derecho que habitan una parte indivisible del territorio nacional que se encuentra ocupada ilegalmente por una potencia invasora, por lo tanto no puede aplicárseles el principio de autodeterminación, sino que corresponde aplicar el principio de integridad territorial del estado. El párrafo sexto de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea de la ONU, sancionada el 14 de diciembre de 1960, establece que “todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente [...] la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Luego, en la resolución 2353 (XXII), del 8 de enero de 1968, la Asamblea ratificó que “toda situación colonial que destruye total o parcialmente [...] la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

De esta forma sólo habría dos partes en la disputa de soberanía, la República Argentina y el Reino Unido.
La Resolución 2065 (XX) instó a resolver la disputa a través de negociaciones, teniendo en cuenta los “intereses” y no los “deseos” de los isleños. De acuerdo con la resolución 1514 (XV) de 1960, la Asamblea General de la ONU la autodeterminación es la libre expresión de “la voluntad y el deseo” de los habitantes de un territorio sin autogobierno. La Argentina considera que no se reconoce derecho a la autodeterminación cuando se hace referencia a los “intereses” de los habitantes de las islas Malvinas y se recomienda que sean “tenidos en cuenta” por los dos países que se disputan la soberanía.

 

Para despejar dudas leamos directamente la resolución de la ONU que tiene plena vigencia:

RESOLUCION 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas. CUESTION DE LAS ISLAS MALVINAS (FALKLAND ISLANDS)
La Asamblea General,
Habiendo examinado la cuestión de las Islas Malvinas (Falkland Islands)
Teniendo en cuenta los capítulos de los informes del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales concernientes a las Islas Malvinas (Falkland Islands) y en particular las conclusiones y recomendaciones aprobadas por el mismo relativas a dicho Territorio.
Considerando que su resolución 1514 (XV) de 14 de diciembre de 1960, se inspiró en el anhelado propósito de poner fin al colonialismo en todas partes y en todas sus formas, en una de las cuales se encuadra el caso de las Islas Malvinas (Falkland Islands),
Tomando nota de la existencia de una disputa entre los Gobiernos de la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte acerca de la soberanía sobre dichas islas.
1. Invita a los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a proseguir sin demora las negociaciones recomendadas por el Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales a fin de encontrar una solución pacífica al problema, teniendo debidamente en cuenta las disposiciones y los objetivos de la Carta de las Naciones Unidas y de la resolución 1514 (XV), así como los intereses de la población de las Islas Malvinas (Falklands Islands);
2. Pide a ambos Gobiernos que informe al Comité Especial y a la Asamblea General, en el vigésimo primer período de sesiones, sobre el resultado de las negociaciones.
1398a. sesión plenaria
16 de diciembre de 1965

En la ONU, Resolución 2065.

Ante este pedido expreso de 1965 de las Naciones Unidas, logrado por una gestión diplomática exitosa del gobierno radical del Presidente Illia, veamos ahora cuál es la posición del gobierno de la Presidenta Fernández, claramente explicada aquí por el ex canciller Taiana:

La justicia de nuestro reclamo fue reconocida por la comunidad internacional. Hace 42 años la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó, en 1965, la Resolución 2065 (XX) por la cual reconoció la existencia de la disputa de soberanía en la Cuestión de las Islas Malvinas, definiéndola como una forma de “colonialismo” y recordó a sus dos partes la obligación de negociar, a la mayor brevedad, para encontrar una solución pacífica, teniendo en cuenta los intereses de los habitantes de las islas. No existe en la Cuestión Malvinas una población sometida o subyugada a un poder colonial sino un conjunto de súbditos británicos trasplantados con el ánimo de establecer una colonia: se trata de un territorio colonial y no de un pueblo colonizado.
Todas las resoluciones posteriores de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, así como otros foros internacionales, reiteran hasta hoy esa exhortación.
Reanudadas las relaciones diplomáticas en 1990, ambos países acordamos varios entendimientos provisorios, bajo fórmula de soberanía, sobre cooperación en aspectos prácticos en el Atlántico Sur para generar el marco propicio para reanudar las negociaciones de soberanía. Sin embargo, el Reino Unido continúa ejecutando ilegítimos actos unilaterales, bajo reiterada protesta argentina, que contrarían la cooperación convenida, el mandato de la comunidad internacional y nos alejan de la mesa de diálogo.

 

Como vemos, más allá de las argumentaciones periféricas y antojadizas analizadas, el debate sobre las Islas Malvinas debe basarse objetivamente en la solicitud de la ONU (en su resolución 2065) de que “los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte” establezcan una mesa de negociaciones para solucionar la controversia de soberanía que mantienen ambos, teniendo en cuenta “los intereses de la población de las Islas Malvinas” y no sus “deseos”. Cabe aclarar que Gran Bretaña no permite a ningún ciudadano argentino radicarse en las islas para que ho haya controversia alrededor de los deseos de esa población. Quien sostenga lo contrario estará enarbolando objetivamente los intereses y deseos coloniales de Gran Bretaña y no los de las Naciones Unidas, y menos aún los de Argentina.

Ante estos argumentos de ciudadanos argentinos avalando la antojadiza tesis británica de los deseos de los kelpers, se nos ocurre asimilarlos al hecho posible de que, en pleno verano, Argentina invada Punta del Este, eche a los pocos uruguayos que haya y postule luego que se trata de territorio argentino debido a que la población esteña tiene ciudadanía argentina… Entonces podríamos preguntarnos: ¿Es realmente uruguaya Punta del Este?

Más allá de la broma (o no tanto) e independientemente de la factibilidad actual o futura de que Gran Bretaña acepte la soberanía argentina sobre el archipiélago (y de esta manera de su proyección sobre la Antártida) comparemos ahora los artículos analizados con estas opiniones de otros ciudadanos británicos y argentinos y saquemos nuestras propias concluciones:

El primer ministro británico Tony Blair duda de la soberanía británica sobre Islas Malvinas.

Les robamos las Malvinas y debemos devolverlas.

Sobre las Falkland. Por Richard Davies, consejero de las islas Malvinas.

Minería, Malvinas y el collar del perro.

 

La historia científica y el segundo fusilamiento de Dorrego.

Alrededor de la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego” se ha levantado tanto polvo como si fuera una medida propagandística digna de Stalin en la Unión Soviética o de Goebbels en la Alemania Nazi. La andanada de críticas desde los medios hegemónicos podrían catalogarse en 4 impugnaciones diferenciadas: 1) la creación misma del instituto y las personalidades nombradas como miembros; 2) que sea el Estado quien lo cree con el propósito de imponer una “visión única de la Historia”, desde donde reafirmar su autoritarismo en materia cultural; 3) un rechazo categórico a todo lo que sea tildado de “revisionista” en materia histórica y 4) a que se discuta la validez de la Historia institucionalizada tanto en la Academia como en las aulas o la sociedad.

Para no mezclar los tantos analicemos cada uno de ellos.

 

1 Críticas a la creación del instituto y a sus miembros.

Casi de inmediato se alzaron las primeras críticas de algunos historiadores y ensayistas famosos contra la creación misma del instituto y los miembros propuestos. El historiador José Luis Romero argumentó que aunque el revisionismo histórico había contado con autores prestigiosos (Julio Irazusta, Ernesto Palacio y José María Rosa) quienes habían sido escogidos como miembros del Instituto Dorrego ninguno “es reconocido, o simplemente conocido, en el ámbito de los historiadores profesionales. De los 33 académicos designados, hay algunos conocidos en el terreno del periodismo, la docencia o la función pública” y que “El Estado asume como doctrina oficial la versión revisionista del pasado. Descalifica a los historiadores formados en sus universidades y encomienda el esclarecimiento de la «verdad histórica» a un grupo de personas carentes de calificaciones.”

A su vez la ensayista Beatriz Sarlo descalificó al revisionismo histórico porque no se practica en la universidad “(donde se lo estudia como se estudian las obras del pasado) es una especie de fósil que vive en el paraíso de los best-sellers”.

Para defender la creación del instituto, uno de sus miembros, Hernán Brienza, contestó que existen varias líneas del revisionismo y que “reducir todo el revisionismo a uno solo es, por lo menos, una visión simplista, si no de mala intención” y nombró a autores bien distintos entre sí “desde el nacionalismo oligárquico y católico, como los hermanos Irazusta, por ejemplo, pero también desde el liberalismo, como Adolfo Saldías; desde el republicanismo, como Ricardo Rojas; desde el radicalismo yrigoyenista, como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz; desde el trotskismo, como Jorge Abelardo Ramos (¿y Milcíades Peña?); desde el marxismo, como Hernández Arregui”.

Pero, ante la virulenta descalificación de los miembros designados, uno mismo se pregunta: Bartolomé Mitre, el fundador de la historiografía nacional (y venerado por quienes impugnan el instituto), ¿en qué universidad o academia estudió la carrera de historiador? El presidente Mitre, la piedra fundamental de la historia liberal argentina no era un historiador profesional sino un malogrado militar, mediocre escritor, político y periodista, como alguno de los miembros cuestionados del instituto Manuel Dorrego. En ese sentido la falta de pergaminos universitarios no descalifica totalmente a una persona para pertenecer a un instituto de investigación y difusión de historia: de ser así deberíamos impugnar, además de a Mitre, a Scalabrini Ortiz, Puiggrós, José María Rosa, Fermín Chávez, Pacífico Otero, etc. Al menos si se inscribe en la línea liberal de la historia. Más adelante volveremos sobre la calidad de los miembros designados.

 

2 Críticas al intento estatal de imposición de un discurso histórico único y autoritario.

También se denunció la intención del estado de “imponer” una visión uniforme de la historia. La conocida ensayista antikirchnerista Beatriz Sarlo dijo que “ya se sabe quiénes fueron los héroes y los villanos. Ahora hay que difundirlo desde un organismo público. (…) El Instituto de Doctrina podría convertirse en un rincón arcaico y polvoriento. Pero también podría ser un centro que irradie su “historia” a la escuela”.

Lo mismon señaló el conocido historiador Luis Alberto Romero: “de sus fundamentos se deduce que el Estado argentino se propone reemplazar la ciencia histórica por la epopeya y el mito. (…) Sobre el pasado -así como sobre el presente- hay una verdad, que el Estado conoce y que este instituto contribuirá a inculcar. Para ello se ocupará de la correcta educación de los docentes y los vigilará para que no recaigan en el error. (…) Pero ahora es el Estado el que se pronuncia y convierte el discurso militante en doctrina nacional. El Estado afirma que la correcta visión de nuestro pasado -que es una y que él conoce- ha sido desnaturalizada por la “historia oficial”, liberal y extranjerizante, escrita por “los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX”. Y luego denunció admonitoriamente: “el instituto deberá inculcar esa «verdad» con métodos que recuerdan a las prácticas totalitarias. Palabras, quizá, pero luego vienen los hechos“.

Sorprendido, Hernán Brienza se preguntó entonces “¿qué les puede molestar que 33 puntos tengan el apoyo de la presidenta para investigar a los caudillos federales, a los sectores populares, a lo que puede llamarse lo más ampliamente posible el “interés nacional”?”
El director del instituto, Pacho O’Donnell salió a aclarar que “no se pretende hacer un texto que se estudie en los colegios sino que se trata de una manera diferente de ver la historia “porque los hechos existen, están en el rango de lo objetivo, y después viene la interpretación de las circunstancias”.

Los historiadores Hilda Sábato y Juan Suriano sostuvieron en un comunicado que “el decreto pone al desnudo un absoluto desconocimiento y una desvalorización prejuiciosa de la amplia producción historiográfica que se realiza en el marco de las instituciones científicas del país -universidades y organismos dependientes de Conicet, entre otras- donde trabajan cientos de investigadores en historia, siguiendo las pautas que impone esa disciplina científica pero a la vez respondiendo a perspectivas teóricas y metodológicas diversas”. Pero, paradójicamente, como bien puntualiza el historiador Sergio Wischñevsky: “el Estado que se fustiga como tendiente al pensamiento único es el mismo que ha aumentado significativamente el presupuesto del Conicet y su cantidad de becarios dedicados a la historia, el Canal Encuentro, también dependiente del Estado nacional tiene a los historiadores provenientes del mundo académico como invitados o protagonistas permanentes en sus documentales y programas; y hasta en las netbooks que llegaron a millones de chicos en toda la Argentina los contenidos de historia que se aplican citan privilegiadamente a historiadores como Halperin Donghi y al propio Romero entre otros”.
Así y todo, quienes impugnan la creación de un instituto revisionista no siempre son un baluarte de apertura y pluralidad. Como denuncia Fabián Harari, Doctor en Historia y docente de la UBA, en el CONICET es donde estos impugnadores del Dorrego “tienen “el control de las comisiones que “asesoran”. Es decir, deciden quién investiga qué cosa y quién se queda afuera. Pues bien, allí no impera la objetividad y el intercambio, sino la arbitrariedad y la persecución ideológica, (…) Éste es el organismo que dirigen los dueños de la historia. Allí no es posible ninguna “diversidad”. Allí, la obsecuencia, el clientelismo, la reacción ideológica, la persecución (…) han dejado a la historia en ruinas”.
Más detalles

Como vemos, cuestionan que el gobierno manche la historiografía científica con las impurezas de la política, que niegue el aporte de la Academia y la Universidad mezclándola con intenciones políticas, quienes hacen lo propio en sus propios reductos de poder, lo que corrobora los argumentos del decreto presidencial. Pero a esta altura de la polémica vale aclarar algo: Mitre, el “padre de la historia argentina” (respetado por todos y venerado por muchos que se rajan las vestiduras frente a la creación del instituto revisionista) militaba entre los vencedores de la guerra civil del siglo XIX, y su “versión” de la historia argentina fue el basamento de la ideología oficial de su generación… Y fue la que dictaminó dónde empezaba la “verdadera” historia nacional, quiénes eran sus personajes protagonistas, quiénes los secundarios, y digitó cómo seguiría la historia durante los siguientes cien años… Aunque el corpus historiográfico mitrista ya no tiene la misma influencia que en el siglo pasado, su impronta sigue vigente aún hoy, no tanto en la academia cuanto en la visión histórica de la sociedad, por carácter transitivo en la mirada “seria” y “autorizada” del pasado y, por supuesto, en el “sentido común” argentino. Pero la ideología liberal, intrínseca en esa visión histórica, no ha muerto sino que se ha renovado y el sector que ataca más ferozmente al instituto Dorrego está embanderado en ella.

Paradójicamente, el diario La Nación, creación del mismo Bartolomé Mitre, fundado en 1870 bajo el lema “La Nación, tribuna de Doctrina” está hoy preocupado por el peligro de que el estado “imponga una doctrina” en la sociedad (que no sea la suya) y enarbole una visión de la historia de nuestro país (que no sea la suya). Es fácil intuir que la reacción desproporcionada de la derecha se debe a algo más que una crítica formal o una impugnación a los miembros del instituto. La denuncia de que el gobierno intentaría imponer una visión única y totalitaria de la historia, al asemejarse a las constantes (y ya deslucidas) críticas a la “hegemonía” kirchnerista en el discurso mediático, dan un indicio de dónde proviene el viento anti-revisionista: es una discusión sobre política y no sobre historiografía. Pero, por ahora, sigamos con el análisis.

Todas estas impugnaciones a la creación del instituto Dorrego se basan en el decreto de la Presidenta de la Nación. Repasemos, entonces, algunos de los párrafos del decreto que causan tanta indignación a estos custodios de la pureza de la Historia:

Dice el decreto 1880/2011:

Que se ha elegido la figura del Gobernador Manuel DORREGO como símbolo de esta iniciativa por ser un prócer caracterizado por su patriotismo, coraje y clarividencia que lo llevaron a destacarse corno pocos en las luchas de nuestra Independencia. Abogó por la organización federal de nuestra Patria y representó los intereses de los sectores populares, como quedó demostrado durante su corta gestión como Gobernador de Buenos Aires. Su trágico final y las sangrientas consecuencias posteriores son un llamado a desterrar la intolerancia y la violencia de las prácticas pollticas. Por su parte, su impronta iberoamericana (…) se reflejó en sus vinculas con Simón BOUVAR, como asf también, en sus esfuerzos para impedir la anexión de la Banda Orientel del Uruguay al Brasil.
Que la ectividad del Instituto permitirá profundizar el conocimiento de la vida y obra de los mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalis1a e iberoamericano, como José de SAN MARTIN; Martfn GÜEMES; José Gervasio ARTlGAS; Estanislao LOPEZ; Francisco RAMIREZ; Angel Vicente “Chacha’ PEÑALOZA; Felipe VARELA; Facundo QUIROGA; Juan Manuel de ROSAS; Juan Bautista BUSTOS; Hipólito YRIGOYEN; Juan Domingo PERON y Eva DUARTE de PERON, entre otros. Asimismo, estudiará la trayectoria de otros próceres iberoamericanos como Simón BOLlVAR, Bernardo O’HIGGINS, el mariscal Antonio José de SUCRE, Miguel Gregorio Antonio Ignacio HIDALGO, José MARTI, Manuel UGARTE, José VASCONCELOS, Rufino BLANCO FOMBONA, Augusto SANDINO, Luis Alberto HERRERA Y Víctor Raúl HAYA DE LA TORRE.
Que, dentro de las competencias del Instituto. se cuenta el estimulo y la promoción de la actividad de historiadores, ensayistas y pensadores abocados a la investigación y divulgación de la historia revisionista.
Que la creación del INSTITUTO NACIONAL DE REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO E IBEROAMERICANO “MANUEL DORREGO” permitirá la continuidad institucional de un estudio riguroso sobre los temas de incumbencia, mediante la recopilación del material documental y testimonial existente y la promoción de congresos, cursos y publicaciones que contribuyan a la profundización y divulgación de las personalidades y su repercusión histórica social. (…)
Art. 3″ – Serán competencias del INSTITUTO NACIONAL DE REVISIONISMO HISTORICO ARGENTINO E IBEROAMERICANO”MANUEL DORREGO”:
18
a) La investigación histórica y los estudios historiográficos, críticos, filosóficos, sociales, económicos, educacionales, jurídicos y políticos referidos a la acción pública y privada de Manuel DORREGO y de tocas y tocos aquellos que, como él, abogaron por una Patria de raíces nacionales, populares, democráticas y federalistas. (…)
19
b) La elaboración de publicaciones y organización de eventos culturales, viajes, seminarios, congresos, jornadas, reuniones académicas y de investigación científica, tanto en su sede como en establecimientos educacionales, civiles y centros de cultura del país.
e) La colaboración con las autoridades nacionales, provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipales y con las instituciones de enseñanza oficiales y privadas, para enseñar los objetivos básicos que deben orientar la docencia para un mejor aprovechamiento y comprensión de las acciones y las personalidades de las que se ocupará el Instituto como, asimismo, el asesoramiento respecto de la fidelidad histórica en todo lo que se relacione con los asuntos de marras.”

Ahora bien, si analizamos desprejuiciadamente los hechos, veremos que el Estado ha creado muchos otros institutos históricos, similares a éste pero referidos a otros personajes o hechos históricos, y los mismos no han levantado críticas tan airadas como éstas. Repasemos brevemente dichos institutos, cuándo fueron creados, sus objetivos, quiénes son sus miembros y sus respectivas profesiones y comparémoslos con el Instituto Dorrego.

 

Comencemos brevemente con el INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO
Presidente: Dr. Aníbal Jorge Luzuriaga
Fue creado por un decreto de Carlos Menem de 1992:
ARTICULO 1°
- Oficializase el INSTITUTO BELGRANIANO CENTRAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA cuya denominación a partir de la entrada en vigor del presente decreto será de “INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO” dependiendo del MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACION
ARTICULO 3°
- Fijase como competencia del Instituto mencionado:
a) La investigación histórica y los estudios historiográficos, críticos, filosóficos, militares, económicos, educacionales, periodísticos, jurídicos y políticos referentes a la personalidad a la acción pública y privada del Prócer.
b) La difusión del conocimiento de la vida, personalidad e ideario del Doctor Manuel BELGRANO en sus aspectos civiles y militares a cuyo fin el Instituto hará publicaciones y organizará cursos y conferencias en su sede y en establecimientos educacionales, civiles, militares y centros de cultura del país.
c) La colaboración con las autoridades nacionales, provinciales y municipales y con las instituciones oficiales y privadas a fin de fijar objetivos de la enseñanza de la vida del Prócer como, asimismo, el asesoramiento respecto de la fidelidad histórica en todo lo que se relaciona con la persona del Doctor Manuel BELGRANO.
d) La formación de museos, archivos y registros documentales, bibliográficos, iconográficos, numismáticos, filatélicos, etc.
e) El estudio y el registro de la toponimia y demás denominaciones Belgranianas como así también de efigies, distintivos y emblemas.

ARTICULO 15°.
- Los actos de cualquier naturaleza a ejecutar por el Estado o con participación del mismo relacionados con el General Don Manuel BELGRANO requerirán asesoramiento previo al INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO. Asimismo cuando se trate de actos a realizarse por particulares, instituciones privadas, autoridades, dependencias provinciales y municipales que requieran apoyo financiero o de otro tipo por parte del Estado, será indispensable el asesoramiento previo mencionado.”

(¿Será que hay una verdad sobre Belgrano “que el Estado conoce y que este instituto contribuirá a a inculcar. Para ello se ocupará de la correcta educación de los docentes y los vigilará para que no recaigan en el error. (…) Pero ahora es el Estado el que se pronuncia y convierte el discurso militante en doctrina nacional” como alerta hoy Luis A. Romero?)

Además, el consejo directivo de este instituto de historia cuenta entre sus miembros al LIC. MANUEL BELGRANO (descendiente del mismísimo Belgrano) pero también a “historiadores” como el General Brigadier “VGM” CARLOS MARIA MARTURET, el Brigadier Mayor (R) LIC. JUAN CARLOS ALBANESE, el Coronel (R) DR. GUILLERMO J. MONTENEGRO y el Arquitecto CARLOS MORENO.
Más detalles

 

Veamos ahora más coincidencias en el INSTITUTO NACIONAL BROWNIANO.
“Presidente: Capitán Navío (R) Jorge Rolando Bergallo”
“El 18 de diciembre de 1996, por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, fue elevado a la categoría de Instituto Nacional, pasando al ámbito de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.
“Su actividad es de carácter histórico patriótico. Cumple sus fines por medio de la investigación y la exposición de la vida y la obra del Almirante Brown, de sus colaboradores y subordinados; la divulgación de la historia de la Armada Argentina; el estudio y la difusión de los intereses marítimos y fluviales argentinos, circunscriptos a sus aspectos históricos.”

Sus últimos presidentes fueron los “historiadores”:
Contraalmirante Horacio RODRÍGUEZ
Contraalmirante Carlos Alfredo VAIHINGER
Vicealmirante Oscar Carlos ALBINO
Capitán de Navío Jorge BERGALLO
Más detalles

El Decreto Nº 1486/96 de la Presidencia de la Nación que dispone su creación dice:
“Créase el Instituto Nacional Browniano en el ámbito de la Secretaría de Cultura”
Y su “Artículo 24º: Cuando se lleven a cabo actos a cargo de particulares, instituciones privadas, autoridades, reparticiones públicas, provinciales o municipales que requieran apoyo financiero o de otro tipo por parte del ámbito oficial para su realización, será indispensable solicitar el asesoramiento previo del INSTITUTO NACIONAL BROWNIANO, quien tendrá además intervención necesaria en eventos que organice el Estado Nacional o con participación del mismo, cuando ellos tengan por finalidad exaltar la figura del Almirante Guillermo BROWN.
Carlos S. Menem – Carlos V. Corach.
Más detalles

(¿Se habrá quejado Luis A. Romero de que el Estado menemista “descalifica a los historiadores formados en sus universidades y encomienda el esclarecimiento de la «verdad histórica» a un grupo de personas carentes de calificaciones“?)

 

También contamos con otro instituto que se atreve con los próceres “malditos”, aunque parece que pasó desapercibido para los críticos del Instituto Dorrego:
INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS “JUAN MANUEL DE ROSAS”
Presidente: Dr. Alberto González Arzac

 

Pero no sólo los próceres del siglo XIX tienen un instituto que estudie sus historias, el menemismo también impulsó los estudios sobre los fundadores del peronismo (Para Sarlo, Sábato, Suriano y Romero ¿habrá sido una imposición autoritaria del discurso único peronista?):

INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS EVA PERON
“Fue creado el 23 de septiembre de 1998, por decreto del Poder Ejecutivo de la República Argentina y funciona en el área de la Secretaría de Cultura de la Nación de la Presidencia de la Nación. Se encuentra dedicado a difundir la vida, obra e ideario de María Eva Duarte de Perón; del mismo depende el Museo Evita que se rige por el mismo marco jurídico.”
Más detalles

“Promueve la investigación histórica y los estudios historiográficos referidos a la acción de Eva Perón, y los concernientes a la participación de la mujer en la vida política, económica, social y cultural de nuestro país, actuando en paralelo como centro de recopilación documental y bibliográfico.”
Más detalles

 

Ahora pasamos de Eva Perón a su esposo:
INSTITUTO NACIONAL JUAN DOMINGO PERÓN
“El Instituto Nacional “Juan Domingo Perón” de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas fue creado el 26 de abril de 1995, en la decisión de “declarar de interés nacional el estudio e investigación de la vida y obra del Tte. Gral. Juan Domingo Perón”, quien fue democráticamente elegido para gobernar el país por tres períodos presidenciales, y cuya vigencia política ha signado definitivamente los últimos sesenta años de la historia argentina.

Esta institución se propone el intercambio académico de excelencia, dentro de un marco pluralista. Para ello, ha estado reuniendo a los mejores especialistas, de diversas ideologías, en distintas disciplinas.”

Las autoridades son también notables “historiadores de la Academia” como veremos:
AUTORIDADES Y FUNCIONES
Secretario General
Diputado Nacional Lorenzo A. Pepe (m.c.)

Miembros de la Comisión Permanente del 2003

Jesús A. Blanco, Antonio Francisco Cafiero, Oscar J. Castellucci, José María Castiñeira de Dios, Fermín Chávez, Roberto Di Sandro, Nélida A. Domínguez de De Miguel, Carlos A. Juárez, Ricardo Obregón Cano, Hipólito Jesús Paz, Lorenzo Antonio Pepe, Esther A. P. A. de Pérez Pardo, Manuel Quindimil, Ángel Federico Robledo, Alberto Luis Rocamora, Lecio L. Romero, Irma Roy, Juan José Taccone, Ernesto J. Tenenbaum.”

Nuevamente los críticos del Instituto Dorrego estuvieron distraídos, esta vez durante todo el menemismo…
Más detalles

 

Otro baluarte de la historiografía nacional es el instituto dedicado al Gran Libertador, cuya historiografía está muy bien custodiada por un “batallón” de “historiadores” de fuste:

INSTITUTO NACIONAL SANMARTINIANO
Presidente: Gral. (RE) Diego Alejandro Soria

Presidentes del Instituto Nacional Sanmartiniano
Cnl. D. Bartolomé Descalzo (27/6/1945 al 13/5/1950)
Prof. D. José María Castiñeira de Dios (14/8/1950 al 6/9/1952)
Cap. Frag. D. Jacinto R. Yaben (4/10/1952 al 1/11/1955)
Grl. Br. D. Ernesto Florit (25/2/1957 al 5/10/1965)
Grl. Br. D. Carlos A. Salas (5/9/1967 al 4/9/1970)
Grl. Div. D. Joaquín Aguilar Pinedo (25/2/1977 al 5/12/1983)
Grl. Br. D. Manuel A. Laprida (20/9/1984 al 24/10/1989)
Grl. Div. D. Toms Sánchez de Bustamante (26/10/1989 al 30/7/91)
Grl. Br. D. Diego Alejandro Soria (1/2/1992 al presente)

(No recuerdo haber leído una crítica porque ninguno de estos miembros sea “reconocido, o simplemente conocido, en el ámbito de los historiadores profesionales“.)

“Objetivos Generales:
Desarrollar la investigación histórica y estudios históricos, críticos, filosóficos, militares, políticos, con respecto a la personalidad, y la acción pública y privada del prócer y sus colaboradores.
Propender a la difusión del conocimiento de la vida, personalidad e ideario del Libertador General Don José de San Martín, en sus aspectos militares y especialmente morales y civiles, y su proyección democrática; a través de actividades didácticas y mediante la enseñanza dirigida al público en general, y especialmente a la juventud estudiantil.
Organizar cursos y conferencias en distintas disciplinas, música, artes plásticas, radio, cine, videos, literatura y por toda forma de difusión. En su sede, en establecimientos educacionales, militares, civiles y en centros de cultura de todo el país.
Colaborar con las autoridades nacionales, provinciales, municipales e instituciones oficiales y privadas, con el fin de fijar los objetivos de la enseñanza histórica del prócer dentro y fuera del país; asimismo asesorarlas respecto de la fidelidad histórica de cuanto se relacione con la personalidad del General San Martín.
Realizar publicaciones y artículos periodísticos a fin de difundir el conocimiento de la vida, personalidad e ideario del Libertador General Don José de San Martín.
Coordinar las Asociaciones Culturales Sanmartinianas y los Institutos Sanmartinianos, y promover la fundación de nuevas Asociaciones Culturales Sanmartinianas.
Responder, asesorar y orientar a estudiosos y docentes que consulten la Biblioteca Institucional. Colaborar con historiadores e investigadores históricos que se acercan a la Biblioteca en la sede del Instituto Nacional Sanmartiniano.”
Más detalles

(Es decir que este instituto estatal posee el metro patrón de todo lo referido al Padre de la Patria. ¿Se habrá quejado Beatriz Sarlo de que este instituto de doctrina oficial sanmartiniana “podría convertirse en un rincón arcaico y polvoriento. Pero también podría ser un centro que irradie su “historia” a la escuela”?)

 

Hasta nuestro paladín de la aviación tiene su propio instituto:
INSTITUTO NACIONAL NEWBERIANO
Presidente: Lic. Salvador Roberto Martínez

 

Y en pleno gobierno peronista de Néstor Kirchner se creó un instituto para el estudio y exaltación del mayor radical de la historia (¿intento K de cooptar a don Hipólito?):

INSTITUTO NACIONAL YRIGOYENEANO
Consejo Directivo del Instituto Nacional Yrigoyeneano (2006 – 2009)

Sus reconocidos “historiadores” miembros son:

Presidente: VÍCTOR HIPÓLITO MARTÍNEZ
Vicepresidente: DIEGO ALBERTO BAROVERO
Secretario General: FERNANDO M. BLANCO MUIÑO
Secretario de Actas: MIGUEL ANGEL MIERES
Tesorero: PABLO EDUARDO DIAZ
Protesorero: ALBERTO GONZALEZ ARZAC
Vocales Titulares: JORGE REINALDO VANOSSI, RENZO R. BREGLIA, FIZ ANTONIO FERNANDEZ. MIGUEL ANGEL ESPECHE GIL, GUILLERMO HORACIO GASIÓ, OSVALDO ALVAREZ GUERRERO
Vocales suplentes: RUBÉN LÓPEZ CABANILLAS, ROBERTO CORNE
Más detalles

Fue creado por la Ley 26.040 del 2005 (por el Presidente Néstor Kirchner), y veamos de qué tratan algunos artículos:
“ARTICULO 2º — Fíjase como finalidad primordial del Instituto Nacional Yrigoyeneano la investigación, la enseñanza, la exaltación, el estudio, la ponderación, la promoción y la difusión de la personalidad del doctor Hipólito Yrigoyen y su obra.

ARTICULO 3º — Fíjase como competencia del Instituto Nacional Yrigoyeneano:
a) La investigación y los estudios historiográficos, críticos, filosóficos, sociales, jurídicos y políticos referidos a la acción pública y privada del doctor Hipólito Yrigoyen y su época.
b) La difusión del conocimiento popular de la vida, personalidad e ideario del doctor Hipólito Yrigoyen, a cuyo fin, el Instituto hará publicaciones, organizará eventos culturales, seminarios, congresos, jornadas y reuniones académicas y de investigación, tanto en su sede como en establecimientos educacionales, civiles, militares y centros de cultura del país.
c) La colaboración con las autoridades nacionales, provinciales y municipales y con las instituciones de enseñanza oficiales y privadas, para enseñar los objetivos básicos que debe orientar la docencia para el mejor aprovechamiento y comprensión de la obra y el pensamiento del doctor Hipólito Yrigoyen, como asimismo el asesoramiento respecto de la fidelidad histórica en todo lo que se relacione con la personalidad del prócer.
d) La formación de museos, archivos y registros documentales, biográficos, bibliográficos, iconográficos, numismáticos, filatélicos, etc., como así también la realización de cursos literarios, históricos, musicales, etc., referidos a la obra del doctor Hipólito Yrigoyen, pudiendo entregar distinciones dentro y fuera del país.
e) La cooperación con autoridades, instituciones y personas respecto del contexto histórico y de la conservación y seguridad de los establecimientos, edificios, lugares históricos, obras de arte y demás elementos rescatados o que se recuperen en el futuro vinculados con la vida y obra del doctor Hipólito Yrigoyen.
f) El estudio y registro de la toponimia y demás denominaciones relacionadas con el doctor Hipólito Yrigoyen, como así también todo lo referente a efigies, distintivos y emblemas.
g) La actuación como ámbito de concentración del material documental existente en el país y en el exterior vinculado con la vida, obra e ideario del doctor Hipólito Yrigoyen funcionando a la vez como banco de datos, archivo gráfico, biblioteca, hemeroteca, cinemateca, videoteca y museo.
h) La realización de estudios, investigaciones, cursos, conferencias, seminarios, publicaciones, etc., acerca de la acción pública y privada del mencionado.

ARTICULO 5º — Cuando se lleven a cabo actos a cargo de particulares, instituciones privadas, autoridades, reparticiones públicas, nacionales, provinciales o municipales que requieran apoyo financiero o de otro tipo por parte del ámbito oficial para su realización, será indispensable solicitar el asesoramiento previo del Instituto Nacional Yrigoyeneano, el cual tendrá además intervención necesaria en eventos que organice el Estado nacional o con participación del mismo.”
(Parece que el kirchnerismo también intenta apoderarse de la historia radical, pero los indignados críticos del Inatituto Dorrego tampoco se dieron cuenta…)
Más detalles

 

Uno más y no jodemos más…:

MUSEO CASA DE RICARDO ROJAS
Directora a/c: Prof. Laura Pellegrini

Más detalles

 

Como vimos, ni la creación de un instituto de estudios históricos ni el texto del “polémico” decreto de la Presidenta Fernández son nada original, sino que cumplen con las especificaciones de rutina en todos estos casos, incluso en el carácter de los miembros designados, que, como vimos en todos los casos no son siempre prestigiosos historiadores de la Academia precisamente… aunque esto no pareció preocupar a los custodios de la pureza de la Historia argentina, como sí les preocupó que haya sido este gobierno el autor del “polémico” decreto, y que además se trate de un instituto revisionista.

 

3 Críticas al revisionismo histórico.

La ensayista (y no historiadora) Beatriz Sarlo impugnó la corriente revisionista de la historia porque “su versión del pasado es simple, con malos y buenos, elites y masas, pueblos y oligarquías enfrentados en una wagneriana guerra prolongada. Todo es fácil de leer. Comparados con una página de Tulio Halperin Donghi (nuestro historiador máximo según las más variadas opiniones), diez libros revisionistas actuales suenan tan sencillos como una canción alpina”.

Otros historiadores esgrimieron críticas similares: “El enfoque maniqueo que el instituto adopta no admite la duda y la interrogación, que constituyen las bases para construir, sí, saber científico“. Para Sábato, Suriano y Lobato, “a través de esta medida, el Gobierno revela su voluntad de imponer una forma de hacer historia que responda a una sola perspectiva; se desconoce así no solamente cómo funciona esta disciplina científica, sino también un principio crucial para una sociedad democrática: la vigencia de una pluralidad de interpretaciones sobre su pasado“. A su vez, advirtieron que “se avanza hacia la imposición del pensamiento único, una verdadera historia oficial“.

Ante esto Hernán Brienza aclaró que “el Estado no elige una sola visión, garantiza que hay una visión que no estaba presente hasta ahora. Ni el Instituto Sanmartiniano, ni el Belgraniano, ni las universidades tienen una marca revisionista; por lo tanto, la presidenta no hizo otra cosa que ampliar la oferta de investigación histórica, democratizarla. (…) El objetivo es buscar un camino de investigación diferente al que trabajan las otras formas de analizar o de acceder a la historia, como la academia, la universidad, los historiadores ligados con el mitrismo, (…) Es otra forma de mirar la historia, con un anclaje más en lo nacional y lo popular en el análisis”.

Como vemos, el revisionismo no es ni algo nuevo, nacido de una noche de insomnio de la presidenta, ni algo viejo y perimido. El tema es que nunca fue aceptado por la Academia o adoptado por las universidades. Debió conformarse con transitar los suburbios de la cultura dominante. Fue un paria, un desclasado, un despreciado por el Estado hasta que se creó el Instituto Dorrego, que, además, lo extiendo a la historia de toda Iberoamérica.

Y ahora sí podemos decir que el debate que se abrió es más de fondo que de forma: es un debate político y de actualidad. Veamos por qué:

 

4 Pelea de Fondo: la discusión por el relato histórico.

Uno de los propósitos del nuevo instituto es estudiar a los caudillos del interior, a quienes la historia oficial o “seria” trata como personajes secundarios, a los hijos de la “barbarie”.

Desde el comienzo se intentó cuestionar inútilmente la versión mitrista de la historia, baluarte de la historiografía argentina pero no exenta de un sesgo autoritario, escrita en períodos donde la oposición había sido callada -y asesinada-, por eso se la impuso como visión única, obligatoria y uniforme en todo el país… (salvo la que se divulgaba de boca en boca y en textos subalternos, y que perduró hasta que el revisionismo la recogió y la valorizó). Hasta el mismo Bartolomé Mitre lo admite en privado, en una carta a Vicente Fidel López confiesa: “Los dos, usted y yo, hemos tenido la misma predilección por las grandes figuras y las mismas repulsiones contra los bárbaros desorganizadores como Artigas, a quienes hemos enterrado históricamente.” (Ernesto Palacio, “La Historia Falsificada“. Editorial Independencia. Bs. As. 1981, pág. 68/69)

Esa visión hegemónica de la historia, Mitre se aseguró de que perdurara junto con su ideología portadora con la fundación del diario La Nación (como dijo Homero Manzi de Mitre: “un prócer que se dejó un diario de guardaespaldas“). Y como acota Brienza: “La Nación es el bastión mitrista, de la historia fraguada, contada desde la defensa de los intereses de la Sociedad Rural, de los que hicieron la Guerra del Paraguay. Hay una clara intención de intentar sostener los privilegios de esa historia”.

Lo que se vislumbra detrás de las críticas al nuevo instituto es la disputa por el poder de la palabra en la sociedad: la clase dominante (representada en este caso por las plumas del diario La Nación) no se resigna a que el pueblo sea quien gobierne y que además pretenda dar su versión de algunos hechos históricos. En definitiva, que a través del estado democrático haga uso de su derecho a revisitar la historia y esbozar su versión, y mucho menos que la constituya en un corpus con rango académico, más allá del éxito de ventas en librerías o en pantallas de TV o cine. Como decía hace tiempo un tal Carlos Marx: “Las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de la clase dominante“, y la manera de enfocar la historia es un ejemplo de ello.

Pero, por supuesto, este debate no es nuevo, ya en 1973 la revista Crisis preguntaba a distintas personalidades de la historia y la cultura: ¿Se enseña en la Argentina la historia real del país? Veamos algunas de aquellas respuestas.

Ana Lía Payro respondía:
“La que sí está escrita es la que se enseña en los tres niveles del sistema educativo, plasmada por los vencedores de Pavón, aquellos que van a liquidar a sangre y fuego a las montoneras federales y que serán los artífices del genocidio de la guerra de la Triple Alianza.
La “civilización” posibilitaba las bases de la dominación; era el puerto, las ciudades del litoral, la burguesía comercial, los terratenientes y los ganaderos, los “doctores”. Era los ferrocarriles y sobre todo los remingtons que derrotaron la resistencia popular del interior. Ésta era la “barbarie”, los gauchos, los indios, las montoneras, la defensa de la soberanía en la Vuelta de Obligado…
Este sistema de valores es el que conforma la historia que escriben los vencedores: la que Bartolomé Mitre sanciona no sólo como en La Historia de Belgrano y en La Historia de San Martín , sino también a través de una prédica de casi cien años en La Nación , expresión misma del liberalismo oligárquico.
Pero no fueron sólo los libros o el periodismo, ellos no hubieran podido cimentar la fortaleza inexpugnable de la ideología liberal-oligárquica y la vigencia de sus contenidos en la conciencia, sobre todo, de los sectores medios del país. Era el control que el Estado oligárquico ejercía sobre la enseñanza.
Ana Lía Payro (1938). Codirectora del Instituto de Investigaciones Históricas “Diego L. Molinari” de la F. F. y L. y profesora titular de Introducción a la Historia.

A su vez, Rodolfo Puiggrós respondía:
“La historia argentina, partiendo de esta concepción racista positivista, dividió el pasado en civilización y barbarie. Civilización era lo que venía de Europa; barbarie era lo que pertenecía a nuestro país, lo autóctono.
La historia es indispensable para el político de nuestros días. Un político que no conoce la historia de su país es simplemente un politicastro de comité. Debe conocerla porque la historia es una ciencia y además porque no se puede, como pretendía la gente del 53 al 80, borrar el pasado.
Rodolfo Puiggrós (1906). Escritor, periodista, ex – rector de la Universidad de Buenos Aires.

Jorge Abelardo Ramos respondía:
“La enseñanza de la historia en la Argentina -como en cualquier país- satisface una necesidad específica de las clases dominantes. Para consolidar los privilegios del presente, dichas clases necesitan fijar en la conciencia colectiva una visión particular del pasado que justifique tales privilegios. No es un azar que Rivadavia haya sido juzgado durante más de un siglo como la figura paradigmática de la historia nacional. Representante de los importadores ingleses, socio de la Casa Hullet de Londres, enemigo de Facundo, adversario tenaz de las quimeras sudamericanas de San Martín y Bolívar, Don Bernardino es el responsable, junto con Manuel García, de la capitulación ante la Corte Brasileña.
El ideal de cultura de tales instituciones se personificaba en Sarmiento y Rivadavia, asesino de gauchos el primero y hombre de la burguesía comercial porteña el otro. De alguna manera, las clases medias del litoral admitieron esa versión portuaria de la historia porque su situación en la semicolonia la vinculaba hasta cierto punto a una alianza de hecho con la oligarquía terrateniente.
(…) Creo que sólo el revisionismo socialista ha logrado acercarse a una concepción nacional de la historia argentina, no sólo por descubrir la oculta trama de su estructura económica y social sino ante todo por ver en ella un fragmento insular de la nación latinoamericana inconclusa.”
Jorge Abelardo Ramos. Político e historiador.

José Luis Romero (padre de Luis Alberto Romero) respondía:
“Si se tratara de condensar en una frase mi respuesta, bastaría decir que la historia se enseña muy mal en todos los grados de la enseñanza. Pero me apresuro a agregar que la culpa no es de los maestros y los profesores: es de la ciencia histórica misma, cuya estructura epistemológica y cuyas peculiaridades generales plantean problemas graves y casi insolubles.
El primero y más grave es que, a diferencia de la botánica o la física, la historia se enseña con una intención muy marcada. Esta intencionalidad puede ser genérica, pero a veces es también específica y se relaciona con problemas políticos, tanto en el sentido más extenso de la palabra y -más noble-, como en el más estrecho y con frecuencia más mezquino. Tanto en la escuela primaria como en la secundaria la historia no se enseña como una ciencia sino como una disciplina destinada a crear, o a fortalecer, o a negar, una imagen del pasado que conviene a la orientación predominante. Y esto ha ocurrido siempre, porque la historia es la conciencia viva de la humanidad y de cada una de sus comunidades, y nadie podría prescindir de su apoyo para defender su propia imagen y su propio proyecto de vida.
La historia es comprensión, y su enseñanza debe proporcionar los elementos para alcanzarla. Con eso se modera el riesgo inevitable del maniqueísmo.”
José Luis Romero. Doctor en Historia, ex-rector de la Universidad de Buenos Aires.

Vicente Sierra respondía:
“La historia no sólo es mal enseñada, sino que lo que se enseña es mala historia. Los motivos son diversos. No se puede enseñar bien lo que se ha aprendido mal.
Si se analiza el desarrollo de la idea liberal, aparece como factor básico de la doctrina el ingrediente histórico. La historia se presenta como la sustancia de la ideología liberal. Ello determina que Historia y Doctrina se confundan. A partir de ahí, como acota Dilthey, “La lucha por la interpretación de la historia universal acompañará en adelante a todas las luchas por la determinación del futuro; éstas no podrán efectuarse sin aquélla”. Tanto en liberales como en marxistas, se advierte que las luchas ideológicas provocan el riesgo de que la verdad histórica se oscurezca por las tendencias que corresponden a las ideologías.
Durante el siglo pasado los historiadores de todos los países europeos cayeron en el mismo desliz científico, consistente en hacer de la historia un campo de ensayos y formación del régimen representativo. Esa historiografía sólo considera hechos históricos a aquellos que sirvieron para la implantación y el desarrollo de la sociedad liberal, así como, para Marx, la historia es el campo de ensayos y formación que conduce al comunismo. (…) Lo que en la escuela argentina se enseña no es Historia; apenas si es un no siempre atractivo anecdotario… y muchas veces falso.”
Vicente Sierra. Profesor fundador de la Universidad del Salvador y director de la Escuela de Historia. Doctor Honoris Causa en Historia.

 

Esa disputa por producir el relato histórico ya se produjo en el siglo XIX, cuando Mitre y su generación se apropió de la palabra e impuso su versión de la historia del país. Pero quienes denuncian al gobierno de pretender “dictar doctrina” bajo el disfraz de la historia, nunca reconocerían que eso fue lo que hicieron Mitre y sus contemporáneos y siguen haciendo hoy sus seguidores más fervientes. Como bien postula la socióloga María Pía López : “Las sociedades requieren la narrativa del pasado. Ya sea bajo la forma de memoria, de símbolos comunes, de relatos escolares o de texturas míticas. Lo sabía Mitre cuando participa de la Galería de celebridades argentinas e impulsa una suerte de santoral patriótico, destinado a una pedagogía cívica y, a la vez, a una división maniquea de lo moral y lo inmoral.
Mitre cultiva la reticencia, probablemente más efectiva. Mientras hace el ademán de sustentarse en los datos y documentos.
El revisionismo se desplegó discutiendo esa presunta relación y señalando hasta qué punto era un sendero cargado de omisiones y malinterpretaciones. La discusión acerca de la pérdida, en algún cajón del escritorio de Mitre, de la copia de un Plan de operaciones para el Río de la Plata que habría escrito Mariano Moreno, ponía en escena el procedimiento para constituir una historia ejemplar”.
Más detalles

También es necesario aclarar, como lo hace el historiador Enrique Manson : “Más allá de que está claro que no se trata de la imposición de una versión dogmática de nuestro pasado, tampoco tiene mucha seriedad la pretensión de objetividad de una interpretación desarrollada en tiempos en que se imponía –muchas veces, como en Pavón y en Cañada de Gómez− por la fuerza de los Remington, derramando la sangre de los gauchos que sólo eso tenían, para Sarmiento, de seres humanos. No fue muy objetiva la argumentación utilizada para condenar a Juan Manuel de Rosas. “Si el juicio de Rosas lo librásemos al fallo de la historia”, decía Nicolás Albarellos al fundamentar la ley que lo declaraba reo de lesa patria, “no conseguiremos que sea condenado como tirano, y sí, tal vez, que fuese en ella el más grande y glorioso de los argentinos… Juicios como estos no deben dejarse a la historia. ¿Qué se dirá, qué se podrá decir, cuando se viere que la Inglaterra le ha devuelto sus cañones y saludado su pabellón manchado con sangre inocente con la salva de 21 cañonazos?… ¿Que el valiente general Brown, el héroe de la marina de Guerra de la Independencia, era el almirante que defendió los derechos de Rosas? ¿Que el general San Martín, el padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grandioso legándole su espada? ¿Se creerá dentro de 20 años, o 50, todo cuanto digamos contra el monstruo, si no lo marcamos con una sanción legislativa para que ni siquiera quede marcado por nosotros, voz del pueblo soberano? Se dirá que no ha sido un tirano; lejos de ello ha sido un gran hombre. ¡¡Ese monstruo, señor!!” (Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de Buenos Aires, año 1857, sesión del 1 de julio)
Más detalles

 

Cada época o período histórico relee la historia, la analiza de acuerdo con su presente. Así fue cuando nuestra sociedad se libró del oprobio de la dictadura en 1983. La democracia fue vista como un nuevo valor a conservar, a profundizar, igual que los derechos humanos, y de la misma manera se releyó la historia, se resignificaron hechos y personajes de la misma, e incluso la Academia y la Universidad releyeron también la historia en consonancia con los nuevos aires, y nadie puso el grito en el cielo. Como señala el historiador Sergio Wischñevsky: “La supuesta cientificidad que se autoasigna el discurso historiográfico que se abrió paso desde 1984 y hoy es hegemónico, aunque no exclusivo, en las universidades nacionales y en el Conicet, es una vieja coartada para ocultar posturas políticas y juegos de poder interno. Es esconderse detrás de la ciencia para negarle derecho a la existencia a discursos opuestos. La abrumadora mayoría de los textos escolares que se producen para el ámbito educativo abrevan en historiadores de esta procedencia”.
Nota completa

Por eso, después del apoliticismo militante de los noventa, de la debacle del neoliberalismo, de los sucesos del 2001, de la inédita recuperación económica y social de este siglo, con la ruptura con el pensamiento único y la ortodoxia económica, más el denso presente que vive toda Latinoamérica tanto social como políticamente, la creación de nuevas organizaciones multilaterales (Mercosur, Unasur, CELAC), más nuevos paradigmas que surgen y viejos que caen, las inesperadas crisis que surgen en los países menos pensados, etc., suena lógico que la sociedad se replantee su visión de la realidad, y con ella la de su propia historia. Y por eso no debe sorprendernos que desde el Estado se promueva el debate histórico aportando una nueva herramienta (una más entre otras) como es este instituto Dorrego. Pero así también se explica la reacción virulenta y la descalificación gratuita que se enarbolan desde el establishment cultural y la intelligentzia academicista (como señaló Araceli Bellota: “las críticas no vienen de la Universidad de Buenos Aires, sino que sólo se trata de la reacción de un sector de esa casa liderado por Luis Alberto Romero”) contra un nuevo instituto que tan sólo pretende ampliar el debate sobre la historia (y por ello también sobre el presente y el futuro) que la sociedad ya está sosteniendo, y proveerla de más datos y herramientas para enriquecerlo. Lo sorprendente no es que haya habido tal reacción de la derecha liberal y los medios afines, sino que lo sorprendente hubiese sido que no haya habido reacción, sabiendo qué símbolos, relatos, panteones heróicos e ideologías hay en juego. Una cosa es que un sector de la sociedad gane las elecciones un par de veces, que abale un rumbo económico, un modelo de país o determinados representantes para que los gobiernen, pero otra distinta es que quiera releer la historia del país partiendo de este presente inédito, y mucho menos que intente reescribirla: eso para algunos “intelectuales” ya es demasiado. Es mejor que los caudillos sigan bien muertos, que el panteón nacional siga como está, que Lavalle siga siendo una calle importante de la ciudad capital y que Dorrego siga fusilado… Y si vuelve en forma de refrescante fuente de estudios históricos, se lo fusila de nuevo: no sea cosa que finalmente conozcamos a fondo lo que pensaban realmente los próceres “secundarios”, los caudillos del siglo XIX o del siglo XX, el pueblo que los seguía y los intelectuales que los explicaban, y terminemos encontrando semejanzas con los personajes del presente o con nosotros mismos…

Y si de historia y democracia hablamos, veamos ahora lo que un prestigioso personaje histórico, contemporáneo al mitrismo, decía al respecto:

Los caudillos son la democracia. Como el producto no es agradable los demócratas lo atribuyen a la democracia bárbara. ¿cuál es esta?, la democracia del pueblo más numeroso y menos instruido y rico, antítesis, de la democracia en línea, que es minoría en América más que en Europa, luego los caudillos son los representantes más naturales de la democracia de Sudamérica, como es ella es pobre, atrasada, e indigente. Solamente que ellos (Sarmiento y Mitre) quieren reemplazar a los caudillos de poncho por los caudillos de frac. Quieren reemplazar la democracia de las multitudes de las campañas por la democracia del pueblo notable y decente de las ciudades, es decir, las mayorías por las minorías populares, la democracia que es democracia por la democracia que es oligarquía.”
Juan Bautista Alberdi, del libro Grandes y pequeños hombres del Plata. Edit. Fernández Blanco. Bs. As. 1962

 

Democracia, pueblo, mayoría y “opinión pública”.

Despejadas ya las dudas (si es que alguna vez las hubo) sobre quién debe gobernar en los próximos cuatro años es quizá hora ya de aclarar algunas verdades de perogrullo que parece que algunos encumbrados editorialistas u opinólogos parecen ignorar. Desde este espacio este humilde servidor público se atreve a cuestionar ciertas afirmaciones que parecen querer nublar el debate actual. Para no derivarnos por senderos sinuosos vayamos a los conceptos básicos de la democracia. Cualquiera sabe que el gobierno debe ser ejercido por el partido que el pueblo ha elegido en comicios libres y secretos, lo que le da legitimidad y poder democrático para tomar las medidas que considere convenientes para cumplir con su programa de gobierno. Al momento de las elecciones cada partido expone sus promesas o intenciones para que el pueblo, único soberano escoja uno y le dé el triunfo. Como el pueblo no es uno solo, quien obtenga la mayoría es el que debe gobernar, y ejecutar lo que expuso ante la ciudadanía. Si el ganador no estaba gobernando, la opinión de sus votantes puede tener diversas interpretaciones, y sólo con el transcurso del tiempo se verá el grado de acuerdo que hay entre el soberano y sus representantes; pero si, como en el caso de Cristina Fernández, su partido ya gobernó por dos períodos está claro cuál ha sido el mandato de sus votantes, no hay sorpresa, período de prueba ni exámenes que dar: el modelo de país es harto conocido y ha sido ratificado por el electorado, por lo que las líneas que debe seguir el nuevo gobierno están claras, para quienes asuman en diciembre, para quienes lo votaron y para quienes no lo hicieron. No hay dudas ni segundas interpretaciones al respecto… Sin embargo, desde algunos medios se tratan de reflotar dudas, miedos infundados, amenazas perimidas, intenciones “encubiertas” de gobernantes, segundas interpretaciones sobre el rumbo elegido y priorizar sus propios modelos, valores o ideologías por sobre las del soberano que dio su veredicto el 23 de octubre. Nada nuevo bajo el sol, ya se vieron las mismas maniobras para condicionar al débil gobierno elegido en 2003 por sólo el 22% de los votos (diario La Nación ), o los intentos de Magnetto de evitar que  fuera Cristina Fernández la candidata en 2007, según contó el mismo Kirchner por televisión. O, siendo ya presidenta, la feroz embestida de 2008 y 2009 contra la voluntad oficial de cumplir con su plan de gobierno, profundizada luego del exiguo triunfo kirchnerista en los comicios de 2009. La cima de esta embestida para “fijar la agenda” política se patentizó apenas dos horas después de la muerte de Néstor Kirchner, cuando desde La Nación Rosendo Fraga le fijaba el programa que debía seguir a su viuda. Como sabemos, ambos gobiernos kirchneristas remontaron saludablemente estas campañas y pudieron cumplir bastante bien con su programa de gobierno, el que fue ratificado en 2007 y 2011 con cada vez más cantidad de votos. Sin embargo, nuevamente hoy aquellos opinólogos y editorialistas vuelven a la carga para imponernos sus prioridades, intereses, rumbo correcto del gobierno y, aunque parezca mentira ¡hasta sus interpretaciones de la voluntad popular! No sólo cuestionan las medidas tomadas por este gobierno sino el rumbo que se intuye que tomará el próximo gobierno de Cristina Fernández, tanto la forma como el fondo del mismo, que por otra parte fueron ratificadas por el soberano con el 54% de sus votos. Y ahí radica el tema a debatir: ¿qué piensa el pueblo? ¿Qué pidió el soberano que se haga en los próximos cuatro años? ¿Le importa a alguien lo que piensa el pueblo en una democracia? ¿Vox populi, vox dei?

Para simplificar el debate (quizá demasiado) propongo dividir las opiniones en dos posiciones: por un lado los voceros “fraternalistas” (denostados como “populistas”), quienes priorizan la voluntad expresa del pueblo soberano tanto en el voto como en sus derivados: la participación y movilización popular, y por el otro los exégetas “paternalistas” (denostados como autoritarios), quienes priorizan la deducción del mensaje popular hecha por los “expertos”, interpretando el voto del pueblo o describiendo las razones del mismo y predicando su significado de acuerdo a su propia opinión “ilustrada”, pregonada en la llamada “opinión pública”. Los primeros contemplarían el mensaje que sube desde la base de la sociedad cada dos años o en cada manifestación o movilización organizadas, considerando a todos sus miembros como iguales, mientras los segundos atenderían el mensaje que surje desde la opinión pública: los análisis de los medios y sus editoriales interpretando la voluntad popular, considerando a quienes no pertenecen a esa esfera como incapaces de explicitar su voluntad más allá de las frías cifras de los comicios.

Para zanjar esta dicotomía, sería interesante conocer de primera mano la opinión del soberano (todos nosotros), pero principalmente la de la mayoría, y recién entonces respetarla y velar porque el gobierno la siga fielmente porque, como bien dice don Mariano Grondona “La democracia es el poder del pueblo. Pero es rarísimo que el pueblo se exprese en forma unánime. Si cada vez que votamos lo hiciéramos en forma unánime, no habría problema en la interpretación de la democracia. El problema subsiste cuando hay una mayoría y una o varias minorías. Pericles, el gran estadista ateniense, fue el primero en definir la democracia al decir que, en ella, “los más importan más que los menos”. Con esta frase, Pericles sustituyó el principio de la unanimidad por otro más a mano: el principio mayoritario”. (Mariano Grondona. Hasta aquí llegan mis coincidencias con este valuarte de la derecha autoritaria, porque en el mismo artículo hace un giro copernicano y termina poniendo en un pie de igualdad el triunfo apabullante del gobierno en octubre con la fuga de capitales, y a los indignados europeos con la compra de dólares, dando un ejemplo claro de lo que es el “paternalismo” republicano antidemocrático.)

Pero hay otros exegetas paternalistas (de izquierda o derecha) que postulan o priorizan las explicaciones de la adhesión del pueblo a un gobierno que recurren a la escenificación, los embelecos o la manipulación política superestructural de la realidad o la percepción popular de la realidad, es decir a una simulación o engaño cotidiano de una sociedad inerme ante el poder del relato oficialista, triunfador de la batalla cultural que se da en la sociedad (Beatriz Sarlo, ampliamente debatido aquí); o denuncian  dádivas, planes sociales, subsidios indiscriminados o el obsequio de colchones, zapatillas o al menos choripanes…

Entonces, sólo a través de la canónica palabra de estos Supremos RepublicanosSumos Sacerdotes (debido a la visión panorámica y sabia de estos exégetas paternalistas) conoceríamos la voluntad de la mayoría, constituida por una masa de pobres o no tanto, ignorantes o desprevenidos que movidos por prebendas y asistencialismo son víctimas de las triquiñuelas y la impostura del poder político de turno. Desde esa perspectiva “paternalista”, las mayorías “siempre eligen equivocadamente pues lo que las caracteriza es la irracionalidad, el corto plazo y la emoción. La minoría “ilustrada” no se deja endulzar por el canto de sirenas de la demagogia”, como bien explica aquí Dante Augusto Palma.  Si esto es verdad, si esto es así, ante la mentira del poder absoluto gubernamental sólo cabe la resistencia de la verdad del pueblo sometido, ante la dictadura del discurso hegemónico sólo cabe la rebelión tras la vanguardia esclarecida: los verdaderos intérpretes de la voluntad popular, los dueños de la verdad pura; y ya no importa realmente averiguar cuál es la opinión popular sino cuál es la interpretación de sus exégetas… Por lo tanto, una sociedad debe priorizar la visión de estos esclarecidos de las minorías siempre derrotadas en el juego “contaminado” de los comicios.
Como vemos, una paso más y se puede justificar la preeminencia de la élite que califique las decisiones del pueblo en materia política, o que por obvias razones condicione, corrija o purifique el voto popular (por ejemplo mediante el sistema de Colegio Electoral); y otro paso en ese sentido y se justifica el voto calificado, basado en la disparidad de “calidad de voto”  entre la masa y la vanguardia o intelligentzia… Es decir que sólo podemos conocer la voluntad popular a través de la mediación de estos Sumos Sacerdotes de la Democracia, expertos decodificadores del mensaje del soberano, impolutos interpretadores de la democracia, la república y la voz popular.

Pero para conocer cuál es realmente la voluntad del pueblo, cuál es su mensaje, lo mejor es preguntárselo directamente a él y contextualizarlo con el resultado de los comicios. Y eso es lo que ya se ha hecho, y lo que pasaremos a revisar ahora. Veamos:
Informa Martín Granovsky en un interesante artículo que: “En el estudio sobre los argentinos y la política de Ibarómetro se destaca un cuadro: el que mide los valores sociales sobre temas concretos.
El 76,5 por ciento de los consultados quiere un rol activo del Estado en la economía, el 66,8 está de acuerdo en establecer alianzas con naciones de América latina, el 65 por ciento cree que deben continuar los juicios por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, el 63,7 por ciento valora la igualdad y el mismo porcentaje apoya la Ley de Matrimonio Igualitario.
 (…) los temas integran la batería de estrategias oficiales y forman parte de la comunicación diaria de Cristina Fernández de Kirchner.
Pero en las elecciones del 23 de octubre la fórmula Cristina Kirchner-Amado Boudou obtuvo el 54,11 por ciento de los votos. Si se compara esa cifra con las del estudio, la conclusión es que el consenso sobre el rol del Estado o los juicios es amplio y excede a los votantes del Frente para la Victoria.
En el capítulo de los valores, el sondeo coincide en el grueso con otros dos trabajos anteriores.
El último lo publicó este diario el 25 de octubre último y fue producido por el Centro de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
Estaba de acuerdo con los juicios el 80 por ciento. Con la presencia de los gendarmes en la calle, el 79. Con la entrega de netbooks a estudiantes, el 74. Con el matrimonio igualitario, el 71. Con la Asignación Universal por Hijo, el 67. El 59 por ciento dijo apoyar la estatización de las jubilaciones, el 54 la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la misma cifra las retenciones, el 52 los subsidios a los servicios públicos y un porcentaje idéntico el plan Fútbol para Todos.
El sociólogo Eduardo Fidanza, director de Poliarquía, una consultora no contratada por el oficialismo, escribió en La Nación el 19 de agosto, cinco días después de las primarias obligatorias, que jugaron a favor del Gobierno “ocupación, salario y consumo, tres factores que inciden en la vida cotidiana del votante”. También señaló que “existe evidencia inequívoca de una identificación, relativamente extendida, con algunos temas del discurso oficial referidos al papel del Estado, la política de derechos humanos, las relaciones internacionales y la respuesta a la protesta social”. Agregó que “junto con eso hay que computar la fuerte adhesión que despiertan medidas clave como la estatización de los fondos de pensión y Aerolíneas, la jubilación de las amas de casa –denominada por muchos beneficiarios de sectores populares ‘la jubilación de Cristina’–, la Asignación Universal por Hijo y otros planes sociales”.
Nota completa

También podemos acudir a este otro estudio que nos dice que: “un 52 por ciento de los argentinos dice que la política le interesa, frente a un 47 que afirma que no. Siete de cada diez personas dicen que hablan algunas veces o siempre de política mientras que sólo tres de cada diez afirman que raramente o nunca lo hacen. Sin embargo, en lo concreto, hay mayorías rotundas a favor de un papel activo del Estado, el matrimonio igualitario, el alineamiento con Latinoamérica. Las conclusiones surgen de un estudio de la cultura política actual realizado por la consultora Ibarómetro, que lidera Doris Capurro. El trabajo de Ibarómetro comparó entre 2010 y 2011 tres indicadores que capturan el vínculo que la gente mantiene con la política. Primero, si tienen interés o no; segundo: la frecuencia con la que hablan de política con otras personas y, tercero, su disposición a involucrarse, lo que incluye tratar de convencer a otros, aportar dinero a alguna campaña o incluso participar escribiendo sus posturas por Internet.
Entre 2010 y 2011:
– Los interesados en política pasaron del 39 por ciento a casi el 52 por ciento.
– Los que conversan frecuentemente de política, pasaron del 60 al 66 por ciento.
– Y los que tienen simpatías políticas también pasaron de 38 al 51 por ciento.
“El estudio de 2010 lo hicimos en septiembre, o sea un mes antes de la muerte de Néstor Kirchner. Así que no tomamos el dato en el momento tal vez más caliente, sino antes. Lo que demuestra que el proceso de involucramiento ya venía creciendo. En general, el kirchnerismo produjo un estado de punto de vista, hay fuertes opiniones y un clima de mayor involucramiento. Por eso, es un diagnóstico equivocado decir que el voto por Cristina fue por las mejoras económicas. No es sólo mayor producción de autos, hay opiniones, posiciones políticas”, remarca Ramírez.
En el trabajo de Ibarómetro hay posiciones mayoritarias que marcan el contenido de la politización:
– Tres de cada cuatro personas están de acuerdo en que el Estado debe tener un papel activo en la economía.
– Dos de cada tres coinciden en que se deben consolidar las alianzas con Latinoamérica.
– Dos de cada tres ciudadanos consideran que tienen que continuar los juicios por violaciones contra los derechos humanos.
– También dos de cada tres personas aprueban el matrimonio igualitario.
“Los valores de 2010 ya colocaban a la Argentina en niveles altos de politización –redondea Ramírez–. Los parámetros se miden en distintos países y hay claramente valores más altos en la Argentina que, por ejemplo, en España, otra sociedad que estudiamos en estos años. Pero insisto en que se verifica un crecimiento en muchos países, contradiciendo aquellas profecías de que se vivía el fin de las ideologías. Desde ya que puede haber épocas de politización en reflujo. Hoy por hoy lo real es que la historia sigue abierta.”
Nota completa

Para no abundar, hay otros estudios y explicaciones que confirman con datos y números duros, amplios, verificables e irrebatibles (ver en la segunda parte de esta nota) que en estos últimos seis u ocho años se produjo una sociedad de intereses ideológicos, materiales y simbólicos entre el Frente para la Victoria y la mayoría de los ciudadanos: un diálogo entre dirigentes y dirigidos que da como resultado que el próximo gobierno cuente con un respaldo mayoritario inédito desde 1983 hasta hoy, y tan importante y sólido como su responsabilidad para concretar el mandato popular (un mandato que, luego de lo expuesto, ya conocemos más claramente) y profundizar este modelo de país que fue ratificado por la mayoría de un pueblo muy politizado. Esa mayoría que el gran estadista democrático Pericles priorizaba en una sociedad, al decir que “los más importan más que los menos“.

 

Beatriz Sarlo, la impostura y el método.

La mentira tiene patas cortas pero la verdad puede tardar en llegar, por eso es saludable el ejercicio de la duda, y más aún para quienes cuentan con merecidos títulos y posgrados. Pero este humilde basurero está acostumbrado a revolver en los medios y suele encontrar “expertos” que derrapan y vivos que ocultan. Muchas veces el hecho mismo de leer o escuchar un análisis de una persona prestigiosa nos impide prestar debida atención a cada uno de sus argumentos, frases o conceptos, y nos centramos más en la manera, seguridad al expresarlos y esquema de su “tesis” que en la solidez de su argumentación: la forma prevalece por sobre el fondo en nosotros como receptores, y más aún si no tienen una réplica inmediata, y eso refuerza el valor de sus argumentos, los hace más creíbles… aunque sean falaces.

En el caso de la nota de Beatriz Sarlo en La Nación explicando el triunfo avasallante de Cristina Fernández en los comicios, este humilde servidor público siente como nunca que se dan estas condiciones, y por eso trata de esbozar este humilde análisis (aunque ya hay algunas réplicas a su artículo) porque si de algo sabe este basurero es de recoger y reciclar la basura que pulula por los medios. Por eso, primero repasemos algunos párrafos de su “prestigioso” artículo de análisis político, semiótico y sociológico del resultado electoral, para después rebatir el fundamento de su artículo y finalmente valorar sus argumentos contrastándolos con los de otros ensayistas quizás más avezados en el tema (o al menos con otra visión sobre el mismo).

Dice Beatriz Sarlo en su artículo “Victoriosa autoinvención“:
Pero lo que parecía difícil cuando la popularidad de Cristina Kirchner alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones. La Presidenta Viuda fue la protagonista y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos (…) Después del entierro de Néstor, Cristina Kirchner dispuso casi de inmediato todos los elementos de la puesta en escena y vestuario: su luto, su palidez (…) La Presidenta hizo una actuación de alta escuela, mezcla de vigor y emoción (…) A veces, un flash la asimila a una buena actriz de la televisión representando a una gran mujer política: el mismo empaque de señora que ha bajado a las cosas pero que conserva sus aires; la misma ropa con brillos; un poco de sobreactuación; un poco de distancia y mucho de afectividad. (…) Para no asustar a las capas medias, la Presidenta moderó su retórica. (…) El Gobierno está haciendo inversiones considerables en cultura, cine y televisión, que ofrecen trabajo a guionistas, actores, directores de arte, músicos, fotógrafos.
Hay mucho dinero en juego, flotando por áreas grises, atravesadas por intereses proclives a mecanismos de cooptación, cosas que se dicen a media voz. Pero, a partir de los festejos del Bicentenario, la cultura se convirtió en una pieza orgánica. Se asentó el convencimiento de que con la cultura había mucho para ganar.
Los resultados de estas elecciones presidenciales no se alcanzan sólo con subsidios, miniturismo, bolsas de shopping o plasmas. Juzgar la adhesión al peronismo sólo por motivos económicos siempre le impidió a la oposición descubrir sus verdaderas peculiaridades”.
Nota completa

 

Para empezar, empecemos por el principio… Sarlo fundamenta su ponencia en que “lo que parecía difícil cuando la popularidad de Cristina Kirchner alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones”. Bueno, este humilde servidor público se atreve a afirmar (perdón señora Sarlo) que eso es falso. Quizás la eminente ensayista del diario La Nación no recuerde cuál era la situación política anterior a aquel 27 de octubre del año pasado, aunque lo podría haber averiguado mejor antes de escribir su artículo. O tal vez no creyó necesario corroborar aquel 20% de popularidad que afirma, traicionada por su confianza en su renombre y el merecido prestigio logrado con sus posgrados universitarios en su especialidad, que no es por cierto las ciencias sociales; por supuesto, tampoco lo es la de este humilde basurero, quien recorre diariamente los medios en busca de basura, pero como siempre decimos: “eso es lo que tratamos aquí, de dudar…”, y como dudamos decimos que es falso. Veamos por qué. Antes de la viudez de Cristina Fernández los medios decían:

21 de noviembre de 2009
“La imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se ubica entre el 46 y el 52 por ciento en base a la ponderación de su gestión de gobierno, en tanto que la mayoría de los argentinos tiene expectativas “positivas” para el próximo año, según revela un anticipo de una encuesta realizada por la consultora CEOP.
Roberto Bacman, titular de esa consultora, señaló que “en los últimos meses se está recuperando la imagen de la Presidenta” y que “están apareciendo algunos números sobre imagen que no son los que indican nuestras encuestas”.
“La recuperación de la imagen positiva tiene anclaje en ciertas medidas que tomó el gobierno en los últimos meses, como la asignación universal por hijo, el impulso de la reforma política, o la aprobación de la ley de medios”, señaló Bacman.
En cuanto a la actitud de la gente para el próximo año, arroja un resultado “positivo, por las expectativas de mantener el empleo de la mayoría de los encuestados y de mejora en materia económica”.
Nota completa

3 de junio de 2010
“Analistas destacaron que el nivel de adhesión a la mandataria argentina subió casi diez puntos en los últimos cuatro meses. Sin embargo, todavía se encuentra en un nivel bajo, entre 29% y 36%.
La popularidad de la presidenta argentina Cristina Fernández se recuperó casi 10 puntos en los últimos cuatro meses gracias a la mejora de la economía, revirtiendo una tendencia negativa que registraba desde hace dos años, dijeron analistas políticos a Reuters.
No obstante, observaron que sigue siendo baja -de entre 29% y 36%- y mantener el ritmo de recuperación dependerá de las políticas públicas que adopte de ahora en adelante el gobierno, que no ha gozado de buena aceptación desde la extensa disputa con el sector agrario en el 2008.
“Efectivamente hubo una recuperación y fue rápida. Lo que no queda claro es que haya un cambio de tendencia lo suficientemente fuerte y sustentable”, dijo Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía.
La popularidad de Fernández y de Kirchner registró un cambio positivo desde febrero, cuando la actividad económica comenzó a repuntar tras 2009 en el que se vio perjudicada por la crisis mundial, según los consultados.
La actividad económica del país se expandió en marzo 8,1% interanual, en el séptimo mes de crecimiento consecutivo, según el ente estatal de estadísticas. No crecía a ese ritmo desde julio del 2008.
Antes de la recuperación, 60% de la población decía que no quería a los Kirchner, mientras que 20% decía “que sí” y otro 20% estaba indeciso, explicó Giacobbe, respaldado en sondeos.
Giacobbe y Berensztein coincidieron en que la imagen positiva de Fernández y Kirchner es cercana a 29%, desde 20% anterior.
Mientras que recientes sondeos de la consultora Ipsos Mora y Araujo revelaron que la aprobación de la gestión de Fernández se ubica en 36 puntos desde los 28 puntos de fines del 2009.
“La próxima medición (en junio) es la que nos va a indicar si llega a 38, 39% o si vuelve a bajar (…) Nunca pasó el 36 desde la crisis con el campo, ahora en la próxima medición vamos a ver si realmente es una tendencia”, dijo Santiago Rossi, director de Ipsos Mora y Araujo.
Nota completa

15 de agosto de 2010
“La presidenta argentina, Cristina Fernández, tiene una imagen positiva de 36 por ciento, mostró el domingo una encuesta, que indicó que pese su baja popularidad la opinión pública juzga mejor a la mandataria que a su marido y antecesor, Néstor Kichner
La encuesta de la consultora Poliarquía, encargada y publicada por el diario La Nación, verificó que un 49 por ciento desaprueba la gestión de Fernández, quien asumió en el 2007 y debe concluir su mandato en diciembre del 2011. Un 45 por ciento respondió que aprobaba su Gobierno.
La mandataria cosechó una imagen negativa de un 38 por ciento, y una regular del 26 por ciento.
“Ella tiene mejor imagen. Pero los resultados traslucen que hay una concepción de que él representa el poder y la autoridad”, dijo a La Nación Alejandro Catterberg, uno de los directores de Poliarquía.”
Nota completa

Y a escasas horas del fallecimiento de su marido, al “beneficiarse” con su viudez (según Sarlo) sus números variaron, pero veamos en qué medida:

29 de Octubre de 2010
“Si bien la imagen del gobierno actual, y la de Néstor Kirchner en particular, venían subiendo en forma ininterrumpida en los últimos meses, se aceleró esa curva de crecimiento. Antes de su muerte, Néstor Kirchner, como así también Cristina, se perfilaban ya como los candidatos a vencer en 2011. Cristina Fernández de Kirchner recoge una imagen positiva de 68,5 por ciento, mientras un 25,1 por ciento evalúa negativamente su imagen. La imagen positiva de la presidenta subió 20 puntos, en comparación con una medición realizada diez días atrás, antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, en AMBA.”
Nota completa

30 de octubre de 2010
“Para Zuleta, “el respaldo a Cristina no es muy distinto del que ya tenía. Ojo, Cristina contaba con buena imagen antes de la muerte de Néstor y en las encuestas hasta estaba un par de puntos por encima de su marido. Y tampoco debe pensarse que Néstor estaba en mala situación. No me extraña, porque también la imagen de Cristina avanzó en forma espectacular en los últimos ocho meses. Fíjese que sólo un 21 por ciento opinaba mal de su gestión y el doble de ese porcentaje consideraba que su gobierno era bueno o muy bueno. En los datos posteriores a la muerte de Néstor no existe un cambio abrupto en las opiniones sobre Cristina. Ya venía bien, en ascenso.” En los datos sobre lo que sería una primera vuelta, no hay muchos cambios en la encuesta de OPSM. Néstor Kirchner siempre ocupaba el primer lugar, algo reconocido hasta por los consultores que trabajan para distintas vertientes opositoras. También Cristina figuraba imponiéndose en la primera vuelta. Los consultores opositores señalaron siempre que el oficialismo tendría grandes dificultades para imponerse en una segunda vuelta. Eso tenía que ver con que el ballottage unifica a quienes se oponían a Néstor y Cristina. En la encuesta de OPSM, la Presidenta le saca una enorme ventaja a cualquier adversario: le saca 14 puntos a Cobos, 15 puntos a Mauricio Macri y 22 a Ricardo Alfonsín. Para Zuleta, en esos datos sí se nota un cambio tras la muerte de Néstor Kirchner:
Y además cuenta con el hecho de que los candidatos opositores están en un mal momento, básicamente porque es el oficialismo el que genera imagen de gobernabilidad.”
Nota completa

 

Com vemos, al desvanecerse el fundamento de su argumentación, ésta se desmorona: la “escenificación de la presidenta viuda” no prestidigitó aquel supuesto 20% de popularidad en este 54% de votos. Pero, sigamos con el análisis en detalle: como popularidad o imagen no es lo mismo que votos, veamos la evolución de la intención de voto del matrimonio Kirchner desde cuando se especulaba que Néstor sería candidato hasta que Cristina fue la única referente del oficialismo al fallecer él:

23 de Mayo de 2010
Un estudio efectuado por la Consultora Equis señala que Néstor Kirchner lidera en las encuestas, pero apenas pasa el 30% de intención de voto.
Néstor Kirchner: 31,5%
Mauricio Macri: 10,7%

2 de Agosto de 2010
Una encuesta telefónica realizada por la consultora Ibarómetro, sobre mil casos tomados en todo el país entre el 28 y el 29 de julio de 2010, muestra cómo está el mapa político argentino con respecto a los comicios que se celebrarán el próximo año.
Néstor Kirchner: 36,2%
Mauricio Macri: 22,8%

19 de Septiembre de 2010
Cuando aún falta más de un año para los comicios que elegirán (entre otros cargos) al nuevo presidente de nuestro país, las encuestas comienzan a trazar los lineamientos de un escenario preelectoral que va mostrando sus componentes estructurales.
Néstor Kirchner: entre el 37,1% y el 38,0%, según se enfrente a Ricardo Alfonsín o a Julio Cobos.
Ricardo Alfonsín: 18%
Julio Cobos: 16,3%

31 de Octubre de 2010
La presidenta lidera la intención de voto para el próximo año. Así lo reveló una encuesta realizada por la consultora Ibarómetro el jueves 28 en la Ciudad de Buenos Aires y alrededores.
Cristina Fernandez de Kirchner: 44%
Julio Cobos: 11,8%

Para la consultora Nueva Comunicación, Cristina Fernández también estaría primera.
Cristina Fernandez de Kirchner: 31,8%
Ricardo Alfonsín: 15,9%

Y por parte de OPSM, la intencióin de voto es la siguiente:
Cristina Fernandez de Kirchner: 35,7%
Mauricio Macri: 19,4%
Ricardo Alfonsín: 16,3%
Nota completa

 

Por lo tanto, ya podemos afirmar que la muerte de Kirchner sólo trasvasó su intención de voto (que pertenece al equipo político que ambos constituyeron siempre) a su esposa, aunque algunas encuestas le daban mejor a ella, y muchas ya postulaban que ella tenía un techo de intención de votos mayor que el de su marido, lo que se comprobó este mes. Vale aclarar que estos porcentajes no descartan los indecisos ni los votos en blanco, por lo que los números definitivos eran mayores, acercándolos aún más a los efectivos de la elección de octubre.

Pero entonces, ¿por qué una ensayista desconoce estos números y esta realidad? Para ser bondadosos o respetuosos, digamos que seguramente su artículo es producto de sus prejuicios, cosmovisión, ideología o falta de método o rigor científico, o una desafortunada combinación de ellos. La académica Sarlo evidentemente fue víctima de la generalizada nube de desinformación que asoló a la sociedad en los últimos años, y que explico aquí.

Aunque podemos dudar de las verdaderas intenciones de la famosa ensayista de La Nación, porque queda así  expuesta la falsedad de la argumentación de Beatriz Sarlo. Si se parte de una premisa falsa (el 20% de popularidad de Cristina Fernández antes de la muerte de Kirchner) arribaremos a una conclusión (o explicación) falsa (las razones de la “súbita” evolución del voto cristinista). Aunque aquí podemos sospechar que el ejercicio de construcción utilizado en el artículo de Sarlo puede ser el inverso: la premisa es que el cristinismo es escencialmente una escenificación, una impostura, que el pueblo es permeable a ella y que por lo tanto el resultado de esa operación debe ser que este 54% de votos es hijo putativo de aquel 20% de popularidad anterior a la “oportuna” muerte de Kirchner y la “impostura cristinista”… Esto sí constituye lisa y llanamente una impostura, la que este humilde basurero se atreve a denominar la “impostura Sarlo”.

Sobre la ideología o cosmovisión de la reconocida escritora y ensayista no hace falta abundar, con leer alguno de sus artículos es suficiente, como por ejemplo éste:

“La empresa de mi vida fue entender al peronismo. Esta es la empresa con la cual nace a la política mi generación, con la idea de que nuestros padres habían cometido un grave error político celebrando la caída de Perón por un golpe de Estado, cosa que fue la madre de todas las desgracias argentinas. Pero el primer capítulo en el cual los Kirchner logran implantar un tema es cuando dan la batalla por la ley de medios y la ganan. El segundo elemento es la transformación que se produce durante el Bicentenario. Dos o tres millones de personas dando vueltas produjeron un doble efecto: no estaban celebrando al Gobierno, pero estaban en una celebración que el Gobierno había montado. Con el acto que Cristina Kirchner hace en Vuelta de Obligado, ellos descubren un mix de cultura teatral circense, tipo Fuerza Bruta, más un compacto de revisionismo nacionalista, que es como el fondo de cocina de una ideología histórica popular, con una gran puesta en escena gracias al dinero del Estado. Era un político muy inteligente en ese sentido y carente totalmente de escrúpulos en el uso del aparato del Estado en su beneficio. Ella [por Cristina Kirchner] ha recibido una gran herencia, es una gran parlamentaria, pero no es políticamente interesante.”
Nota completa

O ver este reportaje en La Nación:
 Sarlo considera que “la muerte de Néstor Kirchner le vino extraordinariamente bien al Gobierno” y que “la Presidenta se constituye” en el fallecimiento del ex presidente.
Nota completa

 

Sobre sus prejuicios, ella misma reconoce su lucha por comprender el fenómeno del peronismo, aunque este humilde basurero se arriesga a reemplazar “peronismo” por “partidos populares” o “movimientos políticos autóctonos”.  Su visión se centra en que la construcción política es siempre desde arriba, en la superestructura y sin una iniciativa popular, como si en el 2001 Duhalde hubiese dispuesto que caiga De La Rúa y orquestado la crisis, y la gente hubiese seguido el guión duhaldista a pie juntillas; luego Kirchner hubiese prestidigitado la situación política para que la gente se volcase al kirchnerismo siguiendo su flauta mágica, y que terminasen votando a su mujer un par de veces, la que es una simple parlamentaria y muy buena actriz, y que se benefició del oportuno mutis por el foro de su marido. Más detalles de esta característica de la derecha e  “izquierda lúcida” (¿izquierda?) argentinas ver aquí.
En cuanto a su falta de método o rigor científico, vemos que la misma Sarlo lo reconoce en este video al exponer sus endebles argumentos y falta de rigor en una especie de “trabajo de campo” que realizó durante los festejos del Bicentenario y su experiencia con sus consocios del club Ferro.

Como vemos, Sarlo explica el triunfo de Cristina (y del kirchnerismo) centrándose fundamentalmente en que el gobierno ganó la batalla cultural, y despreciando mucho (según la humilde opinión de este servidor público) lo que la sociedad toda percibe, recibe y valora de la gestión del gobierno, e ignorando esa lógica relación bidireccional que se da entre representantes y representados, líderes y seguidores en todo ejercicio de poder o autoridad. Quizás sea esto el producto más de sus carencias metodológicas y teóricas (debido a la especialidad que ella abrazó y domina) más que de sus prejuicios (aunque estos últimos pueden influir y mucho en la adopción o no del rigor en sus afirmaciones). Quizás sería recomendable que aborde un método científico para su análisis de los procesos sociales y políticos, como por ejemplo el método de observación científica.

Es por eso que para enriquecer el análisis y superar las explicaciones simplistas “para la tribuna” de Elisa Carrió, y las sofisticadas “para la platea” de Beatriz Sarlo, es necesario repasar otras explicaciones posibles sobre las razones del resultado del 23 de octubre, postuladas por otros ensayistas o columnistas más avezados en este tipo de análisis. Pero para no utilizar demasiado espacio aquí, las mismas se pueden encontrar en un post más completo aquí.

Para finalizar y no prolongar demasiado esta “atrevida” nota, este humilde servidor público trae a colación una frase de alguien que algo sabía de ciencia, rigor y métodos:

“Todos somos ignorantes, sólo que en distintas materias.”
Alberto Einstein

Ahora sí llegó el anunciado “fin de ciclo”.

Ahora que ya se barrieron los papelitos del festejo, que se aplacaron los ánimos de quienes festejaron y llegó la aceptación del resultado de los derrotados, ahora que los politólogos y encuestadores y los explicadores de café revelaron los porqués del resultado final, ahora sí podemos anunciar que se produjo el final del período político iniciado en 2001/2003: estamos presenciando el fin de un ciclo.

Hace un tiempo nos preguntábamos aquí mismo (en ¿Sorpresivo triunfo arrollador de Cristina?) “¿Por qué los mas famosos y renombrados comentaristas y editorialistas de los medios hegemónicos opositores (y algunos con simpatías por el gobierno), además de todos los políticos opositores, la gente de a pié, y periodistas a granel saturaban nuestros oídos y ojos con el advenimiento del fin del kirchnerismo, la debacle cristinista y la llegada del límpido horizonte del llamado grupo A?”. Y también entonces lo atribuíamos a que “una enorme parte de la sociedad mediatizada vivía en un microclima (macroclima, mejor dicho) de fin de época de un gobierno autoritario, falto de escrúpulos, mentiroso, con una aceptación minoritaria y un rechazo mayoritario de la población, la que a su vez estaba ansiosa de la aparición de una oposición que arrojara al kirchnerismo (no peronismo) a la vera del camino de la historia política argentina. Pero no sólo el pueblo estuvo atrapado por este microclima “contrera” (aunque la mitad de él no se sentía incluído en esa oposición casi salvaje, pero aun así la creía mayoritaria), sino que probablemente también muchos de los políticos opositores (y algunos ex oficialistas) y sus asesores, muchos periodistas del conglomerado de medios opositores (y algunos no opositores también) quedaron presos de la telaraña antikirchnerista hegemónica“. Ahora que los números apabullantes que marcan la diferencia entre el oficialismo y la oposición, que resultó tan extendida geográficamente como profundo el corte etario y social que abarca, podemos decir que Cristina ahora sí logró su reelección, que el modelo iniciado por el kirchnerismo-cristinismo en 2003 se consolidó finalmente en este período histórico, porque no lo había hecho el 14 de agosto, como aclarábamos en esa misma nota: “este humilde bloguero se atreve a reafirmar que, como hemos visto, el triunfo arrollador del gobierno no es sorpresivo (y este Basurero no es un genio de los pronósticos) y que Cristina no ganó su reelección, sino la “palabra”. De ahora en más, lo que ella diga y haga no podrá ser ocultado, negado, ridiculizado, banalizado ni tergiversado por nadie, sin ponerse al descubierto crudamente y ser penalizado por casi todo el pueblo con la desconfianza, la reprobación popular o, peor aún, que quien lo haga sea simplemente ignorado. Los límites los puso la sociedad. Esa misma sociedad, la parte que festeja y la que se mantiene silenciosa, marcó la cancha en la que debe jugar tanto el gobierno como las oposiciones políticas, mediáticas y corporativas. A partir de este 14 de agosto una cosa quedó muy clara: la agenda pública será fijada, de ahora en más, (aunque no sin resistencia) como nunca antes por la titular del 50% de los votos reales del pueblo“.

El incremento de votos oficialistas entre aquel 14 de agosto y este 23 de octubre reafirman (además) que luego de ese “despertar” de muchos a la realidad socioeconómica y política argentina, nublada por el discurso hegemónico generado en el cártel mediático opositor, muchos se sumaron al voto al oficialismo, pero la distribución del voto opositor también se vio afectada porque cambió sus preferencias. Muchos encumbrados políticos opositores que se habían convertido en íconos del antikirchnerismo fueron quedando en al camino ( Cobos ) o derraparon hacia la banquina ( Carrió ), y varios de los discursos opositores de “expertos” politólogos que preanunciaban un “fin de ciklo” se desvanecieron en el despropósito o la impostura ( Rosendo Fraga ). Y en este nuevo escenario político nacional los comicios de este 23 de octubre ratifican, ahora sí, un fin de ciclo, pero de un ciclo donde cualquiera podía criticar o decir cualquier cosa sobre el gobierno, los funcionarios o la economía oficial a través de los medios, impunemente, sin que se contrastara con la realidad, a la que a su vez le costaba mucho siquiera asomarse a los mismos. Incluso la palabra misma del gobierno era ignorada, desacreditada, confrontada o negada, y sus defectos y errores mirados a través de una lupa, mientras que sus aciertos eran ignorados o disminuidos, o justificados con una explicación por un supuesto “viento de cola” que agredía la inteligencia de cualquiera apenas se contrastaba con los demás beneficiados por ese mismo viento, y en plena crisis mundial. Y ese fin de ciclo se vislumbra en los editoriales y tapas de esta semana en los medios opositores, pero ya se vislumbraba cuando decíamos aquí que: “la oposición mediática y el establishment económico ya mostraron sus armas y comenzaron a usarlas. Ante este panorama ya parece alumbrar el argumento a utilizar para enfrentar a este monstruo que acecha a esta oposición anti-kirchnerista-cristinista (hay otra oposición que no lo es, pero es más débil y menos potable mediáticamente), y ese argumento es la “chavización” del kirchnerismo” y “no se debe, por cierto, a que el kirchnerismo-cristinismo en esta coyuntura vaya a desembocar irremediablemente (en forma voluntaria o no) en su chavización ya que, como hemos visto, se trata de un proceso imposible por lo contradictorio en sí mismo. Lo que el título postula es que el poderoso polo opositor mencionado, debido a su carencia de alternativas políticas y discursivas, “irreversiblemente” terminará construyendo un relato que sólo apele a la demonización del gobierno: a su “chavización” (en los sesenta y setenta era el cuco socialista “castrista” o “guevarista”, hoy es el cuco “populista” y “chavista”). La chavización provendrá de la coalición oposicitora: no es un proceso interno del kirchnerismo sino un “sambenito” colocado por sus censores político-mediáticos“. Los testimonios de estos mismos “chavizadores” del gobierno ya los expusimos, los adelantamos aquí mismo en “La irreversible “chavización” del kirchnerismo (2)” , y ahora los vemos repetidos y ampliados, aggiornados en los diarios de estos días. La táctica es la misma de siempre: fijar la agenda del debate político y económico en Argentina, pero lo que marca este fin de ciclo es que la “palabra” la tiene desde el 14 de agosto la presidenta, la agenda la fija ella y el debate se centrará, en mayor medida, en lo que ella disponga desde la gestión, es decir, desde su discurso y sus medidas de gobierno, porque ya vimos que el pueblo está más atento a lo que ella haga o diga que a otras fuentes discursivas. Es decir: Cristina alcanzó su cenit político, porque el triunfo es de ella. Sólo de ella. Ella dio el visto final de las candidaturas de su partido, en los distritos donde jugó con sus hombres, ganó, y no le debe nada a nadie. Y la probable herencia del proceso kirchnerista-cristinista deberá contar con su bendición urbi et orbi. Pero esto también significa que los intereses antioficialistas (y antipopulares)  no se quedarán de brazos cruzados ante la profundización del modelo, lo que los afecta directamente, sino que ellos también se adaptarán a este fin de ciclo, cambiando sus estrategias y, lamentablemente, es probable que radicalicen sus argumentos, que recurran a una barbarización de sus métodos, adoptando las tácticas utilizadas por los similares intereses conservadores, retrógados o antipopulares en otros países de la región. Ese proceso que ya se vislumbra lo denominamos aquí como la “chavización” el gobierno. Incluso apelando a denuncias falaces ante entidades internacionales o embajadas, como vimos que son capaces de hacer en los cables secretos develados por WikiLeaks (y traducidos completos por Basurero Nacional en nuestros WikiPis ). Luego de la sorpresa y la desorientación que sufrieron muchos opositores ante el anuncio de las elecciones primarias, y tras el sincericidio argumental que expusimos aquí  vemos que sus argumentos pasaron del anuncio del supuesto fin del ciclo kirchnerista a la denuncia de la intención oficialista de lograr la reelección indefinida, ambas con la misma carencia de fundamentos o pruebas serias. Por eso es que vemos que ante una audiencia sorprendida por las denuncias de supuestos fiscales mediáticos ante los Supremos Republicanos de los medios (periodistas y constitucionalistas de ocasión), quienes parece que tienen el poder de veto de las decisiones democráticas del pueblo, se juzgan y condenan las supuestas intenciones reeleccionistas del gobierno y su supuesto extraordinario, potencial y omnímodo poder de fuego. Ante esta falacia, es bueno recordar datos de nuestra historia reciente: a Perón lo reeligió en 1951 el 62,49% del pueblo, y luego de dos años de una sequía sin precedentes, el descenso de los términos de intercambio favorables a nuestras exportaciones, la necesidad de realizar ajustes y concesiones en materia petrolera, más errores propios que desprestigiaron su prédica fue derrocado antes de finalizar su segundo período; a Menem lo reeligió en 1995 el 49,94% del pueblo, y luego de una larga y penosa recesión, una ingente desocupación, una resistencia dentro de su partido, con un opositor propio incluido (Duhalde) que disputaba su poder y la traición de gobernadores propios, tuvo que resignar su intención de permanencia, además de que su intento de volver mediante las elecciones de 2003 sólo le sirvió para lograr un escaso 24% de voluntades en una primera vuelta, que sólo le hubiesen servido para perder en la segunda por un aplastante 70%/30% según todas las encuestas de ese momento.

Como vemos, un triunfo reeleccionario no garantiza impunidad ante errores o ineficacia en el desempeño del cargo pero, contrario sensu (como lo indica la propia experiencia del mismo kirchnerismo) una buena gestión vacuna eficazmente contra un traspié eleccionario como el de 2009.

No es descabellado esperar que luego vengan más denuncias de hegemonismo, de persecución a las voces disidentes, al periodismo independiente y demás tácticas que pululan en los países de la región. Pero, como afirmamos en el título de la nota, hemos entrado al fin de un ciclo que se caracterizó por una institución presidencial que comenzó disminuida, con poco poder real y escaso respaldo popular (22% de los votos en 2003), que fue ampliando ambos a través de los años de gestión (con sus altibajos) y que llegó este año a lograr una ratificación de sus medidas y su rumbo con un tumultuoso 54% de los votos y una diferencia récord con respecto a sus oponentes. El pueblo se expresó, las urnas interpretaron su voluntad y el ciclo iniciado en 2001-2003, que nos trajo desde aquel infierno a este anhelado remanso, ya finalizó. Está en el gobierno adaptar su gestión al nuevo ciclo que comienza, con sus desafíos e inconvenientes. Pero también debe la oposición ajustar su discurso, sus instituciones y sus métodos frente a esta hegemonía oficialista, sin ignorarla, desacreditarla ni combatirla, sino procurar construir la propia.

Y en cuanto a los poderes económicos concentrados, no es necesario que desde aquí los sermoniemos ni les marquemos la cancha, ellos mismos deben reconocer su miopía ante el escenario previsible y evidente que anunciaban las elecciones de agosto y octubre, pero todos debemos estar atentos a sus temibles y poderosos movimientos visibles y ocultos, ya que no debemos descartarlos sino esperarlos: nuestra historia está llena de ejemplos de este tipo (incluso la más reciente, y hasta los EE.UU. lo reconoce abiertamente, por ejemplo aquí), como así también de medidas y actitudes (erradas o eficaces) del pueblo ante estos movimientos.
Hoy ya nadie niega que el Grupo Clarín y su socio en Papel Prensa, La Nación, que fungieron como usina intelectual de la campaña polìtica opositora y de proveedores de la logística para su difusión, también fueron derrotados este domingo. Sus intereses económicos, que quedaron heridos tras estos años de gobierno cristinista, se ven amenazados ante el avance de la mayor libertad de información que traerá una ya imparable Ley de Medios, lo que los pone nerviosos por la falta de costumbre a que el Estado sea el regulador e intermediario entre los intereses particulares y el interés general. Sus esperanzas autoritarias se desvanecieron ante el fracaso en configurar una coalición política opositora que les sirviera. Y ante la contundencia de la palabra de las urnas, los poderes fácticos necesitan imperiosamente modelar un gigante chavista y autoritario con este próximo gobierno democráticamente mayoritario y necesariamente preponderante, para que luego sea necesario recurrir a una maqueta premoldeada de una Unión Democrática rediviva que se le oponga… y luego llegaría el Braden aggiornado que tanto anhelan. La historia argentina y nuestra experiencia como pueblo democrático son los mejores maestros para transitar este nuevo ciclo que anunciamos aquí. De todos nosotros depende cómo se desarrolle y hacia dónde nos lleve. Esperemos estar a la altura de las circunstancias.

La irreversible “chavización” del kirchnerismo (2).

A medida que se caen como cartas de un castillo de naipes los pronósticos agoreros vertidos por la oposición política y mediática sobre el futuro económico y social del país, van apareciendo las nuevas intentonas de esos mismos protagonistas por amedrentar a los votantes de la presidenta (los que según todas las encuestas aumentarán para octubre) tanto como a quienes no lo son ni lo serán. Esta oposición político-mediática no sólo no pudo convencer al electorado con sus argumentos sino que muchos de sus miembros quedaron presos de esas mismas falacias, girando en un círculo vicioso con su discurso autista, y por lo tanto asumieron que el fin del “kirchnerismo” (no del peronismo) estaba a la vuelta de la esquina. Por eso se sorprendieron el 14 de agosto con el triunfo avasallante del oficialismo, como expusimos aquí mismo en ¿Sorpresivo triunfo arrollador de Cristina?. Pero estos mismos opositores consuetudinarios, luego de padecer la pesadilla de la derrota aplastante en las P.A.S.O. y la debacle de sus trasnochados argumentos, comenzaron a balbucear de apuro justificaciones de su debacle, las que además mutaban día a día. Poco a poco se fue reciclando un argumento trillado y ya utilizado contra Néstor Kirchner, que los opositores (liderados por las plumas más caras de los diarios Clarín y La Nación) repiten, y que podemos resumir con el título que ya utilizamos aquí el 25 de abril último, y que reciclamos hoy. No obstante, vale aclarar aquí que no consideramos que esta chavización del gobierno vaya a darse, porque, como decíamos entonces, “no se debe, por cierto, a que el kirchnerismo-cristinismo en esta coyuntura vaya a desembocar irremediablemente (en forma voluntaria o no) en su chavización ya que, como hemos visto, se trata de un proceso imposible por lo contradictorio en sí mismo. Lo que el título postula es que el poderoso polo opositor mencionado, debido a su carencia de alternativas políticas y discursivas, “irreversiblemente” terminará construyendo un relato que sólo apele a la demonización del gobierno: a su “chavización” (en los sesenta y setenta era el cuco socialista “castrista” o “guevarista”, hoy es el cuco “populista” y “chavista”). La chavización provendrá de la coalición opositora: no es un proceso interno del kirchnerismo sino un “sambenito” colocado por sus censores político-mediáticos”.

Pero hoy vemos que este gastado argumento ha sido remozado, reciclado en esa falacia repetida hasta el hartazgo (frente la previsible ratificación en octubre del triunfo inédito del gobierno del pasado agosto) de que no es beneficioso para la democracia que el gobierno tenga mayoría propia en el congreso (?). Tamaño despropósito sería rechazado de plano por cualquier periodista, político o panelista -por más neófito que sea- si no fuera que cuenta con el auspicio y la protección del conglomerado opositor que definimos en aquella oportunidad como “el cartel mediático-político, alianza efímera o “U.T.E. (unión transitoria de empresas) antikirchnerista” y dijimos que apelaría “a su poder tanto espacial como humano, a sus emisores convencidos, a los meros obedientes e incluso a los funcionales, y tratará de imponerlo como relato hegemónico”.
Ante el evidente fracaso de las endebles acusaciones opositoras que relevamos en aquella nota,  la élite ideológica pergeñó una variante del fallido argumento de la “chavización” del cristinismo. Ahora se trata de postular que hay que “democratizar” el congreso, equilibrando el poder “omnímodo” de un poder ejecutivo cristinista. Una recorrida por algunas frases o párrafos de editoriales y opiniones recientes de esta intelligentzia “republicana”  nos aclarará el panorama:

Carlos Pagni postula que:

“la renovada ley del imperio kirchnerista.
la decisión de Cristina Kirchner de rediseñar, a partir de su victoria en las primarias, el mapa de sus aliados y adversarios.
 los diarios que se atrevan a criticar al Gobierno, convertidos por la magia verbal del ministro del Interior en enemigos del sistema democrático.”

Ver: Los nuevos ejes de la campaña oficial

 

“Al confundir una regla de validez -la de la cantidad de votos obtenidos- con un criterio de verdad, se vuelven menos tolerantes con las críticas. “

Ver: La gran paradoja de Cristina

 

“La historia ayuda a pensar. En 1951, Juan Perón, que venía de cerrar La Prensa y de militarizar a los ferroviarios, se reeligió por el 62,5% de los votos. El respaldo le sirvió para terminar con el poco pluralismo que quedaba en la Argentina.
Es el peligro con que amenaza el desequilibrio de poder.”

Ver: 1951-2011: Las lecciones de la historia

 

“las sociedades que no cuentan con una alternativa a quienes las gobiernan pagan las consecuencias de ese desequilibrio de poder.
La asimetría del 38% anticipa que el kirchnerismo verá facilitadas sus pulsiones cesaristas. El balance de poder en el Congreso, por ejemplo, volverá a la frontera de 2007
La carencia de una alternativa de poder se proyectará también sobre las relaciones entre el Gobierno y la sociedad civil.
no se trata de competir con otro partido, sino con el aparato del Estado, administrado con espíritu faccioso.”

Ver: La renuncia opositora a cambiar la historia

 

“El llamado a la unidad nacional puede ser un reflejo autoritario por el cual la señora de Kirchner termine identificándose con la Nación y condenando al rincón de la “antipatria” a quien se le oponga.” 

Ver: Para Cristina, un éxito sólo de ella y de Néstor

 

Joaquín Morales Solá agrega que:

“Si fuera esta última corriente la que prevaleciera, es probable que a la Argentina no kirchnerista (que es la mitad del país) la aguarden épocas de insoportables intolerancias, de arbitrarias persecuciones y de insistentes campañas mediáticas
Una de las peores consecuencias de las victorias oficialistas argentinas es que los jueces también quieren formar parte del cortejo de los vencedores.
La Justicia, como un valor social, es también una víctima cuando el republicanismo resulta tan despreciado
El kirchnerismo ha tenido, hay que reconocerle, una enorme capacidad para poner en funcionamiento los mecanismos del fanatismo y para despertar los viejos rencores sociales, latentes durante décadas
El fanatismo está, en cambio, incapacitado para esforzarse en el necesario intento de comprender los inestables movimientos sociales. Es el reino del dogma, por las buenas o por las malas.”

Ver: Una presidenta y dos versiones posibles

 

“Dice que los próximos objetivos por batir del Gobierno serían, ahora más que nunca, el periodismo independiente y algunas, pocas, instancias judiciales. 
Se habla de una guerra inconclusa contra el periodismo, que debe resolverse con otra victoria.
Es la arrogancia de la victoria.
La prensa es más frágil que la Corte, pero tan necesaria como la Justicia. El control del periodismo por parte del poder político es un camino trágico, que termina siempre en el control de la libertad.”

Ver: La prensa y la Justicia, en la mira del poder

 

“Ocurrieron ayer dos cosas. La primera fue la noticia de que la Presidenta confirmó su arrasador triunfo del 14 de agosto . La segunda fue otra confirmación: la oposición debe, según el Gobierno, quedarse callada, y los diarios no deben hablar de ella.
Conclusión: para la teología del kirchnerismo, el periodismo debe hablar sólo de la Presidenta y olvidarse, para bien o para mal, de que existen opositores. La democracia argentina anda, así, por una pendiente.”

Ver: Adelantos de lo que vendrá

 

“Cristina Kirchner camina no sólo hacia una victoria, sino también hacia una enorme concentración de poder en sus exclusivas manos. El poder disimula el vacío propio y se beneficia del ajeno. La Presidenta contará con mayoría propia en las dos cámaras del Congreso si se cumplieran los actuales pronósticos de las encuestadoras más serias del país
Es difícil encontrar tanto poder eventual en una sola persona en la historia de la nueva democracia argentina.
El kirchnerismo empieza y termina en Cristina Kirchner. Ella no tiene partido ni gabinete ni equipo. No le deberá nada a nadie, salvo a sus votantes, si es que aceptara esa deuda. Está sola en medio de un océano de poder. Puede girar a la izquierda o a la derecha. Puede ofrecerles a los británicos la paz o la guerra. Puede tenderle un puente al extravagante y ofensivo presidente iraní, después haber hecho todo lo contrario en los últimos años. Ningún país se siente seguro cuando todo depende del humor de una sola persona.
La ilusión de un poder absoluto y largo es inherente al poder.”

Ver: El Gobierno prefiere el vacío

 

Luis Majul aporta diciendo que:

“Pero hay un peligro mayor todavía. El peligro de que, con semejante victoria y casi ningún contrapeso, disparates como la manipulación de las estadísticas oficiales, los hechos de corrupción ostensibles y la sistemática persecución a sindicalistas, empresarios, medios y periodistas que no piensan como el Gobierno pueden continuar y crecer todavía más, porque no van a recibir castigo de ningún tipo. “

Ver: Tras la paliza, el peligro

 

Mariano Grondona advierte que:

“porque apuntan en dirección del hiperpresidencialismo que procuró Néstor Kirchner y que su esposa podría consolidar ahora en medio de la euforia de su triunfo. El equilibrio de los poderes que imaginó Juan Bautista Alberdi sin abandonar por eso un sesgo “presidencialista” aunque no “hiperpresidencialista”, podría verse seriamente comprometido a partir de ahora si Cristina no siguiera el famoso consejo de Winston Churchill ( ” En la victoria, magnanimidad ” ) y se dirigiera, en cambio, hacia la confirmación de un régimen de partido dominante , en violación del equilibrio republicano entre la presidencia y las instituciones creadas para moderarla, como el Congreso, la Justicia, el federalismo, la prensa libre y la oposición.
Poseedora de la totalidad del poder, la Presidenta se encuentra hoy frente a un dilema que solamente ella podrá resolver. Puede afirmarse como una presidenta autoritaria si, apoyándose en las extraordinarias cifras de las elecciones primarias, decide acentuar la concentración del poder en torno de su persona. O puede convertirse en una presidenta republicana si, prolongando el mensaje de moderación que difundió en la campaña, decide avenirse a las instituciones democráticas.” 

Ver: ¿Adónde irá Cristina a partir de su triunfo?

 

“Algunos observadores han señalado que este gran avance del kirchnerismo lo pone en camino hacia la conformación de un régimen de partido único como el que manejó el legendario Partido Revolucionario Institucional (PRI) entre 1929 y 1989, antes de que en México volviera la democracia. Tal comparación nos parece insuficiente porque durante la larga primacía del PRI no hubo reelección presidencial, ya que los jefes de Estado eran reemplazados puntualmente cada seis años, por lo cual en México no sobresalió el protagonismo de una misma “persona” sino de un mismo “partido”.
Quizá la mejor etiqueta que podríamos aplicarle a nuestra situación actual sea una que apunta no ya al predominio de una sola organización sino al predominio de una sola persona , en el caso actual la presidenta Kirchner, cuyo liderazgo acaba de ser ratificado en las elecciones primarias del 14 de agosto con el 50 por ciento de los votos.
un nombre a esta singular situación de poder, lo que vuelve impetuosamente a la memoria es la palabra unicato,
El “unicato” apunta a describir aquellas situaciones en las que una persona domina por entero el sistema político; una situación que, pretendida infructuosamente por Juárez Celman, fue desplegada por el general Roca a veces desde la Presidencia y a veces fuera de ella entre 1880 y 1904, nada menos que por 24 años.
En la cumbre de su exaltación, la señora de Kirchner tiene tres caminos por delante. El primero, la pretensión “eterna” de una serie interminable de reelecciones por encima de la Constitución. El segundo, un viraje republicano a la manera del segundo Perón que ya no le ofrecería un trono sino un pedestal. El tercero, un “trasvasamiento generacional” en favor de su hijo Máximo.” 

Ver: Cristina tiene ahora tres caminos por delante

 

“Desde 2003, el objetivo de los Kirchner siempre ha sido la perpetuación en el poder. Si bien este objetivo no es compatible con la limitación de los plazos presidenciales que prescribe el espíritu republicano de la Constitución, el hecho es que, con las elecciones primarias del 14 de agosto, la Presidenta ha dado un paso importante en esa dirección.
Diciendo que, en tanto que la perpetuación en el poder fue para Néstor Kirchner y es ahora para su viuda un objetivo final , el “horizonte” en función del cual ambos se han movido, hoy la Presidenta avanza en busca de él mediante una sucesión de pequeños pasos destinados a ejecutarse uno tras otro en el corto plazo.
En las democracias inmaduras como la nuestra, por lo tanto, los efectos del populismo no disminuyen abruptamente de clase en clase.”
Ver: La Presidenta, entre la demagogia y la moderación

 

Eduardo Van der Kooy insinúa que:

“El horizonte político de la Argentina estaría permitiendo vislumbrar un futuro de amplio dominio peronista. 
Un partido bien anclado ahora a las estructuras económicas y políticas del Estado. Quizás, una rústica copia del otrora hegemónico PRI mexicano, demorada en el tiempo.”

Ver: La rara escena de una no campaña

 

“El verdadero dilema podría suceder a partir de diciembre cuando Cristina y los K reasuman su tercer mandato con un enorme y legítimo poder sin contrapesos, sin proyectos y sin liderazgos visibles en el arco opositor.
Habría una tendencia, en varios dirigentes, de atender de nuevo al peronismo, esa geografía política abarcativa de casi todo.”

Ver: La oposición se agota entre gestos de desesperación y de impotencia

 

“La fotografía del domingo demostraría un desequilibrio de fuerzas –que deberá ser ratificado en octubre– desconocido desde 1983. 
La pelea por la Presidencia se ha convertido en una quimera. Pero la futura conformación parlamentaria tendría un enorme valor frente al desnivel político que atisban los resultados del domingo.
En especial cuando el gran actor es el PJ . Las victorias avasallantes causan también importantes deslizamientos parlamentarios en beneficio del triunfador.
Habrá que ver si lo que no pueden ordenar los dirigentes lo ordena la sociedad a la hora de votar, sobre todo pensando en el Congreso.
La oposición partidaria no figura en ningún manual político del kirchnerismo .”
Ver: El doble dilema opositor: competir en noctubre y pensar para después

 

Vemos entonces que, según estos impolutos “ideólogos republicanos” lo mejor que le puede pasar a un gobierno democrático es que el poder esté distribuido equitativamente entre todos los partidos políticos existentes (aunque sean dos) o, al menos, entre las distintas tendencias ideológicas posibles. Si nos toma distraídos, este argumento es racional, lógico, hasta aceptable, pero el problema comienza si se nos ocurre preguntar qué pasaría si los gustos de los votantes no se distribuyen tan “equitativamente” como estos ideólogos pretenden que sea la realidad popular… Es decir, ¿cómo deberían distribuirse las bancas del congreso nacional si un partido cuenta con el (exageremos) 90% de los votos populares? ¿Un gobierno surgido de una votación tal que le otorgue mayoría e incluso quórum propio en ambas cámaras es menos democrático que uno surgido con el mínimo de votos posibles (40% de votos a la presidencia)? Si el 90% de los votantes decide que, digamos, Elisa Carrió o Eduardo Duhalde (o por qué no el general Bussi) sea presidente de la república y le otorga (fruto de esa votación) una mayoría apabullante en ambas cámaras ¿esos ideólogos dirían que su gobierno sería perjudicial a la república porque no hay equilibrio de poderes en el congreso? De ser así, ¿entonces deberíamos descartar del voto a, digamos, un 40% de los ciudadanos y forzar el ingreso de diputados opositores al congreso (por ejemplo: kirchneristas y del Partido Obrero) por el bien de la república y la democracia? ¿O deberíamos convocar nuevamente a elecciones hasta que se produzca un equilibrio utópico de fuerzas en el congreso que no represente la voluntad popular original? Es decir que, según estos republicanos de café, cuanto más democrático sea un gobierno (es decir: un reflejo más fiel del pensamiento o la voluntad del pueblo) menos republicano será… Esta última afirmación es tan clara que hasta un chico de primaria la compartiría, pero también vemos que representa lo mismo que la afirmación desde la que partimos en este tramo de la nota: “lo mejor que le puede pasar a un gobierno democrático es que el poder esté distribuido equitativamente entre todos los partidos políticos existentes (aunque sean dos) o, al menos, entre las distintas tendencias ideológicas posibles”… y no de la voluntad popular del momento.

Esto no pasaría de desnudar una falacia que repiquetea en muchos medios, esquinas y bares y que ya llegó al sentido común criollo, si no fuera que es la piedra basal desde donde se parte para denostar a gobiernos como el de Chavez en Venezuela, el de Correa en Ecuador y el de Evo Morales en Bolivia; los que, curiosamente, se cansan de ganar elección tras elección pero que el establishment político-económico mundial tilda de dictaduras o gobiernos autoritarios y no republicanos…

Un agravante lo constituye el hecho de que desde el 14 de agosto vemos que el futuro gobierno K contaría quizás con una mayoría propia -aunque limitada- en diputados y senadores por primera vez desde 2003, y ya se puede atisbar el argumento fundamental para acusar al kirchnerismo-cristinismo de autoritario y asociarlo a aquellos gobiernos populares de la región. No falta mucho para que presenciemos la acusación indiscriminada de “chavista” a Cristina Fernández, sus funcionarios y sus medidas de gobierno, lo que nos recuerda la acusación de nazi o fascista al primer peronismo. Para ejemplificar esta previsible estigmatización de autoritario al gobierno, podemos remitirnos a los cables revelados por WikiLeaks relacionados con Argentina donde políticos, empresarios, economistas, periodistas y funcionarios argentinos la utilizan para lapidar al gobierno ante la mirada “desinteresada” de los funcionarios estadounidenses, tan ávidos de encontrar autoritarismos en gobiernos que no se arrodillan ante sus pretensiones (ver las traducciones completas de algunos de esos cables en mi blog, en la sección WIKIPIS (el WikiLeaks del Basurero Nacional)).

Por eso, para no enredarnos en esta próxima y bizantina discusión (que ya apareció antes de las elecciones y que llegará a su clímax en un par de años) es conveniente señalar claramente que para que el próximo gobierno de Cristina Fernández no sea tildado de chavista o autoritario deberá resignarse a gobernar con las manos atadas, pidiendo permiso antes de dar cada paso a los demás partidos políticos, a los medios de difusión, a los empresarios, a los oligopolios o monopolios y a veces a los embajadores de otros países… aunque él mismo represente al 40%, 60%, 80% ó 99% de los ciudadanos argentinos.

¿La oposición hace campaña por Cristina?

El estreno de las P.A.S.O. originó un hecho inédito: la oposición se sinceró y comenzó a hacer campaña por Cristina. Este curioso fenómeno se ha producido después de conocerse el resultado de las elecciones primarias, con un abrumador apoyo al gobierno nacional. Tanto los medios fervorosamente opositores como muchos políticos de la oposición cometieron una especie de “sincericídio” y comenzaron a reconocer méritos de los gobiernos kirchneristas 2003-2011 que hasta hace unos días negaban, ocultaban o desconocían fervientemente. La mitad de los votantes reconocieron las virtudes del gobierno, pero la otra mitad puede ahora tomar nota de lo que le fue ocultado durante tanto tiempo, conocer, a través de las plumas más “contreras” al gobierno y algunas independientes, cuáles son las razones del arrollador apoyo popular a Cristina Fernández y reflexionar sobre el microclima mediático-político que parece haber existido en la Argentina opositora. Y, quizás, después repensar su voto.
Para eso, este humilde servidor público presenta a continuación lo recolectado en su última ronda basurera por los medios:

“Quienes la siguen pueden esgrimir razones de peso para justificar su éxito: Argentina se ha recuperado en materia económica, social y cultural; en un proceso único en el mundo, juzga los crímenes cometidos por sus militares en los años setenta, y encara con ciertas seguridades, por primera vez en muchos años, la tormenta financiera internacional.
“Las primarias expresaron un enorme vacío de liderazgo cuyas raíces pueden rastrearse en el estallido social de 10 años atrás, cuando millones de “indignados” argentinos exigieron “que se vayan todos” los dirigentes políticos y estos… se quedaron.
“En esos días de agitación en las calles, se desmoronaba el bipartidismo de radicales y peronistas que había administrado la democracia desde su instauración en 1983, tras medio siglo de golpes militares y proscripciones. Ambos partidos fallaron en las dos cuestiones básicas de su tiempo. Primero, cedieron a las presiones militares y otorgaron impunidad a los oficiales que torturaron y asesinaron a millares con leyes de perdón que el radical Raúl Alfonsín envió al Congreso e indultos que el peronista Carlos Menem, su sucesor, firmó luego. Segundo, retrocedieron ante las presiones del poder económico hasta adoptar, con Menem, el programa thatcheriano de desregulación total y la imposición por ley de la igualdad entre el peso y el dólar, una fantasía que se financió con la privatización masiva de las empresas estatales, endeudamiento externo y ajuste social.
“En diciembre de 2001, con el Estado al borde de la quiebra, el Gobierno del radical Fernando de la Rúa impuso un corralito bancario que impedía a los ahorristas retirar dinero de sus cuentas. Multitudes de “indignados” salieron a las calles en una de las peores crisis económicas, políticas, sociales y morales de la historia nacional.
“La decadencia del bipartidismo quedó al desnudo. Cuando De la Rúa abandonó el poder en helicóptero y el radicalismo se desmoronó, los barones del peronismo se reunieron para elegir al sucesor. Hubo silencio en la sala. Solo Adolfo Rodríguez Saá, gobernador de San Luis, levantó la mano: “Yo tengo ganas… Es mi sueño”. Lo ungieron allí mismo. Una semana más tarde, con las calles aún tomadas, anunció su renuncia. En 10 días se sucederían cinco presidentes.
“El último fue Eduardo Duhalde, cacique del poderoso peronismo de la provincia de Buenos Aires, quien gobernó un año y cinco meses sin haber sido elegido por el voto popular. Duhalde decidió llamar a elecciones anticipadas, cuando temió caer, también él, víctima de la protesta social, después de que dos activistas murieran durante la represión policial de una protesta.
“El rechazo colectivo era tal que los políticos que se aventuraban por lugares públicos se arriesgaban a un linchamiento.
“Cada noche, los legisladores hacían cola, durante horas, en el estacionamiento subterráneo del Congreso sitiado por las multitudes hasta que los custodios se aseguraban de que podían salir.
“Kirchner llegó al Gobierno con un pequeño grupo de colaboradores de una provincia de apenas 270.000 habitantes y su esposa y senadora nacional, Cristina Fernández. Argentina, como otros países de América Latina, giró hacia un nuevo modelo que se reivindicó progresista, o de izquierda.
“Como parte de este cambio, los Kirchner se aliaron con los movimientos sociales y las organizaciones de derechos humanos, cortejaron a la antiperonista clase media atacando a la estructura tradicional del partido del que provenían con un proyecto de “transversalidad” que uniría a los grupos de centro-izquierda en una nueva fuerza política. Pero, hacia el final de su primer gobierno, comprendieron que ese proyecto había fracasado y que no les quedaba más que aliarse con el viejo aparato clientelista del peronismo que antes había servido al neoliberal Menem.
“Cristina triunfó, en las elecciones presidenciales de 2007, con el 46% de los votos pero perdió a las clases medias urbanas, que 90 días después marchaban por las calles para rechazar un impuesto a las exportaciones de granos.
“En las elecciones legislativas de mitad de mandato, en junio de 2009, la oposición se dividió entre los restos del radicalismo y sus aliados, y un peronismo tradicional disidente. El electorado quedó distribuido en tres tercios y se pronosticó el fin del kirchnerismo.
Poco después, esa misma oposición se hundía en el descrédito. Ambiciones pequeñas, falta de visión, permanente uso de la hipérbole ante todo lo que el Gobierno hacía o decía -una dirigente llegó a denunciar el “peligro de un III Reich”- provocaron una nueva desilusión colectiva.

”En octubre de 2010 murió Néstor Kirchner. La desaparición del jefe político de un Gobierno en el que no tenía cargo formal puso en evidencia lo que años de debate sobre su presunto “autoritarismo” había ocultado: la falta de liderazgo político que había dejado la crisis de 2001. Y un reconocimiento póstumo e inesperado a su marido como gran estadista. Faltaba un año para la elección presidencial pero se dio por descontado que el triunfo sería suyo (de CFK). La oposición pasó de prometer que acabaría con el “régimen” a enredarse en la fuga de sus dirigentes, que se desesperaban por eludir candidaturas que iban a una derrota segura. Las fuerzas ganadoras de 2009 se partieron en cinco pedazos que, sumados, obtuvieron el domingo menos votos que entonces.”

Nota completa

 

“Esa gente votó a Cristina, no la del campo. Esa gente a la que no le importa que aparezcan casos como el de Schocklender ni que haya inseguridad. Solo le importa pagar el plasma. “La gente mira (el programa de Marcelo) Tinelli y si puede pagar el plasma, no le importa nada más”.
“La pelea de (Hermes) Binner, (Elisa) Carrió y la centro izquierda, y la de (Eduardo) Duhalde con (Alberto) Rodríguez Saá, que resultó el moño de todo esto, fueron fruto de la ingeniería electoral con objetivos egoístas y personalistas. Los productores agropecuarios votaron a una oposición “atomizada” y “sin propuestas”, los referentes antikirchneristas fueron “personalistas que le mostraron a la sociedad su cara más desagradable” y lo que no acompañó fue la gente que apoyó la protesta (del campo) en 2008″. porque a la gente en el interior no le va mal”, aunque “en lugares con fuerte presencia de productores agropecuarios como Córdoba y Santa Fe, Cristina ganó pero no arrasó”. Y ni hablar de la ciudad de Buenos Aires: en la Capital también hay muchos productores agropecuarios”. “Cuando nos convenía a los productores rurales, nosotros nos vendimos como el 15 por ciento del padrón, pero en realidad no llegamos al 8″..Y “en 2008 mucha gente de los pueblos y las ciudades apoyó la protesta del campo, pero la mayoría no tenía ni idea de lo que era la 125″. Y creyeron que con el voto no positivo de el vicepresidente Julio Cobos -que rechazó que la 125 se convirtiera en ley- ya estaba, el campo había ganado.”Entonces ahora dicen ´bueno, muchachos no sigan hinchando, si no les va mal´. Y si a nosotros nos va bien, y tenemos una oposición que no presenta ninguna propuesta, sino que se dedica a hacer ingeniería electoral, ante la posibilidad de que la crisis económica internacional impacte acá, el ciudadano votó la continuidad del Gobierno”.
Ricardo Alfonsín dijo que “se juntó con (el diputado Francisco) De Narváez haciendo creer que había un conjunción de radicales y peronistas” pero “ningún peronista cree que De Narváez sea peronista”. “La pelea de Binner, Carrió y la centro izquierda, y la de Duhalde con Rodríguez Saá, resultó el moño de todo esto, fueron fruto de la ingeniería electoral con objetivos egoístas y personalistas”.

Nota completa

 

Algunos sectores del campo votaron al gobierno”. “Hay una sensación de que la economía está bien”.

Nota completa

 

”A la gente no le importa que le hables de inflación, en la medida que tenga un sindicato que le consiga los aumentos. A “la gente” no le importa “la inflación” mientras consiga “aumentos” de sueldo y agregó que “la gente mira la economía por el espejito retrovisor. “Los empresarios tienen un buen pasar y siguen acumulando buenas ganancias sobre todo los empresarios medianos con cierto proteccionismo, con una valorización en dólares de su patrimonio.”

Los jubilados tienen un incremento de diez veces en los últimos nueve años, hay 5 millones de familias de bajos ingresos que tienen una especie de plan o hijos con Asignación Universal”. “También hay un sector, que es el 50% de los asalariados que están formalizados, que tienen sindicatos que les consiguen incrementos de salarios de alrededor del 30% en los últimos dos años. Entonces creo que cuando mirás ese panorama decís ‘qué difícil que es’”, para la oposición para las elecciones de octubre. En la UCR existen “grietas internas” y que eso le “ha costado varios puntos” en las primarias

Nota completa

 

Hay dos millones de nuevos jubilados, cinco millones de familias que reciben asignaciones, es muy difícil pelear contra eso”.
que el voto del domingo pasado fue un respaldo “a la gestión y logros del Gobierno” y destacó que la oposición “hizo todo lo posible por fragmentarse y no tener un programa propio o alternativo”
.
Nota completa

 

“El verdadero campo, los productores que trabajan diariamente en las cosechas, son conscientes de los buenos precios y de la rentabilidad que reciben. Hace diez años andaban en tractores y camionetas antiguas, cuando hoy tienen maquinaria de última generación”.

Para evitar el triunfo de la presidenta en el campo hay que juntar a todos los empleados en las estancias, subirlos a la camioneta y decirles claramente a quién hay que votar”.

Nota completa

 

Pero está claro que la victoria fue abrumadora y que la percepción de la mayoría de la gente sobre el Gobierno es un mérito innegable de este. La Argentina está en tiempos en que todos los gobiernos, de todos los niveles e ideologías –Cristina, Macri, Binner, Insfrán, Scioli, tanta gente distinta entre sí–, sintonizan con la mayoría de los pueblos que gobiernan y eso quiere decir que deben estar haciendo las cosas muy bien, mucho mejor que en otros tiempos, ellos u otros. Pero el tema me aburre. “Volvamos al creador del Universo.
“Los números de Cristina en la última elección son impresionantes.
“Hay múltiples formas de tratar de entender qué es lo que pasa, de acercarse mínimamente a un análisis frío, más allá de las pasiones. Parece claro que dos elementos estructurales enmarcan lo que ocurre políticamente en el país. Uno es que la Argentina atraviesa un período de bonanza excepcional, junto a todo el continente. Desde la crisis del ’30 que no se producía un proceso similar. Y así como entre 1860 y 1916 la bonanza económica dio lugar a un proceso de hegemonía política que parecía eterno, lo mismo ocurre ahora: el partido de gobierno parece invencible.
“El segundo elemento estructural es la existencia de un partido único –o dominante, excluyente, como se lo quiera llamar–. La crisis del 2001 barrió con el radicalismo y terminó, al menos por un tiempo, con la idea de alternancia en el poder. En la Argentina hay un solo partido que llega hasta el último rincón del país, que tiene concejales, diputados provinciales, legisladores nacionales, intendentes, gobernadores. Esta democracia se ha convertido desde el 2003 en sistema de partido único. Si nadie sabe, por ejemplo, quién va a fiscalizar la elección de octubre por parte de la oposición.
“Sería muy mezquino no agregar a estos dos aspectos la capacidad de liderazgo, resistencia y audacia del matrimonio Kirchner, durante los primeros siete años, y de Cristina Fernández luego de su viudez.
“Si se suman sólo los dos primeros elementos –bonanza económica y partido único–, está claro que el punto de partida otorga una ventaja notable para el oficialismo.

”Pero nada de eso explica lo abrumador de la victoria, lo humillante de la derrota de la oposición. Sirve para explicar tendencias. Pero nunca estas magnitudes, ni tampoco por qué es el peronismo y no otro partido el que expresa este momento, y el anterior, y el previo a ese.

Nota completa

 

“Duhalde quiere instalar “un discurso del miedo” y la idea de “yo soy el hombre fuerte y el conductor” que requiere la Argentina. “En las películas de cowboys se busca traer un matón para enfrentar a otro, y aquí muchas personalidades de las empresas y la política buscaron eso”, estimó Rodríguez Saá, quien dijo que “para nada” la situación es similar a la de 1998 y que, en definitiva, Duhalde “busca meter miedo”.

“No está bien que un candidato esté agitando fantasmas de la crisis del pasado, la situación económica de hoy es distinta”, remarcó el candidato a vicepresidente de Elisa Carrió. “Es un dato objetivo el crecimiento económico”,
“Me parece que Duhalde está afectado por la inanición electoral. Tiene una crisis de inanición electoral”, se sumó el dirigente del Frente Amplio Progresista (FAP) Eduardo Macaluse, quien estimó que “las fuerzas que expresan el pasado en franca declinación, que son Duhalde y Alfonsín”. “No me sorprende lo que dijo Duhalde. Puede decir cualquier cosa que sirva para su objetivo.

Mientras la oposición sean Duhalde y Alfonsín, hay kirchnerismo para rato”. “Nadie en la Argentina va a comprar recetas del pasado para resolver los problemas que tiene este presente”.

Nota completa

 

“Hay bonanza económica. Con relación al voto rural se explica porque gran parte de la poblacion rural esta viviendo un momento excepcional. Fijese que la soja pasa de U$S 300 la tonelada a U$S 500 la tonelada, y con ese incremento del ingreso las retenciones han quedado disminuidas. Este incremento representa un 2% de PBI, entonces, ante esta realidad, la gente del campo ha aprovechado, ha licuado sus pasivos, ha mejorado su estandar de vida, ha incorporado tecnologìa y ha invertido como nunca. Ha comprado vehiculos, ahora esta comprando departamentos o ha comprado. Hay una posibilidad cierta de una bonanza económica a través de la actividad rural que es importante, yo creo que esto explica por qué durante el conflicto del campo la presidenta tenía un 15% de imagen positiva y ahora tiene un 50% de votos. Tendríamos que haber logrado una sola candidatura, pero no fue posible porque no hubo interes real ni de Carrio ni de Alfonsin. Es la tradicion argentina de que quien no piensa exactamente como pienso yo pasa directamente a la categoria de enemigo… Nos perdemos la oportunidad de crear una propuesta que sea compatible con un dialogo mas cercano con el justicialismo.

Nota completa

 

“Ahora es todo bondad, es todo crecimiento. Carne para todos, leche para todos, cerdo para todos, casa para todos, auto para todos. Mucha gente dijo: está todo bien, vamos a ir a votar.”

Para los que siembran soja y son grandes productores, no les va tan mal… y a los chicos. En las zonas rurales votaron a Cristina… pero no es el voto del “campo”.

Nota completa


¿Cuál es la situación actual del campo argentino?

Escuchemos un reportaje muy esclarecedor al respecto, hecho al productor agropecuario y presidente de la Sociedad Rural de Morteros, provincia de Córdoba.

Reportaje

 

El país “mostraba anoche a una oposición vencida por el fuego amigo y por la vieja propensión social a votar con la economía como prioridad. La economía mueve las elecciones aquí y en cualquier país del mundo. El default de la oposición fue la noticia más relevante de las primeras elecciones primarias argentinas.
Sin embargo, sería arbitrario colocar a la Presidenta y a Duhalde en un mismo paquete político e ideológico, más allá del origen común en un mismo partido. De hecho, fueron Duhalde y Elisa Carrió los opositores más duros y confrontativos con el oficialismo durante la campaña electoral. Duhalde pudo ascender, al final de una noche larga y contradictoria, al chato podio de los opositores; Carrió no logró eso.
“El segundo traspié fue confiar en una sociedad supuestamente fatigada de las formas del kirchnerismo pero la oposición no advirtió una extendida sensación social de estabilidad económica, marcada por un alto consumo y por el crédito fácil. Ningún líder opositor le habló de la economía, más allá de algunas frases demasiado vagas para ser creíbles, a esa sociedad que requería serias garantías para dar un salto.
“¿Dónde quedaron aquellos tres tercios en los que se dividió el electorado nacional en 2009? Uno lo representaba el oficialismo kirchnerista; otro lo expresaba el peronismo disidente (con algunos aliados como Mauricio Macri), y el restante correspondía a la oposición no peronista, lo que fue el Acuerdo Cívico y Social que integraron el radicalismo, la Coalición Cívica y el socialismo. El peronismo disidente, con la figura nueva de Francisco de Narváez, le ganó entonces la elección bonaerense a la propia candidatura de Néstor Kirchner. El Acuerdo Cívico y Social empató con el kirchnerismo en la cosecha nacional de votos. ¿Qué fue de esos opositores? ¿Dónde están? Macri ganó ampliamente su distrito hace quince días y se fue; no quiso ni participar de las primarias de ayer; Felipe Solá se encerró en su casa; Carlos Reutemann se ocupó sólo de hacer una diferenciación santafecina con el kirchnerismo; De Narváez saltó del peronismo a una alianza con el radicalismo sólo porque algunas encuestas le señalaban que Ricardo Alfonsín era en ese momento mejor candidato que Duhalde, y Rodríguez Saá se envolvió en el viejo sueño familiar de trasladar al país el liderazgo cuyano.
“Sólo partículas de lo que fue la alianza de hace dos años. Nada más que ambiciones personales, abundancia de mezquindades y rígidas cinturas políticas.
“El Acuerdo Cívico y Social se rompió cuando el radicalismo empezó a buscar una coalición con cierto peronismo y se empeñó en la inmodificable candidatura de Alfonsín. Aquella necesidad de acercarse al peronismo disidente (que encontró en De Narváez a un socio oportuno) alejó al radicalismo de los socialistas. La intransigencia con las postulación de Alfonsín ahuyentó a Carrió. Y los tres descartaron la estrategia más razonable, que era disputar entre ellos, ayer, la candidatura en nombre del viejo Acuerdo Cívico y Social.
La oposición terminó ayer vapuleada y acorralada. Cristina Kirchner le sacó más de 30 puntos al que le siguió, Duhalde, y se colocó sobre un porcentaje de votos propios que le asegura, hoy por hoy, el triunfo en primera vuelta.
“Carrió descartó ayer cualquier intención de bajarse para apoyar a Duhalde, aunque aceptó los términos de su derrota: “Un ciclo de mi vida política ha terminado. Ya no me siento responsable de defender a todos ni de oponerme a todo”, señaló. ¿Por qué no apoyaría a Duhalde? “Ni mi partido ni mi conciencia me lo permiten”, dijo.
“La Presidenta ganó ayer hasta en ciudades rurales y en barrios elegantes de la Capital. En esos mismos lugares, la oposición había triunfado ampliamente en elecciones recientes. ¿Qué pasó? ¿Cambió tanto el país en sólo un mes? No. En las elecciones pasadas había candidatos locales (Macri, los socialistas santafecinos o De la Sota en Córdoba) en condiciones de seducir al electorado sin colocarlo en el riesgo de la ingobernabilidad.
Definitivamente, fueron los candidatos presidenciales opositores los que se mostraron incapaces de construir un discurso atractivo y confiable. La sociedad sabe o intuye que el conflictivo mundo actual será un desafío difícil para el próximo gobierno; la propia Cristina Kirchner aceptó anoche públicamente esa realidad por primera vez.
“La sociedad prefirió quedarse con lo que tiene, aunque algunas cosas no le gusten, como lo demostró en las últimas elecciones distritales, antes que empezar a darle el gobierno a líderes que sólo saben mirarse entre ellos. Lejos, muy lejos, de los más básicos afanes sociales”.

Nota completa

 

“Tres razones explican ese éxito. En primer término, la regeneración del kirchnerismo a partir de la muerte de Néstor Kirchner. En segundo lugar, la percepción de una bonanza económica que induce a una tendencia de pasable conservadurismo: igual que en la Capital Federal, Santa Fe y Córdoba, ayer ganó el que gobierna. Por último, la persistencia de la crisis política abierta en el año 2001, que volvió a manifestarse en la incapacidad de las fuerzas de la oposición para construir una alternativa al Gobierno.
“El movimiento se sostuvo en una onda de recuperación del consumo,
“La percepción de mejoría se recorta sobre la caída que se verificó en el PBI durante 2009. La derrota de Kirchner estuvo acompañada con una retracción de 2,5%, mientras -como recuerda el perspicaz Pablo Gerchunoff- la gripe A ahuyentaba a la gente de los shoppings.
La relativa estabilidad del precio de las commodities y la tenaz desconexión con las redes de financiamiento internacional ponen a resguardo a la economía doméstica.
El discurso oficial se vuelve convincente para muchos: el kirchnerismo ha edificado un modelo del que las economías avanzadas deberían tomar lecciones.
Pero el índice de confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella era entonces del 50% y en estos días es del 58%.
“Ese déficit tampoco se compensó con la construcción de alianzas interpartidarias. Al revés, las que se habían inaugurado en 2009 fueron desmanteladas pocos meses después de su bautismo. Ni la victoria sobre Kirchner consiguió que Mauricio Macri, Felipe Solá, Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde mantuvieran su contrato. Macri siguió los comicios de ayer desde París, en un nuevo gesto de altruismo hacia Federico Pinedo, su candidato en la ciudad. Duhalde y Narváez fueron en listas separadas. Y Solá miró la película desde su casa. También el Acuerdo Cívico y Social entre el radicalismo, Elisa “Carrió y los socialistas se hizo añicos.
“Cristina Kirchner tiene rivales pero no está amenazada por ninguna alternativa. Ella proyectó una imagen de energía llevó adelante una campaña coherente desde el punto de vista conceptual y publicitario. Esa maquinaria contrastó con candidatos que debieron abandonar sus carreras cuando todavía no las habían comenzado: los desistimientos de Julio Cobos, Ernesto Sanz, Pino Solanas, Solá, Macri y, en su momento, Duhalde y Alberto Rodríguez Saá instalaron una imagen de impotencia que el triunfo oficialista de anoche no hizo más que reflejar.
“En el mercado de las imágenes del país sigue circulando un solo producto definido: el del kirchnerismo”.

Nota completa

 

“En los 30 días previos a estos comicios no hubo ni un solo indicio serio que permitiera pensar que Cristina Kirchner iba a obtener otro resultado en todo el país que no fuera una arrolladora victoria. A pesar de las derrotas de sus candidatos en Capital Federal y Santa Fe; a pesar del escándalo de Schoklender y Hebe de Bonafini, a pesar de la inflación creciente, a pesar de.
“La situación económica, que permite sostener altísimos niveles de consumo masivo, y numerosas medidas del Gobierno de alta aceptación popular (asignación universal por hijo, matrimonio igualitario, otorgamiento de jubilaciones y suba de jubilaciones mínimas, intervención del Estado en la economía, política de derechos humanos, ley de medios, entre otras) se sumaron en esta elección a una conjunción de factores que afectaron decisivamente a la oposición y potenciaron al oficialismo.
“Macri bajó su candidatura presidencial para optar por la reelección comunal dejando a la centro derecha sin una opción renovadora. Binner (impedido de ir por otro mandato provincial) se subió a la disputa nacional, tras romper con el radicalismo, para sostener las chances de su candidato a gobernador y fragmentar aún más a la centro izquierda.
La UCR, que tenía tres precandidatos, optó por defección por el que mejor medía en las encuestas: Ricardo Alfonsín. Duhalde y Rodríguez Saá, en lugar de dirimir el candidato del peronismo disidente en las primarias de ayer, adelantaron su enfrentamiento en una interna de realización imposible y de fracaso anunciado.
“Surgieron así alianzas contranatura para sumar individualidades que al juntarse sólo dividían, como la extraña pareja de Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez.
“Así, la ilusión que fogoneó Duhalde de que la ciudadanía haría lo que la dirigencia había sido incapaz de concretar (optar por uno de los seis postulantes opositores para erigirlo en “el” desafiante del oficialismo) no podía ser si no una quimera. Los casi cuarenta y tres puntos repartidos entre cuatro opositores son la mejor evidencia de ese error de diagnóstico”.

Nota completa

 

“Una economía en crecimiento, una oposición dividida cuyas principales caras (Alfonsín y Duhalde) no lograron presentarse como una opción renovadora, dejando que Cristina, con eficacia, se quedara con la imagen de lo nuevo, aunque el kirchnerismo lleve ocho años y medio en el poder”.
Nota completa

 

“El impresionante triunfo de Cristina Fernández pone en evidencia, entre otras cosas, que “no hay oposición”. O para ser más precisos: que está fragmentada y dispersa. O también: que la oposición no tiene un candidato lo suficientemente atractivo para enfrentar con alguna posibilidad a la muy buena candidata que es la Presidenta.
“La holgada victoria de Cristina, por fin, tuvo un par de buenas noticias extras. Fue presentada, por la propia candidata, con equilibrio, mesura y sin ningún tipo de soberbia. Y debería servir, entre otras cosas, para aceptar que la mayoría de la sociedad aprueba sin ninguna duda le gestión de este gobierno y opta por la continuidad de esta gestión”.

Nota completa


“El resultado electoral convalidó el peor escenario que podía esperar la oposición. Cristina Fernández de Kirchner superó la cifra mágica del 45 por ciento, el oficialismo alcanzó la mayor diferencia sobre su más inmediato perseguidor que se haya registrado en una elección nacional desde la reapertura democrática de 1983 y, por si fuera poco, ningún candidato opositor obtuvo una clara diferencia como para convertirse en indiscutido líder de un polo antikirchnerista.
“Se dio el escenario soñado para el kirchnerismo. Y no sólo por los porcentajes alcanzados por unos y otros, sino también por el desconcierto en que ha quedado sumida la oposición de cara a las elecciones generales del 23 de octubre.
“Cualquier postulante opositor que enfrente una derrota como la de ayer debería ensayar una mínima autocrítica.
“Quedó demostrado ayer que la oposición no ha sido capaz de ofrecer una clara alternativa de poder, basada en una propuesta y un candidato presidencial que puedan entusiasmar a quienes aspiran a un recambio gubernamental. Ninguno de los postulantes de la oposición supo construir lo que esa parte importante de la ciudadanía les reclamaba: una coalición basada en coincidencias programáticas sólidas que existían pero no fueron suficientes para superar las mezquindades partidarias y personales.
“Más aún, jamás pudieron superar la contradicción que reside en reclamar calidad institucional pero no ser capaces de elegir a sus candidatos de otra forma que no sea a través del dedo de una cúpula partidaria supuestamente iluminada.
“Habrá que preguntarse seriamente por qué aproximadamente la mitad de los votantes no tiene intenciones de ponerle fin al ciclo kirchnerista”.

Nota completa

 

“La “ola antikirchnerista” que pareció asomar detrás de las derrotas del Gobierno en Capital, Santa Fe y (por ausencia) en Córdoba no sólo quedó en la nada, sino que se desmoronó con estruendo. La Presidenta se impuso (cómoda) en los tres distritos. Las preguntas afloran. Automáticas. ¿Dónde fueron los votos de Macri? ¿los de De la Sota? ¿Y los de Del Sel? ¿Dónde quedaron el malestar con el Gobierno y el reclamo de renovación?
“El “test del 40 por ciento”, la vara con las que la Presidenta afrontó la elección de ayer, fue superado con creces.
“Los próximos 70 días prometen ser un hervidero. Sobre todo para la oposición que, en tiempo récord, deberá barajar y dar de nuevo. Y sin demasiadas reglas a la vista. Cristina Kirchner, en cambio podría apostar a dejar que los días pasen haciendo campaña desde la gestión. Como hizo hasta ahora.
“A la luz de los resultados de ayer, sólo un coletazo de la crisis económica global podría perturbarla”.

Nota completa

 

“Este hecho deja perplejos a amplios sectores sociales y a algunos dirigentes opositores que no terminan de comprender cuáles son las razones que explican la abrumadora victoria que obtuvo la Presidenta. Cómo es posible que Cristina Kirchner sea reelegida con el nivel de inflación que hay, se preguntan y nos preguntan en muchas ocasiones. Cómo, agregan, va a ganar con la inseguridad que reina, con la corrupción del Gobierno, enfrentada a los principales medios y a varias corporaciones, con una administración desgastada tras ocho años de gestión. Cómo va ser reelegida si el PJ está dividido. Cómo va a ganar sin el voto del campo, si perdió las elecciones de Córdoba, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires.
“Para responder a estos interrogantes que tienen contrariados a muchos debemos empezar por lo principal: la economía. Aquí y en toda democracia, la marcha de la economía es la variable más importante para entender el comportamiento electoral. El crecimiento económico del último año y medio es uno de los principales sostenes del Gobierno. A esto se suma lo abarcativo de la asignación universal por hijo, el aumento del número de jubilados y del monto de las jubilaciones, los planes sociales, subsidios y la obra pública.
Junto con la pata económica, el Gobierno cuenta, además, con un amplio sector social que se identifica con su ideología, su discurso y su relato de la historia reciente argentina. Esta identificación afectiva con el kirchnerismo se da en sectores sociales que apoyan la política de derechos humanos del Gobierno, las posturas más garantistas frente a la inseguridad y la protesta social, y la existencia de un Estado amplio y fuertemente interventor.
Así, la mejora en las condiciones económicas y el fuerte nivel de consumo, en primer lugar, y la identificación política e ideológica, en segundo término, son los principales factores que determinan el apoyo al Gobierno.
“Pero esto sería insuficiente para entender cómo la Presidenta obtuvo ayer la mayor diferencia en una elección presidencial desde 1983. Se requiere observar que la oposición se encuentra fragmentada como nunca antes. Hace sólo dos años, la UCR junto a los socialistas y la Coalición Cívica obtenían destacadas victorias en el interior del país bajo el paraguas del Acuerdo Cívico. Este espacio político no sólo no se consolidó en este tiempo, sino que se dividió casi ridículamente. Que Binner, Carrió y Alfonsín no hayan definido ayer entre ellos la candidatura presidencial de un espacio que aglutina a casi el 30% de la sociedad es una irresponsabilidad de la que deberán responder ante sus electores”.

Nota completa

 

“Ni Juan Perón ni Carlos Menem se dieron ese lujo político en sus tiem pos de gloria. En la noche del domingo y en la mañana de ayer, Cristina Kirchner se dedicó a defender el voto de los sectores medios de la sociedad, que la apoyaron ampliamente. Una presidenta cordial, consensual y homologable se paró delante de los micrófonos. Hasta aceptó la condición pasajera de las victorias y de las derrotas en la política.
“¿Dónde estaba Mauricio Macri? ¿Dónde, Julio Cobos? ¿Qué hacía Carlos Reutemann? Cualquiera de ellos hubiera sido mejor candidato que los que compitieron por la oposición anteayer. Macri cayó tumbado por la letanía del peronismo disidente que buscaba, sin encontrarlos, sus genes peronistas. Pero ¿acaso no había sido un útil aliado del peronismo en 2009? Sí, pero entonces no se jugaba la Presidencia. El peronista más cercano a él, Eduardo Duhalde, fue el primero en descartarlo por falta de credenciales partidarias. “No es peronista”, explicó para eliminarlo.
“Reutemann no conversó más con sus colegas disidentes desde que éstos, algunos viejos perdedores de elecciones provinciales, le pidieron explicaciones por haber concurrido al velatorio de Néstor Kirchner. “No voy a dar explicaciones a estas alturas de mi vida por ir a un velorio”, se enojó. Es cierto también que al senador no le gustan las causas perdidas; él venía anticipando, incluso en sus esporádicas declaraciones públicas, que Cristina Kirchner ganará las elecciones de este año. No le gusta la derrota y detesta el desgaste político y personal que significaría un enfrentamiento con el kirchnerismo.
Cobos conoció el esplendor y la caída. Era, con todo, mejor candidato que Ricardo Alfonsín. Había sido gobernador de una provincia importante, Mendoza, y debió tomar cruciales decisiones como vicepresidente de la Nación. Esos antecedentes, y el recuerdo social de aquella madrugada de julio de 2008 cuando balbuceó un voto que condenó al kirchnerismo a su primera derrota política en la declarada guerra contra el campo, lo convertían de hecho en un candidato más sólido que Alfonsín. El radicalismo, en cambio, leyó a la sociedad con la limitada cartografía de los radicales.
“Reutemann o Felipe Solá tenían posibilidades de convocar a un acuerdo político o electoral mucho más amplio que el que podía construir Duhalde, que era -y es- casi nulo. Solá vivió con sus ex socios Macri y Francisco de Narváez una situación parecida a la de Reutemann en el peronismo disidente. Nunca lo aceptaron ni lo respetaron como un par. Reutemann y Solá viven ahora más en medio del sosiego del campo que en el furor de la política.
“No hay una sola razón para el arrasador triunfo de anteayer de Cristina Kirchner , antesala segura de su reelección en octubre. La oposición hizo su contribución. La economía fue decisiva”.

Nota completa

 

“En principio, la Presidenta y sus acólitos se ufanan de haber obtenido el 50% de los votos en una elección que no fue polarizada. “En un escenario como el de 1983, Alfonsín o Luder, es fácil para el que gana quedarse con la mitad del electorado. Pero, dada la dispersión actual, la mayoría que eligió a Cristina está expresando una adhesión, no sólo descarte”, señalaba ayer un relevante dirigente del PJ.
“Hay una dimensión cualitativa que justifica el triunfalismo. La Presidenta produjo un fenómeno central para la historia de su grupo: reconquistó el voto agropecuario, que había puesto en fuga el conflicto de 2008, y superó su propia marca en los grandes centros urbanos, en los que había perdido en 2007.
“Algunos datos. La señora de Kirchner se impuso en la Capital (30,08%), Córdoba (31,15%), La Plata (40%), Bahía Blanca (44%), Mar del Plata (50%), San Isidro (31%), Vicente López (28,78%), ciudades en las que había caído cuando ganó la Presidencia. En Rosario no pudo superar, pero casi empató a Hermes Binner (38,04% a 37,34%). Son porcentajes relevantes con independencia de los antecedentes. No se pueden aislar de las razones económicas que inciden en el voto, en este caso, poderosísimas. Pero tienen un significado político, en alguna medida, independiente de ese factor.
“En las primarias de ayer, el kirchnerismo se exhibió como la fuerza más capacitada para atraer el voto del universo urbano. Además, consiguió el resultado en el marco de un conflicto explícito con los medios de comunicación independientes, que ejercen sobre ese electorado su mayor influencia. Para el Gobierno, este aspecto de su triunfo debería interpelar al periodismo crítico, inspirando un reajuste en la imagen que se forma de la política.
“Hay un segundo rasgo de las internas que resulta sorprendente. El Gobierno recuperó para su base electoral a buena parte de la clase media rural, y corrigió el que, aun para el oficialismo, fue el mayor error de Kirchner en toda su carrera: la despiadada guerra contra el campo, de 2008. Su viuda ganó en las localidades bonaerenses de Pergamino (39,07%), Navarro (45,71%), Pehuajó (50,89%), Rauch (45%), Junín (43%), Villegas (43%) y General Belgrano (48,81%), donde tiene su campo Mario Llambías, según apuntaba ayer el ministro Julián Domínguez. En Santa Fe, Cristina Kirchner se impuso en Venado Tuerto y en Rafaela (ciudad del candidato a diputado Omar Perotti); ganó en Llambí Campbell, el reducto de Reutemann, y en J.B. Molina, terruño de Eduardo Buzzi”.

Nota completa

 

“Nadie podrá culpar al Frente para la Victoria por haberse convertido en el Partido Unico.
“El gran contribuyente al logro de este íntimo anhelo kirchnerista no haya sido el tropel de opositores desarticulados que han preferido, en estas primarias, la exaltada pequeñez del fragmento a la sobria grandeza de la unidad.
“La pobre lectura que la dirigencia antioficialista ha hecho de la demanda social reinante en los distintos sectores adversos al oficialismo se manifiesta en el hecho de que confió desmedidamente en el rechazo popular a la gestión del Gobierno y muy poco en la necesidad de ganar espacio como alternativa novedosa, afianzando la convergencia que, desde hace tanto, se le reclama.
“La oposición no existe como tal ni existió tampoco en esta oportunidad.
“Y la gente castigó esa insolvencia para el acuerdo. Si se sabía que la economía podía tener un papel decisivo en la orientación política de las capas medias, ¿por qué no se supo persuadir al electorado, durante la campaña, de lo que iba a hacerse en esta materia, preservando lo indispensable y transformando lo necesario?
“El electorado no oficialista manifestó claramente su disconformidad profunda con lo que los adversarios del Gobierno le ofrecían. Tal es la conclusión ineludible que ponen de manifiesto los resultados del plebiscito de anteayer. En otras palabras, ese electorado prefirió lo que había al balbuceo. Y se volcó hacia el Gobierno.
“Hay que reconocerlo: el Gobierno sabe ir hacia donde quiere, mientras que los opositores dicen querer ir hacia donde no saben hacerlo.
“Hasta el campo terminó volviendo al redil y apoyando a quienes hasta ayer se ganaron su desconfianza. La Presidenta triunfó en el sur de Santa Fe, en La Pampa, en Córdoba.
Las inconsistencias opositoras, las sospechas que recayeron sobre la idoneidad de sus representantes y las dudas sobre su aptitud para gestionar colectivamente lo que prometían terminaron siendo mayores que todas las reservas inspiradas por el partido gobernante.
Si bien los factores que determinan la predilección popular por un candidato suelen ser variados y volátiles, estas primarias obligatorias no deben inducir a engaño a las vapuleadas fuerzas de la oposición. Ellas deben dejar de confiar en que la disconformidad con el Gobierno pueda hacer por ellas el trabajo fundamental. Tal como se muestran, no son representativas. Si desean llegar a serlo o al menos a intentarlo, tendrán que entender qué es lo que hasta ahora se lo impidió.
“Vale la pena reiterarlo. Quienes se postularon como voceros de la democracia republicana ante los representantes de la democracia populista no fueron convincentes.
Supo hacer llegar su mensaje y contó con el apoyo invalorable de un bullicio estéril por la parte contraria. El electorado desoído que ésta contribuyó a crear, en lo que hace al reconocimiento de sus demandas primordiales, acaba de castigar a quienes no supieron representarlo”.

Nota completa

 

“Cabecitas, descamisados, perucas, kirchneristas puros, ultra kirchneristas, cristinistas, grasitas, camporistas, excluídos, evitistas, incorregibles. Llámelos como quiera, intégrelos en un conjunto único y descubrirá que no consigue sumar el 50 por ciento de los votos, superar por casi 40 puntos al segundo y alzarse con todos los distritos electorales con la previsible excepción del Ducado de San Luis.
“A Cristina la votaron todos.
“No hay en la Argentina un sector, ni un partido político, ni un referente ideológico que pueda por sí solo siquiera rozar esos números.
A ese río caudaloso de boletas confluyeron las aguas de otros múltiples arroyos: estudiantes y jubilados, industriales y agricultores, ateos y creyentes, profesionales y empresarios, científicos y comerciantes, y hasta plateístas de River que ya habían pelado el GPS para llegar a la cancha de Deportivo Merlo y que ahora podrán seguir al equipo de sus amores por televisión.
“Cuando el aluvión zoológico -la pluralidad de la hora hasta permite un homenaje al ingenio gorila- deviene masa multicolor, difusa en su perímetro pero compacta en su superficie, homogénea en sus objetivos pero siempre beligerante y tentada a discutir a palazos los caminos, ese curioso fenómeno llamado peronismo adquiere su imponente dimensión histórica.
“Quizás ni siquiera haga falta. Bastará a los efectos prácticos saber que la mitad de los argentinos confían en ese piloto que, soplen vientos favorables o nos tiren para atrás tsunamis incontrolables, sabrá surfear las olas para llevarnos a mares más apacibles.
Me dolió, en cambio, comprobar que, durante tantos meses, tantos y tan poderosos medios hayan abusado de nuestra ingenuidad y nos hayan empaquetado con la idea de que sólo se podía votar a favor o en contra de Cristina. Y me dolió que, una vez instalada la mentira, hicieran crecer artificialmente y arteramente un “clima anti K” que sólo existía en el resbaladizo territorio de sus deseos”.

Nota completa

 

“Ni el resultado de los comicios ni esta participación récord son ajenos a una realidad política, social y económica que estamos viviendo los argentinos. Hoy, ya lejos de las especulaciones, es probablemente más fácil hacer una lectura sobre los resultados. No menos evidente es que existe una construcción de un discurso desde ciertos sectores que fue duramente rebatido por la inapelable opinión de los votantes.
La Presidenta se refirió al triunfo como un voto de apoyo a una gestión, “a un modelo que se desarrolla con errores y aciertos”. Quizá no haya que buscar más interrogantes acerca del porqué de semejante triunfo, sino hacer un repaso de las políticas más importantes llevadas adelante por este gobierno.
“Como rector e integrante de la universidad pública observo cómo las políticas sociales siempre han caminado de la mano con la educación. Así como las crisis no fueron ajenas a la Universidad, tampoco lo son los grandes triunfos de la democracia, las etapas de crecimiento ni este modelo de país que también apuesta a la educación, la salud, la equidad social y el bienestar de la población.
“Para citar un ejemplo: el presupuesto de la UBA, en números redondeados, pasó de $ 750 millones en 2007 a $ 2500 millones para 2011, un incremento cercano al 340% en cinco años. Para la educación pública significa reformas edilicias y mayor presupuesto para el incremento de salarios docentes y no docentes.
“La educación superior avanza porque el gobierno nacional avanza en el mismo sentido y existen políticas de Estado que así lo permiten.
“La política de repatriación de científicos a través de la Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior, las becas de investigación y el equipamiento necesario para llevarlas adelante, o el Programa Conectar Igualdad, nos incumben y nos benefician, ya no sólo como universidad pública, sino como ciudadanos. En la era del conocimiento nos transformamos de sujetos de derecho en sujetos de igualdad de oportunidades. Y, también, como país, porque seguimos generando la posibilidad de la movilidad social.
La creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva o el acrecentamiento del porcentaje del PBI destinado a educación, cuando en países limítrofes aún se discute la pertinencia de la educación pública universitaria, reafirman mi acompañamiento a este modelo que asume al conocimiento como un bien público y social.
La consolidación de un país depende, en gran medida, de la formación académica, ética y ciudadana. La responsabilidad de la universidad pública es acompañar el devenir cotidiano y pensar un modelo de nación inclusivo, integrador y siempre en crecimiento, con el agregado del acceso a la educación. La Asignación Universal por Hijo, la inclusión jubilatoria, la asignación por embarazo, como políticas de Estado, garantizan hoy que niños, jóvenes y adultos mayores se beneficien. Pero fundamentalmente estos beneficios garantizan un futuro con mayor formación y educación para todos; una mejor calidad de vida y el bienestar general de toda la ciudadanía.
“La sociedad eligió el domingo participar, apoyar la política de derechos humanos, de igualdad de género, las políticas de salud pública. La población decidió ser parte de una gestión que apuesta al futuro, a la redistribución de la riqueza, a la educación, a las nuevas tecnologías, a la salud, al bienestar, a la igualdad y a la equidad”.

Nota completa

 

“La importancia que adquirió en estos años el Estado como motor de la política K y regulador-gerenciador de la economía . El mismo Estado que Carlos Menem descuartizó, fue rehecho por los Kirchner con lógica ochentista pero robustecido con su gigantesca capitalización .
“El voto agrario había dejado en soledad en Santa Fe al candidato K, Agustín Rossi. Emigró con el discípulo de Mauricio Macri, el cómico Miguel Del Sel. Eso sucedió el 24 de julio. Tres semanas después, sin que mediara ninguna medida oficial que los hubiera seducido, una parte gruesa de esos votos terminó respaldando a Cristina.
“El impacto del voto del campo dejó al descubierto –como sucedió con la oposición– fragilidades de su dirigencia. Hacía rato que la Mesa de Enlace, clave en los tiempos del conflicto, venía trastabillando. Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural, dijo que el voto agrario sigue siendo opositor. Dijo otras cosas que, por un instante, trajeron a la memoria las palabras funestas de Fito Paéz. Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, abrió rápido sus puertas a un diálogo con el Gobierno. Alfredo De Angeli trató de explicar que el campo no habría respaldado, como dicen las urnas, a Cristina. La Presidenta también se impuso en Gualeguaychú, lugar emblemático de las épocas de la refriega. Esos dirigentes debieron haber hecho muchas cosas mal para no contener ni darse cuenta del vuelco producido2.

Nota completa


“La dimensión de la votación de Cristina se expresa en los números (50%) y también en la distribución territorial . Sólo fue vencida en San Luis, gobernada por Alberto Rodriguez Saá, también candidato para octubre. El puntano parece tener un 7% del electorado cautivo: en 2007 sacó ese mismo porcentaje. La Presidenta venció en tres distritos importantes donde, hace pocas semanas, sus candidatos la pasaron mal: Santa Fe (Agustín Rossi quedó tercero) , Córdoba (José de la Sota ganó y había roto con los K) y Capital (Daniel Filmus perdió dos veces con Mauricio Macri). La Presidenta se dio el gusto de vencer en la Ciudad, donde un peronista no se imponía desde la década del 90″.

Nota completa

 

¿Sorpresivo triunfo arrollador de Cristina?

Siguiendo el razonamiento que hemos expresado aquí a princípios de agosto en Cristina ya ganó. Cristina ya perdió, podemos afirmar ahora, aunque muchas afamadas voces hablan de un sorpresivo triunfo arrollador del oficialismo, que ese resultado no es sorpresivo y que Cristina no ganó su reelección, cosa que hará en octubre, sino que ganó la “palabra”. La palabra pública, la que se le negaba con el cerco mediático impuesto desde el famoso y ahora “paleolítico” conflicto agrocerealero de 2008. Ella pedía la palabra y recién el pasado domingo se la otorgó el pueblo con un contundente 50% de los votos. ¿Cómo es esto? Veamos. Hace unos días, decíamos aquí:

“Antes incluso de que comiencen las campañas proselitistas para las elecciones primarias, tanto los medios hegemónicos como muchas figuras de la oposición ya intentaban instalar en la opinión pública el hecho de que los resultados de las últimas elecciones provinciales indican que en octubre habría segunda vuelta, y que por lo tanto el kirchnerismo había llegado a su fin. Esto parece una reacción a la instalación que habría hecho el oficialismo nacional del paradigma de que este año “Cristina ya ganó”. Ante este contrapunto es hora de sopesar los argumentos y contrastarlos con los hechos, o mejor dicho con los números, que son la única fuente de verosimilitud de ellos. En esa elección Cristina Fernández obtuvo el 45% de los votos, y la siguieron Elisa Carrió con el 23%; Roberto Lavagna con el 17%, y Alberto Rodríguez Saá con casi el 8%. El panorama político de ese entonces mostraba que Carrió gozaba una imagen excelente comparada con la actual, y se presentaba además aliada con el socialismo de Binner, con quien hoy compite por los mismos votos. El radicalismo, debido a su debilidad, tuvo que llevar un candidato peronista como Lavagna para mejorar sus guarismos. Actualmente, vemos que los candidatos que se repiten son la misma Cristina, Lilita Carrió, que según todas las encuestas (las creíbles y las increíbles) está más cerca de colocar una coma entre los números de la cifra que logró en 2007 que de repetirla, y Rodriguez Saá, quien debe esforzarse para repetir aquel guarismo. Los nuevos contrincantes con posibilidades son Duhalde y Alfonsín, que, según las mismas encuestas, compiten por el segundo puesto con alrededor del 15%, cinco puntos más que los que siguen en el pelotón de cola. La dispersión de los opositores deja casi un 50% de votos a merced de la habilidad de la presidenta para conquistarlos. Las elecciones primarias serán una encuesta electoral sin margen de error, irrefutables. Allí se develará si estas especulaciones tienen algún asidero, y de su resultado surgirán dos posibles carreras. La principal es la carrera de CFK por alcanzar el 45%, o el 40% y superar al segundo por un 10%, que la reelija automáticamente en su cargo (si es que no los alcanza ya en agosto); y la segunda (y quizás la menos probable), la carrera entre quienes secunden a la presidenta, cuyo objetivo será robarse mutuamente votos para lograr ser quien compita en una segunda vuelta (si no se da el fatídico, para ellos, 45% de CFK). También puede darse el caso de que haya un acuerdo entre algunos partidos para “cederse” votantes para intentar que uno de sus candidatos arree los votantes de los otros y así forzar una segunda vuelta. De no darse ninguno de estos últimos escenarios, la presidenta podrá hacer la plancha hasta octubre e invertir más tiempo en gobernar y organizar su segundo mandato que en encharcarse en la lucha preelectoral, disfrutando del clima que llamamos “Cristina ya ganó”. Contra eso, tanto los medios hegemónicos opositores como la oposición en sí, tratan desde hace unos días de imponer su propio clima preelectoral, que podríamos llamar “Cristina ya perdió”, basándose en los resultados electorales de hace un par de meses, principalmente los de Capital Federal y Santa Fe.”

Como vemos, ese 45% fatídico para la oposición no sólo estaba al alcance de la mano de Cristina Fernández sino que fue superado, y la presidenta puede dedicarse ahora mucho más a gobernar que a estar atenta a las peripecias y menudencias de la campaña. Probablemente, veamos más estocadas de sus escuderos más relevantes (Anibal Fernández, Florencio Randazzo, Héctor Timerman y Amado Boudou) en los posibles debates mediáticos que se den rumbo al horizonte de octubre que intervenciones directas de ella. El ajedrez político y sus reglas están de su lado. Quizás algunos anuncios de gestión puedan atraer más confiabilidad y votos hacia el remolino cristinista que se evidencia desde ahora, aunque no es de esperarse un aumento muy grande en los guarismos presidenciales. La oposición se comportó casi igual que como habíamos arriesgado, y como la dimensión del triunfo dependía de la “muñeca” de la presidenta para quedarse con ese 50% a su disposición, ellos se quedaron pedaleando en el aire y compartiendo una derrota aplastante. Y Carrió cumplió bastante bien con nuestras espectativas, colocó efectivamente una coma entre los números de su elección de 2007, e incluso fue vencida por los votos en blanco.

Se aprecia bien ahora, con los crudos resultados en la mano, que el intento de los medios hegemónicos de grabar en el imaginario colectivo nacional que ya había comenzado la decadencia del kirchnerismo (haciendo pié en los resultados de los escrutimios desfavorables para el oficialismo y no en los favorables), o ha fracasado o no influyó suficientemente en la decisión final del pueblo soberano. Si se toman los resultados nacionales de 2009, donde el kirchnerismo ganó las elecciones por muy pocos votos (aunque perdió en Buenos Aires), es evidente la gran remontada del oficialismo, y esto se puede explicar, como decíamos a princípios de mes, “por la evidente rehabilitación de la imagen de Cristina y la valoración de su acción de gobierno”. Y entonces afirmábamos que “En definitiva, la situación electoral del oficialismo nacional de hoy no difiere mucho de la de 2007, al menos tampoco en Santa Fe, por lo que la oposición debería trabajar más sobre las propuestas que ofrece al electorado que blandir los resultados circunstanciales que se dieron hasta ahora”. Tan era así que también decíamos sobre Santa Fe que “el techo para los votos de CFK en esa provincia podría muy bien ser el 38,14% de los votos logrados por la lista de legisladores provinciales encabezada por María Eugenia Bielsa” y finalmente CFK casi alcanzó ese techo con su 37,87% final. Ahora se abre un interesante desafío para los analistas políticos profesionales y amateurs, el que señalábamos entonces: “El escenario de “Cristina ya ganó” que preanuncian todas las encuestas no parece hasta ahora desaparecer del horizonte de octubre, por lo que lo que el interés debería centrarse más en la cantidad de diputados que cada partido pueda sumar al congreso desde diciembre”.

Muchos decíamos, casi contra la corriente mayoritaria tanto mediática como política partidaria, que no veíamos “razones objetivas por las cuales Cristina Fernández no pueda repetir el resultado de 2007, y sí veo razones subjetivas por las que pueda mejorarlo” (en nuestro caso aquí), basados principalmente en que si observábamos al espectro opositor, no se apreciaba que “las opciones opositoras ofrezcan (a la porción del electorado no partidaria) mejores alternativas que la oficial para gobernar el país, sobre todo en estos tiempos particulares en el mundo y con un crecimiento de todos los índices positivos de Argentina”. Incluso aquí arriesgábamos el viernes anterior al comicio un 48,8% para Cristina mientras muchos “expertos mediáticos” ponían en duda que llegara al 40%.

Ante los resultados ampliamente favorables a CFK, la probable reacción del conglomerado económico-mediático-político no opositor sino directmente antiK es el su vuelco “a favor de quien salga segundo, ninguneando a los demás opositores que le hagan sombra, y tratando de limar cualquier resquicio de cristinismo que sobresalga para restarle votos por derecha y por izquierda” como decíamos aquí. Aunque, como dicen los fríos números, esa operación de sumar votos antiK hacia uno de los segundos es prácticamente imposible, políticamente impracticable, y luego de unos primeros días de sorpresa, aturdimiento y deliberaciones nerviosas algo intentarán para socabar ese enorme apoyo, aunque sean un puñado de puntos e intentaran inflar algún opositor, pero nunca se sabe de dónde pueden venir los tiros…

Ahora bien, ¿por qué un humilde bloguero (aunque no era el único, por supuesto) con modestos recursos técnicos y económicos pudo llegar a la conclusión expresada en el artículo referido más arriba y hecho los comentarios referidos al tema en otros artículos ajenos, adelantando acertadamente los resultados de estas elecciones generales dentro de un estrecho margen de error, similar al proclamado por las encuestadoras, y todo contra la corriente y el “sentido común” socio-político previo a las mismas? ¿Por qué los mas famosos y renombrados comentaristas y editorialistas de los medios hegemónicos opositores (y algunos con simpatías por el gobierno), además de todos los políticos opositores, la gente de a pié, y periodistas a granel saturaban nuestros oídos y ojos con el advenimiento del fin del kirchnerismo, la debacle cristinista y la llegada del límpido horizonte del llamado grupo A? Para estas preguntas hay al menos dos respuestas posibles. La más simple (y vanamente codiciada por este Basurero) es atribuir este pronóstico acertado a la lucidez, profundo conocimiento, desprejuiciado análisis e inspiración divina de quien lo realizó… La más compleja, pero ahora clara como el agua y lógica con el diario del lunes, es que una enorme parte de la sociedad mediatizada vivía en un microclima (macroclima, mejor dicho) de fin de época de un gobierno autoritario, falto de escrúpulos, mentiroso, con una aceptación minoritaria y un rechazo mayoritario de la población, la que a su vez estaba ansiosa de la aparición de una oposición que arrojara al kirchnerismo (no peronismo) a la vera del camino de la historia política argentina. Pero no sólo el pueblo estuvo atrapado por este microclima “contrera” (aunque la mitad de él no se sentía incluído en esa oposición casi salvaje, pero aun así la creía mayoritaria), sino que probablemente también muchos de los políticos opositores (y algunos ex oficialistas) y sus asesores, muchos periodistas del conglomerado de medios opositores (y algunos no opositores también) quedaron presos de la telaraña antikirchnerista hegemónica. Incluso, muchos ni notaron los indicios certeros, evidentes de que ese microclima no era lo que se respiraba en la calle. Los festejos del bicentenario, los índices económicos y de consumo de cualquier producto, y el hormiguero de gente de todo tipo en el velatorio de Néstor Kirchner no fueron suficientes para que lo vean, el prejuicio nublaba sus ojos. No era lo mismo la temperatura real y la “sensación térmica” que inventaban los medios, pero las anteojeras “opositoras a todo” filtraban demasiado, y este domingo de agosto amanecieron sorprendidos por la contundencia de la realidad política nacional. Los fenómenos sociales no son previsibles como los fenómenos físicos, pero sí dentro de unos límites probabilísticos determinados. No es tema de magos ni de científicos locos sino de analistas lo suficientemente desprejuiciados como para intentar buscar la verdad sabiendo que es imposible alcanzarla sino aproximadamente. Queda para más adelante el análisis sobre el significado de estos resultados, cuando los papelitos de los festejos de muchos y los nubarrones de la bronca y la desesperanza del duelo de muchos se dispersen. Y, finalmente, podemos arriesgar que el secreto de los pronósticos acertados, tanto de los encuestadores y analistas (profesionales y amateurs) que acertaron, entre los que se encuentra este humilde servidor público, es tan eficaz como antiguo, y mucho menos desconocido que realmente utilizado, como decíamos aquí: “No se trata de adivinar ni de proyectar deseos personales, es sólo un ejercicio de lógica… más una cucharita de subjetividad.”

Retomando el párrafo inicial, este humilde bloguero se atreve a reafirmar que, como hemos visto, el triunfo arrollador del gobierno no es sorpresivo (y este Basurero no es un genio de los pronósticos) y que Cristina no ganó su reelección, sino la “palabra”. De ahora en más, lo que ella diga y haga no podrá ser ocultado, negado, ridiculizado, banalizado ni tergiversado por nadie, sin ponerse al descubierto crudamente y ser penalizado por casi todo el pueblo con la desconfianza, la reprobación popular o, peor aún, que quien lo haga sea simplemente ignorado. Los límites los puso la sociedad. Esa misma sociedad, la parte que festeja y la que se mantiene silenciosa, marcó la cancha en la que debe jugar tanto el gobierno como las oposiciones políticas, mediáticas y corporativas. A partir de este 14 de agosto una cosa quedó muy clara: la agenda pública será fijada, de ahora en más, (aunque no sin resistencia) como nunca antes por la titular del 50% de los votos reales del pueblo.

Cristina ya ganó. Cristina ya perdió.

Antes incluso de que comiencen las campañas proselitistas para las elecciones primarias, tanto los medios hegemónicos como muchas figuras de la oposición ya intentaban instalar en la opinión pública el hecho de que los resultados de las últimas elecciones provinciales indican que en octubre habría segunda vuelta, y que por lo tanto el kirchnerismo había llegado a su fin. Esto parece una reacción a la instalación que habría hecho el oficialismo nacional del paradigma de que este año “Cristina ya ganó”. Ante este contrapunto es hora de sopesar los argumentos y contrastarlos con los hechos, o mejor dicho con los números, que son la única fuente de verosimilitud de ellos. Veamos, entonces, cuál era el panorama en 2007 cuando Cristina Fernández accedió a la presidencia. En esa elección CFK obtuvo el 45% de los votos, y la siguieron Elisa Carrió con el 23%; Roberto Lavagna con el 17%, y Alberto Rodríguez Saá con casi el 8%. El panorama político de ese entonces mostraba que Carrió gozaba una imagen excelente comparada con la actual, y se presentaba además aliada con el socialismo de Binner, con quien hoy compite por los mismos votos. El radicalismo, debido a su debilidad, tuvo que llevar un candidato peronista como Lavagna para mejorar sus guarismos. Actualmente, vemos que los candidatos que se repiten son la misma Cristina, Lilita Carrió, que según todas las encuestas (las creíbles y las increíbles) está más cerca de colocar una coma entre los números de la cifra que logró en 2007 que de repetirla, y Rodriguez Saá, quien debe esforzarse para repetir aquel guarismo. Los nuevos contrincantes con posibilidades son Duhalde y Alfonsín, que, según las mismas encuestas, compiten por el segundo puesto con alrededor del 15%, cinco puntos más que los que siguen en el pelotón de cola. La dispersión de los opositores deja casi un 50% de votos a merced de la habilidad de la presidenta para conquistarlos. Las elecciones primarias serán una encuesta electoral sin margen de error, irrefutables. Allí se develará si estas especulaciones tienen algún asidero, y de su resultado surgirán dos posibles carreras. La principal es la carrera de CFK por alcanzar el 45%, o el 40% y superar al segundo por un10%, que la reelija automáticamente en su cargo (si es que no los alcanza ya en agosto); y la segunda (y quizás la menos probable), la carrera entre quienes secunden a la presidenta, cuyo objetivo será robarse mutuamente votos para lograr ser quien compita en una segunda vuelta (si no se da el fatídico, para ellos, 45% de CFK). También puede darse el caso de que haya un acuerdo entre algunos partidos para “cederse” votantes para intentar que uno de sus candidatos arree los votantes de los otros y así forzar una segunda vuelta. De no darse ninguno de estos últimos escenarios, la presidenta podrá hacer la plancha hasta octubre e invertir más tiempo en gobernar y organizar su segundo mandato que en encharcarse en la lucha preelectoral, disfrutando del clima que llamamos “Cristina ya ganó”. Contra eso, tanto los medios hegemónicos opositores como la oposición en sí, tratan desde hace unos días de imponer su propio clima preelectoral, que podríamos llamar “Cristina ya perdió”, basándose en los resultados electorales de hace un par de meses, principalmente los de Capital Federal y Santa Fe. El de la capital ya lo tratamos aquí, aunque sólo habría que agregar que de la comparación de los resultados de las elecciones a Jefe de Gobierno se deduce que la diferencia entre el PRO y el Frente de la Victoria no justifica hablar de un escenario de derrota inevitable del kirchnerismo, ya que pasó de 45% a 23% en 2007; a 47% a 27% en 2011 en las primeras vueltas, y de 60% a 39% en 2007; a 64% a 35% en 2011 en las segundas vueltas. Por lo tanto, reparemos ahora lo que sucedió en Santa Fe, donde el candidato a gobernador del oficialismo nacional fue ampliamente vencido. Esta derrota fue presentada como una humillación que preanuncia una debacle kirchnerista en octubre. Pero, ¿es tan así? Sabemos ya que lo sucedido en Capital Federal no vislumbra mayores zozobras para CFK en las presidenciales pero ¿las cifras de Santa Fe auspician realmente un octubre negro para el gobierno nacional? Analicemos los números. En Santa Fe las elecciones de los últimos años muestran estos números:

2007

Para Diputados Provinciales

FRENTE PROGRESISTA, CIVICO Y SOCIAL 50,30%

FRENTE PARA LA VICTORIA 41,98%

Para Gobernador y Vice

Binner – Tessio (FRENTE PROGRESISTA, CIVICO Y SOCIAL) 52,67%

Bielsa – Galán (FRENTE PARA LA VICTORIA) 41,93%

Para Diputados Nacionales

ALIANZA FRENTE PARA LA VICTORIA 36,28%

SOCIALISTA 33,67%

Para Presidente y Vice

Fernández de Kirchner – Cobos (FRENTE PARA LA VICTORIA) 35,50%

Carrió – Giustiniani (ALIANZA CONFEDERACION COALICION CIVICA) 34,08%

Lavagna – Morales (CONCERTACION UNA NACION AVANZADA) 16,55%

 

2009

Para Diputados Nacionales

ALIANZA SANTA FE FEDERAL 39,87%

ALIANZA FRENTE PROGRESISTA CÍVICO Y SOCIAL 39,81%

ALIANZA FRENTE PARA LA VICTORIA 9,63%

 

2011

Para Diputados Provinciales

Alianza Frente Santa Fe Para Todos 38,14%

Alianza Frente Progresista, Cívico y Social 36,10%

Alianza Unión Pro Federal 16,17%

Para Gobernador y Vice

Bonfatti – Henn (FRENTE PROGRESISTA, CIVICO Y SOCIAL 39,69%

Torres Del Sel – Salomon (ALIANZA UNION PRO FEDERA 36,04%

Rossi – Hoffmann (ALIANZA FRENTE SANTA FE PARA TODOS 22,79%

Analizando estos guarismos vemos que el escenario final de 2007 muestra que para el kirchnerismo la diferencia entre el porcentaje para los diputados provinciales (una derrota K) y el porcentaje de la elección para presidente (un triunfo K) fue de sólo 7 puntos; y lo mismo sucedió con los de la elección de gobernador (una derrota K). En cambio, los números entre los triunfos para diputados nacionales y para la presidencia fueron similares.

Si ahora nos remitimos a 2011 vemos que los cómputos podrían indicarnos que el techo para los votos de CFK en esa provincia podría muy bien ser el 38,14% de los votos logrados por la lista de legisladores provinciales encabezada por María Eugenia Bielsa, más que el exiguo 22,79% de Agustín Rossi para gobernador.

De esta manera vemos que el 38% logrado por María E. Bielsa no difiere mucho del casi 42% de ese rubro en 2007, pero los casi 23% de Rossi para gobernador fueron duplicados por el casi 42% de Bielsa en aquel 2007. Ahora bien, tenemos dos caminos a seguir: referir el resultado de las presidenciales a los resultados de las disputas para la gobernación o a las de diputados provinciales de esos años. Las dos caídas del kirchnerismo en la competencia por la gobernación no parecen indicar una próxima derrota de CFK en octubre, ya que en 2007 Cristina ganó la presidencial. En cambio, la derrota kirchnerista en la competencia para diputados provinciales de 2007 (junto con aquel triunfo presidencial de CFK) comparado con el actual triunfo K en diputados ¿nos sugiere otro triunfo de Cristina en octubre? Visto así, esto último suena lógico, aunque hoy en día esté instalado en los medios el argumento contrario. Más aun, si vemos que el casi 23% de Rossi parece menos una caída desde los casi 42% de Bielsa de 2007 (en pleno apogeo del kirchnerismo) que una fuerte recuperación desde los 9% de 2009 (en el peor momento K). Además, esta resurrección sólo se puede explicar por la evidente rehabilitación de la imagen de Cristina y la valoración de su acción de gobierno. Por supuesto, lo que el pueblo diga en agosto sobre sus preferencias electorales puede confirmar esto o no, pero vemos que los resultados conocidos hasta ahora no justifican el optimismo de la oposición y de los medios hegemónicos opositores al postular el escenario de “Cristina ya perdió”. En definitiva, la situación electoral del oficialismo nacional de hoy no difiere mucho de la de 2007, al menos tampoco en Santa Fe, por lo que la oposición debería trabajar más sobre las propuestas que ofrece al electorado que blandir los resultados circunstanciales que se dieron hasta ahora.

El escenario de “Cristina ya ganó” que preanuncian todas las encuestas no parece hasta ahora desaparecer del horizonte de octubre, por lo que lo que el interés debería centrarse más en la cantidad de diputados que cada partido pueda sumar al congreso desde diciembre.

¿El electorado porteño es bipolar?

Suele escucharse que el elector porteño es histérico, educado pero incomprensible, bipolar, informado pero inpredecible, y que contra esa pared chocan las aspiraciones de las fuerzas políticas que pretenden invocar su voluntad. Ante este cuadro, parece inevitable diagnosticar que electoralmente la Reina del Plata es bipolar…
Frente a este panorama, el periodista Eduardo Anguita se pregunta aquí: “¿Qué se hace cuando la prédica ideológica y el debate de propuestas no alcanzan para atraer votantes sin definición política o con una definición diferente a la del candidato?”, para enfocarse luego en cuál debe ser el discurso acertado, la comunicación adecuada en que debe basarse la campaña proselitista de una fuerza política para pedir el voto de la ciudadanía, y entonces postular que “la mitad de la comunicación es la convicción y la propuesta del candidato, la otra mitad es lo que tienen en la cabeza y sobre todo en el corazón aquellos a quienes van dirigidos los mensajes”. Para tener un panorama de esto último y a su vez profundizar el debate sobre las características del electorado de la Reina del Plata es que este humilde basurero emprende este pretencioso análisis que intenta bucear en el perfil ideológico porteño, y para eso nada mejor que remitirse a la realidad electoral, es decir a los números (ampliando los conceptos ya esbozados aquí).
Luego de los resultados del comicio del 10 de julio último, la gran mayoría de las conclusiones sacadas en caliente, o aun cuando la razón pudo templar el análisis, enfocaron los cañones en las veleidades del electorado porteño o en la influencia de los medios, y sólo algunos en la falla del discurso adoptado por las fuerzas derrotadas. Primó la remanida explicación de la “habitual inestabilidad ideológica” de los porteños a la hora de elegir a sus representantes y gobernantes. Estos argumentos, esgrimidos en sesudos análisis periodísticos o tirados desaprensivamente sobre la mesa de un café o en los pasillos de oficinas y fábricas, suelen citar pocas cifras y comparaciones –o ninguna- como fundamento de las conclusiones a las que se arriba. En cambio, este humilde servidor público intentará aquí parar la pelota, otear el campo de juego, leer el partido más tranquilamente y esbozar un análisis desprendido en lo posible de calores, subjetividades y posiciones partidarias, tratando de observar cuál ha sido el comportamiento electoral de la sociedad porteña a través de las casi tres décadas desde el regreso de la democracia. También plantearé el problema en sentido inverso al de muchos de aquellos análisis, partiendo de la base de cómo es el universo electoral de la ciudad, qué es lo que la ciudadanía piensa, independientemente de lo que los partidos ofrecen en un comicio en particular, para deducir a posteriori a quiénes se debe interpelar en cada elección y por qué, en lugar de dar vuelta el carro y colocar los caballos atrás y terminar culpando al pueblo porque no comprende el discurso.
Para empezar, se ha enfocado en los resultados comiciales agrupando las fuerzas partidarias de acuerdo a la ideología de cada una, salvo los partidos tradicionales y característicos de la Argentina (siempre que se presenten clara y exclusivamente con sus sellos tradicionales: UCR y PJ), como centro-izquierda o centro-derecha, y redondeando las cifras para facilitar las comparaciones. Por supuesto, el hecho de discriminar las fuerzas partidarias en cada elección en esos dos polos (prescindiendo de los sellos partidarios tradicionales de la Argentina) es un enfoque subjetivo. Pero, todo análisis lo es, salvo el realizado por un objeto, por ejemplo, una planta… Las excepciones a esta regla serán aclaradas en cada caso.
Como la intención es analizar las ideologías del electorado porteño, se ha optado por tomar lo que ese electorado expresa cuando elige diputados nacionales, donde el elector más se desprende de los liderazgos personales a nivel presidencial y más se acerca a la ideología y visión propias.
Clarificados de entrada los parámetros utilizados y dicho desde dónde se realiza el planteo, comencemos con el análisis del perfil ideológico de la Reina del Plata. Veamos entonces cuáles han sido los resultados de esas encuestas exactas, sin margen de error, no “de boca de urna” sino “de estómago de urna”, que son los resultados oficiales finales de cada elección del ciclo 1983/2011 (datos tomados de aquí):

En el período de gobierno radical alfonsinista, la llamada “primavera democrática” post-dictadura, la preferencia popular se dividía de la siguiente manera:
Comicios del 20/08/83
UCR: 49% (su mayor porcentaje del ciclo)
PJ: 24%
C-IZQ: 13%
C-DER: 14% (su menor porcentaje del ciclo)

Comicios del 3/11/85
UCR: 43%
PJ: 25%
C-IZQ: 14%
C-DER: 18%

Comicios del 6/9/87
UCR: 39%
PJ: 24%
C-IZQ: 12%
C-DER: 25%

En la época menemista y tras el derrumbe del alfonsinismo, la preferencia popular se dividía de la siguiente manera:
Comicios del 14/05/89
UCR: 28%
PJ: 32%
C-IZQ: 10% (su menor porcentaje del ciclo)
C-DER: 30%

Comicios del 8/09/91
UCR: 40%
PJ: 29%
C-IZQ: 15%
C-DER: 15%

Comicios del 3/10/93
UCR: 30%
PJ: 36% (su mayor porcentaje del ciclo)
C-IZQ: 22%
C-DER: 16%
Se trata de la primera vez que el PJ gana en la esquiva (para el peronismo) Capital Federal, con el menemista Erman González a la cabeza de la lista de diputados, por lo que no es realmente un triunfo “peronista” sino de una variante neoliberal del PJ, más propia de la centro-derecha y teñida de bastante antiperonismo.

Comicios del 14/05/95
UCR: 20%
PJ: 23%
C-IZQ: 39%
C-DER: 19%
Momento de irrupción del FrePaSo a nivel nacional.

Dos años después comienzan a evidenciarse los resultados de la política neoliberal y corrupta del menemismo, y en plena época del ascenso de la Alianza UCR/FrePaSo, la preferencia popular se divide de la siguiente manera:
Comicios del 26/10/97
UCR: –
PJ: 18%
C-IZQ: 61% (su mayor porcentaje del ciclo)
C-DER: 21%

Con el triunfo de la Alianza y su perfil contrario (en principio) al modelo del gobierno menemista en las elecciones para Presidente, la preferencia popular se dividía de la siguiente manera:
Comicios del 24/10/99
UCR: –
PJ: 9% (su menor porcentaje del ciclo)
C-IZQ: 59%
C-DER: 31%

Comicios del 14/10/2001
UCR: 19%
PJ: –
C-IZQ: 45%
C-DER: 36%
Comicio realizado cuando el desprestigio de los políticos estaba en su apogeo, incluso antes del estallido económico. La Alianza, ya dividida por la renuncia del vicepresidente, figura aquí como UCR ya que no la caracterizamos como de centro izquierda sino típicamente radical, y alcanzó sólo el 20% aunque salió primera, seguida por el ARI (ideológicamente a años luz del actual) con un 12%, aunque el verdadero vencedor fue el voto bronca, ya que los votos en blanco más los anulados sumaron el 25% del padrón. Se ve aquí un adelanto del panorama actual, condensándose las voluntades del electorado muy mayoritariamente en torno de dos polos, uno conservador o de centro-derecha y otro “progresista” o de centro-izquierda.

En la primera elección posterior al derrumbe económico del 2001 y en plena crisis de confianza en los partidos políticos, los que a su vez estallaron en pequeños islotes que luego se reagruparon en alianzas, la preferencia popular se dividía de la siguiente manera:
Comicios del 27/04/03
UCR: 3%
PJ: –
C-IZQ: 49%
C-DER: 48%
Primer presentación de Macri como candidato a Jefe de Gobierno, logrando el 37% de los votos, y convirtiéndose en el referente de la centro-derecha porteña y con aspiraciones nacionales, clonando las características del victorioso menemismo de Erman González de 1993, incluso con un porcentaje similar.

Comicios del 23/10/05
UCR: 2%
PJ: –
C-IZQ: 35%
C-DER: 63% (su mayor porcentaje del ciclo)

Cuando finalizaba el gobierno de Kirchner y cuando ya era evidente la recuperación económica del país, la preferencia popular se dividía de la siguiente manera:
Comicios del 28/10/07
UCR: 6%
PJ: –
C-IZQ: 47%
C-DER: 47%
Macri logra la gobernación de la ciudad, y la centro-derecha llega finalmente al poder por sí sola, sin enmascararse en un partido tradicional.

Primera elección posterior al conflicto alrededor de la resolución 125 sobre las retenciones a las exportaciones de soja, maiz, etc. En el peor momento del gobierno de Cristina Fernández, la preferencia popular se polarizaba, como nunca, de la siguiente manera:
Comicios del 28/06/09
UCR: –
PJ: –
C-IZQ: 47%
C-DER: 53%

En la actualidad, en plena recuperación de la imagen de Cristina Fernández, con un crecimiento inédito de la economía nacional, con boom de consumo en todas las clases sociales y derrumbe de los candidatos presidenciales opositores al gobierno nacional, la preferencia popular se divide de la siguiente manera:
Comicios del 10/07/11
UCR: 2% (su menor porcentaje del ciclo)
PJ: –
C-IZQ: 45%
C-DER: 53%
(Como aún no se eligieron diputados nacionales, se toman los resultados de los legisladores de la ciudad. Aunque no es la misma categoría, los resultados sirven como referencia comparativa por la similitud de las cifras). Se aprecia aquí una recuperación destacada del kirchnerismo porteño desde el cuarto puesto de 2009 con aquel 12% detrás de Solanas y Carrió, aunque sólo si se lo considera junto a las dos listas que fueron aliadas al FPV, ya que su lista propia logró 14%, apenas un dos por ciento más que en 2009, lo que le marca un camino a seguir en el distrito (si comparamos las cifras de la votación para Legisladores de la Ciudad en 2009 y 2011 la diferencia es similar). En cuanto a la próxima segunda vuelta para Jefe de Gobierno, al FPV se le hará cuesta arriba lograr que el resultado no sea similar al de 2007, cuando fue derrotado 61%/39%; en caso de lograr reducir el margen de derrota en una cifra superior al 2% (porcentaje de incremento de sus votos a representantes entre 2009 y 2011) será un éxito en su interpelación al electorado de centro-izquierda porteño no propio en la segunda vuelta.

Estos crudos números esbozan el perfil ideológico del electorado porteño, independientemente de las figuras circunstanciales y las idas y venidas de los partidos en la “discola” (¿díscola?) Reina del Plata. De ellos se puede deducir la evidente y persistente preponderancia de la centro-derecha en el distrito en las últimas dos décadas, que va desde un mínimo de 14% de los votos en 1983 (con la sombra de la dictadura todavía presente en la mente de los porteños) hasta un máximo de 63% de los votantes en 2005. Los distintos porcentajes a través del tiempo (creciendo a medida que se desdibujan la UCR y el PJ tradicionales) muestran con claridad la ideología de base del electorado porteño, más evidente cuando se deshace la influencia en el distrito de los partidos tradicionales argentinos, los que enmascararon históricamente esta realidad por sus características movimientistas, las que pudieron agrupar al mismo tiempo parte de ambos polos ideológicos bajo su seno; fenómeno que desaparece en 2009, gracias a la mayor polarización del período analizado.
Repasando las cifras vemos que: la centro-derecha triunfó en la década menemista, ya sea sola o cuando se suman sus votos a los del PJ de entonces (indudablemente neoliberal y con un discurso de centro-derecha); triunfó en los años 1989; 1991; 1993; 1995; 2005; 2007; 2009 y 2011; siendo derrotada solamente en el período que va de 1983 a 1987; y en 1997 y 1999. En el 2003, los votos de centro-derecha y centro-izquierda se igualaron (quedando el radicalismo remanente con un ínfimo 3%). Ese fue el año de la reelección de Aníbal Ibarra (que resultó inmune al derrumbe de la Alianza y fue apoyado por el ascendente kirchnerismo) y de la aparición de la fuerza política del macrismo, el PRO: una acumulación de los remanentes de las antiguas fuerzas del espacio de centro-derecha y de desprendimientos del peronismo porteños. Se trata de una fuerza que se consolidará en los años siguientes y que, de la misma manera que el socialismo en Santa Fe, muestra que llegó para quedarse en el que será su bastión desde donde lanzarse al ámbito nacional en los próximos años.

Ante este panorama, se podría señalar que muchas veces el análisis rápido de los resultados de una elección que realizamos está influenciado por el microclima del analista o del panelista de una mesa de café, desconociendo cómo es el universo ideológico analizado y la manera en que decide su voto. Para enriquecer esta perspectiva, se puede recurrir a un interesante y pertinente estudio de la UBA, realizado a boca de urna el 10 de julio último, sobre las características del voto porteño y lo que hay detrás del mismo (que puede leerse aquí). De allí se pueden extraer datos interesantes como los siguientes:
El 80% del electorado de la capital argumenta estar bastante o muy informado, pero el mismo ciudadano dice que no prestó mucha atención a los sondeos previos ni los utilizó para decidir su voto (solamente lo hizo un 19%). Sólo un 18,8% piensa que su voto no incidirá para cambiar su situación, y el 28% se interesa poco o nada en la política. Otra característica del “histérico” (¿histérico?) electorado porteño es que la gran mayoría ya tenía decidido su voto antes de que comiencen las campañas electorales (partidarios de Macri: 82%, de Filmus: 71%, de Estenssoro: 71%, de Solanas: 52%), lo que relativiza la efectividad de las mismas.

Finalmente, este humilde servidor público se atreve a postular, luego de este recorrido histórico por el perfil ideológico porteño que, en efecto, es verdad que la Reina del Plata es bipolar, pero no porque tenga un comportamiento electroral cíclico, errático, sino porque su electorado se debate elección tras elección entre dos polos ideológicos, lo que se puede ejemplificar más claramente con los resultados de 2009: 53% es de centro-derecha y 47% es de centro-izquierda (cifras no exactas ni sagradas, sólo estimativas, pero que constituyen una referencia ineludible para comprender el comportamiento electoral porteño). Por supuesto, debemos hacer la salvedad de que esto no se refleja siempre en las elecciones de Jefe de Gobierno o de representantes, ya que dependiendo del trabajo, las obras y las figuras de las fuerzas políticas de cada momento, un pequeño porcentaje del electorado es el que termina definiendo la suerte de cada elección al volcarse a una u otra fuerza política dependiendo de cuánto refleja ella su ideología personal o sus mandatos, y que quizás poco tengan que ver las breves campañas proselitistas, y mucho lo que sucede entre elección y elección, la situación económica general del país, las características del momento político y las figuras que lo encarnan. La clave estaría fundamentalmente en la manera en que cada fuerza política interpela a esa esquiva y pequeña porción del electorado cuyo voto no está consolidado, que es maleable (porción invisible, no identificada ni con miembros fijos, pero que define elecciones) sin desatender a la porción de la ciudadanía afín a su propuesta. Quien mejor corteje a la Reina del Plata, interpelando eficazmente el polo mayoritario de centro-derecha de su desequilibrada bipolaridad, o el de centro-izquierda más esa porción de voto de centro-derecha “maleable” (que atrajo Ibarra en 2000 y 2003), pero no antes de cada comicio sino día a día, se llevará el premio de regir sus destinos o incrementar su bancada legislativa. Y, además, teniendo que revalidar sus títulos cada dos años. Una tarea compleja pero no imposible ¿no?