Basurero

El fraude del “fraude” que denuncian quienes inventaron el fraude: la derecha argentina.

Ya decíamos hace unos días en nuestra nota “Fraude, fraude, referí…” que “los partidos opositores se unieron a coro (en forma sospechosamente unánime) para denunciar un “fraude” en esos comicios y para patear el tablero electoral con vistas a octubre. Y agregábamos que para eso se argumentaba que “El actual sistema es tramposo y está agotado”, pero que nosotros traducíamos como: “El actual sistema está agotado porque no nos sirve para echar al kirchnerismo legalmente“.
Sin embargo, habiendo visto todas las repercusiones y reiteradas denuncias de los partidos y medios opositores, este Basurero se sumergió en lo que los medios informaban en los días previos a los comicios de Tucumán y encontró que, siguiendo esa lógica opositora, en Tucumán también se habría cometido fraude en las encuestas previas a los comicios…
Que ¿cómo es esto? Bueno, es que si fraude electoral es el acto de torcer o falsificar la voluntad popular en materia política, lo mismo habría sucedido (repetimos, de acuerdo a la lógica opositora) con los resultados de las encuestas previas y, peor aún, con las elecciones primarias (PASO) realizadas en Tucumán.


Veamos, entonces, lo que decía antes de los comicios Página 12: “Una encuesta realizada por la consultora Hugo Haime y Asociados indica que el candidato del Frente para la Victoria podría conseguir el 50 por ciento de los votos. Superaría por 15 puntos a José Cano, quien se postula por la alianza opositora”.
Y aún antes, después de los resultados de las PASO, decía Clarín: “(Macri) buscará así compensar la casi nula presencia previa a las primarias en el Norte y mejorar sustancialmente el resultado del 9 de agosto, en el que Scioli le sacó 37 puntos y Alperovich como candidato a senador se impuso 59,25% a 28,14% a la radical Silvia Elías. Con acortar diferencias a números de cierta paridad Macri se dará por satisfecho: intentará mostrar una recuperación y potenciar la expectativa de escenario abierto para octubre”.
Incluso algunos medios en días previos ya anunciaban que el macrismo apelaría a la excusa del fraude para justificar su próxima derrota: “El líder del PRO se muestra preocupado porque ante el resultado de las PASO en Tucumán, distrito en el que quedó 30 puntos por debajo de Daniel Scioli, intenta instalar la idea de fraude previo a los comicios del próximo domingo. Pero el macrismo no se limitó a argumentar fraude en los próximos comicios sino también en las encuestas, que también les eran esquivas: Ante el evidente fracaso electoral de las PASO y la aproximación de una nueva derrota del macrismo, el Jefe de Gobierno porteño aseguró que “acá lamentablemente no se condice lo que vota la gente con lo que figura en las planillas”.


El patrón exculpatorio utilizado por la oposición política y mediática para deslegitimar el abultado triunfo oficialista en Tucumán con el sistema de boletas de papel, se había utilizado antes cuando el macrismo fue derrotado ajustadamente en Santa Fe con el sistema de boleta única y también cuando fue derrotado por escándalo en Salta con el sistema de boleta única electrónica (similar al utilizado en la Ciudad de Buenos Aires donde ganó el PRO y nadie denunció fraude). El factor común de esos “fraudes” (incluso, como señalamos, en las encuestas) es la derrota de la derecha conservadora en su versión actual macrista-neoliberal. Pero eso podría repetirse en tres semanas en las elecciones locales de Chaco, donde las encuestas y las últimas PASO auguran un posible triunfo categórico del kirchnerismo.

Es evidente que el propósito último de la oposición de derecha y conservadora, del llamado usualmente establishment o, últimamente, Círculo Rojo, es deslegitimar, debilitar o erosionar desde el origen al próximo gobierno, muy probablemente kirchnerista.
Ése es el verdadero fraude, el pasar una cosa por otra, el vendernos gato por liebre. En definitiva, como aconsejaba el ministro de propaganda nazi Goebbels, tratan de mentir y mentir hasta que algo quede. Pero aunque la mentira puede llegar lejos, lo que no tiene es retorno… Y si se quiebra el cristal del juego democrático, como parece querer la derecha argentina (que aún debe probar que es democrática) pasarán muchos años para que podamos repararlo nuevamente.

Sin embargo, a esta altura del partido, muy pocos podrán dudar de este hecho, salvo quienes son miembros convencidos de ese sector, o son audiencia cautiva de los medios hegemónicos, que repiquetean día y noche denunciando y augurando fraude en todos y cada uno de los comicios en los que pierde la derecha

conservadora. Pero esa misma derecha fue la creadora, la inventora del fraude en Argentina. Porque fueron los conservadores quienes inventaron y se cansaron de usar el clientelismo y el fraude electorales a finales del siglo XIX y princípios del XX, hasta que la tormenta yrigoyenista los obligó a implementar el voto secreto y obligatorio en 1912, con el que los derrotó una y otra vez. Hasta que tuvieron que apelar a la violencia política y el golpe de estado para sacarlo del gobierno en 1930.
Fueron los mismos que inventaron el que denominaron “fraude patriótico” en los años treinta para poder derrotar a la “chusma radical” en las sucesivas elecciones de la llamada “década infame“.
Y, años después, esa misma derecha conservadora y “liberal” fue la que instituyó la proscripción política de cualquier atisbo del partido de la mayoría peronista en los sucesivos comicios de los años cincuenta y sesenta.

En estos días, es ese mismo sector minoritario de la sociedad el que se rasga las vestiduras denunciando el supuesto fraude kirchnerista, pero sólo en las elecciones en las que pierde o espera perder, en los lugares en los que él mismo quema urnas porque pierde por escándalo y, además, ahora pretende cambiar las reglas de juego en medio del proceso electoral que se le presenta esquivo.
Como vemos, nada nuevo bajo el sol argentino. El espacio político que inventó y utilizó hasta el cansancio el fraude y la proscripción contra los movimientos populares, ahora denuncia a las víctimas históricas de ese método de utilizarlo en su contra… Es decir que trata de invertir los roles y convencernos de que llueve para arriba, utilizando la violenta prepotencia mediática que posee o le es funcional a sus propósitos.
Por eso, este humilde servidor público prefiere cerrar estos comentarios con una estrofa de una canción de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota que sintetiza lo que estamos viviendo en estos días:

 
Nuestro amo juega al esclavo 
de esta tierra que es una herida 
que se abre todos los días 
a pura muerte, a todo gramo. 
Violencia es mentir– 






Tarea para las elecciones de octubre: pescar en mar abierto.

El pueblo ya se pronunció en relación a sus preferencias electorales en las internas de cada espacio político, ahora llegó el turno de los aspirantes a gobernar a partir de diciembre para atraer votantes en las elecciones generales de octubre. Inspirado en el contraste entre la nota de Carlos Pagni en el diario La Nación, titulada Los misterios que deben desentrañar Scioli y Macri y en la réplica de Abelardo Vitale, en su blog Mendieta el Renegau, titulada ¿En qué estanque tiene que pescar Scioli?, en las que se analiza qué deberían hacer ambos aspirantes a la presidencia con más posibilidades de triunfo para ganar en octubre, este humilde Basurero Nacional se atreve a aportar una breve reflexión al respecto. Pero primero repasemos extractos de ambas notas.

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Dice Pagni:

Macri está obligado a alcanzar dos objetivos: retener los votos de Sanz y de Carrió, e inducir a una polarización en la competencia contra Scioli.

Para el primer propósito necesita reinventarse. Macri ha sido hasta ahora el líder típico de un partido personal. El principal aglutinante de Pro es la adhesión a su figura. En las próximas semanas deberá despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual. Es lo contrario de la receta antipolítica que le ha inculcado Jaime Durán Barba. Debe elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico. Si no, no conservará a todos los simpatizantes de Cambiemos.

Es curioso, por ejemplo, que los candidatos de Cambiemos, sumados, no superaron en la Capital Federal los sufragios que habían cosechado Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, juntos, en abril. Quiere decir que Macri no logró, en el distrito que administra, fidelizar a los votantes municipales de su partido.

El otro reto que tiene Macri es la polarización. Para conseguirla debe remover una dificultad: la oposición sigue abocada a retratar a Cristina Kirchner, pero no consiguió caracterizar a Scioli como su continuidad.

La sociedad está fracturada a favor o en contra de la Presidenta, no de Scioli.

Balance provisional: Macri debe conseguir con instrumentos conceptuales o simbólicos lo que se negó a construir con la ingeniería electoral.

¿Fue una decisión correcta no acordar con Massa por lo menos en la provincia de Buenos Aires? Estas preguntas son, en esta instancia, retóricas. Pero desnudan el error estratégico que había detrás de la negativa a ligarse a otros. La hipótesis según la cual se levantaría una ola a favor del cambio que encontraría a su mesías en un Macri inmaculado de toda asociación política no se verificó. El candidato de Pro obtuvo, por sí mismo, 24% de los votos.

La pretensión de dividir al electorado en dos colores, naranja o amarillo, tendrá una dificultad: Scioli se alejará de Cristina Kirchner.

Scioli obtuvo buenos resultados en distritos donde el kirchnerismo ultra no despierta mucha simpatía. Ganó Santa Fe, por ejemplo, asociado al moderado Omar Perotti.

En la Capital Federal, mejoró la performance del kirchnerismo durante las internas en 71.000 votos.

En cambio, Scioli hizo una elección mediocre en su propio territorio, Buenos Aires, la base principal del kirchnerismo.

Este éxito obliga a poner el foco en el papel de Massa y De la Sota.

En la tarea de captar a quienes no los han votado, Scioli y Macri están sometidos al arbitraje de los votantes de esos dos peronistas disidentes. Casi el 21% de la elección. ¿Cómo se define ese electorado? ¿Por su antikirchnerismo, que lo inclina hacia Macri? ¿O por su peronismo, que lo asimila a Scioli?

Un corolario provisorio de las primarias indica, entonces, que Macri está obligado a romper el cascarón de su partido. Y Scioli deberá alejarse de la Presidenta, dando a entender que él también implica un fin de ciclo.



Más allá de no compartir algunas afirmaciones de este editorialista de la derecha conservadora, es paradógico que aconseje a Macri reinventarse, “despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual” y “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico”; ¿no es eso acaso construir un “relato” macrista similar al kirchnerista; relato tan vilipendiado por la oposición como sinónimo de mentira? ¿No será eso lo que está intentando el “nuevo PRO” desde su magro triunfo en la ciudad de Buenos Aires? Veremos.



Y dice Mendieta:

Pasadas 48 horas de las elecciones, se van configurando dos hipótesis acerca de qué tipo de discurso debiera realizar Daniel Scioli para crecer en cantidad de votos en la próxima elección de octubre.

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Hipótesis 1: “Llegó la hora de deskirchnerizarse“.

Digamos que, brutalmente, el pensamiento detrás de esta hipótesis es el siguiente: el 38% de Scioli en las PASO es el “techo” que tiene hoy el kirchnerismo en la sociedad, y si querés crecer tenés que ampliar tu oferta hacia otros sectores sociales que se han mostrado refractarios al gobierno nacional.

Debilidad de esta hipótesis: el pensar que todo el que no votó a Scioli es “opositor” al gobierno y que para interpelarlo hay que girar el discurso hacia posiciones antikirchneristas.

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Hipótesis 2: “Scioli tiene que reforzar su kirchnerismo“.

Y esta hipótesis sostiene que el candidato del FpV no logró captar la totalidad del voto simpatizante del gobierno (dicen que hay estudios que hablan que hay un 2% de votantes kás que no votaron a DOS). También la sustentan con datos sobre imagen positiva del gobierno y de la Presidenta (según Poliarquía actualmente el 51% aprueba la gestión gubernamental y un 45% tiene buena imagen de CFK).

Debilidades de esta hipótesis: la más obvia es confundir “imagen positiva” con “intención de voto”.

Porque “imagen” es como darle un “like” a un político, algo hasta superficial. Pero votar a alguien es entregarle un cheque en blanco por cuatro años.

¿Y entonces? Porque las hipótesis son, estrictamente, contrapuestas ¿Qué tiene que hacer Scioli si quiere más votos?

Fácil: no darle bola a ninguna de las dos y, al mismo tiempo, hacer las dos. Porque la trampa, en los dos casos, es tener como premisa que los votantes, o el pueblo, o la gente (…) tienen pre-configurado de fábrica su “escucha”. Y no. Eso les pasa a los hiperpolitizados.

Una minoría intensa, pero minoría al fin. Y las elecciones se ganan construyendo mayorías. Y para construir mayorías (…) hay que salir a hablarles a todos.



Visto este contrapunto, comencemos con nuestra modesta reflexión.

Aún partiendo de polos ideológicos contrapuestos, ambas propuestas tienen algo de razón según nuestro humilde y leal saber y entender. Coincidimos más, por cierto, con la visión de Mendieta, por lo tanto profundizaremos un poco más su sugerencia. Pero antes, démosle un marco socio-histórico al tema, lo que nos facilitará explicar mejor lo que queremos decir.

¿Alguien se imagina a Perón escuchando los consejos de un consultor, periodista, editorialista o de Durán Barba? ¿Qué diría Yrigoyen si su asesor de imagen le dice que no tiene que proponer nada, no decir lo que va a hacer y hablar de su familia ante los electores? ¿Qué le respondería Néstor Kirchner a un asesor de imagen que le recomendase no usar mocasines o su traje abierto, o visitar a un profesional para mejorar su dicción para enfrentar las cámaras de TV? Y no nos remontemos al siglo XIX de Alem, Rosas o Dorrego

Por supuesto, debemos considerar las enormes diferencias entre la política o los políticos de esos siglos y el actual, pero deberíamos centrarnos en qué hizo que esos enormes políticos fuesen seguidos por multitudes y que, además, nunca hayan sido sacados del gobierno mediante elecciones libres sino tan sólo mediante la violencia del autoritarismo antidemocrático de cada época.

Sólo aportaré un par de datos para contribuir a contestar esos interrogantes:


Hipólito Yrigoyen partió desde el llano, dentro del partido político fundado por su tío, Alem, para construir su carrera política, nunca habló en público (y menos concedió reportajes) pero iba de pueblo en pueblo hablando cara a cara con sus posibles seguidores o votantes, algunos de los cuales se convertían prácticamente en sus apóstoles, sembrando su dogma político por toda la Argentina; el que luego cosecharía en forma de un aluvión de votos en cada elección. Su prédica contra el “régimen” conservador lo llevó al gobierno, gracias a que el mismo régimen le concediera la ley del voto secreto y obligatorio debido al temor a su poder de movilización y sublevación popular, y porque subestimaba su poderío electoral.

Finalmente, su método para predicar su modelo de gobierno resultó exitoso y convirtió a su partido en el primer movimiento político histórico que reinventó la política de su época, y que llegó hasta nuestros días, más allá de la sangría que sufrió en el siglo pasado. Hasta que Ernesto Sanz “logró” diluirlo en el frente Cambiemos


Juan Domingo Perón partió desde el gobierno (de facto) al que pertenecía para construir su carrera política, desde un puesto menor y considerado sin importancia por la clase política del momento (la ninguneada, por entonces, Secretaría de Trabajo) y fue escalando hasta llegar a ser también vicepresidente. Pero cuando su estrella opacó a las principales figuras del momento y amenazaba con quedarse con los frutos de ese movimiento militar fue echado a patadas del gobierno. Ya todos sabemos lo que pasó aquel 17 de octubre cuando el subsuelo sublevado lo llevó al cenit del poder. Pero Perón sí dio discursos y reportajes, muchos de ellos memorables, y construyó su propia teoría y práctica política abiertamente e incluso las difundió en escritos y video-clips prehistóricos, vistos desde este siglo. Y su movimiento político histórico impregnó las décadas siguientes. Sin embargo, no abundaré más en estas historias ya conocidas por todos… o por algunos.


Néstor Kirchner comenzó su carrera siendo militante en una pequeña provincia de la Patagonia, hasta llegar a ser intendente de Río Gallegos cuando sobraban los problemas y faltaba el dinero en las arcas oficiales. A fuerza de caminar la provincia y hablar con todos logró llegar a la gobernación de su provincia en pleno régimen de convertibilidad, el funesto 1 a 1, para luego, en medio de la mayor crisis económica y política del país y llegar a la presidencia (pactar con el capo político del momento, Duhalde) venciendo en la práctica a quien sacó más votos que él, el expresidente Menem. Lo que sigue ya lo conocemos bien, y el movimiento político historico que él fundó junto a su esposa gobernó durante un tiempo similar al que lo hicieron Perón e Yrigoyen. Sólo agregaré que fue derrotado en las urnas sólo dos veces, en sus primeros comicios para presidente (por Carlos Menem) y en los últimos de su vida, para diputado nacional (por Francisco de Narváez). Y que la historia recordará en forma muy diferente a él y a sus vencedores…

A su vez, Cristina Fernández acompañó, co-fundó y co-dirigió el kirchnerismo desde el principio, poniéndole su impronta luego a sus dos gobiernos propiosprofundizando el proyecto de país que comenzó en 2003.



Como vimos, los métodos y comienzos de estos líderes son bien diferentes, sin embargo, todos comparten algo que hizo poderosos a sus movimientos: la gestión, los logros y el reconocimiento del pueblo que disfrutó los resultados de sus acciones de gobierno.

Entonces, volvamos a la pregunta inicial: ¿qué debe hacer Scioli o Macri para triunfar en octubre? Por razones obvias, sólo me referiré al candidato del oficialismo y no al representante del neomenemismo.

Para empezar, Scioli no debería hacerle caso a ningún “Durán Barba”. Este humilde servidor público diría que debe “hacer política”. Sí, hacer política como lo hicieron Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Es decir, caminar, escuchar, hablarle y brindarle soluciones efectivas a todos, no a la “gente” sino a la mayor cantidad posible de miembros del pueblo. Desde el llano o desde el gobierno, personalmente o desde los medios de difusión.

Como hemos visto, no es un método nuevo en nuestro país (ni en la región), y ya ha sido utilizado exitosamente en la práctica.

Más allá de la descalificación, subestimación o estigmatización que suele hacerse del término “populismo”, eso es lo que hicieron los líderes mencionados. Pero, aclaremos desde ya que ese populismo que recomendamos no es al que hace referencia el término despectivo utilizado por la derecha y la izquierda minoritarias para denostar a los movimientos populares mayoritarios y para justificar su propia ineficacia para cosechar votos, lo que podríamos caracterizar como un “procedimiento político (demagogia o “estilo plebeyo”)” y que tendría “ciertos rasgos característicos, como la simplificación dicotómica, el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, el oportunismo, etc.“.

Por populismo nos referimos, en cambio, a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar“. Hablamos de los movimientos que “se han basado en las ideas políticas de la cultura autóctona sin necesariamente reivindicar el nacionalismo, y oponiéndose siempre al imperialismo”. Y, más aún, a lo que definió en forma ejemplar Ernesto Laclau como “la mejor forma de organización política pues da mayor lugar y representatividad a clases que hasta el momento estaban relegadas“. Y recordamos que Laclau afirma que “el populismo es, de las formas republicanas, la mejor posible debido a que permite la participación de mayores grupos sociales en la pugna de poder y recursos. El populismo no deja de ser una mera expresión de la política que enriquece la vida democrática.

Ese populismo es al que debería apelar Scioli para concretar un triunfo del Frente para la Victoria en octubre, similar al asociado no sólo a Yrigoyen, Perón y los Kirchner, sino que también se lo relaciona con jefes de estado de más allá de nuestras fronteras:


Roosevelt en campaña

El New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt y la Nueva Frontera del presidente John F. Kennedy han sido considerados iniciativas del «populismo progresista». En cambio, la BBC ha calificado el gobierno del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, como «populismo conservador».

En 2007, Paul Krugman ―ganador del Premio Nobel de Economía en 2008― sostuvo que Estados Unidos precisaba un «contragolpe populista» (populist backlash) para revertir el aumento de la desigualdad social.

En el Cristianismo han sido calificadas como populistas la teología de la liberación en general y la teología del pueblo, una corriente teológica surgida en Argentina perteneciente a la teología de la liberación, de considerable influencia en el pensamiento del papa Francisco. El propio papa Francisco ha sido calificado como populista.



Para más datos sobre las definiciones sobre populismo utilizadas, ver aquí.


Para concluir, digamos que la utilización del método populista al que hacemos referencia no es nada nuevo en nuestra región en general y nuestro país en particular, como hemos señalado; y que se basa en satisfacer una cadena de demandas populares heterogéneas que no pueden ser integradas orgánicamente, pertenecientes a grupos diferenciados de miembros del pueblo que carecen de una conexión y de un referente político en común, como señala Laclau. Scioli debe aspirar a ser ese referente compartido. En definitiva, debe intentar convertirse en el nuevo aglutinador de esos grupos diferentes de demandantes de una contención política, como han sido en su propia época Yrigoyen, Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Daniel Scioli, como miembro del Frente para la Victoria desde su nacimiento, no necesita conseguir “instrumentos conceptuales o simbólicos” ni “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto” (lo que le prescribe Pagni a Macri). El propio movimiento kirchnerista tiene sus propios instrumentos y narrativa para aportar. Además, el 38% de votos de agosto no es el techo del kirchnerismo, ya que quienes no votaron al vicepresidente de Néstor Kirchner no son por default opositores al kirchnerismo, porque algunos no sienten rechazo hacia él o incluso ya lo votaron más de una vez para que gobierne sus destinos. Y más aún, como reconoce el propio Pagni, la referencia política alrededor de la cual gira la sociedad sigue siendo Cristina Fernández, y no Massa ni Macri ni inclusive Scioli.

Del propio gobernador de Buenos Aires depende, entonces, utilizar todos los medios que tiene a su alcance, provenientes de su propia experiencia política de proselitismo y gestión, más los poderosos recursos políticos y simbólicos equivalentes del Frente para la Victoria a nivel nacional para pescar en mar abierto y no sólo dentro de los límites de las costas kirchnerista, opositora o independiente.

Podemos sintetizar, para concluir, que Scioli debe convertirse en lo más parecido posible a la “Cristina Kirchner” que venció en 2007 (o, de máxima, a la de 2011 o la actual).

Nadie pone en duda hoy que si la candidata fuese Cristina misma, el debate se centraría en definir por cuántos puntos ganaría en primera vuelta. Como tampoco se duda al afirmar quién será el conductor del mayor movimiento político histórico de este siglo a partir de diciembre, pero esa es otra historia o, a lo sumo, otro capítulo de la misma…

Misión Imposible: Aislar a Scioli de los Fernández (Cristina y Aníbal)…

Este parece ser el objetivo de corto y mediano plazo que ha diseñado el establishment, hoy rebautizado como el “Círculo Rojo” por su principal espada política, Mauricio Macri. Ya desde antes de las PASO, el mayor brazo mediático de ese círculo exclusivo de presión, el Grupo Clarín, ha puesto en marcha esa operación. La “espectacular” denuncia de Jorge Lanata del último domingo contra Aníbal Fernández fue el comienzo, tratando de meterse en la interna de la provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria; pero no resultó y el Jefe de Gabinete triunfó y será seguramente el próximo gobernador de Buenos Aires. Y la operación falló porque se cayó la denuncia, como casi todas las denuncias de este “mozo debutante”, como lo llamamos aquí porque “se le caen todas las fuentes”. La “operación Aníbal Narco y Asesinoduró sólo 24 horas, cuando su denuncia “recontrahiperchequeada” fue desmentida por el juez y el fiscal de la causa referida, el abogado defensor y hasta la esposa del denunciante, como señalamos en Periodismo Ficción. Hoy: “Aníbal contra los Carrió-fantasmas” o “Lanata + Lanatta = mala leche…”

Pero igualmente la misión sigue, imperturbable, porque lo que se juega el Círculo Rojo es demasiado importante como para abandonar la batalla contra un estado que intervenga en la redistribución del ingreso, que es en definitiva contra lo que están combatiendo, no un gobierno o un espacio político sino contra una política de estado elegida democráticamente una y otra vez durante esta década. Y el objetivo no es tanto este gobierno sino el próximo (que presumen será el de Scioli-Zannini), para condicionar desde ahora su rumbo político y económico.

La misión es claramente aislar al futuro presidente de sus apoyos políticos para así poder condicionarlo, manipularlo hacia sus propios intereses económicos. Aislarlo de los principales referentes del FPV de estos doce años, es decir de los Fernández, Cristina y Aníbal, y de todo rastro de kirchnerismo explícito y acercarlo a lo que ellos llaman pejotismo. En definitiva, acercarlo lo más posible a lo que fueron el menemismo o el duhaldismo, hacia el viejo aparato del PJ.

Para fundamentar esta sospecha de este humilde Basurero, repasemos algo de lo que se dijo en estos días al respecto, citando a las principales plumas del “Círculo Rojo” desde los diarios Clarín y La Nación y utilizando el encuadre coyuntural tomado de un prestigioso y sagaz analista de la política nacional.

Empecemos contextualizando la jugada de este círculo exclusivo con la situación política de este momento, bajo la mirada de Mario Wainfeld, y notaremos cuáles son las prioridades políticas del Círculo Rojo:



Massa y Felipe Solá entre otros que fueron desfilando ante las cámaras acentuaron que no hay polarización sino coexistencia de tres espacios con chances. Y, peronistas al fin, se encargaron de describir al PRO como un elenco de chicos malcriados: malos perdedores, incapaces de controlar una elección con fiscales, denunciantes de un fraude que no existió.

Macri sonrió, habló como el neobudista que es, subió al escenario a Sanz y Carrió. Necesita contener, antes que a ellos, a sus votantes. Hay que ver si estos se mantienen fieles a Cambiemos o migran hacia la pertenencia (Stolbizer) o a otro challenger del kirchnerismo, el que alardeó de venir de atropellada. Su devenir, supone este cronista, no dependerá de los mandatos de dirigentes sino del propio olfato de esos ciudadanos.

Desde 2003 sólo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sacó más de 25 puntos en una presidencial. Este es un dato para tomar en cuenta al menos para compararlo con otras ofertas opositoras del pasado.

Scioli pronunció disfónico un discurso larguero para sus marcas habituales.

Fuera de sus habituales tópicos optimistas y de las ratificaciones de pertenencia y previsibilidad (marcas de fábrica) el gobernador agregó un puñado de palabras o expresiones clave que repite una y otra vez: “desarrollo”, “segunda reindustrialización”, “progreso”. En un trance que no incluye en el programa detallar propuestas, el candidato ganador esbozó los primeros trazos de un relato nacional-popular clásico, con los añadidos de la etapa kirchnerista.

Para Scioli lo esencial es sostenerse y evitar traspiés. Tiene un caudal enorme y adversarios de temer. Los más peligrosos, acaso, no son los que trajinaron en las campañas, para regocijarse o sufrir ayer. Son los poderes fácticos que hace rato eshtán nervioshos. Se verá en estos meses si dejan fluir el veredicto popular o si tratan de desequilibrar el sistema democrático que le es chúcaro e ingrato. 

El escenario racional para octubre es un primer puesto para Scioli y sus huestes. No es seguro para nada pero tampoco imposible que pueda evitar el ballottage.

A primera vista, luce como un cuadro factible de amplia hegemonía que le permitiría una base de gobernabilidad si ganara. Y que pondría en figurillas a cualquiera de sus dos adversarios si consiguieran la espinosa hazaña de llegar segundos, evitar el ballottage y ganar en segunda vuelta.

Con los números y la sensación térmica de hoy parece peliagudo. Pero quedan dos meses y medio, lapso que es una eternidad y dan un margen para “hacer política” dignamente. Ojalá se consagren a eso sin articular con la lógica rabiosa y destituyente de los poderes fácticos. Sus candidatos quedaron atrás ayer. También sufrió un revés su incitación a la bronca y el odio, que no sintonizan con el tono de la memorable jornada del domingo, la enésima de convivencia democrática que construyó el pueblo soberano.

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Y ahora sí, veamos las apuestas del Círculo Rojo en boca de sus principales voceros:


Entre la democracia de personas y la dictadura del dinero.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero. La performance electoral de los candidatos bonaerenses del Frente para la Victoria (FPV) se explica principalmente por la intervención de Daniel Scioli en la política mayor. Y en segunda instancia, por el millonario aparato estatal que su partido despliega sin escrúpulos ni medida en todo el conurbano.

Sin su presencia, el kirchnerismo habría perdido de manera directamente catastrófica. El gobernador es un fenómeno político independiente incluso de la fuerza que representa. Su personaje emocional, sutilmente victimizado, logra convencer a mucha gente de que dejará atrás las agudas ineficiencias del kirchnerismo.

Un análisis cuidadoso de las elecciones no debería excluir una lectura de la imagen personal que irradia este exótico candidato.

Scioli desplazó hace tiempo a la mismísima Presidenta del centro de la escena política, y constituyó de hecho un respirador artificial para un cristinismo agónico. Estamos hablando de ese mismo dirigente que fue salvajemente combatido y despreciado por la Casa Rosada, los pibes para la liberación y los alfiles mediáticos e intelectuales de la gran dama.

El más notable de esos salvavidas peligrosos es Aníbal Fernández, engendro político que aspira a la gobernación de Buenos Aires, debido a que Florencio Randazzo se empacó y a que ahora es succionado por la ola naranja. Con una fuerte imagen negativa y el peso de una denuncia gravísima, Aníbal lograba igualmente imponerse anoche dentro de una interna en la que vencía al precandidato predilecto del papa Francisco.

Este resultado intestino era una mala noticia para el propio Scioli: el affaire de la efedrina y las sospechas de que Aníbal es por lo menos ineficiente en la lucha contra la droga tienen impacto en sectores populares, ajenos quizás a las corrupciones de la política y a los atropellos institucionales, pero sensibles a ese veneno próximo, letal y candente. Los propios peronistas temen que el triunfo de Aníbal Fernández no logre limpiarlo de las sospechas, que se produzca en la provincia un “efecto Lousteau” (todos contra uno) y que Scioli deba cargar con ese cadáver político hasta octubre.

Varios encuestadores están convencidos de que el caso de la efedrina frenó en por lo menos tres puntos la carrera ascendente de Scioli y que le hizo bajar a Aníbal ocho puntos en la interna.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero, pero a veces la historia no puede ser simplemente explicada por las variables del carisma y el aparato. Había grandes dudas acerca de si la crisis macroeconómica filtraría hacia los votantes.

Scioli se ve obligado ahora a probar que éste no es su techo, y que puede romper la maldición del gobernador bonaerense. Nadie pudo romperla.

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Nótese la sobrevaloración de Scioli con respecto a kirchnerismo puro, negando que la presidenta sacó siempre más votos que los actuales guarismos de Scioli y que conserva una imagen envidiada por todos los expresidentes y varios presidentes de la región. Pero también insisten con la fallida denuncia contra Aníbal Fernández, desconociendo adrede todas las desmentidas que sufrió. Sigamos repasando los medios opositores.



La Justicia, tras los pasos de Aníbal y Cristina

Por Joaquín Morales Solá

La crisis política por la que atraviesa Aníbal Fernández es mucho más grande que la que le crearon Jorge Lanata y Martín Lanatta. Pero ese reportaje en un penal de la provincia de Buenos Aires le sacó el velo del olvido a un caso casi olvidado.

“La campaña electoral de 2007 la pagó la efedrina”, asegura una inmejorable fuente judicial. Esa campaña terminó con la primera elección de Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.

El negocio de la importación de efedrina consistía en reexportarla a México, donde era comprada por los carteles mexicanos de narcotraficantes. Se calcula que fue un negocio de unos 500 millones de dólares, porque México había prohibido la importación de efedrina para limitar la fabricación de drogas sintéticas. Una persona clave de esta millonaria operación, Ibar Pérez Corradi, imputado como el ideólogo del triple crimen de General Rodríguez, está prófugo.

Ese submundo de traficantes y espías de baja estofa hablaba (incluso delante de fiscales y en el juicio oral por el triple crimen) de “la Morsa”. Ninguno dijo que se tratara de Aníbal Fernández. “Tampoco nadie preguntó si era él”, advierte una alta fuente judicial. ¿Por qué no preguntaron? “Tenían y tienen miedo”, contesta.

Tal vez por eso Cristina Kirchner no encontró otra salida que abrazarse a Aníbal Fernández en una cadena nacional.

Abrazada a Aníbal Fernández y vallando su casa ante el riesgo de ser allanada por los jueces son también los trazos del final de su época, azaroso, inseguro.

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Entonces, resulta que el ideólogo del triple crimen era Pérez Corradi y no Aníbal. Linda desmentida a regañadientes de la “espectacular” denuncia de Jorge Lanata. Sigamos con los voceros del establishment.



El “cajón de Herminio”, otra vez al acecho

Por Pablo Sirvén

El “cajón de Herminio” tiene para cualquier candidato presidencial las mismas horrorosas connotaciones que para un vampiro tendría toparse de pronto con un crucifijo, una ristra de ajos o, peor todavía, una estaca.

¿Habrá al fin de la jornada de hoy (domingo de las PASO) un “cajón de Herminio” como fiasco inesperado agazapado en las urnas para alguno de los presidenciables favoritos?

¿Será para Scioli si la denuncia contra Aníbal Fernández o las inundaciones por las obras no realizadas lo afectan?

(…) la mala reputación de Iglesias -en su obituario, publicado en 2007 en Página 12, la recordada periodista Susana Viau lo definió “como un «pesado» del peronismo bonaerense” que “gozaba de un nombre en su territorio, Avellaneda, ganado, entre otras cosas, a fuerza de pistola”- sirvió como perfecto chivo expiatorio del primer fracaso electoral en la historia del peronismo (UCR: 52%; PJ: 40%). Pero, particularmente, la imagen donde se lo ve quemando un ataúd de cartón con los colores de la Unión Cívica Radical en el multitudinario cierre de campaña del justicialismo en la avenida 9 de Julio pasó a convertirse en causa y sinónimo de la derrota justicialista.

Desde lo más íntimo del entorno de Daniel Scioli se asegura que pidió en los últimos tiempos que “no hagan olas”, una metáfora adecuada para un ex campeón de motonáutica que adora hacer la plancha. Alude también a la perentoria necesidad de no cometer audacias o errores que pudiesen exponerlo a un castigo inesperado por parte de los votantes. Para Scioli la manera de esquivar el fantasma ominoso del “cajón de Herminio”, que le restaría oportunidades de ganar, es cumpliendo a rajatabla la máxima de Jaime Durán Barba, el consultor de su principal competidor: mantenerse anodino, amigable, alejado de toda polémica. No siempre lo consigue: a babor y a estribor de su plácida navegación pasan haciendo peligrosos remolinos las lanchas torpederas de Aníbal y Cristina.

El talismán maldito de Herminio sobrevoló en estos días el búnker electoral sciolista, que se sacudió por la grave denuncia realizada desde Periodismo para todos contra Aníbal Fernández, al vincularlo estrechamente con el negocio del narcotráfico y con el triple crimen de General Rodríguez.

Un par de semanas antes de que estallara este último escándalo, Elisa Carrió también había aludido a aquella leyenda negra. “El kirchnerismo -sentenció- tiene tres cajones de Herminio Iglesias: Scioli, Zannini y Aníbal.”

Hermenegildo Sábat, el excepcional dibujante de Clarín, que en otras épocas solía introducir en sus certeras caricaturas de actualidad imágenes repetidas de un león, Gardel o alitas, con las que premiaba a sus personajes predilectos, últimamente ha exhumado la figura de Herminio Iglesias con verdadera obsesión. Lo viene dibujando junto a Aníbal Fernández, pero también otros días lo pone como compañía de la Presidenta, Axel Kicillof, Daniel Scioli y hasta del juez Thomas Griesa y George Washington. La Presidenta, que se enojó tanto, cuando el gran Menchi la dibujó con la boca cruzada con curitas, apareció en la edición del miércoles con un espeso bigote a lo Fernández en la caricatura de Sábat.

“Ustedes ven que Scioli gana; yo veo el cajón de Herminio Iglesias”, insistió Carrió y agregó: “Zannini es el cajón de Herminio Iglesias chiquito, y Aníbal, el grande”.

Faltan pocas horas para saber si hoy habrá o no remake del tan temido “cajón de Herminio”. Sólo resta esperar.

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Los resultados de las PASO y la negociación hasta octubre

Por Ricardo Kirschbaum.

Habrá que evaluar el impacto de la denuncia contra Aníbal Fernández. Scioli trató de zafar de la feroz interna del jefe de Gabinete con Julián Domínguez, que terminó siendo acusado por default. Aníbal sospecha de una mano sciolista que convirtió en un barrial la elección interna.

El kirchnerismo duro se abrazó a Aníbal. Deduce que con Zannini en el Congreso y Fernández en la Provincia aliado con la izquierda no peronista, Scioli deberá marcar el paso. Una expresión de deseos.

La alianza con radicales y con Carrió, a la que su mentor Durán Barba se oponía, le pueden arrimar el porcentaje que le daría a Macri el impulso decisivo para acercarse a Scioli. Otra cosa hubiera sido si en esta interna la oposición en conjunto hubiera definido una candidatura. La táctica política utilizada también hoy rendirá examen.

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La elección de octubre está abierta

Por Ricardo Kirschbaum

Scioli lo ha logrado: es el candidato del oficialismo. Obtuvo el primer lugar en la elección primaria de ayer. Su triunfo no solo fue un triunfo electoral. Se impuso a una administración que lo subestimó, primero, lo quiso tumbar de la gobernación de Buenos Aires y, al final, impotente, se tuvo que tragar el sapo de su candidatura. Scioli se lo debe al peronismo antes que al kirchnerismo cerril, que lo rechaza aún hasta ahora. Lo que haga ahora Scioli en adelante no dependerá tanto de una gracia presidencial sino de sus propias habilidades, que deberá probar si llega al Gobierno.

Lo que Scioli no logró anoche es llegar con una diferencia rotunda sobre Cambiemos, la coalición ungió a Macri como su candidato con los aportes de Sanz y Carrió.

Para ganar en primera vuelta en octubre necesita superar los 45 puntos. Y entonces deberá cargar la mochila de Aníbal Fernández, en la Provincia, algo que el candidato del FPV no quería. 

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Más claro, agua. Pero sigamos con los voceros del Grupo Clarín.


La elección dejó la moneda en el aire.

Por Eduardo Van der Kooy

Las primarias desnudaron de nuevo la falta de virtud del sistema político. La demora del escrutinio, vergonzosa. Scioli debería replantear quizás su relación con los K. Macri y Massa, revisar también planes para octubre.

La única conclusión que sería posible extraer, con alguna certeza, de las primarias de ayer es que la elección de octubre para el recambio presidencial continúa abierta. 

Aquellos trazos son inevitablemente generales porque la Argentina, de nuevo, exhibió una alarmante falta de virtud en su sistema político.

Ninguno de los tres principales presidenciables que quedaron en carrera tendrá un desafío sencillo para anclar en octubre. Scioli es el que se apronta con los mejores números. Pero también, según los primeros cómputos de ayer, con los límites que le estaría imponiendo su ropaje kirchnerista que adoptó desde que fue ungido por Cristina en lugar de otro que lo mostraba más seductor para el electorado independiente.

Scioli, tal vez, deba redefinir hacia adelante su vínculo con los sectores ultras del kirchnerismo. Para que puedan concederle una mayor margen de acción. El gobernador de Buenos Aires requerirá de un salto importante para sortear en octubre el riesgo del balotaje un mes mas tarde.

Otro dilema lo tendría hacia adentro. Habrá que ver hasta donde Cristina lo ayuda con su gestión y su comportamiento público hasta octubre. Puede ser, como señalan los encuestadores, que la Presidenta concluya su ciclo con una buena imagen. Pero le costaría derramarla, según los resultados de la mayoría de los comicios realizados hasta ahora, en otros candidatos, fuera de ella misma. También habría que posar la mirada en Carlos Zannini, su compañero de fórmula. Aunque sobre todo convendría detenerse en observar cómo evoluciona el peronismo, en especial el bonaerense, después de los crujidos a que fue sometida la estructura de los intendentes del Conurbano a raíz de la despiadada interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, por la sucesión en la provincia.

De acuerdo con los resultados provisorios, el jefe de Gabinete sería el postulante del FPV para suceder a Scioli. Pero aquel combate podría dejar secuelas. En especial, la presencia en la fórmula de Martín Sabbatella, dirigente de Nuevo Encuentro y titular de la AFSCA. Algunos de los barones vieron, por esa razón, amenazados varias veces sus territorios. Incluso algunos lo resignaron anoche.

La carga que el jefe de Gabinete supondría para Scioli en la campaña podría convertirse, en cambio, en bendición para el segmento opositor. Aún repica la denuncia contra el jefe de Gabinete por sus presuntos vínculos con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez.

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El prólogo sombrío de las primarias.

Por Eduardo Van der Kooy

Daniel Scioli tiene desde el viernes encendida una vela. Ruega que ese hechizo o invocación religiosa lo ayude a resolver un dilema que no supo o no pudo solucionar con la política. Espera que Julián Domínguez, el titular de la Cámara de Diputados, logre derrotar a Aníbal Fernández en la interna de hoy del FPV para coronar al candidato a gobernador en Buenos Aires. Se trata de una de sus compañías cruciales, junto a la de Carlos Zannini, en el pedregoso camino que deberá recorrer hasta octubre para intentar consagrarse sucesor de Cristina Fernández.

Las exigencias a las que se enfrenta Scioli no son simétricas a la de sus competidores. El gobernador deberá convivir con desafíos que llegaron para quedarse. La cuestión del narcotráfico, que detonó por una denuncia periodística y toca al jefe de Gabinete y candidato, Aníbal Fernández.

Se verá hasta cuándo en este derrotero Scioli podrá además seguir eludiendo alguna referencia a la corrupción. No es una enunciación en abstracto: el tema más instalado ahora mismo es el de Hotesur. La empresa que administra una cadena hotelera de la familia Kirchner en El Calafate. Las sospechas rondan el lavado de dinero. Pero de esa investigación fue separado el juez Claudio Bonadio y sustituido por su colega Daniel Rafecas, a fin de enervar a Cristina.

Algunos hechos no le estarían dando la razón. Zannini se muestra ahora como una oveja en campaña. Se esmera por subrayar las virtudes del gobernador. Amén de ensalzar la supuesta química de una dupla entre un dirigente surgido de cuna empresaria y otro (él mismo) alumbrado en el hogar de un albañil y una empleada doméstica. Pero se arrancaría ese disfraz si se convierte en vicepresidente. Es improbable, por otra parte, que Cristina dedique sus días a tejer o cocinar luego que deje el poder y regrese, algún tiempo, a Santa Cruz. Máximo, el vástago de la Presidenta, llegará al Congreso, salvo que acontezca una hecatombe en la provincia patagónica. La desgracia de Scioli podría resultar completa si Aníbal Fernández venciera en la interna y, más adelante, en la general.

El kirchnerismo se terminó disciplinando con la candidatura del jefe de Gabinete, en especial luego de la denuncia que lo vinculó con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez. Una auténtica curiosidad. Reflejo, quizá, de los patrones morales que movilizan al oficialismo.

Los intendentes peronistas tomaron partido por Domínguez en la lucha por la gobernación. Ese fue el instructivo que les dio Scioli. Pero nunca comprendieron por qué motivo Cristina y el kirchnerismo parecieron correrse en favor de Aníbal Fernández. Las razones podrían resultar simples: la Presidenta no se resigna a perder presencia en un futuro hipotético gobierno sciolista. Mucho menos, cediendo terreno al PJ.

La hipótesis del jefe de Gabinete como candidato a gobernador de Buenos Aires constituiría una pesadilla para Scioli. Por dos motivos: la polémica por el narcotráfico que estalló la última semana terminaría envolviendo la campaña; esa hipótesis atentaría contra su plan de salir a la búsqueda luego de las primarias de algún segmento de voto independiente que lo imagina a él distinto del kirchnerismo.

La presencia de Aníbal Fernández en el tránsito hasta octubre podría resultar, desde otro ángulo, una buena noticia impensada para la oposición.

La antesala de las primarias no se ha caracterizado por hechos ni palabras edificantes. A la par de la perorata kirchnerista ocurrieron otras cosas. La intimidación frente al edificio de Jorge Lanata, incluso con casquillos de bala.

Esos episodios se van encadenando casi con naturalidad. Siempre esquivados por el Gobierno. No debería sorprender en un país empeñado en olvidar definitivamente, al parecer, la misteriosa muerte de un fiscal. 

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Cabe subrayar la referencia a la “intimidación” a Jorge Lanata, que se desvaneció en horas al saberse que las piedras fueron arrojadas por un indigente contra la garita del personal de seguridad del edificio y que las vainas de balas, viejas y sucias fueron encontradas ¡junto a un contenedor de basura a 30 metros de ese edificio y al día siguiente!

Pero sigamos con la nueva y gran operación en curso.





El peor escándalo, en el peor momento.

Por Eduardo Van der Kooy

Siempre se conjeturó sobre el peligro de que el pejotismo y los kirchneristas terminaran de dirimir sus diferencias en un posible gobierno de Daniel Scioli. La historia enseña que las peleas del peronismo en el poder anegan el Estado.

Aníbal Fernández embistió furioso contra Dominguez, a raíz de aquella revelación periodística, porque de verdad no tenía otro camino sin detonar una crisis terminal

Aníbal Fernández jamás podría dejar traslucir sus sospechas por lo ocurrido contra Scioli o contra alguna línea política intermedia del gobernador. Pero se filtraron indicios de la guerra sorda.

Aquellos enojos de Aníbal Fernández contra Scioli tendrían también el sello de cierta arbitrariedad. Es verdad que el mandatario prefiere ralearlo de su lado para las generales de octubre. Se siente mas a gusto con los buenos modales de Domínguez. ¿Pero acaso el gobernador saldría indemne de un escándalo que mezcla droga y crimen?. ¿Qué hará si Aníbal Fernández se impone al final en la interna?

Aquella denuncia periodística de Lanata conoció ayer otra derivación acorde con la textura del conflicto. El frente del edificio donde vive el periodista resultó apedreado y regado con casquillos de bala 38mm. Una respuesta calcada a la que se podría leer en cualquier periódico de México, cada vez que alguna andanza de los narcos se pone bajo la luz pública.

Lo que si asoma cierto sería que la cuestión del narcotráfico y la corrupción se habrían plantado en la realidad y en la campaña, al menos, hasta que las elecciones generales concluyan. Y que la revelación en torno a Aníbal Fernández no sería, tal vez, la última. 

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Y otro vocero del Círculo Rojo deja bien en claro qué debe hacer Macri (y Scioli) para borrar al kirchnerismo molesto del gobierno, de cualquier gobierno…



Viento de cambio y el relato en retirada

Por Julio Blanck

La polarización se demostró hasta aquí más como una expresión de deseos que como un hecho palpable. Pero sigue siendo un escenario posible. El eventual reagrupamiento de votantes en torno del opositor mejor posicionado puede darse naturalmente, o inducido por acuerdos políticos. O incluso no producirse, y dejar las cargas electorales repartidas como están hoy. Eso equivaldría a asfaltar el camino de Scioli hacia la Casa Rosada.

La muy ancha franja de dirigentes y votantes opositores necesita unirse –en la política o en las urnas– si pretende destronar al kirchnerismo. La discusión está abierta. 

El kirchnerismo no consiguió quebrar la barrera del 40% de los votos, el número mágico que habilita a soñar abiertamente con la conquista de una nueva presidencia. 

El kirchnerismo puro deja al candidato donde está hoy: por debajo del 40%. Con eso no se gana la elección presidencial.

Los asesores de Scioli vienen insistiendo en que hay que deskirchnerizar el discurso. Los datos de las encuestas con mejoras de imagen de la Presidenta y su gobierno no se traducen en votos. El espíritu de cambio se expresó ayer en 60% de votos para candidatos opositores. Y el mismo Scioli expresa un modo particular, limitado pero notorio, de cambio respecto a la lógica, el estilo y el método que inventó Kirchner y llevó a su apogeo Cristina. 

De la mano de su publicista Ernesto Savaglio, Scioli buscó darle contenido inclusivo a la “victoria” que le pone nombre al frente político que expresa al kirchnerismo. La “victoria” deja de ser propiedad exclusiva del grupo político que tomó esa palabra como emblema. Savaglio deberá extremar su creatividad en la etapa que viene para mostrar que Scioli no es prisionero del kirchnerismo.

No son los logros económicos, políticos y sociales indudables, que pueden identificarse en la larguísima “década ganada”, los que hoy están puestos en tela de juicio por las mayorías electorales. Eso, en todo caso, lo reivindican hasta los opositores. Lo que se pone en cuestión, profundamente, es el intento constante de imponer a la sociedad la voluntad arbitraria de una minoría intensa, generosamente lubricada con los recursos inagotables del Estado.

Eso se está yendo.

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El Círculo Rojo quiere una alianza entre  Macri y Massa, y presiona sin cesar para que eso suceda a través de los medios hegemónicos. Veamos un video esclarecedor (y a la vez cómico) sobre el constante y desembozado apriete a ambos:
Periodismo versus Macri y Massa

Como hemos visto, la operación mediática para presionar a la oposición para que se una de cualquier manera para enfrentar al kirchnerismo (que viene desde hace meses) sigue vigente, y la que postulamos aquí ha comenzado y cobrará intensidad a medida que pasen los días, y más aún si no resulta y los números de las encuestas muestran que crecen las posibilidades del Frente para la Victoria de continuar en el gobierno.
El éxito de esta misión imposible dependerá más de lo que el pueblo piense y haga, y de la habilidad del gobierno para mantener su imagen positiva y robusta su gestión, que del enorme poder de fuego de los medios hegemónicos y el poder de choque del poder económico concentrado.

 

Balotaje, entre el voto convencido y el voto disconforme.

Ante un nuevo balotaje en la ciudad de Buenos Aires, algo que ya parece ser una costumbre, surge nuevamente la disyuntiva entre votar por uno de los dos candidatos o votar en blanco. Desde la última reforma del sistema electoral, tanto los votos en blanco como los anulados o nulos no son tenidos en cuenta para dictaminar quién es el ganador de los comicios. Analicemos, entonces, brevemente qué significa ejercer o no el voto en estos casos.

De acuerdo al sistema actual, sólo se toman en cuenta los llamados “votos positivos” para dictaminar quién será el próximo Jefe de Gobierno, es decir los que escogen a uno de los dos contendientes. Por lo tanto, para ese propósito los votos en blanco y los anulados o nulos se tomarán como si esos ciudadanos no hubiesen votado, al igual que los que ni siquiera han ido a votar. De esa manera, quien tenga más votos entre los efectivamente emitidos será el ganador.

En la ciudad de Buenos Aires nadie logró más del 50% de los votos en la primera vuelta. En 2003 Mauricio Macri, que había ganado en la primera vuelta el 37,55 % de los votos, perdió en el balotaje ante Aníbal Ibarra (que no representaba al kirchnerismo que hacía cuatro meses había asumido la presidencia) por 53,48% a 46,52%. Ibarra había obtenido en la primera vuelta 33,54%.

El actual jefe de Gobierno, ganó dos veces los comicios en la segunda vuelta (2007 y 2011), en ambos casos ante el kirchnerista Daniel Filmus.

Desde la sanción en 1996 de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, que establece el sistema de elección de gobernantes, la única elección de jefe de Gobierno que no tuvo balotaje fue la de 2000, que Aníbal Ibarra le ganó a Domingo Cavallo con el 49,31% de los votos, pero el ex ministro de economía con su 33,20% renunció a la segunda vuelta.

Ante este panorama, surgen tres tipos de votantes para este balotaje: los que repiten su voto por Rodriguez Larreta o Lousteau, convencidos de que son la mejor alternativa para gobernarlos; quienes optan por el voto en blanco, nulo o ausentarse al comicio y, finalmente, quienes habiendo votado en la primera vuelta por otros candidatos opten esta vez por uno de los actuales.

Analicemos ahora cada una de estas opciones.

Quienes repiten su voto anterior no merecen muchas consideraciones, aunque ya veremos que algunos pueden cambiar de voto en estas circunstancias.

Para quienes piensen que Rodriguez Larreta y Lousteau son lo mismo, que harán lo mismo en el gobierno de la ciudad, votar en blanco (anular el voto o no votar) sería la opción lógica. Incluso algunos lo harán ejerciendo un voto principista, testimonial, de impugnación a ambas opciones o al sistema mismo.

Pero esta opción también puede interpretarse como dejar la decisión en manos de la mayoría de los ciudadanos que ejercen el voto positivo. Es un voto también principista, ya que acepta y adopta la decisión de la mayoría para elegir al próximo gobernante.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que al optar por uno de los dos candidatos que la sociedad ha colocado democráticamente en el balotaje, uno participa en la decisión final, no la deja en manos de los demás sin ejercer la propia opinión al respecto. Y aquí debemos colocar esta decisión en un contexto político, como no podría ser de otro modo. No estamos hablando sólo de teoría política sino de la más cruda política terrenal, aquí y ahora. Especifiquemos aún más: en política, si uno no ocupa un espacio, lo hacen otros por nosotros. Si uno no decide ni defiende su derecho, no lo harán los demás. Si pensamos que existen algunas diferencias entre los candidatos, entre sus estilos, ideologías o maneras de gobernar, por más mínimas que sean, uno tiene la opción de optar por el mejor o el menos peor de ellos. Eso es lo que sucede en las internas partidarias, cuando uno escoge entre candidatos de un mismo espacio ideológico por las aptitudes o trayectorias personales más que por su pensamiento político o ideológico. En el caso actual, aunque uno piense que entre ambos, Rodriguez Larreta y Lousteau, no hay diferencias políticas o ideológicas, ciertamente hay de las otras, y uno tiene la oportunidad de incidir en la elección de uno u otro o dejarlo en manos de los demás.

El voto no es una opción moral sino una opción política, uno ejerce un derecho político, opta entre las distintas variantes políticas que la sociedad expone en cada comicio (representativas o no, variadas o no, falsas o verdaderas), y no expresa una posición moral. La democracia posibilita a la sociedad, al pueblo decidir sobre quiénes gobiernen una ciudad, una provincia o un país durante un período de tiempo. y no sobre la calidad moral de ellos; en las boletas la pregunta tácita es ¿quién quiere usted que nos gobierne? y no ¿qué piensa usted sobre estas personas? Y las opciones son limitadas, no infinitas. Se trata siempre y necesariamente una opción entre distintas personas o dirigentes, una opción cerrada. Y, en este caso, cerrada entre dos opciones (y con la posibilidad de decir “me abstengo, que decidan los demás”).

En caso de optar por uno de los candidatos, se ejercería lo que podemos llamar voto utilitario o voto disconforme, donde uno escoge en disconformidad entre las opciones que todos los ciudadanos colocamos con el juego libre de la democracia en la mesa de votación para la segunda vuelta. Se trata de una segunda oportunidad que este votante aprovecha para participar en la elección de su futuro gobernante.

Pero en el contexto actual se suma otro factor netamente político que puede condicionar la votación a Jefe de Gobierno: la ciudad está gobernada por uno de los dos posibles ganadores de la elección presidencial: Mauricio Macri. No vamos a detallar aquí las consecuencias adversas que sufrió el macrismo al no poder imponerse en otros comicios regionales donde esperaba hacerlo (Santa Fe, principalmente), y que ello melló sus aspiraciones presidenciales para octubre. Por eso, si uno piensa que el resultado tanto en lo local como en lo nacional es políticamente el mismo votando en blanco o anulando el voto que votando a Lousteau, deja que los demás decidan en su lugar. En cambio, si uno piensa que su voto puede leerse de distinta forma, si tácticamente una derrota electoral o un triunfo ajustado del macrismo a nivel local puede afectar su campaña nacional, entonces al votar en contra del PRO tendrá dos efectos políticos: sacar al macrismo del gobierno de la ciudad o menoscabar su triunfo, y mellar sus posibilidades de triunfo a nivel nacional.

Y esto es algo inédito en la ciudad, ya que en las anteriores segundas vueltas los candidatos (Ibarra vs Macri o Macri vs Filmus en dos oportunidades) no estaba en juego la posibilidad electoral del  macrismo de disputar la presidencia frente al kirchnerismo. Y eso tampoco sucederá en la provincia de Buenos Aires, ya que allí no hay balotaje, el ganador es quien saque más votos.

En este caso, se trata de un voto disconforme pero táctico, calculado, con el cual el votante aprovecha esta segunda oportunidad para influir no sólo en la elección del próximo gobernante de la ciudad sino también en la campaña presidencial del candidato a quien nunca votaría.

Esta doble utilización del voto local se debe a que el macrismo desdobló las elecciones a Jefe de Gobierno de las nacionales para aprovechar políticamente la diferenciación de opciones electorales de los votantes de la ciudad. En este caso, el nuevo votante de Lousteau aprovecharía esta jugada macrista para devolverle el tiro y pagarle con la misma moneda…

Finalmente, podemos decir que en las próximas elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad habrá dos tipos de voto: el voto convencido, ya sea a Rodriguez Larreta, a Lousteau o el voto en blanco o nulo (o el no voto), y el voto disconforme, a alguno de los dos candidatos por primera vez, aceptando las opciones que la sociedad colocó en el balotaje, ya sea con propósitos tácticos a nivel local y nacional o de última opción.


Para finalizar y a modo de yapa, repasemos cuál es la situación actual en esta materia.
 
Según la consultora González y Valladares:
 
La intención de voto para el balotaje confirma el primer lugar para Rodríguez Larreta, con el 47,8%, dos puntos más de lo conseguido el pasado 5 de julio y lo mismo que logró su partido en las PASO, sumando las adhesiones del jefe de ministros porteño y de la senadora nacional Gabriela Michetti.
Unos 10 puntos más abajo aparece Lousteau, con el 37% de las preferencias. El crecimiento del ex ministro es mayor que el del candidato del macrismo, algo “lógico” si se toma en cuenta que el FPV, tal vez la oposición más fuerte al PRO en la Ciudad, quedó en tercer puesto. Hace una semana, Lousteau conquistó el 25,5% de los votos y ahora, según estos datos, tiene 12 puntos más, acortando la brecha de 20 que Rodríguez Larreta le había sacado en la primera vuelta.
El tercer puesto se lo lleva el voto en blanco, que generó polémica esta semana por el lugar que ocupará en la pantalla del voto electrónico.
Yendo al número: el 8,7% de los capitalinos –según el sondeo de González y Valladares– señaló que no se inclinará por ningún candidato.
En último lugar se ubica el segmento al que está apostando Lousteau, los indecisos, que representan el 6,5 por ciento.
Otras encuestas tienen indicadores similares en todas las instancias. La de Trespuntozero, realizada entre el 8 y el 9 de julio, le da un 46,9% a Rodríguez Larreta; un 38,2 a Lousteau; un 9,2 en blanco y un 5,7 de indecisos. La de OPSM, dirigida por Enrique Zuleta Puceiro, que fue publicada por este diario a mediados de esta semana, es un poco más generosa con el macrismo: 52 para el PRO; 39 para ECO; 6,4 por ninguno; 2 puntos de indecisos.
Para poder superar el 50%, en todos los casos se midieron sólo los votos positivos, es decir, dejando los blancos afuera, y se proyectaron indecisos. Allí, los sondeos, a grosso modo, ubicaron al macrismo alrededor del 57% y al ex ministro de economía oscilando el 43 por ciento.
Los números de González y Valladares indican que el 51% de quienes el pasado domingo se inclinaron por Recalde lo harán dentro de una semana por el padre intelectual de la Resolución 125. Ese 51% del caudal K implica un 10 del total del electorado porteño. Lousteau creció cerca de 12 puntos, lo que indica que casi todo su incremento se explica por el respaldo de este segmento del kirchnerismo.
Sobre el resto de los votantes del FPV, casi el 29% –según González y Valladares– iría por el sufragio en blanco y un 11,4 no se decide.
Zuleta Puceiro también midió la transferencia de votos. En sus números, el 67% de los adherentes al FPV se inclinarían por ECO en el balotaje y el 23 votaría blanco. Las cifras de Trespuntozero son similares. Rodríguez Larreta también creció en intención de voto respecto del resultado del 5 de julio. ¿De dónde viene? La respuesta, por extraño que parezca, es que se los quita a Lousteau.
Según González y Valladares, casi el 12% de los que se apoyaron al ex ministro el 5 de julio ahora lo harán por el macrismo, es decir, 3 puntos del total del electorado.
El dato indica que uno de los nuevos ejes de campaña del macrismo, asustar al electorado remarcando que una derrota del PRO en Capital fortalecería al kirchnerismo a nivel nacional, surtió efecto.
El sondeo de OPSM corrobora la transferencia de Lousteau a Rodríguez Larreta, sólo que en menor medida. En este caso, el 7% de quienes apoyaron al ex ministro ahora respaldará al PRO.

Scioli-Zannini. A los oficialistas confundidos: ¡bienvenidos a la política!

Conocidas ya las listas de candidatos para las PASO de todos los partidos, es hora de hacer un breve análisis y balance. Este humilde servidor público elige enfocarse en especial en la del oficialismo, porque su conformación wa que la que más influirá en el futuro institucional del país. Ganando el FPV o el PRO (más probablemente el FPV), el diseño de la lista oficialista muestra algunas sorpresas que condicionan el devenir político nacional de los próximos años. Muchos de los funcionarios y exfuncionarios del gobierno están en puestos expectantes, el hijo de la presidenta y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner va como primer candidato a diputado por Santa Cruz y muchos de los cargos cuentan con miltantes de esa agrupación, Cristina no va como candidata a nada y, por lo tanto, bajará al llano (desairando las profecías opositoras de que buscaría cualquier cargo para contar con fueros ante potenciales llamados de la Justicia) pero antes bendijo una sola fórmula presidencial. Otra marca interesante de esas listas es una apuesta de la presidenta al recambio generacional, cosa que ni Yrigoyen ni Perón supieron, pudieron o quisieron hacer en sus respectivas épocas.

Ante estas movidas kirchneristas en el tablero político actual, ya podemos augurar cuál será el papel que se asigna a si misma la presidenta para los próximos años: la gran referente política, el faro ideológico fuera del próximo gobierno, sea cual sea el signo político del gobierno que asuma en diciembre. Una especie de mezcla del papel que juega Lula en el Brasil actual y el de Perón en el exilio madrileño en los sesenta y setenta del siglo pasado. Y quizás busque una senaduría en 2017, como hicieron Alfonsín y Menem en su momento.

Sin embargo, el movimiento de la presidenta que despertó más sorpresa en todos, más desconcierto en la oposición y más controversia entre los adherentes al kirchnerismo fue su aval implícito a Scioli, cediendo a su as de espadas para el binomio presidencial, soslayando al otro contrincante del frente, Randazzo, quien viendo mermadas sus posibilidades de competir hasta resignó una candidatura única a gobernador de Buenos Aires.

Ya hablamos sobre los efectos de la sorpresa en la sociedad en general ante ese movimiento en nuestra anterior nota Cristina movió las piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…, así que ahora nos abocaremos a analizar las repercusiones que tuvo en las propias filas la opción que hizo el kirchnerismo por la franja más conservadora (¿alvearista?) del Frente para la Victoria. Para eso repasemos qué se dijo en los medios sobre ese tema.

Comencemos con una excelente nota que intenta polemizar sobre la elección presidencial escrita por la periodista Mariana Moyano:



Sapos o vidrio

Estas jornadas huracanadas y de altísima política (me) proponen la –como llamamos en la disciplina académica de la Comunicación- construcción de varios interlocutores válidos.

–         Los kirchneristas randazzistas fanatizados que quieren darle clases de kirchnerismo a Cristina Fernández de Kirchner.

–         Los randazzistas-neovandoristas-cristinistas que pretenden un cristinismo sin Cristina.

–         Los que pensaron que Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner no eran peronistas y se desilusionan cuando toman medidas y decisiones desde esa, su pertenencia histórica.

–         Los que están tranquilísimos sólo porque Carlos Zannini estará allí y no se ponen en guardia viendo qué ocurrió en la Argentina con otros vicepresidentes.

–         Los kirchneristas que no quieren, ni gustan, ni confían, ni hubieran optado por Scioli, desde la más absoluta buena fe.

–         La oposición partidaria oportunista que ve en cualquiera que le da un portazo a la Presidenta a una nueva esperanza blanca.

–         Los que creían o aún siguen creyendo que la política es al arte de hacer lo que quiero, cuando quiero y si me dan las ganas.

–         Los que creen que militan porque escriben mucho en twitter.

–         Los que están convencidos que postear en Facebook es igual a meter las patas en el barro.

–         Los que cuando uno habla de conducción, responden con un llamativo: “yo no soy PJ, ni derechista, ni vertical, soy independiente”.

–         Los librepensadores bien liberales que creen que domar al potro siempre corcoveante del Estado y sus intereses en pugna es sentarse y decir “habría que”. O sea, los habriaqueístas, la corriente más despreciable de todas porque ni tienen buenas ideas ni saben cómo llevarlas a cabo.

Me dirigiré aquí a varios de estos interlocutores.

(…) Y lo voy a hacer desde la más cruda honestidad y en primera persona porque siento haberme ganado el lugar para hablar desde un “yo” armado con esfuerzo, estudio, aprendizaje, oreja frente a los que saben, muchas equivocaciones y rectificaciones abiertas, cierto grado de coherencia –que para mí no es ni linealidad ni repetición monocorde-.

Lo voy a decir de entrada y sin vueltas: Daniel Scioli no es ni será el candidato al que me hubiera gustado erigir como heredero de estos 12 maravillosos años de política en estado del más puro roncanroll. No me gusta que Ricardo Casal sea Ministro de Justicia y menos me gusta que Alejandro Granados sea Ministro de Seguridad. Pero no me olvido que el kirchnerismo decidió que fuera él, y no otro, dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires, que su frase memorable de “Con la comida no se jode” fue afiche K en la 125 de plena soledad kirchnerista y que cuando Néstor Kirchner le solicitó que fuese candidato testimonial en el oscuro y a contrapelo 2009, él fue. No me gusta Scioli, como no me gustan varios de los “estilos” –por llamarlo de algún modo- de Gildo Insfrán, ni entregarle todo a la megaminería, ni que Sergio Berni diga ciertas cosas que dice sobre los colombianos, ni la radicalidad clerical de Julián Domínguez, ni la oposición ya expresada de la jefa de Estado a la despenalización del aborto, ni que este gobierno haya propuesto la ley llamada “antiterrorista”, ni que haya sospechas sobre César Milani.

Pero:

–         soy respetuosa de que en Formosa fueron los ciudadanos de esa provincia quienes lo pusieron como gobernador a Insfrán y lo vienen revalidando, me guste a mí desde mi centralidad porteña o no.

–         entiendo que no puedo pedirle a San Juan que se desprenda de la minería sin ofrecer una alternativa posible para ese estado provincial que es 80 por ciento roca y desierto, al que es fácil criticar desde la pampa húmeda donde uno siembra papel y crece una biblioteca.

–         conozco cómo en los inicios del gobierno de Néstor Kirchner, cuando las calles eran puro piquete y conflicto fue el actual Secretario de Seguridad de la Nación el que negoció una por una con las organizaciones sociales, sin palo ni policía y a fuerza de dar la palabra, para encarrilar esos conflictos y darles soluciones a corto plazo, mientras la generación de empleo se ocupada de la salida de fondo.

–         puedo notar lo evidente que es que Cristina Fernández sabía, cuando la designó al frente del bloque de diputados del oficialismo, que Juliana Di Tullio es una militante feminista pro aborto legal y sé que se ha pronunciado varias veces respecto de que si el proyecto obtenía consenso ella no iba a vetar esa ley

La política –ya lo deberíamos haber aprendido- es transitar las épicas que podemos vestir y disfrutar llenos de purismo, celebrarnos por lo dicho-hecho, ver knoqueados a los dueños de siempre, pero es también saber cómo caminar las zonas grises. Entender qué decisión no explicitada toman los líderes; qué nos está indicando la conducción cuando opta por A o por B.

A los compañeros que hacen una queja individual porque no habrá Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para elegir candidato a presidente en el Frente para la Victoria, quizás se les haya escapado un detalle que transmitiré aquí a modo de pregunta y de escenario hipotético: ¿qué hubiera ocurrido si, tal como muchos querían -y hasta quizás, queríamos- la Presidenta ungía a Florencio Randazzo como su precandidato, armaba una lista de precandidatos a diputados puros, purísimos K y luego esa lista iba a las PASO y era derrotada por la de Daniel Scioli? ¿Cuál era la fortaleza política que le quedaba a la Presidenta, pero sobre toda a la jefa del Movimiento hacia adelante? ¿Notan que el triunfo de Scioli podría haber sido absoluto y no habría ningún Carlos Zannini en quien recostar argumentos, esperanzas o negociaciones?

Con su decisión de ubicar a Zannini en la boleta en el cargo de candidato a vicepresidente de la Nación, la Presidenta ocupó el martes el centro de la escena –ya a esta altura, podemos decir con ironía, para variar- y todos los círculos concéntricos de un modo tan absoluto que dejó a las oposiciones partidarias y corporativas en un espacio marginal, en el cual debieron conformarse para anunciar y des anunciar candidaturas y para patalear vía portada de diarios o para hacer el ridículo con frases del estilo “se viene el maoísmo”.

Error grande, creo, el del Ministro Florencio Randazzo de decir no, decir luego sí y volver a decir que no a una propuesta más que atractiva, poderosa y estratégicamente valiosa. En primer lugar, porque si se es parte de un proyecto colectivo no se dice que no. Lamento mucho desilusionar a los librepensadores, pero estos doce años no se han construido a fuerza de “yo quiero” ni de “a mí me gusta”. Se han creado lidiando con los conflictos reales, de la vida real y con los actores reales de la no siempre dulce, pura y hermosa política nacional. En segundo lugar, si se es “soldado del proyecto”, “soldado del pingüino”, “el más puro representante del proyecto que comanda Cristina”, pues, con más razón, “saludo uno” y a hacer lo que corresponde. En tercer término, hay que tener mucho, muchísimo cuidado con la desautorización a la propuesta Presidencial y a la sazón a la de la jefa política, sobre todo en el mismísimo día en que ella había ratificado con creces su autoridad presidencial y la de jefa política del espacio más importante de la Argentina.

Y no puedo evitar la pregunta jorobada pero que sé se hacen varios: ¿si pudo decir que no a una demanda de la Presidenta en ejercicio en plena demostración de rotundo poder político, qué garantía podríamos tener de que ya en la jefatura del gobierno nacional hubiese tomado el rumbo definido con y por la líder?

Estos años tuvieron varias cortinas de fondo: “Vengo bancando este proyecto…”, y que “en los malos momentos” íbamos a estar, que había “soldados del pingüino” y que si la tocaban a Cristina se iba a armar flor de quilombo. La Presidenta hace una jugada de jaque, para que sea mate, y con dolor oigo y veo decir y escribir que “Con Néstor esto no hubiera pasado” y parrafadas de lecciones de kichnerismo a CFK. Curioso. Sorpresivo, para decir lo menos.

Es una verdad de perogrullo, una obviedad a esta altura, pero parece que hay que enterar a varios, así que en este preciso momento voy a dar una primicia nacional: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es peronista. Fin del Comunicado. Esto no implica, de ninguna manera, decir que la única estructura posible es la del PJ. Es reconocer que el kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI, ese que puede contener, contentar y ungir en los primeros lugares a quienes no son peronistas. Pero aceptar esta novedad no puede habilitar a pretender que la conductora se desprenda de quien es por una razón muy sencilla: ella -con el compañero que partió y con la historia peronista de ambos, esa que incluye no haberse ido y quedarse peleando desde adentro durante todo el menemato, con zonas épicas y zonas grises- fue la que nos trajo hasta aquí. Y la única manera de seguir avanzando es fortaleciendo ese liderazgo, más allá de cuánto nos guste o no la figura y algunas políticas del candidato.

El kirchnerismo lejos está de ser un bloque homogéneo, monolítico, uniforme. Vaya esta notificación para la derecha que quiere presentarlo como el sinónimo del estalinismo más rancio y para la simpatía tibia de Palermo rúcula (Horacio Verbitsky dixit). Hay 11 millones de votos que deberán ser la barrera para que la ola amarilla no se expanda por la Argentina. El “me gusta” o el “no me gusta” individual y solitario, en lo personal, me lo guardo para el Facebook. No confundo postear con militancia. Y he aprendido a lo largo de los años que los deditos en V no son una selfie, sino un compromiso. Por todo eso –y una larguísima lista que sería imposible reproducir aquí- tengo desde hace años un accionar y una frase: Por un lado, miro dónde están las dueñas de los pañuelos blancos y allí me encolumno y si me equivoco, lo hago con ellas. Y por el otro, me repito como mantra un principio que me ha sacado siempre de los más confusos atolladeros: señores, trago sapos por la sencilla razón de que no como vidrio.

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Repasemos ahora la visión de Eduardo Aliverti:

Sin lugar para sorpresas.

Un aspecto sobresaliente fue marcar lo inverosímil de que haya sido la propuesta de Daniel Scioli, y no el dedo de la Presidenta, lo determinante en encaramar a Carlos Zannini.

¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra, si de todos modos –y aquí una primera constancia elemental– se sabía y sabe hasta el cansancio que es la jefa quien tiene la última palabra? ¿Qué se pretendía del candidato Scioli o de cualquiera que fuere? ¿Que enfrentara a la prensa y sostuviese que sólo le cabe consentir lo que la Presidenta le impone? ¿Que la idea le pertenece enteramente a ella?

El kirchnerismo tenía serios problemas para ungir a un candidato o fórmula presidencial que lo representase cabalmente.

La alternativa de Scioli fue resistida a pesar de los gestos de fidelidad que el gobernador mostró de modo creciente.

Se dejó correr a varios postulantes, pero la realidad demostró que la multioferta es disgregadora. Cristina pidió entonces el baño de humildad.

Se reveló que Scioli ganaría con amplitud en todo el país, con excepción de los votos de la progresía porteña y una relativa paridad en provincia de Buenos Aires. Y se anotó que el sufragio peronista quedaría partido, con el riesgo de que Macri fuese quien más sumara individualmente junto al peligro de una interna crispada y desgastante. Los tiempos legales se terminaban y la jefa jugó fortísimo situando de vice a su funcionario de mayor confianza. Zannini es Cristina derecho viejo y la oposición quedó entre absorta y paralizada por el movimiento de la dama, como si hubiera esperado una media tinta por parte de aquella a quien acusan de ser una autoritaria que jamás duda. Como si tuviesen dificultades para entender que esto es el peronismo y en consecuencia el poder, no una alegre estudiantina testimonial, comentarista, que se divierte con el decentismo y las consignas extremas.

Esto interpela al kirchnerismo, cuyas franjas más entusiastas se ven desacomodadas por aquello que en los corrillos, en la militancia, en palacio, se menta hace rato, vamos, como el “sapo Scioli” que habrá que comerse. No es lo que se quería, desde ya, pero el contexto fue implacable siendo que no se quiso, pudo o supo construir una alternativa más potable.

Quedó Scioli o Macri. No es justamente un canto a la alegría desbordante. Pero en lo ideológico es contradictorio que la sola mención de Scioli genere dar por hecha la marcha atrás, porque significaría que todo lo conseguido en estos doce años puede derrumbarse por la acción de un sospechable.

Es contradictorio porque eso se llama no confiar en la fuerza propia que deberá haber para impedirlo.

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Resulta ineludible encuadrar este debate en el oficialismo dentro del contexto histórico y regional que vivimos:



Liderazgos y continuidades en América Latina

Por Ayelén Oliva.

El problema de la sucesión en los liderazgos fuertes, que terminan su mandato con un alto índice de imagen positiva, es la piedra en el zapato de cualquier gobierno progresista y de izquierda de América Latina.

¿Es posible transferir el liderazgo? ¿Se puede conservar la capacidad de conducción desde los márgenes invisibles del poder? ¿Cuán viable es continuar un proyecto político con ausencia de un liderazgo carismático?

En primer lugar cabe señalar que este tipo de decisiones se presentan como algo novedoso en la región. La gran mayoría de los liderazgos fuertes de mediados del siglo pasado fueron derrocados por golpes militares antes de poder terminar su mandado y enfrentarse a la presión de resolver estos dilemas. Podemos rescatar casos como el del presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro, quien lideró la Revolución Nacional de 1952 que concretó una reforma agraria y la nacionalización de las principales empresas mineras del país, antes de poder definir alguna estrategia para su continuidad, Estenssoro vio interrumpido su mandato por un golpe de Estado promovido por su vicepresidente René Barrientos.

En Guatemala, Jacobo Arbenz fue derrocado en 1954, luego del bombardeo de la capital como respuesta violenta a la reforma agraria que terminó en la expropiación de los extensos terrenos de la poderosa United Fruit Company. En Panamá, Arnulfo Arias, quien llevó adelanto una importante labor reformista y modernizadora en su país también sufrió un derrocamiento violento en 1941, dirigido por el general Ricardo Adolfo de la Guardia, ministro del interior que aprovechó la ausencia del presidente de visita en La Habana para tomar el poder.

Casos más conocidos como los controvertidos suicidios de Getulio Vargas en Brasil y el de Salvador Allende en Chile, desde la casa de gobierno ambos, presionados por sectores la oposición y facciones militares, también es un muestra más de que diseñar estrategias de continuidad resulta algo nuevo, donde no existen todavía largas páginas escritas sobre estas experiencias sin el freno de mano de los golpes de Estado.

Pero la historia cambia y las lecciones se aprenden a sangre y fuego. El caso del Brasil de Lula y el Uruguay de Mujica, son dos escenarios en que los presidentes salientes contaron con una alta imagen positiva y el respaldo de un partido fuerte, sin embargo el mecanismo para resolver la sucesión fue en cada caso distinto.

En el caso de Brasil, fue el ex presidente Luis Ignacio Lula Da Silva quien definió la candidata a sucederlo en el cargo. Dos años antes de las elecciones presidenciales de 2010, Lula anunció desde Roma, durante una visita al Papa que todavía no era Francisco, que había decidido que su continuadora sería una persona de su máxima confianza. Eligió a una mujer con trayectoria militante y el partido legitimó su decisión al año siguiente, en 2009. Sin embargo, por aquella época no faltaron dudas al interior del PT que veían en Dilma Rousseff una dirigente más lulista que petista que nunca había tenido cargos ni gran presencia dentro del partido.

Hay quienes la consideraban una recién llegada a la estructura partidaria, a la cual se afilió en 1999 luego de alejarse del Partido Democrático Laborista que fundó en 1980, el mismo año en que Lula creaba la agrupación con la que llegó al poder en 2003. Sin embargo, que la candidata a suceder a Lula no haya sido del corazón del PT también fue leído como una estrategia oficialista para garantizas las alianzas entre los diferentes partidos.

Su perfil fue criticado porque no era carismático como el de Lula y a éste lo acusaban ya en 2008 de estar tejiendo una estrategia para su retorno en 2014, algo que de hecho no sucedió.

El caso uruguayo es distinto. La elección del sucesor a Pepe Mujica se jugó libremente al interior del Frente Amplio entre dos facciones diferentes. El entonces presidente Mujica, que terminó con un 65 por ciento de imagen positiva, a diferencia del caso brasileño, no definió quién sería su continuador sino que el Congreso del Frente Amplio de noviembre de 2013 habilito las candidaturas las candidaturas de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira para dirimir en las internas el candidato presidencial para las elecciones generales de octubre de 2014, siendo el ex presidente de 74 años, el que se alzó con la victoria dentro del izquierdista Frente Amplio con más del 80 por ciento de los votos.

La estrategia electoral de la presidenta Cristina Fernández parece haber mostrado una combinación de estos dos modelos, en definitiva una forma propia. En donde la disputa interna entre varios candidatos parece haber posicionado a uno de ellos con claras ventajas sobre el resto. La presidenta no instala un candidato propio sin embargo termina por dar la puntada final a una fórmula electoral en la quiere dejar su impronta.

Suceder significa continuar y creo que de eso se trata, de esquivar el final. Sin embargo no puede negarse que lo que se inicia ahora es una nueva página, que incluso de ganar el candidato oficialista seremos testigos de al menos formas diferentes de gobierno.

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Y finalmente veamos las interesantes reflexiones del director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur en español, José Natanson:



El kirchnerismo, decíamos, opera desde el borde. Unos meses atrás, cuando todavía

circulaban las especulaciones, el gran interrogante consistía en si Cristina jugaría antes de las PASO o si esperaría el resultado para recién después apoyar al ganador. ¿Jugaría la Presidenta? Jugó, sólo que en un sentido diferente al que muchos esperaban: con la decisión de convertir a Scioli en el candidato único del oficialismo, rodeado por listas legislativas y un vicepresidente químicamente puro, la Presidenta apostó a la moderación, la contención, el balance.

Probablemente esto explique el desconcierto que generó su decisión en una parte del kirchnerismo duro, que una semana atrás criticaba la “hipótesis Scioli” como una claudicación clarinista. Pero el kirchnerismo chocó contra un límite, implícitamente reconocido en la decisión de Cristina. Ni suficientemente populista como para forzar una reforma constitucional que habilite un tercer mandato al estilo venezolano, ni suficientemente institucionalista como para descansar en una organización partidaria que le permita construir un sucesor puro al estilo brasileño, el Gobierno sufre su histórica dificultad para ofrecer políticos expresivos de su vibración ideológica y capaces al mismo tiempo de ganar elecciones. Había ocurrido antes, con las candidaturas kirchneristas de Massa, Insaurralde y el mismo Scioli, y sucede ahora, cuando lo que está en juego es la mismísima Presidencia. Como ideología no equivale a popularidad y la militancia no se traduce necesariamente en votos, Cristina decidió, con toda lógica, jugar a ganar, aunque sea con un candidato que la representa sólo a medias: Scioli para todos.

Concluyamos con un comentario general. En tanto metáfora política, la dichosa polarización alude a dos núcleos de intensidad enfrentados, pero no dice nada acerca de la distancia que los separa. ¿Hasta qué punto, citando el graph de 6,7,8, la disputa Scioli-Macri supone la lucha entre dos “proyectos de país”? Pertenecientes a una misma generación política, el representante de la posmodernidad peronista y el de la posmodernidad republicana se diferencian por las circunstancias en las que cada uno llega a la campaña, consecuencia a su vez de decisiones relativamente recientes, antes que por un contraste ideológico fuerte construido a lo largo de décadas de ejercicio político. Descontextualizados, Macri y Scioli no son tan distintos. Pero el hombre es siempre él y su circunstancia. Por una vez más cerca de Ortega y Gasset que de Jauretche, el kirchnerismo se consuela con la idea de que podrá –con el liderazgo de Cristina, bloques legislativos sólidos y el vicepresidente– condicionar un eventual gobierno de Scioli. ¿Será efectivamente así? ¿Qué pesa más en política, el sujeto o la estructura? ¿Y qué hará Scioli cuando sea libre?

Las leyes sociales no operan como la ley de gravedad, pero de todos modos existen, y una de ellas indica que en tiempos de excepción o emergencia las sociedades tienden a inclinarse por liderazgos enérgicos y extremos, y que en momentos de normalidad, así sea de normalidad recesiva, prefiere alternativas apaciguadoras y centristas.

El apoyo de Cristina a Scioli es una forma de interpretar esta demanda social de moderación, que al fin y al cabo es la que explica que ninguno de los candidatos más cercanos al kirchnerismo, incluyendo a Florencio Randazzo, lograra acercarse en las encuestas al programa de paz y administración del gobernador bonaerense.

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Para concluir, este humilde servidor público se atreve a acercar un par de reflexiones de su propia cosecha:

La principal prioridad de cualquier espacio político que aspira a gobernar para aplicar su proyecto de país por la vía democrática es, obviamente, ganar las elecciones. Y, una vez

en el gobierno, procurar alcanzar el poder (el verdadero poder fáctico) y tomar las medidas necesarias para concretar ese proyecto de país que fue votado mayoritariamente. Pero una vez en el gobierno, la mayor prioridad (además de no alejarse de ese objetivo original) es, por supuesto, mantenerse en el gobierno ganando elección tras elección, una condición sine qua non para concretar ese mandato popular que le da legitimidad y que lo llevó al poder (y no arriesgarse a perder todo lo construido en un caprichoso encapsulamiento ideologicista). Para ello, el único camino legal y legítimo que conocemos es hacer política, con todas sus marchas y contramarchas. Y eso es lo que el kirchnerismo hizo en estos días (e hizo siempre en estos doce años), lo que se ve reflejado en el diseño de sus listas de candidatos.

Siguiendo y actualizando el sabio consejo del gran pensador popular Arturo Jauretche para los momentos en los que uno duda dónde colocarse políticamente: ante una coyuntura confusa debemos leer La Nación, Clarín y sus adláteres mediáticos y caminar por la vereda de enfrente.

Por eso les decimos nuevamente aquí a los partidarios del oficialismo nacional que se sienten sorprendidos y confundidos por el amado de las listas del Frente para la Victoria: ¡bienvenidos a la política!

Y parafraseando el chiste de Daniel Paz y Rudy que acompaña estas líneas, pontificamos humildemente que siempre es mejor tragarse un sapo que ser comido por un gorila…


Y Cristina movió sus piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…

Caballo 4 Alfil: Jaque.
Cuando parecía que todo estaba dicho, que las piezas del tablero de la política argentina actual seguirían la lógica de los últimos meses y se esperaban las jugadas previsibles de acuerdo a lo que los distintos jugadores venían haciendo y pensando, cuando todos creían saber cuáles serían los probables movimientos por venir, el principal jugador hizo la movida que nadie (¿nadie?) esperaba y pareció que pateaba el tablero, pero no es así, fue tan sólo una movida inesperada pero certera. Una movida que la mayoría no esperó, pero que era de esperar si se analiza lo que ese jugador siempre hizo en ocasiones similares: apelar a la sorpresa, a la contundencia, la coherencia y la lógica política. Tomó la iniciativa como lo hizo siempre, algo que le dio enorme cantidad de frutos en todos estos años. Seamos más claros: cuando la oposición política-económica-mediática creía que era su oportunidad de decretar, ahora sí, el fin del kirchnerismo, el esperado y nunca encontrado “fin de ciclo K”, el mayos jugador, el gobierno, Cristina Fernández, realizó una inesperada (para propios y extraños) y certera movida y cantó Jaque. Que sea tan solo Jaque y no termine en Jaque Mate depende ahora de los movimientos de la oposición política (entre otros cientos de cosas). Pero no nos adelantemos a sacar conclusiones, repasemos lo que se dijo en estos días luego del lanzamiento de la fórmula presidencial Scioli-Zaninni:
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El peligro chino.
Por Luis Bruschtein
Tras su designación como compañero de fórmula de Daniel Scioli, los medios opositores expresaron desengaño, bastante malestar y algunos de sus columnistas no pudieron ocultar

el desconcierto y la bronca y dieron a entender que se trataba
prácticamente de una traición del gobernador bonaerense.

Resulta ahora que Zannini –que como abogado es especialista en derecho administrativo– sería el responsable de todas las medidas del Gobierno, desde la reforma política hasta la democratización de la Justicia, pasando por la ley de medios.
En esa especie de alucinación anti “K”, pasó de ser el secretario de Legal y
Técnica a convertirse en la gran sombra gris detrás de los Kirchner. En ese relato Zannini es el peor de todos, incluso peor que los Kirchner porque habría sido el que les llenó la cabeza de pajaritos. 
Con su elementaridad política, Elisa Carrió habló como el general Videla cuando hacía terrorismo “antiterrorista”: “La opción ahora es dictadura estalinista o democracia”, sentenció.
Estas reacciones tan destempladas de la oposición, tan exageradas, revelan desorientación. Es como si contra todas las evidencias de la realidad hubieran creído en el escenario de fin de ciclo que insistieron en construir burdamente los medios opositores. La designación de Zannini fue un dato más de la realidad que muestra al kirchnerismo como una fuerza que no está al final de sus días
sino que se expresa con altibajos pero que está viva y tiene mucha capacidad de reacción.
No hay fin de ciclo. Ni los medios opositores ni “los mercados” pudieron romper la alianza que se estructuró desde el 2003. Y cuando ya había quienes se ilusionaban con que en las presidenciales el kirchnerismo sería el gran ausente, el ofrecimiento de Scioli a Zannini fue como un cachetazo de la realidad. Ser oposición al kirchnerismo les resulta incómodo. Hasta Macri quiere aparecer como progresista según su consejero Duran Barba. Pero el esfuerzo por oponerse a este gobierno los ha empujado cada vez más a la derecha ante la sociedad. Muchos supuestos progresistas votaron contra medidas como la nacionalización de YPF, la ley de medios o el matrimonio igualitario. El ejemplo más crudo fue la alianza del radicalismo con el PRO y en menor medida la de Pino Solanas con Elisa Carrió o sus coqueteos con Massa y Rodríguez Saá.
La fuerte reacción de la oposición y, por el contrario, la buena recepción que tuvo en el conglomerado heterogéneo, peronista y no peronista, del Frente para la Victoria, fueron síntomas tanto de que los medios opositores y los mercados apostaban a que Scioli se apartaría indefectiblemente del proceso del que formó parte estos años, como de las dudas previas que había en el núcleo duro del kirchnerismo. La designación de Zannini como vice de la fórmula esmeriló estas suposiciones y prevenciones.
(…) Zannini era la pieza que faltaba en el tablero para equilibrar las propuestas dentro del Frente para la Victoria. Ahora la oposición enfrentará a un bloque bastante representativo de estos doce años y con altísima intención de voto. El escenario de fin de ciclo o de un triunfo fácil eran solamente espejismos creados por los medios opositores y “los mercados”.
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Tipos de cambio
Ahora lo que se decidirá es si en los próximos años continuará el modelo de desarrollo con justicia social, que antepone la inclusión a los privilegios; o si se marchará hacia una restauración neoliberal, donde las motivaciones sectoriales prevalecerán sobre el interés general. Por cierto, no se trata de matices, sino de dos modelos políticos, económicos y sociales opuestos. O el Estado sirve para continuar con la distribución del ingreso, de la palabra y del conocimiento, o vuelve a ser el instrumento para privatizar ganancias y socializar pérdidas.
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“Consulté con la Presidenta y le he aceptado la candidatura a Daniel Scioli.
Es una

manera de complementar la fórmula y para mí es un orgullo compartir la fórmula con alguien que compartió la fórmula con Néstor Kirchner”, declaró Zannini a los periodistas. Contó que eso mismo le había dicho a Scioli al comunicarle su decisión y calificó al mandatario bonaerense como “la continuidad del camino” que los Kirchner emprendieron en el 2003.

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Veamos las repercusiones en La Nación:
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La sucesión sigue lejos de resolverse
Por Mariano Grondona
Pareciera  que, cuando mira en dirección de su propia sucesión, Cristina Kirchner sólo

concibe sucederse a sí misma. Según esta manera de ver las cosas, después de Cristina no podría venir otra persona que la propia Cristina. Si ella piensa así, ¿se quiere una fórmula más audaz que esta suerte de apoderamiento sucesorio que hoy se está verificando?

La designación de Carlos Zannini como vicepresidente de Scioli prueba que esta concepción es real. Lo primero que habría que decir es que la fórmula impuesta refleja la voluntad de la Presidenta.
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Editorial.
Zannini, la confirmación del “vamos por todo”
Contrariamente a su declamada independencia para rectificar lo que haga falta, Scioli selló un acuerdo electoral que lo ata al kirchnerismo más intransigente.
La nominación de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli en su candidatura presidencial por el Frente para la Victoria (FPV) confirma que Cristina Fernández de Kirchner no está dispuesta a delegar en nadie la forma en que se instrumentará su sucesión, con la esperanza de seguir gobernando después del 10 de diciembre, si su fuerza política triunfa en las elecciones.
Además de ser uno de los hombres de máxima confianza de la familia Kirchner y uno de los poquísimos integrantes de la mesa chica del poder, Zannini ha sido el arquitecto de la estructura jurídica de los 12 años de poder kirchnerista en el orden nacional.
La designación de Zannini en la principal fórmula presidencial del FPV que competirá en las primarias abiertas ofrece otra perspectiva. En el caso de que Scioli llegue a la Casa Rosada, el cristinismo tendrá en Zannini a un auditor, un comisario político que custodiará la prosecución del modelo K.
La situación del actual gobernador bonaerense de llegar al Poder Ejecutivo Nacional podría verse más limitada aún con un Congreso que podría estar dominado por legisladores que surgirán mayoritariamente del dedo de Cristina Kirchner.
Cabe preguntarse cuál será el grado de autonomía que tendrá Scioli, tanto en la campaña electoral como en su eventual gestión nacional
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Y ahora repasemos lo que dijo Clarín:

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La receta de la polarización tiene un riesgo: perder con las botas puestas.
La decisión más promocionada fue la nominación de Carlos Zannini como acompañante de Daniel Scioli, pero, en rigor, Cristina Kirchner definió en esa misma jugada otra cuestión acaso más relevante: eliminar la competencia en las PASO para unificar todas las fuerzas del oficialismo bajo una misma boleta. Las dos novedades van en el mismo sentido. Una y otra buscan polarizar la elección con Mauricio Macri, tal como quiso la Presidencia desde un principio y como también prefiere el jefe del PRO.
Esa opción tiene ventajas, pero también genera riesgos para el que la promueve. Polarización significa que las preferencias del electorado tenderán a dividirse en dos polos, pero nada asegura que esos dos polos tendrán la misma cantidad de votos.
Scioli sabe ahora que su aspiración de encarnar un “cambio con continuidad” quedó condenada a la fantasía: ahora habrá que remitirse a defender a cada rato los “logros del modelo” de aquí hasta octubre.
Ese kirchnerismo ferviente le proporcionará a Scioli un acceso sin restricciones al piso de apoyos que posee la Presidenta, pero también le trasladará el techo de la intención de voto de Cristina. El gobernador bonaerense eligió jugar el partido con esas reglas, convencido de que el refugio del oficialismo genera más ventajas que la intemperie de la oposición.
Eso es lo que sostiene el candidato en conversaciones privadas desde hace varias semanas: “Cristina se convenció de que el único que garantiza mantener a los votantes del kirchnerismo soy yo”, suele repetir. Según marcan las encuestas conocidas hasta hoy, esa frase tiene sustento sociológico. Esas mismas proyecciones muestran otro dato: los votos del kirchnerismo solos no alcanzan para ganar las elecciones presidenciales.
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Scioli al Gobierno, Cristina al poder
Si de Scioli hubiese dependido Zannini jamás sería su vice. Pero Cristina lo dejó en claro: ella es la única que manda.
La peor medicina le llegó sin que la esperase. Zannini es Cristina y Scioli con Zannini deja de ser Scioli, el dirigente que ensayó un discurso siempre ambiguo para diferenciarse del kirchnerismo dentro del kirchnerismo. No hay más diferencias. Todo es una versión remixada de Cámpora al Gobierno, Perón al Poder. Con dos diferencias: Cristina no es Perón y Cámpora fue candidato porque Perón estaba proscripto. Pero está por verse si la cristinización plena de Scioli no termina por ayudar a Macri.
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Ni pato, ni rengo: con obsesión de poder
Julio Blanck
La transición ya empezó. Pero no se nota. El síndrome del pato rengo termina como

algo que pudo haber sido pero no es. Ni pato, ni rengo. Cristina está lejos de ser una presidenta debilitada: en la cuenta regresiva hacia el final de su mandato conserva en sus manos todo el poder político. Mérito propio, sobre todo. Pero también deficiencia ajena. Los que aspiran a sucederla, oficialistas u opositores, siguen bailando al ritmo de la música que ella ejecuta. La economía, deprimida pero controlada y sin estallido a la vista, le da a Cristina un piso de estabilidad sobre el que ella construyó la recuperación de su imagen.

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Y observemos también qué dijo la oposición política:

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Elecciones 2015 | Carrió: “Scioli fue disuelto por Cristina y Zannini”

Carrió opinó sobre la fórmula Scioli-Zannini. “El candidato no es Scioli, es Cristina”, disparó la diputada.






Para Macri, la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” de los últimos doce años.Para Macri, Scioli ha sido “quizás el gobernador más leal” al proyecto del Frente para la Victoria y sostuvo que junto con el secretario Legal y Técnico “representan claramente dos dirigentes que han militado por la idea que ellos han impulsado estos doce años”.Luego, en diálogo con Radio10, Macri dijo la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” y la que él encabece “el cambio”. “Los argentinos vamos a definir si seguimos con esta forma de poder prepotente o con nuestra propuesta. Hay continuidad o cambio.
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Reutemann: “Zannini reconfirma la continuidad del proyecto”
El senador, ahora aliado con el PRO, consideró la designación del secretario de Legal y Técnica como “una decisión inteligente”.

El senador nacional por Santa Fe, Carlos Reutemann, consideró que la designación
de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli “es una decisión
inteligente que reconfirma la continuidad de un proyecto político que tiene 12 años”.

“Es una decisión tomada con inteligencia. Zannini es un persona que conoce bien a Néstor y a Cristina desde hace mucho tiempo. Ponerlo ahí, junto a Scioli es una reconfirmación del proyecto”, indicó Reutemann a radio Continental.  “Conozco a Zannini desde hace años y si
alguien representa el kirchnerismo, además de Néstor y Cristina, ese es Zannini”,
sostuvo el senador.
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Y, finalmente, repasemos lo que señalan los analistas políticos de las encuestadoras:

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La mirada de los analistas sobre la flamante fórmula K
Los analistas políticos aportaron su mirada crítica a lo que es sin duda el dato político de la semana, a raíz de la decisión de Daniel Scioli, precandidato presidencial y gobernador bonaerense, de comunicar que quien lo acompañe como vice sea Carlos Alberto Zannini.  En diálogo con Clarín, Artemio López, director de Equis y consultado habitualmente desde la Rosada, dejó dos conceptos claros: “Se kirchnerisó Scioli”. Y agregó que -de esta manera- el Frente para la Victoria “está en  condiciones de ganar en primera vuelta”.“Es una decisión racional de parte de Scioli, de anclar su propuesta en el kirchnerismo de manera profunda, y se supone que es aceptar la condición política de la Presidenta de manera explícita, además que le da mayor volumen electoral de cara octubre“, señaló.Para Artemio, la buena imagen con que cierra el ciclo Cristina Kirchner, el piso electoral del FpV y “la mejora notable de la coyuntura económica” forman un cóctel “que dan forma al cada vez más evidente triunfo del oficialismo en octubre.En cambio, Mariel Fornoni, de Managment & Fit, se mostró sorprendida tras el anuncio de que el secretario de Legal y Técnica acompañará al bonaerense en la fórmula presidencial. “No era uno de los nombres que estaban dando vueltas, se especulaba por el núcleo duro del kirchnerismo y se apostaba por un gobernador con otro perfil”, sostuvo.Tanta fue la sorpresa para la directora de esta consultora, que contó que nunca lo habían medido. Sin emabrgo, Fornoni duda de lo que pueda aportar, en caudal de votos, el hombre de mayor confianza de la Presidenta a Scioli.Para Jorge Giacobbe, de Giacobbe & Asociados, Zannini representa “un cerco” a Scioli y la decisión por parte del kirchnerismo “que si la tómbola sale para su lado van a gobernar ellos”.“Esta maniobra de cercar a Scioli es también una maniobra de confianza”, aseguró a Novaresio, en La Red. Y adelantó que desde el kirchnerismo “van a poner todas las listas de diputados y senadores, con lo único que nos quedamos (desde el sciolismo) es con el Ejecutivo”.
 Como vemos, la política no es sólo operaciones, campañas, mentiras o medias verdades sino que es principalmente (más allá de la gestión) movimientos en un tablero de ajedrez; y el último realizado por la presidenta descolocó a todas las oposiciones, como vimos más arriba.
Como dijimos anteriormente, aunque faltaría otro movimiento más del oficialismo antes de las 24 horas de hoy sábado 20 de junio, ahora le toca mover a la oposición, y en unos meses más veremos si se pasa de un Jaque a un Jaque Mate

 

Fin de Ciclo K. Ahora sí que llegó…

La tercera es la vencida… aunque ya van, al menos, cinco anuncios de la llegada del fin de ciclo del kirchnerismo desde que asumió el gobierno en 2003, y ese mentado final todavía parece negarse a llegar.

Ante este panorama de yerros en los pronósticos, deberíamos preguntarnos frente a este nuevo presagio: ¿se tratará de un fin de ciclo K o asistimos a un nuevo reset del  kirchnerismo?

De esta manera ya lo hemos planteado en varias notas, entre ellas El “Fin de Ciclo K” y la mala praxis de analistas, editorialistas y políticosEstreno: Fin de Ciclo K (V). Próximamente en los más grandes medios El “Fin de Ciclo K” (IV), “Como la Cigarra”… así que no abundaremos en los intentos anteriores de muchos periodistas, medios de difusión, analistas e intelectuales de explicar la llegada del fin del kirchnerismo como movimiento político, ya sea en programas, diarios, revistas y hasta libros sobre el tema. Hoy nos remitiremos a analizar lo que se está diciendo en estos días sobre el nuevamente anunciado “fin de ciclo K”.

Vayamos ya, pues, a los textos:



Se rompe una regla: la política oficial se afianza en el último tramo.

La economía de corto plazo casi no forma parte hoy de la agenda ni siquiera entre los candidatos políticos entusiasmados con la posibilidad de ganar las presidenciales del 25 de octubre ni de aquellos que quieren sacarle provecho a un giro a la derecha en la política económica. Hoy casi nadie habla de inflación ni de estanflación y el conflicto con los buitres, más allá de algunas escaramuzas que probablemente sigan, no forma parte de la discusión.

Con niveles de desempleo relativamente bajos, precios y tipo de cambios equilibrados y algunas dificultades subsanables en las cuentas fiscales, la economía, a diferencia de otros períodos disruptivos de la historia reciente, vislumbra un cierre de ciclo en el que existe un predominio claro de la política sobre la economía.

Históricamente, los cambios de gobierno o los fines de ciclo albergaron enormes expectativas porque los mandatorios salientes, ya sea el radical, Raúl Alfonsín, el conservador-peronista, Carlos Menem o el aliancista, Fernando de la Rúa, dejaron el país en llamas o al borde de precipicio. Cualquier mensaje esperanzador que muestre equilibrio siempre fue bienvenido entre los argentinos que vivieron en los ’80, los ’90 o fines del siglo XX. Pero ahora esta idea de qué el próximo presidente será mejor y que instrumentará una política económica superadora no anida, en muchos casos, ni siquiera en el más recalcitrante militante antikirchnerista.

Entre la población se agiganta la idea de seguridad que le confiere la política socioeconómica. La tranquilidad del ciudadano se inspira en que su empleo no peligra y que el poder de compra de su salario se mantiene por las paritarias y una política centrada en mantener el consumo como eje del crecimiento.

Más allá de esta “sensación” de hastío que instalaron, discurso tras discurso, desde ciertos sectores del stablishment, la sociedad hoy está reconciliada con la política oficial, incluso tomando en consideración los déficits y las materias pendientes del kirchnerismo. De hecho, un informe de confianza del gobierno que elabora la Universidad Di Tella le ofrece a la gestión de Cristina Fernández de kirchner el mayor nivel de confianza de los últimos tres años. Este indicador registró un aumento del 10% en mayo respecto de abril, señala la Di Tella a partir de una investigación de Poliarquía Consultores.

La mejoría es más pronunciada si se toman valores interanuales, ya que la confianza en la administración aumentó un 38% con respecto a mayo de 2014. El estudio indaga en la percepción de los encuestados sobre cinco aspectos del gobierno: imagen, capacidad, interés, eficiencia y honestidad. El atributo más valorado del gobierno es la honestidad. Sin embargo, hay un dato que resulta más ilustrativo a la hora de hacer un análisis comparativo entre el kircherismo y las gestiones de la nueva era democrática que empezó en 1983: el mayor índice de confianza de la gestión K, por grupo de edad, se ubica entre aquellos que tienen entre 30 y 49 años. Esta franja etárea atravesó las grandes crisis que sufrió el país con la hiperinflación de 1989-90 y la salida traumática de la Convertibilidad en 2001-02. Pero, atención, el segundo segmento que más confianza profesó hacia el gobierno en esta encuesta son los jóvenes de entre 18 y 29 años.

En la última etapa, con más de una década de administración política, el gobierno mejoró su confianza entre aquellos que atravesaron todo el proceso democrático y quienes crecieron bajo la gestión kirchnerista.

Sin embargo, la preocupación y el temor hoy están esencialmente focalizados en la política social y económica que llevará a cabo el próximo gobierno.

Esto explica, de alguna manera, porque los economistas de los precandidatos de los partidos políticos se esmeran por mostrar en público a la sociedad que van a mantener los ejes centrales de la gestión.

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Comenta sobre el tema el periodista de Clarín, Julio Blanck:

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Se le han llevado de todo un poco a Massa, y quizás haya más, algún dirigente notorio y segundas y terceras líneas que hagan más profundo el desangrado de las estructuras. Hasta aquí, asustados porque Massa ya no les garantiza el paraguas protector para mantener el poder en sus territorios, intendentes y legisladores huyeron en atropellada vuelta al oficialismo demostrando cuánto tenían de espesor sus convicciones. 

Dicho esto sin perjuicio de que, en los pocos sondeos serios que circulan, la imagen de la Presidenta creció sin pausas los últimos tres meses.

En verdad, pueden seguir discutiendo esto diez días más después del inminente cierre de alianzas. El 20 de junio se termina el plazo para anotar candidaturas. Ese el punto de no retorno.

Pero nadie puede asegurar que unos y otros hagan algo distinto a lo que hicieron hasta ahora para evitar que el kirchnerismo se perpetúe en el poder.

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Veamos qué es lo que opinan en el entorno macrista sobre el tema:

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Como Macri pareció inmune a esa presión, hoy De Narváez se lo propuso públicamente. Le pidió al líder del PRO “grandeza política” para sellar el acuerdo con Massa y confirmó que el jefe de Gobierno sabe que de no acordar con el líder del Frente Renovador puede favorecer un triunfo del kirchnerismo.

De Narváez dijo que en el encuentro del miércoles en su casa, el consultor ecuatoriano afirmó: “Sabemos que podemos perder, pero preferimos perder puros, solos”.

“Durán Barba es muy claro hablando y básicamente dijo dos cosas: Cristina es imbatible y la economía de bolsillo va a mejorar”, reveló esta mañana en declaraciones a radio Mitre. Y precisó que, en ese contexto, el histórico asesor macrista les dijo que “por eso decidimos ir solos, puros, aún sabiendo que podemos perder y preferimos perder puros, solos”.

(…) se lamentó De Narváez y agregó que “si bien desde lo técnico esa posición es sostenible, desde lo político me parece imperdonable”.

Las revelaciones de las charlas privadas con Durán barba, forman parte de la última jugada de Massa, que como reveló LPO, este martes cuando brinde una conferencia de prensa, pronunciará un mensaje simple pero contundente: Instará por última vez a Macri a que habilite la primaria o en caso contrario, será responsable que el kirchnerismo gane en primera vuelta.

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Leamos ahora lo que editorializa en La Nación Joaquín Morales Solá:

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Macri y Massa, cuando ya es tarde para todo.

El “círculo rojo”, una metáfora para nombrar a los sectores empresarios más influyentes del país, rodeó a Macri en días recientes para empujarlo a un acuerdo opositor. Esos hombres importantes de la economía temen, más que nada, la continuidad del cristinismo con otro nombre. Al revés de Massa o de Daniel Scioli, a Macri no lo atemoriza el “círculo rojo”: nació dentro de él, los conoce desde adolescente a casi todos los grandes empresarios y es crítico de lo que éstos han hecho durante el kirchnerismo.

Según las mediciones del macrismo, un 60 por ciento de la sociedad quiere ese cambio, aunque no todo ese bloque es extremadamente crítico de Cristina Kirchner o de su gobierno. Se inclina por un cambio de personas, de métodos y de políticas, pero no quiere vivir bajo un poder que disponga giros de vértigo. Por eso, Macri corrió su discurso hacia el centro: promete conservar los subsidios sociales, hacer eficiente a Aerolíneas Argentinas en manos del Estado o confirmar en su cargo al actual CEO de la estatal YPF, Miguel Galuccio.

En la desesperación de los últimos días, sólo reclamaba un papel como actor de reparto. La última carrera electoral de Massa no deja de ser una tragedia política y personal. Hace apenas ocho meses era el candidato presidencial con más intención de votos.

Cansado y debilitado, casi con la lengua afuera, lo buscó a Macri. Macri lo esperaba, pero para decirle que no, cobrando el desplante que él sufrió de parte de Massa en las elecciones de 2013. Ninguna política nueva le quita a la política su eterna dosis (¿necesaria, tal vez?) de dureza y frialdad. La mejor síntesis la hizo un viejo massista: “Ya es tarde para todo”.

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Veamos ahora qué piensan los factores de poder real al respecto:

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El establishment hará cualquier cosa” para que no gane el FPV.

El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA) y diputado nacional por el Frente Renovador, José Ignacio De Mendiguren, aseguró hoy que desde el establishment económico harán “cualquier cosa” para evitar que el Frente para la Victoria triunfe en las elecciones presidenciales de este año.

“Es verdad que hay mucha gente del establishment que tiene un temor grande a un posible triunfo del Frente para la Victoria”, sostuvo De Mendiguren en radio Del Plata y agregó: “Con tal de que eso no se dé, cualquier otra cosa sirve”.

Sin embargo, el empresario massista se desmarcó de ese sector y mantuvo distancia al afirmar que “eso no es una elección”. “Una elección es que cada uno plantee lo mejor, y si tiene que ganar el que tiene que ganar porque la gente lo eligió, eso es la democracia”, subrayó.

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Pero, será tan así como dicen:

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Repuntó en mayo la confianza en el Gobierno.

La confianza en el Gobierno registró un aumento de 10% en mayo respecto de abril. Así lo establece el informe de Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), a partir de una investigación de Poliarquía Consultores.

La mejoría es más pronunciada si se toman valores interanuales, ya que la confianza en la administración nacional aumentó un 38% con respecto a mayo de 2014, cuando se ubicaba en 1,51.

El índice, que utiliza una calificación de 0 a 5 puntos, se ubicó en 2,09 y registró el valor más alto desde mayo de 2012, cuando había trepado a 2,14 puntos. Es la tercera suba consecutiva desde febrero de este año.

El estudio indaga en la percepción de los encuestados sobre cinco aspectos del Gobierno: imagen, capacidad, interés, eficiencia y honestidad. Fue la honestidad el atributo mejor valorado, con 2,43 puntos, lo que implica un incremento de 13% con respecto a abril en ese rubro.


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Cristina Kirchner ante un ciclo que no termina.

Se dice que Cristina sube en la consideración pública porque “ya se va” y que, como todo presidente que deja el cargo, la mirada de la población sobre ella se vuelve más matizada,

menos aguda. Se compara entonces esta etapa de la gestión kirchnerista con el último año del primer gobierno de la chilena Michelle Bachelet, que finalizó en marzo de 2010. Bachelet había experimentado un fuerte descenso en su imagen al inicio de su mandato, tocando un piso de alrededor del 35 por ciento de aceptación en 2007. La dirigente socialista se retiró tres años más tarde con un histórico 84 por ciento de aprobación.

Si este razonamiento es adecuado, todo presidente que se retira del cargo sin reelección posible, se beneficiaría con un “viento a favor” en las encuestas, a partir de que una regla no escrita que indicaría, supuestamente, que la consideración pública se vuelve más benevolente con un mandatario que se retira.

Lamentablemente, al menos en el caso de la Argentina, esta situación no se ha verificado. Más bien lo que suele ocurrir es todo lo contrario, según la evidencia histórica. En un paper publicado en 2013, el politólogo Aníbal Pérez-Liñán trabajó sobre la cuestión “Liderazgo presidencial y ciclos de poder en la Argentina democrática”. En ese trabajo, el especialista recopiló datos de encuestas sobre el porcentaje aprobación de la gestión de gobierno entre 1983 y 2013.



La información está compilada en el gráfico que sigue:

Según puede observarse, los niveles de aprobación de Raúl Alfonsín, Carlos Menem e incluso Néstor Kirchner -algunos mayores, otros menores- permanecieron estancados o cayeron en los últimos meses de cada una de sus gestiones. En todos los casos, se econtraron muy lejos de los picos de aprobación que lograron alcanzar en algún punto de sus mandatos.

La consultora IPSOS ha dado a conocer información sobre los niveles de aprobación de Cristina Kirchner en los últimos dos años. En esta nota se indica que en 2013 la imagen presidencial, de acuerdo a esa empresa y sus estudios de opinión, había caído con respecto a 2011 pero hasta un piso todavía alto, del “50 por ciento”. A fin de 2014, la consultora la ubicaba en 49 por ciento. Aquí se ve cómo, Luis Costa, de IPSOS, señaló el mes pasado a Interamerican Dialogue que que “Cristina permanece como la presidente más popular de la región con el 49 por ciento” de aprobación.

Para pasarlo en limpio, entonces. No es cierto que en la Argentina se dé un “efecto Bachelet”. No se verifica que “la imagen del Presidente sube porque se va” o que, en este caso, “Cristina sube porque se va”. De esa forma, la actual mandataria -en caso de mantener o mejorar los actuales niveles de aceptación- es protagonista de una compleja operación política nunca antes lograda en la historia reciente argentina. Rompe el ciclo que termina con una cierta “demonización” de un jefe de Estado que se aleja.

Sobre esta cuestión deberán tomar nota no sólo los analistas que habían pronosticado para esta altura de 2015 un “fin de ciclo” político para Cristina, sino también los sectores que evalúan con cierta liviandad que el kirchnerismo se desvanecerá en el aire una vez que la mandataria deje el 10 de diciembre la Casa Rosada.

Para hacer aún más completa su ruptura con el pasado reciente, Cristina tendrá que producir otro hecho que ni Juan Perón ni Carlos Menem -los dos presidentes de su partido que estuvieron algún tiempo más que ella en el cargo- lograron o quisieron lograr: colocarle la banda y entregarle el bastón presidencial a un dirigente que triunfe en elecciones y que surja de su mismo signo político.

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El FpV se mantiene como primera fuerza nacional, según encuestas.

Un encuesta de M&F vuelve a colocar al Frente para la Victoria como la primera fuerza en intención de voto a nivel nacional, cinco puntos por delante de la alianza entre PRO, UCR y Coalición Cívica, y a más de 24 puntos del espacio de Sergio Massa.

La encuesta realizada por la consultara Management & Fit, publicada hoy por el diario Clarín, repite los resultados de las encuestas que otro centros de opinión pública vienen realizando: el Frente para la Victoria continúa a la cabeza de la intención de votos, con Daniel Scioli como el candidato mejor posicionado en las PASO.

La muestra, que abarcó 2400 casos en todo el país, coloca al oficialismo nacional como la fuerza más elegida que, con la suma de los números del gobernador bonaerense y del ministro de Interior y Transporte Florencio Randazzo, alcanzaría el 35,3% de los votos.

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Elecciones 2015: Cristina supera el 60% de imagen positiva.

“La imagen de la Presidenta crece de manera sostenida”, indicó López al evaluar el grado de influencia que tendrá la mandataria en las próximas elecciones.

Según el especialista, la imagen positiva de Cristina Kirchner “está por arriba del 60%”. Y afirmó: “Lo dicen consultoras oficialistas y opositoras, incluso la multinacional IPSOS, que revela la imagen de los dirigentes de la región donde Cristina es la segunda con el 50 % de imagen positiva por debajo de (el presidente de Bolivia) Evo Morales”.

En mayo, la imagen positiva Cristina estaba en 50 % según una encuesta del consultor Raúl Aragón: “Scioli está creciendo fuertemente en parte por el crecimiento y recuperación impresionante de Cristina en calidad de imagen”, analizó el especialista a dos meses de las PASO 2015.

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Elecciones 2015: Hasta Macri reconoce que Cristina tiene una buena imagen.

Al ser consultado, afirmó que la presidenta tiene “una imagen razonable al final de un mandato”. Cuando prefirió decir que eso “no le preocupa”, el Jefe del PRO reconoció que la mandataria no es “piantavotos”.

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“Hoy, Cristina supera el 50% de imagen positiva, y en Provincia está cerca de los 60 puntos”, indicó el consultor Mario Riorda.

El politólogo y experto en estrategias en comunicación política analizó en Mañana Sylvestre la fuerte recuperación de la Presidenta y del Gobierno en general de cara a las próximas PASO.

“Cristina está incluso superando el 50% de imagen positiva, y sobre todo porque hay diferencia de entre 4 y 5 puntos entre encuestas telefónicas y encuestas domiciliarias, y en las domiciliarias está dando cómodamente arriba de 55 puntos, e incluso en la provincia de Buenos Aires más cerca de 60 puntos que de 50”, subrayó el analista político e investigador académico Mario Riorda, sobre la recuperación política del Gobierno, registrada en este último trimestre.

Desde su perspectiva, parte de la prensa y de los analistas cayeron en la “tentación analítica temprana” al hablar de fin de ciclo político tras el llamado efecto Nisman, situación que a su juicio parecería hoy lejos de concretarse.

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Queda ya bien claro que se repite el fin de ciclo del kirchnerismo… al menos, el mismo final que se viene anunciando desde hace una década, es decir que el Frente para la Victoria sigue siendo el partido más fuerte y vigente de la década y, de seguir así, se proyecta como el vencedor de las elecciones de este año como lo ha sido a lo largo de su gobierno, al menos en la primera vuelta.

El hecho de que la oposición política y mediática y los usuarios (con exclusividad) de los medios de difusión hegemónicos hayan creído lo contrario, sólo demuestra lo que comentamos aquí en varias oportunidades (por ejemplo en *Glasnost, Perestroika y la Caída del Muro de… Clarín, *Medios hegemónicos. Mentime y llamame “la gente”…, *La basura en el ojo de la “opinión pública”…, *El día en que el Grupo Clarín desmintió al Grupo Clarín… o en *¿Es correcto decir que Clarín miente? No): que el muro de desinformación o información por demás sesgada de esos medios no deja ver con claridad una realidad que suele golpearlos fuertemente cada dos años, cuando hablan las urnas y callan a muchos medios.







Antimayoritarismo, el movimiento político más antiguo del país.

Es ampliamente sabido que el radicalismo es el partido/movimiento político masivo más antiguo de la Argentina (obviando las sucesivas
divisiones que sufrió en su historia). Le sigue en antigüedad el peronismo, con sus diversas denominaciones partidarias y divisiones propias a través del tiempo. Pero no debemos
dejar de lado un movimiento político que ha transitado ya muchas décadas de la historia política argentina de los dos últimos siglos, y que fue y es tan influyente como los otros dos. Este movimiento político
ha encarnado en diversos partidos o alianzas con los más diversos sellos
partidarios, pero no cuenta con un nombre propio sino que se lo puede
identificar más que por las distintas denominaciones de los partidos políticos que lo protagonizaron, por su
objetivo permanente: oponerse a los oficialismos, (salvo excepciones) a los partidos en el gobierno, los que llegaron allí mediante elecciones libres, confrontar a los movimientos políticos mayoritarios que hegemonizaron cada época. Por ese motivo, desde aquí lo denominaremos –considerando su objetivo intrínseco, el que le da su razón de ser- el movimiento antimayoritario o antimayoritarismo.
El ADN de este movimiento minoritario, que va más allá de los líderes o dirigentes circunstanciales es la evidente repulsión que sienten quienes lo integran a que una mayoría popular (de la que no son ni quieren ser parte) ejerza el control del estado nacional, independientemente si lo hace beneficiando con sus
medidas los intereses de toda la población, incluidos ellos mismos.
Los motivos por los que sus miembros y simpatizantes sienten animadversión por los movimientos mayoritarios son disimiles y varían entre los miembros de la masa antimayoritaria, y van desde la propia ideología, los intereses económicos, los psicológicos hasta los sociológicos y antropológicos. Pero analizarlos no es el propósito de esta nota, y además requeriría demasiado espacio y conocimientos de los que carecemos. Por eso nos limitaremos a caracterizarlo.
Ese antimayoritarismo lo conforman no solamente la mayoría de quienes componen la clases altas de la sociedad sino que también lo hace una parte significativa de los integrantes de las clases medias urbanas y del autodenominado “campo”, grandes y medianos terratenientes, y una parte minoritaria de las clases bajas; aunque muchos de quienes apoyan las intervenciones de este movimiento elitista son los principales perjudicados con la puesta en práctica de las políticas que propugna.

En la actualidad podemos identificar al peronismo-kirchnerismo como el movimiento que gobierna, el oficialismo de turno; y al que pugna por congregar a toda o casi toda la oposición política partidaria alrededor del PRO (grandes empresas y medios hegemónicos incluídos), como “la oposición” o antimayoritarismo actual.

Sin embargo, más allá del análisis sincrónico de esta relación, es interesante aprovechar el momento para realizar uno diacrónico entre estos dos actores políticos argentinos, considerando para ello al oficialismo como el movimiento popular mayoritario en el poder (institucional) y al antimayoritarismo como el conjunto de partidos políticos opositores, incapaces de derrotar electoralmente al gobierno de turno. En este caso, como ha sucedido desde 2003 en adelante con el kirchnerismo (o neo-peronismo) cumple el papel del oficialismo que no puede ser derrotado electoralmente.Con esta referencia veremos que este fenómeno de virtual irreversibilidad electoral de un oficialismo con un fuerte sustento popular de mayorías que se ven contenidas en un proyecto de país, se repite en nuestra historia, aunque cambiando el nombre propio del partido/movimiento en el poder. Hoy puede llamarse kirchnerismo, pero veremos que antes se llamó peronismo y, más atrás, yrigoyenismo; y si nos remontamos a la protodemocracia electoral argentina podemos llegar al federalismo o rosismo o, tal vez, al dorreguismo.
Pero ¿qué encontraremos con este análisis diacrónico? Bueno, quizás muchas coincidencias, pero no sólo en los oficialismos sino también –o quizás más precisamente aún- en las oposiciones de turno, a quienes proponemos denominar como antimayoritarismoLas distintas versiones del oficialismo poseen diferencias más que nada en el modo e idiosincracia de época, donde se cruzan los vectores sociales, económicos y hasta étnicos de cada momento, pero parece que no es así en las oposiciones de cada momento, donde se pueden apreciar coincidencias sugestivas. 
Pero empecemos por el final, que es lo que tenemos más presente.

Algunos analistas caracterizan a la diputada Elisa Carrió como una referente no-kirchnerista o no-peronista  (antikirchnerista), más que como radical o ARIsta o FA-Unista o Carriotista, lo que no deja de ser más acertado. Ella misma se declara o define como opositora, enarbola su supuesta defensa de las instituciones, de la República contra el “régimen”, de la moralidad política y contra la corrupción gubernamental (aunque nunca de la privada). Pero lamentablemente para ella, parece que el pueblo no se esfuerza en seguirla como ella quisiese y por eso los fríos números en los sucesivos comicios siguen apoyando al oficialismo, tanto que desde el 2003 no ha perdido ninguna elección nacional.

E incluso, de acuerdo con las últimas encuestas, el FPV se encuentra primero en intención de voto para las presidenciales de este año. Una explicación posible a este fenómeno es la que da el analista Artemio López:
Esta matriz del ADN K, lo ubica en una capa a la que no acceden las distintas ofertas políticas opositoras. El famoso “piso electoral” del 33% es más una consolidación de un sentido de pertenencia de diversa raíz, la puesta en porcentuales de una alianza íntima entre un bloque social y políticos capaces de representar su sentir y sus anhelos, que un guarismo coyunturalmente vinculado a tal o cual dirigente.
 


Y ahora veamos un interesante aporte sobre el tema del periodista Horacio Verbitsky:
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Por lo menos desde agosto de 2010, cuando Héctor Magnetto recibió en su departamento de Alvear y Cerrito a Macrì y a la plana mayor del Peornismo Opositor de entonces (De Narváez, Solá, el ex senador Eduardo Duhalde y el senador Carlos Reutemann) y les planteó la conformación de una alianza electoral antikirchnerista, ésa ha sido la estrategia central de los poderes fácticos, así como la imposibilidad de cerrar tal acuerdo se constituyó en su explicación principal a la cómoda victoria de Cristina, con la mayor diferencia sobre el segundo desde 1983.Hacia fines del año pasado se hizo perceptible que la mejor combinación opositora sería un acuerdo entre Macrì como candidato a presidente y Massa para la gobernación de Buenos Aires.El oficialismo superó el 45 por ciento en la elección presidencial de 2007 y llegó al 54 por ciento en la de 2011. Aún en sus peores desempeños, en las legislativas de 2009 y 2013, rozó el 33 por ciento nacional. Esto mide la dificultad de enfrentarlo y explica tanta desesperación por sumar todo lo que esté a la mano, un cálculo que parece racional desde el punto de vista de las elecciones, pero de pronóstico reservado si se trata de gobernar. 
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Algunas críticas o caracterizaciones de ese ADN K de parte de la oposición político-mediática ansiosa por desplazar al oficialismo actual del  gobierno, pueden leerse así:
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El senador Ernesto Sanz aseguró que la Asignación Universal Por Hijo se gasta en el paco y los bingos.
Antes hacían el fuego del asado con el parquet “El titular del Comité Nacional radical aseguró que “por la Asignación Universal por Hijo aumentaron el consumo de droga y el juego”. No se trata de estigmatizar a ningún sector social, son datos de la realidad”, aseguró.
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El editorialista Mariano Grondona (decano vocero de este movimiento) aporta su visión:
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“Lo que pasa es que los argentinos no somos enteramente racionales sino también emocionales. ¿Será que la razón impera en nuestra clase media mientras la emoción reina sin disputas en nuestra clase popular?
 “En lugar de “pan y circo”, ¿la llamaríamos acaso “subsidios y fútbol”? De un lado, los subsidios, lejos de amainar, hoy se aplican hasta en las liquidaciones de salarios de empresas privadas. Del otro lado está el indudable impacto popular de la televisación masiva del fútbol en el seno de las familias.
Hoy no se paga por ser más competitivo, por capacitarse y por trabajar más, sino por quedar a la vera del camino del esfuerzo para ponerse al amparo del clientelismo.”
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Pero ese ADN K criticado por la intelligentsia actual parece no diferenciarse mucho del ADN peronista de las décadas del 40; 50; 60 y 70 del siglo pasado; y tampoco del ADN yrigoyenista de las décadas del 10; 20 y 30 del mismo siglo. Eso lo veremos si analizamos cómo son caracterizados sus seguidores por los opositores de turno. Un mero repaso de lo que se dice en la actualidad en los medios opositores o en cualquier charla o discusión en bares, talleres, oficinas u hogares puede aportarnos las usuales definiciones que esgrimen los opositores sobre los adherentes al oficialismo. No abundaremos aquí en detallar esas características, las que no son nada nuevo en estos doce años de gobierno kirchnerista. Sin embargo, sí nos sorprenderemos si repasamos las calificaciones o descalificaciones dirigidas a los adherentes a los anteriores movimientos políticos que gobernaron el país y los comparamos con las actuales.Repasemos, entonces, el último movimiento antimayoritarista, el antiperonismo, empezando por lo que fue la denominada Unión Democrática, como se llamó al movimiento/alianza que se presentó a los comicios de 1945 con el único propósito explícito de enfrentar al peronismo:
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Unión Democrática (Argentina).
En Argentina, la Unión Democrática, fue una alianza electoral realizada
en 1945 entre los partidos Unión Cívica Radical, Socialista, Comunista y
Demócrata Progresista. En las elecciones del 24 de febrero de 1946 llevó como fórmula presidencial la integrada por los radicales José P. Tamborini y Enrique Mosca. La Unión Democrática que compitió con la fórmula Juan D. Perón-Hortensio Quijano, adoptó una postura estrictamente antiperonista y se disolvió luego de ser derrotada.
En 1945 la oposición comenzó a organizarse y coordinarse. La tarea fue realizada principalmente por el embajador de Estados Unidos, Spruille Braden,
un funcionario opuesto a los sindicatos y partidario de la política del gran garrote, que impulsaba la intervención abierta de Estados Unidos en los  países latinoamericanos, con el argumento de combatir el nazismo en los años de la Segunda Guerra Mundial y el comunismo en la Guerra Fría. 
La oposición se concentró sobre la denuncia de la supuesta condición nazi del gobierno militar argentino y de la política laboral que estaba llevando con apoyo de un sector mayoritario del sindicalismo, y apuntó sus críticas principalmente contra el coronel Juan D. Perón, por entonces Vicepresidente, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo del régimen militar.
La primera acción coordinada de la oposición se concretó el 16 de junio
de 1945 con el famoso Manifiesto del Comercio y la Industria en el que 321 organizaciones patronales, lideradas por la Bolsa de Comercio y la Cámara Argentina de Comercio cuestionaban duramente la política laboral. La principal queja del sector empresario era que se estaba creando «un clima de recelos, de provocación y de rebeldía, que estimula el resentimiento, y un permanente espíritu de hostilidad y reivindicación».
La polarización social y política continuó escalando. El antiperonismo tomó la bandera de la democracia y criticaba duramente las actitudes antidemocráticas de sus adversarios; el peronismo tomó como bandera la justicia social y criticaba duramente el desprecio por los trabajadores de sus adversarios. En sintonía con los términos de la polarización, el movimiento estudiantil expresaba su oposición con la consigna «no a la dictadura de las
alpargatas» y el movimiento sindical respondía con «alpargatas sí, libros no».
El 19 de setiembre de 1945 la oposición apareció unida por primera vez
con una enorme manifestación de más de 200.000 personas, la Marcha de la Constitución y la Libertad, que se dirigió del Congreso a la Recoleta. Cincuenta personalidades de la oposición encabezaban la marcha. 
El historiador Miguel Ángel Scenna comenta aquel hecho diciendo que: La marcha fue una espectacular demostración de poderío de la oposición. Una larga y compacta masa de 200.000 personas -algo pocas veces o nunca visto- cubrió aceras y calzadas.
Se ha dicho que la manifestación estaba mayoritariamente integrada por personas de clase media y alta, lo que resulta históricamente indiscutible,
pero ello no invalida el significado histórico de su amplitud social y su
pluralidad política. Desde el presente es posible interpretar que una de las dos mitades en que se estaba dividiendo la población estaba allí, pero en aquel momento la marcha aparecía como la unidad de prácticamente todas las fuerzas políticas y sociales que habían actuado en el país hasta entonces.

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Creación de la Unión Democrática.
Luego del llamado a elecciones los partidos Socialista, Comunista,
Demócrata Progresista y el Partido Demócrata Nacional, insistieron en la necesidad de realizar una alianza con la Unión Cívica Radical.
Esta sin embargo se mantuvo indecisa, debido a la oposición del sector intransigente, encabezado por Amadeo Sabattini, Arturo Frondizi y Ricardo Balbín, entre otros.
Finalmente, el 14 de noviembre de 1945 se impuso el sector unionista de
la UCR para crear la Unión Democrática (UD) pero con la condición de que la fórmula presidencial fuera exclusivamente radical y que se excluyera al Partido Demócrata Nacional. El radicalismo eligió como candidatos a dos unionistas: José P. Tamborini y Enrique Mosca.
Adhirieron también a la UD pequeños partidos, como el Partido Popular
Católico y la Unión Centro Independientes, así como importantes organizaciones estudiantiles (Federación Universitaria Argentina, Federación Universitaria de Buenos Aires, etc.), patronales (UIA, SRA, CAC, etc.), y profesionales (Centro de Ingenieros, Asociación de Abogados, Sociedad Argentina de Escritores, etc.).

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Campaña electoral.
En general las fuerzas políticas y sociales de la época preveían una
segura y amplia victoria de la Unión Democrática
. El diario Crítica calculaba que Tamborini obtendría 332 electores contra sólo 44 de Perón. Incluso, en febrero de 1946, los demócratas progresistas y los comunistas habían preparado un golpe de estado conducido por el Coronel Suárez, que la Unión Cívica Radical consideró innecesario porque la elección estaba ganada.
Durante la campaña electoral sucedieron dos hechos que tuvieron
importantes consecuencias en el resultado final: 
En diciembre el gobierno sancionó el decreto-ley 33.302/45 creando el aguinaldo y otras mejoras laborales. Las organizaciones patronales  resistieron abiertamente la medida. Al finalizar diciembre de 1945 ninguna empresa había pagado el aguinaldo. La CGT declaró entonces una huelga general, que fue respondida por el sector empresario con un lock-out en las grandes  tiendas comerciales. La Unión Democrática, incluyendo los partidos obreros que la integraban (Socialista y Comunista), apoyó en el conflicto al sector patronal criticando el aguinaldo. Sin embargo pocos días después fue el propio sector empresario el que llegó a un acuerdo con los sindicatos y decidido aceptar el aguinaldo, aunque pagándolo en dos cuotas.
El otro hecho importante fue la publicación, menos de dos semanas antes
de las elecciones, el 11 de febrero de 1946, de una iniciativa oficial del
gobierno de los Estados Unidos
con el título de Consulta entre las repúblicas americanas respecto de la situación argentina, que

fue más conocido como el
Libro azul. La iniciativa había sido preparada por Spruille Braden y consistía en una exposición de las supuestas complicidades de los gobiernos argentinos con los régimenes totalitarios europeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Inmediatamente la Unión Democrática apoyó el Libro Azul y adicionalmente exigió la inhabilitación legal de Perón para ser candidato. Perón a su vez contraatacó planteando públicamente una simple disyuntiva que resultó sumamente exitosa: «Braden o Perón».

 
 
Contra todos los pronósticos y las expectativas de ambos bandos, en las elecciones del 24 de febrero ganó Perón por 1.527.231 votos (55%) contra 1.207.155 votos a favor de Tamborini (45%), ganando además en todas la provincias menos Corrientes y Córdoba. La derrota fue particularmente decisiva para los partidos Socialista y Comunista, que no lograron ninguna representación en el Congreso Nacional, en el caso del socialismo por primera vez desde 1912.
 
Consecuencias de la derrota del 24 de febrero de 1946.
La derrota electoral fue tomada como una debacle para la mayor parte de las fuerzas políticas que actuaron en la Unión Democrática, que nunca más
volvió a reunirse.
En la UCR, los intransigentes criticaron duramente a los unionistas hasta desplazarlos definitivamente del control del partido.
Los partidos Socialista y Comunista iniciaron una decadencia prolongada que los dejó casi sin representación en la clase obrera, sus electores naturales. En el caso del socialismo, desde ese momento, las diferentes posiciones a adoptar frente al peronismo fragmentaría al partido en gran cantidad de pequeños núcleos.
El Partido Demócrata Nacional (conservador) desapareció y nunca más
reapareció en Argentina un partido conservador con posibilidades electorales.
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En la formación de esta coalición electoral se consolidó lo que de allí
en adelante se denominó el antiperonismo.
Veamos cómo sucedió este fenómeno y encontraremos sugerentes coincidencias con la actualidad:
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El antiperonismo es una posición política que se caracteriza por una categórica oposición al peronismo, el movimiento político creado en Argentina por Juan Domingo Perón.
En 1955 a partir de una expresión usada en un programa humorístico,
comenzó a llamarse “gorilas” a los sectores antiperonistas. Con el correr de los años el término “gorilas” pasó a ser utilizado por peronistas y no peronistas para denominarlos con un sentido despectivo.
 
Origen.
El antiperonismo fue la reacción de algunos sectores de la población
argentina contra el ascenso del coronel Juan Domingo Perón cuando se
desempeñaba como Secretario de Trabajo y Previsión, Secretario de Guerra y Vicepresidente de facto durante la dictadura surgida de la Revolución de 1943.
Contra el gobierno se ubicaron los antifascistas porque veían la
política de neutralidad de aquél como un signo de simpatía por el Potencias del Eje y también los sectores patronales y oligárquicos, resentidos por las políticas laborales impulsadas por Perón.
El embajador estadounidense en Argentina, Spruille Braden,1 en 1945
apoyó el movimiento antiperonista promoviendo una amplia coalición integrada por partidos políticos de izquierda y de derecha, el movimiento estudiantil, y
las organizaciones empresariales
. Estados Unidos impulsó el antiperonismo a
través de su embajador como respuesta a la no beligerancia mantenida por Argentina durante gran parte de la Segunda Guerra Mundial, sostenida tanto por los gobiernos conservadores (1939-1943), como durante el gobierno militar (1943-1946).
Pocos días antes de las elecciones, Braden, impulsó la invasión de la Argentina desde la OEA, mediante una publicación conocida como el Libro Azul.
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Características.
A partir de 1945 la aparición del peronismo en Argentina produjo una
clara división social y política de la población
, entre peronistas y antiperonistas, con componentes altamente emocionales.
En términos sociales, el antiperonismo tiene un gran arraigo en los sectores altos de la sociedad, en la que casi no hay simpatizantes peronistas, y una importante presencia en las clases medias urbanas, sobre todo de la Ciudad de Buenos Aires.
Para el conjunto de los intelectuales el gobierno de 1943 y la figura de Perón eran leídos exclusivamente dentro del contexto internacional que oponía a los Aliados con el nazismo y el fascismo, y de ahí que «Perón era percibido,
sobre todo, como una figura del régimen militar y, dentro de éste, formando parte de la fracción de coroneles pronazis».

Léxico y posiciones racistas del antiperonismo.
Algunos sectores antiperonistas desarrollaron posiciones racistas de
alto contenido emocional y gran difusión, en la que se considera a los peronistas como negros, dándole a la palabra negro un sentido peyorativo.

También formaron parte del léxico antiperonista apelativos despectivos como “cabecita negra”, “grasa”, ”descamisado”, o “groncho”. También se hizo famoso el término “aluvión zoológico”, utilizado para definir la llegada del peronismo al poder, creado por el diputado radical Ernesto Sammartino, 
En esta posición racista antiperonista se destaca el rechazo a un amplio  sector social denominado peyorativamente “cabecitas negras” y que fue una consecuencia posiblemente de la política clasista del propio Perón al dirigir su discurso y acción de gobierno a sus “descamisados”. El término cabecita negra fue aplicado por sectores racistas para designar a las personas que migraron a partir de la década de 1930 desde las zonas rurales y más atrasadas del país hacia las grandes ciudades y en especial Buenos Aires y se incorporaron como obreros industriales en las nuevas fábricas abiertas por el proceso de industrialización, dando lugar luego a las denominadas “villas” en el conurbano bonaerense a partir de la década de 1930.
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Antiperonismo y partidos políticos.
Con la llegada del peronismo al poder los partidos políticos argentinos
tendieron a dividirse en un sector abiertamente antiperonista y un sector más orientado a la convivencia y a establecer acuerdos con el peronismo. La Unión Cívica Radical se dividió en 1957 y el sector más antiperonista se organizó en la Unión Cívica Radical del Pueblo, UCRP, liderada por Ricardo Balbín. El otro sector, desarrollista y proclive a cierto diálogo con el peronismo,
especialmente por razones de estrategia electoral, fue la Unión Cívica Radical Intransigente, UCRI, estuvo encabezado por Arturo Frondizi, quien fue Presidente con el apoyo de los votos peronistas.
El conservador Partido Demócrata Nacional también se dividió entre los
que mantenían una dura posición antiperonista encabezados por Horacio Thedy y los que no se oponían al peronismo, encabezado por Vicente Solano Lima.
El Partido Socialista también se dividió y el sector más antiperonista,
liderado por Américo Ghioldi, se organizó como Partido Socialista Democrático.
El Partido Comunista también adoptó una posición radicalmente antiperonista representada por Victorio Coddovila.
El antiperonismo está muy relacionado con la violencia política que
afectó a la Argentina entre 1945 y 1983. Entre los actos de violencia cometidos por grupos antiperonistas se destacan los atentados terroristas realizados por los llamados comandos civiles, entre los que se destaca el atentado terrorista en la Plaza de Mayo del 15 de abril de 1953. El 16 de junio de 1955 diversos grupos de militares y civiles antiperonistas bombardearon la Plaza de Mayo asesinando más de 300 personas y dejando heridas a otras 800.
Los grupos antiperonistas también participaron activamente en los golpes de Estado del 28 de septiembre de 1951, y 16 de septiembre de 1955 (Revolución Libertadora) y 24 de marzo de 1976 (Proceso de Reorganización Nacional).
La autodenominada “Revolución Libertadora” inició una política
para “desperonizar” el país, que incluyó una política represiva
sistemática contra ciudadanos peronistas, con fusilamientos, detenciones, cesantías, discriminación política y proscripciones electorales
que continuó hasta 1973. En especial se cuestionan los fusilamientos de 1956 contra el general Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas que se habían levantado contra la dictadura, incluyendo los fusilamientos clandestinos de José León Suárez.

Repasemos ahora otros testimonios de conocidos intelectuales sobre esa época cambiante y de progreso evidente del país:

“Cuando en la época de nuestra famosa Unión Democrática, tantos intelectuales de izquierda marchábamos al lado de conservadores como [Antonio] Santamarina y señoras de la sociedad, deberíamos haber sospechado que algo estaba funcionando mal“.
Ernesto Sábato.
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Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y
simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida
sustentada en su clientela ‘romana’ y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran
otra!
(…) Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón”.
Emilio Hardoy, dirigente conservador.
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El malón peronista con protección oficial y asesoramiento policial que azotó al país, ha provocado rápidamente – por su gravedad – la
exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la república en millares de protestas.
(…) Se plantea así para los militantes de nuestro
partido una serie de tareas que, para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política. Es decir, por un lado barrer con el peronismo (…). En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo, hasta su aniquilamiento. Corresponde aquí también, señalar la gran tarea de limpiar las
paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas ‘pintadas’
peronistas
. Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de higienización democrática (…) reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. PERÓN ES EL ENEMIGO NÚMERO UNO DEL PUEBLO ARGENTINO”.
Declaración del Partido Comunista argentino, 21 de octubre de 1945. “El peronismo: sus causas”. Rodolfo Puiggrós.
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“Américo Ghioldi llegó, incluso, a definir como “fascistas” a las
multitudes movilizadas y a calificarlas como “bandas provenientes de las barriadas fangosas de Avellaneda y Berisso”
Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia.”
Diario Crítica, 17 de octubre de 1945
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“El 17 de octubre fue preparado por la Policía Federal y la Oficina de
Trabajo y Previsión, convertida en una gran máquina de propaganda tipo fascista…
Unión Cívica Radical.
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“Pero también se ha visto otro espectáculo, el de las hordas de desclasados haciendo de vanguardia del presunto orden peronista. Los pequeños clanes con aspecto de murga que recorrieron la ciudad no representan a ninguna clase de la sociedad. Es el malevaje reclutado por la Secretaría de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población.
Orientación, diario del Partido Comunista.
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“No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de
carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de
menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados.
María Rosa Oliver, escritora del grupo “Sur” y camarada de ruta del partido comunista.
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El malevaje peronista, repitiendo escenas dignas de la época de Rosas y remedando lo ocurrido en los orígenes del fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era, arrojándose contra la población indefensa, contra el hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desatado“.
Partido Comunista.
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No es necesario aclarar ya que el antimayoritarismo nunca pudo derrotar electoralmente al peronismo, por lo que tuvo que apelar a la violencia y al golpe de estado, a la proscripción electoral junto con una larga represión tanto física como simbólica contra los adherentes de ese movimiento popular. No obstante lo cual, la versión político-militar de aquel movimiento antimayoritario terminó entregándole el gobierno nuevamente en 1973 al peronismo luego de las elecciones generales de ese año.

 
Peronismo, yrigoyenismo, son lo mismo, son todos de la misma calaña…
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Ya vimos las grandes coincidencias entre las calificaciones y descalificaciones de los oficialismos de ámbos períodos, pero lo mismo puede verse al repasar lo que se decía a principios del
siglo pasado con relación al yrigoyenismo y sus seguidores:

 

Aparecieron en manadas los radicales del Parque, surgieron “dotores y más “dotores”, cuyas melenas cortadas en el cogote a filo de navaja y los cuellos altos, no siempre limpios, denunciaban larga ascendencia de pañuelo al
cuello y pantalón bombilla. Las chinas, pintadas de albayalde, trepadas a sus tacones Luis XV, decoraban las antesalas y repartían miradas tropicales entre
la canalla ensoberbecida, candombe peor que de negros, de mulatos. Color chocolate en los rostros y color chocolate en las conciencias”
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Valenti Ferro, Enzo. “Qué quieren los nacionalistas”, Bs As, 1933.
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El espectáculo que presentaba la casa de gobierno…era pintoresco y bullicioso. Como en un hormiguero, la gente, en su mayoría mal trajeada, entraba y salía hablando y gesticulando con fuerza. Un ordenanza me condujo a la sala de espera… Vi allí un conjunto de personas de las más distintas cataduras: una mujer de humilde condición con un chiquillo en los brazos, un mulato en camiseta, calzado con alpargatas, que fumaba y escupía sin cesar, un señor de edad que parecía funcionario jubilado, dos jóvenes radicales que conversaban con vehemencia de política con un criollo medio viejo de tez curtida, al parecer campesino, por su indumentaria y su acento”.
Ibarguren, Carlos, “La historia que he vivido”, Bs As, EUDEBA, 1969, pág. 300.
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“Ya por entonces el Congreso estaba lleno de chusma y guarangos inauditos. Se había cambiado el lenguaje parlamentario usual, por el habla soez de los suburbios y los comités radicales. Las palabras que soltaban de sus bocas esos animales no habían podido ser dichas nunca ni en una asamblea salvaje del Africa o del Asia. En el Congreso ya no se pronunciaban discursos, sino que se rebuznaba y la barra secundaba los actos de su amigos”.
Bosch, Mariano “Historia del partido Radical”, BsAs, pág . 214
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Hubo el encumbramiento por el favor presidencial de los elementos más inferiores de la sociedad… En realidad, una verdadera turba allí acampada, en espera permanente del beneficio, la dádiva, el empleo prometido… Fue un pronunciamiento de la plebe, de la masa popular desheredada.”
Pinedo, Federico (abuelo del actual diputado del PRO), “En tiempos de la República”, Edit. Mundo Forense, Bs As, 1946, pág. 40.
Textos extractados de “La Causa Radical contra El Régimen Conservador (1850-1928)” Norberto Galasso.
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“Este hombre (Yrigoyen) no tiene energías, ni tiene voluntad, tiene una obstinación, un deseo de decidir el voto de los electores por medio de favores, servicios, prebendas y promesas, se puede llegar a situaciones insostenibles.
Hay una clase de parasitismo populachero, que es insaciable… Todo esto prepara situaciones sociales realmente pavorosas, tan serias y tan complicadas, que
muchas veces imponen la necesidad de apelar a recursos extremos…”
Nicolás Repetto, legislador socialista, en la Cámara de Diputados.
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Yrigoyen significó un anacronismo, un paso atrás hacia la barbarie y un ultraje a la cultura alcanzada. Fue la invasión del bajo fondo en su parte enferma al poder, el fandango de la cocina instalada en la sala, el asalto a las arcas públicas por todo género de delincuentes, la humillación de toda manifestación de cultura
por la hez del conventillo…
Una horda, un hampa había acampado en las esferas oficiales y plantado en ellas sus tiendas de mercaderes, comprando y vendiéndolo todo, desde lo más sagrado hasta el honor de la Patria… La época yrigoyenista ha pasado ya vomitada por el pueblo al gheto de la historia.”
Discurso de Sánchez Sorondo en 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.
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El dictador Uriburu saludando a la multitudluego de derrocar al presidente Yrigoyen

 

 

 

Se han resucitado las prácticas de la mazorca llevando el terror a todas partes… El pueblo creyó en su caudillo con fe ciega. Y no vio nada, no vio la Patria… El líder pudo convivir con todos y vibró con unos pocos, con los peores… Por eso ha terminado solo, absolutamente solo”.

Extractado de Revista El Hogar de 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.

Nota completa

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Veamos ahora un esclarecedor video sobre este período de nuestra historia.
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Vemos aquí nuevamente la apelación del antimayoritarismo a la violencia política y la proscripción del oficialismo, en este caso el yrigoyenismo, para conquistar el gobierno.

Para darle un marco teórico que explique mejor estas coincidencias en lo que los integrantes de la “intelectualidad” del antimayoritarismo piensan de los diferentes movimientos populares mayoritarios y sus simpatizantes en todas las épocas, veamos un extracto del siguiente análisis:
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La racionalidad en política.
Racionalidad tradicionalista.
Hay grupos políticos que practican una racionalidad tradicionalista, basada en la costumbre, que en los hechos lleva a la inmovilidad política, económica y social. De tal modo, se desechan los posibles cambios, porque se supone que sus resultados llevarían a una situación peor que la actual. En realidad se trata de impedir que cambien las relaciones de poder en una sociedad. Es la política de las viejas oligarquías y del
establishment,
cuyo eslogan podría ser la ironía del político francés Edgar Faure: “El inmovilismo está en marcha y ya nada podrá detenerlo”; para comprobarlo, en nuestra situación actual basta con recordar la racionalidad tradicional neoliberal que practica la mayoría de la oposición argentina.
Racionalidad emocional.
En política, la racionalidad emocional es la que se determina por los amores y odios. Suele surgir cuando un grupo social que ha dominado a través de la historia, siente que está perdiendo su hegemonía política. Entonces se exacerban los instintos primarios, tales como la conservación y la apropiación; de ellos resultan dos fuertes sentimientos: el miedo, que es defensivo, y la cólera, que es agresiva. De allí que el debate político pueda ponerse agresivo. En el caso argentino muchos se niegan a pensar en nombre de un  prejuicio, como lo señalo Horacio González; y mal se puede razonar si no se piensa.
Esta racionalidad emocional ha derivado en una irracionalidad
política, que se parece al masoquismo. Una parte de la población obra en contra de sus propios intereses económicos, sea porque se encierra en sus prejuicios o porque es víctima de una psicosis masoquista.
En la Argentina, en el último decenio se duplicó el número de
integrantes de la clase media
, según cálculos del Banco Mundial. Ahora ocurre que la preocupación de muchos de ellos es diferenciarse de las clases populares a las que pertenecían hasta hace muy poco; y que en muchos casos apoyan a partidos políticos opositores, que si pudieran los expulsarían de su situación actual. ¿No se dieron cuenta que ascendieron a los consumos de la clase media gracias a la política económica aplicada; y que si el establishment volviera a gobernar descenderían con violencia en la escala social, como ya ocurrió cada vez que cayeron gobiernos peronistas? No se hagan ilusiones: su situación no es irreversible. Con el agravante de que el establishment tomará todas las medidas
para intentar no perder nunca más el poder político.
En particular, este fenómeno es observable en el comportamiento
reaccionario
de la oposición, que instala vía sus comunicadores, sus especialistas, sus referentes, la idea de irracionalidad de toda política nacional que defienda los intereses populares. Transforma su racionalidad parcial en la Razón sin más, y vemos como en el campo simbólico “civiliza” sus objetivos de clase a través de la universalización forzada (lo que es bueno para mi interés egoísta en bueno para todos); “barbariza” todo otro objetivo incompatible (las políticas populistas nos llevan al desastre, financian vagos, estamos fuera del mundo, según dicen).
 
 
Para finalizar, podemos concluir que el movimiento antimayoritarista o antimayoritarismo argentino goza de buena salud, que sus principios y postulados siguen siendo los mismos, pero sus métodos ya no lo son, la violencia y los golpes de estado que utilizó en otros años hoy en día son reprobados por las grandes mayorías, aunque no por minorías encapsuladas de la sociedad, las que resaltan en cada manifestación callejera opositora o en los foros virtuales de los diarios, revistas y blogs opositores. Sin embargo, muchos de los argumentos y descalificaciones más elaboradas dirigidos contra los movimientos mayoritarios gobernantes y sus seguidores en las épocas analizadas aquí, podemos verlos resurgir actualmente, y no sólo en boca de “la gente” en las marchas o cacerolazos opositores sino, principalmente, en los medios hegemónicos.Es que hoy vemos que el antimayoritarismo actual está encarnado en los factores de poder permanente y sus medios de difusión (como antes, como siempre), además de en los partidos opositores que intentan aliarse bajo ese paraguas mediático corporativo, y están ávidos de derrotar al oficialismo actual de manera concluyente, de modo de que no vuelva al poder nunca más. Incluso ponen más empeño en esta tarea destructora que en generar un proyecto alternativo de poder que seduzca a los votantes no oficialistas (otra notable coincidencia histórica con sus antecesores). Es evidente que el temor a que esta operación no resulte atiza el lenguaje más violento; la desesperación de no encontrar los medios democráticos adecuados para forzar la salida del oficialismo del poder evoca argumentos u operaciones mediáticas cada vez más estrambóticas, falibles, de corto plazo y muchas veces contraproducentes.

Como hemos visto, este movimiento político, el antimayoritarismo, sigue vigente hoy en día, y nos atrevemos a afirmar aquí que seguirá vigente siempre que un verdadero movimiento popular logre llegar al gobierno e intente conseguir el poder para defender los intereses mayoritarios de la población (como lo hicieron el yrigoyenismo, el peronismo y el kirchnerismo) lo que se suele denominar, desde siempre, el “bien común”.


Epílogo. (Casi) Todo sobre el caso del fiscal Nisman, o Nisman vs Nisman.

Aunque a cuatro meses de la muerte de Nisman aún no se esclareció cuál fue la causa de la misma, ya se sabe bastante
sobre el contenido de su denuncia, su trabajo en la fiscalía, su vida y sus contactos como para hacer un repaso al llamado “caso Nisman” que alteró el verano de los argentinos de manera sorpresiva y que dejó varios interrogantes:

¿Por qué Nisman presentó la denuncia en enero, mes de feria de Tribunales? ¿La denuncia tenía fundamentos jurídicos? ¿Nisman tenía una conducta ejemplar como fiscal de la Nación? ¿Tenía algún tipo de contacto con los “fondos buitre”? Para dilucidarlos, comparemos el comienzo con el fin de esta historia; pero comencemos al revés, repasemos en primer término el final, lo que sabemos hoy, y luego pasemos al comienzo, a lo que se dijo en los primeros días o semanas, de esta manera resultará evidente qué papel jugaron los medios masivos hegemónicos en el esclarecimiento de la denuncia. Eso es lo que analizaremos al final de la nota. Advertimos desde ya que, aunque es un resumen de lo publicado, no es un texto corto, pero sí abrumadoramente revelador de la trama de este relato, digno de una novela o película pero,  lamentablemente, muy real, tanto que la historia no dejará de mencionarlo cuando repase estos años.
Vayamos, ya, a lo que se dijo y publicó y despejemos algunas dudas y mitos sobre el tema :
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* ¿Por qué presentó la denuncia en enero, mes de feria de Tribunales?
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El misterio sobre la data de muerte del fiscal Alberto Nisman ha sepultado uno mayor: el de la fecha original para denunciar a la presidenta de la Nación y al canciller por el

presunto delito de encubrimiento
por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán. Miradas al Sur está en condiciones de revelar con carácter de exclusividad que el plan original del fiscal Nisman era lanzar la denuncia contra la Presidenta y el canciller en el mes de octubre próximo, lo que hubiera significado un escándalo político y mediático de proporciones mucho mayores y con mucho menor margen para ser desmentido, en el contexto de las elecciones generales convocadas para ese mes.

Los colaboradores más cercanos del fiscal Nisman –que participaron en la elaboración de la disparatada denuncia que ya fue desestimada por el juez Daniel Rafecas y por la Sala I de la Cámara Federal–, han declarado ante la fiscal Viviana Fein que el plan original de Nisman era lanzar su denuncia en octubre, lo que hubiese obligado a los argentinos a acudir al cuarto oscuro acompañados del fantasma del encubrimiento ya que la Justicia no hubiera podido expedirse antes de los comicios.
Más allá del testimonio de sus colaboradores de mayor confianza, el propio Nisman admite en el mensaje de WhatsApp que mandó a sus amigos previo a emprender su aventurada denuncia contra la Presidenta, que ésta estaba pensada para más adelante, pero que debió adelantar la jugada. Allí escribe: “A veces, en la vida los momentos no se eligen. Simplemente las cosas suceden. Y eso es por algo. Esto que voy a hacer ahora igual iba a ocurrir. Ya estaba decidido. Hace tiempo que me vengo preparando para esto, pero no lo imaginaba tan pronto. Sería largo de explicar ahora… Me juego mucho en esto.
Todo, diría
. Pero siempre tomé decisiones. Y hoy no va a ser la excepción. Y lo hago convencido. Sé que no va a ser fácil, todo lo contrario…”.
La cuenta regresiva para la maniobra de Nisman comenzó el 17 de diciembre pasado, cuando la Presidenta decidió el relevo de Héctor
Icazuriaga, Francisco Larcher y Jaime Stiuso de la cúpula de la ex Side, que desde hacía tiempo venía operando como una quinta columna contra el Gobierno.
Nisman comprendió entonces que la caída de Jaime Stiuso lo arrastraría a él que se definía como un incondicional del espía. Si quería preservarse en el cargo debía actuar y pronto. La feria judicial le brindó la ventana de oportunidad que necesitaba: por una parte, debía realizar el viaje a Europa para festejar el cumpleaños de 15 de su hija; por la otra, ni el juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, ni la Procuradora, Alejandra Gils Carbó, iban a pedir su apartamiento antes de que concluyese la feria. Pero tampoco podrían hacerlo después de que echara a rodar su denuncia.
Los documentos de WikiLeaks que muestran a Nisman informando por anticipado a la embajada de EE.UU. sobre cada medida que pensaba
toma, han hecho suponer a varios investigadores que lo que precipitó la
denuncia del fiscal contra la Presidenta fue la necesidad de Israel de
torpedear el acuerdo nuclear entre Irán y EE.UU.
A esta altura, es más que evidente que el interés de Nisman no estaba en esclarecer la causa AMIA, sino en utilizar el tema del Memorándum como un ariete político y mediático para perjudicar al Gobierno, autopreservarse y, al mismo tiempo, dinamitar la causa para terminar de sepultar la cadena de encubrimientos. En un frenético intercambio de mensajes de texto, vía WhatsApp y llamados telefónicos con la diputada macrista Patricia Bullrich, Nisman le advierte que cuando compareciera ante Diputados no tendría otra cosa para decir que lo que ya había dicho en el programa A dos voces de TN: “Tiene que ser reservada porque si no, no puedo hablar, voy a decir lo mismo que en TN y no va a parecer serio”, le escribió el asediado fiscal a la diligente Bullrich.
El venerado Jaime Stiuso, por quien Nisman profesaba una admiración a prueba de balas, le había prometido munición gruesa que dejaría fuera de combate al Gobierno y lo preservaría en su cargo hasta el fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, pero ahora el espía que lo tenía identificado en su teléfono como “Ministro”, no atendía sus desesperados llamados porque –mientras el tema ardía en los portales–, Stiusso había colocado su celular en vibrador. En lugar de una bala de plata o de un miserable As en la manga que hiciera creíble su denuncia, el fiscal sólo tenía a mano una vetusta pistola Bersa, calibre 22.
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* ¿Nisman tenía una conducta ejemplar como fiscal de la Nación?
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Nisman: la familia pide el pago de vacaciones adeudadas al fiscal.
El fiscal Alberto Nisman tenía, al momento de su muerte, unos 235 días de vacaciones no gozadas, acumuladas a lo largo de diez años. De acuerdo con los registros, prácticamente nunca había hecho uso de sus licencias anuales. Periódicamente le pedía a la Procuración General de la Nación que le acumulara esos días para no perderlos (…)
Nisman argumentaba que la complejidad de la investigación por el atentado contra la AMIA le impedía tomarse vacaciones. Sin embargo, en el marco de la investigación que lleva adelante la fiscal Viviana Fein por la muerte del ex titular de la UFI Amia, aparecen varios tours al exterior que difícilmente puedan justificarse como “viajes de trabajo”: México, Jamaica, Chile y, el último, el recorrido por Europa para celebrar los15 años de su hija mayor.
Nisman cobraba en bolsillo un salario de unos 92 mil pesos mensuales. Un rápido cálculo matemático arroja que la Procuración General de la Nación le adeudaba más de un millón de pesos por vacaciones  supuestamente no gozadas.
Previo a cada viaje al exterior, Nisman obtenía (porque alguien lo confeccionaba) una suerte de guía turística con lugares a visitar, comidas y bebidas típicas, costumbres y otras cuestiones vinculadas con el esparcimiento. La modelo publicitaria Florencia Cocucci reconoció que estuvo con Nisman en Cancún, pero dijo que se encontraron allá. No fue ese el único viaje del fiscal a México. También hay registros de alojamiento en un lujoso penthouse de Puerto Vallarta.
Para un viaje a Chile, pidió a la Procuración que se le habilitara un teléfono Nextel con conexión internacional porque debía mantenerse en comunicación permanente con la UFI Amia para no desatender la investigación. Ese viaje es el que compartió con el empleado informático Diego Lagomarsino. El propio Lagomarsino declaró que el objetivo de Nisman en ese viaje fue comprar un traje.
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Piden informes sobre las propiedades de Nisman.
El juez federal Marcelo Martínez De Giorgi envió un pedido de informes al Colegio de Escribanos para que se remitan a la justicia los datos de profesionales que hayan intervenido en escrituras vinculadas al fallecido fiscal federal Alberto Nisman, suscriptas por él, su madre o hermana o por el técnico informático Diego Lagomarsino, informó Tiempo Argentino. La medida fue dispuesta al ordenarse parte de las pruebas pedidas por el fiscal federal Juan Pedro Zoni en la causa por supuesto lavado de activos donde están imputadas la madre de Nisman, Sara Garfunkel, su hermana Sandra Nisman y Lagomarsino.
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Piden investigar si eran de Nisman inmuebles a nombre
de familiares. 
Se trata de terrenos en Punta del Este y parte de un fideicomiso para una torre que podrían haber sido comprados con dinero del fiscal; están imputadas la madre y la hermana.
En paralelo con la causa por la muerte de Alberto Nisman, en los tribunales de Comodoro

Py avanza el nuevo caso por presunto lavado de dinero contra el entorno del fiscal. Los imputados en este expediente son Sara Garfunkel y Sandra Nisman (hermana del fiscal) y Diego Lagomarsino, el hombre que trabajaba para él y es dueño del arma con la que Nisman apareció muerto. Ellos tres son cotitulares de una cuenta en el banco Merrill Lynch, en EE.UU., cuyo descubrimiento sustentó la denuncia por lavado.

Los tres dijeron haber integrado la cuenta a pedido de Nisman y desconocer qué había en ella.
Los datos de los nuevos inmuebles surgieron de la investigación de la fiscal Viviana Fein en la causa por la muerte de Nisman. Era información que estaba en las computadoras del fiscal, relató a LA NACIÓN un funcionario que trabaja en el expediente.
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Sara Garfunkel fue la primera en llegar a la escena tras la muerte de su hijo, tenía las claves de las dos cajas fuertes que había en el departamento de Le Parc, y supuestamente era cotitular de la cuenta bancaria en Nueva York.
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Lluvia de pesos y dólares en la computadora
El día que la fiscal Viviana Fein le preguntó por propiedades familiares en Uruguay, la madre de Alberto Nisman, Sara Garfunkel, dijo que si bien recordaba que había ido a

firmar unos papeles a Montevideo, no sabía ni de qué se trataba, ni en carácter de qué figuraba, ni a qué  escribanía fue. Todo se hizo –contó la mujer– a pedido y por orden de su  hijo el fiscal y ella sólo tuvo que firmar.
El análisis de la computadora de Nisman reveló que él monitoreaba importantes inversiones en Uruguay, en Argentina y al parecer en Estados Unidos, puestas a nombre de ella. En Punta del Este, tres terrenos en el complejo Pueblomío, por los que aparecen pagos de expensas de 4249 dólares en un trimestre. En Estados Unidos, de la computadora surgen informes de análisis de inversiones en bonos, acciones y fondos. Hay resúmenes de tarjeta, a los que accedió Página/12, de una cifra sideral, 131.000 pesos en un solo mes; pero el promedio no baja de 70.000. Los datos muestran su participación en un fideicomiso para la construcción de dos departamentos con cochera en Palermo, por el cual hay cuotas de hasta 67.100 pesos. Un cálculo casi elemental hace pensar, teniendo en cuenta sus viajes de placer, en que Nisman gastaba no menos de 300.000 pesos por mes, monto que no concuerda con su declaración jurada.

Por el hallazgo de los datos sobre las propiedades en Uruguay, más el fideicomiso de la calle Dorrego al 1700, los elevados gastos con tarjeta y también las operaciones a través de dos cuentas en el país vecino (una en el Banco Francés y otra en el Itaú), el fiscal Juan Pedro Zoni pidió nuevas medidas de prueba en la causa por posible lavado, que se extiende sobre quienes conformaban el entorno de Nisman. La sospecha principal es que las inversiones se hayan hecho con fondos de origen dudoso ligados al fiscal que dirigía la Unidad AMIA.
(…) la última declaración jurada del fiscal Nisman sólo mencionaba como propia, a medias con su ex esposa Sandra Arroyo Salgado, una casa en un country, pero nada más.
Según documentación de su computadora, además de ser apoderado de esa cuenta, aparecen informes sobre acciones, bonos, fondos de inversión e incluso participación en operaciones de compra de petróleo y granos.
Por su cargo como fiscal, con rango de camarista, Nisman ganaba cerca de 95 mil pesos, y no pagaba ganancias.
Quien sacó a la luz la cuenta bancaria en Nueva York fue Arroyo Salgado en una declaración testimonial en la causa sobre la muerte de su ex marido. Lo hizo para sugerir un conflicto económico con Lagomarsino, a quien apunta a vincular con un plan criminal. Dijo que le habían avisado la madre y la hermana de Nisman. Al declarar, ninguna de las dos recordaba mucho. Sara dijo que ni sabía que era una cuenta lo que correspondía a los papeles que había firmado en inglés a pedido del hijo.

En la computadora de Nisman hay informes y fotografías sobre la evolución de la  construcción del edificio de Dorrego 1771 (“ONE77ONE”), de Inversora Libertador, donde dos departamentos y dos cocheras están a nombre de Garfunkel. Es un edificio ultraconfortable con pileta de 20 metros y spa. En el expediente hay detalles de los pagos de cuotas por la participación en el fideicomiso. Por ejemplo: uno del 5 de enero de este año por 67.104, 48 pesos; otro de octubre de 2014 por 64.800; otro de agosto por 59.965 pesos.

Los gastos con la tarjeta de crédito de American Express que surgen en la pesquisa son exorbitantes (en la declaración jurada Nisman agregaba una tarjeta Visa). La facturación al 23 de febrero de 2014 era 29.109 pesos; el saldo anterior había sido de 63.842 pesos y 6532 dólares (o sea unos 132 mil pesos); al 27 de abril de 2014, el gasto era de 64 mil pesos más

417 dólares (casi 70 mil pesos). El saldo anterior era 49.739 peso y 809 dólares (cerca de 60 mil pesos). ¿En qué gastaba la plata? Los pagos más altos  corresponden a hoteles, agencias de viajes y pasajes en avión, varios de ellos abonados en cuotas. De acuerdo al resumen de la tarjeta, el viaje que hizo Nisman en noviembre último con la modelo Florencia Coccuci no habría sido el único a México del año pasado, ya que también tiene gastos en ese país en marzo del año pasado para donde sacó pasaje en Aeroméxico, pagó el hotel Westin en Puerto Vallarta y paso por el Spa Desertika. El 6 de abril gastó 7491 pesos en el free shop del aeropuerto de Ezeiza. Otro pago fuerte es la escuela de las hijas, por 17 mil pesos. Y hay gastos suculentos en tiendas como Prune, Paruolo, Chocolate y Etiqueta Negra.

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Con el pasaporte sin lugar para más visas.
El fiscal Alberto Nisman realizó nada menos que 59 viajes al exterior mientras estuvo a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación AMIA, con un record de 17 visitas a Estados Unidos. Sin embargo, lo llamativo es que hubo años en que estuvo más de dos y hasta tres meses fuera del país: en 2009, pasó 98 días lejos de Argentina; en 2010, 74 días afuera y la marca máxima fue en 2011, con 100 días de viaje, incluyendo seis periplos a Estados Unidos, donde pasó 65 días. El total es escalofriante: en los últimos cinco años estuvo 411 días en el exterior, el equivalente a un año y dos meses. El informe de la Dirección Nacional de Migraciones parece encajar con lo señalado durante años por los familiares de las víctimas del caso AMIA agrupados en Memoria Activa, que varias veces dijeron públicamente que “Nisman viaja mucho y trabaja poco”. Un análisis de los periplos

demuestra que una mínima parte tuvo que ver con  trabajo: de los últimos
seis viajes, dos fueron a México con modelos; dos a Brasil –obviamente de
vacaciones–, uno a Chile de compras y el viaje a España con su hija.
Pese a estos datos,  la familia presentó el pedido de liquidación de cien días de vacaciones, por un millón de pesos, alegando que el fiscal nunca se tomó las licencias correspondientes. El pedido lleva la firma de su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado, en representación de sus dos hijas.

La planilla de Migraciones evidenciaría que Nisman estuvo largas temporadas fuera del país, gran parte de vacaciones y en viajes con pocas explicaciones.
Tampoco tenía sentido ir a buscar al exterior datos sobre otra investigación clave de la UFI-AMIA: la causa por encubrimiento. En ese expediente se investiga el desvío de la pesquisa durante el gobierno de Carlos Menem, e incluye como imputados al riojano, la SIDE, el juez, los fiscales y todos los que participaron del primer tramo de la pesquisa. Nada de esa causa se encuentra fuera de la Argentina y, sin embargo, Nisman no dejó de viajar.
En 2009, por ejemplo, el fiscal estuvo 24 días en Estados Unidos; 35 días en España (aunque posiblemente ésta sea sólo una escala hacia Israel o un viaje de placer a Europa); 8 días en Brasil y 31 días en Uruguay. Este resumen indica que estuvo tres meses y diez días fuera de la Argentina. Al año siguiente, 2010, Nisman viajó nada menos que cuatro veces a Estados Unidos y pasó allí 48 días, el equivalente a un mes y medio. Ya en 2011 pasó 100 días fuera de la Argentina.
El segundo dato que asombra es la cantidad de viajes a Estados Unidos desde que se creó la Unidad AMIA: Nisman estuvo 17 veces en suelo norteamericano, con el pico máximo en 2011, cuando viajó a los EE.UU. seis veces y estuvo allá 65 días, más de dos meses.
Los datos surgidos de la organización Wikileaks demuestran nítidamente el vínculo de Nisman con la Embajada de  Estados Unidos en la Argentina, al punto de que  llevó escritos para que le corrigieran, no les pareció bien y terminó llevándoles otro texto.
En los últimos cinco años, haciendo una sumatoria elemental, Nisman estuvo 150 días en Estados Unidos, el equivalente a cinco meses. El ex director ejecutivo de la DAIA Jorge Elbaum testimonió que Nisman no sólo tenía vínculos con las autoridades norteamericanas sino también con una fundación vinculada con los fondos buitre, la Fundación de Defensa de la Democracia, financiada por Paul Singer. En alguna foto se lo ve a Nisman disertando con el auspicio de la FDD, lo que seguramente explica alguno de los viajes y su relación con la derecha republicana.
 
Curiosidades
Hay viajes a Uruguay de un solo día, posiblemente como los que mencionó la madre, Sara Garfunkel, a firmar papeles por los tres terrenos en Punta del Este. Garfunkel dice que no recuerda cuándo fue, ni siquiera por qué vía. Las planillas indican que las idas y vueltas a Uruguay se hicieron por Buquebús.
Las escapadas a México, al estilo del viaje con Cocucci, se concretaron todos los años, incluso dos veces por año, desde 2012. Siempre en un plan parecido: diez días a alguna playa del Caribe. Lo que se refleja en este calendario no es una investigación dramática ni vertiginosa ni llena de peligros.
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Después de denunciar a Cristina, Nisman llamó a un  representante de modelos.
El 14 de enero fue un día particular para el fiscal Alberto Nisman: ese día, denunció a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y a varios de sus funcionarios por presunto encubrimiento en el atentado a la AMIA. Cuatro días después, aparecería muerto en el baño de su departamento en la Torre Le Parc.
Aquel día, alrededor de las 18, el fiscal federal llamó en dos oportunidades al representante de modelos Leandro Santos, a través de su teléfono Nextel.Quince minutos después, Santos le habría devuelto la llamada y mantuvieron una conversación por 45 segundos, según un reporte de la empresa Nextel incorporado a la causa.
Santos ya había sido vinculado a Nisman cuando se supo que varias de las chicas que integraban su agencia de modelos eran amigas del fiscal, tal como fue el caso de Florencia Cocucci, Constanza Antonaci, Sol Aguilar y Danisa Fernández.
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* ¿Nisman tenía algún tipo de contacto con los  fondos buitre”?



La pista del vínculo con los buitres.
El juez federal Marcelo Martínez del Giorgi citó a declarar al ex director ejecutivo de la DAIA Jorge Elbaum en el marco de una causa centrada en una pregunta: ¿de dónde salió la impactante fortuna que tenía Alberto Nisman y que aparece a nombre de su madre, su

hermana y en una cuenta donde figura el informático Diego Lagomarsino? En una nota en Página/12, Elbaum contó que estuvo presente en una reunión en la que Nisman ofreció financiar una campaña contra el Memorándum de Entendimiento con Irán con dinero de Paul Singer, cabeza del fondo buitre NML. Como ahora está claro que el fiscal tenía en el extranjero cuentas, inversiones y propiedades no declaradas, el fiscal Juan Pedro Zoni impulsó medidas para investigar si hubo aportes en negro de Singer y, por lo tanto, el delito de lavado de dinero.

“Estaré ante el juez el miércoles –le dijo Elbaum a este diario–. Fui testigo de reuniones siendo director ejecutivo de DAIA y me consta que Nisman ofreció financiamiento de Paul Singer. También vi cómo cambió su nivel de vida justo al mismo tiempo en que tomaba estrecho contacto con gente relacionada con los fondos buitre. Ahora, si esto implicó transferencia de dinero o si la plata que tenía en las cuentas en Estados Unidos provenía de ese origen, no lo sé. No tengo evidencias. Está claro su vínculo con los fondos buitre. En la página en que instituyen un premio en su honor aparece su foto disertando en un lugar en que, al fondo, está el logo de la FDD, la Fundación de Defensa de la Democracia, un think tank de la derecha republicana que recibió millones de dólares de Paul Singer.”

Nota completa




“Hay una ruta de dinero entre los Fondos Buitre y, de alguna manera, Nisman. Todavía no sabemos si en la cuenta en Nueva York que no estaba declarada o en la caja de seguridad que fue vaciada por su madre”, dijo Elbaum poco después a la Agencia Judía de Noticias (AJN).
También identificó a Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación por la  Defensa de las Democracias (FDD) y presentado como “amigo de Nisman”  según la investigación judicial, como receptor de más de tres millones y medio
de dólares del financista estadounidense Paul Singer,
el líder de uno de los fondos buitre y lobbista en contra de la firma del Memorando de Entendimiento entre la Argentina e Irán.
Nisman incluso –según dijo el dirigente comunitario ante la prensa– estaba dispuesto a aportar dinero personal en pos de ese objetivo. En ese contexto les habría dicho a sus interlocutores: “Si es necesario, Paul Singer nos va a ayudar.”
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* ¿La denuncia de Nisman tenía fundamentos jurídicos?
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La espectacular “denuncia” del fiscal Nisman contra Cristina Fernández, para la Justicia resultó ser… papel picado.
Así lo determinaron los jueces federales Servini de Cubría, Lijo, Canicoba Corral, Rafecas, Freiler y Ballestero, ya sea al no habilitar la feria judicial para tratarla, no aceptar su presentación en su juzgado o por los distintos fallos en contra que cosechó la estrambótica denuncia porque no le encontraron pies ni cabeza.
En cuanto a las escuchas, Ballestero entiende que Nisman hizo “un pase de ilusionista”: en forma alternativa sitúa los antecedentes del Memorandum en 2006, en 2010 o en 2011 y
pretende que también hay otro documento que probaría la intención de levantar las alertas rojas. Pero como no tiene “una sola prueba” asevera que ese documento “se mantuvo en secreto.
En cambio “existen sobradas muestras de que los sucesos acaecieron de un modo diametralmente opuesto”, como el intercambio epistolar entre la cancillería argentina y la Secretaría General de Interpol y las aclaraciones de su ex Secretario General, Ronald Noble ante el canciller Héctor Timerman. La Argentina siempre pidió que las alertas rojas no fueran levantadas. Se enfrentan así “inferencias versus declaraciones; suspicacias versus documentos; especulaciones versus acontecimientos”.
Ballestero describe incluso la deshonestidad argumental de Nisman, cuya denuncia “va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante,
engarzar del modo más conveniente su contenido, sin  importar su hora ni su fecha,
como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento”.
El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes “pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”, de modo de
“arribar a una determinada conclusión que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante.
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El círculo rojo de Nisman.
La denuncia de Nisman sólo cobra sentido en un contexto más amplio, que excede las fronteras argentinas. Desde las filtraciones de Wikileaks, está claro que toda la

información que manejaba provenía de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos e Israel, intermediados por la SIDE argentina. Poco se sabe sobre el sentido inverso que esa información recorría, de modo que Nisman terminaba citado como fuente autorizada por los efectores de aquellos mismos servicios, en procura de presionar al tironeado Barack Obama. El fiscal argentino les servía como ariete para forzarlo a que adecuara sus posiciones a las del complejo militar-industrial, bautizado así en 1961 por el general Dwight Eisenhower.

Este círculo rojo incluye a diversos think tanks financiados por el establishment de seguridad nacional e Inteligencia, al bloque republicano en Capitol Hill, al gobierno israelí del primer ministro derechista Binyamin Netanyahu y a algunos de los medios más poderosos de Estados Unidos y de los países latinoamericanos.
En audiencias de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, convocadas en julio de 2013 y hace once días por los legisladores republicanos Jeff Duncan (presidente de la subcomisión de Hemisferio Occidental e integrante de la Comisión de Seguridad Nacional) e Ileana Ros-Lehtinen (presidente de la subcomisión de Medio Oriente) el gobierno argentino fue señalado como cómplice de un eje del mal con Irán, Venezuela y Cuba, por Joseph Michael Humire,
El periodista argentino radicado en La Paz, Andrés Sal-Lari, escribió en el diario del Estado Plurinacional Boliviano Cambio que Humire estuvo en Santa Cruz de la Sierra durante el alzamiento separatista de 2006. Sal-Lari, quien es corresponsal en Bolivia de la cadena iraní de televisión Hispan TV, lo caracteriza como “agente de la CIA”, pero no aporta ninguna prueba en ese sentido.
En su testimonio del 9 de julio de 2013, ante la Comisión de Seguridad Nacional del Capitolio, Humire citó in extenso un dictamen de 500 páginas en el que Nisman describe una red de inteligencia encubierta que Irán habría desarrollado en América Latina durante treinta años y lo singulariza con la mezquita At Tahuid de Buenos Aires y sus imanes Abdel Karim Paz Bullrich y Edgardo Ruben Assad. Al abrir la audiencia, Jeff Duncan dijo que según la investigación del fiscal argentino esas estaciones clandestinas de Inteligencia de Irán estaban listas
para “realizar ataques terroristas cuando el régimen lo decida”, en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Guyana, Paraguay y Perú. Nada dice sobre las playas de Cancún, que son la única zona de la región que Nisman conocía de primera mano.
En sus conclusiones, Humire sostuvo que el eje Irán-ALBA era una amenaza a los intereses estadounidenses de seguridad nacional en la región y mencionó a la Argentina como miembro de facto de la Alianza Bolivariana.
(…) el 14 de marzo, Veja publicó una entrevista con tres supuestos desertores chavistas, quienes dijeron que Irán financió la campaña presidencial de CFK en 2007 y que el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad tramitó por medio de Hugo Chávez el encubrimiento de la participación iraní en el atentado de 1994 y la cooperación nuclear argentina con Teherán. Cuatro días después, Humire mencionó la nota de Veja para explicar ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la cámara baja en Washington cómo Irán aprovechaba de la corrupción latinoamericana y sus débiles instituciones. Humire se preguntó “en qué medida la nueva ambición nuclear de la Argentina está ligada con el propósito iraní de dominar esta tecnología y si el programa nuclear venezolano y su triangulación comercial con Venezuela tuvieron la finalidad de ayudar a Irán. Tal vez Nisman sabía más de lo que informó. Lamentablemente ya no está con nosotros”. Y el 25 de marzo, Mary Anastasia O’Grady amplificó la denuncia. La columnista del Wall Street
Journal admitió que toda historia con fuentes anónimas es dudosa, pero lo subsanó añadiendo que Veja es uno de los medios “de mejor reputación de Brasil, y una tercera persona en quien tengo razones para confiar me ha confirmado que las entrevistas se llevaron a cabo”. A continuación mencionó a Humire y Nisman.
O’Grady concluyó su bordado con una cita del testimonio de Humire: “Si esto es cierto, entonces creo que todos hemos subestimado la importancia de América latina para la República Islámica. Y, por extensión, ya no podemos permitirnos el lujo de divorciar las actividades de Irán en la región de las negociaciones nucleares del P5 + 1”.
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Un excelente informe de TVR sobre el tema:

 

Nisman vs Nisman.
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Y ahora repasemos lo que se dijo apenas tomó notoriedad la “denuncia” contra la presidenta, veamos el súper fiscal Nisman de cartón que construyeron sus defensores y exégetas (periodistas, pensadores, políticos) en este relato “republicanista” de moda en nuestro país. Resulta interesante confrontar las  palabras que vertieron antes de todas estas revelaciones que surgieron en estos cuatro meses desde su muerte.
Veamos lo que se dijo entonces:
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Santiago Kovadloff, sobre los insultos del Gobierno a Nisman: “Están tratando de matar al muerto”.
“Cuando se ataca a un muerto es porque el tipo está vivo. ¿Y que está vivo qué quiere decir? Que Nisman alcanzó un grado simbólico de significación para buena parte de la sociedad argentina que el Gobierno está tratando de decapitar”, afirmó Kovadloff en diálogo con Radio Mitre.
“Están tratando de matar al muerto, están tratando de lograr por todos los medios que la figura de Nisman pierda la significación social y, por supuesto, que la forma en que lo hacen apunta al punto que es más débil. El filósofo participó esta mañana del acto que se realizó en homenaje a Nisman en la Plaza Lavalle, frente al Palacio de Tribunales, al cumplirse dos meses de su fallecimiento.
Estamos aquí para que la verdad no se convierta en un desaparecido más y por el futuro de los argentinos”, dijo Kovadloff al hacer uso de la palabra ante un grupo de personas que portaban carteles con la leyenda “Todos somos Nisman” o la palabra “Justicia”  acompañada por el nombre del fiscal.
Ante el grupo denominado “Memoria Nisman”, que contó con la presencia de las diputadas Patricia Bullrich y Laura Alonso, Kovadloff abogó por decirle “no” a “las urgencias políticas o electoralistas” y a que el caso sobre la muerte del fiscal a cargo de la UFI AMIA se vuelva un insumo de las campañas electorales”.
En tanto, el periodista del Grupo Clarín Nelson Castro sostuvo que la muerte de Nisman “representa un magnicidio institucional”.
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Kovadloff, sobre las hijas de Nisman: “Son huérfanas sembradas por la barbarie que contamina a la Argentina”.
El escritor Santiago Kovadloff dio un discurso en el último adiós al fiscal Nisman; consideró que la República “vuelve a estar de duelo con este asesinato”.
El filósofo Santiago Kovadloff fue uno de los oradores en el entierro de Alberto Nisman , que se realizó esta mañana en el cementerio judío La Tablada.
La ceremonia contó con la presencia en primera fila de los padres del fiscal Nisman, su hermana, su ex esposa y sus dos hijas. A ellas, se refirió Kovadloff cuando señaló: “Son huérfanas sembradas por la barbarie que hoy como ayer contamina a la Argentina con su aliento criminal y su pavorosa libertad de acción.”
De Amós a Ezequiel, de Isaías a Jeremías, la convocatoria profética en la tradición judía ha sido siempre un llamado a vivir en el marco de la ley. La ley, enseñan los profetas, exige combatir la corrupción, considerar al prójimo, concebir como propios los ideales de quienes aspiran a convivir con equidad y respeto recíproco. La ley, enseñan los profetas, exige enfrentarse al delito, apartarse del desenfreno que implica la riqueza malhabida.
Alberto Nisman supo ser fiel a esa tradición varias veces milenaria.
Quien cumple con la ética, cumple con la ley. Y cumple mucho más con la ley si pone su empeño al servicio de la justicia.
Así procedió Alberto Nisman. Se jugó la vida- y pagó con ella- para impedir, en la medida de sus fuerzas, que el crimen se llevara por delante, sin costo alguno, la verdad, la ética y la República.
Con su trágica desaparición, el atentado contra la AMIA, es decir contra la nación argentina en el cuerpo de esa institución judía, se cobró una víctima más.
Aquí están, ante nosotros, las hijas del fiscal que perdimos. Aquí están, junto a nosotros, estas niñas para las que no hay consuelo porque les han arrebatado a su padre de un balazo. Son huérfanas sembradas por la barbarie que hoy como ayer contamina a la Argentina con su aliento criminal y su  pavorosa libertad de acción.
La República vuelve a estar de duelo con este asesinato. Somos millones los argentinos persuadidos de que la muerte de Alberto Nisman abre un interrogante estremecedor sobre el valor de nuestras propias vidas.
La justicia no podrá devolverle la vida al fiscal Alberto Nisman. Pero podrá devolvernos la dignidad a todos los argentinos si se atreve, como él se atrevió, a ir en busca de la verdad.
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“Cristina Kirchner decidió todo”.
“Cristina Kirchner decidió absolutamente todo. Es la que le da la orden al canciller Héctor Timerman de limpiar a Irán de este problema. Es la que estableció que exista una diplomacia paralela para manejar estas cosas, además de orquestar la pista falsa”, afirmó a LA NACION el fiscal Alberto  Nisman. Hiperkinético, verborrágico, delgado como casi nunca se lo vio en estos años, Nisman sabe que camina por la cuerda floja.

(…) cuenta con respaldos de
la comunidad judía internacional, de los servicios de inteligencia israelíes y norteamericanos, y del ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) Jaime Stiusso.

-¿Por qué avanza ahora?
Porque los elementos son de tal contundencia que no pueden esperar. Vengo trabajando en esto desde  hace más de dos años.
-¿Teme represalias? ¿Que lo muevan de esta unidad fiscal?
-No tengo miedo. Ojalá no ocurra nada, pero ayer le dije a mi hija que se prepare estos días para escuchar de su papá las peores cosas que escuchó en toda su vida.
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Una bomba de efecto impredecible.
La denuncia de Nisman es un homenaje póstumo a Eliaschev. Un homenaje paradójico porque, cuando el mismo fiscal le tomó declaración, dejó trascender que el periodista no logró justificar el acuerdo con Irán que había publicado.
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Desde la Coalición Cívica, la diputada Elisa Carrió acusó a la Presidenta de vincularse con “una diplomacia paralela que tiene relaciones con grupos terroristas de Medio Oriente”, y consideró “obvio” que el Gobierno buscó “el petróleo” de Irán, al avalar la denuncia de Nisman. En declaraciones a radio Mitre, Carrió advirtió que “es terrible la política internacional de Cristina: va a dar impunidad a los iraníes” y también entabla “un acuerdo estratégico con (el presidente ruso Vladimir) Putin, que es un Estado autoritario”.
Asimismo, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández juzgó  “absolutamente posible lo que dice” el fiscal Nisman, y se preguntó “con qué cara va a mirar a los familiares después de todo esto que se está sabiendo”.
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“El Gobierno eligió el peor camino: abrazar a los violentos del mundo”, dijo Sergio Massa sobre la denuncia contra Cristina Kirchner por la Causa AMIA Massa dijo ver la situación con “enorme preocupación”, dado que, desde el momento de la rúbrica del tratado con Irán, que motivó la imputación de la presidenta Cristina Kirchner por “encubrimiento”, el Gobierno “eligió el peor de los caminos: terminar abrazada a los violentos del mundo”, subrayó.
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A  fondo.
El pacto. Caso AMIA: un submundo de mentiras, espías y pecados.
El principal desafío que el fiscal tendrá hoy, cuando justifique su escrito ante la Comisión de

Legislación Penal de la Cámara de Diputados, será demostrar que el Gobierno acordó con el régimen de Mahmoud Ahmadinejad el levantamiento de las alertas rojas de Interpol contra los iraníes acusados por el atentado terrorista. Quien fue secretario general de Interpol cuando se firmó aquel memorándum, Ronald Noble, aseguró que Héctor Timerman siempre aclaró que el pacto no implicaba anular esos pedidos de captura. Noble fue más lejos. Dijo que Nisman miente.

Es curioso que Nisman no haya consultado a Noble antes de redactar su escrito. Y que tampoco haya coordinado su posición con Canicoba Corral, el juez del caso. Este magistrado
también se convirtió en un puntal para la posición oficial. Dijo que sólo había autorizado una intervención telefónica: la del miembro de la comunidad iraní Jorge Khalil, con quien se comunicarían el piquetero Luis D’Elía y el dirigente de Quebracho Fernando Esteche. De ser así, Nisman sólo tendría las desgrabaciones de los que se comunicaron con Khalil.
El kirchnerismo se prepara para pedir explicaciones. Sus preguntas más elementales: ¿Nisman informó a Canicoba Corral sobre lo que iba descubriendo a través de las escuchas telefónicas? ¿Esos registros fueron sometidos a algún protocolo que garantice su autenticidad? ¿Aparecen en esas escuchas la voz de la Presidenta y del diputado Andrés “Cuervo” Larroque, que está amparado por fueros,
o ellos aparecen en la trama por dichos de terceros?
¿Por qué Nisman llega al Congreso en una posición tan vulnerable? La respuesta a estas incógnitas es que, como todo el Gobierno y la justicia federal conocen, en los últimos quince años el verdadero administrador de la causa AMIA ha sido Stiusso, a quien Cristina Kirchner ha jubilado.
Esa gravitación de Stiusso explicaría las fisuras que comienzan a advertirse en la denuncia de Nisman. Las pruebas y los argumentos parecen proceder de alguien confiado en que toda imperfección se podrá zanjar en cualquier momento del proceso.
La disertación de Nisman ante el Congreso será hoy una invitación a aclarar cuánto hay en su denuncia de
judiciable y cuánto de impugnación política.
En el plano jurídico, la acusación ya sufrió los primeros contratiempos. María Servini de Cubría, que subroga a Ariel Lijo, se negó a habilitar la feria porque el fiscal no tendría pruebas suficientes.
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Quién era el fiscal Natalio Alberto Nisman.
Natalio Alberto Nisman, hallado muerto en su departamento esta madrugada, tenía 51 años y se desempeñaba como fiscal en la investigación del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que en 1994 se llevó la vida de 85 personas.
El fiscal se encontraba en la mira del servicio de inteligencia argentino, pero también en este tipo de entidades del extranjero -entre ellos las de Estados Unidos, Irán y e Israel-.
Según un cable de la diplomacia estadounidense que reveló WikiLeaks, el fiscal buscó “congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos”.
También tenía vínculos con el -hasta su reciente retiro- hombre fuerte de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiusso. Durante la presidencia de
Cristina Kirchner se manejó la posibilidad de que fuera sucesor de Esteban Righi al frente de la Procuración General de la Nación, aunque el oficialismo terminó por nominar a Daniel Reposo -y su currículum fallido-, para luego inclinarse por Alejandra Gils Carbó.
Nisman se alejó del Gobierno a medida que comenzó a trascender el polémico memorándum con Irán. A tal punto que el mientras el Gobierno defendía su política hacia Teherán, presentó un dictamen en mayo de 2013 en el que acusó a Irán de infiltrarse en países de América latina para fomentar actos terroristas.
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Patricia Bullrich: “Estaba muy amenazado”.
“Estaba muy amenazado”, dijo la diputada Patricia Bullrich sobre el fiscal Alberto Nisman ,

quien esta madrugada fue encontrado muerto en su departamento de Puerto Madero 

“Hablé dos veces con él el sábado”, dijo la legisladora, que había convocado a una reunión de Comisión de Legislación Penal para esta tarde a las 15. Sobre su último contacto  con Nisman, la diputada agregó: “Me contó que había hablado con su hija y le había contado que iban a decir muchas cosas de él, pero que tenía la responsabilidad de ética de hacer la denuncia”.
En tanto, la diputada nacional por el Pro, Laura Alonso, reveló que, a partir de conversaciones que tuvo con el fallecido fiscal Nisman, sintió que “él estaba bajo amenaza, pero que no tenía miedo”.
Alonso dijo sentirse “muy shockeada” por lo ocurrido. “Nadie podía imaginar que pudiera pasar esto”, agregó. “Sentí en alguna conversación que él estaba bajo amenaza, pero que no tenía miedo y que iba a hacer lo que tenía que hacer”, dijo.
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PARA CARRIÓ, “SE TRATA DE UN CRIMEN MAFIOSO”.
Por su parte, la diputada Elisa Carrió aseguró que la muerte de Nisman es “un crimen mafioso”.
En diálogo con Radio Mitre, indicó que el fiscal que investigaba la causa AMIA “tiró una verdad que era una bomba y le costó la vida”.
“Con su muerte se hace más indubitable lo dicho por Nisman”, aseguró Carrió en relación a lo denunciado por el fiscal la semana pasada.
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“Que no nos gane el miedo ni la resignación”, pidió Mauricio Macri tras la muerte de Alberto Nisman.
El jefe de gobierno porteño brinda una conferencia para explicar su posición sobre el fallecimiento del fiscal.
“Lo que pasó hoy tiene que ser una bisagra en la historia argentina. Tiene que ser un antes y un después”, expresó el líder del Pro, y agregó: “Que no nos gane ni el miedo ni la resignación. Nosotros vamos a poder con esta violencia”.
“Si esta muerte termina en más impunidad es un desastre en lo institucional de nuestro país”, sostuvo Macri, y remarcó las críticas al gobierno nacional.
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El titular del radicalismo, Ernesto Sanz, advirtió que “pocas cosas han golpeado con tanta dureza a la democracia argentina recuperada desde 1983” como la muerte de Nisman, que había denunciado a la presidenta Cristina Kirchner por “encubrimiento” en la causa AMIA, por lo que reclamó a la sociedad “movilizarse como crea conveniente” para repudiar el hecho.
“Queremos pedirle a la sociedad que se exprese de la manera en que los ciudadanos lo crean conveniente, movilizándose, yendo a participar en un acto, en una actividad, homenaje, una plaza”, sostuvo Sanz sobre la postura del radicalismo de “acompañar” y “alentar” las movilizaciones sociales de repudio por la muerte del fiscal.
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Según un allegado a la Presidenta, el Gobierno tiene la certeza de que Stiusso obligó a Nisman a regresar el 12 de Europa a Buenos Aires para presentar su denuncia contra la Presidenta el martes 13.
“Stiusso quería aprovechar el efecto del atentado en París contra Charlie Hebdo y embarrar a Cristina y le ordenó que regrese de urgencia”, dijo a LA NACION un alto funcionario, según información oficial.
La versión oficial indicó que a Nisman “le vendieron” que iba a tener un gran respaldo judicial y político, tanto local como internacional.
“Le vendieron que lo iba a respaldar el Partido Republicano e Interpol, que la Justicia habilitaría la feria y que la colectividad judía lo avalaría, y nada de ello se cumplió”, decían en Balcarce 50.
“También el juez del caso AMIA, Rodolfo Canicoba Corral, lo maltrató y lo desautorizó”, agregan. “Se quedó solo y sufrió una extorsión de Stiusso o un temor a quedar mal parado en el Congreso”, señalan cerca de Cristina.
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Una vida marcada a fuego por la causa que terminó siendo su epitafio.
A los 51 años, el fiscal general Natalio Alberto Nisman apareció muerto en la madrugada de ayer en su departamento de Puerto Madero. Sus últimos 14 años los dedicó a investigar

el atentado contra la sede de la AMIA, período en que acumuló amenazas, enemigos, controvertidos contactos con servicios de inteligencia, acusaciones por su sintonía con los gobiernos de los Kirchner, primero, y de Estados Unidos, después, y muy pocos aliados de verdadera confianza.

Durante los siguientes cuatro años, Nisman pareció darle la razón. Mostró ciertos avances, al mismo tiempo que reforzó su sintonía con la Casa Rosada -en especial con el entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que servía de canal de comunicación con los Kirchner-, con la ex SIDE y con el gobierno de Estados Unidos.
Sin embargo, sus primeros pasos al frente de la Unidad Fiscal levantaron críticas. En particular, por concentrarse en la “pista iraní”, es decir, la hipótesis que deja al régimen de Teherán como máximo responsable por el atentado contra la AMIA, en desmedro de otras posibilidades, como la “pista siria”. Acaso una de las más tempranas señales sobre su polémica actuación se vio cuando, en noviembre de 2005, anunció que se había identificado a Ibrahim Hussein Berro como el conductor de la Traffic del atentado gracias a los testimonios de dos de sus hermanos en Michigan, Estados Unidos, y la confirmación posterior de una testigo argentina. Al poco tiempo, las sospechas sobre Berro se derrumbaron.
Sus hermanos lo desmintieron -uno de ellos contó que se había reunido semanas después del atentado con el supuesto conductor inmolado-, y también lo relativizó la testigo argentina durante el juicio oral.
La actuación de Nisman tuvo otra polémica en mayo de 2008, cuando pidió la detención del ex presidente Carlos Menem y del ex juez Galeano, a los que acusó de entorpecer durante años la “pista iraní”.
Para la embajada de Estados Unidos, la movida del fiscal respondió a razones ajenas a la pesquisa.
Nisman buscó así, indicó en un cable que envió a Washington (según reveló WikiLeaks), “congraciarse con la presidenta Cristina Kirchner mediante la persecución de sus enemigos políticos”.
A partir de entonces, sin embargo, el equilibro de alianzas comenzó a cambiar. Tras la salida de Alberto Fernández del Gobierno y la muerte del ex presidente Kirchner en octubre de 2010, Nisman se alejó de la Casa Rosada y reforzó su alineamiento con Washington, según surge de otros cables que ventiló WikiLeaks.
Esos cables muestran que el fiscal llegó a adelantarles a los diplomáticos estadounidenses varios escritos que aún no había presentado ante la Justicia. O a corregir sus borradores sobre la base de los consejos de los delegados en el país del FBI. O hasta pedirles disculpas, repetidas veces, cuando tomó alguna medida importante sin consultarles antes.
Esa comunión con Stiusso -y, a través de él, con los servicios de Estados Unidos, Israel, Francia y Alemania- le valió más cuestionamientos. Se le achacó que se valía en exceso de material aportado por los espías, -por lo general, material opaco, muy difícil de judicializar-, en desmedro de pruebas duras y consistentes.
Para la Casa Rosada, no fue ningún mito y vio los hilos de Stiusso detrás de Nisman cuando, la semana   pasada, el fiscal acusó a la Presidenta y al canciller Héctor Timerman, entre otros, de negociar un supuesto encubrimiento de los responsables iraníes a cambio de relanzar el comercio bilateral: petróleo por granos.
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La página más oscura de la nueva democracia.
Es cierto que otro Nisman apareció cuando el gobierno de Cristina Kirchner decidió firmar un acuerdo con Irán. El fiscal anterior era un hombre por lo general comprensivo del

gobierno kirchnerista. Nunca lo decía frontalmente, pero lo insinuaba con claridad.

Un Nisman crítico y decepcionado surgió luego de que se informó sobre el acuerdo con Teherán que nunca nadie pudo explicar.
La decepción de Nisman coincidió (y esto también es cierto) con la rebelión del espionaje argentino, hasta entonces dispuesto a cumplir todas las órdenes (buenas, malas o perversas) de los Kirchner. Nisman tenía una relación casi indestructible con
Jaime Stiusso, el jefe real de los espías argentinos.
Esa relación había nacido y crecido a la sombra de la causa sobre la AMIA. A su vez, Stiusso era (¿es?) un espía de confianza para los servicios de inteligencia de las principales potencias occidentales, no sólo de Estados Unidos.
El lado débil de la denuncia de Nisman estuvo en la oportunidad: ocurrió justo después de que la Presidenta ordenó un degüello colectivo en la jerarquía de la ex SIDE.
Nisman le dio un orden a esa información, la nutrió de protagonistas y le adosó inquietantes conversaciones telefónicas. El relato del fiscal muerto era verosímil; faltaba que probara sus afirmaciones ante el juez titular de la causa, Ariel Lijo.
El lunes pasado hablé por teléfono por última vez con Nisman. Me llamó a mi celular. Yo estaba en París.
“¿Qué bomba está por tirar?”, le pregunté, medio en broma, medio en serio. “Adivinó. Voy a tirar una bomba muy grande y tengo todas las pruebas en mis manos”, respondió. Quedamos en tomar un café a mi vuelta, a fines de enero.
“Llámeme no bien regrese”, me dijo cuando se despidió.
La bomba era la denuncia más grave que se haya hecho contra un gobierno argentino en democracia. El tono entusiasta de su voz y las promesas de encuentros en tiempos próximos estuvieron muy lejos de delatar a un suicida. Su muerte política, se llame técnicamente como se llame, es, a su vez, la página más oscura e incomprensible de la nueva democracia argentina.
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De duelo y desamparados.
Con la oscura muerte del fiscal Nisman, los promotores y cómplices del atentado contra la AMIA vuelven a reírse de nosotros. Suman a aquel atentado, uno más. Esta vez, contra la ya mermada credibilidad pública de las instituciones fundamentales de la República.
El entramado siniestro que vincula a los servicios de inteligencia con el Gobierno alcanza ahora tal grado de transparencia que la sociedad en su conjunto se siente desamparada en todo aquello en lo que tiene derecho a contar con protección.
Pocas veces, insisto, resultaron tan evidentes el encubrimiento, la mentira y la necesidad de resguardar a los responsables centrales, ya no sólo de ese atentado terrorista ocurrido hace más de dos décadas sino a quienes tienen y tuvieron la responsabilidad de esclarecerlo y no lo han hecho.
En la noche de ese mismo lunes la Nación marchó avergonzada por las calles de la República. Horrorizada por lo mucho que se ha hecho desde el poder político para impedir que se conozca la verdad.
A todos nos embarga la angustia que nos produce la muerte del fiscal Nisman. ¿Lo mataron? ¿Lo indujeron a matarse? Hay algo más radical que las respuestas a estas preguntas.
Alguien necesitaba que desapareciera. Y desapareció. El terror sigue operando entre nosotros. El terror enquistado en el Estado.
Deudos. Todos deudos. Eso es lo que somos los argentinos. Deudos unos de otros. Deudos del ideal comunitario. Nisman nos representa. No como fiscal que iba a declarar sino como víctima que ya no podrá hacerlo. (…) ese terrorismo que en la Argentina sigue en pie. (…) Que se entrama con el poder político. Que lo envuelve y se abraza a él y se confunde con él. De ese terrorismo que mancilla la justicia. Que la somete. Y cuando no la somete, la mata.
Ese terrorismo es mafia. La cara nueva, en la Argentina, de la vieja corrupción.
Marchamos. No le tememos a la muerte porque muerte es la vida que se nos quiere imponer mediante el terror. Muerte es la mentira en la que se nos obliga a vivir. Muerte es el delito con el que se nos quiere avasallar. Le tememos, sí, al poder de los corruptos. Al poder perverso enquistado en la apariencia democrática del poder.
Marchamos para denunciar a los que vuelven a sembrar el horror de los años 70. Para desenmascarar los muchos rostros de ese horror que nos sonríen desde los balcones del poder.
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Una Argentina que mete miedo.
Un fiscal, como en los viejos folletines negros, prepara las pruebas de un siniestro complot de poder, es amenazado por agentes de los servicios de inteligencia y aparece muerto justo en vísperas del día D. Y nadie, por supuesto, puede creer que se haya suicidado.

Aun si efectivamente lo hubiera hecho, tal vez como producto de su hipotética vulnerabilidad frente a las
tremendas presiones y chantajes de que era objeto, el asunto sugiere para la mayoría por lo menos un suicidio inducido.

Sea cual fuere la verdad, el público presiente hoy que se trata de una muerte de orden político. Por lo tanto, infiere que Nisman tenía pruebas certeras. Y en consecuencia, que la Presidenta quiso canjear petróleo por impunidad para los sospechosos de un
atentado terrorista. Esta electrizante secuencia acaso se refuerce el día en que trasciendan las escuchas de Nisman,
si efectivamente se oyen con claridad las voces de dirigentes y funcionarios cristinistas negociando la infamia.
Y también que pueden presentarle testigos y papeles, pero que una grabación oculta esparcida por la radio y la televisión es más contundente que un fallo de la Corte Suprema de Justicia.
Una vez más: puede no ser cierto que Cristina haya ofrecido en trueque impunidad a cambio de ventajas económicas. Pero resulta verosímil, puesto que además mandó aprobar el tratado
en tiempo récord y sin el menor consenso con los legisladores opositores ni con las entidades judías. En política, a veces lo verosímil tiene más peso incluso que lo veraz.
El impacto social por la muerte de Nisman sólo puede ser comparado con la conmoción nacional que provocó el asesinato de José Luis Cabezas. Ambos episodios nos estremecen y están tocados por una matriz mafiosa. Son fogonazos dolorosos en la oscuridad de un país que mete miedo, donde todo se compra y todo se vende, y donde el poder se garantiza inmunidad con dinero o con balas. La política argentina es una novela negra, en sus tramas sólo resultan inocentes los muertos y en una guerra de espías, la batalla nunca es entre buenos y malos. Sino entre malos y peores.
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Patricia Bullrich: “Me cuesta creer que la Presidenta haya ordenado que lo maten”.
-Dice que Nisman esperaba que le tiren “con todo”. ¿A qué cree que se refería?
-Una campaña en contra?
Pienso que se refería a cuestiones como la frase de Conti, que

anticipó que iba a ir “con los tapones de punta” a la audiencia. Pero ¿cómo saltamos de ahí a la muerte? Se cruzó una raya que nunca pensamos que podía pasar. Nunca se me ocurrió, incluso cuando ayer empezó a circular que Nisman estaba muerto, pensé que era un chiste de mal gusto. Él nos dijo que le iban a tirar con todo, pero nosotros estamos acostumbrados acá a que te tiren con todo con operaciones de prensa, desprestigio.

-¿Qué cree que le sucedió al fiscal Nisman?
-El suicidio? qué se yo, es muy raro. La hipótesis del Gobierno, de que se tiró a la pileta [que la denuncia era mentira y eso habría provocado el suicidio], no tiene sentido. Esto nos tiene que llevar a hacer borrón y cuenta nueva con la SI.
-¿Nisman es una víctima de esa interna de los servicios?
-La muerte de Nisman es un punto de inflexión. No se puede comprender la muerte de Nisman sin comprender las causas que manejó. No puedo creer que alguien que hizo una investigación como ésta y la haya hecho pública al otro día se mate, no me entra en la cabeza. Se tiene que entender en un contexto.
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Crisis internacional, institucional y política.

Que el titular del Ejecutivo sea acusado por un fiscal que ha llevado durante una década la investigación de la causa AMIA de encubrir a Irán en su responsabilidad en un grave atentado terrorista ocurrido en su propio territorio, y también de
intentar crear pistas falsas, es un hecho de grave entidad institucional. Pero también lo es que el fiscal haya muerto antes de informar al Congreso y después de haber dicho que su vida corría peligro, si bien será la Justicia la que determine las características y el móvil del hecho, más allá de que desde el
Gobierno se insinuó que se trató de un suicidio.

En un año de elecciones presidenciales, en principio esta crisis parece presentar más ventajas para la oposición que para el oficialismo, y lo electoral no estará ajeno a las alternativas que se han abierto en menos de una semana, pero que llevará tiempo cerrar. Posiblemente, el demorado capítulo final de la historia de Argentina y el terrorismo fundamentalista islámico podrá cerrarse ya con quien gane las presidenciales de octubre, durante el próximo período presidencial.
Finalmente, esta crisis confirma que el año de transición política no será fácil y que quizá la preocupación del papa Francisco por la gobernabilidad de Argentina en este
período no era exagerada, sino una preocupación fundada.
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Más cerca de tocar fondo.
El 18 de julio de 1995, durante la conmemoración del primer aniversario del atentado contra la AMIA, al ver el llanto desconsolado de los familiares, el entonces embajador de

Israel, recién llegado al país, preguntó a una colaboradora: “¿Por qué están tan desesperados? En Israel se producen estas muertes a menudo”. La asistente contestó: “Están desesperados porque saben que jamás tendrán justicia”.

El cadáver del fiscal Alberto Nisman, encerrado en un baño de su departamento, es una nueva y macabra corroboración de aquella profecía, que ahora parece extenderse a los amigos y familiares del propio Nisman.
Como ocurre con las muertes importantes, es difícil vislumbrar las consecuencias de lo que pasó con Nisman. Lo único seguro es que para Cristina Kirchner se abrió una crisis de difícil solución.
Que Nisman estaba bajo una presión insoportable era fácil de adivinar: quienes lo trataron en los últimos días pueden dar testimonio de esa ansiedad que lo llevaba a hablar con una velocidad que convertía su discurso en algo casi incomprensible. Pero lo que le ocurrió es, por ahora, un misterio. Ni siquiera dejó una carta.
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No era nadie; ahora es un símbolo.
Ahora es un símbolo. “Yo soy Nisman”, afirman muchos argentinos. Miles de nosotros lo decimos. Muchos de nosotros no sabemos bien quién era Nisman. Sólo sabemos que era un argentino que cumplió su deber. Era fiscal e investigó. Se arriesgó, hizo lo que debía hacer. Aun a sabiendas de que se jugaba la vida.
Necesitamos confiar en alguien que no nos defraude. La calle, con ese escepticismo que nace del dolor y que bordea el cinismo, lo dice así: “Tenés que estar muerto para que te crean”.
Es extraño que el Gobierno no se diera cuenta del valor que tiene Nisman, muerto.
Muerto Nisman, el Gobierno insiste en ensuciarlo. No saben lo que les espera.
Estamos cansados de que nos mientan, de que al futuro de este país lo diriman los servicios de informaciones. Dicen que Nisman dependía de un tal “Jaime” Stiusso.
Siguen embarrándolo. Nadie ha visto nunca a Stiusso ni lo queremos ver.
Por eso, yo también digo: yo soy Nisman.
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Una muerte política.
Las dudas abundan. De lo que no hay dudas es de que el fiscal Nisman murió por la denuncia que hizo. Por estar investigando uno de los temas más complejos del Gobierno. Un tema que no sólo pone al Estado en una situación de traición a la opinión pública, canjeando la impunidad de los asesinos de la AMIA por prebendas económicas. Para alguien, saber que el fiscal Nisman estuviera dispuesto a llegar a las últimas consecuencias le hizo decidir que había que llevarlo a las últimas consecuencias.
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Una muerte que salpica con sangre a la democracia y al Gobierno.
Quienes conocimos a Nisman no podemos dejar de reconocer su profesionalidad, su vehemencia, su pulcritud laboral y su celo funcional en cada actuación que llevaba adelante, en cada denuncia o presentación que formalizaba ante la Justicia o en estrados internacionales. También conocimos su compromiso con la conducción del equipo de trabajo destinado a buscar verdad y justicia por el atentado a la AMIA.
Desde la denuncia por el posible delito de encubrimiento contra la Presidenta y otros funcionarios y allegados a su entorno, Nisman fue sistemáticamente denostado por los medios oficialistas y los voceros del Gobierno. Por lo tanto, es seguro que en la matriz de pensamiento y comportamiento de Nisman debía encajar como indispensable su concurrencia al Congreso para exponer los argumentos y las pruebas de su denuncia.
La concurrencia al Congreso sería la mejor oportunidad para explicar los alcances de su denuncia y, a partir de allí, el mejor lugar para encontrar contención y protección.
La muerte de Alberto salpica con sangre a la República, a la democracia y al propio Gobierno.
La muerte del fiscal Nisman debe ser una bisagra en nuestra realidad. De lo contrario, como ya dijo Mariano Moreno en los albores del nacimiento de la Patria, será nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.
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En un duro discurso, el titular reclamó el esclarecimiento de la muerte de Nisman y dijo: “No vamos a permitir que vuelva a morir otro fiscal, ni que los acosen y les digan lo que tienen que hacer. La gente está cansada de no tener justicia”.
Al mismo tiempo, Schlosser pidió a los fiscales que no tengan miedo de avanzar en las investigaciones: “Estamos con ustedes, no tengan miedo. Les reitero, no tengamos miedo”.
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La muerte del fiscal.
De Juan Duarte a Nisman, el peronismo bajo sospecha

El peronismo, que en octubre de este año cumplirá 70 años desde que empezó a moldear a su imagen y semejanza la vida de los argentinos, tiene en su haber una colección de muertes
extrañas, nunca del todo debidamente aclaradas, a las que acaba de agregar un
nuevo eslabón: el fin inesperado del fiscal Nisman.

Si había algo más que le faltaba al kirchnerismo para parecerse al menemismo, su primo hermano y antecesor en la escala zoológica de la política, del que, además, heredó a muchos de sus funcionarios reciclados, era prestarse como abono fértil para un nuevo y extraño “¿suicidio?” (así, entre signos de interrogación, como lo puso la Presidenta).
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De “¿por qué se mató?” a “¿quién lo mató?”.
El misterio Nisman está cambiando de significado. La pregunta inicial, ¿por qué se mató?, está dejando lugar a otra más inquietante: ¿quién lo mató? Las razones de esa mutación hay que buscarlas en las inconsistencias de las explicaciones y en la irregularidad de los procedimientos que caracterizan el trabajo para esclarecer esta muerte, macabra y estratégica.
(…) ¿existe en el seno de la democracia argentina un dispositivo criminal capaz de recurrir a la eliminación
física para resolver los conflictos de poder? Una sociedad acostumbrada al asesinato mafioso presiente la irrupción del asesinato de Estado.
Para calibrar la dimensión de la crisis política parece más adecuada la distancia. Desde el exterior se atribuye al país un sistema institucional fallido. Diputados chilenos, del oficialismo y de la oposición, pidieron a su cancillería que exija una investigación internacional de la muerte de Nisman. Dijeron que genera suspicacias que no pueden ser despejadas por la justicia local. The New York Times reclamó que la causa AMIA pase a ser investigada por expertos de distintos países.
El presidente de la DAIA, Julio Schlosser, ayer volvió a pedir justicia. Pero desde fuera del país se considera que la Argentina ya no está en condiciones de proveer justicia. Y ya no para emitir un bono. Para resolver un atentado. O un suicidio. El gobierno que había prometido todas las soberanías termina  administrando la degradación de una republiqueta.
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* Conclusión.
 
Paradójicamente, quienes usan el término “relato” para adjudicar al gobierno la creación de una ficción de obras o logros de gobierno que ellos imputan como irreales, montó desde enero una ficción/relato sobre un fiscal Nisman superhéroe republicano anticorrupción que se paraba frente a una presidenta corrupta y traidora de las víctimas del mayor atentado terrorista contra argentina y cómplice del terrorismo internacional…Pero resulta que tanto la trama como el protagonista se diluyeron en un melange de denuncia descabellada, inconsistente, operaciones políticas y héroe trágico de barro, corrupto, fabulador, cómplice de servicios secretos nacionales y extranjeros, y aspirante a James Bond que termina siendo un súper agente 86 tragicómico…
La distancia entre el Nisman que se construyó en los primeros días y lo que resultó ser hoy en día, es la misma que que hay entre Napoleón conquistador de Europa y Galtieri…




Promesa de campaña presidencial 2015: el ajuste. (A confesión de parte…)

A confesión de parte, relevo de prueba. Así reza el dicho jurídico que significa que si la parte acusada de un delito confiesa ser el autor, ya no es necesario presentar pruebas en su contra… Así es que de las propias palabras de los principales economistas del establishment surge cuáles son las políticas económicas que se aplicarían si asume la derecha a fin de año.

Una pequeña introducción que sitúa las afirmaciones de los economistas, y luego la palabra de cada integrante del trío más famoso de economistas neoliberales:







Un debate sobre cómo ajustar la economía incomodó a empresarios.

Broda, Espert y Melconian trazaron escenarios críticos y propusieron varias salidas para los desequilibrios; la mayoría coincidió, pero algunos juzgaron duros los conceptos.

El diagnóstico más crudo posible sobre la situación argentina, a cargo de un trío de economistas sentados desde hace rato en las antípodas del pensamiento del Gobierno, desencadenó ayer miradas incómodas, respaldos culposos y críticas por lo bajo durante un almuerzo que reunió a empresarios en el hotel Alvear.

No es que la mayor parte del auditorio, convocado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp), que conduce Eduardo Eurnekian, no aprobara el escenario que trazaban los tres invitados, Miguel Ángel Broda, José Luis Espert y Carlos Melconian, sino que algunos juzgaron duros los términos para plantearlo y otros no coincidían con las soluciones propuestas. “¿No estamos exagerando?”, le preguntó en la antesala del baño uno de los asistentes a Eurnekian, que se apuraba a volver a las mesas. “Puede ser, pero es bueno plantear el debate”, contestó el anfitrión.


Pero dejemos que hablen ellos mismos ya que, como reza el título, a confesión de parte… para qué presentar más pruebas.


Dijo Miguel Ángel Broda:

Había definido como “analgésico y antiinflamatorio” el plan de Axel Kicillof, al que le atribuyó relativo éxito. “El PBI dejó de caer, se desaceleró la inflación, se achicó la brecha y las reservas dejaron de bajar”, empezó, y juzgó el programa como “astuto y perverso” porque, explicó, “compró beneficios de corto plazo que sin duda van a afectar el proceso electoral a favor del oficialismo y generar desequilibrios de mediano plazo”.

“Debería empezar hablando de 2017, porque este plan ha hipotecado 2016: ahí va a ser difícil que baje la inflación y que el crecimiento sea superior al de este año”, dijo, y remató a lo Broda: “Esta orientación marxista de la política es un programa que dificulta el triunfo de la oposición”.

“Como lo que viene para el próximo gobierno son decisiones políticamente incorrectas, tenemos que tener muy poco miedo a lo que queda del Frente para la Victoria y su camada de militantes. Señores, lo que hay que hacer es lo políticamente incorrecto”.

“La verdadera solución pasa por el shock, pero va a haber gradualismo -dijo Broda-. Ya estoy más allá de todo, lo voy a decir: necesitamos un equipo como el de Cavallo, de 200 profesionales. Yo disentí mucho de él. Pero no veo a los equipos capacitados para salir del cepo el primer día. Y tenemos a los militantes del antiajuste oponiéndose a todo lo que sea racionalidad. Necesitamos sabiduría, paciencia y consensos: la agonía de un ACV es peor que si uno se hubiera muerto”.

El ajuste es inexorable. No va a ser planeado, sino que será a los golpes”, estimó el economista, en el “Debate sobre perspectivas económicas” que presenció Infobae. Y destacó: “El (Gobierno) que venga va a elegir el gradualismo, pero se debería tomar el camino del shock”.

 Para salir de la agonía, Broda propuso “que Argentina tiene que ser un país normal, no inventar nada. Mejor copiar a los exitosos” e invitó a implementar un “plan fotocopiadora”. 

Hizo referencia al atraso del tipo de cambio ya que según sus cálculos para recuperar la competitividad el tipo de cambio multilateral “el dólar ahora debería estar a $ 20,40”.

El economista, con la tranquilidad de no tener que hacerse cargo de la herencia que dejará el kirchnerismo, sostuvo que “tenemos que tener muy poco miedo a lo que quede del FVP y a los militantes del antiajuste”.

“El déficit fiscal, la política monetaria, la restricción externa y los desequilibrios de precios relativos hacen inexorable el ajuste. Las crisis son el paraíso para el próximo ministro de Economía que plantee un programa creíble”.

El economista justificó su posición con algunos datos de la realidad que permitieron lograr una mejora en la imagen del Gobierno: la desaceleración inflacionaria, la reducción de la brecha cambiaria; el freno en la caída de la actividad y la suba de los bonos. 





Dijo Carlos Melconian:

Melconian a su turno fue el más moderado, quizás porque sabe que sus palabras pueden generar un revuelo que le signifique un llamado airado de su jefe, Mauricio Macri, como ocurrió cuando salió a relativizar que el 11 de diciembre se iba a levantar el cepo.

Melconian aclaró que su condición de asesor de Macri lo obligaba a ser más cuidadoso en el análisis: la vieja diferencia entre el posible funcionario y el librepensador. Contó, por ejemplo, que había estado comprando ropa en el Patio Bullrich, donde el vendedor le transmitió urgencia porque se terminara el kirchnerismo pero, al mismo tiempo, que si ganaba Macri mantuviera el plan Ahora 12. “Acá el crecimiento es vital”, dijo. 

Acá no hay ideología: hay capitalismo, reglas de juego, sentido común y el resto lo va a tener que hacer el sector privado“. Agregó que todo el macrismo tenía la orden de eliminar el cepo y propuso revisar el manejo de la Anses. “Tenemos que terminar con la fantasía del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que es como en el circo de Marrone: Pepitito le debía un peso a Scazziota, Scazziota a Firulete, y Firulete a Scazziota, con excepción del 11% de acciones privadas”.

Bajo el ala del precandidato Mauricio Macri, Melconian dio un discurso más ligado a la política y buscó sortear la palabra “ajuste” en sus intervenciones.

“Recuperar el crecimiento económico es vital porque venimos de cuatro años de estancamiento”, aseguró Melconián. En este sentido, sí hizo hincapié en la necesidad de bajar el gasto público -en torno al 50% del PBI-.

El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.

Habló de retorno a los organismos internacionales, a la “surveillance”, lo que puede leerse como un regreso a que la Argentina acepte una revisión del artículo 4° del FMI. Melconian, cauto, igual sólo hizo referencia al BID y al Banco Mundial.

Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 





Dijo José Luis Espert:

“El kirchnerismo le ha hecho mucho daño a la cabeza de los argentinos. Me da pena el disco rayado en que se ha transformado la Argentina: cada diez años discute lo mismo. La solución tiene que venir dentro de un plan económico serio con congelamiento del gasto público y, como mínimo, echar a toda La Cámpora”. Espert volvió a sacudir cuando, consultado sobre las paritarias, afirmó:

las “paritarias son fascistas” porque a su criterio el “el Estado no tiene que hacer llamando a los sindicatos a negociar. Pero ese es el populismo que tenemos, no nos quejemos”, les recordó a los asistentes.

Espert había avanzado algo más. “Como con cerrar la economía no alcanza, para crecer le dan gas a la demanda. Y ahí viene el gasto público: a la larga, los déficits fiscales generan situaciones de quiebre. Si no lo corregimos, vamos a volver a épocas aciagas”, dijo, y agregó que la Argentina debía “dedicarse a vivir del libre comercio, sin aranceles ni retenciones”, con el Estado devolviendo los impuestos en servicios eficientes.

Más de un empresario se atragantó con el postre el bavaroise de frutos silvestres cuando escucharon que en los últimos 100 años de historia económica imperó en el país un “populismo industrialista”.

“Bien o mal, el ajuste va a ocurrir. Se hace bien si es creíble y fuerte; se hace mal… no descarto una nueva crisis”, resumió el economista de la consultora Espert & Asociados. 

“La mesa está puesta esencialmente para la sustitución de importaciones, con altos aranceles y, entonces, sectores que tienen ventajas competitivas, como el agro, sufren derechos de exportación”, empezó.

Espert dijo que no se puede eliminar el cepo sin un “programa económico fuerte”. Para el economista, ese escenario requerirá “echar a La Cámpora, una gran devaluación del peso y cambiar la orientación de la política externa de la Argentina. Y hay que hacer un acuerdo con el Fondo para tener reservas”. “Es de perdedor decir que para sacar el cepo hay que tomarse un año hasta que se arregle todo”, concluyó el economista, mostrándose más cerca de la vereda del shock que del gradualismo.

Pero Espert no dio rodeos y explicó que, a su parecer, la Argentina había armado un complejo de trabas al comercio con el objetivo de desarrollar una industria que, por sí sola, era incapaz de dinamizar la demanda interna.

“Cada 10 años discutimos lo mismo, ajuste, devaluación” dijo a su turno José Luis Espert. Criticó duramente a quienes proponen políticas de gradualismo: “Demuestran actitud perdedora y soberbia”. Para acceder a préstamos internacionales propuso volver a tener “un acuerdo con el FMI”.

Para el economista la Argentina debe “vivir del libre comercio” y tiene que tener un Estado pequeño.






Más datos sobre estos “expertos” economistas (gurúes ajustólogos de los medios), en nuestras notas:

Aquí están, estos son los gurúes o pronosticadores económicos más confiables…

Premio “Manochanta de Oro 2012”

Premio “Manochanta de Oro 2010”






Fuentes utilizadas para esta nota:
Un debate sobre cómo ajustar la economía incomodó a empresarios

Entre el shock y el gradualismo, economistas ven un camino de ajuste de cara al 2016.

Ante empresarios, Broda, Espert y Melconian coinciden sobre las dificultades de la economía en 2016.

Herencia, confesiones y dólar en cumbre económica.

Herencia, confesiones y dólar en cumbre económica.

Por el desequilibrio fiscal, economistas creen que será inevitable un ajuste en 2016.

¿Cuál es el plan económico de Macri presidente?

¿Se trata de un plan moderno o antiguo, secreto o público? Según las últimas encuestas, Mauricio Macri estaría entre los dos principales contendientes para ganar la presidencia 2015-2019. Por eso es pertinente conocer cuáles podrían ser las principales medidas de su plan económico en caso de ser electo para conducir el país en octubre de este año.

Más allá de los frases generales y los slogans de campaña, en los reportajes hechos a él y a sus colaboradores y de las medidas tomadas en sus ocho años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires surgen pistas firmes de su posible plan económico.

Es por eso que Basurero Nacional reconstruye aquí ese proyecto, basándose en lo que surge de la palabra y la obra del macrismo en acción; y luego lo relaciona con lo que Argentina ya ha vivido en materia económica, a través de su historia, cuando se han aplicado algunas de esas medidas propuestas por el PRO.

Pasemos, entonces, a repasar esas medidas económicas:



* Promesas de campaña.



Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”.

Mauricio Macri prometió que de ser electo presidente en octubre va a levantar las restricciones en el mercado de cambio en su primer día de gestión.

“Van a sobrar dólares en la Argentina a partir de diciembre. Yo dejo flotar el tipo de cambio. Pero lo vamos a tener que sostener porque van a venir tantos recursos que la moneda (el peso) va a tender a apreciarse. Vamos a buscar un punto de equilibrio que no perjudique al asalariado”, indicó.

Con respecto a la crisis de la deuda que tiene el país, dijo que pretende “estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso. No creo que eso sea de izquierda o de derecha. A Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”.

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Debate sobre cómo eliminar el cepo: rápido o en forma gradual

Algunos no dudan y señalan que, acompañado por un paquete de medidas que apunten a restablecer la confianza, deber ser levantado el 11 de diciembre. Otros proponen gradualismo para evitar efectos colaterales.

Rogelio Frigerio: “Del cepo hay que salir rápido y se puede. Sólo hace falta un Gobierno creíble.

Pero si se genera confianza y se refuerzan las reservas, son más las inversiones que van a venir al país que los capitales que se van a querer ir. Con Mauricio Macri el cepo pasará a la historia rápidamente”.

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Cavallo apoya las ideas económicas de Macri

“Me parece muy bien que quiera levantar el cepo al dólar”, dijo el “padre” de la convertibilidad .

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que le “parece muy bien” y “sin dudas posible de realizar”, la propuesta formulada por el precandidato a presidente por el PRO, Mauricio Macri, para poner fin al “cepo” cambiario si resulta electo al frente del país.

“Hay que eliminar el cepo cambiario. Escuché que Macri dijo que lo hará, lo que me parece muy bien. Un nuevo gobierno lo puede hacer de un día para el otro. 

El ex ministro durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa sostuvo que si en el último tiempo elogió al actual jefe de gobierno porteño no lo hizo “porque sea su amigo”.

Para Cavallo, el cepo cambiario “se puede levantar, sin dudas”, siempre y cuando se tomen otras medidas “simultáneamente”, entre ellas “eliminar las retenciones”, “los subsidios al gas, la electricidad y al transporte”, los impuestos a las Ganancias y a las operaciones con cheques, y “unificar el mercado cambiario para que todos los que tengan que vender o comprar divisas lo hagan en el mercado único libre de cambio sin restricciones”.

“Puede pasar que digan que se viene la hiperinflación y todo el mundo quiera deshacerse de los pesos y llevar el tipo de cambio a las nubes. Hay que decir que si quieren se pueden transformar los dólares en pesos o los pesos en dólares. Que el dólar circule como una moneda de competencia con el peso, que se depositen dólares en el sistema financiero y que se pueda dar crédito en esa moneda. Transformar la economía argentina en bimonetaria”, aseveró.

Y agregó: “Para poner en marcha el sistema monetario el futuro gobierno no puede dejar la inflación reprimida. Es fundamental que previamente se liberen todos los precios. Yo lo llamo liberalizar la economía, dejar que los mercados determinen los precios relativos. Eso lo tendrá que hacer simultáneamente con la puesta en marcha de un sistema monetario.

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Veamos ahora qué opinan economistas (no sospechados de kirchnerismo) sobre las medidas económicas propuestas por Macri:


Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”.

El ex titular del BCRA e integrante del equipo de asesores económicos de Massa, embistió contra la propuesta de Macri de levantar el cepo cambiario en 24 horas, y consideró que eso solo se puede lograr a través de una “megadevaluación o de un gran ajuste”, o la suma de ambos.

“Es posible si hace una megadevaluación y un gran ajuste de la economía argentina, porque la pregunta que hay que hacerle al candidato (por Macri) es a qué valor unifica el tipo de cambio”, expresó el ex presidente del Banco Central sobre la propuesta electoral que lanzó el jefe de Gobierno la semana pasada de eliminar las restricciones a la compra de dólares en 24 horas.

“Lo que plantea este candidato, es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”, apuntó el economista cercano a Massa.

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Lavagna: “Macri y el PRO son unos irresponsables”.

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llamó “irresponsables” al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y a su equipo económico en PRO por sugerir la inmediata “eliminación del cepo” en caso de llegar a la presidencia.

“Macri y el PRO unos irresponsables hablando del cepo”, aseguró Lavagna, asesor del candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “La Argentina sólo se cura con crecimiento económico”, agregó.

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Veamos ahora un par más de las medidas económicas propuestas por Macri:


EL PLAN DE MACRI 

Se Implementará un plan expansivo de demanda y oferta, basado en un fuerte ingreso de divisas para inversiones, fruto de la confianza que despertará el gobierno de Mauricio Macri.

Cerrar la brecha fiscal: La mayor parte del déficit fiscal se debe a una enorme masa de subsidios a los servicios a personas que no lo necesitan. Esos subsidios se eliminarán. 

El déficit fiscal remanente hasta llegar al equilibrio se financiará genuinamente en los mercados.

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El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias

El diputado nacional del PRO Federico Sturzenegger, referente económico del espacio que encabeza Mauricio Macri, aseguró hoy que “si queda algún agujero” fiscal por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, como prometió el jefe de Gobierno porteño si llega a ser presidente, “perfectamente se puede financiar con endeudamiento”.

Sturzenegger también reconoció que “si hay un activo que deja el kirchnerismo, es una economía que no está endeudada”.

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Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones.

El macrismo evalúa quitar subsidios, terminar con Fútbol para Todos y apelar al endeudamiento externo en caso de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, llegue a la Casa Rosada en 2015. Con ese paquete de medidas económicas aspiran suplir los fondos que el Estado perderá por eliminar las retenciones agropecuarias y el Impuesto a las Ganancias.

Las declaraciones del líder de PRO sobre la necesidad de tirar por la borda las retenciones a la soja y el Impuesto a las Ganancias dejaron mucha tela para cortar dentro del propio espacio político. Mientras un sector duda sobre cuán convenientes fueron los dichos de Macri, parte del equipo económico del macrismo empezó a trazar algunas de las políticas que podría llevar adelante, si llega a encabezar el próximo Gobierno nacional. El endeudamiento externo es la principal medida que hoy analizan, siempre que sea para inversión y a una tasa de interés baja.

Aunque de manera progresiva, otro de los objetivos de PRO es terminar con los subsidios, lo que redundaría en un rápido aumento de tarifas. Sin duda, es una de las medidas más impopulares que barajan dentro de Bolívar 1, razón por la que subrayaron que “se irá haciendo de a poco” o “se buscará el modo de redireccionar” los mismos.

Si bien se trata de un monto bastante menor, también está en carpeta eliminar Fútbol para Todos, algo que el propio Macri manifestó en público. “Me parece que el Fútbol para Todos no es un prioridad”, señaló el alcalde el año pasado.

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* Macri en el gobierno de la ciudad.



LA GESTION DEL MACRISMO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Dolarizar las deudas.

La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es un espejo en el que se refleja el futuro que le espera a la Argentina si llega a ser electo presidente.

Endeudamiento y dolarización caracterizan su gobierno, que sigue la senda trazada por la dictadura cívico-militar primero y la convertibilidad después. Por ese camino, aumentó la deuda externa de la CABA de 196,2 millones de dólares en el 2007 a 2043,1 millones de dólares al 30 de septiembre del 2014 (941 por ciento de aumento), según el Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para 2015.

La participación de la deuda en moneda extranjera sobre la deuda total pasó del 34 por ciento del total a fines de 2007 al 97 por ciento del total a septiembre de 2014.

Hubo un fuerte proceso de dolarización de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires, que provocará altos costos ante eventuales corrimientos del tipo de cambio. Una deuda dolarizada condiciona a quien la toma a los vaivenes del país emisor de la moneda y genera el costo de los inestables y constantes movimientos de capital financiero en el mundo. Los flujos de capitales pueden rápidamente salir del país que no emite los dólares poniéndolo en dificultades para cumplir con sus compromisos.

La política de Macri es un claro contraejemplo de lo que ha venido realizando el gobierno nacional desde 2003, esto es, reducir a mínimos históricos el grado de exposición de la deuda pública en dólares. El grado de condicionamiento que pueda tener la deuda en pesos contra el Banco Central, Anses o Banco Nación, no es el mismo que tiene una deuda contraída en dólares por encima de las posibilidades de repago.

De diez bonos emitidos con vigencia actual por la Ciudad de Buenos Aires, hay nueve bonos que amortizan en los próximos cuatro años de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sólo el Bono Ley Nº 4810-Clase 6 amortiza el 28 de enero del 2020. El perfil de vencimiento de deuda es mayormente de corto plazo.

Los bonos fueron emitidos para refinanciar deuda producida por el déficit fiscal continuo y en aumento que comenzó en 2007 con 75,8 millones de pesos (0,04 por ciento del PGB) y cerró el 2014 con 15.597,3 millones (1,7 por ciento del PGB), con un aumento del déficit con respecto al Producto Geográfico Bruto del 4,045 por ciento. Por otro lado, tomó deuda para obras que se han realizado muy parcialmente, como los subtes o viviendas, o con enormes demoras en la ejecución, habiendo permanente subejecución presupuestaria y alto costo de toma de deuda sin utilizar y con la onerosa obligación de pagar intereses según condiciones de emisión de la deuda.

La Ciudad de Buenos Aires registró un Producto Bruto Geográfico de 646.980 millones de pesos al 31 de diciembre de 2013 que la convierte en la ciudad con mayor proporción de riqueza por habitante de la Argentina. El PBI per cápita se situó en 35.450 dólares, similar al PBI per cápita de Hong Kong (38.123 dólares), Italia (35.925), Japón (38.633) y por encima de España (29.863), según datos del Banco Mundial para 2013. Con semejante generación de riqueza, no debiera ser necesaria la toma de deuda para financiar gasto corriente, tal como se detalla en las emisiones de bonos de deuda de la gestión macrista.

El plan de dolarizar y aumentar la deuda pública no es un planteo nuevo, es parte del recetario clásico del neoliberalismo para los países periféricos e incluso de los emergentes de la Zona Euro. En todos los casos, las crisis de sobreendeudamiento produjeron crisis sistémicas en los países deudores y han puesto en escena la decadencia de tales políticas para el conjunto de la población. 

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* Un plan económico con olor a usado.



Aunque se lo suele pintar como modernas y novedosas, las medidas propuestas por Macri y utilizadas en sus dos gobiernos en la ciudad de Buenos Aires, ya fueron utilizadas en Argentina más de una vez. Más aún, las mismas están en los libros de historia que analizan los años setenta y los años noventa (dictadura y menemismo-delarruismo, respectivamente).

Veamos cuáles son:



MITOS ECONOMICOS › LOS LUGARES COMUNES DE LA ORTODOXIA

“Programa integral”

Por lo general, al momento de dar precisiones sobre los contenidos de dicho plan, los economistas que lo enarbolan como bandera suelen escaparle al bulto y expresar una serie de generalidades y frases inconexas. La causa de la imprecisión podría ser la de carecer de un plan real o, tal vez, la razón se encuentre en aquella frase de un ex presidente que alguna vez afirmó: “Si yo hubiera dicho lo que iba a hacer, no me votaba nadie”. Con menos cintura política, un economista neoliberal de frecuente aparición mediática delineó el domingo pasado los componentes del plan integral opositor que muchos no se atreven a formular:

“Se tiene que abrir (el ‘cepo’) el 11 de diciembre, como parte de un plan integral que ataque alguna de las distorsiones. Esto implica un plan antiinflacionario que en simultáneo baje el gasto público y los subsidios, suba las tarifas, devalúe el peso al menos un 50 por ciento y ponga las tasas de interés en línea con la inflación real. También debe anunciarse ese día que se acatan los fallos de la OMC, el Ciadi, la sentencia de Griesa y se solicita un programa con el FMI” (Clarín, 15/3/2015).

Al respecto, no es difícil imaginar los resultados de ese plan antiinflacionario en el marco de una devaluación del 50 por ciento, con incremento de tarifas y tasas de interés. El experimento similar de Celestino Rodrigo, el 4 de junio de 1975, generó un salto espectacular de las tasas de inflación que, desde ese momento, pasaron a superar el ciento por ciento anual por casi dos décadas.

Abrir las restricciones a la compra de dólares en el marco de semejante estallido inflacionario daría un fuerte impulso adicional para la fuga de capitales. A esa creciente demanda de dólares se sumaría la del pago de la sentencia Griesa, los remanentes en el Ciadi y las requeridas para pagar las importaciones provocadas por la apertura económica que se esconde tras el reclamo de acatar los fallos de la OMC. La consecuente pérdida masiva de reservas internacionales pondría a cualquier gobierno contra las cuerdas, obligándolo a negociar un rescate financiero frente al FMI, condicionado al ajuste del gasto público que forma parte del plan.

La baja del poder de compra del salario, vía aceleración inflacionaria provocada por el aumento de tarifas y del dólar, junto al menor gasto público y la contracción del consumo y la inversión inducido por el impacto de la apertura importadora sobre la producción y el empleo, provocaría una fuerte crisis de la actividad económica. Ese “achicamiento” de la economía nacional iría mermando las importaciones a fuerza del infraconsumo de la población, para terminar induciendo menores compras de insumos y maquinarias importados.

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LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS DEL 24 DE MARZO DE 1976

Plan regresivo

Si bien el golpe se produjo el 24 de marzo de 1976, fue el 2 de abril el día que eligió José Alfredo Martínez de Hoz, el ministro de Economía, para anunciar un plan económico que sin dudas tuvo más víctimas que el terrorismo de Estado. 

En las primeras medidas llevadas a cabo por el ministro de Economía había una dirección clara: congelamiento de salarios, liberación de precios y devaluación del peso nacional en relación con el dólar. 

Se desreguló la inversión extranjera otorgando los mismos derechos al capital nacional respecto del extranjero, se eliminaron subsidios y regulaciones a las exportaciones y aranceles a las importaciones, produciendo una apertura sin medidas complementarias de protección para la industria y el empleo nacional. Eran los años de la famosa propaganda televisiva donde había dos personas sentadas en dos sillas, una nacional y una importada; mientras la nacional se rompía, la importada permanecía intacta. Desde la propia televisión comandada por el Estado se instalaba que los productos extranjeros eran superiores a los nacionales.

El resultado de esta reforma fue un profundo cambio en la conducta de las empresas industriales, que se vieron obligadas a tener una lógica de acción más orientada al corto plazo y a pensar en los aspectos financieros que en la cuestión productiva, afectando las decisiones en materia de inversión e incorporación de tecnología. 

Los resultados generales de este plan fueron muy claros: la participación de los trabajadores en el Ingreso Nacional bajó del 45 por ciento en 1974 al 26 por ciento en 1983, la deuda externa evolucionó de 9738 a 45.038 millones de dólares, la población en hogares pobres aumentó del 3,2 al 28,0 por ciento del total entre 1974 y 1982 y las pequeñas y medianas industrias quebraron en forma masiva, concentrándose la actividad económica en los grandes grupos, como los Macri, Ledesma, Acindar, Techint.

Muchos de los grupos económicos nombrados en el párrafo anterior que fueron claros beneficiarios de la política económica de esos años no fueron actores pasivos, sino que cumplieron diferentes roles de complicidad. 

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Finalmente, un breve repaso en video de lo que nos muestra nuestra historia sobre el resultado de este tipo de medidas económicas propuestas por el macrismo y qué podría pasar si se vuelven a aplicar.

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Una escencial línea histórica. Debate de modelos (video).

 


La espectacular “denuncia” del fiscal Nisman contra Cristina Fernández, para la Justicia resultó ser… papel picado.

Así lo determinaron los jueces federales Servini de Cubría, Lijo, Canicoba Corral, Rafecas, Freiler y Ballestero, ya sea al no habilitar la feria judicial para tratarla, no aceptar su presentación en su juzgado o por los distintos fallos en contra que cosechó la estrambótica denuncia porque no le encontraron pies ni cabeza.

Para no prolongar más un debate ya definido, repasemos algunos ilustrativos párrafos de los magistrados (extraídos de sus sentencias más algún comentario periodístico sobre los mismos) en relación al demasiado famoso -pero escasamente leído- escrito de Nisman:



El contundente fallo de la Sala I de la Cámara de Apelaciones desnuda la inopia fáctica y conceptual del texto que el fiscal Natalio Alberto Nisman presentó a los apurones por motivos que aún permanecen en las sombras, (…)

Cuando se debatió la constitucionalidad del Memorandum, dijo ahora Ballestero, ni el tribunal, ni la DAIA y la AMIA, ni el propio Nisman vieron ni “un atisbo del supuesto delito de encubrimiento que recién ahora se denunció. Ni una sola sospecha, ni un solo interrogante”. Esas cuestiones, ya estaban “presentes desde enero de 2013 en el texto del Pacto” y Nisman no las denunció.

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Las novedades viejas.

El fiscal adujo que en aquel momento carecía de los elementos que obtuvo después: una nota de José Eliaschev publicada en marzo de 2011, cuatro años antes de la denuncia, y las escuchas telefónicas. Ballestero subraya la fecha de la nota con un elocuente signo de admiración. “De novedad, sinceramente, es poco lo que se tiene”. Además, coincide con la “impecable” lectura de Rafecas: al declarar como testigo, luego de reiteradas citaciones y bajo amenaza de ser conducido por la fuerza, Eliaschev no ratificó su nota y bajo juramento dijo algo distinto. No se trataba de un documento oficial sino de un paper interno de la cancillería iraní; estaba escrito en inglés y no en farsi, no reproducía las palabras adjudicadas a Timerman, sino un parecer de los interlocutores persas. Lejos de revelar un desinterés argentino por resolver los atentados, aludía a la impresión iraní de que la Argentina querría “dar una vuelta de página” en las relaciones bilaterales.
En cuanto a las escuchas, Ballestero entiende que Nisman hizo “un pase de ilusionista”: en forma alternativa sitúa los antecedentes del Memorandum en 2006, en 2010 o en 2011 y pretende que también hay otro documento que probaría la intención de levantar las alertas rojas. Pero como no tiene “una sola prueba” asevera que ese documento “se mantuvo en secreto. De este modo, sería su misma ausencia la nota más distinguida de su existencia”, tal como ocurre con los agujeros negros, “cuya presencia sólo se demuestra a partir de la nada más absoluta”. Su “zigzag argumentativo” atenta contra la imputación que procura construir. En cambio “existen sobradas muestras de que los sucesos acaecieron de un modo diametralmente opuesto”, como el intercambio epistolar entre la cancillería argentina y la Secretaría General de Interpol y las aclaraciones de su ex Secretario General, Ronald Noble ante el canciller Héctor Timerman. La Argentina siempre pidió que las alertas rojas no fueran levantadas. Se enfrentan así “inferencias versus declaraciones; suspicacias versus documentos; especulaciones versus acontecimientos”. Según Nisman, la Comisión de la Verdad instalaría una nueva hipótesis que liberaría a los imputados, pero no aporta un solo dato acerca de cuál sería. Ballestero describe incluso la deshonestidad argumental de Nisman, cuya denuncia “va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante, engarzar del modo más conveniente su contenido, sin importar su hora ni su fecha, como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento”.

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El orden de los factores.

Nisman sostuvo que existía “una correlación entre la realidad y las cuestiones que se mencionan” en los intercambios telefónicos. Pero Ballestero afirma que esto sólo demuestra “la reproducción de una fuente a la que cualquier habitante del mundo podía acceder. Como se ve, el orden de los factores sí altera el producto”. El camarista también ridiculiza la credibilidad de los interlocutores que Nisman ordenó grabar (según el juez Rodolfo Canicoba Corral sin su autorización, por lo cual dijo que si no hubiera muerto lo denunciaría penalmente). Se pregunta cómo puede considerar operador válido del supuesto plan a Luis D’Elía, cuando el mismo Nisman tildó de “inverosímil” su declaración testimonial en la causa AMIA, donde brindó una versión “disparatada”. Agrega que hasta sus compañeros lo denigran y desmienten: “Que no se haga el canchero, si el que menos puede entrar a la Casa Rosada es él”, lo descalifica Fernando Esteche. El agente persa Jorge Khalil revela que D’Elía le preguntó qué pasaba con el Memorandum y él le respondió: “Y yo qué sé, flaco, sé tanto como vos”. Ballestero acota: “A confesión de parte”. Su conclusión es que no existen pruebas de un delito, por lo que el Memorándum pudo ser un fracaso diplomático, un error legislativo y una desilusión para quienes creyeron que apuntalaría la investigación del atentado, “pero de allí a ver forjado en él un maquiavélico plan por encubrir a los responsables de las cientos de víctimas de la voladura de la AMIA existe un abismo”. 

Las garantías constitucionales no admiten salir en “excursión de pesca” con la esperanza de que “en algún momento brote alguna mácula que permita sospechar la comisión de un ilícito”. Pollicita y el fiscal de Cámara Germán Moldes sólo argumentan que el cierre de la causa es prematuro, pero no se hacen cargo “de la orfandad probatoria que hoy la caracteriza” e “insisten en mantener abierta y en actividad una persecución penal con el anhelo de que, alguna vez, en algún momento, algo demuestre que el Memorándum estuvo inspirado en una voluntad delictiva. En rigor de verdad, una aspiración semejante, frente a los antecedentes repasados, sólo puede traducirse en un único plazo definitorio: la perpetuidad”.

En su única referencia a las personas que claman justicia, Ballestero sostuvo que “separar la paja del trigo es contribuir a que nada obstaculice la adecuada canalización de los legítimos reclamos de las víctimas” y “un paso para alcanzar la verdad de lo acontecido el 18 de julio de 1994”. 

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Sobre verosímil y verdadero.

Freiler coincide con Rafecas en que al no haberse introducido nunca la supuesta nueva y falaz hipótesis, no hubo principio de ejecución del alegado delito de encubrimiento y se pregunta que llevó a Nisman a presentar su denuncia en enero de este año, ya que ninguno de los elementos de juicio era novedoso. Tampoco Pollicita o Moldes aportan ningún elemento que le otorgue suficiente verosimilitud. También recuerda que según el Código Procesal la denuncia deberá contener “la relación del hecho, con las circunstancias del lugar, tiempo y modo de ejecución” y que la Corte Suprema estableció que “no debe ser general y vaga sino contraída a los hechos denominados y especiales con expresión de las circunstancias que puedan guiar al juez”, cosa que no ocurre aquí. El fiscal une en forma antojadiza elementos de juicio irrelevantes “pero que son encadenados de forma tal que simulen demostrar la hipótesis delictiva sostenida”, de modo de “arribar a una determinada conclusión que constituye, en realidad, el propio punto de partida del denunciante. Se trata de la falacia de la afirmación del consecuente. Así, se construyen afirmaciones dogmáticas sobre la base de premisas que en modo alguno autorizan siquiera a inferir las conclusiones a las que allí se arriba”.


Dijo el juez Rafecas en su fallo:


(…) en el escrito fiscal, en la existencia de “acuerdos secretos” en donde la Argentina haya claudicado en su reclamo; y con escuchas telefónicas que, lejos de complicarlo, lo reivindican, a él y a la cartera que conduce, no queda más que afirmar aquí, al igual que en los dos casos anteriores, que no existe una sola prueba, un solo indicio que conduzca a sostener la hipótesis fiscal, ciertamente agraviante y mortificante, de que Héctor Timerman haya siquiera instigado o preparado el camino tendiente a la configuración de un encubrimiento en el atentado a la AMIA.

Sirva esto como introducción a la cuestión que aquí nos atañe, que es la de verificar si de los elementos reunidos en el expediente, surgen pruebas o indicios comprometedores, al menos, de una ideación, instigación o preparación a un delito de encubrimiento que, como ya vimos, nunca existió. Al respecto, con lo único que se cuenta es con las escuchas telefónicas. De un estudio pormenorizado de las mismas, especialmente las invocadas por el Dr. Nisman en particular en su dictamen, surgen claras varias conclusiones: 

-De los demás aquí denunciados, D’Elia no tiene relación ni contacto demostrado ni con Bogado, ni con Esteche, ni con Yrimia. Sólo con Khalil, con quien conversa en numerosas ocasiones. Tampoco aparece ninguna vinculación con Timerman ni con la Cancillería. Y de su relación con la Presidenta, más allá de algunas jactancias de su parte, de las escuchas tampoco surge que haya mantenido nunca ningún contacto directo con ella, sea personal, o telefónico. Eso es todo. Más allá de su simpatía y reivindicación del régimen iraní, de sus viajes a ese país, de sus contactos personales con los prófugos, y pese a que durante varios años se intervinieron los teléfonos en busca de evidencia comprometedora, no aparece, en el caso de Luis D’Elia, ninguna evidencia que lo involucre siquiera en la ideación, instigación o preparación de un futuro encubrimiento del atentado a la AMIA.

Ahora bien, la magnitud y alarma de algunas de las expresiones de Khalil en sus diálogos debe matizarse al advertir, en no pocas ocasiones, su seguridad acerca de que sus conversaciones están siendo escuchadas por la SIDE. Así entre otras:              El 17 de noviembre de 2012, Khalil le dice a su interlocutor, quien le pregunta cómo está: “Bien, me tenés que llamar vos, evidentemente mi teléfono no anda tío, esta re chupado ya…ya no da más, es un colador”.

Tal vez la más gráfica se dio ese mismo día en otra conversación, en donde Khalil, hablando con Esteche, tan temprano como el 18 de noviembre de 2012, dice:  “…esperá un minuto, esperá un minuto, servicios de inteligencia, Mossad, CIA, todos, déjenme hablar tranquilo con mi amigo Fernando Esteche, soy Yussef Khalil por favor les pido, no me corten el teléfono, porque no me puedo comunicar…”. Luego le dice a Esteche que “ya está les dije que nos dejen trabajar tranquilos”, a lo que su interlocutor le respondió: “No, no nos van a dejar”.

Asimismo, el 12 de febrero de 2013, en un diálogo con D’Elia, volverá a manifestarlo: “No puedo hablar por teléfono, este teléfono de mierda está pinchado y el tuyo está más pinchado que el mío todavía…”.

Con lo cual existe aquí una fuerte relativización de todo lo que pudo haber manifestado este imputado, en punto a una presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que nunca llegó a cometerse.

Ramón Allan Bogado La primera aparición relevante de “Allan” Bogado en las conversaciones telefónicas captadas en el teléfono de Yussuf Khalil data del  22 de noviembre de 2012.

A lo largo de estas conversaciones, este resbaladizo personaje se muestra permanentemente como alguien influyente y con contactos en las más altas esferas del gobierno nacional, incluyendo la mismísima Presidenta de la Nación, que maneja información privilegiada de ese ámbito, que participa en viajes al exterior, y que todo ello lo haría a partir de su pertenencia funcional a la Secretaría de Inteligencia. 

Luego “Allan” le va a agregar a Khalil: “vos no te olvides, escuchame, que yo mi viaje que hice a New York me junté con los primos del otro wing eh?…”, haciendo una brumosa alusión a alguna persona o entidad representativa de la comunidad judía. Khalil habrá quedado impresionado. Con contactos “del otro wing” y viaje a New York, y participando de las negociaciones intergubernamentales personalmente, en Ginebra, SuizaPero una simple consulta por pantalla al Registro Nacional de Migraciones, con el registro del N° de DNI de Bogado, indica que este personaje no registra una sola salida del país en los últimos diez años (siendo la última el 13/11/2002 en el paso de Yacyretá, Misiones, de donde Bogado es oriundo). Este recurso seguramente estaba disponible para la UFI AMIA también. 

Y la última es la del 7 de octubre de 2013. Es donde “Allan” pretende impresionar una vez más a un desprevenido Khalil, mostrándole nuevamente su proximidad al calor del poder, al tener supuesta información de primera mano acerca del estado de la salud de la Presidenta de la Nación, cuando le hace saber que ésta “tiene un coágulo, viste…casi seguro la operan […] le cuesta reírse viste, pero lo demás lo tiene controlado […] ella se da cuenta el sábado cuando empezó a hacer gimnasia […] viste cuando se te duerme la mano […] pensaron que era del corazón y salieron cagando…” (continúa dando supuestos detalles). Y remata: “Ya está internada hace una hora y media”.

Ahora bien, la información acerca del problema de salud de la Sra. Presidenta ya había sido puesta en conocimiento de la opinión pública durante la noche del día anterior, por boca del vocero presidencial, en conferencia de prensa, como se consignara en todos los medios web esa misma jornada (ver por todos, 6/10/13, Clarín web, “Largas horas de incertidumbres, versiones y rumores”, disponible en www.clarin.com/politica/Largas-horas-incertidumbre-versiones-rumores.html).  Y al otro día, el del contacto entre Bogado y Khalil, se emitió en horas del mediodía un parte médico oficial de la Fundación Favaloro con todo detalle, que también fue reproducido por todos los medios de comunicación (cfr. http://www.ambito.com/noticia.asp?id=710272). En definitiva, la “información de privilegio” que tenía Bogado fue una construcción armada sobre profusos y detallados informes previos sobre el tema. 

(…) aquellas supuestas virtudes del “espía” Bogado, a medida que se analiza con mayor detenimiento sus comentarios, anuncios y predicciones, ese aire de persona importante e influyente, que se codea con los más altos referentes del poder, termina completamente desvanecido, transformando al citado personaje en poco más que un truhán, un embaucador que de ningún modo puede siquiera tomarse en serio. En definitiva, tampoco en este caso la actuación de una personas con estas características puede tomarse seriamente como que pudo haber formado parte en la presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que, además, nunca llegó a cometerse. 

A partir de allí, todas las restantes conversaciones van a girar en torno a este asunto y a las internas comunitarias islámicas, es decir, a cuestiones absolutamente ajenas a las graves acusaciones planteadas en la denuncia originaria.             Y eso es todo, con relación al Dr. Yrimia. Todas estas conversaciones, desde la primera hasta la última, son por completo ajenas a los cargos que fueran formulados por el Dr. Nisman, al contrario, Yrimia se presenta, desde su estudio jurídico en pleno centro nada menos… ¡que del Vaticano y el papa Francisco!, con acceso al Arzobispo Poli y dando muchas otras referencias de las cuales parece surgir que el citado abogado sabe de lo que habla. Ni hablar de la afirmación de que Yrimia sería miembro de la Secretaría de Inteligencia, que el propio Khalil descarta (“es de inteligencia del Vaticano, me lo dijo el chabón”) y que Nisman pretendió basar sobre una afirmación del falso espía Bogado, cuando en algún momento dijo, a propósito de Yrimia, “es empleado mío, ese”. No sabemos a qué se refería, pues ahora sabemos, Bogado tampoco pertenece a la S.I. Por todo lo expuesto, en este caso, se trata de otro caso en donde no existe ningún elemento serio que comprometa al Dr. Yrimia en esta denuncia, al contrario, sus intervenciones, de 2012 y 2014, lo muestran como alguien completamente ajeno a una presunta ideación, instigación o preparación (no punible) de un delito de encubrimiento, respecto de un delito que, para colmo, nunca llegó a cometerse. 

V) Posible delito de acción pública              El contenido de las escuchas telefónicas antes que el despliegue de un plan criminal para encubrir y/o entorpecer la investigación del atentado a la AMIA, ponen al descubierto una presunta maniobra ilícita, por parte de Ramón Allan Bogado, que va desde el tráfico de influencias, la simulación de calidad personal hasta la usurpación de autoridad, que si bien ha resultado inerte para proyectarse en los funcionarios públicos a cargo de la conducción gubernamental, ameritan en todo caso que su investigación penal se concentre en el marco de la causa n° 11.503/2014 en trámite por ante la Secretaría n°18 del Juzgado n° 9 del fuero, en cuyo marco la propia Secretaría de Inteligencia ha denunciado a Ramón Allan Héctor por la posible comisión del delito de “tráfico de influencias”, toda vez que, se habría presentado ante funcionarios de la Administración Nacional de Aduana invocando su pertenencia al citado organismo.              

Finalmente, dado todo lo expuesto, es que Resuelvo

– Desestimar la denuncia que diera inicio al presente expediente por inexistencia de delito.

Daniel Rafecas.


Y, finalmente, la Cámara Federal dijo:

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(…) Esos son los extractos más destacados de las pruebas de las que se basa la denuncia. Sin embargo, en ningún pasaje de la presentación se especifica lo realmente importante:

cuál fue en definitiva la hipótesis ficticia ni cuál el aporte concreto que a su armado hicieron las personas citadas en ella. En este punto el recurrente se explaya sobre el análisis dogmático del delito de encubrimiento y abunda en el examen de sus elementos típicos, sobre todo el aspecto intencional del acto, mas no brinda ni un solo dato concreto en el cual pueda verse plasmada esa “ayuda” alcanzada por la citada figura penal que exceda, nuevamente, el texto mismo del pacto. Pues si bien es cierto que, como el mismo fiscal indica, serían las escuchas telefónicas las que aportarían esos elementos adicionales, ya no es el

 a quo ni el suscripto quienes nos vemos impedidos de admitirlas seriamente, sino que ni siquiera el mismo recurrente les concede aptitud probatoria. Nótese que él mismo admite que las conversaciones registradas “… pueden tener … una entidad indiciaria de utilidad para valorar con mayores elementos la hipótesis de la denuncia”. Ergo, hoy estas conversaciones, ya lejos de ser una pretendida evidencia de la comisión de un delito, sólo puede aspirar a la eventual posibilidad de servir como indicio en tanto otros elementos sean incorporados a la causa. Ciertamente es poca la fortaleza que el mismo acusador les ha reservado. Y no es para menos cuando se aprecia que la denuncia va extrapolando distintos pasajes de una conversación para, puntos suspensivos mediante, engarzar del modo más conveniente su contenido, sin importar su hora ni su fecha, como si, al igual que en ciertas novelas populares de hace algunos años, uno pudiera ir armando la crónica escogiendo la escucha que se desea poner a continuación. O bien se combinan comunicaciones telefónicas con otros discursos distanciados por meses, pero que son exhibidos como parte de un mismo y único contexto, de forma tal que todo remita a una misma alusión: se está hablando del encubrimiento. Y qué valor pueden tener comunicaciones telefónicas en las que los interlocutores, como bien señala el a quo, describen formar parte de un ámbito de acceso de restringido, de toma de decisiones, de una “mesa chica”, no proyectando más que el eco de noticias periodísticas o bien una fabulada idea de ser operadores sin poder de convicción.

Pero que, sin embargo, el mismo Nisman reconociera que “Aquel sábado 28 los cancilleres tuvieron dos reuniones, con consultas intermedias a sus mandatarios. No se intercambiaron las notas reversales. El tratado no entró en vigor. No se definió ningún plazo respecto de la ‘Comisión de la Verdad’ ni sobre las audiencias de Teherán. No hubo ningún anuncio conjunto. Ninguna autoridad iraní declaró nada oficialmente”.

La gestión de D’Elía, ¡un verdadero éxito! XV. Quizá esa resulte ser la consecuencia lógica cuando, como sostiene el decisorio venido en revisión, los protagonistas del “sofisticado” plan carecen de las cualidades que se adjudican y, por tanto, de las atribuciones necesarias para lograr lo que anuncian. He ahí la respuesta al por qué ninguna de sus predicciones ni gestiones encontró más repercusión en los hechos que la misma realidad que los precedía en el camino, divulgada al unísono, con todos sus aciertos y todos sus errores, por los medios de comunicación. Así se entiende que el denunciante haya afirmado que “…existe una correlación entre la realidad y las cuestiones que se mencionan en estos intercambios [telefónicos]”, aunque no en el sentido propuesto, esto es, que eso “fortalece la calidad probatoria de este material y le otorga la necesaria contundencia”, sino en que no demuestra otra cosa más que la reproducción de una fuente a la que cualquier planteadas por el fiscal y el juez sobre cómo sucedieron las cosas, quiénes fueron sus verdaderos protagonistas y cuál la relevancia penal de sus conductas.

JORGE L. BALLESTERO

EDUARDO R. FREILER 

EDUARDO G. FARAH


 


En fin, ya es cosa juzgada… ¿o no?

Será justicia… ¿Será?



Fuentes utilizadas para esta nota:
La paja y el trigo

Sentencia completa del juez Rafecas

Sentencia completa de la Cámara Federal

 

WikiNismanLeaks: ¿Fiscal mártir antikirchnerista o corrupto operador de los servicios abandonado a su suerte?

Cada día que pasa trasciende más el verdadero perfil y la trayectoria del fiscal Nisman (blandido por los medios de difusión hegemónicos como el héroe o mártir antikirchnerista y defensor de la justicia universal), y se le ve la hilacha que sugeríamos en las notas de este humilde servidor público (por ejemplo, esta primera nota). A dos meses de su muerte, se ve que realmente se trataba de un fiscal caro, bon vivant, con una vida donde abundaba el dinero, las mujeres y los viajes al exterior costeados por fondos públicos que él mismo administraba a gusto (más parecida a la de un James Bond 007 criollo que a la de un austero fiscal de la república), y que los resultados de sus investigaciones estaban muy por debajo de lo esperado para los cuantiosos recursos y personal destinados a su fiscalía.

Además, como dijimos aquí varias veces, su fiscalía siguió una única línea de investigación, muy sospechada de ser falsa o, al menos, tan “floja de papeles” como su acusación de encubrimiento contra el gobierno, para la casi unanimidad de juristas de prestigio.

Al parecer, si Nisman no presentaba su denuncia tenía mucho más que perder al correr el riesgo de que el desmantelamiento de la exSIDE de Stiuso y compañía dejara en evidencia las carencias de su “investigación” y sus sospechosos manejos de los recursos públicos y las características de su lujosa y osada vida durante la década en la que supuestamente investigaba el atentado contra la AMIA, la misma que le reprochaba su ex esposa en un conocido mensaje de Whatsapp difundido por los medios.

Repasemos lo que se supo en estos días sobre las actividades conocidas y desconocidas del fiscal.



Cajas de seguridad, cuentas en EE.UU. y empleados (¿ñoquis?) de la fiscalía:

(La jueza) Palmaghini consideraba “pertinente determinar sí el fallecido Natalio Alberto Nisman contaba con cajas de seguridad en entidad bancaria alguna”, cosa que el 27 de enero “sugirió a la Fiscalía de Instrucción No. 45”. Tal giro idiomático revela que la jueza carecía de facultades para ordenarlo, y por eso se limitaba a sugerirlo, como una buena vecina y ¡nueve días después de la muerte de Nisman! Para entonces, la madre del fiscal, Sara Garfunkel, ya había vaciado los cofres y las cuentas que compartía con Nisman en dos sucursales del Banco Ciudad (en Corrientes y Uruguay y en Callao y Juncal) y en la empresa privada de cajas de seguridad no bancarias Hausler, con bóvedas en una galería de Florida y Paraguay. Garfunkel fue conducida a esa expedición de rescate por la intrépida custodia de Nisman. Los policías conocían ese depósito hermético, porque antes habían llevado a madre e hijo a firmar el contrato de alquiler. Según la explicación de los directivos de Hausler Alan Packer y Juan Piantoni antes de llegar a su caja, Nisman y su madre debían sortear siete puertas. Cada una se abre una vez que se cerró la anterior, y siempre que el sistema reconozca las huellas digitales y el rostro de la persona autorizada a acceder.
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Declaraciones de la ex-esposa y de una hermana de Nisman indican que el fiscal compartía negocios y una cuenta bancaria en Nueva York con quien dice haberle prestado el arma del último disparo, Diego Lagomarsino, teóricamente dependiente suyo en la fiscalía con una retribución que envidiaba todo el Ministerio Público. Su abogado Máximo Rosconi lo admite pero dice que no lo declaró en el expediente por cuidar la imagen de San Nisman Mártir. Esa preocupación es muy extendida entre quienes conocieron su vida rumbosa, con bulo en Puerto Madero (…) con nutricionista que se cobraba mediante un contrato en la Unidad Fiscal, a la que renunció en cuanto murió su cliente; carísimo personal trainer, cosmiatra, tours de compras electrónicas compartidos con Lagomarsino, con ingreso de la mercadería sin impuestos; paseos por resorts internacionales con chicas preciosas, alguna contratada como secretaria en la Unidad; mesa propia en la sala vip de puteríos a los que, como declaró un gatito gracioso, asistían señores grandes y chicas jóvenes a las que dejaban pasar sin cobrarles. Nisman nunca le hablaba de cosas personales, claro.
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La cuenta en Nueva York y el rol de Lagomarsino.

Uno de los enigmas que se plantean en la hipótesis de homicidio, sustentada por la ex esposa de Alberto Nisman, es cuál habría sido el móvil. Sandra Arroyo Salgado planteó alternativas, desde una relación económica con Diego Lagomarsino hasta la idea de que el informático es parte de un servicio de Inteligencia y mató, o participó del asesinato, en el marco de un plan de esa organización.

Arroyo Salgado sorprendió el lunes pasado cuando se presentó a declarar ante la fiscal Viviana Fein y contó que Nisman y Lagomarsino compartían una cuenta en un banco de Nueva York. La versión provino de la hermana del fiscal, quien quiso acceder a esa cuenta, no tenía la contraseña y en el banco le dijeron que tal vez la contraseña estuviera en poder de Lagomarsino, ya que el informático también figura en la cuenta.

Según aseguran cerca de Lagomarsino, hace más de un año Nisman le pidió que accediera a ser una especie de testaferro en esa cuenta. Nisman le prometió que no lo molestaría mucho, pero que como el fiscal era lo que se denomina una persona políticamente expuesta, lo mejor era que no figurara como titular. Para usar palabras sencillas, Lagomarsino actuó de prestanombre, presionado por el hecho de que ganaba una importantísima suma de dinero mensual sin concurrir a la Fiscalía.

En el último año, las molestias fueron sólo dos, siempre de acuerdo con la versión de los allegados a Lagomarsino. En ambos casos se trató de que el informático autorizara transferencias de unos 2500 dólares de la cuenta para pagar las expensas de una propiedad en Uruguay. Ese nivel de expensas hace pensar en una propiedad de cierta importancia y nadie sabe si está declarada. Por supuesto que también está la versión de que la cuenta en Nueva York servía para mover fondos de algún negocio conjunto de Nisman y Lagomarsino, tal vez referido a la importación informal de elementos informáticos. Como se sabe, Stiuso fue acusado de introducir a la Argentina más de 90 toneladas de material tecnológico, principalmente médico y odontológico, pero también televisores y PlayStation.

En cualquier caso, Arroyo Salgado habló de la cuenta en Nueva York, y si lo hizo es porque considera que alguna vinculación puede tener con lo que ella considera un homicidio.

Por otro lado, al principio de la causa, la ex esposa del fiscal dejó entrever que Lagomarsino pertenece a un servicio de Inteligencia –al que no identifica– y que eso es lo que explica que tiene una estructura de abogados y peritos que lo defienden. También explicaría las características sofisticadas –especula Arroyo Salgado– del asesinato.

Lo que no parece encajar con la idea de un gran servicio de Inteligencia es que el supuesto crimen se cometió con un arma a nombre de Lagomarsino, o sea con una que deja la firma en la escena del crimen y que es propiedad del superagente de ese servicio. 

Para colmo, no es que el supuesto servicio de informaciones haya usado una pistola de profesionales –como desliza la querella–: la Bersa era vieja y con proyectiles viejos. 

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Gastos, cuentas y modelos.

Los familiares de las víctimas del atentado, agrupados en Memoria Activa, venían pidiendo en los últimos años que Alberto Nisman fuera destituido de su cargo. En algunos de sus discursos mencionaron que el fiscal viajaba mucho, trabajaba poco y manejaba un presupuesto desmesurado, sobre todo teniendo en cuenta los pocos avances de la causa. Con el devenir del expediente por la muerte del fiscal, van apareciendo datos más llamativos:

La procuración dio de baja tres contratos inexplicables que Nisman firmaba cada mes. El primero, de Diego Lagomarsino, era por 41 mil pesos mensuales, el contrato más alto de cualquier fiscalía del país. El segundo era para una especie de consultor, Claudio Rabinovitch, que cobraba 32.400 pesos mensuales por un asesoramiento que nadie en la fiscalía supo en qué consistía. Finalmente, hay una mujer a la que se sindica como su nutricionista que cobraba unos 20 mil pesos por mes. Ninguno de los tres contratados concurría en forma normal a la fiscalía, de manera que los propios empleados los consideraban una especie de ñoquis.

Las fotografías de modelos que viajaban con el fiscal al Caribe también llaman la atención. Incluyen a YLP, que igualmente figura como empleada de la fiscalía. Todo exhibe un desmesurado nivel de gastos y una vida nocturna en la que alardeaba “soy el fiscal de la AMIA”. Florencia Cocucci contó que conoció a Nisman en Rosebar, un boliche de moda en Palermo, y luego dio complicadas explicaciones sobre la forma en la que se encontraron en Cancún. Hasta el momento pasaron ocho modelos por la fiscalía, sin que ninguna pueda aportar elementos sobre su muerte, aunque sí explicaron cómo se encontraron casualmente con el fiscal en el Caribe.

La cuenta en Nueva York abre un nuevo flanco desde el vamos, porque no estaba a su nombre, sino que figuraba a nombre de sus familiares y de Diego Lagomarsino. Es decir que tenía una cuenta a nombre de testaferros.

– De la cuenta de Nueva York salieron pagos de expensas de una propiedad en Uruguay que habrá que ver a nombre de quién está.

El vaciamiento de la caja en el Banco Ciudad plantea una serie de preguntas, empezando por la más elemental: ¿qué contenía verdaderamente la caja? Lo segundo tiene que ver con la forma en que fue vaciada por la madre, unos días después de la muerte del fiscal.

El alquiler del departamento en Le Parc también impacta. Se menciona la cifra de 30 mil pesos mensuales, un monto que no se condice con los ingresos de un funcionario judicial de su nivel.

A todo esto se agregan las visitas a la Embajada de Estados Unidos, retratadas en los cables de Wikileaks. Nisman concurrió en numerosas oportunidades, pidió disculpas por no haberles adelantado a los hombres del FBI algunas medidas que iba a tomar en el expediente AMIA, recibió recomendaciones de no apartarse de la pista iraní y llevó para que le corrijan algún escrito. En los primeros días tras su muerte, hubo un intento de endiosar al fiscal, pese a que los cuestionamientos de los familiares eran conocidos desde mucho antes. En los dos meses que lleva la causa por su muerte se hicieron más visibles las irregularidades que lo rodeaban y, según se piensa, es mucho todavía lo que hay por destapar.

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Cómo ahorrar con la investigación de la AMIA

El abogado de Diego Lagomarsino presentó ayer un escrito ante la fiscal Viviana Fein en el

que confirmó lo adelantado por este diario: Alberto Nisman se quedaba con el 50 por ciento del sueldo de Lagomarsino, es decir 20 mil pesos mensuales a valores actualizados. En el texto, Maximiliano Rusconi, abogado de Lagomarsino, reveló que el término reintegro fue el usado por Nisman hace siete años cuando le hizo la exigencia y desde entonces, cada mes, el informático le hacía llegar al fiscal –le reintegraba– la mitad de lo que cobraba. Se trata de dinero correspondiente al presupuesto de la investigación del atentado contra la AMIA.

Las anomalías en los manejos de Nisman abarcan los numerosos viajes al Caribe, acompañado por distintas modelos. No sólo hay datos concretos de que pagó los pasajes en primera clase –el suyo y el de sus acompañantes–, sino que viajó sin pedir vacaciones, es decir que cobraba su sueldo mientras estaba en la playa.

En verdad, fue Arroyo Salgado quien planteó la posibilidad de que la muerte de Nisman haya estado relacionada con un conflicto económico. Habrá que ver cuánto peso tuvo el hecho de que Nisman se quedara con la mitad del sueldo de Lagomarsino; hay que saber también cuánto dinero hay en las cuentas hasta ahora secretas en Nueva York y cómo se movieron esos fondos, para ver si el conflicto económico del que habló Arroyo Salgado existe y si pudo tener que ver con la muerte del fiscal.
Reintegro

En el escrito de ayer, Rusconi detalla que en el momento de la contratación, en 2007, Nisman le fijó como condición a Lagomarsino que “debía reintegrarle ese porcentaje (el 50 por ciento) del valor contrato”. 

Los datos aportados por Lagomarsino ponen una enorme duda sobre los demás contratos existentes en la Unidad AMIA, que era la que manejaba Nisman. En total hay diez contratos, en los cuales hay aspectos llamativos. Una parte de los contratados no iba nunca a la fiscalía. Otra parte, no se sabe en qué trabajaba. Hay finalmente un grupo que tampoco concurría a la sede de la Unidad AMIA pero ahora, precipitadamente, van todos los días. Del total, hay dos contratos que se dieron de baja: el de Lagomarsino y el de Claudio Rabinovitch, que actuaba como asesor. Un contrato que está en proceso de baja, el de la nutricionista, y siete contratos que se están observando con lupa. También las cifras son asombrosas: 41 mil pesos cobraba Lagomarsino (aunque ya se sabe que entregaba a Nisman la mitad), 32.400 Rabinovitch y 28.800 la nutricionista. Los demás contratos rondan los 20 mil pesos promedio.
Cuentas

Sara Garfunkel y Sandra Nisman aseguran que Alberto les dijo que el dinero de Nueva York era para sus hijas, en caso de que a él le pasara algo. Sé que él realizaba inversiones inmobiliarias con unos primos”, detalló Arroyo Salgado cuando habló de la cuenta.

Hasta ahora, en la causa judicial no hay detalles sobre cuánto dinero hay en el Merrill Lynch ni se sabe si es una cuenta declarada. En principio, todo indica que no hay registro en la AFIP y se habla de varios centenares de miles de dólares. 
Caribe

Cuando la modelo Florencia Cocucci fue a declarar, el diálogo resultó sorprendente:

–¿Quién pagó el viaje en primera y los gastos en Cancún? –preguntó la fiscal.

–No sé, todos los arreglos los hizo Alberto –contestó la modelo.

–¿Pero entonces pagó él?

–No sé.

–A ver, ¿pagó usted el pasaje y los gastos en Cancún?

–No, la verdad que no –redondeó Cocucci.

En aquella escapada de noviembre, Nisman viajó a Cancún con Cocucci y con otra chica, una modelo contratada en la fiscalía. Sólo los pasajes costaron cerca de 12 mil dólares.

Sin embargo, lo más impactante es que Nisman no pidió vacaciones para irse a las playas con las dos modelos. Según los registros, durante todos esos días de noviembre estuvo trabajando. Esto significa que durante el tiempo de playa y sol, él cobraba su sueldo habitual y, además, se le iban a liquidar, por separado, las vacaciones, porque en forma oficial nunca se las tomó. Viajaba al Caribe o a Europa pero en los papeles figuraba que estaba trabajando. Por lo que se ve hasta el momento, durante todo 2013 y 2014 realizó varios viajes de placer con distintas modelos. Ninguno figura como período de vacaciones ni hay pedidos de licencia.

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La cuenta en NY

El otro elemento que estará en el escrito que se presentará hoy ante Fein es la cuenta bancaria de Nueva York.

En el texto que se entregará hoy a Fein se consigna que Lagomarsino intervino dos veces en movimientos de esa cuenta. Una, a mediados de 2014 y la otra a principios de enero de 2015. En ambos casos se trató de transferencias de 2500 dólares a Uruguay para pagar los impuestos de un terreno en ese país.

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“Se le dieron muchísimos fondos para que esclarezca el caso AMIA y él la dedicaba para salir

con minas y pagar ñoquis. Entonces se mofó durante todo este tiempo de 85 víctimas y más de 300 heridos que provocó el atentado. Un sinvergüenza de los que pocos se han visto en este país”, señaló el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

“A uno le cuesta creer que este hombre, estando en vacaciones, va a la casa de su amigo, perdón, del turro que le robaba la mitad del sueldo, y le llevaba una pistola para que se cuidara, y no sabía el saldo de la cuenta. Vamos, no nos tomen por idiotas”. “Se le dieron los fondos para que descubriera los responsables del atentado, que no fue un atentado contra los judíos, fue un atentado contra la Argentina -aclaró y prosiguió-. Él se mofó de las 85 víctimas porque usó los dineros para salir con señoritas, están viralizadas las fotos del fiscal Nisman con varias señoritas, y para pagar ñoquis como Lagomarsino al que le sacaba el 50 por ciento.”

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¿Dr. Jeckyl y Mr. Hyde? La palabra de alguien que conoce el paño…:
Coppola sobre Nisman: “El fiscal iba a Rosebar con unos bombones increíbles”.

El ex representante de fútbol contó que se cruzó varias veces con Alberto Nisman en Rosebar, Palermo. Lo veía siempre con “chicas muy altas y muy elegantes”.

El último en hablar fue Guillermo Coppola, ex representante de fútbol, que contó cómo fue el encuentro con Nisman en el boliche Rosebar. 

“Me lo presentaron uno amigos abogados que lo conocían y compartíamos un saludo cordial en un espacio más cómodo. Lo veía esporádicamente en Rosebar. Suelo ir algún jueves, que es el día que va un poquito de gente más grande”, contó Coppola en Argentina Despierta. 

El ex representante de Maradona aseguró que el fiscal responsable de investigar el atentado a la AMIA “iba con unos bombones increíbles. Siempre eran chicas muy altas y muy elegantes. Es un lugar donde se va un poquito mejor vestido. Todas tenían un perfil, muy lindas. Yo cuando me acercaba a saludar me fijaba”.

Y finalizó diciendo que siempre lo veía con chicas.

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Veamos, finalmente, dos completos y rigurosos informes sobre su trabajo de fiscal:



Un fiscal colgado del pincel.

Por Jorge Elbaum

(Sociólogo y ex Director General de la DAIA)
Las muertes y los suicidios relacionados con la política o la justicia siempre  tienen un halo

de conspiración. Lo traumático de la muerte pone el foco en las bambalinas del poder, en los enfrentamientos y en los intereses en disputa. Lo que ya pasará a llamarse “el caso Nissman” remite, históricamente, al cruce entre poder y –probablemente– psicología: un fiscal que cruza la raya de su cometido judicial e ingresa en los territorios farragosos y turbios de los llamados “servicios de inteligencia” tantos nacionales como extranjeros. Una oposición que exhibe obscenamente el cadáver como maniquí de sus limitaciones y una “familia judicial” que ya empieza a trasmutar en “famiglia”.  La muerte del fiscal deja un escozor trágico y sorpresivo. Los retazos deshilachados de lo que se llama la “oposición” se miran con complicidad mezquina y se preguntan, entre murmullos, cómo pueden sacarle el máximo rédito al cadáver todavía tibio.

Sin embargo, en vez de apuntarle a lo obvio se internan en culpas, medias palabras y chapucerías de panel televisivo: Nissman se suicidó porque lo dejaron colgado del pincel. Porque le prometieron “escuchas” que no existían y/o falsas evidencias que terminaron siendo humo. Alguien (o varios sujetos complotados de diversos servicios, locales y extranjeros) lo utilizaron durante los últimos años, generando una dependencia “informativa” que tenía que poner sobre la mesa, frente a los diputados, la tarde que se suicidó. 

Algunos jugadores del tablero internacional fueron cambiando sus prioridades de acuerdo a la conformación de los enemigos de turno: Alberto Nissman terminó siendo cooptado por la CIA y el Mossad durante el conflicto por las plantas nucleares construidas por Teherán, alrededor de los años 2009 y 2010. En una deriva que los familiares de la muertos de la AMIA percibieron como obvia, el fiscal fue aislándose de quienes eran sus defensores más acérrimos  y se asoció con la derecha israelí representada por Beraja, la DAIA y la AMIA y con un nexo permanente con “La Emajada” llamado Alfredo Neuburger, retratado explícitamente en los wikileaks. 

En ese entonces el enemigo a ser “limado” era Ahmanidejad, presidente Persa, que se negaba a orientar la energía nuclear a fines pacíficos.  Una acusación contra los iraníes por la masacre de la AMIA  –y al mismo tiempo la negativa a profundizar la “pista Siria”—hubiesen o no evidencias servía en ese entonces para presionar a Teherán.  Nissman se introdujo en el juego escabroso del ajedrez internacional con una ingenuidad y ambivalencia constitutiva: creyendo ilusamente que escalaba en la jerarquía jurídica de la guerra contra el terrorismo, pero dependiendo de “informes” que siempre le “prometían” y no siempre llegaban a sus manos. Cuando la Presidenta descabezó la SI el escenario internacional ya había cambiado por completo: Irán ya no funge como el enemigo terrorista sino que ha devenido en un aliado de Estados Unidos, en su guerra contra el califato fundamentalista sunnita del ISIS.  El fiscal empieza a quedarse solo, en una tarea  que ya no postula  socios extranjeros. Por su parte, los informantes locales no tienen todo lo que han prometido y suelen habitualmente, frente a ocasiones del estilo, con un gesto adusto, recomendarte el arma más eficaz para que termines con tu vida.

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El Rompecabezas de Nisman.

Cuando lo policial y lo político se mezclan, en la batalla mediática por el verosímil, quizás triunfe la operación mejor orquestada. El caso Nisman genera enormes consecuencias sobre la política y la campaña electoral. La muerte del fiscal saca del clóset a un actor cada vez más influyente desde la vuelta de la democracia: los servicios de inteligencia. Su estrecha relación con sectores de la justicia federal queda al desnudo. De esa trama oscura y de un hombre solo habla esta investigación de Revista Anfibia.

En cada audiencia, frente a los testigos y al lado de los imputados, uno de los querellantes se sentaba junto al fiscal Alberto Nisman. Todas las mañanas, antes de empezar,el fiscal le mostraba orgulloso una carpeta llena de recortes periodísticos con todo lo publicado sobre el juicio: un clipping. Al abogado le impresionaba lo pendiente que estaba ese hombre de la repercusión del proceso.

Cuando le tocaba hablar ante los jueces, Nisman era verborrágico y apresurado.

—Hablá más despacio, Alberto, ni yo que me conozco la causa completa te entiendo —le decía el abogado.

En las primeras audiencias, Nisman se ubicaba junto a los otros fiscales: Eamon Mullen y José Barbaccia. Los tres habían firmado, en la primera instancia, el requerimiento de elevación a juicio en el que se aseguraba que la Bonaerense extorsionó a Carlos Telleldín para que vendiera la camioneta Traffic a los autores del atentado. Se movían en bloque. Cuando se empezaron a hacer evidentes los testimonios falsos, las imputaciones arbitrarias y las pruebas plantadas, Nisman se fue alejando de sus colegas. Lo único visible de la alianza de aquel equipo eran los escritos firmados en conjunto.

El 13 de abril de 2003, los jueces Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo ordenaron que Barbaccia y Mullen fueran apartados de la causa. Dijeron que sabían y ocultaron que Telleldín, acusado como “partícipe necesario”, recibió 400 mil dólares en 1996 para declarar contra policías bonaerenses. Barbaccia no estaba presente. Mullen se levantó en silencio. Nisman permaneció sentado.

Quienes defienden la figura de Nisman, recuerdan que el día que Telleldín firmó la declaración falsa el fiscal aún no se había sumado al equipo que investigaba el atentado a la AMIA. Quienes lo cuestionan, aceptan que eso es real pero recuerdan que el fiscal comenzó a trabajar junto a Mullen y Barbaccia en junio de 1997: o sea, que acompañó sus presentaciones y actuaciones hasta que se precipitó el final.

Nisman ingresó a Comodoro Py signado por esa escena histórica en la que sus pares pasaron al cadalso jurídico. Unos y otros se preguntan por qué Nisman no quedó marcado por el encubrimiento, por qué no apeló la acusación a Mullen y Barbaccia si sostuvo lo mismo que ellos hasta lo último.

En el ámbito judicial, por ese hecho y por su estrecha relación con los servicios de inteligencia, a pesar de su dedicación permanente a la causa AMIA, Nisman era visto con reservas por la mayoría de sus colegas.

***

La mayoría de las 24 fuentes judiciales consultadas por el equipo de Anfibia dan por real y por conocida la relación estrecha entre el fiscal y la Secretaría de Inteligencia. Ese fue el pacto desde el inicio, cuando en 2004 el entonces presidente Néstor Kirchner impulsó la investigación poniendo a la Secretaría de Inteligencia al servicio de la flamante UFI AMIA, a través del espía que luego se convertiría en enemigo del kirchnerismo, Antonio “Jaime” Stiuso. Siempre en estricto off the record, las fuentes admiten que el caso Nisman deja al descubierto una  zona de convivencia admitida, normalizada e histórica: la de los servicios de inteligencia con la justicia federal. Once personas que trabajan en altos puestos de la justicia federal, cuatro que trabajaron en la fiscalía con Nisman, tres querellantes, seis ex funcionarios importantes de Justicia o Seguridad lo admiten y describen. En este punto crucial, veinte de ellos –casi todos—están de acuerdo: esa relación es carnal. Los únicos que no lo confirman, tampoco lo niegan: prefieren –aclaran ante las preguntas– no hablar del tema.

Un ex compañero de Nisman y dos jueces federales se animan a decir (protegiéndose siempre en el off the record) que Nisman era “un agente” de inteligencia. Cuando se los interroga para que definan con precisión a qué supuesto servicio reportaba, dos de ellos aseguran que a la central norteamericana, la CIA. Mientras que la tercera fuente lo considera un agente del Mossad, el servicio secreto israelí.

Es difícil evaluar las afirmaciones de estas fuentes calificadas. En las entrevistas sobre servicios de inteligencia, cuando se intenta profundizar este tipo de hipótesis el límite es la palabra clave: secreto.

—Si te sale bien, sos procurador o presidente del Congreso Judío Mundial. Si te sale mal, te mandan un arma. Alberto no era solamente un fiscal —dice un ex funcionario de Seguridad vinculado a Nisman por el caso AMIA.

Es fácil de comprobar que, varias veces, el nombre de Nisman sonó como candidato para la Procuración General.

Un fiscal federal y un juez federal escucharon a Nisman hablar sobre las lujosas camionetas negras que lo esperaban cada vez que pisaba Estados Unidos. Consultado al respecto, el fiscal dice:

Siempre me lo hice de la CIA: alguna vez compartimos un curso patrocinado por ese servicio secreto. Estaban Nisman y (María Romilda) Servini de Cubría.

Y luego reflexiona sobre el lugar donde fue enterrado Nisman, en el cementerio judío de La Tablada.

—Lo pusieron frente al monumento a los muertos al servicio de Israel. Y él no era un religioso convencido y practicante.

Fuentes ligadas al cementerio confirmaron este dato: la tumba de Nisman está muy próxima al “Monumento de recordación a los caídos por la defensa del Estado de Israel”: mucho más cerca que la manzana donde están enterradas algunas de las víctimas de la AMIA.

—Si dividís al mundo entre la gente de reflexión y la gente de acción, Nisman era de los segundos. Le gustaba más la actividad secreta que ser fiscal.

El ex Director Ejecutivo de la DAIA, Jorge Elbaum, afirma que Nisman se suicidó y, sin el pudor de otros, acusa al fiscal muerto de haber armado la investigación según las necesidades de la CIA y el Mossad.

—A su camioneta se la alquilaba una empresa manejada por la CIA.

En este dato coinciden en “off”también un fiscal federal y un juez. Elbaum dice que a partir de 2009, quiso“operarlo”a él y a Sergio Burstein: Irán tenía que ser culpable.

—Lo usaron hasta el último minuto, le prometieron una gran recompensa, y de pronto Nisman se encontró sin nada.

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Cuando lo policial y lo político se mezclan, los casos se convierten en una cuestión de fe: la realidad llega al extremo de lo subjetivo; en el barro mediático, quizá triunfe la operación mejor orquestada. Es la batalla por el verosímil. En el caso Nisman, la trama jurídica se enreda con traiciones íntimas y lealtades corporativas. El rompecabezas de la muerte del fiscal reúne al terrorismo internacional y a la omnipresencia de la CIA, al gobierno, a la oposición culpando del crimen a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner; a las lecturas sobre el trabajo de Nisman, su obsesión y su vanidad personal. Los conflictos históricos se vuelven estridentes: la autonomía de algunos sectores de la Secretaría de Inteligencia (SI); las relaciones entre la justicia y los servicios. Mientras la evidencia lo permita, se exaltará o disimulará la importancia de cada pieza. Más allá de que la fiscal Viviana Fein descubra qué pasó el domingo 18 de enero dentro del baño del departamento de Le Parc, la “zona opaca”transitada por juristas e Inteligencia está quedando expuesta.

Los vínculos entre un funcionario judicial y los servicios secretos no se generan de un día para otro. Se basan en la construcción de una relación personal que incluye sociales amenas y hasta escenas de tiempo libre. La amistad suele teñir la relación profesional.

Un fiscal federal dice que un ofrecimiento para formar parte de una operación surge de una conversación cualquiera, quizá tomando un trago con el amigo espía. El otro deja caer la propuesta.

— Si no lo frenás en el acto, les estás mandando un mensaje ambiguo y las propuestas van a seguir llegando. A mí me dijeron: “Si nosotros te hiciéramos saber una información que te llevaría a investigar a la presidenta, ¿vos qué harías?”. Yo respondí que no me interesaba. “No me voy a hacer socio tuyo para desequilibrar a un Gobierno democrático”.

***

A los 24 años, Nisman se peinaba con raya al costado y tenía un bigotito a lo Clarke Gable, que le daba un aire policial. Hijo de Sara Garfunkel, propietaria de una farmacia, y del empresario textil Isaac Nisman, su situación económica lo ubicaba uno o dos escalones por encima del resto de los abogados de su edad que trabajaban en el juzgado provincial Nº 7 de Morón, a cargo del juez Alfredo Ruiz Paz. El secretario era Santiago Bianco Bermúdez, el mismo que ahora es el abogado de Antonio Stiuso.

Entre el calor asfixiante de esa construcción con algunos techos de chapa y su rol subalterno en el escalafón judicial, Nisman estaba eximido de la formalidad de usar traje. A pesar de que viajaba apretujado en el tren que iba de Once hasta Morón calzaba saco y corbata casi todos los días. Era flaco y le gustaba jugar al tenis. No era un judío religioso practicante, pero su apellido lo volvía una notoria excepción en un mundo católico.

Sus colegas de aquellos tiempos, los que lo estiman y los que no, coinciden en que ya entonces era vanidoso y audaz. “Mirá, es una vip del Cielo”, le mostró a un ex compañero. “¿De dónde la sacaste, Ruso?”, quiso saber el otro, también interesado en entrar a la zona exclusiva de la disco. “Me la conseguí chapeando con la ayuda de un policía amigo”, se jactó.

Un ex compañero que compartía los viajes en tren desde Morón lo describe impiadoso.

—Siempre, desde el comienzo, fue competitivo.

Pronto, de ese juzgado provincial Nisman saltó al juzgado federal de Morón.

—Ahí, dejó de saludarnos.

***

Desde hacía diez años, a diferencia de los demás fiscales federales, que manejan cientos de causas, el único trabajo de Nisman era investigar el atentado contra la AMIA, ocurrido en 1994.

El viernes 16 de enero al mediodía, menos de 48 horas antes de su muerte, llegó al local ubicado a cuatro cuadras de su departamento, en las Torres Le Parc, y pidió su menú habitual. Si bien solía pasar desapercibido dentro del restaurante, ese viernes ya se había convertido en una especie de celebridad de la política, luego de su denuncia por encubrimiento del atentado contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A dos metros de su box, un hombre le comentó con cierto orgullo a la camarera: “Ese es el fiscal Nisman, el que denunció a Cristina”.

El domingo de su muerte, los responsables de custodiarlo eran los suboficiales Armando Niz y Luis Miño. El día anterior, Niz le había pedido franco porque tenía pautada una operación de riñón para el martes siguiente, pero Nisman, quizá por miedo, se lo negó.

Niz y Miño llegaron a Le Parc a las 11 de la mañana, tal como habían acordado con el fiscal. Desde entonces según el relato que hicieron ante la fiscal Viviana Fein los policías esperaron, tocaron el timbre, llamaron a la secretaria de Nisman y finalmente a la madre, Sara Garfunkel. Entraron al departamento pasadas las 22.30, con la ayuda de un cerrajero. Niz fue el primero en encontrar su cuerpo: Nisman todavía tenía el arma de Lagomarsino en la mano derecha. Una semana después su muerte, el jefe de la Federal, Román Di Santo, pasó a disponibilidad a Miño y Niz: resulta inexplicable que tardaran casi doce horas en ocuparse de verificar si el hombre al que custodiaban diez policías estaba en peligro. Y mucho más, que nunca avisaran a ningún superior de lo que estaba pasando.



La UFI-AMIA es una especie de fiscalía VIP: para 2015 el presupuesto era superior a 31 millones de pesos. Empleaba a 45 personas, de las cuales diez eran contratadas y no pertenecían a la planta permanente. Monotributistas con sueldos más altos que la media de la Procuración General, manejaban su día a día con total flexibilidad. El propio Nisman cobraba 100 mil pesos en mano, casi 40 mil más que el promedio de sus pares.

Sin la obligación de presentarse en la fiscalía, los contratados le reportaban directamente a Nisman. De ese grupo de diez, el más célebre a la fecha se llama Diego Lagomarsino, tiene 35 años, es técnico informático y trabaja desde 2007 para Nisman. 

Lagomarsino facturaba 41.280 pesos por mes y fue quien, el sábado 17 a las 20.30 le prestó a Nisman la pistola Bersa .22. En el ranking de ingresos le sigue Claudio Rabinovitch, con 32.400 pesos. Abogado y periodista, su tarea era armar resúmenes de prensa y asesorar en comunicación. A Nisman no le alcanzaba con el trato personal que él mismo lograba tener con un grupo de periodistas especializados en el tema AMIA, ni tampoco con una consultora externa. Porque para mejorar el perfil mediático que siempre quiso darle a su trabajo, en 2009 también había contratado los servicios de una agencia de prensa y comunicación rutilante en el mercado. Su propietaria es una relacionista pública eficiente y célebre por organizar cocktails en los que se mezclan el mundo del arte y la cultura con el de la política y la economía. Entre sus cuentas además de la de Unidad Especial AMIA se destacan Papel Prensa, Grupo Clarín, diario La Nación, Revista 23 y marcas como Cartier, Baume Mercier y Estée Lauder Companies.

Tanto a Lagomarsino como a Rabinovitch la Procuración de Gils Carbó les rescindió los contratos el lunes 9 de febrero.

Las otras personas son ocho mujeres. Todavía no está claro qué rol cumplían para la UFI-AMIA. Ninguna de ellas supera los 35 años: Marina Pettis (licenciada en nutrición, cobra 28.780 pesos),  Felicitas Mas Feijoo (20.525 pesos), María Victoria Buigo (17.700 pesos), Magalí Dietrich (16.225 pesos). La fiscalía gastaba en este tipo de sueldos 2.541.660 pesos al año.



Varios fiscales federales aseguran que todo depende de la ambición del influenciado: algunos se contentan con viajes a congresos, otros con dinero en efectivo. También, claro, hay quienes están por fuera de los arreglos y viven con su sueldo y su auto oficial con chofer. No se involucran. Tres fuentes dicen que “hay muchos ‘servicios’ que no trabajan de servicios’. Trabajan como legisladores, fiscales, funcionarios  o periodistas”. La estrategia de la red incluye actores que “son parte de los servicios sin saberlo”. Operan en un eslabón específico de un plan general.  Llevan sobres, hablan con gente para influenciarlos pero ignoran el objetivo último. “Prestan armas con inocencia”, dice un funcionario judicial que conoció a Nisman. Es probable que a un juez federal, que lleva muchas causas, sólo se le pida que influya en un par, asume. Con el resto, tendrá libertad absoluta. Nisman estaba solo y dependía de las investigaciones de Antonio Stiuso. A eso se limitaba su libertad, concluye.



Un legislador experto en el tema dice que durante el menemismo la SIDE era corrupta pero la conducción política era clara con Carlos Vladimiro Corach y Hugo Anzorreguy. El kirchnerismo no intervino políticamente en su dirigencia; dejó a la gente de la gestión anterior, sin un líder claro. La relación entre servicios y poder judicial se había vuelto intensa en los años 90 y creó una serie de hábitos. Se aumentaron los fondos reservados: se desviaban para pagar sobresueldos a jueces y funcionarios.

***

—Nisman también era un tipo nervioso.

El abogado de ojos y barba negrísimos dice tener manchas en la pierna, de psoriasis, parecidas a las que tenía Nisman en la cabeza y por las que debía aplicarse cremas. Cuando empezó a trabajar con el caso AMIA, el abogado andaba afeitado y de traje y estaba al tanto de cada detalle de la causa. Hoy, más relajado, de chomba y zapatillas de cuero repite lo que se escucha en Comodoro Py: “Yo lo veía todo el tiempo con Stiuso”,  quien había convencido a todos de que “iba a investigar de verdad”. Y este hombre, ahora lejos de Comodoro Py y de la unidad AMIA, no acordaba con el fiscal Nisman: estaba –y continúa estando—convencido de que los pasos que la SI lo hacía dar en su investigación eran un “escenario armado por la SIDE, dirigido por la CIA y el Mossad. Nisman era su ejecutor”.



El vínculo local con el Mossad y la CIA en el caso AMIA es, desde luego, previo al trabajo de Nisman en la fiscalía y a veces excede las reglas permitidas de la cooperación. El abogado y los querellantes recuerdan que se dio autorización al secretario de una fiscalía israelí para viajar a entrevistar a Telledín en la cárcel. Todo se hizo sin dejar registro de las conversaciones como indica la ley, sin presencia de un fiscal o un juez, como consta en el fallo del Tribunal.

Aparentemente, el hombre no trabajaba para ninguna fiscalía israelí.

—Era del Mossad.

***

Nisman vivía paranoico. Denunciaba cada amenaza que recibía, por inverosímil que sonara. A raíz de ese estrés, había cambiado las sesiones de psicoanálisis por una terapia más pragmática: El Arte de Vivir. Su maestra de respiración era la coordinadora en Latinoamérica, Beatriz Goyoaga.

La primera denuncia de Nisman por supuestas amenazas fue a mediados de 2010 contra el juez federal Claudio Bonadío, el ex ministro del Interior, Carlos Corach, su hijo Maximiliano y el ex comisario Alberto “Fino” Palacios. Por mail, recibió un documento que enumeraba supuestas reuniones de los Corach, Palacios y Bonadío para apartarlo de la causa AMIA. El 12 de julio de 2010 se presentó ante una fiscalía y los señaló a los cuatro.

“Nunca me citaron, no escuché ni sabía nada”, asegura sorprendido Corach junior, hoy presidente de la junta comunal de Palermo por el macrismo. Activo tuitero y dirigente del staff de Horacio Rodríguez Larreta, jura que desconoce la trama que lo vincula con las amenazas.

Luego, Nisman explicó en la fiscalía 10, de Diego Iglesias, que “integrantes de la agrupación Quebracho verían con agrado llevar a cabo dichas intimidaciones”. Por su historial violento y su simpatía con Irán, para Nisman el grupo era la representación del miedo.  

La causa de 2010 quedó en la nada. “Se intervinieron los teléfonos de un dirigente de Quebracho y de su familia, pero no surgió absolutamente nada”, dicen en la fiscalía. Hasta el momento de su muerte, Nisman estuvo pendiente de esa investigación, convencido de que pretendían atacarlo.



En general, excepto cuando trabajaba junto al fiscal Martínez Burgos, recibía a los familiares de las víctimas del atentado a la AMIA solo; el escritorio impecable, sin un papel, los biblioratos en fila.

—¡Decime dónde están los avances! ¿Te das cuenta de que no estás haciendo nada?—le dice una mujer de pelo ya blanco. A su lado el abogado querellante, Sergio Burstein y dos familiares más asienten en silencio.

Nisman se levanta de su sillón con seguridad. Los gritos y los modales de la mujer no lo alteran.

—Claro que hay avances—responde y abre la puerta para gritar—. ¡Martín, traé la carpeta que te di ayer por favor!

Cada vez que sucede  algo así, Nisman no se pone nervioso ni se achica. Llama a sus colaboradores para que muestren información extra, argumenta una y otra vez y les da a los familiares esperanzas de nuevas pistas. Quienes participaban de aquellas reuniones coinciden: “No lo hacía de mala fe”.

***

La maquilladora de TN lo sacó de su limbo mental de fojas, escuchas, fechas y detalles sobre la denuncia contra el gobierno. Con Nisman ya sentado en el estudio, tuvo que apurarse: “Como no tuve la intimidad de la sala, sólo le puse un poco de polvo porque tenía la cara demasiado brillante”. Eso recuerda de su última entrevista televisada. “Me agradeció y me fui, nada raro. Sólo lo vi un poco ansioso cuando la cámara lo enfocaba mientras entrevistaban a los demás invitados”, relata la maquilladora, que hasta esa noche no lo conocía.

Después del largo reportaje de Edgardo Alfano en TN, Nisman caminó hacia el panel de control para chequear en los monitores cómo había salido. No le importaba lo que había dicho, porque de eso estaba absolutamente convencido: el fiscal fue a controlar cómo salía su imagen en HD.

Esa tarde, en una sesión de fotos para La Nación había mostrado la misma inquietud. Primero en el lobby y después en el jardín interno del complejo de tres torres, le pidió al fotógrafo: “A ver, ¿salgo con ojeras o con cara de cansado? Estoy enloquecido de trabajo y encima esta noche salgo en TN. Te pido por favor: cuidame”.

Nota completa

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Como era de preverse, el ídolo (¿mártir?) del “republicanismo” judicial antikirchnerista, promocionado por los medios hegemónicos y los políticos opositores, era en realidad un ídolo con pies de barro…

Caso Nisman/AMIA, último capítulo: La “falacia del francotirador”.

Como siempre, el tiempo, impiadoso revelador de verdades, parece que puso las cosas en su lugar. La famosa y ampliamente difundida denuncia del fiscal Nisman contra el gobierno nacional sobre el presunto encubrimiento de los culpables del mayor atentado terrorista en tierra argentina, resultó ser un bluff, un papelón, un mamarracho o, peor aún, una falacia, hecha a medida para la oposición político-mediática de los grupos de poder enemigos del gobierno nacional.

Como venimos sosteniendo desde aquí en varias notas, queda claro la falta de sustento no sólo de la denuncia misma sino también de la única hipótesis sostenida por la fiscalía de Nisman en relación a los autores del atentado contra la AMIA. (ver las notas aquí, aquí, aquí, aquí y aquí).

El reciente fallo del juez Rafecas pone en su lugar al mamotreto inconsistente y contradictorio en sí mismo de Nisman, lo que ya podemos catalogar como una verdadera falacia, tomando la definición de la Real Academa Española:

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Falacia.

(Del lat. fallacĭa).

1. f. Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.

2. f. Hábito de emplear falsedades en daño ajeno.

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Más aún, podemos afirmar que se trata de una falacia del tipo falacia del francotirador (una falacia lógica donde la información que no tiene relación alguna es interpretada, manipulada o maquillada hasta que ésta parezca tener un sentido) y que los medios hegemónicos y los políticos opositores se encargaron durante un mes de convertirla en un argumento ad nauseam (una falacia en la que se argumenta a favor de un enunciado mediante su prolongada reiteración, por una o varias personas).



Como veremos más abajo, el fiscal Nisman no sólo mintió en su rimbombante denuncia (y en su raid por los medios de difusión masiva) sino que lo hizo conscientemente, con un propósito desestabilizante y en una fecha determinada y no por casualidad (de ahí su regreso imprevisto), de acuerdo a los sucesos nacionales e internacionales del momento.

Por supuesto, su accionar no era a título personal sino que contaba con el apoyo tanto de algunos personajes de los servicios de inteligencia nacionales e internacionales, de los medios hegemónicos y de algunos políticos opositores. Y, como dijimos desde un princípio, “al parecer, todo este trayecto de su carrera lo llevó a él mismo a un callejón sin salida, recorriendo la vidriera de los medios del Grupo Clarín hasta terminar solo, con su rutilante denuncia (¿libreto, relato, burda fábula?) desestimada por la justicia, desmentida por los hechos , por el Departamento de Estado norteamericano, por la Interpol, enfrentado al abandono de los familiares de las víctimas del atentado y la reticencia de las entidades judías. Su dramático final lo encontró encerrado en el baño de la costosa fortaleza ultrasegura de Puerto Madero donde vivía, pegándose un tiro (¿voluntario?) a horas de su promocionado rutilante show parlamentario-mediático que posiblemente marcaría el fin de su carrera, su buen pasar económico y su prestigio. Y, muy posiblemente, lo llevaría al banquillo de los acusados como partícipe del encubrimiento en el próximo juicio oral, pactado para” mediados de este año.

Para fundamentar estas afirmaciones, repasemos brevemente (a través de los medios) lo que denuestra el fallo del juez Rafecas sobre la presentación de los fiscales Nisman y Pollicita en relación con el presunto encubrimiento del gobierno nacional de la culpabilidad de los supuestos agentes iraníes que cometieron el atentado.



“Las hipótesis de delito no se sostienen”.

Tras analizar la documentación y las escuchas telefónicas de la denuncia, Rafecas determinó que no se preparó ni se concretó un plan para encubrir a Irán por el atentado a la AMIA. “No hay un solo elemento de prueba que apunte a la actual jefa de Estado”, señaló.

El magistrado desmenuzó la documentación y las escuchas telefónicas de la denuncia, impulsada luego por el fiscal Gerardo Pollicita, señalando que nunca la Argentina redujo la presión sobre Irán para que declararan los sospechosos y que todas las gestiones fueron para que se mantuvieran las órdenes de captura.

(…) una clave de la acusación es el memorándum y la Comisión de la Verdad creada por éste. Sin embargo, el juez señala que el acuerdo nunca entró en vigencia, la comisión nunca existió ni tomó medidas, por lo cual no “proyectó efecto jurídico alguno”. El juez se pregunta: “¿Cómo puede un instrumento jurídico que nunca cobró vida constituir un favorecimiento real, una ayuda material concreta prestada –en este caso– a prófugos de la Justicia argentina?” Lo que el magistrado quiso explicar es que para ayudar a los sospechosos iraníes no sólo hacía falta que el memorándum entrara en vigencia, sino que además se conformara la Comisión de la Verdad: nada de eso ocurrió.

“La barrera que separa las meras ideas y/o actos preparatorios del delito en sí mismo –sostuvo Rafecas– es un principio que distingue a un sistema democrático de uno autoritario: en dictaduras, estas barreras son arrasadas, y el poder punitivo cae con todo su peso no sólo sobre delitos, sino también sobre posibles vías de preparación e incluso ante la mera ideación o propuesta de un camino delictivo.

 Además, el juez afirma que el memorándum pasó por las manos de numerosos funcionarios de la Justicia Federal, que estudiaron y participaron de los amparos por inconstitucionalidad: el juez Canicoba Corral, el fiscal de Cámara, la propia Cámara Federal “ninguno le asignó una mínima connotación penal, sin perjuicio de que muchos de ellos tuvieron fuertes críticas y reparos a la estrategia diseñada en el marco del citado acuerdo”.

La segunda base de la acusación de Nisman fue que la Presidenta y el canciller pretendieron levantar las capturas con alertas rojos emitidos contra los sospechosos iraníes. Rafecas enumeró una catarata de pruebas que indican lo contrario, empezando por la documentación enviada a Interpol exigiendo que los alertas no fueran levantados y siguiendo por las desmentidas del ex secretario general de Interpol Ronald Noble, entre ellas la publicada en forma exclusiva por Página/12.

El texto de Rafecas destaca que en la denuncia original de Nisman éste menciona en 15 oportunidades que los alertas rojos no se levantaron porque Interpol se mantuvo firme, pese a las supuestas gestiones del canciller por conseguir la anulación. “Estas afirmaciones de Nisman no se respaldaron con ninguna prueba. Ni una sola”, señaló el juez. En cambio, demuestra con documentación que ocurrió todo lo contrario de lo señalado por Nisman-Pollicita: que la Argentina, a través de Timerman, insistió siempre en que los alertas rojos no podían ni debían levantarse.
Rafecas dice:

– Cuando se notificó a Interpol de la firma del memorándum, el 15 de febrero de 2013, la Cancillería adjuntó una carta de Timerman en la que dos veces sostiene que los alertas rojos no se podían levantar y que esa facultad sólo la tenía el juez argentino.

– El juez cita al ex secretario general de Interpol Ronald Noble señalando que Timerman le pidió por escrito que la organización internacional de policía ratificara que no se levantaban los alertas rojos.

– Que Interpol contestó por escrito, en marzo de 2013, un mes y medio después de firmado el memorándum, que los alertas no se levantarían sin orden del juez.

– Que el reglamento de Interpol es claro: los alertas sólo pueden ser levantados por pedido de Interpol Argentina fundamentado en resolución de un magistrado.

– Rafecas transcribió en castellano y en inglés la declaración de Ronald Noble ratificando que Timerman fue dos veces a la central de Interpol a reafirmar que el gobierno argentino estaba comprometido “en un ciento por ciento” con los alertas rojos.

– En el fallo de ayer transcribió también la entrevista exclusiva de Página/12 a Noble, publicada el 18 de enero, en que el funcionario norteamericano, ex jefe de los Servicios de Inteligencia de Estados Unidos, sostiene que “lo afirmado por Nisman es falso”.

– Idéntico contenido tiene otra entrevista a Noble publicada por The Wall Street Journal.

– Rafecas señala que para Interpol el memorándum fue un paso adelante y que Noble se había ofrecido como mediador. Por eso, era obligatorio informar a Interpol del acuerdo, pero que eso no permitía ninguna alteración de los alertas rojos.

En cualquier caso, Rafecas redondeó señalando que no existe ningún sustento para afirmar que la Argentina intentó aliviar la situación de los iraníes y que, por el contrario, insistió una y otra vez en que se mantuvieran las capturas.

(Con relación al artículo periodístico de Eliaschev) Rafecas indica que en el interrogatorio que le hizo Nisman a Eliaschev, el periodista no pudo dar información concreta que permitiera al menos corroborar la veracidad o la existencia del documento, su origen, si era copia o quién y con qué exactitud lo había traducido del farsi.

Con la refutación de los dos elementos centrales de la denuncia, el juez dio por probada la inexistencia de delito. “Ha quedado claro que ninguna de las dos hipótesis de delito sostenidas por el fiscal Pollicita se sostiene mínimamente”, señaló. Aun así, Rafecas decidió avanzar sobre otros aspectos contenidos en la denuncia y que no tienen que ver con hechos que pesen en la evaluación delictiva. Por ejemplo, analiza las famosas escuchas telefónicas utilizadas por Nisman en su denuncia. Aunque toma las escuchas referidas a cada uno de los imputados por Nisman, lo sustancial tiene que ver con los tres protagonistas centrales de la denuncia: la Presidenta, el canciller y el diputado Larroque.

La otra escucha en la que se menciona a CFK tiene que ver con Luis D’Elía. Este afirma que habló con Julio De Vido sobre el intercambio de cereales y carne por petróleo. “Esto viene del más alto nivel, la reunión la pidió la jefa”, le dice D’Elía a Jorge Khalil, representante de la comunidad chiíta. Como ya se sabe, aquel intercambio nunca se materializó y es público que Argentina ni siquiera tenía chances de comprarle crudo a Irán, dado que no se puede refinar ese crudo en el país.

“No hay un solo elemento de prueba, siquiera indiciario, que apunte a la actual jefa de Estado respecto –aunque sea– a una instigación o preparación (no punible) del gravísimo delito de encubrimiento por el cual fuera no sólo denunciada sino también su declaración indagatoria requerida, delito que, además, y como ya expuse previamente, no existió, en ninguna de las dos hipótesis planteadas por el Dr. Pollicita en su requerimiento de instrucción”, concluyó el juez. Respecto del canciller Timerman, la cuestión es aún más categórica: “A lo largo de las miles de líneas de conversaciones escrutadas durante años, no surge una sola mención, una sola referencia, una sola gestión, una sola participación, ni del canciller argentino ni de absolutamente nadie de la cartera que conduce”.

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Escuchas poco serias.

El análisis del juez Daniel Rafecas respecto de las escuchas telefónicas recolectadas por la ex SIDE y usadas por el fiscal Alberto Nisman muestra la falta de seriedad de buena parte de los personajes a los que Nisman mencionó como “diplomacia paralela”.

En el grupo, Nisman incluye, por ejemplo, al falso espía Allan Bogado. La Secretaría de Inteligencia (SI) lo había ya denunciado el año pasado por usurpación de identidad, pero lo asombroso es que Nisman, además de dar por cierto que era un agente, usó en su denuncia frases donde Bogado afirmaba cosas falsas, que resultaba fácil chequear.

Rafecas cuenta respecto de Bogado que se presentaba ante Jorge Khalil, el supuesto representante de Teherán, como un hombre del Ejecutivo con poder de negociación.

O sea que el tal Bogado le decía a Khalil que estuvo en las negociaciones en Ginebra y luego con la comunidad judía en Nueva York.

Rafecas no entiende cómo se pudo tomar seriamente semejante escucha: “Una simple consulta por pantalla al Registro Nacional de Migraciones, con el registro del número de DNI de Bogado, indica que este personaje no registra una sola salida del país en los últimos diez años (siendo la última el 13/11/2002 en el paso de Yacyretá, Misiones, de donde Bogado es oriundo). Este recurso seguramente estaba disponible para la UFI-AMIA también”. En otras palabras, Nisman podría haber dejado en claro la falsedad de Bogado, pero no quiso hacerlo.

La convalidación de algunas de las escuchas es directamente desopilante. Por ejemplo, Khalil sostiene que el ex juez Yrimia –otro integrante de la supuesta diplomacia paralela– “es de Inteligencia del Vaticano” y arreglaría acercamientos con el papa Francisco.

Rafecas detalla que Allan Bogado se vende a sí mismo como un hombre del riñón de la SI y le cuenta a Khalil detalles de la salud de la Presidenta, pero resulta que esos mismos detalles habían sido publicados la noche anterior en varios medios. O cuenta como información confidencial y propia la concreción de un cambio en la SI que, como lo demuestra el juez, había salido unos días antes en la revista Noticias. Para colmo, la información era equivocada.

El magistrado señala que las escuchas son diálogos entre privados, sin representación institucional ni constitucional, que no involucran a nadie y menos todavía en una denuncia en la que no existe delito alguno.

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Los escritos que Alberto nisman había preparado para presentar en la ONU.

En esos documentos, elaborados en diciembre de 2014, el fiscal afirmaba lo contrario a lo denunciado un mes después. Realizaba consideraciones positivas de la política del Gobierno y decía que el Memorándum era entendible debido a la negativa iraní a colaborar.

El fallo de Daniel Rafecas revela, sobre el final, el contenido de dos escritos firmados por Alberto Nisman en diciembre de 2014, en los que el fiscal afirmó

exactamente lo opuesto a lo que denunció menos de un mes más tarde. Los dos escritos estaban guardados en la caja fuerte de la Unidad Fiscal AMIA y fueron aportados por la secretaria de la fiscalía, Soledad Castro. El objetivo –contó Castro– era que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas interviniera para concretar las órdenes de captura de los iraníes sospechados, algo que no registra antecedentes. Los documentos fueron elaborados en forma contemporánea. Nisman decidió posponer la presentación de estos escritos, aunque los firmó entre diciembre y enero, con fecha de enero.

Detalla Rafecas: “En esos escritos, el doctor Nisman no sólo que no hace ningún tipo de alusión a la inminente presentación de la denuncia en contra de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo Nacional, sino que, a lo largo de sus páginas, presenta una postura diametralmente opuesta, en el sentido de que realiza consideraciones sumamente positivas de la política de Estado del gobierno nacional, desde 2004 hasta la actualidad, destaca todos los discursos de los dos sucesivos presidentes, todos los años, ante la ONU, y considera que tanto el ofrecimiento de juzgamiento en un tercer país (2010) como la firma del Memorándum (2013), ambas iniciativas del Poder Ejecutivo, como una consecuencia entendible de la erosión y desgaste que lograron hacer los iraníes debido a su irreductibilidad y negativa a colaborar en el avance de la causa AMIA, que llevaron al gobierno argentino, nos dice ahora el doctor Nisman, a ir paulatinamente reduciendo sus pretensiones, con tal de lograr el objetivo de siempre: sentar a los acusados ante el juez, y de este modo permitir avanzar la causa hacia el juicio oral”.

El juez cita tramos enteros de los documentos, en los que no cuestiona en nada a la Presidenta, sino todo lo contrario: “El objetivo central de la Justicia, de los familiares de las víctimas y del gobierno de la Nación Argentina fue lograr la detención de los imputados a fin de proceder a su posterior enjuiciamiento, naturalmente, con todas las garantías que brinda la Constitución Nacional”.

Es decir que mientras en la denuncia de enero, Nisman decía que la Presidenta y el canciller jugaban a favor de los iraníes sospechosos, los encubrieron, en el texto firmado por él en diciembre se decía todo lo contrario. El escrito dice “este instrumento bilateral sólo puede aspirar, en el mejor de los escenarios y bajo la interpretación más amigable de su letra, a que las autoridades judiciales argentinas puedan participar, en territorio iraní, de un interrogatorio”. Y Nisman afirma que “es entendible” que se busque ese camino.

La contradicción entre lo firmado en diciembre y lo que presentó después de su intempestiva vuelta de las vacaciones en Europa, haría pensar que los textos fueron escritos por personas distintas o que una razón política lo llevó a un cambio tan brutal. En los medios, el fiscal dijo que hacía tres años que trabajaba en la denuncia, pese a lo cual escribió lo contrario –un texto elogioso de la política del Gobierno– un mes antes.

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El juez Rafecas desestimó la denuncia de Nisman por encubrimiento a Irán.

“Respecto de la Dra. Fernández de Kirchner, la situación es igualmente

alarmante, en cuanto a la ausencia de elementos de prueba que respalden la grave imputación que aquí se ha formulado”, dice el dictamen, que no ahorra calificativos. Y agrega que “el salto imaginativo debe ser aún mayor, pues sus tomas de postura sobre este particular han sido a la vez, coherentes con toda su actuación política, desde 1994 en adelante. Es decir, que si la grave acusación del Dr. Nisman fuera cierta, habría que admitir que una figura política, que actualmente reviste la presidencia, que a lo largo de 20 años de trayectoria ha sido consecuente en la búsqueda en proveer verdad y justicia a las víctimas del atentado, conciba dar un giro en sus convicciones de 180 grados, e instruya a sus subordinados, a traicionar a esos valores, a su país, y especialmente a las víctimas que siguen esperando por verdad y justicia.”

Por si faltaran argumentos, el juez concluye: “En suma, podemos afirmar que, a partir de todas las evidencias reunidas en este expediente a la fecha (…) llego a la conclusión de que no hay un solo elemento de prueba, siquiera indiciario, que apunte a la actual Jefa de Estado.”

Respecto a la imputación hecha contra el diputado Larroque, Rafecas dice: “No hay más elementos que sindiquen a Larroque. Lo único que hay disponible son comentarios que demuestran su conocimiento con D’Elia y con Khalil, pero debidos a su actividad política y la posición que ocupa dentro del oficialismo. Nada más. Repárese en que Larroque no aparece como interlocutor siquiera una sola vez a lo largo de los años de escuchas que fueron recogidos por la Fiscalía. Cabe preguntarse entonces cómo es que ha sido traído a esta grave imputación. Si la razón es que se buscaba alcanzar un lazo material con la máxima autoridad ejecutiva de la Nación, se trató de un intento estéril, porque la ausencia de todo indicio o prueba que siquiera lo vincule a Larroque con el supuesto “plan” es estridente.”

“Se debe añadir la llamativa inversión de la relevancia de los roles que supone el diseño de todo plan criminal. Los supuestos cómplices secundarios –en la hipótesis denunciada- resultan ser la usina de la concepción y preparación de una supuesta maniobra delictiva, para que la ejecutaran las máximas autoridades del gobierno argentino, rompiendo con la lógica que emana de los más elementales principios de la autoría y participación en materia penal.”
La cumbre de Alepo.

El punto refiere a la parte de la denuncia de Nisman en la que se consigna una reunión secreta entre el canciller Timerman y autoridades iraníes en la ciudad de Alepo, donde, en la hipótesis del fallecido fiscal “se dio inicio al plan de encubrimiento”. La prueba de esta reunión y del contenido de la misma surge de una nota periodística de José Eliaschev que cuenta sobre esta cumbre y su contenido a la que que, en su versión,había accedido en un documento del gobierno iraní al que el periodista había accedido en su versión traducida al inglés. En esa nota, el periodista afirma que Timerman le dijo a su par iraní que “la Argentina ya no está más interesada en resolver aquellos dos atentados, pero que en cambio prefiere mejorar sus relaciones económicas con Irán”.

Eliaschev, a partir de esta publicación, fue citado como testigo, pero ya bajo juramento su declaración cambia y se modera. Ahora, las palabras de Timerman cambian y son menos impactantes que las de su artículo. En la nueva versión de la “cumbre de Alepo” el canciller argentino dice que “corresponde avanzar en un acuerdo importante con la Argentina porque […] están dadas las condiciones para que los argentinos decidan dar vuelta de página en las relaciones argentino-iraníes”.

“No contamos con ese documento, no sabemos quién lo redactó, ni cuándo, ni dónde. No sabemos de qué manera salió del país de donde presuntamente era originario. Tampoco sabemos quién lo extrajo de su ámbito. Ni adónde lo llevó, ni quién lo tradujo al inglés. No sabemos si se trataba de una copia, o de un original del “informe”. No sabemos su contenido exacto, si recogía frases textuales o si era la interpretación o conclusiones de alguien que participó en la reunión. Y todo ello, además, coronado con las notorias y alarmantes deficiencias y vacíos que ostenta la declaración testimonial citada.”

“En definitiva, por todas estas razones, y descartado por inconsistente, débil y contradictorio el único elemento de cargo presentado por la Fiscalía, el supuesto “punto de partida” del “plan de encubrimiento” a partir de un ofrecimiento del canciller argentino a su par iraní en enero de 2011 para “renunciar a la persecución de los autores del atentado a la AMIA” o para “borrar de un plumazo” todo lo hecho en la causa, no cuenta con una sola prueba que lo avale”.


Leer aquí la resolución completa del juez Rafecas en la que desestimó (sepultó) la denuncia de Nisman.

Queda ya claro que la “denuncia” del fiscal Nisman, más que un documento jurídico es una libelo antigubernamental, con un fin político de desestabilización, parte de un plan mayor que se diluyó apenas fue lanzado debido a las refutaciones y contradicciones surgidas en los días posteriores, y cuyo corolario fue el suicidio del fiscal y su utilización política a cargo de operadores políticos o mediáticos.

Esa utilización de la muerte del “denunciante” republicano queda en evidencia con la refutación, harto concluyente, del juez Rafecas y quedan desnudos los actores de la misma. Nunca como hoy puede evidenciarse tan claramente una operación política contra el gobierno, y nunca ha quedado más en la luz de la ciudadanía cuáles son los factores de poder que se mueven tras una operación de este tenor.


¿La marcha de los fiscales fue un homenaje, una demanda de justicia por un asesinato u otro acto político opositor?

¿Lo de Nisman fue suicidio o asesinato? ¿Saberlo es relevante o no para el significado de la marcha? Finalmente, días después y luego de las especulaciones y explicaciones previas a la marcha del 18F, queda claro cuál es el resultado político-social de la marcha. Para descifrarlo, analicemos quiénes eran los convocantes, cuáles las causas que esgrimían para justificar la marcha, qué se dijo durante y después de la misma y qué pasó con los familiares de las víctimas del atentado contra la AMIA, repasando lo escrito en los medios sobre el tema.



1) Causas de la convocatoria.

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Guillermo Marijuan ratificó que la manifestación -que irá del Congreso a la Plaza de Mayo- buscará “rendir un homenaje” al fallecido fiscal del caso AMIA; aclaró que “no es una marcha contra nadie” y pidió que “sólo haya banderas argentinas”

“Dada la consternación y el dolor de todos los empleados, funcionarios y magistrados del Ministerio Público y Poder Judicial, y de toda la ciudadanía, queremos rendir un homenaje a nuestro compañero”, afirmó Marijuan, quien ofició de vocero de los convocantes.

El portavoz de los fiscales pidió: “Que el silencio signifique la paz que necesitamos y que necesitan los investigadores para encontrar la verdad y el silencio que nos embarga a todos nosotros”.

Carlos Stornelli: “El caso Nisman es el primero de estas características y podría no ser el último”.

El gremialista (de judiciales, Pablo Julio Piumato) habló de “un antes y un después” por la muerte de Nisman. “Es de una gravedad institucional sin ningún precedente en la Argentina”, soltó.

“Se cruzó un límite“, sostuvo Pleé. “Todos los fiscales del país están tomando la posta de Alberto Nisman. Será una homenaje de silencio”, agregó.

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2) Quiénes eran los convocantes.

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Organizadores denunciados. Raúl Plee y Germán Moldes fueron denunciados en reiteradas oportunidades por familiares de víctimas del atentado a la AMIA por “congelar” la investigación de los encubrimientos. “Todo el mundo tiene derecho a homenjear a quien quiera pero estos fiscales han sido reiteradamente denunciados por nosotros en la causa de la AMIA y por el encubrimeinto del atentado de la AMIA”, dijo Diana Malamud, de Memoria Activa, y agregó: “Germán Moldes era el superior de Nisman en la causa y ninguno se presentaba a las audiencias. Era bochornoso, siempre fallaban a favor de sus acusados y lo denunciamos reiteradas veces”.

También apuntó contra esos dos fiscales el periodista y presidente del CELS, Horacio Verbitsky, que también los denunció. “Tanto Plee como Moldes obstruyeron la investigación de los encubrimientos en la causa AMIA”, aseguró Verbitsky en Página 12, y precisó: “En una nota dirigida en mayo de 2013 a Gils Carbó, Memoria Activa señaló ‘como desaprensiva’ la actuación de Plee, quien ‘no hizo nada durante tantos años para acelerar el trámite del expediente’. También reclamó ante la CIDH, porque los secretarios de la fiscalía no estaban presentes en las audiencias por el encubrimiento. Nisman les dijo que no contaban con la autorización de Moldes, a quien Hugo Anzorreguy designó en julio de 1994 fiscal ad hoc para el caso AMIA. Ya entonces, Moldes instaló la pista iraní sugerida por la CIA y el Mosad y adoptada con entusiasmo por la SIDE. Moldes fue quien mostró ante las cámaras de televisión un fragmento de la supuesta Trafic bomba, cuya existencia está más que en duda”. En mayo de 2013, consignó el periodista, Memoria Activa denunció a Gils Carbó que Nisman, Moldes y Plee “no cumplían con el deber constitucional de promover la acción penal y defender los intereses de la sociedad”.

Partidos que convocan. A pesar de que la ex esposa de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, pidió que “no se siga politizando” la muerte del padre de sus hijas, los partidos políticos que se habían sumado a la marcha de fiscales opositores no retiraron su convocatoria y, por el contrario, redoblaron la apuesta. El presidente de la UCR, Ernesto Sanz, anunció que marchará “con militantes” del partido y trascendió que el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, convocó a sus intendentes bonaerenses para que le garanticen presencia en la movilización. También el PRO potenció su convocatoria, en especial a través de las redes sociales, y garantizará la presencia de sus principales figuras. Todos pidieron no asistir con “banderías políticas”.

También participa Macri, acusado por Nisman. El jefe de gobierno porteño nombró como el primer jefe de la Policía Metropolitana al comisario retirado Jorge “Fino” Palacios, acusado por el fiscal en el expediente AMIA, que estaba muy cerca de ser procesado por varios delitos en el marco de esa causa: incumplimiento de los deberes de funcionario público, destrucción de prueba y omisión de actuar en la persecución y represión de delincuentes. Palacios, luego de renunicar, fue finalmente procesado en el marco de esa causa.

No fue el único procesamiento que sufrió el ex comisario. También ocurrió lo mismo en la causa por las escuchas telefónicas  a Sergio Burstein, uno de los principales referentes de los familiares de las víctimas del atentado contra la mutual judía, en la que también fue procesado Macri.

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Los datos llamativos surgen del propio accionar de los fiscales en distintas causas: Stornelli, a cargo del expediente Hotesur, también fue investigado por sus vínculos con la barra brava de Boca Juniors, club del que era jefe de seguridad. 

Sáenz es apuntado por haber dictaminado a favor de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, además de por una escandalosa liberación de un acusado por narcotráfico. Está involucrado judicialmente en escuchas por tráfico de influencias con la Policía Bonaerense. Tuvo un rol central en una organización de lobbystas en el Poder Judicial relacionada con el Grupo Clarín, que pagó viajes a Miami para jueces que debían fallar sobre la constitucionalidad de la -finalmente constitucional- Ley de Medios.

Marijuan dejó en el letargo una de las causas más importantes por presunto lavado de dinero centrado en el testimonio del ex vicepresidente de JP Morgan, Hernán Arbizu y apuntó contra Gils Carbó hasta pedir su indagatoria.

Pleé fue denunciado en 2013 por el CELS y Memoria Activa por haber demorado la acusación contra los acusados de encubrimiento de la voladura de la AMIA, que deberían ir a juicio oral y público este año. Esta organización señaló no solo a Pleé, sino al fiscal de Cámara y otro impulsor del 18F, Germán Moldes.

El punto central del señalamiento contra los fiscales estaba relacionado a su conocimiento con el ex juez federal Juan José Galeano, primer instructor de la causa AMIA y quien fuera responsable del pago de los US$ 400.000 a Carlos Telleldín para inculpar en la pista a un grupo de policías bonaerenses como nexo local de la voladura.

En tanto, Pleé había sido desplazado a comienzos de la gestión de Gils Carbó al frente de la Unidad Fiscal antilavado, por tener magros resultados. En su lugar creó la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), a cargo de Carlos Gonella.

Entre sus antecedentes, figura que, en 2013, seis organismos de Derechos Humanos, entre ellos las Abuelas de Plaza de Mayo, lo denunciaron por “mal desempeño” y lo acusaron de poner en riesgo los juicios por crímenes de lesa humanidad. Fue cuando Marijuan embistió contra los nombramientos para cubrir fiscalías que deberían abocarse al juzgamiento de represores.

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Diana Malamud, integrante de la agrupación Memoria Activa habló con INFOnews y se manifestó “anonadada” por la convocatoria realizada por un grupo de fiscales a un mes de la muerte de Alberto Nisman. “No queda claro quien es la víctima”, señaló.

“No queda claro el motivo de la convocatoria porque si los que deben hacer justicia piden justicia; llama la atención”,

“A Plee y Moldes los denunciamos en 2013 y 2014, que hayan convocado a la marcha me dejó anonadada”, se sorprendió Malamud.

(…) el dirigente de la Asociación 18J Sobrevivientes, Familiares y Amigos de las Víctimas del Atentado a la AMIA Sergio Burstein criticó la convocatoria.

“Cuando veo quienes convocan, como el fiscal Moldes, que no sé cuánto tiempo cajoneó, demoró y que estuvo de acuerdo en el primer dictamen que hizo el juez Lijo respecto de Corach y los otros que estaban siendo investigados por encubrimiento al atentado a la AMIA y los dejó afuera de la causa por encubrimiento… Recuerdo las conversaciones con Alberto Nisman sobre Pleé. Nisman estaba sumamente preocupado por la demora del fiscal Pleé en el tema del encubrimiento del atentado a la AMIA que lo cajoneaba, no respondía y no avanzábamos. ¿Cómo no preocuparse?”, indicó Burstein.

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3) Qué se dijo en la marcha. Porqué no fueron los familiares de AMIA.



Las voces del silencio.

Un rasgo llamativo de la marcha es que participaron los propietarios del edificio de la calle Pasteur 633 destruido por el atentado de 1994. Esos dirigentes de la DAIA y la AMIA firmaron un documento en el que piden la intervención de la Corte Suprema de Justicia, cuya actuación en la causa de la embajada de Israel no ha sido más brillante que la de la justicia federal en la del segundo atentado. Pero no asistieron los familiares de las víctimas del ataque terrorista, nucleados en tres organizaciones: Memoria Activa, APEMIA y 18J. Memoria Activa denunció el encubrimiento ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

 El jueves, Memoria Activa difundió una declaración titulada “¿Qué silencia el 18F?” en la que afirma que el silencio y el encubrimiento no son novedosos en la causa AMIA. “Fue el silencio y la inacción de muchos a los que debemos el estado actual de la causa. Entre otros nos referimos a los convocantes de esta marcha: los fiscales Germán Moldes y Raúl Plee que con su accionar demoraron la causa encubrimiento defendiendo a los procesados en lugar de hacer su trabajo como fiscales y avanzar en las acusaciones. Memoria Activa denunció formalmente este accionar dilatorio y contrario a las funciones de un fiscal, desde el año 2013.”

Agrega que también convocaron a marchar en silencio la dirigencia de la AMIA y la DAIA. “Otra vez no nos sorprende. ¿Por qué no acompañarían en silencio. Si su vergonzoso comportamiento a lo largo de más de veinte años fue sostener a encubridores, y en silencio los desvíos de la investigación, consintiendo la impunidad?”

“¿Será que los convocantes la llaman marcha de silencio porque durante más de veinte años callaron (políticos, jueces, fiscales, dirigentes), mientras la investigación era presa de intereses espurios al servicio de inescrupulosos? Tenemos claro que la causa AMIA es una pieza en el juego de la política.”

“Frente a nuestras denuncias encontramos sólo silencio.”

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4) Cómo se caracterizó después por la oposición.

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Es la política, estúpido.

La marcha encabezada por un grupo de fiscales mostró a una nueva derecha con capacidad electoral y de movilización callejera. Podría soldarse así la profunda fisura del sistema político fundado por una oligarquía incapaz de llegar al poder por medios democráticos y que ha debido colonizar para ello a los partidos populares. Esta nueva derecha constituiría un saludable estabilizador, al margen de los propósitos de los organizadores, como suele ocurrir en los grandes acontecimientos colectivos.

El hijo del historiador José Luis Romero escribió que los políticos asistieron a la marcha “vestidos de ciudadanos y mezclados con el resto”. Al hacerse cargo con su disimulo del discurso de la antipolítica ponen límites a la movida impulsada por Comodoro Py con generoso apoyo empresarial, del sindicalismo opositor y del Grupo Clarín, que el viernes consiguió un nuevo fallo para seguir sin adecuarse a la ley audiovisual. Así, el rol político que asume la justicia coincide con la despolitización de los políticos. Esto funciona para la exaltación emocional ante una muerte que se intenta presentar como un asesinato y endilgarselo al gobierno. El problema es que ni en las PASO ni en las elecciones generales los conmovidos manifestantes encontrarán boletas de TN ni de la exposa del fiscal Nisman, sino de esos políticos que no osan decir su nombre y que se disimulan entre el gentío. Sus alternativas pasan por perder, una vez más dispersos, o ganar con la unión que les reclama desde hace años el Grupo Clarín, y reproducir la catástrofe de la Alianza, que a duras penas alcanzó los dos años de gobierno.

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Presidenciables opositores presentes en el 18F.

Los precandidatos a presidente por la oposición Mauricio Macri (PRO), Sergio Massa (Frente Renovador); Ernesto Sanz, Julio Cobos, Hermes Binner y Fernando Solanas (Frente Amplio UNEN), encabezaron la lista de políticos que participaron de la multitudinaria marcha del silencio por el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Por el macrismo, estuvieron los senadores Gabriela Michetti y Alfredo De Angelis, los diputados Laura Alonso, Sergio Bergman, Cornelia Schmidt-Lierman, los legisladores Juan Pablo Arenaza, Héctor Huici y la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, además de la ministra de Desarrollo Social porteña, Carolina Stanley.

También asistió la diputada de Unión por Todos (aliada del macrismo), Patricia Bullrich y dirigentes del partido de Graciela Ocaña. Por el radicalismo se sumaron legisladores nacionales y autoridades partidarias como los diputados Ricardo Gil Lavedra, Mario Negri y Manuel Garrido y los senadores José Cano, Luis Naidenoff, Mario Cimadevilla, Mario Negri, Gustavo Valdéz y el presidente de la UCR bonaerense, Miguel Bazze.

También marcharon el diputado Ricardo Alfonsín y los dirigentes Federico Storani, Patricia De Ferrari, Elba Roulet, Lilita Puig y Patricia De Ferrari.

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La convocatoria a la marcha se fundamentó, tácitamente, en que la muerte del fiscal no fue voluntaria, de ahí el pedido de “justicia” y la marca nítidamente opositora de la misma.

Pero, ¿fue suicidio (inducido o voluntario) o asesinato?

Si fue homicidio, la marcha cobra un sentido de solicitud de justicia para encontrar al asesino y a quienes lo decidieron.

Si fue suicidio inducido, lo mismo, ya que habría que encontrar quien o quienes lo inducieron a suicidarse (aunque no existen antecedentes de este tipo de delitos en Argentina).

Y en caso de ser suicidio, hipótesis que trabaja la fiscalía aunque trata de descartar (lógicamente) todo tipo de posibilidades que la desestimen, la solicitud de justicia en la marcha carece de sentido, ya que el “culpable” del suicidio es el mismo Nisman, y la marcha del 18F habría sido un sinsentido.

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Veamos qué se sabe al respecto hasta ahora:

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La dificultad de probar el asesinato.

La carátula sobre lo que pasó el 18 de enero sigue siendo muerte dudosa, pero cada vez queda más claro la dificultad de probar que el fiscal no se suicidó y se enredan más las hipótesis sobre comandos, infiltrados iraníes y drogas que no dejan rastros.

A más de un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman, la fiscal Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini mantienen la calificación de muerte por causa dudosa. La impresión es que no van a modificarla hasta que no terminen una larga batería de medidas de prueba, a las que se sumarán las que van a pedir esta semana los peritos designados por la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado. El expediente ya incluye elementos decisivos que apuntan a la hipótesis del suicidio –la cercanía del disparo, la inexistencia de lesiones de defensa, la ausencia de rastros de pelea, que Nisman haya pedido prestada el arma– pero todavía quedan piezas sueltas en el rompecabezas. Y está claro que de todos modos Fein y Palmaghini tendrán que investigar si el fiscal tomó la decisión por sí mismo o si fue presionado, instigado, a quitarse la vida. Los que sostienen que a Nisman lo mataron, necesitan hacer un gran esfuerzo para explicar cómo se hizo: cómo alguien se pudo acercar tanto, dentro de un baño, para ejecutarlo de un solo tiro, con una pistola que él mismo pidió prestada. Es una hipótesis que debe ser trabajada y que, al menos hasta el momento, presenta obstáculos difíciles de sortear.

Quienes hablan de asesinato y los que hablan de suicidio tienen, desde el punto de vista criminalístico, un compromiso: deben decir cómo ocurrió. Es necesario que la explicación coincida con los elementos que hay en el expediente. La autopsia dice, por ejemplo, que le dispararon a menos de un centímetro. Ese dato surge de un trabajo hecho por forenses que no dependen del Poder Ejecutivo sino de la Corte Suprema de Justicia. Esos mismos médicos afirman que no hay lesiones defensivas en el cuerpo y que el disparo fue un par de centímetros por encima de la oreja. También surgió del Cuerpo Médico Forense la toxicología, que indica que Nisman estaba consciente cuando se produjo el disparo, que en su sangre sólo aparecieron pequeñas dosis de sedante y un trago de una bebida alcohólica que podría ser vodka.

Para quienes creen en el homicidio, Lagomarsino es una hipótesis casi natural. 

Las objeciones a esta hipótesis son varias. 

Existe un elemento adicional que no termina de encajar con la hipótesis de Lagomarsino. Si fuera cierto que Nisman le pidió la pistola prestada al informático –la versión de Lagomarsino–, no es menos cierto que también se la pidió a otra persona, su custodio Rubén Benítez. Para quienes abonan la teoría del suicidio, esto indica que era Nisman el que estaba a la búsqueda de un arma y que era su voluntad conseguir una pistola porque ya tenía tomada la decisión

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Preguntas finales.

Para dejar claro el significado de la marcha de los fiscales del 18F, respondamos algunas preguntas:

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* ¿La Marcha de los Fiscales fue para homenajear a Nisman, reclamar justicia o presionar a (su colega) la fiscal Fein para que defina que fue asesinado?

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* ¿Si se dictamina que fue suicidio, no se habría hecho justicia? ¿Basado en qué premisas, pruebas o indicios?

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* ¿La marcha fue en homenaje a Nisman porque en 10 años no hizo nada por la AMIA o por su endeble acusación a CFK?

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* ¿La “marcha de los fiscales” fue para pedir justicia o en defensa propia para que la justicia no los alcance a ellos?

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Y, finalmente, para confirmar que se trató de otra marcha política opositora, convocada por opositores al gobierno, caracterizada como opositora y concurrida por opositores al gobierno, veamos lo que señala una encuesta realizada entre los asistentes a la misma.

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Entre otras cosas, la muestra dictamina lo siguiente:

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La mayoría de los asistentes a la marcha del 18F votará por Mauricio Macri en las presidenciales de octubre, que dos tercios de los concurrentes a la pasada manifestación vive en la Ciudad de Buenos Aires.

El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, fue uno de los mayores propaladores de la manifestación que fue presentada como un homenaje al fallecido fiscal Alberto Nisman. También pareciera ser el dirigente político que más afinidad tiene con las personas que marcharon ocho días atrás. De hecho, el 59,13% de los encuestados por CEICS respondió que en ocho meses votará por el líder del PRO en las presidenciales. En las preferencias, muy por detrás, lo siguen Sergio Massa, un 12,17%; y Binner, poco más del 6 por ciento.” “Un 73% de los encuestados dijo ser propietarios de la vivienda donde residen. En tanto, uno de cada cuatro  es inquilino.

Tal vez por ser una marcha convocada por fiscales, jueces y por dirigentes políticos, los abogados fueron la profesión más multitudinaria (12,5%) entre las miles (o cientos de miles) de personas que soportaron la lluvia. 

Respecto a las causas que provocaron el deceso de Nisman, el 29,41% de los entrevistados piensa que fue la investigación del atentado a la AMIA. Una cuarta parte se inclinó por pensar que su muerte sucedió porque fue asesinado o inducido a suicidarse y el 18% cree que el fiscal fue asesinado por el kirchnerismo.

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Caso Nisman/AMIA: Cuando se caen las caretas, aparecen los intereses políticos y económicos de siempre.

Si dejamos de lado la hipocresía y las medias palabras, sólo nos queda señalar un par de verdades tácitas, que casi todos los medios, voceros políticos y judiciales evitan decir claramente en relación al caso Nisman, que más que un caso relacionado con la trágica muerte del fiscal, se trata de un breve capítulo del caso AMIA y su encubrimiento de más de 20 años.

Repasemos esas verdades y sus fundamentos y despejemos algunas dudas que sobrevuelan estas dos décadas nublando la visión de lo que realmente fue el llamado caso AMIA y, además, quizás nos ayude a despejar algunas dudas del capítulo actual, relacionado con la muerte del fiscal.


1) El fiscal Nisman no es un héroe republicano anti corrupción, sino que fue partícipe necesario del encubrimiento de los responsables de los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, siguiendo a rajatabla las directivas de un sector de los servicios de la SIDE (con Stiuso a la cabeza) y de los servicios de inteligencia de los EE.UU e Israel; e hizo poco y nada para averiguar la verdad que hubo detrás del atentado.
(Esto lo hemos desarrollado ampliamente aquí)



2) Que no hay ninguna prueba que amerite señalar a Irán como el responsable del atentado contra la AMIA, y que la única hipótesis que queda en pié apunta a Siria y al entorno de Menem.

(Estos dos puntos los hemos desarrollado clara y ampliamente en nuestras notas  aquí y aquí.)

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3) La oposición corporativa de los medios hegemónicos y una parte importante de la oposición política señala (sin decirlo claramente) que al fiscal Nisman lo asesinó el gobierno, debido a la denuncia suya contra la presidenta y el canciller.



4) La denuncia de Nisman es un pastiche carente de pruebas, de un claro delito y que ningún jurisconsulto de renombre se atreve a respaldar, más cercano a un artículo periodístico o libelo antikirchnerista que una denuncia formal, como lo señalan voceros y periodistas oficialistas y hasta lo aceptan los más serios voceros o periodistas opositores.

(Esto lo que hemos señalado ampliamente aquí)

 

5) Que el llamado “caso Nisman” es un regalo de reyes para la oposición más recalcitrante al gobierno, al famoso “circulo rojo” que puso en el candelero Mauricio Macri, cuyos arietes más desaforados son tres diputadas (Carrió, Bullrich y Alonso), que a su vez tienen claros lazos con los principales protagonistas del mismo (Nisman o Stiuso). Además de coincidir, casualmente, con la estrategia del lobby de los fondos buitres, la American Task Force Argentina (ATFA), que siempre trató de unir al gobierno con el estado “terrorista” iraní, aún cuando había pruebas palpables de lo contrario.
Lo que se aprecia en estos afiches del lobby de los fondos buitre:


Sitio del lobby antiargentino de los fondos buitres.



El lógico resultado de estas premisas es la unión circunstancial o prevista de cuatro o cinco grupos enemigos del gobierno (enemigos, no rivales) detrás de la deseada desestabilización o caída del gobierno, similar a la ocurrida con el de Alfonsín o el de De la Rúa, ensayada fallidamente

en 2008/2009 tras la Resolución 125.

Esos grupos son hoy: la corporación judicial, los grupos mediáticos hegemónicos, los agentes de inteligencia desplazados en diciembre de la SI (exSide), los grupos económicos hegemónicos que siempre se sintieron dueños del país, la derecha de los EE.UU con sus intereses hegemónicos sobre el continente y más allá y, finalmente, los políticos radicalmente antikirchneristas que constantemente fracasan en derrotar al oficialismo en los urnas.

Esta disputa de poder no empezó, sino que se reavivó con la muerte de Nisman, ya que comenzó incluso antes de que asuma Néstor Kirchner (nota de este Basurero al respecto).

Este regalo de Reyes será utilizado, ampliado, estirado, reciclado y mantenido vivo o resucitado en los meses por venir, ya que constituye casi el único elemento de unión de los grupos nombrados, útil para intentar dañar la imagen del gobierno o del partido gobernante, y terminar de una vez por todas (otro intento más y van…) con esta etapa de los movimientos populares en el poder, como fueron el yrigoyenismo y el peronismo en el siglo XX. Tanto aquellos como éste no pudieron ser derrotados en las urnas y sólo lo fueron por golpes de estado que siguieron a procesos destituyentes. Por supuesto, adaptados a los momentos políticos de cada caso.

Si el intento actual tendrá éxito o no, lo veremos a corto plazo, pero es hora de dejar la hipocrecía y las medias verdades de lado y hablar a calzón quitado, o sin caretas, porque la historia, como siempre, no perdona a traidores ni a indiferentes o tibios.

AMIA, Hipótesis B: Si no fue Iran… (III). Se derrumba la Hipótesis A de Galeano-Nisman-EE.UU-Israel y compañía…

Ya nadie duda que la acusación de Nisman es un pastiche inconexo carente de pruebas, de una acusación seria y hasta de una redacción jurídica, más cercano a un artículo periodístico que a una acusación formal propia de un fiscal de la Nación. Tampoco que la columna vertebral de la acusación fue desmentida por la Interpol y por la realidad, ya que los hechos afirmados no sucedieron ni podían suceder. Pero además, como se verá aquí, tampoco se duda que la base, el sustento de la acusación contra la presidenta y su canciller (la autoría de Irán del atentado contra la AMIA) fue desmentida por un exembajador de EEUU, un periodista norteamericano que investigó el tema, una experta periodista argentina, un equipo del FBI y la justicia británica (sumados a los cuatro libros de investigación sobre el tema y otros investigadores de los atentados citados en nuestras notas anteriores).

Con el derrumbe de la autoría de Irán de los atentados la acusación de Nisman contra el canciller y la presidenta deja de tener sentido, porque ya no estaría en juego la supuesta negociación espúrea para cambiar comercio bilateral por la impunidad de los iraníes perjudicados por una infundada acusación. Lo que colocaría la jugada de Nisman (un fiscal manejado por los servicios de inteligencia y la embaja de de los EE.UU.) en otro terreno, muy alejado de la justicia y la verdad y más cercano a un intento de golpe de estado blando contra el gobierno.

El último toque dramático de estas dos décadas trágicas desde los atentados fue que al fiscal que investigaba el caso, el último capítulo de este drama lo encuentra encerrado en el baño de la costosa fortaleza ultrasegura de Puerto Madero donde vivía, pegándose un tiro (voluntario o no) a horas de su promocionado y rutilante show parlamentario-mediático que posiblemente marcaría el fin de su carrera, su buen pasar económico y su prestigio. Y, muy posiblemente, lo llevaría al banquillo de los acusados como partícipe del encubrimiento en el próximo juicio oral, pactado para agosto de este año.

Junto con la dispersión de la nube de rumores que levantó la muerte del Nisman (y que los medios hegemónicos intentarán mantener en sus pantallas y medios afines) y el repaso prolijo del material que se ha escrito seriamente sobre los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, comienza a derrumbarse el muro de falacias y medias verdades montadas desde el principio y que sostuvo durante 20 años el tandem Galeano/Nisman-EE.UU/Israel sobre la culpabilidad de Irán.

Mucho de eso quedará totalmente despejado cuando se sustancie el juicio por el encubrimiento de los verdaderos culpables perpetrado por el gobierno de Menem con la complicidad de la dirigencia política de la comunidad judía de Argentina, y se saldará cualquier duda sobre la bizarra acusación (hecha a medida de la oposición mediático-política al gobierno) presentada de repente por el último fiscal de la causa.

Repasemos, ahora, parte de los textos de periodistas que investigaron seriamente ambos atentados, y publicados mucho antes de la acusación de Nisman, y que revelan (junto con lo publicado aquí en las notas anteriores) que la hipótesis B parece ser la única que queda en pié. Pero no nos apresuremos y veamos qué tienen que decir estos otros periodistas.


Nota publicada en The Nation de los EE.UU.:



El montaje AMIA-Irán

21/07/2011

Por Gareth Porter 

(Se trata de una) nota periodística publicada en 2008 que revela cómo la

administración Bush, junto a diplomáticos israelíes y argentinos, ejercieron presión para responsabilizar a Irán por el atentado a la mutual judía. Un caso plagado de pruebas contradictorias que podrían desmentir la hipótesis principal que guió las investigaciones. A pesar de que las armas nucleares e Irak han sido el foco principal de la campaña de presión de la Administración Bush en contra de Irán, los funcionarios de Estados Unidos también intentan manchar a Irán como el principal patrocinador global del terrorismo. Y la última táctica del Equipo Bush es utilizar una acusación de hace 13 años de que Irán es responsable por el notorio atentado en Buenos Aires, que destruyó la sede de la ciudad del Centro Comunitario Judío, conocido como AMIA, asesinando 86 personas e hiriendo a 300, en 1994. Altos funcionarios anónimos de la Administración le contaron1 al Wall Street Journal el 15 de enero que el atentado en la Argentina “sirve de modelo de cómo Teherán ha usado sus embajadas alrededor del mundo y su relación con grupos militantes extranjeros, en particular Hezbollah, para atacar a sus enemigos”.

De hecho, la manipulación del atentado argentino por parte de la Administración Bush, se encuadra perfectamente con su costumbre de larga data en el uso de evidencia distorsionada y manufacturada para construir causas en contra de sus enemigos geopolíticos.

Luego de pasar varios meses entrevistando funcionarios en la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, familiarizados con la investigación argentina, la cabeza del equipo del FBI que la asistió y el investigador independiente más informado del caso, encontré que nunca se halló evidencia real que pudiera implicar a Irán en el atentado. Basado en esas entrevistas y los registros documentales de la investigación, es imposible evitar la conclusión de que el caso contra Irán sobre el atentado a la AMIA ha sido dirigido desde el principio por la enemistad de los Estados Unidos con Irán, no por el deseo real de encontrar a los verdaderos responsables.



Una pared de presunciones.

La política sobre los atentados se torció desde el principio por una estrategia de la

Administración Clinton para aislar a Irán, adoptada en 1993 como parte de un entendimiento con Israel en las negociaciones de paz con los Palestinos.

El mismo día del crimen, antes de que pudiera saberse algo sobre quién era el responsable, el Secretario de Estado Warren Christopher le echó la culpa “a aquellos que quieren detener el proceso de paz en el Medio Oriente” – en obvia referencia a Irán.

William Brencick, entonces el jefe de la sección política de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires y el contacto principal de la investigación, recordó en una entrevista conmigo en junio pasado, que una “pared de presunciones” guió el enfoque de los Estados Unidos en el caso. Las presunciones principales, dijo Brencick, eran que la explosión era un suicida y que el uso de un suicida era prima facie evidencia de la participación de Hezbollah – y por lo tanto de Irán.

Pero la teoría del suicida pronto encontró serios problemas. Tras el atentado, el gobierno de Menem pidió a los Estados Unidos que enviara un equipo para ayudar en la investigación, y dos días después del ataque, expertos del Bureau de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego llegaron a Buenos Aires junto con 3 agentes del FBI. De acuerdo a una entrevista que el jefe del equipo, el experto de ATF Charles Hunter, le dio a un equipo de investigadores independientes liderados por el periodista estadounidense Joe Goldman y el periodista de investigación Jorge Lanata, tan pronto como el equipo llegó la Policía Federal adelantó la tesis de que la Renault Trafic blanca había llevado la bomba que destruyó la AMIA.

Hunter pronto identificó discrepancias importantes entre la tesis del auto-bomba y el patrón de explosión que se registró en fotos.

Escribió un reporte dos semanas más tarde notando que luego del atentado, la mercadería de un negocio justo al lado de la AMIA estaba compactada contra las ventanas del frente y mercadería de otro local había volado hacia la calle – sugiriendo que la explosión había venido desde el interior del edificio, más que desde el exterior. Hunter también dijo que no entendía cómo los edificios del otro lado de la calle podrían estar todavía en pié si la bomba había explotado en el frente de la AMIA, como sugería la tesis del auto-bomba.

La falta de evidencia de un testigo ocular que amparara esta tesis fue llamativa. De 200 testigos oculares en la escena, sólo uno aseguraba haber visto la Renault Trafic blanca. Muchos testificaron que estaban mirando hacia el lugar donde la Trafic debería haber explotado y vieron nada. Nicolasa Romero, esposa de un policía de Buenos Aires, era ese testigo solitario. Ella dice haber visto una Renault Trafic blanca acercarse a la esquina donde estaba parada con su hermana y su hijo de 4 años. Pero la hermana de Romero declaró que el vehículo que vieron pasar era un taxi amarillo y negro, más que una Trafic Blanca. Otros testigos declararon haber visto un taxi amarillo y negro segundos antes de la explosión.

Los fiscales argentinos argumentaron que piezas de una Trafic blanca incrustadas en los cuerpos de muchas de las víctimas de la explosión, probaba el caso del suicida. Pero la evidencia fue desacreditada por Gabriel Levinas, un investigador del equipo legal de la AMIA.

Él descubrió que le habían enviado al fabricante de la Trafic blanca fragmentos recuperados del vehículo para su análisis y descubrió que ninguna de las piezas habían sido expuestas a altas temperaturas. Esto significaba que estos fragmentos de vehículo no podían ser de esta Trafic en particular que la policía había identificado como el auto-bomba – ya que este vehículo se sabía que se había incendiado antes de ser reciclado y reparado.

Sin embargo, a pesar de la falta de testigos oculares y la debilidad de la evidencia forense, el Departamento de Estado adoptó públicamente la teoría del atentado suicida en 1994 y 1995.



El problema del motivo.

Investigadores independientes también han especulado ampliamente sobre por que Irán accionaría de esta manera contra los judíos de Argentina mientras que sus aliados de Hezbollah estaban envueltos en una lucha armada con militares de Israel en el Líbano. En su acusación contra varios ciudadanos iraníes por el atentado, los fiscales argentinos

argumentaban que Irán había planeado el atentado contra la AMIA porque el gobierno de Carlos Menem había cancelado abruptamente dos contratos para la transferencia de tecnología nuclear a Irán.

Pero la acusación en realidad provee extractos de documentos clave que socavan esta conclusión. De acuerdo a un cable del 10 de febrero de 1992, del embajador argentino en Irán, el director del Departamento Americano del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, había “enfatizado la necesidad de llegar a una solución al problema [de la transferencia de tecnología nuclear] que evite dañar otros contratos”. Irán, claramente, señala su esperanza de poder reactivar los contratos suspendidos y mantener otros tratos con Argentina también.

El 17 de marzo de 1992, una bomba destruyó la Embajada de Israel en Buenos Aires – un incidente que los fiscales argentinos también atribuyen a Irán. La acusación, de todos modos, cita a un alto funcionario del INVAP, una empresa nuclear argentina que dominó la Comisión Nacional de Energía Atómica, diciendo que durante 1992 había “contactos” entre INVAP y la Organización de Energía Atómica de Irán “con la expectativa de que la decisión del gobierno nacional sería revisada, permitiendo reanudar las tareas de los contratos”.

El mismo funcionario confirmó las negociaciones alrededor de dos proyectos cancelados desde 1993 hasta 1995 – antes y después de la explosión de la AMIA. Estas revelaciones sugieren que la actitud de Irán hacia la Argentina era exactamente la contraria a la que afirma la acusación.

El motivo para la involucración de Hezbollah en el atentado a la AMIA, de acuerdo a la acusación, era la venganza contra los israelitas por el bombardeo del campo de entrenamiento del Valle de Bekaa a principios de 1994 y el secuestro en mayo por parte de Israel del líder chiita Mustafá Dirani. Sin embargo, esta teoría no puede explicar por qué Hezbollah elegiría tomar represalias contra judíos en la Argentina. Ya estaba en guerra con los israelíes en el Líbano, donde un grupo usaba atacantes suicidas en un intento por presionar a Israel a finalizar su ocupación. Hezbollah tenía a su alcance una forma más fácil de represalia, que era lanzar cohetes Katyusha a través de la frontera hacia Israel.

Esto fue exactamente lo que Hezbollah hizo para tomar represalias contra Israel por la matanza de 100 civiles libaneses en la ciudad de Qana en 1996. Este episodio inspiró aún mayor ira hacia Israel entre los militantes de Hezbollah que ningún otro evento en los años 90, de acuerdo al especialista en Hezbollah de la Boston Univerity, Augustus Richard Norton.

Si Hezbollah respondió a esta provocación Israelí con cohetes Katyusha en territorio israelí, no tiene sentido que respondiera por una afrenta menor diseñando un ambicioso plan internacional contra los judíos de la Argentina sin conexión a la ocupación israelí.



“Toda la cuestión de Irán parecía un tanto endeble”.

En una entrevista el pasado Mayo, James Cheek, embajador de Clinton en la Argentina en el tiempo del atentado me dijo “En mi conocimiento, nunca hubo evidencia real [de responsabilidad de Irán]. Nunca aparecieron en nada”.

La pista más caliente en el caso, recuerda, era un desertor iraní llamado Manoucher Moatamer, quien “supuestamente tenía toda esta información”. Pero Moatamer terminó siendo un oficial de bajo rango insatisfecho sin el conocimiento de las decisiones gubernamentales que argumentaba. “Finalmente decidimos que no era creíble” recuerda Cheek. Ron Goddard, entonces el Subdirector de la Misión de Estados Unidos para la Argentina, confirmó el relato de Cheek. Recuerda que los investigadores no encontraron nada para conectar a Irán con el atentado. “Toda la cuestión de Irán parecía un tanto endeble”, dijo Goddard.

James Bernazzani, para entonces el jefe de la oficina sobre Hezbollah del FBI, recibió indicaciones de armar un equipo de especialistas para enviar a Buenos Aires y ponerle un punto al caso de la AMIA. Bernazzani, ahora a cargo de la oficina de la agencia en Nueva Orleans, recuerda en noviembre de 2006 cómo descubrió que la investigación argentina sobre la AMIA no había arrojado evidencia real sobre la participación de Irán o Hezbollah en el atentado.

Las únicas pistas que sugerían una conexión con Irán al atentado en ese momento, de acuerdo a Bernazzani, eran una cinta de vigilancia del attache cultural de la Embajada de Irán Mohsen Rabbani, buscando una van Trafic blanca y un análisis telefónico de llamadas hechas semanas antes del ataque.

Poco después del atentado, el diario más grande de Buenos Aires, Clarín, publicó una historia, filtrada por el Juez Galeano, que la inteligencia argentina había grabado a Rabbani buscando comprar una van Trafic blanca “meses” antes del atentado. Un sumario de las órdenes de arresto de Rabbani y otros 6 iraníes en 2006 continuaron refiriéndose a “documentos indiscutibles” probando que Rabbani había visitado concesionarios de autos para buscar una van como la utilizada en el ataque. De hecho, el reporte de inteligencia sobre la vigilancia a Rabbani entregado a Galeano diez días después de la explosión muestra que el día que Rabbani vio una van Trafic blanca fue el 1ro de Mayo de 1993 – quince meses antes del atentado y mucho antes de que los fiscales afirmaran que los iraníes decidieran hacer de la AMIA su objetivo.

En ausencia de toda evidencia concreta, la SIDE se volcó al “análisis de conexiones” de los registros telefónicos para armar un caso circunstancial sobre la culpabilidad iraní. Los analistas de la SIDE argumentaron que una serie de llamados hechos entre el 1ro de julio y el 18 de julio de 1994, a un celular en la Triple Frontera en Iguazú, Brasil, debieron haber sido hechos al “equipo operativo” del atentado – y supuestamente un llamado a un celular de Rabbani podría ser conectado al mismo grupo. El funcionario de FBI Bernazzani me dijo que estaba shockeado por el uso de la SIDE en el análisis de conexiones para establecer responsabilidades.

“Puede ser muy peligroso” me dijo “usando este tipo de análisis, usted podría conectar mi teléfono con el de Bin Laden”. Bernazzani comentó que las conclusiones a las que llegaron los investigadores argentinos eran meras “especulaciones” y que ni él ni los funcionarios en Washington habían tomado en serio las evidencias que apuntaban contra Irán.

Luego, en el 2000, un desertor más apareció con una nueva historia sobre la responsabilidad de Irán. Abdolghassem Mesbahi, quien afirmaba haber sido el tercer hombre en el ranking de los servicios de inteligencia iraníes, le dijo al juez Galeano que la decisión de volar la AMIA había sido tomada en una reunión de altos funcionarios iraníes, incluido el presidente Akbar Hasehmi Rafsanjani, el 14 de agosto de 1993. Pero Mesbahi fue rápidamente desacreditado. Bernazzani me dijo que los funcionarios de inteligencia creían que para el 2000 Mesbahi había perdido ya hacía tiempo su acceso a la inteligencia iraní, que era “pobre, inclusive en la quiebra” y que estaba listo para “proveer testimonio a cualquier país sobre cualquier caso que involucrara a Irán”.

A pesar de que el caso contra Irán carecía de evidencia forense creíble o evidencia testimonial y se basaba fuertemente en inteligencia dudosa y en el testimonio de un desertor desacreditado, Nisman y Burgos prepararon su acusación contra seis ex funcionarios iraníes en el 2006.

De todos modos, el gobierno de Néstor Kirchner mostró sus dudas sobre seguir adelante con este caso. De acuerdo al periódico Forward, cuando grupos judíos-norteamericanos presionaron a la esposa de Kirchner, Cristina, sobre las acusaciones en una asamblea general de las Naciones Unidas en Nueva York, en septiembre de 2006, ella indicó que no había una fecha firme para proseguir con acciones legales contra Irán. Sin embargo la acusación fue hecha al mes siguiente.

Tanto el abogado principal que representa a la AMIA, Miguel Bronfman, y el juez Rodolfo Canicoba Corral, quien luego emitiera las órdenes de arresto para los iraníes, le dijeron a la BBC en mayo pasado que la presión de Washington había sido instrumental en la repentina decisión de emitir las acusaciones al mes siguiente. Corral indicó que él no tenía dudas de que las autoridades argentinas habían sido urgidas a “unirse a los intentos internacionales de aislar al régimen de Teherán”.

Un alto funcionario de la Casa Blanca acaba de llamar al caso de la AMIA como “una clara definición de lo que significa el apoyo al terrorismo por parte del Estado de Irán”. De hecho, la insistencia de los Estados Unidos de adjudicarle el crimen a Irán para poder aislar al régimen de Teherán, a pesar de que no hubiera evidencia para apoyar tal acusación, es la definición perfecta de la creación cínica de una acusación al servicio de los intereses del poder.

 

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* La investigación de este artículo fue financiada por el Fondo de Investigación de “The Nation Institute”.

Traducción por @PaulaCautiva
Gareth Porter, es historiador y periodista especializado en política de seguridad nacional de Estados Unidos. En 2012 Recibió el Premio Gellhorn en el Reino Unido por sus artículos sobre la guerra de EEUU en Afganistán.

Nota completa

Nota original en inglés en la revista norteamericana The Nation


Cinco años después de aquella nota, el mismo Porter vuelve a escribir sobre el caso:



Fuentes poco confiables en acusación a Irán por caso AMIA

Análisis de Gareth Porter.

WASHINGTON, 8 ago 2013 (IPS) – El fiscal argentino Alberto Nisman basó la orden de arresto que en 2006 emitió contra altos funcionarios iraníes por el ataque con explosivos contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 en los argumentos de representantes del grupo opositor armado iraní Mujahedin E Khalq (MEK), revela el texto completo del documento.

La evidencia central que cita Nisman en la orden de arresto original, de 900 páginas, contra siete altos funcionarios iraníes es una presunta reunión desarrollada el 14 de agosto de 1993 entre figuras de la talla del líder supremo Ali Jamenei y del entonces presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanyani (1989-1997).

Según Nisman, allí se tomó la decisión oficial de seguir adelante con la planificación del atentado contra la AMIA, que se perpetró el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, dejando un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos.

Pero el documento, que desde hace poco tiempo está disponible en inglés por primera vez, muestra que las únicas fuentes que sostienen ese argumento fueron representantes del MEK, o Muyahedines del Pueblo de Irán.

El MEK tiene una historia de atentados terroristas contra objetivos civiles en Irán, además de servir como ejército mercenario con base en Iraq para las fuerzas del ahora difunto líder iraquí Saddam Hussein durante la guerra entre ambos países (1980-1988).

El Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos eliminó a ese grupo de su lista de organizaciones terroristas el año pasado, luego de una campaña realizada por destacados exfuncionarios estadounidenses que habían recibido importantes pagos de grupos e individuos favorables al MEK en reclamo de que los sacaran de esa nómina.

El farragoso y reiterativo informe de Nisman cita declaraciones de cuatro miembros del Consejo Nacional de Resistencia de Irán (NCRI), que es el brazo político del MEK, como las fuentes para argumentar que Irán decidió el atentado contra la AMIA en agosto de 1993.

La fuente principal es Reza Zakeri Kouchaksaraee, presidente del Comité de Seguridad e Inteligencia del NCRI.

El informe cita el testimonio brindado por Kouchaksaraee ante un tribunal oral argentino en 2003, en el que señaló que la decisión de perpetrar el ataque la tomó el Consejo Supremo de Seguridad Nacional en una reunión que se realizó el 14 de agosto de 1993 entre las 16:30 y las 18:30 horas.

Nisman también cita a Hadi Roshanravani, miembro del Comité de Asuntos Internacionales del NCRI, quien dijo saber la hora exacta de inicio de la reunión -4:30 pm- pero dio como fecha el 12 de agosto de 1993 en vez del 14.

Roshanravani también dijo conocer la agenda exacta de la reunión. El funcionario del NCRI declaró que se discutieron tres asuntos: el progreso y la evaluación del Consejo Palestino, la estrategia de exportar el fundamentalismo al mundo y el futuro de Iraq.

Roshanravani dijo que la idea de un ataque en Argentina se había discutido en el marco del segundo punto.

El NCRI/MEK sostenía que el gobierno de Rafsanyani había decidido un atentado terrorista contra un centro comunitario judío en Argentina como parte de una política de “exportar el fundamentalismo al mundo”.

Pero esa propaganda del MEK sobre el régimen iraní se contradijo con la evaluación de la inteligencia estadounidense de aquel momento. En su Estimación Nacional de Inteligencia 34-91 sobre política exterior iraní, finalizada el 17 de octubre de 1991, Estados Unidos concluyó que Rafsanyani había estado “apartándose gradualmente de los excesos revolucionarios de la década pasada” y acercándose a “un comportamiento más convencional” desde que asumió como presidente en 1989.

Ali Reza Ahmadi y Hamid Reza Eshagi, identificados como “desertores” afiliados al NCRI, aportaron más datos para corroborar el testimonio de los altos funcionarios del mismo. Nisman dijo que Ahmadi trabajó como funcionario del servicio exterior iraní de 1981 a 1985. Eshagi no es identificado de otra manera.

Nisman cita a Ahmadi y a Eshagi, que formularon solamente declaraciones conjuntas, diciendo que fue durante una reunión que empezó a las 16:30 horas en agosto de 1993 que el Supremo Consejo de Seguridad Nacional decidió llevar a cabo actividades en Argentina.

Nisman no cita a ninguna fuente ajena al MEK declarando que esa reunión haya tenido lugar. Cita el testimonio judicial de Abolghassem Mesbahi, un “disidente” que no trabajaba para la agencia iraní de inteligencia desde 1985, según su propio relato, pero solo a efectos de que el gobierno de Irán tomara la decisión sobre la AMIA en algún momento de 1993. Mesbahi no brindó evidencias que apoyaran el argumento.

Nisman cita reiteradamente a los mismos cuatro miembros del NCRI para documentar la presunta participación de cada uno de los siete altos funcionarios iraníes para los cuales emitió órdenes de arresto.

Una evaluación del documento completo muestra que Nisman cita 29 veces a Kouchaksaraee, 16 a Roshanravani y otras 16 a Ahmadi y Eshagi, siempre juntos, haciendo la misma declaración para un total de 61 referencias a su testimonio.

Nisman no cita ninguna evidencia o motivo para creer que alguno de los miembros del MEK estuviera en posición de haber sabido sobre tal reunión de la cúpula iraní. Aunque la propaganda del MEK durante mucho tiempo alegó tener acceso a secretos, su información, en el mejor de los casos, se obtuvo a través de funcionarios de bajo rango del régimen.

Al usar el testimonio de los opositores más violentos al régimen iraní para acusar a los más altos funcionarios de haber decidido el atentado terrorista contra la AMIA, Nisman ignoró el obvio objetivo político de crear apoyo en Estados Unidos y Europa para derrocar al régimen iraní.

Nisman dijo que el hecho de que los individuos sean opositores al gobierno de Irán no hace en absoluto que sus declaraciones sean menos significativas.

Los testigos del MEK son completamente confiables, escribió Nisman.

Sin embargo, a lo largo de los años, los representantes del MEK emitieron un comunicado tras otro, conteniendo información sobre presunto trabajo iraní encubierto en materia de armas nucleares, químicas y biológicas, casi todo la cual resultó ser falso cuando la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) lo investigó.

Círculos políticos favorables a Israel y contrarios a Irán tratan desde hace tiempo a Nisman como la fuente autorizada sobre el caso del atentado a la AMIA, así como sobre el tema más amplio de Teherán y el terrorismo. En mayo, el fiscal emitió un nuevo informe de 500 páginas acusando al gobierno iraní de crear redes terroristas en el hemisferio occidental que se agregan a su acusación por el ataque de 1994.

Pero que Nisman base la acusación crucial contra Irán únicamente en fuentes del MEK y que niegue su obvia falta de confiabilidad pone de relieve que el fiscal juega un rol político en nombre de ciertos intereses poderosos, en vez de realmente querer investigar los hechos.

Nota completa





El especialista en seguridad Gareth Porter revela detalles sobre los vínculos entre el fiscal Nisman y Estados Unidos.

Sebastián Premici y Walter Goobar entrevistaron al periodista e investigador estadounidense especialista en seguridad, Gareth Porter, autor del libro “La fabricación de una crisis” a propósito de la muerte del fiscal, su relación con los gobiernos de Bush, la causa AMIA y los intereses en el escenario internacional.

En la charla, el especialista en seguridad dijo que se buscó aislar a Irán y armar una red internacional de estados, una coalición contra el país de Oriente Medio y aseguró que eran muchos los intereses para culpar a los iraníes del atentado de la AMIA.



Cliquear para escuchar el audio del reportaje.





Ahora repasemos lo que escribió hace unos días sobre el tema, la reconocida periodista argentina Stella Calloni:



Las mentiras de Nisman y la Justicia argentina en la causa AMIA.

La periodista Stella Calloni reflexionó sobre la investigación del peor atentado de la historia argentina. 

Si desde la misma noche del atentado EEUU e Israel determinaron que el acusado debía ser Irán, sin haber investigado nada. Era imposible hacer una investigación seria con semejante obstáculo.

Para recordar:  EEUU e Israel ofrecieron un “testigo” en 1994. Ya nadie recuerda que Galeano salió disparado para Venezuela a interrogar al supuesto testigo Manoucher Moattamed, que se presentaba como un ex funcionario iraní, escapado de su país, algo que nunca fue y que nunca sucedió como se demostró. Tanto gasto, tanta información falsa, transmitida con grandes titulares. Era un testigo inventado por la CIA y el MOSSAD israelí, pero que al poco tiempo quedó totalmente desacreditado por sus mentiras, contradicciones y falsedades, después de crear también falsas ilusiones a los familiares de las víctimas.

Ahora ¡que poca memoria tienen algunos!, que olvidaron que se montó un juicio sin una sola línea de verdad. Un juicio escandaloso, acusando a unos y a otros, y como testigo Telleldín, delincuente que se ocupaba de descalabrar o luego vender autos robados. A quien Galeano, con aprobación de Rubén Beraja entonces presidente de la DAIA, entregó 400 mil dólares – en la cárcel donde estaba –  para que mintiera y señalara a un iraní y a otros; incluso policías locales que tendrían cuentas pendientes, pero que como se demostró en el juicio oral nada que ver con este caso, y debieron se liberados.

Tantas y tantas mentiras – todo esto consta en la justicia y se puede leer en los diarios de la época – convirtieron al juicio en un desastre. A esto se agrega el robos de pruebas, que precisamente no acusaban a Irán. Esa justicia, para mantener la tesis de EEUU e Israel ha cometido tantos desatinos, que lograron la detención en Londres del ex Embajador iraní en Argentina Hadi Soleimapour en 2004, por el que se pidió la extradición.

Cuando la justicia británica solicitó las pruebas para dicha extradición, lo que mandó Argentina – la “justicia argentina” – no contenía ninguna. Porque no existen. Como resultado Londres debió pagar al funcionario iraní casi 200 mil libras esterlinas de indemnización, por haber detenido a este hombre, sin causa alguna. Está en todas partes. Estos sí no son inventos. En un principio hasta Interpol por esos mismos tiempos, devolvió un pedido de la justicia argentina, para una alerta roja por falta de pruebas.

En los últimos tiempos -y después de grandes cambios en ese organismo y presiones de los poderosos- se impuso el alerta roja, pero pregunten por las pruebas. ¿Qué pruebas mandó Nisman?. Pregunten eso. Porque si esas pruebas son el alegato de acusación a Irán que dio a conocer el fiscal el año anterior, es un escándalo. Letra por letra toma lo que EEUU e Israel utilizan como acusación, supuestos, medias verdades, prueba concreta ninguna. Intentar utilizar este cruento atentado con tantas víctimas, acusando a un determinado país al que quieren invadir desde hace tiempo, es tan criminal como el atentado mismo.

Ningún país que se respete en el mundo va a entregar funcionarios, acusados por la CIA y el MOSSAD u otro servicio de inteligencia externo. 

¿Porqué el gobierno israelí no quiere que así como viajó la justicia argentina a Venezuela y a Europa para interrogar testigos falsos, fuera a tomar declaraciones a los acusados, en su propia tierra, en presencia de comisiones de veedores internacionales imparciales, como garantía de absoluta seriedad y respeto a la justicia?

El Memorándum surge de un trabajo paciente diplomático como un extraordinario gesto, que contribuye a la política internacional y a la solución pacífica de conflictos. ¿Será que escuchar a estos acusados podría poner en escena la verdad y no todo lo que se ocultó con presiones, dinero y demás en los juicios que se intentaron aquí?

Nota completa




Repasemos ahora partes de una nota reveladora de Horacio Verbitsky sobre el tema:

 

La InfAMIA.

Parte de esta historia ya fue narrada hace más de 10 años:

 

(…) el 18 de julio de 2004, en una nota que se tituló “La InfAMIA. El acuerdo Menem-Rabin para no investigar”. A pocas horas de producido el atentado, a las 9.53 del 18 de julio de 1994, el gobierno israelí del general Yitzhak Rabin propuso al argentino de Carlos Menem coordinar una interpretación unificada, que conviniera a los intereses políticos de ambas administraciones. Así lo informó el embajador argentino en Israel José María Valentín

Otegui, en un cable emitido a las 2.50 horas del 19 de julio de 1994, apenas 17 horas después del estallido que costó la vida a 85 personas y heridas a 300. De este modo, ambos gobiernos condicionaron la investigación a las respectivas ventajas que cada uno pudiera obtener y sin mayor interés por el descubrimiento de la verdad y el castigo de los responsables. Lo mismo ocurrió con los dirigentes de la DAIA y la AMIA. Timerman recuerda que durante una de las reuniones en las que se discutió el memorando, Schlosser le preguntó por qué insistía tanto en la investigación. “Por respeto a los muertos en el atentado”, le respondió. “Olvidate de los muertos. Hay que pensar en los vivos”, dijo Schlosser. Algo similar le transmitió a Timerman su colega israelí, Avigdor Lieberman, durante un encuentro en las Naciones Unidas. “¿Para qué quieren un juicio, si los diarios de todo el mundo ya publicaron que fue Irán?”, le dijo con sorna. El año pasado, para desacreditar el Memorando de Entendimiento, el ex embajador de Israel en Buenos Aires, Itzhak Aviran, declaró que “la gran mayoría de los culpables ya está en el otro mundo, y eso lo hicimos nosotros”.

El cable sobre el acuerdo Menem-Rabin fue hallado entre las informaciones secretas que el gobierno de Néstor Kirchner resolvió liberar al conocimiento de los familiares de las víctimas y de la Justicia. En 2004 el entonces encargado de la Unidad Especial de Investigación del atentado, Alejandro Rúa, puso en conocimiento de Canicoba Corral el cable EISRA 010365/1994. Allí Otegui informa que Rabin enviaba a Buenos Aires en un avión de la Fuerza Aérea israelí a un diplomático de su relación personal y directa, el subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería de Israel, Dov Schmorak, quien había sido embajador en la Argentina entre 1980 y 1985.

Antes de embarcarse hacia Buenos Aires, Schmorak se comunicó en medio de la noche con el embajador Otegui y le pidió que lo ayudara a entrevistarse con el presidente Menem y con el canciller Di Tella en cuanto llegara a Buenos Aires. Para el gobierno israelí “es importante coordinar con el nuestro una versión coincidente del atentado”, en especial por el impacto que la manera de presentar lo sucedido tendrá ante la opinión pública israelí, “dado que partidos de oposición y algunos medios de prensa están utilizando el hecho para atacar duramente política de paz gobierno Rabin”. 

En ese momento, estaba muy avanzada una negociación de paz en Oslo que incluía a la OLP conducida por Yasser Arafat y por primera vez comprometía al gobierno sirio del presidente Hafez Al Assad. Contaba para esas tratativas con el apoyo del gobierno estadounidense de Bill Clinton, en cuya presencia se firmaron los acuerdos en la Casa Blanca, en septiembre de 1993. En enero de 1994 el presidente sirio anunció que la negociación con Rabin incluiría “una paz real y relaciones normales” a cambio de la devolución de las alturas del Golan, ocupadas por Israel en la guerra de 1967.

Luego de revelar la existencia y el contenido de este cable, el ex presidente de la DAIA Rubén Beraja, uno de los acusados por desviar la investigación me preguntó si había más información, para conocer si “fuimos títeres de un juego macabro por parte de ambos gobiernos”. También me contó que el 22 de julio de 1994, durante una reunión en la quinta de Olivos, “Menem insistía que de confirmarse las presunciones debían cortarse las relaciones con Irán en forma inmediata”. Es decir tres días después de la reunión con el enviado de Rabin.

Si las motivaciones de Rabin y Clinton se explicaban por razones políticas de sus respectivos gobiernos, el interés del gobierno argentino de entonces por desviar la atención lejos de Siria es comprensible, por los lazos familiares de Menem, el financiamiento que El Assad le suministró para su campaña presidencial en 1989 y la denuncia de traición en 1990, cuando Menem se sumó a la primera expedición estadounidense contra Irak (gobernado por el mismo partido Baas que Siria), incumplió los acuerdos de cooperación espacial con países árabes y entregó a Estados Unidos todos los de-sarrollos del misil Cóndor. 

El viernes asumió sus funciones el nuevo embajador Noah Mamet. Habrá que aguardar una futura tanda de Wikileaks para saber si es real la información que circula entre funcionarios judiciales que conocen a Nisman, sobre un encuentro con el consejero político Ken Roy antes de presentar su incandescente dictamen. Roy es el enlace de la embajada con la Asociación de Magistrados, que conduce la resistencia judicial al gobierno. Esta relación promiscua con una potencia extranjera no ha producido el menor escándalo en quienes, de derecha a izquierda, sólo lo ven como un proyectil capaz de hacer daño al gobierno nacional. Cualesquiera sean los respaldos de Nisman, no se entiende cómo podría el gobierno “fabricar la inocencia de Irán”. Como el fiscal es quien debe probar la culpabilidad, esta es una inversión de la carga de la prueba o una implícita admisión de que al cabo de diez años carece de elementos probatorios.

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Y, finalmente, repasemos lo que acaba de decir un exagente de la SIDE sobre lo sucedido al fiscal Nisman:



El exSIDE Iván Velázquez: “La persona que traicionó a Nisman fue el mismo Jaime Stiuso”.

El ex militar y exagente de los servicios de inteligencia argentina, recordó su paso por la Policía de Seguridad Aeroportuaria y su causa judicial por la que abandonó el país: “Toqué la caja e intereses muy pesados”. Actualmente asesora a embajadores de todo el mundo. Asegura que es un perseguido político del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner pero defiende las medidas que tomó en la SI.

Acusado como el “responsable de la operación de espionaje electrónico más grande la historia de América Latina” y de haber ideado un supuesto intento de golpe de Estado contra Néstor Kirchner, Velázquez niega todo y arremete contra Stiuso

– ¿Qué opina de la disolución de la ex SIDE?

– Responde a una situación coyuntural y que debería haberse tomado hace rato. Hace diez años, la SIDE dejó de ser lo que era. Es cierto que en el menemismo ya estaba la cadena de la felicidad con los periodistas y la división cuasi policial que utilizaban armas, se metían en secuestros y allanamientos que no era algo propio de ese organismo. Debería ser un auxiliar de la justicia y anticiparse a los hechos a través de la inteligencia. No soy oficialista pero lo que hizo la Presidenta merece sacarse el sombrero. Reconozco los ovarios que tuvo para hacer semejante cambio.

Celebro la decisión pero, por mi paso por allí, sé que hay muchos profesionales valiosos que fueron fustigados injustamente. Esto es un boomerang porque los 1700 agentes medios que podrían quedar en la calle es peligroso. Igual no creo que pase nada porque pasarán a policías provinciales o municipales pero creo que acabará con todo. No creo que sea un cambio de nombre únicamente.

Es una oportunidad histórica que tiene el país de que todos dejemos de estar vigilados por entrar en una página o escribir en un foro. Es muy importante saber de quién dependerá ese monopolio de las escuchas ubicada en la Avenida de los Incas que era la cueva del apriete (se refiere a “OJOTA: División de Observación de judiciales). Te llamaban al celular personal y te pasaban una conversación privada que habías tenido previamente con otra persona. También hacían “maniobras de integraciones” que es armar frases o diálogos con palabras extraídas de distintas conversaciones para armar una supuesta escucha y pasarla como válida. Stiuso era un experto en judicializar rumores para apretar a todo el mundo. Hoy está la oportunidad de que el periodismo pueda ejercer su trabajo en paz. Con esta decisión se eliminarán los agentes de calle de Fernando Pocino y las patotas de la Dirección de Operaciones de Stiuso. En el 2008 denuncié todo esto pero la Comisión Bicameral del Congreso se hicieron los boludos. No hay que ser ingenuos.

– ¿Stiuso es capaz de todo?

– Es un gran profesional, muy respetado. Pero el síndrome de Hubris también le llegó a él. En sus últimos tiempos se irritaba por si algún pasquín o blog de cuarta se lo nombraba. Antes mandaba a las patotas y ahora pedía la ficha de todos (así se llama a las carpetas). Su megalomanía y poder lo hizo creer intocable. Pero estas estructuras que son bandas operativas actúan como lo denunció Gustavo Vera y mantienen prostíbulos, están metidos en el tráfico de drogas y personas. Me tocó lidiar con ellos en Ezeiza con la PSA (Policía Seguridad Aeroportuaria). Ellos tenían a su mano derecha, su delegado que permitía el paso de la droga. Cuando me metí con Marcelo Saín les quitamos las credenciales de libre acceso a sus agentes que podían entrar y salir por todos lados. Sacamos esos privilegios y hubo momentos muy tensos. Hay que ser objetivo y dudo que se arme un aparato de militantes de La Cámpora ahí adentro. Esperemos.

– ¿Por qué cree que se divorció el gobierno de Stiuso?

– Están los factores externos que explica a quién respondía cada uno. Se cruzó una línea.

 Mi lectura es que a Jaime lo tienen vinculado con las agencias del Norte con las que respondían y con su colaboración con los servicios secretos israelíes. Te cuento que los fondos o colaboraciones terminaban en los directores de entonces. Ese fue el fusible que generó el cortocircuito con esa relación.
– ¿Y la investigación de Alberto Nisman no influyó?

– Sí. Que en paz descanse porque nadie se merece esto. Tan mal paga el diablo a quien tan bien le sirve. Ellos también fueron víctimas de Stiuso como su ex esposa que armó una causa mentirosa en la que estoy metido y terminó metido en su propio baile.
– ¿Lo mataron?

– Creo que fue un suicidio. La persona que lo traicionó fue el mismo Jaime Stiuso porque Nisman le pidió unas escuchas para completar el informe final y se las negó. Jaime le dijo que no. La denuncia es lo que dijo Pepe Eliaschev y había muchas cosas más que no aparecieron. Se vio víctima, padeció una puñalada trapera que la sufren todos los del entorno de Jaime. Se vio solo y se mató.
– ¿Conoció a Lagomarsino?

– Es el personaje que no me cierra en esta ecuación. Por eso dejo abierta otra hipótesis. Es el elemento extraño. Ese muchacho no me cierra. Ahí tienen que profundizar la investigación. Para saber el autor del crimen, tienen que buscar quién salió bien parado de esta historia. A la Presidenta no le convenía la muerte de Nisman. Hasta ahora no aparecieron escuchas en las que aparece Cristina o Timerman. Eso hasta ahora no está. En el terrorismo no se manejan con cuadros de tercera línea y los árabes son muy celosos del secreto y no boconean por teléfono que es algo típico del argentinismo criollo. Pero Lagomarsino queda descolgado. El último que lo vio con vida es el primero que lo vio muerto. Nisman sabía de armas y le gustaban los fierros. ¿Cómo se entiende que le pidió un 22 a este tipo? Con un 22 tenes un 30% de autoeliminarte y un 70% de quedar paralítico, cuadripléjico o perder las funciones motoras o el habla. Estando al lado de Stiuso sabía de todas estas cosas. Nisman sabía mucho de la jerga de la inteligencia.
– En síntesis ¿Qué implica la desaparición de la SI o SIDE?

– Me llama la atención los que hablan bien de Stiuso como Miguel Ángel Toma que estaba agarrado de las bolas por Jaime. No lo entiendo. El gobierno irá contra Stiuso. (…) Espero que Cristina siga resolviendo instituciones arcaicas y mafiosas pero el próximo gobierno agarrará una papa caliente. ¿Qué hará con Pocino y los boliches swinger y gays que están a nombre de testaferros o del ex Director de Contrainteligencia, Germán García? ¿Perseguirá la Presidenta y judicializará a estos tipos que manejaron a la SI? No lo sé.  Espero que se termine la felicidad de periodistas entre comillas que vivían cobrando de la SIDE y que la Presidenta publique la lista de todos ellos que cobraron hasta ayer.

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Cliquear para escuchar el audio del reportaje.






Notas anteriores de esta serie:

De fiscal títere de los servicios de inteligencia y “la embajada” a mártir antikirchnerista de los medios.
AMIA, hipótesis B (¿osada?): si Irán no fue ¿en qué queda la denuncia de Nisman?
AMIA, Hipótesis B: si no fue Irán… (II). ¿A quién beneficia la muerte de Nisman?



¿Continuará…?

AMIA, Hipótesis B: si no fue Irán… (II). ¿A quién beneficia la muerte de Nisman?

Sócrates decía que para llegar a la verdad hay que hacerse las preguntas adecuadas y la del título nos puede ayudar a acercarnos a la verdad sobre el caso de la muerte del fiscal Nisman (como dice una periodista desde España, citada más abajo). Para quienes prefieran limitarse al ir y venir de las noticias de los medios masivos de difusión, más atento al minuto a minuto de sus audiencias o los ejemplares vendidos, leer un texto mayor a un par de párrafos editados para leerse en el subte o el colectivo (o con fines inconfesables y no periodísticos sino políticos) esta serie de notas puede resultar demasiado extensa, pero mucho más extenso ha sido el tiempo en que ambos atentados llevan sin resolverse o, mejor aún, siendo encubiertos y al fin del camino llegamos a que hoy tenemos ausencia de culpables del atentado y del posterior encubrimiento, un fiscal muerto, una acusación suya (por demás endeble y sospechosa) contra el canciller y la presidenta de la República y decenas de hipótesis dando vuelta. Pero, desde el principio hemos subrayado una de ellas, que denominamos la hipótesis B, quetan sólo se basa en una simple pregunta (que muy pocos se hacen): si Irán no fue el perpetrador del atentado a la AMiA, ¿en qué queda la denuncia de Nisman?

Como dijimos en la nota anterior, si el estado de Irán no fue el responsable de los atentados, no sólo la acusación de Nisman contra los supuestos autores se derrumba sino que su acusación contra el canciller y la presidenta deja de tener sentido, porque ya no estaría en juego la supuesta negociación espúrea para cambiar comercio bilateral por la impunidad de los perjudicados por una infundada acusación. Lo que colocaría la jugada de Nisman en otro terreno, muy alejado de la justicia y la verdad.

Siguiendo ese sendero de duda (y nuestras notas anteriores, ésta y ésta) este humilde Basurero acerca aquí algunos tramos de notas e investigaciones publicadas sobre los dos mayores atentados terroristas cometidos en Argentina, los que, se verá, están estrechamente vinculados con la muerte del fiscal. La gran mayoría de las notas, además de contar con mucho respaldo periodístico y hasta judicial (algunas de ellas por ser escritas por los cuatro periodistas que más investigaron sobre el tema), cuenta con el plus de verosimilitud de que fueron publicadas antes de la denuncia o la muerte del fiscal Nisman.

Repasemos, ya, los extractos de las notas y los videos adjuntos.


CASO NISMAN: ¿A quién beneficia la muerte del fiscal?
POR MONTSERRAT MESTRE (desde Barcelona).
Sócrates decía que para llegar a la verdad hay que hacerse las preguntas adecuadas y en el caso del fiscal Nisman hay algunas ineludibles, que curiosamente no se hacen los grandes medios españoles, ocupados como siempre en reprobar al actual gobierno de Argentina.

¿A quién beneficia que un fiscal muera justo cuando acaba de denunciar a la presidenta y al ministro de relaciones exteriores del país ? Al gobierno no, porque estaría lanzándose estúpidamente una sospecha sobre si mismo, de la cual es muy difícil, por no decir imposible, quedar limpio. Hasta en la circunstancia de que el fiscal hubiera tenido unas pruebas consistentes, el caso es tan enredado que era mucho mejor dejarlo continuar. La presidenta es aforada, y si la ley argentina es como la europea, hasta que no sea ex presidenta no se la puede juzgar. Entonces, ¿a quién beneficia el fiscal muerto justo antes de la comparecencia? Conviene a quienes desean ver al peronismo por una larga temporada fuera del poder, ayudados posiblemente por los mismos que quieren deshacerse de todos los gobiernos progresistas latinoamericanos, del modo que sea porque no pueden derrotarlos en las urnas, pero ahora ya no se estilan los golpes de estado.
Si estoy en lo cierto, estaríamos ante un plan siniestro -y criminal, porque ha muerto una persona- para evitar la reelección del partido gobernante, tirándole encima un escándalo fenomenal. El suicidio del fiscal – sea como sea que haya llegado a ese desenlace- sería una pieza necesaria, aunque obviamente él no debía saberlo. Si el fiscal llegaba a comparecer con sus pruebas inconsistentes, todo iba a quedar en nada más que mucha tinta de Clarín. PERO si el fiscal aparece muerto en extrañas circunstacias justo ANTES de que su denuncia perdiera credibilidad, se hace caer la sospecha sobre el gobierno. Ahora, aunque se investigue tanto como sea posible, se presenten las pruebas que se presenten, o haga el gobierno los mayores esfuerzos por esclarecer la muerte de Nisman, ya quedará escrito en la leyenda negra de los males que le atribuyen el peronismo que “mandaron a matar a un fiscal”.
Parece obvio que el fiscal Nisman debió ser engañado o utilizado, ya que no se puede creer que colaborara suicidándose voluntariamente. Pero es bien sabido que quienes tienen capacidad de planear estas acciones tienen muchos recursos: 1) presionar hasta el límite al objetivo con algún aspecto de su vida privada que no le interesa hacer público o con grabaciones que comprometieran su actuación en este caso. En la década de los 70, lo hacían los servicios británicos para sacar de la carrera electoral a candidatos laboristas con posibilidades de ganar. Alguno no aguantó la presión y se suicidó;  2) Lo “suicidaron”, es decir, se hizo parecer que era un suicidio. Para los expertos no es difícil crear el  escenario, incluso saben salir de un lugar dejando la puerta cerrada por dentro. Si no lo mataron directamente, que quedaba mejor que simular un suicidio para hacer sospechoso al gobierno, sería porque tenía custodia.
Además, así el escándalo va a durar varios meses, hasta las elecciones, y el caso va a estar presente en la actualidad nacional e internacional. Curiosa coincidencia, visto desde fuera, es que este caso dramático  estalle cuando aun hay una conmoción mundial por  la masacre de París. Cuando la prensa internacional está muy atenta a todas las noticias de atentados (aunque los de la AMIA fueron en 1994) y que haya israelíes, que se mencione a Irán, a Hezbolá  y a los sirios.
Con las lecciones que ha dejado la historia del siglo XX, de constantes intervenciones extranjeras en Latinoamérica,  y con lo que seguimos viendo hoy en la desestabilización de Venezuela, los intentos de golpe en Ecuador, las maniobras para asesinar a Evo, las campañas contra Dilma, es de esperar que los enemigos de siempre también van a jugar muy duro ahora que Argentina se acerca a las elecciones. Si las urnas, como es previsible, dieran un nuevo triunfo al partido en el gobierno, el país podría cumplir 3 quinquenios peronistas, demasiado difícil  de soportar para los que siempre tuvieron la sartén por el mango y el mango también.
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EL DICTAMEN DE NISMAN REVISITADO: INCONGRUENCIA INTERNA Y DESACUERDO CON LA REALIDAD
Los duros hechos
El estrépito de opiniones y vaticinios para capitalizar la muerte dudosa del fiscal debería ceder paso al análisis de cuestiones estructurales y a los duros hechos, comprobables con documentos y testimonios responsables.
En ese contexto, es recomendable atenerse a los hechos y postergar las conclusiones hasta que decanten las investigaciones y puedan conocerse los detalles que hoy se ignoran.
Ni la trágica muerte del fiscal permite soslayar la liviandad del último dictamen que firmó.
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La Traffic.
Por lo menos cuatro periodistas que investigaron el tema y no tienen la menor inclinación hacia el régimen de los ayatollahs sostuvieron que no existió tal Traffic. “La teoría de la Traffic explosiva no se sustenta en ninguna constancia seria”, sostuvo Gabriel Levinas, quien contratado por Rubén Beraja informatizó y analizó la causa. A una conclusión similar habían llegado pocos meses después del atentado los periodistas Jorge Lanata y Joe Goldman, ex corresponsal de la cadena ABC, en su libro Cortinas de humo. Según Levinas, el juez Juan José Galeano desistió en forma voluntaria de investigar aquellas pistas que llevaban a personas allegadas al presidente Carlos Menem, como el ex presidente del Centro Islámico, Nassib Haddad, propietario de la empresa que depositó un volquete en la puerta de la AMIA minutos antes de la explosión y a los funcionarios de Fabricaciones Militares que mintieron sobre la compra de amonal por Haddad y su hijo Javier. En la misma dirección, del encubrimiento orientado políticamente, apunta el libro El Atentado, del periodista Juan Salinas.
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Como una herencia incólume de la década menemista, la SI (ex SIDE)dirige la labor de numerosos magistrados y fiscales federales y ordinarios en todo el país: son los jueces y fiscales de la SI. Y con ellos, digitan causas judiciales, inventan acusaciones, garantizan impunidad, imputan delitos a inocentes, extorsionan.
Asimismo, hace mucho tiempo que la SI, entre otros tantos dislates, es la sucursal criolla de la CIA y de la DEA norteamericanas. Y su condición de órgano local de la primera de esas agencias y de la Mossad israelí hizo que se convirtiera desde los noventa en el principal órgano investigativo encargado de “desviar” la pesquisa sobre las responsabilidades del atentado contra la AMIA, a los efectos de impedir el conocimiento de la “conexión local” –que conducía a ciertos grupos sirios y a sectores de la Policía Federal Argentina– y a forzar la situación para colocar como única hipótesis investigativa a la denominada “pista iraní”. El fiscal federal Alberto Nisman, quien mantenía estrechas conexiones con empresas “tercerizadas” de la CIA en la Argentina, siempre fue un mero empleado de esta trama.
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Reportaje de la Agencia Paco Uroindo al periodista Juan Salinas.
Se sigue insistiendo con la historia de Rabbani y el coche bomba”.

APU: ¿Cuál es su primera impresión sobre la muerte del fiscal Nisman?

Juan Salinas: Nisman se suicidó, de eso no tengo ninguna duda. Puede ser que se haya suicidado porque estaba en una situación terrible, porque después de 10 años, con una unidad que tenía 50 empleados, sus acusaciones contra Irán son muy endebles. Si se cumplía el Memorándum de Entendimiento iba a tener que ir a Teherán a interrogar a los imputados y a mostrar qué pruebas tenía. Iba a hacer una especie de tartamudeo porque no tenía nada. Por eso quiso cambiar el eje acusando a la presidenta Cristina Fernández de no sé qué. En la AMIA no tuvo nada que ver Irán. Durante años se habló de cosas como la existencia de un coche bomba, tanto para AMIA como para la Embajada, y eso no es verdad.

APU: Otra discusión tiene que ver con el rol de los servicios secretos y de un nombre que ahora aparece con mucha fuerza que es el de Antonio Stiusso. ¿Qué opina sobre eso?

Agente Jaime Stiuso

JS: Stiusso era el garante de que se cumplieran los acuerdos entre los gobiernos de Israel y Argentina, con la bendición de Estados Unidos. Esos acuerdos implicaban desviar la causa. Hubo un encubrimiento monumental que debe ser juzgado. El arquitecto en términos políticos de eso fue Carlos Corach, como Stiusso lo fue en términos de los servicios. Corach decidió reemplazar a amigos sirios de Menem, que no estuvo involucrado en el atentado, por iraníes. Y reemplazó a efectivos de la Federal por policías de la Bonaerense. El problema es que nadie quiere ver que los atentados se hicieron por una mejicaneada en el lavado de dinero relacionado con el narcotráfico. Por supuesto, Israel no quiere saber nada con ese tema.

APU: ¿Cuál es su hipótesis sobre los atentados?

JS: Está bien desarrollado en mi blog, Pájaro Rojo. Tanto en el caso de la Embajada como en AMIA. En la Embajada está relacionado con las valijas de Amira Yoma. En el caso de AMIA, Menem le pide al Canciller Di Tella que le averigue quién pudo haber hecho los atentados. Lo que averiguan, por medio de la CIA, es que es gente proveniente del Líbano que son los mismos que pusieron una bomba en Panamá al otro día de la bomba en AMIA. Cuando uno investiga el derribo de ese avión ve que mataron al banquero judío Saúl Scwartz, un especialista en piedras preciosas que se había quedado con plata del tráfico de cocaína hacia la mafia tradicional italiana. Fue investigado en su momento por la Justicia italiana. Esto está en el expediente judicial, pero nadie quiere hablar de estos temas. No hay servicio secreto en el mundo que no esté vinculado con el narcotráfico.
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ATENTADO A LA AMIA. LA INVESTIGACIÓN DEL PERIODISTA JUAN JOSÉ SALINAS.
lberto Kanoore Edul padre es amigo desde hace más de tres décadas del presidente Carlos Menem. Su hijo Alberto Jacinto Kanoore Edul es uno de los principales implicados en el atentado a la AMIA.
Y hasta el presidente de la DAIA, Raúl Beraja, hasta ayer nomás un estrecho aliado de Menem, ha pedido que se investigue a Al Kassar y al libanés Nassib Haddad, dueño de la empresa de volquetes, uno de los cuáles fue dejado junto a la puerta de la AMIA apenas un minuto antes de que el edificio fuera volado.
Haddad compró seis toneladas de explosivos en base a nitrato de amonio (los que se utilizaron en el atentado) desde octubre de 1993 a julio de 1994.
Haddad estuvo efímeramente detenido poco después del atentado, lo que motivó que el Presidente Menem convocase de urgencia al juez Galeano a la Casa Rosada. Casi de inmediato, fue puesto en libertad.

En este nuevo contexto (por la aparición de mi libro), en la presentación conjunta que la AMIA y la DAIA hicieron ante el juez Galeano, se pide que se investigue tanto a Yabrán como Al Kassar, y se cita expresamente “algunas hipótesis” de (el ministro Domingo) Cavallo, por ejemplo “los probables vínculos (con los terroristas) de algunos de los hombres que integran el servicio de seguridad de las empresas vinculadas o que se atribuyen” a Yabrán.
Aunque Anzorreguy negó que la SIDE hubiera elaborado ese dossier, el periodista Joaquín Morales Solá puntualizó que el mismo había sido elaborado tiempo antes por el servicio de inteligencia de la Gendarmería Nacional, fuerza que con el apoyo de la CIA norteamericana resistía las maniobras de copamiento que llevaban a cabo altos oficiales apoyados por Yabrán.
En resumen: que más allá de su autoría, el dossier había sido distribuído por empleados de la SIDE que proclamaban la veracidad de la información que ofrecían.
El dossier era, básicamente, una lista de altos oficiales policiales que estarían o habrían estado “mensualizados” por Yabrán. Entre los supuestos pluriempleados se encuentran nada menos que el comisario Carlos Antonio Castañeda (quién al cometerse el atentado contra la AMIA era el titular del DPOC, organismo al que le cupo responsabilizarse de la investigación) así como el comisario Jorge Fino Palacios, titular del flamante Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la PFA a la que hace unos pocos meses se le encomendó que reiniciara las investigaciones abandonadas por el DPOC.
El cuerpo policial especializado en inteligencia y antiterrorismo en teórica salvaguarda de la Carta Magna se había transformado para entonces en un “agujero negro” por el que se habían esfumado 67 casetes de escuchas (correspondientes a los primeros días siguientes al atentado, la mayoría las practicadas en el domicilio de Carlos Alberto Telleldín cuando éste se encontraba prófugo), cinco rollos de fotos, un llavero bañado en oro que la División Sustracción de Automotores de la Policía Federal le había entregado a Alejandro Monjo en una ceremonia, y donde se había borrado el contenido de la agenda electrónica de Telleldín, entre otras muchas irregularidades.
Al producirse el atentado a la AMIA, el jefe del DPOC, comisario Castañeda, dependía orgánicamente del director general de Prevención Federal, comisario Ricardo De León, a quién fuentes de la propia Policía Federal no trepidaron en calificar como prototipo de policía “amarillo”, es decir de estar vinculado a Yabrán.

El atentado a la AMIA supuso el relevo de toda la plana mayor de la Policía Federal y la entrada en escena de una nueva cúpula encabezada por el comisario Pelacchi, quién fue calurosamente recomendado por el hasta entonces subsecretario de Seguridad, Hugo “El Ratón” Franco, por entonces uno de los principales operadores de Yabrán.
El desembarco de Pelacchi en la PFA constituyó “un desembarco amarillo” (por el color de la Organizacion de Cleraring Argentino, OCASA, la unica empresa que Yabran reconoce como propia) confirmó a este periodista un ex ministro del Interior.
En 1986 y por primera vez en su historia Interpol convocó a una conferencia internacional con objetivo personalizado. Trataba sobre los hermanos Monzer y Gassan Al Kassar, a quienes acusaba de comandar la más peligrosa organización de traficantes de armas y drogas del planeta.
Una década después el comisario Pelacchi logró ser nombrado en el buró de la organización que coordina los esfuerzos de las policías de un centenar de naciones.
Al Kassar no sólo ya no figuraba en la lista de prioridades de Interpol: ni siquiera figuraba. Y según el dossier distribuído por agentes de la SIDE, el jefe del organismo en Argentina, comisario Néstor Blanco, recibía una mensualidad de Yabrán.
No figura en esa lista, en cambio, otro de los miembros de la plana mayor de la PFA, el comisario mayor Gastón Gustavo Fernández, un viejo instructor del CAPE que era el titular de la comisaría 7a (con jurisdicción sobre la calle Pasteur al 600, donde se encontraba la AMIA) al producirse el atentado.
Subordinados de GG Fernández están sospechados de haber “levantado” la custodia de la AMIA instantes antes de que se produjera la explosión.
El vínculo entre GG Fernández y Yabrán parece obvio. El pasado 16 de mayo, periodistas de Telenoche Investiga acudieron a la sede de la empresa que constituye el corazón de la guardia pretoriana de Yabrán, Bridees SA (que querría significar “Brigada de la Escuela de Mecánica de la Armada”), en el edificio de la calle Paraná 597. Golpearon la puerta pero no sólo nadie la abrió sino que desde dentro los intimidaron disparando un arma de fuego.
Tras encontrarse con el Presidente Menem en la residencia de Olivos, el presidente de la AMIA, Chaskiel Oscar Hansman dijo a los periodistas que “la red local que apoyó la realización de ambos atentados, lejos de estar desbaratada, continúa desarrollándose, y lo mismo sucede con la red internacional”.

Ambas redes suelen identificarse con los apellidos Yabrán y Al Kassar.

Luego de renunciar a la subsecretaria de Seguridad, Hugo Franco fue designado por el Presidente Menem interventor en la Director General de Migraciones, cargo que a pesar de su transitoriedad, continúa desempeñando.
En los casi tres y medio años que lleva al frente de Migraciones, la acción más comentada de Franco es haber ordenado destruir todas las fichas de entrada y salida de extranjeros hasta 1995.
La promiscuidad entre los servicios secretos israelíes y los sospechosos de haber entorpecido sistemáticamente la investigación del atentado a la AMIA no puede sorprender si se tiene en que tanto empresas israelíes como empresas vinculadas a Yabrán se encuentran asociadas con el Grupo Macri.
En cuanto a los vasos comunicantes entre Israel y Al Kassar son evidentes: basta recordar que los aviones Dagger (versión israelí de los Mirage franceses) con que se rearmó la Fuerza Aérea luego de la Guerra de las Malvinas, le fueron vendidos por Al Kassar, que se los pagó a Israel con petróleo iraní.
Ofrecí en esa oportunidad detalles del protagonismo que les cupo en la acción terrorista a distintas personas que fueron detenidas y luego liberadas durante las dos semanas posteriores al atentado a la AMIA, particularmente al libanés Nassib Haddad y al sirio Alberto Jacinto Kannore Edul, ambos con largos años de residencia en Argentina.
Haddad, bueno es recordar, es el titular de la empresa Santa Rita a la que pertenecía un camión Fiat Amarillo de transporte de volquetes que hizo maniobras durante largos minutos en la acera de la AMIA para luego dejar un volquete junto a la puerta de la institución. Ello ocurrió el lunes 18 de julio de 1994 entre las 9.50 y las 9.53, hora en que produjo la explosión…
Aunque hacía largos años que habían dejado de tener actividad minera, so pretexto de extraer piedras tipo “rip-rap” en los aledaños de la represa biprovincial Casa de Piedra (en el límite entre Río Negro y La Pampa) entre enero y julio de 1994, Haddad y su hijo Javier habían adquirido alrededor de seis toneladas de exlosivos en base a nitrato de amonio (o amonal), el mismo que se utilizó para volar la AMIA.
Esas compras se iniciaron con bastante antelación -desde principios de octubre de 1993- no cumplieron con requisitos como el previo permiso de Fabricaciones Militares y los Haddad no pudieron justificar la entera utilización de los explosivos comprados en la cantera de Casa de Piedra.
Según pudo comprobar fehacientemente el equipo de investigación que integré, el chofer del camión de los volquetes, Juan Alberto López, había dejado con anterioridad al atentado varios mensajes en el “beeper” de Carlos Alberto Telleldín.
Telleldín, un ex agente de inteligencia de la policía de Córdoba, fue durante mucho tiempo el único detenido en la Causa AMIA.
López llevaba una “hoja de ruta” en la que alguien le había dibujado un croquis que indicaba el lugar exacto (prohibido por la seguridad de la AMIA) donde iba a dejar el volquete, al costado de la puerta del edificio y hacia la calle Viamonte.
El chofer justificó sus largas e incomprensibles evoluciones con el camión y dos volquetes con el argumento de que no encontraba lugar y debió bajar ambos volquetes en el pavimento en un sitio alejado, para luego alzarlos y dejar por fin uno, de manera excepcional, junto a la puerta de la AMIA, y marcharse a llevar el segundo a un terreno supuestamente baldío ubicado en la calle Constitución 2657, donde le habría sido abonado por un tal “Alejandro”.
A escasos metros de ese terreno tiene sede Aliantex SRL, la empresa textil de Alberto Jacinto Kanoore Edul, más conocido como “Albertito” a causa de su pequeña estatura y para diferenciarlo de su padre, un coetáneo y viejo amigo del presidente Carlos Menem.
En la causa que tramita el juez federal Juan José Galeano está acreditado que Edul hijo llamó desde un teléfono celular a Telleldín el domingo 10 de julio de 1994 pasado el mediodía, cuando -según éste- la camioneta Trafic que iba a servir de vehículo-bomba para atentar contra la AMIA le acababa de ser arrebatada por una “patota” de la policía bonaerense.
Pero su hermano mayor, el comisario general retirado Ismael Ahmed quedó en libertad. Ismael Ahmed fue uno de los miembros fundadores de la Triple A y luego, durante la dictadura, nada menos que Superintendente de Comunicaciones de la Policía Federal, es decir el máximo experto en intercepciones de teléfonos y el tendido de “áreas libres”.
(…) resulta obvio que la investigación del atentado fue frenada desde el mismo 18 de julio de 1994, con toda probabilidad a causa de que los primeros allanamientos practicados por la Policía Federal se hicieron en domicilios de ciudadanos sirios e hijos de sirios que argumentaron su amistad o relación con las familias de los presidentes Hafez El Assad y Carlos Menem, Yoma y Tfeli.
Aún así, añadí, gran parte de los terroristas fueron detenidos durante las dos semanas siguientes al atentado por una Policía Federal que se encontraba acéfala. Sin embargo fueron enseguida liberados en medio de negociaciones secretas entre funcionarios del gobierno nacional y la nueva plana mayor de la Policía Federal, encabezada por el comisario Juan Adrián Pelacchi.
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AMIA-NISMAN-CIA. Joven periodista pone luz sobre las relaciones íntimas del fiscal muerto con la Central de Inteligencia (Norte) Americana y los encubridores locales.

Nisman siempre fue un incompetente… bon vivant. Y desde hace muchos años era el chirolita de “Jaime” Stiusso y el mascarón de proa de la conjura encubridora de los asesinos que demolieron la AMIA (y antes la Embajada de Israel) y mataron a casi cien personas por lo que su muerte no puede volverlo un prócer de ninguna causa.
Se ve que nadie la leyó: se trata de una serie de “papers” de servicios de inteligencia extranjeros, un pastiche traducido de apuro a un mal castellano donde tampoco hay una sola prueba de la culpabilidad de ningún iraní.

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CAUSA AMIA, VIDEOS Y MENTIRAS: Las macanas del agente Lifschtiz.
A raíz de la muerte del fiscal Nisman, la causa AMIA ha vuelto a ponerse en primer plano, evidenciando que no hay casi nadie que entienda de qué se trata, producto de dos décadas de desinformación contínua por los grandes y los medianos medios.

(…) efectivos de la Policía Federal (del disuelto ¡por eso mismo! Departamento de Protección al Orden Constitucional, DPOC, así como de otras ramas de la Superintendencia de Seguridad Federal, de varias comisarías,  de los bomberos y su Departamento de Explosivos, entre otros) estuvieron involucrados desde un primer momento, tanto en la detonación de las bombas (hubo un evidente levantamiento de la custodia, compuesta por dos efectivos de las comisarías 5ª y 7ª) como en el encubrimiento de los asesinos.
Los muchachos que estacionaron una Trafic (en la gigantesca playa aledaña a la Facultad de Medicina, con entrada principal por la calle Azcuénaga, a tres cuadras y media de la AMIA, que entonces se llamaba Jet Parking) lo hicieron con grandes aspavientos (“espamento”, dicen los lunfas, “haciendo bandera”, decíamos en mi juventud) contratando una estadía de días (aunque parecen haberla retirado ese mismo viernes 15 de julio de 1994 o más tardar el sábado) y mostrándose uno de ellos a todos los empleados, cosa de que no se olvidarán de esa ignota Trafic blanca, tan común en el Once como un camello en un oasis.

Unos minutos antes también habían hecho espamento al obcecarse en dejar la Trafic en el primer piso del estacionamiento del Sanatorio Otamendi, también sobre la calle Azcuénaga y a media cuadra de aquel, a pesar de que a simple vista se veía que no pasaba por su entrada, que es muy baja. Con este pretexto, uno de los muchachos -todo indica que el mismo que habría de repetir el show escasos minutos después- se embarcó en una absurda discusión con el encargado, un suboficial retirado del Ejército nacido en San Juan.

Al igual que los empleados de Jet Parking (dónde el muchacho que entró a la administración dio como domicilio en un castellano gutural un hotel en el que solían alojarse transitoriamente diplomáticos iraníes de segundo rango) el militar sanjuanino recordó que en la planta baja no había lugar y aquel necio muchacho se obstinaba en ascender con la Trafic por la rampa aunque a ojos vista no podía entrar al primer piso, y que durante aquella absurda discusión el muchacho chapurreaba con un acento raro, inidentificable.

La SIDE -y esto es todavía más escandaloso- dijo que pasaría a buscar los videos pero nunca lo hizo, y al cabo de unos cuantos meses, fueron reutilizados por el propio estacionamiento, según narró escandalizado el encargado a quien escribe.

¿Por qué la SIDE no retiró los videos? Porque averiguó rápidamente quienes eran los muchachos intervinientes en la maniobra: dos hermanos, uno estudiante de medicina y otro de kinesiología,  y su amigo y vecino -todos vivían en el corazón de San Telmo- un agente de la Policía Federal que prestaba servicios en la Comisaría 47. Los tres allegados a Alejandro Monjo, un vendedor de autos “reciclados” en sociedad con altos oficiales de la PFA. El mismo que había provisto de una Trafic siniestrada a Carlos Telleldín.

(..) en mi libro AMIA. El Atentado. Quienes son los autores y por qué no están presos (Planeta, 1997) producto de más de tres años de investigaciones al servicio de la propia AMIA, y en decenas de artículos periodísticos -muchos de ellos publicados en Nueva Sión- muchos de los cuales están en la red.

Este mismo oficial /de bomberos) (que tenía un hermano también experto en explosivos pero de la Policía Bonaerense, hermano que había sido enjuiciado por la voladura de la planta emisora de Radio Belgrano y de la sede del Partido Comunista en Morón) fue el que dijo haber haber encontrado el pedazo de block de motor entre los escombros de la AMIA y firmó el acta respectiva… pero cuando más de una década después debió prestar testimonio en el juicio, se desdijo y reconoció haber mentido: el trozo de motor se lo habían dado, dijo entonces, los militares israelíes que oficiaban de “rescatistas” y él se había limitado a firmar.
En ese momento el juicio debió haberse terminado, ya que todo él se basaba en ese hallazgo. Sin embargo, el juicio continuó porque había que sostener una “razón de estado”, la farsa de la camioneta-bomba, el chofer libanés suicida y la instigación o autoría intelectual de Irán.

Lo acreditado es que cuando estaban a punto de marchar a Ezeiza para regresar a Israel, el lunes 25 de julio al anochecer, el jefe de los “rescatistas”, general Zeev Livne (cito de memoria) pidió la presencia de periodistas. La única que se acercó a esas horas fue la joven y bella Cynthia Ottaviano, que trabajaba en el diario “La Prensa”. Livne le dijo que sus hombres habían encontrado entre los escombros restos perfectamente identificables no sólo de la camioneta-bomba, sino también de su conductor kamikaze, un embuste total. Ottaviano publicó esa supuesta información y quedó tan golpeada por su evidente falsedad que según me dijo en una entrevista telefónica, pasó años sin escribir notas de política.
Y es que la Historia Oficial es falsa desde su origen: fue impuesta por los asesinos y ratificada por quienes conformaban el objetivo del ataque-mensaje (¡Paguen lo que deben!), la DAIA. Pero el hecho de que ni Stiusso ni Nisman puedan garantizar ya que no se la cuestione, no quiere decir -en absoluto- que quienes los sucedan vayan a hacerlo.

En éste, como en otros muchos temas, Cristina parece ir mucho más adelante que sus colaboradores. ¿Se atreverá a derribar el becerro de oro de la camioneta-bomba y su chofer suicida?

No lo sé. Pero, por si quisiera hacerlo, insisto en que la clave es la voladura de la Embajada de Israel, dónde el engaño está tan cerca de la superficie y a la vista como el caño de obras sanitarias que la falsa F-100 bomba no rompió y el cráter que, por inexistente, provocó suspicaces ironías de los cronistas de La Nación.

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SUICIDIO DEL FISCAL NISMAN: Roma no paga traidores. ¡Hay que reabrir la causa de la Embajada de Israel!

Así como no podía ir a Teherán y acusar al ex presidente Rafsanjani sin hundirse en el ridículo, Nisman no podía ir al Congreso a acusar a la Presidenta CFK.
Diez años viviendo a cuerpo de príncipe del cuento, con la única función de evitar que se investigara quienes y por qué pusieron las bombas.
Y es que Nisman no tenía nada más que el humo que le dio Stiusso. Acorralado, sabiendo que se le acababa el curro, decidió librarse del bochorno.
Entregarse en cuerpo y alma a los servicios, hacer de chirolita de la CIA y el Mossad, no suele resultar gratis: Roma no paga traidores.
Quedará para otros seguir sosteniendo el timo de las camionetas-bomba, los choferes libaneses suicidas… la supuesta instigación de Irán.
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Causa AMIA. Un reconocimiento de Verbitsky que no satisface, en tanto la piedra basal del encubrimiento permanece incólume.
Algunos comentarios a lo publicado hoy por el gran periodista (Horacio Verbitsky):

La “pista siria” en realidad debería llamarse la pista de la familia política y otros personajes del entorno del presidente Menem, como explicó tempranamente, en noviembre de 1994, el gran periodista Rogelio García Lupo, al celebrarse una reunión sobre los ataques terroristas producidos en Buenos Aires en las salas A y B del Centro Cultural San Martín. García Lupo tenía información de primera mano acerca del involucramiento de la familia política de Menem en el atentado a la AMIA. Coincidentemente, la ex secretaria de Emir Yoma, Lourdes Di Natale (muerta luego a causa de una sospechosíma caída al vacío a un patio interior del edificio en el que vivía) le dijo a este periodista que en ocasión de producirse el atentado a la Embajada de Israel (17 de marzo de 1992) Emir Yoma recibió a Alfredo Yabrán en sus oficinas de la calle Paraguay, y ambos se sentaron en una ventana interior que daba al norte a conversar hasta que se produjo la explosión que, todo indica, sabían de antemano que se iba a propducir. Esa noche, Monzer al Kassar hizo una fiesta en su amplio departamento de la Avenida del Libertador.

Investido de la confianza de todos los actores, Corach pergeñó un truco de prestidigitación. Si metafóricamente el cuchillo homicida estaba conformado por una instigación sirio-argentina (el mango) y una ejecución local-azul-federal (la hoja), aprovechó la permanencia del remache (el detenido Telleldín) para cambiar primero el mango (por el chivo expiatorio elegido: Irán) y luego la hoja (reemplazando a los federales por los bonanerenses del comisario Ribelli, dependientes de Eduardo Duhalde, por entonces enconado rival de Menem).

Nadie vio las supuestas camionetas-bomba ni en la Embajada de Israel (donde el experto enviado por la policía israelí, Jacob Levy, concluyó que no la hubo) ni en la AMIA (donde la enfermera Nicolasa Romero declaró enviada por un comisario de los Bomberos de la PFA que había visto una Trafic beige con volante a la derecha cuando los restos de chapa que se encontraron eran blancos), además de ser harto evidente, y así lo demostraron las pericias de ingenieros independientes, que en ambos ataques los epicentros de las explosiones (de la explosión principal en el caso de la AMIA) se produjeron adentro de los edificios, siendo con toda probabilidad introducidos los explosivos aprovechándose la circunstacia de que ambos edificios se encontraban en refacciones y las medidas de seguridad eran prácticamente inexistentes: en el caso de la Embajada se sigue diciendo una y otra vez que hubo 28 muertos cuando sólo están identificados 22, lo que parece indicar que hubo albañiles bolivianos muertos que jamás fueron identificados.
Repito y reitero: nadie vio las supuestas camionetas-bomba antes del atentado… y tampoco después. Porque en absolutamente todos los atentados con coches-bomba que se han hecho en todo el mundo, los restos de aquellos son perfectamente identificables… excepto en la por lo visto milagrosa Buenos Aires.

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Causa AMIA: Un chiste de Jaimito…
Los riesgos de ir a la batalla con generales mercenarios.
El “manotazo de ahogado” del fiscal Nisman (el “chirolita” de “Jaime” Stiuso que citó a indagatoria a la Presidenta y a su Canciller por –supuestamente- encubrir la –supuesta- responsabilidad de Irán en el atentado) es una arremetida del eje judicial-corporativo.

Desarmar públicamente las absurdas acusaciones del fiscal Alberto Nisman contra la Presidenta de la República y su Canciller por haber supuestamente desviado o entorpecido la hace muchos años paralizada investigación del atentado a la AMIA sería muy fácil si el Gobierno tuviera en esta materia algunos medios fieles.

Bastaría con poner bajo los focos y ante las cámaras de TV a Nisman y obligarlo a explicar en qué fundamenta sus acusaciones contra, por ejemplo, quien era al momento de las voladuras de la Embajada de Israel y de la AMIA el presidente de Irán, el ayatolá Akbar Hashemí Rafsanjani.
Lo veríamos entonces tartamudear, citar “papers” de varios servicios de inteligencia y los incongruentes dichos de algún iraní que para aquellas fechas ya vivía en Alemania y asesoraba a los servicios teutones, como el meneado “Testigo C”.

Lo mismo puede decirse respecto del demonizado Moshen Rabbani, ex agregado cultural de la Embajada de Irán. La prueba de que no hay nada contra él es obvia: en vez de detenérselo, se lo expulsó del país aprovechando su regreso de vacaciones. Vale decir: se espero a que saliera del país para luego no dejarlo regresar.

Nisman veló porque nada ni nadie pusiera en entredicho la piedra basal de aquel pacto, suscripto también por los principales diarios, los que determinan la agenda: que el ataque a la AMIA -como antes a la Embajada de Israel- habría sido perpetrado por un suicida del Hezbolá libanés que estrelló una camioneta-bomba contra su puerta.

(Se desconocen) cosas tan evidentes y relevantes como que:

Hezbolá nunca protagonizó ataques de ningún tipo fuera de Medio Oriente.
Nunca hubo ataques con vehículos-bombas en los que los restos de estos no fueran claramente visibles e identificables, tal como sucedió en Buenos Aires en ambas oportunidades.

– Las pericias hechas por expertos ingenieros independientes determinaron en ambos casos que las explosiones (o, si se quiere, las explosiones principales) se produjeron adentro de los edificios demolidos.


En el caso de la AMIA, está claro además que esta versión falsa le fue impuesta al presidente Carlos Menem por un enviado de Israel (tal como probó Horacio Verbitsky hace una década en en su nota La InfAMIA).

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El acuerdo tripartito entre los gobiernos y los  servicios de inteligencia fue seguido al milímetro por el juez Galeano y Clarín y La Nación (Daniel Santoro, por ejemplo, que hoy salió a respaldar a Nisman, también defendió al juez inicuo hasta que fue destituido) y también (con alguna contradicción, ya que intervinieron muchos periodistas) por Página/12 (Tiempo Argentino no existía entonces, pero desde que apareció se sumó a la corriente).
(…) Nisman suplantó a Galeano como guardián de aquel acuerdo, no sin antes verificar que su esposa, Sandra Arroyo, fuera nombrada jueza federal de San Isidro.

Nisman (al que sus detractores suelen llamar “el fiscal israelí en comisión” por los frecuentes viajes que realiza invitado por organizaciones sionistas) se ciñó al guión preestablecido hasta el punto de que -según los cables de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires publicadas por Wikileaks- cuando quiso inmiscuirse en el encubrimiento liderado por el ex ministro Carlos Corach- desde dicha legación dipomática se le ordenó que se limitara a “la conexión internacional”, esto es, a culpar a Irán.

En épocas recientes, la Presidenta (que conoce muy bien la causa AMIA ya que fue miembro de la Comisión Bicameneral de Seguimiento de las Investigaciones de ambos atentados, primero como senadora y luego como diputada), percibiendo que el presidente Obama busca descongelar las relaciones con Irán a fin de que este país oficie como dique de contención de los extremistas suníes financiados por Arabia Saudi, Qatar, Kuwait y Turquía, tomo la iniciativa de llegar a un acuerdo con Irán para que la justicia argentina pudiera interrogar a los altos funcionarios iraníes que tan livianamente acusa Nisman.

La firma del memorandum con Irán provocó una insurrección generalizada dentro de una Secretaria de Inteligencia liderada por “Jaime” Stiuso o Stiusso, colonizada a gusto tanto por el Mossad como por la CIA desde hace décadas. A partir de entonces, la SI, ex SIDE, trabajó decididamente para los enemigos del Gobierno, excepto una ínfima minoría que decidió privilegiar su fidelidad al Poder Ejecutivo por sobre sus lazos con Estados Unidos e Israel, tal como todo indica hizo desde un primer momento -por las razones que sea- el general Cesar Milani… lo que explica los virulentos ataques que recibe de parte de una  oposición, lidera por “la corpo” mediática a la que los crímenes de lesa humanidad les importan un bledo.

En este contexto, el descabezamiento de la Secretaría de Inteligencia y la jubilación compulsiva de Stiuso o Stiusso no podía dejar de tener remezones y “vueltos”. Nisman no es más que su espada vengadora.

Que la mayor parte de esos jueces respalden a Nisman y se apoyen en “la corpo” mediática y en legisladoras como Laura Alonso y Patricia Bullrich, ostensiblemente financiadas por la CIA y los “fondos buitres”, no puede sorprender a nadie.

Dos: Afronta esta batalla desigual sin tener un solo medio en el que pueda confiar que no lo traicionará. En lo que también le cabe una importante responsabilidad, porque no se puede ir a la batalla confiando en el talento de generales mercenarios o de pacotilla.

A pesar ofrecer tanto hándicap gratuito, es posible que el Gobierno gane esta batalla porque la acusación de Nisman es sencillamente descabellada. Pero, ni aún así, el resultado está dado de antemano. Por lo pronto, sus enemigos consiguieron hace tiempo que la Sala I de la Cámara Federal porteña declara inconstitucional el memorándum con Irán.

Y, reducida a su mínima expresión, ya sin Raúl Zaffaroni, no puede confiarse en que la Corte vaya a arreglar ese desaguisado.

Presten mucha atención porque es ahora cuando se verá quien es quien.

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WikiStiusso.
Por Santiago O’Donnell.
A menos de una semana de la muerte de Nisman sería prematuro avanzar demasiado sobre cómo terminó la vida del magistrado. Pero alcanza para analizar algunos comportamientos mediáticos alrededor del fiscal y de la causa AMIA y algunas de las opacas zonas fronterizas entre la política, el espionaje y el periodismo.

Todos ellos, funcionarios, dirigentes comunitarios y periodistas que se ocupaban del tema. sabían que la fiscalía de Nisman se nutría básicamente de una fuente. Nisman nunca lo ocultó. Sabían que el peso de la investigación lo llevaba el director de Contrainteligencia de la Secretaría de Inteligencia, alias Jaime Stiusso, y a través de él,  los servicios de inteligencia extranjeros, especialmente de Estados Unidos e Israel.
La cosa es que  todos sabían: Néstor, Cristina, Canicoba, los presidentes de la AMIA y la DAIA, los tres periodistas de La Nación, Clarín y Página 12 que llevan el tema por lo menos desde el 2005, sus editores responsables y unas cuantas personas más. Yo me enteré en el 2011 cuando Nisman me citó para hablar de los cables de la embajada estadounidense que acababa de publicar en mi libro Argenleaks.
 “¿Cómo? ¿No lo conocés a Jaime?” me preguntó Nisman entre extrañado y sorprendido en aquel encuentro del 2011. Acababa de decirme que en una causa tan compleja, en la que uno básicamente depende de lo que puedan averiguar los servicios de inteligencia extranjeros, su información provenía de Stiusso, ya que Stiusso era el que manejaba la relación con los servicios israelíes y estadounidenses. Me dijo que su tarea consistía en chequear la inteligencia en bruto que le mandaba el agente, y tratar de confirmar datos para que se puedan judicializar, ya que no todo lo que le mandaba servía. Fue la única vez que lo vi y me lo dijo sin conocerme. O sea, no era ningún  secreto: Stiusso manejaba la investigación.
Y yo no conocía a Stiusso, pero por supuesto que sabía quién era. Un espía legendario de los tiempos de la dictadura, que había trabajado con Nisman en la bochornosa primera investigación de la AMIA, él como informante, Nisman como fiscal auxiliar. Un personaje oscuro al que por entonces se le atribuían todo tipo de “carpetazos” (operaciones de prensa) contra distintos personajes del gobierno y la oposición. desde Boudou y De Narvaez, hasta Enrique Olivera y el jefe de la bonaerense. Y sabía, sabíamos quién era porque Stiusso se había hecho famoso, y peor que le puede pasar a un espía es hacerse famoso. Fue en julio del 2004  cuando el entonces renunciante ministro de Justicia, Gustavo Béliz, mostró una foto del agente en el programa de Mariano Grondona y denunció que Stiusso había montado “un ministerio de seguridad paralelo”, al que describió como “una especie de Gestapo.”

La denuncia y la exhibición de la foto le costaron años de exilio y una batalla judicial a Béliz y su familia, pero a Nisman ni siquiera lo despeinó. La fiscalía siguió su trabajo como siempre.
El Stiuso bueno tenía la cara del fiscal Nisman que seducía a los periodistas con su promesas de exclusivas de documentos secretos con revelaciones explosivas que nunca terminaban de estallar. Funcionaba así: cada vez que iba a hacer una presentación judicial avisaba a sus contactos mediáticos, generaba expectativa. Después, el día de la presentación, entregaba un resumen de diez o quince páginas, como hizo con la denuncia contra la presidenta. Con eso, los diarios hacían sus tapas y echaban a rodar el ciclo informativo. El resto era material clasificado, sensible, que debía permanecer bajo estricto secreto de sumario, porque estaba en juego la vida de agentes secretos. Cuando se terminaba de filtrar el escrito completo resultaba ser una zaraza de los servicios que no terminaba de probar nada, pero el ciclo informativo ya había pasado hacía varios días y a nadie le interesaba demasiado si las pruebas era endebles o secretas porque el juez bancaba, el gobierno bancaba, la opo bancaba, la AMIA bancaba y había que meterle para adelante.

Pasó con el supuesto chofer del coche bomba que habría volado la sede mutual judía, Ibrahim Berro. Cuando Nisman anunció el 2005 que  sus hermanos en Michigan habían confesado que Ibrahim era el atacante suicida, el resumen de diez páginas de una presentación judicial de cientos de páginas que Nisman había entregado a los medios, fue tapa de todos los diarios y cabeza de todos los noticieros. Pero cuando se conoció la transcripción de la entrevista a los hermanos de Berro semanas más tarde, se supo que los hermanos habían negado que Irahim tuviera algo que ver con el atentado. Entonces Nisman dijo que los hermanos mentían  y a partir de ahí los grandes diarios y noticieros dieron por hecho en innumerables noticias que Ibrahim Berro era el atacante suicida.

 Había excepciones, claro, sobre todo algunos familiares de las víctimas y periodistas rebeldes. Los autores de los tres libros de investigación más importantes que se hicieron sobre el atentado, Salinas, Levinas y Lanata-Goldman, rechazaron la hipótesis central de Nisman. Esto es, que fue un atentado con coche bomba y conductor suicida llevado adelante por una célula de Hezbolá, con apoyo logístico desde la Triple Frontera, por orden de la entonces cúpula del gobierno iraní. Los cuatro autores hoy aseguran que el coche bomba no existió, dato a partir del cual descreen de toda la historia.

Pero el apoyo para Nisman era tan sólido que hasta parecía abrumador. El juez confirmaba, la prensa avalaba, el gobierno financiaba, la opo otorgaba, las fuerzas vivas de la comunidad acompañaban.

Como ya es público y notorio a esta altura del partido, la política de Estado para proteger la investigación Nisman Stiusso se empezó a romper hace dos años cuando el gobierno argentino firmó un memorándum de entendimiento con el gobierno iraní para que una Comisión de la Verdad compuesta por juristas propuestos por ambos países determine la culpabilidad o no de los acusados iraníes, eje de un brusco giro geopolítico que emprendió el gobierno en la segunda parte de la presidencia de Cristina. Se rompió todavía más el mes pasado cuando el gobierno echó a Stiusso de la Secretaría de Inteligencia y se terminó de romper del todo hace diez días cuando Nisman denunció a la presidenta.

 A partir del acuerdo con Irán el caso AMIA cayó en la grieta: para los medios anti k Nisman fue más que nunca un valiente fiscal de la patria. mientras que para los medios k pasó a ser una mezcla entre demonio, inepto y vende humo. El gobierno quedó de un lado, la oposición del otro, y las organizaciones judías en el medio, tironeadas desde los dos costados. Pimero apoyaron el acuerdo en una conferencia de prensa conjunta con el canciller Timerman. Después cambiaron de parecer y se pronunciaron en favor del rechazo antes de que el Congreso aprobara el acuerdo. Después jugaron más fuerte: fueron a la justicia y consiguieron que un tribunal lo declare inconstitucional. Pero cuando el fiscal denunció a la presidenta, dudaron y terminaron retaceándole el apoyo ante la certeza de que Nisman se presentaría en el Congreso, digámoslo así, como de costumbre, con mucho entusiasmo y convicción, pero bastante flojo de papeles.

Por un lado Jorge Lanata, el editor más creativo y el mejor formador de equipos periodísticos del país, legítimo heredero de Natalio Botana y Jacobo Timerman. Desde de que escribió su libro “cortinas de humo” meses después del atentado y durante años Lanata se la pasó denunciando, muchas veces en soledad, que la causa AMIA era una truchada y que Nisman era un trucho. En este video de Día D se lo ve a Lanata diciendo que la causa AMIA es miles y miles de páginas de “nada” (video que consta en nuestra nota anterior). Pero ya con la camiseta de grupo Clarín cuando el fiscal denunció a la presidenta, Lanata decidió que la denuncia de Nisman era tan seria que ameritaba dejar en suspenso todo lo anterior. Desde entonces es uno de los fogoneros de la línea Clarín: a Nisman lo mataron o lo suicidaron para callarlo por la gravedad de lo que iba a denunciar. 
Con respecto a la causa AMIA, un volver a empezar puede sonar doloroso, pero qué más decir: el camino se hace al andar. Pero no empezaremos de cero, Que la pista iraní no se haya probado no quiere decir que haya que dejarla. Al contrario. Dato por dato, folio por folio, los iraníes siguen siendo los principales sospechosos. Aunque todo debe ser revisado con ojos frescos, insospechados y debidamente consensuados, los principales proponentes tanto la pista siria (Escudé) como pista la narco (Salinas), ni hablar de la pista del autoatentado (Petrosino) hoy por hoy lejos están de producir las pruebas que puedan convencer a una opinión pública comprometida y a una justicia independiente, como va a hacer falta para esclarecer el atentado. 

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Pasemos ahora a los videos y un audio radial sobre el tema:

Atentado a la AMIA: Crónica de un encubrimiento. Video de Memoria Activa, familiares de las víctimas.

Para verlo cliquear aquí.

 ..
AMIA-NISMAN. Entrevista radial de Víctor Hugo Morales a Juan Salinas.
Para oirlo cliquear aquí

 

Las escalofriantes revelaciones del caso AMIA, diálogo entre Gabriel Levinas, Jorge Lanata y Magdalena Ruiz Guiñazú.
Publicado el 7 de julio de 2014
Para verlo cliquear aquí.

 

AMIA: El periodista Juan Salinas en el programa de radio, SUTILÍSIMA (23-2-2013).
Juan Salinas cuenta en forma extensa y pormenorizada el resultado de sus investigaciones, y sus hipótesis sobre los motivos y los responsables de los atentados a la embajada y a la AMIA.
Para verlo cliquear aquí.


¿Continuará…?

 

AMIA, hipótesis B (¿osada, políticamente incorrecta?): si Irán no fue el que produjo el atentado ¿en qué quedan las denuncias de Nisman?

Este interrogante, que a primera vista parecería descabellado, no lo sería si dejamos disipar la enorme nube de polvo mediático (de opositores u oficialistas), sincera u oportunista,  y repasamos todo lo que se dijo seriamente a través de los años, sobre el atentado terrorista más grave ocurrido en suelo argentino.

Para eso habría que tener un espíritu bastante desconfiado de los medios de difusión y una práctica simple en recorrer lo que ellos han publicado hace meses o años. De más está decir que eso es lo que trataremos de hacer aquí.

Y es por eso que decimos que el título no sólo no es descabellado sino que es verosímil y, me atrevería a decir, digno de un análisis más serio y reposado que el que campea en la mayoría de los medios en estos días, más interesados en el día a día –o mejor, en el hora a hora- que en profundizar las investigaciones.

Porque si los autores del atentado no fueron agentes de Irán sino de otro país o, incluso, ciudadanos argentinos, la acusación de Nisman (y de Canicoba Corral y de Galeano, en su momento) sería un bluff, una terrible fábula que habría mantenido a los familiares de las víctimas y a la sociedad en vilo durante 20 años con una acusación falsa, y, además, la reciente acusación del fiscal Nisman contra la presidenta, su canciller y demás acusados también se caería como un castillo de naipes… Porque no podría haber un pacto de impunidad para los ciudadanos iraníes si ellos son, en realidad,  inocentes de lo que se los acusa. Independientemente de lo que digan los servicios de inteligencia locales, norteamericanos o israelíes.

Pero, detengámonos aquí, porque ¿será tan así? Evidentemente, averiguarlo claramente excede nuestras capacidades . Sin embargo, hagamos el intento de analizar los hechos repasando juntos una parte de lo que se dijo en estos años sobre el tema (la parte menos conocida).

Para ello hemos recurrido a los datos que proporcionan algunos periodistas que investigaron el tema y a lo que revelaron los cables reproducidos en WikiLeaks (ya utilizados en una nota anterior).

Las fuentes de los párrafos que siguen se darán al final de la nota, y más de uno se sorprenderá al conocer una de ellas… pero eso lo dejamos para el final.

Pasemos, ahora sí, a reproducir fragmentos de esos trabajos:


Tócala de nuevo, Nisman. (*)

Nota en el diario Perfil.

La causa AMIA suma hoy (19/11/2006) 113.600 fojas. Son 568 expedientes de doscientas fojas cada uno, a los que deben sumarse 400 legajos de “Investigación”, 1.000 paquetes de siete a ocho legajos, cada uno con intervenciones telefónicas, y 1.500 carpetas con información de la SIDE.

En esas 113.600 fojas, 568 expedientes, 400 legajos, 1.000 paquetes y 1.500 carpetas no hay nada. Si nos dedicáramos a hacer un tótem judicial con esa cantidad absurda de papel, podríamos llenar varios cuartos en una casa. Varios cuartos llenos de nada.

En verdad, y para ser exactos, no se trata de Nada Absoluta: hay operaciones de los servicios e inteligencia, de la Policía, de gobiernos extranjeros, estupidez de jueces y fiscales, corrupción, gestos miserables y después nada. La misma nada presente en las ochocientas y una páginas del dictamen del fiscal Nisman, nada ratificada por el juez federal Canicoba Corral.

El fiscal Alberto Nisman tiene serios problemas de memoria; hace algunos días volvió a repetir lo mismo que el año pasado: anunció avances en la investigación presentando sólo información vieja. El año pasado lo hizo con el espectacular descubrimiento del conductor suicida Ibrahim Berro, quien luego se convirtió en radicheta. Este año repitió su modus operandi solicitando la captura de ocho iraníes por los que él mismo había pedido en 2003, y sin aportar un solo nuevo dato. El 21 de febrero de 2003 el fiscal detective Nisman solicitó junto al ahora ex fiscal José Barbaccia al destituido juez Juan José Galeano la captura de 22 iraníes basándose en información aportada a la causa por el espía Jaime Stiusso. Vale la pena recordar que Barbaccia renunció luego de haber sido apartado de la causa en la que se le reprochan, entre varias irregularidades, el haber practicado filmaciones ilegales en la fiscalía a su cargo, haber filtrado información a la prensa en su viaje a Alemania en diciembre de 2003, cuando recibió la declaración del Testigo “C”, Abolga-shem Mesbahi, disidente del régimen iraní, tergiversando el contenido de su declaración, y haber sido expulsado de la audiencia por el juez alemán, circunstancia que originó una cuestión diplomática que no registra antecedentes en las relaciones exteriores de nuestro país. Hoy Barbaccia apeló su procesamiento dictado por el juez Lijo por haberle ofrecido al mecánico Claudio Cotoras la suma de 100.000 dólares a cambio de imputar a Carlos Telleldín y a Juan José Ribelli en el atentado y por el delito de falso testimonio agravado, ya que afirmó, bajo juramento, desconocer el pago de 400.000 dólares efectuados a Carlos Telleldín.

Nisman pidió entonces –y Galeano concedió– la detención de Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en Argentina entre los meses de junio de 1991 y agosto de 1994. Soleimanpour fue detenido en Durham, Reino Unido, pero según una nota, fechada el 12 de noviembre del mismo año, el secretario de Estado del Ministerio del Interior inglés decidió dejarlo en libertad por falta de pruebas, “no librar una orden para proceder contra Soleimanpour” y hacer cesar la orden de arresto preventivo pedida por Nisman sobre la base de que “el voluminoso material que conforma el pedido de extradición formulado por Argentina no cumple, prima facie, con los requisitos probatorios exigidos por el Reino Unido” (nota de fojas 916, con traducción a fs. 927/929 del “Incidente de extradición de Hadi Soleimanpour”). La fiebre de detención de Nisman aquel 2003 era imparable: el 16 de mayo, junto a Barbaccia y Eamon Mullen (el otro ex fiscal acusado de irregularidades en la causa), reiteró a Galeano el pedido de captura de los 22 anteriores y agregó otros seis iraníes. Galeano siguió firmando. Hasta que Interpol volvió hacia atrás con los pedidos insistiendo en la poca seriedad de la investigación y agregó un detalle conmovedor: uno de los buscados estaba muerto (lo que hubiera, de hecho, facilitado su captura).Cuando Galeano fue apartado de la causa por el Tribunal Oral, el nuevo juez, Canicoba Corral, insistió con los pedidos de captura de los iraníes: una asamblea de Interpol los rechazó por 91 votos contra 9 a favor.

Nunca, en ninguna de las cientos de miles de fojas, el detective Nisman nos anuncia pruebas nuevas que desincriminen a algunos de los 22, o de los 12, o de los 8, o que los incriminen aún más. Perdón: sí hubo un cambio; a fojas 479 Nisman dice que, en el papelón Soleimanpour, “un nuevo análisis de las pruebas obrantes en la causa nos lleva a concluir que no revisten entidad suficiente como para dictar una medida de coerción en su contra”. Es la versión larga para decir que metió la pata. Bien podría costarle un juicio político, pero parece que la Argentina da para todo.

Lo que no ha ido en descenso, sino más bien todo lo contrario, es la propensión del detective Nisman a la prosa judicial: hay que tener muchas ganas de escribir para tapar la Nada con ochocientas una páginas.

Lo curioso de la acusación fiscal es, además de su extensión, su diversidad: desde la página 42 hasta la 102 Nisman nos explica la historia del terrorismo en el mundo, citando bibliografía muy diversa. Sólo una cita suena un poco lamentable: la atribuida al libro Cien palabras para explicar el islam, de Soulemane Bachir Diagne, Barcelona. Le faltó incluir Mahoma explicado a los niños.
DICEN QUE DICEN

A fojas 258 de su dictamen Nisman transcribe el corazón de su investigación, su punta del ovillo: “La elección de este atentado –dice– se realizó en una reunión de seguridad máxima del Estado, bajo la presidencia de Rafsanshani el sábado 14 de agosto de 1993. En esa reunión estaban presentes los profesionales militares y miembros fijos de la alta seguridad” (traducción de la información aportada por los disidentes iraníes a fs. 65/70 del legajo 209).

La única prueba de esta reunión son dichos de oídas de terceros. No hay ningún testigo de haber visto u oído directamente algo, por ejemplo:

– A fojas 256 Abolhassan Bani Sadr, ex presidente del Sha, líder de la oposición y director de un diario opositor en el exilio, dice: “Si Irán está por detrás, la decisión la debió tomar el Consejo”.

– Alí Reza Ahmadi, ex integrante del Servicio Exterior del Sha, dice que “sabe que la decisión se tomó en esa reunión”. Nunca explica por qué ni quién le dijo.(fs 256).

– Meshabi “C”, disidente y desertor iraní: “La decisión se tomó en el ’93 y estuvo Rabbani” (fs. 256 y 259). “Conozco y obtuve toda la información del atentado a la AMIA de los responsables del servicio de inteligencia de Irán.”

Nisman, con estos testimonios, da por probada la reunión. Y Canicoba Corral los cree verosímiles.

Entonces, avanza otro paso: “Según la Secretaría de Inteligencia, Rabbani partió con destino a Irán el 18 de junio de 1993 y regresó el 29 de octubre de ese año (fs. 552). “No parece arriesgado –dice Nisman– concluir que fue a participar de esta reunión.”

Esa es toda la prueba que las ochocientas (y una) páginas de Nisman ratificadas por Canicoba tienen contra Irán. El resto –como gran parte de esto– son informaciones de inteligencia, informes entregados por SIDE, CIA y Mossad que no figuran como tales en el expediente sino como información propia de la supuesta investigación argentina.

Dice en la acusación otro arrepentido: “Más del ochenta por ciento de las operaciones terroristas que han tenido lugar en el mundo entero han sido realizadas directa o indirectamente por Irán”. Y el fiscal toma esas afirmaciones como prueba.

—Aplaudimos al sistema judicial de la Argentina –dijo la Casa Blanca al conocerse la decisión de Canicoba Corral.
UNA VIEJA HISTORIA

La historia de involucrar a Irán en el atentado contra la AMIA no es nueva: a fojas 7213 del Cuerpo 36 se informa que una de las agendas de Telleldín apareció recortada y que apareció también, en la casa del entonces sospechoso (ahora liberado por el Tribunal Oral), “un papel” que decía “Embajada Islámica de Irán”. Telleldín tuvo que escribir unas veinte veces aquello de “Embajada Islámica de Irán” y fue sometido a una pericia caligráfica (como si el hecho de portar esas palabras en un papel configurara un delito). A fojas 26.988 se observa que los peritos Picasso, Giménez, Noguera, Comba y Anzorena “no encontraron similitudes entre la letra del papel y la de Telleldín”.

El recorte llegó a la agenda de Telleldín “plantado” y quizá provenga del mismo jardín en el que se plantó el motor de la Trafic, como veremos más adelante. La insistencia de Estados Unidos e Israel en involucrar a Irán en el atentado no es ideológica sino estratégica: nadie en su sano juicio podría defender a Irán, con un presidente proclive a las declaraciones nazis y serias violaciones a los derechos humanos en el interior del país, pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, con perdón de la tautología.

Si, como todo indica, el atentado llegó de Siria, la estrategia de involucrar a Irán se vuelve mucho más clara:

Desde la Guerra del Golfo el régimen de Damasco es aliado de Estados Unidos contra Irak.

Siria e Israel disputan parte de los territorios ocupados (las Alturas del Golán), y culparlos de la AMIA agregaría otra piedra en un camino lleno de obstáculos para esa relación cada vez más tensa en la frontera norte de Israel.

La investigación de la AMIA está montada sobre pies de barro: uno de ellos, quizás el más significativo, es la supuesta existencia del coche bomba al que sólo una testigo vio. María Nicolasa Romero, enfermera de la Policía, declaró en la causa que esa mañana fue sorprendida por la explosión junto a su hijo y su hermana, mientras se dirigían a un jardín de infantes vecino. “Mientras caminaban por la vereda impar de Pasteur al 600 (N del A: la misma de la AMIA), el niño se soltó de su mano y comenzó a correr, por lo que ella y su hermana debieron apurar el paso hasta darle alcance en la esquina de Pasteur y Tucumán; que al descender de la calzada para iniciar el cruce los tres se vieron obligados a retomar la vereda para evitar ser atropellados por una camioneta color beige que lentamente circulaba por Tucumán y, para tomar Pasteur, giró hacia su derecha en forma cerrada”. En ese segundo, quizá segundo y medio, Nicolasa pudo proteger a su hijo, volver a subir el cordón, ver el rostro del conductor y advertir que poseía rasgos árabes. Si el cargo de director de la CIA estuviera vacante, Nicolasa debería ocuparlo. Su hermana, a fojas 165 del expediente, no vio el coche bomba.

Un equipo de investigación dirigido por el autor de estas líneas y formado por once personas investigó el atentado y descubrió por lo menos a diez testigos sobrevivientes que estaban mucho más cerca de la puerta de la AMIA que Nicolasa y nunca vieron a la famosa Trafic.

Como ya comentamos, el detective Nisman dio crédito a diversos informes de la SIDE, como los que en 2003 concluyeron que “quien condujo el coche bomba fue el miembro del Hezbollah libanés Ibrahim Berro”. La versión de Berro, en verdad, provenía del FBI y fue reprocesada por los espías locales. Nisman le exhibió las fotos de Berro a Nicolasa y no lo reconoció, aunque aclaró que “era un muchachote como éste, de esta contextura” y que “veía un parecido en el rostro”, pero aclaró “que no estaba totalmente segura”. Luego se supo, según la familia de Berro, residente en Estados Unidos, que Ibrahim murió en 1994 en Talousah bajo el ataque de un helicóptero israelí.

En su acusación, el detective Nisman vuelve a transitar un mito demasiado viejo: que el explosivo llegó desde el exterior, en este caso “en 1990 desde Brasil, porque los iraníes habían encontrado posibilidades de almacenar este tipo de materiales”. Según las pericias, la AMIA fue volada con amonal, un explosivo compuesto por nitrato de amonio (un fertilizante) y polvo de aluminio (sirve, por ejemplo, para teñir pinturas de color plateado). En ocasión de nuestra investigación, envié a un cadete –ex profeso sin documentos– a comprar nitrato y polvo en un comercio a cinco cuadras del Obelisco. Lo único que le pidieron fue el número de CUIT. Después mostré por televisión lo complicado de conseguir un explosivo en Argentina.
LA PISTA SIRIA

Con respecto a las motivaciones políticas del atentado, Nisman (¿o deberíamos decir la línea Galeano-Nisman-Canicoba?) habla de una cuenta, de dos cuentas, de una cuenta de Irán, de una cuenta numerada en un banco que nunca se encontró, de un depósito, de dos depósitos, de diez millones, de doscientos millones, del atentado contra la AMIA, del atentado contra la Embajada de Israel, de distintos enviados, de distintos contactos, de mensajes de Menem, de mensajes a Menem, etc., etc., etc.

La llamada “pista siria” se dejó de lado en la “investigación” de Galeano:

En 1988 Menem visitó el país de sus antepasados y buscó allí ayuda financiera para su campaña. Los sirios le aportaron, según diversas fuentes, unos cuarenta millones de dólares. Este dato fue confirmado a los periodistas Norberto Bermúdez y Carlos Torrengo por el dominicano Nemen Nader en Madrid.

Menem prometió entonces a los sirios y los libios la entrega del misil Cóndor y protocolos de transferencia de tecnología nuclear. Los planos del Cóndor terminaron en el Pentágono, el acuerdo nunca se produjo y la plata nunca volvió a su origen.

Las figuras de Ibrahim al Ibrahim a cargo de la Aduana en los primeros años de Carlos Saúl y la cotidiana presencia de Monzer Al Kassar, ciudadano sirio con nacionalidad argentina, el Yomagate y las inversiones de Abdala Rashid al Aalí en Santiago del Estero completan la cantidad de sirios por metro cuadrado necesaria como para empezar a preguntarse sobre el punto.

– “Esta bomba me la pusieron a mí”, fue lo primero que dijo Carlos Menem al enterarse del atentado en la calle Pasteur.

Después, preguntó por Zulemita. Su hija no vivía ni estudiaba en el Once. Al año siguiente su hijo moriría en un confuso accidente en San Nicolás.

Según el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, Menem estaba convencido del origen sirio del atentado. Cuando poco antes de salir del gobierno recibió en la Casa Rosada al Premio Nobel de la Paz Eli Weissel, Menem le dijo que conocía el origen y los autores del atentado contra la Embajada de Israel, pero que no podía hacerlo público. Weissel le relató esta extraña conversación al entonces procurador general de la Nación, Angel Agüero Iturbe.

En noviembre de 1994, algunos meses después del atentado, Menem volvió a pisar Damasco, después de cinco años de intentarlo. Recién entonces recompuso las relaciones con el país de sus padres.

 


Horacio Lutzky: “El último 18 de julio se produjo un despojo televisado”.(**)

Fueron pocas las voces que se alzaron para denunciar la trama de encubrimiento enhebrada por el gobierno y la Justicia menemista, junto a la dirigencia comunitaria, luego del atentado a la Amia. Una de ellas, fue la del abogado Horacio Lutzky, quien desde el periódico Nueva Sión comenzó a revelar las complicidades y ocultamientos que se sucedieron durante todo el proceso judicial, y que saldrían a la luz pública luego de que en septiembre de 2004 el Tribunal

Oral Federal Número 3 a cargo de la causa la definiera como la “construcción de una hipótesis incriminatoria que pretendió atender las demandas de la sociedad y satisfacer los oscuros intereses de gobernantes inescrupulosos”.
A pocas semanas del lanzamiento de su libro, “Brindando sobre los escombros” (Ed. Sudamericana), en el cual recopila sus más de quince años de investigaciones sobre el tema, Lutzky recibió a Plural JAI, donde comenzó haciendo referencia a las razones por las que durante el menemismo se desestimaron las pistas que conducían a Siria y se intentó focalizar toda la atención sobre Irán.
Implicar a Siria no significa exculpar a Irán, desde muchos ámbitos hubo quienes intentaron hacer creer esto y se trató de una opción tramposa. De hecho, no solo se ocultó la pista siria sino también todo lo relacionado a la conexión local con Irán, ya que esta hubiera puesto de relieve el contrabando de armas a Croacia y Bosnia, en la que tenían intereses el gobierno norteamericano y participaron funcionarios del gobierno menemista, en vinculación con agentes iraníes. El papel norteamericano en este tema se puede observar en una investigación del Congreso de Estados Unidos, mientras que lo referido a la vinculación argentina, surge de la reconstrucción de elementos en gran medida ligados a la conexión local, que llevan a Irán como uno de los mandantes del atentado”.

¿Por qué no se uso la misma estrategia en el caso de Siria, es decir encubrir la conexión local e inculparlo solo en el plano internacional?
Hubo muchas razones que obligaron a que la pista siria sea ocultada en su totalidad. El gobierno de George Bush padre había realizado una alianza estratégica con Siria, y de hecho este país había integrado el bloque junto a Estados Unidos y Argentina durante la Guerra del Golfo. Por su parte, Israel también necesitaba que continúen avanzando las negociaciones de paz con Siria en las que se iba a efectuar la devolución de alturas del Golán. Todos estos acercamientos no se iban a frustrar por un expediente perdido en un país de Sudamérica, de manera que se hizo real politik pura. Se sabe que horas después de que se produce el atentado, el enviado de Israel Dov Schmorak viene a consensuar con el gobierno la versión que se ofrecería, y se evidencia que se iba a proteger a Menem, pese a que estaba la idea de que gente de su entorno tuvo que ver con el atentado. En definitiva, a nivel geopolítico, Siria era indispensable para Estados Unidos e Israel, Irán, en cambio, no lo era en absoluto.

¿Qué razones llevaron a que se oculte la pista local que conducía a Siria?
El gobierno de Carlos Menem cumplió hasta comienzos de los noventa con todos los compromisos tomados con Siria, como darle el control de la aduana a Ibrahim al Ibrahim, otorgarle la nacionalidad a Al Kassar y ubicarlo como mandatario para la venta de armas, darle a Yabrán el manejo de las comunicaciones, nombrar a Karim Yoma en asuntos especiales, y continuar el desarrollo del Misil Cóndor supervisado por Gaith Faraon, Yabrán y Al Kassar. Es decir, aspectos muy sensibles de la soberanía nacional se entregaron a un poder paralelo sirio, claramente en cumplimiento de las promesas previas a las elecciones del 89, que incluían una transferencia de tecnología nuclear. Pero en el año 1991, debido a advertencias e intimaciones de Estados Unidos con el gobernó israelí detrás, Menem pega un giró de 180 grados y traiciona todas esas promesas, lo que provoca que la familia gobernante siria de los Assad lo repudie y le prohíba su ingreso al país. De todas formas, habían quedado muchos sirios en lugares claves de la seguridad nacional, con una facilidad absoluta para propiciar que se haga el atentado. Por eso, investigar la conexión local siria hubiese llevado a revelar ese presente, así como los acuerdos previos y las traiciones.

¿La línea sirio-argentina deja de responder a Menem o a Siria?
Cuando es procesada Amira Yoma, Menem está desesperado por desvincularse de toda esa red de narcoterrorismo, pero su ex esposa Zulema Yoma muestra un video en el que el hermano de Menem, Munir, que por entonces era embajador en Siria, aparece bailando con Al Kassar en Damasco. Lo que se empieza a ver, entonces, es lo que Jacobo Timerman describió con mucha perspicacia como una “tenebrosa pelea mafiosa”. Al Kassar, que es una figura central en esta división, luego de irse del gobierno junto a Amira Yoma hace referencia elípticamente a la traición de Menem, al decir que él no había cambiado de creencias ni de religión como otros.

¿Como incide en la causa el trabajo de Nilda Garré y de Cristina Kirchner durante el gobierno de Fernando De la Rua?
Hubo un intento de esclarecer la causa por parte de ambas. Nilda Garré, como secretaria especial en el Ejecutivo encargada del seguimiento al atentado, presentó un informe en el que señalaba lo que hoy es objeto de procesamiento, y que en parte apuntaba a Siria y al encubrimiento menemista mencionando a Alberto Kanoore Edul. Pero De la Rua se encontraba ya cercano a su escape del gobierno, muy debilitado y negociando de forma desesperada el apoyo del menemismo, justamente con Menem preso por contrabando de armas. La denuncia de Garré era muy inoportuna para De la Rua y cuando toma estado público en los medios, el presidente de la Daia José Hercman, quien estaba vinculado a Beraja, se encarga del “trabajo sucio” de pedir la cabeza de Garré, bajo una falsa imputación, que termina con la solicitud de renuncia por parte del entonces ministro de Justicia Jorge de La Rúa. Por su parte, Cristina Kirchner integró la Comisión Bicameral que se encargaba del seguimiento desde el Congreso, y fue quien se opuso al encubrimiento que se realizó desde esta comisión, por lo que también fue ninguneada por De la Rúa.

¿Qué puede decir sobre los gobiernos kirchneristas?
En relación a la trama del encubrimiento, existió un giro de 180 grados. Cuando todos los gestores de la historia oficial estaban a favor de mantener los secretos de la Side, Néstor Kirchner levantó la prohibición que existía sobre la declaración de sus agentes, posibilitando que se presenten en el juicio oral y que se conozcan muchas de las irregularidades de la causa. Ante la Organización de Estados Americanos (OEA) reconoce por primera vez que el Estado argentino violó sus obligaciones tanto para prevenir como para investigar el ataque, y que también lo encubrió. Y a nivel internacional, tanto Néstor como Cristina Kirchner denunciaron muy claramente a Irán en los foros internacionales. Por lo tanto, el balance es positivo, ya que creo que por primera vez se tomó la causa Amia como una cuestión de Estado.

¿Por qué su denuncia no llegó a Siria?
Creo que nadie apuntó a allí, ni Estados Unidos, ni Israel, ni la misma Amia. Pero recién durante este gobierno se efectivizaron sin que les tiemble el pulso resoluciones judiciales en donde se incluyó la pista Siria, tal como se puede observar en el fallo del juez Lijo. Antes, quienes planteábamos esto éramos delirantes.

¿Considera que lo actuado por el fiscal Alberto Nisman va en la dirección correcta?
Observo muchas cosas positivas, otras no tanto. Él firmó junto a los otros fiscales la denuncia de violación de secreto que permitió la destitución de Nilda Garré, aunque después se disculpó, y el tramo referido a la acusación a Irán lo veo endeble. La misma está guiada por informes de inteligencia de difícil comprobación, y se sustenta en la historia del supuesto conductor de la Trafic, Berro, que no es nada clara. Pero por otro lado, se supo que Nisman resistió presiones por parte de la embajada de Estados Unidos y de la querella oficial de la Daia para no investigar el encubrimiento. Pese a ellas, cumplió con sus funciones al presentar un dictamen valioso. También tuvo una actitud importante en las reuniones de Interpol, donde hubo un fuerte enfrentamientos con funcionarios iraníes que están despreciando los requerimientos de la Justicia argentina.

¿Usted avala la teoría alternativa del volquete y las bolsas con explosivos?
Existió una gran cantidad de testigos que presenciaron y escucharon más de una explosión, y siendo que está comprobado que se ocultó la pista siria, mercería profundizarse el papel que pudo haber ocupado el volquete, en una detonación menor controlada, y la pila de bolsas con material desconocido que se dejo en el hall de la Amia minutos antes del atentado, todos elementos que remiten a la pista sirio-iraní y al contrabando de armas durante el menemismo.


 

De fiscal títere de los servicios de inteligencia y “la embajada” a mártir antikirchnerista de los medios.(***)

La embajada norteamericana en Buenos Aires presionó para que el fiscal Alberto Nisman no investigara a Menem, Galeano, Anzorreguy y otros amigos por desviar la causa AMIA. Las fuentes dentro de la DAIA, la obsesión por culpar a Irán.

Los cables emitidos por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y filtrados por Wikileaks a Página/12 revelan que Washington presionó a lo largo de varios años para que no se siguiera adelante con la investigación contra Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, el comisario Jorge “Fino” Palacios y otros funcionarios por haber frenado y desviado la investigación del atentado a la AMIA. “Los oficiales (norteamericanos) de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”, se sostiene en un cable del 22 de marzo de 2008
La Oficina Legal era, en realidad, un eufemismo, ya que se trataba de la cobertura usada por los hombres del FBI, que eran quienes verdaderamente presionaban para proteger a los que encabezaron la investigación inicial –Menem, Galeano, Palacios–, tradicionalmente afines a las posturas de Estados Unidos. “Esto podría ser usado por Irán para cuestionar la credibilidad e imparcialidad de la investigación”, señala en el cable el por entonces embajador de Estados Unidos Earl Anthony Wayne, a quien no parecía preocuparle que la pesquisa por el desvío de la investigación del atentado había sido ordenada por el propio Tribunal Oral que juzgó el caso AMIA.
El 22 de mayo de 2008, el fiscal pidió la detención del ex presidente Menem, de su hermano Munir, del ex juez Galeano, del titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, de su segundo Juan Carlos Anchézar, y del jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, Palacios. Todo se centraba en una investigación iniciada diez días después del atentado sobre Alberto Jacinto Kanoore Edul, un ciudadano de origen sirio, cuyo padre fue amigo de Carlos y Munir Menem.
Con esas evidencias en la mano, Galeano ordenó el allanamiento de las propiedades, así como la intervención de todos los teléfonos de Kanoore. Sin embargo, como determinó Nisman y luego confirmó el juez Lijo, toda la investigación se frenó no bien Alberto Kanoore Edul padre fue a la Casa Rosada y habló allí con Munir Menem, entonces asistente del Presidente

El cable del 22 de mayo fue emitido casi a las 23 del día en que Nisman pidió las capturas y está firmado por el propio embajador Wayne. Revela que los oficiales del FBI le venían insistiendo a Nisman que dejara la causa del encubrimiento.

“ Había otra cuestión que también molestaba al embajador: que los medios consideraban a Kanoore Edul como la punta de la llamada pista siria.
La preocupación fundamental de la embajada, reflejada todo a lo largo del cable, era que no se abriera la más mínima posibilidad de duda sobre las acusaciones contra Irán planteadas desde el inicio mismo de la investigación.

Washington ha usado la causa AMIA como una punta de lanza contra el régimen de Teherán, pese a que éste nunca fue acusado con anterioridad de atentados masivos contra civiles fuera del Medio Oriente.

Distintos funcionarios estadounidenses mantuvieron numerosos contactos con el fiscal encargado de llevar adelante la investigación, Alberto Nisman. En esos contactos los estadounidenses dejaron en claro que no dudaban de la culpabilidad de los sospechosos iraníes acusados por la fiscalía e insistieron en que Nisman deje de lado la llamada “pista siria” y la llamada “conexión local”, porque seguir esas pistas podría debilitar el “caso internacional” en contra de los acusados iraníes.

– Notablemente, mientras ya se conocen, hasta con día y hora, buena parte de los actos que borraron las pruebas que apuntaban a la posible intervención de agentes de ascendencia siria en las tareas de preparación de los atentados y en la trama de contrabando de armas del menemismo, sólo sigue siendo políticamente correcto acusar a uno de los socios, la República Islámica de Irán.

– Si bien Irán e Israel son hoy enemigos supremos, desde los años ’70 y hasta el atentado a la mutual judeo-argentina existió una red de tráfico de explosivos y armas israelíes, norteamericanas y argentinas hacia Irán o hacia intereses iraníes, que tuvo a Buenos Aires como una de sus bases principales. Al punto de que sobran indicios que señalan a esa misma red como fuente de la carga explosiva que demolió la AMIA.
– A lo largo de los años ’80 y principios de los ’90, Israel organizó diversos circuitos para las ventas clandestinas de armas a Irán, con la Argentina como uno de los vértices del tráfico, que incluyeron el pago de sobornos y comisiones a políticos, parlamentarios y contribuciones especiales para algunas organizaciones judías que operaban como lobby. Cita las confesiones del ex agente de inteligencia israelí Ari Ben Menasche.
– Agentes iraníes como John Pashai hicieron sigilosas compras de armas y explosivos a Fabricaciones Militares, mientras Irán presionaba al gobierno argentino para que cumpliera con la entrega de material y tecnología para el desarrollo nuclear,compromiso obligado por un millonario contrato. La pulseada fue perdida por Irán, que en diciembre de 1991 vio cómo el embarque de material nuclear que le estaba destinado, ya cargado en el puerto de Campana, fue abruptamente suspendido. Funcionarios argentinos, para apaciguar la indignación iraní, se comprometieron a suministrar armas y explosivos para los combatientes islámicos en Bosnia.
Siria se estaba quedando sin la posibilidad de contar con la tecnología nuclear prometida y cobrada por adelantado por Menem en forma de aportes para su campaña. Irán sufrió la súbita cancelación de un contrato de provisión nuclear. Todo sucedió en el marco de un alineamiento argentino con Occidente, acorde con las presiones norteamericanas e israelíes.
Al Kassar, en compañía de Yabrán, visitó las instalaciones de Falda del Carmen donde se construía el misil Cóndor. Está probado que Irak participó del nacimiento y desarrollo del Cóndor y partes incompletas llegaron a Irak antes de su paralización.

– En realidad, nadie en su sano juicio acusa a la dirigencia judía por el atentado, sino por aceptar el desvío de las investigaciones, orquestado para dejar fuera de la pesquisa a sospechosos del entorno sirio de Menem, así como la connivencia previa con la red iraní de tráfico de armas y explosivos. No son responsables del atentado. Sí son cómplices de la impunidad subsiguiente.
– Supongamos, hagamos de cuenta, que la consigna de la investigación hubiera sido a nivel local no salpicar a la Policía Federal, a la SIDE ni a miembros de la mafia menemista y –menos aún– a los gestores del tráfico de armas a los Balcanes. Y que a nivel internacional se hubiera sugerido evitar tocar cualquier pista que implicara jerarcas sirios, inconveniente no sólo por los vínculos con la familia presidencial, sino también por la coyuntura de Medio Oriente.
“La penetración siria en el Estado argentino (a través de Menem) facilitó la perpetración de los atentados de 1992 (embajada de Israel) y 1994 (AMIA)_ por cuyo encargo y orquestación  se encuentran acusados altos funcionarios del gobierno de Irán_ y posibilitó el inmediato encubrimiento. Así ya era reconocido en análisis de inteligencia oficiales de los EEUU, confeccionados días después del atentado a la AMIA, documentación que intereses locales y la geopolítica internacional de aquel momento coincidieron en tapar”. (…) la “historia oficial” que se gestó tras el atentado a la AMIA contó con el interesado consentimiento de directivos de la DAIA, el brazo político de la comunidad judía, así como de abogados designados por la DAIA y la AMIA.” (…) “Por decisión tripartita argentina, israelí y norteamericana, estaría vedado mencionar la pista siria en

Brindando sobre los escombros. Horacio Lutzky los atentados en Buenos Aires”.
Dice el propio Santiago O’Donell sobre la dependencia de Nisman de los servicios de inteligencia locales:
Poco tiempo después Nisman me citó en su despacho a través de su publicista para hablar del libro, invitación que acepté de buena gana como suelo hacer cuando alguien sobre quien escribí quiere comentar lo que dije. En esa reunión Nisman me dijo que si bien puede ser cierto que la embajada le decía esto y aquello, él no siempre le hacía caso y que continuaba investigando pistas alternativas mal que le pesara a la embajada y que la prueba está en el expediente y en que la acusación contra los encubridores de la “conexión local” fue elevado a juicio. (…) Nisman también me contó que prácticamente toda su información provenía del agente de la Secretaría de Inteligencia Jamie Stiusso, ya que Stiusso tenía la confianza de los servicios secretos estadounidenses e israelíes.






Para la confección de esta nota se usaron las siguientes fuentes:
(*)  Tócala de nuevo, Nisman

Por Jorge Lanata (sí, Jorge Lanata).

(**) Horacio Lutzky: “El último 18 de julio se produjo un despojo televisado”.

(***) De fiscal títere de los servicios de inteligencia y “la embajada” a mártir antikirchnerista de los medios.


Para completar este repaso de las otras versiones sobre el tema, y los autores del encubrimiento, veamos unos videos esclarecedores que ayudan a cuestionar no sólo la extensa “investigación” del fiscal Nisman sobre la autoría del atentado, sino de su ya evidentemente endeble acusación a la presidenta y el canciller de tratar de librar de culpa a los supuestos agentes iraníes. Estos videos brindan la palabra a dos periodistas que investigaron el caso, Horacio Verbitsky y Jorge Lanata (sí, Jorge Lanata, aunque en dos programas de investigación suyos previos a su polémico “pase” al Grupo Clarín), de un  político y abogado, J.G.Labaké, que actuó en la causa original sobre el atentado y del ex fiscal del caso AMIA, Claudio Lifschitz, gracias a cuya denuncia se desbarató el encubrimiento de los actores del atentado mediante la falsa “pista local”.

 

Veamos los videos referidos (cliquear en los enlaces):

1) Informe sobre el atentado a la Embajada y la AMIA, por Jorge Lanata (2004)

2) La opinión de Jorge Lanata (hace unos años) sobre el fiscal Nisman y sus investigaciones.

3) J.G.Labaké: “La muerte de Nisman tiene el sello de la CIA” en “Minuto 1″ por C5N”

4) Entrevista al presidente del CELS, Horacio Verbitsky sobre el caso del fiscal Nisman.

5) Claudio Lifschitz, ex fiscal de la causa AMIA 20/01/15

 



Como hemos visto, la hipótesis B no es descabellada sino que está respaldada por varias investigaciones independientes y documentos y pruebas que figuran en el expediente pero que han sido ocultados o ignorados por políticos, fiscales y jueces cómplices, y por periodistas y medios de difusión que prefieren manejarse con la coyuntura y no profundizar en el debate, quizás porque sus intereses están más cerca de quienes atentaron contra la AMIA o de quienes encubrieron y aún encubren a los responsables del mismo.

En medio de esta tragedia que ya lleva 20 penosos años, el fiscal Nisman lanzó su nueva endeble, descabellada y muy oportuna acusación y, al parecer, pasó a ser otra víctima (¿partícipe necesario?) de esta cadena de operaciones de servicios de inteligencia locales e internacionales, aprovechada por el establishment afectado por las medidas gubernamentales de estos años.


De fiscal títere de los servicios de inteligencia y “la embajada” a mártir antikirchnerista de los medios.

La trágica y triste historia de Alberto Nisman, un fiscal mediocre, con pretensiones de ascenso a juez federal o Procurador General de la Nación, que se puso al servicio de personajes inescrupulosos de los servicios de inteligencia nacionales y de agencias extranjeras, quienes fueron realmente los que guiaron sus supuestas investigaciones sobre el atentado terrorista a la AMIA. El resultado de esa alianza es que él mismo terminó siendo una marioneta de los servicios de inteligencia locales y de los intereses geopolíticos norteamericanos e israelíes de ese momento (que no son los actuales), los que lo llevaron a seguir una única pista en su “investigación”; la que finalmente cayó en una vía muerta que contribuyó al encubrimiento (que se remonta a los años ’90) de los verdaderos autores del atentado.

Al parecer, todo este trayecto de su carrera lo llevó a él mismo a un callejón sin salida, recorriendo la vidriera de los medios del Grupo Clarín hasta terminar solo, con su rutilante denuncia (¿libreto, relato, burda fábula?) desestimada por la justicia, desmentida por los hechos , por el Departamento de Estado norteamericano, por la Interpol, enfrentado al abandono de los familiares de las víctimas del atentado y la reticencia de las entidades judías.
Su dramático final lo encontró encerrado en el baño de la costosa fortaleza ultrasegura de Puerto Madero donde vivía, pegándose un tiro (¿voluntario?) a horas de su promocionado rutilante show parlamentario-mediático que posiblemente marcaría el fin de su carrera, su buen pasar económico y su prestigio. Y, muy posiblemente, lo llevaría al banquillo de los acusados como partícipe del encubrimiento en el próximo juicio oral, pactado para agosto de este año.
Su suicidio (voluntario o no) ahora va a ser utilizado por los medios de difusión y políticos opositores para tratar de elevarlo al status de mártir del antikirchnerismo, ignorando no sólo su intrascendente, mediocre trayectoria sino la endeblez de su descabellada denuncia basada solamente en supuestos informes de escuchas no autorizadas por el juez de la causa, provistas por dos agentes de los servicios de inteligencia (que resultaron no serlo) realizadas a personas que no son funcionarios argentinos ni iraníes y en artículos periodísticos. (La misma puede ser leída completa aquí.)

A modo de breve repaso de la connivencia del fiscal Nisman con la agencia de investigaciones norteamericana (FBI) y los funcionarios de la embajada de ese país, este humilde Basurero reproduce aquí parte de los cables revelados por WikiLeaks, y algunos artículos periodísticos o libros sobre esos mismos cables.

Una ayudita a los amigos para acusar a Irán.
27 de febrero de 2011
La embajada norteamericana en Buenos Aires presionó para que el fiscal Alberto Nisman no investigara a Menem, Galeano, Anzorreguy y otros amigos por desviar la causa AMIA. Las fuentes dentro de la DAIA, la obsesión por culpar a Irán.

Los cables emitidos por la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y filtrados por Wikileaks a Página/12 revelan que Washington presionó a lo largo de varios años para que no se siguiera adelante con la investigación contra Carlos Menem, el ex juez Juan José Galeano, el comisario Jorge “Fino” Palacios y otros funcionarios por haber frenado y desviado la investigación del atentado a la AMIA. “Los oficiales (norteamericanos) de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”, se sostiene en un cable del 22 de marzo de 2008 
La Oficina Legal era, en realidad, un eufemismo, ya que se trataba de la cobertura usada por los hombres del FBI, que eran quienes verdaderamente presionaban para proteger a los que encabezaron la investigación inicial –Menem, Galeano, Palacios–, tradicionalmente afines a las posturas de Estados Unidos. “Esto podría ser usado por Irán para cuestionar la credibilidad e imparcialidad de la investigación”, señala en el cable el por entonces embajador de Estados Unidos Earl Anthony Wayne, a quien no parecía preocuparle que la pesquisa por el desvío de la investigación del atentado había sido ordenada por el propio Tribunal Oral que juzgó el caso AMIA. Poco tiempo después, el pedido de procesamientos que emitió Nisman fue convalidado por el juez Ariel Lijo y luego confirmado por la Cámara Federal.
El 22 de mayo de 2008, el fiscal pidió la detención del ex presidente Menem, de su hermano Munir, del ex juez Galeano, del titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, de su segundo Juan Carlos Anchézar, y del jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal, Palacios. Todo se centraba en una investigación iniciada diez días después del atentado sobre Alberto Jacinto Kanoore Edul, un ciudadano de origen sirio, cuyo padre fue amigo de Carlos y Munir Menem. Kanoore Edul realizó, ocho días antes del atentado contra la AMIA, por una llamada a Carlos Telleldín, el último tenedor de la Trafic que estalló en la mutual judía. Kanoore nunca pudo explicar aquella comunicación y fue cambiando su versión varias veces. Además, en la hoja de ruta de una empresa que dejó un container delante de la AMIA cinco minutos antes de la explosión, también figuraba un predio vacío en la calle Constitución, contiguo a varios domicilios de Kanoore. Con esas evidencias en la mano, Galeano ordenó el allanamiento de las propiedades, así como la intervención de todos los teléfonos de Kanoore. Sin embargo, como determinó Nisman y luego confirmó el juez Lijo, toda la investigación se frenó no bien Alberto Kanoore Edul padre fue a la Casa Rosada y habló allí con Munir Menem, entonces asistente del Presidente 
El cable del 22 de mayo fue emitido casi a las 23 del día en que Nisman pidió las capturas y está firmado por el propio embajador Wayne. Revela que los oficiales del FBI le venían insistiendo a Nisman que dejara la causa del encubrimiento. “Cuando la oficina de Legales (en verdad, el FBI) le hizo notar a Nisman que su anuncio podía llevar, otra vez, a que el gobierno iraní cuestionase la credibilidad o imparcialidad de la investigación, Nisman dijo que no debería, aunque luego concedió que no había considerado las implicancias que el pedido de detención podría tener en la investigación internacional”. Había otra cuestión que también molestaba al embajador: que los medios consideraban a Kanoore Edul como la punta de la llamada pista siria.
La preocupación fundamental de la embajada, reflejada todo a lo largo del cable, era que no se abriera la más mínima posibilidad de duda sobre las acusaciones contra Irán planteadas desde el inicio mismo de la investigación. 
la piedra angular de la postura de Estados Unidos era no moverse de lo que sirviera para acusar a Irán.
Washington ha usado la causa AMIA como una punta de lanza contra el régimen de Teherán, pese a que éste nunca fue acusado con anterioridad de atentados masivos contra civiles fuera del Medio Oriente. Sí hay imputaciones por asesinato de figuras opositoras en Alemania o Francia, pero no de la colocación de artefactos explosivos o coches bomba. 
También destaca las opiniones de dos informantes de la embajada: un importante dirigente de la comunidad judía y un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina.
Lo llamativo es que Wayne lo cita todo el tiempo, siempre abogando en contra de que se investigue el desvío de la causa AMIA. No era para menos. Neuburger era la mano derecha de Rubén Beraja, titular de la DAIA en el momento del atentado y también imputado en la causa por las irregularidades en la investigación del ataque contra la mutual judía. 
(…) el propio cable del 22 de mayo cuenta que “Nisman explicó que tenía a los familiares de las víctimas presionándolo para que se investiguen los desvíos en la primera investigación”.

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Los cables de Wikileaks que revelan la relación de Nisman con EE.UU.
Las reuniones y llamados fueron en mayo de 2008.
El fiscal se reunía con diplomáticos norteamericanos que lo orientaban en la investigación por el atentado terrorista a la AMIA. Le pedían que “se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”.

Cables revelados años atrás dejaron al descubierto que el fiscal visitó asiduamente la embajada de ese país en la Argentina para discutir con diplomáticos norteamericanos la orientación de la investigación del atentado terrorista a la AMIA.

En ese momento, la embajada de Estados Unidos estaba molesta por la decisión del fiscal de pedir el procesamiento del ex presidente Carlos Menem, el ex juez federal Juan José Galeano, el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, el ex comisario Jorge “Fino” Palacios y el ex titular de la DAIA Rubén Beraja, entre otros. Según el cable, “Nisman nuevamente se disculpó (por no haber avisado a la embajada previamente su decisión) y se ofreció a sentarse con el Embajador (Earl Anthony Wayne) para discutir los próximos pasos”. “Los detalles de los cargos criminales contra Menem y los otros sospechosos fueron una sorpresa (…) que hasta ahora tenía una relación excelente y fluida con Nisman”, detalló la Embajada.
Así, otro cable, fechado cinco días después, el 27 de mayo, aseguró que “Alberto Nisman llamó al embajador el 23 de mayo para pedir disculpas por no dar el preaviso” y que “no creía que la visita de (a la Argentina por esos días del subdirector del FBI, John) Pistole iba a coincidir con su anuncio”.
“Señaló que lo sentía mucho y que aprecia sinceramente a todos la ayuda y el apoyo del gobierno de Estados Unidos y de ninguna manera la intención de socavar eso”, dijo el embajador que le expresó el fiscal federal,
Por esos días, según afirmó la sede diplomática, el fiscal “quería hacer el anuncio antes del aniversario de julio del ataque y que el momento no tenía la intención de coincidir con la visita de Pistole”.
“El anuncio de Nisman fue impulsado más por la política nacional que nuevos avances significativos en el caso”, detalló la embajada de Estados Unidos, que fue categórica: “Aunque es demasiado pronto para decir qué Nisman eligió para hacer el anuncio hoy, en el pasado que nos ha dicho en privado que él aspira a un juez federal”.
Por su parte, en el mismo cable, Wayne afirmó: “Un último dato ofrecido por (el informante de la embajada de Estados Unidos y ex mano derecha del procesado Ruben Beraja, Alfredo) Neuburger (que la Embajada aún no puede confirmar) es que (el titular de la) Fiscalía General Esteban Righi se retirará pronto y que Alberto Nisman supuestamente es el principal candidato para el puesto”.



Más párrafos de los cables revelados por WikiLeaks:

“Nisman nuevamente se disculpó (por no haber avisado a la embajada previamente su decisión) y se ofreció a sentarse con el Embajador (Earl Anthony Wayne) para discutir los próximos pasos”.
De esta manera, otro cable, fechado cinco días después, el 27 de mayo, aseguró que “Alberto Nisman llamó al embajador el 23 de mayo para pedir disculpas por no dar el preaviso” y que “no creía que la visita de (a la Argentina por esos días del subdirector del FBI, John) Pistole iba a coincidir con su anuncio“.


Hasta el propio diario Clarín destacaba la sumisión de Nisman ante las agencias de los EE.UU.:

AMIA: insólito pedido de disculpas de un fiscal a EE.UU.
30/08/11
El fiscal especial que investiga el atentado de 1994 contra el edificio sede de la AMIA, Alberto Nisman, se disculpó ante la Embajada de los Estados Unidos, tres años atrás, por no haberles avisado que pediría la detención del ex presidente y actual senador Carlos Menem por presunto desvío de la pesquisa en los primeros años de la causa. Además, que había adelanto al Gobierno su decisión.



Más detalles desde los cables revelados por WikiLeaks:

Los cables muestran que el gobierno de Estados Unidos impulsó y alentó la investigación de los sospechosos iraníes acusados de haber cometido el atentado que en 1994 mató a 86 personas. Distintos funcionarios estadounidenses mantuvieron numerosos contactos con el fiscal encargado de llevar adelante la investigación, Alberto

Nisman. En esos contactos los estadounidenses dejaron en claro que no dudaban de la culpabilidad de los sospechosos iraníes acusados por la fiscalía e insistieron en que Nisman deje de lado la llamada “pista siria” y la llamada “conexión local”, porque seguir esas pistas podría debilitar el “caso internacional” en contra de los acusados iraníes. El fiscal siempre se mostró solícito ante los pedidos y consejos de la embajada, a tal punto que muchas veces era él quien iniciaba el contacto, dicen los cables, para pasar información. En noviembre del 2006 Nisman le adelantó al embajador con tres semanas de anticipación la decisión del juez Canicoba Corral de procesar a los sospechosos iraníes. En diciembre del 2007 Nisman le presentó a la embajada el borrador de un pedido de captura de los iraníes para ser presentado ante la Interpol, pero el borrador de dos carillas no satisfizo y el representante del FBI le hizo varias sugerencias al fiscal para mejorar el texto; dos meses después Nisman volvió a la embajada con un borrador de nueve carillas que, esta vez sí, fue elogiado y ponderado por los estadounidenses. En mayo del 2008 Nisman llamó a la embajada tantas veces para “pedir perdón” por no haber avisado que iba a pedir la captura de Menem, que la embajada tuvo que escribir tres cables distintos dando cuenta de las sucesivas ampliaciones del pedido de disculpas. En diciembre del 2008 Nisman llamó a la embajada para dar “advance notice” de que iniciaría acciones civiles en contra de los sospechosos iraníes. En mayo del 2009 Nisman avisó a la embajada un día antes que pediría la captura del colombiano-libanés Samuel Salman El Reda como miembro de la “conexión local” del atentado.

Junto con algunas críticas por no seguir siempre la línea que marcaba la embajada, Nisman recibió muchos elogios de los estadounidenses por haber mejorado la causa heredada del ex juez Galeano y los ex fiscales Mullen y Barbaccia, quienes fueron procesados por numerosas irregularidades en el manejo de la investigación. Incluso respresentantes estadounidenses elogiaron la actuación del fiscal en reuniones con distintos representantes de la AMIA, la DAIA, Memoria Activa y la Asociación Familiares y Amigos de las Víctimas, cuentan los cables. A su vez, en noviembre del 2008 el secretario general de la AMIA Julio Schlosser, el vice Angel Barman y el miembro del directorio Agustín Zbar le dijeron al embajador Wayne que estaban conformes con la investigación internacional de Nisman pero querían que se ocupe más de la “conexión local”, al revés de lo que aconsejaban los norteamericanos. En medio de los elogios, en distintas ocasiones, el representante de la Cancillería argentina a cargo del caso AMIA, un consejero de la DAIA y un representante del FBI expresaron reparos sobre la solidez de las pruebas acumuladas en la investigación. El consejero de la DAIA agregó que por la presión de la comunidad judía, a sus representantes no les queda otra alternativa que aplaudir cada acción que se tome en la causa. Lo dijo en el 2008, tras el pedido de captura de Menem y otros altos funcionarios de su gobierno, acusados de encubrimiento por Nisman.
La embajada parte del escepticismo más absoluto tras el fallo de septiembre del 2004 que absolvió a 22 sospechosos y dejó en la picota a los dos fiscales y el juez que habían investigado el atentado. “Nuestras discusiones con el juez Galeano, ex fiscales, y la SIDE, así como nuestra revisión del fallo AMIA, indican que la investigación se basó mayormente en evidencia circunstancial que requería mucha corroboración y que los investigadores fallaron al no seguir pistas locales e internacionales. Creemos que es improbable que, diez años después, las pistas que quedan puedan producir pruebas útiles”, dice un cable firmado por Lino Gutierrez.

Con la llegada de Kirchner al poder y Nisman a la investigación, la embajada pasa a mostrarse más esperanzada. Después de que Nisman pidiera la captura de los iraníes, un cable de octubre del 2006 dice: “El silencio del gobierno de Argentina demuestra su preocupación por no antagonizar a los iraníes. La embajada no tiene indicios de que el gobierno vaya a demorar o influenciar la decisión de Canicoba Corral. Esto es consistente con lo que el gobierno ha hecho todo el año. La Casa Rosada no retrocede en su compromiso de llevar adelante el caso, pero se contenta con dejar que el proceso judicial siga su curso”.

Decenas de cables describen el esfuerzo conjunto y secreto de Argentina y Estados Unidos durante el 2006 y el 2007 para lograr que Interpol apruebe el pedido de captura de cinco funcionarios iraníes y un líder libanés de Hezbolá, tras negociaciones que dejaron afuera de la lista a otros tres funcionarios pedidos por Nisman y Canicoba Corral, uno por haber sido presidente de Irán, otro por haber sido canciller, y el tercero por haber sido liberado en Londres por falta de pruebas durante la investigación de Galeano. Argentina hizo lobby con China e Italia, Estados Unidos con Marruecos, Sudáfrica y Kazajstán, dicen distintos cables, mientras el tema sufría postergaciones y pasaba del comité ejecutivo a la asamblea general de Interpol hasta culminar, al decir de Aníbal Fernández, en “un gran triunfo para la Argentina”.

Más extractos de los textos referidos a los cables:

– Al perpetrarse los ataques, este autor formó parte de la dirección de noticias de la desaparecida señal de TV Alef Network, de la cual uno de sus accionistas se convirtió pronto en dueño excluyente, Rubén Beraja, titular del Banco Mayo y presidente de la DAIA. La férrea censura que impusieron Beraja y sus colaboradores resultó sorprendente. La línea era contraria al esclarecimiento. El pacto pudo haberse explicado por los negocios del Banco Mayo con el gobierno de Menem. Pero eso no alcanza. Y tampoco los negocios particulares del embajador de Israel, Yitzhak Avirán.

– Notablemente, mientras ya se conocen, hasta con día y hora, buena parte de los actos que borraron las pruebas que apuntaban a la posible intervención de agentes de ascendencia siria en las tareas de preparación de los atentados y en la trama de contrabando de armas del menemismo, sólo sigue siendo políticamente correcto acusar a uno de los socios, la República Islámica de Irán.

– La ortodoxia religiosa, identificada con Beraja y favorecida materialmente por el Banco Mayo, participa activamente de esta encarnizada lucha que se desarrolla por mantener en la penumbra los trágicos años noventa, tras lo cual la comunidad se transformó definitivamente.

Si bien Irán e Israel son hoy enemigos supremos, desde los años ’70 y hasta el atentado a la mutual judeo-argentina existió una red de tráfico de explosivos y armas israelíes, norteamericanas y argentinas hacia Irán o hacia intereses iraníes, que tuvo a Buenos Aires como una de sus bases principales. Al punto de que sobran indicios que señalan a esa misma red como fuente de la carga explosiva que demolió la AMIA.

– A lo largo de los años ’80 y principios de los ’90, Israel organizó diversos circuitos para las ventas clandestinas de armas a Irán, con la Argentina como uno de los vértices del tráfico, que incluyeron el pago de sobornos y comisiones a políticos, parlamentarios y contribuciones especiales para algunas organizaciones judías que operaban como lobby. Cita las confesiones del ex agente de inteligencia israelí Ari Ben Menasche.

– Agentes iraníes como John Pashai hicieron sigilosas compras de armas y explosivos a Fabricaciones Militares, mientras Irán presionaba al gobierno argentino para que cumpliera con la entrega de material y tecnología para el desarrollo nuclear, compromiso obligado por un millonario contrato. La pulseada fue perdida por Irán, que en diciembre de 1991 vio cómo el embarque de material nuclear que le estaba destinado, ya cargado en el puerto de Campana, fue abruptamente suspendido. Funcionarios argentinos, para apaciguar la indignación iraní, se comprometieron a suministrar armas y explosivos para los combatientes islámicos en Bosnia.

Siria se estaba quedando sin la posibilidad de contar con la tecnología nuclear prometida y cobrada por adelantado por Menem en forma de aportes para su campaña. Irán sufrió la súbita cancelación de un contrato de provisión nuclear. Todo sucedió en el marco de un alineamiento argentino con Occidente, acorde con las presiones norteamericanas e israelíes.

Al Kassar, en compañía de Yabrán, visitó las instalaciones de Falda del Carmen donde se construía el misil Cóndor. Está probado que Irak participó del nacimiento y desarrollo del Cóndor y partes incompletas llegaron a Irak antes de su paralización.

– En realidad, nadie en su sano juicio acusa a la dirigencia judía por el atentado, sino por aceptar el desvío de las investigaciones, orquestado para dejar fuera de la pesquisa a sospechosos del entorno sirio de Menem, así como la connivencia previa con la red iraní de tráfico de armas y explosivos. No son responsables del atentado. Sí son cómplices de la impunidad subsiguiente.

– Los cables de Wikileaks, publicados por Página/12, demostraron cómo un hombre de Beraja, Alfredo Neuburger, mantenía reuniones con la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires y de allí salía la “sugerencia” al fiscal Alberto Nisman para que no se investigara el desvío de la causa AMIA.

– Supongamos, hagamos de cuenta, que la consigna de la investigación hubiera sido a nivel local no salpicar a la Policía Federal, a la SIDE ni a miembros de la mafia menemista y –menos aún– a los gestores del tráfico de armas a los Balcanes. Y que a nivel internacional se hubiera sugerido evitar tocar cualquier pista que implicara jerarcas sirios, inconveniente no sólo por los vínculos con la familia presidencial, sino también por la coyuntura de Medio Oriente.

Mucho antes de eso, en 2005, se produjo un curioso episodio del expediente. Nisman informó que ya tenía el nombre del conductor suicida que se estrelló en la AMIA, Ibrahim Hussein Berro, un joven libanés de 21 años. En uno de sus decenas de viajes a Estados Unidos, Nisman entrevistó a dos hermanos de Berro que vivían en Detroit. Al regreso, el fiscal –asistido por funcionarios norteamericanos– sostuvo que Abbas y Hassan Berro habían declarado que efectivamente Ibrahim fue el suicida. Pero una lectura de la declaración de los hermanos lleva a la conclusión contraria: dijeron que estaban convencidos que Ibrahim murió en el sur del Líbano. Los hermanos repitieron esto en varias radios argentinas, poniendo en duda lo armado por Nisman y funcionarios norteamericanos. Por supuesto que tampoco se encontró ningún rastro en Migraciones o en cualquier otra instancia de que Ibrahim haya estado por este lado del planeta.

En su vínculo con la embajada, Nisman no estaba solo. Su referente en la SI, Jaime Stiuso, representaba a quienes dentro de la secretaría se alineaban con los servicios de inteligencia norteamericanos. Los hombres cercanos a Daniel Scioli sostienen que fueron agentes de Estados Unidos los que filmaron al gobernador en el último viaje a Miami, cuando estuvo con Bill Clinton, y que desde allá le hicieron llegar las imágenes al sector alineado con ellos en la SI. De ese grupo, la filmación pasó a un candidato opositor.

Hace pocos días la Presidenta Cristina Fernández hizo cambios sustanciales en la SE (ex SIDE), y algunos (como el Sec. Gral. de la Presidencia, Aníbal Fernández), relacionan la reacción del fiscal Nisman con dichos cambios. (…) Uno de los desplazados de la SE (Jaime Stiusso), tenía aceitadas relaciones no sólo con la CIA, sino también con  el Mossad, el servicio secreto israelí. Pero Stiusso, el ex SE, no es el único que tenía (¿tiene?) buenas relaciones con EEUU, en este caso, a través de su Embajada en Buenos Aires… En los revelados cables de Wikileaks (volcados en el libro “Politileaks” *), se muestra palmariamente cómo era esa relación que el fiscal de la causa AMIA tenía con la Embajada y el poder político que la misma representa.

Pero no sólo los cables de Wikileaks se refieren al tema de orientar la investigación hacia Irán como única dirección, sino de la necesidad geopolítica de “tapar” las otras direcciones investigativas. 


“La penetración siria en el Estado argentino (a través de Menem) facilitó la perpetración de los atentados de 1992 (embajada de Israel) y 1994 (AMIA)_

 por cuyo encargo y orquestación  se encuentran acusados altos funcionarios del gobierno de Irán_ y posibilitó el inmediato encubrimiento. Así ya era reconocido en análisis de inteligencia oficiales de los EEUU, confeccionados días después del atentado a la AMIA, documentación que intereses locales y la geopolítica internacional de aquel momento coincidieron en tapar”. (…) la “historia oficial” que se gestó tras el atentado a la AMIA contó con el interesado consentimiento de directivos de la DAIA, el brazo político de la comunidad judía, así como de abogados designados por la DAIA y la AMIA.” (…) “Por decisión tripartita argentina, israelí y norteamericana, estaría vedado mencionar la pista siria en los atentados en Buenos Aires”. (**)

(*) Politileaks. Santiago O´Donnell
(**) Brindando sobre los escombros. Horacio Lutzky  



Dice el propio Santiago O’Donell sobre la dependencia de Nisman de los servicios de inteligencia locales:

Poco tiempo después Nisman me citó en su despacho a través de su publicista para hablar del libro, invitación que acepté de buena gana como suelo hacer cuando alguien sobre quien escribí quiere comentar lo que dije. En esa reunión Nisman me dijo que si bien puede ser cierto que la embajada le decía esto y aquello, él no siempre le hacía caso y que continuaba investigando pistas alternativas mal que le pesara a la embajada y que la prueba está en el expediente y en que la acusación contra los encubridores de la “conexión local” fue elevado a juicio. (…) Nisman también me contó que prácticamente toda su información provenía del agente de la Secretaría de Inteligencia Jamie Stiusso, ya que Stiusso tenía la confianza de los servicios secretos estadounidenses e israelíes. Me comentó que Stiusso le pasaba información en bruto y lo que él podía corroborar lo llevaba al expediente.



Para la realización de esta nota se utilizaron las siguientes fuentes:

Una ayudita a los amigos para acusar a Irán

Los cables de Wikileaks que revelan la relación del fiscal con EE.UU.

El vínculo entre Nisman, la embajada de EE.UU. y los servicios de Inteligencia

AMIA: insólito pedido de disculpas de un fiscal a EE.UU.

AMIA.doc

La historia del encubrimiento

Nisman en Wikileaks

Nisman y la Embajada: relaciones carnales.

Nisman y la Embajada: relaciones carnales.