Basurero

#1A, 1° de abril de 2017, el día de la caída del Gral. Lonardi…

Presidente de facto Gral. Lonardi

Varios voceros y medios de difusión afines al gobierno señalaron que luego de la multitudinaria marcha del 1° de abril de votantes de Cambiemos, el presidente y su círculo cercano se sintieron respaldados en sus políticas. Ese hecho redundó en la profundización de las políticas económicas y sociales del macrismo, entre ellas, las políticas represivas. Para algunos analistas del día a día, esto fue sorpresivo, más aún en un año electoral en el que la economía no ayuda para nada a la perspectiva de realizar un papel destacado en las elecciones de octubre. Se habría acabado la etapa del “macrismo zen” iniciado durante la campaña proselitista de 2015, para pasar, entonces, al “vamos por todo” del macrismo de 2017. Creemos, sin embargo, que lo que se produjo ese sábado fue un previsible giro macrista en el gobierno, un cambio de pantalla de la que llamamos aquí la “revolución macrista”. Creemos asimismo que para emprender un análisis del gobierno de Cambiemos no es adecuado compararlo con los actuales gobiernos de derecha del continente, ni tampoco con el menemismo de los años noventa. El modelo que se debe utilizar es el de otra “revolución” similar en lo político y económico: la autodenominada Revolución Libertadora, que comenzó en 1955 al derrocar el gobierno de Juan Domingo Perón.
Para eso, repasemos primero, brevemente, cómo fue la dinámica de aquella “revolución”.
Luego del golpe militar al gobierno de Perón (que duró una década), el general Eduardo Lonardi se hace cargo del gobierno en la autodenominada Revolución Libertadora, y es el cardenal Antonio Caggiano quien le hace entrega de la banda presidencial en lugar de su antecesor en el cargo, quien había sido derrocado. De inmediato, el “presidente” destituye a los miembros de la Corte Suprema de Justicia. La intención última de Lonardi y los suyos era impedir que el peronismo volviese al poder, pero sin recurrir a una represión masiva, ni derogar la Constitución de 1949 ni las leyes sociales y laborales sancionadas por el gobierno peronista. Se pensaba que era necesario reeducar a la población que había sido “engañada” por las campañas desde el estado peronista y la demagogia de Perón. También intentaba convencer a los dirigentes de la CGT para que acepten la nueva situación política y económica. La consigna que lanzó entonces para pacificar el país dividido entre peronistas y antiperonistas fue “ni vencedores ni vencidos”. El general Lonardi era proclive a negociar con el peronismo (sin Perón, por supuesto) y conservar la mayoría de las conquistas sociales y laborales del gobierno anterior; eso lo hacía a través del Ministro de Trabajo, en su relación con la CGT. Sin embargo, en su primer discurso como “presidente” dijo:

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“Diez años de irresponsabilidad y corrupción nos han llevado a la situación más desastrosa de nuestra historia económica. El país se ha empeñado en hacer lo que nadie puede cumplir. Impulsado por una tremenda insensatez, ha tratado de consumir más de lo que producía y así ha gastado sus reservas monetarias…”.

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Frases y conceptos que resuenan hoy en los miembros de Cambiemos. Pero sigamos repasando ese discurso:

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“Uno de los hechos más serios (…) es ese aumento insignificante de lo que cada habitante produce en promedio respecto a hace diez años. Aquí está al descubierto la base completamente ficticia en que se apoyaban las mejoras sociales de que se vanagloriaba la administración depuesta”. Y remataba: “Tiene ahora el país que reparar diez años de errores, desquicio y confusión. Si alguien se hubiera propuesto desarticular la economía y aniquilar las fuerzas dinámicas, no lo habría podido hacer a tal cabal perfección”.

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El autor del programa económico de la Libertadora, Raúl Presbisch, decía:

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(Argentina) “atraviesa por la crisis más aguda de su desarrollo económico” (…) “Si se ha de superar rápidamente la crisis actual de desarrollo se requieren empréstitos e inversiones privadas del extranjero. Si no se desea admitirlos, el país tendrá que resignarse a continuar, indefinidamente, su precaria situación actual”.

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Son evidentes aquí las similitudes de la Revolución Libertadora y la que llamamos Revolución Macrista, tanto en el diagnóstico de la situación del país que ambas recibieron del peronismo, como las acciones que emprendieron para solucionar los supuestos problemas en sus respectivas etapas históricas. Pero esas fueron las respectivas “primeras etapas” de sendas revoluciones. Veamos ahora lo que sucede en la segunda etapa de la libertadora.

Presidente de facto Gral. Aramburu

En el mismo 1955 ya había otro sector dentro de esa dictadura que era más liberal en economía y más antiperonista en lo político, y que pretendía erradicar de cuajo al peronismo de la vida política argentina utilizando cualquier recurso a mano. Finalmente, en noviembre este sector da un golpe palaciego, desaloja del gobierno al general Lonardi y coloca en su lugar al general Pedro E. Aramburu. Se produce entonces un giro autoritario (más aún), y con él pasa directamente a ser delito cualquier referencia al gobierno anterior, incuso mencionar a Perón y Eva Perón. Comienza así la que llamamos segunda etapa de la revolución, de corte ya netamente liberal en lo económico y de una línea más dura frente al peronismo. Se disuelve el Partido Peronista y se inhabilita a sus dirigentes. Se produce una catarata de investigaciones de facto de las presuntas irregularidades del gobierno peronista. La meta del gobierno era desperonizar al país. Se intervienen los sindicatos y la CGT y se encarcelan miles de dirigentes sindicales luego de una huelga declarada como protesta por las medidas mencionadas. Se deroga por bando militar la Constitución de 1949 y se impone nuevamente la vigente hasta ese año. Luego de un frustrado levantamiento militar contra esa dictadura, liderada por el general Juan José Valle se fusilan 32 civiles y militares, Valle entre ellos. Se suspendieron las convenciones colectivas de trabajo, se congelaron los salarios, por lo que los trabajadores perdieron poder adquisitivo, se “depuraron” la administración pública y las universidades, y se controlaron los medios de difusión, homogeneizando la opinión pública (o, mejor dicho, publicada).
En lo económico, el giro liberal de la revolución lleva al país a ingresar al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, ya que el peronismo nunca había querido hacerlo. Ese giro hacia la ortodoxia implicaba abandonar las políticas que favorecían al mercado interno como motor de crecimiento, la emisión fiscal y las subvenciones a sectores que los funcionarios e ideólogos “libertadores” consideraban artificiales. Se aplicaron fuertes devaluaciones que favorecieron a los sectores agrarios concentrados. Se abrieron los mercados y se apostó fuertemente a las exportaciones agropecuarias. Se estancó la industria y se descontroló la inflación. Todo esto trajo como consecuencia lógica la disminución de la participación de los trabajadores en la renta nacional, elevando la productividad, reduciendo la mano de obra y el poder de los sindicatos.
Esta segunda etapa de la revolución, más ultra en lo político, se caracteriza por profundizar la división política de la sociedad y auspiciar un revanchismo contra todo lo tildado como peronista. Se asemeja (salvando las grandes distancias que existen al comparar un gobierno dictatorial con uno democrático) con el actual giro en la revolución macrista. La falta de respaldo democrático de la libertadora, pretendidamente compensado con el apoyo del antiperonismo militante y la violencia de un gobierno de facto, se iguala pero se contrapone a la vez con el apoyo hacia el gobierno de Cambiemos (minoritario ya pero remanente) del núcleo duro de antikirchnerismo de la sociedad. Paradójicamente, algunos partidos que apoyaban aquella dictadura antiperonista del siglo pasado hoy son miembros o apoyan al actual oficialismo.
Tanto los “libertadores” a partir de 1955 como Cambiemos hoy, quienes en la oposición se caracterizaron por el “purismo” republicano, criticando las supuestas “desviaciones autoritarias” o anticonstitucionales del gobierno, haciendo uso de un “republicanismo” o “legalismo” teóricos y principistas, una vez llegados al gobierno hicieron exactamente todo lo que criticaban y mucho más. Cometiendo todos los “pecados” que le atribuían al peronismo o al kirchnerismo, y de una forma más burda.

Presidente electo Mauricio Macri

El gobierno de Macri, como el de los generales Lonardi o Aramburu, cambiaron la estructura de distribución de la riqueza, el modelo económico y el proyecto de país en una forma revolucionaria. Como ni en 1955 ni en 2015 se produjeron las crisis que tanto presagió la derecha argentina a través de sus voceros (y que tanto necesitaba el modelo de país que pretendían instalar, para el cual necesitaban ejecutar una política de shock liberal de ajuste salvaje) ambos gobiernos de derecha las produjeron, las fraguaron ellos mismos apenas llegaron al poder, de inmediato, para así justificar y aplicar su preciado modelo económico.

Pero, entonces, ¿qué podemos esperar de aquí en delante de un gobierno como el de Cambiemos? Siguiendo con las similitudes y de acuerdo a las previsiones de diversos analistas de la economía y la política actual, es previsible un giro autoritario en lo político y neoliberal en lo económico: es decir, una aramburización del macrismo. Es de esperar, entonces, como ya dijimos aquí en julio del año pasado en La revolución macrista (II), una lección para la izquierda nacional:

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La incógnita sobre la eficacia del macrismo para llevar adelante las próximas medidas de gobierno de su plan se despejará en los próximos seis o doce meses, cuando los medios de comunicación hegemónicos ya no puedan ocultar eficazmente los resultados perniciosos de la economía, cuando los titulares sobre la corrupción o la herencia kirchnerista no sirvan para “entretener” a la sociedad frente a la herencia y la corrupción propias. Será entonces cuando veremos si los métodos revolucionarios del macrismo son suficientes para seguir avanzando en su agenda de gobierno, si el establishment lo sigue apoyando o si le fija nuevos objetivos y, principalmente, si la sociedad sigue avalando su rumbo. De no ser así, veremos qué métodos utiliza entonces para continuar con su programa de gobierno, si aminora la marcha o si acelera a pesar de todo y de todos. Porque la historia argentina muestra, lamentablemente, que la derecha nunca se detiene en su camino y apela a cualquier método, legal o no, pacífico o no, constitucional o no, pacífico o no para lograr sus fines. Y no tiene pruritos ni remordimiento al enfrentar a sus adversarios desde el poder, sean éstos minoritarios o mayoritarios. En tal caso, la derecha conservadora siempre fue y será revolucionaria para mantener o recuperar sus privilegios.

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Como vemos, de esta manera finalmente se estaría cumpliendo lamentablemente el verdadero programa de gobierno del macrismo, el que anunciamos aquí antes del balotaje de 2015 en 10 razones para votar a Macri y 10 razonespara votar a Scioli.

De aquí en más, ya que es evidente el rumbo irrenunciable del macrismo en materia económica y social, a diferencia de los tiempos de la libertadora, hoy está en manos de la sociedad (de la mayoría de la sociedad que no acuerda con él) la posibilidad de detener o ralentizar el avance de ese proyecto de país, o al menos reducir los daños que produzca en sus millones de víctimas. Uno de los medios es la movilización y las medidas de fuerza de la clase trabajadora argentina; pero la más importante es, sin duda, la urna. En tan sólo meses, sabremos si el pueblo (nosotros) hace buen uso de todas ellas.

Los kirchneristas existen pero el “kirchnerismo” no.

Así rezaría el relato, el mito que intenta imponer en la sociedad el gobierno de Cambiemos, si nos guiamos por las reiteradas afirmaciones de sus funcionarios y de su prensa adicta (mejor dicho, su prensa asociada, de la prensa copartícipe de su llegada a la Casa Rosada).
El macrismo necesita que la sociedad adopte esa creencia para poder explicar, para poder justificar sus medidas de gobierno, tanto las exitosas como las que fracasaron. Necesita que se generalice la idea de que el kirchnerismo fue tan sólo una ficción, una fantasía, un sueño idílico y pasajero en el que la población disfrutó de doce años de logros ilusorios, de conquista de derechos abusivos por no ser sustentables, de lujos populares que iban más allá de sus propias capacidades, como se encargaron de repetir una y otra vez los voceros oficiales y oficiosos del gobierno. Según sus afirmaciones, lo que los argentinos vivimos en la década pasada se trató de un bienestar fugaz, antinatural. Un fenómeno económicamente artificial, una breve primavera en medio de un invierno bíblico que el destino eligió para esta Argentina tercermundista. Un banquete que la población disfrutó graciosamente y que ahora todos debemos pagar con el sudor de nuestra frente. Una pompa de jabón “populista” que estalló precisamente, y por desgracia, con las primeras medidas que tomó Cambiemos ya en el gobierno…
Asimismo, esta tesis considera que el kirchnerismo no se trataría de un movimiento político sino una banda de desvergonzados políticos “populistas” que llegó al poder para enriquecerse aprovechándose de la inocencia del pueblo, creando para ello un “relato” ficticio con el que habría embelesado, hechizado a gran parte de la sociedad que lo votó reiteradamente durante doce años. De esta manera, más que un movimiento político el que gobernó el país desde 2003 hasta 2015 sería un sujeto político dañino, un mero hacedor de ficciones políticas, económicas y sociales, más cercano a la ficción, a la literatura que a la política.

Sin embargo, según esta misma teoría, no ocurre lo mismo con los kirchneristas, los militantes de esa especie de “asociación ilícita” (quienes sí existen para el macrismo) serían los responsables de todos los males que atormentaron al país desde 2003 hasta 2015, incluso de los que está sufriendo hoy mismo, debido a las medidas que el actual gobierno se habría visto obligado a tomar por culpa del estado de deterioro del país que dejó el anterior: la ya famosa “pesada herencia” recibida.
Para Cambiemos, los kirchneristas no profesan una ideología, son pragmáticos, utilitarios, y sólo utilizan los resortes del estado para enriquecerse mediante la corrupción sistemática y manipular al pueblo para perpetuarse en el gobierno.
Los miembros de Cambiemos, quienes se mostraban muy democráticos y republicanos cuando gobernaba el kirchnerismo, ahora manifiestan rasgos antidemocráticos y autoritarios ejerciendo el gobierno. Puede argumentarse que, en realidad, son más antikirchneristas que democráticos, variando sus posturas políticas de acuerdo al lugar relativo que ocupe el kirchnerismo. Es evidente ya su maleabilidad política a través del tiempo. Con el kirchnerismo en el gobierno (al que denostaban por autoritario o dictatorial) ejercían una férrea oposición a él, tanto en el Congreso como en sus presentaciones en los medios; pero con el kirchnerismo en el llano, luego de su derrota de 2015, los macristas en el gobierno (más algunos representantes de otros partidos políticos y varios comunicadores oficialistas) no hacen asco a cualquier medida que evite la vuelta del “populismo K” al gobierno, sea ésta democrática o antidemocrática, legal o ilegal, constitucional o anticonstitucional.
Sin embargo, esta maniobra, esta chicana semántica no es nueva en nuestra historia. Lo mismo se puede observar si se revisa lo sucedido antes y después del derrocamiento del peronismo en 1955; y algo parecido sucedió alrededor del yrigoyenismo a principios de siglo XX. El proceso de degradación simbólica de esos movimientos populares que gobernaron tantos años muestra similitudes sorprendentes en sus enemigos y sucesores en el gobierno, tanto en el intento de desprestigiar a sus líderes como minimizar, degradar sus logros y estigmatizar o despreciar a sus seguidores. No obstante, la misma maniobra ideológica puede rastrearse hasta el Facundo de Domingo F. Sarmiento y sus comentarios y su caracterización del caudillo y sus seguidores. El postulado centrado en la dicotomía “civilización y barbarie” sigue vigente en nuestro país para la derecha argentina, siempre soberbia, racista y autoritaria, tanto en su conceptualización de la sociedad como en su praxis política.
Es por eso que podemos afirmar que para el macrismo y sus vecinos ideológicos (inclusive cierta izquierda), aunque sí existen los kirchneristas, es decir los funcionarios y dirigentes del Frente para la Victoria y el núcleo duro de seguidores “fanáticos” o ultras, lo que no existe es el kirchnerismo como movimiento o expresión política aglutinante, porque no cuenta con un ideario o ideología política, es sólo un conjunto de intereses individuales y egoístas esgrimidos por un grupo de personas que recurren a cualquier tipo de medidas para mantenerse en el usufructo del poder.
Sin embargo, nuestra historia demuestra que cada vez que se puso en funcionamiento este tipo de operación política, ejecutada para invisibilizar, para hacer desaparecer estos movimientos populares, esos intentos fracasaron, incluidos los que utilizaron la violencia y la proscripción política.

Semejante desafío de manipulación semántica de la realidad argentina suele chocar contra la racionalidad, contra el más simple análisis sociológico y antropológico de nuestra sociedad. Es más, hoy en día, ya puede verse el agotamiento de la operación de desprestigio del kirchnerismo, no sólo por el rechazo de gran parte de la sociedad a sus argumentos sino también por la inocultable aparición de los desaguisados y errores del mismo macrismo en el ejercicio del gobierno. Además, hay que reconocer que poco contribuye al propósito oficialista la comparación de las penurias actuales que vive la sociedad con sus recuerdos de lo vivido durante el gobierno anterior. De esta manera, las pretendidas “ficciones” kirchneristas que alega el oficialismo vuelven a brillar bien reales en el imaginario de la sociedad cada vez que pierde un derecho o un logro o nota que los bolsillos se resienten día a día desde la llegada de la “revolución de la alegría” macrista.

Errar es humano, pero errar siempre es de economistas neoliberales…

Para los medios de difusión hegemónicos, que un economista o una consultora erre un pronóstico económico para el año no es suficiente para que no lo vuelva a consultar al año siguiente, y el siguiente y el siguiente… Lo importante de ese pronóstico es si ratifica o no lo que ese medio en particular quiere imponer en el sentido común de la sociedad, es decir, de los intereses de ese medio.
Esto lo venimos probando anualmente en Basurero Nacional desde hace años, e incluso hemos creado el premio anual Manochanta del Año para premiar a quienes equivocan más desvergonzadamente sus pronósticos.
Hoy reproduciremos algunas partes de un texto de un economista que revela lo sucedido en 2016 sobre ese mismo tema, con un par de agregados de otras fuentes.
Veamos lo que señala el economista y profesor universitario Mariano Kestelboim:


Hay una larga lista de pronósticos apocalípticos fallidos a lo largo de la historia nacional; los más recientes fueron grotescos, a pesar de que hayan podido pasar desapercibidos. Consecutivamente, en 2015 y 2016, consultoras muy reconocidas erraron en el signo de variación del PIB. Y, en 2017, vuelven a la carga sin autocríticas y con vaticinios que, otra vez, parecen poco ajustados a la realidad.
En los hechos, a fines de septiembre de 2014 un grupo de once influyentes consultoras preveía una baja del PBI, en promedio, del -0,9 por ciento para 2015 (www.lanacion.com.ar/1731002-preven-un-2015-con-recesion-alta-inflacion-y-reservas-en-baja). La única estimación buena fue la del Estudio Bein, que había previsto un crecimiento del 3 por ciento, muy próxima a la suba real (2,65 por ciento).

En cambio, los titulares de los centros de estudios que después se integraron al gobierno de Cambiemos habían pronosticado una fuerte recesión para ese mismo año. Uno de ellos fue el de Elypsis, Eduardo Levy Yeyati, quien asumió en el directorio del banco BICE. Su consultora había anticipado una caída del PIB del 2,5 por ciento. También el director de Empiria Consultores y actual ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, había previsto esa baja. En un escalón inferior (-2 por ciento) se ubicó el titular de Analytica, Ricardo Delgado, economista del Frente Renovador que posteriormente fue designado subsecretario de Coordinación de la Obra Pública Federal, en la cartera que conduce Rogelio Frigerio.


No hubo cambios bruscos en el escenario internacional ni factores climáticos que permitieran justificar los gruesos desaciertos. Al contrario, los sucesos externos con más impacto en la economía local jugaron a su favor. La economía de Brasil inició su derrumbe en 2015, contrayéndose un 3,8 por ciento, cuando los analistas consultados por el Banco Central de ese país preveían, en septiembre de 2014, que iba a crecer un 1 por ciento. Es decir, si el PIB de Brasil hubiera aumentado como se anticipaba, el error de las consultoras locales hubiera sido más grosero todavía. Las inundaciones afectaron la cosecha esperada y, por lo tanto, también apaciguaron sus errores.
El pesimismo se interrumpió de forma abrupta ante la perspectiva de cambio de gobierno. Para 2016, las consultoras pronosticaron un período de ajuste muy corto y que volvería el crecimiento con vigor desde el célebre segundo semestre. Elypsis fue vanguardista. En su informe de febrero de 2015, titulado “2016: el año del rebote”, preveía un alza del PIB de 4 por ciento. Más eufórica resultó la proyección del economista Luis Secco que, en marzo de 2015, confirmó el vaticinio de recesión también previsto antes por sus colegas y auguró que, en la segunda mitad de 2016, el ritmo de crecimiento sería del “7/8 por ciento”. Cuando Macri asumió la presidencia, Secco fue nombrado jefe de Gabinete del Banco Nación. Analytica también se entusiasmó; en enero de 2016, con las principales políticas ya en funcionamiento, su nuevo Director, Rodrigo Alvarez, pronosticó un alza del 1 por ciento para ese año. Empiria Consultores presentó la previsión menos favorable; después de su fallida expectativa de recesión en 2015, calculó, en enero de 2016, un virtual estancamiento (-0,1 por ciento).
En 2017 vuelve a reinar el optimismo entre los gurúes más conocidos; prevén un incremento del PIB de entre 3 y 5 por ciento.
El modelo de alimentar expectativas positivas para tratar de inducir un comportamiento expansivo de empresas y consumidores, sobreestimando el nivel de crecimiento y recortando las proyecciones a medida que se vislumbran que serán incumplibles, se ha aplicado ininterrumpidamente en Brasil desde 2012. En un escenario donde el gobierno viene empleando medidas de corte liberal similares a las de nuestro mayor socio comercial, deberíamos esperar que la misma estrategia de engañosa promoción del crecimiento se repita en Argentina, como ya empezó a suceder con los recortes en las proyecciones de crecimiento del FMI.


Pronóstico  papelón:
Eduardo Levy Yeyati dijo que 2016 sería “el año del rebote” y pronosticó un crecimiento del 4 por ciento.
Luis Secco auguró que en el segundo semestre el ritmo de expansión del PIB sería del 7 u 8 por ciento.
Rodrigo Alvarez fue más moderado, pero arriesgó que en 2016 el crecimiento sería al menos del 1 por ciento.
Hernán Lacunza y Ricardo Delgado, ahora funcionarios de la provincia de Buenos Aires y del gobierno nacional, eran pesimistas para 2015, cuando la economía creció, y aventuraban un 2016 promisorio.
Consultoras y bancos encuestados por LatinFocus decían que el año pasado la economía tendría una baja moderada del 0,3 por ciento, cuando se ubicó en torno a -2,5.

Eduardo Levy Yeyati
Luis Secco
Hernán Lacunza
Ricardo Delgado


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Veamos lo que el mismo Ministro de Hacienda de Cambiemos pronosticaba, al comienzo de su gestión, para el 2016:


Prat Gay pronosticó de 0,5 al 1% de crecimiento en 2016 y anticipó el préstamo de un pool de bancos para la semana próxima.
14.01.2016

El ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay amplió hoy las metas comunicadas ayer y pronosticó que la economía tendrá un suave crecimiento de entre 0,5 y 1 por ciento en 2016. También estimó que entre 2017 y 2019 la tasa de expansión será del orden de 4,5%.
Ayer había especificado que anticipaban una reducción del 1% del déficit primario y una contracción de la inflación a una tasa del 20 al 25 por ciento anual, con un crecimiento económico producto de “la liberación de las fuerzas productivas y creativas” reprimidas por los condicionamientos y restricciones de la política económica del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
De acuerdo con agencias internacionales, Prat Gay señaló que “el gobierno de Mauricio Macri debe ordenar variables económicas luego de cuatro años de estancamiento” y reiteró que espera “una mejor performance de la economía durante el segundo semestre del año cuando maduren las decisiones económicas que comenzó a implementar la nueva administración”. 
Por su parte, el economista José Luis Espert consideró de acuerdo a sus estimaciones que si se verifican las condiciones de que “haya un acuerdo pronto con los holdouts y el Tesoro lograra colocar deuda significa, puede que Prat Gay llegue al margen superior de la meta de inflación para 2016, un 25%. 
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Como vemos, ni el mismo ex ministro Prat Gay es confiable en materia de pronosticar lo que puede suceder en la economía argentina, como ya lo habíamos advertido en Basurero Nacional al otorgarle el Premio “Manochanta de Oro 2016”
Es oportuno mencionar que en plena campaña proselitista de 2015 afirmó livianamente que “una devaluación no provocaría grandes costos en materia inflacionaria porque en la práctica la economía se manejaba con la cotización de otros tipos de cambio, como el contado con liquidación o el blue. ‘El mismo dijo “Con nuestra propuesta, que será coherente con un programa económico, lo que va a suceder es que subirá el dólar oficial, que prácticamente no afecta a nadie, y van a bajar los otros, que afectan a la gran mayoría de la población”, afirmó. “El dólar a 9,50 no existe”, aseguraba más desafiante el propio Mauricio Macri. Las advertencias sobre los riesgos de ocasionar una estampida de precios al mover el dólar de 9,65 a 15 pesos, como estimaba el candidato en aquel momento, eran descartadas, y quienes las hacían eran tratados de ignorantes. “Es algo que Daniel Scioli no entiende”, apuntaba por ejemplo Prat-Gay”.
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Otras notas de Basurero Nacional sobre el tema:


13 DE NOVIEMBRE DE 2015
El macrismo asegura que devaluar un 50 ó 60% no producirá inflación y deterioro del salario. ¿Es creible?

3 DE AGOSTO DE 2015
¿Un pronóstico acertado sobre la economía de 2015? El nuestro…

 

Números de la primera fase de la revolución macrista.

Decíamos hace unos días en Primer año de gobierno: sin sorpresas, la revolución macrista va viento en popa que “Un breve análisis luego de un año de gobierno de Cambiemos nos muestra que el macrismo ha obtenido una gran parte de los objetivos que se había impuesto, no los que expresó en la campaña, por supuesto”; por eso hoy repasaremos brevemente cuáles han sido los cambios que la revolución macrista (revolución típicamente conservadora) ha infringido en nuestra sociedad. Teniendo en cuenta, por supuesto, que un gobierno realiza los cambios (benéficos o perjudiciales) en la sociedad que su pericia política y la resistencia popular le permiten, como postulábamos más claro en La revolución macrista, una lección para la izquierda nacional: “Los límites al accionar de un gobierno revolucionario son los que le impongan esos factores que vino a cambiar, mediante los controles constitucionales o institucionales que la sociedad política tiene (que dependen de la burocracia estatal) o por medio de la resistencia de la sociedad misma, ejercida por la “opinión pública” o la movilización popular.
Para ejemplificar los grandes cambios que el macrismo realizó en la sociedad argentina, reproduciremos algunos análisis realizados en los medios en estos días.

Dice Alfredo Zaiat:

La meta central (del macrismo) no era conseguir necesariamente mejoras en las variables económicas más relevantes en el primer año de gestión, como puede especularse teniendo en cuenta que cualquier fuerza política busca datos económicos positivos para legitimarse y mantenerse en el poder. Anotar mes a mes cifras interanuales negativas en indicadores económicos, engañando con que son fruto de la herencia recibida a través de un inmenso dispositivo de propaganda público-privado, fue el costo de lo que el gobierno de Mauricio Macri vino a cumplir: “normalizar” la distribución del ingreso. Esa normalización, palabra predilecta de quienes históricamente han liderado política anti populares, consiste en un proceso regresivo en el reparto de la riqueza. La primera etapa fue exitosa como revela el último informe del Indec, pero es una tarea que no ha culminado de acuerdo a lo que se deduce de reclamos al gobierno de economistas macristas y heterodoxos conservadores entusiasmados con la actual restauración neoliberal. 
La distribución del ingreso del tercer trimestre del año pasado se ha ubicado en niveles del 2010. En ese año, el 20 por ciento más rico embolsaba el 49,0 por ciento de la riqueza, y el 20 por ciento más pobre, apenas el 4,1. 
En pocos meses, la alianza macrismo-radicalismo logró retroceder seis años en materia distributiva.
Para el bloque de poder hegemónico que está representado en el gobierno del macrismo-radicalismo no es suficiente. Quieren más. La reforma laboral, la previsional y el ajuste en el gasto público son las exigencias visibles tras ese objetivo principal, que es acentuar la distribución regresiva del ingreso. Es una cuestión que los obsesiona. Aseguran que esa es la condición para iniciar un proceso de crecimiento sostenido, en esa ilusión de regresar a los años dorados de la Argentina agroexportadora.
La mejora en el reparto de la riqueza que se desplegó durante los gobiernos kirchneristas ha sido resistida por diferentes facciones del poder económico. Ahora quieren poner las cosas en su lugar, como lo fue en cada momento histórico que predominó un gobierno de las elites. 

(…) el bloque de poder que demoniza ese proceso (kirchnerista) como “populismo”. Su ejército de voceros no se cansa de repetir que un esquema económico “populista” es insostenible. Este obviamente enfrentaba desafíos y restricciones para su desarrollo que se expresaron con nitidez en el segundo gobierno de CFK, período en el cual la distribución del ingreso se amesetó sin empeorar. El establishment postula la necesidad imperiosa de enterrar el populismo para abrazarse al neoliberalismo, experiencia que ya ha derivado en crisis social, económica y política en décadas pasadas. 

Enemigo
La corriente conservadora sostiene que salarios y jubilaciones aumentando en términos reales que derivan en una distribución progresiva del ingreso impiden lanzar a la economía a un sendero de crecimiento. Bajos salarios, apertura comercial e integración pasiva al comercio internacional (proveedora de materia prima) es la propuesta de las elites que el macrismo celebra e implementa. Es la receta del modelo agroexportador, hoy disfrazado como supermercado del mundo cuando en realidad la economía local fue colocada en una góndola del mercado mundial absorbiendo bienes de consumo final importados. Es un modelo que requiere condenar a la industria nacional y deprimir el salario. 
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Esa necesidad de desterrar de la sociedad todo vestigio de “populismo“, al que relacionan hoy con el kirchnerismo pero que en los años treinta lo asociarían al yrigoyenismo y desde los cincuenta hasta los ochenta lo harían con el peronismo, va de la mano con producir una crisis económica que justifique un gran ajuste neoliberal-conservador. Como en los últimos años de la experiencia kirchnerista no se produjo la crisis que venían anunciando los voceros (agoreros) del neoliberalismo (cosa que sí sucedió durante los setenta y los ochenta, el macrismo trata de producirla desde fines del 2015 para justificar las viejas medidas aborrecidas por la mayoría de la población, lo que implica una menemización de la economía en 2017 y, más aún, a partir de 2018.

 

Repasemos ahora lo que dice la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH):


Un país más desigual: se profundizó la brecha entre ricos y pobres.
Según la última Encuesta Permanente de Hogares en el tercer trimestre de 2015 el 10% más rico de la sociedad tuvo ingresos un 2.500% mayores que los percibidios por el 10% más pobre de la población. 
La brecha entre el sector más pobre y el más rico de la sociedad volvió a profundizarse en el tercer trimestre de 2016. Así lo indica el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)
(…) y se confirmó la tendencia relevada a lo largo del primer año de gestión de Mauricio Macri por la cual la brecha entre los que más y menos ganan se siguió ampliando.
Así, según arrojó la EPH que se realiza en 21 aglomerados urbanos del país, en el tercer trimestre del año el sector más rico de la población ganó 25,6 veces más que el segmento más pobre. En el segundo trimestre esa diferencia era de 23,2 veces.

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Observemos lo que nos dice un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) al respecto:


Los malos indicadores durante el primer año de Mauricio Macri como presidente.
CEPA recordó el incremento de los despidos, la pobreza y la inflación (…) A un año de gestión de Mauricio Macri, todos los indicadores económicos se encuentran en rojo. Cayó el consumo, la industria y la construcción, mientras que se incrementó la inflación y el desempleo.
El instituto de investigación recalca que más de 232.000 trabajadores fueron despedidos o suspendidos en lo que va del año, y esto se aceleró en el segundo semestre. Además, la pobreza se incrementó al 32% en agosto.
CEPA recuerda que la inflación acumulada a noviembre es del 45%, de acuerdo al gobierno porteño. Asimismo, la economía se hundió 2,4% en el acumulado al tercer trimestre.
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Alegría para los más ricos.
Los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) son alarmantes: en los últimos meses creció significativamente la desigualdad en Argentina. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres están siendo cada vez más perjudicados por la política económica de Cambiemos. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizan los datos y sostienen que en los últimos años la brecha venía disminuyendo y que ya en el tercer trimestre del gobierno de Macri la diferencia se profundizó.
El análisis de ingresos de los hogares según escala total familiar muestra una tendencia clara de disminución de la brecha entre el primer decil y el último decil de ingresos entre 2003 y 2015, de 28 veces (IIIT2003) a 12,3 veces (IIT2015), siendo esta última cifra la menor brecha alcanzada en todo el período (una reducción del 56%, a una tasa de 3,78% anual acumulativo).

Evolución de la brecha entre el decil 1 y 10 de los hogares según escala de ingresos total familiar, período 2003 a 2016.

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En 2016, la tendencia a la baja de la brecha entre los altos y bajos ingresos se revierte bruscamente. La brecha aumenta nuevamente en el tercer trimestre respecto del segundo, pasando de 13,57 a 15,32 veces, representando un 12,85% de incremento en la comparación de los dos trimestres.

Evolución de la desigualdad

El indicador más utilizado para medir la desigualdad de ingresos es el coeficiente de Gini. El coeficiente es un número entre 0 y 1, en donde 0 representa la perfecta igualdad y 1 implica la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y el resto no tiene ningún ingreso).

Evolución del coeficiente de GINI según ingresos por hogares total familiar, período II Trimestre 2016-III Trimestre 2016.




Transferencias de ingresos entre deciles Período II T 2016/III T 2016

Finalmente, como se observa en el cuadro siguiente, en el período comparativo del segundo trimestre de 2016 en relación al tercer trimestre del mismo año, la reducción de la participación en los ingresos de los deciles 1, 2, 3, 4, 6 y 7 se compensa con un aumento de la participación de los deciles 8, 9 y 10.

En el período que transita entre el segundo trimestre de 2016 y el tercer trimestre de 2016, los deciles 8, 9 y 10 se apropian en conjunto un punto porcentual adicional de ingresos.

Variación del porcentaje de ingreso por decil de ingresos por hogares según total familiar – Periodo II T 2016/III T 2016

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Pérdida del poder adquisitivo

El análisis de los principales convenios colectivos del período 2015-2017 realizado por CEPA muestra que al término de los periodos paritarios para 2015-2016, todos los gremios analizados, con la excepción de los bancarios, perdían poder de compra: sus salarios promedios caían en términos reales entre 5,32% (gráficos) y 11,73% (estatales de UPCN).
Por otra parte, las jubilaciones, pensiones y AUH han visto su evolución fuertemente afectada por el desempeño de las variables que componen la fórmula de la movilidad jubilatoria y de AUH, a saber: los ingresos fiscales y el aumento de la masa salarial. Los salarios, como se mencionó, han perdido en términos reales un promedio de 7% para los gremios analizados, y a su vez los ingresos fiscales han mermado por la eliminación de las retenciones al sector agroexportador, minero e industrial en concomitancia con la caída de los ingresos fiscales ligados al IVA domestico por efectos de la caída en las ventas en el mercado interno.
Por último, el aumento de la incidencia de la indigencia y la pobreza en el período de gobierno registrado por las mediciones de varios centros de estudios revelan un aumento de este guarismo que alcanzan los 12 puntos porcentuales adicionales al nivel del inicio del gobierno actual, es decir, entre noviembre de 2015 y junio 2016.
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Analicemos ahora lo que dice Horacio Rovelli:

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La insostenibilidad fiscal, financiera y cambiaria del segundo año de gestión de Macri.

Juan Perón tenía una frase para demostrar lo que implícitamente todos sabían: “Entre gitanos no nos vamos a adivinar la suerte”,  y eso es lo que pasa después de un año de gestión como Presidente de la República de Mauricio Macri, en que ejecutó una brutal transferencia de ingresos a favor de los que más tienen a través, primero, de la combinación de la devaluación y la quita y/o reducción de las retenciones a los grandes productores y comercializadores de granos, y a las empresas mineras; segundo,  durante el año beneficiando al  capital financiero con las LEBAC (Letras del BCRA) y otros activos púbicos con tasas de interés mayor que la depreciación del dólar (Por ejemplo las LEBAC pagaron en promedio en el año 2016 una tasa cercana al 32% anual y el dólar punta contra punta se incrementó solamente el 21%); y tercero y fundamental, a  las grandes empresas que subieron sus precios en torno al 50% castigando a la población y a  las Pymes que deben comprarle insumos a ese valor y/o venderle a precio vil (acero, aluminio, petroquímica, cemento, gas, electricidad, combustibles, el precio a la población de la leche, de la carne, de la harina, de la yerba, del aceite, de los medicamentos, etc. etc.) .
En ese marco la economía cayó fuertemente (no menos del 3% del PIB como quiera medírselo), se perdió riqueza por un valor equivalente a no menos de U$S 16.500 millones, pero como hubo puntuales beneficiados por la transferencia de ingresos como dijimos en el primer párrafo, es claro que el resto de la población, la Argentina de a pie, perdió lo que ganaron los otros, más la caída del PIB.
(…) 190.000 despedidos formales (trabajo en blanco con aportes previsionales y sociales) en el año (unos 122.000 puestos en el sector privado -industria, construcción, comercio, etc.-. y unos 68.000 en el sector público nacional, provincial y municipal). 

Lo que conforma un total de deuda nueva por U$s 58.500 millones como mínimo, cuando la deuda al 31/12/2015  reconocida por el gobierno de Macri y publicada en la página web de la Secretaría de Finanzas de la Nación ascendía a U$s  222.703  millones (de los cuales casi el 57% era deuda intra sector público nacional), por lo que en un año aumentó el endeudamiento externo en un 26%.
Nicolás Maquiavelo sostiene que si un gobierno depende más de la voluntad de los otros que de su propia fuerza, tarde o temprano pierde su reino, porque la ambición de los que depende (la rapacidad dice Maquiavelo) hará que deba tomar medidas cada vez más anti populares para beneficiar a los ricos y poderosos, y con ello  se ganará el odio y el desprecio de su pueblo, con lo que los ricos y poderosos que lo apoyaron, un día dejarán de hacerlo y es más ofrecerán su figura como compensación y sosiego.
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La primera etapa de la revolución macrista obtuvo muchos de los objetivos económicos que se planteó, con una considerable aquiescencia de la burocracia estatal (poderes ejecutivo, legislativo y judicial) y una escasa resistencia popular. El hecho de que 2016 era el primer año de gobierno y que éste es uno electoral cambia el panorama para su segunda etapa. Es aventurado pronosticar qué nos traerá el 2017 en materia de medidas económicas, pero el fuerte ajuste que se espera en esta segunda fase de la revolución conservadora del siglo XXI dependerá, en mayor grado, del resultado electoral del oficialismo en octubre. Y como dijimos en una de las notas referidas antes “Será entonces cuando veremos si los métodos revolucionarios del macrismo son suficientes para seguir avanzando en su agenda de gobierno, si el establishment lo sigue apoyando o si le fija nuevos objetivos y, principalmente, si la sociedad sigue avalando su rumbo. De no ser así, veremos qué métodos utiliza entonces para continuar con su programa de gobierno, si aminora la marcha o si acelera a pesar de todo y de todos. Porque la historia argentina muestra, lamentablemente, que la derecha nunca se detiene en su camino y apela a cualquier método, legal o no, constitucional o no, pacífico o no para lograr sus fines. Y no tiene pruritos ni remordimiento al enfrentar a sus adversarios desde el poder, sean éstos minoritarios o mayoritarios. En tal caso, la derecha conservadora siempre fue y será revolucionaria para mantener o recuperar sus privilegios”.

Lo que sí queda claro es el enorme cambio en la sociedad que produjo la alianza electoral Cambiemos (PRO-UCR-Coalición Cívica), esperado o no por quienes la votaron el la segunda vuelta electoral, pero legítimo.
De la sociedad (de su memoria histórica y de su afán por informarse eludiendo la prensa hegemónica actual, socia del gobierno hasta el momento) depende que se pase o no a la segunda fase de esta restauración conservadora, llevada a cabo por un grupo de representantes o miembros de las grandes empresas nacionales o multinacionales que tomaron posesión de los resortes del estado, dirigida por un miembro menor del establishment o círculo rojo, e hija legítima además de la sociedad preperonista. 

El mito neoliberal y la “leyenda” populista.

¿Qué es un mito? Una definición posible diría que un mito (del griego μθος, mythos, «relato», «cuento») es un relato tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, protagonizados por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes, monstruos o personajes fantásticos, los cuales buscan dar una explicación a un hecho o un fenómeno.
Una leyenda, en cambio, es una narración popular que cuenta un hecho real , fabuloso de hechos naturales, sobrenaturales o una mezcla de ambos que se transmite de generación en generación en forma oral o escrita. Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, lo que le confiere cierta singularidad.
La mitología sostiene, explica la cosmovisión de una sociedad o comunidad que la comparte. Los mitos forman parte del sistema de creencias de esa comunidad, que los considera verdaderos. Los mitos tienen la función de respaldo narrativo de sus creencias: conforman el relato de esa comunidad de creyentes, de quienes comparten una visión del mundo.
En el caso del que denominamos mito neoliberal, esta mitología sostiene un credo que postula como deidad máxima, ser extraordinario o personaje fantástico al cual la sociedad debe venerar, al que llamamos Dios Mercado (también conocido como “los mercados”). Se trata de un ser invisible (la “mano invisible”), omnipresente, omnisciente y por lo tanto todopoderoso. Según sus postulados, la sociedad o, en su defecto, el estado en su nombre sólo debe obedecerlo, no inmiscuirse en sus postulados, en sus dictados. Es decir que tanto el estado, la república o la democracia sólo deben respetar, mantener o reproducir los dictados de esa deidad.
El mito (cualquier mito) de por sí no requiere ni acepta la necesidad de probar las verdades que postula, porque es portador de una verdad revelada por sus profetas y explicada y regida por sus sacerdotes, quienes interpretan la realidad de acuerdo a las leyes de su credo.

Como en toda religión o sistema de creencias, el dios supremo del neoliberalismo exige sacrificios a sus fieles, a la comunidad que se encuentra bajo su potestad; y quienes se encargan de recaudar o administrar el producto de esos sacrificios son los más altos miembros de su  séquito, sus sacerdotes, los ministros del gobierno que se encarga de mantener el culto y los mandatos de su ideología. La cabeza de esa cofradía neoliberal es en nuestro sistema el presidente de la república (hoy en día, Mauricio Macri, pero también lo fueron en su momento Carlos Menem y Fernando De La Rúa). Las ofrendas, producto de los sacrificios de la población y que son administradas por el clero neoliberal de turno, fluyen desde la base de la pirámide de la sociedad hacia su cúspide, desde las clases subalternas (bajas y medias) hacia las clases altas, es decir, los grandes empresarios nacionales o internacionales, las que (postula el credo neoliberal) en el mediano o largo plazo, derramarán el maná celestial, la riqueza producto de la economía de mercado hacia la sociedad toda.

Las leyes del culto y los postulados de su credo son difundidos, predicados entre los creyentes mediante la labor combinada de las estructuras educativas y los medios masivos de difusión (miembros ellos mismos de esa cúspide de la sociedad, principal beneficiada por la distribución ascendente de la riqueza). Los postulados del credo neoliberal descienden así desde la cumbre privilegiada de la sociedad hacia las clases subalternas, en forma de ideología hegemónica. De esta manera, el tándem sacerdotes-ideólogos-medios de difusión se complementa en la tarea de instalar y luego intentar cristalizar dicho mito en la sociedad.
Como en toda religión, hay fundamentalistas y apóstatas. Los primeros, ideólogos, economistas y analistas embanderados a ultranza en el credo neoliberal, gozan de una enorme difusión de sus opiniones y juicios de valor; en tanto que los segundos, tildados de “populistas”, sufren la escasez de difusión de sus opiniones en los medios y son víctimas de la desvalorización mediática por su oposición al mito reinante.
No obstante esto, la creencia de cierto sector en el credo/ideología regente en un determinado momento no es compacto ni permanente, porque debe someterse periódicamente al cotejo con la realidad que vive la ciudadanía toda. Allí es cuando las promesas, premisas o compromisos inherentes al pacto de confianza, al contrato entre los predicadores del credo y la sociedad toda se ponen a prueba. En el caso del mito neoliberal vigente hoy en día en nuestro país, a un año de la aplicación plena de su dogma, parece que los postulados por los cuales fue aceptado por la mayoría de la población no estarían cumpliéndose. Aunque, no está de más recordar que en nuestra historia nacional nunca se cumplieron. No obstante lo cual, repasemos la situación actual de dichas premisas.
Los profetas del neoliberalismo anunciaron la llegada de la “pobreza cero”, de una baja inflación, de una lluvia de inversiones extranjeras debido al prodigioso “clima de negocios” y confianza en las instituciones en general y al presidente Macri en particular, el crecimiento del PBI, el empleo y las exportaciones, un acercamiento al “mundo”, la llegada de la verdad en materia de funcionamiento del estado, etc.
 
Pero veamos ahora lo que ha sucedido efectivamente hasta hoy.
Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación superior al 40% (casi el doble de la de 2015 y la más alta en 25 años) y una caída en el PBI de un par de puntos, y llegaremos a fines de 2017 con una tasa inflacionaria de alrededor del 25% y con un leve crecimiento de la economía. Es decir que el macrismo practicando su credo neoliberal lograría, en la hipótesis más optimista, que a fines del segundo año de su administración haya una tasa de inflación similar a la del denostado populismo kirchnerista y un crecimiento del PBI similar a los 2,4 puntos que el INDEC macrista le reconoce al tándem Cristina Fernández/Kicillof. Pero el país ya no será el mismo, ya se habrá producido una enorme transferencia de ingresos desde las clases subalternas hacia la clase alta, la clase empresarial. El país se habrá endeudado como nunca en un solo año (alrededor de U$S 40.000 millones) para compensar los desequilibrios que afectan los gastos corrientes, no para inversión en infraestructura. El déficit fiscal pasó a ser el doble del que tenía el gobierno anterior, debido a la caída de la recaudación, con el agravante de que ahora es un déficit que no ayuda para impulsar el mercado interno, por lo que el consumo no para de caer mes a mes. El desempleo ya saltó del 5,9% en 2015 al 9,9% en 2016. Dos millones de argentinos cayeron en la pobreza y aumentaron la indigencia y la desigualdad.
Así y todo, “la lluvia de inversiones” prometida por Cambiemos al llegar al gobierno no apareció. Al contrario, aumentó la fuga de capitales con relación al promedio anual de todo el kirchnerismo. El famoso “derrame” de la riqueza acumulada en las clases empresariales hacia las clases subalternas pronosticado, no sólo no sucedió sino que nadie seriamente puede anunciarlo para los años próximos.
Como ya hemos señalado, un mito no acepta pruebas en contrario a sus verdades reveladas, y por eso vemos hoy que el gobierno y los sacerdotes del mito neoliberal paradójicamente señalan como el culpable de esas carencias no a su administración del estado ni a su programa de gobierno o a su error de diagnóstico sino al mismo “populismo” que gobernó el país hasta 2015, aduciendo además que los capitales externos no llegarían “por temor a que vuelva al poder el peronismo”. De esta manera se crea un relato similar a la serpiente que se muerde la cola o al mito del eterno retorno, ya que los benéficos capitales vendrían sólo si rige el mito neoliberal pero no vienen porque temen el retorno del mito peronista/kirchnerista… Ergo, la concreción del principal postulado del mito hegemónico es imposible.
 
Retomando la definición de mito, recordemos que un mito forma parte del sistema de creencias compartida por una comunidad, pero en toda sociedad compleja todos sus miembros no piensan o creen en lo mismo, ese sistema no es homogéneo, y puede contener distintos mitos conviviendo, o incluso mitos contrapuestos; y que en una democracia quien decide en definitiva qué mito rige en ella (cuál es el mito hegemónico) es la mayoría del pueblo mediante las urnas. Es decir que el mito que rige hoy puede no ser el mismo que lo haga mañana. Como ha sucedido tantas veces en nuestra historia. Por lo tanto, su continuidad depende de que la mayoría de los habitantes (votantes) siga creyendo en ese mito. En caso de que la mayoría de la sociedad deje de creer en el mito neoliberal porque no vea que lo que expresa o simboliza se refleja en la realidad cotidiana de sus respectivas vidas, y por eso decaiga la cantidad de creyentes en él, se producirá una reacción del conjunto de sacerdotes, ideólogos o teólogos de la religión o creencia neoliberal hegemónica y de los demás difusores paraoficiales (el llamado establishment) con el propósito de ratificar a como dé lugar las verdades del mito, y amenazar con la llegada o retorno de los apóstatas o de las maldiciones del ignominioso “populismo kirchnerista”.
En ese caso se daría la paradoja de que los predicadores del mito neoliberal macrista deberán esforzarse mucho en probar que la realidad postulada por su relato mítico y político es real y que la realidad que el pueblo vivió desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015 -y que los fríos números de la economía demuestran- se trataba de una impostura, una ficción… una leyenda.

Primer año de gobierno: sin sorpresas, la revolución macrista va viento en popa.

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A un año del triunfo de Cambiemos en las presidenciales de 2015 y casi uno de gobierno macrista, algunos argentinos se muestran sorprendidos con las medidas tomadas por el Poder Ejecutivo o con los resultados de las mismas (entre ellos, muchos de sus propios votantes), y a muchos más nos llamó la atención la velocidad en que el macrismo las implementó. Los sorprendidos fueron víctimas del conveniente y oportuno camuflaje del discurso conservador y neoliberal del macrismo luego de su triunfo por escaso margen en la segunda vuelta en el distrito de la capital de Argentina, que colocó a su candidato, Rodriguez Larreta, en el gobierno de la ciudad. A partir de ese momento, el macrismo se vió obligado a abandonar su oposición frontal al kirchnerismo y su discurso neoliberal, y prometer (por motivos tácticos) mantener y mejorar todo lo que estaba bien y corregir todo lo que estaba mal, producto de los gobiernos kirchneristas. Sin embargo, luego de tan solo un año en el gobierno, Cambiemos en realidad no hizo más que empeorar lo que estaba mal y abolir, disolver o arruinar lo que estaba bien durante el kirchnerismo.
Las últimas encuestas no le dan al presidente el “8” con que él mismo calificó a su gestión ya que, por ejemplo, la de Management & Fit que encargó Clarín especifica que “el 43,1% considera que la gestión fue negativa o muy negativa, mientras que el 25,9 % la encontró positiva o muy positiva” y que el 51,6% piensa que Macri no cumple con sus promesas de campaña, sumado a que el 40,3% cree que “la situación económica del país estará peor o mucho peor ‘en los próximos meses’, mientras que el 34,9 % sostiene que va a mejorar”.

No obstante, este humilde Basurero coincide más con el balance del presidente que con la opinión mayoritaria de los encuestados. Simplemente, porque partimos de la base de considerar los objetivos que, creemos, se propuso Cambiemos al comenzar su gestión, que pueden o no coincidir con las expectativas de quienes lo votaron (en este caso, mayoritariamente no coinciden). Por lo tanto, si analizamos los objetivos estratégicos del macrismo (los que adelantamos aquí desde antes de las elecciones de 2015) vemos que se cumplieron gran parte de ellos en este primer año de gobierno, en la que llamamos en sendas notas la Revolución Macrista.

 

MacriNarizPinocho

 

Es así que las medidas tomadas por el presidente Macri no nos sorprendieron a nosotros ni a varios analistas, periodistas o humildes blogueros, ya que habíamos oportunamente advertido el año pasado a quien quisiera escucharnos/leernos sobre el modelo o proyecto de país que Macri y sus socios políticos en Cambiemos se aprestaban a instalar en Argentina en caso de ganar las elecciones. Desafortunadamente, estábamos en lo cierto.
Un breve análisis del primer año de gobierno de Cambiemos nos muestra que el macrismo ha logrado gran parte de aquellos objetivos que se había impuesto; no los que expresó en la campaña para el balotaje, por cierto. Pero no es tiempo de reproches o autobombo, sino de señalar que lo que sucedió con el país no era imprevisible ni inevitable. Y de advertir que lo mismo o algo peor puede pasar a partir de 2017 si las urnas ratifican este rumbo y Cambiemos obtiene mayoría en Diputados.
Para probar nuestra afirmación de que el rumbo e idiosincrasia del gobierno macrista no son sorpresivos, repasaremos aquí algunas de las advertencias que hicimos antes de las elecciones con la intención de evitar la debacle que veíamos venir si Macri arribaba a la presidencia… cosa que efectivamente sucedió.
Por ejemplo, dijimos entonces (basados en la palabra de quienes saben más que nosotros, por supuesto) que:

 

(…) si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.

 

Adelantábamos entonces que habría una brusca devaluación del peso y un fuerte aumento de las tarifas de los servicios públicos:

 

El índice de inflación, a su vez, pegará un salto cuando se corte la soga del ancla de los subsidios. Si al mismo tiempo se produce una devaluación, como anticipan con énfasis los mercados financieros desde las elecciones del domingo, la puja distributiva será intensa y los riesgos de derrumbe de la capacidad de compra de devaluación y quita de subsidios provocarán una transferencia de dinero contante y sonante de sectores populares a prestadores de servicios públicos y exportadores.

 

Anticipábamos, además, que su política sobre la deuda externa y pago a los fondos buitre sería la siguiente:

 

Macri es afín a volver a negociar créditos con el FMI, a endeudarse para financiar los desequilibrios fiscales y financieros, al igual que su equipo de economistas. Y lo mismo hizo en su gobierno en la ciudad: en 2007 la deuda externa de Buenos Arres era el 1,4% del producto bruto de la ciudad. Hoy es del 8,6%, es decir que, contrariamente al kirchnerismo que lo disminuyó notablemente, Macri sextuplicó la deuda externa de la ciudad, y en dólares. Si un gobierno macrista devalúa el peso de golpe en un 50%, entonces el próximo gobierno de Rodriguez Larreta y los porteños verán aumentada en ese mismo 50% su deuda externa.

Los hombres que aconsejan al candidato presidencial hablan de que intentarán cerrar un acuerdo antes que termine el año.
Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata.

 

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Y, una vez que Macri ya estaba en la Casa Rosada, el pasado 1° de julio caracterizamos a su gobierno como una revolución conservadora, asemejándolo a las de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. No sólo analizamos esa revolución macrista sino que la pusimos como ejemplo, como modelo a seguir por la izquierda nacional. Veamos lo que dijimos entonces:

 

macrirevolucionQuienes no votaron a Mauricio Macri imaginaban o sospechaban cuáles serían las medidas políticas y económicas que tomaría, pero lo que no imaginaban es la velocidad en que lo haría, ya sea porque no contaba con las mayorías en ambas cámaras o porque la sociedad las resistiría en alguna medida. Sin embargo, aún antes de asumir, cuando apeló a la complicidad de algunos jueces para forzar la salida de la presidenta doce horas antes para que no se produzca la transmisión del mando, Macri le imprimió a su gobierno un ritmo acelerado imprevisto, con el propósito de aprovechar los primeros días para tomar las medidas más profundas antes de que la sociedad y la oposición política puedan reaccionar. Es así cómo el macrismo logró objetivos impensados por la mayoría de la población. Los cambios estructurales que puso en funcionamiento en la sociedad en tan poco tiempo pueden ser catalogados como una verdadera revolución, tomando como definición de revolución un cambio brusco o radical en el ámbito político, social o económico de una sociedad. Y si analizamos las medidas tomadas por el gobierno en estos pocos meses veremos que, independientemente de los resultados finales en la población, la elección de ese concepto no es descabellado.
(…) el macrismo logrará en dos años de una administración “seria, ordenada y con clima de negocios” que el país tenga la misma inflación que la “dispendiadora, desordenada y espantadora del clima de negocios” administración kirchnerista. Pero el país ya no será el mismo.

Como señala Roberto Caballero: “En apenas seis meses de gobierno macrista el endeudamiento de la Argentina creció un 11%, la proyección oficial de inflación es del 42% para el año y no el 25 que prometían, ya se perdieron 250 mil puestos de trabajo y la incertidumbre sobre el futuro domina los hogares del país, azotados a su vez por un inclemente tarifazo en los servicios públicos que modifica negativamente el mapa de gastos y expectativas de todas las familias. La situación económica es mala, en progresión agravada, y nada indica que vaya a mejorar, porque todos saben que si la inflación baja en algún momento será producto de una recesión profunda y las consecuencias para el aparato productivo, en términos de empleo y consumo, serán mucho peores que las actuales.

Parte de la estrategia utilizada por el establishment en sociedad con el gobierno, que es a su vez parte del mismo (su mano política más eficaz en esta revolución conservadora), es la demolición, deslegitimación del movimiento popular que gobernó el país en estos últimos doce años, recurriendo principalmente al argumento de la corrupción. Sobre esto tema dice Caballero:

Frente a esto, el nuevo gobierno ofrece cotidianamente un capítulo nuevo de la novela de criminalización de funcionarios de la anterior administración que distrae de los problemas centrales y sus responsables, y hace foco en los asuntos accesorios, aunque no por eso menos llamativos.
Hacen fila en los canales de TV los panelistas para sostener el nuevo relato, que asocia maliciosamente 12 años de políticas inclusivas y desafiantes del orden conservador con la venalidad y la corrupción administrativa generalizada, donde no habría nada positivo para rescatar y todo pasa a la condición de desechable por ominoso.

Y Horacio Verbitsky señala sobre el mismo recurso:
La demolición del anterior gobierno avanza sin obstáculos, para satisfacción del actual. Hasta ahora nadie se pregunta si en algún momento esa maquinaria no se volverá también contra su instigador y contra el sistema político en su conjunto, como ya ocurrió en Brasil. Tiempo al tiempo.

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También entonces poníamos en contexto al gobierno nuevo macrista señalando uno de los objetivos primordiales para permanecer en el poder:

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Este sistema de legitimación del ajuste revolucionario macrista apelando a la desligitimación sistemática de la única fuerza política que puede obstruir sus medidas, ya lo hemos catalogado en notas anteriores, como La construcción de la “Tercera Tiranía”. Pero esta especie de “limpieza étnica” de la política a la manera de un fanatismo religioso, de parte de supuestos miembros impolutos de una élite superior de la sociedad, expertos en cada una de las ramas del gobierno (“el mejor equipo de los últimos cincuenta años”, como anunció el propio Macri), además de descabellada e increíble es falsa. Todos y cada uno de los funcionarios macristas tienen un pasado conocido, y que dista de ser impoluto y bendecido con el agua bendita de la honestidad.
La revolución macrista, similar a la menemista, aunque mucho más eficaz en lograr sus objetivos económicos en el corto plazo y en minoría en ambas cámaras, conduce al país rumbo hacia una sociedad más desigual, más injusta, con menos industria, con un modelo agroexportador similar al de la Argentina conservadora de princípios de siglo XX; es decir, no sólo pre-peronista sino pre-yrigoyenista, cuando la población era mucho menor y había una tasa de desocupación y pobreza mucho mayores.

 

 

Y días después, el 13 de julio, planteábamos sobre el mismo tema:

 

Una revolución no le pide permiso al status quo para modificarlo, actúa con todos los medios a su alcance. No pinta con el delgado pincel de fileteador porteño sino con una brocha gorda, ya habrá tiempo de corregir los errores. Sintoniza a grosso modo otro canal para después apelar a la sintonía fina. Un régimen revolucionario no tiene pruritos para forzar las instituciones, porque viene a cambiarlas de raíz, al menos hasta donde la burocracia estatal se lo permita. No tiene delicadeza para presionar a los factores de poder, institucionales o económicos, para doblegar su voluntad, ya que una revolución viene para cambiar esos mismos agentes sociales. Precisamente, esto es lo que hizo y seguirá haciendo el macrismo, porque es un gobierno revolucionario, como señalamos en nuestra nota anterior, “La revolución macrista”.
Los límites al accionar de un gobierno revolucionario son los que le impongan esos factores que vino a cambiar, mediante los controles constitucionales o institucionales que la sociedad política tiene (que dependen de la burocracia estatal) o por medio de la resistencia de la sociedad misma, ejercida por la “opinión pública” o la movilización popular. Es decir que la dinámica revolucionaria no se adecua a la teorización abstracta o moralista de los análisis o debates de “expertos” o periodistas, ni a los optimistas deseos de legalismos principistas: una revolución arrasa con los posibilismos y voluntarismos que se le enfrentan. Encara, derrumba, demuele todo lo posible y construye su proyecto sobre los escombros resultantes de la sociedad en la que actúa. Al mismo tiempo escribe el relato que le da sentido, que la explica y enmarca. Y todo esto al mismo tiempo, porque el tiempo de la revolución es siempre corto, su futuro es el presente: debe pegar primero, sorprender y dañar enseguida para lograr los primeros rounds que le den fuerza y sentido. Su accionar es vertiginoso en esencia, de lo contrario se detendría y podría ser vencida; y no siempre coincide con los objetivos fijados antes de asumir el poder, al menos en sus detalles. Y eso es lo que sucede con la revolución macrista, la revolución de la derecha conservadora del siglo XXI en Argentina.

(…) el macrismo no tiene empacho en cooptar diputados y senadores del anterior gobierno mediante carpetazos, dádivas o promesas, en presionar jueces o fiscales mientras los medios hegemónicos le hacen la tarea sucia de denunciar, inventar o agrandar casos de corrupción del gobierno anterior para ocultar sus pecados. La derecha apela siempre al “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, y sus intereses están siempre por encima de los intereses o derechos de las mayorías; y para ella el fin siempre justificó los medios.
Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación superior al 40% y una caída del PBI de un par de puntos y llegaremos al 2017 con una tasa de alrededor del 25% y con un leve crecimiento de la economía. Es decir que el macrismo logrará, en la hipótesis más optimista, que a fines del segundo año de su administración lograr una tasa de inflación similar a la del denostado kirchnerismo y un crecimiento del PBI similar a los 2,4 puntos que el INDEC macrista le reconoce al tándem Cristina/Kicillof. Pero el país ya no será el mismo, y se habrá producido una enorme transferencia de ingresos desde las clases subalternas hacia la clase alta, la clase empresarial.
El gobierno de Macri habrá cambiado la estructura de distribución de la riqueza, el modelo económico y el proyecto de país de forma revolucionaria. Como hemos dicho antes, como ni en 2014 ni en 2015 se produjo la crisis que tanto presagió la derecha argentina a través de sus voceros, y que necesitaba el modelo económico que enarbolaba para ejecutar la política de shock neoliberal, de ajuste salvaje similar al de la década de los noventa, el gobierno macrista la produjo en 2016 para así “menemizar” al país en 2017. Así, este verdadero macri-menemismo mediante decretos, leyes y medidas ejecutivas desmanteló en pocos meses organismos y desbarató logros que al gobierno anterior le tomaron doce años cimentar. Y todo esto en menos de un año. Pero lo que se atisba en el horizonte de este gobierno de la derecha conservadora (como de cualquier gobierno de este tipo) es más desolador todavía, tanto por el poderoso relato que se está construyendo desde el poder, desde el “círculo rojo” aliado con el gobierno, como por el escaso tiempo que le llevó al macrismo lograr lo que logró. En forma revolucionaria, desprolija, produjo un megatarifazo en los servicios públicos con la excusa de quitar los subsidios y reducir el déficit fiscal, primero, de mejorar las arcas de las empresas proveedoras, luego, cuando no alcanzó la primera explicación, y finalmente con la excusa del ahorro de energía con propósitos ecológicos. De esta manera, el esfuerzo recae sobre los usuarios, la parte más delgada del hilo de la relación en lugar de exigir esfuerzo o inversiones a las empresas o el estado.

A siete meses de haber asumido, el gobierno cuenta (…) con la casi unanimidad de la “opinión pública” (la opinión publicada), a pesar de que los efectos devastadores de sus políticas ya pueden verse claramente. El macrismo cuenta, además, con el poder de las pautas publicitarias de los tres estados más ricos del país: la del estado nacional, la de la provincia de Buenos Aires y la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y dirige las fuerzas de seguridad o militares de esos mismos estados, además de la ex SIDE.
Esos hechos trasuntan la ideología conservadora que tiñe todos los estratos del gobierno y sus voceros, quienes a su vez tratan de difundir la creencia caprichosa de que un empleado medio con un sueldo medio no tiene derecho a tener un auto, un moderno televisor de LEDs, usar aire acondicionado o calefacción, mantener un celular por miembro de la familia y gozar de vacaciones en el exterior, porque eso no es normal, sólo pueden hacerlos los miembros de las clases más acomodadas. Esa visión clasista de la sociedad, típica de partido conservador, busca justificación en una economía “seria”, “racional”, respetuosa del libre mercado y del “clima de negocios”, que no fue, precisamente, la que rigió en los últimos años, la que a su vez trata de demonizar sistemáticamente.

 

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Finalmente, repasando lo que dijimos entonces y lo que alertaron varios analistas, periodistas y blogueros (que evidentemente no llegamos a suficiente cantidad de personas o no fuimos lo suficientemente convincentes) queda claro que lo sucedido en este año de gobierno de Cambiemos no es sorpresivo; al menos para quienes estaban advertidos de lo que pensaban realmente los miembros de Cambiemos, no lo que esbozaban con medias tintas en la campaña presidencial, para consumo de la mayoría de votantes menos interesados en la política y en los políticos. Una excelente campaña de lavado de ideología diseñada por el grupo de marketing político de Cambiemos dotó al macrismo de una pátina de cualunquismo proselitista, de un populismo superficial bañado con eslóganes y discurso polisémicos, mezcla de relato new age y de autoayuda con el que convencieron a muchos de sus posibles votantes, los necesarios para derrotar en las elecciones al kirchnerismo,
Sin embargo, gobernar es otra cosa, por supuesto, pero también lo son los medios efectivos para imponer las medidas de gobierno no anunciadas (y principalmente sus efectos) . Pero este es otro debate, el que dejamos para más adelante. Una cosa es si el macrismo alcanzó o no muchos de sus objetivos originales y otra muy distinta si sus votantes votaron ese programa o si sus resultados benefician a las grandes mayorías. Por eso, hoy podemos afirmar, analizando los logros de su programa de gobierno conservador y neoliberal, que, como decimos en el título, por el momento y luego de este primer año de gobierno de Cambiemos, la revolución macrista va viento en popa.

 

 

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Los textos fueron extractados de algunas de las siguientes notas de Basurero Nacional:

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Macrieconomía. El plan económico del macrismo.

10 razones para votar a Macri y 10 razones para votar a Scioli.

¿Sucia campaña del miedo? Macri recibe el apoyo de Cavallo por su política económica.

Cambiemos. Ya llega el “Mauricio’s Fantasy World”.

El macrismo asegura que devaluar un 50 ó 60% no producirá inflación y deterioro del salario. ¿Es creible?

“Que 20 años no es nada…”, 1995-2015: libertad de mercado vs estado de bienestar.

Cuando los macristas vinieron…

La revolución macrista.

La revolución macrista, una lección para la izquierda nacional.

 

La revolución macrista (II), una lección para la izquierda nacional.

Una revolución no le pide
permiso al status quo para modificarlo, actúa con todos los medios a su alcance. No pinta con el delgado pincel de fileteador porteño sino con una brocha gorda, ya habrá tiempo de corregir los errores. Sintoniza a grosso modo otro canal para después apelar a la sintonía fina. Un régimen  revolucionario no tiene pruritos para forzar las instituciones, porque viene a
cambiarlas de raíz, al menos hasta donde la burocracia estatal se lo permita. No tiene delicadeza para presionar a los factores de poder, institucionales o económicos, para doblegar su voluntad, ya que una revolución viene para cambiar esos mismos agentes sociales. 
Precisamente, esto es lo
que hizo y seguirá haciendo el macrismo, porque es un gobierno revolucionario, como señalamos en nuestra nota anterior,
La revolución macrista.


Los límites al accionar de un gobierno revolucionario son los que le impongan esos factores que vino a cambiar, mediante los controles constitucionales o institucionales que la sociedad política tiene (que dependen de la burocracia estatal) o por medio de la resistencia de la sociedad misma, ejercida por la “opinión pública” o la movilización popular. Es decir que la dinámica revolucionaria no se adecúa a la teorización abstracta o moralista de los análisis o debates de “expertos” o periodistas, ni a los optimistas deseos de legalismos principistas: una revolución arrasa con los posibilismos y voluntarismos que se le enfrentan. Encara, derrumba, demuele todo lo posible y construye su proyecto sobre los escombros resultantes de la sociedad en la que actúa. Al mismo tiempo escribe el relato que le da sentido, que la explica y enmarca. Y todo esto al mismo tiempo, porque el tiempo de la revolución es siempre corto, su futuro es el presente: debe pegar primero, sorprender y dañar enseguida para lograr los primeros rounds que le den fuerza y sentido. Su accionar es vertiginoso en esencia, de lo contrario se detendría y podría ser vencida; y no siempre coincide con los objetivos fijados antes de asumir el poder, al menos en sus detalles. Y eso es lo que sucede con la revolución macrista, la revolución de la derecha conservadora del siglo XXI en Argentina.

Los espacios políticos que conformaron hace meses la alianza Cambiemos durante los años del kirchnerismo se caracterizaron por el “purismo” republicano, criticando las supuestas “desviaciones autoritarias” o anticonstitucionales del gobierno, haciendo uso de un “republicanismo” o “legalismo” teóricos y críticos, principistas, desde la comodidad del papel opositor, principalmente desde las ventanas que les cedieron “gentilmente”, “desinteresadamente” los medios de comunicación hegemónicos (verdaderos aliados estratégicos suyos), los que ampliaban hasta el infinito esas críticas. Sin embargo, una vez llegado al gobierno, Cambiemos hizo todo lo que le criticaba al kirchnerismo y mucho más. Cometió todos los “pecados” que le atribuía al kirchnerismo y de una forma más burda. Y hasta lo hizo mejor, con más eficiencia aún. Por supuesto, cuenta por ahora con el enorme apoyo de los medios hegemónicos que lo ayudaron a llegar al a Casa Rosada, en la tarea de ocultar sus desaguisados y centrar la atención pública en las denuncias verdaderas o falsas contra el gobierno anterior. Sólo así se explica la poca resistencia de la “opinión pública” a muchas de las medidas del gobierno perjudiciales a las mayorías sumado, por supuesto, al breve tiempo que lleva el presidente Macri en la Casa Rosada.

La izquierda nacional (por caso, el kirchnerismo, el primer alfonsinismo), al contrario de la derecha nacional (por caso, el macrismo, el menemismo), siente pruritos al momento de actuar y frente a los métodos a utilizar en caso de llegar al gobierno. La izquierda nacional no se propone como un movimiento revolucionario, respeta mucho los legalismos y tiene resquemores al acometer contra las instituciones, respeta por demás el qué dirán los editoriales y los analistas políticos más “reconocidos” por el establishment, hasta quedar presa de ellos muchas veces. Tiene pudor por sus propios métodos históricos para disciplinar a los factores de poder que se le enfrentan, temor, o al menos un respeto excesivo al poder de los medios hegemónicos, a la opinión publicada (que a su vez trabaja sobre la “opinión pública” de la sociedad) como para apelar a medidas drásticas que afecten los intereses del establishment.
Frente a estas debilidades tácticas de la izquierda nacional, la derecha nacional es mucho menos quisquillosa, menos legalista, menos republicana, como lo demuestra no sólo la historia política nacional sino el presente gobierno. Actúa generalmente con acciones de facto, pega primero y negocia después. Por ejemplo, el macrismo no tiene empacho en cooptar diputados y senadores del anterior gobierno mediante carpetazos, dádivas o promesas, en presionar jueces o fiscales mientras los medios hegemónicos le hacen la tarea sucia de denunciar, inventar o agrandar casos de corrupción del gobierno anterior para ocultar sus pecados. La derecha apela siempre al “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, y sus intereses están siempre por encima de los intereses o derechos de las mayorías; y para ella el fin siempre justificó los medios.
El macrismo, a pesar de no tener mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso, en seis meses de su revolución conservadora pudo eliminar las retenciones a los agro- exportadores y las mineras, producir una mega devaluación de la moneda, eliminar los controles a las importaciones y exportaciones, cerrar el INDEC por meses para no revelar ninguna de las cifras mientras subían la inflación, el desempleo, la pobreza y la indigencia a valores impensables debido a la  caída del salario real, liberalizar los controles a la compra de moneda extranjera, pagarle la totalidad de sus pretensiones a los fondos buitres y algo más, pudo iniciar un nuevo proceso de endeudamiento externo que ya llega a 36.600 millones de dólares en sólo 6 meses, reprimir manifestantes opositores o que peticionaban pacíficamente a las autoridades, despedir a mansalva empleados estatales (cuya característica principal es la estabilidad, para no estar atados al “clientelismo” del gobierno de turno) mientras produjo un crecimiento nunca visto desde el retorno de la democracia, de funcionarios políticos con rangos de ministros, secretarios y subsecretarios, intentó nombrar por decreto dos jueces de la Corte Suprema de Justicia (y luego logró hacerlo legalmente presionando a los senadores a través de los gobernadores), intentó y sigue intentando desplazar por cualquier método a la procuradora general del Ministerio Público (organismo externo al Poder Ejecutivo), Alejandra Gils Carbó, con el fin de provocar su renuncia y colocar alguien afín a sus políticas, borró de un plumazo (decretazo) los organismos creados por la Ley de Medios (AFSCA y AFTIC) y, de esa manera, herirla de muerte en la práctica (ley que para ser aprobada con una mayoría avasallante en ambas cámaras, fue debatida durante meses por cientos de miles de personas en asambleas por todo el país). De la misma manera, licuó la nueva ley de inteligencia y le devolvió las
escuchas telefónicas a la ex SIDE, hoy AFI, con la pequeña ayuda de sus amigos los jueces…


Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación superior al 40% y una caída del PBI de un par de puntos y llegaremos al 2017 con una tasa de alrededor del 25% y con un leve crecimiento de la economía. Es decir que el macrismo logrará, en la hipótesis más optimista, que a fines del segundo año de su administración lograr una tasa de inflación similar a la del denostado kirchnerismo y un crecimiento del PBI similar a los 2,4 puntos que el INDEC macrista le reconoce al tándem Cristina/Kicillof. Pero el país ya no será el mismo, y se habrá producido una enorme transferencia de ingresos desde las clases subalternas hacia la clase alta, la clase empresarial.
Clase que sembró los diversos ministerios de este “gobierno empresarial” (de empresarios y para los empresarios) con sus mejores representantes para, en el corto plazo, cosechar los frutos como estamos viendo desde el diez de diciembre.
El gobierno de Macri habrá cambiado la estructura de distribución de la riqueza, el modelo económico y el proyecto de país de forma revolucionaria. Como hemos dicho antes, como ni en 2014 ni en 2015 se produjo la crisis que tanto presagió la derecha argentina a través de sus voceros, y que necesitaba el modelo económico que enarbolaba para ejecutar la política de shock neoliberal, de ajuste salvaje similar al de la década de los noventa, el gobierno macrista la produjo en 2016 para así “menemizar” al país en 2017. Así, este verdadero macri-menemismo mediante decretos, leyes y medidas ejecutivas desmanteló en pocos meses organismos y desbarató logros que al gobierno anterior le tomaron doce años cimentar. Y todo esto en menos de un año. Pero lo que se atisba en el horizonte de este gobierno de la derecha conservadora (como de cualquier gobierno de este tipo) es más desolador todavía, tanto por el poderoso relato que se está construyendo desde el poder, desde el “círculo rojo” aliado con el gobierno, como por el escaso tiempo que le llevó al macrismo lograr lo que logró. En forma revolucionaria, desprolija, produjo un megatarifazo en los servicios públicos con la excusa de quitar los subsidios y reducir el déficit fiscal, primero, de mejorar las arcas de las empresas proveedoras, luego, cuando no alcanzó la primera explicación, y finalmente con la excusa del ahorro de energía con propósitos ecológicos. De esta manera, el esfuerzo recae sobre los usuarios, la parte más delgada del hilo de la relación en lugar de exigir esfuerzo o inversiones a las empresas o el estado. Nuevamente debemos citar el fino pincel del fileteador porteño y la brocha gorda. Por eso este es un gobierno revolucionario. Pero como cualquier revolución gestada en una sociedad democrática y con libertad, debe contar con la aceptación del pueblo, al menos de la mayor parte de él. A siete meses de haber asumido, el gobierno cuenta aún con esa mayoría, y con la casi unanimidad de la “opinión pública” (la opinión publicada), a pesar de que los efectos devastadores de sus políticas ya pueden verse claramente. El macrismo cuenta, además, con el poder de las pautas publicitarias de los tres estados más ricos del país: la del estado nacional, la de la provincia de Buenos Aires y la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Y dirige las fuerzas de seguridad o militares de esos mismos estados, además de la ex SIDE.
Aún antes del diez de diciembre comenzó su revolución cultural, su cambio de paradigma, cuyos ejemplos más evidentes fueron los desfiles militares para festejar el bicentenario del nueve de julio y el cambio de alianzas internacionales sometiendo la soberanía decisoria nacional a los gustos de las potencias, principalmente los Estados Unidos. Esos hechos trasuntan la ideología conservadora que tiñe todos los estratos del gobierno y sus voceros, quienes a su vez tratan de difundir la creencia caprichosa de que un empleado medio con un sueldo medio no tiene derecho a tener un auto, un moderno televisor de LEDs, usar aire acondicionado o calefacción, mantener un celular por miembro de la familia y gozar de vacaciones en el exterior, porque eso no es normal, sólo pueden hacerlos los miembros de las clases más acomodadas. Esa visión clasista de la sociedad, típica de partido conservador, busca justificación en una economía “seria”, “racional”, respetuosa del libre mercado y del “clima de negocios”, que no fue, precisamente, la que rigió en los últimos años, la que a su vez trata de demonizar sistemáticamente.

La incógnita sobre la eficacia del macrismo para llevar adelante las próximas medidas de gobierno de su plan se despejará en los próximos seis o doce meses, cuando los medios de comunicación hegemónicos ya no puedan ocultar eficazmente los resultados perniciosos de la economía, cuando los titulares sobre la corrupción o la herencia kirchnerista no sirvan para “entretener” a la sociedad frente a la herencia y la corrupción propias. Será entonces cuando veremos si los métodos revolucionarios del macrismo son suficientes para seguir avanzando en su agenda de gobierno, si el establishment lo sigue apoyando o si le fija nuevos objetivos y, principalmente, si la sociedad sigue avalando su rumbo. De no ser así, veremos qué métodos utiliza entonces para continuar con su programa de gobierno, si aminora la marcha 

o si acelera a pesar de todo y de todos. Porque la historia argentina muestra, lamentablemente, que la derecha nunca se detiene en su camino y apela a cualquier método, legal o no, constitucional o no, pacífico o no para lograr sus fines. Y no tiene pruritos ni remordimiento al enfrentar a sus adversarios desde el poder, sean éstos minoritarios o mayoritarios. En tal caso, la derecha conservadora siempre fue y será revolucionaria para mantener o recuperar sus privilegios.

La revolución macrista.

Quienes no votaron a Mauricio Macri imaginaban o sospechaban cuáles serían las medidas políticas y económicas que tomaría, pero lo que no imaginaban es la velocidad en que lo haría, ya sea porque no contaba con las mayorías en ambas cámaras o porque la sociedad las resistiría en alguna medida. Sin embargo, aún antes de asumir, cuando apeló a la complicidad de algunos jueces para forzar la salida de la presidenta doce horas antes para que no se produzca la transmisión del mando, Macri le imprimió a su gobierno un ritmo acelerado imprevisto, con el propósito de aprovechar los primeros días para tomar las medidas más profundas antes de que la sociedad y la oposición política puedan reaccionar. Es así cómo el macrismo logró objetivos impensados por la mayoría de la población. Los cambios estructurales que puso en funcionamiento en la sociedad en tan poco tiempo pueden ser catalogados como una verdadera revolución, tomando como definición de revolución como un cambio brusco o radical en el ámbito político, social o económico de una sociedad. Y si analizamos las medidas tomadas por el gobierno en estos pocos meses veremos que, independientemente de los resultados finales en la población, la elección de ese concepto no es descabellado. Repasemos, entonces, esas medidas.
Las estimaciones del propio gobierno señalan que, si todo va sobre ruedas, este año tendremos una inflación de 42% y llegaremos al 2017 con una tasa de alrededor del 25%. A nadie se le escapa que esa ansiada tasa de inflación era la que tuvo el último año de gobierno kirchnerista, y que el macrismo denostaba por considerarla demasiado elevada y perjudicial para la economía nacional. Es decir que el macrismo logrará en dos años de una administración “seria, ordenada y con clima de negocios” que el país tenga la misma inflación que la “dispendiadora, desordenada y espantadora del clima de negocios” administración kirchnerista. Pero el país ya no será el mismo. El gobierno de Macri cambió la estructura de distribución de la riqueza, el modelo económico y el proyecto de país en meses, de forma revolucionaria, con el aval de las urnas y con la legitimidad de origen, y con la cooperación (complicidad) de un congreso supuestamente adverso, el que le otorgó el apoyo de los votos necesarios para llevar adelante medidas dañinas a los intereses de los habitantes, incluso, paradójicamente, de quienes lo votaron.
Para repasar lo que esta revolución macrista ha logrado en sólo un semestre e imaginar cómo estaremos a fines del 2017, apelaremos a voces más autorizadas que la nuestra.

Como señala Roberto Caballero: “En apenas seis meses de gobierno macrista el endeudamiento de la Argentina creció un 11%, la proyección oficial de inflación es del 42% para el año y no el 25 que prometían, ya se perdieron 250 mil puestos de trabajo y la incertidumbre sobre el futuro domina los hogares del país, azotados a su vez por un inclemente tarifazo en los servicios públicos que modifica negativamente el mapa de gastos y expectativas de todas las familias. La situación económica es mala, en progresión agravada, y nada indica que vaya a mejorar, porque todos saben que si la inflación baja en algún momento será producto de una recesión profunda y las consecuencias para el aparato productivo, en términos de empleo y consumo, serán mucho peores que las actuales. (…) El objetivo es esterilizar políticamente, aislar un proyecto que triplicó favorablemente la distribución del ingreso entre los deciles más bajos de la pirámide social al tiempo que produjo una resignación de privilegios inédita contra el 10% más rico del país, de las mayorías que lo hicieron electoralmente posible”.


A su vez, Horacio Verbitsky subraya el “grado de audacia que contribuye a entender el estado de parálisis que aqueja a la oposición ante su carrera arrolladora. Luego de una victoria electoral en segunda vuelta, por un margen muy ajustado de votos, y en notoria minoría en las dos cámaras del Congreso, Macrì ha puesto el país patas para arriba en apenas seis meses, con un decisionismo que sorprende incluso a sus aliados radicales. El endeudamiento externo contraído entre la Nación y las provincias por más de 30.000 millones de dólares tendrá consecuencias desastrosas en el futuro, pero por el momento ha permitido financiar en un trimestre la fuga de 4.000 millones que el Banco Central contabiliza como formación de activos externos, suprimir cualquier restricción al ingreso y egreso de divisas, transferir utilidades de empresas trasnacionales a sus sedes y proporcionar atractivos negocios financieros con el clásico subibaja del tipo de cambio y la tasa de interés. Macrì también desmanteló los organismos de control del mercado accionario, donde se hizo cargo uno de sus alter ego, y del lavado de dinero, cuya Unidad de Información Financiera quedó en manos de dos especialistas que hasta ese momento habían trabajado del otro lado del mostrador. La reforma impositiva transfirió miles de millones de dólares de muchas a pocas manos, ya que dentro de un esquema ortodoxo en el que el déficit fiscal y su monetización son considerados como la causa única de la inflación, la merma de lo detraído al comercio exterior de cereales debe compensarse con la reducción en otros rubros, como la planta de trabajadores estatales y los subsidios al transporte y a las distintas formas de energía, que benefician a los más vulnerables y a las pequeñas y medianas empresas. Puesto en términos más simples, sin retenciones a la exportación de materias primas alimenticias, sus precios internos crecen, lo mismo que el combustible y la electricidad cuando se les quitan subsidios. Esta inflación, que el ministro de Hacienda y Finanzas De Prat-Gay terminó por reconocer que llega al 42 por ciento anualizado, más que el doble de su vaticinio inicial, es otro mecanismo de transferencia de ingresos hacia el sector patronal, cuyos costos se achican por la doble vía de los despidos y el abaratamiento relativo. Ese sombrío sendero de la búsqueda de competitividad a expensas de los salarios de los trabajadores va en sentido opuesto al que siguieron los países que lograron desarrollar sus economías. Y al destruir el mercado interno dependerá cada vez más de las exportaciones primarias, lo cual a su vez destrozará el tejido social“.


También el sociólogo Artemio López acerca más cifras sobre esta revolución conservadora y sus “logros”:

Caída de 2 puntos del PBI, inflación por sobre el 43%, salarios convencionales pactados a la baja en torno al 30% anual y 250 mil nuevos desempleados con un aumento inédito de la pobreza, que sumó 1,7 millones de nuevos pobres sólo en el Gran Buenos Aires, pasando del 22% en diciembre al 35,5% en abril de 2016.
Según la actualización de abril del relevamiento de pobreza del Instituto Germani de la UBA, oportunamente publicado en PERFIL, si se toma como población de referencia el GBA (Conurbano más CABA), en valores cercanos a 12,8 millones de personas, entre diciembre y finales de abril las personas en situación de pobreza pasaron de 2.816.000 a 4.544.000. Y las que viven en la indigencia aumentaron de 752 mil personas a 985.600, un crecimiento sin antecedentes en sólo seis meses para ambas carencias.

Adicionalmente, el estudio de la UBA muestra que al 35,5% de pobres debe adicionarse otro 13% de población que, superando la línea de pobreza, no logra duplicar su valor con los ingresos totales del hogar, colocándose en situación de vulnerabilidad, donde cualquier circunstancia de pérdida de empleo, horas extras, changas o aumento de precios sin correlato en mejoras de ingresos desliza el hogar por debajo del umbral de la pobreza.  

En paralelo a este deterioro de indicadores sociales, la valorización financiera marca la etapa con gran intensidad y el endeudamiento ya supera los 23 milmillones de dólares. Deuda improductiva, contraída para pagar deuda o gastos corrientes tras el notable impacto del vergonzoso pago a los buitres y el desfinanciamiento estatal que produjo la actual gestión neoliberal con su política de Hood Robin: darles a los ricos –quita o reducción de impuestos y retenciones, quita o reducción de las restricciones a la compra y fuga de dólares– para sacarles a los pobres –actualizaciones de asignación universal, jubilaciones, pensiones a la mitad de la inflación, despidos masivos, tasas por la nubes, para imposibilitar el acceso al crédito–.

Pero, ¿cómo fue posible esta brutal y veloz revolución conservadora sin una resistencia política opositora? Apelemos una vez más a los que saben más que nosotros. Verbitsky ejemplifica la audacia macrista para conseguir lo que se propone mediante el método utilizado para colocar dos jueces propios en la Corte Suprema de Justicia por decreto apenas asumió y cómo logra la aprobación de esos pliegos meses después:


Palo y zanahoria.
La perspectiva de que esos pliegos obtuvieran los dos tercios de los votos del Senado distaba de ser evidente cuando Macrì los envío, en diciembre. Seis meses después a nadie le llamó la atención que esa mayoría especial fuera incluso superada con comodidad. Antes de eso se aprobó el acuerdo para pagarle a los fondos buitre y comenzar el tercer ciclo del endeudamiento externo, cosa que tampoco podía darse por descontada. Los artífices de ese milagro político fueron el ministro de Obras Publicas, Rogelio Frigerio (n) y el presidente del bloque oficialista de senadores de la oposición, Miguel Angel Pichetto. Cada uno desde un lado de la mesa, comprometieron a los gobernadores de todos los partidos, con el argumento de que sin esa ley ni el gobierno podría continuar con las transferencias de recursos para obras públicas ni ellos estarían en condiciones de emitir deuda propia. 
El Poder Ejecutivo volvió a agitarla delante de los gobernadores para conseguir la aprobación de la ley de blanqueo, que incluye un capítulo sobre la restitución gradual del 15 por ciento de la coparticipación federal que se detrajo a las provincias cuando se privatizó el sistema previsional. Esa ley ómnibus también sienta las bases para la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y para una nueva privatización del régimen jubilatorio. 


Parte de la estrategia utilizada por el establishment en sociedad con el gobierno, que es a su vez parte del mismo (su mano política más eficaz en esta revolución conservadora), es la demolición, deslegitimación del movimiento popular que gobernó el país en estos últimos doce años, recurriendo principalmente al argumento de la corrupción. Sobre esto tema dice Caballero:

Frente a esto, el nuevo gobierno ofrece cotidianamente un capítulo nuevo de la novela de criminalización de funcionarios de la anterior administración que distrae de los problemas centrales y sus responsables, y hace foco en los asuntos accesorios, aunque no por eso menos llamativos.
Hacen fila en los canales de TV los panelistas para sostener el nuevo relato, que asocia maliciosamente 12 años de políticas inclusivas y desafiantes del orden conservador con la venalidad y la corrupción administrativa generalizada, donde no habría nada positivo para rescatar y todo pasa a la condición de desechable por ominoso. La incontestable fuerza de las imágenes del monasterio y el caso López, la verborragia dramática de Elisa Carrió, la unificación de agendas de la comunicación concentrada socia del gobierno, construyen un sentido de los hechos y las cosas que pretende volverse insoportable para las mayorías que creyeron en el kirchnerismo y su modelo.
Para los dueños del poder y del dinero, la satanización y criminalización del kirchnerismo es un asunto estratégico. El objetivo es esterilizar políticamente, aislar un proyecto.
Todo lo que alguna vez fue kirchnerista, en sus distintas etapas, reacciona como el macrismo quiere que reaccione: con miedo y con egoísmo darwinista, en un contexto general complejo y agresivo, donde cada uno decide salvar el pellejo como puede y se desentiende de lo que antes apoyaba, diciendo “no ví”, “no fui” o “no estuve”. Van a ir por ellos también, cuando llegue el momento.


Y Verbitsky señala sobre el mismo recurso:

Pero además, la Alianza Cambiemos blandió el palo de la persecución penal contra funcionarios del gobierno anterior, luego de un dilatado debate en el que terminó por imponerse el aliado radical, con Elisa Carrió y Ernesto Sanz a la cabeza, quienes se ilusionan con un desvanecimiento del justicialismo similar al que padecieron ellos luego de la crisis de fin de siglo.
El gobierno contó en el momento más oportuno con el extraordinario episodio del convento de General Rodríguez y sus bóvedas disimuladas debajo del altar, el torneo de lanzamiento de bolsos sobre la tapia que ganó el ex secretario de obras públicas José López.
La demolición del anterior gobierno avanza sin obstáculos, para satisfacción del actual. Hasta ahora nadie se pregunta si en algún momento esa maquinaria no se volverá también contra su instigador y contra el sistema político en su conjunto, como ya ocurrió en Brasil. Tiempo al tiempo.



Este sistema de legitimación del ajuste revolucionario macrista apelando a la desligitimación sistemática de la única fuerza política que puede obstruir sus medidas, ya lo hemos catalogado en notas anteriores, como La construcción de la “Tercera Tiranía”Pero esta especie de “limpieza étnica” de la política a la manera de un fanatismo religioso, de parte de supuestos miembros impolutos de una élite superior de la sociedad, expertos en cada una de las ramas del gobierno (“el mejor equipo de los últimos cincuenta años”, como anunció el propio Macri), además de descabellada e increíble es falsa. Todos y cada uno de los funcionarios macristas tienen un pasado conocido, y que dista de ser impoluto y bendecido con el agua bendita de la honestidad. Como bien señala Verbitsky:

Macrì declaró respecto de su cuenta en Bahamas que “la verdad es que ni me di cuenta, honestamente”. Más allá de su autoproclamada honestidad, cuando alguien no repara dónde guarda 18 millones de pesos se consolida la sospecha de que su fortuna supera con holgura los 140 millones de pesos declarados, sobre todo cuando hasta hace pocos años las empresas familiares figuraban en los primeros puestos del ranking de la riqueza argentina. Una constante de este primer semestre ha sido el dictado de medidas que benefician no sólo al sector social del que provienen el Poder Ejecutivo y la mayoría de sus ministros, sino también a las corporaciones en las que trabajaron y en varios casos a los propios funcionarios. Para negociar con los fondos buitre y con Thomas Griesa, Macrì envió primero a Carlos Melconian, quien había comprado títulos en default y litigado por su cobro ante ese mismo juez, y luego a los ex operadores de monedas del JP Morgan Alfonso de Prat-Gay y Luis Caputo. La devaluación dispuesta entre otros por el secretario de coordinación interministerial Mario Quintana, quien había comprado dólares a futuro e hizo así una buena diferencia, también aprovechó al jefe de asesores presidenciales José Torello, a la empresa de la familia presidencial Socma-Chery, al amigo presidencial Nicolás Caputo, al comprensivo diario La Nación y al vengativo Grupo Clarín. 
El presidente también se presentó como “el político que más transparencia ha tenido sobre su situación personal, siempre he declarado todo”. Tampoco se sintió obligado a explicar cómo pudo poner el Banco Central bajo la conducción de Federico Sturzenegger, quien hasta el día de hoy está procesado por su intervención en el megacanje de hace quince años.

El panorama actual, a horas de llegar al “segundo semestre” salvador prometido por el macrismo en las primeras semanas de gobierno es, a nuestro humilde entender, desolador. La revolución macrista, similar a la menemista, aunque mucho más eficaz en lograr sus objetivos económicos en el corto plazo y en minoría en ambas cámaras, conduce al país rumbo hacia una sociedad más desigual, más injusta, con menos industria, con un modelo agroexportador similar al de la Argentina conservadora de princípios de siglo XX; es decir, no sólo pre-peronista sino pre-yrigoyenista, cuando la población era mucho menor y había una tasa de desocupación y pobreza mucho mayores.
Para terminar, escuchemos de boca del mismo ministro de hacienda, Alfonso Prat Gay en una conferencia en EE.UU, cuál fue la estrategia oficialista para conseguir los objetivos incómodos y perjudiciales para la población en un tiempo record:

Exposición de Prat Gay en la sede de la America’s Society, de Park Avenue 680.

 

 

Fuentes utilizadas:

Mucho más que una abogada hot.

Brexit en la Argentina.

La construcción de la “Tercera Tiranía”.

Usos del caso López.

Video de la exposición de Prat Gay en Artepolítica.com

 

La construcción de la “Tercera Tiranía”.

La posible defunción del FPV tan discutida en estos días no debe ser confundida con la pretendida muerte
del kirchnerismo (el famoso “fin de ciclo K” una vez más).
Muchos analistas y políticos refractarios al movimiento popular que gobernó al país durante estos últimos doce años confunden muchas veces las posibilidades fácticas de acontecimientos futuros con sus propios deseos, como hemos tratado tantas veces en Basurero Nacional. Hagamos una vez más un ejercicio de repaso histórico de la política nacional, lo que nos situará mejor en la realidad argentina en esta materia.
Tras la Revolución Libertadora que en 1955 derrocó por la fuerza al segundo gobierno de Perón, casi ningún analista o medio de comunicación de la época dudaba de la segura muerte del peronismo. La dura y monopólica campaña de desprestigio impulsada por la dictadura y la oligarquía autóctona contribuirían a ello, difundiendo y acrecentando los errores políticos y económicos del peronismo, los casos de corrupción y el lado autoritario del “régimen” (que era, en realidad, un rasgo de época de la Argentina pre y pos peronista), o inventándolos en caso de ser necesario (lo que efectivamente ocurrió). El líder prohibido, viviendo en el exilio (el “tirano prófugo) no tenía posibilidades de defenderse, al igual que sus partidarios, militantes o simple seguidores, encarcelados, perseguidos o proscriptos. En el país había sólo una voz, una versión de lo sucedido en la década anterior, y por años se trató de inculcar que todo lo peronista era corrupto, económicamente desastroso y políticamente equivocado y

antidemocrático casi por definición.

No vamos aquí a desarrollar la historia política de esos años ni citar ejemplos históricos que avalan nuestra afirmación (algunos ya tratados en notas anteriroes de Basurero Nacional); pero sí hemos de subrayar las evidentes coincidencias entre aquel proceso de deslegitimación del peronismo derrotado (no mediante los votos sino mediante las botas, y el presente, en su versión kirchnerista, sí derrotado en las urnas por un par de puntos porcentuales, además del proceso posterior al derrocamiento del primer movimiento popular que gobernó al país en el siglo pasado: el yrigoyenismo.
 
El movimiento derrocado en 1930 no pudo ser desaparecido en la década siguiente, ni aún tras la muerte de su líder en 1933. Por supuesto, la UCR siguió viva, dividida y cooptada por el “régimen” que don Hipólito tanto combatió, pero el yrigoyenismo, tan vapuleado por sus casos de corrupción y errores en su política social o económica, siguió vivito y coleando, e incluso reivindicado en sus logros políticos y económicos hasta hoy.
Lo mismo puede decirse del peronismo, al que se lo llamó durante esos años “la segunda tiranía”, adoptando la clasificación que la historia oficial, mitrista, le endilgaba a los 

gobiernos rosistas del siglo XIX: la “tiranía de Rosas”. A sólo tres años de derrocado, el radicalismo en su versión frondisista (UCRI) para acceder al gobierno tuvo que pactar con el “tirano prófugo”, invisibilizado, y su partido proscripto para los medios de la dictadura para poder llegar a la presidencia de la semidemocracia que nos dejó la “libertadora”. La avalancha de votos peronistas y no peronistas que llevó a Perón a su tercera presidencia demostró la inutilidad de esa táctica de “lidericidio” que el régimen conservador intentó, aún estando en el poder y en el gobierno a la vez.

Es que en ambos casos los movimientos populares en el poder lograron establecer nuevos derechos y un bienestar económico en el pueblo todo. Y eso es algo que ningún velo político o propagandístico puede enterrar. Son logros que se viven, se saborean y nunca más se olvidan. Que con el tiempo pueden pasar desapercibidos por el usufructo cotidiano, que pueden inducir saludablemente a requerir más derechos, más y mejores beneficios económicos o sociales, pero que ante la pérdida o amenaza de pérdida de ellos renacen en el inconsciente colectivo y mueven a la lucha. Sólo una dictadura feroz como la de los años setenta puede acallar por un tiempo prolongado esa reivindicación, esa lucha, pero nunca hacerla desaparecer.
También podemos citar como contraejemplo los casos del alfonsinismo y el menemisno. En primer caso, aún cuando su salida del gobierno fue estrepitosa y manchada por sus  desmanejos económicos (muy bien aprovechada por el menemismo triunfante) y por sus titubeos en materia de derechos humanos, con los años muchas de sus políticas siguen siendo reivindicadas y el prestigio de Raúl Alfonsín sigue vigente.
En el caso del menemismo, se da un caso opuesto a los mencionados al comienzo. Aún cuando Carlos Menem gobernó durante diez años al calor de las urnas y triunfó incluso en 2003 (cuando el modelo económico neoliberal que vio la luz en su seno ya había estallado), nadie puede decir que es un ex presidente prestigioso. El menemismo en sí no existe, más allá de algunos bolsones riojanos. Tal es así que hasta el macrismo, digno heredero de su proyecto económico, social y de política exterior, ni siquiera puede reconocer ese plagio.
Y es entonces cuando podemos asimilar el actual proceso de deskirchnerización que tanto el gobierno como los medios de comunicación hegemónicos han puesto en funcionamiento con

aquellos intentos de desyrigoyenizar o desperonizar al país. Como adelantamos aquí en Antimayoritarismo, el movimiento político más antiguo del paísluego de finalizados los gobiernos populares exitosos, a diferencia de Yrigoyen (que había fallecido) Cristina Fernández está en edad activa para ejercer la política, y a diferencia de Perón (exiliado y prohibida su palabra) Cristina cuenta con una envidiable llegada a sus seguidores (no existe un monopolio de la palabra del oficialismo, como sí sucedía durante la “Libertadora”) y con un prestigio intacto debido a los logros económicos y sociales de los gobiernos kirchneristas. Incluso es dudosa la magnitud del daño que puedan acarrear los casos de corrupción que aparezcan de funcionarios de su gobierno; atemperados además por la propia defensa que pueda esgrimir ella misma. La historia de


este tipo de movimientos muestra que el prestigio con que cuentan resiste bastante bien la corrosión política de los casos de corrupción, verdaderos o inventados que los involucran.
Un activo fundamental con el que contaron para resistir el paso del tiempo fuera del gobierno y las campañas de desprestigio e impugnación, fueron las políticas antipopulares de los gobiernos que los sucedieron, el desmantelamiento de sus logros y los derechos conseguidos durante sus años de gobierno. No es necesario aclarar que los casos de corrupción o de errores en las políticas de esos movimientos populares con los que el establishment intenta siempre deslegitimar sus políticas pueden existir o no, pero el objetivo final es hacer desaparecer su llegada al pueblo, anular sus logros y no corregir sus equivocaciones. Como se suele decir sobre el peronismo: lo atacan por sus logros, no por sus errores. Y lo mismo podemos ver hoy en día en relación con el kirchnerismo; y además ese intento de desgaste lo realiza un gobierno cuya ideología y métodos políticos
son similares a los de los gobiernos que sucedieron a los movimientos populares exitosos anteriores, los que intentaron enterrarlos: a los de la “década infame”, a los pos-peronistas (principalmente las dictaduras) y al menemista.

El tema más utilizado por los medios y el macrismo para denostar al kirchnerismo, desde que llegó al gobierno, es la corrupción. Tanto los hechos en sí como los protagonistas de los mismos desfilan diariamente en los medios, y los políticos opositores al gobierno kirchnerista se solazan opinando sobre los mismos. Sin embargo, si ponemos en contexto este hecho veremos que nunca en nuestra historia un gobierno produjo una transferencia de riqueza tan grande y tan rápida desde las clases bajas y medias a las altas; lo que queda sepultado por ese desfile cotidiano de noticias sobre corrupción. Y, vaya paradoja, esa misma transferencia regresiva de ingresos oculta tras la campaña “esclarecedora” de la corrupción kirchnerista es realizada por un gobierno intrínsecamente corrupto en materia política, ya que los ministerios están ocupados por ejecutivos de las empresas multinacionales directamente beneficiados por sus respectivas medidas, como por ejemplo el caso del ministro de Energía y Minería, Aranguren, ex presidente de una petrolera y titular de acciones de la misma (Shell). Sin mencionar que muchos (demasiado) de sus funcionarios son titulares de cuentas y empresas offshore, cuyo propósito es, quien puede negarlo, la evasión de capitales del país y de sus respectivos impuestos.
Los gobiernos que sucedieron a los movimientos populares anteriores impulsaron políticas económicas y sociales antagónicas a las de los gobiernos depuestos, y utilizaron la corrupción de los mismos como caballito de batalla para tapar los
resultados perniciosos de sus propias políticas. Como lo muestra la historia política argentina, ese método no fue efectivo: el yrigoyenismo y el peronismo son aún hoy movimientos políticos prestigiosos y sus políticas son reivindicadas décadas después de sus gobiernos. En cambio, los que los sucedieron e intentaron anularlos, hacerlos desaparecer del inconsciente colectivo nacional apenas son recordados.
En la actualidad, el macrismo parece ocupar ese mismo lugar de impugnación de un movimiento político exitoso, utilizando el mismo método de trabajo para ocultar sus propias políticas perniciosas. Incluso, no es descabellado señalar que el gobierno y el establishment intentan caracterizar al kirchnerismo como una especie de “tercera tiranía”, recordando la labor de la “Revolución Libertadora”… Tanto es así, que hasta podemos aventurar que los resultados finales de esa campaña serán similares, y el kirchnerismo seguirá siendo un factor político ineludible en los años por venir. Incluso con posibilidades ciertas de retorno al gobierno en algún frente electoral futuro, y su líder indiscutible, Cristina Fernández, seguirá siendo un referente inevitable y de peso para cualquier gobierno futuro no macrista. Por supuesto, siempre y cuando el macrismo y los medios hegemónicos que lo apoyan (por el momento) continúen con la misma lógica en sus políticas de borrado del kirchnerismo. Y por eso, de seguir así, en un tiempo podremos decirle, quizás: “los muertos que vos matáis gozan de buena salud”.
 
 
Notas anteriores de Basurero Nacional sobre el tema:
 
 
 

Para bailar el tango se necesitan dos. Para la corrupción también. Listado de posibles cómplices.

 En medio de esta especie de cuento de Fontanarrosa, donde aparece un ex-funcionario arrojando bolsos de dinero por la medianera de un convento de monjas de clausura, una monja de 94 años que tarda en despertase por haber tomado medicación para dormir y que luego escucha de boca del visitante nocturno que él trae millones de dólares robados para donarlos al convento, sumado a que un vecino llamado Jesús (nada menos) llama a la policía; y a todo esto le sigue el despliegue de los medios de información subrayando cada detalle de esta morboso paso de tragicomedia, es momento propicio para profundizar un poco, al menos un poco, sobre el tema de la corrupción.
Como dice el famoso dicho, si falta uno de los protagonistas, el baile del tango no existe; de la misma manera si uno de los protagonistas de una coima falta, la coima no se concreta. 
Por eso, este humilde servidor público acerca el listado de posibles cómplices o coautores del delito de cohecho (coima). El cargo de José López era de Secretario de Obras Públicas, en el cual tenía la autonomía necesaria para beneficiar a determinadas empresas en las concesiones de obras públicas, de allí la posibilidad que tenía de ser tentado por la corrupción. Por lo tanto, reproducimos a continuación la lista oficial de las principales empresas que recibieron concesiones en el período en que López fue funcionario. Si de alguna fuente empresaria provienen los millones de dólares que llovieron en el convento de la localidad de Rodriguez, ésta debe encontrarse en siguiente listado:


Ranking o Top 36 de empresas beneficiadas con la obra pública entre 2003-2015.


1) TECHINT, de Paolo Rocca
2) ELECTROINGENIERIA, de Osvaldo Acosta y Gerardo Ferreyra
3) IECSA, de Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri
4) CORPORACIÓN AMÉRICA, de Eduardo Eurnekian
5) INVAP, de la Provincia de Río Negro
6) ODEBRETCH, de Marcelo Odebretch, multinacional de origen brasilero
7) ESUCO, de Enrique Wagner
8) CARTELLONE, de José Cartellone
9) ROVELLA CARRANZA, de Mario Rovella
10) JCR, de Juan Carlos Relats
11) GRUPO ROGGIO, de Aldo y Benito Roggio
12) CHEDIACK, de Juan Chediak
13) CPC, de Cristóbal López
14) SUPERCEMENTO, de Julián Astolfoni
15) ISOLUX, de Luis Delso
16) PETERSEN, de Enrique Eskenazi
17) PANEDILE, de Hugo Dragonetti
18) GENERAL ELECTRIC, multinacional de origen estadounidense
19) COARCO, de Patricio Gerbi
20) SIEMMENS, multinacional de origen alemán
21) CONTRERA HERMANOS, de Juan Touseda
22) EQUIMAC, de Silvio Mion
23) COMSA, multinacional origen español
24) GANCEDO, de Felipe Gancedo
25) DYCASA, de Javier Balseiro
26) PAOLINI, de Julio Paolini
27) ECODYMA, de Juan Scaramellini
28) VIALMANI, de Luis Armani
29) PIETROBONI, de Víctor Pietroboni
30) LUIS LOSI SA, de Luis Losi
31) GREEN, de Carlos Arroyo
32) GUERECHET SA, de Julio Guerechet
33) DURO FELGUERAS, multinacional de origen español
34) TEYMA ABENGOA, multinacional de origen español
35) KOPEX, multinacional de origen polaco
36) GRUPO AUSTRAL, de Lázaro Báez

 

Otro mito urbano afirma que un gobierno o modelo de país determinado tiene necesariamente que convivir con la corrupción. Eso no es verdad, porque para transformar, mejorar, cicatrizar las heridas profundas en el tejido del país causadas por la década neoliberal, como se hizo durante el kirchnerismo no es necesaria la corrupción simbolizada por José López. Porque para alcanzar los cambios que llevaron a duplicar el PBI en doce años o devolvieron millones de personas de clase media, las que habían caído en la pobreza durante el reinado del neoliberalismo, y convertir a millones de pobres en nuevos miembros de la clase media no es necesaria la corrupción del ex Secretario de Transporte Ricardo Jaime. Para crear seis millones de puestos de trabajo, para devolver el derecho de jubilación a tres millones de adultos mayores o conceder el derecho de la AUH a millones de niños -insistimos- no es necesaria la corrupción de funcionario alguno. Para lograr esos resultados lo que sí fue necesario es el tipo de medidas de redistribución de la riqueza llevadas a cabo desde el 2003 hasta el 2015.

De la misma manera, el escándalo de los oscuros 20 millones de pesos de Fernando Niembro, las sospechosas concesiones de obras públicas al socio-hermano de Mauricio Macri, Nico Caputo o el escándalo de los Panama Paper que involucra al ministro de economía de Macri en la ciudad de Buenos Aires durante 8 años y hasta al propio Mauricio Macri y su familia, o las empresas o cuentas offshore de muchos de los funcionarios del actual gobierno nacional, o el procesamiento del Ministro de Energía por la compra directa de cargas de gas importado a Shell, empresa de la que fue presidente hasta noviembre y de la que posee acciones, no son necesarios para que en seis meses de macrismo se realice el aumento brutal de las tarifas de los servicios públicos ni que le quiten los principales impuestos a los ricos; ni para que el país pase de un período de crecimiento continuo del PBI a uno de caída, de tener una inflación promedio de 1 ó 2 % mensual a uno de 4 ó 5 %, de uno de caída del desempleo, la pobreza y la indigencia a uno de aumento de esos índices. Esos efectos perniciosos u objetivos económicos se alcanzan mediante, fundamentalmente, las medidas económicas y sociales puestas en funcionamiento desde el 10/12/15.
De a misma manera podemos decir que el modelo de país menemista no tenía como principio o fundamentos necesarios los casos de corrupción de los guardapolvos de Bauzá, la leche contaminada de Miguel Ángel Vicco y Carlos Spadone, el Switfgate, el Yomagate, el contrabando de armas a Croacia y Ecuador, el atentado contra la AMIA, las coimas IBM-Banco Nación, los escándalos del PAMI o el pasaporte de Al-Kassar.

También podemos señalar que la exhibición obscena a través de los medios de los casos de corrupción existente en el gobierno kirchnerista no mejora las políticas económico-sociales del macrismo, como tampoco las inocultables señales actuales de la corrupción del gobierno macrista y del pasado de algunos de sus funcionarios macristas no mejora al kirchnerista.
Lo importante para analizar de ambos gobiernos (de cualquier gobierno) son sus medidas políticas y económicas y el estado en que dejan al país en comparación con el que lo encontraron. Es decir, el estado de la famosa “herencia” de gobierno.

Sobre el tema de la corrupción, es interesante escuchar una excelente y breve columna sobre la historia de la corrupción en Argentina en boca del historiador Sergio Wischñevsky:

La historia de la corrupción en Argentina

 
Ya sabemos, entonces, quiénes pueden haber sido los cómplices o coautores del delito de cohecho de José López. Ahora es el turno de la investigación del juez sobre quién o quiénes de esa lista son los verdaderos coimeros.
Esperemos que la investigación de este caso no quede en un sólo lado del mostrador… Es decir, que podamos conocer a ambos bailarines de la corrupción.

 


“Cambiemos” es la restauración conservadora. El “cambio” macrista al final era la “marcha atrás”.

marcha atrasA un semestre de haber asumido, el gobierno de Cambiemos, en cabeza del presidente Mauricio Macri, ya puede ser definido (con pocas dudas al respecto) como el gobierno de la restauración conservadora en Argentina.

La fuerza política que ganó las elecciones proponiendo un cambio superador de los errores del gobierno anterior pero conservando todos sus logros y los derechos ganados por la población, ya demuestra que no cumplirá con las expectativas que generó en sus votantes. Queda más claro día a día con las medidas tomadas, que el macrismo trata de desmontar, ladrillo a ladrillo, los avances auspiciados por los gobiernos kirchneristas. Se trata, en definitiva, de un gobierno que intenta restaurar el modelo o proyecto de país de los años noventa o, peor aún, del país agro-exportador de princípios del siglo XX.
Para ejemplificar esta afirmación repasemos lo que remarcábamos en los primeros días del gobierno de Macri (Yo fui un choriplanero. Confieso que he pecado: tenía la luz y el gas subsidiados por el estado kirchnerista.), cuando ya atisbábamos el ajuste brutal en marcha.

Todos los habitantes de Argentina teníamos subsidiados la electricidad, el gas, el agua y el transporte. Todos, los kirchneristas, los no kirchneristas e incluso los antikirchneristas. Se trataba de una política que privilegiaba el consumo interno, con el propósito de potenciar la industria nacional frente a la extranjera, para generar más puestos de trabajo en una época en la que el desempleo golpeaba fuerte las familias argentinas. Los resultados estuvieron a la vista, con un descenso fuerte del desempleo y su correlato de aumento de los salarios reales y el poder de compra de toda la población. Como explicaba muy bien el periodista David Cufré en Página/12:

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“En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego:
“Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.”

 

Con el arribo del macrismo al gobierno, esto pasó a ser un pecado, un despilfarro de fondos públicos, como bien lo dejó claro el economista y ex-candidato a vice presidente por la UCR en 2011, Javier González Fraga, cuando justificó y sinceró (brutalmente) las políticas del macrismo criticando las utilizadas por el kirchenrismo:

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“Le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal.” (…) “No digo que si era bueno o malo. Por supuesto que era bueno, pero no era normal. No era sostenible”.

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Aclaremos que González Fraga fue profesor en la universidad del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y un poco su padrino en su carrera política.
A su vez, la vicepresidente Gabriela Michetti acudió en su ayuda al aclarar, por si había quedado alguna duda al respecto:

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“Les hicieron creer que podían vivir de esa forma eternamente”. (…) “Lo más difícil para nosotros es atravesar el momento en el cual salís del populismo y salís de la fantasía de una mentira importante y muy grande”.
Michetti resaltó del gobierno macrista que “en muy poquito tiempo se han hecho cosas muy importantes desde el punto de vista de ordenar el país”.

 

menemacriComo vemos, se utilizan los términos normal, sostenible y orden de la economía. Es decir que el kirchnerismo (o populismo, peronismo, etc) acudió al “encantamiento” de la población (especialmente los empleados de sueldos bajos y medios) con métodos anormales, insostenibles que desordenaban la economía para que lo voten. Ellos, por lo tanto han venido para ordenar la economía, hacerla sostenible y normalizar el país. Veamos entonces lo métodos que están utilizando para hacerlo y los resultados que están obteniendo.
Las primeras medidas tomadas apenas accedió el macrismo al gobierno fueron el levantamiento del llamado “cepo cambiario”, en realidad una megadevaluación de 60% y la rebaja o quita de las retenciones a la exportación de cereales.
Esto trajo como consecuencia un gran aumento de los alimentos y una disparada de la inflación en pocos meses, que puso en guardia a los gremios en vistas a discutir las paritarias de 2016. Tras ello, se dispararon también la pobreza y la indigencia como nunca se había visto. Estas medidas provocaron una transferencia neta de riqueza de casi 20 mil millones de dólares desde las clases bajas y medias hacia las más altas, como lo explica muy bien el periodista Tomás Lukin:

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Durante sus primeros cinco meses en la Casa Rosada, el Gobierno de Macri transfirió una suma equivalente a 19.383 millones de dólares hacia compañías agroexportadoras, financieras, grandes empresas de alimentos y grupos industriales.
La megadevaluación, la eliminación de las retenciones (reducción de cinco puntos a la de la soja), la aceleración inflacionaria y la bicicleta financiera habilitada por el Banco Central son los principales medidas que definieron esa redistribución regresiva del ingreso.
“Argentina corre el riesgo de incurrir nuevamente en un triángulo sumamente perjudicial: transferencia de ingresos, fuga de capitales y endeudamiento externo. Si en cinco meses el Estado cedió al sector empresario 281.106 millones de pesos que equivalen a 19.383 millones de dólares, no sería sorprendente que el endeudamiento que asuma el Estado en los próximos años supere y se consuma en el financiamiento de la fuga. La transferencia más que cuadruplica el presupuesto destinado a salud, equivale a nueve veces las partidas para vivienda y representa los fondos necesarios para financiar durante más de seis años la AUH”. (Lo que representa) “160 millones por día entre el 1° de enero y el 30 de abril, 7 millones de dólares por hora o 111.242 dólares por minuto que fueron apropiados por los sectores empresarios”.

 

Y estos miles de millones de dólares que dejó de recaudar el fisco fue compensado por la aspiradora de las arcas familiares de los argentinos que representó el violento tarifazo de los servicios públicos.
Sin embargo, la quita de los subsidios a los servicios públicos que mencionamos más arriba fue implementada en una medida más salvaje y extendida que lo que se suponía, junto con un aumento de las tarifas mismas. Los montos que se pagaban se vieron incrementados en cien, dos cientos y hasta mil y pico por ciento, dependiendo del servicio, consumo o localidad del abonado.
Como efecto lógico de los aumentos de las tarifas y precios, se verificó una caída en el consumo de servicios y productos, principalmente en las capas baja y medias de la población, lo que repercute directamente en las pequeñas y medianas empresas, que al depender del mercado interno se ven obligadas a expulsar trabajadores o, directamente, cerrar. De ahí a un incremento del desempleo hay un paso.
Se estima que en estos meses se verificó un aumento de un millón y medio de pobres, tres cientos mil indigentes y un aumento de dos puntos en el desempleo. Esto determina que se revirtieron todas las tendencias de la última década en materia de desempleo, pobreza e indigencia, y la actividad económica no sólo se detuvo sino que se retrajo y no hay perspectivas de que cambie en 2016.
PazyRudyLa prometida lluvia de dólares de inversión que traería la confianza en un gobierno de Macri brilla por su ausencia, por lo que el gobierno tuvo que apelar a onerosos préstamos internacionales de urgencia, y ahora apela a un inesperado blanqueo de capitales fugados (algo que el macrismo siempre criticó) para cubrir la escasez de fuentes de dólares para el Banco Central y para no desequilibrar más aún las arcas del estado, amenazadas por un déficit provocado por el heredado del kirchnerismo y por sus propias políticas. Esta cadena perversa de ajuste, caída del consumo interno, apertura de importaciones, disparada de la inflación y endeudamiento externo para cubrir desequilibrios fiscales, que el macrismo lleva a cabo se puede convertir en una espiral que nos lleve a una recesión o depresión similares a las sufridas antes del estallido del globo de la convertibilidad de los años noventa. Pero en un período mucho menor…
Pero volvamos a las palabras o el pensamiento de González Fraga y Michetti, similares a los de la mayoría de los funcionarios o ideólogos del macrismo. ¿Qué hay detrás de ellos? ¿Qué tipo de sociedad propugnan para nuestro país? Sin duda, una sociedad similar a la que apuntaba el menemismo o, más atrás en el tiempo, a la que aspiraba la última dictadura o los gobiernos conservadores de fines del siglo XIX y principios del XX. Una sociedad en la que la mayoría de la población no tiene derecho a acceder con su sueldo a los bienes de consumo o de servicios públicos de media o alta gama, ni a viajar al exterior o disfrutar de vacaciones similares a la de las clases acomodadas. En otras palabras, en ese país no hay lugar para la movilidad ascendente que caracterizó al país en sus años dorados del siglo pasado (décadas peronista y posperonista hasta 1976), y que comenzaba a recrearse en la última década. En definitiva, un país agro ganadero pero también fuertemente industrial, con mano de obra calificada y sueldos altos, con un fuerte mercado interno y exportador de productos primarios pero también de productos elaborados. No como en el proyecto de país menemista, donde la industria era la cenicienta de la economía nacional. En esos años, el desempleo, la pobreza y la indigencia crecían y la población que podía emigraba buscando horizontes más benignos. En esa sociedad sobraban millones de habitantes y faltaban millones de puestos de trabajo. A eso se refieren González Fraga y Michetti con el término “normal”, “sostenible” y “orden” aplicados al país o su economía. El “sinceramiento de la economía” que tanto pregonan lleva a el reacomodamiento de las clases sociales, a alejar a las bajas y medias de esa ilusión de poder acceder a bienes y servicios que normalmente no están destinados a todos. Un país que el populismo hizo posible forzando, desequilibrando las variables económicas, y que la economía de mercado, la economía normal, “natural”, seria, sólo reserva a quienes son los ganadores naturales del modelo neoliberal-conservador de sociedad. El modelo “correcto”, sustentable y único posible para un país como el nuestro.
Por eso viene muy bien repasar la contestación del ex-ministro de economía de Cristina Fernández, Axel Kicillof, a las afirmaciones de González Fraga y Michetti:

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“Ahora se entiende mejor la inclusión social de la que hablaban Néstor y Cristina, la inclusión a los que menos tienen era una política de demanda interna y desarrollo industrial. La inclusión social viene de abajo para arriba e incluye a todos los sectores”.

 

El macrista es, efectivamente como sugerimos en el título, un gobierno de restauración conservadora, que llegó para normalizar el país que dejó el pernicioso populismo kirchnerista, y que pretende la vuelta a la Argentina desigual anterior al 2003. Es decir que el “cambio” que trajo Cambiemos al gobierno era, efectivamente, la “marcha atrás”. Hasta dónde llegará con su retroceso es algo que no se puede pronosticar. Pero si algo podemos asegurar es que, históricamente, en la democracia el límite al ajuste económico y de derechos lo pone el pueblo por medio de sus representantes o su propia lucha y movilización en la calle.

Argentina y la “grieta”, una división ya más que centenaria.

“Harto ya de estar harto, ya me cansé” (diría como Serrat) de escuchar hablar sobre la supuesta “grieta” que divide a la Argentina. Hace años que se apela a la metáfora de una grieta que separaría a la sociedad argentina en dos bandos o mitades irreconciliables, producto de la deliberada y dañina política del gobierno kirchnerista con inconfesables intenciones. Esta metáfora, nacida de alguna pluma del periodismo hegemónico pero tomada calurosamente por la oposición al gobierno anterior para explicar muchas de las medidas del kirchnerismo fue también utilizada inteligentemente por Cambiemos para su campaña proselitista, y lo sigue siendo actualmente para explicar algunas de sus propias medidas de gobierno.
Luego de escuchar y leer sobre esta supuesta invención del kirchnerismo para dividir al país en “buenos” y “malos”, en “nosotros” y “ellos”, sistemáticamente explotada con esa intención por aquella oposición política y mediática (hoy juntas en el poder), podemos preguntarnos cuándo fue que nació esa grieta, en 2003; 2007 o después. Pero nos veríamos en problemas si analizamos las causas y características de esa grieta de una manera histórica más abarcativa, más completa. Porque ¿cuándo fue que Argentina no contaba con esa grieta? ¿La sociedad argentina estaba unida antes del 2003, en los años 90, en los 70 ó, más atrás en nuestra historia, durante los gobiernos de Perón o Yrigoyen?
Para ilustrar el meollo de lo que proponemos analizar, reproduciremos sin comentarios ni acotaciones algunos párrafos tomados de esas épocas, referidas a los gobiernos peronistas e yrigoyenistas, posteriores a sus respectivas caídas. Es decir, qué se decía de ellos cuando ya habían caído en desgracia. Y entonces veremos que la ampliamente publicitada grieta que separó al país en esta última década no es nada nuevo o, por lo menos, que  es una metodología utilizada para argumentar, para unificar relatos que no podrían fusionarse de otra manera, utilizados para denostar a los gobiernos democráticos mayoritarios. Es decir, por lo tanto,: para construir una metáfora, un mito que sirva para un propósito político determinado.
Pero, dejemos paso ya a los textos que demuestran que la famosa grieta en nuestra sociedad no tiene diez o doce años sino que es bastante adulta, anciana diríamos mejor…



La grieta en tiempos de Perón.


Tapa de La Nación tras el derrocamiento de Perón

Había dos países en octubre de 1945: el país elegante y simpático con sus intelectuales y su sociedad distinguida sustentada en su clientela ‘romana’ y el país de ‘la corte de los milagros’ que mostró entonces toda su rabia y toda su fuerza. ¡Nueve días que sacudieron al país! ¡Nueve días en que la verdad se desnudó! ¡Nueve días que cierran una época e inauguran otra! (…) Desde luego, el odio no es el único ingrediente del peronismo pero es el fundamental, el cemento que aglutinó a las masas en torno a Perón”.
Emilio Hardoy, dirigente conservador.

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El malón peronista – con protección oficial y asesoramiento policial- que azotó al país, ha provocado rápidamente- por su gravedad- la exteriorización del repudio popular de todos los sectores de la República en millares de protestas. Se plantea así para nuestros militantes, una serie de tareas que para mayor claridad, hemos agrupado en dos rangos: higienización democrática y clarificación política. Es decir, por un lado, barrer con el peronismo y todo aquello que de alguna manera sea su expresión: por el otro, llevar adelante una campaña de esclarecimiento de los problemas nacionales, la forma de resolverlos y explicar ante las amplias masas de nuestro pueblo, más aún que lo hecho hasta hoy, lo que la demagogia peronista representa. En el primer orden, nuestros camaradas deben organizar y organizarse para la lucha contra el peronismo hasta su aniquilamiento. Corresponde aquí también señalar la gran tarea de limpiar las paredes y las calles de nuestras ciudades de las inmundas ’pintadas’ peronistas. Que no quede barrio o pueblo sin organizar las brigadas de reorganización democrática. Nuestras mujeres deben visitar las casas de familia, comercios, etc, reclamando la acción coordinada y unánime contra el peronismo y sus hordas. Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino.”
Declaración del Partido Comunista.

En los bajíos y entresijos de la sociedad hay acumuladas miseria, dolor, ignorancia, indigencia más mental que física, infelicidad y sufrimiento. Cuando un cataclismo social o un estímulo de la policía moviliza las fuerzas latentes del resentimiento, cortan todas las contenciones morales, dan libertad a las potencias incontroladas, la parte del que pueblo que vive ese resentimiento y acaso para su resentimiento, se desborda en las calles, amenaza, vocifera, atropella, asalta a diarios, persigue en su furia demoníaca a los propios adalides permanentes y responsables de su elevación y dignificación”.
Partido Socialista.

“No sólo por los bombos, platillos, triángulos y otros improvisados instrumentos de percusión (esa gente) me recuerda las murgas de carnaval, sino también por su indumentaria: parecen disfrazados de menesterosos. Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados. ¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre ¿O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco”.
María Rosa Oliver, escritora del grupo “Sur” y camarada de ruta del partido comunista.



El malevaje peronista, repitiendo escenas dignas de la época de Rosas y remedando lo ocurrido en los orígenes del fascismo en Italia y Alemania, demostró lo que era, arrojándose contra la población indefensa, contra el hogar, contra las casas de comercio, contra el pudor y la honestidad, contra la decencia, contra la cultura e imponiendo el paro oficial, pistola en mano y con la colaboración de la policía que ese día y al día siguiente, entregó las calles de la ciudad al peronismo bárbaro y desatado”.
Partido Comunista.

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Las muchedumbres agraviaron el buen gusto y la estética de la ciudad, afeada por su presencia en nuestras calles. El pueblo las observaba pasar, un poco sorprendido al principio, pero luego con glacial indiferencia.”
Diario Crítica, 17 de octubre de 1945
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“Los ciudadanos que desfilaron triunfalmente, yo entre ellos, poco tiempo antes por las calles de Buenos Aires, jamás imaginaron que la muchedumbre, imponente e informe, amenazadora y primitiva, iba a invadir la Plaza de Mayo al grito de guerra de ¡Perón!”.

Emilio Hardoy, Partido Conservador.


Libro sobre la “grieta” actual.

 



La grieta en tiempos de Yrigoyen.


Manifiesto del dictador Uriburu del 6 de septiembre de 1930.

Respondiendo al clamor del pueblo y con el patriótico apoyo del ejército y de la Armada, hemos asumido el Gobierno de la Nación.

El dictador Uriburu hablándole a la multitud tras el golpe.

Exponentes de orden y educados en el respeto de las leyes y de las Instituciones, hemos asistido atónitos al proceso de desquiciamiento que ha sufrido el país en los últimos años.
Hemos aguardado serenamente con al esperanza de una reacción salvadora, pero ante la angustiosa realidad que presenta al país al borde del caos y de la ruina, asumimos ante él la responsabilidad de evitar su derrumbe definitivo.
La inercia y la corrupción administrativa, la ausencia de justicia, la anarquía universitaria, la improvisación y el despilfarro en materia económica y financiera, el favoritismo deprimente como sistema burocrático, la politiquería como tarea primordial de gobierno, la acción destructora y denigrante en el Ejército y en la Armada, el descrédito internacional logrado por la jactancia en el desprecio por las leyes y por las actitudes y las expresiones reveladoras de una incultura agresiva, la exaltación de los subalterno, el abuso, el atropello, el fraude, el latrocinio y el crimen, son apenas un pálido reflejo de lo que ha tenido que soportar el país.
Será también aspiración del gobierno provisorio devolver la tranquilidad a la sociedad argentina, hondamente perturbada por la política de odios, favoritismos y exclusiones, fomentada tenazmente por el régimen depuesto, de modo que en las próximas contiendas electorales predomine el elevado espíritu de concordia y de respeto por las ideas del adversario que son tradicionales a la cultura y a la hidalguía argentinas.
Las voces de la oposición que se han alzado en defensa de los principios de orden y de altivez en una y otra Cámara han sido impotentes para levantar a la mayoría de su postración moral y para devolver al cuerpo de que formaban parte el decoro y el respeto definitivamente perdidos ante la opinión.
Invocamos, pues, en esta hora solemne, el nombre de la Patria y la memoria de los próceres que impusieron a las futuras generaciones el sagrado deber de engrandecerla; y en alto la bandera, hacemos un llamado a todos los corazones argentinos, para que nos ayuden a cumplir este mandato con honor.
Buenos Aires, 6 de Septiembre de 1930.
Teniente general Uriburu , Comandante en Jefe del ejército y presidente del Gobierno provisorio.

 


 Marcelo T. de Alvear habla de Hipólito Yrigoyen:

Yrigoyen con una ignorancia absoluta de toda la práctica de gobierno democrático, parece que se hubiera complacido en menoscabar las instituciones. Da pena cómo ese hombre, que encarnaba los anhelos de la libertad del sufragio, que tenía un puesto ganado en la historia al dejar su primera presidencia, destruyó su propia estatua.
“Él que dirigió varias revoluciones, en las que nosotros participamos, no logró hacer triunfar ninguna. En cambio, ve triunfar la primera que le hacen a él. Más le valiera haber muerto al dejar su primer gobierno; al menos, hubiera salvado al partido, la única fuerza electoral del país, rota y desmoralizada por la acción personal de su personalismo.”
Declaraciones de Marcelo T. de Alvear al diario La Razón, Buenos Aires, 8 de septiembre de 1930, dos días después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. 


“Ya por entonces el Congreso estaba lleno de chusma y guarangos inauditos. Se había cambiado el lenguaje parlamentario usual, por el habla soez de los suburbios y los comités radicales. Las palabras que soltaban de sus bocas esos animales no habían podido ser dichas nunca ni en una asamblea salvaje del Africa o del Asia. En el Congreso ya no se pronunciaban discursos, sino que se rebuznaba y la barra secundaba los actos de su amigos”.
Bosch, Mariano “Historia del partido Radical”, BsAs, pág . 214


Aparecieron en manadas los radicales del Parque, surgieron “dotores y más “dotores”, cuyas melenas cortadas en el cogote a filo de navaja y los cuellos altos, no siempre limpios, denunciaban larga ascendencia de pañuelo al cuello y pantalón bombilla. Las chinas, pintadas de albayalde, trepadas a sus tacones Luis XV, decoraban las antesalas y repartían miradas tropicales entre la canalla ensoberbecida, candombe peor que de negros, de mulatos. Color chocolate en los rostros y color chocolate en las conciencias”.
Valenti Ferro, Enzo. “Qué quieren los nacionalistas”, Bs As, 1933


“El espectáculo que presentaba la casa de gobierno…era pintoresco y bullicioso. Como en un hormiguero, la gente, en su mayoría mal trajeada, entraba y salía hablando y gesticulando con fuerza..Un ordenanza me condujo a la sala de espera… Ví allí un conjunto de personas de las más distintas cataduras :una mujer de humilde condición con un chiquillo en los brazos, un mulato en camiseta, calzado con alpargatas, que fumaba y escupía sin cesar, un señor de edad que parecía funcionario jubilado, dos jóvenes radicales que conversaban con vehemencia de política con un criollo medio viejo de tez curtida, al parecer campesino, por su indumentaria y su acento”.
Ibarguren, Carlos, “La historia que he vivido”, Bs As, EUDEBA, 1969, pág. 300.


Hubo el encumbramiento por el favor presidencial de los elementos más inferiores de la sociedad… En realidad, una verdadera turba allí acampada, en espera permanente del beneficio, la dádiva, el empleo prometido… Fue un pronunciamiento de la plebe, de la masa popular desheredada.”
Pinedo, Federico (abuelo del actual diputado del PRO), “En tiempos de la República”, Edit. Mundo Forense, Bs As, 1946, pág. 40.

Textos extractados de “La Causa Radical contra El Régimen Conservador (1850-1928)” de Norberto Galasso.


“Este hombre no tiene energías, ni tiene voluntad, tiene una obstinación, un deseo de decidir el voto de los electores por medio de favores, servicios, prebendas y promesas, se puede llegar a situaciones insostenibles. Hay una clase de parasitismo populachero, que es insaciable… Todo esto prepara situaciones sociales realmente pavorosas, tan serias y tan complicadas, que muchas veces imponen la necesidad de apelar a recursos extremos…”.

Nicolás Repetto en la Cámara de Diputados.


“Yrigoyen significó un anacronismo, un paso atrás hacia la barbarie y un ultraje a la cultura alcanzada. Fue la invasión del bajo fondo en su parte enferma al poder, el fandango de la cocina instalada en la sala, el asalto a las arcas públicas por todo género de delincuentes, la humillación de toda manifestación de cultura por la hez del conventillo… ¡Es el ciudadano que ha irrogado más daños a su patria!.”
Benjamín Villafañe en La Tragedia Argentina.


“Se han resucitado las prácticas de la mazorca llevando el terror a todas partes… El pueblo creyó en su caudillo con fe ciega. Y no vio nada, no vio la Patria… El líder pudo convivir con todos y vibró con unos pocos, con los peores… Por eso ha terminado solo, absolutamente solo”.
Extractado de Revista El Hogar de 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.


Una horda, un hampa había acampado en las esferas oficiales y plantado en ellas sus tiendas de mercaderes, comprando y vendiéndolo todo, desde lo más sagrado hasta el honor de la Patria… La época yrigoyenista ha pasado ya vomitada por el pueblo al gheto de la historia.”
Discurso de Sánchez Sorondo en 1930, luego del derrocamiento de Yrigoyen.

Textos extractados de “El Golpe Militar del 6 de Setiembre de 1930” de Norberto Galasso.






¿La grieta también en el siglo XIX?


En nuestra historia tenemos infinidad de ejemplos de la existencia de esta grieta en el siglo XIX (para no remontarnos a los XVIII y XVII).


Veamos, por ejemplo, lo que opinaba libremente nuestro Padre del Aula Inmortal, Domingo Faustino Sarmiento sobre la otra orilla de la grieta:


El “Facundo”, libro emblemático sobre la grieta en el siglo XIX.

“¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado”.
(El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876.) (Artículos de “El Progreso”, 27.9.1844 y de “El Nacional”, 19.5.1857, 25.11.1878 y 8.2.1879.)

Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer”.
(Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de Septiembre de 1859)

“Se nos habla de gauchos… La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos… Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos”.
(Carta a Bartolomé Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y “El Nacional” 3/2/1857)

Tengo odio a la barbarie popular… La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil… Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden… Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”.
(En Buenos Aires, 1853; Carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861; en EEUU., 1865)

Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres. Somos la gente decente, es decir, patriota”.
Sarmiento, Discurso de 1866.


La “grieta” parodiada cotidianamente en el canal TN.


Como hemos visto, la división en la sociedad argentina en dos partes que se postula como una creación kirchnerista no es más que una división ya existente, más que centenaria, una duplicidad que debemos conocer, analizar y con la que debemos convivir democráticamente, civilizadamente, pero de la que quizás no podamos deshacernos. O, tal vez, de la que no deberíamos esperar deshacernos, ya que más que una grieta que nos separa puede llegar a ser una pluralidad característica, innata de nuestra cultura criolla que deberíamos aprovechar para encontrar variantes ante cada uno de los desafíos que encontremos en nuestro devenir histórico. Pero ése ya es otro tema, que excede, evidentemente, esta humilde nota.



Más datos sobre el tema y sobre las fuentes utilizadas, ver nuestras notas:


WikiPis: Alvear vs Yrigoyen.

WikiPis: Proclama del Gral. Uriburu

No todos nosotros somos morochos o gronchos… ¿No?

No todos nosotros somos morochos o gronchos… ¿No? (II)

No todos nosotros somos morochos o gronchos… ¿No? (III)

 

¿Quién no tiene una empresa “off shore” o una cuenta en un paraíso fiscal?

¿Cuántos de los 44 millones de argentinos tienen una empresa fantasma o cuenta secreta en un paraíso fiscal (o, mejor dicho, guarida fiscal)? Sólo unos miles. En medio del escándalo internacional creado por las revelaciones de los llamados “Panama Papers“, que involucra al presidente Mauricio Macri, entre otros mandatarios o exmandatarios del mundo, Basurero Nacional brinda aquí un resumen de las distintas notas que se publicaron en estos días sobre el tema, y las propias publicadas en estos años, incluso mucho antes de que estallara el escándalo de los “Panama Papers“. Más allá de las irrisorias e insólitas excusas que esgrime el gobierno sobre la “legalidad” de las empresas fantasmas en guaridas fiscales (?) que posee el presidente argentino, es interesante repasar a los argentinos involucrados en este tipo de medios para evadir o lavar dinero mal habido a la luz del intento de los medios hegemónicos de minimizar u ocultar el tema de las empresas fantasmas de Macri… Y, finalmente, una brevísima conclusión sobre el fenómeno.
Repasemos, entonces, lo publicado en los medios sobre el tema.




OTRAS SIETE FIRMAS OFFSHORE A NOMBRE DE LA FAMILIA MACRI APARECEN EN LOS REGISTROS PANAMEÑOS
Fleg Trading, Kagemusha y sigue la película

Además de las dos ya conocidas, otras siete firmas con el apellido Macri al frente aparecen en los registros públicos de Panamá que Página/12 pudo consultar. Dos a nombre de Franco, padre de Mauricio, y cinco de Gianfranco, hermano menor.
El uso de sociedades offshore es una práctica extendida en la familia Macri. A las dos firmas radicadas en paraísos fiscales que tuvieron al presidente Mauricio Macri entre sus directivos, Fleg Trading Ltd y Kagemusha, se sumaron otras siete sociedades panameñas vinculadas al clan: dos figuran a nombre de su padre Franco (Francisco) y otras cinco tienen a su hermano menor Gianfranco en distintas funciones relevantes. El Registro Público de Panamá consultado por Página/12 permite confirmar la existencia de las empresas controladas por el grupo familiar en esa guarida fiscal centroamericana, mientras que la presencia firma radicada en Bahamas fue revelada el domingo a través de los documentos difundidos en los Panama Papers.
El Macri más activo en la apertura de sociedades offshore en Panamá es Gianfranco. Inmobiliaria de Negocios, Le Mare A-18, Joy B-28, Serenity C-44, y Yoo H-45, son las denominaciones de fantasía de las cinco empresas panameñas presididas por el hermano del presidente. Ese grupo de empresas se agregan a Kagemusha donde comparte cargos directivos con Mauricio y su padre. Creadas en 1981 y 2010, todas ellas siguen con estatus “vigente”.
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VARIOS FUNCIONARIOS APARECEN EN EL REGISTRO PUBLICO DE PANAMA
Tener offshore es muy PRO

¿Quién no tiene una offshore? En el oficialismo, por lo menos, cada vez son más a los que se les descubre una empresa en el extranjero, la mayoría de ellas radicadas en Panamá. El intendente de Vicente López, Jorge Macri; el titular de la AFI Gustavo Arribas; el ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido, son algunos de los funcionarios que también tienen empresas fuera del país. Al menos en los dos primeros casos, esas compañías no figuran en sus declaraciones juradas. A esa lista se suman los dos principales consejeros del presidente Mauricio Macri: el empresario Nicolás “Nicky” Caputo y el presidente de Boca Juniors, Daniel “El Tano” Angelici. Las explicaciones que dieron los distintos protagonistas apuntan a un punto en común con las que dio el Presidente: las empresas están inactivas y nunca tuvieron movimiento de dinero.
El Registro Público de Panamá –donde están inscriptas las sociedades anónimas y diversas empresas radicadas en ese país– indica que la empresa Latium Investments Inc. tiene como secretario a Jorge Macri, primo del presidente y actual intendente de Vicente López y presidente del Grupo Bapro. En el registro figura que la empresa fue creada el 6 de julio de 2004 y se encuentra vigente. El presidente de la firma es Carlos Libedinsky, un arquitecto de 77 años muy cercano a la familia Macri, según advierte en su blog el periodista Andrés Ballesteros.
Por su parte, el ministro de Cultura porteño, Darío Lopérfido, aparece como vicepresidente de Supernova Productions Inc, cuyo presidente es Antonio de la Rúa. Se trata de una empresa radicada en Panamá, que fue creada en abril de 2008 y figura en los registros panameños como “vigente”. Cerca de Lopérfido, aclararon que se hizo para invertir en la producción de eventos de entretenimiento y que se eligió Panamá como sede porque allí es donde está la Fundación Alas, de Shakira (que en ese entonces era la novia de Antoñito de la Rúa). Al igual que los Macri, cerca de Lopérfido indicaron que el funcionario no cobró por su participación y que la empresa no funcionó. Advirtieron que en ese momento Lopérfido estaba viviendo en Nueva York.
El titular de la AFI, Gustavo Arribas, también figura con una empresa, La Veneziana Corp., que figura en los registros del Departamento de Estado de Nueva York. La empresa se creó el 17 de abril de 2009 y tiene su sede en el Bronx. Antes de ser el Señor Cinco, Arribas se dedicaba a la compraventa de jugadores de fútbol.
Uno de los consigliere de Macri, Daniel Angelici, admitió ayer que también tiene una empresa en Panamá.
En tanto, Nicolás Caputo, empresario y amigo personal de Macri tiene (al menos) una empresa offshore, llamada MB 2014 LLC en Florida, Estados Unidos, que creó en 2014 y comparte con su esposa Agustina Lhez. Fue creada por el estudio de abogados Guzmán & Guzmán. La última actividad de Caputo en esa empresa, según los registros de Florida, es del 4 de enero de este año. Como frutilla del postre, la empresa Three Lions radicada en Panamá tiene como presidente a Diego Fernando Niembro, el hijo de “Chiche” Niembro, periodista y ex candidato del PRO, que debió abandonar la campaña en medio de un escándalo por los más de 21 millones de pesos que había facturado al gobierno porteño. La empresa offshore fue creada en 2014.
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PANAMÁ PAPERS
Están todos: el ‘socio del presidente’ también tiene una empresa offshore

Todo el entorno Macri está implicado en el escándalo. Ahora se dio a conocer que el polémico empresario amigo del mandatario, Nicolás Caputo, a quien se le entregaron la mayoría de las obras públicas, también tiene una firma offshore en Estados Unidos.
Luego de que estallaran los Panamá Papers, un escándalo mundial de sociedades y empresas offshore, el presidente Macri y su entorno se vio seriamente implicado.
Si hablamos del entorno Macri, entonces no podemos dejar afuera a su mejor amigo y socio, a quien se le adjudicaron la mayoría de las obras públicas desde que Macri es jefe de Gobierno, y ahora a nivel nacional: obviamente hablamos de Nicolás Caputo, más conocido como ‘El socio del presidente’.
Luego de que la información de Panamá Papers saliera a la luz, se puede constatar que el empresario fundó una compañía offshore en Miami junto a su esposa, bajo la firma MB 2014 LLC (LimitedLiabilityCompany).
Cabe tener en cuenta que, bajo las gestiones de Macri en la Ciudad, Caputo se hizo con más de 1.200 millones de pesos, y ahora a cuatro meses de la asunción de Mauricio en la presidencia, su amigo ya embolsó más de 1.000 millones.
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Clarín offshore: Magnetto, Aranda y Pagliaro figuran en, por lo menos, dos empresas en Panamá.

Según el Registro Público de Panamá, los principales accionistas del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, Lucio Pagliaro y José Aranda, figuran como directivos de dos sociedades anónimas en el país caribeño: Agea Inversora y Semar Inversora. Según el registro, ambas firmas sigue vigentes a la fecha. Esa información se puede chequear en los siguientes links: Agea Inversora y Semar Inversora.
En el marco de la discusión por la Ley de Medios, Clarín aclaró a través de uno de sus editorialistas, Ricardo Roa, que ambas sociedades offshore “estaban actualmente inactivas” y que sus directores habían renunciado “hace tiempo”. Según el Registro Público panameño eso no es así. 
A diferencia del criterio expuesto por funcionarios del gobierno nacional, los especialistas en lavado de dinero aclaran que en un “90%” las empresas de este tipo se crean para evadir impuestos. Las investigaciones periodísticas iniciadas a partir del Panamá Papers demuestran que se trata de una modalidad muy utilizada entre los empresarios argentinos. Se calcula que ciudadanos nacionales tienen miles de millones de dólares fuera del país.
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EN LOS PANAMA PAPERS FIGURAN NARCOS, EMPRESARIOS Y POLITICOS MEXICANOS
Drogas, medios y política.

El escándalo de los paraísos fiscales salpica al presidente Peña Nieto, al dueño de Televisión Azteca, Raúl Salinas Pliego; al vice de Finanzas de Televisa, Alfonso de Angoitia Noriega, así como al narcotraficante Rafael Caro Quintero, entre otros.
Entre los principales personajes involucrados en el escándalo mundial de los paraísos fiscales destaca Raúl Salinas Pliego, dueño de Televisión Azteca y de Grupo Salinas, cuya hija Ninfa Salinas es senadora por el Partido Verde Ecologista de México, un burdo apéndice del oficialista PRI. También se identificó a Alfonso de Angoitia Noriega, vicepresidente de finanzas de Grupo Televisa (controladora del mayor emporio de televisión en español del mundo) y uno de los funcionarios más cercanos a Emilio Azcárraga Jean, a quien habría propuesto como cliente de Mossack Fonseca.
Entre los clientes mexicanos de Mossack Fonseca hay narcotraficantes como Rafael Caro Quintero, recientemente liberado tras cumplir 28 años de prisión por el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar. Hoy es nuevamente prófugo de la justicia. Junto con el viejo narcotraficante, los Panama Papers ubicaron a dos lavadores de dinero de Joaquín Guzmán Loera: la guatemalteca Marllory Chacón, alias “La Reina del Sur”, y el colombiano Jorge Milton Cifuentes.
Todos esos capitales sucios –y, de hecho, cualesquiera otros– tienen de plazo hasta el 21 de junio para ser devueltos al país sin que ninguna autoridad investigue sus orígenes. Solamente deberán pagar los impuestos correspondientes por ingresar el dinero al sistema financiero mexicano. Sin preguntas. Prácticamente una operación oficial de lavado de dinero.
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EXISTEN CUATRO OFFSHORE ACTIVAS A NOMBRE DE LA EMPRESARIA
El hilo que va de Amalita a Prat-Gay.

Según el Registro Público de Panamá hay cuatro sociedades offshore a nombre de la fallecida empresaria Amalia Lacroze de Fortabat que aún se mantienen activas, mientras que existe una restante que ya no registra actividad.
Lo particular del caso es que en parte de aquellos años a esta época el actual ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, fue albacea de la fortuna de la familia y desde 2005 el “family office” (administrador de activos), por lo que existen altas probabilidades que haya operado –o al menos tuviera conocimiento– de estas firmas offshore. Debido a esta relación con la familia Fortabat, Prat-Gay ya está involucrado en la causa en la que se investigan 4040 cuentas del banco HSBC no declaradas ante la AFIP.
 Los problemas para el actual ministro llegaron cuando se conoció la lista de argentinos con plata en negro en cuentas del HSBC en el exterior. Amalita y su nieta Amalia Amoedo tenían una con un saldo de 68,3 millones de dólares a fines de 2006. En la causa judicial se investiga qué papel cumplió Prat-Gay en la apertura de esta cuenta.
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Repasemos ahora notas anteriores de este humilde servidor público sobre el tema:




Si preguntáis por el “dinero de los jubilados”…
Si preguntáis por el “dinero de los jubilados”, os responderé: ¡Hipócritas, está en vuestras cuentas secretas en Suiza!

Hace años que se escucha ese remanido latiguillo esbozado por políticos, periodistas, medios de difusión y de voceros de las grandes empresas de estos pagos, sobre el destino de los fondos recaudados para abonar las presentes y futuras jubilaciones de los trabajadores. Por eso, a todos aquellos grandes medios de difusión, grandes empresarios, políticos y personajes famosos que suelen rasgarse las vestiduras preguntando por el destino final del “dinero de los jubilados”, este humilde servidor público les informa aquí dónde están realmente los millones de dólares que deberían engrosar el patrimonio de la ANSES (el dinero para los jubilados) pero fueron evadidos (robados al estado) y fugados de Argentina, y por eso no llegaron a ese fondo a través de los respectivos impuestos que no fueron efectivamente pagados.
En medio de grandes titulares en sesgadas tapas de los principales diarios, y su insistente repetición en los medios audiovisuales hegemónicos, sobre las supuestas cuentas en el exterior del empresario Lázaro Báez (el lavado malo, para los medios), además de los comentarios sobre la empresa hotelera de la presidenta y el desmesurado allanamiento a su domicilio constituido, el fisco francés le entregó a la AFIP un listado de cuentas secretas de argentinos en suiza, con dinero en negro que llegaría en miles de millones de dólares (el lavado bueno para los medios).
La comisión bicameral que investiga la denuncia presentada por la AFIP contra el banco HSBC por la apertura de cuentas en Suiza no declaradas ante el fisco, dio a conocer ayer la lista con los nombres de empresas que habrían llevado adelante ese tipo de operación.
A través de una filmina, los legisladores proyectaron una lista con setenta nombres sobre un total de alrededor de 4.000. La lista puesta a consideración de los diputados incluye los siguientes nombres: Cablevisión, Central Térmica Güemes, Telecom Argentina, Herbick, Instituto Massone, Plavenar, Exolgan, Neprosil, Powerco, Taltech International, Beckong Trade, Shawbury, Mastellone Hermanos, Multicanal, Artrium, Loma Negra, Comarine, Inmobal Nutrer, Laboratorios Rontag, Yermuk, Caspian, Via Toronto, Bridas, Edesur, Laboratorios Ingens, Plunimar, Central Puerto y Audio Systems, entre otros.
En la reunión de ayer por la tarde, presidida por el kirchenrista Roberto Feletti, la comisión recibió la carpeta con los 4.040 nombres y se debatió la metodología de trabajo y el objeto al que se abocarán en los próximos encuentros.
Además, el diputado kirchnerista Carlos Heller pidió que se invite al ex vicepresidente del banco de inversión JP Morgan, Hernán Arbizu, quien denunció oportunamente estas maniobras. En tanto que Feletti sugirió entre los potenciales convocados a Alfonso Prat Gay, por su condición de ex diputado, ex director del Banco central y, sobre todo, por figurar en las listas como apoderado de las cuentas de Amalia Fortabat.
Por su parte, Heller apuntó que “lo más importante sería determinar la metodología por la que lo hacían, porque ésto sería una gota en el mar, teniendo en cuenta que, según Arbizu se habría fugado más dinero por intermedio de otros bancos”.


Cuentas suizas: el dinero de la familia Fortabat era manejado por Prat Gay.

El economista Alfonso Prat Gay protagoniza uno de los casos políticos más resonantes vinculados a las cuentas suizas utilizadas para fugar dinero sin pagar impuestos. El ex diputado por la fuerza UNEN figura como apoderado de la cuenta perteneciente a Amalia Lacroze de Fortabat y su nieta Amalia Amoedo, la que ascendía a U$S 68 millones en diciembre de 2006.
Las normativas del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) implican a los “beneficiarios efectivos” entre los que tienen responsabilidad en las presuntas asociaciones ilícitas que tienen los que administran cuentas. De esta forma Prat Gay podría quedar vinculado al delito aunque haya aclarado que no era poseedor directo de una cuenta en Suiza.



Personas y entidades:


Lacrozce de Fortabat, Amalia, empresaria (fallecida)
Amoedo, Adriana Amalia, nieta de Amalia de Fortabat
Prat Gay, Alfonso, exdiputado de la Coalición Cívica
Martino, Gabriel, directivo de HSBC Argentina
Neustadt, Bernardo, periodista (fallecido)
Saturnino Herrero, Mitjans, miembro del directorio del Grupo Clarín
Ibañez, Mariano Marcelo, presidente de Cablevisión.
Casey, Pablo César, miembro del directorio del Grupo Clarín y Cablevisión.
Sánchez Samiento, Sebastian, miembro del directorio de Cablevisión
González Baruki, Luis Alberto, miembro del directorio de Cablevisión
Urricelqui, Alejandro Alberto, miembro del directorio de Cablevisión
Moltini, Carlos Alberto, miembro del directorio de Cablevisión
Balbin, Juan Andrés, fue abogado de Wenceslao Bunge, exvocero de Alfredo Yabrán
Roemmers, Alfredo Pablo, vinculado al laboratorio Roemmers
Grobocopatel, Adolfo, empresario Agropecuario
Grobocopatel, Gustavo Fabián, presidente del grupo Los Grobo
Savanti, Víctor Luis, exdirectivo de Loma Negra


Empresas:
HSBC
Cablevisión
Multicanal S.A.
Deutsche Bank S.A.
Loma Negra Compañía Industrial Argentina S.A.
Mastellone Hermanos S.A.
Exolgan S.A.
Central Puerto S.A.
Bridas S.A.P.I.C

“El HSBC es una especie de mamushka para ocultar información”.
El organismo lo denunció por organizar una plataforma para facilitar la evasión tributaria de 4.040 clientes. Entre ellos está el presidente de la sede argentina, Gabriel Martino.
“Es una especie de mamushka para ocultar la información”, dijo el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, al definir la estructura del HSBC.
“Presentamos una denuncia por evasión fiscal y asociación fiscal ilícita por cuentas bancarias de argentinos ocultas en Suiza, denunciamos la existencia de una plataforma ilegal montada por tres entidades bancarias que operan en la Argentina, todas vinculadas al HSBC”, sostuvo Echegaray y precisó que la cuenta de Martino estaba radicada en Ginebra, pero no detalló el monto de la evasión que habría cometido el directivo del banco, que está al frente de la entidad desde 2012.
En la tarea de rastreo de la información, que Echegaray fue a buscar el año pasado a Europa, estuvieron trabajando investigadores de otros países. Eso les permitió determinar que “el HSBC de Argentina tiene una cuenta oculta en Suiza y, además, el presidente del banco posee una cuenta no declarada en el HSBC de Ginebra”. La denuncia, que se realizó ayer, se terminó de pulir en los últimos quince días con la llegada de especialistas franceses que asistieron al equipo de sabuesos de la AFIP, que encabezó el contador Horacio Curien.
“Accedimos a un paquete de información que pusimos en conocimiento del juzgado pertinente en el que figuran 4040 clientes del HSBC Suiza de nacionalidad argentina que eran los beneficiarios directos y además hubieron casos en que esos argentinos usaron pasaporte de doble nacionalidad para crear una pantalla más”, agregó.
La investigación de la AFIP, que contó con asistencia francesa, permitió conocer números telefónicos, correos electrónicos, profesiones, tipo de vínculo con el banco, saldos y movimientos de las cuentas, apoderados, intermediarios, beneficiarios y hasta las sociedades utilizadas como pantalla, todas instaladas en territorios de la corona británica. De los 4.040 argentinos –personas físicas o jurídicas- involucrados resta localizar a 300.
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Todo sobre el “lavado bueno” y “lavado malo” de divisas…
AQUÍ ESTÁN, ÉSTOS SON. 

De la lista entregada por Arbizu a la Justicia aquí se reproduce sólo una parte, ya que son más de veinte carillas. Muchas de las cuentas tienen nombres de fantasía y son “empresas” radicadas en el exterior, la mayoría sin ninguna actividad comercial: son todas las terminadas en “Inc.”, “Corp.”, “Ltd.”.
Las cuentas más chicas se utilizan para pagar gastos corrientes en Estados Unidos (las expensas de un piso en Miami, por ejemplo, o una tarjeta de crédito), o también pueden marcar el retiro del cliente, que deja un resto para evitar el cierre de la cuenta. Varios números de cuenta se repiten con diferentes nombres: corresponden en ese caso a la misma empresa o familia, por ejemplo el Grupo Clarín, o la familia Constantini. 
En la lista presentada al juez, los Bulgheroni son los principales clientes, con depósitos por 1.500 millones de dólares entre Bridas, Plus Petrol y Torno Constructora. En la siguiente, sobresalen los depósitos de Ernestina Herrera de Noble por 154 millones. La Justicia los investiga por lavado de dinero y, eventualmente, evasión impositiva.


Éstos son los detalles correspondientes al Grupo Clarín: 


Están Ernestina Herrera de Noble, el CEO Héctor Magnetto, otros directivos (y ex directivos), sus familiares, empresas conocidas del Grupo y otras desconocidas.


Nombre Cuenta (Total en U$S)


Ernestina Laura Herrera de Noble 32407608.00 (154.482.039,49)
Silkwood Investments Limited 32407608.00 (32.540.047,75)
Mather Holdings Limited 32407608.00 (27.828.341,17)
Mulberry Group Inc 32407608.00 (15.891.832,59)
Alagon Investments 32407608.00 (9.412.774,20)
Robin Bay LLC 32407608.00 (9.409.895,98)
Antonio Román Aranda 32407608.00 (9.328.975,06)
Alma Rocío Aranda 32407608.00 (9.328.524,99)
Aranda José & Noemí Alma 32407608.00 (5.526.415,00)
Grupo Clarín Services LLC 32407608.00 (3.766.877,90)
Grupo Clarín SA 32407608.00 (3.596.810,12)
Ara International Holdings Limited 32407608.00 (2.989.827,46)
Ernestina Laura Herrera de Noble & Felipe Noble Herrera 32407608.00 (2.331.423,35)
Ernestina Laura Herrera de Noble y Marcela Noble Herrera 32407608.00 (2.320.179,39)
Inversora de Eventos S.A. 32407608.00 (1.617.461,68)
Héctor Horacio Magnetto 32407608.00 (1.299.574,88)


Héctor Mario Aranda & Claudia Felicitas Martín de Aranda 32407608.00 (1.109.639,86)
Guareschi Roberto Pablo y Alejandra P. 32407608.00 (881.533,10)
Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. 32407608.00 (656.248,44)
Nob Corporation AVV 32407608.00 (315.556,49)
Compañía de Medios Digitales S.A. 32407608.00 (312.704,95)
Tele Red Imagen S.A. 32407608.00 (272.532,82)
1999 Ernestina Laura Herrera de Noble Trust 32407608.00 (249.131,49)
Teledeportes Paraguay SA 32407608.00 (172.657,14)
PEM SA 32407608.00 (26.548,68)
PRIMA S.A. 32407608.00 (22.586,43)
Tele Net Image Corporation 32407608.00 (13.556,45)
Cadena País Producciones Publicitarias 32407608.00 (9.316,43)
Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. (Clarín) 32407608.00 (9.104,72)
José Antonio Aranda 32407608.00 (7.963,88)
Felipe Noble Herrera 32407608.00 (4.464,24)
Teledigital Cable S.A. 32407608.00 (3.920,84)
Roberto Pablo Guareschi 32407608.00 (3.037,38)
Televisión Satelital Codificada 32407608.00 (741,99)
Radio Mitre 32407608.00 (541,66)
Artes Gráficas Rioplatense SA 33438808.00 (1.853.937,18)
Multicanal 33438808.00 (757,96)
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El holding ya totaliza once SA creadas en ese paraíso fiscal y que nunca fueron registradas en la Argentina.

El Grupo Clarín abrió otras siete sociedades fantasmas en Panamá.
Son firmas dirigidas por José Aranda, Lucio Pagliaro y sus familiares, que se suman a las cuatro develadas ayer por Tiempo Argentino. La mayoría de ellas fueron creadas en 1979, en pleno auge económico del grupo en la dictadura.
La historia de las empresas offshore del Grupo Clarín en paraísos fiscales –como método para presumible evasión impositiva y lavado de dinero– parece no tener fin y, a esta altura, ya debería ser parte de una gran causa a investigar junto con la estafa a jubilados por parte del Grupo en connivencia con las AFJP y la colocación de acciones. Es que, según documentos judiciales a los que accedió Tiempo Argentino, hay otras siete SA en Panamá a nombre de directores de Clarín, que se suman a las cuatro firmas denunciadas ayer por este diario, totalizando así once compañías del conglomerado en ese paraíso fiscal del Caribe que los jueces deberán investigar su vigencia. 
Concretamente, las firmas son Lafone International Corp, Hazel International SA, Harland Investment SA, Tayben Consultants SA, Luarán SA, Rultand SA, e Inmobiliaria Valdivia. Conformadas en su mayoría en el año 1979, en plena dictadura militar y período de mayor expansión económica del grupo (ver aparte), todas ellas están dirigidas por José Aranda y Lucio Pagliaro, más familiares y socios directos. Sin embargo, ellos no las crearon directamente, sino que contrataron distintos buffets de abogados especialistas en paraísos fiscales como pantalla, mismo procedimiento aplicado en las cuatro empresas (AGEA, Semar, Lexsol, Noirland) de Clarín en Panamá que ayer publicó este diario. 
En el detalle, José Aranda, vicepresidente del grupo y mano derecha de Magnetto, es director en las siete nuevas sociedades sin declarar de Clarín en Panamá, al igual que Lucio Pagliaro. 
En ninguna de las siete nuevas SA aparece Magnetto como director, pero sí otros nombres: por ejemplo, en Luarán SA, figura como director el hermano de José Antonio Aranda, Héctor Mario, que actualmente es gerente general de AGEA, otra de las firmas radicadas en Panamá. Asimismo, es directora de esta firma Noemí Alma Luna de Aranda, que comparte apellido con los dos anteriores y que, no casualmente, está dentro de los nombres y sociedades que denunció el ex banquero del JP Morgan, Hernán Arbizu, y de los que la semana pasada el juez federal Sergio Torres requirió informes a Suiza y organismo nacionales que deberían controlar operaciones de lavado de activos. 
Clarín contrató para armar estas SA por un lado al estudio Arias, Fabrega & Fabrega, que opera y tiene oficinas en Panamá, Londres, Luxemburgo, Hong Kong, Islas Vírgenes y Belize. 


Por qué en panamá.
La decisión de instalar empresas offshore en Panamá por parte del Grupo Clarín no es casual. Ese país del Caribe es uno de los que aparece en la lista de los denominados paraísos fiscales. 
Si bien desde hace tiempo la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) viene intentando realizar un acuerdo de intercambio de información financiera con Panamá, ese país se ha negado rotundamente a cumplir con eso. A principios de este año, Panamá negó que se haga un acuerdo con la Argentina y aseguró que “la calificación de Panamá como un paraíso fiscal por parte de la Argentina es errada”.
La posición, desde el punto de vista técnico, es justificada por la enorme opacidad de los negocios que se manejan en ese paraíso fiscal.
Panamá tiene actualmente todos sus negocios centrados en el blanqueo de capitales de empresas extranjeras, como es el caso del Grupo Clarín y las once firmas que hoy publica Tiempo Argentino.


Panamá y EE.UU. no quedan tan lejos de Clarín:


Arbizu: “Héctor Magnetto armó esta estructura financiera de la empresa”.
Para el ex gestor de las cuentas del Grupo en América Latina, la radicación de empresas offshore se inició con la llegada del CEO de Clarín y se profundizó en 2005, cuando se mudaron las empresas a Delaware, Estados Unidos.


Para Arbizu, el rol del CEO del holding empresario fue clave en un proceso de transformación de Clarín, de aquel diario con perfil desarrollista que nació a mediados del 1900 a la mega corporación que representa en la actualidad. “Magnetto le da a Clarín otro carácter, hasta que él llega y luego de la muerte de Roberto Noble y el posterior manejo de Ernestina Herrera de Noble, la firma era un barco sin timón. Él armó esta estructura financiera de la empresa” , relató el arrepentido del Morgan a Tiempo y agregó que “la primera etapa de esta especie de profesionalización se da en la última parte de 1970, cuando Magnetto realmente empieza a manejar los números de la empresa”. La información que otorga Arbizu coincide con el análisis y el relato del periodista y ex vocero de Raúl Alfonsín, José Ignacio López, quien en la biografía El Hombre de Clarín, confirma la revolución en el manejo económico del grupo que generó el CEO. Además, la referencia de los años deja a la justicia que investigará las empresas de Magnetto en Panamá alguna señal respecto a las razones por las cuáles se crearon: la mayoría de las firmas que Magnetto y sus socios radicaron en Panamá fueron constituidas en el año 1979, pleno proceso de la dictadura militar, tiempo en que el Grupo empezó a amasar, con anuencia del Estado militar, su mayor crecimiento como una empresa multi-negocios.
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Como queda claro luego de repasar los involucrados en este tipo de delito y observar la minimización u ocultamiento del tema de los medios hegemónicos, podemos apelar al viejo dicho popular:




“Entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera…”



Acuerdo con los fondos buitre: el diablo vive en los detalles.

Mientras las páginas de los diarios y revistas y los programas de radio y televisión de los medios hegemónicos repiquetean los argumentos oficiales sobre la necesidad imperiosa de que Argentina lleve adelante el acuerdo que el gobierno firmó con los llamados “fondos buitre”, Basurero Nacional acerca algunas de las opiniones contrarias al acuerdo, para que todos conozcamos las dos caras del acuerdo, la cara edulcorada pero también la cara oscura del acuerdo propuesto. Para ello, reproducimos aquí algunas de las más interesantes y fundamentadas presentaciones expuestas en las sesiones de la comisión de diputados organizadas al efecto, más el último artículo que escribió sobre el tema el eminente economista recientemente fallecido Aldo Ferrer, un referente indiscutido de la economía nacional. Sin más prólogos, vayamos ya a las exposiciones:




Exposición de Sebastián Soler.

El Dr. Sebastián A. Soler se graduó de Abogado en la Universidad Nacional de Rosario en el año 1988. Obtuvo una Maestría en Derecho en la Universidad de Harvard en el año 1990. Experiencia Laboral: Ingresó a Marval, O’Farrell & Mairal en el año 1995 y es socio desde 1998. Anteriormente se desempeñó como abogado en Nueva York en los estudios Jones, Day, Reavis & Pogue entre 1990 y 1993. Kaye, Scholer, Fierman, Hays & Handler entre 1993 y 1995.
“Macri les entregó todo a los buitres con la propuesta de pago del equipo económico.” Lo dijo Sebastián Soler, un prestigioso abogado especializado en derecho financiero, que compartió horas de estudio con Barack Obama en las aulas de Harvard y se desempeñó como asesor del Banco Central. La quita ofrecida por los funcionarios argentinos es insignificante y que el Gobierno se vio obligado a acelerar el arreglo con los fondos buitre por el fracaso de su plan financiero, en donde no ingresó la catarata de dólares de inversión extranjera que esperaba ni se pudo emitir nueva deuda en el mercado local. Aseguró que se busca acordar a cualquier costo para hacer un puente de endeudamiento con el mundo, hasta que ingresen en abril los dólares de la liquidación de la cosecha gruesa. Mencionó que ceder ahora ante las presiones de los buitres es un mal antecedente para los países que, en el futuro cercano, atravesarán disputas judiciales similares a la de la Argentina. En enero, el Gobierno intentó colocar bonos 2020 por 5000 millones de dólares y la licitación quedó desierta, es decir que no hubo ni un inversor interesado en comprar la deuda argentina. Ante los reiterados fracasos, no quedó otra posibilidad que acelerar la negociación con los fondos buitre para cerrarla cuanto antes y al precio que sea, para poder financiarse en dólares con el mundo, en un contexto global en el que los países emergentes tienen cada vez más dificultades para conseguir créditos a tasas bajas. La realidad es que el único trimestre con buen ingreso de divisas para el país es el segundo, por la liquidación de cosecha gruesa, y por lo tanto la idea de arreglar con los buitres es hacer un puente hasta abril.ni este gobierno ni ningún otro debería aceptar un arreglo en el que no firmen todos los acreedores que no ingresaron al canje de deuda. El requisito número uno, no importa cuál es la quita que se haya ofrecido, es que firmen todos los tenedores de bonos. Porque, de otra forma, siempre está el riesgo latente y que puede darse en cualquier momento, de que vuelva a ocurrir lo que pasó con Griesa.

Ver el video de la exposición de Sebastian Soler.



Exposición de Jorge Gaggero.

Licenciado en Economía Política (FCE, UBA). Especialista en finanzas, política y administración tributaria y regulación de servicios públicos. Ex profesor de la UBA y profesor en cursos de posgrado en finanzas públicas e impuestos en las Universidades Nacionales de La Plata, Córdoba, Cuyo y Comahue, en FLACSO y en la USAL. Investigador en el CEFID-AR desde el año 2004. Ha desempeñado en los últimos años, entre otras, las siguientes tareas: Asesor del Directorio del Banco de la Provincia de Buenos Aires, de la Cámara de Diputados de la Nación, Consultor del Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires, de la Secretaría de Hacienda del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, del Consejo Interuniversitario Nacional, de la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación y de la Administración Federal de Ingresos Públicos. Es autor de numerosas publicaciones acerca de temas de su especialidad.

Ver el video de la exposición de Jorge Gaggero.


Exposición de Alfredo Zaiat.

Alfredo Zaiat (Buenos Aires, 19 de noviembre de 1964)1 es un economista y periodista argentino. A principios de 1983 entró en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, y se recibió de licenciado en economía. En los últimos dos años de su carrera (1987 y 1988) se volcó al periodismo. Simultáneamente estaba haciendo la carrera de investigación. Consiguió una beca para estudiantes relacionada con la integración entre Argentina y Brasil. Mientras estudiaba economía e investigación, a fines de junio de 1987 entró a trabajar en el diario Página/12 (de Buenos Aires) ―que se había inaugurado el 26 de mayo de 1987―, donde hasta la actualidad funge como jefe de la sección «Economía» y director del suplemento económico «Cash».
Más datos sobre Alfredo Zaiat


Ver el video de la exposición de Alfredo Zaiat.






Y, finalmente, repasemos ahora la opinión quizás más prestigiosa, la del Profesor Emérito de la UBA, Aldo Ferrer:


Opinión de Aldo Ferrer.

Profesor Emérito de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Ciencias Económicas, FCE, UBA. Profesor Titular Consulto de Estructura Económica Argentina, FCE, UBA. Director de PROMERSUR: Programa de Estrategia Económica Internacional y MERCOSUR, Universidad de Buenos Aires. Co fundador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y del Instituto de Desarrollo Económico y Social. Autor sobre temas de economía internacional, latinoamericana y argentina.
Más datos sobre Aldo Ferrer

 

La negociación con los buitres.
La cuestión central en el conflicto con los buitres es la respuesta al siguiente interrogante: ¿su resolución es indispensable o solo conveniente para el curso futuro de la economía argentina? En el primer caso, se impondrá la demanda de los buitres y la negociación es, en realidad, una ficción. En el segundo, la negociación es real porque puede no haber acuerdo, si el costo de la demanda de la contraparte es mayor que sus beneficios.
La evidencia es abrumadora en el sentido de que los buitres son un problema de segunda importancia y, por lo tanto, que el arreglo es conveniente pero no indispensable. Por las siguientes razones:
1. En los canjes de 2005 y 2010, Argentina logró la reestructuración de deuda soberana más exitosa de la historia, sin pedirle nada a nadie. Es decir, sin la participación del FMI ni el visto bueno de los mercados financieros. La deuda pendiente no alcanza a 3000 millones de dólares, menos del 8 por ciento del total de la declarada en default en la crisis del 2001. El supuesto aumento de la pendiente a 12.000 millones de dólares, por intereses caídos, ignora que, el pago a los buitres habría desarmado la reestructuración de la deuda e implicado un premio a la especulación y el castigo, a la inmensa mayoría de los inversores, que facilitaron la recuperación de la economía argentina. Estaríamos, otra vez, como en la crisis del 2001.
2. Hace una década que los fondos buitre, tenedores del 50 por ciento de la deuda pendiente, vienen litigando contra el país. Plantearon el embargo de bienes argentinos, en alrededor de 900 demandas en diversos países. El hecho más sonado fue el de la fragata “Libertad”. No tuvieron éxito en ningún caso. El país mantiene relaciones económicas normales con todo el mundo. Los buitres son especuladores despreciados en el escenario mundial. Operamos en un orden internacional, dentro del cual la inmunidad soberana de los Estados pone límites a la extrapolación de la jurisdicción de tribunales nacionales sobre terceros países. La razonabilidad de la posición argentina ha sido respaldada por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la opinión de los analistas más destacados en el escenario internacional.
3. Los problemas principales de la economía están en la esfera interna: el déficit del comercio de manufacturas de origen industrial y la consecuente restricción externa, la inflación, el desequilibrio fiscal, entre otros. Ninguno se resuelve por el pago a los buitres.
4. El conflicto obedece a la ausencia de normas internacionales para resolver los default de deudas soberanas. La exitosa reestructuración de más del 92 por ciento de la deuda en default, cumple con exceso los límites para la resolución de las quiebras en las jurisdicciones nacionales. Las dificultades de tenedores de deuda reestructurada para recibir los pagos realizados por el gobierno argentino es responsabilidad de quien provoca la interrupción de la cadena de pagos.
5. La suposición que, después del arreglo con los buitres, van a llegar las inversiones, es una ficción. Ningún inversor, argentino o extranjero, que tenga un buen proyecto, deja de realizarlo por el conflicto con los buitres. El buen “clima de inversiones” depende de la gobernabilidad de la economía, la paz social, la seguridad jurídica, los espacios de rentabilidad y el ritmo de transformación de la estructura productiva para incorporar tecnología y agregar valor.
6. El pago a los buitres no es suficiente para que las agencias evaluadoras de riesgo mejoren la calificación de la deuda argentina, con la consecuente baja de la tasa de interés. Es previsible que exigirán, además, un plan económico y financiero respaldado por el FMI.
Es por estas y otras razones, que el acuerdo con los buitres no resuelve ningún problema fundamental ni garantiza la baja de la tasa de interés y la entrada de inversiones extranjeras. En resumen, el acuerdo es útil, porque remueve algunos obstáculos, pero no indispensable.
¿Cuáles deberían ser los límites de la oferta argentina? Los mismos que la de los canjes del 2005 y 2010, como lo planteó el gobierno anterior. Es una oferta generosa. Representa una excelente ganancia para los buitres, considerando el precio ínfimo al cual adquirieron sus títulos y los costos y pérdida de tiempo, que soportó el país, por pleitear con los buitres. Cuanto mayor sea el desvío de la próxima oferta del Gobierno respecto de ese límite, peor será la calificación que merecerán los actuales negociadores, en términos de la defensa del desarrollo, los derechos y la soberanía de la Argentina. El contenido del acuerdo revelará la inspiración del actual gobierno respecto de la autonomía de la política económica y la soberanía.
El Gobierno no debe hacerse ilusiones de que un acuerdo satisfactorio es posible por la “razonabilidad” de los buitres. El rechazo de estos al necesario carácter público de las negociaciones, es un primer ejemplo. Para defender con eficacia el derecho y los intereses del país, es indispensable que el Gobierno asuma la posibilidad de que no se alcance un acuerdo razonable y, los buitres, tomen nota que, en definitiva, no cobrarían nunca.
La negociación con los buitres es un primer paso en la definición de la estrategia de financiamiento internacional. Está planteada, al mismo tiempo, la alternativa de ratificar la soberanía recuperada con la cancelación de la deuda con el FMI o volver a solicitar su asistencia, con las condicionalidades incluidas. Es preciso, por lo tanto, que el Gobierno explicite la totalidad de su política de financiamiento internacional y la procese por las vías institucionales correspondientes.
Durante la “guerra fría”, el presidente Kennedy afirmó: “Nunca hay que tener miedo de negociar y nunca hay que negociar con miedo”. No hay razón alguna para que los negociadores del nuevo Gobierno actúen con “miedo”. Es decir, que supongan que el arreglo con los buitres es una cuestión de “vida o muerte”. Existe un nivel de deuda externa pública y privada entre los más bajos del mundo y los bancos están rentables, con carteras sólidas, fondeados en pesos, sin burbujas especulativas ni descalce de monedas. Podríamos estar más fuertes, si conserváramos el “superávit gemelo” en el presupuesto y el balance de pagos y aumentaran la reservas internacionales. De todos modos, el país conserva la fortaleza suficiente para negociar sin miedo ni urgencias.
* Profesor emérito. Universidad de Buenos Aires.
Fuente.

 

 

Para tener un panorama más completo, veamos cuál es la opinión de los medios especializados extranjeros sobre el acuerdo en Macri y los “fondos buitre” nos insertarán en el mundo… o nos ensartarán en el mundo… o algo así.

 

El macrismo comenzó la “Operación Humo K”.

El macrismo en el gobierno (más sus aliados mediáticos) ha lanzado en marzo lo que llamamos aquí la “Operación Humo K”, destinada a llamar la atención con denuncias contra el kirchnerismo en un lado del terreno político para poner los huevos del ajuste económico y el desmantelamiento del “estado de bienestar” argentino en otro (como adelantábamos aquí mismo en nuestra nota de enero El regreso de Nisman y la ofensiva macrista contra Cristina Fernández). En este caso, repasemos brevemente lo publicado sobre las “denuncias” del testigo y ex-espía de la ex-SIDE, que declaró ante el juzgado que investiga las causas de la muerte del fiscal Nisman, Antonio Horacio Stiuso. Al final de la nota ofrecemos un toque de humor a cargo del Grupo Clarín
Vayamos ahora a lo publicado sobre este tema:


STIUSO BUSCO COMPLICAR A CRISTINA KIRCHNER Y A CARLOS ZANNINI
Un testimonio con idea fija.

Página/12 reconstruyó las casi 17 horas de testimonio del ex director de Operaciones de la SIDE ante la jueza Palmaghini. Buscó involucrar a la ex presidenta en la muerte de Nisman y avaló la teoría del fiscal fallecido.
En sus casi 17 horas de declaración, Antonio Horacio Stiuso se cuidó de no mencionar su nombre. “Ella”, decía una y otra vez. Dejaba la duda de si era una cábala o un recaudo jurídico. Aludió tantas veces a “ella”, Cristina Kirchner, con reparos, que quedó en evidencia la intención de implicarla en lo que sea y a como dé lugar, más que de aportar algo concreto para esclarecer la muerte de Alberto Nisman. Esto se hizo más claro a medida que se conocieron los detalles del testimonio, que Página/12 reconstruyó. El ex jefe de operaciones de la ex SIDE dijo que en cierto punto de la investigación del atentado a la AMIA, cuando el material recolectado apuntaba a Irán, la ex presidenta les ordenó a él y Nisman detenerse debido a negocios que había en marcha con los iraníes. El dice que siguieron adelante igual, y que eso les costó caro: amenazas y atentados con mensaje a plena luz del día. Toda esta versión encastra y hasta comparte argumentos con la denuncia que presentó Nisman contra la ex mandataria por supuesto encubrimiento de los iraníes, pese a que Stiuso asegura que desconocía esa presentación que, como ya cantan los rumores, no sería extraño que alguien intente desarchivar pese a que fue rechazada por inexistencia de delito por jueces de todas las instancias.
“Esta locura es obra de ella, (Carlos) Zannini y Aníbal Fernández”, despotricó Stiuso al declarar ante la jueza Fabiana Palmaghini. En el medio aprovechó para cuestionar a funcionarios y salpicó con énfasis a la procuradora Alejandra Gils Carbó, a quien describió como instrumento de otros.

La declaración de Stiuso no puede ser leída como la de cualquier otro testigo, no sólo porque era una agente de inteligencia y porque fue muy influyente en toda actividad de Nisman durante una década, sino porque ya había declarado una vez en febrero del año pasado, y se había esfumado del país rumbo a Miami, donde se resguardó de varias investigaciones en su contra que tramitan aquí, en la que se le imputa desde contrabando, irregularidades en AMIA hasta enriquecimiento ilícito. Desde que llegó a la Argentina hace más de dos semanas, ningún juez planteó medidas que lo afecten. La primera vez que testificó en la fiscalía de Viviana Fein, Stiuso no dijo casi nada de lo que ahora relata. Es más, decía que para él fue “sorpresiva” la muerte de Nisman y que “no lo hubiese esperado” de una persona tan apasionado con su trabajo como él, como quien desliza la idea de que se quitó la vida. Para poder sostener esta vez que lo mataron, dijo que la fiscal no había incluido en el acta todo lo que él había dicho. Fein terminó denunciada penalmente. Aunque le leyeron y leyó la transcripción, recién lo denunció ahora, con más de un año de demora.

Entonces la siguiente pregunta, apoyada en que Stiuso trabajaba con Nisman en el caso AMIA desde hacía años, fue: “¿Por qué no lo llamó después de la presentación de la denuncia de encubrimiento?”. Estaba en Uruguay, dijo, donde no tenía Nextel, su medio de comunicación habitual para esta cuestiones. Al rato acotó que siempre le daba un consejo al fiscal para preservarse de tareas de espionaje: “No tengas mail y hablá por teléfono de línea”. El Nextel era otra opción. Igual que la primera vez, dijo que no contestaba los llamados de Nisman el fin de semana de su muerte porque tenía el celular sin sonido.
Stiuso logra cautivar a quien lo escucha, aunque nadie entiende cómo lo hace. Para esta ocasión, como informó Página/12, construyó una larga explicación que entregó por escrito sobre su vínculo con Nisman y el devenir de la investigación del atentado, que la jueza Palmaghini leyó en voz alta. Todo sonaba coherente, un relato casi perfecto que el ex agente continuó por sí mismo, ya con preguntas de por medio.
Un punto nodal en su versión es la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, en enero de 2013, que el gobierno de Cristina Kirchner ideó como un camino para lograr la declaración indagatoria de los iraníes. Nisman lo cuestionó y al final sería parte de su denuncia la teoría de que ese pacto estaba pensado para exculpar a los iraníes. La deducción del fiscal, que Stiuso toma como propia, era que había negocios en danza con los iraníes.
Uno de los que mejor parado salió en la declaración de Stiuso es Diego Lagomarsino, el dueño del arma de la que salió el disparo mortal. No sólo ubica la muerte después de su salida del departamento sino que dice que los asesinos usaron su arma ya que estaba ahí en el departamento y que quisieron simular un suicidio y les salió mal.
Nota completa



EL REPRESENTANTE DEL EX ESPIA ADMITIO QUE NO HAY EVIDENCIAS DE LA NUEVA VERSION QUE OFRECIO A LA JUEZA
Stiuso no convence ni a su propio abogado.

El abogado del ex espía Horacio Antonio Stiuso aclaró ayer que su cliente “no tiene pruebas directas de que a Alberto Nisman lo hayan asesinado. No tiene un testigo ni nada que se le parezca. Tiene una interpretación de los precedentes que pudieron llevar a que a Nisman lo mataran. Tampoco sé qué grupo intervino”. De esta manera, Santiago Blanco Bermúdez, letrado de Stiuso, dejó aún más huérfana la declaración del agente de inteligencia ante la jueza Fabiana Palmaghini. Pese a la inexistencia de pruebas que sustenten los dichos de Stiuso, la magistrada tomó una frase de ese testimonio para enviar la causa al fuero federal, cumpliendo con el anhelo de la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, y del gobierno macrista. El objetivo parece ser la propia ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, mencionada ayer por uno de los abogados de Arroyo Salgado, adelantando que podría o debería ser citada. En paralelo, el ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Oscar Parrilli, contó que “cuando tuve que cumplir la orden de Cristina de echar a Stiuso, hablé con él cuatro horas. Es un psicópata y mentiroso. Un extorsionador. Y al final de la charla me tiró una frase amenazante: ‘yo vuelvo’. No tengo dudas de que Stiuso trabaja para la CIA y el Mossad”.
– Pruebas. Durante la extensa declaración de Stiuso ante Palmaghini, el ex agente señaló que Nisman fue asesinado por un grupo ligado al gobierno kirchnerista. Cuando se le preguntó si el grupo estaba integrado por argentinos o extranjeros, dijo que no sabía. Y ante la pregunta sobre la forma en que entraron y salieron del edificio Le Parc, Stiuso sostuvo que “eso es fácil” y se despachó con una generalidad: “Igual con el tema de los iraníes no es relevante si uno tiene o no custodia, porque uno, si es un blanco, te estudian, te estudian y ya saben cómo te movés… La custodia, cuando uno tiene de enemigo a esta gente, no tiene sentido”. La hipótesis es extraña. Por lo que dijo el ex agente participaron iraníes, de los que no pudo aportar ni un dato concreto. Ni quiénes son ni cómo entraron al país ni cómo salieron. De alguna manera, tampoco explicada, ese grupo de iraníes se combinó con otro grupo relacionado con el gobierno anterior, del que también se desconoce quién lo integró.
En su especulación sobre lo ocurrido, Stiuso hizo una curiosa interpretación sobre el arma que mató a Nisman. “No me cierra. No me parece que Alberto (Nisman) hubiera pedido prestada una pistola para defender a sus hijas. Pero puede ser que el comando haya entrado al departamento del fiscal y se encontró con el arma de Lagomarsino. Entonces aprovecharon la oportunidad y simularon un suicidio”. O sea que un comando ultraespecializado usó, de casualidad, una pistola de hace 40 años.
La versión de Stiuso se contrapone hasta ahora a las pericias, a lo que se ve en las cámaras de Le Parc y a las constancias del expediente. De los médicos forenses, 13 de 15 sostuvieron que no hay evidencia de un accionar homicida y cinco de los seis criminalistas firmaron un dictamen en el que sostienen que en el baño no había ninguna otra persona fuera de Nisman. Pero, además, no existe en la causa un solo testimonio que mencione la presencia de gente extraña en el edificio aquel 18 de enero de 2015. Tampoco se observa a ninguna persona no identificada en las cámaras, aunque había en el edificio puntos ciegos y, finalmente, nadie sospechoso alquiló un departamento en el edificio y no hubo propietarios o inquilinos que se fueron definitivamente de Le Parc después de la muerte del fiscal.
Hay otro elemento que cuesta entender. Si la muerte de Nisman fue perpetrada por un grupo sofisticado iraní, no queda claro por qué no aprovecharon que Nisman anduvo por el mundo sin custodia en las semanas anteriores. Sin ir más lejos, el fiscal paseó por Europa sin ningún guardaespaldas. En cambio, los infalibles iraníes prefirieron meterse en un edificio en plena Buenos Aires, con vigilancia privada, dos prefectos y dos policías federales a cargo de la seguridad. La hipótesis de que estuvieron todos comprados no tiene respaldo ni en la lógica ni en el expediente.
Sin ninguna prueba, Stiuso prestó una declaración a la medida de lo que esperaban el gobierno de Macri, la ex esposa de Nisman y los servicios de inteligencia que aspiran a una venganza contra el kirchnerismo. Desde el punto de vista internacional, Stiuso señaló que en el trasfondo de la muerte de Nisman estuvo Irán, algo que le calza como anillo al dedo a la derecha republicana norteamericana y a la derecha israelí. A esos sectores les sirve para tener un argumento contra el acuerdo que firmó Irán con Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania. Y más todavía en medio de la campaña electoral norteamericana donde Irán y Medio Oriente son todo un tema.

– Nada. El abogado de Stiuso se quedó sin palabras cuando tuvo que explicar por qué el agente no habló de asesinato en su primera declaración, en febrero de 2015. “Yo no recuerdo los términos precisos –adujo Blanco Bermúdez–. A veces se interpreta mal una declaración. No recuerdo si dijo que lo mataron. Sí recuerdo que dijo más o menos que la muerte de Nisman estaba vinculada con su trabajo. Tal vez no revisamos la declaración con profundidad y se le haya pasado al firmarla. Es bastante probable. Es cierto que el secretario leyó la declaración en voz alta. Bueno, no quiero aventurar, porque va a haber una causa judicial.”
Con estos balbuceos, el letrado se quedó sin explicación de por qué Stiuso y él mismo firmaron el testimonio brindado ante Fein, del que ahora reniegan. Las escasas cuatro carillas tienen la rúbrica del agente, de su letrado, de la fiscal y del secretario Bernardo Chirichela. La firma se produjo después que Stiuso testimonió, Chirichela leyó las cuatro carillas en voz alta, luego Stiuso y Blanco Bermúdez releyeron el texto y finalmente ambos firmaron.
– El agente. El ex titular de la AFI Oscar Parrilli salió ayer a hablar de Stiuso. “Es un psicópata, un perverso, un mentiroso”, dijo. “Como ex agente, tenía la obligación de informar si contaba con información sobre la muerte de Nisman. No lo hizo, porque lo que dice ahora es una mentira y no tiene ni una sola evidencia.
Para Parrilli, a Stiuso “lo mueve la venganza. Cuando cumplí con la orden de la Presidenta de echarlo, él terminó la conversación amenazante diciéndome ‘yo voy a volver’. Es un extorsionador de funcionarios, empresarios y gobiernos. Stiuso estuvo en la SIDE durante todos los gobiernos, incluso el nuestro. Tenemos que hacer una autocrítica. De todas maneras, nosotros tomamos la decisión de echarlo. Y después lo denunciamos por todas las irregularidades y delitos que encontramos, incluyendo maniobras de contrabando. Lo grave es que ningún juez hace nada. Yo exijo que le impidan salir del país, para que dé cuenta de sus actos. Y, además, que le pongan custodia. No vaya a ser que argumente que trataron de cometer un atentado en su contra. Stiuso anda diciendo que se vuelve a Estados Unidos. Ahí está protegido por sus servicios amigos”.
– Operación. Desde el punto de vista judicial, la declaración de Stiuso debería ser intrascendente dado que no aportó ninguna prueba. Pero lo llamativo es que Palmaghini le dió entidad y usó apenas una frase del agente para fundamentar el pase a la justicia federal. Tras dedicar 40 páginas a hablar de los custodios de Nisman –concluyendo que no hay pruebas de que incumplieron sus deberes–, Palmaghini esbozó en unas pocas líneas su voltereta judicial. Hace dos semanas dijo que no había razones para mandar el expediente al fuero federal y ahora sorpresivamente sostuvo lo contrario:
– Finalmente, la jueza usó la frase de Stiuso sobre los iraníes también como una evidencia, pese a que se trató de una especulación tal cual ayer reconoció su abogado.
Con estos elementos, redactados a las apuradas como se percibe en el texto, se redondeó la primera parte de una operación para achacarle culpas al anterior gobierno y en especial a la ex presidenta. Es posible que intenten que la causa se la quede un juez amigo de Stiuso, Luis Rodríguez, y ya se frotan las manos con el siguiente paso. Uno de los abogados de Arroyo Salgado, Manuel Romero Victorica, se lanzó ayer diagnosticando que “Cristina Kirchner puede ser citada en cualquier momento”.
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El llamado del ex agente.

El ex agente Antonio Horacio Stiuso llamó anoche al programa Intratables, del canal América, para virtualmente patotear en vivo al ex fiscal Luis Moreno Ocampo. La comunicación mostró el nivel de delirio y de impunidad del espía. Moreno Ocampo venía criticando lo hecho por Stiuso en el caso AMIA en combinación con quien fuera juez del caso, Juan José Galeano. En ese momento, el ex espía se comunicó por teléfono y empezó a preguntar si Moreno Ocampo lo conocía o no, algo que no venía al caso y que sólo era una bravuconada. El ex jefe de Operaciones de la SIDE dijo que Moreno Ocampo le había pedido protección durante el Juicio a las Juntas, como si eso le adjudicara alguna prerrogativa. Para colmo, además de llamarlo “caradura”, a modo de extorsión pretendió plantar sospechas sobre Moreno Ocampo diciendo que realizaba investigaciones en combinación con el juez Gabriel Cavallo. Con la llamada, el mensaje de Stiuso fue: “Conmigo no se metan ni me critiquen porque sé mucho de ustedes”. El mensaje no fue sólo para Moreno Ocampo.
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Stiuso se queda a vivir en el país tras su polémica declaración.

Antonio Stiuso, el poderoso ex agente de inteligencia que el lunes declaró ante la Justicia que la muerte del fiscal Alberto Nisman fue un asesinato perpetrado por un grupo ligado al kirchnerismo, decidió radicarse nuevamente en la Argentina con su familia.
Stiuso había salido casi huyendo hace un año del país cuando Cristina Kirchner primero lo echó de la SIDE y luego el gobierno de entonces impulsó una decena de denuncias judiciales en su contra.
A pesar de que muchas de esas causas están en trámite y Stiuso tiene incluso un pedido para ser indagado en una de ellas, decidió esta vez no dejar el país. Y, según él mismo admitió, influyó en la decisión el cambio de gobierno.
Entre las denuncias en su contra, además de una por contrabando y otra por enriquecimiento, hay un expediente en que es investigado por escuchas telefónicas ilegales.
Allí está acusado de intervenir en una solicitud a la Justicia para realizar escuchas telefónicas al amparo de una investigación cuando en realidad se sospecha que se trataba de una excusa para pinchar teléfonos de adversarios en el mundo de los espías y obtener información de empresas y particulares. En esta causa el fiscal federal Franco Picardi, que antes de llegar a este cargo el año pasado fue funcionario del Ministerio de Justicia del kirchnerismo, pidió al juez Luis Rodríguez su declaración indagatoria, pero el magistrado aún no resolvió.
Stiuso se había ido del país por el paso fronterizo que une la ciudad entrerriana de Colón con Paysandú, en Uruguay, en una camioneta a nombre de una sociedad que estaba investigada en una causa por drogas. Desde allí viajó a los Estados Unidos, donde supuestamente obtuvo protección de los servicios de inteligencia norteamericanos, con los que había tejido una intensa relación en sus años en la SIDE.
El ex espía transitó por todo el escalafón de la inteligencia desde que ingresó en el organismo en la década del 70 hasta que llegó a director de Contrainteligencia y estuvo a cargo del área de Operaciones.
Manejó grupos operativos y tejió estrechos lazos con sus pares de otros países, en especial cuando mantuvo intercambios relacionados con casos de terrorismo internacional. Con su salida de la Agencia Federal de Inteligencia (ex SIDE), en diciembre de 2014, dejaron el organismo un grupo de hombres de su confianza, forzados por el kirchnerismo.
En la AFI dicen que entre la “gente de la casa” Stiuso es respetado por su profesionalismo, y la misma consideración tienen las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, y de Israel, el Mossad.
Los que se habían ilusionado con que el alejamiento de Stiuso iba a significar una pérdida de poder se están dando cuenta estos días de que regresó con renovados bríos.
De hecho le bastó una declaración maratónica ante la Justicia para volver a generar revuelo en el kirchnerismo, en el Gobierno y en los tribunales, donde supo incidir en causas e influir en el nombramiento de jueces cuando estaban en juego sus intereses o los de sus mandantes de ese momento.
Si la información es poder, Stiuso sigue siendo poderoso dentro y fuera de la SIDE. Su radicación en la Argentina y su paso por los tribunales de anteayer es sólo un aviso.
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Antonio Stiuso habló en Intratables e increpó al ex fiscal Moreno Ocampo.
El ex espía habló en el programa en vivo; le recordó al letrado que “se conocen”, pero no aceptó preguntas
Tras la maratónica audiencia que realizó ante la jueza Fabiana Palmaghini, que hasta ayer estaba la frente de la causa que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman, el ex espía de la ex SIDE Antonio “Jaime” Stiuso realizó un llamado telefónico al programa Intratables con intención de increpar al ex fiscal adjunto del juicio a las Juntas Militares, Luis Moreno Ocampo, invitado al programa.
Al aire, Moreno Ocampo tuvo una corta “conversación” en la que le respondió al ex espía que le hablaba en tono amenazante. El letrado dijo que no recordaba haberse reunido con él, algo que se le adjudicaba desde el otro lado del teléfono. En el episodio, que fue catalogado por varios de los panelistas como un “apriete”, se escuchó la voz del ex espía: “Quiero que le pregunten a Moreno Ocampo si me conocía”, dijo Stiuso.
-Moreno Ocampo: “No lo conozco”.
-Stiuso: “¿Conoce al Dr. Marcelo Art?”.
-Moreno Ocampo: “No lo sé…”.
-Stiuso: “¿No se acuerda de una reunión? ¿No recuerda la reunión que tuvo conmigo?”.
-Moreno Ocampo: “No recuerdo, salvo que haya usado otro nombre. ¿Qué tiene que ver? Si quiere explicar cómo hizo cosas, venga y explíquelo, sería fenomenal. Si estuve o no con usted, ¿qué tiene qué ver con lo que estamos hablando?”
“Yo sí me acuerdo [de haberlo conocido]”, dijo Stiuso. “Fue en el juicio de las Juntas [Militares]”, agregó.
-“La verdad que no es cierto, no me acuerdo”, respondió Moreno Ocampo.
-“No sea caradura, usted cobraba. No sea caradura”, le reprochó Stiuso.
La corta conversación telefónica continuó, y luego el ex fiscal manifestó que él “hacia actividad privada”. Además, calificó el episodio de “velada amenaza”. “Fue una velada amenaza. Fue como una extorsión. Yo no me acuerdo de haberlo visto. La idea de querer acosarme de si lo conozco…¿qué tiene que ver con lo que estamos hablando?”, dijo el ex fiscal.
Tras el hecho, que dejó a los panelistas perplejos, se intentó retomar la comunicación con el ex hombre fuerte de los Servicios de Inteligencia argentinos para preguntarle si estaba dispuesto a responder preguntas: “No. Sólo quiero que él me recuerde a mí”, le respondió Stiuso al conductor del programa, Santiago del Moro.
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Stiuso rompió el silencio, llamó a Intratables y amenazó a ex fiscal.
El ex espía Antonio “Jaime” Stiuso apareció anoche por primera vez en un programa de televisión por medio de una comunicación telefónica que él inició y lo hizo para cruzar al jurista Luis Moreno Ocampo, quien estaba como invitado.
Stiuso, llamó vía celular al programa “Intratables”, que se emite por América, solo intercambió palabras con Moreno Ocampo y luego evitó que los panelistas o el conductor del ciclo les hicieran preguntas.


Veamos ahora este breve video del apriete de Stiuso al ex fiscal Moreno Ocampo.



Qué estaba diciendo Luis Moreno Ocampo cuando Antonio Stiuso llamó a Intratables.

El ex fiscal federal hablaba de los vínculos del ex agente con la política y la justicia, cuando este sorprendió llamando a un productor del programa
El llamado de Antonio Stiuso sorprendió a todos los que participaban de la emisión de Intratables de este miércoles. El ex jefe de Operaciones de la ex SIDE se comunicó con el programa de América para increpar a Luis Moreno Ocampo. Pero, ¿qué estaba diciendo el ex fiscal federal sobre Stiuso?
En el marco de un debate sobre lo ocurrido con el fiscal Alberto Nisman, Moreno Ocampo opinó que Stiuso debía ser investigado también. “Es muy sospechosa la relación entre ambos y lo que Stiuso hizo en la causa AMIA”, sostuvo el ex fiscal adjunto del Juicio a las Juntas.
Durante el programa conducido por Santiago del Moro, Moreno Ocampo también cuestionó los vínculos que Stiuso tendría con el Poder Judicial. En ese sentido criticó que la investigación por la muerte de Nisman pase a la Justicia Federal. “Mandar la causa a ese fuero es mandarla a la guarida de Stiuso”, afirmó.
En la misma línea, Moreno Ocampo sostuvo que los jueces que podrían investigar a Stiuso “son sus amigos, así que no llegarán muy lejos”. El ex fiscal de la Corte Penal Internacional también apuntó contra las relaciones de Stiuso con todos los gobiernos, “desde los 70, con la dictadura militar”. Cuando la participación de Moreno Ocampo en Intratables ya terminaba, llegó el sorpresivo llamado de Stiuso y el cruce que disparó el rating del programa.
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Y, finalmente, un toque de humor político a cargo del diario Clarín y el experiodista de investigación Daniel Santoro: para él, el pequeño grupo de izquierda Quebracho es “ultra K”. Sí, no es un chiste de este humilde Basurero, es verdad:


Stiuso afirmó que la agrupación Quebracho podría haber matado a Nisman.
La nueva declaración del ex poderoso espía.
En su ampliación de declaración testimonial, el ex director General de Operaciones de la SIDE Antonio Stiuso aseguró que el supuesto crimen del ex fiscal de la AMIA Alberto Nisman podría haber sido cometido por “militantes de Quebracho y del sector piquetero ultra K liderado por Luis D’Elía con apoyo iraní”, revelaron a Clarín fuentes judiciales. 
La afirmación del ex director de Operaciones de la SIDE coincide con el temor que tenía Nisman de ser atacado por la agrupación ultra K que lidera Fernando Esteche y por lo cual pidió un arma prestada a su amigo y técnico informático, Diego Lagomarsino.
Ayer Clarín se enteró que Stiuso precisó que el supuesto asesinato de Nisman pudo haber sido cometido por Quebracho, un grupo ultra K con antecedentes de violencia callejera y fuertes vínculos financieros y políticos con Irán. 
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Vale aclarar, por si hiciera falta, que el líder de la agrupación “ultrakirchnerista” Quebracho, Fernando Esteche estuvo detenido bastante tiempo durante el gobierno de Cristina Fernández

 

Yo fui un choriplanero. Confieso que he pecado: tenía la luz y el gas subsidiados por el estado kirchnerista.

Así es, mi familia tuvo subsidiada la electricidad, el gas, el agua y el transporte durante los años del kirchnerismo. Por eso pudimos comprarnos  una Smart TV de 42 pulgadas, un lavarropas, una heladera, un sommiers, un juego de mesa con cuatro sillas y una cocina en un año y viajar a Buzios por 10 días los cuatro todos los años. Algo que ya no podremos hacer. Pero, primero veamos de qué se trata de lo que estoy hablando para saber por qué no pasará más.



* Mi electricidad subsidiada. Se acabó.


Aranguren: “Si pagabas $ 25 por mes, pagarás $150”.

El Gobierno oficializó este viernes el fortísimo aumento en tarifas de electricidad, a partir de la eliminación de la mayoría de los subsidios, y puso como ejemplo que un hogar que venía abonando $25 por mes ahora pasará a pagar $150, lo que representará un incremento del 500%, que regirá desde febrero.
Al realizar el anuncio, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, señaló que si un usuario de Edenor o Edesur consume 180 kilovatios “paga 25 pesos y ahora pagará 150”, equivalente a una suba del 500%, y aseguró que el Estado nacional tendrá un ahorro de 4.000 millones de dólares por año con esta medida mientras 900 mil beneficiarios de planes sociales no tendrán aumento.
En las filminas repartidas después de la conferencia de prensa se puede apreciar el ejemplo que dio el ministro. En el caso de usuarios de Edesur la factura promedio del 80% de los usuarios residenciales es de 182 kwh por mes. En el caso de pagar en la actualidad $25 con subsidio, pasa a pagar $150 que será la tarifa plena. Los que no pagan subsidio hoy pagan $ 87 pasarán a pagar también $150, sin embargo, si ahorran 10% abonarán $ 122 y si reducen el consumo 20% pasarán a pagar $ 103. En el caso de quienes paguen hoy $ 25 con tarifa social les tocará pagar $ 43.
En el caso de Edenor los valores son similares. La factura promedio del 70% de los usuarios residenciales con 202 kwh por mes. Lo que gozan de subsidios que pagan hoy $ 26 pasan a $158 en tarifa plena. Quienes no tienen beneficio pasan de $ 102 a $ 158. En caso de ahorrar 10 y 20% abonarán $ 128 y $ 106 respectivamente. En tarifa social pagarán lo mismo que Edesur $ 43 por mes.
En una conferencia de prensa en el Ministerio de Economía, sostuvo que en mayo no se volverán ajustar las tarifas, pero que en agosto o septiembre podría aplicarse un nuevo incremento tras una revisión integral que realizará el ENRE.
Al respecto, puntualizó que durante 2015 los subsidios en electricidad llegaron a 10.000 millones de dólares, 2 puntos del PBI, y señaló que los usuarios de Capital Federal y el conurbano “pagaron boletas cinco veces más bajas que el resto del país”.
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Nuevo esquema tarifario de luz: quienes pagaban $26 ahora abonarán hasta $158.
La tarifa plena mensual se unifica para aquellos que tenían subsidio y los que habían renunciado. Sube entre 50% y 500%. El incremento afecta los usuarios del área metropolitana de Buenos Aires.
Al dar un primer panorama sobre las tarifas, siete de cada 10 usuarios residenciales pagaban $26 por mes de energía eléctrica con subsidio y un consumo promedio de 180 kWh por mes, mientras que los que habían renunciado al subsidio, estaban abonando $102 mensuales. La tarifa plena ahora pasará a $158, un aumento del 500% para los que estaban subsidiados y de un 55% para los que habían renunciado al subsidio en la capital Federal y el Gran Buenos Aires. En los dos casos, se trata de usuarios que no están comprendidos en la tarifa social en función de sus niveles de ingreso.
El funcionario señaló que de los 4,6 millones de usuarios que tienen Edenor y Edesur, 900.000 recibirán una tarifa social, lo que equivale al 20% del total.
Con la suba de tarifas, el Gobierno proyecta un ahorro de USD 4.000 millones para 2016, ya que la quita de subsidios se hará de forma progresiva.
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* Mi gas subsidiado. Se acabó.


La suba del gas será del 250% pero no hay acuerdo por la fecha de aplicación.

Gobierno ya definió el trazo grueso del aumento de las tarifas de gas previsto, en principio, para el 1° de marzo. Los nuevos cuadros tarifarios contemplan una suba promedio cercana al 250%, según indicaron a PERFIL fuentes empresariales y allegados al Ministerio de Energía y Minería, que dirige Juan José Aranguren. Sin embargo, el viernes empezó a circular una versión que encendió la alarma en todas las compañías del sector: la línea política del Gobierno encabezada por Rogelio Frigerio habría sugerido diferir el alza de tarifas hasta después de la negociación paritaria con los principales sindicatos.
En el plano técnico, la recomposición de los esquemas tarifarios está muy avanzada. Tal como sucedió hace dos semanas con el negocio eléctrico, primero se actualizarán los precios mayoristas que reciben los productores del fluido.
 Las industrias deberán afrontar un aumento de entre un 20 y 30%: abonarán, en promedio, alrededor de US$ 5 por millón de BTU contra una media actual de entre US$ 3,90 y 4,30. En tanto que para los consumidores de GNC el precio previsto es de US$ 3,50, un 40% más alto que el vigente de US$ 2,481, lo que anticipa un eventual conflicto con el sindicato de taxistas por el incremento de sus costos operativos.
El aumento para el segmento residencial es el nudo gordiano de lo que viene en materia de precios. Una vez que se publiquen los nuevos importes, las distribuidoras –entre los que figuran Metrogas, Gas Natural Fenosa y Camuzzi– comenzarán a abonar a los productores un promedio de US$ 4,70 por millón de BTU; un 123% más que ahora (US$ 2,098). Eso implica que los hogares de consumos más bajos de gas –empadronados como R1 y R2–, que hoy pagan un precio que oscila entre los US$ 0,607 y los US$ 1,34, abonarán un precio cercano a los US$ 3. Mientras el aumento para la categoría R3 –que hoy ya llega a pagar hasta US$ 5,15, en el mismo nivel que un industrial– no se prevén grandes modificaciones.
Resta saber si el Enargas, el ente regulador del sector, ordenará su aplicación a partir del 1° de marzo o finalmente postergará su entrada en vigencia para descomprimir el escenario político hasta pasar  las paritarias. 
Aguas abajo del negocio de la producción, el segundo paso es recomponer la rentabilidad de los segmentos de transporte y distribución de gas. Para TGN y TGS, que se reparten el transporte del fluido en el Norte y Sur del país respectivamente, se bosquejaron nuevos cuadros tarifarios que contemplan aumentos de entre un 100% y un  300% según el tipo de usuario. Para el segmento de distribución, la suba oscilará entre un 100% y un 140%. Con esos números en la mano, los privados calculan un incremento final en la factura de gas que promediará entre un 200% y un 300%.
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* Mi transporte subsidiado... por ahora no.

Con respecto al transporte, se rumorea que también se sacarán los subsidios. Esperemos entonces a que se cumplan los mismos antes de hablar…
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Como pudieron ver, durante los doce años del kirchnerismo yo tenía subsidiados los servicios de electricidad y gas, pero no era el único. Sí, eramos todos los argentinos, los kirchneristas, los no kirchneristas e incluso los antikirchneristas. Y esto lo aclara muy bien el exministro de Planeamiento Julio de Vido en los párrafos siguientes:


La política de subsidios de NK y CFK se destinó a los 40 millones de argentinos.
Julio De Vido.
 Aclaraciones al anuncio del Ministro Aranguren del 29-01-2016. 
– En el año 2015 el Estado Nacional destinó $ 90.000 millones a subsidiar el precio eléctrico mayorista que pagan por igual todas las distribuidoras del país. Ese monto subsidió cada factura de luz de los 40 millones de habitantes, cuestión que no dejó en claro Aranguren en sus anuncios.
– Ese beneficio se destinó al costo de generación, uno de los tres principales componentes que se cargan en la factura. Los otros dos componentes son el transporte, que tiene una incidencia mínima, y el tercero y último es la Distribución.
La tarifa de distribución es lo que ha venido variando significativamente entre las distintas jurisdicciones. Las distribuidoras que en su mayoría son los gobiernos provinciales, (salvo EDENOR y EDESUR y alguna otra excepción), se han apropiado de la renta que produjo tener un precio de la energía mayorista subsidiado por el Estado Nacional y en lugar de trasladar el beneficio a los usuarios, fijaron tarifas de distribución exorbitantes para hacerse de esa renta extraordinaria.
– De esta manera, debe quedar claro que las grandes diferencias tarifarias no se deben a un reparto desigual de los subsidios de origen nacional, sino al distinto costo del valor agregado de distribución (VAD), es decir al costo de la distribuidora local determinado por cada jurisdicción provincial.

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Respecto al tarifazo de EDENOR y EDESUR.
– Desde el año 2003, bajo la premisa directriz de que la energía es un derecho y no un privilegio, el gobierno Nacional, en su ámbito de competencia en cuanto a la tarifa de distribución, sostuvo una política de tarifas populares que permitió el acceso universal (la demanda de esas distribuidoras que creció un 60%) al servicio de energía eléctrica en las zonas de Edenor y Edesur.
– Como política de complemento, se creó el Fondo de Consolidación y Expansión de Obras para Edenor y Edesur denominado FOCEDE que se financió en parte con fondos del Estado Nacional destinados a que las prestatarias ejecuten un plan de inversiones por más de 3.950 millones de pesos que desde el verano 2013/2014, bajo el seguimiento de la ejecución de las obras.
– En su anuncio, Aranguren no hizo una sola referencia a cómo, ni bajo que esquema, se va a garantizar el cumplimiento de las inversiones. Sólo premio para las distribuidoras y castigo para los usuarios: un tarifazo que deberán pagar los más de 15 millones de usuarios de todo el país, particularmente agravado para los 5 millones de usuarios de Capital y el Gran Buenos Aires que recibirán 550% de aumento.
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Sí, nuevamente confieso que he pecado a los ojos del macrismo. Pero no fui el único. Ni tampoco me arrepiento porque gracias a esta política económica todos pudimos consumir más y potenciar la industria argentina, mediante el círculo virtuoso de la economía. Y, por ejemplo, como dijo el periodista David Cufré en esta nota:

En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego: “Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.
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Para finalizar, y no sentirme sólo en esta confesión, reproduzco fotos de otros cómplices míos en la percepción de los subsidios a la electricidad, el gas y el agua, hasta ahora…

 
 
Sí, él también, cuando está en Argentina. Y su famlia.

 


Y, finalmente, el Choripán de Oro: Fernando Niembro, como se explica acá.
 
 

El macrismo, el fantasma del relato antiK y la Operación “Tercera Tiranía”.

Como vemos, la “Revolución de la Alegría Libertadora” que impulsa el macrismo parece destinada a liberar al país de todo resabio de kirchnerismo explícito (o no tanto), sin importar los modos o formas para llevarlo a cabo. Lo que se dice: una fina y limpia tarea ultra republicana… ¿no es así?
A la designación por decreto de los jueces automáticos de la Corte Suprema seguirán la deposición (por las buenas o por las malas) de la procuradora Gils Carbó y del presidente de la ASFSCA, Sabatella, ambos con cargos no removibles, a gusto y piacere del Poder Ejecutivo, y la derogación de leyes por un simple decreto… Pero ante una “revolución” triunfante y alegre como la macrista, quién se detiene a revisar detalles constitucionales, ¿no?
Por eso, repetimos aquí lo expresado en nuestra nota anterior sobre el tema:
Como vemos, el ex candidato republicanista Mauricio Macri se ha transformado sorprendentemente en cuestión de días (parodiando al Gran Dictador de la película de Charles Chaplin) en el “Gran Decretador”… salvo que uno haya prestado debida atención en la trayectoria y sus ocho años de gobierno en la ciudad de Macri. Para este humilde servidor público (y quien suele leer nuestras notas lo saben) estas medidas no son sorpresivas sino esperadas. Como dijimos en Mauricio Macri, “El Gran Decretador” y Mauricio Macri, “El Gran Decretador” (2)Y le siguen otras más… 


El nobel gobierno macrista parece ser víctima del fantasma o síndrome del relato antiK que reinó tanto en los medios hegemónicos como en las bocas de muchos de los políticos opositores durante el gobierno anterior. Ese relato sostenía que el gobierno K era el más corrupto de la historia, el más violento tanto en términos verbales como de procedimientos anticonstitucionales, que no respetaba las voces opositoras y que hasta perseguía las voces disonantes con su visión del mundo (?). No repetiremos aquí las extensas y concluyentes refutaciones que hemos sostenido desde Basurero Nacional de semejante dislate argumentativo, sino que nos limitamos a afirmar que el actual gobierno nacional se encuentra ahora preso de algunas de las razones que lo llevaron a la Casa Rosada: el relato anti K de esos años. Si se dan por ciertas las afirmaciones de ese alocado relato, entonces un gobierno surgido contra el anterior debería reparar semejantes injusticias o delitos atribuidos al kirchnerismo. Más aún si cuenta, como este gobierno, para lograr ese cometido con los medios hegemónicos y la justicia “independiente”. Cada corroboración en ese sentido del relato antiK mencionado, sería anotado en el haber de este gobierno. De lo contrario, sería una mácula para el macrismo o un paso más para desenmascarar aquel relato opositor generado por los medios hegemónicos y los políticos opositores… 
El nuevo relato oficialista nace condicionado por aquel relato anti K, por lo que los objetivos trazados por el discurso que llevó al gobierno al macrismo son tan claros como difíciles de alcanzar (si dejamos de lado la ficción anti K más caricaturesca). Como dijimos aquí en 10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista.

Pero el nuevo gobierno deberá cumplir con las expectativas de sus votantes, no sólo las que expresamente prometió en la campaña sino en las que los propios votantes le atribuyeron. Entre ellas se encuentra, originada en la creencia extendida entre el voto anti-K de que el gobierno kirchnerista tenía un exceso de corrupción (justificada o no pero machacada por los grandes medios hegemónicos), la necesidad del nuevo relato oficialista de la puesta en marcha de una especie de mani pulite que lleve no sólo ante los tribunales a los ex-funcionarios kirchneristas sino a la cárcel misma. Esos votantes esperan del macrismo una especie de exorcismo del estado apelando a la “justicia independiente” para que condene a los funcionarios actualmente procesados, a los apenas acusados pero también incluso a los sospechados, por haber sido acusados por los medios. De más está decir que el parámetro utilizado para esas acusaciones generalizadas es la prédica de los medios hegemónicos, generalmente flojos de papeles, más cercana a borrador de informe periodístico que de fundamentada denuncia judicial.
Por esta razón, y contando ahora con un apoyo electoral mayoritario, con una justicia afín y con los medios hegemónicos de su lado, sería de esperar que se confirmen todas las denuncias contra funcionarios kirchneristas, además de las que habrán de surgir ahora, en una especie de cacería de corruptos que es esperable al menos en los primeros años. ¿Veremos entonces presos a Cristina Fernández, Máximo Kirchner, Amado Boudou, Nilda Garré, Aníbal Fernández, etc.? ¿O será que las denuncias era falsas o sin sustento? Y, en ese caso, ¿recaerá la justicia en quienes acusaron falsamente, por razones políticas, y en los funcionarios judiciales que las tramitaron sin más? ¿Aparecerán las pruebas del largamente publicitado “clientelismo” del gobierno kirchnerista, denunciado hasta el hartazgo?
No obstante estas expectativas, el relato macrista construido hasta acá dejó en claro que ninguna de las ventajas, logros y derechos adquiridos en estos doce años se vería afectado por su arribo al gobierno. Y este sobreentendido denotaba que el gobierno macrista venía para agregar logros y derechos, los que sus votantes esperaban que comiencen a ser derramados en la sociedad a partir del 10 de diciembre, además de lo detallado anteriormente. Y ése es el mayor desafío de Macri: no restar, sino que debe sumar, agregar a lo conseguido en esta década ganada. Ningún relato oficialista posterior podrá justificar, explicar que esas expectativas no se cumplan. Ni siquiera culpando al gobierno anterior, al menos no después de los primeros dos años donde no se vean las mejoras prometidas o esperadas. No olvidemos que la usualmente utilizada por el kirchnerismo referencia a la crisis de 2001 como explicación de la velocidad de la aparición de los logros se basaba en la existencia de esos mismos logros, derechos adquiridos y mejoras económicas tangibles. Nadie acompaña con su propio sacrificio a un gobierno si no ve resultados.
¿Aceptará esta sociedad, que se recuperó en doce años de los perjuicios de décadas de decadencia, realizar ciertos sacrificios sin resultados palpables? El tiempo lo develará, pero nos permitimos dudar, de acuerdo a los antecedentes históricos y la continuidad de la primacía de los medios de comunicación hegemónicos y su prédica e influencia en el nuevo gobierno.
Es decir que, como hemos dicho, de ahora en más asistiremos a la construcción de este nuevo relato oficialista, el que esbozará el macrismo, que será bien diferente del actual pero contará con la legitimidad que le da el triunfo en los comicios que lo colocó en el Poder Ejecutivo.
Estos párrafos y opiniones no descalifican ese nuevo relato, al contrario: le asigna la misma legitimidad, validez y derecho que al actual. Tan sólo favorecemos una disputa semiológica o semántica alrededor de la construcción del mismo, porque la sociedad es un terreno donde los diferentes relatos disputan su primacía, provengan del gobierno, del poder establecido o de las diferentes oposiciones políticas y sociales que debatan con el relato oficialista. En cambio, está en quienes desvalorizaron, desligitimaron y atacaron al actual relato oficialista, caracterizándolo como sinónimo de mentira, falsificación o impostura, mantener esas mismas impugnaciones y refutaciones frente al arribo del “nuevo” relato oficialista, el que nace a partir del 10 de diciembre.


Forzando un poco las similitudes históricas, podríamos decir que Cristina desde el llano

ocuparía un lugar político similar al del Perón en el exilio frente a los gobiernos que lo sucedieron. A su caída, le siguieron años de denuncias, calumnias y prédica contra su figura y su gobierno, llegándose a prohibir hasta la mención de su nombre. Sin embargo, tres años después Frondizi tuvo que pactar con él, cuando el peronismo ni siquiera podía presentarse a elecciones, para poder ganar las elecciones a presidente. Y dijimos forzar la similitudes porque las circunstancias históricas son bien distintas, Cristina no está exiliada, su voz no está prohibida ni prohibido su partido, pero como Perón en su momento, el próximo espacio opositor no cuenta con un referente comparable a ella, y además su espacio detenta la primera minoría en diputados, mayoría y quorum propios en senadores y gobierna la mayor parte de las provincias.
Más detalles en Ganó Macri. Perdió Scioli. Triunfó el “modelo”.

Esos objetivos trazados implícitamente por el relato anti K se parecen peligrosamente al recorrido histórico que siguió la autoproclamada “Revolución Libertadora” a partir de 1955. El gobierno que llegaba para hacer desaparecer u olvidar al peronismo y al mismo Perón fracasó en toda la línea, y tuvo que entregarle el poder al mismo peronismo 18 años después, luego de 18 años de gobiernos de facto o cuasi de facto (o semidemocráticos). Ese es el riesgo mayor del macrismo: mimetizar sus objetivos con los de aquel gobierno, con el obstáculo adicional de que ni Cristina Fernández está en el exilio e impedida de hablar públicamente ni el kirchnerismo-peronismo está proscripto de la vida política sino que está en condiciones de manejar ambas cámaras del Congreso y gobierno la mayoría de la provincias. Esta situación explica la catarata de decretos presidenciales del “Gran Decretador” Macri que arreciará este verano 2015-2016.

Sigamos ahora con otras notas periodísticas sobre este tema publicadas por estos días:


Apunten a la cabeza.
El presidente consiguió que el juez Casanello lo sobreseyera por las escuchas telefónicas ilegales. Ahora, prepara una ofensiva para colocar a su antecesora CFK en la incómoda posición de la que él ha salido. Así como designó dos jueces de la Corte Suprema en comisión y modificó por decreto la ley audiovisual, también recortó por su sola firma las funciones de la Procuradora General Gils Carbó, cuya renuncia solicita por los diarios.

Es el tiempo de la venganza. El juez Sebastián Casanello ya había sobreseído a Maurizio Macrì en una etapa previa, decisión que fue revocada por los camaristas de apelación Jorge Ballestero y Eduardo Freiler. La semana pasada, Ballestero y Freiler recibieron un ultimatum de Macrì, quien empleó al más insólito mandadero para solicitarles la renuncia: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. La intimación también abarcó a los jueces Norberto Oyarbide (el primero que procesó a Macrì por las escuchas) y Rodolfo Canicoba Corral. Oyarbide decidió apurar su jubilación, Canicoba se encargó de que trascendiera la operación conjunta ejecutivo-judicial, para asegurar la justicia independiente que Macrì exaltó en su primer mensaje y que Casanello ejemplificó sobreseyendo al flamante mandatario. Ahora es el turno de Cristina, a quien el gobierno desea ver presa por traición a la patria, nada menos.
La fecha de largada para la ofensiva contra el kirchnerismo sería el 1 de marzo, cuando Macrì inaugure las sesiones ordinarias del Congreso. A diferencia de lo sucedido el 1 de diciembre, cuando enhebró una apurada retahíla de generalidades y propuestas de felicidad y amor, dentro de dos meses se propone presentar con el mayor detalle los cargos que haya acumulado contra la administración que lo precedió. Su mensaje sería extenso y duro. La colocación de Cristina a la cabeza de los objetivos fue un aporte del Grupo Clarín. Ya en octubre de 2014 su ariete más voluminoso, Jorge Lanata, dijo que “Cristina tiene miedo de ir presa. Tiene miedo de la investigación de los buitres sobre la ruta del dinero”. A mediados de 2015, durante la campaña para las Primarias, la ex diputada radical Elisa Carrió sostuvo que de llegar ella a la presidencia, “Cristina irá presa”. Esto no ocurriría por “revanchismos” sino mediante leyes de “imprescriptibilidad sobre los delitos de corrupción” y “juicios sobre los bienes” de los funcionarios corruptos. “Pediré informe de todas las cuentas en el exterior”, dijo. El 27 de noviembre, mientras se discutían los detalles del acto de jura del nuevo presidente, el periodista Ceferino Reato escribió: “Vamos a ver si Cristina permanece libre mucho tiempo”. Agregó que “debería favorecer una buena transición” y que “tensar la situación no la favorece” porque “tiene muchas causas abiertas”, amenazó.
 En una columna para el diario La Nación, Luis Majul sostuvo que si Cristina fuera presa no sería porque Macrì decidió “empujarla a la cárcel” sino porque el juez Claudio Bonadio ya recolectó “todas las evidencias que prueban, como mínimo, la existencia de lavado de dinero en la causa Hotesur”.
 El modelo es el ’55, con la exhibición de vestidos y zapatos en la residencia presidencial, las comisiones investigadoras que ocuparon el lugar del clausurado Congreso, y la ilusión de borrar al tirano depuesto de la memoria popular, presentándolo como un ladrón de los dineros del pueblo. El resultado de ese intento es bien conocido.

Traición a la patria
Hay también otros temas y operadores. El día de Nochebuena, un columnista del Grupo Clarín sostuvo que cuando fue apartado de la causa el juez de Casación Juan Carlos Gemignani se proponía denunciar a Cristina por traición a la patria a raíz del memorando de entendimiento con Irán, cuya inconstitucionalidad quedó confirmada por la decisión del Poder Ejecutivo de no apelar la resolución de la Cámara Federal en ese sentido. El mismo día, un boletín electrónico dirigido por dos editores del Grupo Clarín dijo que un ciudadano colombiano, cuya identidad ocultan, escuchó el 16 de enero del año pasado, en una oficina de la Cancillería donde realizaba un trámite personal, que el entonces ministro Héctor Timerman planeaba asesinar al fiscal Alberto Nisman y que el ejecutor sería el nerd informático Diego Lagomarsino (!). Dos días después Nisman apareció con una bala en la cabeza y el colombiano fue a Puerto Madero a verificar los hechos (¡!). Como corresponde, la extravagante denuncia, que nadie con dos dedos de frente podría tomar en serio, cayó en el juzgado de Claudio Bonadio.
El fiscal federal Eduardo Taiano dio curso a otra denuncia desopilante por traición a la patria y encubrimiento contra Timerman, por el contenido de una conversación telefónica grabada en forma ilegal, donde dice en privado lo mismo que la justicia y el gobierno afirmaban en público desde 2005: que los autores del atentado eran los iraníes denunciados ante la Asamblea General de las Naciones Unidas entre 2005 y 2010 por los presidentes Néstor y Cristina Kirchner y cuya captura internacional solicitó en 2007 el juez Canicoba Corral. En 2013, cuando el presidente de la AMIA Guillermo Borger le recriminó que negociara con Irán, Timerman le respondió que no podía negociar con Suiza, porque la bomba la pusieron los iraníes. Taiano pidió que se agregara la denuncia de Nisman contra Timerman y Cristina, de modo que confiando en la conocida buena puntería de Bonadio sea posible acertar a la cabeza de la oposición.
El esquema que se intenta ahora es el mismo que usó el 17 de mayo de 1956 el juez de facto Luis Botet, en la causa “Perón, Juan Domingo y otros s/ traición y asociación ilícita”, instada por el gobierno militar que tres semanas después fusilaría a decenas de trabajadores y militares acusados de conspirar para reponer al gobierno derrocado. Para Botet, el delito se había realizado con la sanción de leyes que a su juicio confirieron a Perón la suma del poder público y facultades extraordinarias. Botet, que se identificaba como “Juez de la Revolución Libertadora”, libró orden de captura internacional contra Perón y ordenó el arresto de más de un centenar de ministros, secretarios, diputados y senadores. Esta es parte de la dificultad que encuentra ahora Macrì: si el memorando constituye el delito, ¿cómo imputar a Timerman y Cristina y no a los diputados y senadores que lo convirtieron en ley?
Estas peripecias del PRO no están exentas de contradicciones, sino todo lo contrario. Quien se opuso a los dictados del Círculo Rojo e insistió ante Macrì en la pureza étnica como condición para llegar al gobierno fue su consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Ahora, mientras el presidente hace saber a través del diario La Nación que quiere ex funcionarios presos lo antes posible, Durán Barba declara a la revista Noticias que sólo al 16 por ciento le gustaría ver a la ex presidente tras las rejas. Acaso porque el ecuatoriano hizo su aprendizaje político en la Argentina de los primeros años ’70, cuando quedó claro para qué habían servido casi dos décadas de hostigamiento y ninguneo a Perón. También tomó nota del imponente acto de despedida a Cristina, el 9 de diciembre y del peso que su palabra sigue teniendo en el FpV.
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El macrismo patea el tablero político
Más allá de su alianza con la UCR y la CC, el Gobierno basa su acción en la búsqueda de acuerdos y en la cooptación de apoyos puntuales, innovaciones políticas que podrían transformar el sistema de partidos.

Muchos pensaron que se venía un gobierno de diálogo, consenso y coalición. El escandalete de los jueces en comisión sugiere que se equivocaron. Más que diálogo habrá negociación, muchas veces subterránea: toma y daca, no deliberación pública. Más que consenso habrá acuerdos: agachadas y concesiones necesarias, no unanimidades. Y más que coalición habrá cooptación: pesca unilateral de apoyos, no reparto de responsabilidades. Ni Néstor imaginó tanto.
Acá entra Macri, que llegó tarde a la política y no fue domesticado por sus “límites objetivos”. A diferencia del radicalismo, que ve una pared y frena, Pro encara. Algunas veces rebota, pero otras la derrumba y sigue. Además, un ingeniero entiende de amalgamas y galvanizados, no de coaliciones. “No va a haber cogobierno”, aguó fiestas después de Gualeguaychú. Y no lo hay.
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¡A deskirchnerizar, a deskirchnerizar…!


Libro negro de la segunda tiranía.
Libro negro de la segunda tiranía es el título con el que es conocido un folleto publicado en 1958 en Argentina por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora. El folleto tuvo la función propagandista de desprestigiar al peronismo y los dos períodos presidencias de Juan Domingo Perón que se extendieron entre 1946 y 1955, hasta que la mencionada dictadura lo derrocó mediante un golpe de Estado. La Junta Militar ilegalizó al peronismo, reprimió sus actividades y tuvo como una de sus misiones “desperonizar” al país por medio del Decreto Ley 4161.1 2

El folleto estaba precedido por el texto del Decreto Ley 14.988/1956 de la Junta Militar que había ordenado realizar el informe.
Entre sus capítulos tenía los siguientes:


I INTRODUCCIÓN. Razón de este libro – La tradición nacional – La libertad, la igualdad y la democracia: principios esenciales del pueblo argentino. – Infiltración de las ideas antidemocráticas. – Preparación de la dictadura.

II. EL DICTADOR. Sus antecedentes personales. – Su concepto de la conducción política. – Su visión del pasado histórico. – Su doctrina. – “La Señora”. – La auto-glorificación. – El mando sin término. – Su enriquecimiento. – Su caída.

IV. LOS LEGISLADORES DE LA DICTADURA. Los viejos parlamentarios. – Cómo actuaron los legisladores de la dictadura. – Cómo se los vigiló. – Su acrecentamiento patrimonial. – Los legisladores provinciales.

V. MEDIOS DE PROPAGANDA Y DOMINACIÓN. Una página de la “Política” de Aristóteles. – La propaganda. – La prensa. – La libertad de prensa en la tradición argentina. – Martirologio de la prensa libre. – La prensa bajo la dictadura. – Incautación de la mayoría de los diarios y revistas del país. La radiodifusión. – Monopolio de la publicidad. – Sus propósitos. – Otros medios de publicidad. – El miedo. – Un ejemplo de intimidación pública.

VIII. POLÍTICA SOCIAL. La legislación social argentina anterior a 1943. – El dominio de los sindicatos como medio de conquistar el poder. – La legislación social posterior a 1943.

IX. POLÍTICA ECONÓMICA. Nuestra situación económica al terminar la segunda guerra mundial. – Resultados de la política económica de la dictadura.

XI CORRUPCIÓN Y DESORDEN. La corrupción oficial. – La compra de los ferrocarriles extranjeros. – El negociado de automóviles Mercedes Benz. – Otros negociados de automóviles. – Negociado de televisores. – La comercialización de la producción agrícola. – El Instituto Argentino de Producción del Intercambio (IAPI). – El caso Richter. – Construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires. – Aeropuerto de Ezeiza. – Frigorífico Nacional de la Ciudad de Buenos Aires.

APÉNDICE
Fallo del Tribunal Superior que juzgó al general Perón.
Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre los Bienes mal habidos del dictador.
Perón, Juan Domingo y otros s/traición y asociación ilícita.
Fallo de primera instancia (complementa el dictado por la cámara confirmando 93 prisiones y revocando 2)
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Cualquier parecido de estos párrafos de 1958 con la realidad macrista actual y futura es mera… copia histórica.


Perdió el populismo. Ganó el populismo. ¿”La gente” no sabe votar…?

¿Cuáles son las razones por las que votamos los argentinos? ¿Por qué motivos votan los que votan? ¿Todos somos homo politicus o sólo los ciudadanos politizados? Ante estas preguntas pueden esgrimirse varias razones: los humanos votamos por motivos ideológicos, motivos económicos (macro o microeconómicos), clientelares, por causas puntuales materialistas o simbólicas, movidos por simpatía o antipatía por el candidato, por la trayectoria del postulante o por la falta de la misma, porque el personaje les genera confianza o desconfianza, cariño u odio, por deseos de cambiar o mantener el status quo etc. Sin embargo, cualquiera que explique sus propias razones, generalmente apelará a causas racionales: a un análisis del candidato o su plataforma o propuestas particulares, o de la trayectoria o personalidad del candidato, independientemente del nivel educacional, social o de ingresos económicos del votante. Más aún, para desvalorizar o desprestigiar las razones del voto de quien lo hace en forma distinta a la propia, se suele apelar a que “el otro” lo hace por razones no racionales sino sentimentales, por falta de información o educación o por motivos meramente materialistas o clientelares. Razones vulgares, indignas o mezquinas en definitiva.
Sin temor a exagerar podríamos decir que una minoría politizada de una sociedad, independientemente de su ideología, considera que sólo ella vota en forma racional o ideológica, consciente, y que una mayoría del pueblo no lo hace de esa forma sino que presa de influencias espúreas o por razones irracionales o sentimentales. Otra minoría puede acusar a quienes votan distinto de hacerlo por razones mezquinas, económicas en beneficio propio, de corto plazo o meramente clientelares. La vara para clasificar o calificar al voto del “otro” siempre es la propia, a la que se considera válida, racional, meditada, fundamentada y pura: impoluta. El parámetro a utilizar es nuestro voto, nuestras prioridades, elecciones: nosotros. Así nunca llegaremos a conocer las razones del voto de los demás, en definitiva, del pueblo.
Pero más allá de lo que puedan creer los votantes y los analistas políticos desde los medios, tan afectos a categorizar, encasillar y englobar a los votantes en grupos, es interesante analizar qué opinan los políticos que se presentan para ser electos o, mejor aún, qué piensan sus asesores o los cientistas que estudian cuáles son las razones por las que las sociedades eligen a sus representantes. Mejor dicho, los motivos por los cuales los individuos escogen a sus dirigentes. Repasemos, entonces, qué dicen quienes se dedican a estudiar este tema y a quienes diseñan las campañas de propaganda electoral, aprovechando la oportunidad de las recientes elecciones presidenciales en Argentina.
¿Cuantos de nosotros suele leer las plataformas electorales de todos los espacios políticos antes de decidirse por uno? ¿Cuántos conocemos la trayectoria y el pensamiento políticos de todos los candidatos antes de votar? ¿Y cuántos nos interesamos en conocer aunque sea someramente las propuestas de al menos dos o tres candidatos o partidos? Obviamente, muy pocos (por no decir nadie).
Es decir que, para ser sinceros, debemos reconocer que detrás de nuestro voto no hay un análisis racional y menos aún completo, exhaustivo de las propuestas, personalidades o trayectorias de quienes elegimos para que nos gobiernen. Nuestra decisión al votar no es objetiva, es netamente subjetiva. No somos objetivos porque no somos objetos, como sujetos es nuestra mente la que decide y, como veremos, la mente no es un instrumento que realiza procesos de análisis que toman todas las posibilidades en igualdad de condiciones y escoge la más adecuada de acuerdo a un patrón objetivo o programa, como lo hace una computadora. Es por eso que debemos reconocer que hay otras razones detrás de nuestro voto, bien alejadas de la sobrevalorada racionalidad del homo sapiens o, más concretamente, del homo politicus… Para analizar mejor este fenómeno, conozcamos lo que tienen para decir quienes saben más que nosotros, y lo hacen desde visiones e ideologías distintas.

¿El homo sapiens es un animal racional o sentimental?


Según estudios sobre el funcionamiento del cerebro o la mente humana, a pesar de lo que afirma el “sentido común”, el 95% de las decisiones que toma a diario el homo sapiens (sí, nosotros) son emocionales. Aunque nosotros creamos que basamos nuestras decisiones en un análisis racional, otros motivos más emocionales son el origen de las mismas. Para la antropología somos una especie animal emocional que razona, y no al revés. La emoción nos mueve a la acción, en cambio la razón procesa las conclusiones. Por lo tanto, ¿el voto nace de la acción o de las conclusiones? Veamos qué dice la neurobiología al respecto, en boca de Estanislao Bachrach, doctor en Biología Molecular por la UBA, autor entre otros libros del exitoso Ágilmente de la editorial Random House Mondadori de donde provienen estos extractos:

(…) existen cada vez más estudios sobre el modo en que la excitación emocional positiva facilita el aprendizaje, aumentando la conexión neuronal y consolidando el cambio sináptico.
Durante muchos años creímos ser “seres racionales (cortex) con sentimientos (límbico)”. Hoy, los científicos acuerdan que el interruptor central del cerebro es nuestra parte emocional.
Somos seres emocionales que aprendimos a pensar y no máquinas pensante que sentimos. Esto tiene logica si pensamos que el límbico lleva más de doscientos millones de años sobre la Tierra y el córtex apenas cien mil años. Por esto, muchísimas de las decisiones que tomamos en la vida son no conscientes, la gran mayoría de ellas está dominada por ráfagas de emociones (algunas liberadas de nuestra memoria, otras por emociones nuevas). Muchas veces nuestro consciente racional justifica decisiones que ya habíamos tomado antes de ser conscientes de ellas. En definitiva, el botón cerebral para comportarnos frente a las variadas situaciones cotidianas está más influido por nuestras emociones que por nuestra razón.
(…) aún somos más emocionales que racionales. Entonces, ¿razón o emoción? Ni una ni otra… Somos el resultado de una bella interacción entre ambas.

¿El homo politicus está ideologizado o es pragmático?


Si las emociones son las que explican nuestras decisiones y que nos llevan a la acción, ¿qué opinan los asesores políticos y diseñadores de campaña? Repasemos la opinión del asesor de campaña más exitoso del momento en nuestro país (y que asesoró al presidente electo) Jaime Durán Barba:

La democracia es enemiga del consenso, porque fue creada con el fin de procesar las contradicciones propias de una sociedad. La campaña electoral es un enfrentamiento entre distintas personas y grupos que quieren dirigir un país.
Los homínidos dirimimos los conflictos del poder durante millones de años con violencia, y nos cuesta superar ese atavismo. Todavía sentimos la excitación que vivían nuestros ancestros cuando sus líderes luchaban  frente a la horda, como ocurre actualmente con nuestros primos chimpancés o gibones. 
En su momento, muchos  creyeron en los poderes sobrenaturales de los caudillos. Los siguieron ciegamente, y creyeron que los enfrentamientos de la campaña eran trascendentales para el futuro de la humanidad.
Actualmente, los electores son más informados, la gente tiene una visión utilitaria y hedonista de la vida. Muchos está más preocupados por comprar su heladera en cuotas que por entender el alfa y el omega de la historia. El día del debate presidencial (en la primera vuelta) fueron más los que eligieron ver un partido de fútbol o el programa de Lanata.
La lucha por el poder existe, pero la gente es más libre, no endiosa a sus dirigentes, ni está dispuesta a morir por un candidato. Disfrutan de las peleas entre los líderes, pero no votan por ellos si no creen que van a servir para algo.
Las campañas negativas, son más eficientes en un país bipartidista en el que votan sólo los ciudadanos politizados. Quienes se inscriben para votar están motivados por algo y se interesan en lo que ocurre en la elección.
En países como los nuestros, con votación obligatoria, las cosas funcionan de otra manera. La mayoría de los ciudadanos no votaría si tuviera que hacer trámites para hacerlo. Pueden disfrutar de la pelea entre los líderes, pero eso no incide en su decisión de voto. Menos todavía lo hace la campaña sucia, que no sirve para nada más que absorber recursos y energía que podrían dedicar para conseguir algo útil.
Estos electores no se han despolitizado, porque nunca estuvieron politizados. Sucede simplemente que antes no participaban del poder y ahora quieren hacerlo a su modo. 
Hasta mediados del siglo XX, los “aparatos” fueron el mecanismo de comunicación privilegiado de los candidatos con los electores. En la república conservadora sólo votaba el aparato.
Posteriormente, en la era de la radio y la televisión, los candidatos buscaron el apoyo de otros líderes nacionales o locales, gobernadores, intendentes, punteros, que parecían dueños de la voluntad de miles de votantes. Entusiasmados, los candidatos sumaban el aporte de cada uno de ellos y soñaban con los votos que podían sacar. La campaña era una carrera por conseguir apoyos de dirigentes, tomarse fotos con ellos, negociar canongías. Los votantes venían detrás. Las personas se informaban acerca de la política a través de esos dirigentes, que les explicaban cómo era el mundo y los inducían a votar por alguien.
Actualmente, los ciudadanos se comunican entre sí permanentemente, sin límite de edad, ubicación geográfica o formación intelectual. Se informan de todo lo que quieren cuando quieren, sin pedir permiso a los punteros o a los sacerdotes. Todos tienen celulares, entran a la red, orientan sus preferencias electorales conversando acerca de temas que les interesan, y no son los de los políticos. No le preguntan al puntero o al intendente por quién votar. Los candidatos de la nueva era se dirigen directamente a esos votantes autónomos.



Veamos ahora lo que nos dice el diario La Nación sobre la visión de Durán Barba, rescatando frases y consejos del exitoso consultor político:


“Todos los trabajos de Durán Barba tienen un eje estructurador que es el de cómo escucha el candidato o la política en general a determinado sentido común de una sociedad. Él intenta ajustar al candidato como a un surfeador en ese esquema.

De la palabra a la imagen.
Pero para el gurú del jefe de gobierno porteño los votantes se sienten atraídos más por el color, una sonrisa o un gesto que por los discursos cargados. No teme en asegurar que hay que hacer a un lado “las palabras que transmiten ideas” para aludir a “las imágenes que transmiten sentimientos”.
“No se ganan las elecciones con criterios elitistas”, afirma el Durán Barba.
“La discusión contribuye a fortalecer la democracia y a solidificar las instituciones políticas, pero no a ganar elecciones”, postula el texto.
Más show y menos banderas. ¿Cómo entender que un cómico del trío Midachi se haya instalado en escasos meses?
En “El arte de ganar” Duran Barba alude a dirigentes “que supieron adueñarse de los escenarios bailando o haciendo reir a la gente”. Lo considera más efectivo que los militantes que vivan al candidato que habla desde un atril. Para ilustrarlo, recuerda que la visita de De Narváez al programa de Marcelo Tinelli en 2009 cuando aceptó el desafío de bailar reggaeton junto a su imitador. “Votame”, “votate”, “alica”, “alicate”, quedaron en el recuerdo colectivo.
No confrontar. Desde que se inició la campaña porteña Mauricio Macri no se cansó de repetir que no entraría en un “clima de confrontación” con sus rivales. 
Según “El arte de ganar”, el votante siempre tiene la razón. Un buen candidato debe escuchar las necesidades cotidianas del vecino, sus esperanzas y sus sueños. “No hay que partir de lo enunciado por los expertos sino de los dichos de la gente común”, postula. La campaña de Del Sel en Santa Fe se basó en recorridos por todos los rincones de la provincia. Macri aludió a los “timbrazos” como centrales en su campaña porteña.“La gente común – continúa Durán Barba- tiene sus propias ambiciones y su propio concepto de felicidad. El candidato no es dueño de la verdad y no está para educar a los electores, ni para juzgarlos. Necesitan dialogar con ellos para comprender sus puntos de vista y sobre todo, obtener sus votos”, explica el ecuatoriano.
Apuntar al elector “menos politizado y más desinformado”. 
“Cuando diseñamos una campaña nos interesan más los electores poco informados los menos politizados, porque son ellos los que pueden moverse”, explica el consultor.
“Hacer una campaña dirigida a partidarios duros que son capaces de sacrificarse concurriendo a algo tan aburrido como una manifestación, es tan absurdo como suponer que ellos representan los sentimientos de la mayoría”, concluye.
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Dice Lucas Guardo, en la introducción del libro de Durán Barba, “El Arte de Ganar”, parafraseando al consultor político ecuatoriano del PRO:

La única verdad es la realidad (percibida por el elector).

“A partir de la caída del muro de Berlín perdieron sentido los conceptos que ordenaban la teoría y práctica política y que ahora se discuten en pequeños grupos que  esperan que la historia retroceda un siglo”, polemizan. 
Para ganar  una elección hay que estudiar al votante común, poco informado, que  conforma gran parte del voto indeciso que determina el vencedor. Si a ocho de cada  diez ciudadanos no les interesa la discusión  “izquierda o derecha”, tampoco importa para  armar una campaña. Este target electoral  tiene una visión menos rígida del mundo, y  puede cambiar de opinión si recibe un  mensaje adecuado.
Más allá de las posiciones ideológicas que pueda tener la persona, al momento de votar no lo hará razonando, sino guiado por sus sentimientos.
La política es pasión y cuando  un candidato le cae bien al  elector es probable que vote  por él.
Si le provoca rechazo, su voto estará perdido.
El planteo latente de Durán Barba y Nieto es  que la función del consultor político es ganar elecciones y para esto no hay que educar a  la gente, sino comprender el mundo desde  su óptica para conseguir su favor. En esa  ocasión, el programa podía cambiar el  resultado de la elección, mientras que el acto no movía un voto.
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¿El argentino vota ideologías, partidos, tradiciones políticas o coyunturas?

Repasemos la opinión sobre el tema de Vicente Palermo, sociólogo y doctor en Ciencias Políticas, miembro del Club Político Argentino e investigador independiente del Conicet:


Para el politólogo, Cambiemos -al que no define como neoliberal- cosechó más votos de rechazo al kirchnerismo que de apoyo. (…) Porque los votos que Macri necesitó para ganar son más de rechazo al kirchnerismo que de apoyo al macrismo. “No estoy tanto queriendo que Macri o Cambiemos me modernicen la Argentina, sino que no estoy soportando más a los kirchneristas…”
Sin duda, Cambiemos tuvo mucha puntería política. A la gente le dijo: “Mire: usted no quiere el mundo al que nos llevaron los K, pero para salir de esto hay que hacer ciertas cosas y somos nosotros los que estamos en mejores condiciones para hacerlas”. Pero con ese discurso solamente convencieron al 34 por ciento de los votantes.


¿Cómo definiría a Macri en el aspecto ideológico?
Para empezar, a ellos no les gusta definir que algo es de izquierda o derecha. Y me parece que tienen algo de razón, no solamente por la diversidad interna que tienen, sino porque hasta ahora han sido capaces de agregar ideas, propuestas, sensibilidades, orientaciones, sintonías que son diversas. 
Cambiemos es de centroderecha porque pone mucho énfasis en la libertad, y dentro de la libertad en el mercado, que es una determinada forma de libertad. Y el tema de la igualdad no ha sido una orientación central, troncal.
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Analicemos hoy, con el diario del lunes, qué decía el macrismo en su campaña política. Repasemos el lenguaje y las propuestas de sus spots de campaña, a la luz de lo analizado anteriormente. Empecemos por leer a un periodista insospechado de antimacrismo, Julio Blanck del Grupo Clarín:

Macri avanza entre ondas de amor y paz.

En el comando político de Macri se escuchan cosas increíbles. Por ejemplo: “Mauricio se transformó en un líder sanador”. No lo dice un entusiasta de las ondas de amor y paz, las prácticas tántricas o la meditación, sino un dirigente de alto poder y máxima cercanía con el candidato. “Suponíamos -explica- que a Macri le iban a reconocer su capacidad de gestión por todo lo que hizo en la Ciudad, que ése iba a ser su punto fuerte, pero ahora vemos que le valoran más la tolerancia, la actitud de escuchar, de convocar al que piensa distinto”.
Los macristas son fanáticos de las encuestas pero más de los focus group, que permiten conocer qué cuestiones cualitativas están moviendo la opinión de la gente, y en qué dirección. Del estudio de esos grupos de personas con procedencias e intereses diversos sacan estas conclusiones cuando menos inesperadas.
Así, sostienen que algo está pasando en el territorio de lo emocional que estaba fuera de sus previsiones. “Hasta Mauricio está distinto, ahora lo ves en los actos y en las reuniones y hay momentos en los que se emociona y le cuesta seguir hablando”, cuenta el dirigente de alto poder. 
Cualquier asesor de campaña sueña con que su candidato consiga establecer alguna forma de conexión emocional con el electorado. Sea cierto que Macri lo esté logrando, o se trate de pura y vacía ilusión de sus colaboradores, la cuestión es que los primeros spots publicitarios que se verán desde mañana en la televisión y se escucharán en las radios apuntan a reforzar ese filón imprevisto. 
Es propaganda. No tiene por qué ser 100% verdadero. Alcanza con que produzca el efecto buscado.
Mientras las encuestas le están dando ventaja inicial a Macri sobre Daniel Scioli en el camino hacia el balotaje, en las oficinas macristas aseguran que hay algo más importante a esta altura que esa intención de voto favorable, y es el retroceso del rechazo a Macri.
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Repasemos ahora la opinión de un par de analistas y encuestadores políticos sobre el mismo tema:


Dice Demian Verduga en su Discursos en disputa.

El economista Aldo Ferrer declaró días atrás que la disputa entre Danial Scioli y Mauricio Macri dejaba al desnudo la puja entre dos modelos de país. 
(…) el FPV despliega un mensaje más “racional”, apoyado en mostrar los derechos sociales y civiles creados durante los últimos 12 años y advertir sobre el riesgo de perderlos. La Alianza Cambiemos, por su parte, tiene un discurso puramente emocional, en el que no se hace ninguna propuesta específica, sólo apelaciones a la necesidad de “tirar todos para el mismo lado” o títulos como “pobreza cero”.  
Respecto de las fortalezas y debilidades de esta estrategia, el encuestador Raúl Aragón sostuvo que “ese estilo más racional de campaña le permitió a Scioli tomar las propuestas que había hecho Sergio Massa antes de la primera vuelta”. El analista sostuvo también que el “riesgo” que corre el bonaerense es que el cambio pueda “parecer muy brusco y hecho sólo para la elección”. Para matizar esta definición del analista cabe recordar el giro de Macri, que se volvió nacional y popular la noche del balotaje porteño. Esa voltereta en el aire parece haberlo ayudado para crecer.
Analía Del Franco, directora de Analogías, analizó el mensaje de Cambiemos. “Les fue bien en la primera vuelta con esa estrategia netamente emocional, así que es lógico que no la modifiquen. (…) Ese camino, por ahora, le permitió a Macri canalizar los deseos de cambio de distintos sectores de la sociedad”. La consultora sostuvo que “al no hacer definiciones, cada quien puede proyectar el cambio que le parezca” en la figura del jefe porteño, “incluso expectativas que son muy contradictorios entre sí”.
Del Franco coincidió. Remarcó que esa “reacción espontánea le dio mística” a la campaña de Scioli. Puede conseguir un efecto porque no es lo mismo que a una persona le hable un dirigente político que su vecino o su compañero de trabajo. 
Una visión similar tuvo Aragón. “En un balotaje, como hay muchos candidatos que quedan afuera, hay una porción del electorado que ya no opta por lo que prefiere sino por el que menos le disgusta.
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Pasemos ahora a recopilar las propuestas o mensajes esbozados en los spots o discursos de campaña de Macri y del macrismo, y analicemos qué tipo de propuestas concretas de carácter político o ideológico tienen las mismas:

Macri predica su credo político

* La mayoría queremos un cambio.
* Vivamos mejor.
* Pobreza cero.
* Sentir que estamos cada día más unidos.
* Vamos juntos.
* Cómo no sentir que podemos, cómo no ser optimistas.
* La revolución de la alegría.
* Sabemos que podemos vivir mejor.
* No te vamos a dejar solo.
* Les prometo que cada día vamos a estar un poco mejor y eso nos va a entusiasmar, eso nos va a apasionar, esa es la Argentina que queremos todos. Y es hoy, es acá, es ahora que vamos a construirla, vamos Argentina.
* Estoy acá con buena fe, con buenas intenciones… estoy acá porque creo en ustedes, ustedes me convencieron de que son capaces de crecer, que son capaces de desarrollarse, 
quiero ayudarlos a crecer… vamos a construir la Argentina que soñamos.

* A menos que alguien como vos se interese de verdad, nada va a mejorar… Jamás.
* Todo lo que vemos a nuestro alrededor alguna vez fue considerado imposible.
* No estamos condenados al éxito. Tampoco estamos condenados al fracaso.
* Tenemos que reconocer que estamos solos en esto. Nadie vendrá en nuestra ayuda.
* No hay límites. No hay nada que pueda detenernos si nuestro objetivo es claro, ambicioso y audaz. Controlemos nuestro rumbo de manera sencilla: hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy, el año próximo mejor que este…Y no podremos equivocarnos.
* Estamos hartos de los discursos.
* Actuemos con nuestros vecinos como actuamos con nuestros amigos y todo será mejor.
* Si asumimos la parte que nos toca y confiamos en que los otros asumirán la suya, se formará una red.
* Y de repente tenemos una revelación: Somos nosotros mismos los responsables de hacer o de no hacer lo que hay que hacer.
* Que nuestros hijos deseen ser científicos y no famosos de la televisión.
* Si cuesta poco, vale poco.
* La desazón crea desazón. El entusiasmo crea entusiasmo. La ignorancia crea ignorancia. La educación crea educación. Lo bueno y lo malo se contagian.
* La puerta del futuro de la Argentina se abre con educación, no con la fuerza.
* A la Argentina que viene la vamos a hacer entre todos. Y la vamos a hacer mejor y más grande porque vamos a estar unidos. Respetando nuestras diferencias y discutiendo a veces sobre cuál es el mejor camino, pero sabiendo que compartimos un rumbo y un destino.
* Sólo podremos construir un futuro si trabajamos juntos.
* La Argentina va a estar bien sólo si todos los argentinos estamos bien. 
* Vamos a construir un país orgulloso de su gente, de su clase media, donde todos puedan ser dueños de su futuro y se sientan parte de una sociedad que crece y se desarrolla.
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Repasemos ahora la palabra del periodista José Natanson de Le Monde Diplomatique sobre este tema:


Como recuerda la antropóloga María Julia Carozzi, el movimiento new age nació en los 60 y 70 en la Costa Oeste de Estados Unidos en el marco de los movimientos autonómicos y anti-autoritarios que vivieron su auge con las protestas contra la guerra de Vietnam y que luego se fueron deslizando hacia el hipismo, las iniciativas contraculturales y las comunidades terapéuticas (…) Estructurado en torno a una red informal de cursos, centros de meditación, sesiones de yoga y sus mil terapias alternativas, con ramificaciones como las escuelas libres, el sexo tántrico y los libros de Ari Paluch, el movimiento new age sintoniza con la sensibilidad de una parte importante de la clase media pos-setentista argentina, como confirmó el éxito de la Fundación el Arte de Vivir y la masiva visita de Sri Sri Ravi Shankar auspiciada por Macri, que en el acto inaugural junto al gurú indio declaró a Buenos Aires “capital mundial del amor” 
No es difícil detectar trazos de esta filosofía en el discurso buena onda del PRO. El budismo new age, suficientemente amplio para admitir a un católico o un ateo, un empresario o un trabajador, un radical o un peronista, es una doctrina más filosófica que religiosa, que refuta la existencia de un dios y carece de un único texto sagrado. El budismo no postula la existencia de un creador del universo y, a diferencia de las tres religiones del libro, rechaza los dogmas. Como Macri durante la campaña, predica la tolerancia y la serenidad y no concibe las excomuniones.
La sintonía es filosófica: budismo y macrismo apuestan, en sentido estricto y sin ironías, al poder de la autoayuda. En palabras de María Eugenia Vidal: “Te hablo a vos, que te levantás todos los días para ir a trabajar y querés progresar”.
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Al kirchnerismo, muchos analistas u opinadores profesionales de los medios suelen catalogarlo, categorizarlo, estigmatizarlo como “populista”. Pero, ¿qué es el populismo? ¿Qué es un partido o movimiento populista? Más allá de quienes utilizan ese término para denigrar cualquier movimiento político popular que no acate las categorías políticas eurocéntricas, sin definirlo con precisión, apelemos a quien estudió más y mejor este tema: el filósofo y politólogo argentino Ernesto Laclau:

El término “populismo” fue acuñado por la tradición liberal sudamericana con un claro sesgo peyorativo

El populismo es, simplemente, un modo de construir lo político”. 
El populismo entonces, se explicaría como un fenómeno de alianza de clases o bonapartismo (en el sentido de equilibrio inestable entre clases mediadas por un árbitro social) propio de la retrasada realidad social americana, hija de la más retrasada de las retrasadas realidades europeas: la española.
Si al populismo se lo define sólo en términos de “vaguedad”, “imprecisión”, “pobreza intelectual”, como un fenómeno de un carácter puramente “transitorio”, “manipulador” en sus procedimientos, etc. no hay manera de determinar su differentia specifica en términos positivos. Por el contrario, todo el esfuerzo parece apuntar a separar lo que es racional y conceptualmente aprehensible en la acción política de su opuesto dicotómico: un populismo concebido como irracional e indefinible. 
Finalmente, “el populismo, ¿es realmente un momento de transición derivado de la inmadurez de los actores sociales destinado a ser suplantado en un estadio posterior, o constituye más bien una dimensión constante de la acción política, que surge necesariamente (en diferentes grados) en todos los discursos políticos, subvirtiendo y complicando las operaciones de las ideologías presuntamente ‘más maduras’?” Se dice que el populismo “simplifica” el espacio político, al reemplazar una serie compleja de diferencias y determinaciones por una cruda dicotomía cuyos dos polos son necesariamente imprecisos. “Por ejemplo, en 1945, el general Perón adoptó una postura nacionalista y aseveró que la opción argentina era la elección entre Braden y él.
En un pasaje verdaderamente esclarecedor, Laclau nos dice: “Sólo en un mundo imposible, en el cual la administración hubiera reemplazado totalmente y gradualmente a la política al tratar las diferencias particularizadas, hubiera eliminado totalmente las dicotomías antagónicas, hallaríamos que la “imprecisión” y la “simplificación” habrían sido realmente erradicadas de la esfera pública”. Entonces los tecnócratas cuando nos hablan de “complejidad de la cuestión social” o de una esfera “pública” y otra “privada”, ¡quieren política sin política!
No: sin una dosis de populismo no habría política. En una sociedad donde toda demanda se resuelve en forma administrativa y sin disputas, evidentemente no hay política. La política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas.
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Entonces, ¿un populismo fue derrotado por un partido institucionalista o por otro populismo?


Siguiendo los lineamientos de Laclau sobre el populismo, podemos arriesgar que Cambiemos llega al poder conteniendo casi todas las características del populismo. La apelación a los sentimientos y las aspiraciones de la gente prima ante las propuestas concretas de gobierno. El discurso político brilla por su ausencia, al menos en los actos públicos y las propagandas, los discursos son ambigüos, apelando a contentar a todos o no contradecir a ninguno. Ofreciéndose para concretar los anhelos de personas y grupos bien distintos, incluso a veces con intereses contrapuestos. El macrismo salió a cosechar las más diversas reivindicaciones sociales que no eran satisfechas por el gobierno, y así logró sumar un 24,28% de votantes para las PASO. Licuando aún más su discurso neoliberal duro, lavándolo políticamente y dándole más y más dosis de “duranbarbismo”, alcanza los 34,15% de la primera vuelta, alcanzando el balotaje. De allí en más, siguió la campaña cuasi evangelista, new age, de ondas de amor y paz o autoayuda que caracterizó el tramo final. Allí fue, creemos, donde resultó más útil la cosecha de votantes no macristas, apelando a representar o identificarse con lo que Laclau llama “demandas insatisfechas”. Dice el reivindicador del populismo:


“Una vez que se dan una serie de demandas insatisfechas, éstas deben cristalizar simbólicamente alrededor de un dirigente. ¿Por qué el líder? Mientras más institucionalizada se encuentre una sociedad más la gente vive inmanentemente dentro de un aparato impersonal. Pero mientras más la gente se encuentre con las raíces sociales a la intemperie, más necesitará de una forma de identificación exterior a su experiencia cotidiana a través de la cual reconstituir un sentido de la propia identidad. Y en ese punto la figura del líder es central. Sin una dosis de populismo no habría política. (…) La política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas”.


Y, evidentemente, Macri resultó mejor cosechador de las demandas insatisfechas que dejó el kirchnerismo que Scioli. Tal vez por la premeditada ambigüedad o mejor codificación populista de su discurso Sin embargo, en los actos privados y ante los empresarios, por supuesto, es otra cosa.
Además de los globos y los bailes de Macri en los festejos, en el relato macrista  lo formal prima por sobre el fondo, los buenos deseos y las esperanzas por sobre las propuestas concretas. Es decir: todo lo que la derecha y la izquierda tradicional le achacan a los “populismos latinoamericanos”. Este PROpulismo o populismo new age usa y abusa de mensajes “de paz y amor”, de sermones de autoayuda o de promesas de un futuro venturoso, ese que todos juntos lograremos si elegimos bien al líder PRO, que nos llevará hasta esa utopía que nos espera a la vuelta de las urnas. 



Repasemos ahora a Diego Rocco en el blog Artepolítica:

Winds of change.
Se instaló efectivamente la necesidad de un cambio. El PRO propone un cambio de formas (Mauricio canchero, chistoso, relajado, sin cadenas nacionales, dando conferencias de prensa, “diálogo”, “transparencia”, “consenso”, etcs) y un cambio de fondo, de contenido, pero no dicho. Oculto pero con evidentes líneas de fuga, digamos que hace agua por todos lados. Basta con escuchar declaraciones fílmicas o ver las acciones concretas pasadas o recientes, de Macri y de todo su equipo.
Lo que no impide, de todos modos, que la puja se dé en cuanto a los modos, los estilos. El contenido no importa o no se entiende. Se siente un clima de hartazgo (no tanto, Cristina no era candidata) por el desgaste de las formas del FPV luego de 12 intensos años. Otra vez la paradoja, ya que sin esas formas no se hubieran podido dar las grandes conquistas y por lo tanto las cuestiones de fondo transformadoras de la realidad.
Lamentablemente la guerra está en las formas y no en lo que importa: las medidas, los proyectos, las políticas.
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El populismo PRO, además de apelar a todos los lugares comunes del populismo durante la campaña, como hemos visto, llega ahora hasta festejar la asunción con su presidente bailando una cumbia en el balcón de la Rosada cantada por la vice presidente en funciones. Eso, que tanto se le critica a los populismos latinoamericanos (Chavez en Venezuela, por ejemplo) es festejado por miles de seguidores “antipopulistas porteños” en plena Plaza de Mayo, en “el balcón de Perón y Evita” ejerciendo el más crudo populismo… de derecha.

La cumbia PROpulista



Análisis final.


Los analistas suelen hablar del “mensaje de las urnas”, como si el pueblo se hubiese puesto de acuerdo en escribir ese mensaje; o calificar el voto en “voto bronca” o “voto de confianza”, etc. En las ciencias sociales esa generalización es peligrosa, porque sin datos concretos, tomados en el “campo”, no deja de ser una opinión del mismo analista, basado en su percepción de la realidad, tan válida como cualquiera pero que no puede tomarse como “la verdad”. Sin embargo, ahora podemos arriesgar que las personas votan personas, más allá de sus propias ideologías, visiones del mundo. Escogen a personas que proponen medidas de gobierno, rumbos políticos o modelos económicos, que expresan o representan ideologías o tradiciones políticas, pero que fundamentalmente tienen estilos, modos, aspectos físicos, trayectorias o personalidades. Es decir: la forma más que el fondo. El votante puede hasta incluso coincidir en la ideología, visión o propuesta de gobierno de un candidato, pero si no cree en él, no confía en él o no le cae bien, no lo votará. Y por el contrario, una acusación de supuesta corrupción es vista de diferente manera si es contra un político afín u opuesto al votante. Por ejemplo, ¿qué piensan los macristas sobre el procesamiento de Macri por las escuchas de políticos opositores, familiares de víctimas de la AMIA y hasta de su cuñado? No creen que sea verdad o al menos lo minimizan. Y lo mismo pasa con los kirchneristas en relación con el procesamiento de Amado Boudou.
Como vemos, lo humano está siempre por encima de lo ideológico o político (y a veces lo ético): lo emocional prima por sobre lo racional, pero no lo excluye. Luego vendrán las pruebas de fidelidad entre ambos. Ése es el fundamento de los liderazgos: conseguir una sinergia entre ideología política y personalidad o carisma, una combinación que enamore (permítaseme la metáfora) al votante potencial. Debe valerse de la emoción y la razón para conquistar el voto: apelar a la mente y el corazón del votante.
Y aquí es donde encontramos la explicación, arriesgamos, de la sorpresiva chicana judicial a la que apeló el macrismo para evitar la foto de la entrega de los atributos presidenciales entre Macri y Cristina, forzando a que la presidenta se fuera “por la puerta chica” del gobierno. Este juego simbólico, que supuestamente denotaría un final de ciclo K similar o que lo acercaría al de Alfonsín o De La Rúa en el inconsciente colectivo, consideramos que es el primer error político de Macri. Porque aunque ahora le siga una campaña de desprestigio mediática y judicial del kirchnerismo (primando lo emocional por sobre lo racional), una cosa es un retiro forzado de un gobierno que fracasó en su gestión (Alfonsín o De La Rúa) y otra muy distinta un gobierno exitoso como el kirchnerista, que por eso mismo servirá de ejemplo al cual comparar los logros o errores del mismo macrismo, como ya señalamos en 10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista. Aunque el desencuentro entre Macri y Cristina pueda atribuírselo a ambos, la víctima de esta operación político-judicial-mediática es indudablemente la ex presidenta. Y aquí lo sentimental prima por sobre las explicaciones judiciales, constitucionales o leguleyas: racionales.
Esta estrategia de campaña llevó a Macri a la presidencia, pero ahora llega el momento de gobernar; en la campaña se sumaron voluntades pero ahora quizás se empiecen a restar, al afectar intereses con decisiones de gobierno, donde aparece la dicotomía entre promesas y expectativas y las posibilidades reales de concreción. Ergo, si el gobernante cumple con sus votantes o, en caso contrario, si éstos le dan la espalda luego de asumir… Pero esa ya es otra historia.

10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista.

Para los argentinos sub-30 que, aunque hayan nacido en los noventa, por su escasa edad no tenían todavía conciencia política o los intereses diarios pasaban muy lejos de la política o la realidad del país, los próximos cuatro años serán bien diferentes a los que han vivido durante los últimos doce (lo mismo le sucederá al resto de los argentinos, pero no son vírgenes en este tema). Sin embargo, no sólo en términos de modelo económico o proyecto de país cambiará el debate político, sino en los temas o ejes a discutir, derivados del diagnóstico elaborado por el nuevo gobierno, de las medidas que se dispone a tomar y su justificación ideológica, es decir: de su “relato” histórico del presente. Este relato, esta contextualización de su visión, sus objetivos deseables y las medidas coherentes para alcanzarlos es patrimonio de cada gobierno, del actual y del próximo.
El “relato” oficialista actual explica la visión, el diagnóstico y las medidas del kirchnerismo, de corte neokeynesiano, peronista en definitiva. Este relato explicita su ideología en un vocabulario político que utiliza términos como inclusión, redistribución de la riqueza, mantenimiento o incremento del empleoindustrialización, ampliación de derechos y derechos de segunda generación, respeto a todo tipo de minorías, búsqueda de la seguridad alimentaria, seguridad social, justicia social, elección en materia de política exterior de ampliación del Mercosur, fortalecimiento de la UNASUR, reivindicación de la Patria Grande, la búsqueda de nuevos mercados no tradicionales: China, Rusia, India, de priorizar la relación Sur-Sur, procurar el autoabastecimiento energético, privilegiar un estado presente en la economía, la regulación estatal de la economía, respetar la libertad de expresión para los medios de difusión pero reforzar el derecho a la información de los ciudadanos, la defensa del consumidor y la regulación mediante los precios cuidados.


En cambio, el próximo gobierno desplegará su propio “relato” oficialista, su propia visión, ideología, diagnóstico de la realidad y sus medidas para modificarla, que explicita su ideología en un vocabulario político propio de corte neoliberal, donde priman conceptos y prioridades bien distintas. El relato macrista que lo trajo hasta acá, hasta llegar al gobierno nacional, se caracterizó por utilizar palabras o conceptos como el vivir mejor, solucionar los problemas de la gente, hablar del futuro y no del pasado, una narrativa menos ideologizada, casi evangélica, utilizando términos generalizadores, polisémicos como cambio, confianza, paciencia, felicidad, la revolución de la alegría, el acuerdo, consenso, etc. La utilización de este relato prefabricado, coherente y probado le fue muy útil al macrismo, al menos para ganar las elecciones. Veremos ahora si lo es también para gobernar (o gestionar, utilizando sus propios términos).
En el armado de los equipos de gobierno ya se ve también una diferencia con el kirchnerismo. Abundan personalidades ajenas a la función pública, a la académica, muchos provenientes del mundo empresario, que expresan intereses particulares concretos relacionados con las carteras que “gerenciarán“, se privilegia el management profesional a la administración pública de los intereses contrapuestos de la sociedad.
Todos los gobiernos construyeron su “relato”, el alfonsinismo con su democracia versus autoritarismo militar y sindical, con su asistencialismo frente a la pobreza heredada; el menemismo con su salariazo y su revolución productiva frente a la hiperinflación, que terminó en el relato neoliberal conocido; el de la Alianza que se proponía su transparencia en la gestión y mantenimiento del modelo económico del 1 a 1 frente a la corrupción y la decadencia económica menemistas, pero que terminó con la explosión del modelo neoliberal en 2001.


Pero el macrismo deberá ahora gobernar el país, y para eso abandonar muchos de los conceptos casi naive de la campaña. Tomar medidas y enfrentar intereses, lidiar con intereses contrapuestos de los ciudadanos, de los círculos de poder, de las corporaciones. Ahora aflorará la ideología y las prioridades económicas de sus funcionarios. Entonces comenzaremos a escuchar en el relato macrista términos como control de la inflación, reducción del tamaño del estado, reducción del gasto público, superávit fiscal, sinceramiento de los precios y las tarifas, promoción de la inversión privada, productividad, costo argentino, competitividad, recuperación de mercados tradicionales como los de Europa, los EE.UU, acercamiento al Tratado del Pacífico, mejoramiento del “clima de negocios”, búsqueda de un estado prescindente en economía, la reducción de impuestos y retenciones, la liberación de importaciones y exportaciones, prioridad del libre mercado, el combate a la corrupción del gobierno anterior, la independencia de la justicia, libertad de prensa para los medios de difusión, y precios libres.
Para triunfar en las elecciones, el macrismo basó su estrategia en la supuesta necesidad de la sociedad de un cambio de clima, en un viento de cambio que renovaría esta polémica y caprichosa década kirchnerista, en la necesidad de barrer todas las supuestas rémoras, errores o insoportables visiones políticas del kirchnerismo, demonizando casi todas sus medidas y modos kirchneristas, de los que ahora deberá alejarse lo más posible.
Pero el nuevo gobierno deberá cumplir con las expectativas de sus votantes, no sólo las que expresamente prometió en la campaña sino en las que los propios votantes le atribuyeron. Entre ellas se encuentra, originada en la creencia extendida entre el voto anti-K de que el gobierno actual tiene exceso de corrupción (justificada o no pero machacada por los grandes medios hegemónicos), la necesidad del nuevo relato oficialista  de la puesta en marcha de una especie de mani pulite que lleve no sólo ante los tribunales a los próximos ex-funcionarios kirchnerstas sino a la cárcel misma. Esos votantes esperan del macrismo una especie de exorcismo del estado apelando a la justicia independiente para que condene a los funcionarios actualmente procesados, a los apenas acusados pero también incluso a los sospechados, por haber sido acusados por los medios. De más está decir que el parámetro utilizado para esas acusaciones generalizadas es la prédica de los medios hegemónicos, generalmente flojos de papeles, más cercana a borrador de informe periodístico que de fundamentada denuncia judicial.
Por esta razón, y contando ahora con un apoyo electoral mayoritario, con una justicia afín y con los medios hegemónicos de su lado, sería de esperar que se confirmen todas las denuncias contra funcionarios kirchneristas, además de las que habrán de surgir ahora, en una especie de cacería de corruptos que es esperable al menos en los primeros años. ¿Veremos entonces presos a Cristina Fernández, Máximo Kirchner, Amado Boudou, Nilde Garré, Aníbal Fernández, etc.? ¿O será que las denuncias era falsas o sin sustento? Y, en ese caso, ¿recaerá la justicia en quienes acusaron falsamente, por razones políticas, y en los funcionarios judiciales que las tramitaron sin más? ¿Aparecerán las pruebas del largamente publicitado “clientelismo” del gobierno kirchnerista, denunciado hasta el hartazgo?
No obstante estas expectativas, el relato macrista construido hasta acá dejó en claro que ninguna de las ventajas, logros y derechos adquiridos en estos doce años se vería afectado por su arribo al gobierno. Y este sobreentendido denotaba que el gobierno macrista venía para agregar logros y derechos, los que sus votantes esperarán que comiencen a ser derramados en la sociedad a partir del 10 de diciembre, además de lo detallado anteriormente. Y ése es el mayor desafío de Macri: no restar, sino que debe sumar, agregar a lo conseguido en esta década ganada. Ningún relato oficialista posterior podrá justificar, explicar que esas expectativas no se cumplan. Ni siquiera culpando al gobierno anterior, al menos no después de los primeros dos años donde no se vean las mejoras prometidas o esperadas. No olvidemos que la usualmente utilizada por el kirchnerismo referencia a la crisis de 2001 como explicación de la velocidad de la aparición de los logros se basaba en la existencia de esos mismos logros, derechos adquiridos y mejoras económicas tangibles. Nadie acompaña con su propio sacrificio a un gobierno si no ve resultados.
¿Aceptará esta sociedad, que se recuperó en doce años de los perjuicios de décadas de decadencia, realizar ciertos sacrificios sin resultados palpables? El tiempo lo develará, pero nos permitimos dudar, de acuerdo a los antecedentes históricos y la continuidad de la primacía de los medios de comunicación hegemónicos y su prédica e influencia en el nuevo gobierno.
Es decir que, como hemos dicho, de ahora en más asistiremos a la construcción de este nuevo relato oficialista, el que esbozará el macrismo, que será bien diferente del actual pero contará con la legitimidad que le da el triunfo en los comicios que lo colocó en el Poder Ejecutivo.
Estos párrafos y opiniones no descalifican ese nuevo relato, al contrario: le asigna la misma legitimidad, validez y derecho que al actual. Tan sólo favorecemos una disputa semiológica o semántica alrededor de la construcción del mismo, porque la sociedad es un terreno donde los diferentes relatos disputan su primacía, provengan del gobierno, del poder establecido o de las diferentes oposiciones políticas y sociales que debatan con el relato oficialista. En cambio, está en quienes desvalorizaron, desligitimaron y atacaron al actual relato oficialista, caracterizándolo como sinónimo de mentira, falsificación o impostura, mantener esas mismas impugnaciones y refutaciones frente al arribo del “nuevo” relato oficialista, el que nacerá a partir del próximo 10 de diciembre.

Ganó Macri. Perdió Scioli. Triunfó el “modelo”.

Cuando los ecos de los festejos de los ganadores del balotaje cesen y los lamentos y reproches de los vencidos se conviertan en reflexión, será tiempo de un análisis más mesurado y objetivo de los resultados de ambas elecciones, las de primera y segunda vuelta.
No obstante, sin apresuramientos ni forzar demasiado conclusiones sobre los resultados, creemos que se puede arriesgar lo siguiente con el escrutinio provisional en la mano y “el diario del lunes”: el pueblo, la sociedad o “la gente” (dependiendo del gusto del lector) ha elegido a Mauricio Macri como el conductor del poder ejecutivo nacional para los próximos cuatro años, prefiriéndolo a Sergio Scioli por una mínima diferencia de 2,8% de los votos. Se trató de una elección bipolar donde si el oficialismo obtenía tan sólo un 1,5% más de votos (quitándoselos a Macri) hubiera seguido gobernando después de 12 años. Por lo tanto, podemos afirmar que brilló por su ausencia el famoso y muy publicitado desgaste por la gestión que se le atribuyó por adelantado: de ser así, el triunfo macrista debería haberse registrado en la primera vuelta o en esta segunda pero en una forma abultada. El famoso huracán de cambio macrista terminó siendo una alegre brisa de primavera que efectivamente cambió la conducción del estado pero no logró barrer al modelo. Más adelante veremos por qué lo decimos.
El que lllamamos aquí “voto espanto” funcionó bien, impulsado tanto por la campaña del oficialismo como por la movilización espontánea en las calles, plazas, oficinas, talleres, fábricas como en las redes sociales por votantes del kirchnerismo no militantes, que superaron a los dirigentes, pero no fue suficiente. No obstante, eso no minimiza la derrota de Scioli ni explica totalmente la avalancha de votos inesperados por las encuestas de las semanas anteriores, las que vaticinaban un triunfo holgado de la ola amarilla de “la buena onda” de cambio macrista por entre 4 a 10 puntos.
Por lo tanto, podemos ahora sí preguntarnos si verdaderamente perdió el modelo, como se aventuraron a afirmar los periodistas, analistas, políticos y medios opositores al kirchnerismo. Sostenemos aquí que no, que el ampliamente difundido “modelo” o proyecto político o de país que rigió desde 2003 hasta hoy no sólo fue reivindicado abiertamente por Scioli y no fue impugnado por Massa (que obtuvo alrededor de un 20% de los votos y propuso cambios en el modelo, no su remoción), sino que el macrismo, que en las PASO obtuvo un 24,28% de votos (sumando los de Sanz y Carrió fueron 30%), sólo logró aumentar hasta los 34,15% en la primera vuelta luego de retroceder sobre sus pasos de ocho años de discurso neoliberal de impugnación del modelo kirchnerista (economía de inclusión, un estado grande y presente, una YPF estatal, una Aerolíneas Argentinas estatal, fondos jubilatorios en manos del estado, los nuevos derechos sociales adquiridos en esta década, etc) a reivindicar esos logros recién desde agosto pasado, cuando casi pierde el gobierno de la ciudad. Claramente, los nuevos votantes macristas creyeron ese nuevo discurso de Macri, esa rápida (y probablemente fugaz) conversión desde el crudo neoliberalismo del PRO al actual y sorpresivo neokirchnerismo light de Cambiemos. Se puede argumentar que el próximo presidente camufló durante unos meses su ideología para alzarse con los votos necesarios para ganar las elecciones. También, que el modelo neoliberal enarbolado por el macrismo hasta agosto no contaba con el apoyo popular suficiente como para regir los destinos del país; pero allí apareció la mano del asesor de marketing político de Macri, Durán Barba, quien aconsejó esa brusca mutación que sorprendió hasta a la propia audencia de millitantes PRO en aquellos festejos en el bunker macrista, la que abucheó esa reivindicación sorpresiva del modelo vigente hasta hoy.
Es por eso que podríamos decir que una abrumadora mayoría de votantes (entre los que contamos a ese nuevo porcentaje de votantes de Macri que se sumaron luego de las PASO) plebiscitó el modelo. Sin embargo, esa mayoría no se vio reflejada en las urnas, porque votó en forma dividida al elegir al conductor del modelo, lo que benefició a Macri.

Un tema a analizar en otra oportunidad es por qué ese porcentaje de quienes avalaban el modelo pero lo preferían conducido por Macri, le creyeron esa vuelta de 180° en su ideología, ese giro “kirchnerista”; o si realmente no creyeron o ni se enteraron de que ese giro había existido, debido a su desinterés o falta de información detallada sobre política. Entonces, la sociedad en su conjunto no lo escogió al kirchnerismo para seguir gobernando al país, pero no le dio la espalda, porque su modelo económico o proyecto de país fue avalado en forma mayoritaria, reconocido como un piso geológico económico-social, reivindicado y considerado algo que no tiene vuelta atrás (concepto éste que la historia argentina desmiente rotundamente).
A su vez, de esa misma elección a presidente surgen los grandes desafíos que debe enfrentar el nuevo gobierno. La vara social y económica del país que deja Cristina es muy alta, la más alta que haya dejado gobierno alguno en décadas. Esa vara es el piso desde el cual el macrismo deberá construir sus logros y cualquier disminución del mismo le será facturada como error o quita de derechos o beneficios, sin importar las excusas que puedan servir para la coyuntura. Y a su vez, ese déficit del gobierno será anotado en el haber de Cristina, quien se convertirá desde el primer día en un faro de referencia política insoslayable, gusten o no sus modos o maneras (criticadas por políticos y medios opositores asiduamente hasta hoy) pero que se desvanecerán en el recuerdo si los ideales y esperanzas populares puestos en el nuevo gobierno no se cumplen.

De ahora en más, Cristina tiene en su haber el crédito de ser la cabeza visible del gobierno que produjo esos avances sociales y económicos, lo que repercute en su alta imagen positiva. Imagen que el macrismo deberá desgastar desde el primer día, con la ayuda de los medios hegemónicos más interesados en demoler el kirchnerismo que en apuntalar al macrismo (en realidad, aprovecharán su apoyo para sacarle concesiones para su propio beneficio, como acostumbraron desde hace décadas).
A su vez, con la derrota de Scioli asoma ahora Cristina Fernández como la referente indiscutible (y que no ha perdido ninguna elección) no sólo del FPV sino de la oposición. Pero cuenta también con la legitimidad y la autoridad de ejercicio que la posicionan como referencia ante cualquier medida del nuevo gobierno. Forzando un poco las similitudes históricas, podríamos decir que Cristina desde el llano ocuparía un lugar político similar al del Perón en el exilio frente a los gobiernos que lo sucedieron. A su caída, le siguieron años de denuncias, calumnias y prédica contra su figura y su gobierno, llegándose a prohibir hasta la mención de su nombre. Sin embargo, tres años después Frondizi tuvo que pactar con él, cuando el peronismo ni siquiera podía presentarse a elecciones, para poder ganar las elecciones a presidente. Y dijimos forzar la similitudes porque las circunstancias históricas son bien distintas, Cristina no está exiliada, su voz no está prohibida ni prohibido su partido, pero como Perón en su momento, el próximo espacio opositor no cuenta con un referente comparable a ella, y además su espacio detenta la primera minoría en diputados, mayoría y quorum propios en senadores y gobierna la mayor parte de las provincias. Ella se constituye en el significante de un modelo de gobierno o proyecto de país conocido, probado, con sus pros y sus contras pero que sacó al país del marasmo económico y el caos social post 2001 y lo llevó a estos 12 años de crecimiento continuo con recuperación política y social evidente, y cuyos logros fueron reconocidos últimamente por el mismo Macri, forzado por la opinión mayoritaria de quienes terminaron siendo sus votantes.
El kirchnerismo se constituye, de esta manera, en la expresión más exitosa del peronismo desde 1955, lo que lo coloca en la pole position para cualquier próxima elección. El tiempo colocará a esta experiencia de gobierno en el lugar que se merece, más allá de las opiniones que se deslicen hoy, inmersas en el barro de la cotidianidad, del debate político del día a día y que soslayan el marco de época de un gobierno. Lo mismo sucedió con el gobierno de Perón, pero también con el de Alfonsín, ambos fueron reivindicados en distinta medida con el transcurso de los años por quienes se opusieron a ellos contemporáneamente.

Macri deberá hacerse cargo de sus promesas de cambio y de las promesas de continuidad que sugirió, o de las expectativas populares que despertó. Debe satisfacerlas desde el primer día. Consolidar los logros, derechos y mejoras nuevas encarnados en Cristina (que el kirchnerismo neokeynesiano ya convirtió en sentido común de la sociedad) pero con ese neoliberalismo macrista que está en su ADN, que a su vez desestima y aborrece los métodos y medidas que las propician.
El macrismo recibirá una herencia económica y social enormemente propicia para mejorar las condiciones del país y su población. El desempleo más bajo en tres décadas, un salario real recuperado, al igual que las jubilaciones y pensiones, una inflación en baja desde hace más de un año, un PBI en crecimiento, un consumo en alza, una cobertura previsional envidiable para la región y gran parte del mundo, un país desendeudado, calles en paz, sin conflictos sociales, con los ferrocarriles totalmente renovados, un desarrollo científico y tecnológico envidiable y demás ventajas especificadas por Basurero Nacional aquí, más aún si se la compara con la que recibió el kircnerismo en 2003 o las recibidas por Alfonsín, Menem, De La Rúa o Duhalde.

[Una actualización oportuna de estos datos (a cuenta de las excusas ya evocadas por el macrismo para justificar las primeras medidas cruentas que anunciará su gobierno: los remanidos “cuatro años sin crecimiento” y una “inflación incontrolada”) la podemos encontrar aquí.]

Sabemos que el macrismo nunca se presentó como el garante de la continuidad del modelo económico que rigió entre 2003 y 2015, si no que recién en los últimos meses reconoció (apremiado por una escasa fuerza electoral para llegar a la Rosada) sus principales logros. Y dejó entrever o sugirió oportunamente a la ciudadanía que no los perjudicaría, que los protegería, que nadie perdería lo que tenía. Por eso un importante porcentaje de electores que no lo votaron en la primera vuelta decidieron acompañarlo en la segunda, tomando esa promesa como confiable. Sin embargo, el neoliberalismo del PRO-Cambiemos no parece ser el mejor garante de continuidad del modelo, ya que su visión, sus objetivos económicos y sus herramientas van en sentido opuesto a ese piso de logros y derechos alcanzados en esta década. Ésta es la principal contradicción entre el resultado del balotaje y lo que atisbamos que podrá suceder durante el próximo gobierno. De ocurrir esto, los resultados de las próximas elecciones generales dependerán de la interpretación que el pueblo haga de esto. Pero esa ya es otra historia…

Finalmente, y a manera de recordatorio histórico de aquella época (que viene al caso, aggiornado a estos tiempos por supuesto, y que interpela a muchos argentinos), podemos agregar que en una oportunidad durante una conversación en la que el ex presidente Perón, ya exiliado, discurría sobre lo que podría suceder con el gobierno de facto que lo sacó del poder en 1955 y con su movimiento político. el líder en el exilio afirmó:
“Si tenemos razón, volveremos y si no tenemos razón, mejor que no volvamos”.
Las épocas y los contextos históricos son bien distintos, pero las circunstancias políticas no dejan de ser comparables.