Basurero

El macrismo, el fantasma del relato antiK y la Operación “Tercera Tiranía”.

Como vemos, la “Revolución de la Alegría Libertadora” que impulsa el macrismo parece destinada a liberar al país de todo resabio de kirchnerismo explícito (o no tanto), sin importar los modos o formas para llevarlo a cabo. Lo que se dice: una fina y limpia tarea ultra republicana… ¿no es así?
A la designación por decreto de los jueces automáticos de la Corte Suprema seguirán la deposición (por las buenas o por las malas) de la procuradora Gils Carbó y del presidente de la ASFSCA, Sabatella, ambos con cargos no removibles, a gusto y piacere del Poder Ejecutivo, y la derogación de leyes por un simple decreto… Pero ante una “revolución” triunfante y alegre como la macrista, quién se detiene a revisar detalles constitucionales, ¿no?
Por eso, repetimos aquí lo expresado en nuestra nota anterior sobre el tema:
Como vemos, el ex candidato republicanista Mauricio Macri se ha transformado sorprendentemente en cuestión de días (parodiando al Gran Dictador de la película de Charles Chaplin) en el “Gran Decretador”… salvo que uno haya prestado debida atención en la trayectoria y sus ocho años de gobierno en la ciudad de Macri. Para este humilde servidor público (y quien suele leer nuestras notas lo saben) estas medidas no son sorpresivas sino esperadas. Como dijimos en Mauricio Macri, “El Gran Decretador” y Mauricio Macri, “El Gran Decretador” (2)Y le siguen otras más… 


El nobel gobierno macrista parece ser víctima del fantasma o síndrome del relato antiK que reinó tanto en los medios hegemónicos como en las bocas de muchos de los políticos opositores durante el gobierno anterior. Ese relato sostenía que el gobierno K era el más corrupto de la historia, el más violento tanto en términos verbales como de procedimientos anticonstitucionales, que no respetaba las voces opositoras y que hasta perseguía las voces disonantes con su visión del mundo (?). No repetiremos aquí las extensas y concluyentes refutaciones que hemos sostenido desde Basurero Nacional de semejante dislate argumentativo, sino que nos limitamos a afirmar que el actual gobierno nacional se encuentra ahora preso de algunas de las razones que lo llevaron a la Casa Rosada: el relato anti K de esos años. Si se dan por ciertas las afirmaciones de ese alocado relato, entonces un gobierno surgido contra el anterior debería reparar semejantes injusticias o delitos atribuidos al kirchnerismo. Más aún si cuenta, como este gobierno, para lograr ese cometido con los medios hegemónicos y la justicia “independiente”. Cada corroboración en ese sentido del relato antiK mencionado, sería anotado en el haber de este gobierno. De lo contrario, sería una mácula para el macrismo o un paso más para desenmascarar aquel relato opositor generado por los medios hegemónicos y los políticos opositores… 
El nuevo relato oficialista nace condicionado por aquel relato anti K, por lo que los objetivos trazados por el discurso que llevó al gobierno al macrismo son tan claros como difíciles de alcanzar (si dejamos de lado la ficción anti K más caricaturesca). Como dijimos aquí en 10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista.

Pero el nuevo gobierno deberá cumplir con las expectativas de sus votantes, no sólo las que expresamente prometió en la campaña sino en las que los propios votantes le atribuyeron. Entre ellas se encuentra, originada en la creencia extendida entre el voto anti-K de que el gobierno kirchnerista tenía un exceso de corrupción (justificada o no pero machacada por los grandes medios hegemónicos), la necesidad del nuevo relato oficialista de la puesta en marcha de una especie de mani pulite que lleve no sólo ante los tribunales a los ex-funcionarios kirchneristas sino a la cárcel misma. Esos votantes esperan del macrismo una especie de exorcismo del estado apelando a la “justicia independiente” para que condene a los funcionarios actualmente procesados, a los apenas acusados pero también incluso a los sospechados, por haber sido acusados por los medios. De más está decir que el parámetro utilizado para esas acusaciones generalizadas es la prédica de los medios hegemónicos, generalmente flojos de papeles, más cercana a borrador de informe periodístico que de fundamentada denuncia judicial.
Por esta razón, y contando ahora con un apoyo electoral mayoritario, con una justicia afín y con los medios hegemónicos de su lado, sería de esperar que se confirmen todas las denuncias contra funcionarios kirchneristas, además de las que habrán de surgir ahora, en una especie de cacería de corruptos que es esperable al menos en los primeros años. ¿Veremos entonces presos a Cristina Fernández, Máximo Kirchner, Amado Boudou, Nilda Garré, Aníbal Fernández, etc.? ¿O será que las denuncias era falsas o sin sustento? Y, en ese caso, ¿recaerá la justicia en quienes acusaron falsamente, por razones políticas, y en los funcionarios judiciales que las tramitaron sin más? ¿Aparecerán las pruebas del largamente publicitado “clientelismo” del gobierno kirchnerista, denunciado hasta el hartazgo?
No obstante estas expectativas, el relato macrista construido hasta acá dejó en claro que ninguna de las ventajas, logros y derechos adquiridos en estos doce años se vería afectado por su arribo al gobierno. Y este sobreentendido denotaba que el gobierno macrista venía para agregar logros y derechos, los que sus votantes esperaban que comiencen a ser derramados en la sociedad a partir del 10 de diciembre, además de lo detallado anteriormente. Y ése es el mayor desafío de Macri: no restar, sino que debe sumar, agregar a lo conseguido en esta década ganada. Ningún relato oficialista posterior podrá justificar, explicar que esas expectativas no se cumplan. Ni siquiera culpando al gobierno anterior, al menos no después de los primeros dos años donde no se vean las mejoras prometidas o esperadas. No olvidemos que la usualmente utilizada por el kirchnerismo referencia a la crisis de 2001 como explicación de la velocidad de la aparición de los logros se basaba en la existencia de esos mismos logros, derechos adquiridos y mejoras económicas tangibles. Nadie acompaña con su propio sacrificio a un gobierno si no ve resultados.
¿Aceptará esta sociedad, que se recuperó en doce años de los perjuicios de décadas de decadencia, realizar ciertos sacrificios sin resultados palpables? El tiempo lo develará, pero nos permitimos dudar, de acuerdo a los antecedentes históricos y la continuidad de la primacía de los medios de comunicación hegemónicos y su prédica e influencia en el nuevo gobierno.
Es decir que, como hemos dicho, de ahora en más asistiremos a la construcción de este nuevo relato oficialista, el que esbozará el macrismo, que será bien diferente del actual pero contará con la legitimidad que le da el triunfo en los comicios que lo colocó en el Poder Ejecutivo.
Estos párrafos y opiniones no descalifican ese nuevo relato, al contrario: le asigna la misma legitimidad, validez y derecho que al actual. Tan sólo favorecemos una disputa semiológica o semántica alrededor de la construcción del mismo, porque la sociedad es un terreno donde los diferentes relatos disputan su primacía, provengan del gobierno, del poder establecido o de las diferentes oposiciones políticas y sociales que debatan con el relato oficialista. En cambio, está en quienes desvalorizaron, desligitimaron y atacaron al actual relato oficialista, caracterizándolo como sinónimo de mentira, falsificación o impostura, mantener esas mismas impugnaciones y refutaciones frente al arribo del “nuevo” relato oficialista, el que nace a partir del 10 de diciembre.


Forzando un poco las similitudes históricas, podríamos decir que Cristina desde el llano

ocuparía un lugar político similar al del Perón en el exilio frente a los gobiernos que lo sucedieron. A su caída, le siguieron años de denuncias, calumnias y prédica contra su figura y su gobierno, llegándose a prohibir hasta la mención de su nombre. Sin embargo, tres años después Frondizi tuvo que pactar con él, cuando el peronismo ni siquiera podía presentarse a elecciones, para poder ganar las elecciones a presidente. Y dijimos forzar la similitudes porque las circunstancias históricas son bien distintas, Cristina no está exiliada, su voz no está prohibida ni prohibido su partido, pero como Perón en su momento, el próximo espacio opositor no cuenta con un referente comparable a ella, y además su espacio detenta la primera minoría en diputados, mayoría y quorum propios en senadores y gobierna la mayor parte de las provincias.
Más detalles en Ganó Macri. Perdió Scioli. Triunfó el “modelo”.

Esos objetivos trazados implícitamente por el relato anti K se parecen peligrosamente al recorrido histórico que siguió la autoproclamada “Revolución Libertadora” a partir de 1955. El gobierno que llegaba para hacer desaparecer u olvidar al peronismo y al mismo Perón fracasó en toda la línea, y tuvo que entregarle el poder al mismo peronismo 18 años después, luego de 18 años de gobiernos de facto o cuasi de facto (o semidemocráticos). Ese es el riesgo mayor del macrismo: mimetizar sus objetivos con los de aquel gobierno, con el obstáculo adicional de que ni Cristina Fernández está en el exilio e impedida de hablar públicamente ni el kirchnerismo-peronismo está proscripto de la vida política sino que está en condiciones de manejar ambas cámaras del Congreso y gobierno la mayoría de la provincias. Esta situación explica la catarata de decretos presidenciales del “Gran Decretador” Macri que arreciará este verano 2015-2016.

Sigamos ahora con otras notas periodísticas sobre este tema publicadas por estos días:


Apunten a la cabeza.
El presidente consiguió que el juez Casanello lo sobreseyera por las escuchas telefónicas ilegales. Ahora, prepara una ofensiva para colocar a su antecesora CFK en la incómoda posición de la que él ha salido. Así como designó dos jueces de la Corte Suprema en comisión y modificó por decreto la ley audiovisual, también recortó por su sola firma las funciones de la Procuradora General Gils Carbó, cuya renuncia solicita por los diarios.

Es el tiempo de la venganza. El juez Sebastián Casanello ya había sobreseído a Maurizio Macrì en una etapa previa, decisión que fue revocada por los camaristas de apelación Jorge Ballestero y Eduardo Freiler. La semana pasada, Ballestero y Freiler recibieron un ultimatum de Macrì, quien empleó al más insólito mandadero para solicitarles la renuncia: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. La intimación también abarcó a los jueces Norberto Oyarbide (el primero que procesó a Macrì por las escuchas) y Rodolfo Canicoba Corral. Oyarbide decidió apurar su jubilación, Canicoba se encargó de que trascendiera la operación conjunta ejecutivo-judicial, para asegurar la justicia independiente que Macrì exaltó en su primer mensaje y que Casanello ejemplificó sobreseyendo al flamante mandatario. Ahora es el turno de Cristina, a quien el gobierno desea ver presa por traición a la patria, nada menos.
La fecha de largada para la ofensiva contra el kirchnerismo sería el 1 de marzo, cuando Macrì inaugure las sesiones ordinarias del Congreso. A diferencia de lo sucedido el 1 de diciembre, cuando enhebró una apurada retahíla de generalidades y propuestas de felicidad y amor, dentro de dos meses se propone presentar con el mayor detalle los cargos que haya acumulado contra la administración que lo precedió. Su mensaje sería extenso y duro. La colocación de Cristina a la cabeza de los objetivos fue un aporte del Grupo Clarín. Ya en octubre de 2014 su ariete más voluminoso, Jorge Lanata, dijo que “Cristina tiene miedo de ir presa. Tiene miedo de la investigación de los buitres sobre la ruta del dinero”. A mediados de 2015, durante la campaña para las Primarias, la ex diputada radical Elisa Carrió sostuvo que de llegar ella a la presidencia, “Cristina irá presa”. Esto no ocurriría por “revanchismos” sino mediante leyes de “imprescriptibilidad sobre los delitos de corrupción” y “juicios sobre los bienes” de los funcionarios corruptos. “Pediré informe de todas las cuentas en el exterior”, dijo. El 27 de noviembre, mientras se discutían los detalles del acto de jura del nuevo presidente, el periodista Ceferino Reato escribió: “Vamos a ver si Cristina permanece libre mucho tiempo”. Agregó que “debería favorecer una buena transición” y que “tensar la situación no la favorece” porque “tiene muchas causas abiertas”, amenazó.
 En una columna para el diario La Nación, Luis Majul sostuvo que si Cristina fuera presa no sería porque Macrì decidió “empujarla a la cárcel” sino porque el juez Claudio Bonadio ya recolectó “todas las evidencias que prueban, como mínimo, la existencia de lavado de dinero en la causa Hotesur”.
 El modelo es el ’55, con la exhibición de vestidos y zapatos en la residencia presidencial, las comisiones investigadoras que ocuparon el lugar del clausurado Congreso, y la ilusión de borrar al tirano depuesto de la memoria popular, presentándolo como un ladrón de los dineros del pueblo. El resultado de ese intento es bien conocido.

Traición a la patria
Hay también otros temas y operadores. El día de Nochebuena, un columnista del Grupo Clarín sostuvo que cuando fue apartado de la causa el juez de Casación Juan Carlos Gemignani se proponía denunciar a Cristina por traición a la patria a raíz del memorando de entendimiento con Irán, cuya inconstitucionalidad quedó confirmada por la decisión del Poder Ejecutivo de no apelar la resolución de la Cámara Federal en ese sentido. El mismo día, un boletín electrónico dirigido por dos editores del Grupo Clarín dijo que un ciudadano colombiano, cuya identidad ocultan, escuchó el 16 de enero del año pasado, en una oficina de la Cancillería donde realizaba un trámite personal, que el entonces ministro Héctor Timerman planeaba asesinar al fiscal Alberto Nisman y que el ejecutor sería el nerd informático Diego Lagomarsino (!). Dos días después Nisman apareció con una bala en la cabeza y el colombiano fue a Puerto Madero a verificar los hechos (¡!). Como corresponde, la extravagante denuncia, que nadie con dos dedos de frente podría tomar en serio, cayó en el juzgado de Claudio Bonadio.
El fiscal federal Eduardo Taiano dio curso a otra denuncia desopilante por traición a la patria y encubrimiento contra Timerman, por el contenido de una conversación telefónica grabada en forma ilegal, donde dice en privado lo mismo que la justicia y el gobierno afirmaban en público desde 2005: que los autores del atentado eran los iraníes denunciados ante la Asamblea General de las Naciones Unidas entre 2005 y 2010 por los presidentes Néstor y Cristina Kirchner y cuya captura internacional solicitó en 2007 el juez Canicoba Corral. En 2013, cuando el presidente de la AMIA Guillermo Borger le recriminó que negociara con Irán, Timerman le respondió que no podía negociar con Suiza, porque la bomba la pusieron los iraníes. Taiano pidió que se agregara la denuncia de Nisman contra Timerman y Cristina, de modo que confiando en la conocida buena puntería de Bonadio sea posible acertar a la cabeza de la oposición.
El esquema que se intenta ahora es el mismo que usó el 17 de mayo de 1956 el juez de facto Luis Botet, en la causa “Perón, Juan Domingo y otros s/ traición y asociación ilícita”, instada por el gobierno militar que tres semanas después fusilaría a decenas de trabajadores y militares acusados de conspirar para reponer al gobierno derrocado. Para Botet, el delito se había realizado con la sanción de leyes que a su juicio confirieron a Perón la suma del poder público y facultades extraordinarias. Botet, que se identificaba como “Juez de la Revolución Libertadora”, libró orden de captura internacional contra Perón y ordenó el arresto de más de un centenar de ministros, secretarios, diputados y senadores. Esta es parte de la dificultad que encuentra ahora Macrì: si el memorando constituye el delito, ¿cómo imputar a Timerman y Cristina y no a los diputados y senadores que lo convirtieron en ley?
Estas peripecias del PRO no están exentas de contradicciones, sino todo lo contrario. Quien se opuso a los dictados del Círculo Rojo e insistió ante Macrì en la pureza étnica como condición para llegar al gobierno fue su consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Ahora, mientras el presidente hace saber a través del diario La Nación que quiere ex funcionarios presos lo antes posible, Durán Barba declara a la revista Noticias que sólo al 16 por ciento le gustaría ver a la ex presidente tras las rejas. Acaso porque el ecuatoriano hizo su aprendizaje político en la Argentina de los primeros años ’70, cuando quedó claro para qué habían servido casi dos décadas de hostigamiento y ninguneo a Perón. También tomó nota del imponente acto de despedida a Cristina, el 9 de diciembre y del peso que su palabra sigue teniendo en el FpV.
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El macrismo patea el tablero político
Más allá de su alianza con la UCR y la CC, el Gobierno basa su acción en la búsqueda de acuerdos y en la cooptación de apoyos puntuales, innovaciones políticas que podrían transformar el sistema de partidos.

Muchos pensaron que se venía un gobierno de diálogo, consenso y coalición. El escandalete de los jueces en comisión sugiere que se equivocaron. Más que diálogo habrá negociación, muchas veces subterránea: toma y daca, no deliberación pública. Más que consenso habrá acuerdos: agachadas y concesiones necesarias, no unanimidades. Y más que coalición habrá cooptación: pesca unilateral de apoyos, no reparto de responsabilidades. Ni Néstor imaginó tanto.
Acá entra Macri, que llegó tarde a la política y no fue domesticado por sus “límites objetivos”. A diferencia del radicalismo, que ve una pared y frena, Pro encara. Algunas veces rebota, pero otras la derrumba y sigue. Además, un ingeniero entiende de amalgamas y galvanizados, no de coaliciones. “No va a haber cogobierno”, aguó fiestas después de Gualeguaychú. Y no lo hay.
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¡A deskirchnerizar, a deskirchnerizar…!


Libro negro de la segunda tiranía.
Libro negro de la segunda tiranía es el título con el que es conocido un folleto publicado en 1958 en Argentina por la dictadura autodenominada Revolución Libertadora. El folleto tuvo la función propagandista de desprestigiar al peronismo y los dos períodos presidencias de Juan Domingo Perón que se extendieron entre 1946 y 1955, hasta que la mencionada dictadura lo derrocó mediante un golpe de Estado. La Junta Militar ilegalizó al peronismo, reprimió sus actividades y tuvo como una de sus misiones “desperonizar” al país por medio del Decreto Ley 4161.1 2

El folleto estaba precedido por el texto del Decreto Ley 14.988/1956 de la Junta Militar que había ordenado realizar el informe.
Entre sus capítulos tenía los siguientes:


I INTRODUCCIÓN. Razón de este libro – La tradición nacional – La libertad, la igualdad y la democracia: principios esenciales del pueblo argentino. – Infiltración de las ideas antidemocráticas. – Preparación de la dictadura.

II. EL DICTADOR. Sus antecedentes personales. – Su concepto de la conducción política. – Su visión del pasado histórico. – Su doctrina. – “La Señora”. – La auto-glorificación. – El mando sin término. – Su enriquecimiento. – Su caída.

IV. LOS LEGISLADORES DE LA DICTADURA. Los viejos parlamentarios. – Cómo actuaron los legisladores de la dictadura. – Cómo se los vigiló. – Su acrecentamiento patrimonial. – Los legisladores provinciales.

V. MEDIOS DE PROPAGANDA Y DOMINACIÓN. Una página de la “Política” de Aristóteles. – La propaganda. – La prensa. – La libertad de prensa en la tradición argentina. – Martirologio de la prensa libre. – La prensa bajo la dictadura. – Incautación de la mayoría de los diarios y revistas del país. La radiodifusión. – Monopolio de la publicidad. – Sus propósitos. – Otros medios de publicidad. – El miedo. – Un ejemplo de intimidación pública.

VIII. POLÍTICA SOCIAL. La legislación social argentina anterior a 1943. – El dominio de los sindicatos como medio de conquistar el poder. – La legislación social posterior a 1943.

IX. POLÍTICA ECONÓMICA. Nuestra situación económica al terminar la segunda guerra mundial. – Resultados de la política económica de la dictadura.

XI CORRUPCIÓN Y DESORDEN. La corrupción oficial. – La compra de los ferrocarriles extranjeros. – El negociado de automóviles Mercedes Benz. – Otros negociados de automóviles. – Negociado de televisores. – La comercialización de la producción agrícola. – El Instituto Argentino de Producción del Intercambio (IAPI). – El caso Richter. – Construcción del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires. – Aeropuerto de Ezeiza. – Frigorífico Nacional de la Ciudad de Buenos Aires.

APÉNDICE
Fallo del Tribunal Superior que juzgó al general Perón.
Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre los Bienes mal habidos del dictador.
Perón, Juan Domingo y otros s/traición y asociación ilícita.
Fallo de primera instancia (complementa el dictado por la cámara confirmando 93 prisiones y revocando 2)
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Cualquier parecido de estos párrafos de 1958 con la realidad macrista actual y futura es mera… copia histórica.


Perdió el populismo. Ganó el populismo. ¿”La gente” no sabe votar…?

¿Cuáles son las razones por las que votamos los argentinos? ¿Por qué motivos votan los que votan? ¿Todos somos homo politicus o sólo los ciudadanos politizados? Ante estas preguntas pueden esgrimirse varias razones: los humanos votamos por motivos ideológicos, motivos económicos (macro o microeconómicos), clientelares, por causas puntuales materialistas o simbólicas, movidos por simpatía o antipatía por el candidato, por la trayectoria del postulante o por la falta de la misma, porque el personaje les genera confianza o desconfianza, cariño u odio, por deseos de cambiar o mantener el status quo etc. Sin embargo, cualquiera que explique sus propias razones, generalmente apelará a causas racionales: a un análisis del candidato o su plataforma o propuestas particulares, o de la trayectoria o personalidad del candidato, independientemente del nivel educacional, social o de ingresos económicos del votante. Más aún, para desvalorizar o desprestigiar las razones del voto de quien lo hace en forma distinta a la propia, se suele apelar a que “el otro” lo hace por razones no racionales sino sentimentales, por falta de información o educación o por motivos meramente materialistas o clientelares. Razones vulgares, indignas o mezquinas en definitiva.
Sin temor a exagerar podríamos decir que una minoría politizada de una sociedad, independientemente de su ideología, considera que sólo ella vota en forma racional o ideológica, consciente, y que una mayoría del pueblo no lo hace de esa forma sino que presa de influencias espúreas o por razones irracionales o sentimentales. Otra minoría puede acusar a quienes votan distinto de hacerlo por razones mezquinas, económicas en beneficio propio, de corto plazo o meramente clientelares. La vara para clasificar o calificar al voto del “otro” siempre es la propia, a la que se considera válida, racional, meditada, fundamentada y pura: impoluta. El parámetro a utilizar es nuestro voto, nuestras prioridades, elecciones: nosotros. Así nunca llegaremos a conocer las razones del voto de los demás, en definitiva, del pueblo.
Pero más allá de lo que puedan creer los votantes y los analistas políticos desde los medios, tan afectos a categorizar, encasillar y englobar a los votantes en grupos, es interesante analizar qué opinan los políticos que se presentan para ser electos o, mejor aún, qué piensan sus asesores o los cientistas que estudian cuáles son las razones por las que las sociedades eligen a sus representantes. Mejor dicho, los motivos por los cuales los individuos escogen a sus dirigentes. Repasemos, entonces, qué dicen quienes se dedican a estudiar este tema y a quienes diseñan las campañas de propaganda electoral, aprovechando la oportunidad de las recientes elecciones presidenciales en Argentina.
¿Cuantos de nosotros suele leer las plataformas electorales de todos los espacios políticos antes de decidirse por uno? ¿Cuántos conocemos la trayectoria y el pensamiento políticos de todos los candidatos antes de votar? ¿Y cuántos nos interesamos en conocer aunque sea someramente las propuestas de al menos dos o tres candidatos o partidos? Obviamente, muy pocos (por no decir nadie).
Es decir que, para ser sinceros, debemos reconocer que detrás de nuestro voto no hay un análisis racional y menos aún completo, exhaustivo de las propuestas, personalidades o trayectorias de quienes elegimos para que nos gobiernen. Nuestra decisión al votar no es objetiva, es netamente subjetiva. No somos objetivos porque no somos objetos, como sujetos es nuestra mente la que decide y, como veremos, la mente no es un instrumento que realiza procesos de análisis que toman todas las posibilidades en igualdad de condiciones y escoge la más adecuada de acuerdo a un patrón objetivo o programa, como lo hace una computadora. Es por eso que debemos reconocer que hay otras razones detrás de nuestro voto, bien alejadas de la sobrevalorada racionalidad del homo sapiens o, más concretamente, del homo politicus… Para analizar mejor este fenómeno, conozcamos lo que tienen para decir quienes saben más que nosotros, y lo hacen desde visiones e ideologías distintas.

¿El homo sapiens es un animal racional o sentimental?


Según estudios sobre el funcionamiento del cerebro o la mente humana, a pesar de lo que afirma el “sentido común”, el 95% de las decisiones que toma a diario el homo sapiens (sí, nosotros) son emocionales. Aunque nosotros creamos que basamos nuestras decisiones en un análisis racional, otros motivos más emocionales son el origen de las mismas. Para la antropología somos una especie animal emocional que razona, y no al revés. La emoción nos mueve a la acción, en cambio la razón procesa las conclusiones. Por lo tanto, ¿el voto nace de la acción o de las conclusiones? Veamos qué dice la neurobiología al respecto, en boca de Estanislao Bachrach, doctor en Biología Molecular por la UBA, autor entre otros libros del exitoso Ágilmente de la editorial Random House Mondadori de donde provienen estos extractos:

(…) existen cada vez más estudios sobre el modo en que la excitación emocional positiva facilita el aprendizaje, aumentando la conexión neuronal y consolidando el cambio sináptico.
Durante muchos años creímos ser “seres racionales (cortex) con sentimientos (límbico)”. Hoy, los científicos acuerdan que el interruptor central del cerebro es nuestra parte emocional.
Somos seres emocionales que aprendimos a pensar y no máquinas pensante que sentimos. Esto tiene logica si pensamos que el límbico lleva más de doscientos millones de años sobre la Tierra y el córtex apenas cien mil años. Por esto, muchísimas de las decisiones que tomamos en la vida son no conscientes, la gran mayoría de ellas está dominada por ráfagas de emociones (algunas liberadas de nuestra memoria, otras por emociones nuevas). Muchas veces nuestro consciente racional justifica decisiones que ya habíamos tomado antes de ser conscientes de ellas. En definitiva, el botón cerebral para comportarnos frente a las variadas situaciones cotidianas está más influido por nuestras emociones que por nuestra razón.
(…) aún somos más emocionales que racionales. Entonces, ¿razón o emoción? Ni una ni otra… Somos el resultado de una bella interacción entre ambas.

¿El homo politicus está ideologizado o es pragmático?


Si las emociones son las que explican nuestras decisiones y que nos llevan a la acción, ¿qué opinan los asesores políticos y diseñadores de campaña? Repasemos la opinión del asesor de campaña más exitoso del momento en nuestro país (y que asesoró al presidente electo) Jaime Durán Barba:

La democracia es enemiga del consenso, porque fue creada con el fin de procesar las contradicciones propias de una sociedad. La campaña electoral es un enfrentamiento entre distintas personas y grupos que quieren dirigir un país.
Los homínidos dirimimos los conflictos del poder durante millones de años con violencia, y nos cuesta superar ese atavismo. Todavía sentimos la excitación que vivían nuestros ancestros cuando sus líderes luchaban  frente a la horda, como ocurre actualmente con nuestros primos chimpancés o gibones. 
En su momento, muchos  creyeron en los poderes sobrenaturales de los caudillos. Los siguieron ciegamente, y creyeron que los enfrentamientos de la campaña eran trascendentales para el futuro de la humanidad.
Actualmente, los electores son más informados, la gente tiene una visión utilitaria y hedonista de la vida. Muchos está más preocupados por comprar su heladera en cuotas que por entender el alfa y el omega de la historia. El día del debate presidencial (en la primera vuelta) fueron más los que eligieron ver un partido de fútbol o el programa de Lanata.
La lucha por el poder existe, pero la gente es más libre, no endiosa a sus dirigentes, ni está dispuesta a morir por un candidato. Disfrutan de las peleas entre los líderes, pero no votan por ellos si no creen que van a servir para algo.
Las campañas negativas, son más eficientes en un país bipartidista en el que votan sólo los ciudadanos politizados. Quienes se inscriben para votar están motivados por algo y se interesan en lo que ocurre en la elección.
En países como los nuestros, con votación obligatoria, las cosas funcionan de otra manera. La mayoría de los ciudadanos no votaría si tuviera que hacer trámites para hacerlo. Pueden disfrutar de la pelea entre los líderes, pero eso no incide en su decisión de voto. Menos todavía lo hace la campaña sucia, que no sirve para nada más que absorber recursos y energía que podrían dedicar para conseguir algo útil.
Estos electores no se han despolitizado, porque nunca estuvieron politizados. Sucede simplemente que antes no participaban del poder y ahora quieren hacerlo a su modo. 
Hasta mediados del siglo XX, los “aparatos” fueron el mecanismo de comunicación privilegiado de los candidatos con los electores. En la república conservadora sólo votaba el aparato.
Posteriormente, en la era de la radio y la televisión, los candidatos buscaron el apoyo de otros líderes nacionales o locales, gobernadores, intendentes, punteros, que parecían dueños de la voluntad de miles de votantes. Entusiasmados, los candidatos sumaban el aporte de cada uno de ellos y soñaban con los votos que podían sacar. La campaña era una carrera por conseguir apoyos de dirigentes, tomarse fotos con ellos, negociar canongías. Los votantes venían detrás. Las personas se informaban acerca de la política a través de esos dirigentes, que les explicaban cómo era el mundo y los inducían a votar por alguien.
Actualmente, los ciudadanos se comunican entre sí permanentemente, sin límite de edad, ubicación geográfica o formación intelectual. Se informan de todo lo que quieren cuando quieren, sin pedir permiso a los punteros o a los sacerdotes. Todos tienen celulares, entran a la red, orientan sus preferencias electorales conversando acerca de temas que les interesan, y no son los de los políticos. No le preguntan al puntero o al intendente por quién votar. Los candidatos de la nueva era se dirigen directamente a esos votantes autónomos.



Veamos ahora lo que nos dice el diario La Nación sobre la visión de Durán Barba, rescatando frases y consejos del exitoso consultor político:


“Todos los trabajos de Durán Barba tienen un eje estructurador que es el de cómo escucha el candidato o la política en general a determinado sentido común de una sociedad. Él intenta ajustar al candidato como a un surfeador en ese esquema.

De la palabra a la imagen.
Pero para el gurú del jefe de gobierno porteño los votantes se sienten atraídos más por el color, una sonrisa o un gesto que por los discursos cargados. No teme en asegurar que hay que hacer a un lado “las palabras que transmiten ideas” para aludir a “las imágenes que transmiten sentimientos”.
“No se ganan las elecciones con criterios elitistas”, afirma el Durán Barba.
“La discusión contribuye a fortalecer la democracia y a solidificar las instituciones políticas, pero no a ganar elecciones”, postula el texto.
Más show y menos banderas. ¿Cómo entender que un cómico del trío Midachi se haya instalado en escasos meses?
En “El arte de ganar” Duran Barba alude a dirigentes “que supieron adueñarse de los escenarios bailando o haciendo reir a la gente”. Lo considera más efectivo que los militantes que vivan al candidato que habla desde un atril. Para ilustrarlo, recuerda que la visita de De Narváez al programa de Marcelo Tinelli en 2009 cuando aceptó el desafío de bailar reggaeton junto a su imitador. “Votame”, “votate”, “alica”, “alicate”, quedaron en el recuerdo colectivo.
No confrontar. Desde que se inició la campaña porteña Mauricio Macri no se cansó de repetir que no entraría en un “clima de confrontación” con sus rivales. 
Según “El arte de ganar”, el votante siempre tiene la razón. Un buen candidato debe escuchar las necesidades cotidianas del vecino, sus esperanzas y sus sueños. “No hay que partir de lo enunciado por los expertos sino de los dichos de la gente común”, postula. La campaña de Del Sel en Santa Fe se basó en recorridos por todos los rincones de la provincia. Macri aludió a los “timbrazos” como centrales en su campaña porteña.“La gente común – continúa Durán Barba- tiene sus propias ambiciones y su propio concepto de felicidad. El candidato no es dueño de la verdad y no está para educar a los electores, ni para juzgarlos. Necesitan dialogar con ellos para comprender sus puntos de vista y sobre todo, obtener sus votos”, explica el ecuatoriano.
Apuntar al elector “menos politizado y más desinformado”. 
“Cuando diseñamos una campaña nos interesan más los electores poco informados los menos politizados, porque son ellos los que pueden moverse”, explica el consultor.
“Hacer una campaña dirigida a partidarios duros que son capaces de sacrificarse concurriendo a algo tan aburrido como una manifestación, es tan absurdo como suponer que ellos representan los sentimientos de la mayoría”, concluye.
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Dice Lucas Guardo, en la introducción del libro de Durán Barba, “El Arte de Ganar”, parafraseando al consultor político ecuatoriano del PRO:

La única verdad es la realidad (percibida por el elector).

“A partir de la caída del muro de Berlín perdieron sentido los conceptos que ordenaban la teoría y práctica política y que ahora se discuten en pequeños grupos que  esperan que la historia retroceda un siglo”, polemizan. 
Para ganar  una elección hay que estudiar al votante común, poco informado, que  conforma gran parte del voto indeciso que determina el vencedor. Si a ocho de cada  diez ciudadanos no les interesa la discusión  “izquierda o derecha”, tampoco importa para  armar una campaña. Este target electoral  tiene una visión menos rígida del mundo, y  puede cambiar de opinión si recibe un  mensaje adecuado.
Más allá de las posiciones ideológicas que pueda tener la persona, al momento de votar no lo hará razonando, sino guiado por sus sentimientos.
La política es pasión y cuando  un candidato le cae bien al  elector es probable que vote  por él.
Si le provoca rechazo, su voto estará perdido.
El planteo latente de Durán Barba y Nieto es  que la función del consultor político es ganar elecciones y para esto no hay que educar a  la gente, sino comprender el mundo desde  su óptica para conseguir su favor. En esa  ocasión, el programa podía cambiar el  resultado de la elección, mientras que el acto no movía un voto.
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¿El argentino vota ideologías, partidos, tradiciones políticas o coyunturas?

Repasemos la opinión sobre el tema de Vicente Palermo, sociólogo y doctor en Ciencias Políticas, miembro del Club Político Argentino e investigador independiente del Conicet:


Para el politólogo, Cambiemos -al que no define como neoliberal- cosechó más votos de rechazo al kirchnerismo que de apoyo. (…) Porque los votos que Macri necesitó para ganar son más de rechazo al kirchnerismo que de apoyo al macrismo. “No estoy tanto queriendo que Macri o Cambiemos me modernicen la Argentina, sino que no estoy soportando más a los kirchneristas…”
Sin duda, Cambiemos tuvo mucha puntería política. A la gente le dijo: “Mire: usted no quiere el mundo al que nos llevaron los K, pero para salir de esto hay que hacer ciertas cosas y somos nosotros los que estamos en mejores condiciones para hacerlas”. Pero con ese discurso solamente convencieron al 34 por ciento de los votantes.


¿Cómo definiría a Macri en el aspecto ideológico?
Para empezar, a ellos no les gusta definir que algo es de izquierda o derecha. Y me parece que tienen algo de razón, no solamente por la diversidad interna que tienen, sino porque hasta ahora han sido capaces de agregar ideas, propuestas, sensibilidades, orientaciones, sintonías que son diversas. 
Cambiemos es de centroderecha porque pone mucho énfasis en la libertad, y dentro de la libertad en el mercado, que es una determinada forma de libertad. Y el tema de la igualdad no ha sido una orientación central, troncal.
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Analicemos hoy, con el diario del lunes, qué decía el macrismo en su campaña política. Repasemos el lenguaje y las propuestas de sus spots de campaña, a la luz de lo analizado anteriormente. Empecemos por leer a un periodista insospechado de antimacrismo, Julio Blanck del Grupo Clarín:

Macri avanza entre ondas de amor y paz.

En el comando político de Macri se escuchan cosas increíbles. Por ejemplo: “Mauricio se transformó en un líder sanador”. No lo dice un entusiasta de las ondas de amor y paz, las prácticas tántricas o la meditación, sino un dirigente de alto poder y máxima cercanía con el candidato. “Suponíamos -explica- que a Macri le iban a reconocer su capacidad de gestión por todo lo que hizo en la Ciudad, que ése iba a ser su punto fuerte, pero ahora vemos que le valoran más la tolerancia, la actitud de escuchar, de convocar al que piensa distinto”.
Los macristas son fanáticos de las encuestas pero más de los focus group, que permiten conocer qué cuestiones cualitativas están moviendo la opinión de la gente, y en qué dirección. Del estudio de esos grupos de personas con procedencias e intereses diversos sacan estas conclusiones cuando menos inesperadas.
Así, sostienen que algo está pasando en el territorio de lo emocional que estaba fuera de sus previsiones. “Hasta Mauricio está distinto, ahora lo ves en los actos y en las reuniones y hay momentos en los que se emociona y le cuesta seguir hablando”, cuenta el dirigente de alto poder. 
Cualquier asesor de campaña sueña con que su candidato consiga establecer alguna forma de conexión emocional con el electorado. Sea cierto que Macri lo esté logrando, o se trate de pura y vacía ilusión de sus colaboradores, la cuestión es que los primeros spots publicitarios que se verán desde mañana en la televisión y se escucharán en las radios apuntan a reforzar ese filón imprevisto. 
Es propaganda. No tiene por qué ser 100% verdadero. Alcanza con que produzca el efecto buscado.
Mientras las encuestas le están dando ventaja inicial a Macri sobre Daniel Scioli en el camino hacia el balotaje, en las oficinas macristas aseguran que hay algo más importante a esta altura que esa intención de voto favorable, y es el retroceso del rechazo a Macri.
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Repasemos ahora la opinión de un par de analistas y encuestadores políticos sobre el mismo tema:


Dice Demian Verduga en su Discursos en disputa.

El economista Aldo Ferrer declaró días atrás que la disputa entre Danial Scioli y Mauricio Macri dejaba al desnudo la puja entre dos modelos de país. 
(…) el FPV despliega un mensaje más “racional”, apoyado en mostrar los derechos sociales y civiles creados durante los últimos 12 años y advertir sobre el riesgo de perderlos. La Alianza Cambiemos, por su parte, tiene un discurso puramente emocional, en el que no se hace ninguna propuesta específica, sólo apelaciones a la necesidad de “tirar todos para el mismo lado” o títulos como “pobreza cero”.  
Respecto de las fortalezas y debilidades de esta estrategia, el encuestador Raúl Aragón sostuvo que “ese estilo más racional de campaña le permitió a Scioli tomar las propuestas que había hecho Sergio Massa antes de la primera vuelta”. El analista sostuvo también que el “riesgo” que corre el bonaerense es que el cambio pueda “parecer muy brusco y hecho sólo para la elección”. Para matizar esta definición del analista cabe recordar el giro de Macri, que se volvió nacional y popular la noche del balotaje porteño. Esa voltereta en el aire parece haberlo ayudado para crecer.
Analía Del Franco, directora de Analogías, analizó el mensaje de Cambiemos. “Les fue bien en la primera vuelta con esa estrategia netamente emocional, así que es lógico que no la modifiquen. (…) Ese camino, por ahora, le permitió a Macri canalizar los deseos de cambio de distintos sectores de la sociedad”. La consultora sostuvo que “al no hacer definiciones, cada quien puede proyectar el cambio que le parezca” en la figura del jefe porteño, “incluso expectativas que son muy contradictorios entre sí”.
Del Franco coincidió. Remarcó que esa “reacción espontánea le dio mística” a la campaña de Scioli. Puede conseguir un efecto porque no es lo mismo que a una persona le hable un dirigente político que su vecino o su compañero de trabajo. 
Una visión similar tuvo Aragón. “En un balotaje, como hay muchos candidatos que quedan afuera, hay una porción del electorado que ya no opta por lo que prefiere sino por el que menos le disgusta.
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Pasemos ahora a recopilar las propuestas o mensajes esbozados en los spots o discursos de campaña de Macri y del macrismo, y analicemos qué tipo de propuestas concretas de carácter político o ideológico tienen las mismas:

Macri predica su credo político

* La mayoría queremos un cambio.
* Vivamos mejor.
* Pobreza cero.
* Sentir que estamos cada día más unidos.
* Vamos juntos.
* Cómo no sentir que podemos, cómo no ser optimistas.
* La revolución de la alegría.
* Sabemos que podemos vivir mejor.
* No te vamos a dejar solo.
* Les prometo que cada día vamos a estar un poco mejor y eso nos va a entusiasmar, eso nos va a apasionar, esa es la Argentina que queremos todos. Y es hoy, es acá, es ahora que vamos a construirla, vamos Argentina.
* Estoy acá con buena fe, con buenas intenciones… estoy acá porque creo en ustedes, ustedes me convencieron de que son capaces de crecer, que son capaces de desarrollarse, 
quiero ayudarlos a crecer… vamos a construir la Argentina que soñamos.

* A menos que alguien como vos se interese de verdad, nada va a mejorar… Jamás.
* Todo lo que vemos a nuestro alrededor alguna vez fue considerado imposible.
* No estamos condenados al éxito. Tampoco estamos condenados al fracaso.
* Tenemos que reconocer que estamos solos en esto. Nadie vendrá en nuestra ayuda.
* No hay límites. No hay nada que pueda detenernos si nuestro objetivo es claro, ambicioso y audaz. Controlemos nuestro rumbo de manera sencilla: hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy, el año próximo mejor que este…Y no podremos equivocarnos.
* Estamos hartos de los discursos.
* Actuemos con nuestros vecinos como actuamos con nuestros amigos y todo será mejor.
* Si asumimos la parte que nos toca y confiamos en que los otros asumirán la suya, se formará una red.
* Y de repente tenemos una revelación: Somos nosotros mismos los responsables de hacer o de no hacer lo que hay que hacer.
* Que nuestros hijos deseen ser científicos y no famosos de la televisión.
* Si cuesta poco, vale poco.
* La desazón crea desazón. El entusiasmo crea entusiasmo. La ignorancia crea ignorancia. La educación crea educación. Lo bueno y lo malo se contagian.
* La puerta del futuro de la Argentina se abre con educación, no con la fuerza.
* A la Argentina que viene la vamos a hacer entre todos. Y la vamos a hacer mejor y más grande porque vamos a estar unidos. Respetando nuestras diferencias y discutiendo a veces sobre cuál es el mejor camino, pero sabiendo que compartimos un rumbo y un destino.
* Sólo podremos construir un futuro si trabajamos juntos.
* La Argentina va a estar bien sólo si todos los argentinos estamos bien. 
* Vamos a construir un país orgulloso de su gente, de su clase media, donde todos puedan ser dueños de su futuro y se sientan parte de una sociedad que crece y se desarrolla.
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Repasemos ahora la palabra del periodista José Natanson de Le Monde Diplomatique sobre este tema:


Como recuerda la antropóloga María Julia Carozzi, el movimiento new age nació en los 60 y 70 en la Costa Oeste de Estados Unidos en el marco de los movimientos autonómicos y anti-autoritarios que vivieron su auge con las protestas contra la guerra de Vietnam y que luego se fueron deslizando hacia el hipismo, las iniciativas contraculturales y las comunidades terapéuticas (…) Estructurado en torno a una red informal de cursos, centros de meditación, sesiones de yoga y sus mil terapias alternativas, con ramificaciones como las escuelas libres, el sexo tántrico y los libros de Ari Paluch, el movimiento new age sintoniza con la sensibilidad de una parte importante de la clase media pos-setentista argentina, como confirmó el éxito de la Fundación el Arte de Vivir y la masiva visita de Sri Sri Ravi Shankar auspiciada por Macri, que en el acto inaugural junto al gurú indio declaró a Buenos Aires “capital mundial del amor” 
No es difícil detectar trazos de esta filosofía en el discurso buena onda del PRO. El budismo new age, suficientemente amplio para admitir a un católico o un ateo, un empresario o un trabajador, un radical o un peronista, es una doctrina más filosófica que religiosa, que refuta la existencia de un dios y carece de un único texto sagrado. El budismo no postula la existencia de un creador del universo y, a diferencia de las tres religiones del libro, rechaza los dogmas. Como Macri durante la campaña, predica la tolerancia y la serenidad y no concibe las excomuniones.
La sintonía es filosófica: budismo y macrismo apuestan, en sentido estricto y sin ironías, al poder de la autoayuda. En palabras de María Eugenia Vidal: “Te hablo a vos, que te levantás todos los días para ir a trabajar y querés progresar”.
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Al kirchnerismo, muchos analistas u opinadores profesionales de los medios suelen catalogarlo, categorizarlo, estigmatizarlo como “populista”. Pero, ¿qué es el populismo? ¿Qué es un partido o movimiento populista? Más allá de quienes utilizan ese término para denigrar cualquier movimiento político popular que no acate las categorías políticas eurocéntricas, sin definirlo con precisión, apelemos a quien estudió más y mejor este tema: el filósofo y politólogo argentino Ernesto Laclau:

El término “populismo” fue acuñado por la tradición liberal sudamericana con un claro sesgo peyorativo

El populismo es, simplemente, un modo de construir lo político”. 
El populismo entonces, se explicaría como un fenómeno de alianza de clases o bonapartismo (en el sentido de equilibrio inestable entre clases mediadas por un árbitro social) propio de la retrasada realidad social americana, hija de la más retrasada de las retrasadas realidades europeas: la española.
Si al populismo se lo define sólo en términos de “vaguedad”, “imprecisión”, “pobreza intelectual”, como un fenómeno de un carácter puramente “transitorio”, “manipulador” en sus procedimientos, etc. no hay manera de determinar su differentia specifica en términos positivos. Por el contrario, todo el esfuerzo parece apuntar a separar lo que es racional y conceptualmente aprehensible en la acción política de su opuesto dicotómico: un populismo concebido como irracional e indefinible. 
Finalmente, “el populismo, ¿es realmente un momento de transición derivado de la inmadurez de los actores sociales destinado a ser suplantado en un estadio posterior, o constituye más bien una dimensión constante de la acción política, que surge necesariamente (en diferentes grados) en todos los discursos políticos, subvirtiendo y complicando las operaciones de las ideologías presuntamente ‘más maduras’?” Se dice que el populismo “simplifica” el espacio político, al reemplazar una serie compleja de diferencias y determinaciones por una cruda dicotomía cuyos dos polos son necesariamente imprecisos. “Por ejemplo, en 1945, el general Perón adoptó una postura nacionalista y aseveró que la opción argentina era la elección entre Braden y él.
En un pasaje verdaderamente esclarecedor, Laclau nos dice: “Sólo en un mundo imposible, en el cual la administración hubiera reemplazado totalmente y gradualmente a la política al tratar las diferencias particularizadas, hubiera eliminado totalmente las dicotomías antagónicas, hallaríamos que la “imprecisión” y la “simplificación” habrían sido realmente erradicadas de la esfera pública”. Entonces los tecnócratas cuando nos hablan de “complejidad de la cuestión social” o de una esfera “pública” y otra “privada”, ¡quieren política sin política!
No: sin una dosis de populismo no habría política. En una sociedad donde toda demanda se resuelve en forma administrativa y sin disputas, evidentemente no hay política. La política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas.
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Entonces, ¿un populismo fue derrotado por un partido institucionalista o por otro populismo?


Siguiendo los lineamientos de Laclau sobre el populismo, podemos arriesgar que Cambiemos llega al poder conteniendo casi todas las características del populismo. La apelación a los sentimientos y las aspiraciones de la gente prima ante las propuestas concretas de gobierno. El discurso político brilla por su ausencia, al menos en los actos públicos y las propagandas, los discursos son ambigüos, apelando a contentar a todos o no contradecir a ninguno. Ofreciéndose para concretar los anhelos de personas y grupos bien distintos, incluso a veces con intereses contrapuestos. El macrismo salió a cosechar las más diversas reivindicaciones sociales que no eran satisfechas por el gobierno, y así logró sumar un 24,28% de votantes para las PASO. Licuando aún más su discurso neoliberal duro, lavándolo políticamente y dándole más y más dosis de “duranbarbismo”, alcanza los 34,15% de la primera vuelta, alcanzando el balotaje. De allí en más, siguió la campaña cuasi evangelista, new age, de ondas de amor y paz o autoayuda que caracterizó el tramo final. Allí fue, creemos, donde resultó más útil la cosecha de votantes no macristas, apelando a representar o identificarse con lo que Laclau llama “demandas insatisfechas”. Dice el reivindicador del populismo:


“Una vez que se dan una serie de demandas insatisfechas, éstas deben cristalizar simbólicamente alrededor de un dirigente. ¿Por qué el líder? Mientras más institucionalizada se encuentre una sociedad más la gente vive inmanentemente dentro de un aparato impersonal. Pero mientras más la gente se encuentre con las raíces sociales a la intemperie, más necesitará de una forma de identificación exterior a su experiencia cotidiana a través de la cual reconstituir un sentido de la propia identidad. Y en ese punto la figura del líder es central. Sin una dosis de populismo no habría política. (…) La política adviene cuando las demandas sociales chocan con un sistema que las niega, y aparecen distintos proyectos que disputan por articularlas”.


Y, evidentemente, Macri resultó mejor cosechador de las demandas insatisfechas que dejó el kirchnerismo que Scioli. Tal vez por la premeditada ambigüedad o mejor codificación populista de su discurso Sin embargo, en los actos privados y ante los empresarios, por supuesto, es otra cosa.
Además de los globos y los bailes de Macri en los festejos, en el relato macrista  lo formal prima por sobre el fondo, los buenos deseos y las esperanzas por sobre las propuestas concretas. Es decir: todo lo que la derecha y la izquierda tradicional le achacan a los “populismos latinoamericanos”. Este PROpulismo o populismo new age usa y abusa de mensajes “de paz y amor”, de sermones de autoayuda o de promesas de un futuro venturoso, ese que todos juntos lograremos si elegimos bien al líder PRO, que nos llevará hasta esa utopía que nos espera a la vuelta de las urnas. 



Repasemos ahora a Diego Rocco en el blog Artepolítica:

Winds of change.
Se instaló efectivamente la necesidad de un cambio. El PRO propone un cambio de formas (Mauricio canchero, chistoso, relajado, sin cadenas nacionales, dando conferencias de prensa, “diálogo”, “transparencia”, “consenso”, etcs) y un cambio de fondo, de contenido, pero no dicho. Oculto pero con evidentes líneas de fuga, digamos que hace agua por todos lados. Basta con escuchar declaraciones fílmicas o ver las acciones concretas pasadas o recientes, de Macri y de todo su equipo.
Lo que no impide, de todos modos, que la puja se dé en cuanto a los modos, los estilos. El contenido no importa o no se entiende. Se siente un clima de hartazgo (no tanto, Cristina no era candidata) por el desgaste de las formas del FPV luego de 12 intensos años. Otra vez la paradoja, ya que sin esas formas no se hubieran podido dar las grandes conquistas y por lo tanto las cuestiones de fondo transformadoras de la realidad.
Lamentablemente la guerra está en las formas y no en lo que importa: las medidas, los proyectos, las políticas.
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El populismo PRO, además de apelar a todos los lugares comunes del populismo durante la campaña, como hemos visto, llega ahora hasta festejar la asunción con su presidente bailando una cumbia en el balcón de la Rosada cantada por la vice presidente en funciones. Eso, que tanto se le critica a los populismos latinoamericanos (Chavez en Venezuela, por ejemplo) es festejado por miles de seguidores “antipopulistas porteños” en plena Plaza de Mayo, en “el balcón de Perón y Evita” ejerciendo el más crudo populismo… de derecha.

La cumbia PROpulista



Análisis final.


Los analistas suelen hablar del “mensaje de las urnas”, como si el pueblo se hubiese puesto de acuerdo en escribir ese mensaje; o calificar el voto en “voto bronca” o “voto de confianza”, etc. En las ciencias sociales esa generalización es peligrosa, porque sin datos concretos, tomados en el “campo”, no deja de ser una opinión del mismo analista, basado en su percepción de la realidad, tan válida como cualquiera pero que no puede tomarse como “la verdad”. Sin embargo, ahora podemos arriesgar que las personas votan personas, más allá de sus propias ideologías, visiones del mundo. Escogen a personas que proponen medidas de gobierno, rumbos políticos o modelos económicos, que expresan o representan ideologías o tradiciones políticas, pero que fundamentalmente tienen estilos, modos, aspectos físicos, trayectorias o personalidades. Es decir: la forma más que el fondo. El votante puede hasta incluso coincidir en la ideología, visión o propuesta de gobierno de un candidato, pero si no cree en él, no confía en él o no le cae bien, no lo votará. Y por el contrario, una acusación de supuesta corrupción es vista de diferente manera si es contra un político afín u opuesto al votante. Por ejemplo, ¿qué piensan los macristas sobre el procesamiento de Macri por las escuchas de políticos opositores, familiares de víctimas de la AMIA y hasta de su cuñado? No creen que sea verdad o al menos lo minimizan. Y lo mismo pasa con los kirchneristas en relación con el procesamiento de Amado Boudou.
Como vemos, lo humano está siempre por encima de lo ideológico o político (y a veces lo ético): lo emocional prima por sobre lo racional, pero no lo excluye. Luego vendrán las pruebas de fidelidad entre ambos. Ése es el fundamento de los liderazgos: conseguir una sinergia entre ideología política y personalidad o carisma, una combinación que enamore (permítaseme la metáfora) al votante potencial. Debe valerse de la emoción y la razón para conquistar el voto: apelar a la mente y el corazón del votante.
Y aquí es donde encontramos la explicación, arriesgamos, de la sorpresiva chicana judicial a la que apeló el macrismo para evitar la foto de la entrega de los atributos presidenciales entre Macri y Cristina, forzando a que la presidenta se fuera “por la puerta chica” del gobierno. Este juego simbólico, que supuestamente denotaría un final de ciclo K similar o que lo acercaría al de Alfonsín o De La Rúa en el inconsciente colectivo, consideramos que es el primer error político de Macri. Porque aunque ahora le siga una campaña de desprestigio mediática y judicial del kirchnerismo (primando lo emocional por sobre lo racional), una cosa es un retiro forzado de un gobierno que fracasó en su gestión (Alfonsín o De La Rúa) y otra muy distinta un gobierno exitoso como el kirchnerista, que por eso mismo servirá de ejemplo al cual comparar los logros o errores del mismo macrismo, como ya señalamos en 10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista. Aunque el desencuentro entre Macri y Cristina pueda atribuírselo a ambos, la víctima de esta operación político-judicial-mediática es indudablemente la ex presidenta. Y aquí lo sentimental prima por sobre las explicaciones judiciales, constitucionales o leguleyas: racionales.
Esta estrategia de campaña llevó a Macri a la presidencia, pero ahora llega el momento de gobernar; en la campaña se sumaron voluntades pero ahora quizás se empiecen a restar, al afectar intereses con decisiones de gobierno, donde aparece la dicotomía entre promesas y expectativas y las posibilidades reales de concreción. Ergo, si el gobernante cumple con sus votantes o, en caso contrario, si éstos le dan la espalda luego de asumir… Pero esa ya es otra historia.

10D: Cambio de gobierno, de modelo y de “relato” oficialista.

Para los argentinos sub-30 que, aunque hayan nacido en los noventa, por su escasa edad no tenían todavía conciencia política o los intereses diarios pasaban muy lejos de la política o la realidad del país, los próximos cuatro años serán bien diferentes a los que han vivido durante los últimos doce (lo mismo le sucederá al resto de los argentinos, pero no son vírgenes en este tema). Sin embargo, no sólo en términos de modelo económico o proyecto de país cambiará el debate político, sino en los temas o ejes a discutir, derivados del diagnóstico elaborado por el nuevo gobierno, de las medidas que se dispone a tomar y su justificación ideológica, es decir: de su “relato” histórico del presente. Este relato, esta contextualización de su visión, sus objetivos deseables y las medidas coherentes para alcanzarlos es patrimonio de cada gobierno, del actual y del próximo.
El “relato” oficialista actual explica la visión, el diagnóstico y las medidas del kirchnerismo, de corte neokeynesiano, peronista en definitiva. Este relato explicita su ideología en un vocabulario político que utiliza términos como inclusión, redistribución de la riqueza, mantenimiento o incremento del empleoindustrialización, ampliación de derechos y derechos de segunda generación, respeto a todo tipo de minorías, búsqueda de la seguridad alimentaria, seguridad social, justicia social, elección en materia de política exterior de ampliación del Mercosur, fortalecimiento de la UNASUR, reivindicación de la Patria Grande, la búsqueda de nuevos mercados no tradicionales: China, Rusia, India, de priorizar la relación Sur-Sur, procurar el autoabastecimiento energético, privilegiar un estado presente en la economía, la regulación estatal de la economía, respetar la libertad de expresión para los medios de difusión pero reforzar el derecho a la información de los ciudadanos, la defensa del consumidor y la regulación mediante los precios cuidados.


En cambio, el próximo gobierno desplegará su propio “relato” oficialista, su propia visión, ideología, diagnóstico de la realidad y sus medidas para modificarla, que explicita su ideología en un vocabulario político propio de corte neoliberal, donde priman conceptos y prioridades bien distintas. El relato macrista que lo trajo hasta acá, hasta llegar al gobierno nacional, se caracterizó por utilizar palabras o conceptos como el vivir mejor, solucionar los problemas de la gente, hablar del futuro y no del pasado, una narrativa menos ideologizada, casi evangélica, utilizando términos generalizadores, polisémicos como cambio, confianza, paciencia, felicidad, la revolución de la alegría, el acuerdo, consenso, etc. La utilización de este relato prefabricado, coherente y probado le fue muy útil al macrismo, al menos para ganar las elecciones. Veremos ahora si lo es también para gobernar (o gestionar, utilizando sus propios términos).
En el armado de los equipos de gobierno ya se ve también una diferencia con el kirchnerismo. Abundan personalidades ajenas a la función pública, a la académica, muchos provenientes del mundo empresario, que expresan intereses particulares concretos relacionados con las carteras que “gerenciarán“, se privilegia el management profesional a la administración pública de los intereses contrapuestos de la sociedad.
Todos los gobiernos construyeron su “relato”, el alfonsinismo con su democracia versus autoritarismo militar y sindical, con su asistencialismo frente a la pobreza heredada; el menemismo con su salariazo y su revolución productiva frente a la hiperinflación, que terminó en el relato neoliberal conocido; el de la Alianza que se proponía su transparencia en la gestión y mantenimiento del modelo económico del 1 a 1 frente a la corrupción y la decadencia económica menemistas, pero que terminó con la explosión del modelo neoliberal en 2001.


Pero el macrismo deberá ahora gobernar el país, y para eso abandonar muchos de los conceptos casi naive de la campaña. Tomar medidas y enfrentar intereses, lidiar con intereses contrapuestos de los ciudadanos, de los círculos de poder, de las corporaciones. Ahora aflorará la ideología y las prioridades económicas de sus funcionarios. Entonces comenzaremos a escuchar en el relato macrista términos como control de la inflación, reducción del tamaño del estado, reducción del gasto público, superávit fiscal, sinceramiento de los precios y las tarifas, promoción de la inversión privada, productividad, costo argentino, competitividad, recuperación de mercados tradicionales como los de Europa, los EE.UU, acercamiento al Tratado del Pacífico, mejoramiento del “clima de negocios”, búsqueda de un estado prescindente en economía, la reducción de impuestos y retenciones, la liberación de importaciones y exportaciones, prioridad del libre mercado, el combate a la corrupción del gobierno anterior, la independencia de la justicia, libertad de prensa para los medios de difusión, y precios libres.
Para triunfar en las elecciones, el macrismo basó su estrategia en la supuesta necesidad de la sociedad de un cambio de clima, en un viento de cambio que renovaría esta polémica y caprichosa década kirchnerista, en la necesidad de barrer todas las supuestas rémoras, errores o insoportables visiones políticas del kirchnerismo, demonizando casi todas sus medidas y modos kirchneristas, de los que ahora deberá alejarse lo más posible.
Pero el nuevo gobierno deberá cumplir con las expectativas de sus votantes, no sólo las que expresamente prometió en la campaña sino en las que los propios votantes le atribuyeron. Entre ellas se encuentra, originada en la creencia extendida entre el voto anti-K de que el gobierno actual tiene exceso de corrupción (justificada o no pero machacada por los grandes medios hegemónicos), la necesidad del nuevo relato oficialista  de la puesta en marcha de una especie de mani pulite que lleve no sólo ante los tribunales a los próximos ex-funcionarios kirchnerstas sino a la cárcel misma. Esos votantes esperan del macrismo una especie de exorcismo del estado apelando a la justicia independiente para que condene a los funcionarios actualmente procesados, a los apenas acusados pero también incluso a los sospechados, por haber sido acusados por los medios. De más está decir que el parámetro utilizado para esas acusaciones generalizadas es la prédica de los medios hegemónicos, generalmente flojos de papeles, más cercana a borrador de informe periodístico que de fundamentada denuncia judicial.
Por esta razón, y contando ahora con un apoyo electoral mayoritario, con una justicia afín y con los medios hegemónicos de su lado, sería de esperar que se confirmen todas las denuncias contra funcionarios kirchneristas, además de las que habrán de surgir ahora, en una especie de cacería de corruptos que es esperable al menos en los primeros años. ¿Veremos entonces presos a Cristina Fernández, Máximo Kirchner, Amado Boudou, Nilde Garré, Aníbal Fernández, etc.? ¿O será que las denuncias era falsas o sin sustento? Y, en ese caso, ¿recaerá la justicia en quienes acusaron falsamente, por razones políticas, y en los funcionarios judiciales que las tramitaron sin más? ¿Aparecerán las pruebas del largamente publicitado “clientelismo” del gobierno kirchnerista, denunciado hasta el hartazgo?
No obstante estas expectativas, el relato macrista construido hasta acá dejó en claro que ninguna de las ventajas, logros y derechos adquiridos en estos doce años se vería afectado por su arribo al gobierno. Y este sobreentendido denotaba que el gobierno macrista venía para agregar logros y derechos, los que sus votantes esperarán que comiencen a ser derramados en la sociedad a partir del 10 de diciembre, además de lo detallado anteriormente. Y ése es el mayor desafío de Macri: no restar, sino que debe sumar, agregar a lo conseguido en esta década ganada. Ningún relato oficialista posterior podrá justificar, explicar que esas expectativas no se cumplan. Ni siquiera culpando al gobierno anterior, al menos no después de los primeros dos años donde no se vean las mejoras prometidas o esperadas. No olvidemos que la usualmente utilizada por el kirchnerismo referencia a la crisis de 2001 como explicación de la velocidad de la aparición de los logros se basaba en la existencia de esos mismos logros, derechos adquiridos y mejoras económicas tangibles. Nadie acompaña con su propio sacrificio a un gobierno si no ve resultados.
¿Aceptará esta sociedad, que se recuperó en doce años de los perjuicios de décadas de decadencia, realizar ciertos sacrificios sin resultados palpables? El tiempo lo develará, pero nos permitimos dudar, de acuerdo a los antecedentes históricos y la continuidad de la primacía de los medios de comunicación hegemónicos y su prédica e influencia en el nuevo gobierno.
Es decir que, como hemos dicho, de ahora en más asistiremos a la construcción de este nuevo relato oficialista, el que esbozará el macrismo, que será bien diferente del actual pero contará con la legitimidad que le da el triunfo en los comicios que lo colocó en el Poder Ejecutivo.
Estos párrafos y opiniones no descalifican ese nuevo relato, al contrario: le asigna la misma legitimidad, validez y derecho que al actual. Tan sólo favorecemos una disputa semiológica o semántica alrededor de la construcción del mismo, porque la sociedad es un terreno donde los diferentes relatos disputan su primacía, provengan del gobierno, del poder establecido o de las diferentes oposiciones políticas y sociales que debatan con el relato oficialista. En cambio, está en quienes desvalorizaron, desligitimaron y atacaron al actual relato oficialista, caracterizándolo como sinónimo de mentira, falsificación o impostura, mantener esas mismas impugnaciones y refutaciones frente al arribo del “nuevo” relato oficialista, el que nacerá a partir del próximo 10 de diciembre.

Ganó Macri. Perdió Scioli. Triunfó el “modelo”.

Cuando los ecos de los festejos de los ganadores del balotaje cesen y los lamentos y reproches de los vencidos se conviertan en reflexión, será tiempo de un análisis más mesurado y objetivo de los resultados de ambas elecciones, las de primera y segunda vuelta.
No obstante, sin apresuramientos ni forzar demasiado conclusiones sobre los resultados, creemos que se puede arriesgar lo siguiente con el escrutinio provisional en la mano y “el diario del lunes”: el pueblo, la sociedad o “la gente” (dependiendo del gusto del lector) ha elegido a Mauricio Macri como el conductor del poder ejecutivo nacional para los próximos cuatro años, prefiriéndolo a Sergio Scioli por una mínima diferencia de 2,8% de los votos. Se trató de una elección bipolar donde si el oficialismo obtenía tan sólo un 1,5% más de votos (quitándoselos a Macri) hubiera seguido gobernando después de 12 años. Por lo tanto, podemos afirmar que brilló por su ausencia el famoso y muy publicitado desgaste por la gestión que se le atribuyó por adelantado: de ser así, el triunfo macrista debería haberse registrado en la primera vuelta o en esta segunda pero en una forma abultada. El famoso huracán de cambio macrista terminó siendo una alegre brisa de primavera que efectivamente cambió la conducción del estado pero no logró barrer al modelo. Más adelante veremos por qué lo decimos.
El que lllamamos aquí “voto espanto” funcionó bien, impulsado tanto por la campaña del oficialismo como por la movilización espontánea en las calles, plazas, oficinas, talleres, fábricas como en las redes sociales por votantes del kirchnerismo no militantes, que superaron a los dirigentes, pero no fue suficiente. No obstante, eso no minimiza la derrota de Scioli ni explica totalmente la avalancha de votos inesperados por las encuestas de las semanas anteriores, las que vaticinaban un triunfo holgado de la ola amarilla de “la buena onda” de cambio macrista por entre 4 a 10 puntos.
Por lo tanto, podemos ahora sí preguntarnos si verdaderamente perdió el modelo, como se aventuraron a afirmar los periodistas, analistas, políticos y medios opositores al kirchnerismo. Sostenemos aquí que no, que el ampliamente difundido “modelo” o proyecto político o de país que rigió desde 2003 hasta hoy no sólo fue reivindicado abiertamente por Scioli y no fue impugnado por Massa (que obtuvo alrededor de un 20% de los votos y propuso cambios en el modelo, no su remoción), sino que el macrismo, que en las PASO obtuvo un 24,28% de votos (sumando los de Sanz y Carrió fueron 30%), sólo logró aumentar hasta los 34,15% en la primera vuelta luego de retroceder sobre sus pasos de ocho años de discurso neoliberal de impugnación del modelo kirchnerista (economía de inclusión, un estado grande y presente, una YPF estatal, una Aerolíneas Argentinas estatal, fondos jubilatorios en manos del estado, los nuevos derechos sociales adquiridos en esta década, etc) a reivindicar esos logros recién desde agosto pasado, cuando casi pierde el gobierno de la ciudad. Claramente, los nuevos votantes macristas creyeron ese nuevo discurso de Macri, esa rápida (y probablemente fugaz) conversión desde el crudo neoliberalismo del PRO al actual y sorpresivo neokirchnerismo light de Cambiemos. Se puede argumentar que el próximo presidente camufló durante unos meses su ideología para alzarse con los votos necesarios para ganar las elecciones. También, que el modelo neoliberal enarbolado por el macrismo hasta agosto no contaba con el apoyo popular suficiente como para regir los destinos del país; pero allí apareció la mano del asesor de marketing político de Macri, Durán Barba, quien aconsejó esa brusca mutación que sorprendió hasta a la propia audencia de millitantes PRO en aquellos festejos en el bunker macrista, la que abucheó esa reivindicación sorpresiva del modelo vigente hasta hoy.
Es por eso que podríamos decir que una abrumadora mayoría de votantes (entre los que contamos a ese nuevo porcentaje de votantes de Macri que se sumaron luego de las PASO) plebiscitó el modelo. Sin embargo, esa mayoría no se vio reflejada en las urnas, porque votó en forma dividida al elegir al conductor del modelo, lo que benefició a Macri.

Un tema a analizar en otra oportunidad es por qué ese porcentaje de quienes avalaban el modelo pero lo preferían conducido por Macri, le creyeron esa vuelta de 180° en su ideología, ese giro “kirchnerista”; o si realmente no creyeron o ni se enteraron de que ese giro había existido, debido a su desinterés o falta de información detallada sobre política. Entonces, la sociedad en su conjunto no lo escogió al kirchnerismo para seguir gobernando al país, pero no le dio la espalda, porque su modelo económico o proyecto de país fue avalado en forma mayoritaria, reconocido como un piso geológico económico-social, reivindicado y considerado algo que no tiene vuelta atrás (concepto éste que la historia argentina desmiente rotundamente).
A su vez, de esa misma elección a presidente surgen los grandes desafíos que debe enfrentar el nuevo gobierno. La vara social y económica del país que deja Cristina es muy alta, la más alta que haya dejado gobierno alguno en décadas. Esa vara es el piso desde el cual el macrismo deberá construir sus logros y cualquier disminución del mismo le será facturada como error o quita de derechos o beneficios, sin importar las excusas que puedan servir para la coyuntura. Y a su vez, ese déficit del gobierno será anotado en el haber de Cristina, quien se convertirá desde el primer día en un faro de referencia política insoslayable, gusten o no sus modos o maneras (criticadas por políticos y medios opositores asiduamente hasta hoy) pero que se desvanecerán en el recuerdo si los ideales y esperanzas populares puestos en el nuevo gobierno no se cumplen.

De ahora en más, Cristina tiene en su haber el crédito de ser la cabeza visible del gobierno que produjo esos avances sociales y económicos, lo que repercute en su alta imagen positiva. Imagen que el macrismo deberá desgastar desde el primer día, con la ayuda de los medios hegemónicos más interesados en demoler el kirchnerismo que en apuntalar al macrismo (en realidad, aprovecharán su apoyo para sacarle concesiones para su propio beneficio, como acostumbraron desde hace décadas).
A su vez, con la derrota de Scioli asoma ahora Cristina Fernández como la referente indiscutible (y que no ha perdido ninguna elección) no sólo del FPV sino de la oposición. Pero cuenta también con la legitimidad y la autoridad de ejercicio que la posicionan como referencia ante cualquier medida del nuevo gobierno. Forzando un poco las similitudes históricas, podríamos decir que Cristina desde el llano ocuparía un lugar político similar al del Perón en el exilio frente a los gobiernos que lo sucedieron. A su caída, le siguieron años de denuncias, calumnias y prédica contra su figura y su gobierno, llegándose a prohibir hasta la mención de su nombre. Sin embargo, tres años después Frondizi tuvo que pactar con él, cuando el peronismo ni siquiera podía presentarse a elecciones, para poder ganar las elecciones a presidente. Y dijimos forzar la similitudes porque las circunstancias históricas son bien distintas, Cristina no está exiliada, su voz no está prohibida ni prohibido su partido, pero como Perón en su momento, el próximo espacio opositor no cuenta con un referente comparable a ella, y además su espacio detenta la primera minoría en diputados, mayoría y quorum propios en senadores y gobierna la mayor parte de las provincias. Ella se constituye en el significante de un modelo de gobierno o proyecto de país conocido, probado, con sus pros y sus contras pero que sacó al país del marasmo económico y el caos social post 2001 y lo llevó a estos 12 años de crecimiento continuo con recuperación política y social evidente, y cuyos logros fueron reconocidos últimamente por el mismo Macri, forzado por la opinión mayoritaria de quienes terminaron siendo sus votantes.
El kirchnerismo se constituye, de esta manera, en la expresión más exitosa del peronismo desde 1955, lo que lo coloca en la pole position para cualquier próxima elección. El tiempo colocará a esta experiencia de gobierno en el lugar que se merece, más allá de las opiniones que se deslicen hoy, inmersas en el barro de la cotidianidad, del debate político del día a día y que soslayan el marco de época de un gobierno. Lo mismo sucedió con el gobierno de Perón, pero también con el de Alfonsín, ambos fueron reivindicados en distinta medida con el transcurso de los años por quienes se opusieron a ellos contemporáneamente.

Macri deberá hacerse cargo de sus promesas de cambio y de las promesas de continuidad que sugirió, o de las expectativas populares que despertó. Debe satisfacerlas desde el primer día. Consolidar los logros, derechos y mejoras nuevas encarnados en Cristina (que el kirchnerismo neokeynesiano ya convirtió en sentido común de la sociedad) pero con ese neoliberalismo macrista que está en su ADN, que a su vez desestima y aborrece los métodos y medidas que las propician.
El macrismo recibirá una herencia económica y social enormemente propicia para mejorar las condiciones del país y su población. El desempleo más bajo en tres décadas, un salario real recuperado, al igual que las jubilaciones y pensiones, una inflación en baja desde hace más de un año, un PBI en crecimiento, un consumo en alza, una cobertura previsional envidiable para la región y gran parte del mundo, un país desendeudado, calles en paz, sin conflictos sociales, con los ferrocarriles totalmente renovados, un desarrollo científico y tecnológico envidiable y demás ventajas especificadas por Basurero Nacional aquí, más aún si se la compara con la que recibió el kircnerismo en 2003 o las recibidas por Alfonsín, Menem, De La Rúa o Duhalde.

[Una actualización oportuna de estos datos (a cuenta de las excusas ya evocadas por el macrismo para justificar las primeras medidas cruentas que anunciará su gobierno: los remanidos “cuatro años sin crecimiento” y una “inflación incontrolada”) la podemos encontrar aquí.]

Sabemos que el macrismo nunca se presentó como el garante de la continuidad del modelo económico que rigió entre 2003 y 2015, si no que recién en los últimos meses reconoció (apremiado por una escasa fuerza electoral para llegar a la Rosada) sus principales logros. Y dejó entrever o sugirió oportunamente a la ciudadanía que no los perjudicaría, que los protegería, que nadie perdería lo que tenía. Por eso un importante porcentaje de electores que no lo votaron en la primera vuelta decidieron acompañarlo en la segunda, tomando esa promesa como confiable. Sin embargo, el neoliberalismo del PRO-Cambiemos no parece ser el mejor garante de continuidad del modelo, ya que su visión, sus objetivos económicos y sus herramientas van en sentido opuesto a ese piso de logros y derechos alcanzados en esta década. Ésta es la principal contradicción entre el resultado del balotaje y lo que atisbamos que podrá suceder durante el próximo gobierno. De ocurrir esto, los resultados de las próximas elecciones generales dependerán de la interpretación que el pueblo haga de esto. Pero esa ya es otra historia…

Finalmente, y a manera de recordatorio histórico de aquella época (que viene al caso, aggiornado a estos tiempos por supuesto, y que interpela a muchos argentinos), podemos agregar que en una oportunidad durante una conversación en la que el ex presidente Perón, ya exiliado, discurría sobre lo que podría suceder con el gobierno de facto que lo sacó del poder en 1955 y con su movimiento político. el líder en el exilio afirmó:
“Si tenemos razón, volveremos y si no tenemos razón, mejor que no volvamos”.
Las épocas y los contextos históricos son bien distintos, pero las circunstancias políticas no dejan de ser comparables.

 

“Que 20 años no es nada…”, 1995-2015: libertad de mercado vs estado de bienestar.

“Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene”.

(Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota)



Quienes peinamos canas, en estos días de debate electoral  vivimos una especie de dejà vú, no por los protagonistas de las fórmulas electorales en disputa para gobernar en los próximos cuatro años, sino por el clima de época que ha resurgido en estas semanas y la oposición entre proyectos de país que representan cada uno de ellas. Tanto los temas que se debaten como las medidas de gobierno que han sido puestas en el candelero mediático pero que también se replican en las discusiones domésticas, en los hogares, las oficinas, los talleres, los bares o en cualquier charla entre amigos o conocidos, son los mismos que se debatían hace veinte años (por poner una cantidad simbólica, tanguera) en los mismos lugares. Tópicos que habían sido abandonados luego del estallido del paradigma neoliberal en 2001.
Ese tipo de debates que creíamos haber saldado en estos quince años de vigencia del paradigma neokeynesiano que superó al anterior, no sólo suturando las heridas y grietas sociales abiertas por el neoliberalismo, con su rosario de desocupados, pobres y excluidos sino también las económicas, al reabrir las miles de pequeñas y medianas empresas cerradas en los noventa. La disyuntiva entre acudir o no al FMI para pedir financiación, aceptando las conocidas recetas recesivas que condicionan esos préstamos, o la liberación del dólar al juego del mercado, o la liberación indiscriminada de importaciones, la quita de retenciones a las exportaciones, el rechazo a los acuerdos de precios, o propugnar el recorte del gasto público, el achicamiento del estado, la posible entrega de la conducción de YPF a voceros de la lógica de la libre empresa, el cuestionamiento al funcionamiento de Aerolíneas Argentinas en manos del estado por motivos economicistas, la entronización de la deidad del “clima de negocios” o del “mercado de capitales” extranjeros, la posibilidad de retornar directa o indirectamente la administración de los fondos jubilatorios a manos privadas, el bregar por el acercamiento a la órbita de los EE.UU. y sus acuerdos económicos de mercados en común (tipo ALCA) o, peor aún, a sus alianzas geopolíticas en tiempos revueltos como los actuales, no hacen más que resonar en nuestras mentes todo lo vivido en los dramáticos años noventa.
Se trata ni más ni menos que el resurgimiento del neoliberalismo, del Consenso de Washington, representado y llevado a cabo en nuestro país por el menemismo, aunque ahora en forma más cruda y explícita por los mismos personajes (personeros) de entonces. Se trataba,  hace dos décadas, de la antinomia global entre “estado de bienestar” (welfare state) vs neoliberalismo o monetarismo (la famosa teoría del derrame), la que regía tanto en los debates políticos como en la práctica política de entonces. Y decimos explícita porque ese paradigma, ese proyecto de país llegó al gobierno en aquellos años mediante subterfugios, engaños, disfrazándose de populismo peronista, embanderándose en el “cambio” frente a un gobierno caracterizado como del pasado, y prometiendo una “revolución productiva” y un “salariazo”. Ese gobierno que el menemismo ascendente se postulaba para reemplazar, había fracasado en su intento de reparar el estado de decadencia, violencia y tragedia social y humana que había reemplazado. Fracasado no en materia de democracia o derechos cívicos conculcados en los años setenta, sino en materia económica. Pero una vez en el gobierno, el menemismo triunfante reveló su verdadera cara neoliberal y de alineamiento con los grandes poderes globales, y la más cruda economía de libre mercado se hizo cargo del país, con las trágicas consecuencias por todos conocidas.
Sin embargo, esta última afirmación merece ser puesta en cuestión, ya que, como dijimos al principio, estamos viviendo un dèja vú de temas que el país regurgita veinte años después como si nada hubiese pasado. Aquellas medidas escondidas en la campaña electoral del menemismo reaparecen hoy embanderadas en el macrismo. Un macrismo que, no obstante esbozar un relato edulcorado, optimista, casi de autoayuda (en boca de una especie de imitador pagano de un pastor evangélico de TV) en actos públicos, eslóganes y propaganda política, en reuniones públicas menos difundidas por los medios masivos, tanto sus voceros económicos como el propio Macri difunden las medidas de gobierno que planean tomar en un probable gobierno macrista.
Esas propuestas, conocidas por quienes hemos votado ya en varias elecciones presidenciales, son hoy debatidas abiertamente y presentadas como innovadoras, en esta “revolución de la alegría” que la alianza Cambiemos ofrece en esta especie de “relato populista de camaradería y autoayuda” que invade los medios de difusión y actos partidarios. En pocas palabras: lo que el menemismo ocultaba o camuflaba para seducir a los votantes y alcanzar el gobierno, el macrismo lo eleva a propuestas salvadoras de una supuesta crisis terminal que la más pedestre realidad desmiente rotundamente.
Objetivamente, la situación social y económica del país no es para nada similar a la de aquellos años donde el menemismo parecía venir a salvar a la patria decadente de los ochenta; más bien es la opuesta, luego de doce años de crecimiento económico ininterrumpido, de restitución de derechos y el logro de nuevos derechos humanos y sociales de este siglo. Todos los índices que lamentablemente crecían en aquellos años de deterioro constante (pobreza, indigencia, desocupación, deuda externa, etc.), hoy bajan; y todos los que trágicamente bajaban entonces (salarios nominales y reales, jubilaciones y pensiones, PBI, consumo y mercado internos, distribución de la riqueza, población de clase media, etc.), hoy aumentan.
Más aún, en los años noventa era común hablar de la pesada herencia recibida del gobierno anterior, lo que era palmariamente comprobable en cada hogar, en cada fábrica o taller, en cada comercio, bar o restaurante, en cada calle. Por el contrario, cuántos gobiernos a punto de asumir desearían encontrarse con la herencia que dejan estos doce años (ver los detalles de esa herencia aquí).
Esta paradoja histórica, este contrasentido de votar por un modelo ya probado como dañino puede concretarse en la noche del domingo si la mayoría del pueblo decide optar por esta especie de menemismo redivivo, protagonizado por Mauricio Macri y sus aliados, en cuyas filas militan y pueden llegar a puestos relevantes quienes llevaron a cabo aquellas transformaciones económicas y sociales que tantos males trajeron hasta estas costas. Un espacio político que pretende restaurar la políticas de una “economía de libre mercado” que fracasó y fracasa no sólo aquí sino en todos y cada uno de los paises donde rigió, como por ejemplo, además de Argentina, en las actuales España, Grecia, y que acaba de alcanzar en pequeñas dosis al gobierno de Brasil, que este año ha aplicado esas mismas recetas (devaluación y ajuste) y su economía no deja de caer y aumentar la desocupación y disminuir el salario real.
No por nada el equipo económico del macrismo es elogiado por el adalid y padre de la economía de aquella década trágica: Domingo Cavallo (ver detalles aquí).
Es por eso que a quienes en aquellos agitados años de decadencia argentina debatíamos, muchas veces en minoría, contra los argumentos de aquel relato globalizador, aquel ensueño de una “economía popular de mercado” o populismo de mercado (populismo en el sentido caracterizado por Ernesto Laclau) de raigambre neoliberal, nos sorprendemos hoy por estar asistiendo a aquellos mismos debates que creíamos superados; los que retornan esta vez enfrascados en la disyuntiva entre dos nuevos “relatos” (en su verdadero sentido) contrapuestos: el del kirchnerismo o populismo neoperonista, neokeynesiano o neodesarrollista y el del PROpulismo o populismo de autoayuda, voluntarista o “apolítico” pero neoliberal.
Este contrapunto de proyectos o modelos podemos caracterizarlo también en su vertiente económica como “teoría del derrame” vs “distribuir para crecer”.
Queda para otro momento un debate sobre las causas profundas que nos han traído hasta aquí. Pero es necesario afirmar hoy, ante esta disyuntiva que, al contrario de la opción elegida en aquellos tumultuosos años de decadencia y grietas sociales, de cortes de rutas y criminalidad en ascenso, cuando la sociedad escogió un proyecto de país que fue traicionado por el espacio político vencedor  al adoptar y aplicar el contrario (aunque las urnas ratificaron el rumbo en 1994, cuando sus consecuencias aún no habían llegado a todos), esta vez las medidas económicas y sociales perjudiciales, el proyecto de país que las contiene y los hombres que la llevarían a cabo no sólo no son ocultados o camuflados sino que son reivindicados y expuestos en la primera fila de la campaña. 
Es por eso que esta vez la decisión será tomada en forma verdaderamente libre, frente a un panorama cristalino, donde ambos proyectos están claros, expuestos abiertamente y sin tapujos. Esta vez, no habrá excusas posteriores válidas para justificar un voto equivocado. Más aún, no será una equivocación ni un engaño precisamente, ya que las consecuencias de la aplicación de ambos programas de gobierno pueden comprobarse en nuestro país y en nuestro tiempo; porque todavía somos muchos los argentinos que vivimos aquella década perdida que estamos vivos y recordamos. Y también estamos accesibles para aquellos más jóvenes que no la vivieron y duden y estén interesados en conocer de qué estamos hablando. Y también todos nosotros, quienes vivimos los noventa y quienes no, sí vivimos esta década de resurgimiento desde las cenizas de aquel 2001.
Por eso, esta vez no habrá dirigentes o poderes establecidos, ocultos o mediáticos a quienes echarle la culpa a posteriori de una mala elección presidencial, no ya de diputados, senadores, gobernadores o intendentes. Estamos hablando de elegir a la persona o proyecto de país que queremos para los próximos cuatro años. Tanto el acierto como el error será todo nuestro. Y la sociedad ya está suficientemente informada y madura como para escudarse en un chivo expiatorio para lavar culpas propias por decisiones erradas en momentos límites como el actual.
Ya no hay grises ni espacios tibios donde refugiarse, como en todo balotaje hay dos opciones (como dijimos aquí): Scioli presidente, Macri presidente.
Tanto el pueblo como el voto son libres y soberanos, pero la responsabilidad es individual y no transferible. Sepamos asumirla todos y cada uno de nosotros. En ello va la suerte de nuestro país para la próxima década… o los próximos veinte años, que no son nada pero en ellos se desarrollará nuestra vida.


Esperemos que no se haga realidad la letra del tango “Volver” de Carlos Gardel:

Sentir 
que es un soplo la vida 
que veinte años no es nada 
que febril la mirada 
errante en las sombras 
te busca y te nombra. 
(…)
Tengo miedo del encuentro 
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida. 





Basurero Nacional.












Inflación: Apagar el fuego con nafta, esto sí que es un “cambio” macrista.

¿Devaluar y liberar importaciones, exportaciones y precios para combatir la inflación?
La columna vertebral de los argumentos del macrismo para justificar las polémicas medidas de ajuste económico que proponen los economistas de Cambiemos para su posible gobierno es la “lucha contra la inflación” y el impulso al crecimiento del país.
Argumentan los economistas del macrismo que la inflación actual es incontrolable y que hace 4 años que el país no crece, por lo que sería necesario tomar esas medidas drásticas. La receta macrista comienza con una gran devaluación (40; 50% o más, según el vocero económico macrista que se escuche o, si hacemos caso al dueño del Banco Macro, 100%, con el dólar llegando a $20) debido al abandono del que llaman “cepo al dólar”, y sigue con una apertura de importaciones y exportaciones, la liberación de precios y demás medidas de tinte neoliberal.
Sin embargo, hay un detalle que no se ha puesto en relieve lo suficiente sobre estos argumentos: cómo se están comportando la inflación y el PBI en estos últimos años. ¿Es correcto su diagnóstico? ¿Surtirá efecto su receta? Veamos.


Para analizar la inflación tomemos los índices tanto de la agencia de estadísticas del estado nacional (gobernado por el kirchnerismo) como de las agencias de los gobiernos provinciales de la oposición: de la ciudad de Buenos Aires (gobernada por el macrismo) y de las provincias de San Luis y Neuquén, y del polémico índice llamado “Índice Congreso”, patrocinado por la oposición al kirchnerismo, publicitado mes a mes por la diputada del PRO, Patricia Bullrich.
Y para averiguar si el país (su PBI) crece o no, veamos lo que dice el propio Banco Mundial, independiente tanto del gobierno como de la oposición.


Vayamos ya a los fríos números:


Repasemos la evolución de la inflación en los últimos tres años según el nuevo índice del INDEC (IPCnu) desde 2015, junto con las estimaciones de los institutos estadísticos de provincias opositoras al gobierno nacional (San Luis, Neuquén, Ciudad Autónoma de Buenos Aires):


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Para ser más precisos, veamos en detalle lo que dice el instituto estadístico del mismo macrismo (CABA), quien propone esta receta:

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Y ahora veamos lo que dice el llamado “Índice Congreso” o “índice Bullrich” (por Patricia Bullrich, diputada del PRO), tan falto de explicación metodológica como polémico:

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Como hemos visto, en todos los registros de la evolución de la inflación se observa una fuerte suba luego de la leve devaluación de enero de 2014 que el gobierno se vió obligado a hacer contra su voluntad a causa de la última corrida cambiaria que tuvo, que fue de 18,63%, llevando al dólar de $6,9 a $8. Sin embargo, luego de que se pusieran en funcionamiento las medidas antiinflacionaras del gobierno (Precios Cuidados y demás) la inflación está en una espiral descendente desde entonces, como lo indican todas las mediciones, oficiales y privadas.



Veamos ahora si el país no crece desde hace 4 años, como sostiene el macrismo. ¿Qué dice el Banco Mundial sobre el PBI argentino desde 2006 hasta 2014 (último año computado)?


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Ante este panorama de inflación descendente y crecimiento del PBI argentino, aparece clara la falsa receta macrista: ¿por qué razón ahora habría que devaluar fuertemente (de $9,50 a $15 ó $16, es decir devaluar un 40% ó 50% o más) para “combatir la inflación”? ¿Combatirla generando una súper inflación, y en un sólo día? Algo que queda probado con la última y leve devaluación del peso (además de todas las devaluaciones de la historia).
¿Y qué pasará si además se suma la liberación de importaciones y la quita de retenciones a los productos alimenticios, con su consecuente aumento de precios? ¿Quién controla esa sinergia inflacionaria autoprovocada? ¿El mercado…? ¿Seguiremos creciendo a pesar de la crisis global o nos acoplaremos al poderoso tren mundial que retrocede…?
¿O no será, como señalan muchos economistas heterodoxos, que el resultado deseado es la caída de los salarios y la reducción del mercado interno, es decir: enfriar la economía, aumentar la desocupación, etc.; lo que popularmente llamamos ajuste? El objetivo más probable parece ser replicar la vieja receta del FMI (con sus conocidas consecuencias sociales) que tanto conocemos en Argentina; aunque no todos porque, como dice la “politóloga” Mirtha Legrand ante las repeticiones de conceptos o noticias: “el público se renueva”… y vota, sin tener que recordar…





Fuentes utilizadas:

Inflación del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Índice Congreso
Crecimiento PBI argentino Banco Mundial

El macrismo asegura que devaluar un 50 ó 60% no producirá inflación y deterioro del salario. ¿Es creible?

Cómo sería el tarifazo de Melconian.

¿Qué opinan de Macri, el macrismo y sus propuestas los opositores al kirchnerismo?


10 razones para votar a Macri y 10 razones para votar a Scioli.

En ocasión de realizarse el primer balotaje presidencial de la historia argentina, Basurero Nacional aporta humildemente al votante indeciso que lo necesite para enfrentar esta disyuntiva electoral entre los candidatos Daniel Scioli y Mauricio Macri, una decena de medidas gubernamentales anunciadas para ser implementadas en el período de gobierno 2015-2019. Para hacerlo más personal, lo encaramos con una redacción en primera persona para que el lector pueda verse identificado al hacer su opción entre ambos candidatos. Vayamos ya a conocer las medidas y las opciones en orden alfabético (Macri y Scioli):



Por qué voy a votar a Macri.

Porque le creo a Macri y estoy seguro que el macrismo va a tomar las siguientes 10 medidas que anunció, voy a votar a MACRI:




1) El macrismo va a liberar el dólar para que el precio lo fije el mercado, y dejar que cualquier persona o empresa compre la cantidad que quiera. Aunque haya que devaluar un 40 ó 50% o más, como dicen sus economistas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


2) El macrismo va a atraer capitales contrayendo deuda con la banca internacional y el FMI (aceptando sus típicas recetas económicas) para pagar las cuotas de la deuda externa actual, financiar los problemas fiscales del estado y costear la compra de dólares que haga la población y las empresas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


3) El macrismo va a pagarle a los Fondos Buitre lo que dictaminó el juez Griesa, para lo que contraeremos deudas con la banca internacional o el FMI. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


4) El macrismo va a reducir el gasto público del estado para equilibrar las cuentas fiscales, reduciendo los presupuestos de cada ministerio que haya que reducir. Sin importar las presiones en contra que puedan surgir de los sectores perjudicados, de los trabajadores del estado, de los sindicados o de los beneficiarios de los planes sociales.


5) El macrismo va a quitar los subsidios al gas, la luz, el agua y el transporte, para achicar los gastos del estado, porque ya no se puede subsidiar el consumo y todos debemos pagar el precio total de lo que consumimos. Sin importar las presiones en contra de los sindicatos o de los sectores afectados.


6) El macrismo va a liberar los precios de las mercaderías y los servicios, anulando los Precios Cuidados y cualquier otro tipo de control de los precios, para que los fije el mercado o las empresas de acuerdo a sus intereses. Sin importar las corridas inflacionarias que puedan surgir ni las presiones en contra de los sectores perjudicados.


7) El macrismo va a contener los aumentos salariales (congelando las paritarias) y de los haberes jubilatorios, más un probable aumento de la edad jubilatoria y privatización de la administración de los fondos jubilatorios, para que cierren los números del estado achicando el gasto público, y para enfriar la economía reduciendo el consumo interno para combatir la inflación que genere la brusca devaluación que se produzca. Sin importar las presiones en contra de los sindicatos o de los sectores perjudicados.


8) El macrismo va a ajustar los gastos del estado en ciencia y tecnología, y emprendimientos como Tecnópolis, centros culturales y demás gastos superfluos; para achicar el gasto público que se utiliza en subvenciones para la ciencia y la cultura, como la construcción de satélites, radares o en la promoción de  investigadores o universidades públicas creadas por todas partes, algo que se dejará en manos de la iniciativa privada. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


9) El macrismo va a entregar a manos privadas el manejo de Fútbol para Todos, Aerolíneas Argentinas, los fondos de las jubilaciones, etc. para que el estado no se haga cargo de financiarlos y generar así un mercado de capitales. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.


10) El macrismo no va a permitir las protestas callejeras, cortes de calle o rutas, cacerolazos y demás formas de protesta de los sectores opositores o perjudicados por sus medidas. Sin importar las presiones en contra de los sectores perjudicados.



Por qué voy a votar a Scioli.


Porque le creo a Macri y estoy seguro que el macrismo va a tomar estas 10 medidas que anunció, por instinto de conservación y por muchas razones más voy a Votar a SCIOLI.



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Para saber dónde y cuándo el macrismo anunció lo señalado en cada punto, visitar estos sitios: 


Macri quema las naves y la política cambiaria
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Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”

¿Prat Gay el ministro de Economía de Macri?

Cavallo apoya las ideas económicas de Macri

Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”

Plan de quitar subsidios del PRO costaría a familia tipo casi $ 5.000 adicionales por mes.

Subsidios

Cifras del tarifazo a la luz, gas y transporte

“Ya no se pueden subir más sueldos y jubilaciones”

Cruces por el plan del PRO

Precios cuidados

Melconian advirtió que “ya no se pueden subir más sueldos y jubilaciones”

Rechazo gremial a las propuestas de Melconian sobre el congelamiento de sueldos

¿Qué dicen los informes de Melconian sobre el costo salarial?

Audios y videos: las 7 claves del plan económico de Melconian

“No es relevante el autoabastecimiento”

Van preparando el terreno

El macrismo se opuso a todas las leyes que usa como slogan de campaña

Cambiemos propone una devaluación y la reprivatización de YPF

Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones

Solá: “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”

“No hay atajos al desarrollo”

El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias

Dolarizar las deudas

Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

¿Cuál es el plan económico de Macri presidente?

Macrieconomía. El plan económico del macrismo.

El primer balotaje presidencial coloca al pueblo argentino en la encrucijada de elegir a la persona que conduzca los destinos del país en los próximos cuatro años entre dos candidatos. Pero no sólo elegiremos a una persona sino que decidiremos, al elegirlo, el plan económico que regirá durante esos cuatro años. Normalmente, pocos votantes conocen el plan económico de su candidato, y pocos lo votan por ese plan. Las razones de cada votante para elegir un presidente son variadas y personales, pero ante la disyuntiva actual, en la que una gran parte del electorado que no votó a Scioli ni a Macri debe ahora optar entre los dos, los electores enfrentan una circunstancia nueva: poner en la balanza otros motivos para emitir su voto.
Desde la izquierda y los indiferentes o incrédulos de la política (vaya coincidencia) se esgrime

Propaganda política de 2003

que ambos candidatos son iguales pero, ¿son realmente iguales? ¿Son iguales sus trayectorias políticas, los espacios políticos que los postulan, los planes económicos que proponen, los grupos económicos que los apoyan y los intereses que prioriza cada uno de ellos? Un análisis rápido, superficial de los discursos, eslóganes o propagandas de ambos candidatos podría no distinguir las diferencias pero, como bien dijo Alejandro DolinaTodos los libros parecen iguales hasta que los leés”.

Leamos, por lo tanto, al menos un capítulo de los libros que se nos ofrece para este balotaje. Una de las razones por las cuales se puede votar en esta nueva elección son los modelos económicos de los dos candidatos. El modelo económico del kirchnerismo es bien conocido, es el que llevó al país desde el caos social y la parálisis económica de 2003 hasta este incipiente e inesperado resurgimiento de 2015. A pesar de que Mauricio Macri gobernó ocho años la ciudad de Buenos Aires, el modelo económico que propone para el país no es lo suficientemente conocido por los votantes de otros candidatos (y tal vez tampoco por los mismos votantes de Macri). Pero, ante esta encrucijada, Basurero Nacional acerca algunos rasgos del mismo -de boca de dirigentes del PRO- para que todos tengamos en claro las medidas que el macrismo se dispone a tomar en caso de hacerse cargo de los destinos del país. Porque, como sabemos, un presidente dura 4 años, y debemos conocer tanto su proyecto de país, sus planes de gobierno pero también las contraindicaciones y los efectos colaterales de su “receta”…


Las razones por las cuales cada ciudadano escoge su candidato son muy variadas, y nada modifican este análisis. No obstante, si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Pero es conveniente aclarar en qué se opone, y cuál es ese proyecto de país, a qué apunta ese modelo económico, qué intereses y sectores de la economía prioriza, para elegir sobre datos seguros y no sobre supuestos o eslóganes difusos. Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.
Entonces, ¿qué propone el macrismo en algunos rubros sensibles de la economía: tarifas, subsidios, dólar, jubilaciones, deuda externa y fondos buitre? Repasemos lo que dice el mismo macrismo al respecto.

La primera piedra la lanzó el ex candidato a gobernador por Buenos Aires por el massismo, Felipe Solá, cuando dijo “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”. Ante esto, Basurero Nacional repasa aquí para dejar claro lo que propone Macri para la Argentina 2015-2019, las declaraciones de los mismos funcionarios o dirigentes del macrismo sobre los temas fundamentales de la economía: tarifas, subsidios, jubilaciones, devaluación y sus consecuencias.
Vayamos a lo publicado sobre estos temas:
 
 
* Aumento de las tarifas de los servicios públicos.
 
El gobierno de Mauricio Macri en la ciudad más rica del país (con un PBI similar al de Bélgica) desde que asumió en 2007 aumentó el impuesto de ABL (Alumbrado Barrido y Limpieza) en un 1.200%, y al quitarle el subsidio que tenía, el boleto de subte aumentó en un 309%, por lo que ahora viaja un 20% menos gente por el precio del boleto. Y lo mismo se apresta a hacer en el gobierno nacional, veamos:
 

Michetti propone sacar los subsidios de luz, gas y transporte a la clase media.
En el mismo sentido, en su exposición ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción llevado a cabo en el mes de abril, el economista del PRO Carlos Melconian se refirió a la necesidad de recortar subsidios energéticos.
En su alocución Melconian auguró que “cuando el mercado de cambios tenga el precio relativo que corresponde el primer sufridor del mercado de cambios será el gas”.
Y agregó: “Acá estamos por un lado con la necesidad de llevar el gas a los precios que corresponde para ir terminando con los subsidios y en el vestuario arrancamos 2 a 0 abajo si el tipo de cambio se lleva puesto al gas”, indicó.
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Veamos los análisis sobre los costos que representan estas medidas del macrismo que hicieron dos diferentes matutinos:


La precandidata a vicepresidente del PRO, Gabriela Michetti, resaltó la necesidad de recortarle subsidios al gas, la luz y el transporte a sectores de la clase

media, al sostener que “estamos pagando tarifas que son irrisorias”. Sin embargo, según una comparación que realizó ámbito.com en base a mediciones privadas, de eliminarse los subsidios al transporte, luz, gas y agua una familia promedio debería pagar entre $ 3.300 y $ 5.000 adicionales por mes.

En el transporte y de quitarse todos los subsidios -como pide el PRO- el boleto de $ 3.50 ascendería a unos $ 10. Proyectando esa cifra en el caso de una persona que toma dos colectivos diarios la transferencia que hace el Estado a lo largo de un año es de $ 4.716. Si se toma una familia tipo de 4 personas yendo a trabajar, la escuela, la facultad y sus actividades recreativas, lo que transfiere el Estado a esta familia solo en subsidios al transporte asciende a $ 18.864 por año, o más de $ 1.500 por mes. Pero si esta familia tomara 4 pasajes diarios -dos de ida y dos de vuelta, el costo extra para esta familia podría superar los $ 37.000 anuales, más de $ 3.100 por mes.
Analizando los subsidios al consumo de luz, gas y agua, y según un análisis en base a las estimaciones que un economista dio a ámbito.com, una familia promedio destinaría $ 1.815 extra por mes sin la ayuda del Estado. Este monto proyectado a todo el año da una suma aproximada de $ 21.700 por los tres servicios básicos.
En conclusión, si se suma lo que aporta el Estado a cada familia por subsidios al transporte, a la energía, al gas y al agua, se desprende que cada hogar promedio se ahorra entre $ 40.000 y $ 62.000 de subsidios por año, según el uso que le dé al transporte público. En el análisis mensual este cálculo arroja un gasto por grupo familiar de típico de entre $ 3.300 y $ 5.000.
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“Se pagan tarifas irrisorias”, sostuvo la candidata a vicepresidenta por Cambiemos, Gabriela Michetti. “Van a tener que ir bajando los subsidios”, agregó Patricia Bullrich. Juan José Aranguren, ex presidente de Shell y probable ministro de Energía de un gobierno de Mauricio Macri, batalló desde siempre contra los subsidios a los servicios públicos y trabaja en un esquema para suprimirlos, preservando la asistencia estatal a sectores carenciados.

El índice de inflación, a su vez, pegará un salto cuando se corte la soga del ancla de los subsidios. Si al mismo tiempo se produce una devaluación, como anticipan con énfasis los mercados financieros desde las elecciones del domingo, la puja distributiva será intensa y los riesgos de derrumbe de la capacidad de compra de devaluación y quita de subsidios provocarán una transferencia de dinero contante y sonante de sectores populares a prestadores de servicios públicos y exportadores.

Pasar de tarifas subsidiadas a tarifas de mercado significará un golpe para sectores mayoritarios. Una familia de cuatro personas en el área metropolitana paga actualmente 65 pesos en promedio por el servicio eléctrico y entre 200 y 300 por el de gas, dependiendo de los niveles de consumo y de ahorro. Si se eliminara la contribución estatal, en el primer caso la factura pasaría a unos 700 pesos, y en el segundo, a entre 850 y 1250 pesos. Es decir, de 265 pesos por ambos servicios a entre 1550 y 1950 pesos por bimestre. Unas once veces más para los usuarios de Edenor y Edesur y entre tres y cuatro más para los de Metrogas.
Macri ya dio muestras de su firmeza para ajustar tarifas cuando la Ciudad aceptó el traspaso del subte. El primer aumento fue del 127 por ciento en 2012, de 1,10 peso a 2,50. El segundo en 2013, del 40 por ciento, hasta 3,50 pesos, y el último en 2014, del 29 por ciento, hasta los actuales 4,50. Un salto del 309 por ciento en tres años, mucho más que cualquier estimación de la inflación en el período.

En el transporte de colectivos, el boleto mínimo treparía de 3 pesos a 10 sin subsidios. Quien realiza 60 viajes al mes gasta 180 pesos con la tarifa actual, contra 600 pesos que debería afrontar a valores de mercado. Con 100 viajes al mes, el costo pasaría de 300 pesos a 1000. Para el salario mínimo de enero de 2016, de 6060 pesos, la incidencia saltaría del 3,0 por ciento al 10 con 60 viajes, y del 5,0 por ciento al 16,5 con 100 viajes.

“Dentro de la Capital Federal, la ida y vuelta al trabajo cuesta 7 pesos, 3,50 por viaje. El Estado nacional subsidia 8 pesos de cada pasaje, por lo que la quita del beneficio lo elevaría a 11,50 pesos. Y en el día, de 7 pesos pasaría a costar 23”. El alza sería de más del 300 por ciento. El informe luego agrega un dato revelador: “El subsidio que el Estado le da a una familia tipo por mes en transporte equivale a una cuota para comprar un auto cero kilómetro”. En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego: “Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.
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Por lo tanto, muchos deberán cambiar sus vacaciones en Buzios o cualquier otro lugar para hacerse cargo del recargo en las tarifas que proyectaría el macrismo.
 
 
 
* Brusca devaluación del peso. Ajuste de las cuentas públicas.
 
 
El ex presidente del Banco Central y referente económico del massismo Aldo Pignanelli aseguró hoy que (…) que si efectivamente liberan el cepo cambiario, el dólar estará “entre 15 y 20 pesos” y habrá que hacer “una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal”.

“Nosotros sabemos quién va a ser el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y él dice que el 11 de diciembre v a levantar el cepo. La información que tenemos es que sería Prat Gay porque estaría triunfando el ala ultra liberal de Macri”, aseguró el economista en declaraciones a radio Del Plata. 

“Hay que hacer una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal, con lo que eso significa en la Argentina. Lo tenés que hacer porque no tenés el primer día los dólares suficientes para enfrentar la apertura del cepo. Hay que ver cómo se llega al 11 de diciembre y ver cuáles son los precios relativos, pero será un dólar alto, de entre 15 y 20 pesos”, sostuvo.
Además, quien presidiera el Banco Central durante el gobierno de Eduardo Duhalde, afirmó que en el macrismo “van a dejar que el mercado ponga el precio del dólar”, y que “son tendientes a favorecer a los sectores más concentrados”.
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* Aumento de la edad para jubilarse.
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Un fantasma recorre las oficinas, fábricas, negocios y hogares de Argentina. Trascendió que el economista macrista Melconián aceptó en un reportaje radial que habría que aumentar la edad jubilatoria como consecuencia de las medidas económicas que tomaría el macrismo si accediera al gobierno. La primera piedra la arrojó el dirigente massista Felipe Solá. Repasemos lo que dijo el ex candidato a gobernador e Buenos Aires del massismo:
 
 
Solá: “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”.

El diputado nacional por el Frente Renovador Felipe Solá aseguró hoy que el candidato

presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, comienza a “deschavarse” en cuanto a “las tarifas y la edad jubilatoria” y destacó que Daniel Scioli, el candidato del oficialismo, haya levantado la propuesta de su espacio sobre el 82% móvil.

Pero luego, advirtió que le “parece muy importante” que Scioli haya tomada algunas de las propuestas formulada por el ex candidato Sergio Massa: “Daniel Scioli necesita votos y tomó en cuenta lo que dijimos nosotros” en algunos aspectos, como llevar las jubilaciones al 82 por ciento móvil, entre otras propuestas, destacó en declaraciones al programa El Fin de la Metáfora, de Nacional Rock.
En cambio, “Macri cree que no necesita eso y no necesita decir qué va a hacer”, al tiempo que “ahora empiezan a deschavarse que las tarifas, que la edad de jubilación y así podemos seguir adelante“, advirtió Solá en referencia a los supuestos proyectos macristas de subir la edad jubilatoria e incrementar las tarifas de los servicios públicos.
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También aceptaron los economistas del PRO que se llegaría a un acuerdo con el FMI para conseguir financiación fresca de ese organismo. Es por eso que es creíble el ajuste en la edad jubilatoria. Veamos cuál es la posición del FMI en esa materia:
 
 
El FMI recomienda subir la edad jubilatoria de acuerdo al crecimiento de la esperanza de vida.
El organismo internacional dijo que los países deberían tener reglas automáticas que faciliten este proceso cuando fuera necesario. Y sostuvo que una longevidad inesperada constituye “un riesgo financiero”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó hoy que los países deberían incrementar la edad legal de jubilación de acuerdo con el aumento de la esperanza de vida.
“Es importante que las entidades que ofrecen pensiones puedan actuar con flexibilidad: si no es posible incrementar las contribuciones o subir la edad de jubilación, posiblemente haya que recortar las prestaciones”, advirtió.
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Y lo mismo adelantaba el diario La Nación el año pasado. Veamos:
 
 
El difícil desafío de subir la edad de jubilación.
Las personas mayores de 64 años son hoy, en la Argentina, poco más de 10% de la población total. Se estima que en 2050 la proporción llegará a 19,3%, y en 2100, a 24,7 por ciento. Los datos están consignados en una publicación reciente del Banco Mundial titulada Los años no vienen solos.
El informe de la institución recuerda que las discusiones sobre la prolongación de la vida laboral son siempre conflictivas. Hay referencias a la propuesta de aumento en dos años de la edad jubilatoria en Francia, que en 2010 “encontró una fuerte oposición política, con huelgas masivas y manifestaciones”, por lo que debió revertirse. En Italia, se aprobó en 2012 una reforma que lleva la edad a 66 años para 2018.
“Los sistemas jubilatorios tienen la necesidad de adaptarse a los cambios demográficos, e incluso es un mito que esto no afecte a los regímenes de capitalización”, dice Fabio Bertranou, experto del tema en la OIT.
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* Deuda externa y Fondos buitre.


Macri es afín a volver a negociar créditos con el FMI, a endeudarse para

financiar los desequilibrios fiscales y financieros, al igual que su equipo de economistas. Y lo mismo hizo en su gobierno actual: en 2007 la deuda externa de Buenos Arres era el 1,4% del producto bruto de la ciudad. Hoy es del 8,6%, es decir que, contrariamente al kirchnerismo que lo disminuyó notablemente, Macri sextuplicó la deuda externa de la ciudad, y en dólares. Si un gobierno macrista devalúa el peso de golpe en un 50%,  entonces el próximo gobierno de Rodriguez Larreta y los porteños verán aumentada en ese mismo 50% su deuda externa.




Veamos qué propone el macrismo en este tema, en un probable gobierno nacional macrista:
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Éste es el plan de Macri para cerrar un acuerdo con los buitres.
Los principales asesores económicos del candidato presidencial de Cambiemos ya esbozan estrategias para destrabar lo antes posible el juicio con los holdouts. ¿Cuáles son?
Los hombres que aconsejan al candidato presidencial hablan de que intentarán cerrar un acuerdo antes que termine el año. Según la visión de los especialistas en finanzas internacionales que acompañan a Mauricio Macri, la mayoría adelantados el jueves por el diario Ámbito Financiero, el principal problema que tendría Cambiemos para encauzar su idea de volver a los mercados mundiales y “racionalizar” la política cambiaria y fiscal (vía un incremento de las reservas y la colocación de deuda voluntaria) se solucionaría a través de una estrategia en varios frentes.

Según publica Ámbito en su edición impresa de este lunes, el primer paso sería tomar contacto rápido con el juez Thomas Griesa, aun antes de haber asumido la presidencia el 10 de diciembre, siempre que Macri venza en las próximas elecciones.

Lo que se le dirá a Griesa, antes o después de eventualmente tomar el poder, es que el país aceptará la deuda que impuso el juez, y que desde el viernes pasado trepó a más de u$s 8.000 millones nominales, incluyendo los reclamos de los “me too”. Si a esto se le suman los punitorios, intereses, multas y gastos que calcula Griesa, la suma total que se reconocería sería superior a los u$s 15.000 millones.
Se le reconocería también al juez la autoridad de Daniel Pollack, el “special master” designado por el magistrado y cuyo reemplazo es reclamado por el Ministerio de Economía de Axel Kicillof desde agosto del año pasado. El Gobierno actual lo considera un agente de los fondos buitre y un hombre que no inspira confianza. 
Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de “buena fe” de los acreedores y del juez la aplicación del “stay”.
Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, un próximo Gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitre, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés.
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Luego de repasar estas medidas que proyecta el macrismo, se comprende por qué ese plan  económico es tan elogiado por Domingo Cavallo (como hemos probado aquí). En realidad, parece haber sido diseñado por él mismo. Incluso, el programa de gobierno macrista no sólo es similar al del gobierno Menem-Cavallo sino que también al de la última dictadura de Videla-Martinez de Hoz-Cavallo

Ya conocemos las medidas que promete el macrismo si fuese gobierno, pero también

conocemos ya las contraindicaciones y los daños colaterales, por lo que podemos votarlo o no libremente, conociendo más que antes (aunque no en profundidad) su programa económico; y tampoco conocemos en profundidad su modelo social, cultural o político, aunque podemos sospechar que continuará con los que utilizó en su gobierno en la ciudad de Buenos Aires.


Por eso, como dijo un basurero amigo:
“No es que yo no le crea al macrismo lo que propone hacer si fuese gobierno. Yo le creo, por eso estoy tan preocupado…”





Más datos sobre el pensamiento económico del macrismo en Basurero Nacional:
 
El verdadero Macri: su pensamiento revelado por él mismo a la embajada de EE.UU.
Ajedrez del balotaje 2015: Que después de mover la Dama no te sorprendan con el Cavallo…
Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

Balotaje: ¿Se viene el “voto espanto”?

Ante la alternativa del próximo balotaje existen 3 tipos de votantes: los que repiten su voto por Daniel Scioli o Mauricio Macri, convencidos de que son la mejor alternativa para gobernar el país; quienes optan por el voto en blanco, nulo o ausentarse al comicio y, finalmente, quienes habiendo votado en la primera vuelta por otros candidatos optan esta vez por uno de los actuales. El voto no es una opción moral sino una opción política, uno ejerce un derecho político, opta entre las distintas variantes políticas que la sociedad expone en cada elección (representativas o no, variadas o no, falsas o verdaderas), y no expresa una posición moral. La democracia posibilita a la sociedad, al pueblo decidir sobre quiénes lo gobiernan durante un período de gobierno, y no sobre la calidad moral de ellos. En las boletas la pregunta tácita es ¿quién quiere usted que nos gobierne? y no ¿qué piensa usted sobre estas personas? Y las opciones son limitadas, no infinitas. Se trata siempre y necesariamente de una opción entre distintas personas o dirigentes, una opción cerrada. Y, en este caso, cerrada entre dos opciones (y con la posibilidad de decir “me abstengo, que decidan los demás”).
El votante que escogió otro candidato en la primera vuelta, de optar por uno de los candidatos, ejercería lo que podemos llamar voto utilitario o voto disconforme, donde uno escoge en relativa disconformidad entre las opciones que todos los ciudadanos en conjunto colocamos con el juego libre de la democracia en la mesa de votación para la segunda vuelta. Se trata de una segunda oportunidad que este votante aprovecha para participar en la elección de su futuro gobernante.
Las razones por las cuales cada ciudadano escoge su candidato son muy variadas, y nada modifican este análisis. No obstante, si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Pero es conveniente aclarar en qué se opone, y cuál es ese proyecto de país, a qué apunta ese modelo económico, para elegir sobre datos seguros, no sobre supuestos o eslóganes difusos.
Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.
Sería fácil aquí sentar posición y señalar cuáles son los riesgos de entregarle el gobierno a la derecha vergonzante (porque no se asume como tal) encarnada en el macrismo, pero Basurero Nacional prefiere que sea el mismo PRO el que se encargue de expresar su proyecto, las medidas concretas que aplicaría en caso de hacerse del gobierno nacional. Y de repasar además lo que dicen quienes serían los beneficiados de su plan económico, quienes comparten su ideología, y su visión económica (lo que dejaremos para una próxima nota).
Quizás al leer o escuchar de boca de los propios protagonistas de un probable gobierno PRO aparezcan resquemores, temores o, tal vez, el espanto. Pero eso ya no sería un producto de las argucias argumentativas de este humilde servidor público, sino de repasar palmariamente los dichos de los protagonistas, lo que no suele aparecer en los medios por falta de tiempo, ocultamiento o táctica política. Y entonces, en tiempos de “voto útil” o “voto táctico”, “voto utilitario” o “voto disconforme”, quizás aparezca el “voto espanto” ante las consecuencias de un eventual gobierno macrista, un gobierno de derecha (que presume de neoperonista, seudodesarrollista o de centro) como los que conocimos en los años noventa.

No nos une el amor sino
el espanto;
será por eso que la
quiero tanto.
 
“Buenos Aires”, de Jorge Luis Borges.



Pero, no sentemos posición ni cataloguemos aquí ese probable gobierno, sino que repasemos las propias palabras de los protagonistas, extraídos de notas anteriores de Basurero Nacional sobre este tema.
Sin más, vayamos a las mismas:



¿Cuál es el plan económico de “Macri Presidente”?

(…) es pertinente conocer cuáles podrían ser las principales medidas de su plan económico en caso de ser electo para conducir el país en octubre de este año.

Más allá de los frases generales y los slogans de campaña, en los reportajes hechos a él y a sus colaboradores y de las medidas tomadas en sus ocho años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires surgen pistas firmes de su posible plan económico.


Pasemos, entonces, a repasar esas medidas económicas:




* Promesas de campaña.

Macri: “Si soy Presidente, a partir del 11 de diciembre no hay más cepo al dólar”.
Mauricio Macri prometió que de ser electo presidente en octubre va a levantar las restricciones en el mercado de cambio en su primer día de gestión.
“Van a sobrar dólares en la Argentina a partir de diciembre. Yo dejo flotar el tipo de cambio. Pero lo vamos a tener que sostener porque van a venir tantos recursos que la moneda (el peso) va a tender a apreciarse. Vamos a buscar un punto de equilibrio que no perjudique al asalariado”, indicó.
Con respecto a la crisis de la deuda que tiene el país, dijo que pretende “estar al día con las deudas, no deberle nada a nadie, no ser moroso. No creo que eso sea de izquierda o de derecha. A Bachelet no se le ocurriría defaultear o decir que no va a pagar algo. La mayoría de los argentinos pensamos lo mismo”.
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Debate sobre cómo eliminar el cepo: rápido o en forma gradual
Algunos no dudan y señalan que, acompañado por un paquete de medidas que apunten a restablecer la confianza, deber ser levantado el 11 de diciembre. Otros proponen gradualismo para evitar efectos colaterales.
Rogelio Frigerio: “Del cepo hay que salir rápido y se puede. Sólo hace falta un Gobierno creíble”.
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José Luis Espert: Se tiene que abrir el 11 de diciembre, como parte de un plan integral que ataque alguna de las distorsiones. Esto implica un plan anti inflacionario que en simultáneo baje el gasto publico y los subsidios, suba las tarifas, devalúe el peso al menos un 50% y ponga las tasas de interés en línea con la inflación real. También debe anunciarse ese día que se acatan los fallos de la OMC, el CIADI, la sentencia de Griesa y se solicita un programa con el FMI”.
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Cavallo apoya las ideas económicas de Macri.
Me parece muy bien que quiera levantar el cepo al dólar”, dijo el “padre” de la convertibilidad .

El ex ministro de Economía Domingo Cavallo afirmó que le “parece muy bien” y “sin dudas posible de realizar”, la propuesta formulada por el precandidato a presidente por el PRO, Mauricio Macri, para poner fin al “cepo” cambiario si resulta electo al frente del país.
“Hay que eliminar el cepo cambiario. Escuché que Macri dijo que lo hará, lo que me parece muy bien. Un nuevo gobierno lo puede hacer de un día para el otro. 
El ex ministro durante las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa sostuvo que si en el último tiempo elogió al actual jefe de gobierno porteño no lo hizo “porque sea su amigo”.
Para Cavallo, el cepo cambiario “se puede levantar, sin dudas”, siempre y cuando se tomen otras medidas “simultáneamente”, entre ellas “eliminar las retenciones”, “los subsidios al gas, la electricidad y al transporte”, los impuestos a las Ganancias y a las operaciones con cheques, y “unificar el mercado cambiario para que todos los que tengan que vender o comprar divisas lo hagan en el mercado único libre de cambio sin restricciones”.
“Puede pasar que digan que se viene la hiperinflación y todo el mundo quiera deshacerse de los pesos y llevar el tipo de cambio a las nubes. Hay que decir que si quieren se pueden transformar los dólares en pesos o los pesos en dólares. Que el dólar circule como una moneda de competencia con el peso, que se depositen dólares en el sistema financiero y que se pueda dar crédito en esa moneda. Transformar la economía argentina en bimonetaria”, aseveró.
Y agregó: “Para poner en marcha el sistema monetario el futuro gobierno no puede dejar la inflación reprimida. Es fundamental que previamente se liberen todos los precios. Yo lo llamo liberalizar la economía, dejar que los mercados determinen los precios relativos. Eso lo tendrá que hacer simultáneamente con la puesta en marcha de un sistema monetario.
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Veamos ahora qué opinan otros economistas, pero que trabajan con Sergio Massa, sobre las medidas económicas propuestas por Macri:


Redrado: Lo que plantea Macri “es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”.

El ex titular del BCRA e integrante del equipo de asesores económicos de Massa, embistió contra la propuesta de Macri de levantar el cepo cambiario en 24 horas, y consideró que eso solo se puede lograr a través de una “megadevaluación o de un gran ajuste”, o la suma de ambos.
“Es posible si hace una megadevaluación y un gran ajuste de la economía argentina, porque la pregunta que hay que hacerle al candidato (por Macri) es a qué valor unifica el tipo de cambio”, expresó el ex presidente del Banco Central sobre la propuesta electoral que lanzó el jefe de Gobierno la semana pasada de eliminar las restricciones a la compra de dólares en 24 horas.
“Lo que plantea este candidato, es un ajuste que la economía argentina no soporta y que tiene un costo social enorme”, apuntó el economista cercano a Massa.
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Lavagna: “Macri y el PRO son unos irresponsables”.

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna llamó “irresponsables” al jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y a su equipo económico en PRO por sugerir la inmediata “eliminación del cepo” en caso de llegar a la presidencia.
“Macri y el PRO unos irresponsables hablando del cepo”, aseguró Lavagna, asesor del candidato presidencial del Frente Renovador, Sergio Massa. “La Argentina sólo se cura con crecimiento económico”, agregó.
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Veamos ahora un par más de las medidas económicas propuestas por Macri:

EL PLAN DE MACRI.
Se implementará un plan expansivo de demanda y oferta, basado en un fuerte ingreso de divisas para inversiones, fruto de la confianza que despertará el gobierno de Mauricio Macri.
Cerrar la brecha fiscal: La mayor parte del déficit fiscal se debe a una enorme masa de subsidios a los servicios a personas que no lo necesitan. Esos subsidios se eliminarán. 
El déficit fiscal remanente hasta llegar al equilibrio se financiará genuinamente en los mercados.
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El plan neoliberal de Macri para eliminar Ganancias.

El diputado nacional del PRO Federico Sturzenegger, referente económico del espacio que encabeza Mauricio Macri, aseguró hoy que “si queda algún agujero” fiscal por la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, como prometió el jefe de Gobierno porteño si llega a ser presidente, “perfectamente se puede financiar con endeudamiento”.
Sturzenegger también reconoció que “si hay un activo que deja el kirchnerismo, es una economía que no está endeudada”.
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Macri admite que tomaría deuda para bajar retenciones.

El macrismo evalúa quitar subsidios, terminar con Fútbol para Todos y apelar al endeudamiento externo en caso de que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, llegue a la Casa Rosada en 2015. Con ese paquete de medidas económicas aspiran suplir los fondos que el Estado perderá por eliminar las retenciones agropecuarias y el Impuesto a las Ganancias.
Las declaraciones del líder de PRO sobre la necesidad de tirar por la borda las retenciones a la soja y el Impuesto a las Ganancias dejaron mucha tela para cortar dentro del propio espacio político. Mientras un sector duda sobre cuán convenientes fueron los dichos de Macri, parte del equipo económico del macrismo empezó a trazar algunas de las políticas que podría llevar adelante, si llega a encabezar el próximo Gobierno nacional. El endeudamiento externo es la principal medida que hoy analizan, siempre que sea para inversión y a una tasa de interés baja.

Aunque de manera progresiva, otro de los objetivos de PRO es terminar con los subsidios, lo que redundaría en un rápido aumento de tarifas. Sin duda, es una de las medidas más impopulares que barajan dentro de Bolívar 1, razón por la que subrayaron que “se irá haciendo de a poco” o “se buscará el modo de redireccionar” los mismos.
Si bien se trata de un monto bastante menor, también está en carpeta eliminar Fútbol para Todos, algo que el propio Macri manifestó en público. “Me parece que el Fútbol para Todos no es un prioridad”, señaló el alcalde el año pasado.
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Para saber qué tipo de ideas económicas tiene el candidato del PRO, también podemos recurrir a sus 8 años de gobierno en la ciudad de Buenos Aires:

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LA GESTION DEL MACRISMO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Dolarizar las deudas.
La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires es un espejo en el que se refleja el futuro que le espera a la Argentina si llega a ser electo presidente.
Endeudamiento y dolarización caracterizan su gobierno, que sigue la senda trazada por la dictadura cívico-militar primero y la convertibilidad después. Por ese camino, aumentó la deuda externa de la CABA de 196,2 millones de dólares en el 2007 a 2043,1 millones de dólares al 30 de septiembre del 2014 (941 por ciento de aumento), según el Mensaje del Proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para 2015.
La participación de la deuda en moneda extranjera sobre la deuda total pasó del 34 por ciento del total a fines de 2007 al 97 por ciento del total a septiembre de 2014.
Hubo un fuerte proceso de dolarización de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires, que provocará altos costos ante eventuales corrimientos del tipo de cambio.
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¿Pero, cuáles serían las consecuencias esperables de estas polémicas medidas de gobierno?

Al respecto, no es difícil imaginar los resultados de ese plan antiinflacionario en el marco de una devaluación del 50 por ciento, con incremento de tarifas y tasas de interés. El experimento similar de Celestino Rodrigo, el 4 de junio de 1975, generó un salto espectacular de las tasas de inflación que, desde ese momento, pasaron a superar el ciento por ciento anual por casi dos décadas.
La baja del poder de compra del salario, vía aceleración inflacionaria provocada por el aumento de tarifas y del dólar, junto al menor gasto público y la contracción del consumo y la inversión inducido por el impacto de la apertura importadora sobre la producción y el empleo, provocaría una fuerte crisis de la actividad económica. Ese “achicamiento” de la economía nacional iría mermando las importaciones a fuerza del infraconsumo de la población, para terminar induciendo menores compras de insumos y maquinarias importados.



Finalmente, un breve repaso en un video de lo que nos muestra nuestra historia sobre el resultado de este tipo de medidas económicas propuestas por el macrismo, y qué podría pasar si se vuelven a aplicar en esta coyuntura:


UNA ESENCIAL LINEA HISTÓRICA – DEBATE DE MODELOS


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Ahora veamos lo que el candidato Macri le reveló a los mayores empresarios del país en una reunión privada sobre su plan económico:


Macri quema las naves y la política cambiaria.

En un almuerzo con el establishment, Macri volvió al discurso ultraliberal en el mercado más sensible a la especulación: el cambiario. Sin cepo, con baja de retenciones, augura que el “shock de confianza” establecerá el “equilibrio” en el mercado.
“El mercado va a fijar el tipo de cambio, no vamos a intervenir.” Mauricio Macri anticipó la política cambiaria que llevaría adelante el PRO en caso de ser gobierno a partir de diciembre. Lo dijo frente a cientos de empresarios ayer al mediodía en un encuentro organizado por Eduardo Eurnekian, titular de Corporación América.
 Además repitió que eliminará “el cepo” cambiario y bajará retenciones.
Después del giro discursivo apenas cerrada la segunda vuelta de las elecciones porteñas, Macri afinó el lápiz y volvió a diferenciarse del kirchnerismo en materia de política económica.
Según Macri, la llegada del PRO al gobierno generará rápidamente un shock positivo de confianza, es decir que ingresarían capitales (en forma de inversión o de deuda externa). La confianza es un concepto privilegiado en el libreto neoliberal.
“En los primeros 90 días de gobierno se pueden generar reglas claras para que comiencen a entrar dólares a la Argentina. Temo incluso que el ingreso fuerte de divisas no tire para abajo la moneda, (sino que) la revalúe.
La cita en el Hotel Alvear congregó a unos 400 directivos de las principales compañías argentinas, convocados por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción.
Creo en ustedes, son gente de mucho talento y capacidad. Quiero que vuelvan a confiar y a invertir”, dijo ayer Macri.
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Después habló cómodo y de muchos temas. “¿Va a haber que devaluar?“, le preguntó LA NACION cuando Macri se sentó a la mesa con los periodistas. “Lo va a determinar el mercado”.
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Por si no había quedado en claro lo que significan las medidas económicas que aplicaría el Clan Macri en caso de llegar al gobierno, el dos veces ex ministro de economía Domingo Cavallo brinda su opinión para quien quiera escucharla…:


Cavallo criticó a Scioli y dijo que Macri “es la solución al problema de la economía”.

Desde su blog personal, Cavallo aseguró que si Scioli llega a la presidencia, “lo más probable es que el dólar en el mercado paralelo suba mucho más. Le están brindando un muy mal asesoramiento económico”.
“Cuando Bein le dice a Scioli que la liberalización y unificación cambiaria que propone Macri va a provocar una fuerte devaluación y un golpe inflacionario, mientras que continuando con el cepo cambiario se evitará la devaluación y la inflación podrá terminar más baja, no le está diciendo la verdad“, argumentó el ex ministro de Menem. 
“Ojalá la intuición de Scioli le permita advertir que le están brindando un muy mal asesoramiento”, advirtió Cavallo, al tiempo que destacó: “Y, en ese caso, podrá recurrir al equipo económico de Macri que es el que está diagnosticando correctamente las causas del actual problema estanflacionario”. 
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Macri planteó una fuerte devaluación y Cavallo volvió a elogiarlo. Veámoslo en este video.


Más propuestas de los economistas del macrismo.

Dijo Carlos Melconian:

“Acá no hay ideología: hay capitalismo, reglas de juego, sentido común y el resto lo va a tener que hacer el sector privado”. Agregó que todo el macrismo tenía la orden de eliminar el cepo y propuso revisar el manejo de la Anses. “Tenemos que terminar con la fantasía del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.
Habló de retorno a los organismos internacionales, a la “surveillance”, lo que puede leerse como un regreso a que la Argentina acepte una revisión del artículo 4° del FMI.
Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 


Dijo Miguel Ángel Broda:
Había definido como “analgésico y antiinflamatorio” el plan de Axel Kicillof, al que le atribuyó relativo éxito. “El PBI dejó de caer, se desaceleró la inflación, se achicó la brecha y las reservas dejaron de bajar”, empezó, y juzgó el programa como “astuto y perverso” porque, explicó, “compró beneficios de corto plazo que sin duda van a afectar el proceso electoral a favor del oficialismo y generar desequilibrios de mediano plazo”.

“Como lo que viene para el próximo gobierno son decisiones políticamente incorrectas, tenemos que tener muy poco miedo a lo que queda del Frente para la Victoria y su camada de militantes. Señores, lo que hay que hacer es lo políticamente incorrecto”.
“La verdadera solución pasa por el shock, pero va a haber gradualismo -dijo Broda-. Ya estoy más allá de todo, lo voy a decir: necesitamos un equipo como el de Cavallo, de 200 profesionales.
Y tenemos a los militantes del antiajuste oponiéndose a todo lo que sea racionalidad. Necesitamos sabiduría, paciencia y consensos: la agonía de un ACV es peor que si uno se hubiera muerto”.
“El ajuste es inexorable. No va a ser planeado, sino que será a los golpes”, estimó el economista, en el “Debate sobre perspectivas económicas” que presenció Infobae. Y destacó: “El (Gobierno) que venga va a elegir el gradualismo, pero se debería tomar el camino del shock”.
Hizo referencia al atraso del tipo de cambio ya que según sus cálculos para recuperar la competitividad el tipo de cambio multilateral “el dólar ahora debería estar a $ 20,40”.
El economista, con la tranquilidad de no tener que hacerse cargo de la herencia que dejará el kirchnerismo, sostuvo que “tenemos que tener muy poco miedo a lo que quede del FVP y a los militantes del antiajuste”.
“El déficit fiscal, la política monetaria, la restricción externa y los desequilibrios de precios relativos hacen inexorable el ajuste. Las crisis son el paraíso para el próximo ministro de Economía que plantee un programa creíble”.
El economista justificó su posición con algunos datos de la realidad que permitieron lograr una mejora en la imagen del Gobierno: la desaceleración inflacionaria, la reducción de la brecha cambiaria; el freno en la caída de la actividad y la suba de los bonos. 




Dijo Carlos Melconian:

Melconian a su turno fue el más moderado, quizás porque sabe que sus palabras pueden generar un revuelo que le signifique un llamado airado de su jefe, Mauricio Macri,
Melconian aclaró que su condición de asesor de Macri lo obligaba a ser más cuidadoso en el análisis: la vieja diferencia entre el posible funcionario y el librepensador.
“Recuperar el crecimiento económico es vital porque venimos de cuatro años de estancamiento”, aseguró Melconián. En este sentido, sí hizo hincapié en la necesidad de bajar el gasto público -en torno al 50% del PBI-.
El economista de Macri aseguró que los problemas de la economía se resolverán con un “shock gradual”, y aseguró que es necesario volver a organismos internacionales como el BID y el Banco Mundial.

Melconian, cauto, igual sólo hizo referencia al BID y al Banco Mundial.
Es más, ratificó que se van a eliminar las retenciones y explicó la decisión porque “tenés que vivir del comercio”. 

Dijo José Luis Espert:
Espert había avanzado algo más. “Como con cerrar la economía no alcanza, para crecer le dan gas a la demanda. Y ahí viene el gasto público: a la larga, los déficits fiscales generan situaciones de quiebre. Si no lo corregimos, vamos a volver a épocas aciagas”, dijo, y agregó que la Argentina debía “dedicarse a vivir del libre comercio, sin aranceles ni retenciones”, con el Estado devolviendo los impuestos en servicios eficientes.
Más de un empresario se atragantó con el postre el bavaroise de frutos silvestres cuando escucharon que en los últimos 100 años de historia económica imperó en el país un “populismo industrialista”.
Espert dijo que no se puede eliminar el cepo sin un “programa económico fuerte”. Para el economista, ese escenario requerirá “echar a La Cámpora, una gran devaluación del peso y cambiar la orientación de la política externa de la Argentina. Y hay que hacer un acuerdo con el Fondo para tener reservas”. “Es de perdedor decir que para sacar el cepo hay que tomarse un año hasta que se arregle todo”, concluyó el economista, mostrándose más cerca de la vereda del shock que del gradualismo.
Para acceder a préstamos internacionales propuso volver a tener “un acuerdo con el FMI”.
Para el economista la Argentina debe “vivir del libre comercio” y tiene que tener un Estado pequeño.
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Pero ¿por qué no se ve en los medios lo que el PRO se propone llevar a cabo si fuese gobierno? Para saber por qué hay una diferencia sustancial entre lo que la derecha le dice a los empresarios que hay que hacer o que hará en la presidencia y lo que repite en público, debemos ver lo que explica el economista del PRO Federico Sturzenegger en el siguiente video:

El economista macrista Sturzenegger explica cómo ocultar el plan de ajuste


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No obstante, no sólo en las reuniones privadas con los mayores empresarios del establishment o el que el mismo Macri llama “el Círculo Rojo“, el candidato de la derecha argentina revela sus planes e ideología. También lo hace en sus encuentros con los funcionarios de la embajada de los EE.UU. en Argentina. Veamos cuáles son:

Para ello nos basaremos en lo publicado por el periodista Santiago O’Donell en su sitio web y en dos libros suyos (ArgenLeaks, de 2012 y PolitiLeaks, de 2014) sobre los cables del Departamento de Estado filtrados por el sitio WikiLeaks sobre Argentina, y en la transcripción de un par de esos cables secretos, traducidos por este humilde servidor público, y publicados en

Basurero Nacional antes, entre 2010 y 2011 en nuestra sección WikiPis. Allí se ve al verdadero Macri, al gobernante neoliberal y “pro-mercado” como se define a sí mismo cuando ninguna cámara de TV lo está registrando, al político pro-EE.UU como no se cansa de demostrar ante los embajadores de ese país, al típico porteño “tilingo” que trata de agradar a toda costa a los señores poderosos del norte… Un típico “peronista”, como vemos… (al menos que consideremos también peronista al menemismo de los años noventa).


Según nos cuenta Santiago O’Donell:


Mauricio Macri tenía una costumbre: cuando hablaba con funcionarios del gobierno estadounidense, les pedía que hicieran algo con Néstor Kirchner. Hablando en criollo, que le pararan el carro. No sólo eso. Cuando criticaba ante ellos el comportamiento de Néstor Kirchner, Mauricio Macri decía que la Argentina sufría por culpa de los Estados Unidos, porque los líderes de ese país no hacían nada para frenar el comportamiento rudo de Néstor Kirchner. O sea, el responsable del daño que Kirchner supuestamente le hacía a la Argentina era, ni más ni menos, los Estados Unidos, por ser pasivo y permisivo, decía para provocar a sus interlocutores.


Macri no lo dijo una vez sino en cinco ocasiones distintas, delante de diferentes funcionarios estadounidenses, según una serie de cables filtrados por WikiLeaks.

De los cables se desprende que las tres primeras veces que Macri dijo que los Estados Unidos tenían una responsabilidad por el mal comportamiento de Néstor Kirchner, los funcionarios estadounidenses que lo escuchaban prefirieron callarse o cambiar de tema. Pero la cuarta vez que lo dijo, la embajadora Vilma Socorro Martínez le contestó sin medias tintas. Martínez le dijo a Macri que el gobierno de los Estados Unidos no tenía ninguna intención de pelearse con el gobierno argentino sino más bien todo lo contrario: en Washington y en la embajada querían llevarse lo mejor posible con la Casa Rosada. En el mismo cable, la embajada escribió que Macri era un maleducado y que ésta no tenía por qué hacer el trabajo que les corresponde a los políticos de la oposición. Cuando Macri volvió a insistir, por quinta vez, en que los Estados Unidos debían endurecer su postura ante el gobierno nacional, la diplomática volvió a contestarle que la embajada haría todo lo contrario.
La serie empieza con un cable del 27 de junio de 2008 relatando una reunión entre Macri y el gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, que había tenido lugar el día 12 de ese mes, con la presencia del entonces embajador Earl Anthony Wayne y un grupo de asesores del jefe de Gobierno.
Macri no fue tímido al expresar su desprecio por la pareja presidencial, especialmente por el ex presidente Néstor Kirchner. “(Néstor) Kirchner está completamente loco”, dijo el jefe de Gobierno. “Como todas las circunstancias externas estuvieron a favor de la Argentina en los últimos años, nublaron la vista de la gente, pero ahora está claro. Simplemente, está loco.”
Macri se quejó de que ningún líder extranjero se hubiera enfrentado a Kirchner para hacerle pagar por su mala educación y su actitud desafiante. Esto animó a Kirchner a creer que su actitud confrontativa no tenía costos políticos. “Ahora estamos pagando el precio” en la Argentina, dijo Macri, con la falta de acceso del país a los mercados internacionales de capitales.
El 6 de agosto de 2008, Macri volvió quejarse por la supuesta permisividad de los Estados Unidos ante los presuntos desplantes de Néstor Kirchner. Esta vez, lo hizo ante el funcionario del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense, Carl Meacham, en un encuentro en el que también estuvo presente el Encargado de Negocios de la embajada, Tom Kelly. La reunión quedó registrada en un cable del 14 de agosto de 2008 firmado por Kelly.
Refiriéndose al rampante antiamericanismo de la Argentina, Macri dijo que es alentado por una presidencia que no tiene límites en sus críticas a los Estados Unidos. A esto se suma, según él, el hecho de que la participación de los Estados Unidos en la Argentina ha sido demasiado “pasiva” y poco dispuesta a desafiar directamente las provocaciones de los Kirchner, lo que en última instancia resulta en la percepción de que los Estados Unidos son “nunca están”, señaló.
La tercera vez que Macri se quejó de que los Estados Unidos no hacían nada con Néstor Kirchner fue durante una reunión con el entonces subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon. La reunión, cuya fecha se desconoce, es mencionada por la nueva embajadora Vilma Socorro Martínez en un cable del 12 de noviembre de 2009. (Ver el cable completo y traducido más abajo.)
Más allá de las diferencias, el 28 de enero de 2010, Martínez agasajó a Macri y a un grupo de sus asesores con un almuerzo en la residencia de la embajadora. Un cable del 5 de febrero de 2010 registró lo que conversó durante ese almuerzo, incluyendo una nueva “presión” de Macri para que los Estados Unidos se pusieran firmes con los Kirchner. La embajadora volvió a decirle que no lo harían. El tono seco del despacho firmado por Martínez sugiere que el almuerzo no había mejorado su opinión del jefe de Gobierno.


Seis meses antes de las elecciones presidenciales de 2007, Mauricio Macri presentó su oferta electoral a la embajada de los Estados Unidos. Y no se anduvo con vueltas: “Somos el primer partido pro mercado y pro negocios en cerca de ochenta años de historia argentina que está listo para asumir el poder”, se despachó ante el jefe de misión y el cónsul político de la embajada, según un cable obtenido por Wikileaks.

Como muestra del clima de negocios que sabe generar, el jefe de gobierno porteño asistió a la reunión acompañado solamente por su íntimo amigo y empresario de la construcción Nicolás Caputo, uno de los principales contratistas de la ciudad. El cable describe a Caputo como un “socio de Macri y hombre de negocios local”. Meses más tarde, a poco de asumir Macri en la ciudad, Caputo tuvo que renunciar a una asesoría ad honorem en el gobierno porteño por negocios incompatibles con la función pública.
En su reunión con los diplomáticos, además de compararse con los gobiernos conservadores de antaño, Macri les informó cómo se estaba preparando para gobernar. Según el cable, dijo que su fundación, Creer y Crecer, estaba trabajando con el Instituto Republicano de los Estados Unidos (y también con la fundación Konrad Adenauer de Alemania) en la formación de nuevos liderazgos. Claro, el Instituto Republicano pertenece al partido de Bush. Caputo aprovechó para meter un bocadillo: dijo que los jóvenes de la fundación estaban un poco ansiosos porque los vaivenes de la política no les permitían concentrarse en proyectos de largo plazo.
Macri dirigió “fuertes críticas” hacia el gobierno nacional pero también le reconoció algunos logros. El cable dice que el jefe de gobierno fustigó la política exterior de Kirchner, a la que describió como innecesariamente confrontativa, y que ridiculizó los esfuerzos del gobierno por atraer inversiones extranjeras. Dijo el líder del partido “pro mercado”:
En agosto de 2008, Mauricio Macri le dijo a un funcionario del Congreso estadounidense que los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner. Su asesor de política exterior, Diego Guelar, deslizó en la misma reunión que le daba al gobierno nacional sesenta días más de vida, según un cable diplomático obtenido por Wikileaks. El jefe de gobierno porteño había recibido en su despacho a Carl Meacham, funcionario “senior” del comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, envalentonado por el voto no positivo de Cobos en la disputa por la resolución 125.
Macri habló con franqueza del actual gobierno de los Kirchner. Dijo que los argentinos estarían “contentos” si cayeran los Kirchner (alzando su vaso de agua, dijo “si este vaso de agua fuera los Kirchner, todos se estarían peleando por volcarlo”).
Pasando al tema de su futuro político, a ocho meses de iniciar su gestión en la ciudad, Macri desbordaba de optimismo. Dijo que duplicaba a Cristina Kirchner en intención de voto en la capital y que ya había obtenido éxito lanzando varios proyectos de infraestructura, aunque reconoció que su principal eje de campaña, la transferencia de la policía de Buenos Aires del ámbito federal al municipal, se había empantanado. 




Como dijimos al principio, es muy posible que frente a este balotaje nacional, cuando cada votante note que en sus manos tiene la posibilidad de optar por dos proyectos opuestos de país, ante tamañas revelaciones sobre el verdadero pensamiento y plan económico del candidato Mauricio Macri se produzca el fenómeno que llamamos el “voto espanto”. Sobretodo, porque nos traerá recuerdos de los años aciagos para todos los argentinos de no hace mucho más que una década, ¿no es cierto?…

Para quien le interese conocer lo que reflejan los cables de la embajada estadounidense en Buenos Aires, dirigidos al Departamento de Estado sobre sendas reuniones mantenidas en secreto con el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, traducidos y publicados completos, puede remitirse a nuestra sección WikiPis o leerlos completos y traducidos visitar esta nota.

 

La “Herencia K”: Memoria y Balance final 2003-2015.

A meses de que la presidenta entregue el bastón y la banda presidenciales a quien el pueblo determine que sea su sucesor, ya es tiempo de hacer un breve y por supuesto incompleto balance final de los tres sucesivos gobiernos kirchneristas, para poner en negro sobre blanco lo que podemos denominar la “Herencia K”, es decir, el estado en que el kirchnerismo deja al país luego de doce años de gobierno, comparado con el estado en que lo encontró en 2003.
Como dijimos hace un par de años en 30 años de democracia, seis gobiernos, un pueblo. Balance parcial y provisorio:

El balance de un gobierno determinado puede hacerse solamente bajo la influencia ineludible del subjetivismo intrínseco de cada uno (es decir, bajo la égida de la propia ideología o visión del mundo), pero también puede apuntarse a la mayor objetividad posible apelando a los fríos números de la labor gubernamental de ese gobierno, para ensayar luego una interpretación de los mismos.
Es decir, tomando determinados parámetros objetivos de cada administración al inicio y final de cada período y, contextualizándolos con la situación regional y mundial de cada época, compararlos entre sí. De esta manera, se puede observar el rumbo seguido por cada gobierno y la eficacia en alcanzar o no los propósitos a los que apuntó (y, además, si cumplió o no su programa de gobierno). Por supuesto, aquí también talla la ideología o visión del mundo de quien analice y compare esos gobiernos, pero los números fríos referidos anteriormente ayudan mucho a objetivar el análisis y la comparación.
Para ensayar un balance del gobierno nacional 2003-2015, empecemos por señalar las diferencias más evidentes de éste con los anteriores gobiernos de esta última etapa de nuestra historia democrática. Como bien señala en La Nación el director de Poliarquía Consultores, Alejandro Catterberg:

Contrariamente a lo que algunas voces manifestaron en estos últimos años, no se produjeron ni renuncias anticipadas, ni vacío de poder, ni juicios políticos, ni tampoco el kirchnerismo se transformó en un régimen autoritario dispuesto a perpetuarse en el gobierno por fuera de las reglas democráticas. (…) Por el contrario, Cristina Kirchner entregará el poder en un contexto de relativa calma y orden social. El ciudadano medio tiene trabajo, recibe su sueldo al día, consume en cuotas y puede tomarse vacaciones. Los servicios públicos que utiliza funcionan aceptablemente y son gratuitos o muy baratos. Está preocupado por la inseguridad y la inflación y, en menor medida, por la corrupción”.

En efecto, la herencia de los tres gobiernos kirchneristas difieren diametralmente de las que dejaron los anteriores desde 1983. Pero para poner en negro sobre blanco qué significa esa particularidad del kirchnerismo, para llevarla a los fríos números de una gestión de gobierno, Basurero Nacional reconstruye aquí los estados en que el kirchnerismo recibió y entrega el país, de acuerdo a los parámetros y datos que suelen usarse para cuantificar los logros o fracasos de la administración de un país. Para que el análisis tenga la mayor ecuanimidad posible se utilizaron los datos menos discutidos que se encontraron, apelando, generalmente, a organismos internacionales o nacionales insospechados. Ante la existencia de datos disimiles pero confiables sobre un mismo rubro, se expresan ambos. No obstante, allí también se podrá ver que aunque diferentes en su monto absoluto, considerados relativamente se verá que en la evolución desde 2003 hasta ahora, las curvas tienen aproximadamente el mismo recorrido. Porque aun cuando las cifras difieran debe observarse si los guarismos de la actualidad son mejores que los de 2003. Comencemos con un pantallazo preliminar comparando el antes y después de este período.

El kirchnerismo deja un país muy aliviado del casi eterno yugo de una deuda externa que desangró sus riquezas por décadas, con un PBI mucho mayor que el de 2003, millones de puestos de trabajo nuevos, una mayor tasa de afiliación a los gremios, mejores salarios reales y condiciones de trabajo debido a las ininterrumpidas negociaciones paritarias libres, mayor cantidad de personas jubiladas llegando a una cobertura casi total y con mejores remuneraciones que antes, una (AUH) asignación mensual por cada hijo de trabajador, registrado o no, o incluso desocupado, y una mejora indiscutible en los guarismos de pobreza, indigencia, mortalidad infantil y maternal que colocan al país en la primera línea mundial de mejoramiento en estos rubros. El kirchnerismo también cuenta en su haber las mejoras en materia de derechos humanos, derechos de minorías y de género. Deja al país con Códigos de fondo renovados, con un valuarte de difusión del conocimiento científico y tecnológico como Tecnópolis y otro cultural como el Centro Cultural Kirchner, inimaginables una década atrás, como tampoco lo eran los dos satélites de comunicaciones diseñados y construidos en el país, un Ministerio de Ciencia y Tecnología y cientos de científicos que retornaron al país gracias a un plan de fomento estatal. Millones de argentinos accedieron a derechos, bienes materiales y servicios por primera vez en su vida, algo impensable en 2003. Y todos estos logros fueron consecuencia de la revaloración del rol del estado, el mercado y el consumo internos, la protección social y la redistribución del ingreso.

Pero esta década kirchnerista deja también como herencia un país en el cual millones de personas concretaron derechos o disfrutaron de bienes o servicios (que algunos son servicios básicos) por primera vez en su vida. Aunque para ellos como individuos el significado sea mucho mayor que las cifras que podamos ofrecer sobre este fenómeno, no está de más poner en negro sobre blanco los guarismos totales.
Durante este gobierno 15 millones de personas accedieron por primera vez al servicio de agua potable y 11 millones al servicio de cloaca, 4,7 millones de alumnos accedieron a su primera computadora personal (notebook), 500 mil ciudadanos fueron los primeros de su familia en acceder a los estudios terciarios o universitarios, 10 millones de personas pudieron irse de vacaciones por primera vez, 7,8 millones de personas disfrutaron por primera vez de aire acondicionado en sus hogares, 4,8 millones de personas adquirieron por primera vez un auto 0 km. y 1,8 millones de personas lograron por primera vez comprar su casa propia con créditos sociales o hipotecarios del gobierno. 

Este apretado resumen de doce años de gobierno enumera logros impactantes, que algunos pueden ligeramente impugnar como datos subjetivos. Por eso, apelaremos a continuación a textos ajenos sobre cada rubro y a los fríos números (cuyas fuentes mencionaremos al final) para darle carnadura objetiva a este análisis final del gobierno 2003-2015. Pero vayamos analizando rubro por rubro, considerando desde dónde se partió y cómo evolucionó cada materia, para tener así una visión acabada del desempeño del gobierno.

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* EVOLUCIÓN DEL SALARIO MÍNIMO VITAL Y MÓVIL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Empecemos repasando lo que sucedió con el salario mínimo durante estos años:

El Salario Mínimo Vital y Móvil a partir del 1° de enero de 2016 alcanzará los $6.060. De esta manera, el incremento logrado a lo largo de los últimos doce años alcanzará el 2.424 por ciento.
Se trata de un piso que establecen los funcionarios nacionales, las centrales obreras y las cámaras empresariales.
En julio de 2003, el salario mínimo estaba pautado en $250, pero ya cinco meses después, el gobierno de Néstor Kirchner lo aumentó a $300.
Veamos un gráfico que muestra la evolución de los distintos salarios de acuerdo a los diferentes percentiles de ingresos de la población.

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* EVOLUCIÓN DE LA INFLACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Otro factor importante que influye en la economía de la población es, evidentemente, la inflación. Repasemos, para tener un panorama más amplio del fenómeno, el comportamiento de sus guarismos desde 1973 hasta 2014:


En un país acostumbrado a lidiar con una inflación promedio media y alta según la época, esta es la evolución de acuerdo a índices (línea roja) que no son sólo los del INDEC.

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* EVOLUCIÓN DEL SALARIO REAL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Pero gracias a que el kirchnerismo instaló el libre juego de las paritarias año a año y sin interrupciones, el asalariado pudo combatir el desgaste de su salario producido por la inflación para mantener o aumentar el poder adquisitivo de su sueldo. Veamos cómo evolucionó el salario real:


Y, como consecuencia del correcto y libre funcionamiento de las negociaciones paritarias todos los años desde 2003, la interacción de la inflación y los respectivos aumentos de salarios acordados por cada rama de la economía nacional, veamos cuál fue la resultante, cómo se comportó el salario real, en este caso con datos de gobiernos anteriores, lo que pone un excelente contexto para calificar esta década:

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Cómo se refleja este crecimiento del salario real en números concretos. Veamos este análisis pormenorizado:


(…) si además de los productos de la góndola se toma en consideración la evolución del salario (que es el precio de la mano de obra) se constata que el Gobierno dejará el 10 de diciembre mejores ingresos reales que en 2003, cuando arrancó este ciclo político. ¿Qué pasó con el precio de la gaseosa, la harina, los fideos, los pañales, el desodorante, el azúcar y los alquileres desde 2003? ¿Cómo evolucionaron el salario promedio, el salario mínimo, las jubilaciones y la recaudación del Estado nacional?
La comparación de precios entre los alimentos básicos se realizó en grandes cadenas de supermercados. Allí, el litro de leche entera en sachet La Serenísima pasó de 1,5 en 2003 a 13 pesos actualmente, un 767 por ciento, mientras que el paquete de fideos codito La Favorita de 500 gramos lo hizo de 1,4 a 8,7 pesos, un 525 por ciento. El paquete de un kilo de azúcar Ledesma subió de 1,5 a 12 pesos, 720 por ciento, y la mermelada Arcor de durazno de 454 gramos, de 2,8 a 25,5 pesos, un 800 por ciento. El kilo de harina Cañuelas pasó de 0,73 a 6,3 pesos (760 por ciento) y los pañales Huggies Natural Care de 20u, de 14,6 a 100 pesos (590 por ciento).
En tanto, la Coca-Cola de 1,5 lts. subió de 2,1 a 19 pesos, un 800 por ciento; la mayonesa Hellmann`s de 500 gramos avanzó de 4,5 a 33,1 pesos, un 630 por ciento; el desodorante AXE, de 4,9 a 30 pesos, un 512 por ciento. Otros precios: la nafta súper de YPF pasó de 1,85 pesos a 11,31 pesos, un 511 por ciento, mientras que el alquiler de un departamento de dos ambientes en Palermo lo hizo de 560 a 5500 pesos, 880 por ciento. El dólar oficial subió 176 por ciento, de 3,4 a 9,4 pesos, y el dólar “blue” cerró ayer en 15,9 pesos, una suba frente al valor de 2003 de 370 por ciento. Los datos de 2003 fueron recopilados en base a comprobantes de compra de ese momento, mediciones de precios de la Unión de Usuarios y Consumidores a cargo de Claudio Boada, fuentes periodísticas y oficiales.
La inflación acumulada desde 2003 según uno de los índices que calcula el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) que dirige el economista Andrés Asiain en base a las mediciones de los institutos provinciales de estadísticas es del 766 por ciento. Para Miguel Bein, el avance fue de 660 por ciento. El economista Daniel Schteingart utiliza Indec hasta 2007, luego siete provincias y desde 2012 IPC-Cuatro provincias (CABA, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén) y le da un 799 por ciento. Los bienes (especialmente los alimentos) subieron por encima de ese nivel mientras que los servicios públicos lo hicieron por debajo.
Durante el período en cuestión el índice de salarios del Indec subió 1070 por ciento, mientras que Schteingart calcula un 1350 por ciento de suba. La medición del Ministerio de Trabajo para los empleados registrados muestra un 1257 por ciento. La comparación con el avance de los precios refleja en todos los casos una mejora en términos reales. La jubilación mínima, en tanto, pasó de 220 a 3821 pesos, una suba del 1500 por ciento, en un contexto de sensible aumento en la cobertura previsional.



* EVOLUCIÓN DE LA POBREZA Y LA INDIGENCIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Los números anteriores ayudaron a disminuir los índices de pobreza e indigencia, que era el peor problema que padecía la población luego del estallido del período neoliberal. Veamos qué sucedió con esos rubros utilizando 3 fuentes distintas:



Evolución de la pobreza. Período 2003-2014 (Chequeado.com).

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Evolución de la indigencia. Período 2003-2014 (Chequeado.com).

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Y repasemos también lo que nos dice la CEPAL-ONU sobre la evolución de la pobreza y la indigencia:



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* EVOLUCIÓN DE LAS MUERTES POR DESNUTRICIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

La reducción de los índices anteriores repercute en una mejora en los de la muerte por desnutrición, verdadero flagelo producido por una desigual distribución de la riqueza y el retiro del estado de su rol social. Veamos cómo evolucionó:


Muertes por desnutrición en menores de cinco años. Período 1980-2013.
La situación en la Argentina.
En el país, el Ministerio de Salud de la Nación publica anualmente los datos de las muertes en menores de cinco años por desnutrición. El último informe, de 2013, marca que ese año hubo 37 chicos que fallecieron por esta causa, un aumento con respecto a 2012 (28), aunque la tendencia general es descendente desde 2002, con 300 casos. Estos números representan menos del 1% de las muertes en esas edades.

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“Cuantitativamente la Argentina es un país que efectivamente se encuentra a las puertas de una situación de ‘casi hambre cero’”.


Los guarismos de la CEPAL-ONU de mortalidad infantil para Argentina son similares:


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* EVOLUCIÓN DE LAS JUBILACIONES EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Uno de los rubros cuya evolución fue más espectacular durante estos años es el de las jubilaciones y pensiones. Basta recordar las habituales marchas de jubilados los miércoles frente al Congreso Nacional, reclamando inútilmente por el aumento de la jubilación mínima (de $150) a $400. Veamos cómo evolucionaron las jubilaciones y pensiones mínimas:

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* EVOLUCIÓN DE LA COBERTURA PREVISIONAL EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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Más allá del aumento de los montos de las jubilaciones y pensiones, hubo un aumento considerable de la cantidad de beneficiarios de los mismos, porque el estado facilitó el ingreso a ese beneficio a quienes estaban excluidos del mismo porque, aun teniendo derecho, no accedieron a él debido a que se quedaron sin trabajo, trabajaron en negro o las empresas no hicieron los aportes que debían. Veamos:

Efectivamente, de acuerdo con los datos disponibles, la cantidad de personas en edad de jubilarse que perciben un beneficio (lo que se entiende como “cobertura previsional”) aumentó en los mismos términos porcentuales que mencionó Fernández de Kirchner.
En 2013, la tasa de cobertura de la Argentina alcanzó al 94% de las personas en condiciones de jubilarse, según datos de la ANSES. En 2003 ese porcentaje había sido del 66,1 por ciento. Esta cobertura incluye a los beneficiarios del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), a los que reciben una jubilación de las Cajas provinciales (como Córdoba y Santa Fe), a los que perciben pensiones nacionales contributivas por vejez y a aquellos beneficiarios de cajas provinciales que fueron transferidas a Nación durante la década del 90.
En el mismo discurso por cadena nacional, la Presidenta anticipó que se “alcanzará, cuando termine esta moratoria, al 97% de los argentinos [en edad de jubilarse]”. Fernández de Kirchner se refirió así a la ley aprobada en agosto de 2014, de la que aún no hay datos públicos disponibles que permitan medir el impacto.

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Se pasó de 3 millones de personas en 2004, a 4,5 millones de personas que cuentan con cobertura de la obra social de los jubilados. De ellos, el 90% usa los servicios del PAMI. Medicamentos con cobertura el cien por cien en el año 2004 sólo tenían 9.000 jubilados. En el año 2012, 1.400.000 jubilados




* EVOLUCIÓN DE LA CLASE MEDIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Pero no sólo las clases bajas o menos favorecidas de la población se vieron beneficiadas en esta década, la clase media argentina creció, recuperando a quienes se habían caído de ella durante las décadas de los setenta, ochenta y noventa,  y mejoró el estándar de vida de sus integrantes porque accedieron con bienes y servicios que no estaban a su alcance hasta estos días. Veamos lo sucedido con ella:


En sólo una década, la clase media en la Argentina renació de las cenizas de la crisis en la que se vio inmersa por las políticas que se llevaron adelante durante la dictadura y que continuaron en el Plan de Convertibilidad, y se transformó en el segmento de la sociedad más importante de Latinoamérica.
De acuerdo al censo del año 2001, la Argentina tenía en su territorio 36.260.130, de los cuales alrededor de 5.439.019 tenían ingresos medios. Ya en el censo de 2010, el número de la población creció hasta superar las 40.117.000 personas, de las cuales 13.038.025 tenían ingresos medios.
Es decir, que en el decenio 2001-2011, más de 7,5 millones dejaron la pobreza pasaron a engrosar el pelotón de la clase media.
El Centro de Investigaciones Pew (en inglés Pew Research Center) es un think tank con sede en Washington, Estados Unidos que analiza en sus trabajos de campo distintas problemáticas, actitudes y tendencias propias de Estados Unidos y otros países del mundo.
En este marco, Argentina lideró el ranking de expansión de su clase media con un crecimiento en 10 años de 17,5 puntos porcentuales.
En el país, el economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO), Andrés Asiain  explicó, por su parte, que “el gran aumento de la clase media en estos años está relacionado con el aumento del mercado interno, el consumo de la población, y el gasto público, en especial la obra pública, que aumentaron los niveles de empleo.
“El crecimiento de la clase media no es sólo la diferencia de un modelo de ajuste por uno de crecimiento, sino que además se enmarca en una estrategia diferente de desarrollo. Quienes consideran que el desarrollo debe orientarse al mercado externo y a las exportaciones, buscan una sociedad con salarios bajos que generen competitividad a través del precio, y dejan poco espacio a los trabajadores calificados y a los pequeños empresarios nacionales. En cambio, un modelo orientado a la demanda interna requiere transferir ingresos para engrosar a la clase media, que tiene un estándar alto de consumo”, concluyó el economista del CESO.


Argentina, el país de la región en el que más creció la clase media.

Mientras en el año 2001 sólo el 15% de su población era considerada de esta clase, en el año 2011 este porcentaje subió al 32.5%.
“Tink thank” el Pew Research Center reconoce en cuanto a los resultados obtenidos por el estudio que: “si bien el crecimiento económico es el factor más importante en reducir la pobreza y elevar a las personas en la clase media, las políticas de redistribución del ingreso y la disminución de la desigualdad también ayudaron a expandir la población media”.
En resumen, la explicación según el instituto es un 74% crecimiento económico y 26% políticas redistributivas, en la cual una de las piedras fundamentales fue la política de los planes sociales como vehículos de estas mediciones y la que resalta al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner como impulsor de la Asignación Universal por Hijos.



Evolución de la clase media utilizando otra fuente.

 

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Una encuesta de la UBA y Gallup indica que desde 2003 más de 9 millones de personas volvieron a la clase media.
En la última década las condiciones sociales en la Argentina mejoraron significativamente y muchas familias, que en 2001 habían caído en la pobreza, lograron recuperarse. No sólo la mejora en la economía fue un factor central para esto, sino que además el estado más presente por medio de la asistencia social fue otro eje importante.
El 76% de los argentinos encuestados por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo y la consultora TNS Gallup indicó que tienen un alto nivel de satisfacción con su vida en general. “Durante la convertibilidad se destruyó la clase media y desde 2003 al 2013 casi 9 millones de personas volvieron a ser de clase media. Por supuesto está recuperación repercutió en otras clases sociales“, indicó Ernesto Mattos, economista del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (CIGES).
“La medición de la pobreza, según el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz la pobreza se encuentra aproximadamente en un 16%, lo que representa a casi seis millones de personas. Sin embargo este porcentaje era de 50% en 2001 y la evolución es notoria y demuestra un fortalecimiento de las clases sociales”, agregó Mattos.
La mejora en la economía es un ingrediente importante pero algunos hechos concretos impulsados por el Estado y puestos en práctica también fueron fundamentales. Dos ejemplos claros de esto son el régimen de regularización para empleadas domesticas y las mejoras en las condiciones de trabajo rural. Dos casos en los que se notó una mejora en la capacidad de ingresos y provocó una formalización laboral.


Este incremento de la clase media, esta modificación en la pirámide social argentina lo refleja también el diario La Nación:


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* EVOLUCIÓN DEL DESEMPLEO EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




El modelo económico o proyecto de inclusión social repercutió también en los niveles de empleo, al reactivarse la economía debido al crecimiento constante y esperable del consumo interno. Esto se vio reflejado en la evolución de los índices de desempleo:


Veamos cómo se evolucionó el desempleo en las últimas décadas según la CEPAL-ONU:

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El trabajo no registrado (en negro) a su vez descendió durante este período de gobierno:


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* EVOLUCIÓN DE LA IGUALDAD ENTRE LA POBLACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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El destacado aumento de los anteriores índices económicos provocó, como era de esperar, en la destacable mejora en la distribución de la riqueza y en la igualdad económica en la población. Veamos cómo evolucionó el reconocido indice Gini antes de y durante el kirchnerismo (cuanto mayor es el índice, peor es la distribución de la riqueza):



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* EVOLUCIÓN DE LA INDUSTRIA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Como consecuencia lógica de las mejoras económicas y sociales de los argentinos, el mercado interno creció y aumentó sus requerimientos de bienes y servicios, por lo tanto la industria creció para satisfacer esos reclamos de la población. Veamos cómo lo hizo:

“En el pasado reciente, desde 2002 hasta 2011, el crecimiento industrial ha mostrado un dinamismo histórico, marcando sin dudas un período fructífero para nuestra industria”, reconoció Méndez. “Pero lejos de ser un punto de llegada, esto es una plataforma para el despegue: estas cifras muestran que recién recuperamos el nivel de producción per cápita industrial de 1974”, agregó.
El presidente de la UIA ha pronunciado unas palabras donde reconoció que después de 25 años de neoliberalismo hemos pasado 12 años donde el país y la industria se han recuperado muchísimo“, dijo el ministro (Kicillof).


El secretario Pyme del Ministerio de Industria, Horacio Roura, afirmó que durante la última década se crearon unas 200.000 pequeñas y medianas empresas en Argentina, al participar como expositor de las “IX Jornadas Anuales de Microfinanzas en Argentina 2015” que desarrollaron en la sede de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
“En los últimos 10 años la cantidad de Pyme en Argentina aumentó casi 50%, pasando de 400 mil en 2003 a cerca de 600 mil en la actualidad”, dijo Roura.
Destacó además este hecho como “un signo de vitalidad de la economía en ese periodo. Además recalcó que “las pequeñas y medianas empresas del sector industrial se incrementaron en un 42%”.
Una foto de este sector indica que el 98% de las empresas del país son PyMEs que generan el 45% de las ventas totales, y dentro de este sector unas 426 mil son microempresas.
“En cuanto al rol como generadoras y protectoras del empleo, las Pyme cumplen un rol destacado ya que el 50% de los trabajadores del país desarrolla tareas en estas empresas“, dijo el funcionario de la cartera industrial que conduce Débora Giorgi.
El crédito orientado a la Pyme aumentó más que el crédito total, pasando de representar, en 2003, el 18% del monto total destinado a créditos a ser el 44% en 2014.


La evolución de la industria argentina (el PBI industrial) en cifras fue la siguiente:

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Entre los rubros industriales, la industria automotriz, aunque con gran porcentaje de su producción destinada a la exportación, impulsó ese crecimiento; pero en su relación con el mercado interno, el patentamiento de autos en Argentina demuestra cuáles fueron los beneficios. Veamos cómo se comportó durante estos años:
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* EVOLUCIÓN DEL PRODUCTO BRUTO INTERNO EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

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El notable crecimiento de la industria, el campo y los servicios dieron como consecuencia un incremento inédito (por la cantidad y la permanencia en el tiempo) del Producto Bruto Interno durante estos años. Veamos cómo fue:

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* EVOLUCIÓN DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.


Pero no sólo evolucionó en forma inédita el PBI, sino que también lo hizo la deuda externa soberana, que fue renegociada exitosamente después de la debacle neolibeal de las décadas anteriores, de acuerdo a los intereses soberanos del país, lo que no sólo se refleja en la disminución del monto bruto de capital e intereses sino del cambio de las monedas en las que estaba registrada y en los plazos involucrados. Veamos cómo evolucionó:


El Gobierno que concluye 12 años en el poder le entregará año próximo mandatario una economía que tiene una deuda externa de apenas un tercio a la que existía en 2001. Un 13% de la deuda total está en manos de inversores extranjeros, mientras que el resto la poseen entidades gubernamentales e inversores locales.
La deuda pública nacional asciende a u$s221.700 millones, lo que equivale al 43% del PBI. De este total, el 13% del PBI corresponde a deuda externa. En 2001 eran de 54% del PBI, y 32% del PBI, respectivamente.
De acuerdo a las proyecciones de la consultora Ecolatina, en diciembre de 2015 la deuda pública nacional ascendería a u$s240.000 millones, esto es u$s18.300 millones más que al cierre de 2014.
Que la mayor parte de la deuda este intrasector publico es un dato excelente.
De todos modos esta cifra excluye la deuda pendiente con los holdouts. Si ésta se tuviera en cuenta, en el peor de los casos se deberían incluir aproximadamente u$s15.000 millones adicionales, lo cual representa 3% del PBI.
“Los niveles actuales de deuda externa son sostenibles en el tiempo y el próximo gobierno podría mantenerlos sin salir a tomar nuevos préstamos. Lo que si tiene lógica es que el próximo ejecutivo refinancie deuda”, resaltó D’ Tellis  y agregó: “Volver a buscar dólares financieros complicaría el futuro y ya sabemos lo que sucede. Además, los condicionamientos más fuertes se sufren cuando la deuda es tomada en dólares”.
Además, un dato a tener en cuenta es que el perfil de vencimientos de deuda para la próxima administración es mucho más benévolo que a finales de la Convertibilidad. En el período 2016-2019, la carga de servicios de capital en dólares ascendería a u$s41.000 millones, apenas un 7% del PBI, vs. casi la misma cifra (u$s42.000 millones) solamente pagados en 2001.



Según los datos de la CEPAL-ONU la evolución fue la siguiente:

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Desde 2003 el total pagado de la deuda externa soberana original (capital e intereses) fue el siguiente:


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* EVOLUCIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN DE VIVIENDAS EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

El estado intervino en la economía nacional no sólo reactivando el mercado interno a través de la promoción del consumo popular sino que también se dedicó a hacerlo promocionando o financiando la construcción de viviendas populares o para las clases medias. Veamos cómo se comportó el estado en este rubro:


Las obras de infraestructura del Gobierno nacional, en especial las de vivienda, están bajo la jurisdicción de la Secretaría de Obras Públicas de la Nación. Su principal programa es el Plan Federal de Construcción de Viviendas (PFCV), que empezó en 2004 y, según datos oficiales, ha construido 153.142 viviendas terminadas (o sea, aquellas cuyo avance físico supera el 98%) en todo el país.
Hasta ese año, el principal sistema de construcción era el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI). Esto cambió cuando Néstor Kirchner asumió y decidió centralizar la política de vivienda. Tomando los dos sistemas anteriores y otros programas menores, los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández terminaron, desde 2003, 314.855 viviendas, a razón de 39.356,8 por año.
“Cuando se afirma que se construyeron más viviendas que ningún otro gobierno se están sumando las viviendas nuevas y las denominadas ‘soluciones habitacionales’. 
De acuerdo con datos de la Secretaría, si se suman las soluciones habitacionales terminadas (viviendas + mejoramientos), las que se encuentran en ejecución y aquellas a iniciar, el resultado total que se obtiene es la cifra mencionada por la Presidenta: 856.143. 



Y el total de soluciones habitacionales,viviendas construidas, ampliadas o refaccionadas con ayuda estatal, es el siguiente:

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* EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




Si bien la educación no es responsabilidad del gobierno nacional sino que está en manos de los gobiernos provinciales desde la reforma educativa de los años noventa, el kirchnerismo dedicó incesantes esfuerzos en reforzar la tarea de las provincias aumentando los recursos propios de ellas con recursos del tesoro nacional y construyendo escuelas en todo el país. Veamos cómo lo hizo:


Desde el Ministerio también recalcaron que con la sanción de la ley de Financiamiento Educativo, en el año 2005, se estableció un incremento progresivo de la inversión en educación, ciencias y tecnología por parte del Gobierno nacional y las demás jurisdicciones, para alcanzar una participación del 6% del Producto Bruto Interno (PBI).
Asimismo, desde la cartera recalcaron que se llevó a cabo la ejecución de infraestructura escolar más importante de la historia del país, que terminó 1.824 establecimientos educativos y que para el año 2015 prevé alcanzar un total de 2.250 nuevas escuelas terminadas.
Según indicaron desde el Ministerio de Planificación Federal, durante el actual Gobierno se construyeron 695 nuevos jardines de infantes en todo el país a través del programa nacional “Mas Escuelas”y se estableció por Ley la obligatoriedad de la sala de cuatro años a partir de este año. 
“Con la sanción, en el año 2005, de la ley de Educación Técnica Profesional y con la construcción en paralelo de 53 nuevas escuelas técnicas en todo el territorio, se logró revertir el proceso de decadencia de la educación técnica y aumentar la oferta de mano obra calificada para acompañar la demanda de trabajadores especializados producida por el crecimiento económico de los últimos doce años”, indicaron desde el Ministerio de Planificación. 


Entre 2003 y 2014 se batió el record de escuelas construídas en el país.
Entre los años 1989 y 1999 se habían construido sólo 7 escuelas y entre 2000 y 2002 ninguna. Fue para revertir esa situación que se creó el Programa Nacional + Escuelas, dependiente del Ministerio de Planificación. 
En sus distintas etapas, el programa comprendió la construcción de 2.128 escuelas, lo que supuso un total de 10.258 aulas, con capacidad de albergar a 701.960 alumnos entre los niveles Inicial, Primario, Medio Técnica, Artística y Agraria, Especial e Institutos de Formación Docente.
El programa comprende la edificación de una superficie cubierta de 2.401.002 m2 y se intervino una superficie de 72.030.060 m2. Todo ello con una inversión comprometida de US$ 1.613.367.000. 
Cabe mencionar que, en este contexto, también se creó un plan para las personas que habían quedado excluidas del sistema educativo a través del Programa Nacional de Alfabetización. Desde 2004, se pusieron en marcha 23.000 centros de alfabetización.


* EVOLUCIÓN DE LA ENERGÍA EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.

Un aspecto muy importante que contribuye al desarrollo tanto industrial, agropecuario como personal es la disponibilidad de energía con que cuente un país. Veamos cómo evolucionó Argentina en este aspecto en estos años:


Década ganada y sector eléctrico nacional
En 2003, el sector energético nacional se caracterizaba por tener la capacidad de transporte y de distribución de electricidad y de gas natural al límite, regiones eléctricas desvinculadas y millones de ciudadanos sin acceso a la red eléctrica y al gas natural por redes. Abandonados en los ’80 y ’90, los planes de desarrollo en las áreas nuclear, hidroeléctrica, energías renovables, uso racional de la energía, hidrocarburos, etc., brillaban por su ausencia. Así hasta 2003, cuando el gobierno de Néstor Kirchner realizó un diagnóstico del mercado ampliado de la energía para identificar los problemas estructurales y en base a ello formular un Plan Energético Nacional.
Hacia el año 2003, el SADI tenía una longitud de 9669 km de líneas de alta tensión. Para diciembre de 2011, alcanzaba los 14 mil km. En lo concerniente a la red eléctrica en 500 kV, en 2003 era de 9083 km; para mayo de 2012 se había expandido hasta los 13.356 km (un incremento del 47% respecto al año 2003).

El aumento de la potencia instalada del Sistema Argentino de Interconexión de Energía Eléctrica (SADI) fue de 8.727 MW desde la puesta en marcha del Plan Energético Nacional en Mayo de 2004 hasta fines de 2012, es decir, un incremento dela potencia eléctrica instalada del 49% respecto a la existente en el año 2003, como resultado del desarrollo y finalización de obras con inversiones públicas, mixtas y privadas equivalentes a AR$ 53.389 millones. Otros AR$ 12.700 millones adicionales corresponden a obras en ejecución y próximas a realizar.


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La inversión realizada por el Gobierno Nacional a partir de la reactivación del Plan Nuclear Argentino para llevar a cabo los procesos de finalización de obras y de puesta en marcha de Atucha II correspondió a AR$ 10.200 millones durante el período 2006-2012 (cerca de un 25% destinado a pagar salarios de los trabajadores), restando invertir alrededor de AR$ 1.200 millones adicionales. Dichas obras tienen un importante impacto ocupacional, especialmente en el área de influencia de la usina nuclear: la fuerza de trabajo conformada por científicos, técnicos y operarios ha sido de 5800 personas afectadas en forma directa y alrededor de 3.000 trabajadores en forma indirecta (alcanzándose picos de 6.900 trabajadores).

Evolución del Sistema Argentino de Interconexión de Energía Eléctrica.

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Evolución de la producción de hidrocarburos y las consecuencias de la recuperación de YPF.


A noventa años de la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y a veinte años de su privatización, el Congreso Nacional sancionó el 3 de mayo de 2012 la Ley 26.741 de Soberanía Hidrocarburígera, que declara de interés público nacional lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos, crear el Consejo Federal de Hidrocarburos y declarar de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF S.A. y de Repsol YPF Gas S.A., siendo la misma promulgada al día siguiente y reglamentada por el decreto ….. Se trata en sí de la recuperación del principal activo estratégico y económicamente viable del país. Pero veamos por qué se llevó a cabo esta medida.
El desempeño de YPF S.A. desde que Repsol tomó el control total de la empresa en 1999 hasta el 15 de abril de 2012 ha sido pésimo y particularmente hostil para los intereses vitales de la Nación Argentina. Por ejemplo, en base a los estados contables y también a las declaraciones juradas de YPF S.A. a la Secretaría de Energía de la Nación, se destacan las siguientes disminuciones en reservas y producción hidrocarburífera:
* -65% en las reservas de petróleo y gas natural durante el período 1999-2011
* -43% en la extracción de petróleo durante el período 1998-2011
* -37% en la extracción de gas natural durante el período 2004-2011
* -19% en la refinación de crudo durante el período 2007-2011


Dichas declinaciones impactaron negativamente sobre la balanza comercial del país, provocando que la importación de hidrocarburos alcance los US$ 9.397 millones en 2011, afectando negativamente al estructura de costos operativos del aparato productivo y poniendo en serio riesgo la Seguridad Nacional, mientras que los ingresos por ventas y las ganancias netas se incrementaron ininterrumpidamente desde que Repsol se quedó con YPF entre 1998 y 1999.
Con la recuperación de YPF, ahora se tiene la oportunidad de recuperar también la soberanía energética, pues ello convertirá al Estado Argentino en el principal agente económico formador de los precios de los combustibles y en garante del suministro de los mismos, lo cual deberá impactar necesariamente con el tiempo de manera favorable sobre la estructura de costos operativos del aparato productivo nacional, así como también en el pleno abastecimiento del mismo. De esta forma YPF resulta un actor estratégico y motor de desarrollo que permitirá la reproduccción del modelo de crecimiento económico con inclusión social iniciado en 2003. En efecto, el objetivo más importante de la nueva YPF necesariamente deberá ser la rentabilidad social, nunca más la maximización de ganancias.

A tres años de la recuperación estatal del control de YPF, la gestión de Miguel Galuccio hizo un balance mediante el cual marcó un contraste con respecto a la situación en que se encontraba la compañía cuando era manejada por la española Repsol y la familia Eskenazi.
“YPF logró duplicar la inversión y la actividad productiva, lo que permitió revertir el declino y aumentar la producción en forma sostenida. Hoy, la empresa genera el 43% de la producción de gas y petróleo del país, a partir de la reactivación de los yacimientos convencionales y de la puesta en marcha del primer desarrollo masivo de no convencionales fuera de América del Norte, en Loma Campana”, destacó la empresa mediante un comunicado.
La gestión Galuccio hizo relucir sus “sólidos resultados financieros”, que le permitieron “acceder al crédito nacional e internacional y la firma de importantes acuerdos de inversión con socios estratégicos como Chevron, Petronas y Dow”.
Entre los logros más relevantes, la compañía hizo eje en sus proyectos en la provincia de Neuquén, con  Vaca Muerta como principal foco de las inversiones. Mencionó que junto con Chevron ya destinaron más de 2000 millones de dólares para desarrollar el shale oil de Loma Campana. Allí, el desembolso creció un 343% entre el 2012 y el 2014. Además, YPF pasó de tener 4 equipos de perforación y 42 pozos en producción durante abril del 2012 a 19 equipos y 290 pozos en diciembre del año pasado. Entre los avances, se indicó que los costos se redujeron de 11 millones de dólares por perforación en 2011 a 7 millones.
Otras de los socias internacionales que atrajo YPF para explotar Vaca Muerta son la malasia Petronas, con la cual iniciará en el segundo semestre del año la perforación de un piloto de shale oil en La Amarga Chica con una inversión de 550 millones de dólares, y la norteamericana Dow con la que ya está por terminar un proyecto exploratorio en la ventana gasífera de la formación no convencional, en el bloque El Orejano.
En Vaca Muerta hoy YPF tiene más de 320 pozos en producción que generan 43 mil barriles equivalentes de petróleo por día, que equivalen al 19% de la producción de la empresa en la cuenca neuquina.
Uno de los puntales que permitió incrementar la producción de gas de la compañía son las formaciones tight de la provincia. Con una inversión de más de 580 millones de dólares, alcanzó los 4 millones de metros cúbicos día de inyección de gas de la formación Lajas en el área Loma La Lata. Hoy tiene 68 pozos en producción y 4 equipos de perforación activos.
Por otro lado, junto a Pampa Energía invirtieron más de 230 millones de dólares para el desarrollo de un área de 183 km2 en Rincón de Mangrullo con objetivo formación Mulichinco. Con 37 pozos productivos, la empresa produce 1,2 millones de metros cúbicos de gas diarios y cuenta con 3 equipos de perforación activos. YPF subrayó que a raíz del incremento de la actividad, a nivel nacional registró un crecimiento del empleo del 55% entre diciembre de 2011 y 2014. Hoy, la empresa cuenta con 22.000 empleados directos y genera 50.000 fuentes de trabajo indirectas.


Más plata en los yacimientos.
Las inversiones globales de YPF crecieron un 177%, al pasar de 2197 millones de dólares en 2011 a 6077 millones de dólares en 2014. Sus reservas de petróleo y gas aumentaron un 23,8% en el mismo periodo, con un índice de reposición de reservas del 163%.




* EVOLUCIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN DE RUTAS EN ARGENTINA DURANTE EL KIRCHNERISMO.




La interconexión entre los pueblos, ciudades y regiones de un país es un factor fundamental para su desarrollo tanto económico como social y cultural. Veamos cómo se comportó el país en estos últimos años:

Desde 2003, el Gobierno Nacional triplicó los kilómetros de la red de autopistas y pavimentó 4.200 kilómetros de rutas nacionales de ripio y tierra porque la inversión en infraestructura vial es una de nuestras prioridades de este modelo industrial con inclusión”, aseguró el ministro en un comunicado.
(…) esto puede verse “en los 1.800 kilómetros terminados desde 2003, con los que la red pasó de menos de 1.000 a 2.798 kilómetros en todo el país, mientras que otros 721 kilómetros están en ejecución. De esta manera la red de autopistas contará con más 3.500 kilómetros en 2015 y estamos proyectando otros 2.000  kilómetros en los planes quinquenales de obras públicas que estamos elaborando con las provincias”.
Asimismo, el ministro destacó que se pavimentaron 4.200 kilómetros de caminos de ripio, llevando la red nacional pavimentada de 31.000 a más de 35.000 kilómetros, además de realizar en todas las rutas tareas de reparación y mantenimiento”.
5.486 kilómetros de nuevas rutas, con pavimentos; 677 obras de puentes nuevos; casi 50 kilómetros en toda la República Argentina; 36.211 kilómetros con mejoras y mantenimientos argentinos; el 91 por ciento de la red vial nacional con pavimento. 
Tenemos, en estos momentos, 36.556 kilómetros de pavimento; nos quedan de ripios, en la red nacional de caminos, solamente 2.731 kilómetros y de tierra 907 kilómetros.
Entre las obras emblemáticas tenemos la autopista Rosario-Córdoba (316 kilómetros), antes del 2003 solamente tenían construido 78 kilómetros; es el eje vial productivo, que conecta Buenos Aires-Córdoba y Rosario; la Autovía Nacional 14, hoy el eje vial más importante del Mercosur, nada no había nada, un cordoncito nada más, que se había convertido en la “Ruta de la muerte”, hoy es la autovía más moderna, corazón del Mercosur; Ruta Nacional 40, (1.500 kilómetros), el Eje de Capricornio, tres obras fundamentales: la ruta nacional 52, que es un viaje entre Salvador de Jujuy y Chile, que pasamos de demorar 15 horas a 4 horas para Chile y Jujuy; Corredor Bioceánico, que conecta, además, con la Ruta Nacional, número 81, que cruza el noreste de Salta y corta longitudinalmente toda la provincia de Formosa, en lo que constituye el Eje de Capricornio y la Ruta Nacional, número 12, cien kilómetros en Misiones que recorren Posadas a Iguazú, comunicando con la República Federativa del Brasil.



En materia de ferrocarriles, luego de los conocidos traspiés y accidentes ocurridos mientras los mismos estaban administrados por privados en estos años, veamos qué sucedió en esta materia:

(…) nuevamente hay trenes, en la República Argentina. Y no solamente eso, además de toda la renovación de transporte del Gran Buenos Aires; además de Rosario-Buenos Aires; de Mar del Plata-Buenos Aires; de los trenes de cercanía como el de Cañuelas-Buenos Aires; el que se hizo de Encarnación-Posadas, hoy estamos en Santa Cruz, en un lugar histórico.

 

 

 

* RECONOCIMIENTO POPULAR POR LO LOGRADO EN ESTOS AÑOS DE KIRCHNERISMO..



Estas impactantes cifras, reseñadas todas juntas en esta especie de memoria y balance final del gobierno kirchnerista 2003-2015, justifican, explican lo que se refleja en las encuestas sobre la consideración que la población tiene de esta década ganada (doce años de gobierno kirchnerista) según los dichos del oficialismo, en comparación con la conocida mundialmente como década perdida de Latinoamérica; se trató una década de retroceso en todos los datos económicos y sociales, de empobrecimiento, de decadencia: la década de los noventa. Por eso no es extraño que el final de este (primer) ciclo kirchnerista encuentre a ambos presidentes que lo protagonizaron como los de mejor imagen y calificación de toda esta etapa democrática que comenzó en 1983. Así lo demuestran todas las encuestas. Por eso, más allá de lo que deduzcamos de lo reflejado en esta memoria y balance, repasemos cuál es la opinión mayoritaria de la población sobre estos tres gobiernos. Analicemos entonces la última encuesta, la que se conoció en estos días, realizada por la consultora Prospectiva a 1582 personas en todo el país:

Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y Raúl Alfonsín son, en ese orden, los tres presidentes de la democracia más valorados por los ciudadanos argentinos. Son, además, los únicos que tienen más opiniones positivas que negativas sobre su mandato.
Néstor Kirchner es quien tiene mejor performance en economía y en defensa de los intereses del país, pero seguido en ambos rubros muy de cerca por su esposa y sucesora. La actual presidenta es la que ranquea mejor en el rubro defensa de los humildes.
Con el 63 por ciento de opiniones positivas, Néstor encabeza la valoración de los presidentes de la democracia. Su esposa y actual presidenta siempre registró opiniones positivas superiores o cercanas al 50 por ciento y eso se reafirmó en los últimos meses cuando ya está cerca del final de su mandato. CFK está más expuesta a las polémicas y a las controversias actuales, pero aún así las opiniones positivas (53 por ciento) superan claramente a las negativas (43 por ciento) y se ubica segunda entre los presidentes de la democracia.
En el sondeo sobre el manejo de la economía Néstor Kirchner aparece al tope, pero Cristina Fernández está muy cerca. Y esto tiene que ver con las dos preguntas que se suelen hacer en las encuestas. Cuando se pregunta cómo cree que está la situación económica del país, la gente tiende al escepticismo, pero lo llamativo es que cuando se pregunta por la situación económica personal, una mayoría contesta que mejoró mucho o algo. Eso es lo que explica que pese a los pronósticos mediáticos agoreros tanto Néstor como Cristina aparecen muy bien valorados en materia de economía.



Evaluación de presidentes entre 1983-2015.

 

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Mejor desempeño presidencial en la ayuda a los pobres:


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Mejor desempeño presidencial en el manejo de la economía del país:


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Para esta memoria y balance se utilizaron las siguientes fuentes:


Más poder…

Pobreza, un problema que persiste.

Patricia Giménez: “La desnutrición infantil a nivel mundial causa la mitad de las muertes en niños menores de cinco años”

CFK: “Cuando Néstor [Kirchner] llegó al Gobierno (…) los jubilados representaban el 66%”

La clase media del país se duplicó y se sumaron otras 7,5 millones de personas

Argentina, el país de la región en el que más creció la clase media

Latin America’s middle class grows, but in some regions more than others

Elecciones 2015: El 80% de los argentinos se considera de clase media

Entre risas y selfies, la UIA tuvo su Día de la Industria con el Gobierno

Afirman que durante la última década se crearon 200 mil Pymes

El próximo presidente recibirá apenas un tercio de la deuda externa que había en 2001

Cristina Fernández: “Somos el Gobierno que más viviendas construyó en la historia de la Argentina”

El Gobierno nacional construyó 1.824 escuelas durante los últimos doce años

Entre 2003 y 2014 se batió el récord de escuelas construidas en el país

Década ganada y sector eléctrico nacional

Avances del Plan Energético Nacional 2004-2019

YPF mostró los resultados del control estatal

De Vido destacó que desde 2003 se triplicó la red de autopistas

Acto por el 87 aniversario del Día del Camino: Palabras de la Presidenta de la Nación

Palabras de la Presidenta en la cena por el Día de la Industria

Datos Banco Mundial

Datos sobre la economía de Argentina

El editorial de Roberto Navarro: Es el peronismo, idiota.

Los que dejaron un mejor recuerdo en la gente


Votos de primera y votos de segunda.

Entre voto y veto hay mucho más que una vocal de diferencia. Y, más aún, si lo que alguien se arroga es el derecho a vetar el voto de los demás precisamente, como parece ser el caso de un par de jueces tucumanos y demasiados miembros de nuestra sociedad.
Parecería querer instalarse, naturalizarse la existencia de votos de primera y votos de segunda.
En efecto, los incidentes producidos en las últimas elecciones en Tucumán, entre ellos la quema de urnas que realizó un grupo de militantes del PRO, y que podríamos llamar el “incidente Tucumán”, derivó peligrosamente (fogoneado por la oposición mediática y política) en un debate de fondo sobre la legitimidad del voto de las clases bajas; lo que, en definitiva, cuestiona el voto universal.
Así es, aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI la derecha vernácula contemporánea retoma los argumentos del
conservadorismo oligárquico del siglo XIX e intenta vetar, impugnar o cuestionar el  derecho a voto de los pobres, o de los más necesitados.
Sin embargo, más que demostrar un defecto del sistema electoral argentino, esta ofensiva del establishment (hoy rebautizado como Círculo Rojo por su mayor representante político) contra el derecho de sufragio de quienes suelen votar al oficialismo nacional, al intentar ponerle límites pone en evidencia los límites políticos del mismo poder fáctico concentrado para desplazar del gobierno, legalmente, a los movimientos populares mayoritarios: una característica propia que se repite a través de nuestra historia.
Antes de arriesgar una conclusión sobre este tema, repasemos las distintas posiciones que se pusieron en evidencia en los medios alrededor del tema del fraude o el clientelismo, lo que oculta el verdadero debate que es, por supuesto, el voto de los más necesitados de nuestra sociedad.
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* Argumentos sobre el fraude y clientelismo.
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Luego del escándalo de las elecciones anuladas en Tucumán, aparecieron las “explicaciones” judiciales sobre semejante medida:
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El juez de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán Salvador Ruiz aseguró hoy que la decisión de anular los comicios en esa provincia no se basó en si hubo fraude o no, sino porque todo el procedimiento electoral “estuvo viciado”. “No fue la materia de discusión sobre cuántos votos tenía uno o tenía otro. Si está viciado el procedimiento, es lógica consecuencia que se ordene que se vuelva a votar”, expresó al ser consultado sobre si habían constatado maniobras para modificar el resultado de la elección.
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Lo que hace la cámara tucumana es utilizar en forma falaz argumentos judiciales equivocados para anular la voluntad popular expresada en las urnas, beneficiando en este caso a la derecha de la provincia, la que segura de perder las elecciones apeló a jueces amigos para embarrar la cancha, suspender el partido al estilo del famoso “panadero” boquense. Pero las excusas prolijamente camufladas en ropajes leguleyos, esgrimidas en la sentencia no hace más que repetir antiguos y vetustos argumentos del siglo XIX para deslegitimar el derecho a voto de las “clases bajas” (que se remontan al ofrecido por Alberdi al afirmar que el pobre para votar se deja llevar por la panza, o al de Sarmiento que propone que “hay que educar al soberano” [¿educar o adoctrinar?]).
No nos extenderemos aquí en enumerar las irregularidades (verdaderas o no) en las elecciones, denunciadas profusamente en distintos medios de difusión (las que debieron investigarse judicialmente más y mejor), ni los eternos prejuicios esgrimidos hasta el cansancio sobre los supuestos votos “a cambio de planes sociales” o la “compra de votos”, etcétera, sino que analizaremos directamente el fenómeno del fraude electoral, el llamado clientelismo y el derecho a voto, lo que nos remonta a un pasado pre democrático de nuestra historia.
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* Fraude patriótico y conservador.
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Repasemos la historia de este instrumento que desvirtúa la voluntad popular mayoritaria. Como nos cuenta Felipe Pigna:
La primera ley electoral argentina fue sancionada en 1821 en la provincia de Buenos Aires durante el gobierno de Martín Rodríguez, bajo el impulso de su ministro de gobierno, Bernardino Rivadavia.
Esta ley establecía el sufragio universal masculino y voluntario para todos los hombres libres de la provincia y limitaba exclusivamente la posibilidad de ser electo para cualquier cargo a los propietarios. A pesar de su amplitud, esta ley tuvo en la práctica un alcance limitado porque la mayoría de la población de la campaña ni siquiera se enteraba de que se desarrollaban los comicios.
Así, en las primeras elecciones efectuadas con esta ley, sobre una población de 60.000 personas, sólo trescientas emitieron su voto. 
Los días de elecciones los gobernantes de turno hacían valer las libretas de los muertos, compraban votos, quemaban urnas y falsificaban padrones. Así demostraba la clase dominante su desprecio por la democracia real y su concepción de que eran los únicos con derecho a gobernar un país al que consideraban una propiedad privada.
Puede decirse que todos los gobernantes de lo que la historia oficial llama “presidencias históricas” -es decir, las de Mitre, Sarmiento y Avellaneda; y las subsiguientes hasta 1916– son ilegítimas de origen porque todos los presidentes de aquel período llegaron al gobierno gracias al más crudo fraude electoral.
Recién cuando el yrigoyenismo le arrancó al régimen la ley de voto universal, secreto y obligatorio, el fraude de los conservadores tuvo que retirarse a cuarteles de invierno. Al menos, por poco más de una década, durante la cual los radicales no paraban de ganar elecciones en comicios libres. Sin embargo, cuando la derecha conservadora se dio cuenta que ya no podía recuperar el poder formal, derrocó al gobierno de Yrigoyen y apeló nuevamente al viejo truco del fraude, ahora perfeccionado por la primera dictadura del siglo XX:
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En abril de 1931, los radicales habían ganado las elecciones para gobernador de la provincia de Buenos Aires. Ante esa situación, el gobierno de José Félix Uriburu decidió desconocer el resultado y anularlas. Así y todo, los radicales proclamaron una fórmula para los comicios presidenciales de noviembre: la integraban el ex presidente Marcelo T. de Alvear y el ex gobernador de Salta, Adolfo Güemes. El gobierno de Uriburu vetó a los dos integrantes de la fórmula: a Alvear, argumentando que no se había cumplido aún el plazo de seis años para que volviera a aspirar a la presidencia-curioso prurito constitucional en un gobierno de facto-; a Güemes, por su reconocida militancia yrigoyenista que lo hacía un representante del  régimen depuesto.
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Así terminaba la dictadura de Uriburu y comenzaba el gobierno fraudulento de su colega Justo. Los generales se vanagloriaban del resultado electoral y no tenían ningún problema en admitir que habían hecho fraude, pero un “fraude patriótico“, porque se hacía para salvar a la patria de la chusma radicalJusto será fiel al sistema que lo había llevado al
poder aplicando “el fraude patriótico” y perfeccionándolo: a las clásicas amenazas a los votantes opositores y al “usted ya votó” se sumaban ahora el secuestro de las libretas de enrolamiento, la falsificación de las actas de votación, el cambio de urnas.

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En ese período se consolidaron los argumentos de la derecha “bienpensante” contra el voto popular, descalificando las razones o preferencias de las clases desprotegidas para emitir el voto. Lo que se cuestionaba (y se cuestiona hoy) es, en realidad, que el derecho a elegir a los gobernantes sea universal, basado en la supuesta ineptitud de algunos (o muchos) para ejercerlo “correctamente”, “libremente”.
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* ¿En qué consta el “relato” antipopular del “voto cautivo”?
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La desvalorización de la capacidad de las clases populares para elegir a sus gobernantes se basa en lo que podríamos llamar “voto cautivo”, o “voto clientelar”, derivado del régimen de clientelismo político que sujetaría la voluntad de las clases pobres a los punteros políticos del partido gobernante. Sin embargo, las denuncias de “fraude estructural” y clientelismo y la consecuente deslegitimación del voto de las clases más necesitadas se basan en presupuestos falsos, como veremos más adelante. Más allá de que ambos fenómenos (fraude y clientelismo) fueron creados por la misma derecha conservadora que ahora se dice víctima de ellos, repasemos los argumentos contrarios a ese intento de quitar legitimidad al voto universal, de mellar la validez de las mayorías de los movimientos populares logradas en las urnas.
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* El fraude y el asado de los conservadores.
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El clientelismo y el fraude legalizados por la costumbre, previo a la ley de voto universal, secreto y obligatorio, se ejercía en forma burda en los mismos lugares de votación, mediante varias triquiñuelas ejercidas y perfeccionadas por los partidos conservadores de entonces. Era común ver que los partidos políticos del régimen organizaban encuentros en sus comités, donde ofrecían opulentos asados para los asistentes, donde les retiraban sus libretas de votación y algún puntero votaba por ellos en las mesas de votación, mientras los votantes comían y se divertían en los comités. También contaban con vehículos para pasar a buscarlos y llevarlos el día del comicio. Pero a partir de 1912, cuando

entró en vigencia la Ley del voto obligatorio, que el Yrigoyenismo le arrancó al régimen a fuerza de movilización y sedición armada durante años, se produjo un nuevo fenómeno que refleja una conocida anécdota que muestra la racionalidad, libertad y voluntad electoral de las clases medias y bajas de entonces. Cuenta la leyenda que los habituales electores que solían concurrir a los comités conservadores a comer y divertirse en los días de elecciones, entregando a cambio su documento, al calor de las nuevas reglas de votación seguían concurriendo a esos comilonas electorales, aceptando la fiesta, la comida, la boleta del partido conservador y el traslado hasta el lugar de votación, pero al llegar al nuevo cuarto oscuro donde nadie podía vigilar su voto, finalmente votaba por Yrigoyen. Así, el radicalismo se cansó de ganar elección tras elección.

Pero no sólo el yrigoyenismo supo derrotar las remanidas triquiñuelas electorales de los conservadores, también lo hizo el peronismo. Leamos estas sabias palabras del general Perón en sus discursos de campaña previos a las elecciones de 1946:
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No concurra a ninguna fiesta a que lo inviten los patrones el día 23. Quédese en casa y el 24 bien temprano tome las medidas
para llegar a la mesa en la que ha de votar. Si el patrón de la estancia –como han prometido algunos– cierra la tranquera con candado ¡rompa el candado o la tranquera o corte el alambrado y pase para cumplir con la Patria! Si el patrón lo lleva a votar acepte y luego haga su voluntad en el cuarto oscuro.”
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Ese recurso para falsificar la voluntad mayoritaria esquiva a sus intereses, aniquilado por el voto obligatorio, secreto y universal, dejó paso ahora a la anulación de las elecciones, no por parte de una dictadura sino del autoritarismo judicial, como señalan varias calificadas plumas.
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Como bien señala el periodista Carlos Villalba: “En minutos, la pluma de una Cámara no pertinente, y basada en la jurisprudencia de un programa televisivo, intentó borrar la realidad soberana, golpear contra la democracia e imponer el voto calificado de dos jueces por encima del millón de tucumanos que votaron por unos y otros”.
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Sin embargo, los jueces impugnadores del voto tucumano sorprendieron al justificar la anulación de las elecciones, como señala palmariamente Mario Wainfeld: “En el tramo resolutivo del fallo, aquel en el que Sus Señorías expresan su propia voz, no se alude a “fraude”. Ni una vez. El silencio es coherente porque –como confesó uno de los camaristas y desarrolló el candidato radical del Acuerdo para el Bicentenario, el diputado José Cano– los magistrados no estudian si hubo votos malversados, falsificados, pagados o actas adulteradas. Mucho menos cuál fue el impacto de anomalías o delitos en el resultado final. Tucumán seguiría siendo Macondo dentro de tres meses o seis o lo que podría tardarse en realizar otro comicio. Sus clases populares, vistas desde la atalaya del Poder Judicial y la prensa dominante son personas sin discernimiento propio, “desamparadas” en la hipócrita verba forense. Su voto, imaginan, vale poco. Para remediar el mal, se lo sustraen.

Se minimiza la astucia de los sectores populares, su aptitud para manejarse en relaciones de poder que son asimétricas pero que no anulan su capacidad ni su destreza.

Pavotes que jamás hicieron política suponen que quien se sube a un taxi puesto por un puntero lo vota en el cuarto oscuro. Desconoce la experiencia popular, el potencial del secreto del voto y la capacidad de autodefensa insinuada. El
politólogo Julio Aguirre dosifica proporciones y alerta: “La imagen de los (punteros) mediadores como meros instrumentos de los líderes partidarios, fieles a una única maquinaria política, y de clientes ‘anestesiados políticamente’ a cambio de prebendas, además de basarse en un prejuicio sobre las clases populares, puede ser contraproducente para analizar la dinámica local de las redes clientelares hoy en la Argentina (…) 
Y por otro lado, a sobreestimar la supuesta garantía del ‘voto cautivo’ y la capacidad de control político y regulación del conflicto de los patrones”. La interna peronista de 1988 entre el ahora fallecido gobernador Antonio Cafiero y el ahora ex presidente Carlos Menem fue un caso interesante. Hubo localidades donde se comprobaba casi mecánicamente que había ciudadanos que fueron “acarreados” por los cafieristas y votaron a Menem. Las derrotas del duhaldismo a manos de Graciela Fernández Meijide en 1997 y de la ahora presidenta Cristina Fernández de Kirchner son dos ejemplos entre decenas cientos del fracaso del “aparato” al que se atribuyen dotes mágicas”.
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Pero lo que se vislumbra tras el insólito y deficiente fallo de la Cámara es el verdadero tema de fondo, como bien señala HoracioVerbitsky: “Según los camaristas Salvador Norberto Ruiz y Ebe López Piossek la relación entre punteros políticos y “población desprotegida” es propia de “un sistema de subsistencia alimentaria que resulta difícil cuestionar desde el
discurso jurídico frente a la situación de extrema vulnerabilidad y profunda pobreza como la que, es notorio, padece un amplio sector de nuestra sociedad”. 
Esta ausencia de pruebas reconocida en la denuncia se refleja en el fallo. De otro modo, podría haber anulado algunas mesas, pero no la elección.
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Pero ahora enfoquemos el análisis en ese mismo tema de fondo, en dilucidar qué es el clientelismo y qué sector de la sociedad responde a él. Para ello, abandonemos nuestros prejuicios y  analicemos qué nos dicen los estudiosos del tema.
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Empecemos con la antropóloga Julieta  Quirós“Estamos acostumbrados a ver clientelismo solo en los pobres”. Las explicaciones sobre la participación política de los sectores populares están teñidas por dos imágenes en disputa que yo denomino moralismo y economicismo. A partir de esa oposición se define cuál demanda es legítima y cuál no, cuál tiene aspiraciones propiamente políticas y cuál es  lientelar, mercantilizada, o falsa política. (…) El clientelismo es una noción típicamente clase-céntrica que nace para explicar el funcionamiento de una democracia considerada defectuosa, una política juzgada  como atrasada, vinculada al caudillismo.
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Como vemos, la noción de clientelismo es prejuiciosa (clase- céntrica) y por lo tanto equivocada, inútil para calificar y menos impugnar el derecho a voto de nadiePero no sólo los pobres serían “clientes” de las promesas de campaña, ya que podríamos mencionar dentro de este mismo rubro de intereses espúrios para escoger el voto, a los llamados “voto licuadora”, “voto dólar uno a uno” o “voto cuota” de los años menemistas, los que contribuyeron a la llegada de la Alianza delarruísta al gobierno; además de los planes sociales de Duhalde o de la Caja PAN del alfonsinismo, que fue un instrumento de emergencia destinado a paliar el hambre postdictadura 1976/1983.
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Sergio De Piero, politólogo de UBA/Unaj/Flacso nos aporta más detalles sobre el tema: “La oposición y la mayor parte de la prensa ha calificado la relación entre el oficialismo y estos espacios como clientelar: las personas en situación de pobreza reciben un beneficio y su desesperación los lleva a votar automáticamente al peronismo, que los proveyó de una bolsa de alimentos o un par de zapatillas. Ante la permanencia de sectores viviendo en la informalidad, el gobierno del FpV ha desplegado algunas políticas específicas de transferencia de ingresos, ante la dificultad estructural por reducir la informalidad: Asignación Universal por Hijo, Progresar, Conectar Igualdad, la ampliación de la jubilación, presencia territorial (como los Centros Integradores Comunitarios), son algunas de las iniciativas. Respuestas todas por “fuera” de los circuitos formales del mundo del trabajo y la producción. Desde luego, persistirán prácticas clientelares. La tecnología (las tarjetas bancarias) ayudó para morigerar esas prácticas, pero sabemos que subsisten (…) escuchamos cada día por parte de opositores que “la gente pobre va a votar por una bolsa de comida”.
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También aporta lo suyo el politólogo de la UBA y doctor en Ciencias Políticas del Instituto de Estudios Políticos de París, Julio Burdman, quien cambia el eje del debate, afirmando que el voto de los sectores bajos suele ser un voto de mayor calidad en términos representacionales (…) porque en los sectores bajos es más consistente con la relación de

representación. Como los sectores medios y medios-altos no tienen un partido que los represente socialmente, el voto en esas franjas es muy volátil. (…) El alfonsinismo tenía un mensaje económico que no era liberal en términos económicos y sin embargo era votado por toda una clase media y media-alta que sí lo tiene. Porque el programa económico del alfonsinismo no era neoliberal. (…) el hecho de que el voto de los sectores populares sea tan fuertemente y establemente peronista es una situación bastante racional. Porque el peronismo se dirige a ese electorado. Y es un electorado que está respondiendo a la oferta que el peronismo le envía.

Los sectores medios no cuentan con un partido al que votar elección tras elección. Votan al partido que eventualmente los está representando en un determinado momento con un discurso que está basado en el clivaje y en el tipo de mensaje que esté presente en tal o cual elección.
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Para Ernesto Calvo, “el peronismo se comporta como cualquier otro partido de masas”. “Vemos al peronismo bajo lentes que no utilizaríamos para analizar el voto en otros países. Se habla de clientelismo, de mítica, y de todo eso hay algo, pero el voto peronista es peronista porque ha aprendido a lo largo de los años que hay ciertos políticos que pagan más electoralmente”, opinó el profesor de la Universidad de Maryland.
Para Calvo, “el voto peronista es muy estable, sociodemográfica y políticamente” pero esa estabilidad y fortaleza en algunas zonas como el GBA o el norte argentino no está dada por un sentimiento de pertenencia partidaria sino por la percepción de gobernabilidad que garantizan los dirigentes peronistas. “En Argentina no hay ningún determinante de voto que sea más importante que la percepción de capacidad de gobierno, muy por encima de la ideología, de la expectativas de redistribución y de las redes políticas”, explicó.
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* Qué dijo la Corte Suprema de Justicia de Tucumán al reveer el fallo de la Cámara.
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Sobre el tema de fondo, la misma Corte Suprema de Justicia de Tucumán le da un marco jurídico a los reparos que los expertos en ciencias sociales presentan a la descalificación o, peor aún, al veto del voto de cualquier sector de la población. Los magistrados de la CSJ corrigieron en forma contundente y ejemplarizadora el fallo y señalaron que Los motivos que llevan a un elector a votar en tal o cual sentido son de la más variada índole (política, afectiva, económica, religiosa, etc), y podrá compartírselos o no, pero ello no autoriza a ninguna autoridad estatal a inmiscuirse en el ámbito interno de las personas, juzgando la conciencia de cada ciudadano”.
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En otra parte de la sentencia de la Corte Suprema de Tucumán, podemos leer: “dejando a salvo el repudio que merece el comportamiento de marras, resulta infundado ligar de manera indisoluble la práctica clientelar denunciada (“entrega de bolsones”) con la efectiva vulneración de la libertad de conciencia y de elección inherente al elector que también acepta practicarla.
Indica que no existe situación alguna, acreditada de manera seria y fehaciente en estas actuaciones, que permita pregonar al Tribunal la afectación de la “conciencia y libertad de los electores” y de la “voluntad popular” en su conjunto, recalcando que la incidencia directa de las prácticas clientelares -descritas en el  pronunciamiento- en el discernimiento, intención y libertad del elector que 
decide aceptarla, únicamente deriva de una especulación del A quo que no ha sido demostrada en estas actuaciones. Apunta
que el “cuarto oscuro” ha sido la herramienta por excelencia para procurar poner al elector al abrigo de cualquier presión”.
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* Conclusión
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Un par de jueces tucumanos intentaron quemar todas las urnas que se salvaron de la hoguera armada por un grupo de militantes macristas, plegándose así a esta especie de simbólico Cromañón voluntario de los comicios tucumanos perpetrado por la oposición. La Suprema Corte de Justicia tucumana reparó ese atentado contra la decisión popular, pero las razones de fondo de ese intento quedaron en el aire de la ciudadanía, remontándonos a las peores épocas de la violación de la voluntad popular para elegir a nuestros gobernantes. La remanida y resucitada en estos días creencia de que no todos estamos capacitados para escoger a nuestros  representantes (lo que nos lleva directo al “voto calificado”), y que eso depende de la clase social, estudios, conocimientos o, peor aún, del color de nuestra piel, no sólo es aberrante, arcaica, racista y discriminatoria sino que, peor aún, es prejuiciosa y equivocada. Cualquiera que quiera averiguar algo o profundizar sobre el tema del clientelismo (harto estudiado por las ciencias sociales), sólo tiene que saber leer, y atreverse a cuestionar la inveterada creencia de que no todos los seres humanos somos iguales en derechos y, por lo tanto, ante la ley. (Más abajo ofreceremos algunas obras recomendadas que abordan el tema.)

 

No dejemos que la ignorancia (madre de todos los prejuicios sociales) nos lleve por caminos que ya hemos transitado y que sólo nos llevaron a tiempos peores, cuando los únicos respetados fueron los intereses del que el yrigoyenismo llamaba “el régimen”, que el peronismo llamaba la oligarquía, que luego se lo llamó el establishment y que hoy fue rebautizado como el Círculo Rojo.
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Para quienes les interese informarse sobre el tema antes de hablar de más, algunos libros recomendados:

“La politica de los pobres” de Javier Aurello.
“Pobres ciudadanos” de David Merkler.
“El Por qué de los que se van” de Julieta Quirós.
Votos, Chapas y Fideos. Clientelismo Político y Ayuda Social” de Pablo José Torres. 
De Políticos, Punteros y Clientes” de Pablo José Torres.

 

2003-2015: la peor dictadura.

El centenario diario La Nación (ni ningún otro medio de difusión) podría catalogar al gobierno de Frondizi (1958-1963) como una dictadura, como tampoco lo haría con los de Illía (1963-1966), y del Justicialismo de 1973-1976. Y menos aún denominaría gobierno autoritario a los de Alfonsín (1983-1989) Menem (1989-1999) De La Rúa (1999-2001) o tampoco al breve de Duhalde (2002-2003). En cambio, nadie discutiría si llamamos dictaduras a los gobiernos de facto de los años 1966-1973 (Onganía, Levingston, Lanusse) y 1976-1983 (Videla, Viola, Galtieri, Bignone). Para no extendernos demasiado en el pasado, sólo tomaremos las últimas décadas.
Pero sin embargo, ya no es extraño leer en las páginas de La Nación y encontrar en los medios de su socio en Papel Prensa, el Grupo Clarín, además de en algunos otros medios menores que suelen jugar en sincronía con ellos, que se caracteriza a los gobiernos del kirchnerismo (2003-2015) como autoritarios o, peor aún, como una dictadura.
Esta falacia fue refrescada ayer (30/9/15) en un editorial del centenario periódico que fundó quien presidió la ya inocultable dictadura mitrista del siglo XIX, el que toma una conocida y desafortunada frase de Mirtha Legrand en su programa de TV (que cataloga al actual gobierno de dictadura), cuyos escasos o nulos conocimientos sobre teoría política, historia o análisis del discurso la reputan como inimputable en esta materia. Pero no podemos decir lo mismo de los editorialistas de La Nación, los que valiéndose de esa polémica frase renuevan su andanada de falacias contra el presente gobierno democrático.
Esta es la razón que motiva a este humilde analista de medios a tomar esa calificación (“arrojar la segunda piedra”, como invita el diario en su editorial) y llevar tal polémico razonamiento hasta el absurdo. Para eso, comparemos brevemente esta “dictadura” actual con lo que es realmente una dictadura y con todos los gobiernos democráticos mencionados, obviando las reconocidas dictaduras mencionadas. Para no discurrir demasiado en la historia nacional y la teoría política, utilizaremos las mismas premisas del editorial del diario de Mitre, y un par más. Pero primero repasemos los argumentos del diario:


Dictadura sí, dictadura no
Las opiniones de la señora Mirtha Legrand deben ser tomadas como una invitación a los grandes sinceramientos que nos debemos los argentinos.
La  señora Mirtha Legrand ha dicho, una vez más, lo que piensa. A pesar de que constituya un hecho natural que alguien exponga sus convicciones, no es lo más frecuente en estos controvertidos tiempos.
Quien fue actriz exitosa y se desenvuelve desde hace muchísimos años como célebre conductora de programas televisivos, se atrevió a pensar en voz alta al afirmar que la Argentina vive bajo una dictadura.
Quienes ejercían el periodismo en los años del gobierno militar caminaban sobre el filo de una navaja que cortó mortalmente hasta la vida de gentes tan próximas al régimen como el mismísimo embajador argentino en Venezuela Héctor Hidalgo Solá. Otros ciudadanos de condición parecida también cayeron.
La señora Legrand retomó el tema para decir más tarde: “La de Videla era una dictadura, pero la de ahora también”.
Basta con poner de relieve su entereza, valentía y desdén frente a la jauría oficialista que pretende siempre injuriarla.
El Diccionario Esencial de la Lengua Castellana, editado por Santillana con el respaldo de Gregorio Salvador, uno de los miembros de número de mayor relieve de la Real Academia Española, dice que dictadura es la “concentración de todos los poderes en un solo individuo o institución”. Sería bueno que la Presidenta contestara: ¿no han procurado, tanto ella ahora como antes quien fue su marido, concentrar al máximo los poderes del Estado en sus manos? ¿Cuál ha sido, acaso, el objetivo de gobernar en estos 12 años con más decretos de necesidad y urgencia que todos los dictados desde 1810 hasta 2003? ¿Cómo calificar la pretensión de subsumir al Poder Judicial a poco menos que un conjunto de reparticiones con jurisdicción federal al servicio de los presidentes de turno? ¿O utilizar los medios de comunicación del Estado sólo para beneficio de un gobierno faccioso, negándoles pauta publicitaria o atacando directamente a los independientes?
¿Cómo creen que debe llamarse el régimen que ellos encarnan? Disponen de una paleta de excepcionales definiciones alternativas si arrancan de la calificación de “democracia”, que hoy no vamos a discutir. Los legos ignoran la enorme cantidad de definiciones que la ciencia política ha aplicado a los sistemas fundados, en principio, en el voto popular. El origen del sistema está fuera de discusión en la Argentina, aunque pueda volverse controvertible si se profundizan las investigaciones sobre la degradación que el populismo ha inferido al voto popular (…).
De modo que tomemos las valerosas palabras de la señora Legrand como la invitación a un gran sinceramiento. Seguramente más de uno se atreva hoy a arrojar una segunda piedra.
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Más allá de la ausencia de ejemplos o pruebas concretas que avalen semejantes acusaciones, analicemos ahora, brevemente, qué se considera una dictaduraTomemos una posible definición de dictadura y dictador

Dictadura
La dictadura (del latín dictatūra) es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo (dictador) o élite, generalmente a través de la consolidación de un gobierno de facto, que se caracteriza por una ausencia de división de poderes, una propensión a ejercitar arbitrariamente el mando en beneficio de la minoría que la apoya, la independencia del gobierno respecto a la presencia o no de consentimiento por parte de cualquiera de los gobernados, y la imposibilidad de que a través de un procedimiento institucionalizado la oposición llegue al poder.
(…) el autoritarismo busca acallar a los disidentes y evitar sus expresiones en público.
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El dictador no permite la oposición a sus acciones y a sus ideas, tiene poder y autoridad absolutos. Se trata de un régimen no democrático, antidemocrático y autocrático, donde no existe la participación del pueblo.
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Repasemos entonces algunas de las habituales críticas al gobierno 2003-2015 para ver si encontramos algunos aspectos dictatoriales.

Como bien dice un funcionario de esta “dictadura”, al gobierno 2003-2015 se le critica por:

(…) sancionar una ley de medios (en forma abrumadoramente mayoritaria) que todos las presidencias quisieron concretar (incluso una más restrictiva,  la de Alfonsín) y debido a las triquiñuelas leguleyas y sospechosas sentencias judiciales no pudo hacer cumplir durante 4 años (y está en veremos). Incluso hoy mismo está parada la adaptación del Grupo Clarín a la ley debido a un nuevo vericueto judicial del aterrorizado Poder Judicial “atemorizado” por las supuestas presiones del Ejecutivo
Se obstina en no reprimir la protesta social y se lo acusa de flojo y promover la anarquía social.
Se lo acusa de mano blanda con los delincuentes y los piqueteros.
Soportó un asedio a las principales ciudades de 45 días durante el conflicto del campo y no reprimió ni encarceló a nadie, y hasta no movió un dedo para hacer renunciar a su propio vicepresidente que votó en contra de una ley fundamental.
Se le dice que presiona y maneja a la justicia cuando muchas de sus leyes fundamentales fueron entorpecidas por jueces, a pedido de la oposición…
Los principales medios opositores (conglomerados) no se cansan de criticar, desinformar y hasta mentir sobre el gobierno, incluso se dijo que el cajón de K estaba vacío, que había llevado a Seychelles….  Las marchas virulentamente opositoras son transmitidas en directo por los canales y cables opositores y los no, y no tomó ninguna acción para evitarlo.
Perdimos dos votaciones por desempate del vicepresidente que votó en contra del Gobierno, el 82 por ciento móvil y la 125, y no se cerró el Congreso por eso. Perdimos once o doce senadores de un día para el otro y todo siguió igual. La Presidenta vetó dos leyes en cinco años y medio mientras el Ejecutivo republicano de la Ciudad vetó 116 leyes en el mismo plazo. No perseguimos periodistas, no cerramos diarios, funcionan las instituciones, no vetamos leyes, cuando perdemos aceptamos la derrota…
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Una característica de un gobierno dictatorial es el no respeto de la libertad de prensa, algo que se le achaca a este gobierno, sin embargo, como se puede ver claramente repasando (sin prejuicios) todos los canales de TV, las radios o leyendo los diarios y revistas cualquier día del año. A modo de ejemplo se puede comparar la situación actual con los años anteriores de esta democracia.
¿Toda la Tv y las radios están en manos del gobierno? ¿Cuántos programas se sacaron del aire por presión del gobierno? ¿Cuántas denuncias hay en los juzgados por censura previa? ¿Cuántas por persecución a artistas, periodistas y medios opositores o “independientes”? ¿Los diarios son todos o la mayoría oficialistas? ¿Cuántos juicios promovió el gobierno contra los medios opositores o “independientes”? ¿Y cuántos juicios contra periodistas opositores o “independientes”? ¿Cuántas denuncias hay contra el gobierno por agresiones a periodistas opositores o “independientes”?
Es innecesario contestar esta preguntas, pero sus respuestas descalificarían cualquier acusación de dictadura a este gobierno.

Para conocer más datos sobre el debate sobre la libertad de prensa existente en Argentina, ver aquí.


El respeto de la libertad de expresión en nuestro país lo confirman también las organizaciones no gubernamentales y no empresarias que monitorean la libertad de prensa en el mundo, como Freedom House, Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Reporteros Sin Fronteras, etc., los que se pueden ver aquí.

La libertad de prensa es uno de los pilares de la democracia. Basta hojear los periódicos de un país para saber si hay libertad o no. Si todos los periódicos están parapetados y responden a la línea oficial, la democracia ha desaparecido y la libertad no existe. No hay democracia sin voces críticas, independientes, que expresen puntos de vista diferentes de los del poder.
Para corroborar la existencia de voces críticas, ver estos informes:

En este país no se respeta la libertad de prensa.

El “goce de Cristina” y la libertad de prensa.

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División de poderes.

Analicemos ahora, con la ayuda de un conocedor en el tema,  y profesor de derecho, cómo se comportó el Congreso Nacional en relación con el Poder Ejecutivo en estos años de la “dictadura K“:




Los datos nos muestran la siguiente evolución de tasa de “eficacia” (proyectos aprobados sobre los enviados) en la última década:

 

Previsiblemente, la tasa muestra un bienio específico de fuerte caída en esa “eficacia”, asociado con el período en que el oficialismo perdió la mayoría luego de las elecciones de medio término 2009. (Aclaración: cada número de la serie supone el % de proyectos aprobados que ingresaron en un año dado, ya sea que hayan sido sancionados en ese mismo año, o al siguiente. Por esa razón, el cambio en la composición del Congreso en 2010-2011 afectó primordialmente a los proyectos presentados por el Ejecutivo en 2009 y 2010 (y por lo mismo, muchos de los presentados en 2011 pudieron sancionarse una vez que el oficialismo recuperó la mayoría parlamentaria en 2012).


Cabe tener en cuenta, además, que estos proyectos “aprobados” no necesariamente se han sancionado con el mismo contenido con el que el Ejecutivo los envió al Congreso, ya que pueden haber recibido cambios en las Cámaras.
La eficacia histórica.

El 61 % de “eficacia” de la última década es un porcentaje superior al promedio histórico de 51 % para el período 1983-2001 de leyes del Congreso derivadas de proyectos del Ejecutivo, que Alemán y Calvo encontraban en este paper (pdf).


La autonomía del Congreso.

Por otro lado, y usando la misma fuente antes referida, la influencia del Ejecutivo como legislador aparece algo menguada: en 1983-2001 vinieron del Ejecutivo el 43 % de las leyes sancionadas, mientras que en 2004-2013 la influencia de iniciativas presidenciales cayó al 33 % de la producción total.


Las leyes se pesan, no se cuentan.

Estos números son indudablemente útiles para ver tendencias generales (es muy claro en ese sentido el cambio de la serie en el bienio post-125), pero nunca debemos incurrir en el error que tantas veces hemos criticado, de obviar que los análisis meramente cuantivativos ignoran diferencias entre leyes “cruciales” (Ampliación de jueces de la Corte de Menem, Déficit cero de De la Rúa, por poner muchas previas a las más recientes y que más o menos podríamos contar de memoria en esta última década) y leyes que para un gobierno no lo son tanto.


En conclusión: queda claro que el Congreso nunca fue, ni es, una mera “escribanía”, pero es factible que un análisis más fino nos arroje muy pocos casos de leyes “cruciales” enviadas por un Ejecutivo que no se convirtieron en ley (el caso más notable, desde luego, es el de la ratificación de la Resolución 125 en 2008).



Proyectos sancionados o no sancionados enviados por el Poder Ejecutivo.





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¿Es lícito hablar de justicia adicta durante esta “dictadura”?

Es noticia mensual o semanal en todos los medios los fallos en contra de los intereses políticos del gobierno, incluso procesando a funcionarios de distinto rango del gobierno nacional provenientes de jueces federales o no, que no temen investigar al vicepresidente y a la misma presidenta, incluso de los tribunales de alzada y de la misma Corte Suprema de Justicia, lo que demuestra la inexistencia de cualquier manejo del gobierno sobre la justicia.


El mayor ejemplo de esta relación independiente entre el gobierno y la justicia son las desventuras de la llamada Ley de Medios, la que luego de ser sancionada democráticamente en el Congreso tuvo que esperar más de cuatro años para ser considerada “constitucional” por la justicia, y aún hoy no pudo ser aplicada totalmente al grupo más poderoso de medios por nuevos artilugios judiciales, el que parece tener más poder de influencia en los jueces que la que los opositores le atribuyen al gobierno.

Como vemos claramente, esta “dictadura” dista mucho de ser una dictadura, al menos tomando los rasgos clásicos de una dictadura como los referidos al principio. Pero demos una vuelta de rosca más, profundicemos comparando este gobierno con los gobiernos anteriores considerados ampliamente como democráticos, como señalamos oportunamente.


Esta dictadura kirchnerista nunca reprimió movilizaciones o huelgas de trabajadores, ni organizó un Plan Conintes para reprimir la oposición política o sindical a sus medidas de gobierno, como lo hizo el gobierno frondicista. Tampoco mantuvo proscripto partido político alguno ni anuló elecciones donde ganara un partido opositor, como sí lo hizo ese mismo gobierno.


Esta dictadura kirchnerista nunca gobernó luego de ganar con el 25% de los votos debido a la proscripción del principal partido del país, como lo hizo el gobierno de Illia.


Esta dictadura kirchnerista nunca combatió las huelgas que resistían sus medidas económicas, ni reprimió opositores en forma clandestina, incluso produciendo desapariciones, como el gobierno peronista de María Estela Martinez de Perón y López Rega.


Esta dictadura kirchnerista nunca encarceló periodistas opositores luego de decretar el estado de sitio por unos días, ni proscribió al mismísimo programa de Mirtha Legrand, como ella misma recordó más de una vez en su programa, ni censuró nunca algún programa de TV crítico o cómico como el del mismo Tato Bores, que tuvo que sufrir períodos de censura o silenciamiento, por ejemplo durante el gobierno de Alfonsín, mientras todos los canales de TV (menos canal 9) estaban en manos del gobierno, e incluso muchas de las radios AM del momento.


Esta dictadura kirchnerista nunca reprimió ni realizó aprietes mafiosos o judiciales contra periodistas o artistas, como lo sufrieron Jacobo Timerman, Liliana López Foresi, Gabriela Acher, la Revista Humor, Enrique Vázquez, Hernán Lopez Echagüe, José Luis Cabezas, Eduardo Aliberti, Dario Lopreite, Magdalena Ruiz Guiñazú durante el gobierno de Menem. Como muestra, recordemos que en septiembre de 1998 Carlos Menem declara que “la libertad de prensa y opinión tiene sus límites” y consintió la aplicación de “la ley del palo”, o sea a agredir físicamente a los periodistas, como “compensación” por los “agravios” que estos pudieran infringirle a él o a sus funcionarios. Incluso el mismo Menem persiguió judicialmente a Jacobo Timerman hasta su muerte, por las declaraciones que hizo el periodista sobre su gobierno. Tampoco creó y mantuvo una Corte Suprema de Justicia adicta, como sí lo hizo el menemismo con la vergonzosamente recordada mayoría automática que avalaba en forma leguleya cualquier capricho del Poder Ejecutivo.


Esta dictadura kirchnerista nunca declaró el estado de sitio, ni reprimió salvajemente a quienes se resistieron a aceptarlo, se movilizaron y salieron a las calles para protestar, como lo hizo el gobierno de De La Rúa.


Esta dictadura kirchnerista nunca asumió sin haber ganado elección alguna, ni reprimió la protesta llegando a asesinar a dos piqueteros en una estación de ferrocarril como lo hizo el gobierno de Duhalde.


Más detalles sobre estos ejemplos aquí.

 

Para finalizar, ratificamos aquí el título de la nota. Si de acuerdo a los parámetros expuestos aquí, todavía hay quien sigue considerando al gobierno que se hizo cargo del país en medio de la peor crisis económica, social e institucional en 2003 con tan sólo el 22% de los votos y que entregará el bastón presidencial en diciembre 2015 con la más alta imagen pública de las últimas décadas, como una dictadura, como Mirtha Legrand y los editorialistas de La Nación, tendrá que admitir sin lugar a la más mínima duda que se trata de la peor dictadura de la historia… La peor de todas porque se mostró incapaz de utilizar cualquiera de los resortes de cualquier dictadura, gobierno autoritario o democrático de los mencionados anteriormente para mantenerse en el poder, imponer sus medidas de gobierno o forzar al pueblo a votarlo.
Dicha ineficacia de esta “dictadura kirchnerista” en el uso de los instrumentos normalmente atribuidos a los regímenes autoritarios que sus opositores mediáticos suelen atribuirle a este gobierno es enorme, casi rayana en lo cómico, si no fuera que se trata de un argumento opositor falaz, un mero relato vacío, una denigración del discurso político creado por el establishment (hoy rebautizado como Círculo Rojo) que no logra ganarle  al oficialismo en buena ley (con la ley en la mano), con las reglas de la democracia electoral.
De más está decir que, tomando las mismas premisas del editorial de La Nación, la historia nos muestra claramente que es preferible vivir este tipo de “dictadura” que todos los gobiernos democráticos anteriores que supimos conseguir y que nadie se atrevería a calificar de dictaduras.


Esta dictadura es la peor de todas porque es la más inepta para comportarse como una verdadera dictadura, incluso, como hemos visto, es el gobierno menos autoritario de los últimos sesenta años. 




Más datos sobre este tema en:
Educando a las Cacerolas. Hoy: ¿Qué es una dictadura?
“Queremos preguntar”, sí, pero a los periodistas “independientes” y a los medios hegemónicos…

 

Tucumán 2015: el pueblo no sabe votar.

Un par de jueces tucumanos acaban de quemar todas las urnas que se salvaron de la hoguera armada por un grupo de militantes macristas, plegándose así a esta especie de simbólico  Cromañón voluntario de los comicios tucumanos perpetrado por la oposición. Las urnas incineradas pertenecían a mesas donde los resultados de las PASO anunciaban que ganaría el oficialismo provincial (como reveló el mismo diario La Nación); dicho atentado luego fue tergiversado por los medios hegemónicos y los políticos opositores enarbolando la supuesta comisión de un fraude que justificaría no sólo esa quema de votos sino también la anulación de los comicios. El lógico paso siguiente fue proyectar ese fenómeno a las próximas elecciones del Chaco y, más serio aún, a los comicios nacionales de octubre, lo que invalidaría cualquier resultado de la elección del sucesor de Cristina Fernández. ¿Pero por qué no se menciona en esa acusación a las realizadas en la ciudad de Córdoba? ¿Será porque allí ganó el candidato del PRO? ¿Y por qué se boicotea hoy, a días de una elección presidencial, un sistema electoral que consagró en forma insospechada a Macri Jefe de Gobierno dos veces, a Patricia Bullrich diputada todas las veces, a Massa intendente de Tigre y diputado venciendo al candidato del oficialismo en Buenos Aires, senador a Sanz, diputada a Carrió varias veces, vicepresidente a Cobos y gobernadores a todos los gobernadores oficialistas y de la oposición y, repetimos, en forma insospechada desde 1983, presidente a Alfonsín, Menem, De La Rúa, Kirchner y Fernández
Pero para analizar serenamente este tema vayamos por partes:


* El sistema electoral argentino.

Todos los sistemas electorales son imperfectos pero el de Argentina no está entre los peores, y es posible que esté entre los más confiables debido a los distintos controles cruzados que tiene, de los que participan no sólo las autoridades de mesa (ciudadanos no partidarios ni funcionarios del estado), donde son los responsables y la autoridad máxima inevitable, sino por los fiscales de mesa de cada partido participante (en las de Tucumán había un promedio de 20 fiscales por mesa), cuyas firmas rubrican junto a las de las autoridades cada acta con los resultados finales del escrutinio y la copia que se lleva cada fiscal. Además, cada escuela donde se vota cuenta con fiscales generales de cada partido y un delegado de la Justicia Electoral del distrito. Y todo esto custodiado por la fuerza de seguridad que corresponda. Pero, por si esto fuera poco, los telegramas que se entrega al correo y las copias del acta que se lleva cada fiscal partidario con los resultados de cada mesa no constituyen la palabra oficial del escrutinio de cada mesa sino una muestra oficiosa del original. El acta oficial es firmado por las autoridades y los fiscales de cada mesa, colocado dentro de la urna junto con todos los votos emitidos, para su verificación posterior en el escrutinio provisional en manos de la Justicia Electoral junto con los delegados de cada partido político participante. Y, como último reaseguro de que la voluntad popular no ha sido burlada, en el escrutinio final, en caso de que el telegrama confeccionado por las autoridades de las mesas remitido por el correo con los resultados no concuerde con los del acta oficial firmada por las mismas y los fiscales partidarios que se encuentra dentro de cada urna sellada y firmada por las autoridades de mesa, o ante una queja de alguno de los delegado de los partidos políticos, la Justicia Electoral tiene que contar los votos directamente, uno por uno, y esa sí es la última palabra de los comicios, la que refleja la voluntad popular sin intermediarios.
Como vemos, el resultado final del escrutinio no depende sólo de la honestidad, capacidad de fiscalización o buena voluntad de una o dos personas pasibles de ser manipulados por el gobierno de turno en cada distrito, sino de cientos o miles de personas partidarias y apartidarias, con intereses contrapuestos, sumados a los funcionarios judiciales que vienen realizando esta tarea desde hace décadas.
Por lo tanto, es ilógico desconfiar burdamente de un sistema que ha funcionado desde hace más de tres décadas, el que se fue perfeccionando desde aquel debut en 1912, cuando el “régimen” conservador se llevó la sorpresa de que ya no podía manipular los votos del pueblo porque el voto universal, secreto y obligatorio desmantelaba las maniobras clientelares y de fraude que acostumbró a utilizar desde el siglo anterior.
Repetimos, igualmente, que el sistema no es perfecto y sí perfectible, y aceptamos gustosos desde aquí cualquier mejora que se proponga pero subrayamos aún más que esto que la embestida que están haciendo burdamente en estos días los medios hegemónicos y muchos políticos opositores no se debe a estas mismas razones sino, por el contrario, porque ven que el sistema comicial les sirvió para derrotar algunas veces al kirchnerismo en algunos distritos pero no les sirve ciertamente para evitar que siga en el gobierno nacional. Y es por eso que salen en manada a atacarlo con afirmaciones obtusas, falaces y sin presentar ninguna prueba palmaria de sus afirmaciones. E incluso tampoco se preocuparon en presentar ninguna denuncia en la justicia electoral. ¿Será porque no tienen prueba alguna de ese supuesto fraude que enarbolan en los medios (como no lo hubo nunca en estas tres décadas)?, ¿porque los resultados de los telegramas o en última instancia de las actas reflejan el contenido de las urnas si se dispone abrirlas? ¿Debido a que esas afirmaciones pueden estrellarse contra los resultados definitivos de cada elección?
Sin embargo, hay otro factor a analizar para demostrar la falacia de un supuesto fraude y que no depende de suposiciones o opiniones personales.


* Los fríos números de la voluntad popular.

¿Es realmente previsible, confiable, verificable la posibilidad de fraude denunciada por la oposición, de acuerdo a lo que reflejaban las encuestas y las elecciones anteriores?
Repasemos entonces los comicios realizados en Tucumán en ocasión de las PASO (que ningún partido político impugnó) y que arrojaron los siguientes resultados finales para presidente y vice:

Frente para la Victoria: 493.625 votos,  el 57,14%    
Frente Cambiemos: 173.943 votos,  el 20,13%    
Frente UNA: 140.451 votos,  el 16,26%   
Frente Progresistas: 12.114 votos,  el 1,40%   

Mesas escrutadas: el 99,86%


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Como vemos, en las PASO en Tucumán la diferencia entre los votos del Frente para la Victoria y la suma de los votos obtenidos por los partidos que luego consituyeron el frente Acuerdo para el Bicentenario fue de 167.117.


Veamos ahora los resultados del escrutinio provisorio de las elecciones para gobernador y vice de Tucumán:

Frente para la Victoria: 406.778 votos,  54.42 %
Acuerdo para el Bicentenario: 304.623 votos,  40.76 %

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Ahora repasemos los resultados del escrutinio definitivo difundidos por la Justicia Electoral de Tucumán:

Frente para la Victoria: 491.951 votos, el 51,64%   
Acuerdo para el Bicentenario: 380.418 votos, el 39,94%

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De esta manera, la brecha entre el Frente de la Victoria y el frente Acuerdo por el Bicentenario es del 11,7% de los votos, lo que representó una diferencia de 111.533 votos.
Ahora bien, comparando ambos escrutinios se comprueba que entre los porcentajes de votos hubo una discrepancia mínima.

Veamos cuáles son las diferencias entre ambos escrutinios que corresponden para cada partido:

Frente para la Victoria: -2,78%
Acuerdo para el Bicentenario: -0,82%
Fuerza Republicana: -0,12%

Es decir que si hay alguien a quien perjudicó el escrutinio definitivo realizado por la Justicia Electoral (en presencia de los delegados de todos los partidos participantes avalando los resultados), ese fue al mismo oficialismo triunfante, que vio reducido su caudal electoral en casi tres puntos. Eso se debe, seguramente, a la diferencia de la cantidad de urnas escrutadas y los normales errores de transcripción de resultados entre los telegramas y las actas confeccionadas por las autoridades de mesa con el control de los fiscales partidarios o la transcripción en la carga de datos final en el centro de cómputos. No obstante, los únicos resultados con validez legal para proclamar la fórmula ganadora son los del escrutinio definitivo.
Pero que exista una diferencia entre ambos escrutinios no es algo extraordinario, sucede en todas los comicios a lo largo del país y de nuestra historia electoral. Como bien lo señala el bloguero El Loro Político:

En ese marco, interesa aquí analizar las diferencias en los porcentuales de votos obtenidos por las principales fuerzas políticas, entre el escrutinio provisorio y el definitivo, en el período 2003-2015. Cabe decir que el provisorio no tiene valor legal, y se confecciona en base a los telegramas que arman los presidentes de mesa y distribuye el Correo.

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Fuentes Consultadas:
http://resultados.gob.ar
http://www.andytow.com/blog/
http://elecciones.gob.ar/
http://www.lanacion.com.ar/492261-los-ultimos-resultados
http://www.infobae.com/2007/11/13/348751-el-escrutinio-definitivo-dio-mayor-ventaja-cristina
http://www.ambito.com/noticia.asp?id=599740
http://www.elliberal.com.ar/ampliada.php?ID=16932
http://www.clarin.com/politica/escrutinio_definitivo-PASO-Daniel_Scioli-Mauricio_Macri-Sergio_Massa_0_1422458144.html
http://www.infonews.com/nota/245623/escrutinio-definitivo-scioli-le-saco-mas-de-3-millones-de-votos-a-macri


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Como vemos, lo que muestra este escrutinio definitivo, que la oposición solicitó a la Justicia en lo Contencioso Administrativo (no a la electoral) que anule, es que por primera vez en la historia reciente el escrutinio definitivo perjudica al partido ganador y no lo contrario, como enarbolan impunemente tanto la oposición partidaria como la mediática.
Para no abundar en más datos, digamos solamente que todas las encuestas anteriores y posteriores a las elecciones primarias realizadas en Tucumán ya anunciaban los resultados que se dieron tanto en las PASO como en las elecciones a gobernador y vice.
El hecho de que la cantidad de votos que obtuvo el Frente para la Victoria en las PASO en Tucumán y los que obtuvo en el escrutinio definitivo para gobernador sean muy similares, y que lo mismo sucede con los obtenidos por los partidos de la oposición (sumados en las PASO porque se presentaron separados), desautoriza de por sí, en forma concluyente, la denuncia de un supuesto fraude.


* El fraude de los que inventaron el fraude patriótico.


Esos mismos guarismos, los de las encuestas y los comicios, fueron alertando al establishment o al denominado Círculo Rojo que tampoco esta vez podrán desplazar al kirchnerismo del gobierno, tanto en las provincias que gobierna como en el gobierno nacional. Y esa fue la razón por la que se estuvo preparando el clima de supuesto fraude en las elecciones de Tucumán; lo que se repite ahora en las próximas en Chaco y, fundamentalmente, en las próximas de octubre.
Ya analizamos aquí cómo se fueron dando los acontecimientos políticos (mejor dicho, las operaciones políticas), por lo que ahora nos remitiremos a reseñar lo que dice el editorialista de La Nación, nave insigna de esta operación del establishment, Morales Solá. Antes del polémico fallo de la Justicia tucumana esta flamígera pluma del Círculo Rojo ya advertía:

Envuelto en la sospecha y el descrédito, el viejo sistema electoral podría dejar a los argentinos sin un presidente nuevo el 10 de diciembre. Habrá un presidente electo, sin duda, pero nadie sabe ahora cuándo estará en condiciones de asumir. La estrechísima diferencia que señalaría un triunfo en primera vuelta o la necesidad de una segunda ronda abrirían un período de alta conflictividad política y electoral.
Todavía no fueron escrutados todos los votos de Tucumán cuando pasaron tres semanas desde las elecciones. Por el escándalo tucumano (y tras el robo de urnas en el conurbano bonaerense), el escrutinio provisional se convirtió en poco confiable como para otorgar un triunfo por una diferencia de uno o dos puntos. O por décimas. Ésa es la distancia pequeña y fluctuante que separa a Scioli de una victoria en la primera ronda.
¿Qué sucedería si fuera necesario esperar el escrutinio definitivo para saber si habrá segunda vuelta? Entre la primera y la segunda vuelta habrá sólo 27 días. Si Tucumán lleva escrutando 20 días y no terminó, ¿cuántos días consumiría el escrutinio definitivo de todo el país?
El cuadro se agravaría aún más si hubiera segunda vuelta. Entre el 22 de noviembre y el 10 de diciembre habrá sólo 18 días.
¿Qué sucedería si cualquiera que saliera segundo planteara la necesidad del escrutinio definitivo o la revisión de muchas urnas en todo el país para aceptar su derrota? ¿Cuándo los argentinos (y el próximo presidente) sabrán quién ganó definitivamente? Un cuadro de extrema conflictividad podría llevar la definición hasta más allá del 10 de diciembre.
Cristina Kirchner y Amado Boudou deberán irse a sus casas el 10 de diciembre, pase lo que pase. Su mandato constitucional concluirá indefectiblemente ese día. La única alternativa posible sería que Cristina le entregara el gobierno al presidente provisional del Senado, el radical K Gerardo Zamora, uno de los peores líderes feudales del país, hasta que la Justicia proclame al nuevo presidente.
La indolencia y la especulación están cerca de colocar la sospecha sobre la legitimidad de origen, que consiste en la elección limpia de los gobernantes.
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Ese parece ser el objetivo principal del establishment: cuestionar la legitimidad de origen del próximo gobierno (que sospechan será kirchnerista).
Y hoy, después del polémico fallo de la sorprendente Cámara Tucumana, Morales Solá amenazó desde su columna en La Nación, triunfante por su profecía autocumplida:

Los jueces de una Cámara tucumana de alzada sembraron ayer la mayor sospecha de fraude en el proceso electoral nacional. Cuando la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán declaró la nulidad de las elecciones de gobernador (y ordenó convocarlas de nuevo), produjo un hecho inédito en la nueva democracia argentina.
De todos modos, esa decisión que anuló los comicios tiene una carga demoledora para el gobierno kirchnerista, que entregará en diciembre un sistema electoral viciado por el fraude y con escasa legitimidad.
Sea como sea, lo cierto es que se quemaron urnas, se falsificaron los resultados de las actas en los telegramas que envió el Correo y se compró a los fiscales de la oposición.
Desde el lunes pasado, por lo menos, la política de Tucumán sabía que en el curso de esta semana esa Cámara anularía las elecciones.
El oficialismo ha quedado en Tucumán en el peor de los mundos: o Juan Manzur se convierte en el gobernador con menos legitimidad del país o el gobierno de Alperovich deberá llamar a nuevas elecciones, aceptando implícitamente que ganó la última vez mediante el fraude. Podría ser un caso aislado en el turbulento norte argentino, pero no lo será nunca cuando faltan apenas 40 días para las elecciones que señalarán quién será el próximo presidente de la Nación.
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Morales Solá argumenta aquí con dos claras falacias y prefigura el argumento fundamental para un golpe blando. Comencemos con las falacias: el gobierno no entregará un sistema electoral fraudulento. Lo desmienten más de tres décadas de funcionamiento de un sistema sin manchas; el que, como decimos al principio, produjo todos los presidentes, gobernadores, senadores, diputados y concejales que tuvo y tiene el país sin ningún reproche legal.

Por la quema de las urnas tucumanas se detuvo a un candidato y otros tres militantes del PRO, no del kirchnerismo. Y, como mostramos aquí, las posibles (y nada extraordinarias) diferencias entre los datos de los telegramas utilizados para el escrutinio provisional y los del definitivo (único válido y legal) fueron mínimas y no modifican el resultado final.
Finalmente, la supuesta compra de fiscales de la oposición por parte del oficialismo cae ante los datos que la Justicia Electoral brinda en su escrutinio definitivo.
No obstante, un argumento útil para prefigurar el golpe blando que sugerimos aquí no debe ser necesariamente verdadero verificable sino verosímil… y de eso se encargan los medios hegemónicos opositores, cuya eficaz gimnasia para esa materia acostumbramos a demostrar en Basurero Nacional. Esa operación se basa, en buena medida, en la certidumbre de que el oficialismo ganaría las elecciones de octubre en primera o segunda vuelta. Y buena parte de la verosimilitud o credibilidad de sus argumentos sobre el fraude o el clientelismo que se le atribuye a los gobiernos provinciales (no a los gobiernos opositores, por cierto) y al nacional se basa en la eterna sentencia (o prejuicio) blandida contra quienes no comulgan con sus ideas políticas: el pueblo no sabe votar. El sorprendente y polémico fallo de la Justicia en lo Contencioso Admnistrativo de Tucumán no hace más que suturar los falaces argumentos del Círculo Rojo contra la voluntad popular tucumana, los que serán repetidos tanto para ensuciar los comicios de Chaco como los nacionales de octubre.
La historia argentina nos enseña que lo que suele seguir a ese falso apotegma es el fraude patriótico de los años treinta contra el voto mayoritario (luego de que se anularan las elecciones que ganó el radicalismo) o la proscripción del partido mayoritario de los años cincuenta, sesenta (cuando se anularon las elecciones en la provincia de Buenos Aires porque ganó el peronismo) y setenta, todos del siglo pasado. No obstante, como sugerimos aquí en varias oportunidades, este siglo nos presenta, ya abolida la posibilidad de golpes de estado tradicionales, fraudes y proscripciones, todos a manos de la pertinaz y obstinadamente antidemocrática  derecha conservadora, el llamado golpe blando para deslegitimar el próximo gobierno desde el origen, como advierte uno de sus más famosos escuderos mediáticos.



Para más precisiones sobre nuestras afirmaciones, ver nuestras anteriores notas:
¡Fraude, fraude referí!…. Si no, quemamos todo y empezamos de nuevo.
El fraude del “fraude” que denuncian quienes inventaron el fraude: la derecha argentina.
El golpe contra Scioli-Zannini ya empezó…

 

El golpe contra Scioli-Zannini ya empezó…

Luego de la primera vuelta de los comicios presidenciales en 2003, cuando Carlos Menem obtuvo el primer puesto con el 24% de los votos, seguido de Néstor Kirchner con el 22%, todas las encuestas daban ganador a Kirchner por un 60% a 40% o, peor aún, por un 70% a 30%. Pero días después, las presiones del establishment lograron que Menem desista de presentarse a la segunda vuelta, dejando así al próximo presidente con una debilidad de origen -por su escaso porcentaje de apoyo popular explícito- para afrontar el pesado legado del neoliberalismo menemista-aliancista. Y ése fue el comienzo del intento de golpe del poder real y permanente al nuevo gobierno (un golpe de un nuevo tipo, no violento, sin afectar a todas las instituciones sino apuntando directamente a la legitimidad del gobierno, para condicionar su rumbo o hacerlo caer antes de cumplir su mandato); algo de lo que ya fueron víctimas tanto Alfonsín como De La Rúa al final de sus respectivos mandatos, después de perder legitimidad en los comicios.
Esa intentona destituyente se concretó con las exigencias que su principal vocero de entonces (el editorialista del diario La NaciónClaudio Escribano) le presentó al futuro presidente en un encuentro privado, revelado entonces por Horacio Verbitsky en su nota “Los cinco puntos“. Las condiciones exigidas por el establishment a través de Escribano eran: alineamiento automático con Estados Unidos, encuentro con el embajador y los empresarios, condena a Cuba, reivindicación de la guerra sucia y medidas excepcionales de seguridad.

Así explica aquel ultimátum de La Nación a Kirchner el mismo Verbitsky a CNN.

Como el presidente electo Kirchner no acató las demandas, ése fue el comienzo de una serie de presiones, tanto mediáticas como económicas y financieras, que el establishment realizó para manipular, condicionar o en su defecto entorpecer el gobierno que nacía en 2003. Pero el kirchnerismo demostró tener las condiciones y habilidades necesarias para capear esa tormenta, aumentar notablemente su caudal electoral año a año a pura gestión y medidas de gobierno a favor de las mayorías, y lograr así resistir todos los intentos destituyentes que siguieron durante sus tres gobiernos consecutivos.  De esa manera, doblegó la eficaz metodología utilizada por los grandes medios hegemónicos propietarios de Papel Prensa para condicionar, obtener dádivas y concesiones de los sucesivos gobiernos. Ese modus operandi de los diarios Clarín, La Nación y La Razón en los años ochenta y noventa lo explicaba el mismo José Pirillo, dueño de este último (ya fallecido), repitiendo las instrucciones que le dió Héctor Magnetto:
Los diarios duran cien años pero los gobiernos (en ese entonces) duran seis, por lo tanto en los primeros dos años al gobierno hay que sacarle todo lo que se pueda, en los segundos hay que pegarles para seguir sacándole más cosas, y los terceros dos años hay que voltearlos para que venga uno nuevo y así recomenzar el ciclo.

Así lo explicó el mismo Pirillo en un reportaje radial.

Esa manera de presionar a la democracia, priorizando sus intereses particulares por sobre los generales se encontró con el gran escollo de la política a partir de 2003, por eso hubo un cambio de metodología y en la relación de fuerzas entre el gobierno y los medios hegemónicos.
Como bien señala Rubén Dri, filósofo, profesor e investigador de la UBA: El primer presidente electo por el voto popular, luego de la dictadura genocida, no pudo cumplir su mandato. Tuvo que renunciar. Se había producido el golpe de Estado de siempre, pero por otros medios. Nacía para nosotros la era del denominado “golpe bando” o “golpe suave”, que, en realidad, puede ser tan violento como los otros, pero con otras armas”. (…) “El golpe blando es pensado como un proceso en cual se va preparando el terreno“. (…) “Nadie se puede llamar a engaño. La derecha no acepta la democracia, es decir, la democracia “real”, ésa que otorga verdadero poder a los ganadores de la contienda electoral”. (…) “no puede extrañar que estas elecciones en las cuales según todos los indicios la victoria del FPV está prácticamente asegurada, sean tachadas de fraudulentas por la denominada Oposición”.

Más datos sobre las presiones mediáticas a los gobiernos democráticos, aquí.

Dados estos antecedentes, Basurero Nacional humildemente advierte que estamos viviendo en estos días el comienzo de un golpe desestabilizador o deslegitimador similar al intentado en 2003. Como el establishment (rebautizado hoy como “Círculo Rojo” por el mismo beneficiado por su apoyo, Mauricio Macri) parece tener la convicción de que ya no puede evitar que el kirchnerismo continúe en el gobierno, ya que aquel plan del poder real (explicado más arriba por José Pirillo) ha perdido su eficacia, ese círculo ha pasado a una nueva fase de su plan: que el gobierno de Scioli-Zannini nazca muy condicionado (como se suponía que lo estaba el de Kirchner-Scioli) como para continuar con el actual modelo de país industrialista y de inclusión, y que finalmente no dure más de un año, como le había augurado La Nación al de 2003.

Impotente para derrotar al gobierno en las urnas, el Círculo Rojo la emprende ahora contra el instrumento mismo que no puede utilizar: el sistema electoral en sí. La excusa es que “El actual sistema es tramposo y está agotado”, pero que nosotros traducimos como: “El actual sistema es tramposo y está agotado porque no nos sirve para echar al kirchnerismo legalmente“. Es que ya no pueden malear un presidente afín a sus intereses como lo hicieron en los noventa, o influenciar a uno dócil por convicción o debilidad como en los primeros años de este siglo. Ahora se embanderan en la limpieza del acto comicial. Ellos, los dirigentes y los voceros de la derecha conservadora que inventó el fraude y el clientelismo electorales en el siglo pasado, y que cuando no pudieron utilizarlo apelaron directamente a la proscripción del partido peligroso para sus intereses.
Los hilos de este nuevo intento de golpe blando (como se lo llama ahora) pueden verse no sólo en los medios del Grupo Clarín sino, como en aquel 2003, en los editorialistas de La Nación.

En las últimas notas de Morales Solá se traslucen los argumentos fundamentales para este intento de golpe blando que detallamos aquí. En sus textos puede verse que ya desde antes de los comicios de Tucumán e incluso antes de las PASO se venía instalando el clima de supuesto fraude, debido a que no se daban los resultados esperados por el Círculo Rojo: el kirchnerismo se dirigía -una vez más- a ganar las elecciones presidenciales.
Pero la estrategia no es  sólo minar ese triunfo oficialista sino el ejercicio de la democracia misma, desvalorizando el ejercicio electoral, ya sea atacando el sistema electoral o desvalorizando, menospreciando la voluntad misma de los votantes mediante la impugnación del sistema utilizado desde el regreso de la democracia para compulsar la voluntad popular.
Morales Solá ya había echado un manto de sospecha sobre los comicios antes de las PASO, afirmando sin aportar una sola prueba que “Los comicios inminentes tomaron el peor cariz de cualquier elección: las sospechas de que podría perpetrarse el fraude. (…)  la sospecha de fraude ya no abarca sólo a la política, sino también, y sobre todo, a la Justicia”.
Este vocero del Círculo Rojo macrista desinforma impunemente al afirmar que La transparencia de las elecciones no es una obligación del Estado, sino de los partidos políticos, que tienen que nombrar fiscales en todas las mesas para garantizarse que no será estafados”. Desconoce o, mejor dicho, oculta que toda mesa de votación no puede funcionar sin un presidente de mesa, verdadera autoridad electoral independiente, que no es ni funcionario estatal ni miembro de partido político pero sí el verdadero garante de la transparencia del acto comicial junto con los miembros de la Justicia Electoral.
Ya después de las PASO, el mismo Morales Solá afirma que “El hurto de boletas, con todo, no fue una catástrofe por la intensa movilización de fiscales de Pro”, pero agrega preocupado que Scioli está ahora más cerca que en la madrugada del lunes de ganar en primera vuelta. Ésa es una certeza”. Ésa es la verdadero preocupación del Círculo Rojo y no la transparencia del escrutinio.
Pero luego de los comicios de Tucumán, el editorialista de La Nación, en tandem con los del Grupo Clarín, comienza a generar la deslegitimación de cualquier acto comicial en Argentina, preparando el clima, embarrando la cancha electoral con vistas al que -ellos mismos creen- será el triunfo del oficialismo de octubre. Con ese motivo afirma temerariamente que Un viejo presagio sostiene que el kirchnerismo no se irá del poder sin violencia y sangre. (…) En Tucumán fue posible, como lo sería en Formosa, Misiones, Chaco, Santiago del Estero o Jujuy. El problema es electoral, pero es también social. Muestra la cara más cruel e inhumana de la política asociada con la pobreza y la indigencia”. Como vemos, la culpa la tiene el pueblo que, inocente o no, sigue votando en contra de las recomendaciones del establishment y sus voceros de prensa.
Morales Solá, ignorando que los únicos detenidos por haber quemado urnas pertenecen a la oposición derrotada y que no hubo ni una denuncia de fraude o irregularidades en los comicios presentada en la justicia electoral, afirma sin brindar ni una sola prueba concreta que Un fiscal opositor vale entre 3000 y 4000 pesos. Es el precio que cobra para traicionar a su partido e irse a su casa antes de la firma de las actas, al final de un día de elecciones”. (…) Y luego de esta falacia agrega otra sospecha infundada Sólo falta que voten los muertos. si es que ya no lo hicieron”. Es decir que el actual vocero más influyente de la derecha que inventó el fraude en Argentina señala con el dedo a uno de los partidos populares que fueron víctimas de esas prácticas fraudulentas y proscripciones (ejercidas una y otra vez por esa derecha autóctona) como victimario, ampliando el límite de lo falaz a niveles insospechados.
Más adelante sigue con las falacias. Luego de denunciar -otra vez sin una sola prueba- una serie de supuestas irregularidades comiciales efectuadas en Tucumán, reconoce, muy a pesar suyo, que “los datos del Correo sólo sirven para el escrutinio provisional. En una elección presidencial, el único escrutinio que vale es el definitivo, que está en manos de jueces federales de primera instancia y de la Cámara Nacional Electoral”. Y luego apela al nuevo argumento destituyente del Círculo Rojo -o “desestabilizador” del “establishment”, como se decía durante el alfonsinismo– para erosionar, minar al próximo gobierno: “Pero su gobierno se encierra en la defensa de un sistema electoral indefendible, que incluye la privatización del derecho al voto, en manos de fiscales leales o traidores”. Y como broche final, sincera el objetivo principal del ataque al voto popular que adivinan les será esquivo a los intereses de clase que siempre defendió el matutino: “Ése es el desafío que deberá enfrentar Scioli. En un mundo donde lo que parece es más importante que lo que es, prevalece más la fugaz imagen que el contenido de las cosas. Y la imagen del fraude sería letal para cualquier próximo presidente”.
Y si lo anterior no fue lo suficientemente claro para algún político, periodista u operador antikirchnerista distraído, días después lo pone más claro, más crudo, en negro sobre blanco: “Un problema mayor surge, en cambio, cuando el escándalo tucumano se inscribe en un contexto mucho más amplio, que cubre a todo el país“. (…) “Después de doce años de poder, ningún gobierno se va sin la suspicacia del fraude“. Y termina su nota anunciando el objetivo primordial de la operación contra la voluntad popular en marcha (con la excusa de impugnar el método comicial) : “Es probable, por lo tanto, que los argentinos se vayan a dormir el 25 de octubre sin saber si eligieron un presidente o si deberán volver a las urnas un mes más tarde. La desidia política frente al sistema electoral tiene, como cualquier desidia, un precio que alguna vez se pagará”.

Y luego se acopla a estos argumentos del más influyente vocero del “régimen falaz y descreído” (como solía llamarlo el verdadero padre del voto libre, secreto y obligatorio, Hipólito Yrigoyen), en Clarín Ricardo Kirschbaum en su propia editorial La antropología del fraude, afirmando que “Manzur pudo haber ganado en Tucumán por métodos no sospechados. Su presunto triunfo ya está manchado. (…) Se haga lo que se haga, las elecciones tucumanas están manchadas de trampa y esa será la etiqueta real”Acota luego sus propias falacias, sin mostrar pruebas concretas él tampoco, sobre “votos comprados, urnas con más votos que votantes o quemadas”. Y, finalmente, se suma al fundamento del golpe blando, golpe mediático y simbólico en definitiva, aportando su estilo y cinismo: “Pero ni el conteo de votos ni el fallo de la Justicia le podrán imponer validez real en la gente a unos comicios tan irregulares. Mal comienzo para cualquier político. Manzur pudo haber ganado –o no– en otras condiciones de legitimidad. No como ahora”.
Más claro, el agua… Ya pegan las elecciones en Tucumán a las nacionales de octubre, y las supuestas irregularidades tucumanas (que la Justicia ni menciona) a las que ya descuentan que habrá en octubre
Por todo esto, como decimos en el título de la nota: El golpe contra el gobierno de Scioli-Zannini ya empezó. Pero, no obstante, aclaramos que de todos nosotros, oficialistas, opositores e independientes pero democráticos depende que se concrete o no.


Fuentes utilizadas:

El peor final: violencia y sangre
Sospechas de fraude que alcanzan a la Justicia
Una elección que abrió nuevas incógnitas
Las sospechas de Tucumán se extienden a todo el país
Muchas y viejas trampas del sistema electoral

La antropología del fraude.

 

El fraude del “fraude” que denuncian quienes inventaron el fraude: la derecha argentina.

Ya decíamos hace unos días en nuestra nota “Fraude, fraude, referí…” que “los partidos opositores se unieron a coro (en forma sospechosamente unánime) para denunciar un “fraude” en esos comicios y para patear el tablero electoral con vistas a octubre. Y agregábamos que para eso se argumentaba que “El actual sistema es tramposo y está agotado”, pero que nosotros traducíamos como: “El actual sistema está agotado porque no nos sirve para echar al kirchnerismo legalmente“.
Sin embargo, habiendo visto todas las repercusiones y reiteradas denuncias de los partidos y medios opositores, este Basurero se sumergió en lo que los medios informaban en los días previos a los comicios de Tucumán y encontró que, siguiendo esa lógica opositora, en Tucumán también se habría cometido fraude en las encuestas previas a los comicios…
Que ¿cómo es esto? Bueno, es que si fraude electoral es el acto de torcer o falsificar la voluntad popular en materia política, lo mismo habría sucedido (repetimos, de acuerdo a la lógica opositora) con los resultados de las encuestas previas y, peor aún, con las elecciones primarias (PASO) realizadas en Tucumán.


Veamos, entonces, lo que decía antes de los comicios Página 12: “Una encuesta realizada por la consultora Hugo Haime y Asociados indica que el candidato del Frente para la Victoria podría conseguir el 50 por ciento de los votos. Superaría por 15 puntos a José Cano, quien se postula por la alianza opositora”.
Y aún antes, después de los resultados de las PASO, decía Clarín: “(Macri) buscará así compensar la casi nula presencia previa a las primarias en el Norte y mejorar sustancialmente el resultado del 9 de agosto, en el que Scioli le sacó 37 puntos y Alperovich como candidato a senador se impuso 59,25% a 28,14% a la radical Silvia Elías. Con acortar diferencias a números de cierta paridad Macri se dará por satisfecho: intentará mostrar una recuperación y potenciar la expectativa de escenario abierto para octubre”.
Incluso algunos medios en días previos ya anunciaban que el macrismo apelaría a la excusa del fraude para justificar su próxima derrota: “El líder del PRO se muestra preocupado porque ante el resultado de las PASO en Tucumán, distrito en el que quedó 30 puntos por debajo de Daniel Scioli, intenta instalar la idea de fraude previo a los comicios del próximo domingo. Pero el macrismo no se limitó a argumentar fraude en los próximos comicios sino también en las encuestas, que también les eran esquivas: Ante el evidente fracaso electoral de las PASO y la aproximación de una nueva derrota del macrismo, el Jefe de Gobierno porteño aseguró que “acá lamentablemente no se condice lo que vota la gente con lo que figura en las planillas”.


El patrón exculpatorio utilizado por la oposición política y mediática para deslegitimar el abultado triunfo oficialista en Tucumán con el sistema de boletas de papel, se había utilizado antes cuando el macrismo fue derrotado ajustadamente en Santa Fe con el sistema de boleta única y también cuando fue derrotado por escándalo en Salta con el sistema de boleta única electrónica (similar al utilizado en la Ciudad de Buenos Aires donde ganó el PRO y nadie denunció fraude). El factor común de esos “fraudes” (incluso, como señalamos, en las encuestas) es la derrota de la derecha conservadora en su versión actual macrista-neoliberal. Pero eso podría repetirse en tres semanas en las elecciones locales de Chaco, donde las encuestas y las últimas PASO auguran un posible triunfo categórico del kirchnerismo.

Es evidente que el propósito último de la oposición de derecha y conservadora, del llamado usualmente establishment o, últimamente, Círculo Rojo, es deslegitimar, debilitar o erosionar desde el origen al próximo gobierno, muy probablemente kirchnerista.
Ése es el verdadero fraude, el pasar una cosa por otra, el vendernos gato por liebre. En definitiva, como aconsejaba el ministro de propaganda nazi Goebbels, tratan de mentir y mentir hasta que algo quede. Pero aunque la mentira puede llegar lejos, lo que no tiene es retorno… Y si se quiebra el cristal del juego democrático, como parece querer la derecha argentina (que aún debe probar que es democrática) pasarán muchos años para que podamos repararlo nuevamente.

Sin embargo, a esta altura del partido, muy pocos podrán dudar de este hecho, salvo quienes son miembros convencidos de ese sector, o son audiencia cautiva de los medios hegemónicos, que repiquetean día y noche denunciando y augurando fraude en todos y cada uno de los comicios en los que pierde la derecha

conservadora. Pero esa misma derecha fue la creadora, la inventora del fraude en Argentina. Porque fueron los conservadores quienes inventaron y se cansaron de usar el clientelismo y el fraude electorales a finales del siglo XIX y princípios del XX, hasta que la tormenta yrigoyenista los obligó a implementar el voto secreto y obligatorio en 1912, con el que los derrotó una y otra vez. Hasta que tuvieron que apelar a la violencia política y el golpe de estado para sacarlo del gobierno en 1930.
Fueron los mismos que inventaron el que denominaron “fraude patriótico” en los años treinta para poder derrotar a la “chusma radical” en las sucesivas elecciones de la llamada “década infame“.
Y, años después, esa misma derecha conservadora y “liberal” fue la que instituyó la proscripción política de cualquier atisbo del partido de la mayoría peronista en los sucesivos comicios de los años cincuenta y sesenta.

En estos días, es ese mismo sector minoritario de la sociedad el que se rasga las vestiduras denunciando el supuesto fraude kirchnerista, pero sólo en las elecciones en las que pierde o espera perder, en los lugares en los que él mismo quema urnas porque pierde por escándalo y, además, ahora pretende cambiar las reglas de juego en medio del proceso electoral que se le presenta esquivo.
Como vemos, nada nuevo bajo el sol argentino. El espacio político que inventó y utilizó hasta el cansancio el fraude y la proscripción contra los movimientos populares, ahora denuncia a las víctimas históricas de ese método de utilizarlo en su contra… Es decir que trata de invertir los roles y convencernos de que llueve para arriba, utilizando la violenta prepotencia mediática que posee o le es funcional a sus propósitos.
Por eso, este humilde servidor público prefiere cerrar estos comentarios con una estrofa de una canción de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota que sintetiza lo que estamos viviendo en estos días:

 
Nuestro amo juega al esclavo 
de esta tierra que es una herida 
que se abre todos los días 
a pura muerte, a todo gramo. 
Violencia es mentir– 






Tarea para las elecciones de octubre: pescar en mar abierto.

El pueblo ya se pronunció en relación a sus preferencias electorales en las internas de cada espacio político, ahora llegó el turno de los aspirantes a gobernar a partir de diciembre para atraer votantes en las elecciones generales de octubre. Inspirado en el contraste entre la nota de Carlos Pagni en el diario La Nación, titulada Los misterios que deben desentrañar Scioli y Macri y en la réplica de Abelardo Vitale, en su blog Mendieta el Renegau, titulada ¿En qué estanque tiene que pescar Scioli?, en las que se analiza qué deberían hacer ambos aspirantes a la presidencia con más posibilidades de triunfo para ganar en octubre, este humilde Basurero Nacional se atreve a aportar una breve reflexión al respecto. Pero primero repasemos extractos de ambas notas.

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Dice Pagni:

Macri está obligado a alcanzar dos objetivos: retener los votos de Sanz y de Carrió, e inducir a una polarización en la competencia contra Scioli.

Para el primer propósito necesita reinventarse. Macri ha sido hasta ahora el líder típico de un partido personal. El principal aglutinante de Pro es la adhesión a su figura. En las próximas semanas deberá despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual. Es lo contrario de la receta antipolítica que le ha inculcado Jaime Durán Barba. Debe elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico. Si no, no conservará a todos los simpatizantes de Cambiemos.

Es curioso, por ejemplo, que los candidatos de Cambiemos, sumados, no superaron en la Capital Federal los sufragios que habían cosechado Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, juntos, en abril. Quiere decir que Macri no logró, en el distrito que administra, fidelizar a los votantes municipales de su partido.

El otro reto que tiene Macri es la polarización. Para conseguirla debe remover una dificultad: la oposición sigue abocada a retratar a Cristina Kirchner, pero no consiguió caracterizar a Scioli como su continuidad.

La sociedad está fracturada a favor o en contra de la Presidenta, no de Scioli.

Balance provisional: Macri debe conseguir con instrumentos conceptuales o simbólicos lo que se negó a construir con la ingeniería electoral.

¿Fue una decisión correcta no acordar con Massa por lo menos en la provincia de Buenos Aires? Estas preguntas son, en esta instancia, retóricas. Pero desnudan el error estratégico que había detrás de la negativa a ligarse a otros. La hipótesis según la cual se levantaría una ola a favor del cambio que encontraría a su mesías en un Macri inmaculado de toda asociación política no se verificó. El candidato de Pro obtuvo, por sí mismo, 24% de los votos.

La pretensión de dividir al electorado en dos colores, naranja o amarillo, tendrá una dificultad: Scioli se alejará de Cristina Kirchner.

Scioli obtuvo buenos resultados en distritos donde el kirchnerismo ultra no despierta mucha simpatía. Ganó Santa Fe, por ejemplo, asociado al moderado Omar Perotti.

En la Capital Federal, mejoró la performance del kirchnerismo durante las internas en 71.000 votos.

En cambio, Scioli hizo una elección mediocre en su propio territorio, Buenos Aires, la base principal del kirchnerismo.

Este éxito obliga a poner el foco en el papel de Massa y De la Sota.

En la tarea de captar a quienes no los han votado, Scioli y Macri están sometidos al arbitraje de los votantes de esos dos peronistas disidentes. Casi el 21% de la elección. ¿Cómo se define ese electorado? ¿Por su antikirchnerismo, que lo inclina hacia Macri? ¿O por su peronismo, que lo asimila a Scioli?

Un corolario provisorio de las primarias indica, entonces, que Macri está obligado a romper el cascarón de su partido. Y Scioli deberá alejarse de la Presidenta, dando a entender que él también implica un fin de ciclo.



Más allá de no compartir algunas afirmaciones de este editorialista de la derecha conservadora, es paradógico que aconseje a Macri reinventarse, “despersonalizarse y tender hacia los otros un puente conceptual” y “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto biográfico”; ¿no es eso acaso construir un “relato” macrista similar al kirchnerista; relato tan vilipendiado por la oposición como sinónimo de mentira? ¿No será eso lo que está intentando el “nuevo PRO” desde su magro triunfo en la ciudad de Buenos Aires? Veremos.



Y dice Mendieta:

Pasadas 48 horas de las elecciones, se van configurando dos hipótesis acerca de qué tipo de discurso debiera realizar Daniel Scioli para crecer en cantidad de votos en la próxima elección de octubre.

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Hipótesis 1: “Llegó la hora de deskirchnerizarse“.

Digamos que, brutalmente, el pensamiento detrás de esta hipótesis es el siguiente: el 38% de Scioli en las PASO es el “techo” que tiene hoy el kirchnerismo en la sociedad, y si querés crecer tenés que ampliar tu oferta hacia otros sectores sociales que se han mostrado refractarios al gobierno nacional.

Debilidad de esta hipótesis: el pensar que todo el que no votó a Scioli es “opositor” al gobierno y que para interpelarlo hay que girar el discurso hacia posiciones antikirchneristas.

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Hipótesis 2: “Scioli tiene que reforzar su kirchnerismo“.

Y esta hipótesis sostiene que el candidato del FpV no logró captar la totalidad del voto simpatizante del gobierno (dicen que hay estudios que hablan que hay un 2% de votantes kás que no votaron a DOS). También la sustentan con datos sobre imagen positiva del gobierno y de la Presidenta (según Poliarquía actualmente el 51% aprueba la gestión gubernamental y un 45% tiene buena imagen de CFK).

Debilidades de esta hipótesis: la más obvia es confundir “imagen positiva” con “intención de voto”.

Porque “imagen” es como darle un “like” a un político, algo hasta superficial. Pero votar a alguien es entregarle un cheque en blanco por cuatro años.

¿Y entonces? Porque las hipótesis son, estrictamente, contrapuestas ¿Qué tiene que hacer Scioli si quiere más votos?

Fácil: no darle bola a ninguna de las dos y, al mismo tiempo, hacer las dos. Porque la trampa, en los dos casos, es tener como premisa que los votantes, o el pueblo, o la gente (…) tienen pre-configurado de fábrica su “escucha”. Y no. Eso les pasa a los hiperpolitizados.

Una minoría intensa, pero minoría al fin. Y las elecciones se ganan construyendo mayorías. Y para construir mayorías (…) hay que salir a hablarles a todos.



Visto este contrapunto, comencemos con nuestra modesta reflexión.

Aún partiendo de polos ideológicos contrapuestos, ambas propuestas tienen algo de razón según nuestro humilde y leal saber y entender. Coincidimos más, por cierto, con la visión de Mendieta, por lo tanto profundizaremos un poco más su sugerencia. Pero antes, démosle un marco socio-histórico al tema, lo que nos facilitará explicar mejor lo que queremos decir.

¿Alguien se imagina a Perón escuchando los consejos de un consultor, periodista, editorialista o de Durán Barba? ¿Qué diría Yrigoyen si su asesor de imagen le dice que no tiene que proponer nada, no decir lo que va a hacer y hablar de su familia ante los electores? ¿Qué le respondería Néstor Kirchner a un asesor de imagen que le recomendase no usar mocasines o su traje abierto, o visitar a un profesional para mejorar su dicción para enfrentar las cámaras de TV? Y no nos remontemos al siglo XIX de Alem, Rosas o Dorrego

Por supuesto, debemos considerar las enormes diferencias entre la política o los políticos de esos siglos y el actual, pero deberíamos centrarnos en qué hizo que esos enormes políticos fuesen seguidos por multitudes y que, además, nunca hayan sido sacados del gobierno mediante elecciones libres sino tan sólo mediante la violencia del autoritarismo antidemocrático de cada época.

Sólo aportaré un par de datos para contribuir a contestar esos interrogantes:


Hipólito Yrigoyen partió desde el llano, dentro del partido político fundado por su tío, Alem, para construir su carrera política, nunca habló en público (y menos concedió reportajes) pero iba de pueblo en pueblo hablando cara a cara con sus posibles seguidores o votantes, algunos de los cuales se convertían prácticamente en sus apóstoles, sembrando su dogma político por toda la Argentina; el que luego cosecharía en forma de un aluvión de votos en cada elección. Su prédica contra el “régimen” conservador lo llevó al gobierno, gracias a que el mismo régimen le concediera la ley del voto secreto y obligatorio debido al temor a su poder de movilización y sublevación popular, y porque subestimaba su poderío electoral.

Finalmente, su método para predicar su modelo de gobierno resultó exitoso y convirtió a su partido en el primer movimiento político histórico que reinventó la política de su época, y que llegó hasta nuestros días, más allá de la sangría que sufrió en el siglo pasado. Hasta que Ernesto Sanz “logró” diluirlo en el frente Cambiemos


Juan Domingo Perón partió desde el gobierno (de facto) al que pertenecía para construir su carrera política, desde un puesto menor y considerado sin importancia por la clase política del momento (la ninguneada, por entonces, Secretaría de Trabajo) y fue escalando hasta llegar a ser también vicepresidente. Pero cuando su estrella opacó a las principales figuras del momento y amenazaba con quedarse con los frutos de ese movimiento militar fue echado a patadas del gobierno. Ya todos sabemos lo que pasó aquel 17 de octubre cuando el subsuelo sublevado lo llevó al cenit del poder. Pero Perón sí dio discursos y reportajes, muchos de ellos memorables, y construyó su propia teoría y práctica política abiertamente e incluso las difundió en escritos y video-clips prehistóricos, vistos desde este siglo. Y su movimiento político histórico impregnó las décadas siguientes. Sin embargo, no abundaré más en estas historias ya conocidas por todos… o por algunos.


Néstor Kirchner comenzó su carrera siendo militante en una pequeña provincia de la Patagonia, hasta llegar a ser intendente de Río Gallegos cuando sobraban los problemas y faltaba el dinero en las arcas oficiales. A fuerza de caminar la provincia y hablar con todos logró llegar a la gobernación de su provincia en pleno régimen de convertibilidad, el funesto 1 a 1, para luego, en medio de la mayor crisis económica y política del país y llegar a la presidencia (pactar con el capo político del momento, Duhalde) venciendo en la práctica a quien sacó más votos que él, el expresidente Menem. Lo que sigue ya lo conocemos bien, y el movimiento político historico que él fundó junto a su esposa gobernó durante un tiempo similar al que lo hicieron Perón e Yrigoyen. Sólo agregaré que fue derrotado en las urnas sólo dos veces, en sus primeros comicios para presidente (por Carlos Menem) y en los últimos de su vida, para diputado nacional (por Francisco de Narváez). Y que la historia recordará en forma muy diferente a él y a sus vencedores…

A su vez, Cristina Fernández acompañó, co-fundó y co-dirigió el kirchnerismo desde el principio, poniéndole su impronta luego a sus dos gobiernos propiosprofundizando el proyecto de país que comenzó en 2003.



Como vimos, los métodos y comienzos de estos líderes son bien diferentes, sin embargo, todos comparten algo que hizo poderosos a sus movimientos: la gestión, los logros y el reconocimiento del pueblo que disfrutó los resultados de sus acciones de gobierno.

Entonces, volvamos a la pregunta inicial: ¿qué debe hacer Scioli o Macri para triunfar en octubre? Por razones obvias, sólo me referiré al candidato del oficialismo y no al representante del neomenemismo.

Para empezar, Scioli no debería hacerle caso a ningún “Durán Barba”. Este humilde servidor público diría que debe “hacer política”. Sí, hacer política como lo hicieron Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Es decir, caminar, escuchar, hablarle y brindarle soluciones efectivas a todos, no a la “gente” sino a la mayor cantidad posible de miembros del pueblo. Desde el llano o desde el gobierno, personalmente o desde los medios de difusión.

Como hemos visto, no es un método nuevo en nuestro país (ni en la región), y ya ha sido utilizado exitosamente en la práctica.

Más allá de la descalificación, subestimación o estigmatización que suele hacerse del término “populismo”, eso es lo que hicieron los líderes mencionados. Pero, aclaremos desde ya que ese populismo que recomendamos no es al que hace referencia el término despectivo utilizado por la derecha y la izquierda minoritarias para denostar a los movimientos populares mayoritarios y para justificar su propia ineficacia para cosechar votos, lo que podríamos caracterizar como un “procedimiento político (demagogia o “estilo plebeyo”)” y que tendría “ciertos rasgos característicos, como la simplificación dicotómica, el antielitismo (propuestas de igualdad social o que pretendan favorecer a los más débiles), el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, el oportunismo, etc.“.

Por populismo nos referimos, en cambio, a la corriente ideológica que sostiene la reivindicación del rol del Estado como defensor de los intereses de la generalidad de una población a través del estatismo, el intervencionismo y la seguridad social con el fin de lograr la justicia social y el Estado de bienestar“. Hablamos de los movimientos que “se han basado en las ideas políticas de la cultura autóctona sin necesariamente reivindicar el nacionalismo, y oponiéndose siempre al imperialismo”. Y, más aún, a lo que definió en forma ejemplar Ernesto Laclau como “la mejor forma de organización política pues da mayor lugar y representatividad a clases que hasta el momento estaban relegadas“. Y recordamos que Laclau afirma que “el populismo es, de las formas republicanas, la mejor posible debido a que permite la participación de mayores grupos sociales en la pugna de poder y recursos. El populismo no deja de ser una mera expresión de la política que enriquece la vida democrática.

Ese populismo es al que debería apelar Scioli para concretar un triunfo del Frente para la Victoria en octubre, similar al asociado no sólo a Yrigoyen, Perón y los Kirchner, sino que también se lo relaciona con jefes de estado de más allá de nuestras fronteras:


Roosevelt en campaña

El New Deal del presidente Franklin Delano Roosevelt y la Nueva Frontera del presidente John F. Kennedy han sido considerados iniciativas del «populismo progresista». En cambio, la BBC ha calificado el gobierno del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, como «populismo conservador».

En 2007, Paul Krugman ―ganador del Premio Nobel de Economía en 2008― sostuvo que Estados Unidos precisaba un «contragolpe populista» (populist backlash) para revertir el aumento de la desigualdad social.

En el Cristianismo han sido calificadas como populistas la teología de la liberación en general y la teología del pueblo, una corriente teológica surgida en Argentina perteneciente a la teología de la liberación, de considerable influencia en el pensamiento del papa Francisco. El propio papa Francisco ha sido calificado como populista.



Para más datos sobre las definiciones sobre populismo utilizadas, ver aquí.


Para concluir, digamos que la utilización del método populista al que hacemos referencia no es nada nuevo en nuestra región en general y nuestro país en particular, como hemos señalado; y que se basa en satisfacer una cadena de demandas populares heterogéneas que no pueden ser integradas orgánicamente, pertenecientes a grupos diferenciados de miembros del pueblo que carecen de una conexión y de un referente político en común, como señala Laclau. Scioli debe aspirar a ser ese referente compartido. En definitiva, debe intentar convertirse en el nuevo aglutinador de esos grupos diferentes de demandantes de una contención política, como han sido en su propia época Yrigoyen, Perón, Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Daniel Scioli, como miembro del Frente para la Victoria desde su nacimiento, no necesita conseguir “instrumentos conceptuales o simbólicos” ni “elaborar una narrativa que trascienda su proyecto” (lo que le prescribe Pagni a Macri). El propio movimiento kirchnerista tiene sus propios instrumentos y narrativa para aportar. Además, el 38% de votos de agosto no es el techo del kirchnerismo, ya que quienes no votaron al vicepresidente de Néstor Kirchner no son por default opositores al kirchnerismo, porque algunos no sienten rechazo hacia él o incluso ya lo votaron más de una vez para que gobierne sus destinos. Y más aún, como reconoce el propio Pagni, la referencia política alrededor de la cual gira la sociedad sigue siendo Cristina Fernández, y no Massa ni Macri ni inclusive Scioli.

Del propio gobernador de Buenos Aires depende, entonces, utilizar todos los medios que tiene a su alcance, provenientes de su propia experiencia política de proselitismo y gestión, más los poderosos recursos políticos y simbólicos equivalentes del Frente para la Victoria a nivel nacional para pescar en mar abierto y no sólo dentro de los límites de las costas kirchnerista, opositora o independiente.

Podemos sintetizar, para concluir, que Scioli debe convertirse en lo más parecido posible a la “Cristina Kirchner” que venció en 2007 (o, de máxima, a la de 2011 o la actual).

Nadie pone en duda hoy que si la candidata fuese Cristina misma, el debate se centraría en definir por cuántos puntos ganaría en primera vuelta. Como tampoco se duda al afirmar quién será el conductor del mayor movimiento político histórico de este siglo a partir de diciembre, pero esa es otra historia o, a lo sumo, otro capítulo de la misma…

Misión Imposible: Aislar a Scioli de los Fernández (Cristina y Aníbal)…

Este parece ser el objetivo de corto y mediano plazo que ha diseñado el establishment, hoy rebautizado como el “Círculo Rojo” por su principal espada política, Mauricio Macri. Ya desde antes de las PASO, el mayor brazo mediático de ese círculo exclusivo de presión, el Grupo Clarín, ha puesto en marcha esa operación. La “espectacular” denuncia de Jorge Lanata del último domingo contra Aníbal Fernández fue el comienzo, tratando de meterse en la interna de la provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria; pero no resultó y el Jefe de Gabinete triunfó y será seguramente el próximo gobernador de Buenos Aires. Y la operación falló porque se cayó la denuncia, como casi todas las denuncias de este “mozo debutante”, como lo llamamos aquí porque “se le caen todas las fuentes”. La “operación Aníbal Narco y Asesinoduró sólo 24 horas, cuando su denuncia “recontrahiperchequeada” fue desmentida por el juez y el fiscal de la causa referida, el abogado defensor y hasta la esposa del denunciante, como señalamos en Periodismo Ficción. Hoy: “Aníbal contra los Carrió-fantasmas” o “Lanata + Lanatta = mala leche…”

Pero igualmente la misión sigue, imperturbable, porque lo que se juega el Círculo Rojo es demasiado importante como para abandonar la batalla contra un estado que intervenga en la redistribución del ingreso, que es en definitiva contra lo que están combatiendo, no un gobierno o un espacio político sino contra una política de estado elegida democráticamente una y otra vez durante esta década. Y el objetivo no es tanto este gobierno sino el próximo (que presumen será el de Scioli-Zannini), para condicionar desde ahora su rumbo político y económico.

La misión es claramente aislar al futuro presidente de sus apoyos políticos para así poder condicionarlo, manipularlo hacia sus propios intereses económicos. Aislarlo de los principales referentes del FPV de estos doce años, es decir de los Fernández, Cristina y Aníbal, y de todo rastro de kirchnerismo explícito y acercarlo a lo que ellos llaman pejotismo. En definitiva, acercarlo lo más posible a lo que fueron el menemismo o el duhaldismo, hacia el viejo aparato del PJ.

Para fundamentar esta sospecha de este humilde Basurero, repasemos algo de lo que se dijo en estos días al respecto, citando a las principales plumas del “Círculo Rojo” desde los diarios Clarín y La Nación y utilizando el encuadre coyuntural tomado de un prestigioso y sagaz analista de la política nacional.

Empecemos contextualizando la jugada de este círculo exclusivo con la situación política de este momento, bajo la mirada de Mario Wainfeld, y notaremos cuáles son las prioridades políticas del Círculo Rojo:



Massa y Felipe Solá entre otros que fueron desfilando ante las cámaras acentuaron que no hay polarización sino coexistencia de tres espacios con chances. Y, peronistas al fin, se encargaron de describir al PRO como un elenco de chicos malcriados: malos perdedores, incapaces de controlar una elección con fiscales, denunciantes de un fraude que no existió.

Macri sonrió, habló como el neobudista que es, subió al escenario a Sanz y Carrió. Necesita contener, antes que a ellos, a sus votantes. Hay que ver si estos se mantienen fieles a Cambiemos o migran hacia la pertenencia (Stolbizer) o a otro challenger del kirchnerismo, el que alardeó de venir de atropellada. Su devenir, supone este cronista, no dependerá de los mandatos de dirigentes sino del propio olfato de esos ciudadanos.

Desde 2003 sólo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sacó más de 25 puntos en una presidencial. Este es un dato para tomar en cuenta al menos para compararlo con otras ofertas opositoras del pasado.

Scioli pronunció disfónico un discurso larguero para sus marcas habituales.

Fuera de sus habituales tópicos optimistas y de las ratificaciones de pertenencia y previsibilidad (marcas de fábrica) el gobernador agregó un puñado de palabras o expresiones clave que repite una y otra vez: “desarrollo”, “segunda reindustrialización”, “progreso”. En un trance que no incluye en el programa detallar propuestas, el candidato ganador esbozó los primeros trazos de un relato nacional-popular clásico, con los añadidos de la etapa kirchnerista.

Para Scioli lo esencial es sostenerse y evitar traspiés. Tiene un caudal enorme y adversarios de temer. Los más peligrosos, acaso, no son los que trajinaron en las campañas, para regocijarse o sufrir ayer. Son los poderes fácticos que hace rato eshtán nervioshos. Se verá en estos meses si dejan fluir el veredicto popular o si tratan de desequilibrar el sistema democrático que le es chúcaro e ingrato. 

El escenario racional para octubre es un primer puesto para Scioli y sus huestes. No es seguro para nada pero tampoco imposible que pueda evitar el ballottage.

A primera vista, luce como un cuadro factible de amplia hegemonía que le permitiría una base de gobernabilidad si ganara. Y que pondría en figurillas a cualquiera de sus dos adversarios si consiguieran la espinosa hazaña de llegar segundos, evitar el ballottage y ganar en segunda vuelta.

Con los números y la sensación térmica de hoy parece peliagudo. Pero quedan dos meses y medio, lapso que es una eternidad y dan un margen para “hacer política” dignamente. Ojalá se consagren a eso sin articular con la lógica rabiosa y destituyente de los poderes fácticos. Sus candidatos quedaron atrás ayer. También sufrió un revés su incitación a la bronca y el odio, que no sintonizan con el tono de la memorable jornada del domingo, la enésima de convivencia democrática que construyó el pueblo soberano.

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Y ahora sí, veamos las apuestas del Círculo Rojo en boca de sus principales voceros:


Entre la democracia de personas y la dictadura del dinero.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero. La performance electoral de los candidatos bonaerenses del Frente para la Victoria (FPV) se explica principalmente por la intervención de Daniel Scioli en la política mayor. Y en segunda instancia, por el millonario aparato estatal que su partido despliega sin escrúpulos ni medida en todo el conurbano.

Sin su presencia, el kirchnerismo habría perdido de manera directamente catastrófica. El gobernador es un fenómeno político independiente incluso de la fuerza que representa. Su personaje emocional, sutilmente victimizado, logra convencer a mucha gente de que dejará atrás las agudas ineficiencias del kirchnerismo.

Un análisis cuidadoso de las elecciones no debería excluir una lectura de la imagen personal que irradia este exótico candidato.

Scioli desplazó hace tiempo a la mismísima Presidenta del centro de la escena política, y constituyó de hecho un respirador artificial para un cristinismo agónico. Estamos hablando de ese mismo dirigente que fue salvajemente combatido y despreciado por la Casa Rosada, los pibes para la liberación y los alfiles mediáticos e intelectuales de la gran dama.

El más notable de esos salvavidas peligrosos es Aníbal Fernández, engendro político que aspira a la gobernación de Buenos Aires, debido a que Florencio Randazzo se empacó y a que ahora es succionado por la ola naranja. Con una fuerte imagen negativa y el peso de una denuncia gravísima, Aníbal lograba igualmente imponerse anoche dentro de una interna en la que vencía al precandidato predilecto del papa Francisco.

Este resultado intestino era una mala noticia para el propio Scioli: el affaire de la efedrina y las sospechas de que Aníbal es por lo menos ineficiente en la lucha contra la droga tienen impacto en sectores populares, ajenos quizás a las corrupciones de la política y a los atropellos institucionales, pero sensibles a ese veneno próximo, letal y candente. Los propios peronistas temen que el triunfo de Aníbal Fernández no logre limpiarlo de las sospechas, que se produzca en la provincia un “efecto Lousteau” (todos contra uno) y que Scioli deba cargar con ese cadáver político hasta octubre.

Varios encuestadores están convencidos de que el caso de la efedrina frenó en por lo menos tres puntos la carrera ascendente de Scioli y que le hizo bajar a Aníbal ocho puntos en la interna.

Experimentamos una democracia de personas y una dictadura del dinero, pero a veces la historia no puede ser simplemente explicada por las variables del carisma y el aparato. Había grandes dudas acerca de si la crisis macroeconómica filtraría hacia los votantes.

Scioli se ve obligado ahora a probar que éste no es su techo, y que puede romper la maldición del gobernador bonaerense. Nadie pudo romperla.

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Nótese la sobrevaloración de Scioli con respecto a kirchnerismo puro, negando que la presidenta sacó siempre más votos que los actuales guarismos de Scioli y que conserva una imagen envidiada por todos los expresidentes y varios presidentes de la región. Pero también insisten con la fallida denuncia contra Aníbal Fernández, desconociendo adrede todas las desmentidas que sufrió. Sigamos repasando los medios opositores.



La Justicia, tras los pasos de Aníbal y Cristina

Por Joaquín Morales Solá

La crisis política por la que atraviesa Aníbal Fernández es mucho más grande que la que le crearon Jorge Lanata y Martín Lanatta. Pero ese reportaje en un penal de la provincia de Buenos Aires le sacó el velo del olvido a un caso casi olvidado.

“La campaña electoral de 2007 la pagó la efedrina”, asegura una inmejorable fuente judicial. Esa campaña terminó con la primera elección de Cristina Kirchner como presidenta de la Nación.

El negocio de la importación de efedrina consistía en reexportarla a México, donde era comprada por los carteles mexicanos de narcotraficantes. Se calcula que fue un negocio de unos 500 millones de dólares, porque México había prohibido la importación de efedrina para limitar la fabricación de drogas sintéticas. Una persona clave de esta millonaria operación, Ibar Pérez Corradi, imputado como el ideólogo del triple crimen de General Rodríguez, está prófugo.

Ese submundo de traficantes y espías de baja estofa hablaba (incluso delante de fiscales y en el juicio oral por el triple crimen) de “la Morsa”. Ninguno dijo que se tratara de Aníbal Fernández. “Tampoco nadie preguntó si era él”, advierte una alta fuente judicial. ¿Por qué no preguntaron? “Tenían y tienen miedo”, contesta.

Tal vez por eso Cristina Kirchner no encontró otra salida que abrazarse a Aníbal Fernández en una cadena nacional.

Abrazada a Aníbal Fernández y vallando su casa ante el riesgo de ser allanada por los jueces son también los trazos del final de su época, azaroso, inseguro.

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Entonces, resulta que el ideólogo del triple crimen era Pérez Corradi y no Aníbal. Linda desmentida a regañadientes de la “espectacular” denuncia de Jorge Lanata. Sigamos con los voceros del establishment.



El “cajón de Herminio”, otra vez al acecho

Por Pablo Sirvén

El “cajón de Herminio” tiene para cualquier candidato presidencial las mismas horrorosas connotaciones que para un vampiro tendría toparse de pronto con un crucifijo, una ristra de ajos o, peor todavía, una estaca.

¿Habrá al fin de la jornada de hoy (domingo de las PASO) un “cajón de Herminio” como fiasco inesperado agazapado en las urnas para alguno de los presidenciables favoritos?

¿Será para Scioli si la denuncia contra Aníbal Fernández o las inundaciones por las obras no realizadas lo afectan?

(…) la mala reputación de Iglesias -en su obituario, publicado en 2007 en Página 12, la recordada periodista Susana Viau lo definió “como un «pesado» del peronismo bonaerense” que “gozaba de un nombre en su territorio, Avellaneda, ganado, entre otras cosas, a fuerza de pistola”- sirvió como perfecto chivo expiatorio del primer fracaso electoral en la historia del peronismo (UCR: 52%; PJ: 40%). Pero, particularmente, la imagen donde se lo ve quemando un ataúd de cartón con los colores de la Unión Cívica Radical en el multitudinario cierre de campaña del justicialismo en la avenida 9 de Julio pasó a convertirse en causa y sinónimo de la derrota justicialista.

Desde lo más íntimo del entorno de Daniel Scioli se asegura que pidió en los últimos tiempos que “no hagan olas”, una metáfora adecuada para un ex campeón de motonáutica que adora hacer la plancha. Alude también a la perentoria necesidad de no cometer audacias o errores que pudiesen exponerlo a un castigo inesperado por parte de los votantes. Para Scioli la manera de esquivar el fantasma ominoso del “cajón de Herminio”, que le restaría oportunidades de ganar, es cumpliendo a rajatabla la máxima de Jaime Durán Barba, el consultor de su principal competidor: mantenerse anodino, amigable, alejado de toda polémica. No siempre lo consigue: a babor y a estribor de su plácida navegación pasan haciendo peligrosos remolinos las lanchas torpederas de Aníbal y Cristina.

El talismán maldito de Herminio sobrevoló en estos días el búnker electoral sciolista, que se sacudió por la grave denuncia realizada desde Periodismo para todos contra Aníbal Fernández, al vincularlo estrechamente con el negocio del narcotráfico y con el triple crimen de General Rodríguez.

Un par de semanas antes de que estallara este último escándalo, Elisa Carrió también había aludido a aquella leyenda negra. “El kirchnerismo -sentenció- tiene tres cajones de Herminio Iglesias: Scioli, Zannini y Aníbal.”

Hermenegildo Sábat, el excepcional dibujante de Clarín, que en otras épocas solía introducir en sus certeras caricaturas de actualidad imágenes repetidas de un león, Gardel o alitas, con las que premiaba a sus personajes predilectos, últimamente ha exhumado la figura de Herminio Iglesias con verdadera obsesión. Lo viene dibujando junto a Aníbal Fernández, pero también otros días lo pone como compañía de la Presidenta, Axel Kicillof, Daniel Scioli y hasta del juez Thomas Griesa y George Washington. La Presidenta, que se enojó tanto, cuando el gran Menchi la dibujó con la boca cruzada con curitas, apareció en la edición del miércoles con un espeso bigote a lo Fernández en la caricatura de Sábat.

“Ustedes ven que Scioli gana; yo veo el cajón de Herminio Iglesias”, insistió Carrió y agregó: “Zannini es el cajón de Herminio Iglesias chiquito, y Aníbal, el grande”.

Faltan pocas horas para saber si hoy habrá o no remake del tan temido “cajón de Herminio”. Sólo resta esperar.

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Los resultados de las PASO y la negociación hasta octubre

Por Ricardo Kirschbaum.

Habrá que evaluar el impacto de la denuncia contra Aníbal Fernández. Scioli trató de zafar de la feroz interna del jefe de Gabinete con Julián Domínguez, que terminó siendo acusado por default. Aníbal sospecha de una mano sciolista que convirtió en un barrial la elección interna.

El kirchnerismo duro se abrazó a Aníbal. Deduce que con Zannini en el Congreso y Fernández en la Provincia aliado con la izquierda no peronista, Scioli deberá marcar el paso. Una expresión de deseos.

La alianza con radicales y con Carrió, a la que su mentor Durán Barba se oponía, le pueden arrimar el porcentaje que le daría a Macri el impulso decisivo para acercarse a Scioli. Otra cosa hubiera sido si en esta interna la oposición en conjunto hubiera definido una candidatura. La táctica política utilizada también hoy rendirá examen.

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La elección de octubre está abierta

Por Ricardo Kirschbaum

Scioli lo ha logrado: es el candidato del oficialismo. Obtuvo el primer lugar en la elección primaria de ayer. Su triunfo no solo fue un triunfo electoral. Se impuso a una administración que lo subestimó, primero, lo quiso tumbar de la gobernación de Buenos Aires y, al final, impotente, se tuvo que tragar el sapo de su candidatura. Scioli se lo debe al peronismo antes que al kirchnerismo cerril, que lo rechaza aún hasta ahora. Lo que haga ahora Scioli en adelante no dependerá tanto de una gracia presidencial sino de sus propias habilidades, que deberá probar si llega al Gobierno.

Lo que Scioli no logró anoche es llegar con una diferencia rotunda sobre Cambiemos, la coalición ungió a Macri como su candidato con los aportes de Sanz y Carrió.

Para ganar en primera vuelta en octubre necesita superar los 45 puntos. Y entonces deberá cargar la mochila de Aníbal Fernández, en la Provincia, algo que el candidato del FPV no quería. 

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Más claro, agua. Pero sigamos con los voceros del Grupo Clarín.


La elección dejó la moneda en el aire.

Por Eduardo Van der Kooy

Las primarias desnudaron de nuevo la falta de virtud del sistema político. La demora del escrutinio, vergonzosa. Scioli debería replantear quizás su relación con los K. Macri y Massa, revisar también planes para octubre.

La única conclusión que sería posible extraer, con alguna certeza, de las primarias de ayer es que la elección de octubre para el recambio presidencial continúa abierta. 

Aquellos trazos son inevitablemente generales porque la Argentina, de nuevo, exhibió una alarmante falta de virtud en su sistema político.

Ninguno de los tres principales presidenciables que quedaron en carrera tendrá un desafío sencillo para anclar en octubre. Scioli es el que se apronta con los mejores números. Pero también, según los primeros cómputos de ayer, con los límites que le estaría imponiendo su ropaje kirchnerista que adoptó desde que fue ungido por Cristina en lugar de otro que lo mostraba más seductor para el electorado independiente.

Scioli, tal vez, deba redefinir hacia adelante su vínculo con los sectores ultras del kirchnerismo. Para que puedan concederle una mayor margen de acción. El gobernador de Buenos Aires requerirá de un salto importante para sortear en octubre el riesgo del balotaje un mes mas tarde.

Otro dilema lo tendría hacia adentro. Habrá que ver hasta donde Cristina lo ayuda con su gestión y su comportamiento público hasta octubre. Puede ser, como señalan los encuestadores, que la Presidenta concluya su ciclo con una buena imagen. Pero le costaría derramarla, según los resultados de la mayoría de los comicios realizados hasta ahora, en otros candidatos, fuera de ella misma. También habría que posar la mirada en Carlos Zannini, su compañero de fórmula. Aunque sobre todo convendría detenerse en observar cómo evoluciona el peronismo, en especial el bonaerense, después de los crujidos a que fue sometida la estructura de los intendentes del Conurbano a raíz de la despiadada interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez, por la sucesión en la provincia.

De acuerdo con los resultados provisorios, el jefe de Gabinete sería el postulante del FPV para suceder a Scioli. Pero aquel combate podría dejar secuelas. En especial, la presencia en la fórmula de Martín Sabbatella, dirigente de Nuevo Encuentro y titular de la AFSCA. Algunos de los barones vieron, por esa razón, amenazados varias veces sus territorios. Incluso algunos lo resignaron anoche.

La carga que el jefe de Gabinete supondría para Scioli en la campaña podría convertirse, en cambio, en bendición para el segmento opositor. Aún repica la denuncia contra el jefe de Gabinete por sus presuntos vínculos con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez.

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El prólogo sombrío de las primarias.

Por Eduardo Van der Kooy

Daniel Scioli tiene desde el viernes encendida una vela. Ruega que ese hechizo o invocación religiosa lo ayude a resolver un dilema que no supo o no pudo solucionar con la política. Espera que Julián Domínguez, el titular de la Cámara de Diputados, logre derrotar a Aníbal Fernández en la interna de hoy del FPV para coronar al candidato a gobernador en Buenos Aires. Se trata de una de sus compañías cruciales, junto a la de Carlos Zannini, en el pedregoso camino que deberá recorrer hasta octubre para intentar consagrarse sucesor de Cristina Fernández.

Las exigencias a las que se enfrenta Scioli no son simétricas a la de sus competidores. El gobernador deberá convivir con desafíos que llegaron para quedarse. La cuestión del narcotráfico, que detonó por una denuncia periodística y toca al jefe de Gabinete y candidato, Aníbal Fernández.

Se verá hasta cuándo en este derrotero Scioli podrá además seguir eludiendo alguna referencia a la corrupción. No es una enunciación en abstracto: el tema más instalado ahora mismo es el de Hotesur. La empresa que administra una cadena hotelera de la familia Kirchner en El Calafate. Las sospechas rondan el lavado de dinero. Pero de esa investigación fue separado el juez Claudio Bonadio y sustituido por su colega Daniel Rafecas, a fin de enervar a Cristina.

Algunos hechos no le estarían dando la razón. Zannini se muestra ahora como una oveja en campaña. Se esmera por subrayar las virtudes del gobernador. Amén de ensalzar la supuesta química de una dupla entre un dirigente surgido de cuna empresaria y otro (él mismo) alumbrado en el hogar de un albañil y una empleada doméstica. Pero se arrancaría ese disfraz si se convierte en vicepresidente. Es improbable, por otra parte, que Cristina dedique sus días a tejer o cocinar luego que deje el poder y regrese, algún tiempo, a Santa Cruz. Máximo, el vástago de la Presidenta, llegará al Congreso, salvo que acontezca una hecatombe en la provincia patagónica. La desgracia de Scioli podría resultar completa si Aníbal Fernández venciera en la interna y, más adelante, en la general.

El kirchnerismo se terminó disciplinando con la candidatura del jefe de Gabinete, en especial luego de la denuncia que lo vinculó con el tráfico de efedrina y el triple crimen del 2008, en General Rodríguez. Una auténtica curiosidad. Reflejo, quizá, de los patrones morales que movilizan al oficialismo.

Los intendentes peronistas tomaron partido por Domínguez en la lucha por la gobernación. Ese fue el instructivo que les dio Scioli. Pero nunca comprendieron por qué motivo Cristina y el kirchnerismo parecieron correrse en favor de Aníbal Fernández. Las razones podrían resultar simples: la Presidenta no se resigna a perder presencia en un futuro hipotético gobierno sciolista. Mucho menos, cediendo terreno al PJ.

La hipótesis del jefe de Gabinete como candidato a gobernador de Buenos Aires constituiría una pesadilla para Scioli. Por dos motivos: la polémica por el narcotráfico que estalló la última semana terminaría envolviendo la campaña; esa hipótesis atentaría contra su plan de salir a la búsqueda luego de las primarias de algún segmento de voto independiente que lo imagina a él distinto del kirchnerismo.

La presencia de Aníbal Fernández en el tránsito hasta octubre podría resultar, desde otro ángulo, una buena noticia impensada para la oposición.

La antesala de las primarias no se ha caracterizado por hechos ni palabras edificantes. A la par de la perorata kirchnerista ocurrieron otras cosas. La intimidación frente al edificio de Jorge Lanata, incluso con casquillos de bala.

Esos episodios se van encadenando casi con naturalidad. Siempre esquivados por el Gobierno. No debería sorprender en un país empeñado en olvidar definitivamente, al parecer, la misteriosa muerte de un fiscal. 

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Cabe subrayar la referencia a la “intimidación” a Jorge Lanata, que se desvaneció en horas al saberse que las piedras fueron arrojadas por un indigente contra la garita del personal de seguridad del edificio y que las vainas de balas, viejas y sucias fueron encontradas ¡junto a un contenedor de basura a 30 metros de ese edificio y al día siguiente!

Pero sigamos con la nueva y gran operación en curso.





El peor escándalo, en el peor momento.

Por Eduardo Van der Kooy

Siempre se conjeturó sobre el peligro de que el pejotismo y los kirchneristas terminaran de dirimir sus diferencias en un posible gobierno de Daniel Scioli. La historia enseña que las peleas del peronismo en el poder anegan el Estado.

Aníbal Fernández embistió furioso contra Dominguez, a raíz de aquella revelación periodística, porque de verdad no tenía otro camino sin detonar una crisis terminal

Aníbal Fernández jamás podría dejar traslucir sus sospechas por lo ocurrido contra Scioli o contra alguna línea política intermedia del gobernador. Pero se filtraron indicios de la guerra sorda.

Aquellos enojos de Aníbal Fernández contra Scioli tendrían también el sello de cierta arbitrariedad. Es verdad que el mandatario prefiere ralearlo de su lado para las generales de octubre. Se siente mas a gusto con los buenos modales de Domínguez. ¿Pero acaso el gobernador saldría indemne de un escándalo que mezcla droga y crimen?. ¿Qué hará si Aníbal Fernández se impone al final en la interna?

Aquella denuncia periodística de Lanata conoció ayer otra derivación acorde con la textura del conflicto. El frente del edificio donde vive el periodista resultó apedreado y regado con casquillos de bala 38mm. Una respuesta calcada a la que se podría leer en cualquier periódico de México, cada vez que alguna andanza de los narcos se pone bajo la luz pública.

Lo que si asoma cierto sería que la cuestión del narcotráfico y la corrupción se habrían plantado en la realidad y en la campaña, al menos, hasta que las elecciones generales concluyan. Y que la revelación en torno a Aníbal Fernández no sería, tal vez, la última. 

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Y otro vocero del Círculo Rojo deja bien en claro qué debe hacer Macri (y Scioli) para borrar al kirchnerismo molesto del gobierno, de cualquier gobierno…



Viento de cambio y el relato en retirada

Por Julio Blanck

La polarización se demostró hasta aquí más como una expresión de deseos que como un hecho palpable. Pero sigue siendo un escenario posible. El eventual reagrupamiento de votantes en torno del opositor mejor posicionado puede darse naturalmente, o inducido por acuerdos políticos. O incluso no producirse, y dejar las cargas electorales repartidas como están hoy. Eso equivaldría a asfaltar el camino de Scioli hacia la Casa Rosada.

La muy ancha franja de dirigentes y votantes opositores necesita unirse –en la política o en las urnas– si pretende destronar al kirchnerismo. La discusión está abierta. 

El kirchnerismo no consiguió quebrar la barrera del 40% de los votos, el número mágico que habilita a soñar abiertamente con la conquista de una nueva presidencia. 

El kirchnerismo puro deja al candidato donde está hoy: por debajo del 40%. Con eso no se gana la elección presidencial.

Los asesores de Scioli vienen insistiendo en que hay que deskirchnerizar el discurso. Los datos de las encuestas con mejoras de imagen de la Presidenta y su gobierno no se traducen en votos. El espíritu de cambio se expresó ayer en 60% de votos para candidatos opositores. Y el mismo Scioli expresa un modo particular, limitado pero notorio, de cambio respecto a la lógica, el estilo y el método que inventó Kirchner y llevó a su apogeo Cristina. 

De la mano de su publicista Ernesto Savaglio, Scioli buscó darle contenido inclusivo a la “victoria” que le pone nombre al frente político que expresa al kirchnerismo. La “victoria” deja de ser propiedad exclusiva del grupo político que tomó esa palabra como emblema. Savaglio deberá extremar su creatividad en la etapa que viene para mostrar que Scioli no es prisionero del kirchnerismo.

No son los logros económicos, políticos y sociales indudables, que pueden identificarse en la larguísima “década ganada”, los que hoy están puestos en tela de juicio por las mayorías electorales. Eso, en todo caso, lo reivindican hasta los opositores. Lo que se pone en cuestión, profundamente, es el intento constante de imponer a la sociedad la voluntad arbitraria de una minoría intensa, generosamente lubricada con los recursos inagotables del Estado.

Eso se está yendo.

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El Círculo Rojo quiere una alianza entre  Macri y Massa, y presiona sin cesar para que eso suceda a través de los medios hegemónicos. Veamos un video esclarecedor (y a la vez cómico) sobre el constante y desembozado apriete a ambos:
Periodismo versus Macri y Massa

Como hemos visto, la operación mediática para presionar a la oposición para que se una de cualquier manera para enfrentar al kirchnerismo (que viene desde hace meses) sigue vigente, y la que postulamos aquí ha comenzado y cobrará intensidad a medida que pasen los días, y más aún si no resulta y los números de las encuestas muestran que crecen las posibilidades del Frente para la Victoria de continuar en el gobierno.
El éxito de esta misión imposible dependerá más de lo que el pueblo piense y haga, y de la habilidad del gobierno para mantener su imagen positiva y robusta su gestión, que del enorme poder de fuego de los medios hegemónicos y el poder de choque del poder económico concentrado.

 

Balotaje, entre el voto convencido y el voto disconforme.

Ante un nuevo balotaje en la ciudad de Buenos Aires, algo que ya parece ser una costumbre, surge nuevamente la disyuntiva entre votar por uno de los dos candidatos o votar en blanco. Desde la última reforma del sistema electoral, tanto los votos en blanco como los anulados o nulos no son tenidos en cuenta para dictaminar quién es el ganador de los comicios. Analicemos, entonces, brevemente qué significa ejercer o no el voto en estos casos.

De acuerdo al sistema actual, sólo se toman en cuenta los llamados “votos positivos” para dictaminar quién será el próximo Jefe de Gobierno, es decir los que escogen a uno de los dos contendientes. Por lo tanto, para ese propósito los votos en blanco y los anulados o nulos se tomarán como si esos ciudadanos no hubiesen votado, al igual que los que ni siquiera han ido a votar. De esa manera, quien tenga más votos entre los efectivamente emitidos será el ganador.

En la ciudad de Buenos Aires nadie logró más del 50% de los votos en la primera vuelta. En 2003 Mauricio Macri, que había ganado en la primera vuelta el 37,55 % de los votos, perdió en el balotaje ante Aníbal Ibarra (que no representaba al kirchnerismo que hacía cuatro meses había asumido la presidencia) por 53,48% a 46,52%. Ibarra había obtenido en la primera vuelta 33,54%.

El actual jefe de Gobierno, ganó dos veces los comicios en la segunda vuelta (2007 y 2011), en ambos casos ante el kirchnerista Daniel Filmus.

Desde la sanción en 1996 de la Constitución de la ciudad de Buenos Aires, que establece el sistema de elección de gobernantes, la única elección de jefe de Gobierno que no tuvo balotaje fue la de 2000, que Aníbal Ibarra le ganó a Domingo Cavallo con el 49,31% de los votos, pero el ex ministro de economía con su 33,20% renunció a la segunda vuelta.

Ante este panorama, surgen tres tipos de votantes para este balotaje: los que repiten su voto por Rodriguez Larreta o Lousteau, convencidos de que son la mejor alternativa para gobernarlos; quienes optan por el voto en blanco, nulo o ausentarse al comicio y, finalmente, quienes habiendo votado en la primera vuelta por otros candidatos opten esta vez por uno de los actuales.

Analicemos ahora cada una de estas opciones.

Quienes repiten su voto anterior no merecen muchas consideraciones, aunque ya veremos que algunos pueden cambiar de voto en estas circunstancias.

Para quienes piensen que Rodriguez Larreta y Lousteau son lo mismo, que harán lo mismo en el gobierno de la ciudad, votar en blanco (anular el voto o no votar) sería la opción lógica. Incluso algunos lo harán ejerciendo un voto principista, testimonial, de impugnación a ambas opciones o al sistema mismo.

Pero esta opción también puede interpretarse como dejar la decisión en manos de la mayoría de los ciudadanos que ejercen el voto positivo. Es un voto también principista, ya que acepta y adopta la decisión de la mayoría para elegir al próximo gobernante.

Sin embargo, también hay que tener en cuenta que al optar por uno de los dos candidatos que la sociedad ha colocado democráticamente en el balotaje, uno participa en la decisión final, no la deja en manos de los demás sin ejercer la propia opinión al respecto. Y aquí debemos colocar esta decisión en un contexto político, como no podría ser de otro modo. No estamos hablando sólo de teoría política sino de la más cruda política terrenal, aquí y ahora. Especifiquemos aún más: en política, si uno no ocupa un espacio, lo hacen otros por nosotros. Si uno no decide ni defiende su derecho, no lo harán los demás. Si pensamos que existen algunas diferencias entre los candidatos, entre sus estilos, ideologías o maneras de gobernar, por más mínimas que sean, uno tiene la opción de optar por el mejor o el menos peor de ellos. Eso es lo que sucede en las internas partidarias, cuando uno escoge entre candidatos de un mismo espacio ideológico por las aptitudes o trayectorias personales más que por su pensamiento político o ideológico. En el caso actual, aunque uno piense que entre ambos, Rodriguez Larreta y Lousteau, no hay diferencias políticas o ideológicas, ciertamente hay de las otras, y uno tiene la oportunidad de incidir en la elección de uno u otro o dejarlo en manos de los demás.

El voto no es una opción moral sino una opción política, uno ejerce un derecho político, opta entre las distintas variantes políticas que la sociedad expone en cada comicio (representativas o no, variadas o no, falsas o verdaderas), y no expresa una posición moral. La democracia posibilita a la sociedad, al pueblo decidir sobre quiénes gobiernen una ciudad, una provincia o un país durante un período de tiempo. y no sobre la calidad moral de ellos; en las boletas la pregunta tácita es ¿quién quiere usted que nos gobierne? y no ¿qué piensa usted sobre estas personas? Y las opciones son limitadas, no infinitas. Se trata siempre y necesariamente una opción entre distintas personas o dirigentes, una opción cerrada. Y, en este caso, cerrada entre dos opciones (y con la posibilidad de decir “me abstengo, que decidan los demás”).

En caso de optar por uno de los candidatos, se ejercería lo que podemos llamar voto utilitario o voto disconforme, donde uno escoge en disconformidad entre las opciones que todos los ciudadanos colocamos con el juego libre de la democracia en la mesa de votación para la segunda vuelta. Se trata de una segunda oportunidad que este votante aprovecha para participar en la elección de su futuro gobernante.

Pero en el contexto actual se suma otro factor netamente político que puede condicionar la votación a Jefe de Gobierno: la ciudad está gobernada por uno de los dos posibles ganadores de la elección presidencial: Mauricio Macri. No vamos a detallar aquí las consecuencias adversas que sufrió el macrismo al no poder imponerse en otros comicios regionales donde esperaba hacerlo (Santa Fe, principalmente), y que ello melló sus aspiraciones presidenciales para octubre. Por eso, si uno piensa que el resultado tanto en lo local como en lo nacional es políticamente el mismo votando en blanco o anulando el voto que votando a Lousteau, deja que los demás decidan en su lugar. En cambio, si uno piensa que su voto puede leerse de distinta forma, si tácticamente una derrota electoral o un triunfo ajustado del macrismo a nivel local puede afectar su campaña nacional, entonces al votar en contra del PRO tendrá dos efectos políticos: sacar al macrismo del gobierno de la ciudad o menoscabar su triunfo, y mellar sus posibilidades de triunfo a nivel nacional.

Y esto es algo inédito en la ciudad, ya que en las anteriores segundas vueltas los candidatos (Ibarra vs Macri o Macri vs Filmus en dos oportunidades) no estaba en juego la posibilidad electoral del  macrismo de disputar la presidencia frente al kirchnerismo. Y eso tampoco sucederá en la provincia de Buenos Aires, ya que allí no hay balotaje, el ganador es quien saque más votos.

En este caso, se trata de un voto disconforme pero táctico, calculado, con el cual el votante aprovecha esta segunda oportunidad para influir no sólo en la elección del próximo gobernante de la ciudad sino también en la campaña presidencial del candidato a quien nunca votaría.

Esta doble utilización del voto local se debe a que el macrismo desdobló las elecciones a Jefe de Gobierno de las nacionales para aprovechar políticamente la diferenciación de opciones electorales de los votantes de la ciudad. En este caso, el nuevo votante de Lousteau aprovecharía esta jugada macrista para devolverle el tiro y pagarle con la misma moneda…

Finalmente, podemos decir que en las próximas elecciones a Jefe de Gobierno de la ciudad habrá dos tipos de voto: el voto convencido, ya sea a Rodriguez Larreta, a Lousteau o el voto en blanco o nulo (o el no voto), y el voto disconforme, a alguno de los dos candidatos por primera vez, aceptando las opciones que la sociedad colocó en el balotaje, ya sea con propósitos tácticos a nivel local y nacional o de última opción.


Para finalizar y a modo de yapa, repasemos cuál es la situación actual en esta materia.
 
Según la consultora González y Valladares:
 
La intención de voto para el balotaje confirma el primer lugar para Rodríguez Larreta, con el 47,8%, dos puntos más de lo conseguido el pasado 5 de julio y lo mismo que logró su partido en las PASO, sumando las adhesiones del jefe de ministros porteño y de la senadora nacional Gabriela Michetti.
Unos 10 puntos más abajo aparece Lousteau, con el 37% de las preferencias. El crecimiento del ex ministro es mayor que el del candidato del macrismo, algo “lógico” si se toma en cuenta que el FPV, tal vez la oposición más fuerte al PRO en la Ciudad, quedó en tercer puesto. Hace una semana, Lousteau conquistó el 25,5% de los votos y ahora, según estos datos, tiene 12 puntos más, acortando la brecha de 20 que Rodríguez Larreta le había sacado en la primera vuelta.
El tercer puesto se lo lleva el voto en blanco, que generó polémica esta semana por el lugar que ocupará en la pantalla del voto electrónico.
Yendo al número: el 8,7% de los capitalinos –según el sondeo de González y Valladares– señaló que no se inclinará por ningún candidato.
En último lugar se ubica el segmento al que está apostando Lousteau, los indecisos, que representan el 6,5 por ciento.
Otras encuestas tienen indicadores similares en todas las instancias. La de Trespuntozero, realizada entre el 8 y el 9 de julio, le da un 46,9% a Rodríguez Larreta; un 38,2 a Lousteau; un 9,2 en blanco y un 5,7 de indecisos. La de OPSM, dirigida por Enrique Zuleta Puceiro, que fue publicada por este diario a mediados de esta semana, es un poco más generosa con el macrismo: 52 para el PRO; 39 para ECO; 6,4 por ninguno; 2 puntos de indecisos.
Para poder superar el 50%, en todos los casos se midieron sólo los votos positivos, es decir, dejando los blancos afuera, y se proyectaron indecisos. Allí, los sondeos, a grosso modo, ubicaron al macrismo alrededor del 57% y al ex ministro de economía oscilando el 43 por ciento.
Los números de González y Valladares indican que el 51% de quienes el pasado domingo se inclinaron por Recalde lo harán dentro de una semana por el padre intelectual de la Resolución 125. Ese 51% del caudal K implica un 10 del total del electorado porteño. Lousteau creció cerca de 12 puntos, lo que indica que casi todo su incremento se explica por el respaldo de este segmento del kirchnerismo.
Sobre el resto de los votantes del FPV, casi el 29% –según González y Valladares– iría por el sufragio en blanco y un 11,4 no se decide.
Zuleta Puceiro también midió la transferencia de votos. En sus números, el 67% de los adherentes al FPV se inclinarían por ECO en el balotaje y el 23 votaría blanco. Las cifras de Trespuntozero son similares. Rodríguez Larreta también creció en intención de voto respecto del resultado del 5 de julio. ¿De dónde viene? La respuesta, por extraño que parezca, es que se los quita a Lousteau.
Según González y Valladares, casi el 12% de los que se apoyaron al ex ministro el 5 de julio ahora lo harán por el macrismo, es decir, 3 puntos del total del electorado.
El dato indica que uno de los nuevos ejes de campaña del macrismo, asustar al electorado remarcando que una derrota del PRO en Capital fortalecería al kirchnerismo a nivel nacional, surtió efecto.
El sondeo de OPSM corrobora la transferencia de Lousteau a Rodríguez Larreta, sólo que en menor medida. En este caso, el 7% de quienes apoyaron al ex ministro ahora respaldará al PRO.

Scioli-Zannini. A los oficialistas confundidos: ¡bienvenidos a la política!

Conocidas ya las listas de candidatos para las PASO de todos los partidos, es hora de hacer un breve análisis y balance. Este humilde servidor público elige enfocarse en especial en la del oficialismo, porque su conformación wa que la que más influirá en el futuro institucional del país. Ganando el FPV o el PRO (más probablemente el FPV), el diseño de la lista oficialista muestra algunas sorpresas que condicionan el devenir político nacional de los próximos años. Muchos de los funcionarios y exfuncionarios del gobierno están en puestos expectantes, el hijo de la presidenta y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner va como primer candidato a diputado por Santa Cruz y muchos de los cargos cuentan con miltantes de esa agrupación, Cristina no va como candidata a nada y, por lo tanto, bajará al llano (desairando las profecías opositoras de que buscaría cualquier cargo para contar con fueros ante potenciales llamados de la Justicia) pero antes bendijo una sola fórmula presidencial. Otra marca interesante de esas listas es una apuesta de la presidenta al recambio generacional, cosa que ni Yrigoyen ni Perón supieron, pudieron o quisieron hacer en sus respectivas épocas.

Ante estas movidas kirchneristas en el tablero político actual, ya podemos augurar cuál será el papel que se asigna a si misma la presidenta para los próximos años: la gran referente política, el faro ideológico fuera del próximo gobierno, sea cual sea el signo político del gobierno que asuma en diciembre. Una especie de mezcla del papel que juega Lula en el Brasil actual y el de Perón en el exilio madrileño en los sesenta y setenta del siglo pasado. Y quizás busque una senaduría en 2017, como hicieron Alfonsín y Menem en su momento.

Sin embargo, el movimiento de la presidenta que despertó más sorpresa en todos, más desconcierto en la oposición y más controversia entre los adherentes al kirchnerismo fue su aval implícito a Scioli, cediendo a su as de espadas para el binomio presidencial, soslayando al otro contrincante del frente, Randazzo, quien viendo mermadas sus posibilidades de competir hasta resignó una candidatura única a gobernador de Buenos Aires.

Ya hablamos sobre los efectos de la sorpresa en la sociedad en general ante ese movimiento en nuestra anterior nota Cristina movió las piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…, así que ahora nos abocaremos a analizar las repercusiones que tuvo en las propias filas la opción que hizo el kirchnerismo por la franja más conservadora (¿alvearista?) del Frente para la Victoria. Para eso repasemos qué se dijo en los medios sobre ese tema.

Comencemos con una excelente nota que intenta polemizar sobre la elección presidencial escrita por la periodista Mariana Moyano:



Sapos o vidrio

Estas jornadas huracanadas y de altísima política (me) proponen la –como llamamos en la disciplina académica de la Comunicación- construcción de varios interlocutores válidos.

–         Los kirchneristas randazzistas fanatizados que quieren darle clases de kirchnerismo a Cristina Fernández de Kirchner.

–         Los randazzistas-neovandoristas-cristinistas que pretenden un cristinismo sin Cristina.

–         Los que pensaron que Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner no eran peronistas y se desilusionan cuando toman medidas y decisiones desde esa, su pertenencia histórica.

–         Los que están tranquilísimos sólo porque Carlos Zannini estará allí y no se ponen en guardia viendo qué ocurrió en la Argentina con otros vicepresidentes.

–         Los kirchneristas que no quieren, ni gustan, ni confían, ni hubieran optado por Scioli, desde la más absoluta buena fe.

–         La oposición partidaria oportunista que ve en cualquiera que le da un portazo a la Presidenta a una nueva esperanza blanca.

–         Los que creían o aún siguen creyendo que la política es al arte de hacer lo que quiero, cuando quiero y si me dan las ganas.

–         Los que creen que militan porque escriben mucho en twitter.

–         Los que están convencidos que postear en Facebook es igual a meter las patas en el barro.

–         Los que cuando uno habla de conducción, responden con un llamativo: “yo no soy PJ, ni derechista, ni vertical, soy independiente”.

–         Los librepensadores bien liberales que creen que domar al potro siempre corcoveante del Estado y sus intereses en pugna es sentarse y decir “habría que”. O sea, los habriaqueístas, la corriente más despreciable de todas porque ni tienen buenas ideas ni saben cómo llevarlas a cabo.

Me dirigiré aquí a varios de estos interlocutores.

(…) Y lo voy a hacer desde la más cruda honestidad y en primera persona porque siento haberme ganado el lugar para hablar desde un “yo” armado con esfuerzo, estudio, aprendizaje, oreja frente a los que saben, muchas equivocaciones y rectificaciones abiertas, cierto grado de coherencia –que para mí no es ni linealidad ni repetición monocorde-.

Lo voy a decir de entrada y sin vueltas: Daniel Scioli no es ni será el candidato al que me hubiera gustado erigir como heredero de estos 12 maravillosos años de política en estado del más puro roncanroll. No me gusta que Ricardo Casal sea Ministro de Justicia y menos me gusta que Alejandro Granados sea Ministro de Seguridad. Pero no me olvido que el kirchnerismo decidió que fuera él, y no otro, dos veces gobernador de la provincia de Buenos Aires, que su frase memorable de “Con la comida no se jode” fue afiche K en la 125 de plena soledad kirchnerista y que cuando Néstor Kirchner le solicitó que fuese candidato testimonial en el oscuro y a contrapelo 2009, él fue. No me gusta Scioli, como no me gustan varios de los “estilos” –por llamarlo de algún modo- de Gildo Insfrán, ni entregarle todo a la megaminería, ni que Sergio Berni diga ciertas cosas que dice sobre los colombianos, ni la radicalidad clerical de Julián Domínguez, ni la oposición ya expresada de la jefa de Estado a la despenalización del aborto, ni que este gobierno haya propuesto la ley llamada “antiterrorista”, ni que haya sospechas sobre César Milani.

Pero:

–         soy respetuosa de que en Formosa fueron los ciudadanos de esa provincia quienes lo pusieron como gobernador a Insfrán y lo vienen revalidando, me guste a mí desde mi centralidad porteña o no.

–         entiendo que no puedo pedirle a San Juan que se desprenda de la minería sin ofrecer una alternativa posible para ese estado provincial que es 80 por ciento roca y desierto, al que es fácil criticar desde la pampa húmeda donde uno siembra papel y crece una biblioteca.

–         conozco cómo en los inicios del gobierno de Néstor Kirchner, cuando las calles eran puro piquete y conflicto fue el actual Secretario de Seguridad de la Nación el que negoció una por una con las organizaciones sociales, sin palo ni policía y a fuerza de dar la palabra, para encarrilar esos conflictos y darles soluciones a corto plazo, mientras la generación de empleo se ocupada de la salida de fondo.

–         puedo notar lo evidente que es que Cristina Fernández sabía, cuando la designó al frente del bloque de diputados del oficialismo, que Juliana Di Tullio es una militante feminista pro aborto legal y sé que se ha pronunciado varias veces respecto de que si el proyecto obtenía consenso ella no iba a vetar esa ley

La política –ya lo deberíamos haber aprendido- es transitar las épicas que podemos vestir y disfrutar llenos de purismo, celebrarnos por lo dicho-hecho, ver knoqueados a los dueños de siempre, pero es también saber cómo caminar las zonas grises. Entender qué decisión no explicitada toman los líderes; qué nos está indicando la conducción cuando opta por A o por B.

A los compañeros que hacen una queja individual porque no habrá Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias para elegir candidato a presidente en el Frente para la Victoria, quizás se les haya escapado un detalle que transmitiré aquí a modo de pregunta y de escenario hipotético: ¿qué hubiera ocurrido si, tal como muchos querían -y hasta quizás, queríamos- la Presidenta ungía a Florencio Randazzo como su precandidato, armaba una lista de precandidatos a diputados puros, purísimos K y luego esa lista iba a las PASO y era derrotada por la de Daniel Scioli? ¿Cuál era la fortaleza política que le quedaba a la Presidenta, pero sobre toda a la jefa del Movimiento hacia adelante? ¿Notan que el triunfo de Scioli podría haber sido absoluto y no habría ningún Carlos Zannini en quien recostar argumentos, esperanzas o negociaciones?

Con su decisión de ubicar a Zannini en la boleta en el cargo de candidato a vicepresidente de la Nación, la Presidenta ocupó el martes el centro de la escena –ya a esta altura, podemos decir con ironía, para variar- y todos los círculos concéntricos de un modo tan absoluto que dejó a las oposiciones partidarias y corporativas en un espacio marginal, en el cual debieron conformarse para anunciar y des anunciar candidaturas y para patalear vía portada de diarios o para hacer el ridículo con frases del estilo “se viene el maoísmo”.

Error grande, creo, el del Ministro Florencio Randazzo de decir no, decir luego sí y volver a decir que no a una propuesta más que atractiva, poderosa y estratégicamente valiosa. En primer lugar, porque si se es parte de un proyecto colectivo no se dice que no. Lamento mucho desilusionar a los librepensadores, pero estos doce años no se han construido a fuerza de “yo quiero” ni de “a mí me gusta”. Se han creado lidiando con los conflictos reales, de la vida real y con los actores reales de la no siempre dulce, pura y hermosa política nacional. En segundo lugar, si se es “soldado del proyecto”, “soldado del pingüino”, “el más puro representante del proyecto que comanda Cristina”, pues, con más razón, “saludo uno” y a hacer lo que corresponde. En tercer término, hay que tener mucho, muchísimo cuidado con la desautorización a la propuesta Presidencial y a la sazón a la de la jefa política, sobre todo en el mismísimo día en que ella había ratificado con creces su autoridad presidencial y la de jefa política del espacio más importante de la Argentina.

Y no puedo evitar la pregunta jorobada pero que sé se hacen varios: ¿si pudo decir que no a una demanda de la Presidenta en ejercicio en plena demostración de rotundo poder político, qué garantía podríamos tener de que ya en la jefatura del gobierno nacional hubiese tomado el rumbo definido con y por la líder?

Estos años tuvieron varias cortinas de fondo: “Vengo bancando este proyecto…”, y que “en los malos momentos” íbamos a estar, que había “soldados del pingüino” y que si la tocaban a Cristina se iba a armar flor de quilombo. La Presidenta hace una jugada de jaque, para que sea mate, y con dolor oigo y veo decir y escribir que “Con Néstor esto no hubiera pasado” y parrafadas de lecciones de kichnerismo a CFK. Curioso. Sorpresivo, para decir lo menos.

Es una verdad de perogrullo, una obviedad a esta altura, pero parece que hay que enterar a varios, así que en este preciso momento voy a dar una primicia nacional: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es peronista. Fin del Comunicado. Esto no implica, de ninguna manera, decir que la única estructura posible es la del PJ. Es reconocer que el kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI, ese que puede contener, contentar y ungir en los primeros lugares a quienes no son peronistas. Pero aceptar esta novedad no puede habilitar a pretender que la conductora se desprenda de quien es por una razón muy sencilla: ella -con el compañero que partió y con la historia peronista de ambos, esa que incluye no haberse ido y quedarse peleando desde adentro durante todo el menemato, con zonas épicas y zonas grises- fue la que nos trajo hasta aquí. Y la única manera de seguir avanzando es fortaleciendo ese liderazgo, más allá de cuánto nos guste o no la figura y algunas políticas del candidato.

El kirchnerismo lejos está de ser un bloque homogéneo, monolítico, uniforme. Vaya esta notificación para la derecha que quiere presentarlo como el sinónimo del estalinismo más rancio y para la simpatía tibia de Palermo rúcula (Horacio Verbitsky dixit). Hay 11 millones de votos que deberán ser la barrera para que la ola amarilla no se expanda por la Argentina. El “me gusta” o el “no me gusta” individual y solitario, en lo personal, me lo guardo para el Facebook. No confundo postear con militancia. Y he aprendido a lo largo de los años que los deditos en V no son una selfie, sino un compromiso. Por todo eso –y una larguísima lista que sería imposible reproducir aquí- tengo desde hace años un accionar y una frase: Por un lado, miro dónde están las dueñas de los pañuelos blancos y allí me encolumno y si me equivoco, lo hago con ellas. Y por el otro, me repito como mantra un principio que me ha sacado siempre de los más confusos atolladeros: señores, trago sapos por la sencilla razón de que no como vidrio.

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Repasemos ahora la visión de Eduardo Aliverti:

Sin lugar para sorpresas.

Un aspecto sobresaliente fue marcar lo inverosímil de que haya sido la propuesta de Daniel Scioli, y no el dedo de la Presidenta, lo determinante en encaramar a Carlos Zannini.

¿Cuál es la diferencia entre una cosa y la otra, si de todos modos –y aquí una primera constancia elemental– se sabía y sabe hasta el cansancio que es la jefa quien tiene la última palabra? ¿Qué se pretendía del candidato Scioli o de cualquiera que fuere? ¿Que enfrentara a la prensa y sostuviese que sólo le cabe consentir lo que la Presidenta le impone? ¿Que la idea le pertenece enteramente a ella?

El kirchnerismo tenía serios problemas para ungir a un candidato o fórmula presidencial que lo representase cabalmente.

La alternativa de Scioli fue resistida a pesar de los gestos de fidelidad que el gobernador mostró de modo creciente.

Se dejó correr a varios postulantes, pero la realidad demostró que la multioferta es disgregadora. Cristina pidió entonces el baño de humildad.

Se reveló que Scioli ganaría con amplitud en todo el país, con excepción de los votos de la progresía porteña y una relativa paridad en provincia de Buenos Aires. Y se anotó que el sufragio peronista quedaría partido, con el riesgo de que Macri fuese quien más sumara individualmente junto al peligro de una interna crispada y desgastante. Los tiempos legales se terminaban y la jefa jugó fortísimo situando de vice a su funcionario de mayor confianza. Zannini es Cristina derecho viejo y la oposición quedó entre absorta y paralizada por el movimiento de la dama, como si hubiera esperado una media tinta por parte de aquella a quien acusan de ser una autoritaria que jamás duda. Como si tuviesen dificultades para entender que esto es el peronismo y en consecuencia el poder, no una alegre estudiantina testimonial, comentarista, que se divierte con el decentismo y las consignas extremas.

Esto interpela al kirchnerismo, cuyas franjas más entusiastas se ven desacomodadas por aquello que en los corrillos, en la militancia, en palacio, se menta hace rato, vamos, como el “sapo Scioli” que habrá que comerse. No es lo que se quería, desde ya, pero el contexto fue implacable siendo que no se quiso, pudo o supo construir una alternativa más potable.

Quedó Scioli o Macri. No es justamente un canto a la alegría desbordante. Pero en lo ideológico es contradictorio que la sola mención de Scioli genere dar por hecha la marcha atrás, porque significaría que todo lo conseguido en estos doce años puede derrumbarse por la acción de un sospechable.

Es contradictorio porque eso se llama no confiar en la fuerza propia que deberá haber para impedirlo.

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Resulta ineludible encuadrar este debate en el oficialismo dentro del contexto histórico y regional que vivimos:



Liderazgos y continuidades en América Latina

Por Ayelén Oliva.

El problema de la sucesión en los liderazgos fuertes, que terminan su mandato con un alto índice de imagen positiva, es la piedra en el zapato de cualquier gobierno progresista y de izquierda de América Latina.

¿Es posible transferir el liderazgo? ¿Se puede conservar la capacidad de conducción desde los márgenes invisibles del poder? ¿Cuán viable es continuar un proyecto político con ausencia de un liderazgo carismático?

En primer lugar cabe señalar que este tipo de decisiones se presentan como algo novedoso en la región. La gran mayoría de los liderazgos fuertes de mediados del siglo pasado fueron derrocados por golpes militares antes de poder terminar su mandado y enfrentarse a la presión de resolver estos dilemas. Podemos rescatar casos como el del presidente de Bolivia Víctor Paz Estenssoro, quien lideró la Revolución Nacional de 1952 que concretó una reforma agraria y la nacionalización de las principales empresas mineras del país, antes de poder definir alguna estrategia para su continuidad, Estenssoro vio interrumpido su mandato por un golpe de Estado promovido por su vicepresidente René Barrientos.

En Guatemala, Jacobo Arbenz fue derrocado en 1954, luego del bombardeo de la capital como respuesta violenta a la reforma agraria que terminó en la expropiación de los extensos terrenos de la poderosa United Fruit Company. En Panamá, Arnulfo Arias, quien llevó adelanto una importante labor reformista y modernizadora en su país también sufrió un derrocamiento violento en 1941, dirigido por el general Ricardo Adolfo de la Guardia, ministro del interior que aprovechó la ausencia del presidente de visita en La Habana para tomar el poder.

Casos más conocidos como los controvertidos suicidios de Getulio Vargas en Brasil y el de Salvador Allende en Chile, desde la casa de gobierno ambos, presionados por sectores la oposición y facciones militares, también es un muestra más de que diseñar estrategias de continuidad resulta algo nuevo, donde no existen todavía largas páginas escritas sobre estas experiencias sin el freno de mano de los golpes de Estado.

Pero la historia cambia y las lecciones se aprenden a sangre y fuego. El caso del Brasil de Lula y el Uruguay de Mujica, son dos escenarios en que los presidentes salientes contaron con una alta imagen positiva y el respaldo de un partido fuerte, sin embargo el mecanismo para resolver la sucesión fue en cada caso distinto.

En el caso de Brasil, fue el ex presidente Luis Ignacio Lula Da Silva quien definió la candidata a sucederlo en el cargo. Dos años antes de las elecciones presidenciales de 2010, Lula anunció desde Roma, durante una visita al Papa que todavía no era Francisco, que había decidido que su continuadora sería una persona de su máxima confianza. Eligió a una mujer con trayectoria militante y el partido legitimó su decisión al año siguiente, en 2009. Sin embargo, por aquella época no faltaron dudas al interior del PT que veían en Dilma Rousseff una dirigente más lulista que petista que nunca había tenido cargos ni gran presencia dentro del partido.

Hay quienes la consideraban una recién llegada a la estructura partidaria, a la cual se afilió en 1999 luego de alejarse del Partido Democrático Laborista que fundó en 1980, el mismo año en que Lula creaba la agrupación con la que llegó al poder en 2003. Sin embargo, que la candidata a suceder a Lula no haya sido del corazón del PT también fue leído como una estrategia oficialista para garantizas las alianzas entre los diferentes partidos.

Su perfil fue criticado porque no era carismático como el de Lula y a éste lo acusaban ya en 2008 de estar tejiendo una estrategia para su retorno en 2014, algo que de hecho no sucedió.

El caso uruguayo es distinto. La elección del sucesor a Pepe Mujica se jugó libremente al interior del Frente Amplio entre dos facciones diferentes. El entonces presidente Mujica, que terminó con un 65 por ciento de imagen positiva, a diferencia del caso brasileño, no definió quién sería su continuador sino que el Congreso del Frente Amplio de noviembre de 2013 habilito las candidaturas las candidaturas de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira para dirimir en las internas el candidato presidencial para las elecciones generales de octubre de 2014, siendo el ex presidente de 74 años, el que se alzó con la victoria dentro del izquierdista Frente Amplio con más del 80 por ciento de los votos.

La estrategia electoral de la presidenta Cristina Fernández parece haber mostrado una combinación de estos dos modelos, en definitiva una forma propia. En donde la disputa interna entre varios candidatos parece haber posicionado a uno de ellos con claras ventajas sobre el resto. La presidenta no instala un candidato propio sin embargo termina por dar la puntada final a una fórmula electoral en la quiere dejar su impronta.

Suceder significa continuar y creo que de eso se trata, de esquivar el final. Sin embargo no puede negarse que lo que se inicia ahora es una nueva página, que incluso de ganar el candidato oficialista seremos testigos de al menos formas diferentes de gobierno.

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Y finalmente veamos las interesantes reflexiones del director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur en español, José Natanson:



El kirchnerismo, decíamos, opera desde el borde. Unos meses atrás, cuando todavía

circulaban las especulaciones, el gran interrogante consistía en si Cristina jugaría antes de las PASO o si esperaría el resultado para recién después apoyar al ganador. ¿Jugaría la Presidenta? Jugó, sólo que en un sentido diferente al que muchos esperaban: con la decisión de convertir a Scioli en el candidato único del oficialismo, rodeado por listas legislativas y un vicepresidente químicamente puro, la Presidenta apostó a la moderación, la contención, el balance.

Probablemente esto explique el desconcierto que generó su decisión en una parte del kirchnerismo duro, que una semana atrás criticaba la “hipótesis Scioli” como una claudicación clarinista. Pero el kirchnerismo chocó contra un límite, implícitamente reconocido en la decisión de Cristina. Ni suficientemente populista como para forzar una reforma constitucional que habilite un tercer mandato al estilo venezolano, ni suficientemente institucionalista como para descansar en una organización partidaria que le permita construir un sucesor puro al estilo brasileño, el Gobierno sufre su histórica dificultad para ofrecer políticos expresivos de su vibración ideológica y capaces al mismo tiempo de ganar elecciones. Había ocurrido antes, con las candidaturas kirchneristas de Massa, Insaurralde y el mismo Scioli, y sucede ahora, cuando lo que está en juego es la mismísima Presidencia. Como ideología no equivale a popularidad y la militancia no se traduce necesariamente en votos, Cristina decidió, con toda lógica, jugar a ganar, aunque sea con un candidato que la representa sólo a medias: Scioli para todos.

Concluyamos con un comentario general. En tanto metáfora política, la dichosa polarización alude a dos núcleos de intensidad enfrentados, pero no dice nada acerca de la distancia que los separa. ¿Hasta qué punto, citando el graph de 6,7,8, la disputa Scioli-Macri supone la lucha entre dos “proyectos de país”? Pertenecientes a una misma generación política, el representante de la posmodernidad peronista y el de la posmodernidad republicana se diferencian por las circunstancias en las que cada uno llega a la campaña, consecuencia a su vez de decisiones relativamente recientes, antes que por un contraste ideológico fuerte construido a lo largo de décadas de ejercicio político. Descontextualizados, Macri y Scioli no son tan distintos. Pero el hombre es siempre él y su circunstancia. Por una vez más cerca de Ortega y Gasset que de Jauretche, el kirchnerismo se consuela con la idea de que podrá –con el liderazgo de Cristina, bloques legislativos sólidos y el vicepresidente– condicionar un eventual gobierno de Scioli. ¿Será efectivamente así? ¿Qué pesa más en política, el sujeto o la estructura? ¿Y qué hará Scioli cuando sea libre?

Las leyes sociales no operan como la ley de gravedad, pero de todos modos existen, y una de ellas indica que en tiempos de excepción o emergencia las sociedades tienden a inclinarse por liderazgos enérgicos y extremos, y que en momentos de normalidad, así sea de normalidad recesiva, prefiere alternativas apaciguadoras y centristas.

El apoyo de Cristina a Scioli es una forma de interpretar esta demanda social de moderación, que al fin y al cabo es la que explica que ninguno de los candidatos más cercanos al kirchnerismo, incluyendo a Florencio Randazzo, lograra acercarse en las encuestas al programa de paz y administración del gobernador bonaerense.

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Para concluir, este humilde servidor público se atreve a acercar un par de reflexiones de su propia cosecha:

La principal prioridad de cualquier espacio político que aspira a gobernar para aplicar su proyecto de país por la vía democrática es, obviamente, ganar las elecciones. Y, una vez

en el gobierno, procurar alcanzar el poder (el verdadero poder fáctico) y tomar las medidas necesarias para concretar ese proyecto de país que fue votado mayoritariamente. Pero una vez en el gobierno, la mayor prioridad (además de no alejarse de ese objetivo original) es, por supuesto, mantenerse en el gobierno ganando elección tras elección, una condición sine qua non para concretar ese mandato popular que le da legitimidad y que lo llevó al poder (y no arriesgarse a perder todo lo construido en un caprichoso encapsulamiento ideologicista). Para ello, el único camino legal y legítimo que conocemos es hacer política, con todas sus marchas y contramarchas. Y eso es lo que el kirchnerismo hizo en estos días (e hizo siempre en estos doce años), lo que se ve reflejado en el diseño de sus listas de candidatos.

Siguiendo y actualizando el sabio consejo del gran pensador popular Arturo Jauretche para los momentos en los que uno duda dónde colocarse políticamente: ante una coyuntura confusa debemos leer La Nación, Clarín y sus adláteres mediáticos y caminar por la vereda de enfrente.

Por eso les decimos nuevamente aquí a los partidarios del oficialismo nacional que se sienten sorprendidos y confundidos por el amado de las listas del Frente para la Victoria: ¡bienvenidos a la política!

Y parafraseando el chiste de Daniel Paz y Rudy que acompaña estas líneas, pontificamos humildemente que siempre es mejor tragarse un sapo que ser comido por un gorila…


Y Cristina movió sus piezas: “Caballo 4 Alfil: Jaque”…

Caballo 4 Alfil: Jaque.
Cuando parecía que todo estaba dicho, que las piezas del tablero de la política argentina actual seguirían la lógica de los últimos meses y se esperaban las jugadas previsibles de acuerdo a lo que los distintos jugadores venían haciendo y pensando, cuando todos creían saber cuáles serían los probables movimientos por venir, el principal jugador hizo la movida que nadie (¿nadie?) esperaba y pareció que pateaba el tablero, pero no es así, fue tan sólo una movida inesperada pero certera. Una movida que la mayoría no esperó, pero que era de esperar si se analiza lo que ese jugador siempre hizo en ocasiones similares: apelar a la sorpresa, a la contundencia, la coherencia y la lógica política. Tomó la iniciativa como lo hizo siempre, algo que le dio enorme cantidad de frutos en todos estos años. Seamos más claros: cuando la oposición política-económica-mediática creía que era su oportunidad de decretar, ahora sí, el fin del kirchnerismo, el esperado y nunca encontrado “fin de ciclo K”, el mayos jugador, el gobierno, Cristina Fernández, realizó una inesperada (para propios y extraños) y certera movida y cantó Jaque. Que sea tan solo Jaque y no termine en Jaque Mate depende ahora de los movimientos de la oposición política (entre otros cientos de cosas). Pero no nos adelantemos a sacar conclusiones, repasemos lo que se dijo en estos días luego del lanzamiento de la fórmula presidencial Scioli-Zaninni:
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El peligro chino.
Por Luis Bruschtein
Tras su designación como compañero de fórmula de Daniel Scioli, los medios opositores expresaron desengaño, bastante malestar y algunos de sus columnistas no pudieron ocultar

el desconcierto y la bronca y dieron a entender que se trataba
prácticamente de una traición del gobernador bonaerense.

Resulta ahora que Zannini –que como abogado es especialista en derecho administrativo– sería el responsable de todas las medidas del Gobierno, desde la reforma política hasta la democratización de la Justicia, pasando por la ley de medios.
En esa especie de alucinación anti “K”, pasó de ser el secretario de Legal y
Técnica a convertirse en la gran sombra gris detrás de los Kirchner. En ese relato Zannini es el peor de todos, incluso peor que los Kirchner porque habría sido el que les llenó la cabeza de pajaritos. 
Con su elementaridad política, Elisa Carrió habló como el general Videla cuando hacía terrorismo “antiterrorista”: “La opción ahora es dictadura estalinista o democracia”, sentenció.
Estas reacciones tan destempladas de la oposición, tan exageradas, revelan desorientación. Es como si contra todas las evidencias de la realidad hubieran creído en el escenario de fin de ciclo que insistieron en construir burdamente los medios opositores. La designación de Zannini fue un dato más de la realidad que muestra al kirchnerismo como una fuerza que no está al final de sus días
sino que se expresa con altibajos pero que está viva y tiene mucha capacidad de reacción.
No hay fin de ciclo. Ni los medios opositores ni “los mercados” pudieron romper la alianza que se estructuró desde el 2003. Y cuando ya había quienes se ilusionaban con que en las presidenciales el kirchnerismo sería el gran ausente, el ofrecimiento de Scioli a Zannini fue como un cachetazo de la realidad. Ser oposición al kirchnerismo les resulta incómodo. Hasta Macri quiere aparecer como progresista según su consejero Duran Barba. Pero el esfuerzo por oponerse a este gobierno los ha empujado cada vez más a la derecha ante la sociedad. Muchos supuestos progresistas votaron contra medidas como la nacionalización de YPF, la ley de medios o el matrimonio igualitario. El ejemplo más crudo fue la alianza del radicalismo con el PRO y en menor medida la de Pino Solanas con Elisa Carrió o sus coqueteos con Massa y Rodríguez Saá.
La fuerte reacción de la oposición y, por el contrario, la buena recepción que tuvo en el conglomerado heterogéneo, peronista y no peronista, del Frente para la Victoria, fueron síntomas tanto de que los medios opositores y los mercados apostaban a que Scioli se apartaría indefectiblemente del proceso del que formó parte estos años, como de las dudas previas que había en el núcleo duro del kirchnerismo. La designación de Zannini como vice de la fórmula esmeriló estas suposiciones y prevenciones.
(…) Zannini era la pieza que faltaba en el tablero para equilibrar las propuestas dentro del Frente para la Victoria. Ahora la oposición enfrentará a un bloque bastante representativo de estos doce años y con altísima intención de voto. El escenario de fin de ciclo o de un triunfo fácil eran solamente espejismos creados por los medios opositores y “los mercados”.
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Tipos de cambio
Ahora lo que se decidirá es si en los próximos años continuará el modelo de desarrollo con justicia social, que antepone la inclusión a los privilegios; o si se marchará hacia una restauración neoliberal, donde las motivaciones sectoriales prevalecerán sobre el interés general. Por cierto, no se trata de matices, sino de dos modelos políticos, económicos y sociales opuestos. O el Estado sirve para continuar con la distribución del ingreso, de la palabra y del conocimiento, o vuelve a ser el instrumento para privatizar ganancias y socializar pérdidas.
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“Consulté con la Presidenta y le he aceptado la candidatura a Daniel Scioli.
Es una

manera de complementar la fórmula y para mí es un orgullo compartir la fórmula con alguien que compartió la fórmula con Néstor Kirchner”, declaró Zannini a los periodistas. Contó que eso mismo le había dicho a Scioli al comunicarle su decisión y calificó al mandatario bonaerense como “la continuidad del camino” que los Kirchner emprendieron en el 2003.

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Veamos las repercusiones en La Nación:
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La sucesión sigue lejos de resolverse
Por Mariano Grondona
Pareciera  que, cuando mira en dirección de su propia sucesión, Cristina Kirchner sólo

concibe sucederse a sí misma. Según esta manera de ver las cosas, después de Cristina no podría venir otra persona que la propia Cristina. Si ella piensa así, ¿se quiere una fórmula más audaz que esta suerte de apoderamiento sucesorio que hoy se está verificando?

La designación de Carlos Zannini como vicepresidente de Scioli prueba que esta concepción es real. Lo primero que habría que decir es que la fórmula impuesta refleja la voluntad de la Presidenta.
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Editorial.
Zannini, la confirmación del “vamos por todo”
Contrariamente a su declamada independencia para rectificar lo que haga falta, Scioli selló un acuerdo electoral que lo ata al kirchnerismo más intransigente.
La nominación de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli en su candidatura presidencial por el Frente para la Victoria (FPV) confirma que Cristina Fernández de Kirchner no está dispuesta a delegar en nadie la forma en que se instrumentará su sucesión, con la esperanza de seguir gobernando después del 10 de diciembre, si su fuerza política triunfa en las elecciones.
Además de ser uno de los hombres de máxima confianza de la familia Kirchner y uno de los poquísimos integrantes de la mesa chica del poder, Zannini ha sido el arquitecto de la estructura jurídica de los 12 años de poder kirchnerista en el orden nacional.
La designación de Zannini en la principal fórmula presidencial del FPV que competirá en las primarias abiertas ofrece otra perspectiva. En el caso de que Scioli llegue a la Casa Rosada, el cristinismo tendrá en Zannini a un auditor, un comisario político que custodiará la prosecución del modelo K.
La situación del actual gobernador bonaerense de llegar al Poder Ejecutivo Nacional podría verse más limitada aún con un Congreso que podría estar dominado por legisladores que surgirán mayoritariamente del dedo de Cristina Kirchner.
Cabe preguntarse cuál será el grado de autonomía que tendrá Scioli, tanto en la campaña electoral como en su eventual gestión nacional
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Y ahora repasemos lo que dijo Clarín:

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La receta de la polarización tiene un riesgo: perder con las botas puestas.
La decisión más promocionada fue la nominación de Carlos Zannini como acompañante de Daniel Scioli, pero, en rigor, Cristina Kirchner definió en esa misma jugada otra cuestión acaso más relevante: eliminar la competencia en las PASO para unificar todas las fuerzas del oficialismo bajo una misma boleta. Las dos novedades van en el mismo sentido. Una y otra buscan polarizar la elección con Mauricio Macri, tal como quiso la Presidencia desde un principio y como también prefiere el jefe del PRO.
Esa opción tiene ventajas, pero también genera riesgos para el que la promueve. Polarización significa que las preferencias del electorado tenderán a dividirse en dos polos, pero nada asegura que esos dos polos tendrán la misma cantidad de votos.
Scioli sabe ahora que su aspiración de encarnar un “cambio con continuidad” quedó condenada a la fantasía: ahora habrá que remitirse a defender a cada rato los “logros del modelo” de aquí hasta octubre.
Ese kirchnerismo ferviente le proporcionará a Scioli un acceso sin restricciones al piso de apoyos que posee la Presidenta, pero también le trasladará el techo de la intención de voto de Cristina. El gobernador bonaerense eligió jugar el partido con esas reglas, convencido de que el refugio del oficialismo genera más ventajas que la intemperie de la oposición.
Eso es lo que sostiene el candidato en conversaciones privadas desde hace varias semanas: “Cristina se convenció de que el único que garantiza mantener a los votantes del kirchnerismo soy yo”, suele repetir. Según marcan las encuestas conocidas hasta hoy, esa frase tiene sustento sociológico. Esas mismas proyecciones muestran otro dato: los votos del kirchnerismo solos no alcanzan para ganar las elecciones presidenciales.
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Scioli al Gobierno, Cristina al poder
Si de Scioli hubiese dependido Zannini jamás sería su vice. Pero Cristina lo dejó en claro: ella es la única que manda.
La peor medicina le llegó sin que la esperase. Zannini es Cristina y Scioli con Zannini deja de ser Scioli, el dirigente que ensayó un discurso siempre ambiguo para diferenciarse del kirchnerismo dentro del kirchnerismo. No hay más diferencias. Todo es una versión remixada de Cámpora al Gobierno, Perón al Poder. Con dos diferencias: Cristina no es Perón y Cámpora fue candidato porque Perón estaba proscripto. Pero está por verse si la cristinización plena de Scioli no termina por ayudar a Macri.
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Ni pato, ni rengo: con obsesión de poder
Julio Blanck
La transición ya empezó. Pero no se nota. El síndrome del pato rengo termina como

algo que pudo haber sido pero no es. Ni pato, ni rengo. Cristina está lejos de ser una presidenta debilitada: en la cuenta regresiva hacia el final de su mandato conserva en sus manos todo el poder político. Mérito propio, sobre todo. Pero también deficiencia ajena. Los que aspiran a sucederla, oficialistas u opositores, siguen bailando al ritmo de la música que ella ejecuta. La economía, deprimida pero controlada y sin estallido a la vista, le da a Cristina un piso de estabilidad sobre el que ella construyó la recuperación de su imagen.

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Y observemos también qué dijo la oposición política:

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Elecciones 2015 | Carrió: “Scioli fue disuelto por Cristina y Zannini”

Carrió opinó sobre la fórmula Scioli-Zannini. “El candidato no es Scioli, es Cristina”, disparó la diputada.






Para Macri, la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” de los últimos doce años.Para Macri, Scioli ha sido “quizás el gobernador más leal” al proyecto del Frente para la Victoria y sostuvo que junto con el secretario Legal y Técnico “representan claramente dos dirigentes que han militado por la idea que ellos han impulsado estos doce años”.Luego, en diálogo con Radio10, Macri dijo la fórmula Scioli-Zannini representa la “continuidad” y la que él encabece “el cambio”. “Los argentinos vamos a definir si seguimos con esta forma de poder prepotente o con nuestra propuesta. Hay continuidad o cambio.
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Reutemann: “Zannini reconfirma la continuidad del proyecto”
El senador, ahora aliado con el PRO, consideró la designación del secretario de Legal y Técnica como “una decisión inteligente”.

El senador nacional por Santa Fe, Carlos Reutemann, consideró que la designación
de Carlos Zannini como compañero de fórmula de Daniel Scioli “es una decisión
inteligente que reconfirma la continuidad de un proyecto político que tiene 12 años”.

“Es una decisión tomada con inteligencia. Zannini es un persona que conoce bien a Néstor y a Cristina desde hace mucho tiempo. Ponerlo ahí, junto a Scioli es una reconfirmación del proyecto”, indicó Reutemann a radio Continental.  “Conozco a Zannini desde hace años y si
alguien representa el kirchnerismo, además de Néstor y Cristina, ese es Zannini”,
sostuvo el senador.
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Y, finalmente, repasemos lo que señalan los analistas políticos de las encuestadoras:

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La mirada de los analistas sobre la flamante fórmula K
Los analistas políticos aportaron su mirada crítica a lo que es sin duda el dato político de la semana, a raíz de la decisión de Daniel Scioli, precandidato presidencial y gobernador bonaerense, de comunicar que quien lo acompañe como vice sea Carlos Alberto Zannini.  En diálogo con Clarín, Artemio López, director de Equis y consultado habitualmente desde la Rosada, dejó dos conceptos claros: “Se kirchnerisó Scioli”. Y agregó que -de esta manera- el Frente para la Victoria “está en  condiciones de ganar en primera vuelta”.“Es una decisión racional de parte de Scioli, de anclar su propuesta en el kirchnerismo de manera profunda, y se supone que es aceptar la condición política de la Presidenta de manera explícita, además que le da mayor volumen electoral de cara octubre“, señaló.Para Artemio, la buena imagen con que cierra el ciclo Cristina Kirchner, el piso electoral del FpV y “la mejora notable de la coyuntura económica” forman un cóctel “que dan forma al cada vez más evidente triunfo del oficialismo en octubre.En cambio, Mariel Fornoni, de Managment & Fit, se mostró sorprendida tras el anuncio de que el secretario de Legal y Técnica acompañará al bonaerense en la fórmula presidencial. “No era uno de los nombres que estaban dando vueltas, se especulaba por el núcleo duro del kirchnerismo y se apostaba por un gobernador con otro perfil”, sostuvo.Tanta fue la sorpresa para la directora de esta consultora, que contó que nunca lo habían medido. Sin emabrgo, Fornoni duda de lo que pueda aportar, en caudal de votos, el hombre de mayor confianza de la Presidenta a Scioli.Para Jorge Giacobbe, de Giacobbe & Asociados, Zannini representa “un cerco” a Scioli y la decisión por parte del kirchnerismo “que si la tómbola sale para su lado van a gobernar ellos”.“Esta maniobra de cercar a Scioli es también una maniobra de confianza”, aseguró a Novaresio, en La Red. Y adelantó que desde el kirchnerismo “van a poner todas las listas de diputados y senadores, con lo único que nos quedamos (desde el sciolismo) es con el Ejecutivo”.
 Como vemos, la política no es sólo operaciones, campañas, mentiras o medias verdades sino que es principalmente (más allá de la gestión) movimientos en un tablero de ajedrez; y el último realizado por la presidenta descolocó a todas las oposiciones, como vimos más arriba.
Como dijimos anteriormente, aunque faltaría otro movimiento más del oficialismo antes de las 24 horas de hoy sábado 20 de junio, ahora le toca mover a la oposición, y en unos meses más veremos si se pasa de un Jaque a un Jaque Mate