Napule

Las décadas ganadas

Weimar_Constitution

Más que una década ganada, llevamos tres. Desde 1983 a la fecha nos hemos convertido en una democracia consolidada, promotora incansable de la integración regional, pacifista y desmilitarizada como pocas. La Argentina es hoy una de las naciones más innovadoras del mundo, que con tal vez joven y/o frustrada prisa, pero sin pausa, expande derechos y expande su estado hacia lxs más débiles. Más aún: este lejano rincón del planeta viene enfrentando, como en pocos lugares, a sus elites dominantes, que aquí, como en casi todo el mundo, se habían ya acostumbrado a la eficaz domesticación de las mayorías atontadas. Un análisis con suficiente perspectiva temporal debería enorgullecernos. Esto dicho sin dejar de reconocer que el camino ha estado –inevitablemente, y en cada una de las tres décadas- lleno de errores. Ni tampoco pretendiendo ignorar que todavía estamos marcados por profundas y vergonzantes heridas. El paraíso está lejos, pero el infierno que se vivió hace menos de dos generaciones parece aún más distante.

Frente a esta situación, seria dable esperar encontrarse con una sociedad enfocada en seguir mejorando, enfrentando unificadamente los complejos desafíos del desarrollo. Mejorar las escuelas, humanizar el sistema penitenciario, profundizar la incipiente industrialización pero mejorando a la vez el cuidado de nuestro privilegiado medio ambiente –estas son las cuestiones que deberían ocupar las tapas de diarios, las disputas en las redes sociales o los omnipresentes noticieros en los bares urbanos. Sin embargo, un simple asomarse al debate público da cuenta de una sociedad nerviosamente agitada, polarizada, enemistada. La temperatura reinante es la de una sociedad agriamente fracasada. Quienes no se sienten representadxs por el partido gobernante parecen, en su mayoría, odiarlo. La Argentina va hacia el abismo, argumentan. Somos una dictadura en ciernes, una cletocracia –perdón, una cleptocracia, gobernada por incurables y deshonestos fascistas.

¿Cómo es esto posible? ¿Qué le pasa a la querida Argentina, que no logra percibir que merece acariciar y elogiar, al menos un poco, su lastimada alma? Acá va una hipótesis: buena parte del problema está en el origen. Al igual que nuestros países hermanos, somos producto de una compleja mezcla. El europeo vino a conquistar, depredar, esclavizar. Pero, y a diferencia de la mayoría de nuestros hermanos, más tarde vinieron tantos desde el Viejo Continente, que buena parte de esa parte se creyó eternamente parte del él. La Argentina es blanca, linda y ordenada, y guarda con pretender lo contrario. Y fue así que se consiguió un nutrido y voluntario ejército, siempre a disposición de quienes viven (generalmente afuera) de llevarse la plata, o la soja, o las ganancias extraordinarias – ganancias resultantes, a todo esto, de márgenes muy poco ordinarios.

Claro que, cuando por milagros de la democracia, y no más de tres o cuatro veces por siglo, aparecen líderes que ayudan al pueblo a despertarse, hay que ponerse a laburar un rato. Antes era bastante más simple: se aceitaban rifles y cañoneras, y se ponían rápidamente, y con poco más que un golpecito, las cosas en su lugar. Pero como parece que la humanidad, a pesar de todo, un poco avanza, llegó un punto que esto se hizo más complicado. Fue ahí que los medios de comunicación masiva se hicieron esenciales. Dame una CNN (y repetidoras) y tendré al patio trasero bien dominado. Dirás que hará falta mucha gente para llenar páginas y pantallas. Don’t worry, y releé el párrafo de arriba: siempre habrá un nuevo soldado al servicio de la prensa libre e independiente, sinceramente convencido de nuestra causa. Y a lxs mejores, aun si intragantablemente impresentables, les darás infinita pantalla.

¿Qué hacer frente a tan desolador panorama? Lo más inteligente sería, por supuesto, rendirse y disfrutar de la buena vida, y de una cómoda cama. Pero como si llegaste a este párrafo seguro no te toco ese buen karma, busquemos alternativas. Antes que nada, estudiemos sus fuerzas. Hay dos componentes básicos en la soldadesca antitotalitaria. Por un lado, los espíritus de derecha. Con ellos, creemos, no hay mucho que hacer, más que aceptarlos como parte insondable del misterio cósmico. Y si alguien tiene la fórmula de cómo cambiar a alguien que, por ejemplo, cree que tiene el derecho a impedir el matrimonio de dos chicxs que se aman, por favor que chifle, o al menos que publique un paper en alguna prestigiosa revista especializada.

Lo que nos interesa es la otra parte. Hablamos de esa linda gente, tan buena como apolitizada, que transpira cada mañana en el bondi o en el tren o hasta en su auto modelo 2011, y que quiere conocer o volver a ver a Barcelona y a Venecia, y que, que te parió, pide que no le vuelvas a hablar de tu puta revolución. Hablamos de una parte relevante de la querida y muchas veces injustamente denostada clase media-media argenta, fuente de vertientes culturales y de hábiles deportistas que darán bastante que hablar en los siglos venideros. Hablamos de, ponéle y siendo cautos, un diez por ciento de la argentinidad. Un diez por ciento que si en vez de bardearlo lo logramos conquistar, hasta por ahí si se termina de hacer carne ese viejo sueño de la liberación e independencia.

Imposible, dirás vos. No. Es cuestión de plata. Y no es por denostar. La plata nos gusta a todxs. Y permitínos no desarrollar esa premisa, para ir directamente a los bifes. ¿De cuántos dólares blue estamos hablando? Ponéle que tres o cuatro puntos de PBI. Muchísimo, más o menos lo que hoy juntamos con las retenciones. ¿Y en que usarías esa plata? En subsidiar masivamente educación y salud privada. Y en crear, de una vez, sistemas de transporte público que se parezcan a los de Alemania. O sea: en ahorrarles plata y denigración a varios millones de pacíficos compatriotas. ¿Vale la pena, realmente? Claro, ¿o acaso querés ganar en 2015 como el compañero Maduro, con un magro porcentaje que le dará aire al cantado canto de escandaloso fraude? Necesitamos llegar al 60%. Y si es un poco más, mejor.

Si compraste el argumento, o estás cerca, viene lo más difícil, e importante: ¿de dónde sacamos los recursos? Volvé al final del quinto párrafo, contando desde acá. O, si te da fiaca, repetimos: de los que se llevan casi infinita plata. Hablamos de las multis: mineras, bancos, laboratorios, hipermercados, y la lista sigue. Y sigue. Hablamos de consolidar el camino que el gobierno de Cristina viene valientemente insinuando. Hablamos de impedirles, pero de verdad, que sigan subiendo precios cuando logramos hacer subir los salarios. Hablamos de gente que, insistimos, en su gran mayoría no vive acá, y que cuenta con el sistema de medios internacional para “fabricar consensos, para sostener estrategias por las cuales el dinero y el poder son capaces de filtrar las noticias aceptables de ser publicadas, y así lograr que los intereses privados dominantes se instalen en el público”[1].

Y sobre cómo lograr esto podrían escribirse cien posts más. Pero resumámoslo así: hay que sacarle plata a los ricos-ricos, para dársela a la clase media-media. Y así seguir acumulando décadas ganadas.

 

 


[1] Herman y Chomsky, “Manufacturing consent”, 1988. p. 2.

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Resumen del domingo

Mientras hace ingreso a la infinita Internet este finito Resumen de Mediodía, van cerrando los comicios allá en Grecia. Y por si necesitás data para quedar bien en alguna conversación dominguera, aquí algunos números grecianos: la recaudación bajó 20 mil millones de euros en los últimos doce meses; sólo se están pagando jubilaciones y sueldos públicos (y se prevée que ni eso será posible dentro de un mes); se han vaciado los bancos (hasta 800 millones por día retirados en las últimas semanas, 50 mil millones desde el comienzo de la crisis); el PIB cae un 7%; la deuda está por los 530.000 millones de dólares; el desempleo en 22% y la pobreza ha llegado, rápida y lamentablemente, al 28%. Mamma mía.

Ya que estamos: medio billón de verdes es mucha plata, pero ojo que es lo que la Administración Bush acostumbraba agregar a la deuda pública de su país cada año (y fijáte el resultante paquetito le dejó al tibio de Obama). Por lo que no deberíamos sorprendernos mucho si la Grecia de junio de 2012 es el Estados Unidos de… Completálo vos, pero mejor si después de ver estos gráficos, y leer este post.

Pero, por ahora, el lío grande está en Europa. Leímos: los bonos alemanes pagan las menores tasas en 500 años; pero en breve un motor importante de la fuerza germánica puede averiarse (sus exportaciones a China).

Mientras, la deuda española supera el 70% del PBI, casi €800 mil palos. Y lo peor está por venir: para fines de año estará ya en el 84%, con 45 mil palos nuevos. Y estos números son anteriores al salvataje bancario de la semana pasada. Y justo Lorenzino decía anteayer: “por nuestra propia experiencia, cuando la deuda de un país supera el umbral del 30% de su PBI ya no se puede hablar de deuda soberana”.

En Roma manifestaron entre 100 y 200 mil personas llegadas de toda la península, en encuentro organizado por los tres principales sindicatos. En tanto, están por poner en venta a las primeras joyas de la abuela, como Finmeccanica. Ponéle que para el 2021 la estén renacionalizando.

Y los franceses concurren hoy a las urnas para renovar la totalidad de la Asamblea Nacional. El resultado determinará si el nuevo presidente socialista tendrá o no mayoría legislativa.

Que buen momento para ser de Argentina. Acá las noticias son de otro tono. Por ejemplo, nuestra situación de deuda pública, a diez años del default, es de 33,4% del PIB. Y mejor aun si lo miramos así: “La economía está expuesta a una nueva crisis internacional, no obstante tiene dos notables activos a su favor: el nivel de reservas internacionales (10% del PBI) y el bajo nivel de endeudamiento en moneda extranjera (8%)”.

Pero parece que esto le molesta a lxs integrantes de la Corte Suprema de Justicia, que pretende que la Anses gaste 21 mil palos mas por año para compensar a los jubilados más ricos (y 43 mil palos más en un único pago). Todo indica que la CSJ no logra interpretar que le ha tocado una época donde se aprendió a priorizar a los más pobres, a la vez que a la solidez fiscal. La cosa es paso a paso, y en esos años no se podía aumentar a todos. Es puro sentido común, pero habrá que explicárselo. Y jóvenes radicales, por favor: hablen con quienes hablan en ese artículo.

Puja estado-grandes empresas. Ejemplos de esta semana:

-Tras constatar irregularidades en la liquidación de divisas, la AFIP suspendió el beneficio del reintegro aduanero a más de 100 mil operaciones.

- ARBA responsabilizó a 133 grandes empresasde CABA y GBA por evadir Ingresos Brutos por $ 160 millones.

-Gracias a las medidas de control, la salida de divisas a través del contado con liquidación bajó de un promedio mensual de USD 572 millones en el año pasado a USD 38 millones en mayo de este año.

Recordemos que la receta del golpismo económico “es muy sencilla: lograr que la demanda de dólares sea máxima, y la oferta mínima”. Y el procedimiento “es más sencillo: se juntan unos cuantos amigos en el confortable comedor de alguna casa y acuerdan no vender esa divisa. Y listo.

Pero hay avances: “desde que se impusieron las restricciones, el Banco Central pasó de perder reservas a acumular reservas, los cinco meses previos a las restricciones se habían perdido 5000 millones de dólares, pasó a acumular 5.600 millones de dólares. O sea, recuperó y ganó”.

Pero hay retrocesos: el economista Weisbrot, fan argento, decía que “la inflación en Argentina obedece principalmente a problemas del lado de la oferta, se puede reducir en el tiempo incrementando la productividad y la competencia en algunas áreas donde hay demasiado poder monopólico”. Por eso no podemos entender porque el gobierno autorizó la compra de EKI por parte de Carrefour. Ni tampoco entendemos porque este tema no es tema prioritario en Página, Tiempo o Miradas.

Más cuando, “según un estudio de la UBA, el margen neto promedio sobre facturación de las cadenas de supermercados en Europa y Estados Unidos es del 1,5 por ciento. En Argentina ya alcanza el 3,8 por ciento”. Más del doble de lo que ganan allá. Adiviná quien garpa la diferencia.

Elogios. Se sigue inyectando plata en la economía, por ejemplo, “el nuevo directorio de YPF decidió que destinará recursos por unos 16 mil millones de pesos en este año para ampliar la producción de hidrocarburos. Fondos que el anterior accionista controlante pretendía distribuir entre los socios sin ningún impacto positivo en la actividad doméstica”.

Y también, claro, el programa Pro.cre.ar, sobre el que leímos: a) los que posean un terreno, podrán a partir de mañana iniciar los trámites para los créditos; 2) es “de las medidas más fuertes que impulsó CFK en sus dos gobiernos, ya que se está inyectando casi un punto del PBI”; 3) “puede ser un puntapié para pensar en otras herramientas, como un banco de tierras en donde el estado salga a capturar inmuebles que están vacíos y destinados puramente a la especulación”.

También leímos que desde Santa Fe se aportarán 3000 terrenos; y que de las 1820 hectáreas en manos del Estado que se abren ahora, sólo 700 están bajo la órbita de Defensa. Esto porque no incluye al ya famoso golf de Pacheco –ni casi nada en realidad de las 884 mil hectáreas que tienen las Fuerzas Armadas. Hay que avanzar más por ahí, hay muchísima tierra urbana subaprovechada.

Quizás lo leyeron en otro lado, nosotros nos enteramos acá: el sciolismo votó con Franja Morada y la izquierda no peronista para vencer al kirchnerismo en el Congreso de la FUA. Quizás es porque: “necesitamos ya 2800 millones” para afrontar en tiempo y forma sueldos y aguinaldos de 550.000 empleados bonaerenses, de los cuales 230.000 son docentes (y de acá a fin de año, necesitarán financiamiento por $ 10.000 millones). Si querés saber porque la PBA vive quebrada, podés leer este buen artículo.

Más de política: un líder gremial “recibió amenazas de bomba y llamados intimidatorios luego de alejarse del espacio que lidera Hugo Moyano”.

Breves:

-Internet: “los gigantes de la red -Google, Facebook, Apple y Amazon- están construyendo inmensos centros de datos en las zonas áridas”. Y la NSA (National Security Agency, agencia de espionaje desde Estados Unidos hacia afuera) también está guardándolo todo,en el backup más ambicioso del planeta”.

-Internet II. Dice la directora ejecutiva de Wikimedia: “La preocupación es si las condiciones que permitieron la existencia de Wikipedia van a seguir estando dentro de diez años (…) Internet es un nuevo entorno donde la gente puede operar mucho más rápido y de manera más inteligente. Pero también hay muchas personas con poder de decisión que no saben qué hacer con eso y los atemoriza”.

-Calidad de vida. Buen post en Hache, fijáte en la primera tabla: acceso al agua potable: un cuarto de los hogares no lo tienen en el NEA y en el GBA. Por eso, lo de AySA es fundamental.

-El ausentismo docente en las escuelas secundarias alcanza niveles de entre el 18 y el 25%. Lanzan un plan con apoyo de Ctera.

-Aerolineas: incorporó su 19° avión nuevo desde la estatización.

-Medios, primero en USA: la CNN tiene su rating más bajo en 20 años porque “los estadounidenses han comprendido que los grandes medios, sometidos al control de grupos empresariales, manipulan las informaciones”.

-Medios, segundo en México: “si bien el movimiento #YoSoy132 se declara apartidario (…) se combina con una crítica a los medios de comunicación concentrados. En ese sentido, México deja a la Argentina como el paraíso de la pluralidad informativa: Televisa y TV Azteca concentran el 95% de las concesiones de televisión”.

-Matanza en Paraguay. Quizás esto recién empieza: el próximo presidente podría ser colorado y terrateniente.

-Biolcati. Luego de reunirse con el nuncio apostólico, explicó que el lock out  que terminó el martes “fue un paro destinado a los que saben leer entre líneas y espero que lo sepan”.

-Comienzan, finalmente, las obras para soterrar al tren Sarmiento.

-Si tenés ganas de reírte, poné esta música y luego leé despacio, con unos carilina a mano, esta columna de Ferreres (en Brasil “todos se sienten identificados si algún empresario figura entre los más ricos”).

-Egipto. Acá alertan que puede convertirse en lo que fue Argelia luego de la cancelación de las elecciones de 1991. Ojalá que no.

-CFK, en la ONU: “Naciones Unidas parece tener un doble estándar, que depende de si uno es o no miembro del Consejo de Seguridad”.

Para cerrar. Cuando algún día tengamos que explicar que hicieron Clarín y La Nación durante el resurgimiento de la Argentina, usaremos quizás esta cita. La Nación preguntándole con inocencia a alguien que odia al oficialismo: “¿Y no le preocupa que ese clima derive en una ruptura social grave del tipo peronistas-antiperonistas, federales-unitarios…?”.

Y mientras, nuestra querida amiga M., gran madre, ciudadana y laburante, que le interesa muy poco la política y sólo consume TN y Clarín (si, quedan millones), nos manda por mensaje de facebook y junto con el videíto pro cacerolismo, un mensaje indignado, pero a la vez esperanzado, dado que estaba segura que esta vez le daríamos, finalmente, la razón: “Y, siguen siendo K todavía?!”. Esto sólo para intentar aportar en lo del tema de las audiencias redundantes que viene proponiendo Artemio. Es que sería un error subestimar la capacidad remanente de propagación del virus G.

Y hablando de eso y aprovechando que fue el aniversario del bombardeo de la Plaza, a quienes les interese pueden leer esta carta, y este post (el primer discurso, imperdible). Y así recordar -bien viene en estos tiempos-, que cuando a la violencia se la responde con violencia, ganan los violentos (gran error de Perón el que se escucha en el discurso).

Pero no ganarán. Esto -hay quienes dicen y cantan- porque todo, eventualmente, va cayendo en su lugar. Feliz día a los padres detrás de la pantalla.

Vamos por más

La estatización de YPF no garantiza que lograremos terminar con el déficit energético. Tampoco  asegura la optimización de nuestra matriz energética a partir de la incorporación de más energías renovables. Ni siquiera confirma la ampliación de la producción de hidrocarburos. Todo esto es probable, pero dependerá de la capacidad del gobierno de mejorar globalmente la política energética -para lo cual, claro, se ha dado el lunes 16 un paso esencial.

El principal dato que deja la recuperación de YPF no tiene de hecho que ver con la política energética, sino con la política en general. Esto es: la dirigencia política argentina se anima. Se anima a mejorar -corrigiendo errores del pasado- y a innovar –al punto de que hay hoy muy pocos países que  puedan mostrar el nivel de profundización de políticas de cambio estructural como el que se ve en el  nuestro.

Y decimos con claridad “dirigencia política”, en lugar de peronismo o kirchnerismo, porque es cada vez más evidente que la mejora supera al legado de Néstor o al liderazgo de Cristina. En efecto, las principales políticas que se han implementado desde 2003 –derechos humanos, deuda pública, estatizaciones, ley de medios- han contado con un creciente apoyo pluripartidario. Y la recuperación de YPF trae una gran noticia adicional: el apoyo de la Unión Cívica Radical.

No es común, en ningún país, que surja una clase política que se atreva a enfrentar a los verdaderos poderes de este mundo, es decir quienes mueven el dinero grande, las armas, los medios. Pero tampoco es común la historia reciente de nuestro país que, por caer tan bajo, aparentemente ha permitido el surgimiento de un excepcional espíritu de autoregeneración. Por supuesto que hemos tenido algo de suerte –los términos de intercambio en particular- pero todo indica que se trata de un fenómeno de maduración colectiva, que se trasluce especialmente en las nuevas generaciones, politizadas y demandantes, pero a la vez realistas en su ambición.

Necesitamos entonces aprovechar de este momento único para, más que nada, extenderlo en el tiempo. Sabemos bien que el proceso de transformación del país necesita, como mínimo, de dos décadas más de políticas de cambio estructural. La pregunta entonces es, ¿cómo logramos profundizar el modelo?

Hay dos planos en la respuesta. El primero, esencial, tiene que ver con las políticas económicas. Necesitamos mantener los superávits gemelos –hoy amenazados-  pero manteniendo a la vez la notable expansión que se da desde 2003 en la inversión social y en obra pública. Además, necesitamos institucionalizar la política comercial proteccionista; mejorar –mucho- la matriz energética;  desarrollar –mucho- la infraestructura productiva; y, quizás lo más difícil, terminar con la “cultura” inflacionaria de las corporaciones con capacidad de afectar precios, que son principalmente agentes del poder multinacional.

Lograr desarrollar estas políticas implica de hecho profundizar el conflicto con las corporaciones trasnacionales, ya sea para evitar los abusivas remarcaciones de precios o para apropiarnos de las, también abusivas, transferencias de ganancias a sus casas matrices.

Es fundamental entonces comprender que lo de Repsol no es nada. Lo más difícil está por venir. Y las puteadas que nos estamos comiendo estos días tampoco son nada. Van a ir in crescendo, justamente porque se están dando cuenta que en la Argentina está naciendo algo que, si no en fondo al menos en forma, es más presentable que el caribeño modelo bolivariano. Ergo, más amenazante.

Y esto nos lleva entonces a la segunda parte de la respuesta a la pregunta de cómo profundizar el proceso de cambio. Lo interesante es que esta segunda parte no tiene que ver con la economía, sino con la política. La única manera que el estado argentino podrá enfrentar con alguna chance de éxito a los factores de poder trasnacional –aquellos que les dan ordenes a Obama, Rajoy, Monti, etc.-  es haciendo lo que está pasando en estos días: trabajando en equipo, superando las –siempre algo artificiales- fronteras partidarias.

En otras palabras: la coalición multipartidaria que apoya la estatización de YPF debe hacerse estructural. Y, para esto, el gobierno de Cristina tiene que hacer lugar. Sería iluso pretender que radicales y socialistas nos apoyen si no les damos espacios de poder real –cargos ejecutivos, para ser más claros.

Estamos acostumbrados a pensar en gobiernos de unidad nacional para los momentos de crisis. Pero es al revés: necesitamos de la unidad para poder profundizar el éxito, es decir las políticas económicas que vienen demostrando que dan resultado en la lucha contra la pobreza y la desigualdad.

Lo dicho no quita que siempre habrá quienes no quieran integrar esta coalición: los liberales, que creen en otro modelo de desarrollo; los conservadores, que, bueno, son conservadores; los medios más poderosos, que son financiados por el gran capital; y –lo más triste- los dirigentes políticos y sociales cuyo ego es tan antiguamente grande que si no se les da lo que ellos consideran merecer (muchas veces con justicia) se enojan, restando apoyo a políticas con las que están en realidad de acuerdo. Pero no importa: quienes quedamos fuera de esas cuatro categorías somos, por supuesto, muchos más.

Resumiendo: la Argentina está aprendiendo. Por eso nos ladran, porque cabalgamos.  Pero no vimos nada aun, nos van a querer echar del G20 y mucho más. Es lógico, así funciona el mundo. Pero la Argentina, junto a buena parte de Sudamérica, se rebela. Nos rebelamos porque aprendimos. Nos rebelamos porque tenemos las riquezas para no tener pobreza.  Y nos rebelamos juntos, en equipo, porque sabemos que los que están del otro lado tienen mucho más poder que nosotros.

Compañera Presidenta, solidificar la coalición que se ve en estos días en el Congreso está en sus manos. En la compleja etapa que sigue, en la cual se profundizará el conflicto con el poder verdadero, el peronismo probablemente no va a poder por sí sólo. De más está decir que confiamos en usted.

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Resumen de Mediodía – 04/03/12

Hoy, en el día del reposo y el asado (o los ravioles), quienes gozamos del arte de la política buscamos, frente a tanto vértigo noticioso, algún lugar de donde agarrarnos. Pero ya nos venían avisando, hace varios siglos de hecho, que el 2012 fue, es y será movidito.

Comencemos por lo más duro, la tragedia de Once. Mientras se esperan los resultados de las pericias, aquí algunas preguntas relevantes. El panorama luce complicado para TBA, que además estuvo ofreciendo acuerdos a los familiares, pero que también hace rato avisaba (y se auto-avisaba) de los muchos problemas de los trenes metropolitanos. Esta semana se implementaría lo de los colectivos suplementarios. Acá una entrevista al secretario general de la Fraternidad Ferroviaria.

El discurso de apertura de sesiones de la Presidenta dejó varios temas para el debate. Empecemos con uno bien relevante: se modificará la Carta Orgánica del Banco Central, es decir una de las principales fuentes de financiamiento del estado. Leemos: “La decisión no implica que el BCRA dejará de “preocuparse” por la inflación, sino más bien se deshace de la visión monetarista del fenómeno, donde el único causante de los aumentos de precios es la emisión monetaria y un exceso de la demanda. En cambio, reconoce que el Banco Central y su accionar no sólo afectan los precios sino también, y fundamentalmente, la economía real. A su vez, permite realizar un abordaje de la inflación más complejo donde inciden distintos factores, como la puja distributiva y el sector externo”. Y en el mismo artículo, también leemos: “En el BCRA señalan que la iniciativa potencia el rol del organismo encargado de supervisar y auditar todo el sistema bancario (…) Si bien en el BCRA no lo reconocen, la Superintendencia se convirtió en un nicho de negocios financieros. A comienzos del año pasado (…) autorizó a un conjunto de bancos extranjeros a distribuir dividendos, que fueron girados al exterior, por una cifra cercana a los 800 millones de dólares, sin consultar a las autoridades del BCRA.”

Sobre el mismo tema, Calcagno nos recuerda: “buena parte del problema de la zona euro se debe a que el Banco Central Europeo no puede financiar directamente a los estados, y por consiguiente no consiguen evitar el riesgo de contagio; inventan fondos que se sabe son insuficientes, cuando bastaría con anunciar que el BCE no dejará que ningún Estado de la zona euro caiga en default para que la especulación contra ellos se desvanezca, y dejen de pagar tasas de interés usurarias, que finalmente causarán el default que recelan. La deuda pública de Estados Unidos, Reino Unido y Japón es mayor a la de buena parte de los países de la zona euro, y sin embargo pueden seguir financiándose a tasas mucho más bajas, porque cuentan con un verdadero prestamista de última instancia que, en caso de necesidad, sostendrá las políticas definidas por su propio gobierno”. También leemos a Heller, que dice que “seguirá trabajando para que la actividad bancaria sea considerada desde el punto de vista legal como un servicio público”. Y dice además:”apoyaremos el proyecto del Gobierno, pero vamos por más”.

Otro tema importante, la reforma, actualización y unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación. Aquí dicen: “con ese paso, el gobierno nacional estará produciendo la más importante transformación de las leyes que rigen la vida cotidiana”. Pero desde la vereda de enfrente, avisan: “La reforma que el oficialismo proyecta en el Código Civil, para dar sustento jurídico a la reproducción humana asistida, los contratos prenupciales, el divorcio exprés y la gestación por sustitución, traducida como “alquiler de vientres”, amenaza con reflotar el conflicto del Gobierno con la Iglesia”.

Sobre el conflicto con sindicatos docentes, dice el ministro Sileoni: “las organizaciones gremiales no leyeron bien la realidad y el momento que estamos pasando. El año pasado obtuvieron un aumento del 27 por ciento y aún la pauta inflacionaria de la oposición es del 22 y pico por ciento. Este año hay una crisis internacional y es un año para tener mayor cuidado; es eso sólo lo que pedimos. Como ministro debo atender tres aspectos: los recursos del estado nacional, las demandas gremiales y las posibilidades que tienen las provincias, porque en muchas de ellas los docentes son el 50 o 60 por ciento de los agentes públicos y atrás de la paritaria docente hay un encadenamiento de las paritarias de los empleados públicos”.

Sobre la política energética, leemos: “Hay una preocupación real del Gobierno por las restricciones de la oferta energética, altamente dependiente de los recursos hidrocarburíferos, pero hasta ahora la única línea de acción claramente definida desde el oficialismo es la ofensiva de los gobiernos provinciales -dueños del subsuelo desde la reforma constitucional de 1994 –sobre las productoras petroleras, YPF en particular, para que presenten en forma urgente un plan de inversiones o bien se atengan a una inmediata devolución de las áreas”.

También leemos: “durante la década del ’80, a pesar del vaciamiento que había hecho la dictadura usando YPF para conseguir créditos en el exterior, Argentina tuvo en promedio 117 pozos de exploración de hidrocarburos por año. El 90% era de la empresa estatal. En el año 2010 (último dato disponible), los pozos de exploración en todo el país habían bajado a 26 y sólo ocho pertenecían a Repsol-YPF. (…) “Los números indican que la estrategia de YPF una vez que se privatizó fue maximizar las ganancias reduciendo las inversiones de riesgo, que son justamente los pozos de exploración””.

Acá dicen que discutir si YPF debe ser privada o estatal es poner el carro delante del caballo. Lozano critica: “Todavía no se ha replanteado el modelo de hidrocarburos que dejó el menemismo, entre otras cosas con la desregulación del sector y la libre disponibilidad de los recursos por parte de los privados. Este esquema se profundizó en 2006, cuando el Estado Nacional impulsó la Ley Corta, que completó la transferencia de los yacimientos a las provincias”. Pero parece contradecirlo el hecho de que: “el gobierno de Santa Cruz le dio cinco días a la petrolera YPF para justificar “la falta de inversiones” en esa provincia bajo la amenaza de retirarle la concesión en más de 20 yacimientos” -sumándose así a la casi idéntica movida de Chubut, cuyo gobernador nos robó una amplia sonrisa aprobatoria cuando leímos que le dijo al señor Juan Carlos: “el de YPF y el petróleo es un problema de los argentinos. El reinado de España que se ocupe de sus cuestiones monárquicas ”. Y ya que estamos, algo que parece bien encaminado sobre energías renovables.

Sobre las políticas industrialistas-proteccionistas, salió hoy algo muy interesante. De los informes que Wikileaks le dio acceso a Página 12, surge que en la empresa de inteligencia Stratfor varios creen que las multis exportadoras de cereales (ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus) juegan para China en el tema de industrializar la soja. Que interesante: estamos hablando de empresas que están entre las que se llevan más plata cada año de la Argentina. ¿Será momento de recordar que en Australia y Canadá el comercio exterior de granos está estatizado, o es armar demasiado bardo?

Sobre las políticas de democratización de medios, leemos sobre los avances que de a poco se van logrando (y de cómo le está costando a Brasil). También recordamos que el otro día asumió un nuevo presidente en el AFSCA. Y una útil nota sobre el intenso trabajo que se viene en la Corte Suprema: pueblos originarios, minería, aborto, derecho a la vivienda, entre otros. Y también el art. 161 de la Ley de Medios, claro. Don Wainfeld lo explica suavemente; nosotrxs, que a esta hora ya tenemos hambre, lo decimos así: si la CSJ privilegia a Clarín, va a haber quilombo.

Sobre la extranjerización de las tierras, el goberna de Río Negro “pateó el tablero y aseguró que se avanzará en la recuperación de tierras públicas que se entregaron “al capital extranjero y a los amigos del poder””. Y fijáte acá los precios por hectárea que algunos afortunados han pagado para tener su chacrita patagonica.

También sobre las tierras, “hay seis proyectos de ley para reconocer las tierras indígenas como propiedades comunitarias. Esto es, crear un nuevo tipo de propiedad, privada pero no individual.” Y parece que hay un interesante antecedente ya aplicado en el Parque Nacional Lanín.

La primera hora del discurso de CFK del miércoles fue para defender el modelo económico. Creemos que se destaca un punto: a esta altura hablar de viento de cola es ingenuidad o mala fe. Aunque también están los que, escuchando la “desordenada, desprolija y hasta, sin exagerar, irrespetuosa exposición de la Presidenta”, concluyen cosas muy distintas.

Si andan con tiempo y ganas para seguir leyendo, algunas noticias más que se destacan en los diarios de hoy y de la semana que pasó:

- En tres operativos realizados en San Luis, pudieron ser rescatadas 41 mujeres que eran sometidas a explotación sexual en prostíbulos. La mayoría de las víctimas son de nacionalidad dominicana, hay varias paraguayas, dos argentinas y una brasileña.

- Un chico denuncia haber sido violado en una comisaría de Grand Bourg. Dice su abogado: “Este pibe forma parte de los marginados del Conurbano. Hacía meses que venía sufriendo un verdadero hostigamiento (…) Apenas lo veían, lo corrían. Es el trabajo que habitualmente realiza la policía con chicos vulnerables para que trabajen para ellos. Es una forma de amedrentarlos”.

- Estados Unidos ya tendría preparados cargos por si logra extraditar a Assange. Y recordemos que esta semana hubieron supuestas, multinacionales y simultáneas detenciones a militantes de Anonymous (que luego lo negó).

- Hubo un interesante fallo por la libertad religiosa en la enseñanza pública en Salta.

- Se dio fin a las pensiones graciables (y un tema del que nos gustaría saber más, mencionado por CFK en el discurso: las jubilaciones de 95 lucas. No vimos notas al respecto).

- Greenpeace dice que la nueva semilla (la resistente a la sequía) es un problema.

- Para lxs que piensan que el avance del estado es sólo un tema de las democracias emergentes, pueden leer esto (y ojo con las palabritas “oligarchs” y “class warfare”).

- Si andás en busca de emociones fuertes, podés ver online las elecciones en Rusia (aguante Internet).

- Una gran candidata a frase de la semana: “Conclusión: un cigarrillo y una Crisis Orgánica, en este país, no se le niegan a nadie”.

- Ah: si vas al casino, lleváte el celular (o una máquina de fotos).

Para cerrar, primero: fijate esta tapa de Perfil y este artículo de Clarín (y satélite). Por eso tendemos a coincidir cuando leemos que “Macri y sus aliados mediáticos han decidido jugar su suerte a la creación de una atmósfera de sospecha, miedo y odio” (pero, dicho esto, una autocrítica: estaría bueno que cuando se informa sobre el tema de los subtes se aclare mejor que no toda la plata fue transferida –estaría bueno no sólo para mejorar el debate, sino también para no hacer los mismos errores que criticamos y así perder legitimidad).

Segundo: a la oposición progresista (o así autodefinida al menos) queremos avisarle, por si hace falta, que cada cosita que digan será magnificada por la prensa opositora. Ergo le pedimos por favor que escuchen, mastiquen y luego levanten la apuesta que les hizo CFK el miércoles, cuando cerró el discurso diciendo: “lo que es importante es seguir acercando ideas, lo que es importante es que no dejemos manejar la agenda por tres o cuatro monopolios que les importa un corno ustedes, y la Argentina”.

 

Que sesenta años no son nada

Una de las características estructurales del modelo de gobierno iniciado en 2003 es la continua expansión del gasto público, que acumula desde entonces un notable crecimiento anual promedio de cerca del 1% del PBI. Se defenderán aquí tres argumentos: 1) mantener esta tendencia es uno de los objetivos más importantes a cumplir durante un tercer mandato kirchnerista; 2) lograr seguir ampliando los recursos fiscales implicará avanzar sobre los sectores más poderosos del sistema económico, aquellos que se sustentan en plataformas político-corporativas transnacionales; y 3) en consecuencia, el camino a andar será difícil, pero presenta una oportunidad excepcional para que la Argentina se siga consolidando como democracia innovadora que muestra avances concretos en la ampliación de los derechos ciudadanos.

Siempre enmarcado en una responsable e inteligente política fiscal y de desendeudamiento, el incremento de la inversión pública de los últimos años incluye incluso una etapa fuertemente expansionista, que siguió a la crisis mundial iniciada en 2007 y que ya ha demostrado contundentes resultados positivos. Sin este aspecto troncal de la política económica kirchnerista, no podría explicarse la casi duplicación de la cobertura jubilatoria, los records de inversión en educación y ciencia, la asignación universal por hijo o, en general, la expansión de la inversión pública en todos los niveles del estado. Los mejores resultados se perciben –aunque no a través de la prensa aun predominante, claro- allí donde son más prioritarios, es decir en las zonas urbanas más degradas del país, que muestran un todavía insuficiente pero intenso ritmo de expansión en el acceso a los servicios básicos.

La contratara del incremento del gasto público es, naturalmente, la creciente presión fiscal. Al respecto es clave notar que, más allá del crecimiento económico, las mejoras en la administración tributaria y de algunos cambios menores en la estructura tributaria, fue la introducción de las retenciones a las exportaciones de las commodities lo que, por lejos, explica el incremento de la base tributaria desde 2003. El kirchnerismo no introdujo las retenciones, aunque sí las aumentó. Pero fue sólo a principios de 2008 que hizo su principal intento en política tributaria, a través de la luego famosamente frustrada Resolución 125, que pretendió introducir retenciones móviles.

Dos aspectos, a veces subestimados, valen resaltar de este hecho crucial de la dinámica política reciente: primero, que se trató de un intento de introducir un esquema impositivo innovador incluso a nivel mundial, innegablemente socialista, dado que el estado podía llegar a percibir, de acuerdo a la evolución de los precios, hasta el 90% de la renta originada en las commodities. Segundo, que el intento destituyente que siguió a la Resolución 125 dio el impulso definitivo al nacimiento del kirchnerismo como movimiento político masivo, sustentado en una ideología cada vez más identificable.

Está claro que el kirchnerismo es mucho más que la expansión del gasto público. La ley de medios, el matrimonio para todos y la política de derechos humanos muestran que la Argentina, al menos en esas áreas, está entre las democracias más innovadoras del momento. Incluso en lo circunscripto a la política económica se constatan otros elementos estructurales. Por ejemplo, la consistente decisión de privilegiar el resurgimiento de la industria nacional, algo que -como bien muestra la relación con nuestro socio Brasil- no es fácil de sostener para un país mediano en el (no es exagerado el adjetivo) feroz mundo globalizado.

Sin embargo, es esencial no perder el foco en cuanto a que la continuidad de la expansión de la inversión pública es un condimento indispensable para poder mantener el rumbo trazado primero con Néstor y ahora con Cristina como presidentes. Para esto, será necesario aumentar la capacidad del estado para apropiarse de la renta privada. Este desafío es clave no sólo por su propia relevancia, sino también por la complejidad que implica avanzar de manera tal que no se comentan dos errores que tendrían graves consecuencias políticas y económicas: por un lado, afectar a los sectores medios –a los cuales no se les debe aumentar la presión impositiva-; y, por otro, desincentivar la innovación empresarial, base esencial de la prosperidad.

Es necesario entonces afinar –y mucho- la puntería, avanzando casi exclusivamente sobre los sectores que generan excesos inaceptables de renta. Esto implica animarse a proponer un modelo de organización político-social que muy pocos países han logrado aun implementar (esas naciones del norte siempre elogiadas desde la “prensa independiente”, pero cuyas políticas troncales jamás sus editorialistas aceptarían para la Argentina).
Necesitamos varios puntos más del PBI de recaudación para poder avanzar hacia escuelas, hospitales, subsidios y demás responsabilidades del estado que se asemejen a los del “primer mundo”. Y esto puede hacerse sólo si se cuestiona un orden fáctico con profundas raíces no solamente en nuestro país, sino que en casi todo el mundo. De avanzarse en esta dirección, de hecho, se estará cuestionando una forma de organización social que permite convivir a empresas que se llevan decenas, cientos y hasta miles de millones de dólares del país cada año, con una sociedad y un estado aún pobres.

Hay que tener en claro que los actores que se verían afectados por este rumbo sólo de manera minoritaria corresponden a capitales locales. Los sectores generadores de rentas extraordinarias –es decir aquellas empresas que logran ganancias extramillonarias- están fundamentalmente en manos de enormes conglomerados trasnacionales. Esencial es entonces no subestimar su capacidad de resistencia: cuentan a su favor no solo con los obvios instrumentos de las embajadas y los organismos internacionales, sino también, y como viene observándose, con los más sutiles y poderosos mecanismos de influencia que derivan de su disponibilidad de grandes cantidades de capital y de su capacidad de afectar el nivel de los precios de gamas completas de bienes fundamentales.

Avanzar sobre los más poderosos –y no sobre los “perejiles” de clase media alta, por ejemplo (y si alguien tiene dudas sobre esto, permítase sugerir la tragicomedia “Dick y Jane”)- puede parecer una quimera. Pero las buenas noticias de estos tiempos son contundentes: por un lado, una porción significativa de la población parece creer que se pueden lograr cambios relevantes en el modelo de organización social; por otro, va quedando claro que, más allá de las inevitables desprolijidades y de los muchos “infiltrados”, el movimiento kirchnerista/peronista cuenta con líderes que vienen demostrando que, aunados por una ideología orientadora, saben trabajar en equipo. En este equipo destaca, por supuesto, la presidenta Cristina quien, con su capacidad oratoria, puede dar forma adecuada al discurso, presentando sin vueltas a la sociedad esta potencial profundización del modelo.

En resumen, se propone aquí que un tercer mandato kirchnerista sea aquel que se anime a plantear, sin disimulos pero por supuesto con humildad, el objetivo de implementar aquí, en el lejano sur y como se ha logrado sólo en contadas naciones, esos modelos nórdicos-escandinavos-socialdemócratas que ya parecen gastados de tanto ser usados como ejemplos. Diez años después de su crisis casi terminal, la Argentina puede así seguir consolidándose como democracia innovadora, que finalmente logra mostrar avances concretos hacia una sociedad más justa.

Por último y frente al inevitable escepticismo, permítase postular que tampoco sería tan extraño que sea en la Argentina donde se avance en una dirección que puede resultar todavía irrealista para un país latinoamericano. Al fin y al cabo, de plantear sin medias tintas y avanzar en este camino, Cristina no estaría haciendo más que retomar lo mejor del modelo que, hace ya bastante más de medio siglo -y con gran visión y la fogosidad propia de la época- Eva Perón le planteó a la sociedad argentina a través de varios inolvidables discursos.

Posdata: es necesario también ir poniendo en agenda un peligro de mediano plazo que acechará a la economía argentina de continuar las altas tasas de crecimiento. Como muestran hoy Irlanda, Gran Bretaña o España, puede crecerse muchos años con responsabilidad fiscal y aún así quebrar la economía como consecuencia de una burbuja crediticia. El crédito todavía es poco relevante en la Argentina; sin embargo, está creciendo a tasas muy altas. Tomando ya las riendas en el asunto puede evitarse un problema mayor dentro de pocos años.

Idas y vueltas

En dos semanas, Diputados tratará el presupuesto, la ley que más le importa al Gobierno para su gestión. El Senado quedará muy apretado de tiempo para su aprobación. El conglomerado opositor tiene estrategias diferentes entre sus miembros. Idas y vueltas del socialismo.” (Encabezado de un artículo de Página 12, 4 de noviembre de 2010)

Desde la radicalización de la puja política que siguió a la Resolución 125, el accionar del más que centenario Partido Socialista se ha caracterizado por zigzagueantes movimientos que han por momentos desconcertado a propios y extraños. Aún cuando una minoría de sus parlamentarios, dirigentes y militantes ha consistentemente apoyado las políticas del oficialismo, la gran mayoría del PS ha optado por mantenerse como uno de los pilares de la oposición. El socialismo, más que ninguna otra fuerza, le ha permitido al Grupo A mostrarse como una alianza heterogénea que logra dar cabida a la centroizquierda. De hecho, la relevancia del PS en el conglomerado opositor es tal que es altamente probable que, así como vienen las cosas, la principal formula opositora de 2011 incluya al gobernador Hermes Binner, su máximo referente nacional.
Sin embargo, es dable imaginar que no será ni tan fácil ni tan lineal el camino a seguir en los próximos meses para el partido de Palacios, Justo, Moreau, Estévez Boero y Bravo. Ya antes del voto no positivo, el kirchnerismo podía hacer gala de su política de derechos humanos, de la expansión inédita de la inversión social, de la duplicación de la cobertura previsional y de una política exterior autónoma y sudamericanista. Pero a partir de entonces y, más aun, desde de la derrota en las elecciones parlamentarias de junio de 2009, el gobierno de CFK ha profundizado decisivamente su carácter progresista. La prueba incontrastable es que el PS ha apoyado alguna de las leyes más importantes del gobierno de Cristina, como la estatización de las AFJP o la Ley de Medios.
El fallecimiento de Néstor Kirchner conmovió de varias maneras el escenario político argentino. Una de las novedades más relevantes es quizás que ha quedado finalmente evidenciado el masivo sostén popular al gobierno – un apoyo que durante tanto tiempo, y a veces tan efectivamente, fue sistemáticamente ocultado por la cadena privada de medios. Pero ¿quién puede ahora hacerse el distraído y negar que este es un gobierno que, con sus más y sus menos, privilegia los intereses del pueblo? Lxs lectores sabrán disculpar si uno peca entonces de ingenuidad al preguntarse que más necesita la dirigencia del Partido Socialista para decidirse a apoyar de una vez al gobierno de Cristina.
Permítaseme imaginar dos respuestas posibles a la cándida pregunta, de manera de presentar a su vez los contraargumentos. Primera respuesta posible: “el kirchnerismo es corrupto”. Contraargumento (en forma de preguntas): a) ¿es la corrupción un problema de este gobierno, o es un mal de época que llevará largo tiempo erradicar?; y b) ¿alguien realmente se siente en este aspecto tan libre de pecados como para arrojar la primera piedra?
Segunda respuesta posible: “este gobierno sólo enfrenta a algunas corporaciones, pero deja a tantas otras enriquecerse impúdicamente”. He aquí un buen argumento. Todo indica que, efectivamente, el gobierno no ha sido parejo en la política de apropiación pública de las ganancias extraordinarias. Pero entonces, cabe preguntarse (y esto también se aplica al punto anterior): ¿no es acaso desde adentro, conformando una coalición, que el socialismo podría ser más efectivo para cambiar el rumbo de gobierno ahí donde sea necesario?
Seguramente algún lector/a de raigambre peronista sonría frente a este discurrir de ideas, en su certeza de que el socialismo argentino contiene un irredimible gen gorila que no podrá jamás ser extraído. Puede ser, pero ojalá tal lector/a se equivoque. Muchas democracias han ya mostrado que los gobiernos de coalición pueden ser efectivos sin por eso dejar de lado su diversidad. Pluralidad que, por otra parte, no hace más que reflejar la rica heterogeneidad de las sociedades que gobiernan.
Un PS críticamente aliado al gobierno de Cristina podría enriquecer poderosamente el diálogo político argentino, a la vez que permitiría que se avance en el Parlamento con más y mejor fuerza en la agenda de reformas. El PS se distinguió nítidamente de otras fuerzas opositoras al no venderse al monopolio mediático. Eso le ganó un valioso capital intangible, que puede y debe saber usar.
No es que sorprenda que la dirigencia socialista parezca decidida a sellar una alianza con ese pequeño sector de izquierda que tiene el radicalismo. Una formula Alfonsín – Binner (o viceversa) enriquecería a la democracia y dará lugar a un rico debate electoral con la fórmula oficialista. Pero quizás es momento de ir por más, de ir por el camino que vienen proponiendo Jorge Rivas, Ariel Basteiro, Oscar González y tantos otros. Sin embargo, permítaseme concluir con la intuición de que, si tal cambio de rumbo se da, no será liderado por quienes hoy conducen al PS, sino por las juventudes militantes que sienten y piensan que otra Argentina está naciendo.

Ceder es fortalecerse

La pronta reacción del Jefe de Gobierno de la Ciudad, que calificó de fascista al gobierno, y los comentarios de los formadores de opinión de los dos principales medios gráficos de Buenos Aires, que ya desenfrenadamente intentan deslegitimar el sustento democrático de la administración CFK, son claros signos de que con la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual se afectarán intereses concretos y relevantes de la derecha argentina.

De cumplirse con la transferencia de propiedad de cientos de medios en el próximo año, será difícil que la agenda pública vuelva a ser tan evidentemente encauzada por las visiones y los intereses de los grupos de poder conservadores. Esto es una verdadera mala noticia para quienes están acostumbrados a que millones de argentinos rápidamente adopten como propias las campañas en defensa de sus intereses. Por lo tanto, subestimar su inevitable contraataque sería un grave error, que puede llevar al fracaso de la implementación de la nueva ley. Es necesario leer atentamente la experiencia de Honduras, que muestra que los límites se van corriendo en los intentos por frenar los avances progresistas de la región.

Entre varias novedades relevantes, la aprobación en Diputados de la Ley de SCA deja una gran noticia o, más bien, deja plantada la semilla de una gran noticia. El kirchnerismo parece finalmente haber tomado nota que saber ceder es hacerse más fuerte, logrando así el apoyo masivo del centroizquierda, incluyendo al Partido Socialista y a varios radicales. Lo más relevante, sin embargo, es que el sostenimiento y profundización de esta coalición, que ya tiene antecedentes en la estatización de las AFJP y de Aerolíneas, es quizás el único camino viable para evitar el triunfo del cobismo o del peronismo de derecha en 2011.

Pero es evidente que se está aun muy lejos de concretar tal alianza. Para lograrlo, Cristina y Néstor Kirchner deben decidirse a conducir sin tapujos la consolidación de un proyecto de centroizquierda. Esa es la principal herramienta disponible para hacer más nítidas las divisiones internas del peronismo, del radicalismo, del socialismo y de la propia izquierda, y así avanzar en el reordenamiento post-crisis del sistema de partidos. Pero para lograr tal impulso deberán propulsar reformas realmente transformadoras, como lo es la Ley de SCA, que demuestren una sincera capacidad de autocrítica y de superación. También deberán abrirse a aceptar los caminos propuestos por los nuevos aliados, lo que debe complementarse con una generosa apertura de espacios de poder. Sin autocrítica, creatividad y generosidad, el kirchnerismo no logrará sobrevivir.

Pero si, en cambio, se profundiza el proceso inclusivo, ejemplificado tan claramente en la incorporación de dos millones de nuevos jubilados; se avanza en la distribución del ingreso, aumentando por ejemplo la apropiación estatal de la renta de las industrias extractivas; y se logran mejoras reales en la transparencia en el manejo del Estado, puede lograrse que, junto con los nuevos aliados, millones de argentinos que votaron por la oposición el 28 de junio consideren en 2011 apostar a la continuidad del proceso iniciado en 2003.

De concretarse el escenario planteado, la feroz reacción conservadora del último año y medio habrá dado a luz, a su pesar y quizás inesperadamente, a la tan postergada convergencia entre el ideario peronista y el progresista. La oportunidad no parece esta vez tan lejana.