primolouis

Juntada Bloggueril - seccional Córdoba

Para empezar a darle un poco de federalismo a esto de la bloggosfera hemos decidido hacer una juntada de la Colmuna Norte del movimiento Blogueril. Con Tux y Cosas Dichas proponemos juntarnos el jueves 18 a las 20.30 en Los Infernales - Belgrano 631 (Córdoba).

Esperamos a todos los que anden por el centro de la República a que se acerquen a compartir una noche bien nac&pop!

Una encuesta republicana…

Sin duda en el arte de hacer encuestas hay de todo dando vueltas. Sin embargo la que aparece hoy en La Voz del Interior on line parece diseñada por la gemelo republicano de Artemio.

La encuesta dice:

Tras cumplirse 25 años de democracia ¿en qué cree que debemos progresar aún como ciudadanos?

a. Conocer los valores de la democracia

b. Trabajar más en conjunto como sociedad

c. Aceptar a quien es diferente

d. Respetar la pluralidad de opiniones

e. Otros (no hay posibilidad de escribirlo).

tengo la sensación que todas las preguntas son la misma! ¿a alguien se le ocurre que pueda haber algun otro problema de la democracia que no tenga que ver con “ser autoritario”?

Desatando el nudo gordiano de manera poco ortodoxa

En este post, Ezequiel cerraba diciendo “el tema no es tanto el país que nos gusta, sino que país se puede pensar y edificar a partir de esta realidad, y con qué instrumentos” y creo que tiene razón.

Por eso voy a intentar plantear algunas ideas, que sirven más como disparadores que como respuestas por donde entrarle a esta cuestión.

El cambio estructural que se produjo a partir de los setenta en Argentina es parte de una nueva etapa de la economía, no sólo de la región, sino del mundo. El neoliberalismo funcionó tanto en Bolivia como en el Reino Unido, sólo que algunos países tuvieron mejor capacidad de respuesta a los desafíos de esta etapa.

El mayor problema a enfrentar es la transformación del mercado de trabajo. Ésta, que es la principal institución del capitalismo (ya que existe porque todos los hombres están obligados a vender su fuerza de trabajo) ha sufrido un cambio rotundo. El trabajo mercantilizado ha cambiado y no se desarrollaron políticas ni estrategias para resolver las contradicciones entre el modelo anterior, en el que Argentina se encontraba bien posicionada, y el actual.

Punto 1: Estado de Bienestar (EB)

Enfrentar el camino de transformación del mercado de trabajo implica reconocer la situación actual y las desigualdades dentro de ella. No olvidemos que en el modelo de Bienestar aún hoy implementado en la Argentina (a medio camino, incompleto o como quieran ponerle) es el mercado de trabajo el que distribuye derechos y garantías.

El modelo de Estado de Bienestar Conservador que se usó en la Argentina y en la Europa Continental (siguiendo el Modelo de Esping Andersen) estaba orientado, no a promover la igualdad, sino a mantener las diferencias. Por eso el derecho surge en la medida en que se cofinancia (o se aporta) para el mantenimiento del servicio (o de la institución que garantiza el derecho).

El lugar donde podemos observar más claramente este fenómeno es en el sistema jubilatorio (el monto que se percibe es en función del aporte). De esta manera, por ejemplo, un juez que durante toda su vida tuvo un ingreso alto tendrá una jubilación alta, y quién no hizo aportes no tiene derecho al pataleo. Aquí no importa la eficiencia del sistema ni la cantidad de trabajadores de otros rubros que serán necesarios para cubrir su jubilación (y sino pregúntenle a Schiaretti). Tampoco que para cubrir la caja sea necesario recurrir, como pasa hoy, a la cuentas nacionales, con lo que quién paga el IVA (todos) le terminan pagando la jubilación a los que están en blanco (pocos) aunque jamás tenga acceso a ella. Lo importante es que se mantiene la diferencia social y ese era el objetivo de los europeos cuando inventaron este sistema.

Ahora, este modelo requiere para funcionar que exista pleno empleo. Cuando el mercado de trabajo colapsa, hace aguas por todos lados. Nos quedamos sin obra social, jubilación ni fuente de financiamiento para ambas. Y ni hablar de asignación familiar (con la que el Estado subsidia la educación de quién tiene empleo en blanco y no a quién está desempleado o en negro).

Pero estos son efectos no deseados de la crisis. La apuesta del gobierno en este sentido fue volver atrás: lograr el pleno empleo y que de esa manera todos estén cubiertos. Es cierto que es muy dif?cil financiar un EB universalista, pero ahí es donde pasamos al segundo punto.

Punto 2: transformación del Mercado de Trabajo

Este es nudo de la cuestión. Lo que sucedió es que el desarrollo de las nuevas tecnologías (”la sociedad del conocimiento”) le permitió al capital “liberar” mano de obra que no pudo ser asimilada por el mercado de trabajo por la reducción del mismo y por falta de competencias para el manejo de esas tecnologías. A su vez, quienes poseían suficiente capital humano para mantener o adquirir un empleo -particularmente en el sector industrial- aumentaron fuertemente sus remuneraciones, desplazándose la mayoría de los trabajadores al sector de servicios (con salarios notablemente menores). De esta manera se establecieron brechas, primero entre quienes poseen niveles de educación para insertarse en el mercado laboral y quienes no y luego entre quienes mantienen trabajos de calidad, y mantienen los beneficios del EB, y quienes se encuentran en empleos precarios (aún hoy cercano al 40% de la población).

En un trabajo sobre distribución del ingreso, Altimir y Beccaria analizan cuales son los factores determinantes de la desigualdad, utilizando el índice de Theil (otro método para medir la desigualdad, como el de Gini). Los factores básicos que se toman son: educación, edad, calificación y rama de actividad. Si se combina los factores de educación y calificación representan dos tercios de la desigualdad: la educación que en 1974 explicaba el 18.7% de la desigualdad, pasó en 1997 a tener una incidencia el 30.9% y la calificación del 23.3 al 35 %. Dicho en otros términos, la gran diferencia está dada por el tipo de trabajo y las competencias necesarias para llevarlo adelante. La “alfabetización” para insertarse el mundo del trabajo va más allá de saber leer y escribir (pero no crean que tanto más allá).

Argentina requiere de un gran cambio en el mercado de trabajo para poder mantener competitividad. Y esto no por comernos el discurso de la globalización sino porque efectivamente la única forma de mantener en el mediano plazo las exportaciones por arriba de las importaciones es agregando valor a la producción.

A esto algunos autores le llaman “la senda alta del desarrollo”: apostar por sectores productivos cuya única variable de ajuste no sea la mano de obra. El problema con esta perspectiva es qué hacer con la mayor parte de la población que hoy, sin más, no podría insertarse en esa nueva economía pues no tiene las competencias suficientes.

En ese post yo hacía mención a las políticas que había implementado Dinamarca, no para trasvasarlo acríticamente ni para darle el gusto a Ana C. sino para que prestemos un poco de atención. Los daneses encararon durante los noventa un seguro de desempleo atado a un plan de “adaptación de la mano de obra”. Partieron de reconocer que lo que la gente sabía para trabajar no les alcanzaba y no de que quien no tiene trabajo es porque es tonto o vago, sino porque el Estado no hizo su trabajo: se garantiza el ingreso (incluso para los empleos que tienen un ingreso menor al promedio europeo) y se pone a la gente a estudiar de nuevo para poder incorporarse al mercado de trabajo.

Con esto obviamente no alcanza (por ejemplo, para la industria necesitas bienes de capital) pero que la gente esté en condiciones de conseguir laburo es sin duda el mayor escollo (y para eso tenés que asegurar un ingreso).

Pasando en limpio:

1. Las políticas de igualdad hoy requieren intervenir fuertemente en los procesos de educación y subjetivación, no sólo en la redistribución de ingresos y oportunidades. Las políticas de promoción de la empleabilidad no pueden ser cursitos de computación, sino que hay que trabajar sobre competencias generales. Y habrá que pensar un sistema de educación permanente al que se vinculen todos los programas de ingresos (subsidios y etc).

2. El mercado laboral ya no es un eficaz canal de acceso a las instituciones del EB pues no todos tienen acceso a él e incluso para la mayoría de las personas que están insertas tener empleo no significa necesariamente acceso a los beneficios del EB. Es necesario tender a políticas universalistas.

3. Se debería priorizar en las políticas de promoción a aquellos sectores de alta nivel de agregación de valor (”senda alta del desarrollo”) y/o mayor incorporación de mano de obra. Estas políticas deberían ser implementadas y diseñadas regionalmente, el Estado nacional debe supervisar: no puede saber que hace falta en cada lugar.

Si ya se: ¿Cómo se financia? El punto 1 con un porcentaje de la masa salarial. El punto 2, requiere toda una reconversión, no se financia con una sola fuente. Y el 3, en el Estado, plata para las empresas siempre hay. Entre lo que maneja el BNA y la SEPYME en promoción a pymes alcanza.

Los archivos de los medios digitales y la historia

“Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”

George Orwell -1984

A mi la reflexión sobre los medios no me tira mucho a pesar de haber estudiado comunicación. Pero hace un rato conversaba con alguien que me decía “te diste cuenta que La Voz digital manipula su archivo? no se puede entrar a las editoriales y versiones impresas de los días más álgidos del conflicto con el campo. Con la crisis del 2001 pasa lo mismo”.

Independientemente de si esta empresa del grupo Clarin efectivamente prefiere no mostrar en la red sus editoriales más vergonzantes, pensaba que si un poco los medios construyen la historia en el presente y condicionan como será leído en el futuro (además de ser parte de las fuentes a la que los historiadores recurrirán para contar cuando el hoy sea pasado) ¿qué va a pasar con los archivos de prensa si los medios en papel desaparecen y qué garantías hay de que no sea manipulado? ¿quién se hará cargo de lo que dijo? ¿hasta que punto la frase Orwell no se haría verdadera o, al menos, no tendríamos forma de corroborarla?

Buscando el aporte de lo local a las politicas sociales

Para debutar aquí voy a canalizar una cuestión que me viene “picando” a partir de las lecturas que vengo haciendo y al mismo tiempo estar limitado en las posibilidades de intervención en las que uno se encuentra, para plantear un interrogante sobre el que la bibliografía no abunda más que desde la idea de descentralización.

Partiendo de los modelos clásicos de Esping Andersen, uno (a menos que esté en el gobierno nacional) puede preguntarse como aportar a generar políticas sociales e instituciones que generen otros modos de ciudadanía desde lo local. El probema es el marco en el cuál desarrollamos estas actividades, a saber, un Modelo de Bienestar Corporativo con una fuerte mercantilización de lo que alguna vez fueron derechos y que hoy son bienes y servicios que se adquieren en el mercado. En ese marco, ¿cuáles son los aportes -más allá de la implementación de los programas nacionales- que pueden generarse desde gobiernos o redes de articulación de actores locales? ¿Por donde podría apalancarse y mejorar la “calidad de vida”? ¿infraestructura? ¿políticas de género? ¿participación (y bajo que modalidad)? ¿Cómo generar más ciudadanía si el marco es de fuerte mercantilización?

¿Alguien tiene una pista?