ContactoYa está. Démoslo por terminado. Sentémonos a charlar en serio. Si, ya se, dijimos muchas cosas en estos meses. Mucha chicana barata. De los dos lados. Por qué será que no podemos debatir las cosas en serio? No importa, ya pasó. Miremos para adelante. Quedaron en 35, pero eso no soluciona nada. Al final vendiste más barato y la guita no llegó al fisco. No te pone un poco loco eso? Se lo quedaron las grandes. Que contradictorios estos tipos, no? Es verdad, dijimos muchas cosas. Pero no es tan así, necesitamos que te desarrolles. Es una pata fundamental del desarrollo del país. Pero desarrollo en serio. Vendiendo granos no vamos a ningún lado. No me vengas con lo del granero del mundo. Llevémosles carne, cerdo, pollo. Las famosas proteínas de origen animal. Si, al sector de las carnes lo están matando. Mi cuñado, que tiene unas vaquitas, dice que yo banco este desastre. Le dije que apenas cerraron las expo, salí a decir que no estaba de acuerdo. No me creyó. Banco la intervención del Estado, pero habría que hacerla inteligentemente para variar un poco. Sino sólo lográs que te compren los brasileros. Y después visito una metalmecánica que vendía al sector frigorífico, y ahora no le pueden vender porque los brasileros compran en Brasil. Igual, entre nos, hay que ver si la movida de los cortes populares sin exportación y el resto liberado se cayó por el gobierno o por las internas del sector. Off the record, me importa poco que el lomo valga 80 mangos. Mientras el vacío y el asado estén baratito… Con lo del trigo es lo mismo. Transferencia para las grandes. Para quién juegan? A veces nos hacen dudar, no? Dale, no te distraigas. Pensemos un plan en serio. Vayamos con el biodiesel. Te dejo el diferencial de exportaciones. Ojo, te dejo las retenciones en 20. Sino eran mil millones de costo fiscal. No me jodas, es demasiada guita. Pero si te financio, vamos en serio. Hoy lo hacés de soja, pero no te creas que por mucho tiempo. Plantame unos cultivos alternativos. Jatrofa en el Chaco. Cubrime el norte, ya está con la Pampa. Vamos por la carrera tecnológica. Cinco o diez años tiramos de gracia por tener la tierra. Pero si salen la celulosa y las algas, estamos fritos. Ahí ya no importa la tierra, sino la tecnología.
El otro día el presidente de Petrobras Biocombustibles Brasil decía que están apostando todo a llegar a la celulosa antes que EEUU. Y nosotros? Dale, vamos. Decís que en bio entramos también? Podemos contra Monsanto, que invierte tanto en I+D como todo nuestro país? Si vos decís que si, yo voy. Que el INTA juegue como Embrapa… Te acordás cómo decían que las retenciones no podían subir porque le suben los costos? Te parece que le pongamos nombre?. Los proveedores concentrados de insumos utilizan su poder de mercado para captar parte de la renta extraordinaria. Son todas multis. Sí, antes que las multis, prefiero la nueva burguesía agraria. Podremos meter jugadores locales? Ya me dijiste que en genética jugamos. INTA, Bioceres, lo que te guste. Dejemos un ratito de pelearnos nosotros por estas porciones de esta tan maravillosa torta. Vayamos por la parte de los otros, no? No está nada mal. Necesitamos nuevos enemigos extranjeros (y sin pequeños productores que los defiendan). A veces extraño al FMI. Juguemos un poco con Monsanto, Singenta, Basf, Profertil. La ley de patentes? Eso lo vemos, como convenga. Siempre hay ciertos márgenes. Te gustó que te banquen en los juicios contra Monsanto? Cuanta guita te ahorraste por no pagar esas semillas? Si, claro, seguro lo tenés ahí el número, bien guardadito… Querés maquinaria agrícola? Si, estoy de acuerdo, vamos por todo. Hay un par que la mueven ahí. Con diseño, talento, pero sin escala. Tienen que crecer. Mucho. Que inviertan. Pero vienen y me piden que les asegure un tipo de cambio alto. Se hace difícil, me vas a tener que dejar las retenciones. Estuvo bien lo de Venezuela, no? Como despegaron las exportaciones de maquinaria. En el camino quedaron unos billetes, y si. Un poco es amigo huguito también, che. Encima dicen que necesitan crédito. Un banco de desarrollo, qué opinás? No me jodas, ya se que el BANADE terminó mal, pero bueno, hagámoslo bien. Un BNDES. No, no, no me vengas con eso. Que no querés que se subsidie a la industria ineficiente? Hablá de la industria aceitera, esa del polo aceitero de Rosario. Cuantas décadas lleva subsidiada? Si es tan eficiente, para qué le mantienen el diferencial de retenciones? Ahh, bueno, me gusta que al final nos entendamos. Parece que entonces sí los “incentivos” sirven para hacer industrias eficientes. En serio, no es para discutirlo. Vos y yo sabemos como se desarrolla de verdad la estructura productiva. No te enojes. Mirá, yo te lo reconozco (pero no lo repitas, que yo soy de la industria): son una burguesía dinámica. No hablemos más de 1880. Ahora son dinámicos en serio. Una velocidad de adopción de las nuevas tecnologías realmente admirable. Y la creación de tecnologías? Ahí está la renta (y en la tierra, no creas que me olvido). Ahí nos falta. No se trata de conocer y adoptar rápido las nuevas semillas con mil genes apilados de Singenta. Porque la renta es de Singenta. Y si, para eso están las patentes… no te gustaba la seguridad jurídica? Hay que pegar más proveedores globales de vacunas contra la aftosa, más vacas clonadas que den leche con la hormona del crecimiento. Claro, con los residuos de la industria alimenticia no hacemos nada. Cero valor agregado. Te pido un favor? No me mientas más. No son el 36% del empleo. Necesitamos industria también, sino estamos hasta las manos. Y no rompas más con el tipo de cambio. Bastante resaca te dejó la fiesta noventista. O ya te olvidaste del remate? Che, hablando de otra cosa, qué te parece este Cheppi? Un tipo serio, no? Yo mucho no lo ubico. Dicen que es bastante respetado en el INTA. Recién llegó, no le rompan mucho las bolas. Jodido el puesto que agarró. Ténganle un poco de paciencia. No me cortes las rutas ahora. Bancá un poco. Vamos a charlar. En serio. Probemos. Mirá si funciona.
Nestor anduvo visitando a la gente de Carta Abierta [a los intelectuales sí que se los puede llamar "gente", en general son blanquitos y tienen títulos universitarios]. Según cuentan [no estuve ahí, me llega por terceros], llegó, lo aplaudieron, emocionó a todo el mundo, no convenció a nadie cuando defendió al tren bala, la destrucción del indec y la no entrega de la personería jurídica a la CTA, pero derrochó simpatía e hizo kirchnerista a más de uno. Cuánto carisma se perdió con el traspaso a Cristina, no? Mucho cuadro, toda la trayectoria política [se decía cuando gobernaba Nestor], pero las palabras de la señora presidenta no tienen la misma llegada que tenían las de su esposo.
Es muy interesante la charla que dio en la Biblioteca Nacional [que publicó Verbitsky]. Algunas cosas con las que concuerdo, otras con las que no. De nuevo, poco convicenes las respuestas sobre los reclamos que se le hicieron. Cuando las hubo…
Pero quería marcar un párrafo. Allí dice: “…Si yo les pregunto por la ley de comercialización de granos, dudo que sepan que sigue vigente la de Martínez de Hoz. Esto es algo que nuestra presidente descubrió ahora, en medio del conflicto. Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto...”
La primer parte de la frase, donde cuenta cómo van descubriendo el funcionamiento de la economía argentina a medida que surgen los problemas, da buena cuenta del grado de improvisación de este gobierno. No llegan al gobierno con un diagnóstico acerca de cómo funcionan las cosas y algunas ideas para cambiarlas. Llegan y ven. Prueba y error, en el mejor de los casos.
Dejemos igual esto de lado -aunque que daría para unas largas horas de discusión- y centrémonos en la última frase, la más interesante.
“Tenemos que llenar de neuronas el Estado para que podamos saber esas cosas sin necesidad de un conflicto”. Aquí está, mirenlo, aquí lo tienen, el famoso techo del kirchnerismo [si, la alianza con el pj bonaerense también aporta]. Cuál es?? La incapacidad del gobierno de que esa oración sea algo más que una simple frase de biblioteca.
El debate sobre la real voluntad transformadora de los Kirchner es interminable [a mi me cuesta recuperarme de esto]. Pero concedamos por un instante. Supongamos que hay ganas, que están dispuestos, que quieren ir por ese país con el que soñamos. Aún cuando uno acepte eso, no veo como se puede creer que haya una mínima chance de lograrlo sin el Estado. Sin un Estado fuerte y nutrido de los mejores cuadros para intervenir de forma inteligente. Ojo: fuerte no necesariamente es sinónimo de grande, implica inteligencia, eficiencia, agilidad, capacidad de intervención.
Acá está uno de los mayores fracasos del kirchnerismo: no haber reconstruido el Estado. El Estado [tengo pensado usar la palabra unas 20 veces más en el post] actual es el que por acción y omisión construyó el kirchnerismo en estos 5 años. Y es un Estado que no alcanza. No alcanzan los De Vido’s para la infraestructura, no alcanzan los Jaime’s para el transporte, no alcanzan los Moreno’s para los controles de precios. Son los tres ejemplos fáciles [también podríamos hablar del indec!], pero se podría seguir un largo rato con otros ministros, secretarios y subsecretarios. O acaso alguien entiende como salud pasa de un sanitarista a … [no hay que ser mal pensado, no fue a las multis y a la iglesia]. O industria para el sector automotriz?
Sin un Estado fuerte, los cortes energéticos están asegurados, los controles de precios terminan si o si en una disparada inflacionaria, los trenes colapsan, los aviones no vuelan, las políticas productivas no van más allá de los tipos de cambio múltiples, la legislación antimonopolio no se aplica, los entes reguladores no regulan, el plan de desarrollo agropecuario brilla por su ausencia, las políticas distributivas no alcanzan y unos cuantos etcéteras.
“Tenemos errores y la voluntad es corregirlos”, dijo también. Las pruebas las hicieron, los errores están a la luz, es hora de corregir el rumbo. Sin más y mejor Estado, este proceso no avanza un paso más [la pobreza no va a bajar, la distribución no va a mejorar]. Ya es hora de reconstruirlo.
El kirchnerismo se construyó a sí mismo como un gobierno progresista. El sostén económico de su legitimidad es claro: la mejora de la distribución del ingreso, en la disminución de la pobreza, en recuperación del salario real, el incremento de las jubilaciones, etc. Pero no fueron éstas las únicas banderas progresistas que levantó K. Avanzó también sobre distintos actores, en general muy desprestigiados, construyendo su postura en contraposición a estos personajes “del pasado”. Se cargó a la mayoría automática y renovó la Corte Suprema, gritó y luego pagó al FMI, desplantó a Bush cuando trataba de imponer el ALCA, le sacó la ESMA a los milicos y reactivó los juicios.
Mi preocupación ante la situación política actual parte de la idea de que Cristina no va a durar 4 años con el recuerdo de algunas cosas que hizo su marido. Necesita una nueva agenda, mostrar que el país avanza. Hacer que el país avance. Claramente en el 2007 el país estaba en una situación notablemente mejor que en el 2001-2003, pero con eso no llegamos al 2011. Y ya no la tiene tan fácil.
En primer lugar, no parece encontrar con éxito nuevas banderas para “robarle al progresismo”. Ayúdenme si me olvido de algo, pero ¿cuáles fueron las últimas movidas [no económicas] de impacto al estilo de la renovación de la Corte o la avanzada sobre los militares?
El otro tema, en el que [adivinan bien] podré explayarme más, es el económico. Acá es donde estamos jodidos en serio.
Creo que se lo escuché decir a un economista hace unos meses [espero me preste el término]… el progresismo fácil se terminó. Hace un tiempo por acá decía algo así: “Más de una vez sostuve que el período que por esos años empezaba [y terminó en 2005-2006??] parecía preparado especialmente para un peronista con ambiciones de quedar en la historia. Salarios bien deprimidos y tasa de ganancia extraordinaria, un nivel de utilización de la capacidad productiva bien bajo, ajustes fiscal y externos ya realizados. Todo listo para que venga un peronista, suba salarios, jubilaciones, baje la pobreza, todo consistente con incrementos de la producción industrial. “Distribución de la riqueza y reindustrialización” listo esperando a quien sepa interpretar el momento histórico.”
El kirchnerismo interpretó el momento histórico. Su decisión podría haber sido consolidar la caída de salario real para, por ejemplo, tratar de avanzar en lo que se conoce como un export-led-growth. Salarios bien bajos para competir en el mundo. Pero estimuló la recuperación. Con subas por decreto, mejorando el salario mínimo y generando empleo con el sostenimiento del tipo de cambio alto y el impulso a la demanda agregada.
Pero ya está, se acabó. En el 2007 dejó de subir el salario real, dejó de mejorar la distribución del ingreso, dejó de caer la pobreza. Sí, la economía siguió creciendo, la industria se expande a tasas increíbles, las MOI [manufacturas de origen industrial, o "exportaciones industriales" para los amigos] vuelan. Y? El crecimiento, el desarrollo industrial [no digo que esté pasando ahora, ojo] es un medio para mejorar las condiciones de vida de la gente, nunca un fin en sí mismo.
El seguir siendo progresista [cuando consigan un sinónimo más agradable no se olviden de avisarme] en lo económico requiere de un cambio de estrategia. Sostener el tipo de cambio alto con retenciones ya no alcanza. Es una base, pero insuficiente.
Las políticas productivas y distributivas del 2008-2011 serán más complejas o no mejorará ni la producción ni la distribución. Sin política industrial nadie sueña con que la industria siga creciendo a tasas cercanas al 9%. Y ya no hay mucho margen para que la pobreza baje por el efecto derrame, es decir, por la creación de empleo. Incluso la mejora del salario real en base a la disminución de los márgenes de ganancia parece estar empezando a chocar cada vez más con una economía concentrada, con actores con suficiente poder de mercado para vetar la redistribución. El Estado se metió en la disputa. Se metió en 2006, con acuerdos de precios, presionando para que varios sectores acepten reducir sus márgenes. Se metió en el 2007, liberando los acuerdos de precios, dejando que recuperen márgenes, con un pacto social rengo, donde se controlaron salarios pero no precios.
Las otras dos formas de distribuir el ingreso son, diría yo, mediante la apropiación de los recursos naturales y la política tributaria y fiscal. Lo de los recursos naturales no es menor en un país con abundancia como el nuestro. Gran parte de la distribución del ingreso está determinado en Argentina por quien se apropia de la renta de la tierra, minera, petrolera, etc. El Estado hoy se apropia de la renta de la tierra con retenciones, muerde algo de la petrolera y regala la minera.
La otra pata de la redistribución es conocida: cobrar impuesto a las ganancias, renta financiera, a la herencia, etc; para mejorar la salud y la educación pública. El que no tiene acceso a la salud y a la educación privada te lo agradecerá. E incluso el que sí tiene acceso, podrá usar su ingreso para otros usos.
Muchas veces se usa el gini como medida de distribución del ingreso, y se mide el gini antes y después de la intervención del Estado. “Antes del Estado”, con la distribución más “pura” generada por la estructura productiva, Argentina tiene un gini muy alto, pero parecido al de mucho países desarrollados. Cuando se ve la distribución después del efecto de la intervención, en Argentina no mejora, mientras en los países más igualitarios si lo hace. Los países que tienen mejor distribución que nosotros, la tienen gracias a un Estado que interviene y reparte bien. No es nuestro caso.
El problema con las políticas que se necesitan para seguir avanzando es que son de una complejidad mucho mayor, requieren de un Estado con una mucho mayor capacidad de intervenir. Uno podría decir que la capacidad de intervención del Estado en los inicios del kirchnerismo estaba determinada por el Estado que había heredado. Ahora está determinado en gran medida por el Estado que construyó en estos últimos 5 años.
Este post podría seguir varias páginas más, pero ya se me deben haber aburrido hace rato.
A qué voy? No me queda tan claro cómo logrará surfear los próximos años el kirchnerismo. La construcción desde la centroizquierda requiere de un esfuerzo de gestión que hasta ahora demuestra no estar dispuesto a afrontar. Pero tampoco parece tan fácil un giro a la derecha.
Hoy el gobierno se ve corrido por derecha. Se le pide que no toque rentas extraordinarias. No importa si van a construir hospitales. “No jodan con las ganancias”. Los cacerolazos no piden más redistribución. Piden menos. Menos intervención del Estado. Dejar a los sectores de ganancias extraordinarias en paz.
El problema es que parece minado el camino de la construcción por derecha. Algunos enemigos logró ganarse. Difícil imaginarse a La Nación bancándolos, sin importar qué giro hagan.
Pero bueno, tampoco hay que ser tan escéptico… Así como la principal herramienta del “progresismo” K fue el tipo de cambio, también puede ser éste el que le permita el giro. Bajar el tipo de cambio y subir las tasas. Te ayuda a aflojar la inflación. Auge de consumo durable cuando viene la apreciación real. La clase media va feliz a Brasil barato, si sigue la apreciación mira con ganas Cancún. El sector financiero tendrá buenas ganancias en dólares. Entran capitales especulativos. Otro populismo del tipo de cambio, populismo de derechas. La clase media ya no te mira tan mal, por derecha te insultan menos.
Cualquier semejanza con lo que se viene correrá por vuestra propia imaginación. Lo de ahora es un escarmiento a los especuladores, al agro y a la industria. ¿O no?
Autor de la foto.
Me pasaron hace unos días un muy interesante informe sobre el manejo que se hace del INDEC. Paso a citar algunos puntos más que interesantes. Perdonen que lo haga extenso, pero el material es muy bueno, describe perfectamente los manejos, vale la pena tomarse un rato para leerlo.

“La concentración de poder, la no-comunicación y la transmisión oral de órdenes, la falta de transparencia en la gestión administrativa y el nepotismo son características del modelo de gestión que implementó, y que ha perjudicado el desarrollo y difusión de la estadística oficial favoreciendo el manejo discrecional de los recursos públicos.”
“Existiendo en la estructura del INDEC una Dirección General de Administración, se constituyó una “Subdirección de Administración”, no subordinada a la primera, que respondía a la Dirección del INDEC directamente… El manejo casi personalizado de estos procedimientos generó una zona gris, poco transparente, que fue visualizada por gran parte de la institución como un mecanismo que tenía la posibilidad de haber dado lugar a desvíos de fondos hacia fines distintos a los preestablecidos.”
“En contextos complicados, donde no todos los resultados estadísticos -convertidos muchas veces en indicadores sensibles de la gestión de gobierno- eran bienvenidos por los estamentos jerárquicos incluso de la propia dependencia, la Dirección no sólo no enfrentó las presiones políticas ejercidas sobre el INDEC, sino que por el contrario, se convirtió en punta de lanza de dichas presiones. Así, se manipularon las modalidades de difusión de información, retaceando a la opinión pública información valiosa derivada de los relevamientos del INDEC. También se incurrió en intentos de “revisión metodológica” dependiendo de los resultados alcanzados.”
“En el período coincidente con el fuerte aumento del desempleo, la Secretaría de Programación Económica (a cargo del Lic. J.J. Llach y su asesor Lic. E. Kritz, simultáneamente directivo de la consultora Mora y Araujo instaló el tema, recogido por el director del INDEC, del cuestionamiento a la metodología de medición de la condición de actividad, y, por lo tanto de la tasa de desempleo.
El equipo de la EPH debió afrontar numerosos embates tendientes a modificar la metodología de medición. Durante este proceso, la Dirección del INDEC, lejos de promover la sana discusión con los ámbitos especializados para reforzar el proceso de reformulación que el equipo venía planteando, concentró la discusión con interlocutores particularmente interesados en “ajustar” la medición de la tasa de desempleo, sin proveer el necesario respaldo institucional al equipo técnico.”
“Para el comunicado de prensa de la onda de Octubre de 1994, la Dirección del Instituto ordenó la división de la tasa de subocupación horaria en dos tasas: subocupados demandantes (de otra ocupación) y subocupados no demandantes, eliminando de todo el comunicado el dato sobre subocupación horaria total. Esta tasa se suma frecuentemente a la tasa de desocupación como medida de la población “con problemas de trabajo”, por lo que su división lleva a confundir la correcta interpretación de los datos. Si bien la opinión pública continuó adicionando los indicadores, la información de prensa dejó de incluir el indicador global de subocupación”
“Un capítulo aparte requiere la solicitud del Director del INDEC de entregar a la Secretaría de Política Económica y a su asesor los cuestionarios completados en campo en el operativo de reentrevista del INDEC. Además de los resultados, el Director exigió la entrega de los cuestionarios, en un procedimiento violatorio de la Ley de Secreto Estadístico, ya que figuraba en los mismos la identificación individual de cada respondente. Sin atender a los reparos, se dispuso la entrega de estos materiales, por lo cual el personal a cargo de las tareas resolvió blanquear uno por uno los cuestionarios en su parte identificatoria, en preservación del secreto estadístico que así lo prescribe. “
“Desde 1994, la entonces Secretaria de Programación Económica, a cargo de Llach, intentó incluir en el Comunicado de Prensa habitual de Actividad, Empleo y Desocupación elaboraciones propias que no surgían de las mediciones realizadas por el INDEC sino de la aplicación de proyecciones de población elaboradas en esa Secretaría.”
“Cabe preguntarse la razón por la cual en junio de 1996 se eliminó el Indicador de Demanda Laboral. Aunque su metodología era muy simple, se consideraba que los datos eran “buenos” y se le dio gran importancia hasta que dejó de “dar tan bien”. Si bien el argumento utilizado fue el de reemplazarlo por un mejor indicador, esto nunca ocurrió.”
“En busca de un índice de precios para deflacionar esos montos de facturación, se le objetaba al Índice de Precios al Consumidor (IPC) el hecho de no tomar en consideración la sustitución de marcas de primer nivel por marcas de segundo nivel, porque en una situación de caída de ingresos, las familias tienden a sustituir marcas de esa manera (caso típico: leche La Serenísima por leche Ciudad del Lago, marca del supermercado COTO); como el IPC no sustituye (o por lo menos no a la velocidad esperada), al deflacionar una cifra de ventas con un índice elaborado con productos de mayor valor daba una cifra deflacionada inferior a la que era posible obtener con productos de precios más bajos, como los de las segundas marcas. Si esto se lograba era posible levantar el monto total facturado al consumo.”
“Si bien no se trata de casos de privatización de la estadística pública, se realizaron en el INDEC -ámbito público productor de las estadísticas oficiales- encuestas dirigidas a satisfacer necesidades de información estrictamente privadas, tales como investigaciones de mercado. Esto no sería tan grave si no se hubieran desatendido simultáneamente cuestiones tan básicas de la estadística pública como el Censo de Población, el Censo Agropecuario o el desarrollo del Sistema Estadístico Nacional.”
“En momentos en que la información de ingresos de la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares todavía no estaba disponible para los usuarios en general (octubre de 1997), por medio de influencias del Secretario de Política Económica, se entregó la información a FIEL, para que realice un estudio sobre la incidencia distributiva del sistema impositivo. El Dr. Montero hizo explícito que no se cobraría a FIEL la información. Se ignora cuánto cobró FIEL por hacer ese trabajo para la Secretaría.”
“En 1994 se recibieron llamadas de la Fundación Mediterránea solicitando información con una desagregación especial que no formaba parte de la difusión regular de la Encuesta. El Director del Instituto, recibió casi inmediatamente un pedido del Lic. Giordano, (en ese momento Secretario de Política Laboral) solicitando el mismo pedido. A pesar de que se le informó sobre la no conveniencia de entregar esa información por no estar aún analizada, el director del INDEC autorizó su entrega, destinándose tiempo de trabajo y suministrando datos inéditos a ese usuario. Una vez entregada la información al Secretario de Estado, se recibieron telefónicamente consultas de miembros de la Fundación Mediterránea sobre la misma. Vale la pena recordar que la solicitud de un ente privado es con costo, mientras que para un organismo oficial la información es sin cargo.”
“Se utilizó un mecanismo de cooperación con otros organismos, universidades, fundaciones en los cuáles éstos contrataban personal que el INDEC necesitaba pero no podía registrar por el congelamiento de cargos de la Administración Pública. El INDEC giraba dinero a esos organismos figurando como “pagos por servicios prestados” y ellos contrataban encuestadores con CUIT, personal técnico para programas nacionales, o bien contratos de obra por estudios especiales (en la mayoría de los casos las contrataciones eran fundamentalmente para la ejecución de programas del INDEC).”
Para la mano un segundo!!! ¿1994? ¿1997? ¿Llach como Secretario de Programación Económica? ¿Kritz en el Ministerio de Economía?
Discúlpenme, pero esto se puso confuso. Yo pensaba que el único que había atacado al Indec era Moreno, siempre en representación del kirchnerismo. Pero ahora me desayuno con que Montero, director del Indec entre 1991 y 2000, y Llach, ex Secretario de Programación Económica, junto con el Lic. Giordano y otros, cumplían para el menemismo el mismo rol que hoy cumple Moreno.
¿Pero cómo puede ser? ¿Llach no encabezó hace unos meses una solicitada pidiendo que “cuidemos al indec”? ¿Es el mismo que cuando los datos de desempleo y subempleo presionaba para cambiar la metodología y reemplazar las mediciones del Indec por algunas propias?
La verdad no entiendo. Si el Indec funcionaba perfecto. ¿Qué es eso de que eliminaron el indicador de demanda laboral cuando empezó a dar mal? ¿Qué es eso de cuestionar la metodología del IPC por que no reemplaza la canasta cuando la gente pasa de comprar primeras marcas a segundas? ¿Qué parecido a lo que se dice ahora, no?
¿Dónde estaban todos los gurúes que ahora se rasgan las vestiduras cuando en los noventa se manipuleaba la información del Indec? No les preocupaba porque no les afectaba sus intereses financieros? Ahh, cierto, es que ellos eran los que manejaban la política económica durante esos años. Ellos eran los que destruían el Indec para su beneficio propio, para lucrar desde sus consultoras. Ellos eran los que necesitaban ocultar la miseria que generaba su bendita Convertibilidad. Claro, por eso no se quejaban antes, ¿no?
Parece que al Indec va a haber que cuidarlo en serio. Lo destruyeron los ortodoxos del menemismo que querían ocultar la suba de la desocupación y hacer sus negociados. Ahora lo destruyen los heterodoxos (aunque me duela usar esa palabra) del kirchnerismo para ocultar la suba de la inflación. Hay que cuidarlo de los peronistas de derecha, de los peronistas supuestamente progresistas. Hay que cuidarlo de los que hoy lo destruyen y también de los que hoy hablan de cuidarlo pero se relamen pensando en volver a hacer negocios destruyéndolo.
PD: acá pueden encontrar el documento completo, así como el comunicado que le entregaron al entonces Secretario de Política Económica, Federico Sturzenegger. Esta es la nota de El Cronista donde salió publicado en el 2001 el reclamo de los trabajadores del Indec.
La política económica argentina del siglo veintiuno (siglo que empieza en 2002) se afirma sobre una coyuntura político-económica particular. Más de una vez sostuve que el período que por esos años empezaba [y terminó en 2005-2006??] parecía preparado especialmente para un peronista con ambiciones de quedar en la historia. Salarios bien deprimidos y tasa de ganancia extraordinaria, un nivel de utilización de la capacidad productiva bien bajo, ajustes fiscal y externos ya realizados. Todo listo para que venga un peronista, suba salarios, jubilaciones, baje la pobreza, todo consistente con incrementos de la producción industrial. “Distribución de la riqueza y reindustrialización” listo esperando a quien sepa interpretar el momento histórico.
Perdón, pero no era sobre eso que tenía ganas de charlar, sino sobre las relaciones de poder en las que se impuso este modelo.
Los bancos estaban quebrados. Los ahorristas buscaban forma de incendiarlos y el gobierno tenía en sus manos su futuro. Sin algún sistema de pesificación de deudas ninguna empresa iba a poder juntar los dólares para pagar sus compromisos, los bancos iban, junto con las empresas, a la quiebra. Los ahorristas todos queriendo sacar sus ahorros, sin intervención del Estado quebraban. Sobrevivieron por la intervención del Estado, aunque el 2002 los agarró en la lona. Recién hace un par de años volvieron a tener ganancias.
Las empresas privatizadas se comieron la pesificación de tarifas decretada por la Ley de Emergencia Económica. Adiós a las tasas de ganancia extraordinarias en dólares. El dólar se triplica y la tarifa congelada. Querés aumento? Pasá por la Rosada y veremos.
Los economistas del establishment, financiados por el sistema financiero que ya dijimos estaba en decadencia, no podían salir a la calle. El plan de López Murphy fue rápidamente abortado. Cavallo al exilio.
El campo quebrado. Cuando la renta de la tierra se redistribuye con retenciones se hace bien visible. Ganan mucha guita pero gritan, cortan rutas, desabastecen. Dicen que de cada dos camiones, uno va al puerto y otro a la Rosada. Cuando la renta se redistristribuye con apreciación cambiaria no lo ven. Se funden, pero no cortan rutas. Precios bajos y tipo de cambio bajo tuvo al agro fundiéndose en esos años. De nuevo, dependían de poder renegociar sus deudas con el Banco Nación, de la pesificación, del tipo de cambio alto para sobrevivir.
El FMI tratando de defender los intereses de las privatizadas y los bancos. No tanto de los ahorristas, ya que no estaban en juego los grandes bancos estadounidenses [como en los ochentas] sino muchos pequeños ahorristas sin tanto poder de lobby. A nadie le importa el jubilado italiano. Pero ya nadie le pedía plata al FMI. Cuando le pedís guita, pone condiciones. Sólo si privatizás el Nación, si abrís más la economía, precarizás un poco más el empleo. Cuando el FMI te pide que le devuelvas la plata, ya no tiene tanto poder. No puede exigir. Si exige mucho, no hay problema, con superávit de cuenta corriente no se necesita guita fresca.
El modelo de tipo de cambio alto con retenciones al agro, tarifas públicas congeladas y menos presupuesto dedicado al pago de la deuda externa se logró imponer tan sólo en este contexto. Con varios de los núcleos de poder de los noventa muy debilitados. La lista que hice no es exhaustiva, pero convengamos abarca a un grupo interesante.
Pero las cosas ya no son lo que eran. Los bancos ya no están a punto de quebrar, no ruegan por compensaciones, ahora tienen ganancias. El sector agropecuario… bue, ya saben, con pala. Las privatizadas consiguieron ciertos ajustes, ganaron demanda, salieron de los números rojos. El FMI? Bien, gracias.
Lo interesante es que, además de un fuerte cambio en las relaciones de fuerza en comparación con el momento histórico en que nació el modelo posdeva, los mismos jugadores han cambiado. Ya hace unos años que se viene advirtiendo que el agro cambió. La Pampa Húmeda no está cubierta de vacas que pastan alegremente sino dedicada por completo a la agricultura. Hoy ya no sólo están los grandes terratenientes, sino también los grandes productores que arriendan los campos. Igual, cabe la aclaración, la concentración de la tierra en Argentina está muy lejos de ser un tema “banal”. La distribución de la tierra determina la distribución de la renta de la tierra, es decir, la distribución del ingreso y, si sigo avanzando, el perfil de consumo de un sector de la población, lo que impacta en el perfil productivo. O ahora no existe más la renta de la tierra? Más allá de eso, claramente surgió un nuevo grupo de actores dinámicos, con una preocupación por la tecnología que no tenía el agro de antaño [si, por más que reescriban la historia una y otra vez, no eran schumpeterianos], que tienen un capital [tierra] bien revalorizado y altas ganancias. Claramente el agro hoy tiene una capacidad de absorber tecnología que no tenía antes. Mi duda es cuánto desarrolló la capacidad de crear la tecnología. Porque la verdadera renta no está en usar la semilla transgénica, sino en ser Monsanto y crearla. Y ahí no estamos tan bien. La primera vez no pagamos patentes y la renta de innovación quedó en el país, difícilmente tengamos tanta suerte la próxima.
Las empresas privatizadas en muchos casos han cambiado de dueños. Werthein está de socio minoritario en Telecom. La energía está dominada por Pampa Holding y Sadesa [Bemberg-Miguens], dos grupos argentinos. En Repsol YPF ahora está Esquenazi de socio.
El problema con la industria es que sabemos menos. No están sus cambios tan estudiados como en el agro. No tiene veinte suplementos en todos los diarios [dato no menor el manejo del agro de los medios de comunicación, no?]. Entonces se hacen análisis basados en prejuicios. La derecha habla de la industria como si fuera la del 45, que sobrevive gracias a los altos aranceles. A ver… hace tres lustros que no hay protección arancelaria, hubo dos de atraso cambiario, la industria ineficiente quebró en los noventa. La industria actual tiene grandes continuidades pero también rupturas. No podemos seguir hablando del “wait and see”, la inversión industrial es fenomenal. En todo caso, inventen uno nuevo, algo así como “yell but invest”: gritan [por la apreciación, clima de inversiones, etc] pero invierten. Lo hacen no porque creen en K, sino porque la demanda está en expansión y la tasa de ganancia es alta. También son empresas que tienen un componente de exportaciones mucho mayor en sus ventas. Y, como dice mi jefe, si exportan es porque logran competir en precio y calidad. Aunque sea en Latinoamérica en un principio. Esto puede tener implicancias hasta en el impacto macroeconómico de una devaluación. En una economía con una industria cerrada, el ajuste del sector externo se daba con una recesión [que hace caer las importaciones]. Esto pasó hasta en el 2001. Quizás [y tan sólo quizás] si la importancia de las exportaciones en la industria sigue creciendo así, las devaluaciones en el futuro pueden ser más expansivas, ya que les pega no sólo subiendo sus costos [de insumos importados] sino permitiéndoles ganar competitividad en mercados que ya alguna vez exploraron y conocen.
En el informe 2008 del Observatorio Pyme dicen que un cuarto de las empresas pymes industriales nació en la Convertibilidad y otro 10% desde el 2003 en adelante. Un 25% nació con tipo de cambio bajo y aranceles bajos, en un contexto de lo más hostil para la industria que este país haya visto jamás. Y otro 10% son muy nuevas, tienen apenas unos pocos años.
Los jugadores cambian. Y analizar la participación de algunos sectores industriales en 1998 y 2005 no te muestra eso. Tampoco ver datos agregados de anuncios de inversión. No alcanza para caracterizar a la industria actual. Hay 10 empresas textiles que en 1998 no exportaban y en el 2006 son el 25% de las expo textiles [de 90 millones, bajas, obviamente]. Desde cuando hay empresas argentinas que exportan textiles? En químicos 20 empresas que en 1998 exportaban 77 millones en 2006 exportaron 288 millones, mientras otras 37 que exportaban 477 en 2006 bajaron a 326. Alguien vio el cambio de empresas dinámicas en el sector químico? En plástico 20 empresas que representaban en 1998 el 16% de las expo del sector en 2006 eran el 53%. Sus expo crecieron 9 años al 37% anual. Quiénes son?? Así pasa en gran parte de la industria.
Parecería haber muchos cambios en distintos sectores. No lo sabemos. Pocos se han sentado a analizarlo.
Como decía el título, esto más que un post es una nota mental. Cambió el agro, creemos que hubo cambios en la industria, algo pasó con las privatizadas. Algunas cosas cambiaron para “bien” [más dinámicos? qué es cambiar para bien?], otras seguramente para “mal”. Falta mucho análisis, caracterización de los nuevos actores. No se pueden sacar conclusiones desde los juicios que se hicieron hace veinte años. El país era otro hace veinte años, el aparato productivo también. Hay que repensar muchas cosas. Las relaciones de fuerzas cambiaron. La política económica del 2008 no está en disputa por los mismos actores de antes [así como tampoco el gobierno es el mismo]. A tenerlo en cuenta. Las políticas públicas hay que hacerlas pensandos en los nuevos actores. Con sus “bondades” y sus miserias.
The Economist sacó una nota comparando el desempeño de Argentina y Brasil, que luego levantaron Rollo y Zlotogwiazda. Argentina, según la analogía del Economist, vendría ser la liebre, acelerando su crecimiento todo lo que puede, mientras Brasil, la tortuga, va lento pero seguro, y ya nos está por alcanzar. Maravillosa la utilización de la fábula, queda poco más para argumentar después de haber instalado esa imagen.
Pero tomémonos primero el trabajo de revisar un par de frases de la nota. Hay dos párrafos que realmente hacen ruido.
To understand how two nominally left-wing leaders came to embrace such different policies, look back at how their respective countries responded to economic troubles in 2001-02. Argentina, after several years of slump, abandoned a fixed exchange rate, devaluing the peso and defaulting on its public debt. Brazil, which had floated its currency in 1999, responded to turbulence in its currency and debt markets in 2002 by tightening fiscal and monetary policies.
Argentine officials have since been determined to keep the peso weak, mainly to protect local industry. Devaluation worked: the economy roared back to life. But by 2005 most of the country’s idle plant was back in action, and new investment was insufficient to sustain rapid growth. Mr Kirchner loosened the government’s purse strings, doling out increases in wages and pensions. Growth has continued, but inflation jumped to about 20% a year.
A ver si se entiende el mensaje: la devaluación funcionó hasta el 2005, pero la capacidad ociosa había desaparecido y las nuevas inversiones eran insuficiente. Néstor El Populista [luego secundado por Yuyito Fernandez de Kirchner] empezó a repartir salarios y jubilaciones y la inflación descarriló. Levanta entonces la afamada revista la hipótesis de la inflación por exceso de demanda. En Homoeconomicus dijimos muchas veces que no nos parecía que esos fueran los motivos. En el 2007 la inflación estuvo motorizada por los precios de los alimentos [como se ve en el seguimiento de Artemio]. Nuestra impresión era que gran parte de la aceleración inflacionaria se debía a la liberalización de los acuerdos de precios del 2006 combinada con una suba de precios de los alimentos a nivel mundial y varios problemas estacionales [tomate, lechuga y demás]. Cuando empezaron a ver la luz los datos de la inflación del resto del mundo, vimos que algo de cierto había: en todos lados los alimentos se encarecen y la inflación se acelera. No cabe dudas de que tarde o temprano la inflación se espiraliza y todos los otros productos responden con subas. Para evitar esto es donde entraba el famoso pacto social que, claro está, nunca vio la luz.
Pero no ahondemos en el tema. Sigamos enredándonos en la nota, vayamos al párrafo final que no tiene desperdicio.
Argentina has indeed shown that a country can get away with sacrificing price stability in favour of growth for far longer than the naysayers claimed. But eventually, as in every other country in the world, the amount and productivity of its investment will determine its economic performance. With inflation rising ever higher—and becoming harder to calculate—that investment will prove hard to come by. Foreign direct investment to Argentina rose just 12% last year, compared with an 84% increase (to a record $35 billion) in Brazil, according to the United Nations Economic Commission for Latin America. Brazilians can be forgiven occasional bouts of envy at their neighbours’ dash, but good things come to those who wait.
Traducción: Argentina viene logrando crecer rápido, pero tarde o temprano todo depende de la inversión y la productividad, y con inflación alta las inversiones no llegan. Prueba: la IED creció en Argentina tan sólo un 12% el año pasado, contra un 84% en Brasil. Conclusión: el supuesto éxito argentino es transitorio, Brasil se va para arriba.
A ver, primero donde estamos de acuerdo. El crecimiento depende sin duda alguna de la expansión del stock de capital del país, de su inversión. Tiene esa inversión que ser extranjera? La inversión tiene que ser atraída? De ninguna manera. En Corea y Japón, por nombrar a los dos de los más exitosos ejemplos de industrialización del siglo veinte, se desarrollaron con una muy baja participación de la IED sobre la inversión total. Pero inversión se necesita. Y cómo anda Argentina en ese aspecto? La industria crece hace dos años a altas tasas con una utilización de capacidad instalada constante, es decir, crece en base a nuevas inversiones. Y en el último trimestre del año pasado, la tasa de inversión llegó al 26% del producto. No se veía semejante nivel de inversión por lo menos en las últimas tres décadas. Lo midas como lo midas [precios constantes, corrientes, en valores absolutos, dólares] es un nivel de inversión que supera el de la Convertibilidad y ni hablar de los 80s. Incluso en la comparación internacional [acá un ppt del cep con algunos datos en la filmina 4], el nivel de inversión es alto para la región. Por lo tanto, siguiendo los estándares del Economist, hace décadas que el “economic performance” de la Argentina no luce tan prometedor como ahora.
Vayamos ahora a una reflexión final. Ya dijimos que la situación económica de Argentina no es tan sombría como la presenta la nota, y que la inflación es muy dudoso que se deba a la generosidad de este gobierno. Pero nada aportamos sobre la rivalidad argentino-brasilera.
Claramente hoy a estos dos bellos países los separan las políticas macroeconómicas. Pero tratar de explicar la performance de estos dos países en base a esto implica caer en un reduccionismo absurdo. Brasil tiene otra [una] política industrial, otra política tecnológica, otra política comercial. Los caminos de Argentina y Brasil divergen en gran medida en prácticamente todos los ámbitos de política económica hace décadas.
De todas formas, si hablamos específicamente de la macro, hay algunas cosas a analizar. Brasil saludó alegremente una brutal entrada de capitales especulativos a su país y el real se apreció de forma impresionante. Su crecimiento se aceleró, de forma sospechosamente similar a la que ocurre en un primer momento en todos los países que aprecian su moneda [como pasó en Brasil en los noventa, en Argentina antes del Tequila, etc... Lance Taylor le llama ciclo Frenkel-Neftici]. Pero, como resultado de la apreciación, está siendo invadido por las importaciones baratas y, aún con un nivel espectacular de términos de intercambio, va a tener este año un preocupante déficit de cuenta corriente. Este déficit superó los 2.000 millones de dólares tan solo en febrero. Y el Banco Central de Brasil tuvo que elevar su estimación de los 3.500 millones a 12.000 para este año.
Mientras tanto, Argentina mantuvo su tipo de cambio real [bilateral] y sigue gozando de un amplio superávit de cuenta corriente. Pero al mantener el peso anclado al dólar, absorbió completa la suba de precios internacionales y tiene una inflación alta [18?? más? quien sabe]. Pocas dudas caben también de que si el peso se hubiera apreciado, los precios de los transables hubieran caído o por lo menos se hubieran incrementado menos.
El dilema actual de nuestro país y la diferencia entre los caminos seguidos no parece tan distintos a los de otros tiempos, y no se parece a la oposición populismo-austeridad que The Economist intenta vender. La apreciación del tipo de cambio contribuye a bajar la inflación pero rápidamente te encuentra comiéndote reservas y endeudándote. Y ni hablemos del efecto regresivo que tarde o temprano empieza a tener sobre la estructura productiva, el empleo y la distribución del ingreso. En Argentina lo conocemos bien.
El gran desafío es bajarla sin perder el tipo de cambio competitivo. Como hizo Chile entre 1990 y 1995, cuando mantuvo el tipo de cambio alto [la niña ortodoxa tuvo su milagro con tipo de cambio alto, si, mal que les pese] y bajó la inflación del 27 al 8%.
Ahí empieza el verdadero debate sobre las herramientas alternativas. Como controlar los precios de los alimentos, el comportamiento del gasto público, las paritarias y el pacto social, las retenciones móviles para absorber el shock de los términos de intercambio.
¿Alguna propuesta interesante? El gobierno parece necesitarla.