¿Quién paga las retenciones?

Las retenciones son una carga cuyo pago se ejecuta en un plazo posterior de 120 días como máximo, al registro de una exportación. En ese lapso el exportador cobra la operación, liquida las divisas y con los pesos obtenidos por la liquidación le paga al fisco el porcentaje estipulado.

Para hacerse de la mercadería que exporta, en el caso de los productos agrícolas, el exportador acopia lo que compra a distintos productores. Para obtener la diferencia que le permite mantener sus márgenes de rentabilidad, entonces, descuenta las retenciones al precio que le paga a los productores.

Indirectamente, entonces, las retenciones las paga el productor, que encima, mediante esta conjunción de normas escritas y tácitas, se topa con un precio de referencia para la parte de su producción que coloca en el mercado interno, y que se convierte en un subsidio indirecto para las compañías que procesan las materias primas, y más indirectamente para el consumidor final del producto terminado.

Esta situación le pone límite a la expansión de los márgenes de rentabilidad de los productores. Y, en ese sentido resienten el incentivo a producir excedentes de exportación.

Ahora bien, ¿qué pasa realmente con el exportador?

Las empresas acopiadoras y exportadoras de mercaderías, como ya dijimos, obtienen su plusvalía en la diferencia entre el precio internacional (menos retenciones) y el precio que le pagan al productor. De manera que el hecho de que los excedentes exportables se produzcan por debajo de su potencial (no sólo por retenciones, sino también por otras restricciones de tipo administrativo de la ONCCA), mina de alguna manera la fuente de plusvalía de las compañías exportadoras.

Es por ello que podemos decir que es falsa la suposición de que el régimen de retenciones favorece a las exportadoras en detrimento de los productores.

El régimen de retenciones, en todo caso, bloquea la expansión del sector agropecuario entero, en su faceta de integración “con el mundo”, de claro sesgo exportador e indiferente al comportamiento del mercado interno.

De toda la cadena, tal vez, los que no “sufren” las retenciones (o los que menos las “sufren”) son las procesadoras de materias primas dedicadas al abastecimiento del mercado interno, que obtienen materias primas más baratas, y pueden operar con costos más bajos.

Las conclusiones de lo dicho podrían resumirse así:

-Las exportadoras están del mismo lado que los productores en su lucha contra las retenciones, aunque de modo más discreto y menos desesperado, pero no en veredas opuestas, ni mucho menos en la misma vereda del Gobierno.

-El objetivo debería ser transformar el cereal en carne de pollo trozada, rebosada, enfriada y envasada en Argentina. El desafío es promover el procesamiento las materias primas, objetivo para el cual las retenciones solas evidentemente no alcanzan.