El kirchnerismo como la estética de la fealdad


No son lindos los simpatizantes kirchneristas, doña. Son feos. Hay que aclararlo, porque no es lo mismo ser feo que no ser lindo, aunque Feinmann pueda decir que -además de agredirlo con mi prosa- lo feo es lo dialécticamente opuesto a lo bello y, como tal, condición necesaria para la existencia de la belleza.

Entendemos a la belleza como lo armónico, como lo proporcional. Tenía sentido en nuestros orígenes: los mejores genes eran los que más proporcionalmente se expresaban en el fenotipo. Una buena alimentación colaboraba. Esos especímenes eran los más aptos para la procreación. Pero esa visión es casi genético-histórica-filosófica. Como mi blog. Hablemos mejor de la estética de lo feo.

La estética, al fin y al cabo, es esa disciplina que demanda horas de gimnasio y mucho dinero para pagarlo; horas de hambre y dinero para comprar productos light en el súper; cremas, shampúes y una cartera o billetera abultada para las empresas de cosméticos; usar accesorios, ropa de moda y, por supuesto, cara. Y cambiarla cada temporada, ¿eh? ¿A ver si te avivás y querés usar el próximo invierno esas botas del año pasado? No, nena, no. Eso no es chic. ¿Te la imaginás a Susana repitiendo el vestuario? El dinosaurio la ve con los mismos anillos y ahí nomás va y se extingue de nuevo, no jodamos.

O sea, la estética de lo lindo demanda dinero. ¿Nos vamos entendiendo, Sarlo? Ser feo, usar camisas feas, abrigos de polar antes que camperas de La Martina, no comprar la crema antiacné, bueno, eso no le reporta dividendos a nadie. Al fin comprendemos los buzos de Orlando Barone: ¡son un abierto desafío a los centros de poder mundiales! Bancatelá, Grupo Bilderberg. ¿Y qué hacemos entonces con el capitalismo, leninistas? Lennonistas. ¡Leno-onanistas! ¡Ustedes quieren destruir al capital! ¡Peronistas! Sigan cantando su marchita y combatiéndolo, dale, que se quedaron en el ’45 y el Muro ya cayó.

He ahí una justificación de la estética menemista.

La estética de lo feo, ese prejuicio contra el negrocabezismo, el negrochoripanerismo, el negro, en resumidas cuentas, es una herramienta política también. Pobre: le funciona mejor a L’Oréal como estrategia de ventas, pero herramienta al fin. Porque los intereses de los que proponen la estética de “lo lindo”, de esas chicas que muestran orgullosas las costillas como si ser caquéctica fuera un logro -lo es, es el triunfo de lo cultural sobre lo orgánico-, están íntimamente imbricados con los que denuestan (aprendé, Barcelona) el seisieteochismo, los malísimos Barones del Conurbano, el peronismo todo y, claro, D’Elía y Moyano, feos como los que más. Los trajeados versus los descamisados, a ver si nos entendemos.

Es por eso que la estética fue variando a través de la Historia. Antes, estar bien comido y pálido era signo de status. Lo redondo era bello. Porque demostraban así su pertenencia a la clase acomodada, que no debía laborar bajo el rayo del sol y comer todas esas porquerías que podían conseguir los negros, como los bichos bolita de la caca y la tierra de las macetas del patrón. Ahora, que la rúcula es más cara que la polenta y que la cama solar es más cheta que los fluorescentes para la cajera del supermercado o el repositor del depósito oscuro y húmedo de Carcelfour, la pertenencia de clase se demuestra siendo como… las mellizas Xipolitakis. O como corno se escriba, vayan y busquen en Google.

La inmediatez como doctrina de estos años ha colaborado también. No hay posibilidad de abordar una perspectiva distinta a la impuesta en lo cotidiano -demanda cierto tiempo- y que le permita al artista, o a vos, encontrar la belleza allí donde no parece, de buenas a primeras, habitar. Nuestra concepción histórica del mundo nos lleva también a considerar a la fealdad emparentada con lo Malo, con lo Putrefacto, con la Muerte. Es otorgarle moralidad a un criterio estético: lo feo está en nosotros y es el rechazo o incomodidad que nos provoca lo así considerado.

Pero hay un problema, doña. Grave. Se olvidan de una cosa muy importante. Matemática. Nosotros, los perfecta y hermosamente feos, los bellamente no-lindos, somos más, muchos más. Y lo’ vamo’ a reventá’, lo’ vamo’ a reventá’. Las palabras más lindas, además, tienen que ver con multitudes, con amistad, solidaridad, con el amor, las orgí… no, bueno, eso depende del gusto de la dama y/o el caballero; y se oponen a otras feas, horribles palabras, como soledad o abandono.

En fin, a ver cómo te jode, Valeria Mazza.

44 Comments on “El kirchnerismo como la estética de la fealdad”

  1. si el prototipo del feo es el cabecita negra,la cuestion no se vincula con el kirchnerismo solamente sino con el peronismo todo o por lo menos tambien con el original,aquel del 17 de octubre del 45.Si bien acepto y coincido que los parametros esteticos dependen de factores economicos que pasan por el espectaculo,la moda y la venta de alimentos y maquillage,me parece que el peronista actual es mas “clase media”en sus concepciones,o a la inversa,que una parte de la clase media se ha peronizado y adoptado sus enfoques.Claro que en la ciudad autonoma siguen imperando puntos de vista de la clase media tradicional y tal vez por eso es dificil disolver la adhesion al macrismo.Por otro lado,asi como la moral no es lo mismo que la etica,la moda no es lo mismo que la estetica.La concepcion de la belleza como armonia, propia de la estetica no es lo mismo que la confusion de musica con ruido,o de poesia con letra de cumbia o del cuerpo natural con un cuerpo producido cubierto de tatuajes,percings o travestido por capricho y mas alla del pop.Como vemos inciden factores culturales y hasta generacionales,que,aun fuera de lo politico,me llevan a hablar del imperio de lo feo.

    1. Del imperio de lo feo estoy hablando.
      Y más que hacer una descripción de lo que es el kirchnerismo o el peronismo, versión actual o del 45, intenta ser una mirada desde el otro lado.
      Digamos, son demasiadas las notas en los medios opositores en los que las fotos buscan estimular ese prejuicio del negro cabeza peronista.

      Saludos.

  2. Antes que nada, estoy de acuerdo con el comentario de Isabel.

    Y el post da asco. La viejísima autovictimización peronista. La reivindicación, no de la fealdad o la belleza, sino de la estupidez. Como si la vida fuera cama solar versus fluorescente de supermercado. Una visión limitadísima de la misma, una visión de tribuna futbolera.

    Yo, en cambio, como Dostoievsky, por momentos me inclino a pensar que la belleza salvará al mundo. Y, no está demás aclarar, que no concibo la belleza como el bronceado de cama solar (que parece ser, al menos, uno de tus patrones).

      1. Disculpá si la adjetivación pareció muy fuerte. No voy a justificarla ni negarla, la tiré y ya está. Es lo que me generó leer el post.

  3. Si no comprendí mal, la crítica de Sarlo en la que mencionaba la estética fea de 678 no la hacía extensiva al kirchnerismo todo y menos aún a sus adherentes de base popular. Me parece que intencionalmente estas queriendo hacer una lectura inapropiada al menos si tomamos el sentido original de la intervención que originó el comentario. El feismo de la estética 678 no es azaroso, creo que es una declaración de principios, como si dijeran, aca estamos, prescindimos de retoques y de maquillajes que nos hagan bellos y televisables, somos los outsiders del mundo televisivo y lo único que venimos a ofrecer es la palabra. Venimos de redacciones llenas de pocillos de café con cigarrillos apagados adentroe invitamos a académicos que visten camisas de chemea compradas antes de la hiper del 89. Pero la fealdad de 678 no es la fealidad del pobre (como forzadamente se pretende interpretar en el post), o la grasa del tilingo, es la fealdad de quien domina los códigos estéticos vigentes y los rechaza. En algun grado ese rechazo es cool, es “contrahegemónico”, es un guiño al público adicto, mas vinculado al pasillos universitario que al patio de comidas del shopping, ese lugar perverso y alienante donde la mersa macrista, esos idiotas que no saben lo que votan, van a incrementar los estupendos guarismos de consumo que despues son presentados con orgullo mediante las placas chotas del programa.

    1. Excelentes respuestas al macaneo pretendidamente intelectual del post . Me hizo acordar a la moda que a principios de los 70, algunos muchachos que se autoproclamaban de la pesada revolucionaria (ojo, no me refiero a todos)empezaron a vestirse con mamelucos de brin sanforizado-ropa de laburo de Copa y Chego, famosa marca de entonces-. Parecido a verlo hoy al progre Togneti, vestido con las mejores pilchas pero calzando zapatillas.

    2. Completamente de acuerdo respecto al análisis que hacés de la estética de 678, pero la referencia a Sarlo es tangencial, como diciéndole a la “compañera” que la estética actual (en general, no la de 678) tiene, además de razones culturales, históricas, geográficas y pytirosporiumoválicas (?), razones comerciales.

      Como le decía a Isabel, el posteo parte de los prejuicios con que nos ven o que intentan imponer desde el otro lado. Los choris y la coca son una parte nada más de esos mismos prejuicios. ¿Por qué no un Cabernet y unas mollejitas al vino tinto? ¿Ah? ¿Ah?

      Gracias por pasar.

      ¡Saludos!

  4. Ah, y me olvidaba: a la cabeza del kirchnerismo le encanta la belleza de Louis Vuitton, los tratamientos rejuvenecedores y la frivolidad de los hoteles de primerísima.

    En mi vida hice uso de esto (las carteras, la joyería) como un argumento en artepolítica, pero lo tuyo es demasiado…

  5. Este post hace extrañar la lucidez de Oscar Bruno en sus diatribas de “Clarin desinforma”. Volve Oscarcito, por favor!
    A la densa poblacion kirchnerista residente en Palermo Soja, Puerto Madero, Calafate y que fatiga las tibias arenas de Carilo hay que avisarles de este nuevo mandato estetico del amigo Richard.

  6. Es dificil aun pensa por donde entrarle a comentar a un post tan esquematico como este. Ricardo, Ricardo ( suspiro)…
    Lo unico que nos parece sensato es decir que este post trata del panico que le tienen la izquierda a los bienes materiales y su (supuestamente) contraposicion a ” lo espiritual”. Muchachos , muchachos , asi no arrancamos mas. En nuestro modesto entender , por supuesto, el kirchnerismo se trata de convertir a la argentina en un pais capitalismo moderno, una socialdemocracia. El tipo de pais que comenzaron a imaginarse los militantes politicos democraticos en a decada del 80. Una democracia con multiples paradgmas esteticos en na sociedad donde las dstintas prouestas circulan sin ton ni son por el entramado social.
    En serio Ricardo , pensar asi es grave. Cuando los izquierdistas de clase media van a dear de mirarse el ombligo y pensar que en esas profundidades se cocina el guiso social?

  7. La pregunta Ricardo es

    ¿Vos sos feo? o sos un tipo de clase media que siente cierta atracción por el mundo de los bombos peronistas?

    Esto me hace acordar a un post de Lucas Carrasco en el que decía esto

    “Pienso que una fuerza política que suba al palco a Delía, el terror de la gente de adentro, un tipo que es gordo, morocho, del conurbano y que está dispuesto a putear y pegar una piña, me cae bien. Me cae bien que lo suban al palco. Me cae bien una fuerza política que enfrente, o siquiera amague, o insinúe, prepotear a Clarín, a la jerarquía católica, que se junte con Hebe de Bonafini, que reciba su pañuelo.
    Me gusta ir a los actos y ver a las señoras gordas y pobres de Barrios de pie tomando gaseosas de segundas marcas…”

    Los kirchneristas en general celebraron ese artículo, a mi me pareció horrible. Un ejemplo del racismo inconsciente de los kirchneristas de clase media que termina inspirando letras sobre “enjambres de morochos” y “risas desdentadas”.

    Qué siente un kirchnerista de clase media al cantar eso? Qué ya no es de clase media?

    1. Ciertos kirchneristas de clase media o incluo clase media alta, que conocen los prejuicios y las pautas de ese sector de la sociedad dado que son parte del mismo, saben el desagrado casi estetico que causan los patrones de conducta de las clases mas bajas a los gorilas dentro de los estratos medios/medios altos. Entonces toman esos mismos patrones como bandera de un movimiento que ha hecho, con errores y aciertos, politicas tendientes a mejorar la distribucion del ingreso y por ende a beneficiar economicamente a esos sectores.
      Esto no es querer, por poner un ejemplo, tomar gaseosas de segundas marcas toda la vida, ni los K de clase media ni los sectores populares. Con el progreso economico los patrones de consumo cambian y lo otro queda como simbolo.
      Otra cosa es el “look trosko” por llamarlo de alguna manera que esta mas relacionado con ser antisistema o anticapitalista que dentro de esos ambito tiene onda.
      Igual el tema no da para mucho.

      1. La glamorizacion de la pobreza y la fealdad por parte del kirchnerista con necesidades suntuarias satisfechas es tambien del dominio de la psicologia, Richard. Aproveche la visita al psicologo por el asunto de identidad sexual y pregunte por esto tambien.

      2. Se nota que tenes menos calle que la Antartida y pretendes definir que y quienes abarcan la cultura popular. En tu sueño humendo del kirchnerismo ficcion crees que el pueblo compra el Pagina 12, hace pogo con los rebuznos de Copani y discute a Horacio Gonzalez en el almacen del barrio. Te informo que lo nacional y popular no son, ni seran jamas, sinonimo de kirchnerismo. Ya sabes lo del dicho milenario: es mas facil que un camello pase por el ojo de la cerradura, que encontrar un kirchnerista en una bailanta del conurbano

      3. Richard, el comentario no era para vos, sino en respuesta al pibe Esteban. Te parecio un comentario agresivo es porque no lees otros comments que los mios aca en AP. Tapones te puede servir de ejemplo. Disculpame si ofendi tu alma sensible.

      4. jajajaja, te sentiste tocado Homero? Mira, que no te guste lo popular va en gustos. Aca te queremos igual.
        La verdad que hay cosas de cierto Kirchnerismo qe son de minoria, leer pagina 12 por ejemplo. Eso no es un problema, el Kirchnerismo es diverso.
        Creo que ninguna persona en la historia (bah, por ahi algun riverplatense pasado de copas) ha hecho pogo con Copani, cuando tires tus frasecitas hace un poquito mas de investigacion.
        Me parece que te duele un poquito que al funeral de Nestor haya sido algo popular y que la mayor concentracion de los antiK fue un picnic en palermo defendiendo al “Campo”.
        Yo creo que vos tenes mucha calle, siempre dentro de determinados barrios.

        PD: ¿A que bailanta fuiste a averiguar el dato del kirchnerista?

    2. El Lurker: ¿qué clase de pregunta es esa? ¿Qué respuesta podés esperar? ¿Una sincera que diga que soy linda? ¿Una modesta que diga no sé? ¿Una falsa modesta que diga no, no me considero lindo?

      Si me comparás con Carrasco, venimos bien, ¿eh?

      Esteban: ¡¡¡Ecco!!! Mostro. Gracias.

    3. Lurker: Soy kirchnerista clase media. Tomo agua o jugo, no gaseosas, ni de primera ni de segundas marcas. Jamás escucharía cumbia, cuarteto ni regaetton. Vivo por debajo de mis reales posibilidades, porque puedo prescindir de consumos cuya carencia no me provocan ninguna molestia: Tarjetas de crédito, celulares, colegios privados, casas en el country y un largo etcétera me resultan desconocidos y no sufro en absoluto su carencia. Nunca los necesité, simplemente. El día que los necesite, los incorporaré sin complejos.

      La anterior descripción va a título de pintar desde dónde hablo.

      Ahora, pretender incluir a los que sí disfrutan de la cumbia, el cuarteto o las gaseosas de segunda marca no significa identificarse culturalmente con ellos. No necesito disfrazarme de Patoruzú para defender las causas indígenas, ni de “fierita” para darles la bienvenida a la mesa. Romper con la estigmatización que sobre ellos han contruido los medios es uno de los principales logros del kirchnerismo, y lo celebro vivamente.

      Reitero, sin ninguna necesidad de parecerme o “disfrazarme de”. Simplemente, aceptando y alentando la diversidad de los nuevos incluidos.

      No sé si ésto responde a tu pregunta.

    4. lurker, no entiendo dónde está el racismo ni en la frase de carrasco ni en este artículo.

      racismo? seguro? dónde?

  8. Ah, sorry: yo soy kirchnerista pero me encanta la ropa de marca, combinar colores, las bufandas en los cuellos de camisa, los sacos de pana. Y no me molestan los que no están interesados en ello, pero yo seguiré fiel al look galanesco, sorry -y digo sorry y dos, no, tres veces, porque además de escuchar cumbia santafesina, Feliciano y Luis Miguel, soy, también, profe de inglés. Así de contradictorio: ah, y también le doy a las canciones románticas de Romina Yan en Chiquititas. Todo eso soy, y lo re banco a Hugo Curto, ¿y?

  9. Otra vez el simplismo. Moyano, por ejemplo, no es feo por su fealdad física sino por su andar por la vida sindical y política; como pueder ser bello alguien que se ha generado una fortuna merced a la caja del sindicato de camioneros; otrora representante de la burocracia sindical -de aquella que no dudaba en apalear o matar a quienes consideraban zurdos- por la que tanto se peleó en los 70. Si en la cuestión de la conducción política, en esto de las tácticas de la que tanto se ha abusado, hay que seguir tragándose sapos seamos honestos intelectual y políticamente y no disfracemos a la mona de seda. Se trata de algo que hay que rescatar -también por la memoria de los que lucharon y hoy no están-, el valor de la ética, Compañero.
    Por lo demás, el Kirchnerismo, refiriéndome a esa cantidad de personas de distinta condición social y etaria, es alegre, es esperanzado, es bello; no lo matemos en el altar de la conveniencia política.

    1. Seamos honestos tambien. A Moyano no se lo bancan, no tanto por temas vinculados a la corrupcion sino mas bien por ser un sindicalismo mas combativo cuando el resto eran mas entreguistas (caso flexibilizacion laboral durante el delaruismo por ejemplo). No se hablaba tanto en los 90 de la CGT porque, a pesar de que tampoco eran carmelitas descalzas en materia de corrupcion, no afectaban los intereses del empresariado ni hacian tantas medidas de fuerza.

    2. Seamos honestos tambien. A Moyano no se lo bancan, no tanto por temas vinculados a la corrupcion sino mas bien por ser un sindicalismo mas combativo cuando el resto eran mas entreguistas (caso flexibilizacion laboral durante el delaruismo por ejemplo). No se hablaba tanto en los 90 de la CGT porque, a pesar de que tampoco eran carmelitas descalzas en materia de corrupcion, no afectaban los intereses del empresariado ni hacian tantas medidas de fuerza.

    1. Gracias, Napule. Yo sabía a alguien le iba a gustar, je.
      Es muy buena la nota de Bruschtein. Copiemos algo:

      “La vanguardia de esa campaña han sido los grandes medios. Y toda la información referida a los movimientos sociales ha tenido esa intención editorial de desprestigiarlos y discriminar a sus referentes. Es una forma de golpear al Gobierno, pero también se trata de reducir el peso de esas organizaciones en la sociedad. Hay una actitud más de fondo que se relaciona con volver a excluir, a invisibilizar a los sectores que se expresan en los movimientos sociales”.

      Saludos.

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