La oposición en busca del empate catastrófico

El domingo a la noche el Establishment supo a ciencia cierta que Cristina ocupará la Primera Magistratura durante el periodo 2011-2015. No sólo por su 50,07% sino también por la inmensa diferencia que la separó del pelotón opositor. Clausurada entonces -en este escenario- la posibilidad de que un Alfonsín o Duhalde accediera al Poder Ejecutivo, se enfocan ahora en el otro Poder, el Legislativo. ¿El objetivo? Neutralizar al PEN a través del Congreso, y continuar con la situación de casi parálisis legislativa derivada de las elecciones de 2009. Es lo que García Linera, vicepresidente de Bolivia, denominó “empate catastrófico”: “dos bloques políticos donde ninguno logra la hegemonía que dificultan el desarrollo de un proyecto particular”.

El argumento para sustentar esta esperanza no puede ser otro que el republicano. En palabras de Grimaldi, columnista de DyN: “…Si bien es probable que Cristina consiga nuevos votos entre quienes se sumen en octubre a la ola, también puede ser que otros electores decidan no acompañarla si observan un desbalance en el futuro nivel de hegemonía, sobre todo si se asume que el Frente para la Victoria podría alzarse con la mayoría en ambas Cámaras legislativas…”.

Errónea asunción la de Grimaldi: el oficialismo no recuperaría el quorum de las Cámaras ni aún manteniendo en octubre los guarismos de este 14 de agosto. Pero la tesis ya está siendo presentada. Por Pagni, el martes acá en Tucumán, llamando a acortar la diferencia del 38% entre Cristina y su segundo para atraer inversiones. Por Biolcatti, diciendo que las de octubre se transformaron en “elecciones legislativas” y apelando a un “equilibrio de fuerzas”. Por Carrió, pidiendo corte de boleta para sus candidatos a legisladores. Por González Fraga (candidato a vicepresidente de Alfonsín, por si no lo conocen todavía), quien reconoció que su alianza electoral deberá concentrarse en “colocar gente valiosa en el Parlamento”, ya que la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner “con control y transparencia a lo mejor es un modelo aceptable”. Por Alfonsín: “tenemos que garantizar una presencia suficiente de fuerzas en el Parlamento como para poder controlar al Ejecutivo”. Al coro se suma también Prat-Gay: “Nosotros nos concentraremos en el Congreso con un discurso que, después del 50% del kirchnerismo, tiene más peso: ’usted votó a Cristina (Fernández) y nosotros lo aceptamos, pero le pedimos que no le dé una mayoría legislativa propia’. Ese propósito es más factible para la oposición porque no exige acuerdos distintos de los que ya existen”.

Encontraron así una vez más, el establishment y sus candidatos, un hilo conductor que les permita conjugar sus intereses: los partidos opositores proponen que el Congreso siga siendo el palo en la rueda del gobierno. No quieren ganar, pero tampoco que gane el oficialismo. Las elites por su parte, si no pueden evitar la reelección de Cristina, intentarán, por lo menos, dificultar el desarrollo de su proyecto político.

* Actualización:

Ahora es Ernesto Sanz el que alerta que “de persistir la tendencia que se verificó en la elección primaria estaríamos ante un grave peligro institucional con un desequilibrio de poder, y esto ya lo vivió la Argentina durante el conflicto (con el campo) de la 125, en la previa a elección del 2009, con una mayoría en ambas cámaras (del Congreso) donde el Gobierno obtuvo leyes”. Evidentemente, que un gobierno como el de Cristina obtenga leyes representa un grave peligro institucional.