La pregunta sobre la justicia

 

Hablar de la Justicia, no es solo pensar en la institución, ya que esta cristaliza una idea republicana de una visión del mundo correspondiente a una etapa determinada, así podemos pensar la primer constitución liberal de nuestro país, la constitución que incorpora un conjunto de derechos sociales acordes a los cambios de correlación de fuerzas en 1949, la constitución neoliberal de 1994 cristalizando el proceso iniciado con la dictadura cívico-militar de 1976, el 2003, con la irrupción del acontecimiento kirchnerista, interpela el conjunto de ideas sobre las que se construyo el consenso de dominación neoliberal, el kirchnerismo es una acción interpeladota sobre los hechos fundantes de nuestro sentido común, poder económico y sus entramados de relaciones, relación del poder de la distribución del ejercicio de la palabra, ahora, con los últimos acontecimientos, nos remite a la pregunta sobre la idea de justicia que debe regir una sociedad en transformación, pregunta sobre los parámetros sobre los horizontes de futuro de una sociedad, pregunta de acción política.

La interrogación sobre la acción de lo político, esta compenetrada por como las subjetividades realizan una acción de praxis sobre lo real, esta acción lleva consigo un conjunto de principios, ideas, imaginarios y tradiciones que instituyen un campo de lecturas que ejercemos sobre la realidad, como significamos nuestra práctica cotidiana, y esa acción es la pregunta de nuestra relación con la presencia la presencia de un “otro”, construye los mecanismos interrogativos sobre la acción, las practicas que ejerceremos, sin ese “otro” que se nos ubica enfrente como subjetividad, no existe la posibilidad de la acción política.

El “otro” que se revela ante nosotros, es quien nos interpela sobre lo justo/injusto, nos remite a los mecanismos sobre los cuales determinadas situaciones las naturalizamos, y que hay detrás de ese proceso de naturalización, interpelación sobre como se construye e instituye los procesos de dominación, el poder de verdad que las clases dominantes pretenden instalar como visión societal, legitimaciones y consensos, la pregunta sobre la justicia, sobre sus mecanismos que se cristalizaron en textos e instituciones, nos conducen a la interrogación sobre el carácter igualitario o no de una sociedad, sobre sus posibilidades de constituir nuevas formas de emancipación.

En las sociedades capitalistas, la presencia del “otro” tiene características determinadas, posee hambre o no, esta incluido o excluido, es ocupado o desocupado, es rico o pobre, es decir, las subjetividades construidas en el capitalismo, tienen como principios rectores: la desigualdad y la explotación, y por lo cual, el “otro” que se me presenta como sujeto, no como elemento cosificado de lo real, como humano no como mercancía, nos obliga a establecer la pregunta sobre la lógica que establece esos principios rectores, la pregunta sobre como se concibe la igualdad/desigualdad, además de ser una interrogación política, es a su vez, ética, no solo nos preocupa el funcionamiento de un sistema económico, por separado, sino como el mismo afecta la vida de los hombres, la pregunta que nos presenta es si la vida de los hombres merece ser vivida, respuesta implícita en considerar a la desigualdad como acto social o natural, la primera, respuesta proveniente de los arcos de izquierda, nos dirá el acto de desigualdad no es un acto natural, sino es parte de un proceso por el cual, sectores de la sociedad ejercen, a partir de diferentes mecanismos de dominación, un proceso de redistribución desigual, por lo cual, es posible modificar lo real para generar una mayor igualdad entre los hombres; a la misma pregunta, los entramados que conforman la ideologías de derechas dirán, es natural que existan desigualdades entre los hombres, por lo cual no existen mecanismos para generar algo que se constituye como una “ley de la naturaleza”, porque detrás de la naturalización de la desigualdad, esta el proceso de mantener como un tiempo sin modificaciones lo real.

La pregunta sobre la justicia, implica pensar todo lo anterior, una respuesta que muchas veces desnuda la relación entre poderes facticos y quienes deben ejercer el acto de justicia, un acto que, en muchos casos, desnuda que ese ejercicio es un acto desigualitario los tiempos de la “justicia” son los tiempos de quienes ejercen el poder verdadero, el hambre puede esperar, una recuperación de un predio adquirido de manera “ilícita” por la oligarquía tiene una respuesta rápida, un conglomerado mediático económico, puede frenar la total aplicación de una ley, ya que deben resignar su cuota de ganancia, una burguesía es en cuanto tiene, su proyecto no es ni nacional ni subordinado, solo se adapta a la cuota de ganancia, no mas, por eso es necesario la acción reparadora del Estado, la presencia que visibilice estas relaciones dominación.

Las respuestas sobre la justicia es una respuesta ética, ya que es un acto de interrogacion sobre lo justo de un sistema político-económico, y para encontrar una respuesta sobre este proceso nos encontramos con dos grandes síntesis: a)los legisladores y b) los perfeccionistas morales, para los primeros existen un conjunto de preceptos, reglas y principios que conforman una teoría de la justicia (por ejemplo Rawls y Habermas), y que la solución a los problemas de la filosofía política se las puede resolver ideando una Constitución para un Estado Ideal, mientras que para los segundos, consideran que la ética debe basarse en algún tipo de compromiso o demanda existencial básico, que va mas allá de las estrecheces teóricas de cualquier definición de justicia o código ético socialmente instituido, es decir sin considerar las exigencias de relación entre el yo y el tu (en términos de Buber) ningún sistema de reglas morales y ninguna institución puede tener verdadero valor. (Ver CRITCHLEY:2004 y PUTNAM:2004)

En esta segunda posición, de la cual tomamos parte, los sujetos son considerados como subjetividades de carne y hueso, es decir un sujeto que come, disfruta comer, y también tiene hambre, es decir el otro, se me presenta como un igual, por lo cual, no es un subjetividad cosificada, sino es próxima, mi obligación moral y ética con el otro, es vivida en una sensibilidad que nos expone, que nos construye, ya que la vulnerabilidad del otro, su hambre, su dolor, se transforma en un conjunto de obligaciones con el, transforma el conjunto de sus problemáticas no en un asunto hipotético, impersonal, sino en real, en un imperativo posible.

Desde esta posición, uno coloca en sospecha la idea de “justicia independiente”, y conlleva la exigencia de la construcción de una organización política mas justa, ante la crisis de los valores éticos del neoliberalismo, debemos ofrecer una respuesta ética basada en la respuesta Guevariana de sentir como propio el dolor ajeno, y por lo cual, nuestro horizonte ético respecto al otro sufriente, nos obliga a la constitución de una sociedad mas justa, valores que se expresan en no dejar las “convicciones en las puertas del poder”, ya que implicaría no una acción con los mas débiles sino una solidaridad con los que ejercitan el verdadero poder, y son los creadores de las desigualdades sociales: las minorías económicas.

 

Bibliografía:

CRITCHLEY, Simon; “Introducción a Levinas” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004

PUTNAM, Hillary, “Levinas y el judaísmo” en LEVINAS, Emmanuel, Difícil Libertad, Buenos Aires, Lilmod, 2004