Lita Not Dead

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A comienzo del año pasado escribí algo titulado “Ser oficialista es ser opositor” en alusión a que dentro del gobierno del FPV se intentaba en muchos aspectos oponerse al llamado Poder Real que despliega sus tentáculos en todos los estamentos de la sociedad. Hoy aquellos tentáculos han alcanzado al poder del ejecutivo, uniéndose al resto de los poderes tanto públicos como privados. Las piezas volvieron a su lugar. Ser opositor ahora es ser opositor.

En esta oportunidad hablaremos de la inflación y sus verdaderos responsables. Hablaremos de los dueños de la tierra, denominados en términos históricos como “La Oligarquía”, hablaremos de los formadores de precios (monopolios industriales y grandes cadenas de supermercados nacionales y extranjeros) y de aquellos cuyo negocio es defender los intereses de estos a través de la concentración de la información como arma de presión, lobby y extorsión.

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Varios ejes tuvo la campaña de Cambiemos en las elecciones pasadas, todos instalados en la opinión pública por los medios masivos de comunicación. Clarín y La Nación definieron cuáles debían ser los temas “que le importan la gente” con los que el PRO armó su agenda dentro de la puja política. Hoy día continúan haciendo oposición al gobierno saliente tensando aún más la obvia imparcialidad con la que manejan su ética periodística, a la vez que le rinden loas a Macri. Este es el peligro cuando el ejercicio del periodismo se entremezcla con los intereses particularisimos de un grupo económico monopólico.

Inseguridad, corrupción, autoritarismo, narcotráfico, lo que sea. Pero no hubo caballito de batalla como lo fue la inflación. En cada oportunidad, debate o aparición pública todos los militantes, funcionarios y periodistas del Pro hacían campaña hablando del flagelo de la inflación y de las mentiras del INDEC. De hecho formaba parte del guión de Durán Barba “… vos no respondas nada, solo decí que mienten con la inflación o habla de tu familia”. De esto puede dar fe Federico “Megacanje” Sturzenegger.

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La visión ortodoxa busca encontrar en la excesiva emisión monetaria, en el gasto público y en el aumento del consumo las causas de la inflación. Pero solo para utilizarla como “justificación” para realizar un ajuste en la economía que transfiera recursos hacia los que más tienen. Necesitan la inflación, por eso la generan y la fomentan. Las verdaderas razones están en otro lado.

Cuando hablamos de la oligarquía hablamos de mil familias dueñas del 50% de la tierra donde se producen todos los alimentos. Como la mayoría de la producción se hace sobre tierra alquilada, mientras más aumenta el arrendamiento (con el valor del dólar como referencia) más aumentan los precios de los productos. La cuestión es que este mínimo sector se valoriza patrimonialmente vía aumento del alquiler y traslada ese costo a los precios de los alimentos.

Por otro lado están los mercados oligopólicos donde el 80% de la producción y distribución de los alimentos de consumo masivo, en cada rubro, es manejada por una o dos empresas. Tres cadenas de supermercados (COTO, la francesa Carrefour y la chilena Cencosud) controlan el 70% de la comercialización de los productos. Techint tiene el monopolio del mercado de la chapa, Aluar el de aluminio, Dow el de el polietileno que se utiliza para la producción de botellas y envases, y cuatro empresas multinacionales se reparten el negocio del cemento. Aquí tenemos a los formadores de precios.

El quid de la cuestión es cómo debe intervenir el Estado para que estos sectores obtengan un poder adquisitivo razonable y que su margen de ganancia no sea del 300 o 400%.

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El gobierno del FPV intentó una reforma errónea, planeada por el actual embajador de EEUU y avalada por el ejecutivo, en cuanto a los mecanismos de acumulacion de la renta agraria. Casi le cuesta el mandato. Luego pasó a concentrarse excesivamente en combatir contra una parte del sector mediático concentrado. Tuvo más costos que resultados positivos.

Sin bien fomentó el crecimiento de pequeñas y medianas empresas no reguló lo suficiente a los verdaderos responsables del alza de precios. No intervino con la misma vehemencia en la diversificación de los oligopolios industriales o de las reducidas bocas de expendio de un puñado de hipermercados. Prefirió negociar con ellos.

También hay que decir que Macri no solo que no desarticulará a los formadores de precio sino que ya les entregó el Estado.

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A diferencia del gobierno anterior que trató a la inflación como un tabú fomentando su silenciamiento, Macri sí habla. Habla de “… un proceso inflacionario que afecta al país hace 6 o 7 años”. Si bien tiene razón, dentro del período 2003/2015 (salvo el 2014 -año de mayor inflación por devaluación del 25%-) el porcentaje del aumento salarial fue siempre superior. El salario siempre se recompuso respecto a la inflación.

Además, luego del mal trago, en el 2015 comenzaron a poder bajarla, desacelerándose mes a mes, hasta Noviembre donde Prat Gay anticipó una devaluación del 68% que al día de la fecha ya llega a 60%.

Ya en funciones ejecutivas Mauricio Macri, a la vez que presiona para que el salario se mantenga muy por debajo, no solo que no combatió la inflación sino que lo primero que hizo fue tomar medidas concretas (acá, acá y acá) que provocaron su estrepitosa elevación. Los números hablan por sí solos. De Enero a Octubre del 2015 la inflación acumulada según el IPC-Congreso fue del 23,6%, mientras que de Noviembre del 2015 a Enero del 2016 fue del 9,9%. En los últimos tres meses la inflación aumentó un 42% respecto a la inflación acumulada en diez meses.

Este gobierno no pecó de ingenuo, no se equivocó, no provocó efectos no deseados producto del sinceramiento de la “herencia recibida”. Tomó los instrumentos de la política económica para no controlar el incremento de los alimentos. Tomó todas sus medidas ideológicas que responden a los intereses de sus votantes puros, aquel 24% de las primarias de Agosto. Premió de cuajo con 300 millones de dólares a aquellos especuladores que acopiaron 16 millones de toneladas en los silos bolsa.

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Así las cosas el Gobierno propone como solución al aumento del precio de la carne abrir la importación. ¿En un país donde se producen más de 240 mil toneladas de carne bovina por año y que es reconocido mundialmente por su calidad, la mejor propuesta es comprarla afuera? ¿O nos tenemos que conformar con los cortes baratos -y por ende más duros y grasosos- que “son los que nos gustan a los argentinos” (según Etchevehere) mientras que le vendemos los cortes más caros -más tiernos y magros- al resto del mundo? ¿Acaso los argentinos somos todos vivos y a todo el mundo le gusta la carne más fea? Etchevehere: Lomo Strogonoff, lomo a la pimienta, sándwiches de lomo, lomo a la parrilla.

Encima con el cinismo que caracteriza al primer mandatario en medio del brutal aumento de precios se muestra junto a Alfredo Coto donde le pide a la población que “… hay que gastar un poco menos de lo que se gasta en todos los meses…”

Macri acompañó a Coto en el anuncio de inversiones privadas de Coto para Coto, sin ningún tipo de relación o injerencia con el Estado Nacional. En vez de controlarlos acompaña en sus anuncios a los claros responsables de la suba de precios. ¿En carácter de qué fue Macri a ese acto privado? ¿Como Presidente de la Nación o como secuaz?

En vez de exigirles a los supermercadistas que bajen sus márgenes de ganancia “… le hemos pedimos a todos que publiquen en internet los precios para que cualquiera pueda chequear donde se encuentra el mejor precio y así defender su salario” dijo Macri.

¿De esa forma controlarán los precios? ¿Dependiendo de la buena voluntad de los supermercadistas para sólo mostrarlos? ¿Es el consumidor el que debe buscar el “mejor precio” de cada producto en todos los supermercados y diagramar una ruta de comercios? ¿Es el ciudadano el que debe esforzarse en armar una logística para recorrer? ¿Cuántos? ¿Seis, siete, ocho mercados para conseguir un precio razonable? Definitivamente el estado ha pasado a ser espectador de la acumulación de las grandes empresas.

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“Darle más al que más tiene”. Con solo esa frase se podría resumir todo el modelo económico de Macri. Esa frase es el centro de toda lógica PRO. Aumentó la rentabilidad de los sectores concentrados del agro, la industria, la banca y la minería. Las grandes empresas y multinacionales son reguladas desde el Estado por sus propios empleados jerárquicos. Los partidos de fútbol que dan más rating se los dan a los canales de más rating.

La oferta a los Fondos Buitres fue de 6.500 millones de dólares en efectivo, que representa una quita del 25%, una ganancia del 1200% (solo 400% menos de lo que pedía el juez Griesa) y un riesgo real para el país. Es una oferta mejor que la que los propios holdouts le propusieron al gobierno anterior en 2014: una quita del 30% y en bonos. Y con el contraste de un Néstor Kirchner arreglando con el 93% de los acreedores una quita del 65% (25 centavos por dólar invertido) y que si hoy los Buitres aceptaran les significaría una apetecible ganancia del 300%. ¿Cuál es la necesidad de arreglar bajo condiciones nefastas para el país? ¿Cuál es el apuro? ¿Acaso nadie invierte en el país por el conflicto con los Buitres? ¿Querrán sobre endeudarnos nuevamente? ¿Alguien repartirá jugosas comisiones?

Con la misma lógica de Darle más al que más tiene” la primera medida en 70 días a favor de los trabajadores es para el 10% que más gana. Y encima no sólo que los que pagan ganancias van a seguir pagando sino que más trabajadores empezarán a pagar.

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Según su visión hay que darle más al que más tiene para que produzca e invierta más para que luego, algún momento, ello genere prosperidad para el resto de los argentinos. La famosa ley del derrame que nunca llega. El “error” está en adjudicarle cierta buena voluntad y altruismo a ese pequeño porcentaje de la sociedad que hace carne la desigualdad. Le podes dar y dar y no parar de darle y por ello no van a producir o invertir más sino que primeramente van a acumular más y más ganancia. No es que antes del 10 de diciembre no invertían porque no les alcanzaba sino porque su lógica es centralmente rentística. ¿Acaso sus márgenes de ganancia no permitían una mayor inversión?

Siempre buscarán maximizar ganancias y abaratar costos. Y los trabajadores, como ya dijo el Presidente, son un costo más. Por lo tanto pueden seguir transfiriéndoles recursos pero mientras el estado no regule, oriente y exija a los grupos económicos concentrados que achiquen su rentabilidad y moderen su estilo de vida, seguirán evadiendo impuestos y continuarán fugando su dinero al exterior. Mientras Lita se despierta de la tumba.