Macrieconomía. El plan económico del macrismo.

El primer balotaje presidencial coloca al pueblo argentino en la encrucijada de elegir a la persona que conduzca los destinos del país en los próximos cuatro años entre dos candidatos. Pero no sólo elegiremos a una persona sino que decidiremos, al elegirlo, el plan económico que regirá durante esos cuatro años. Normalmente, pocos votantes conocen el plan económico de su candidato, y pocos lo votan por ese plan. Las razones de cada votante para elegir un presidente son variadas y personales, pero ante la disyuntiva actual, en la que una gran parte del electorado que no votó a Scioli ni a Macri debe ahora optar entre los dos, los electores enfrentan una circunstancia nueva: poner en la balanza otros motivos para emitir su voto.
Desde la izquierda y los indiferentes o incrédulos de la política (vaya coincidencia) se esgrime

Propaganda política de 2003

que ambos candidatos son iguales pero, ¿son realmente iguales? ¿Son iguales sus trayectorias políticas, los espacios políticos que los postulan, los planes económicos que proponen, los grupos económicos que los apoyan y los intereses que prioriza cada uno de ellos? Un análisis rápido, superficial de los discursos, eslóganes o propagandas de ambos candidatos podría no distinguir las diferencias pero, como bien dijo Alejandro DolinaTodos los libros parecen iguales hasta que los leés”.

Leamos, por lo tanto, al menos un capítulo de los libros que se nos ofrece para este balotaje. Una de las razones por las cuales se puede votar en esta nueva elección son los modelos económicos de los dos candidatos. El modelo económico del kirchnerismo es bien conocido, es el que llevó al país desde el caos social y la parálisis económica de 2003 hasta este incipiente e inesperado resurgimiento de 2015. A pesar de que Mauricio Macri gobernó ocho años la ciudad de Buenos Aires, el modelo económico que propone para el país no es lo suficientemente conocido por los votantes de otros candidatos (y tal vez tampoco por los mismos votantes de Macri). Pero, ante esta encrucijada, Basurero Nacional acerca algunos rasgos del mismo -de boca de dirigentes del PRO- para que todos tengamos en claro las medidas que el macrismo se dispone a tomar en caso de hacerse cargo de los destinos del país. Porque, como sabemos, un presidente dura 4 años, y debemos conocer tanto su proyecto de país, sus planes de gobierno pero también las contraindicaciones y los efectos colaterales de su “receta”…


Las razones por las cuales cada ciudadano escoge su candidato son muy variadas, y nada modifican este análisis. No obstante, si lo que el votante quiere es un cambio en el estilo de gobierno, en la orientación política del país o en su rumbo económico para los próximos cuatro años, indudablemente es el macrismo el indicado para hacerlo. Su proyecto de país es verdaderamente opuesto al actual. Pero es conveniente aclarar en qué se opone, y cuál es ese proyecto de país, a qué apunta ese modelo económico, qué intereses y sectores de la economía prioriza, para elegir sobre datos seguros y no sobre supuestos o eslóganes difusos. Nunca estuvieron tan claras como en estos comicios las diferencias políticas y económicas entre los dos proyectos en juego en una elección nacional.
Entonces, ¿qué propone el macrismo en algunos rubros sensibles de la economía: tarifas, subsidios, dólar, jubilaciones, deuda externa y fondos buitre? Repasemos lo que dice el mismo macrismo al respecto.

La primera piedra la lanzó el ex candidato a gobernador por Buenos Aires por el massismo, Felipe Solá, cuando dijo “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”. Ante esto, Basurero Nacional repasa aquí para dejar claro lo que propone Macri para la Argentina 2015-2019, las declaraciones de los mismos funcionarios o dirigentes del macrismo sobre los temas fundamentales de la economía: tarifas, subsidios, jubilaciones, devaluación y sus consecuencias.
Vayamos a lo publicado sobre estos temas:
 
 
* Aumento de las tarifas de los servicios públicos.
 
El gobierno de Mauricio Macri en la ciudad más rica del país (con un PBI similar al de Bélgica) desde que asumió en 2007 aumentó el impuesto de ABL (Alumbrado Barrido y Limpieza) en un 1.200%, y al quitarle el subsidio que tenía, el boleto de subte aumentó en un 309%, por lo que ahora viaja un 20% menos gente por el precio del boleto. Y lo mismo se apresta a hacer en el gobierno nacional, veamos:
 

Michetti propone sacar los subsidios de luz, gas y transporte a la clase media.
En el mismo sentido, en su exposición ante el Consejo Interamericano de Comercio y Producción llevado a cabo en el mes de abril, el economista del PRO Carlos Melconian se refirió a la necesidad de recortar subsidios energéticos.
En su alocución Melconian auguró que “cuando el mercado de cambios tenga el precio relativo que corresponde el primer sufridor del mercado de cambios será el gas”.
Y agregó: “Acá estamos por un lado con la necesidad de llevar el gas a los precios que corresponde para ir terminando con los subsidios y en el vestuario arrancamos 2 a 0 abajo si el tipo de cambio se lleva puesto al gas”, indicó.
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Veamos los análisis sobre los costos que representan estas medidas del macrismo que hicieron dos diferentes matutinos:


La precandidata a vicepresidente del PRO, Gabriela Michetti, resaltó la necesidad de recortarle subsidios al gas, la luz y el transporte a sectores de la clase

media, al sostener que “estamos pagando tarifas que son irrisorias”. Sin embargo, según una comparación que realizó ámbito.com en base a mediciones privadas, de eliminarse los subsidios al transporte, luz, gas y agua una familia promedio debería pagar entre $ 3.300 y $ 5.000 adicionales por mes.

En el transporte y de quitarse todos los subsidios -como pide el PRO- el boleto de $ 3.50 ascendería a unos $ 10. Proyectando esa cifra en el caso de una persona que toma dos colectivos diarios la transferencia que hace el Estado a lo largo de un año es de $ 4.716. Si se toma una familia tipo de 4 personas yendo a trabajar, la escuela, la facultad y sus actividades recreativas, lo que transfiere el Estado a esta familia solo en subsidios al transporte asciende a $ 18.864 por año, o más de $ 1.500 por mes. Pero si esta familia tomara 4 pasajes diarios -dos de ida y dos de vuelta, el costo extra para esta familia podría superar los $ 37.000 anuales, más de $ 3.100 por mes.
Analizando los subsidios al consumo de luz, gas y agua, y según un análisis en base a las estimaciones que un economista dio a ámbito.com, una familia promedio destinaría $ 1.815 extra por mes sin la ayuda del Estado. Este monto proyectado a todo el año da una suma aproximada de $ 21.700 por los tres servicios básicos.
En conclusión, si se suma lo que aporta el Estado a cada familia por subsidios al transporte, a la energía, al gas y al agua, se desprende que cada hogar promedio se ahorra entre $ 40.000 y $ 62.000 de subsidios por año, según el uso que le dé al transporte público. En el análisis mensual este cálculo arroja un gasto por grupo familiar de típico de entre $ 3.300 y $ 5.000.
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“Se pagan tarifas irrisorias”, sostuvo la candidata a vicepresidenta por Cambiemos, Gabriela Michetti. “Van a tener que ir bajando los subsidios”, agregó Patricia Bullrich. Juan José Aranguren, ex presidente de Shell y probable ministro de Energía de un gobierno de Mauricio Macri, batalló desde siempre contra los subsidios a los servicios públicos y trabaja en un esquema para suprimirlos, preservando la asistencia estatal a sectores carenciados.

El índice de inflación, a su vez, pegará un salto cuando se corte la soga del ancla de los subsidios. Si al mismo tiempo se produce una devaluación, como anticipan con énfasis los mercados financieros desde las elecciones del domingo, la puja distributiva será intensa y los riesgos de derrumbe de la capacidad de compra de devaluación y quita de subsidios provocarán una transferencia de dinero contante y sonante de sectores populares a prestadores de servicios públicos y exportadores.

Pasar de tarifas subsidiadas a tarifas de mercado significará un golpe para sectores mayoritarios. Una familia de cuatro personas en el área metropolitana paga actualmente 65 pesos en promedio por el servicio eléctrico y entre 200 y 300 por el de gas, dependiendo de los niveles de consumo y de ahorro. Si se eliminara la contribución estatal, en el primer caso la factura pasaría a unos 700 pesos, y en el segundo, a entre 850 y 1250 pesos. Es decir, de 265 pesos por ambos servicios a entre 1550 y 1950 pesos por bimestre. Unas once veces más para los usuarios de Edenor y Edesur y entre tres y cuatro más para los de Metrogas.
Macri ya dio muestras de su firmeza para ajustar tarifas cuando la Ciudad aceptó el traspaso del subte. El primer aumento fue del 127 por ciento en 2012, de 1,10 peso a 2,50. El segundo en 2013, del 40 por ciento, hasta 3,50 pesos, y el último en 2014, del 29 por ciento, hasta los actuales 4,50. Un salto del 309 por ciento en tres años, mucho más que cualquier estimación de la inflación en el período.

En el transporte de colectivos, el boleto mínimo treparía de 3 pesos a 10 sin subsidios. Quien realiza 60 viajes al mes gasta 180 pesos con la tarifa actual, contra 600 pesos que debería afrontar a valores de mercado. Con 100 viajes al mes, el costo pasaría de 300 pesos a 1000. Para el salario mínimo de enero de 2016, de 6060 pesos, la incidencia saltaría del 3,0 por ciento al 10 con 60 viajes, y del 5,0 por ciento al 16,5 con 100 viajes.

“Dentro de la Capital Federal, la ida y vuelta al trabajo cuesta 7 pesos, 3,50 por viaje. El Estado nacional subsidia 8 pesos de cada pasaje, por lo que la quita del beneficio lo elevaría a 11,50 pesos. Y en el día, de 7 pesos pasaría a costar 23”. El alza sería de más del 300 por ciento. El informe luego agrega un dato revelador: “El subsidio que el Estado le da a una familia tipo por mes en transporte equivale a una cuota para comprar un auto cero kilómetro”. En cuanto a otros subsidios, en electricidad son 7776 pesos por año para una familia tipo; en gas, 7344 pesos, y en agua, 6600 pesos. “Cada hogar recibe un promedio de subsidios entre todos estos servicios de entre 40.500 hasta casi 63.000 pesos al año”, engloba. Y finaliza, para tomar dimensión de lo que está en juego: “Esto podría ser el equivalente a unas vacaciones en Buzios de 10 días para toda la familia en enero, el amueblamiento de una casa con Smart TV de 42 pulgadas, lavarropas, heladera, sommiers, juego de mesa con cuatro sillas y una cocina”. Esa es la capacidad de consumo que perderían de abastecer, además, numerosos sectores productivos nacionales, que también sufrirían las consecuencias de las políticas de ajuste que ahora dominan el debate.
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Por lo tanto, muchos deberán cambiar sus vacaciones en Buzios o cualquier otro lugar para hacerse cargo del recargo en las tarifas que proyectaría el macrismo.
 
 
 
* Brusca devaluación del peso. Ajuste de las cuentas públicas.
 
 
El ex presidente del Banco Central y referente económico del massismo Aldo Pignanelli aseguró hoy que (…) que si efectivamente liberan el cepo cambiario, el dólar estará “entre 15 y 20 pesos” y habrá que hacer “una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal”.

“Nosotros sabemos quién va a ser el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, y él dice que el 11 de diciembre v a levantar el cepo. La información que tenemos es que sería Prat Gay porque estaría triunfando el ala ultra liberal de Macri”, aseguró el economista en declaraciones a radio Del Plata. 

“Hay que hacer una gran devaluación y un flor de ajuste fiscal, con lo que eso significa en la Argentina. Lo tenés que hacer porque no tenés el primer día los dólares suficientes para enfrentar la apertura del cepo. Hay que ver cómo se llega al 11 de diciembre y ver cuáles son los precios relativos, pero será un dólar alto, de entre 15 y 20 pesos”, sostuvo.
Además, quien presidiera el Banco Central durante el gobierno de Eduardo Duhalde, afirmó que en el macrismo “van a dejar que el mercado ponga el precio del dólar”, y que “son tendientes a favorecer a los sectores más concentrados”.
 



* Aumento de la edad para jubilarse.
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Un fantasma recorre las oficinas, fábricas, negocios y hogares de Argentina. Trascendió que el economista macrista Melconián aceptó en un reportaje radial que habría que aumentar la edad jubilatoria como consecuencia de las medidas económicas que tomaría el macrismo si accediera al gobierno. La primera piedra la arrojó el dirigente massista Felipe Solá. Repasemos lo que dijo el ex candidato a gobernador e Buenos Aires del massismo:
 
 
Solá: “Macri empieza a deschavarse en cuanto a las tarifas y la jubilación”.

El diputado nacional por el Frente Renovador Felipe Solá aseguró hoy que el candidato

presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, comienza a “deschavarse” en cuanto a “las tarifas y la edad jubilatoria” y destacó que Daniel Scioli, el candidato del oficialismo, haya levantado la propuesta de su espacio sobre el 82% móvil.

Pero luego, advirtió que le “parece muy importante” que Scioli haya tomada algunas de las propuestas formulada por el ex candidato Sergio Massa: “Daniel Scioli necesita votos y tomó en cuenta lo que dijimos nosotros” en algunos aspectos, como llevar las jubilaciones al 82 por ciento móvil, entre otras propuestas, destacó en declaraciones al programa El Fin de la Metáfora, de Nacional Rock.
En cambio, “Macri cree que no necesita eso y no necesita decir qué va a hacer”, al tiempo que “ahora empiezan a deschavarse que las tarifas, que la edad de jubilación y así podemos seguir adelante“, advirtió Solá en referencia a los supuestos proyectos macristas de subir la edad jubilatoria e incrementar las tarifas de los servicios públicos.
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También aceptaron los economistas del PRO que se llegaría a un acuerdo con el FMI para conseguir financiación fresca de ese organismo. Es por eso que es creíble el ajuste en la edad jubilatoria. Veamos cuál es la posición del FMI en esa materia:
 
 
El FMI recomienda subir la edad jubilatoria de acuerdo al crecimiento de la esperanza de vida.
El organismo internacional dijo que los países deberían tener reglas automáticas que faciliten este proceso cuando fuera necesario. Y sostuvo que una longevidad inesperada constituye “un riesgo financiero”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó hoy que los países deberían incrementar la edad legal de jubilación de acuerdo con el aumento de la esperanza de vida.
“Es importante que las entidades que ofrecen pensiones puedan actuar con flexibilidad: si no es posible incrementar las contribuciones o subir la edad de jubilación, posiblemente haya que recortar las prestaciones”, advirtió.
 
 
Y lo mismo adelantaba el diario La Nación el año pasado. Veamos:
 
 
El difícil desafío de subir la edad de jubilación.
Las personas mayores de 64 años son hoy, en la Argentina, poco más de 10% de la población total. Se estima que en 2050 la proporción llegará a 19,3%, y en 2100, a 24,7 por ciento. Los datos están consignados en una publicación reciente del Banco Mundial titulada Los años no vienen solos.
El informe de la institución recuerda que las discusiones sobre la prolongación de la vida laboral son siempre conflictivas. Hay referencias a la propuesta de aumento en dos años de la edad jubilatoria en Francia, que en 2010 “encontró una fuerte oposición política, con huelgas masivas y manifestaciones”, por lo que debió revertirse. En Italia, se aprobó en 2012 una reforma que lleva la edad a 66 años para 2018.
“Los sistemas jubilatorios tienen la necesidad de adaptarse a los cambios demográficos, e incluso es un mito que esto no afecte a los regímenes de capitalización”, dice Fabio Bertranou, experto del tema en la OIT.
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* Deuda externa y Fondos buitre.


Macri es afín a volver a negociar créditos con el FMI, a endeudarse para

financiar los desequilibrios fiscales y financieros, al igual que su equipo de economistas. Y lo mismo hizo en su gobierno actual: en 2007 la deuda externa de Buenos Arres era el 1,4% del producto bruto de la ciudad. Hoy es del 8,6%, es decir que, contrariamente al kirchnerismo que lo disminuyó notablemente, Macri sextuplicó la deuda externa de la ciudad, y en dólares. Si un gobierno macrista devalúa el peso de golpe en un 50%,  entonces el próximo gobierno de Rodriguez Larreta y los porteños verán aumentada en ese mismo 50% su deuda externa.




Veamos qué propone el macrismo en este tema, en un probable gobierno nacional macrista:
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Éste es el plan de Macri para cerrar un acuerdo con los buitres.
Los principales asesores económicos del candidato presidencial de Cambiemos ya esbozan estrategias para destrabar lo antes posible el juicio con los holdouts. ¿Cuáles son?
Los hombres que aconsejan al candidato presidencial hablan de que intentarán cerrar un acuerdo antes que termine el año. Según la visión de los especialistas en finanzas internacionales que acompañan a Mauricio Macri, la mayoría adelantados el jueves por el diario Ámbito Financiero, el principal problema que tendría Cambiemos para encauzar su idea de volver a los mercados mundiales y “racionalizar” la política cambiaria y fiscal (vía un incremento de las reservas y la colocación de deuda voluntaria) se solucionaría a través de una estrategia en varios frentes.

Según publica Ámbito en su edición impresa de este lunes, el primer paso sería tomar contacto rápido con el juez Thomas Griesa, aun antes de haber asumido la presidencia el 10 de diciembre, siempre que Macri venza en las próximas elecciones.

Lo que se le dirá a Griesa, antes o después de eventualmente tomar el poder, es que el país aceptará la deuda que impuso el juez, y que desde el viernes pasado trepó a más de u$s 8.000 millones nominales, incluyendo los reclamos de los “me too”. Si a esto se le suman los punitorios, intereses, multas y gastos que calcula Griesa, la suma total que se reconocería sería superior a los u$s 15.000 millones.
Se le reconocería también al juez la autoridad de Daniel Pollack, el “special master” designado por el magistrado y cuyo reemplazo es reclamado por el Ministerio de Economía de Axel Kicillof desde agosto del año pasado. El Gobierno actual lo considera un agente de los fondos buitre y un hombre que no inspira confianza. 
Inmediatamente después, la Argentina se mostraría ante Griesa dispuesta a reabrir formalmente las negociaciones de manera inmediata, pero solicitaría como condición y mensaje de “buena fe” de los acreedores y del juez la aplicación del “stay”.
Aseguran los asesores macristas que con este mecanismo, un próximo Gobierno de Cambiemos podría emitir nueva deuda soberana en los Estados Unidos, sin peligros de avances de los fondos buitre, y con la reducción de varios puntos en la tasa de interés.
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Luego de repasar estas medidas que proyecta el macrismo, se comprende por qué ese plan  económico es tan elogiado por Domingo Cavallo (como hemos probado aquí). En realidad, parece haber sido diseñado por él mismo. Incluso, el programa de gobierno macrista no sólo es similar al del gobierno Menem-Cavallo sino que también al de la última dictadura de Videla-Martinez de Hoz-Cavallo

Ya conocemos las medidas que promete el macrismo si fuese gobierno, pero también

conocemos ya las contraindicaciones y los daños colaterales, por lo que podemos votarlo o no libremente, conociendo más que antes (aunque no en profundidad) su programa económico; y tampoco conocemos en profundidad su modelo social, cultural o político, aunque podemos sospechar que continuará con los que utilizó en su gobierno en la ciudad de Buenos Aires.


Por eso, como dijo un basurero amigo:
“No es que yo no le crea al macrismo lo que propone hacer si fuese gobierno. Yo le creo, por eso estoy tan preocupado…”





Más datos sobre el pensamiento económico del macrismo en Basurero Nacional:
 

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