Marcar agenda: por una victoria pírrica del Gobierno

Tal vez una de las cosas que más nos sorprende -y muchas veces nos da bronca- del denominado «conflicto Gobierno-campo», es la capacidad de éste último sujeto social de haber logrado instalar sus demandas en la agenda pública e institucional, con una facilidad y un acceso a los medios que la gran mayoría de los sectores sociales carecen. No es la bronca contra el sistema democrático en tanto permite la movilización, sino la capacidad desigual de los diferentes actores para movilizar los recursos. La posibilidad de instalar conflictos a nivel nacional, que deban ser tomados por el Gobierno como agenda institucional, no depende de la legitimidad de las demandas, sino de la capacidad propia de los sujetos involucrados de juntar los recursos y apoyos políticos necesarios para tales fines.

Una de las claves a la hora de influir en una política pública, incluso de revertirla como es el caso de las retenciones móviles, es definir el conflicto propio como general. En este sentido, la estrategia de las entidades rurales y «el campo» -que, hasta en eso parece exitosa: en conformar un bloque monolítico- se desarrolla a partir de presentar un conflicto sectorial como «de interés general». Cuando se habla de que «estamos en Rosario por el país entero», o cuando Alfredo De Ángelis dice «cuando digo `el campo` digo `pueblos del Interior`» en realidad lo que subyace es la necesidad de apelar a un público más amplio, de traspasar las barreras del sector agroexportador. La lucha por la rentabilidad supone un margen acotado de recursos para movilizar, sobre todo en un país desigual, mientras que la apelación a los símbolos patrios, el Interior, la dignidad y «el hombre de campo», apuntan, en todo caso, a la conformación de un conflicto abstracto cargado de nociones efectistas que obliguen al posicionamiento de la opinión pública en ésos términos: hablar «del campo» ya no es hablar de retenciones, sino de dignidad, de «no arrodillarse». El discurso de Elisa Carrió en un programa de televisión, remarcando «la sencillez del hombre de campo que no entiende de chicanas y sólo confía en la palabra dada» no debe entenderse sino como una forma de cargar de emotividad la participación de uno de los actores sociales, en desmedro de la maquiavélica actitud del actor Estado. Dice Lagroye en «Las políticas públicas«:

«La formulación del problema en términos cargados de alto contenido afectivo acrecienta las posibilidades de que se lo tome en cuenta y eventualmente se lo aborde (…) Elaborar una política pública equivale a construir una representación, una imagen de la realidad que se quiere intervenir«.

El acto de ayer en Rosario, con la apelación a la escarapela, la esencia nacional y «las fuerzas vivas» (Miguens dixit) es uno más de los intentos por enmarcar un conflicto sectorial dentro del marco del interés general, una apelación que, en general, aparece primariamente en los términos en los que el Estado plantea el conflicto. La visión de muchos sectores que identifican el desarrollo de la política pública de retenciones con la imagen creada desde los sectores del campo, representa una falencia del Estado, que se ve magnificada por la influencia casi omnipresente de los representantes del campo en los medios de comunicación masiva. La etapa de la presentación del conflicto ha tenido como actor protagónico al bloque del campo, y depende de la capacidad del Estado por resolver en términos políticamente rentables este conflicto, si los próximos intentos por imponer políticas públicas se verán mermados por la reacción de otros sectores que tomen como propias las banderas de «la dignidad» y «el interés general» cuando sus intereses sectoriales se vean afectados por el accionar gubernamental. Una «victoria pírrica», como denostó ayer Mariano Grondona, sería un paso mucho más importante, con pérdidas de capital político y todo, de cara a las reformas necesarias hacia el futuro.

20 comentarios en «Marcar agenda: por una victoria pírrica del Gobierno»

  1. Tres. Más allá de las particularidades técnicas del conflicto (a las cuales se les prestó poca e inexistente atención), me llama la atención la emotividad con que se generó el conflicto… Convengamos que las retenciones móviles son un instrumento económico que puede generar resultados beneficiosos o no, y nadie se puso a evaluar realmente esas cuestiones. La información devino en desinformación. No estoy de acuerdo con el tratamiento que se dio del asunto por parte de ninguno de los dos sectores, pero el peor actor acá son los medios de comunicación. Ayer algo, sobre lo cual no había caído en cuenta, me sacó. Quién es de angelis? Alguien sabe qué rol ocupa, qué puesto institucional tiene? por qué los medios le dieron tanta relevancia, más que a los representantes de las distintas federaciones agrarias? Se me cruzó por la mente lo que conozco de él, más allá de ser la voz del corte de gualeguaychú, veo una persona de campo, que habla a lo paisano y se comporta como tal… Y esto genera simpatía, los medios muestran una figura carismática como representante del campo, como si éste sector fuera homogeneo y podemos representarlo en De Angelis… Da miedo, si existe tal influencia…

  2. Ahora vengo yo, «la capacidad de éste último sujeto social de haber logrado instalar sus demandas en la agenda pública e institucional, con una facilidad y un acceso a los medios que la gran mayoría de los sectores sociales carecen.»
    «No es la bronca contra el sistema democrático en tanto permite la movilización, sino la capacidad desigual de los diferentes actores para movilizar los recursos. La posibilidad de instalar conflictos a nivel nacional, que deban ser tomados por el Gobierno como agenda institucional, no depende de la legitimidad de las demandas, sino de la capacidad propia de los sujetos involucrados de juntar los recursos y apoyos políticos necesarios para tales fines.»
    ¿De que hablas willis? El gobierno no tiene recursos, no los pone en juego??
    Se te cayó la biblioteca encima. Te parece que el discurso emocional de un gaucho campero como de angelis prende en un universo tan vasto. ¿Son todos giles emocionales los del interior?
    Dos datos, en el interior gana Cristina y a la gente de campo en las ciudades se la conceptualiza como «jodida» y no son populares, es más nunca han sido actores sociales ni políticos. No busques por ese lado, si querés una base técnica del porqué del conflicto te recomiendo los trabajos de Andy Tow y si querés otros mas operativos te recomiendo los de deshonestidad intelectual de Manolo o los mios Bajo el asfalto está la pampa
    Bienvenido

  3. De Angelis es para los medios como aquel (no)ingeniero, blanco, de clase media, con apellido que puede ser pero no es judío, a quien le habían secuestrado y matado un hijo…
    Pareciera que los medios necesitan tener a alguien que sea «la voz del pueblo», para simplificar el mensaje y unificar al emisor. No les sirve la multiplicidad, porque eso supone mayor análisis. Esto es chamuyo de café, pero seguramente alguien debe haber escrito algo al respecto.
    Saludos,

  4. La capacidad de instalar el debate sobre las retenciones por parte de los productores agropecuarios se debe a: 1. La relevancia económica del sector; 2. La capacidad de paralizar, aunque sea temporariamente las exportaciones; 3. La capacidad de bloquear las rutas en diferentes puntos del país.

    Es cierto el «paro agropecuario» se volvió mediático, pero no por decisión de los medios. Inclusive, también la Presidenta ayudó a la «mediatización» del conflicto, en sus inicios, cuando creía que esa mediatización le iba a jugar enteramente a su favor.
    Después, el fenómeno se hace difícil de manejar.

  5. Muchos comentarios favorables para el debut. Iba a ponerme crítico como para que Tomás no se nos agrande pero no encontré asidero. El primer párrafo es impecable. Un saludo,
    A

  6. Fua! Ahora me dio miedo. Vamos de a uno, lo que pueda contestar.

    Max: me parece que a De Ángelis, igual, le queda poco. Le falta cintura política, y alguno dirá que eso lo hace más honesto, pero a la larga va a pagar eso, como lo pago Blumberg diciendo barrabasadas.

    Escriba: leo su blog desde el post de Los Pumas, jaja, y es un honor semejante calificación!, pero siga posteando por favor.

    Charlie: el Gobierno también moviliza recursos, y el Estado, en la formación de una política pública, es un actor con recursos diferentes, y tiene una doble posición como participante y como decisor. La legitimidad del Estado de movilizar recursos creo que no está cuestionada; la de este tipo de entidades me parece que, al menos, podemos debatirla. O por lo menos es la intención del post. Gracias por las recomendaciones, lo voy a leer. No me gustó lo de «se te cayó la biblioteca encima», pero bueno, obedece a las reglas de juego.

    Rodrigo: estoy de acuerdo, incluso creo que la mediatización es casi inevitable cuando se juegan actores tan grandes. De todas maneras, la mediatización por sí misma no debería legitimar un reclamo más que otro. Y no me extendí sobre los recursos del sector exportador, pero sí, básicamente son esos.

    Alejandro: ¡critique nomás!, que para eso estamos

    Gracias a todos los demás por la buena onda.

  7. este pibe es excelente!!! aparte es la esperanza de los miembros de la paloma mensajera…
    vamos tomas!!! que vos sos el messi de la pluma y el que nos va a salvar a todos.
    P.D: no te olvides de los pibes…

  8. Estoy de acuerdo con que a De Angelis le falta cintura para estar todos los días las 24 horas delante de las cámaras tipo reality show. Las metidas de pata son inevitables, las comete feinmann en una entrevista corta, imaginate Alfredo que no terminó la primaria.
    En cuanto a la repercusión del reclamo, quèsector tiene un par de millones de miembros, 40 o 50.000 militantes distribuídos en toda la geografía nacional, y ahora con conciencia de si mismos?

  9. Gracias Vitor y Charly.

    Mariano T.: yo creo que hay otro sector que tiene un par de millones de miembros, quienes están, por ejemplo, bajo la línea de la pobreza. El problema es que carecen de posibilidades de presentar sus demandas como universales, como tiene la chance el campo a través de múltiples recursos de movilización que manejan por su pertenencia al mismo sector. No creo que necesariamente un conflicto esté legimitado simplemente por su capacidad de movilizar, pero cuando hablo de movilizar no me refiero simplemente al número de gente que mueven en los actos, sino a la capacidad de instalar agenda, etc.

    Lo de «conciencia de sí mismos» la verdad no me convence. No sé, me parece que hubo momentos que el campo fue mucho más maltratado y no activaron esa conciencia, y creo que hoy con alguna salida que consideren razonable el campo vuelve a desorganizarse otra vez, no veo la constitución de un «sujeto agrario», como se discute en otros lugares.

    Saludos, gracias por comentar.

  10. Buen texto, Tomás. Yo sólo agregaría que el doctor Grondona hace (como es costumbre en él) una trampa. Si Pirro hubiera perdido esa famosa batalla, toda la diferencia sería que habría perdido antes la guerra. Su victoria pírrica le dio una chance más y, hasta los niños de jardín de infantes lo saben, con una chance más se puede ganar.

  11. Releí ésto mientras espero algo, y se me ocurrió un par de otras cosas para aportar al debate. Voy a pecar de «que se me caigan los libros en la cabeza», pero bueno, son herramientas que tengo. No les parece que los discursos, «Todos somos el campo» o «El gobierno es la voz del pueblo porque bla…» además de pecar de universalidad, pecan de vacío, se rearticularon identidades que se habían perdido hacía tiempo ya, y que es interesante ver cuánto contenido pueden tener en el contexto que hoy vivimos, precisamente de desidentificación.
    Soy de la idea de que auto-imponerse la representación de un todo, en contra de un enemigo que nos torna homogeneos (nuevamente, todos somos el campo, o un discurso similar por parte del gobierno), se convierte en algo vacío. Vacío porque ya no hay diferenciación de demandas, ya no se saben ni qué demandas se exigen claramente, ya no se distinguen políticas económicas, actores sociales, se devino al vacío.
    No hay un todo, yo no soy el gobierno ni soy el campo, y estoy segura que los millones de pobres que, como Tomás bien marca no tienen acceso a una movilización efectiva, tampoco son el campo ni el gobierno.
    Y el conflicto lo que genera es perjudicarlos, sobre todo, a ellos.
    Si vamos a ser todos, seamos todos: los pobres, los ricos, el gobierno, la clase media, TODOS. Se convirtió en un juego de suma cero, donde no sé si va a ver actores ganadores, pero estoy segura que los que no van a ganar son las clases menos favorecidas.
    Tengo la convicción que frente a problemas, conflictos, debates; siempre se debe estar del lado de los más débiles. La verdad, no veo a los débiles en este caso.

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